Nº 5 22 Y todo lo que pidiereis en
REFLEXION
¿Como oración, creyendo, lo
recibiréis.
Orar? Por: Homero Gutiérrez
Mateo 21:22 RV 1969
En el Nuevo Testamento, Jesús nos enseña cómo a través de la oración podemos relacionarnos
con nuestro Padre Dios y que es posible aprender orar como a Dios le agrada, como lo vemos
en Lucas [Link]
11 Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus
discípulos: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos. Lucas
11:1 (NVI)
Este pasaje nos indica que la oración es una acción que se aprende, y si se aprende entonces
se desarrolla, por lo cual debemos mejorar cada día nuestra oración con el Señor.
Afirmación: La oración es una acción que se aprende y se desarrolla por lo tanto, debemos
mejorarla día a día.
Es importante entender que existen diferentes tipos de oración de acuerdo a su propósito, las
cuales podemos clasificarlas de manera siguiente:
1.-De acuerdo al propósito o quien va Dirigida las peticiones:
a) Petición por necesidad Personal: rogamos al padre por necesidades propias o
nuestras.
b) Petición por necesidad para otra persona: rogamos al padre por necesidades de
otras personas, la cual la biblia la determina como Intercesión.
2.-De acuerdo a la acción o forma en que oramos:
a) Oración Individual o Intima: oramos al padre de manera íntima o en lo secreto.
b) Oración Grupal o Colectiva: oramos al padre acompañados por otras personas en
un mismo sentir.
A continuación, profundizaremos en esta clasificación, fundamentándonos en las escrituras
bíblicas.
2.1.- Oración Individual o Intima
En Mateo 6:5-8, Jesús habla sobre la oración individual y dice lo siguiente:
5
»Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las
sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya
han obtenido toda su recompensa.6 Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto,
cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace
en secreto, te recompensará. 7 Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los
gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. 8 No
sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.
Mateo 6:5-8 (NVI)
Aquí vemos que existen condiciones previas para que
nuestra oración sea agradable al Dios, las cuales debemos
hacer lo posible por acatar.
Podemos ver que la oración es entre nosotros y Dios, no
para impresionar a los demás. Nuestro corazón no tiene la
actitud correcta si lo que buscamos es que los demás nos
vean y admiren nuestras palabras. Al orar, nuestro deseo
más grande debe ser pasar tiempo con Dios y hablarle
desde lo más profundo de nuestro corazón.
Es cierto que nuestro Padre sabe de antemano lo que necesitamos, pero como a todo buen
padre, a Él le encanta escuchar la voz de sus hijos. Vemos así que el énfasis de la oración debe
ser fortalecer nuestra relación con Dios, acercarnos a él, pasar tiempo en su presencia y
compartir con Él lo que ocupa nuestro corazón. Oramos porque nuestra relación con Dios es
importante y vital.
Luego Jesús nos enseña lo que Dios quisiera oír en nuestras oraciones. Puede que
entendamos la importancia de la oración, pero muchas veces no tenemos claro que debemos
decir en la oración. Jesús no proporciona ejemplos y ayuda.
En el mismo capítulo del evangelio de Mateo mencionado anteriormente (Mateo 6) encontramos
"el Padre nuestro", conocido como la oración modelo de Jesús. Mateo 6:9-15 dice:
9
»Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás
en el cielo, santificado sea tu nombre, 10 venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
11
Danos hoy nuestro pan cotidiano.[a] 12 Perdónanos
nuestras deudas, como también nosotros hemos
perdonado a nuestros deudores.13 Y no nos dejes caer
en tentación, sino líbranos del maligno”.[b] Mateo 6:9-13
(NVI)
Si tomamos esta oración como ejemplo, vemos que hay
algunos elementos importantes que deben formar parte de
nuestra oración.
A. Comenzamos con una actitud de alabanza, adoración y humildad
9
»Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre, Mateo 6:9 (NVI)
Inicialmente debemos mostrar nuestra alabanza y adoración, reconocer la grandeza de Dios y
su santidad. Nuestra actitud debe ser humilde.
B. Expresamos nuestra confianza en él
10
venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Mateo 6:10 (NVI)
Luego nos sometemos a su voluntad y afirmamos que lo mejor que nos puede pasar es que su
reino se manifieste en nuestras vidas. Declaramos confianza total de que su reino y su voluntad
son lo mejor para nosotros porque donde se manifiesta el reino de Dios suceden grandes cosas.
C. Presentamos nuestras peticiones
11
Danos hoy nuestro pan cotidiano. Mateo 6:10 (NVI)
Pasamos a presentar nuestras peticiones, a pedir la provisión de Dios para el día. Él sabe que
durante el transcurso del día tendremos necesidades físicas y desea suplirlas.
