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Conflicto Armado en Guatemala: Causas y Efectos

Conflicto armado interno Guatemala

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Alumno: Gerson Pauricio Hernández Velásquez

Carné: 2370011

Catedra: Historia de Guatemala


Docente: Licda. Ana Londy Guzmán Cifuentes

Tarea: Conflicto Armado Interno Guatemala

La realidad histórica de Guatemala se ha caracterizado por un sistema económico que ha


privilegiado a ciertas regiones y poblaciones en detrimento de otras, con una alta
concentración de tierra y capital en manos de la oligarquía. La población indígena, que
constituye aproximadamente el 60% de la población actual, ha sido particularmente
discriminada. En 1954, en plena Guerra Fría, el gobierno democrático de Jacobo Arbenz
fue derrocado por medio de un golpe de Estado respaldado por la CIA. La trayectoria política
del país a partir de entonces se ha caracterizado por: excesiva violencia estatal, abuso
generalizado de los derechos humanos e impunidad; debilidad de la institucionalidad
estatal; militarización del Estado y de la sociedad y desigualdades económicas, sociales y
culturales. Durante décadas, para la mayoría de los guatemaltecos el Estado ha sido
sinónimo de militarismo, violencia y corrupción, y no de protección, servicios y justicia.

La lucha armada se inició en Guatemala el 13 de noviembre de 1960 tras un fallido


levantamiento de militares nacionalistas en contra del poder instaurado por la
contrarrevolución de 1954. En 1962 se fundaron las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), una
coalición de movimientos rebeldes que incluía a oficiales disidentes del Ejército y a
estudiantes y activistas políticos de la izquierda. Las FAR adoptaron la teoría guevarista del
foquismo y empezaron a construir su base social en las comunidades campesinas no
indígenas del oriente del país. Después de 1966, el ejército guatemalteco, asesorado por
militares norteamericanos, lanzó su primera campaña contrainsurgente contra las FAR, que
arrojó unos 8.000 muertos, la mayoría de ellos civiles. Sin embargo, la guerrilla sobrevivió
a esta primera derrota y se formaron nuevas organizaciones. En los años setenta se hizo
pública la existencia del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y la Organización del
Pueblo en Armas (ORPA). El EGP, el grupo más numeroso, tuvo su base de apoyo en
Huehuetenango. La presencia de la ORPA se centró en el occidente del país,
especialmente en San Marcos y alrededor del lago de Atitlán. Mientras tanto, las FAR se
habían reestructurado y establecieron su base de apoyo en El Petén.

En su momento de auge, en 1978-1980, el movimiento guerrillero contó con


aproximadamente de seis a ocho mil combatientes y alrededor de medio millón de
simpatizantes activos en todo el territorio nacional. En 1982 los grupos guerrilleros y el
comunista Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) se unieron para formar un comando
único bajo el nombre de Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Sin
embargo, ya para 1982 la guerrilla había sido fuertemente golpeada por la represión militar
y no fue capaz de proteger a sus simpatizantes en el altiplano rural, quienes se convirtieron
en el blanco principal de la contrainsurgencia militar.

ANTECENDENTES

Los antecedentes más próximos del enfrentamiento documentan la forma en que se


acumularon las tensiones políticas e ideológicas desde la década de los cuarenta y
principios de los años cincuenta, incluyendo la eclosión renovadora de 1944 y su rápida
radicalización.

El enfrentamiento armado se desencadenó en Guatemala debido a una suma de


fenómenos internos como la caída del arbencismo, el feroz anticomunismo de importantes
sectores de la población y de la Iglesia Católica, y la alianza defensiva de militares,
empresarios y otros segmentos de la población temerosos del cambio social. Asimismo,
intervinieron factores externos como la guerra fría y la influencia de la triunfante revolución
cubana al alentar en todo Latinoamérica el naciente movimiento guerrillero. Este capítulo
está dedicado a un recuento breve de los procesos mencionados.

