TESIS 1: LA REVELACIN DE DIOS La palabra Revelacin se deriva del latn revelare y del griego apokaliptein.
Etimolgicamente es remover el velo, desvelar / velar. 1. Concepto teolgico de revelacin y principales etapas de la misma a) concepto teolgico de revelacin. Podemos definir la revelacin, de acuerdo con la DV 2 como la intervencin de Dios en la historia, por medio de la encarnacin de su hijo, por la cual se da a conocer a s mismo y su designio salvfico universal para llevar a los hombres a un fin sobrenatural que consiste en la participacin en la vida de las personas divinas. b) principales etapas de la misma. Una de las caractersticas de la revelacin cristiana es su manifestacin en la historia, esto supone progresividad. Dios ha ido realizando la revelacin de una forma continuada y progresiva, hasta el punto de que podemos decir que todo el A. T. es una enorme profeca de Cristo, culmen definitivo de la revelacin de Dios. La revelacin se va realizando mediante etapas de un mismo y nico designio de salvacin que culmina en Cristo. 1. La creacin. Todo se hizo por la palabra y sin ella no se hizo nada de cuanto existe (Jn. 1, 3). Dice en consecuencia la DV 3: Dios, crendolo todo y conservndolo por su verbo (cf. Jn 1, 3) da a los hombres testimonio perenne de s en las cosas creadas (cf. Rm. 1, 19-20). La creacin es como una revelacin de Dios en cuanto permite al hombre llegar, a travs de ella, al conocimiento del Creador. (Sap. 13, 3-5). 2. La llamada a Abraham Recuerda la DV 3 que Dios, queriendo abrir el camino de la salvacin sobrenatural, se manifest personalmente a los padres ya desde el principio, comenzando por Abraham. Abraham abandona la seguridad de sus tierras y de su parentela para seguir el camino que Dios le traza, findose de su palabra (Gn. 12, 1-3) El mensaje que Dios dirige a Abraham es el de ser padre de un pueblo que Dios bendecir y establece con l una alianza: le promete ser su Dios y Dios de su descendencia. El rito de circuncisin ser la seal de esta alianza con Dios (Gn. 17, 11-14). 3. El pueblo de Israel. La liberacin de Egipto. Supone la formacin del pueblo de Israel como pueblo de la alianza. Los descendientes de Abraham han tenido que emigrar a Egipto; pero el sello de su vocacin les impide asimilar las costumbres de los egipcios. Son sometidos a trabajos forzados y comienza el dolor de este pueblo, cuyos gritos llegan a Dios. Dios interviene llamando a Moiss para salvar a su pueblo, se le revela como el dios de sus padres (Ex. 3, 4-6) y le revela su nombre (Ex. 3, 14). En hebreo el nombre coincide con la personalidad del portador; revelando su
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nombre, Dios se entrega a Israel de una manera ntima y personal. Dios, adems le promete asistencia divina (Ex. 3, 9-12). El pueblo de Abraham se forma como pueblo cuando sale de Egipto y camina, atravesando el mar Rojo, por el desierto hacia la tierra prometida. Este pueblo, que en Egipto llevaba una vida de esclavitud, se forma en el desierto como pueblo de Dios, convirtindose en el pueblo de su eleccin. El establecimiento de la alianza del Sina es el momento decisivo de la historia de la revelacin. Por la alianza, Yahv, que ha demostrado a Israel su poder y fidelidad sacndole de la esclavitud de Egipto, se apropia de este pueblo y se hace el jefe de la nacin. La alianza proviene de la iniciativa de Y. y su finalidad es hacer de su pueblo un pueblo elegido y santo. En el contexto de esta alianza tiene lugar la manifestacin de Dios en el Sina a Moiss, que recibe de l la promulgacin del declogo (Ex. 20) como carta magna de la alianza que Dios va a sellar con su pueblo. Las palabras de la alianza son la revelacin de la voluntad divina, cuyo respeto o trasgresin traer bendicin o maldicin. Expresan el exclusivismo de Israel y sus exigencias morales. La alianza ha hecho de las tribus sacadas de Egipto una comunidad que tiene una ley, un culto, un Dios, una conciencia religiosa. Israel se convierte en un pueblo gobernado por Y. En lo sucesivo, su destino est vinculado a esta voluntad de Dios. 4. La revelacin proftica El carisma proftico es un carisma que aparece en hombres elegidos por Dios, los cuales surgen en medio de la historia de Israel, para interpretar los acontecimientos desde Dios. El profeta tiene una experiencia privilegiada de Dios: conoce a Yahv porque le ha hablado y confiado su palabra, es el mensajero de Dios que habla en su nombre y transmite su palabra. En la poca de los profetas escritores, la palabra de Yahv se impone cada vez ms como expresin de la voluntad de Dios y como potencia decisiva en la historia de Israel. La palabra del profeta tiene un carcter objetivo y dinmico, lanza al profeta a la predicacin. Pero, aparte de esta accin en el profeta, la palabra de Y. tiene una eficacia propia. La palabra del profeta es palabra de Dios en palabra humana, participa de la fuerza divina y no es estril, es la palabra de Dios que acta en l y ser eficaz en la predicacin. (Is. 55, 10-11). El profeta es aquel que, en medio de la historia, interpreta los acontecimientos salvficos desde Dios. Clamar por la fidelidad a Y. cuando el pueblo siente la tentacin de volver a otros dioses. Anunciar el castigo del exilio. Volver de nuevo a proclamar la fidelidad de Dios, la esperanza de alcanzar el perdn de Dios (Jr. 31, 31-34). 5. El Dios de Israel El pueblo de Israel lleg al conocimiento de Dios creador partiendo no de una filosofa natural, sino de la experiencia de su Dios que interviene en la historia universal. Yahv no se revel al principio como el Dios creador del cielo y de la tierra, sino como el Dios salvador que libera a su pueblo de la esclavitud de Egipto para establecer una alianza con l. El Dios de la alianza fue conocido antes que el Dios de la creacin, Israel lleg al Dios de la creacin por medio del Dios de la historia.