D. Reconocemos la importancia del perdón
12
Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros
deudores. Mateo 6:12 (NVI)
Reconocemos nuestra necesidad de su perdón y su gracia. A la misma vez examinamos nuestro
corazón para saber si hemos estado dispuestos a perdonar y ofrecer gracia a los que nos han
ofendido. Es momento de examinarnos. Sabemos que estamos agradecidos por el perdón de
Dios a nuestras vidas. ¿Está nuestro corazón suficientemente transformado como para ofrecer
el perdón a los que nos han ofendido?
F. Pedimos victoria sobre la tentación y el mal
13
Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno”. Mateo 6:13 (NVI)
Pedimos su ayuda y protección ante las tentaciones para que permanezcamos firmes en él y no
cedamos. Sabemos que él es el único que nos puede proteger y librar de las tentaciones y de
todos los ataques del maligno.
En Lucas 11:5-13, Jesús habla sobre otro aspecto de la oración que a Dios le agrada, esta se
refiere a que no solo debemos prepáranos correctamente para orar y que no solo debemos
saber que decir, si no que debemos ser perseverantes y que siempre esperemos respuesta
de parte de Dios.
5
»Supongamos —continuó— que uno de ustedes tiene un amigo, y a medianoche va y le
dice: “Amigo, préstame tres panes, 6 pues se me ha presentado un amigo recién llegado
de viaje, y no tengo nada que ofrecerle”. 7 Y el que está adentro le contesta: “No me
molestes. Ya está cerrada la puerta, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo
levantarme a darte nada”. 8 Les digo que, aunque no se levante a darle pan por ser amigo
suyo, sí se levantará por su impertinencia y le dará cuanto necesite.
9
»Así que yo les digo: Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá
la puerta. 10 Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra; y al que llama, se le
abre.
11
»¿Quién de ustedes que sea padre, si su hijo le pide[f] un pescado, le dará en cambio una
serpiente? 12 ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Pues, si ustedes, aun siendo
malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu
Santo a quienes se lo pidan!» Lucas 11:5-13 (NVI)
En cuanto al horario para orar, Jesús nos modela que la madrugada cuando todavía esta
oscuro, es el tiempo más conveniente para realizar la oración intima, como nos lo muestra en
marcos 1:35.
35
Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y
se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Marcos 1:35 (NVI)
Orar en cualquier horario del día tiene sus beneficios pues a Dios le agrada que le busquemos a
toda hora, por eso somos beneficiados por su gracia y su amor. Jesús nos modela la oración
personal de madrugada, haciéndonos ver que ejerce un mejor efecto, todo está relacionado con
comenzar el día buscando a Dios preparándonos para lo que nos corresponde vivir.
Debemos tomar en cuenta que no solo para pedirle debemos buscarlo sino también para
agradecer y alabarlo como está escrito en 1 de Tesalonicenses 5:16-18 (NVI).
16
Estén siempre alegres, 17 oren sin cesar, 18 den gracias a Dios en toda situación, porque esta
es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.
2.2.- Oración Grupal o Colectiva
En tiempos de necesidad, de tribulación y de sufrimiento tenemos el recurso de la oración. No
sólo el recurso de la oración personal, sino también el recurso de la oración colectiva. Aunque
cada creyente tiene el Espíritu Santo, es en la unión y plena comunión de los creyentes donde
se manifiesta a plenitud el poder del Espíritu. Jesucristo nos afirma:
19
»Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre
cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo. 20 Porque
donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». Mateo 18:19-
20 (NVI)
La plena acción del Espíritu depende de la unión y
cooperación con los demás en el cuerpo de Cristo
(La Iglesia). Los cristianos no podemos alcanzar la
plena bendición que Dios está dispuesto a darnos a
menos que busquemos esa bendición y la
recibamos en comunión los unos con los otros. La
Oración no solo renueva nuestra relación con Dios,
sino también con nuestros hermanos y hermanas
en Cristo.
La oración unida verdadera tiene sus características :
[Link] primera característica de la oración unida, es estar de acuerdo en lo que se pide. No solo
es un consentimiento general en lo que vamos a pedir en oración, sino que necesitamos un
deseo unido claro en lo que pedimos. De este modo podemos pedir con confianza, conforme
a la voluntad de Dios y estar seguros de su respuesta corporativa a su pueblo.
[Link] segunda característica de la oración unida verdadera: Mateo 18:20. La unidad lo
proporciona el que nos reunamos en el nombre de Jesús. El deseo y la voluntad del Señor
tienen que ser el centro de esta y todas nuestras reuniones de intercesión como iglesia. Esto
quiere decir que al juntarnos como iglesia, comprenderemos y creemos que estamos bajo la
sombra del mismo Jesucristo, que Él está realmente presente aquí. La presencia viva de Jesús
en la comunión de sus hijos que lo aman y oran a Él, da el poder de Cristo mismo a la oración
unida.
