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Poder Judicial de la Nación

“Gatti, Valentín c/ Cuellar, Oscar Javier y otro s/ Daños y perjuicios (Acc. Tran. c/
Les. o Muerte)” n° 97.434/2019 -Juzgado Civil n° 62

En Buenos Aires, a días del mes de mayo del año 2024,


hallándose reunidos los señores Jueces integrantes de la Sala “H” de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal, a los efectos de dictar
sentencia en los autos: “Gatti, Valentín c/ Cuellar, Oscar Javier y otro s/ Daños y
perjuicios (Acc. Tran. c/ Les. o Muerte)”, y habiendo acordado seguir en la
deliberación y voto el orden de sorteo de estudio, la Dra. Abreut de Begher dijo:
I.- La sentencia dictada con fecha 5/12/2023 hizo lugar a la demanda
promovida por Valentín Gatti y condenó a Oscar Javier Cuellar junto con su
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aseguradora San Cristóbal Sociedad Mutual de Seguros Generales a abonarle la suma


de $ 3.870.000, más intereses y costas. Contra dicho decisorio apelaron las partes.
Las quejas del reclamante fueron presentadas el día 3/4/2024 y las del
merecieron la contestación de sus contrarias el 17/4/2024; mientras que los agravios de
éstas últimas, presentados con fecha 4/4/2024, fueron contestadas por el actor el
17/4/2024. En consecuencia, las actuaciones se encuentran en condiciones para que sea
dictado un pronunciamiento definitivo.
II.- Decisión del anterior Magistrado
El Sr. Juez de grado tuvo por acreditado que el día 2/2/2019, a las 14 hs.
aproximadamente, el actor circulaba al mando de la motocicleta marca Honda XR 250
por la Av. 40 (asfaltada) de la ciudad de Mercedes, Provincia de Buenos Aires. Lo
hacía sin casco protector y sin licencia de conducir habilitante para ese tipo de
vehículos. Fue así que, en circunstancias en que traspasaba el cruce con la calle de n°
113 (de tierra, solo asfaltada en la intersección), colisionó de frente contra el lateral
derecho del automóvil Fiat Siena ELX 1.4 conducido por el demandado, quien intentó
cruzar la avenida desde una vía de menor jerarquía y por la izquierda de donde venía el
accionante.
El a quo juzgó que, atento la diferencia de jerarquía de las arterias
mencionadas, era el demandado Cuellar quien debía cerciorarse que el cruce de la
avenida se encontraba habilitado antes de intentar trasponerla. Valoró también que no
se había logrado acreditar que la velocidad de la motocicleta fuera mayor a la permitida
y que no existían obstáculos visuales que le impidieran advertir la presencia del actor.
En base a esos elementos, consideró que la causa eficiente del choque fue
la imprudencia del demandado en el cruce de la avenida. Indicó que la circunstancia
que Gatti no tuviera licencia para conducir motocicletas no era suficiente para
Fecha de firma: 08/05/2024
Firmado por: JOSE BENITO FAJRE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: LILIANA EDITH ABREUT DE BEGHER, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CLAUDIO MARCELO KIPER, JUEZ DE CAMARA

