AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
Magistrado ponente
STC152-2023
Radicación n.° 11001-02-03-000-2022-03915-00
(Aprobado en sesión de dieciocho de enero de dos mil veintitrés)
Bogotá, D.C., dieciocho (18) de enero de dos mil
veintitrés (2023).
Se decide la acción de tutela que instauró Juan de Dios
Rodríguez Castro contra la Sala Civil del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá y el Juzgado 42 Civil del
Circuito de esta ciudad, a cuyo trámite se vinculó a las partes
e intervinientes en el proceso objeto de la queja
constitucional.
ANTECEDENTES
1. El promotor del amparo, a través de apoderado
judicial, reclamó protección de sus prerrogativas al debido
proceso, defensa, igualdad y acceso a la administración de
justicia, que dice vulneradas por las autoridades judiciales
accionadas, por lo que pidió «se declare sin valor ni efecto la
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providencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá – Sala Civil, de… 29 de junio de 2022,
mediante la cual se confirmó la decisión de primera
instancia…» y, en consecuencia, dicte «nueva decisión con la
que se revoque el auto de… 25 de octubre de 2021…, mediante
el cual se dispuso la terminación del proceso por desistimiento
tácito».
2. Son hechos relevantes para la definición del presente
asunto:
2.1. Juan de Dios Rodríguez Castro promovió demanda
de pertenencia contra los herederos de Víctor Cortés
Torricos, que fue admitida con auto del 22 de agosto de 2016.
2.2. Posteriormente, mediante proveído del 24 de mayo
de 2018, se designó curador ad litem, para que representara
a los demandados indeterminados, auxiliar de la justicia que
se notificó de la admisión del libelo y contestó la demanda.
2.3. Cumplido lo anterior, a través de auto del 5 de
agosto de 2019, el juzgado accionado decretó la nulidad de lo
actuado, «por cuanto encontró una irregularidad en el
emplazamiento», por lo que se ordenó repetir tal acto de
notificación.
2.4. Efectuado el emplazamiento, el 4 de septiembre de
2019, se designó un nuevo curador ad litem, quien no aceptó
el cargo, por lo que se nombró otro auxiliar con auto del 17
de julio de 2020, persona que tampoco aceptó el encargo,
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nombrándose un nuevo curador, con proveído del 27 de
agosto de 2020, designación que se comunicó el 7 de
septiembre siguiente.
2.5. Seguidamente, mediante providencia del 24 de
septiembre de 2021, el a quo enjuiciado decretó la
terminación del proceso por desistimiento tácito, toda vez
que «el proceso [criticado] estuvo inactivo en la secretaría de
ese despacho por más de un año», decisión que el actor
censuró en reposición y, en subsidio, apelación, recursos
desestimados con autos del 4 de noviembre de 2021 y 29 de
junio de 2022, respectivamente.
2.6. En síntesis, expresó el gestor del resguardo que las
sedes judiciales acusadas «desconocen el principio… que
contrae el artículo 317 del CGP, en virtud del cual se pretende
castigar la inactividad de la parte cuando sobre sus hombros
recae una carga procesal de la cual depende el avance del
proceso, carga que a todas luces no estaba en [su] cabeza»,
comoquiera que «el nombramiento del curador y su
notificación es de resorte exclusivo del despacho judicial», por
lo que la terminación del proceso que promovió resultaba
inviable, pues el proceso estaba en la espera del
cumplimiento de una «obligación» del juzgado de
conocimiento.
3. La Corte admitió el libelo de amparo, ordenó librar
las comunicaciones de rigor y pidió rendir los informes a que
alude el artículo 19 del Decreto 2591 de 1991.
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RESPUESTAS DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS
1. El Juzgado 42 Civil del Circuito de Bogotá rindió
informe.
2. La Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá precisó que, «[a]unque se considera que no
se incurrió en un defecto superlativo…, estará atent[a] a la
decisión que en este caso se profiera».
3. Al momento de someterse al conocimiento de la Sala
el presente asunto, no se habían recibido respuestas
adicionales.