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El pueblo de Israel haba preferido, a la alianza con Yahv, la seguridad de un pacto con los pases vecinos. El Dios de su vocacin primitiva no sera ya el fundamento de su esperanza. Viene entonces el exilio como castigo y es en ste cuando Israel ensancha la perspectiva de su Dios. Al intervenir Dios a favor de su pueblo, se demuestra como dueo de las naciones pues desde el principio es dueo absoluto y creador de todo (Is. 45, 9-13). El Dios que a salvado a Israel es el Dios creador, la idea de la creacin ir siempre junto a la idea de la salvacin y del poder de Dios. Israel, al contemplar la creacin a travs de su fe en el Dios salvador, reconoce en todo su presencia y accin. Todas las cosas deben su existencia a una iniciativa de Yahv. La Revelacin en la Biblia tiene tres dimensiones: Dimensin dinmica: Revelando Dios acta. Dimensin notica: Revelando Dios ensea. Dimensin personal: Revelando Dios se autocomunica. En el AT El concepto mejor para comprender la Revelacin es el de Palabra de Dios, a travs de la alianza que hace Dios con su pueblo. Esa Palabra informa, expresa e interpela. En definitiva es una accin comunicativa de Dios. - Revelacin en la Creacin. - Revelacin en los patriarcas: tenemos la experiencia de Abraham - Revelacin mosaica: Lo principal es el acontecimiento del xodo donde Dios se constituye como El Dios de la alianza. - Revelacin proftica: Aparece la categora del mediador. La revelacin como Dabar, es decir palabra de Salvacin, en su dinamismo csmico e histrico. Sucesivamente va apareciendo el concepto de historia de la Salvacin y el de la Palabra que esta tambin en el interior del hombre. La Palabra se convierte en el intrprete de la historia. - Revelacin Sapiencial: Esa sabidura sale de la boca de Dios y revela al hombre. En sntesis la Revelacin en el AT se caracteriza por: - Ser interpersonal - Procede de la iniciativa de Dios. - El concepto de Palabra es lo que da unidad. - Su finalidad es la vida y salvacin del hombre. - Se nos presenta por el Santo y oculto que se va dando a conocer poco a poco en la historia. c) Modelos histricos de la compresin de la revelacin1 Max Seckler: habla de tres modelos fundamentales de Revelacin: - La Revelacin como experiencia de epifana: designa primariamente experiencias de iluminacin y era utilizado siempre en plural. Es decir manifestacin divina, que es como mejor se califica al Dios vivo que se manifiesta y se hace experimentable en su santidad como realidad concretamente presente, como fuerza que crea, gua, juzga y salva. La
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Cf. PI-NINOT, S., La teologia, 226-230. 3
Revelacin se da por el acontecimiento y la manifestacin histrica de la misma salvacin. (DV 2 manifestacin del misterio de su voluntad). - La Revelacin como instruccin (terico-instructivo): lee el contenido de la Revelacin en clave intelectualista y de ah surge el modelo terico-instructivo de la Revelacin que se centra en informar doctrinalmente sobre los hechos y los contenidos de la enseanza divina sobre la redencin. Aqu Revelacin y salvacin se separan, ya que se reduce a la parte doctrinal de la historia de la salvacin la cual sirve para manifestar la verdad sobre las verdades reveladas. Este modelo es el propio del Vaticano I. Acenta con fuerza casi exclusivamente como comunicacin de una doctrina sobrenatural y el proceso de la Revelacin viene explicado como manifestacin divina de proposiciones conceptuales. Este aspecto ha influido en la forma de ver el magisterio de forma instructiva como forma peculiar. - La Revelacin como autocomunicacin: Ofrece una perspectiva histrico cultural como efecto tardo de la moderna crtica de la Revelacin. Es el Vaticano II el que recupera el concepto de Revelacin el acontecimiento salvfico entero en su sustancia y en su fundamento y lo concibe como autocomunicacin de Dios: Dios mismo es, en su eterna esencia trinitaria, el Dios de la Revelacin. Se integra el concepto de la Revelacin en el acontecimiento salvfico. El Dios de la Revelacin no revela alguna cosa, sino que se revela a s mismo como Padre en Jesucristo, como mediador y plenitud de la Revelacin (DV4). Se trata de una autocomunicacin al hombre como participacin en la misma realidad salvfica de Dios. Es el modelo teorticocomunicativo-participativo, que subraya el aspecto de comunin-comunicacin. La Revelacin cristiana se fundamenta en una comunin personal-vital que conlleva a un compromiso personal, y por tanto va ms all de la pura fidelidad formal a un texto. 2. Cristo, Revelacin definitiva de Dios (Sinpticos, Juan, Pablo y Hebreos) Cristo se convierte en la cima y la plenitud de la Revelacin, el que revela a Dios y el que revela al hombre a s mismo. Esta es la idea principal. El centro de la Revelacin de Jesucristo es el Reino de Dios2; hay, pues, que hacer una distincin que ser un cortocircuito hermenutico para diferenciar el anuncio cristiano del anuncio de Jess, es decir, los cristianos anunciamos la Revelacin-Cristo, pero Jess lo que revel-anunci fue el Reino
