Deuda Externa Argentina
Victoria Goy
La historia de la deuda externa argentina comenzó pocos años después de que el país se
constituyera como nación independiente. Argentina atravesó por varios ciclos en los cuales
contrajo deuda seguidos por etapas de desendeudamiento. Con la crisis de 2001, el país entró en
suspensión de pagos de su deuda externa, la cual ascendía a 144.000 millones de dólares.
Esto incluiría la cancelación total de su deuda con el FMI en 2006. La historia de deuda pública
argentina comienza cuando la Junta de Representantes de Buenos Aires sanciona el 19 de agosto
de 1822 una ley que facultaba al Gobierno a adquirir un empréstito que debía ser utilizado para la
construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la
fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires y el pueblo de Carmen de Patagones.
Todos los gobiernos posteriores continuaron pagando y refinanciando la deuda hasta que se
canceló definitivamente en 1903. Por este préstamo se pagaron hasta 1881, cuatro millones
ochocientas mil libras esterlinas.
«Como no se había especificado como llegaría el dinero a Argentina , el consorcio informa a la
Casa Baring que la mejor manera era enviando letras giradas contra casas comerciales de prestigio
que dieran garantías en Buenos Aires. Gracias al conflicto la deuda externa de la Argentina
asciende hasta 9 millones de libras. Durante la etapa rosista se renegocian préstamos y se obtiene
una sustancial quita en los intereses disminuyendo el monto total de la deuda en una quinta parte
en 1839. Urquiza fue subvencionado con dos millones de francos oro para llevar la guerra contra
Rosas.
Con Bartolomé Mitre, en 1862, la deuda da otro salto. Primero transfiere los compromisos de la
provincia de Buenos Aires a la Nación, y después acuerda otro empréstito con la banca inglesa por
2.5 millones de libras adicionales, para lanzarse a la guerra con Paraguay. Pero, nuevamente, de
los 2.5 millones de libras asumidos como deuda, el país recibe sólo 1.9 millón debido a los
descuentos por el "riesgo país y las comisiones". Al concluir la Presidencia de Mitre la deuda
externa se encuentra cercana a los cinco millones de libras esterlinas.
Al final del gobierno de Sarmiento, la deuda ya alcanzaba los 14.5 millones de libras. 20 Las cifras
evidencian un crecimiento permanente de la deuda externa desde la últimas décadas del siglo XIX
hasta la primera guerra mundial. En 1867 el Banco de la Provincia de Buenos Aires creó la Oficina
de Cambios a través de la cual la Argentina ingresó en el régimen de convertibilidad de la moneda.
El presidente Avellaneda en su mensaje de apertura al Congreso en 1875 describía la situación
económica del país en los siguientes términos
En 1884 los pagos del servicio de la deuda alcanzaban 28 millones de pesos oro 5. El crecimiento
de la deuda, tanto pública como privada, se tradujo en una excesiva expansión monetaria que
llevó a una fuerte depreciación del papel moneda, amenazando la rentabilidad de los inversores, y
paralizando la entrada de nuevos capitales. Así fue que a principios de 1889 comenzaron a
manifestarse síntomas de la falta de solvencia del Gobierno argentino para pagar la deuda
contraída con los bancos europeos. Las cargas de los servicios de deuda representaban cerca del
50% de los ingresos fiscales.
Roca le pidió a Pellegrini la elaboración de una iniciativa legislativa para la consolidación de la
deuda pública de 392 millones de pesos oro, en un solo empréstito por 453 millones de peso oro.
Pellegrini redactó un proyecto de unificación de la deuda pública externa, por medio de un
empréstito único al 4 % de interés anual y 0.5 % de amortización, a largo plazo, y con obligaciones
garantidas por las rentas aduaneras. Luego siguió la presidencia de Hipólito Yrigoyen donde la
deuda externa aumentó principalmente para financiar el creciente déficit fiscal, generado por la
política de contratación de miles de empleados públicos. de Alvear volvió a aumentar
significativamente la deuda externa y la influencia británica en las políticas económicas.
En los años que le siguen la deuda siguió aumentando durante los Gobiernos de facto de José E.