CONSIDERACIONES
1. Al tenor del artículo 86 de la Carta Política, la acción
de tutela es un mecanismo instituido para la protección de
los derechos fundamentales, cuando sean conculcados o
seriamente amenazados por la acción o la omisión ilegítima
de una autoridad o, en determinadas hipótesis, de los
particulares, siempre y cuando el afectado no disponga de
otro medio de defensa judicial.
De la misma forma, se ha señalado que, en línea de
principio, esta acción no procede respecto de providencias
judiciales, salvo que el funcionario adopte una decisión por
completo desviada del camino previamente señalado, sin
ninguna objetividad, a tal extremo que configure el proceder
denominado «vía de hecho», situación frente a la cual se abre
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camino el amparo para restablecer los derechos
fundamentales conculcados, siempre y cuando se hayan
agotado las vías ordinarias de defensa judicial, dado el
carácter subsidiario y residual de la tutela y, por supuesto,
se observe el requisito de la inmediatez connatural a su
ejercicio.
2. No obstante, en los precisos casos en los cuales el
funcionario respectivo incurra en un proceder claramente
opuesto a la ley, por arbitrario o antojadizo, puede intervenir
el juez de tutela con el fin de restablecer el orden jurídico si
el afectado no cuenta con otro medio de protección judicial.
Al respecto, la Corte ha manifestado que,
(…) el Juez natural está dotado de discreta autonomía para
interpretar las leyes, de modo que el amparo sólo se abre paso si
‘se detecta un error grosero o un yerro superlativo o mayúsculo
que, abrupta y paladinamente cercene el ordenamiento positivo;
cuando tenga lugar un ostensible e inadmisible resquebrajamiento
de la función judicial; en suma, cuando se presenta una vía de
hecho, así denominada por contraponerse en forma manifiesta al
sistema jurídico, es posible reclamar el amparo del derecho
fundamental constitucional vulnerado o amenazado(...), (CSJ STC,
11 may. 2001, rad. 0183, reiterada STC4269-2015 16 abr. 2015).
Así pues, se ha reconocido que cuando el Juez se aparta
de la jurisprudencia, sin aportar argumentos valederos o
cuando se presenta un defecto sustantivo en el proveído,
entre otros, se estructura la denominada «vía de hecho».
3. Descendiendo al caso sub examine advierte la Corte
que el Tribunal enjuiciado cometió un desafuero que amerita
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la injerencia de esta jurisdicción, por cuanto desconoció
abundantes pronunciamientos de esta Corporación,
relacionados con la interpretación del numeral segundo del
artículo 317 del Código General del Proceso, en los que se ha
reconocido que la aplicación del desistimiento tácito, en la
hipótesis contemplada en el referido numeral, sólo procede
cuando el litigio permanece paralizado por causa atribuible
a los extremos del litigio, más no cuando la inactividad
proviene de una omisión del juzgado.
En efecto, el Tribunal criticado, en la providencia del 29
de junio de 2022, precisó lo siguiente:
1. Revisada la actuación, es posible observar desde el umbral la
desventura del recurso de apelación, toda vez que aparecen
acreditados los requisitos del desistimiento tácito, debido a la
permanencia del expediente en la secretaría durante el término de
un (1) año, por falta de impulso que le correspondía conforme a lo
previsto en el artículo 317, numeral 2º, del CGP.
2. Ese mandato 317 consagra la terminación del proceso por
desistimiento tácito para la desidia, inactividad o abandono de la
actuación procesal, en dos hipótesis distintas (numerales 1° y 2°),
pues en el derecho moderno, además del principio inquisitorio
relativo a desarrollo oficioso de los procesos civiles (arts. 2 del CPC
y 8 del CGP), el procedimiento civil también se nutre del principio
dispositivo, con una responsabilidad compartida de las partes
para impulsar los trámites que les incumben, dada la necesidad
de evitar la acumulación de estos y su consecuente impacto
negativo en varios aspectos, como la congestión judicial, el costo
por el excesivo manejo físico o electrónico y estadístico de
actuaciones, la generación de mayores intereses en las
obligaciones pendientes, o de perjuicios por el mantenimiento
indeterminado de medidas cautelares, de tal modo que se
requieren mecanismos para la depuración eficaz de inventarios
por actuaciones no atendidas en debida forma, o totalmente
desatendidas.