[Link] tercera característica de la oración unida es la respuesta segura: Mateo 18:19-20. Al
reunirnos para orar como iglesia fraternizamos como familia y nos edificamos de manera
personal, y se da el verdadero propósito del Señor. La evidencia de la verdadera oración
unida es el fruto, la respuesta de nuestro señor importante. Dios interviene en el mundo por
medio de las oraciones de su pueblo. Mediante la oración la iglesia tiene autoridad sobre los
propósitos de la congregación.
[Link] cuarta característica de la oración unida es que Cuando hay más de una persona orando
en un mismo sentir, el poder de la oración se hace más poderosa, porque no solo una
persona está clamando porque se cumplan estos deseos sino varias, es por ello que resulta
importante e interesante el poder de la oración colectiva.
En el libro de Hechos 4:24-31, se describe el testimonio de los apóstoles las manifestaciones del
espíritu cuando oraban en la iglesia primitiva.
31
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos
del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. Hechos 4:31 (RVR1960)
3.- ¿Por qué Dios no responde nuestras oraciones?
Cuando oramos siempre esperamos una respuesta, por lo cual resulta decepcionante cuando
parece como si Dios no nos escucha o está en silencio. Sin embargo, no porque no obtengamos
lo que pedimos significa que Dios no nos atiende. En lugar de sacar conclusiones precipitadas o
de darnos por vencidos en la oración, reflexionemos sobre algunos aspectos que debemos tener
en cuenta:
3.1. No sabemos pedir.
Que oremos no significa que lo hagamos
bien. Podemos cometer errores al orar, los
cuales se convierten en un gran
impedimento en nuestra comunicación con
Dios.
3
Y, cuando piden, no reciben porque
piden con malas intenciones, para
satisfacer sus propias pasiones.
Santiago 4:3 (NVI)
Si no sabemos pedir, es ilógico esperar que haya alguna respuesta de Dios. Esto no quiere decir
que Él no nos escuche, sino que quiere darnos la oportunidad de corregir esas fallas al orar y
podamos aprender a hacerlo de una mejor manera. Antes de precipitarte y pensar que Dios no
te escucha o responde, primero evalúa si estás orando correctamente.
3.2. No conocemos a Dios.
La oración no se trata de solo pedir, sino de conocer a Dios y a descubrir quiénes somos en Él.
31
Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen
su voluntad. Juan 9:31 (NVI)
Si no conocemos a nuestro Señor, ¿cómo esperamos obtener una respuesta suya? Dios sabe
todo lo que hacemos, cada pensamiento, cada palabra incluso antes que la pronunciemos, y
pese a todo, no se entromete en conversaciones que no van dirigidas hacia Él. Así que no se
trata de que Dios no te responde, sino de que tú no lo conoces y, por lo tanto, tus oraciones no
van a Él.
3.3. No es lo mejor para mi.
Tal vez estés orando con mucho fervor y pidiendo por algo que crees que sería beneficioso para
ti; sin embargo, nuestros pensamientos no son como los de Dios.
8
«Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos
—afirma el SEÑOR—.9 Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de
ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! Isaías 55:8-9 (NVI)
Incluso cuando podemos pensar que nuestras peticiones van acorde a la voluntad de Dios, es Él
quien determina el proceder de las cosas y sabe qué es lo que mejor nos conviene. Como seres
humanos muchas veces nos enfocamos más en obtener satisfacción automática mas no
pensamos en el futuro. En cambio, Dios conoce el pasado, el presente y el futuro; y si no
responde a las oraciones de la forma que esperamos es porque sabe que no es lo mejor para
nosotros. Debemos aprender a confiar en su sabiduría y dejar que Él decida nuestro porvenir.
4.4. No es el tiempo correcto.
Tener fe en el poder de Dios implica confiar en su tiempo. Nuestras peticiones pueden estar
dentro del plan de Dios, pero quizás ahora no sea el momento adecuado para que se
cumplan. Eclesiastés 3:11 dice:
11
Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del
tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de
principio a fin. Eclesiastés 3:11 (NVI)
Por lo tanto, debemos ser pacientes en la espera y no dejar de orar. Las cosas buenas que
suceden en el tiempo incorrecto pueden convertirse en negativas y hasta perjudiciales. Es por
eso que la mejor decisión que podemos tomar es perseverar hasta que Dios nos indique el
momento indicado.
5.- Conclusión
18
Oren en el Espíritu en todo momento, con peticiones y ruegos. Manténganse alerta y
perseveren en oración por todos los santos. Efesios 6:18 (NVI)
Debemos orar en todo momento por todas las situaciones o personas que vengan a nuestra
mente. También debemos interceder por nuestros hermanos en la fe. Es importante pedir al
Espíritu Santo las palabras precisas para orar con sabiduría, de acuerdo con el corazón de Dios.
Afirmación: Debemos perseverar en la oración.
No dudes en acercarte al Padre celestial con tus oraciones. Verás el gozo enorme que sentirá tu
corazón al fortalecer tu relación con él a través de la oración.