#34453100#410935377#20240508084411414
encuadrarlo dentro de un eximente de responsabilidad (como ser la culpa de la
víctima), por cuanto se trataba de una falta administrativa, sin incidencia causal con el
evento dañoso. En consecuencia, condenó al accionado a abonarle al reclamante las
sumas que detalló (conf. arts. 1757 y ss. del CCCN).
III.- Agravios
a.- El actor cuestiona por reducidas las sumas otorgadas en concepto de
incapacidad sobreviniente y sus tratamientos, así como la fijada por las consecuencias
no patrimoniales. A su vez, reprocha la tasa de interés establecida en el fallo apelado.
b.- Por su parte, las accionadas critican la responsabilidad atribuida al Sr.
Cuellar por el accidente. Afirman que fue la conducta imprudente del actor la que
provocó -o por lo menos contribuyó- a la producción del infortunio, siendo que
circulaba a elevada velocidad, sin casco y sin licencia habilitante, además de haber sido
él quien embistió el automóvil que ya se encontraba finalizando el cruce de la avenida.
En subsidio, solicitan la considerable reducción de los rubros concedidos
por incapacidad sobreviniente y tratamientos, gastos varios, consecuencias no
patrimoniales y daños materiales. Asimismo, que se fije una tasa de interés adecuada al
caso.
IV.- Aclaración preliminar
Entiendo que resulta de aplicación al caso lo dispuesto en la normativa
contenida en el Código Civil y Comercial de la Nación, por aplicación de lo dispuesto
en el art. 7 de la norma citada (conf. Roubier, Paul, Le droittransitoire (Conflicts des
loisdans le temps), 2ª ed. Paris, ed. Dalloz et Sirey, 1960, nro. 42, p. 198 y nro. 68, p.
334, citado por Kemelmajer de Carlucci, “El artículo 7 del Código Civil y Comercial y
los expedientes en trámite en los que no existe sentencia firme”, La Ley Online
AR/DOC/1330/2015).
V.- Responsabilidad
No es materia de controversia a estas alturas la efectiva ocurrencia del
accidente en las circunstancias de tiempo y lugar referidas, como así tampoco la
intervención de las partes en el evento: el actor Gatti circulaba por la Av. 40 en una
motocicleta sin casco protector ni licencia para manejar ese tipo de vehículos y
embistió con su frente el lateral derecho delantero del automóvil conducido por el
demandado Cuellar, quien ingresó a la intersección por la calle de tierra n° 113. Esto se
encuentra acreditado -conforme señaló el sentenciante- con las constancias de la causa
penal (v. parte 1, 2 y 3) y la pericia mecánica rendida en autos realizada por la Ing.
Stella Maris Carusela (v. informe y complemento).

Fecha de firma: 08/05/2024


Firmado por: JOSE BENITO FAJRE, JUEZ DE CAMARA
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Poder Judicial de la Nación

Lo que corresponde dilucidar es si, en la especie, el hecho de la propia


víctima ha tenido incidencia causal como para fracturar total o parcialmente la
responsabilidad objetiva que pesa sobre el demandado.
El Código Civil y Comercial de la Nación dispone en su artículo 1769
que a los daños causados por la circulación de vehículos se aplican los artículos
referidos a la responsabilidad derivada de la intervención de cosas. La norma citada
remite a los arts. 1757 y 1758, los cuales establecen un factor de atribución objetivo,
según proclama el art. 1721 Cód. Civ. y Com. (conf. Pizarro-Vallespinos, Tratado de
Responsabilidad civil, Rubinzal-Culzoni, 2018, Parte Especial, T II, págs. 334 y sgtes;
Alterini, Jorge, Código Civil y Comercial comentado. Tratado exegético, La Ley, 2015,
T VIII, comentario art.1757/1758, pág.336 y sgtes.).
USO OFICIAL