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Cf. IZQUIERDO, C., Teologa fundamental, 519-521; WALDENFELS, H., Teologa..., 313-317; CASTILLO, J.M. ESTRADA, J.A., El proyecto de Jess, Ediciones Sgueme, Salamanca 20046, 33-45. Para entender el mensaje especfico del Jess histrico, hay dos estudios magnficos complementarios de teologa bblica, que nos sitan ante la progresin del conceptoproyecto del Reino por parte de Jess a la luz de los sinpticos y de Pablo: cf. VIDAL, S., Los tres proyectos de Jess y el cristianismo creciente, Ediciones Sgueme, Salamanca 2003 y El proyecto mesinico de Pablo, Ediciones Sgueme, Salamanca 2005. Cf. MEIER, J.P., Un ebreo marginale. Ripensare il Ges storico. Mentore, messaggio e miracoli (II), Queriniana, Brescia 20032, 285-595. SCHILLEBEECKX, E., Los hombres, relato de Dios, Ediciones Sgueme 1994, 179-183; FRIES, H., Teologa..., 437-454. 4
de Dios, en concreto su proximidad (Lc 11,20) y no ni el anuncio de la paternidad divina ni la fraternidad universal. Por tanto el hacer y la predicacin de Jess llevan la impronta de la inminente intervencin de Dios en la historia, la conciencia de crisis que se da y que est por llegar. Este mensaje pues, la inminencia del Reino en la historia, es el expresado por Jess a travs de su hacer, manifiesta y hace presente el Reino, pero el sentido de sus actos quedara incomprendido sin las palabras. Muchas parbolas han sido pronunciadas por Jess con el fin de defender y justificar su propio comportamiento ante los pecadores, despreciados. Pero tambin Jess ha obrado en parbolas: permite a los marginados participar de su mesa (Lc 19,5ss), los recoge en su casa (Lc 15,1-2), los acoge en el crculo de sus discpulos (Mc 2,14; Mt 10,3); de este modo cumple la accin simblica3. Las comidas hechas con los pecadores y publicanos son los signos ms profticos de todo lo que pudiera haber expresado en palabras 4. Las comidas muestran la lgica del Reino, como la dinmica de la relacionalidad para la salvacin del otro, como medio de hacerse prximo/prjimo del marginado (excluido, al que se le corta su dimensin relacional, se le aparta), precisamente, para reinsertarlo en un mecanismo comunitario-relacin y mostrarle su plenitud/vocacin. Por tanto Jess no slo anuncia el mensaje, sino que es-vive-encarna-presencializa el mensaje (de ah que sea Revelador y Revelacin); se da una cierta correlacin entre Reino de Dios y la presencia de Jess (Mc 8,38; Lc 12,8-9; Mt 19,29; Lc 18,29; Mt 16,28). Cristo se convierte en la cima y la plenitud de la Revelacin, el que revela a Dios y el que revela al hombre a s mismo. Esta es la idea principal. a) Sinpticos: Ausentes las palabras claves del vocabulario Revelacin. Los trminos de la accin reveladora de Cristo son predicar y ensear. Es dar a conocer el misterio. Cristo revelador en cuanto que proclama la Buena Nueva del Reino y ensea con autoridad la palabra de Dios. 1. Cristo, profeta: Por su predicacin aparece Cristo en continuidad con la tradicin proftica. El contenido esencial de su predicacin es el evangelio del reinado o del reino: Cristo anuncia la inauguracin del reino cuya inminencia haba proclamado Juan Bautista. El pueblo reconoce en la predicacin y en los milagros de Jess el estilo de los grandes profetas y le considera como uno de ellos. Sin embargo, Cristo, cuando habla de s mismo no se aplica el ttulo de profeta. Es consciente de su afinidad con los profetas, como ellos penetra los secretos de Dios y prev para s mismo la suerte reservada a los profetas: pero, en cuanto revelador, supera a todos los profetas por la excelencia de su persona. Es mayor que Jons, Moiss y Elas, David y Juan Bautista. Mientras
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Sobre las parbolas de Jess, existe el trabajo clsico de JEREMIAS, J., Le parabole di Ges, Paideia, Brescia 1973. Cf. Los hombres..., 183-190. 4 Cf. VIDAL, S., Los tres proyectos..., 246-251 y El proyecto..., 204-215.