Rápidamente, durante el Gobierno de Pedro Pablo Ramírez, la entidad se convierte en el principal
proveedor de crédito bancario a las empresas industriales en crecimiento, disminuyendo el pedido
de préstamos al exterior y logrando superávits financieros utilizados para frenar el aumento de la
deuda externa. Para un gobierno de rasgos nacionalistas y populares como el que Juan Domingo
Perón inauguró en 1946, la recuperación de la deuda externa argentina representó una singular y
simbólica demostración de poder e independencia en la toma de decisiones. El período 1947-1951
indica una tendencia a la baja en las tasas de interés ―en consonancia con la estabilidad
económica― y una marcada disminución de la deuda externa que se salda completamente en
1952, con el pago de más de m$n 12 000 millones pertenecientes a las dos últimas cuotas
semestrales del empréstito argentino-británico contenido en el convenio Roca-Runciman . La gran
existencia de divisas en el país al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945 y el supéravit de la
balanza comercial entre 1946-1948 se aplicaron a la repatriación de la deuda externa.
Así mismo la deuda interna disminuirá un 17.8 % entre los años 1945-1952. Al finalizar la dictadura
militar, Argentina se encontraba en default y la deuda externa había crecido. Mientras que, a fines
de la Segunda Guerra Mundial, las reservas de oro y divisas acumuladas en el Banco Central
superaban en 1300 millones de dólares a la deuda externa, a fines de abril de 1958 era la deuda
externa la que superaba en 1100 millones de dólares a las reservas de oro y divisas. Aramburu
adhiere al FMI y Krieger Vasena asume en el Club de París como deuda financiera aquella deuda
comercial flotante de 700 millones de dólares.
Ese mismo año, diversos vencimientos de deuda y una fuga de capitales ocasionaron una
reducción de las reservas que tuvo un importante impacto sobre el crédito del país. En el período
militar entre Juan Carlos Onganía y Alejandro Agustín Lanusse la deuda externa argentina se
incrementó desde los 3276 millones de dólares a 4800 millones, un 46 %. Entre los Gobiernos de
Héctor José Cámpora, Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón la deuda ascendió de
4870 millones de dólares a 7800 millones, un 62 %, dando el equivalente de 320 dólares de deuda
por cada argentino . Durante la última dictadura cívico-militar , la deuda trepó hasta los 45 000
millones de dólares, un 364 %, con lo cual se pasó a tener una deuda per cápita de 1500 dólares.
Durante el gobierno de Alfonsín la deuda llegó a los 58 700 millones de dólares, subiendo un 44 %.
En diciembre de 1992 se canjeó deudas por un total de 21 000 millones de dólares y se adicionó
más de 8300 millones de intereses adeudados a través de la emisión de tres bonos
Unos 4300 millones de dólares fueron canjeados por esta opción, con la quita sería un equivalente
a 2300 millones de dólares. Fue la predilecta de los acreedores, 12 700 millones de dólares se
canjearon por este tipo de bono. Su emisión canjeó unos 8652 millones de dólares. Al 31 de
diciembre de 1995 la deuda del Estado nacional era de 87 091 millones y para cuando Domingo
Cavallo fue reemplazado por Roque Fernández, en julio de 1996, la misma ya se había elevado a 90
472 millones.
Las medidas adoptadas por el Gobierno para enfrentar la crisis lograron restablecer la confianza y
hacia fines de junio de 1996, las reservas ya superaban los 20 000 millones de dólares. El problema
más grave del país era la pesada carga de la deuda pública que se había acumulado como
consecuencia de los elevados déficit fiscales que se arrastraban desde 1995. Defender la
convertibilidad a rajatabla, reduciendo el gasto público, reestructurando la deuda y aplicando
medidas que favorecieran la competitividad de las empresas argentinas, ya fuera restringiendo las
importaciones o eliminando impuestos y cargas sociales. Si bien esta medida parecía a simple vista
la más efectiva, era la más traumática de todas, ya que requería derogar total o parcialmente la
Ley de Convertibilidad , declarar en default casi toda la deuda pública y privada, «pesificar»
forzosamente la economía y arriesgarse a provocar una fuerte depreciación de la moneda con un
resurgimiento de la inflación.
Esta crisis institucional provocó una primera salida de depósitos del sistema bancario que ascendió
a 789 millones de pesos en octubre y a 1038 millones en noviembre de 2000. Cuando el nuevo
ministro anuncia su programa de ajuste fiscal para el resto del año por 2000 millones de pesos,
incluyendo recortes de fondos para áreas como salud o educación, se produce una fuerte reacción
popular y la renuncia de varios miembros del gabinete nacional, lo cual acentúa los pronósticos
negativos. El organismo por su parte elogió los esfuerzos de las autoridades argentinas para que
los acreedores ingresaran en una operación de canje voluntario de deuda orientada a reducir los
requerimientos financieros del Gobierno durante los próximos tres o cuatro años, lo cual
permitiría avanzar hacia una situación de financiamiento sustentable en el mediano plazo.