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En últimas, si las partes descuidan u olvidan sus procesos o
trámites judiciales, no luce razonable que solamente la
administración de justicia deba responder por ellos, razón
suficiente para que, incumplidas las cargas idóneas para el andar
ordenado de la actuación y previo requerimiento (num. 1º del art.
317 del CGP), o cumplida la inactividad en los términos y eventos
previstos (num. 2º ídem), simplemente el proceso debe terminarse
por desistimiento tácito.
3. Las condiciones o pautas que deben tomarse en cuenta para la
forma de desistimiento tácito consagrada en el numeral 2º, que fue
la aplicada aquí, básicamente, son las siguientes:
3.1. Que el proceso o actuación “de cualquier naturaleza, en
cualquiera de sus etapas, permanezca inactivo en la secretaría del
despacho”. Véase que puede ser un expediente de cualquier
naturaleza, vale decir, sin determinación o miramiento alguno en
su carácter, de manera que puede ser civil, incluyendo agrario y
comercial, de familia, declarativo, ejecutivo o especial, salvo las
limitaciones o hipótesis especiales que emanen de la ley. Tampoco
interesa la etapa en que se encuentre, porque la norma rige “en
cualquiera de sus etapas”, antes o después de notificarse el auto
inicial a la parte demandada, e inclusive en la ejecución posterior
a la sentencia, pero el expediente debe estar en la secretaría, no
en el despacho del juez.
3.2. Que esa inactividad ocurra “porque no se solicita o realiza
ninguna actuación durante el plazo de un (1) año en primera o
única instancia” (se resalta), aunque si el proceso está en la fase
posterior de ejecución de la sentencia o auto de impulso de
ejecución, el plazo “será de dos (2) años” (ord. b). Conforme al
criterio objetivo del legislador, la inactividad puede ser de las
partes cuando preceptúa que ninguna acción “se solicita”, que es
verbo aplicable a aquellas, o del despacho judicial en la
conjugación propia para cuando no se “realiza”. De manera que
basta la simple inactividad por el término fijado, así los actos
omitidos correspondan al impulso de las partes o del juez, sin que
sea menester averiguar por aspectos subjetivos que anidan en
visiones propias de incumplimiento culpable, punto en que hay un
consciente y evidente cambio legislativo respecto de formas
anteriores de desistimiento o perención.
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3.3. También es menester para este desistimiento que el año, o los
dos años, de estatismo procesal se cuente “desde el día siguiente
a la última notificación o desde la última diligencia o actuación”;
pauta sobre la que cabe anotar que el año debe computarse en
forma completa (art. 118 del CGP) …
3.4. Otros requisitos consisten en que la especie de desistimiento
tácito bajo estudio procede “a petición de parte o de oficio” y que
no es necesario el “requerimiento previo”. Así, puede ordenarse la
terminación porque lo pida una de las partes, o por el juez de oficio,
a más de que no se hace el requerimiento previo que sí contempla
el numeral 1° del 317 para la otra forma de desistimiento.
3.5. Consagra la norma, así mismo, que en este tipo de
desistimiento tácito no hay lugar a condena en costas o perjuicios
a cargo de las partes, regla cuya explicación tiene fundamento en
los ya comentados criterios objetivos que orientan la figura, en que
no es necesario establecer el tipo de proceso, la etapa en que se
produce, ni el incumplimiento de carga alguna.
4. En esta especie de actuación, la regla de terminación del proceso
por desistimiento tácito es la consagrada en el numeral 2º del
precepto 317 ibidem, cuyos requisitos de inactividad se cumplieron
sin ambages, de verse que, desde el 28 de agosto de 2020, fecha
de notificación del último auto (20Auto27Agosto2020.pdf) y la
remisión del telegrama (7 de septiembre de 2020), y antes de que
el juzgado decretara el desistimiento tácito, el proceso estuvo
inactivo en la secretaría del juzgado por más de un (1) año, incluso
hasta el 21 de septiembre de 2021, cuando se entró el proceso al
despacho para el decreto del desistimiento tácito
(ConstanciadeEntradaArt317.pdf). Cumple agregar que, durante
ese lapso de tiempo, ninguna actuación efectuó el demandante.