SCHILLEBEECKX, E.,
que los dems profetas hablaban diciendo: as habla Yahv, Jess emple: en verdad os digo., lo cual supone una innovacin. Cristo predica, pero adems llama a otros hombres a participar en su misin: Y design a doce para que le acompaaran y para enviarlos a predicar (Mc 3,14). Les enva a proclamar el reino de Dios y a curar enfermos (Lc 9, 2; Mt 10, 7-8). Jess se atribuye este poder desde el comienzo de su vida, pero sobre todo despus de su resurreccin. El evangelio no puede quedar oculto. Pero lo que realmente llega a ser inaudito y blasfemo en el comportamiento de este profeta es que l mismo se coloca como centro de la religin presentndose como centro de la vida religiosa: todo aquel, pues que se declare delante de los hombres, tambin yo me declarar por l ante mi padre. (Mt. 10, 32-33) Tiene unas pretensiones inauditas: nuestro destino de hombres y nuestra salvacin eternas se deciden por nuestra actitud ante l. Llega a exigir una renuncia total por l. 2. Cristo, maestro Cristo ensea, Se le da el ttulo de rabb. A los doce aos, Jess ensea en el templo en medio de los doctores. En su vida pblica, ensea en la sinagoga. Al igual que los doctores de Israel, tiene discpulos a los que forma e instruye a imitacin de los rabinos de su tiempo: Cristo responde a las preguntas de sus discpulos, corrige sus actitudes, les inculca los principios de la moral nueva, les explica el sentido de las parbolas, les predice su pasin y resurreccin. Instruye tambin a la muchedumbre, discute y polemiza con los escribas y fariseos. Cristo ensea, pero su enseanza tiene un carcter absolutamente nico. Desde el comienzo capta a su auditorio: se maravillaban de su doctrina, pues la enseaba como quien tiene autoridad (Mc. 1,22; 11,28; Lc. 4, 31-32). El tema central de la enseanza de Jess es la llegada del Reino de Dios, pero no solo predica el reino, sino que se identifica con esa misma llegada del Reino. Cristo de impone por su sabia doctrina y por la autoridad de su persona. Cristo no es un simple rabb. Es el maestro, los doctores de Israel se limitan a comentar la ley; pero Cristo la interpreta, corrige y profundiza. Sustituye las prescripciones de una moral imperfecta con exigencias que llegan hasta lo ms ntimo del corazn. Habla con la autoridad de Yahv: pero yo os digo (Mt. 5,22. 28. 32) 3. Cristo, Hijo del Padre Si Cristo constituye en su persona la ms alta manifestacin proftica que haya existido, si ensea con la autoridad dicha, es porque es el hijo nico, el heredero (Mc. 12,6), a quien el Padre ha entregado todo y a quien el Padre enva despus de sus siervos, los profetas. El es el Hijo en sentido nico y trascendental, como vemos en la parbola de los viadores (Mc. 12, 1-11); en el logion sobre el fin del mundo y en el himno de exultacin (Mt. 11, 27 ss.). Cristo, el Hijo, es el perfecto revelador del padre. Slo l conoce al Padre y sus secretos y hace partcipe de este conocimiento a quien quiere. Tambin el Padre revela al Hijo. A los pequeos que reconocen su indigencia ante Dios, les revela el misterio de la persona de Cristo.