LA REVOLUCION DEL 44

El descontento contra el régimen de Ubico estaba latente en todas las clases nacionales y
llego a su clímax en 1944, cuando la propaganda política de los países aliados, que se
mantenían en guerra contra el nazismo y fascismo de Europa desde 1939, hizo circular más
que nunca las ideas de libertad que tanto ansiaban los hombres guatemaltecos.

En junio de 1944 estudiantes universitarios y maestros de la capital, desafiaron el poder


dictador con una huelga y manifestaciones públicas a las que pronto se agregaron
elementos de todos los sectores sociales. El 25 de junio de ese año el desconcierto del
gobernante llego al máximo al hacer ametrallar a los manifestantes que le pedían renuncia
del mando, ese día cayo muerta María Chinchilla que ejercía como maestra.

Los movimientos pacíficos de junio de derrocaron al dictador Ubico. El triunvirato militar que
le siguió en el mando, entrego luego la presidencia a el general Federico Ponce Vaides, a
quien la asamblea nacional nombro presidente provisorio. Pero el general Ponce Vaides no
tenía intenciones de dejar el mando. Esto causo su violenta caída. El pueblo de Guatemala
ya no estaba dispuesto a soportar otra dictadura militar. Los ideales del movimiento popular
iniciados en junio, habían encontrado un eco en la oficialidad joven del ejército nacional y
el 20 de octubre del 44 se sublevaron junto al pueblo y derrocaron al general Ponce.

Los dirigentes del movimiento armado de octubre (Torriello, Arana y Arbenz) formaron una
junta de gobierno conservo el mando de la república hasta el 15 de marzo de 1945. Entre
1944 y 1954 se produjeron reformas intensas, que crearon oportunidades de desarrollo
social y de participación política. En 1945 se formuló una nueva Constitución, se amplió el
régimen de partidos y se emitió una nueva ley electoral.

El primero que gobernó bajo esta nueva carta constitutiva fue Juan José Arévalo. La
educación pública recibió un fuerte impulso, especialmente en el interior del país, y la
Universidad de San Carlos de Guatemala obtuvo su autonomía. Se estableció el Instituto
Guatemalteco de Seguridad Social y se emitió el Código de Trabajo. Al mismo tiempo se
promovió una reforma agraria que buscaba la modernización y diversificación del sector
agropecuario, así como la inclusión del sector campesino como un actor fundamental del
desarrollo, estimulándose al mismo tiempo el desarrollo industrial y la ampliación numérica
y orgánica de los asalariados urbanos.

REFORMA AGRARIA

Las reformas iniciadas por Arévalo fueron continuadas por su sucesor, Jacobo Arbenz
Guzmán, ganador de las elecciones siguientes.

Su proyecto, una reforma agraria que buscaría aumentar la productividad de las tierras y el
nivel de vida de los campesinos fracasó. Arbenz proponía la expropiación de las tierras
improductivas y su aparente cesión en usufructo a campesinos, atacando de forma frontal
y en base a expropiaciones a la United Fruit Company.

La United Fruit Company buscó la ayuda del presidente Eisenhower, argumentando que
Arbenz había legalizado el Partido Guatemalteco del Trabajo. En1952 se le presentó como
un comunista peligroso. En respuesta, la CIA, organizó la "Operación PBSUCCESS", que
consistía en el entrenamiento y financiación de un ejército rebelde paramilitar (Movimiento
de Liberación). Este Movimiento ingresó por la República de Honduras y dio el Golpe de
Estado de 1954 derrocando a Árbenz, quien huyo exiliado a Cuba, El Salvador y finalmente
a México donde muere. Consumado el golpe, asumió la Jefatura de Estado el Coronel
Carlos Castillo Armas.