Por manera que ninguna duda cabe que se configuró el supuesto
fáctico de la norma antes analizada, pues luego de las anotadas
actuaciones, transcurrió más de un (1) año, sin que se haya
presentado petición de impulso por la parte interesada.
5. Ahora bien, no es de recibo el argumento del recurrente
relacionado con que estaba a la espera de que el curador ad-litem
designado aceptara el nombramiento, pues como se explicó líneas
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Radicación n.º 11001-02-03-000-2022-03915-00
atrás, trátase de un criterio objetivo de simple inactividad
por el término fijado en la norma, el previsto para el
desistimiento tácito, sin necesidad de estudiar los motivos
de esa inactividad.
Lo que aconteció en el asunto de autos, examinado ya que
transcurrió el aludido término sin actividad alguna en la actuación,
luego de designarse el último curador ad-litem y comunicársele…
(Negrillas ajenas al texto).
En este orden de ideas, evidente es que el Tribunal
desconoció lo decidido por esta Colegiatura, en casos
análogos, en los que se ha negado la terminación del proceso
por desistimiento tácito, a pesar de haber transcurrido los
plazos que contempla el referido numeral segundo del
artículo 317 del Código General del Proceso, al considerar
que no puede contabilizarse tal término de manera objetiva,
sino que deben analizarse las circunstancias concretas de
cada caso.
Así pues, esta Sala precisó que:
… advierte la Corte que el resguardo está llamado al fracaso, por
cuanto el citado proveído de 29 de enero no luce arbitrario,
comoquiera que el Tribunal criticado, explicó las razones por las
que resultaba inviable terminar el juicio atacado por desistimiento
tácito, aspecto sobre el cual precisó:
Contempla el numeral 2º del artículo 317 del Código General del
Proceso que en el evento en que un proceso o actuación de
cualquier naturaleza, en cualquiera de sus etapas, permanezca
inactivo en la secretaría del despacho, porque no se solicita o
realiza ninguna actuación durante el plazo de un (1) año en
primera o única instancia, contados desde el día siguiente a la
última notificación o desde la última diligencia o actuación, a
petición de parte o de oficio, se decretará la terminación por
desistimiento tácito sin necesidad de requerimiento previo.
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No obstante, cuando el proceso cuenta con sentencia ejecutoriada
a favor del demandante [como sucede en este caso] o auto que
ordena seguir adelante la ejecución, el plazo previsto en el
numeral precitado será de dos (2) años.
Descendiendo al asunto bajo estudio, de entrada se advierte que
la determinación fustigada se confirmará, por las razones que
pasarán a exponerse.
El desistimiento tácito tiene como finalidad penalizar la incuria o
desidia de los actores cuando descuidan el trámite de sus
procesos o no cumplen con las cargas impuestas por el despacho,
cuando ello resulta necesario para continuar el rito, toda vez que
ese abandono o desobediencia repercute ostensiblemente en la
congestión de los despachos judiciales e impide finiquitar las
actuaciones a su cargo. Sobre el particular, la Corte Constitucional
ha señalado que “el desistimiento tácito, además de ser entendido
como una sanción procesal que se configura ante el
incumplimiento de las cargas procesales del demandante, opera
como garante de: (i) el derecho de todas las personas a acceder a
una administración de justicia diligente, célere, eficaz y eficiente;
(ii) la posibilidad de obtener pronta y cumplida justicia y (ii) el
acceso material a la justicia, en favor de quienes confían al Estado
la solución de sus conflictos”…
Por ende, entre las hipótesis que consagró el legislador para
terminar los procesos bajo esta figura jurídica, se encuentra la
inactividad superior a dos (2) años en procesos que cuenten con
sentencia, misma que, por obvias razones, debe imputarse
directamente a las partes, más no al despacho de conocimiento.