- Hch: Son los apstoles, testigos que realizan el testimonio con la fuerza del Espritu Santo. b) San Pablo: El binomio de misterio-evangelio nos sita en el pensamiento de Pablo sobre la Revelacin. Primero oculto y despus manifestado. Su teologa es una soteriologa, cuya intuicin fundamental es la nocin de misterio. Uniendo los diversos elementos que encontramos en sus textos podemos decir que el misterio del que habla Pablo es el designio divino de salvacin, escondido por toda la eternidad, y ahora manifestado, por el que Dios establece a Cristo como centro de la nueva economa y le constituye, por su muerte y resurreccin, nico principio de salvacin, tanto para los gentiles como para los judos; es el designio salvfico total que, en definitiva, se recapitula en Cristo (dimensin escatolgica). En concreto, el misterio es Cristo. El mundo, creado en la unidad, vuelve a la unidad por Cristo, salvador y cabeza. La revelacin del misterio se realiza conforme a diversas etapas que describen la historia de la salvacin: El misterio, en su fase inicial, est escondido en Dios (1 Cor. 2,7; Rm. 16, 25; Ef. 3, 5; Col. 1, 26) 2. El misterio se ha revelado ahora en Cristo. Por la vida, muerte y resurreccin de Cristo el misterio ha entrado en su fase de realizacin (Rom. 16, 25; Col. 1, 26; Ef. 1, 7-9) 3. El misterio es anunciado. San Pablo ocupa un lugar importante en la revelacin del misterio. A l le ha sido revelado especialmente el aspecto del misterio que dice relacin a los gentiles (Ef. 3, 8-9) 4. Una vez revelado a testigos elegidos, el misterio ha sido notificado a todos los que han sido llamados a la Iglesia. La tarea de los apstoles es la de proclamar el contenido del misterio o evangelio El misterio notificado a los hombres por la predicacin y el evangelio es el designio salvfico llegado a su etapa de acontecimiento personal. A esta buena nueva la llama Pablo evangelio. Ya que el misterio es la re-unin con Cristo de judos y gentiles en un mismo organismo de salvacin, la Iglesia aparece como el trmino definitivo del misterio, como la realizacin extraordinaria de la economa divina, como su expresin tangible y estable. Por medio del evangelio se proclama en la iglesia el plan salvfico. Pero adems se realiza efectivamente.
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c) La Carta a los Hb: Est dirigida a los judo-cristianos. Se designa Revelacin con el trmino Palabra y lo compara entre la antigua y la nueva alianza. Podemos ver la continuidad y la discontinuidad, la diferencia y excelencia de la Revelacin en el NT. Relacin de la antigua y nueva alianza: Ya el primer versculo de la carta pone en relacin la revelacin de las dos alianzas: muchas veces y de muchas maneras habl Dios en otro tiempo a
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nuestros padres por ministerio de los profetas; ltimamente, en estos das, nos habl por su Hijo, a quien constituy heredero de todo. Manifiesta este versculo la autoridad de la revelacin del NT y tambin la relacin histrica existente entre las dos fases de la historia de la salvacin. Entre las dos economas hay una relacin de continuidad (Dios ha hablado), de diferencia (tiempos, maneras, destinatarios, mediadores) y de excelencia (superioridad de la nueva economa). - de continuidad: el elemento de continuidad entre las dos revelaciones es Dios y su palabra, al ser la palabra del Hijo la continuacin y terminacin de la palabra cuyos instrumentos han sido los profetas. Esta continuidad est ya inscrita en las palabras: Dios ha hablado. - de diferencia: Esta diferencia afecta: . a las pocas: el mismo Dios que ha hablado en otro tiempo, en el pasado ya lejano, nos ha hablado tambin en la etapa final de la historia en que vivimos. . a los modos de revelacin: palabra sucesiva, parcial, fragmentaria del A.T., nica y total del Hijo en el Nuevo Testamento. Palabra multiforme del A.T. (promesas, intimaciones, amenazas, orculos, sueos, visiones), unidad de la persona del Hijo en el N.T. que se expresa por vas naturales: palabra, gesto, accin. . a los destinatarios: En el A.T. Dios ha hablado al pueblo elegido, a nuestros antepasados en la fe; en el N.T. Dios nos habla a nosotros, a todos aquellos a los que se dirige el evangelio de Cristo: predicadores y oyentes. . a los mediadores de la revelacin: en el AT hay multitud de inspirados: los profetas y todos aquellos por los que Dios ha guiado a su pueblo. En el NT, el Hijo nico, heredero de todo, revelador nico y definitivo. - de excelencia: (2, 1-4): La revelacin del AT es hecha por ngeles y la revelacin del NT hecha por el Hijo y por sus testigos. Opone la palabra proclamada por el ministerio de los ngeles a la salvacin proclamada por el Seor. La excelencia de esta palabra, exige por parte de los cristianos, una fidelidad y obediencia proporcionales a su origen y a la superioridad de su mediador. Hemos de obedecer al evangelio mucho ms que a la ley. Esta palabra tiene ciertos rasgos que evocan el A. T., pero goza al mismo tiempo de cierto carcter de urgencia mxima, proveniente del hecho de la presencia y de la autoridad del Hijo entre nosotros. d) San Juan y sus cartas: Utiliza otros trminos para designar la palabra Revelacin, tales como mandamiento, testimonio, atestiguar, hablar, gloria, verdad, palabra, escuchar y creer (estos dos ltimos como acogida). Cristo es el que manifiesta al Padre, es el perfecto revelador por su preexistencia como logos, su entrada en la carne y la historia y su intimidad permanente de vida con el Padre.