ASESINATO DE CASTILLO ARMAS

En enero de 1958, tras el asesinato palaciego de Castillo Armas y el triunfo electoral de


Ydígoras Fuentes, se abrió una pugna por el liderazgo político que llevó a la escisión del
MDN. Con este nombre, el ala encabezada por el coronel José Luis Cruz Salazar se unió
al partido gobernante, el PRDN, mientras Mario Sandoval Alarcón fundó el Movimiento de
Liberación Nacional (MLN).

Durante el Gobierno de Ydígoras Fuentes es posible reconocer dos momentos distintos.


Inició su gestión con un llamado a la reconciliación nacional e intentó desarrollar una política
democrática con el lema "Borrón y cuenta nueva". Ydígoras inició varias acciones,
consideradas como gestos importantes, hacia la oposición de izquierda, pues permitió la
organización social y el regreso de numerosos exilados, entre ellos varios dirigentes
comunistas. En sus dos primeros años de Gobierno la represión disminuyó
considerablemente. La respuesta del clandestino PGT fue el lanzamiento, en febrero de
1958, de una plataforma política de "Conciliación Nacional", buscando abrirse espacios
políticos y la legalización de las actividades de sus miembros.

A lo largo de 1959, el Gobierno del general Ydígoras Fuentes fue desarrollando una política
cada vez más anticomunista, por razones de orden interno y externo. Por un lado, para
luchar contra el liderazgo político anticomunista encabezado por el MLN y la DC; y por otro,
por los efectos que produjo la victoria de la guerrilla cubana en enero de 1959. El triunfo de
Fidel Castro y la radicalización del proceso revolucionario en aquel país tuvieron efectos
directos en la política guatemalteca, pues Cuba influyó como punto de referencia histórico
y político para la izquierda ilegal.

Paradójicamente, la mayor oposición al régimen de Ydígoras vino de los partidos de


derecha y centro, el MLN, el PR y la DC, que participaron con poco éxito en la competencia
electoral contra el régimen. Considerando que el ydigorismo no era suficiente garantía del
nuevo orden político y que el país era una víctima fácil del comunismo, estos tres partidos
pactaron una alianza estratégica en noviembre de 1960, que se definió como la mejor
expresión del anticomunismo nacional, pues incluía dentro de los acuerdos suscritos: " ...
la lucha ideológica y material en forma categórica y permanente contra el comunismo, hasta
erradicarlo definitivamente de Guatemala, a través de una política social y económica justa".
Este pacto tuvo un papel relevante en los años siguientes cuando se inicia de hecho el
enfrentamiento armado.

ORIGEN DE LA GUERRA INTERNA

El apoyo que dio Ydigoras a las fuerzas cubanas anticastricas dio lugar a protestas
populares, y también al descontento del ejército.

La lucha armada se inició en Guatemala el 13 de noviembre de 1960 tras un fallido


levantamiento de militares nacionalistas en contra del poder instaurado por la
contrarrevolución de 1954.

En 1962 se fundaron las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), una coalición de movimientos
rebeldes que incluía a oficiales disidentes del Ejército y a estudiantes y activistas políticos
de la izquierda. Las FAR adoptaron la teoría guevarista del foquismo y empezaron a
construir su base social en las comunidades campesinas no indígenas del oriente del país.
Después de 1966, el ejército guatemalteco, asesorado por militares norteamericanos, lanzó
su primera campaña contrainsurgente contra las FAR, que arrojó unos 8.000 muertos, la
mayoría de ellos civiles. Sin embargo, la guerrilla sobrevivió a esta primera derrota y se
formaron nuevas organizaciones. En los años setenta se hizo pública la existencia del
Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y la Organización del Pueblo en Armas (ORPA). El
EGP, el grupo más numeroso, tuvo su base de apoyo en Huehuetenango. La presencia de
la ORPA se centró en el occidente del país, especialmente en San Marcos y alrededor del
lago de Atitlán. Mientras tanto, las FAR se habían reestructurado y establecieron su base
de apoyo en El Petén.

En su momento de auge, en 1978-1980, el movimiento guerrillero contó con


aproximadamente de seis a ocho mil combatientes y alrededor de medio millón de
simpatizantes activos en todo el territorio nacional. En 1982 los grupos guerrilleros y el
comunista Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) se unieron para formar un comando
único bajo el nombre de Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Sin
embargo, ya para 1982 la guerrilla había sido fuertemente golpeada por la represión militar
y no fue capaz de proteger a sus simpatizantes en el altiplano rural, quienes se convirtieron
en el blanco principal de la contrainsurgencia militar.
CONFLICTO ARMADO (1960 – 1996) Estrategias militares

El conflicto armado en Guatemala tuvo su mayor impacto en la población civil no


combatiente. En los años ochenta la campaña contrainsurgente utilizó un alto nivel de
violencia, particularmente en las áreas mayoritariamente indígenas del altiplano, pero
también en contra del movimiento popular en el área urbana. Aproximadamente 150.000
personas murieron como consecuencia del conflicto, y entre ellos hay de cuarenta mil a
cincuenta mil desaparecidos, la mitad de todos los desaparecidos de América Latina.
Comunidades enteras fueron arrasadas en los años ochenta; centenares de aldeas y
caseríos fueron quemados y sus habitantes asesinados o forzados a exiliarse. Más de un
millón de personas fueron desplazadas (hoy en día existen todavía unos treinta mil
refugiados guatemaltecos en México) y aunque no existen cifras confiables, se estima que
aproximadamente 500.000 personas fueron desplazadas dentro del país, muchas de las
cuales se vieron obligadas a trasladarse de las áreas rurales a los centros urbanos,
particularmente a la capital.

La estrategia contrainsurgente del ejército se basó en la desorganización social primero y


luego en la reorganización y control de la población rural para erradicar la base de apoyo
de la guerrilla. Se militarizó el campo creando los llamados "Polos de Desarrollo" (centros
militarizados de concentración de población donde funcionaban las "aldeas modelo" y
donde se aplicaban programas de "reeducación" a las personas desplazadas capturadas
mientras se escondían en las montañas). Asimismo, centralizaron los proyectos de
desarrollo e infraestructura, que fueron administrados por el ejército por medio de las
Coordinadoras Interinstitucionales. Todas las autoridades civiles locales fueron puestas
bajo la autoridad del ejército, lo cual debilitó y distorsionó enormemente las estructuras de
gobierno local. El ejército se apropió también de grandes extensiones de tierra en las zonas
de conflicto, muchas de las cuales habían sido abandonadas previamente por los
desplazados. Además, dirigió intensas campañas para repoblar estas áreas abandonadas
y para finales de 1985 había otorgado aproximadamente 2.000 títulos de tierra en las áreas
más afectadas por la guerra. Los fenómenos de desplazamiento y repoblación agravaron
la situación que existía antes del conflicto sobre la distribución desigual de la tierra y las
disputas acerca de los títulos.

Al mismo tiempo se establecieron las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), fuerzas


paramilitares a nivel comunitario en las que todos los hombres mayores de16 años de edad
tuvieron que prestar servicio. Aunque las PAC fueron presentadas como organizaciones
"voluntarias", quienes no hacían su turno eran considerados casi automáticamente como
simpatizantes de la guerrilla. Estos organismos vigilaban todas las aldeas del país, con
informes semanales a la base militar de la zona. En las áreas de conflicto, las PAC también
fueron utilizadas como primera línea ofensiva en la búsqueda de columnas guerrilleras o de
población desplazada que no estaba bajo control del ejército. A mediados de los años
ochenta el número de hombres organizados en este organismo paramilitar alcanzó los
900.000, según cifras oficiales. Dado que el rechazo a prestar servicio en las patrullas se
convirtió en algo sumamente difícil de lograr sin sufrir las consecuencias de la represión
militar, las PAC echaron raíces en muchas comunidades rurales y en algunos casos se
convirtieron en una ambivalente organización de defensa comunitaria. Al terminar el
conflicto armado, aproximadamente 400.000 hombres todavía prestaban servicio en las
PAC, rebautizadas en la Constitución de 1985 como Comités Voluntarios de Defensa Civil
(CVDC).

En resumen, la campaña contrainsurgente agravó todas las causas originales del conflicto:
se cerraron los espacios democráticos para la representación y expresión ciudadana, el
poder se centralizó y militarizó como nunca antes, y la rendición de cuentas por parte del
Estado acerca de su funcionamiento se canceló en su totalidad.

Los espacios democráticos se comenzaron a abrir paulatinamente después de la transición


a la democracia electoral de 1985-1986, proyecto dirigido por el ejército como estrategia
para mejorar la imagen del país ante la comunidad internacional y así asegurar un
incremento de fondos externos. Sin embargo, la democracia guatemalteca siguió siendo
frágil y limitada: muchos de los elementos institucionales de la contrainsurgencia, como las
patrullas de autodefensa civil, fueron legitimados en la nueva Constitución de 1985. Las
Coordinadoras Interinstitucionales fueron reemplazadas por los Consejos de Desarrollo
administrados por los gobernadores civiles (no electos), aunque el Comité de
Reconstrucción Nacional, dirigido por el ejército, mantuvo el control ejecutivo sobre sus
funciones.

En estos movimientos políticos, las estructuras militares se mantuvieron impunes. El nivel


de abuso a los derechos humanos siguió siendo muy alto y el ejercicio del derecho a la
oposición política civil todavía seguía siendo una opción peligrosa. Los secuestros,
asesinatos y desapariciones selectivas de activistas civiles fue una táctica muy común. No
obstante, en estos años se formaron nuevos movimientos sociales de sindicalistas,
familiares de desaparecidos y de pueblos indígenas. A finales de los años ochenta, las
organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil, como el Grupo de Apoyo Mutuo
(GAM) formado en 1984, empezaron a presionar para instaurar una comisión de la verdad
en Guatemala. Estas demandas fueron adoptadas posteriormente por la URNG como parte
de su plataforma en las negociaciones.

El gradual dinamismo de la sociedad civil se manifestó a principios de los años noventa por
medio de una mayor participación política de los indígenas y un incremento en el número
de ONG trabajando en distintos campos, tales como los derechos humanos o los derechos
laborales. En mayo de 1993, las organizaciones populares, junto con el gobierno
norteamericano, las instituciones financieras internacionales, el alto mando del ejército
guatemalteco y el sector privado condenaron enérgicamente el intento de "autogolpe" del
presidente Jorge Serrano Elías y respaldaron el orden constitucional. Esto fue un
acontecimiento clave en la marcha hacia un fin negociado del conflicto armado. También
fueron de suma importancia las elecciones de 1995, cuando un nuevo partido de izquierda,
el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG), obtuvo el cuarto lugar en las elecciones
presidenciales y el tercero en las legislativas. Esto contribuyó a la transformación de un
sistema de partidos que históricamente había sido estrecho y poco representativo a una
gama de opciones políticas más amplia. También abrió a la guerrilla la posibilidad de
construir una base electoral y reincorporarse a la vida política nacional.
La búsqueda de una solución negociada al conflicto armado duró casi diez años y se puede
dividir en tres fases históricas:

1983-1987. En esta fase todavía estaban operando las guerras civiles en toda la región
centroamericana. En Guatemala el gobierno estaba controlado por el ejército. Esta fase
culminó en la firma del Acuerdo de Esquipulas II entre los distintos gobiernos
centroamericanos, lo cual proveyó un marco preliminar para la búsqueda de una solución
a los conflictos armados por medios institucionales.