En consecuencia, se mantiene vigente para los supuestos de accidentes


de tránsito producidos por una colisión plural de automotores en movimiento, la
doctrina plenaria establecida por la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Civil, el día
10 de noviembre de 1994 in re “Valdez, Estanislao c. El Puente S.A.T. y otro” (LL,
1995-A, 136), a partir de la cual quedó descartado el anterior criterio, ya desde antes
minoritario, que hablaba de una supuesta neutralización de riesgos recíprocos y
propendía a la aplicación del art. 1109 del cuerpo normativo entonces vigente.
Al ubicarse la hipótesis en los arts. 1757 y 1758 del CCCN., el factor de
atribución objetivo determina que al damnificado le basta, en principio, probar la
intervención activa de la cosa y la relación de causalidad con el daño producido; e
incumbe al dueño y/o guardián de ésta la alegación y prueba de alguna de las
eximentes.
El nuevo ordenamiento recepta las eximentes de responsabilidad en los
arts. 1729 a 1731: el hecho del damnificado (art. 1729), el caso fortuito o fuerza mayor
(art. 1730) o el hecho de un tercero (art. 1731).
En tal línea de ideas, no basta con cualquier hecho de la víctima, sino
que, de lo que se trata, es que su obrar haya gravitado en el resultado dañoso. Esa causa
ajena exonera de responsabilidad al dueño o guardián de la cosa según el grado de
incidencia participativa en el evento ilícito. El demandado debe demostrar que la
conducta de la víctima fue la causa -única o concurrente- del hecho; lo determinante
debe ser exclusivamente el comportamiento de la víctima (conf. Sagarna, F.A., "La
culpa de la víctima peatón como factor eximente en la responsabilidad civil por el
riesgo creado", LL, diario del 28/11/94).
Al ser intervinientes en el evento una motocicleta y un automotor, ambos
se encuentran en idénticas condiciones frente a la normativa aplicable (conf. Jorge J.
Fecha de firma: 08/05/2024
Firmado por: JOSE BENITO FAJRE, JUEZ DE CAMARA
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Llambías, Tratado de Derecho Civil, Obligaciones, Edit. Perrot, 1992, t. IV-B, p. 217;
SCBA, "Sacaba de Larosa, Beatriz S. c. Vilches, Eduardo R. y otro" del 8/4/1986, LL
1986-D, 479; Félix Trigo Represas, en nota al fallo mencionado; Aída Kemelmajer de
Carlucci, "Responsabilidad en las colisiones entre dos o más vehículos", en Temas de
responsabilidad civil en homenaje al doctor Mario Augusto Morello, La Plata, 1981,
pág. 219 y sgtes).
Las motos son, por su definición, elementos intrínsecamente peligrosos y
riesgosos para sus ocupantes y terceros como los automóviles. El desarrollo técnico de
una motocicleta como la que manejaba el accionante de 250 cm3 de cilindrada con un
peso de casi 125 kg -su capacidad de desplazamiento, potencia y versatilidad de
maniobras y su escasa estabilidad- hace que sus conductores estén obligados a adoptar
precauciones mayores que las de los automovilistas, por cuanto constituyen una cosa
generadora de riesgo.
Desde esta perspectiva, adelanto que no coincido con la solución al caso
dada por el Sr. Juez de grado.
Podría interpretarse -como hizo el a quo- que la falta de licencia
habilitante es una falta administrativa que no tiene incidencia causal en la
responsabilidad por un ilícito. Así se ha decidido en algunos casos cuando se estaba
frente a situaciones que involucraban a personas que les había vencido el registro o que
tenían uno internacional vencido para el plazo de estadía. Sin embargo, considero que,
en el presente, la solución no puede ser la misma (ver esta Sala, mi voto en autos
“Márquez, Sebastián Daniel y otro c/ Fassi, Oscar Anselmo y otros s/ Daños y
Perjuicios”, del 20/5/2019 y jurisprudencia allí citada; id. “V., M. A. y otro c/ F., M. A.
y otros s/ Daños y perjuicios”, del 21/12/2022; entre otros).
La licencia de conducir acompañada en sede represiva acredita que Gatti
estaba habilitado para manejar ciclomotores. La motocicleta marca Honda XR 250
Tornado era de propiedad del actor para esa fecha y tenía una cilindrada de 250 cc (v.
fs. 38 de la causa penal) con un peso aproximado de 125 kg (v. pericia mecánica), de lo
que se deriva que no era un ciclomotor. Tampoco utilizaba en esa ocasión el casco
protector contemplado como mecanismo de seguridad obligatorio. Si bien estas
circunstancias no son -como dije- elementos hábiles per se para atribuir la
responsabilidad por el accidente, patentizan su inexperiencia y negligencia al
desatenderse de las normas de tránsito que lo obligaban a ello (conf. arts. 13, 29 inc. i y
77 incs. d y s de la ley 24.449 a la que adhirió la Provincia de Buenos Aires mediante
ley 13.927). Lo central es que ese desconocimiento implica una presunción en su
contra.
Fecha de firma: 08/05/2024
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A pesar que la sola ausencia de licencia de conducir no implica por sí


misma la demostración del hecho de la víctima como factor de exoneración de
responsabilidad, lo cierto es que la circunstancias que rodearon el hecho -aunado a la
presunción iuris tantum en su contra- solo puede ser neutralizada mediante prueba
idónea en contrario (Cámara 8va.de Apel. En lo Civil y Comercial de Córdoba, in re
“Ceballos c/ Cabral; s/accidente de tránsito”, del 28/2/2013, ver elDial.comAA8092,
elDial.com - editorial albrematica).
La perito mecánica no pudo estimar la velocidad a la que ingresó la
motocicleta al cruce, pero señaló que aquella “no era baja”, atento la presencia de los
daños en los barrales y en el cristo inferior. También dijo que el actor pudo ver que el
automóvil cruzaba y que, al no existir obstáculos visuales, la distancia de visibilidad
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necesaria era suficiente para detectar la situación de riesgo y actuar en consecuencia


