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Si Dios Conmigo Quien Contra Mi

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Si Dios conmigo quien contra mi

Si Dios conmigo quien contra mi es una de las frases


más conocidas en la Biblia. La palabra de Dios está
repleta de innumerables promesas para aquellos que
deciden creer en lo que él Padre ha prometido por medio
de su Hijo.

Es más, una de las promesas bíblicas más nombradas por los creyentes a
lo largo del tiempo es la cita que se encuentra en Romanos 8:31 “¿Pues
qué diremos a esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?”

En esta perla, hay un poderoso mensaje que trasciende más allá del
mundo natural que nos rodea. Esta palabra, habla acerca de las bondades
de Dios, y como su poder puede guardarnos sobrenaturalmente.

¿Cómo esto puede ser posible? Esta promesa y como todas que tiene la
biblia, solo es posible acceder a ellas a través de la fe, dejando a un lado el
conocimiento y la lógica para disfrutar de los beneficios que Jesús nos
otorgó con su sacrificio en la cruz.
Ahora bien, es importante entender en qué contexto histórico en el cual el
apóstol Pablo escribe este capítulo de Romanos.

Contenidos:
1 ¿Cuál es el contexto en Romanos?

2 ¿Quién puede estar en contra de nosotros?

3 ¿Cómo sabemos que Dios está con nosotros?

4 Dios nos ha dado su Espíritu

5 Hijos de Dios

6 ¿Qué nos puede separar del amor de Cristo?

7 Dios en mi Sacerdocio.

¿Cuál es el contexto en Romanos?


Romanos es una carta que fue escrita por el apóstol Pablo a los creyentes
en Roma alrededor del año 56-58 d.C. En ese momento, Pablo nunca
había visitado Roma, pero el cristianismo parece haber estado presente allí
durante varios años.
Aunque la intensa persecución bajo el emperador Nerón
aún no había comenzado, solo unos pocos años después
de la escritura de la carta de Pablo, los cristianos serían
culpados por el incendio de Roma. El sentimiento contra
ellos ya era un problema.

Para entender un poco más, hay que leer versículos


anteriores a este donde Pablo expresa muy bien los beneficios de la iglesia.

Entonces, en el versículo 1 de Romanos 8 cita “Ahora, pues, ninguna


condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no
andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”

De tal forma que, todos aquellos que han nacido de nuevo y se han
arrepentido, y convertido son los que andan conforme al Espíritu, por tal
razón ninguna condenación hay para ellos.

¿Quién puede estar en contra de nosotros?


Esta pregunta es un poco retórica, pero de forma indirecta lo que quiere
decir es que nadie puede hacernos daño porque Dios está con nosotros.
Ahora, ¿quién o quiénes son ese alguien que nos puede tocar?
En un mundo natural, fácilmente podemos pensar que esta pregunta está
dirigida a las personas, es decir, aquellos con quienes convivimos a diario.
Pero, sería difícil pensar que una persona con la cual compartes a menudo
puede hacerte daño.

Es por este motivo, que hay que mirar este versículo de manera espiritual.

Entendemos, que existe un mundo espiritual, el bien que es el Reino de


Dios y, por otro lado, el reino de las tinieblas dirigido por el adversario.
Tienes que considerar que lo que ves, fue hecho de lo que no veías.
Entonces, lo que no te puede tocar es aquello espiritual que no ves con tus
ojos naturales. Es decir, espíritus malignos, ya que ellos no tienen el poder
para hacerlo.

Aunado a esto, es otra forma de decir, «no hay nadie que pueda ser más
poderoso que Dios» o «nadie puede destruirnos».
La idea no es que nunca nos enfrentemos a la oposición; es simplemente
que nuestra oposición está condenada al fracaso.

Puede que estén en contra nuestra, pero no con éxito contra nosotros. Ya
que Dios está de nuestro lado, no tenemos nada de qué preocuparnos.
¿Cómo sabemos que Dios está con nosotros?
Sabemos que Dios está por nosotros porque nos ha dado
a su Hijo. Para afianzar esta creencia, lee los versículos 3
y 32 del mismo capítulo 8 de romanos.

Versículo 3 “Porque lo que era imposible para la ley, por


cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en
semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condeno el pecado en
la carne” Reina Valera 1960.
Que mejor prueba que esta, que el Padre haya enviado a su Hijo para
pagar el pecado de toda la humanidad. Seguramente, esto es prueba
suficiente de que Él nos ama.

Y nota, que el versículo 32 dice no solo que Dios no retuvo a su propio Hijo
sino que lo entregó por todos nosotros “El que no escatimo ni a su
propio Hijo, sino que lo entrego por todos nosotros, ¿cómo no nos
dará con él todas las cosas?”

En ese versículo, sin duda se hace referencia al propósito por el que Cristo
vino al mundo, que era convertirse en un sacrificio por nuestros pecados y
ofrecerse a sí mismo en la cruz del Calvario.

Igualmente, Dios garantiza darnos «todas las cosas», es decir, todo lo que
necesitamos. Claro, debemos creer que Él es suficiente y lo llena todo en
nuestra vida.

Además, otros versículos que se relacionan con este sacrificio de amor que
Cristo realizo se puede apreciar en los siguientes versículos:

1. Juan 1:29.
2. 2 Corintios 5:21.
3. 1 Pedro 2:24.
Dios nos ha dado su Espíritu
Otra manera de saber, que Dios está a favor nuestro es porque nos ha
dejado al Consolador, El Espíritu Santo.

A su vez, la persona del Espíritu Santo se menciona veinte veces en este


capítulo. Ahora, ¿Por qué Dios nos ha dado Su Espíritu? La razón por la
cual él Padre nos bendice con su presencia a través del Espíritu Santo son
los siguientes:
1. Él ha venido a vivir en nosotros (verso 9). Y esto es una verdad, si
como creyente ya no militas en la carne, sino en el Espíritu. Porque
de lo contrario eres hijo del maligno.
2. Él vive en nosotros para dar vida (verso 10).
3. Su morada garantiza nuestra resurrección
(versículo 11). Cabe destacar, que debes
permanecer todos los días honrando y creyendo en
su nombre.
4. Él es nuestro guía constante (versículo 14). Él nos
guía según la voluntad de Dios. Es importante, que
te dejes dirigir por Dios, Él es el que conoce que es
lo mejor para tu vida, porque Él fue quien te creo.
5. Él nos da la seguridad de que realmente somos del Señor (versículo
16).
6. Él habita en nosotros para ser nuestro guía (versículo 26). El
Espíritu lo que hace es revelarte la voluntad del Padre. Es una
persona, que te acompaña y te enseña el camino que debes seguir.
7.
Hijos de Dios

En el versículo 17 del capítulo 8 del libro de Romanos dice “Y si hijos,


también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es
que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él
seamos glorificados”

Él es nuestro Padre Celestial y podemos pronunciar esas palabras «Abba,


Padre», el primer grito de reconocimiento y relación de un niño. Pero, el
versículo 17 nos dice que en realidad somos herederos de Dios y
coherederos con Jesucristo.

Dios es nuestro Padre eterno, con su amor y su ayuda podemos vencer


cada adversidad. Es más, si su palabra esta guardada en tu corazón, y la
colocas por obra es una evidencia de su perfecto amor en tu vida.

Pablo explica que nuestros sufrimientos actuales palidecen en


comparación con la gloria venidera.

El Espíritu estará con nosotros para ayudarnos, y Dios hace todas las
cosas para el bien. El cristiano está destinado a ser conformado a la
imagen del Hijo, llamado, justificado y glorificado, tal como cita Romanos
8:29-30.

¿Qué nos puede separar del amor de Cristo?


Nada absolutamente nada, nos puede separar del amor de Dios.
Aunque, los ataques del maligno quieran asechar tu vida, Dios te recuerda
una vez más por medio de su palabra que Él está contigo, y que nada te
puede hacer daño.
Además, te recuerda que nada te apartara de su amor, tal
como se lee en el capítulo 8 verso 35 “¿Quién nos
separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o
persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?”

Más adelante, en los versículos 37, 38 y 39 Pablo afirma


que nada puede moverlo de la presencia del Señor.
Versículo 37 “Antes, en todas estas cosas somos más
que vencedores por medio de aquel que nos amó”

Versículo 38 “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni


ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,…”

Versículo 39 “ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos


podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”

Todas estas promesas, son las que Dios tiene preparados para aquello que
creen en su nombre. Y lo mejor, es que puedes tener acceso a ellas con la
fe en este preciso momento. Porque la fe debe ser activa, y ella se
manifiesta ¡Aquí y ahora!

Dios en mi Sacerdocio.

El sacerdocio es el poder y la autoridad eternos de Dios. Por medio del


sacerdocio, Él creó y gobierna los cielos y la tierra; a través de este poder,
el universo se mantiene en orden perfecto. Mediante ese poder, Él realiza
Su obra y Su gloria, que es “…Llevar a cabo la inmortalidad y la vida
eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Nuestro Padre Celestial delega Su poder del sacerdocio a los varones


dignos que son miembros de la Iglesia. El sacerdocio les permite actuar en
el nombre de Dios para la salvación de la familia humana; por medio de él,
se les puede autorizar para predicar el Evangelio, administrar los
Sacramentos , ser y vivir con celo nuestro sacerdocio.

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