1988-1993. En esta fase, el fin de la Guerra Fría, la derrota electoral del Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua en 1990 y la firma del acuerdo de paz en El
Salvador en diciembre de 1991, abrieron nuevas posibilidades para las negociaciones en
Guatemala. Una Comisión Nacional de Reconciliación, inspirada en el marco de los
acuerdos de Esquipulas y coordinada por la iglesia católica, dio un espacio a la oposición
cívica no armada para plantear sus demandas. Para el año 1993 ésta ya había consolidado
una posición en las negociaciones cada vez más independiente de la Unidad
Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). La oposición cívica ayudó a determinar la
agenda para una paz negociada y su representante, Monseñor Rodolfo Quezada Toruño,
se convirtió en el conciliador oficial en las conversaciones entre el gobierno de Guatemala
y la URNG.

1993.1996. En esta fase las estrategias de la comunidad internacional y del gobierno y la


URNG favorecieron un fin negociado al conflicto. Después del fracasado autogolpe de Jorge
Serrano Elías se fortaleció la Comisión Gubernamental para la Paz (COPAZ), y en
noviembre de 1994 llegó la Misión de las Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA)
para monitorear los abusos a los derechos humanos y la implementación de los acuerdos
de paz. La ONU jugó un papel clave en el fin de las negociaciones a través de su moderador
especial, Jean Arnault. En enero de 1996 fue electo Álvaro Arzú Irigoyen a la presidencia
de la República y el espacio que dio al sector privado en su gobierno cimentó el compromiso
de dicho sector con el proceso de paz. Ya para finales de 1996 se logró un cese al fuego
definitivo y un acuerdo general.

ASESINATOS Y VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS

Los asesinatos, desapariciones y demás violaciones a los derechos del pueblo y


principalmente del pueblo indígena, fueron los procesos más comunes durante 36 años que
duro la guerrilla en Guatemala.

Se sabe poco de cómo fue que se llevaron a cabo cada una de esas atrocidades, pero aun
existen personas que fueron víctimas de maltratos que lograron escapar y así dar a luz los
procedimientos que los gobiernos militares desarrollaban para contrarrestar y acabar
definitivamente con las FAR.

Cada uno de los gobiernos militares que estuvieron al mando del país, siguió en plan de
eliminar a la guerrilla.
GOBIERNOS DURANTE EL CONFLICTO

Tras el asesinato de Carlos Castillo Armas, asumió el poder Miguel Ydigoras Fuentes, con
quien se inicio la guerrilla interna debido al levantamiento del pueblo por descontentos con
el gobernado. Ydigoras fue derrocado por el ejército en 1963 y asumió el mando de jefe de
estado Enrique Peralta Arzudia.

El siguiente Gobierno fue el de Julio Mendez Montenegro, que se hizo llamar el tercer
gobierno de la revolución, quien encontró una difícil situación por el levantamiento de la
guerrilla y la existencia de grupos armados anticomunistas. Durante este gobierno los
ferrocarriles pasaron a ser parte del estado tomando el nombre de FEGUA (ferrocarriles
nacionales de Guatemala).

Tras las elecciones de 1970 fue electo el Coronel Carlos Manuel Arana Osorio (1970-
1974). Fue el primero de una larga serie de presidentes militares, intensificándose los visos
fascistas que con motivo de detener la acción insurgente y bajo la justificación del
anticomunismo, se iniciaron desde 1954 con la intervención estadounidense.
Posteriormente, Arana Osorio alcanzó el grado de General de División. Fue conocido por
su crueldad como El Chacal.

En 1972 un nuevo grupo guerrillero se infiltró en el país desde México. En 1974, el General
Kjell Lauguerud García derrotó al General Efraín Ríos Montt, el candidato del Partido
Demócrata Cristiano, que ya a finales de los ochentas alcanzaría el poder y sería uno de
los más corruptos que ha tenido el país. En1978, el General Romeo Lucas García asumió
el poder. En 1970 dos nuevos grupos guerrilleros patrocinados por la Unión Soviética y
Fidel Castro, el EGP y la ORPA, intensificaron la insurgencia contra los gobiernos militares.
En 1979, Jimmy Carter, prohibió cualquier ayuda militar al ejército guatemalteco, a causa
de los sistemáticos abusos de este contra la población y los derechos humanos.

Durante los gobiernos de 1978-1982 (Fernando Romeo Lucas García), 1982- 1983 (Efraín
Ríos Montt), 1983-1986 (Óscar Humberto Mejía Víctores) provocaron un genocidio con más
de 250.000 víctimas mortales, de las cuales 45.000 continúan desaparecidas. El genocidio
maya hizo que un millón quinientos mil ciudadanos forzosamente fueran desplazados. La
guerra provocó el desplazamiento de 450,000 campesinos, que se vieron obligados a
refugiarse en México. Dichos desplazados huyeron tanto de los guerrilleros como de los
militares, ya que ambos bandos no respetaron la neutralidad de varias comunidades,
causando además 667 masacres y que 443 aldeas completas desaparecieran.

A partir de la asunción del general Lucas García, Guatemala entró en un nuevo ciclo de
represión. Durante 1979 y 1980 se registraron varias masacres en el interior del país, de
escaso eco mediático. El 31 de enero de 1980 la situación en Guatemala pasó a ser objeto
de atención mundial por la Matanza en la embajada española de Guatemala y posterior
asesinato de 37 personas indígenas sobrevivientes del genocidio; el único superviviente
testigo de lo ocurrido fue asesinado al día siguiente.

La embajada, situada en la 6ª calle entre la 7ª y 6ª avenida de la zona 9, en la Ciudad de


Guatemala, había sido ocupada pacíficamente por un grupo de indígenas provenientes de
varias aldeas del departamento noroccidental de El Quiché -un área donde la represión fue
especialmente dura durante los meses anteriores- apoyados por estudiantes de la
Universidad de San Carlos. Su objetivo era llamar la atención de la opinión internacional
sobre una serie de masacres en sus comunidades realizadas por el ejército. Durante la
ocupación de la legación, el embajador español, Máximo Cajal, exigió a las autoridades
guatemaltecas por vía telefónica que no intervinieran, respetando la extraterritorialidad de
la misión diplomática. Dicha petición fue reforzada por el gobierno español mediante una
llamada del ministro de Asuntos Exteriores al general Lucas García, que declinó ponerse al
aparato.

Las fuerzas de seguridad irrumpieron en el recinto y el saldo fue de 37 fallecidos, incluyendo


el cónsul español Jaime Ruiz del Árbol, el ex vicepresidente de Guatemala Eduardo
Cáceres, el ex canciller guatemalteco Adolfo Molina y el padre de la Premio Nobel Rigoberta
Menchú, Vicente Menchú, uno de los líderes de los indígenas ocupantes. Se salvaron, con
graves quemaduras, el Embajador de España y un indígena que fue secuestrado el día
después del hospital donde convalecía de sus heridas, torturado y asesinado. Su cuerpo,
arrojado frente a la Universidad de San Carlos, tenía un cartel colgado del cuello con la
frase "Cajal, comunista, te ocurrirá lo mismo". El gobierno español evacuó al Embajador
Máximo Cajal, con la asistencia del cuerpo diplomático en Guatemala y rompió relaciones
diplomáticas con el país. Unos meses después fue asesinado de 55 disparos Roberto
Mertins Murúa, director del Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica -actual Centro
Cultural de España en Guatemala-, que había criticado en Televisión Española la actuación
de las autoridades militares en el asalto a la embajada.