De las copias allegadas se observa que, antes de que la parte
demandada elevara la solicitud de terminación en el mes de
noviembre de 2019, la última actuación que se profirió
correspondía al auto del 23 de octubre de 2017 [notificado el día
24 siguiente], lo que, en principio, supera el bienio aludido en
precedencia; sin embargo, basta con analizar su contenido para
entender la razón que esgrime el a-quo para mantener vigente
este proceso.
Nótese que en dicha providencia, el despacho le indicó al
apoderado de la parte actora que su solicitud de señalar fecha y
hora para practicar la diligencia de remate sobre el inmueble
objeto de la garantía hipotecaria, se resolvería una vez se
conociera la decisión del recurso extraordinario de revisión que
cursaba [para ese momento] en la Sala de Casación Civil de la
Corte Suprema de Justicia.
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Por lo anterior, si bien es cierto, el parágrafo 1º del artículo 358
del C.G.P. contempla que el recurso de revisión no suspende el
cumplimiento de la sentencia impugnada, no lo es menos que a
pesar de que el motivo por el que el a-aquo se negó a continuar
con curso del proceso tampoco lo contempla el artículo 161 ibidem,
como causal de suspensión, la parálisis del proceso por un
período superior a dos (2) años, en este caso es atribuible
directamente al despacho de conocimiento, no a la parte
demandante.
Incluso, resulta evidente que cualquier petición en similar sentido
que hubiera promovido dicha parte con posterioridad al mes de
octubre de 2017, se habría desatado de forma semejante, lo que
refuerza la impotencia de ese extremo procesal para continuar
presentando solicitudes enfiladas al objetivo de que se rematara
el inmueble.
Finalmente, frente al argumento expuesto por el recurrente,
atinente a que esta es la segunda vez en que se eleva la petición
de terminación por desistimiento tácito, basta señalar que aunque
se había accedido favorablemente a la solicitud en proveído del
14 de septiembre de 2017, con ocasión del recurso de reposición
que interpuso la parte actora se reversó la decisión el 23 de
octubre de la misma anualidad, básicamente con la misma
explicación en que sustentó el auto impugnado.
Al margen de lo anterior, no sobra anotar que revisado el
diligenciamiento se observa que mediante auto del 12 de
diciembre de 2019, el a-quo dispuso obedecer y cumplir lo resuelto
en la sentencia proferida dentro del recurso de revisión No.
11001-02-03-000-2014-00691-00, el cual se declaró infundado, y
al parecer se encuentra pendiente el pronunciamiento respecto de
la petición de remate que el mismo juzgado dejó en suspenso
Así las cosas, se concluye que la decisión controvertida no luce
antojadiza, caprichosa o subjetiva, al margen de que se comparta,
descartándose la presencia de una vía de hecho, de manera que
la queja de los gestores no halla recibo en esta sede excepcional.
Y es que, en rigor, lo que aquí plantearon los inconformes es una
diferencia de criterio acerca de la forma en la que el Colegiado
querellado interpretó la norma que regula el desistimiento tácito y
concluyó que no se reunían los presupuestos allí consagrados para
acceder a la terminación que deprecaron los ejecutados,
comoquiera que la parálisis a la que se vio sometido el proceso no
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era imputable a la parte actora, sino al despacho judicial de
(CSJ
conocimiento. STC1646-2021, reiterado en
STC4720-2022).
En el mismo sentido, en providencia del 6 de abril de
2022 (CSJ STC4282-2022), esta Corporación resaltó que:
De entrada, se advierte que, en el caso bajo estudio esta acción
constitucional carece de vocación de prosperidad, habida cuenta
que el Juzgado del Circuito convocado, en auto de 9 de febrero de
2022, que confirmó el dictado el 21 de mayo anterior por el
despacho Sexto Civil Municipal de Ejecución de Bogotá, explicó los
motivos por los cuales no era procedente decretar el desistimiento
tácito en el juicio ejecutivo… incoado por Edificio Plaza 57 contra
los accionantes, respecto de lo cual, luego de citar el artículo 317
del Código General del Proceso, consignó:
De lo expuesto, pronto se advierte el fracaso de la alzada, por
cuanto esta juzgadora no evidenció ningún yerro que sea
susceptible de corrección por esta vía, por el contrario, la decisión
adoptada por la juez de primer grado se encuentra ajustada a
derecho por las razones que a continuación se exponen.
Tal como se ha dicho, la aplicación de la consecuencia procesal
del desistimiento tácito obedece, entre otros aspectos, al descuido
o abandono de la parte interesada, en este caso, por un lapso
superior a los dos años desde su última actuación, no se trata de
un premio para la parte demandada sino que se trata de una
terminación anormal porque quien está llamado a impulsar el
litigio no lo hace ya sea por desidia o mero descuido.
En el caso de autos, téngase en cuenta que a folios 110 a 114
(cuaderno de copias) obra un mandato arrimado por la parte
demandante, de modo que, la siguiente actividad a seguir se
encontraba a cargo del despacho, es decir, proferir la
providencia que reconoce o no personería al apoderado.
Ciertamente dicho acto no impulsa el proceso; sin embargo, sí se
trata de una solicitud de parte que merece ser resuelta en los
términos de la ley de enjuiciamiento civil, luego, requiere un
pronunciamiento por parte del despacho puesto que ese
requerimiento que se realizó a instancia de parte no ha culminado,
ya que termina en el momento que en el juez emite su decisión, lo
cual no había ocurrido en este proceso.
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De manera que, mal haría el despacho en contabilizar el término
fatal cuando el juzgado no ha realizado ningún pronunciamiento
frente a la última petición que se le presentó, hacerlo, sería
permitir que las partes radicaran sus solicitudes y el juez
competente haga caso omiso solo a la espera de que opere el
desistimiento de la acción.
Ciertamente existió una mora considerable para resolver lo
pertinente, pero, no puede imputársele a la parte cuando dicha
actuación le correspondía al despacho. Además, acertadamente
el censor refiere que no cualquier actuación cuenta con la
virtualidad de interrumpir el término del desistimiento tácito; sin
embargo, en el caso que nos ocupa no se trata de que el poder
haya interrumpido el término, sino que la inacción del juzgado en
dejar pendiente puntos por resolver que requerían su
pronunciamiento impidió la contabilización del lapso.
Criterio que ha sido acogido por el Tribunal Superior de Bogotá,
quien al referirse a la sanción contemplada en el artículo 317 del
C.G.P., indicó que “(…) lo que sanciona el desistimiento tácito es
el descuido de las partes, porque cuando la paralización es
imputable a la administración de justicia, porque el impulso
procesal le corresponde al juez o al secretario, mal podría
sancionarse a la parte por la mora u omisión que no le es
atribuible; ni puede exigírsele que requiera mediante memoriales
a los despachos cumplir su deber. (…)”.
Por demás, si es que era del caso enrostrar alguna irregularidad
que presentaba el proceso al estar pendiente por resolver frente
al mandato, bien pudo cualquiera de las partes solicitar su
resolución, puesto que el impulso del proceso no recae
exclusivamente en cabeza de la parte demandante, ni del juez,
sino que cualquiera de los extremos procesales está facultado
para hacerlo.
Y concluyó que:
Al amparo de las anteriores reflexiones, resulta sencillo concluir
que, dado que estaba pendiente por resolver una solicitud
presentada al interior del proceso, mal podría sancionarse a la
parte por la mora u omisión que no le es atribuible, luego, lo propio
era denegar la solicitud de terminación del proceso por
desistimiento tácito, tal como se hizo, por lo que, sin más
consideraciones se confirmará la providencia recurrida.
Así las cosas, la Sala concluye que la decisión controvertida no
luce antojadiza, caprichosa o subjetiva, con independencia de que
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se comparta, descartándose la presencia de una vía de hecho, de
manera que el reclamo de los peticionarios no halla recibo en esta
sede excepcional.
Y es que, en rigor, lo que aquí plantearon los quejosos, en síntesis,
es una diferencia de criterio acerca de la manera como el Juzgado
del Circuito accionado valoró la decisión censurada, así como las
normas y jurisprudencia aplicable al caso concreto, concluyendo
que acertada fue la decisión del Juzgado Quinto Civil del Circuito
de Ejecución de Sentencias de Bogotá, pues no era procedente
decretar el desistimiento tácito del juicio ejecutivo censurado,
conforme lo dispuesto en el artículo 317 del Código General del
Proceso, comoquiera que, la actividad siguiente en el juicio estaba
a cargo del despacho y no de la parte, relievando que, si bien la
resolución de un reconocimiento de personería no contempla un
impulso procesal, lo cierto es que tal petición merece una resolución
por parte del estrado judicial, de ahí que la mora judicial en dicha
determinación, no puede ser una consecuencia para la parte.
Por tanto, el ad quem criticado erró al confirmar la
decisión del a quo de dar por terminado el proceso objeto de
reproche constitucional, habida cuenta que desconoció que
el juicio permanecía inactivo por causa atribuible al juzgado
de conocimiento, teniendo en cuenta que la designación de
curador, para que representara a los demandados
indeterminados, es una actuación del resorte exclusivo del
fallador, quien debió nombrar un nuevo auxiliar de la
justicia, al percatarse que el designado no aceptó el encargo
y así poder proseguir con el curso del proceso.
4. En este punto, cabe agregar, que la tesis expuesta en
esta providencia constituye la postura consolidada de la
Sala, por lo que se recoge cualquier otra que, en sentido
contrario, se haya expuesto con anterioridad.
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5. En consecuencia, se ordenará al Tribunal accionado
que deje sin valor y efecto el proveído del 29 de junio de 2022,
mediante la cual confirmó el proferido el 24 de septiembre de
2021, y las actuaciones que dependan de éste, para que
adopte una nueva decisión en la cual tenga en cuenta las
consideraciones precedentes.
DECISIÓN
Con fundamento en lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando Justicia
en nombre de la República y por autoridad de la Ley,
concede el amparo solicitado. En consecuencia, dispone:
Primero: Ordenar a la Sala Civil del Tribunal Superior
del Distrito Judicial de Bogotá que, dentro del término de
cuarenta y ocho (48) horas, contado a partir de la fecha en la
cual le sea devuelto el expediente contentivo del asunto
objeto de esta queja (radicación 11001-31-03-042-2016-
00476), deje sin efecto el auto del 29 de junio de 2022, con
el que confirmó el proferido el 24 de septiembre de 2021, y
las actuaciones que dependan de ésta.
Segundo: Cumplido lo anterior y, en un término no
superior a 10 días, emita nueva providencia en la que
resuelva la apelación interpuesta por el demandante contra
del referido proveído del 24 de septiembre de 2021, teniendo
en cuenta las consideraciones contenidas en la parte motiva
de este fallo. Por Secretaría remítasele copia de esta
determinación.
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Tercero: Ordenar al Juzgado 42 Civil del Circuito de
Bogotá, remitir de inmediato y en un término no superior a
un día, el expediente materia de la queja constitucional a la
Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de esta
ciudad, para que dé cumplimiento a lo dispuesto en los
ordinales anteriores.
Cuarto: Comuníquese telegráficamente lo aquí resuelto
a las partes y, en oportunidad, remítanse las diligencias a la
Corte Constitucional para su eventual revisión, en caso de no
impugnarse.
La autoridad accionada informará a esta Corporación
sobre el cumplimiento de la orden impartida, dentro de los
tres (3) días siguientes al vencimiento de aquél término.
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
Presidenta de Sala
MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
16
Radicación n.º 11001-02-03-000-2022-03915-00
LUIS ALONSO RICO PUERTA
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
17
Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Hilda González Neira
Martha Patricia Guzmán Álvarez
Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo
Luis Alonso Rico Puerta
Octavio Augusto Tejeiro Duque
Francisco Ternera Barrios
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en artículo 103 del Código General del Proceso y el artículo 7 de la ley 527 de 1999
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Documento generado en 2023-01-19