para evitar el accidente.
Al contestar el pedido de explicaciones del accionante, la perito reiteró
que “de haber circulado a velocidad precautoria en ese cruce sin semáforos, el
accidente probablemente se hubiera evitado” y que “la traza oblicua de la calle 113,
podía favorecer
maniobras elusivas de la moto hacia la derecha de su trayectoria”.
Debe tenerse en cuenta que la Av. 40 tiene doble sentido de circulación,
con márgenes separados por un boulevard de plazoletas de cemento de 2 metros de
ancho. Cada margen mide 8 metros de ancho, con dos carriles de circulación sin
delimitar. La calle 113, de 5 metros de ancho, es de tierra y sólo de asfalto en el cruce
con la avenida. Cuenta con dos carriles sin delimitar de sentido contrario. En la
intersección no existen semáforos (v. pericia mecánica).
Concluyo entonces que era el accionante quien debía extremar los
cuidados para evitar el accidente, a pesar de circular por la vía de mayor jerarquía,
siendo que manejaba una motocicleta de gran porte sin contar con las habilidades
necesarias -por no tener licencia para manejarla- como para evitar impactar de frente al
vehículo del demandado que ya se encontraba avanzando en la intersección, y que de
hecho ya había traspuesto los carriles de la mano contraria de la avenida donde se
produjo el siniestro.
No debe olvidarse que la preferencia de paso de quien debe ejercitarse en
forma apropiada y no autoriza a barrer con todo lo que se encuentra en el trayecto del
automotor, ni a transitar confiado en que ese derecho será respetado prudentemente por
los demás (conf. Trigo Represas - Compagnucci de Caso, Responsabilidad civil por
accidentes de automotores, Edit. Hammurabi, 2°ed., 2008, T.1, pág.163). En todos los
Fecha de firma: 08/05/2024
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casos el cruce debe intentarse adoptando razonables medidas de prudencia y
manteniendo el pleno y seguro dominio del vehículo.
La prioridad de paso no es una suerte de bill de indemnidad o derecho
absoluto que autorice a avanzar sin tomar las precauciones necesarias, más cuando en
una intersección todos los vehículos deben desacelerar su marcha, conservando en todo
momento el pleno control de los automotores y evitando causar daños a terceros.
Además, es criterio de la Sala que la preferencia de paso solo es de
aplicación en el supuesto de que ambos rodados comiencen el cruce en forma
simultánea (conf. esta Sala in re “Gerbasoni, Walter Ricardo c/ Mutuberria, María
Romina y otros s/ daños y perjuicios”, 9/4/2018; in re “Moya Diego Martin y otros c/
Setau Gustavo Javier y otros s/ daños y perjuicios”, del 10/2/2017, entre muchos otros).
En efecto, en la vía pública los conductores deben circular con cuidado y
prevención, conservando en todo momento el control sobre su vehículo, teniendo en
cuenta los riesgos propios de la circulación y demás circunstancias del tránsito. El solo
hecho de contar con el derecho preferente de paso no otorga a quien lo tiene la facultad
de arrasar con todo lo que se encuentra en su camino, debiendo actuar con la prudencia
de todo conductor que encara el cruce de una bocacalle.
Entiendo que el actor no se desplazaba a la velocidad permitida para el
cruce de una bocacalle, en tanto si así hubiera obrado, podría haber mantenido el
control de su motocicleta para frenar o esquivar al otro vehículo en tiempo oportuno.
Se encuentra demostrado que no estaba atento a las vicisitudes del tránsito, ni demostró
tener el pleno dominio de la moto debido a su inexperiencia y falta de pericia, lo que
no hace más que corroborar la fuerte presunción en su contra por carecer de licencia
otorgada por la autoridad de aplicación (arts. 39 y 40 de la ley 24.449). Nótese que la
moto embistió al automóvil en su lateral delantero, cuando debió advertir la presencia
del mismo y actuar en consecuencia, considerando que este último lo hacía a una
velocidad reducida (me remito a la pericia mecánica).
La inexperiencia del conductor de la moto –hecho notorio frente a la falta
de licencia habilitante para conducir motocicletas-, e impericia, en tanto hizo caso
omiso a las reglas de tránsito, hace que el hecho de la víctima provoque una ruptura del
nexo causal, liberando de responsabilidad al accionado y su aseguradora.
A mayor abundamiento cabe señalar que la falta de registro de conducir
en esta clase de motocicletas no puede pasarse por alto, sin derivar de ello
consecuencias negativas. La anomia en el tránsito y los problemas que de él emergen,
no son simples molestias para los habitantes del suelo argentino, sino que ello afecta
profundamente los bienes más preciados de los argentinos. