Justificación Histórica de la Elevación de los Restos Simbólicos del Rey Miguel de
Buría y la Reina Guiomar al Panteón Nacional en Reconocimiento al Primer Grito
de Libertad.
En el año de 1553, teniendo apenas 25 años de fundada la provincia de Venezuela, tuvo
lugar la primera revolución contra el yugo de la esclavitud: la revolución del rey Miguel
de Buría y la Reina Guiomar.
Los antecedentes llegan hasta el año 1528, cuando el rey de España Carlos I, quien
también era Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, firma una capitulación,
expedida el 27 de marzo, donde queda conformada la Provincia de Venezuela, con
territorio situado al oriente de Santa Marta, "que es el Cabo de la Vela (actual península
de la Guajira) y Golfo de Venezuela y el Cabo San Román y otras tierras hasta el Cabo
de Maracapaná (cerca de la actual ciudad de Barcelona)", dejando también varias islas
cercanas como parte de la provincia y se dejó el límite sur sin especificar. Esta
capitulación, firmada entre el rey y los alemanes Enrique Einguer y Gerónimo Sailer,
emitió licencia para descubrir, conquistar, pacificar y poblar estas tierras, cuya
concesión les fue otorgada como representantes de los Welser de Augsburgo -Belzares
para los españoles-, una familia de banqueros alemanes a quienes se les fue cedido el
territorio con el objetivo de que con su explotación pudiesen indemnizarse de una deuda
que el rey Carlos había contraído con ellos años anteriores. En la capitulación se les
permitía nombrar gobernadores propios, explotar las minas, usar a los indígenas como
mano de obra e incluso esclavizar a los que fuesen rebeldes. (Alegato de Venezuela en
su controversia sobre límites con Colombia. Julián Viso, 1883. Pág. 37)
Junto a los Welsares, también llegan españoles a Venezuela, entre ellos Juan de
Villegas, quien acompañó a Ambrosio Alfinger, primer gobernador de Venezuela por
los Welser, en su expedición a Maracaibo en 1529. En 1551, siendo Villegas
gobernador de la capitanía general de Venezuela, comisiona a Damián del Barrio para la
búsqueda de minas en el territorio de Nirgua donde se sospechaba existiesen debido a
muestras de joyas encontradas entre los indígenas. José de Oviedo y Baños nos cuenta
en su Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, "entrado el
año de 51 (1551), lo despachó Villegas (a Damián del Barrio) con bastante escolta de
soldados a la provincia de Nirgua (...) donde era opinión común estaban los veneros
principales; y aunque a los principios salieron vanas las catas que dio en diferentes
partes, al cabo de algunos días hubo de encontrar con una veta razonable en las riberas
del Buría, de que dio luego aviso a Villegas. remitiéndole muestras del metal, cuya
noticia fue de él tan celebrada que sin dilación pasó a reconocer personalmente la
calidad de la mina (...) se determinó a poblarla, para trabajar en ella en forma,
intitulándola el Real de Minas de San Felipe de Buría, debajo de cuyo nombre se
registraron sus quintos todo el tiempo que duró su beneficio". Es importante destacar
que esta es la principal referencia del nombre "Real de Minas de San Felipe" como
nombre oficial puesto por Juan de Villegas, ya que el resto de fuentes hace referencia a
las minas con el nombre de Minas de San Pedro, que pareciera ser llamado así, como un
nombre común por estar a orillas del río de San Pedro, que es el mismo río Buría, y
también porque, según el Fray Pedro de Aguado, así lo llamo principalmente Damián
del Barrio al descubrirlas. En el libro de Historia de Venezuela, capitulo XV, nos dice:
“para cual efecto (Juan de Villegas) nombró por caudillo a Damián del Barrio, y
dándole para ello cierta gente fue a las provincias de Nigua (Nirgua) (...) en donde
Damián del Barrio halló un poco de oro de minas que al principio tuvo una razonable
muestra; a las cuales llamó Minas de San Pedro".
Ahora bien, respecto al nombre del pueblo que se fundó alrededor de las minas, este se
llamó Nueva Segovia. La principal referencia la encontramos por el historiador Antonio
de Herrera y Tordesillas, en la Historia General de los Hechos de los Castellanos en las
Islas y Tierra Firme del Mar Océano (Pág. 174), donde escribe: "descubrió minas de oro
en una cordillera de sierras que llaman de San Pedro, junto al río Buría, que llaman
también de San Pedro, porque tal día se descubrió. Estas minas le movieron a poblar
junto al río, aunque no duró mucho en aquel aliento porque pareció enfermo, y se pasó
cerca del río Bariquicimeto y le llamó al pueblo Nueva Segovia, porque Juan de
Villegas era natural de aquella ciudad". Aquí Herrera y Tordesillas nos expresa, aparte
del nombre del pueblo, algo que ya hemos mencionado anteriormente, que el río cerca
del cual se encontraron las minas tenía a su vez dos nombres, río Buría y río de San
Pedro. Aclarado esto, en el libro Noticias Historiales de Venezuela, encontramos una
segunda referencia a nombre del pueblo como Nueva Segovia, el Fray Pedro Simón nos
cuenta, que Damián del Barrio "dio con una razonable muestra de minas de oro de
seguir. A las cuales puso por nombre de San Pedro, rancheándose en el sitio de
propósito, hasta saber lo que respondía el teniente Juan de Villegas". Posterior a eso,
dice que Juan de Villegas "acordó poblarlo sobre las riberas del río llamado Buría, el
año de mil quinientos cincuenta y uno (1551), poniéndole por nombre la Nueva
Segovia". A su vez, tenemos una tercera referencia del nombre de Nueva Segovia, esta
vez por el cronista y poeta Juan de Castellanos en sus Elegías de Varones Ilustres de
Indias (Pág. 260), donde narra: “En el río Buría circunstante, Que tú, nueva Segovia,
desamparas. Pues por ser a dolencias subyeto, se pasaron a Barquisimeto. Donde
faltaron las enfermedades porque el asiento del era más sano".
Volviendo a las minas, Oviedo y Baños nos cuenta, "no era de tan poco provecho las
minas de San Felipe para los vecinos de la Nueva Segovia (...) tuvieron disposición para
poner más de ochenta negros esclavos". Entre estos se encontraba Miguel, quien
posteriormente sería el líder de la rebelión de los esclavos. Miguel era un negro ladino,
proveniente de San Juan Puerto Rico, así lo manifiesta Juan de Castellanos, cronista y
poeta de la conquista, en el canto IV de su Elegía "A la muerte del gobernador Felipe de
Uten", donde describe a Miguel como "negro valiente, criollo de San Juan de Puerto
Rico". José de Oviedo y Baños cuenta que "ya por el año de 53 (1553), un minero quiso
castigar un negro llamado Miguel, esclavo de Pedro del Barrio, tan ladino en la lengua
castellana (...) viendo que lo querían amarrar para azotarlo (...) tuvo lugar entre la
confusión de coger la puerta, y retirándose al monte salía de noche, y comunicándose a
escondidas con los demás negros que trabajaban en las minas, procuraba persuadirlos a
que, sacudiendo el yugo de la esclavitud, restaurasen la libertad de que los tenía
despojados la tiranía española" (Historia de la Conquista y Población de la Provincia de
Venezuela. Pág. 218). En este punto, tenemos entonces, la primera referencia histórica
donde explícitamente se describe al negro Miguel como un rebelde que instaba a sus
antiguos compañeros de mina a una rebelión con el objetivo de liberarse del yugo de la
esclavitud procurando la libertad.
El historiador Antonio de Herrera y Tordesillas, al igual que el Fray Pedro de Aguado,
menosprecia el anhelo de libertad de Miguel y sus compañeros, este nos dice "con su
natural soberbia y rustiqueza, determinaron algunos pocos de mayor entendimiento
preciándose de valientes y de galanes, de salir de la esclavitud, creyendo que a su placer
podían vivir entre los indios". (Historia General de los Hechos de los Castellanos en las
Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Pág. 324). El Fray Pedro Simón, por otra parte nos
cuenta, "fueron hasta veinte, con la dulzura que les representaba de libertad,
determinaron seguirle. Y Haciéndose a lo largo (con Miguel) de las minas con las pocas
armas que pudieron haber a las manos, revolvieron una noche sobre ellas y mataron a
algunos de los mineros españoles que se pusieron a la defensa". (Noticias Historiales de
Venezuela, 1987. Pág. 210).
Como inciso, es necesario expresar que hay testimonios donde se declara que la rebelión
ya estaba planificada, tal es el caso de la cita a pie de página hecha por el historiador y
ex director de la Academia Nacional de Historia de Venezuela, Guillermo Morón, en la
segunda edición de Noticias Historiales de Venezuela, 1987 Pág. 211, dónde según la
declaración de "Jerónimo Alemán, que estaba de guarda en las minas, el negro Miguel
no se sublevó porque lo quisiera azotar, pues lo tenía ya preparado (...) No obstante, de
súbito, un lunes, con un grupo de cincuenta negros, atacó a los españoles que allí
estaban al cargo de Diego Hernández de Serpa, quien impotente tuvo que retirarse, con
bajas, a Nueva Segovia". Esta declaración compagina en parte con la Probanza de los
Servicios del mismo Diego Hernández de Serpa, efectuada en parte en Cartagena de
Indias en septiembre de 1565, dónde se habla de las minas de San Pedro, según el
testimonio, "los esclavos que trabajaban en las minas se rebelaron un lunes, y
reuniéndose en un camino apartado en número de ciento cincuenta, todos armados, bajo
el mando de uno llamado Miguel, atacaron las rancherías de las minas, en que se
encontraban los españoles".
Siguiendo con la rebelión, el Fray Pedro Simón continúa, "Viéndose Miguel con su
negra compañía victorioso (...) dividió a su gente enviando negros a diversas partes
donde estaban otros y algunos indios sacando oro, a que procurasen persuadirles a
seguir su opinión de demanda de libertad. Hacían estas mismas diligencias con los
indios ladinos, que no fueron tan en balde, que con ellas no se juntaran entre unos y
otros más de ciento ochenta personas", con quien, según Oviedo y Baños, "se retiró a lo
más interior de la montaña, y en el sitio que le pareció más a propósito, debajo de
fuertes palizadas y trincheras edificó un pueblo razonable". Dados sus orígenes en
Puerto Rico y su dominio de la lengua, Miguel estaba familiarizado con la sociedad
española del siglo XV y sus instituciones, por lo que creó su sistema de gobierno en una
réplica de la monarquía europea. Así que, "determinó nombrarse rey (siendo entonces
Rey Miguel I de Buría) y a una negra le nombraban reina Guiomar, y a un hijo que tenía
de ella, el príncipe, y lo hizo jurar por tal" (Noticias Historiales de Venezuela, Tomo II.
edición 1987, Pág. 211), estableciendo así una línea de sucesión. -Debido a que no
existe en la historia referencia alguna del nombre del hijo de Miguel y Guiomar, el título
de príncipe también suele ser utilizado como el nombre del pequeño-.
Así mismo, cuenta José de Oviedo y Baños, "nombró también obispo, escogiendo (...) a
uno de los negros que le pareció más digno, (...) pues (...) cuando trabajaba en las minas
lo llamaban todos el Canónigo; quien luego se vio electo, atendiendo como buen pastor
al bien espiritual de su negro rebaño, levantó iglesia, en que celebraba todos los días
misa". (Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela, Pág. 119).
También, cuenta el Fray Pedro Simón, "mandó a aderezar armas que fueran para los
indios arcos y flechas de las que siempre habían usado, y para los negros, algunas lanzas
con puntas tostadas, y de almocafres con que sacaban el oro de las minas, (...) Prevenido
en todo esto y dejado orden en la defensa del pueblo, que ya estaba acabado (...) sacó de
él su gente Miguel. Y, en un llano fuera de la empalizada con que lo dejaban cercado,
(el rey Miguel) les platicó:", continúa Pedro de Aguado, "incitándolos a llevar adelante
su libertad, pues tan justamente la podían procurar, pues habiéndolos Dios criado libres
como las demás gentes (...) los españoles tiránicamente los tenían sujetos y en perpetua
servidumbre, (...) sin que fuese así en otra parte, pues (...) en todas otras partes eran
libres. Y que también lo serían ellos si peleasen con ánimo y brío, que era lo que les
daría la victoria en las manos”. (Historia de Venezuela, Tomo I, Capitulo XVI). Este
discurso es la segunda muestra histórica del heroísmo del rey Miguel, quien más allá de
la revuelta, que fue al principio al atacar las minas, ahora arma una revolución con el
objetivo de liberarse de su miserable servidumbre y sentencia la libertad como
privilegio a quien pelease con ánimo y valor. Es este un hecho sorprendente, ya que,
como vimos anteriormente, Pedro de Aguado, al igual que los historiadores de la época,
menosprecia el anhelo de libertad de Miguel, por lo que no existe ningún tipo interés en
mostrar al rey Miguel como un héroe que arma un ejército para luchar por la libertad
contra el yugo de la esclavitud, por lo que al estar este discurso entre sus crónicas hace
complicado que alguien pueda dudar de su veracidad, tanto de su heroísmo.
Pedro Simón sigue narrando el hecho, "A las palabras del rey Miguel, hizo
demostración toda su compañía de tener mayores bríos (...) y mostrando deseos de venir
ya a las manos con sus enemigos (...) comenzaron a marchar la vuelta de Baraquicimeto,
a donde llegaron de noche, con tanto silencio que no fueron sentidos, hasta que
divididos en dos partes fueron entrando en él y justamente por ambas, pegando el fuego
a las casas (...) Cuando los de la ciudad lo advirtieron, tenían ya heridos algunos de ella,
muerto a un sacerdote y quemada una iglesia y otras casas con lo que había dentro. Pero
juntándose los vecinos, que serían hasta cuarenta (...) les acometieron con tan buen brío,
que hiriendo algunos de los negros y muchos de los indios teñidos les hicieron huir a
todos".
Nos dice Pedro Alegría, "El cabildo del Tocuyo, (...) previniendo que también pudiese
ser atacado, juntaron gente colocando como capitán a Diego de Losada y le enviaron a
Barquisimeto donde, por su experiencia militar, le confirmaron el cargo de capitán
contra el rey Miguel. En Barquisimeto se le unieron más personas hasta formar una
compañía de cincuenta hombres, quien en lugar de esperar un ataque decidieron tomar
ofensiva marchando hasta el pueblo de Miguel", (Ricardo Alegría. El Rey Miguel:
Héroe puertorriqueño en la lucha por la libertad de los esclavos. Pág. 21. 1979)
Cuenta Pedro de Aguado, "Los negros (...) tomaron las armas, y siguiendo a su rey
Miguel salieron al encuentro a los españoles, resistiendo con coraje la entrada; mas
fueron (...) hechos retirar a su pueblo, donde todavía los negros peleaban animosamente,
mas siempre (los) españoles iban ganando tierra", continúa Oviedo y Baños, "No
desmayaron los negros aunque se vieron acometidos de repente, pues siguiendo a su
rey, que con la voz y el ejemplo los animaba a la defensa, hicieron bien dudoso el
vencimiento (...) hasta que, rendido Miguel al golpe de dos heridas, acabó con su muerte
el valor de sus soldados, pues perdido el aliento al verse sin caudillo, empezaron a
retirarse temerosos (...) (dando fin) a aquella sublevación que tanto llegó a temerse por
haberla despreciado en sus principios".
Al final, Oviedo y Baños narra con crueldad la tragedia del destino de Guiomar y
príncipe, "y terminando en tragedia las
Que fueron majestades de farsa, volvieron la reina Guiomar
Y el príncipe, su hijo, a experimentar en su antigua esclavitud las mudanzas de su varia
fortuna".
La historia de Miguel y Guiomar es el génesis de la lucha contra la opresión en
Venezuela, que nace, en gran parte, en el actual territorio del estado Yaracuy. Posterior
a Miguel y Guiomar en 1553, seguiría el alzamiento de Andrés López del Rosario, el
cimarrón Andresote, en 1732, quién se levantó en armas en los valles del Yaracuy en
protesta por el monopolio comercial que imponía la compañía Guipuzcoana. Y luego,
vendría el alzamiento de San Felipe el Fuerte en 1740, dónde se produjo una rebelión
civil por el pronunciamiento de Ignacio Vasasábal, como Teniente de Justicia Mayor,
encargado de comercio y de los impuestos, siendo éste un conocido agente de la
compañía Guipuzcoana. Estos tres hechos son los principales levantamientos del país.
Posterior a éstos seguiría la rebelión de José Leonardo Chirinos en 1795, y así todas las
demás hasta el periodo de Guerra de Independencia.
El Rey Miguel y Guiomar merecen ser elevados al Panteón Nacional en reconocimiento
como la primera revolución de Venezuela, y su papel histórico de lucha por la libertad
de los esclavos. Su gesta heroica representa un hito fundamental en la historia de la
conquista y la independencia del país. El legado de Miguel y Guiomar trasciende las
barreras del tiempo y la etnia, representando la valentía y la determinación de aquellos
que luchan por la justicia y la igualdad. Su insurrección sería el despertar de una lucha
que se consolidaría siglos después con la Independencia de Venezuela y que se
mantiene viva en el pueblo que lucha por la justicia y por sus derechos, que lucha por su
libertad.
VIVA MIGUEL Y GUIOMAR!
Bibliografía:
1. Viso, J. (1883). Alegato de Venezuela en su controversia sobre límites con Colombia.
2. Oviedo y Baños, J. de. (1885). Historia de la Conquista y Población de la Provincia
de Venezuela, Tomo I.
3. Herrera y Tordesillas, A. (1728). Historia General de los Hechos de los Castellanos
en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Década 8va, Libro 6, Capítulo XII,
Volumen IV. Amberes.
4. Fray Pedro Simón. (1987). Noticias Historiales de Venezuela, tomo 2 (Segunda
edición).
5. Fray Pedro de Aguado. (1581). Historia de Venezuela, Tomo I.
6. Juan de Castellanos. (1847). "Elegía de Varones Ilustres de Indias", "Elegía a la
muerte del gobernador Felipe de Uthen", elegía III, parte II canto IV, Pág 244. Madrid.
7. Ricardo Alegría. (1979). El Rey Miguel: Héroe puertorriqueño en la lucha por la
libertad de los esclavos.
8. Edgar Esteves Gonzalez. (2004). Batallas de Venezuela 1810-1824, Pág 8.