«Seísmo» redirige aquí. Para el fenómeno fonológico, véase Rehilamiento.
«Sismo» redirige aquí. Para otras acepciones, véase Sismo (desambiguación).
Para otros usos de este término, véase Terremoto (desambiguación).
Vista aérea de la ciudad de Sendai (Japón) inundada tras
el tsunami de 2011. Un terremoto en el mar puede provocar un maremoto o tsunami. Los tsunamis
pueden ocasionar grandes pérdidas materiales y humanas en las zonas costeras pobladas, como
sucedió en el terremoto y tsunami del océano Índico de 2004 o en el terremoto y tsunami de Japón
de 2011.
Un terremoto1 (del latín terraemōtus, a partir de terra, 'tierra', y motus, 'movimiento'),
también llamado sismo, seísmo (del francés séisme, derivado del griego σεισμός
[seismós]),2 temblor de tierra o movimiento telúrico, es la sacudida brusca y
pasajera de la corteza terrestre. Los más comunes se producen por actividad de fallas
geológicas. También pueden ocurrir por otras causas, como por ejemplo: fricción en el
borde de placas tectónicas, procesos volcánicos, impactos de asteroides o de
cualquier objeto celeste de gran tamaño, o incluso pueden ser producidos por el ser
humano al realizar detonaciones nucleares subterráneas.
El punto de origen de un terremoto se denomina foco o hipocentro, a partir de allí se
propaga en forma de ondas sísmicas. El punto de la superficie terrestre que se
encuentra más cerca del hipocentro, donde alcanzan en primer lugar las ondas
sísmicas se llama epicentro. Dependiendo de su magnitud y origen, un terremoto
puede causar desplazamientos de la corteza terrestre, corrimientos de tierras,
maremotos (o también llamados tsunamis) o actividad volcánica. Para medir la energía
que fue liberada por un terremoto se emplean diversas escalas, entre ellas, la escala
de Richter que es la más conocida y utilizada por los medios de comunicación.
Causas[editar]
Movimientos de las placas tectónicas globales.
Falla de San Andrés, una de las más importantes zonas
sísmicas de la Tierra
La principal causa de los terremotos se encuentra en la liberación de energía de la
corteza terrestre acumulada a consecuencia de actividad tectónica, que se origina
principalmente en los bordes activos de placas tectónicas.3 4
Los sismos de origen volcánico se asocian al fraccionamiento de la roca debido al
movimiento del magma. Estos temblores suelen ser de magnitud menor que los de
origen tectónico.
Aunque las actividades tectónicas y volcánicas son las causas principales por las que
se generan los terremotos, hay otros factores que pueden originarlos:
• Colapso de techos de cavernas.5
•
Acumulación de sedimentos por desprendimientos de rocas en las laderas de las
montañas.[cita requerida]
• Modificaciones del régimen fluvial.[cita requerida]
• Variaciones bruscas de la presión atmosférica por ciclones.[cita requerida]
Estos fenómenos generan episodios de magnitud baja, que generalmente caen en el
rango de microseísmos: temblores detectables solo por sismógrafos.
Tipos de sismos tectónicos[editar]
Los sismos de origen tectónico pueden clasificarse por el contexto en que ocurren. 6
Interplaca[editar]
Se producen cuando el esfuerzo compresivo en una zona de contacto de placas supera
al acoplamiento mecánico que traba su movimiento, lo que lleva a un movimiento
relativo de las mismas. También se conocen como terremotos de subducción. Se trata
de sismos compresionales con mecanismos de falla inversa, cuya magnitud es
proporcional al desplazamiento y al área de la zona de desplazamiento. Cuando los
eventos de este tipo conllevan desplazamientos verticales del fondo oceánico, muchas
veces generan maremotos. El fallamiento puede ser normal (placas divergentes),
inverso (ṕlacas convergentes) o transcurrente.
Intraplaca de profundidades intermedia y elevada