La teologa jonica prefiere el trmino manifestar para expresar el concepto de revelacin; no obstante aparecen otros trminos que pueden evocar el mismo significado: mandato (11 veces), signo (17), gloria (18), luz (23), nombre (25), verdad (25), palabra (40), testimoniar (35), hablar (59). Por otra parte, lo que caracteriza al evangelio de Juan es la nota encarnacionista, por ello la revelacin y su conceptualizacin tienen un carcter eminentemente concreto, histrico y personal: conocer la Revelacin es conocer el misterio de Jess. Podemos sintetizar la teologa de san Juan en los siguientes puntos: Juan quiere mostrar quin es el hombre-Jess, cul es el misterio de su vida. Con la Samaritana, tenemos la proclamacin como el Cristo (Jn 4,29), como el Mesas esperado (4,26), en el que la gente acaba creyendo (4,41) como profeta (19), mesas (25.26.29), salvador del mundo (42). En la revelacin pblica del Templo se pone la palabra de Jess y su misin reveladora en un lugar preeminente (8,40). Con el ciego de nacimiento se muestra su superioridad proftico-mesinica (9,17.22.33.35.38). Y, sobre todo, la unidad ntima y singular con el Padre (captulos 7-10), por lo que precisamente lo condenarn a muerte (10,33). Jess como luz del mundo (1,5), hacindose eco desde el mundo griego que consideraba la luz como el ser mismo de Dios; lo que har Juan es darle un sentido netamente cristolgico (1 Jn 1,5) (Jn 1,2; 1,9; 8,12.24-28.26.29). Por otra parte recuerda que el contenido de la Revelacin es su propio misterio; se trata de descubrir progresivamente quin es Jess, el misterio de su filiacin divina (3,19; 3,17; 12, 44-45.46) Jess como la Verdad. Filosficamente se refiere al objeto de la bsqueda del espritu, se identifica con el ser. Pero san Juan sigue ms una tradicin apocalptica y sapiencial (Dn 10,21). Usa pues un sentido netamente cristolgico, que entiende la verdad como la revelacin definitiva en Cristo, de hecho Juan bautista, al dar testimonio de la verdad es del mismo Jess (5,33.34; 3,26). La ley y la verdad son presentadas como dos grandes etapas de la economa de la Salvacin (1,17). Por tanto verdad no es referida ni a Dios ni en sentido esttico, sino que manifiesta la plenitud de la revelacin en Jesshombre en su sentido funcional y ontolgico (14,6). La palabra de Jess y Jess Palabra. Se habla de su palabra con frecuencia (8,31-32); nos orienta al Padre (17,6.14). Otros textos van ms all e identifican la palabra de Jess y la del Padre (12,49-50; 14,24), aunque nunca expresamente se declare como palabra del Padre. En cuanto Logos personal expresa no slo la funcin salvadora de Jess, sino tambin su relacin con el Padre (1,1.18; 1 Jn 1,2). 3. Transmisin de la Revelacin. Tradicin, Magisterio y Sagrada Escritura El captulo II de DV trata de la transmisin de la revelacin en su doble forma de Tradicin y Escritura, de su mutua relacin y de la relacin de una y otra con toda la Iglesia y con el Magisterio.
N 7: Cristo realiz el mandato de predicar el Evangelio a todas las gentes, evangelio prometido por los profetas, llevado a la plenitud por l y promulgado por su propia boca Este mandato de predicar fue cumplido: a) por los apstoles, a travs de su predicacin y testimonio. Es decir, no slo por palabras, tambin por ejemplos, prcticas, instituciones, ritos, etc. b) por los escritos apostlicos, bajo la inspiracin del Espritu. Es decir, que la revelacin es transmitida por la Tradicin y por la Escritura. Esta revelacin se perpeta en la Iglesia por los sucesores de los apstoles, los obispos. La funcin de los obispos es la de transmitir fielmente todo lo recibido de los apstoles, sea por la Tradicin o por la Escritura, en comunin con el pueblo creyente. 3.1. La Tradicin, Magisterio, Escritura N 8: La Tradicin: DV afirma la obligacin de conservar la predicacin apostlica el misterio de Dios en Cristo. - Indica el objeto de la Tradicin y la extensin del mismo: lo que transmitieron los apstoles encierra todo lo que contribuye a que el pueblo de Dios viva santamente y aumente su fe, en otras palabras, todo lo referente a la fe y las costumbres del pueblo cristiano. - Aspecto dinmico de la Tradicin: dada la permanencia de la Tradicin en la Iglesia, ha de ir creciendo la comprensin de la revelacin en la Iglesia por parte del cristiano. De esta manera la Iglesia a medida que va comprendiendo cada vez ms va entrando tambin ms ntimamente en la plenitud de la verdad. As es a la vez activa y pasiva, la Iglesia lleva la tradicin y se ve ella misma llevada por la Tradicin vivificada por ella. - La tradicin est fundada en el Espritu Santo, que vivifica la Iglesia. Esta tradicin es predicacin viva del Evangelio. La tradicin es una comprensin viva y la actualizacin del mensaje original. - Los escritos de los Padres, la liturgia, la prctica de la Iglesia, la reflexin teolgica, son los medios de los cuales se sirve la Iglesia par aun conocimiento ms profundo de la revelacin. El ltimo prrafo habla de la importancia de la Tradicin con relacin a la Escritura. Esta importancia nace de los hechos siguientes: Por la Tradicin conocemos el canon ntegro de los libros inspirados. Por la T la Escritura se va conociendo ms a fondo. Por la T la Escritura siempre es actual y est actualizada.
N 9: Relacin entre la Tradicin y la Escritura:
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El Concilio ha dejado a un lado el problema del contenido material de la Tradicin y de la Escritura. Si el contenido de la Tradicin tiene un objeto ms amplio que el de la Escritura. Ha insistido ms bien en la mutua relacin y servicio mutuo. El concilio explica que Escritura y tradicin forman una unidad intrnseca, inseparable y no dos fuentes aisladas de la revelacin: - Las dos parten de un mismo origen: la revelacin. - Ambas se funden en un todo: ambas expresan el misterio de salvacin, aunque de distinto modo. - Las dos concurren en un nico fin: la salvacin de los hombres. La iglesia, cuando no posee una certeza, sobre un punto determinado, basndose en la Escritura, acude a la tradicin. N 10: Escritura, tradicin y magisterio: Se consideran dos aspectos: a) la relacin existente entre Tradicin y Escritura con toda la iglesia: fieles y jerarqua. b) La relacin entre la T y la E con el Magisterio de la iglesia. Era muy importante situar correctamente la E y la T porque los protestantes creen a menudo que subordinamos la E al magisterio y que confundimos a ste con la T. La T y la E constituyen el nico depsito de la revelacin, confiado a toda la Iglesia, no para que toda ella sea su intrprete oficial oficio que pertenece nicamente al magisterio-, sino para que toda la Iglesia viva de l. Es toda la Iglesia la que ha recibido esta misin, de modo que toda ella, fieles y pastores, no pueden equivocarse a la hora de creer. Para ello est asistida por el ES. Es importante el considerar el carcter de autenticidad que la DV da a la funcin de los fieles dentro de la Iglesia y en este caso concreto en cuanto a su funcin en la comprensin de la revelacin en la vida de la comunidad eclesial. Esto supera al Vaticano I y a la Humani Gneris, que se limita simplemente a ver las relaciones existentes entre la Escritura y la Tradicin al solo magisterio de la Iglesia. La segunda parte describe el oficio que pertenece exclusivamente al magisterio de la iglesia (ordinario y extraordinario), es decir, interpretar autnticamente el depsito de la fe. El magisterio no est sobre la palabra de Dios, sino al servicio de la misma. La palabra de Dios trasciende toda la vida de la Iglesia, hasta los actos ms solemnes del magisterio. El oficio del magisterio con relacin al depsito de la fe abarca estas facetas: el magisterio por mandato divino y con la asistencia del ES escucha con piedad, conserva y expone fielmente y de este nico depsito de la fe saca lo que propone como verdad revelada que hay que creer. resumiendo