Con posterioridad al Mega-Canje, la deuda externa aumentaría hasta los 88.000 millones de
dólares y para el año 2003 alcanzaría 102.000 millones de dólares. Antes del Mega-Canje
Argentina debía pagar en el período 2001-2031 por los vencimientos de su deuda un valor que
alcanzaba los 60.500 millones de dólares. Luego del Mega-Canje, ese valor se incrementaría en un
63% y llegaría a los 98.400 millones de dólares. Además, la deuda pública total pasaría de los
124.400 millones de dólares a los 126.600 millones de dólares.
Por su parte, los intereses de la deuda treparían de 82.300 millones de dólares hasta los 120.700
millones de dólares. Cuando se lanzó la fase 1 de la reestructuración de la deuda, los bancos
locales comenzaron a señalar que la falta de liquidez de los préstamos garantizados podría crearles
problemas de caja. Mientras que en septiembre y octubre el nivel de depósitos se había
mantenido estable, durante el mes de noviembre se produjo una salida de 2917 millones de
dólares, concentrada básicamente en la última semana del mes, que fue cuando arreciaron los
rumores y los bancos debían resolver si se presentaban o no a la fase 1 del canje. Para frenar esta
nueva salida de depósitos no existía otra alternativa que concluir exitosamente la reestructuración
integral de la deuda pública nacional y provincial, en el más breve plazo posible.
En este contexto, Domingo Cavallo inició una nueva negociación con el FMI para lograr los
desembolsos pendientes del «blindaje» y los 3000 millones de dólares que habían sido aprobados
en agosto, precisamente para apoyar la reestructuración de la deuda. Según el compromiso del
ministro Cavallo, las restricciones se iban a levantar el 1 de marzo de 2002, fecha para la que se
esperaba tener cerrada la segunda etapa de la reestructuración de la deuda y conseguida la
reducción anual de intereses de 6000 millones de dólares. Mientras tanto los depositantes
conservarían sus depósitos en la moneda que ellos quisieran y podían realizar sus pagos en
Argentina utilizando cheques, tarjetas de débito o transferencias bancarias, pero tendrían
limitaciones para transformarlos en pesos o dólares billetes y para hacer pagos al exterior, los
cuales debían ser autorizados por el Banco Central. Además, para comienzos del 2002 se
contemplaba que el Banco Central dispondría de reservas adicionales por más de 4.000 millones
de dólares, como margen de maniobra, ya que todo el proceso sería acompañado por el FMI,
organismo que se había comprometido a desembolsar 3000 millones de dólares cuando se aprobó
el aumento de la asistencia en agosto de 2001 y estaba pendiente el desembolso de la cuota del
blindaje correspondiente al cuarto trimestre de 2001, por 1260 millones de dólares.
En el proyecto de Ley de Presupuesto del Poder Ejecutivo para el año 2002, se había incluido una
partida de 5.500 millones de dólares para intereses en total acuerdo con los resultados que se
esperaban obtener del programa integral de reestructuración de deuda. Con la implementación de
la Fase 2 y el canje de los 40 000 millones de dólares en bonos que no habían entrado en la fase 1,
esa sería la cifra de intereses. Mientras tanto, el nuevo Gobierno buscó infructuosamente llegar a
un nuevo acuerdo con el FMI para conseguir ayuda económica y respaldo político para renegociar
la deuda externa.
El crecimiento de la deuda externa fue debido a la «pesificación asimétrica». Eduardo Duhalde
anunció la pesificación de los depósitos bancarios en dólares a un valor de 1,40 por cada dólar, en
cambio, los préstamos y créditos otorgados tuvieron una tasa de cambio de 1 a 1. Ello fue lo que
aumentó la deuda externa en unos 47 000 millones de dólares. La operación, de acuerdo al New
York Times, se completaría con una base militar de Estados Unidos en Tierra del Fuego y la
renuncia a los derechos argentinos en la Antártida, en pago de la deuda externa.
Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner se llevaron adelante
dos canjes de deuda, en 2005 y 2010, y se canceló la totalidad de la deuda que el país tenía con el
FMI. La deuda externa en términos absolutos pasó de US$ 178 mil millones en 2003 a US$ 250 mil
millones en 2014. Sin embargo, los economistas coinciden en que el desendeudamiento debe
medirse como deuda / PBI. Utilizando este criterio, y según datos del FMI, la Argentina
experimentó entre 2003 y 2013 una reducción del 73 % de su deuda externa respecto al Producto
Bruto Interno y resultó ser el país con mayor nivel de desendeudamiento del mundo.
El 3 de agosto de 2012 el Gobierno nacional pagó los 2197 millones de dólares correspondientes la
última cuota de intereses del BODEN 2012 que había sido emitido en el año 2002 para compensar
a los ahorristas por los depósitos confiscados durante el corralito financiero. En el año 2014 la
deuda externa de Argentina subió un 4.5 % por la emisión realizada para el pago de la
indemnización por la nacionalización de YPF. En el primer trimestre del año 2015, la deuda externa
de Argentina sube un 5.9 % con respecto al mismo período del año anterior. Un aspecto
importante de la política de endeudamiento de los gobiernos kirchneristas fue el cambio en la
composición de la deuda, privilegiándose los títulos en pesos financiados por organismos
públicos .
En septiembre de 2008 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció un encuentro en
Nueva York con el Council of Foreign Relations, tras lo cual informó que en conjunto con tres
bancos se estudiaba la posibilidad de resolver la deuda con los acreedores que no habían
ingresado en el canje de 2005. El 3 de agosto de 2009 el Gobierno pagó el Boden 2012 por 2251
millones de dólares. En octubre de 2009 el ministro de economía Amado Boudou anunció la
reapertura del canje de 20 000 millones de dólares de deuda para los holdouts, que son aquellos
que no aceptaron la propuesta de reestructuración en 2005. El 15 de abril de 2010 el ministro
Amado Boudou lanzó el nuevo canje de la deuda.
La oferta final indicaba que Argentina terminaría pagando 10 500 millones de dólares en lugar de
los 20 000 millones de dólares que se adeudaban. En marzo de 2010 se creó el «Fondo del
Bicentenario para el Desendeudamiento» disponía del uso de 6569 millones de dólares del Banco
Central de la República Argentina para pagar la deuda externa y reducir los intereses del
financiamiento externo. En marzo de 2010 se firmó el decreto 298, que establecía mediante el
DNU 2010/09, el «Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento» disponía del uso de 6569
millones de dólares del Banco Central de la República Argentina para pagar la deuda externa y
reducir los intereses del financiamiento externo. El año 2010 finalizó con una reducción del peso
de la deuda externa del 153.6 % en 2003 al 34.7 % del PBI.
El 3 de enero de 2006, la Argentina dejó de tener deudas con el Fondo Monetario Internacional
concretando un pago anticipado de 9.530 millones de dólares, un pasivo contraído entre enero y
septiembre de 2001, con vencimientos programados hasta el 2009. Es decir, de 28 078 millones de
dólares, las reservas del Banco Central descendieron a 18 580 millones y finalizaron el año con 32
037 millones. El 31 de enero de 2007 los Gobiernos de Argentina y España firmaron un acuerdo de
reestructuración de la deuda, asociada al préstamo que España realizó en marzo de 2001, durante
la XVI Cumbre Iberoamericana. La deuda ascendía a 982.5 millones de dólares y serían pagados en
un plazo de 6 años y una tasa LIBOR de +140 puntos básicos.
En enero del año 2011 el monto adeudado con el Club de París rondaba los 9.000 millones de
dólares. El 29 de mayo de 2014, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por intermedio de
la comitiva enviada a París encabezada por el ministro de economía Axel Kicillof consiguen un
acuerdo para saldar la deuda con el Club de París en un plazo de cinco años. El acuerdo estableció
un pago mínimo de 3 % que deberá afrontar Argentina por año y fijó un criterio de pagos
adicionales en caso de incremento de las inversiones provenientes de los países miembros del
Club. Si durante el plazo de cinco años, las inversiones adicionales fueran insuficientes para cubrir
la deuda total, el país puede posponer los vencimientos hasta dos años.
El 28 de julio de 2014 Argentina pagó 642 millones de dólares al Club de París en un primer
desembolso en concepto de capital adeudado tras el acuerdo firmado en mayo de ese año. Tras la
suspensión de pagos del 2001, el país ofreció en 2005 y 2010 un canje de la deuda argentina a sus
acreedores. , iniciaron una demanda ante el juzgado de Thomas Griesa en Nueva York para cobrar
la deuda sin quitas. Esto generó un incremento de $40.000 millones en la deuda de las provincias,
lo que representó un 20% del stock total de las mismas.
El 26 de abril de 2016 Argentina pagó 9.300 millones de dólares a los fondos buitre, y se hizo cargo
además de los honorarios de los estudios legales que representaron a dichos fondos. Según el
diario británico Financial Times, para realizar pagos a los fondos buitre Argentina emitió para su
pago la mayor suma de deuda para cualquier nación en desarrollo desde 1996, siendo el país que
más se endeudó en el mundo desde entonces.