Durante los siguientes años, sucesivas comisiones de investigación llegaron a la


conclusión, aceptada por el gobierno guatemalteco en 1984, de que las víctimas habían
muerto por quemaduras producidas por granadas de fósforo blanco, asumiendo que la
Policía Nacional de Guatemala era la responsable de lo acaecido y exonerando
completamente a los ocupantes de cualquier responsabilidad en el trágico desenlace. No
obstante, hasta el día de hoy, medios afines a la ultraderecha militar siguen defendiendo
que los ocupantes se autoinmolaron, y acusan en particular al embajador Cajal de
connivencia con la guerrilla.

El problema institucional relacionado con los fraudes en las elecciones en 1982


surgió de nuevo. El 9 de marzo de ese año el ejército era el encargado de velar por el buen
desarrollo de las elecciones. Varios de los "jóvenes oficiales" y, entre ellos, el actual
presidente de la República Otto Pérez Molina, eran los encargados de vigilar la
transparencia de dichas elecciones directamente en las urnas; dándose cuenta del fraude,
el 23 de marzo de 1982 dieron un golpe de Estado para evitar la toma de posesión del
recién electo presidente militar Ángel Aníbal Guevara.

El general Ríos Montt se aprovechó de la situación y luego de un conveniente cambio de


religión, formó una junta militar de tres miembros que anuló la constitución de 1965, disolvió
el Congreso, suspendió los partidos políticos y anuló la ley electoral. Después de unos
meses, Ríos Montt despidió a sus colegas de junta y asumió de facto el título de “Presidente
de la República” gobernando en solitario.
Las fuerzas guerrilleras, Cuba, la Unión Soviética y sus aliados izquierdistas denunciaron a
Ríos Montt. El Presidente procuró derrotar a los guerrilleros con acciones militares y
reformas económicas. En mayo de 1982, la Conferencia de Obispos Católicos acusó a Ríos
Montt de la responsabilidad de cultivar la militarización del país y continuar las masacres
de civiles por medios militares.

El ejército de Ríos Montt y las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC), recobraron


esencialmente todo el territorio guerrillero; la actividad guerrillera disminuyó y fue en gran
parte limitada a operaciones de golpear y huir. Ríos Montt ganó esta victoria parcial a un
enorme costo de muertes civiles.

La breve presidencia de Ríos Montt fue probablemente el período más violento del conflicto
de 36 años, que resultó en aproximadamente 60.000 muertes de civiles, en su mayoría
indígenas desarmados. Aunque los guerrilleros izquierdistas y las brigadas de muerte
derechistas también se dedicaron a realizar masacres, desapariciones forzadas, y torturas
de no combatientes, la mayoría de las violaciones de derechos humanos fueron realizadas
por los militares guatemaltecos y las PAC que ellos controlaban. Se estima que más del
80% de estos horrores los causó el ejército.

El 8 de agosto de 1983, Ríos Montt fue depuesto por su propio Ministro de Defensa, General
Óscar Mejía Víctores, quién lo sucedió como presidente (Jefe de Gobierno) de facto de
Guatemala (Ríos Montt sobreviviría para fundar un partido político, FRG). El General Mejía
permitió un regreso controlado de la democracia en Guatemala, comenzando con una
elección el 1 de julio de 1984 para una Asamblea Constituyente para redactar una
constitución democrática. El 30 de mayo de 1985, después de 9 meses del debate, la
Asamblea Constituyente terminó de redactar una nueva constitución, que entró en vigor
inmediatamente. El Lic. Vinicio Cerezo, un político civil con amplio récord, fue candidato a
presidente por la Democracia Cristiana, ganó la primera elección sostenida bajo la nueva
constitución con casi el 70% del voto, y tomó posesión del cargo el 14 de enero de 1986.

OPREACIONES DE TIERRA ARRASADA

Fue un plan contrainsurgente que se basaba en llegar a pueblos en donde se sospechaba


que la población apoyaba a las FAR, y destruirlo completamente, arrasándolo, asesinando
niños, mujeres y ancianos, acabando con las cosechas, matando a los animales y
quemando las viviendas.

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