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La transmisin de esta Revelacin es por mandato de Cristo y de origen apostlico. De este modo, la Revelacin se perpeta en la Iglesia. - Por la Tradicin se conserva la predicacin apostlica; carcter progresivo y dinmico de la Tradicin. Los monumentos de la Tradicin son: Padres, liturgia, praxis eclesial y reflexin teolgica. Relacin entre Tradicin y Escritura: mismo origen, contenido y fin. Insuficiencia formal de la Escritura y suficiencia material. - Relacin entre Escritura, Tradicin y Magisterio. El problema de base es cmo llega la autntica Revelacin hasta nuestros das. El mundo catlico, frente al protestante, da la misma importancia a la Escritura y a la Tradicin, sin la cual no sera posible percibir y garantizar que la autntica Revelacin llegase hasta nosotros. Por tanto, la Tradicin es otro modo de transmitir la nica fuente de la Revelacin (aqu entrara hablar del problema-relacin entre EscrituraTradicin o teora de las dos fuentes). La tradicin sera la misma Iglesia que transmite lo que es y cree. O sea que la Iglesia, las mismas comunidades desde la primera apostlica se van transmitiendo la propia vida de la Iglesia (tema del sensus fidei, relacin con el Magisterio y la teologa). De aqu surge el problema del Magisterio. Su origen apostlico, su funcin en la vida de la Iglesia. Es decir, el Vaticano II en la LG parece recuperar la originalidad de las primeras comunidades-asambleas, pero sin haber surtido efecto todava. La estructura de la Iglesia como Pueblo de Dios, la colocacin de la infalibilidad en la fe primero en la creencia de los creyentes antes de en la formulacin dogmtica. De ah que el Magisterio slo se entiende como un ministerio ms sin situarse ni por encima de la Escritura ni de la Tradicin ni del sensus fidei ni de la comunidad teolgica. Ves que el contenido sobre la funcin del Magisterio entra dentro de un discurso ms amplio sobre la transmisin de la Revelacin. 4. El dato revelado y la formulacin teolgica. Las frmulas de fe y las definiciones teolgicas a) El dato revelado y la formulacin teolgica D.V. 23-24 La teologa es la ciencia de Dios que parte de la revelacin. Su punto de partida es el Dios vivo que se nos ha dado a conocer. Por tanto, una cosa es el dato revelado y otra la formulacin teolgica. La revelacin es lo que Dios nos dice y nosotros aceptamos, creemos por la fe. Aqu slo interviene Dios. En cambio, la teologa como ciencia es la obra del creyente que se sirve de su razn para comprender mejor lo que ya posee por la fe con la ayuda y bajo la obediencia del magisterio de la Iglesia (teologa catlica)
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Objetos de la teologa: (vid. Vaticano I) - material: Dios - formal: quod: Dios en cuanto Dios quo: Objetivo: medio por el que Dios se hace accesible a la teologa: la revelacin. Subjetivo: medio por el que el creyente accede a la misma: la razn iluminada por la fe. b) Frmulas de fe y definiciones teolgicas: b.1. Dogma de fe: Es una verdad revelada por Dios y propuesta por la Iglesia para ser creda como tal. La iglesia se ve precisada a definir determinadas verdades con frmulas precisas que aseguren la correcta interpretacin de la fe frente al error. Los dogmas entran en el momento en que pasamos del dato revelado, del lenguaje bblico como expresin de la Revelacin (misma vida de Jess) al lenguaje dogmtico como expresin de aquel. Hay pues que demostrar como las verdades reveladas en la Escritura se conservan en los dogmas. Etapas: - Vida de Jess, compartida y testimoniada por apstoles. Transmisin apostlica (depsito de la fe) oral que configura unas tradiciones escritas para conservar la tradicin apostlica y remontarse a la misma vida de Jess. (El dato revelado se compone de kerygma, catequesis, parenesis). - Regla de fe. - Smbolos bautismales. - Smbolos dogmticos (Nicea, etc.) - Dogmas. Se entiende que desde el inicio, desde la confesin de fe se encierra siempre algo de aceptacin de contenidos de fe; es decir, que aunque al inicio no se hicieran formulaciones dogmticas no niega que de ellas se derivasen verdades que hay que creer. El problema es que el lenguaje dogmtico hoy encierra demasiado la vida de fe, el mensaje del Reino y el lenguaje parablico que Jess us. b.2. Calificaciones teolgicas: Son dos modos que tiene la iglesia para dar a conocer la verdad o no verdad de una proposicin: De modo positivo: 1. de fe divina: revelada por Dios en la S.E. y/o tradicin. 2. De fe divina y catlica: adems es enseada por la iglesia para ser creda (dogma de fe) 3. de fe divina y catlica definida: con definicin solemne, aunque con el mismo valor que la anterior
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4. de fe definida: no es verdad revelada por Dios y no enseada por la Iglesia para ser creda, sino para ser tenida. La iglesia las puede definir ya que estn en conexin histrica, lgica o final con las verdades reveladas. (doctrina catlica ej. Vaticano II-, teolgicamente ciertas, ciertas en teologa, comn o probable. De modo negativo: censura del magisterio a una doctrina que ha de ser tenida como temeraria, falsa, blasfema, reprobada, peligrosa para la fe o hertica si niega un dogma.
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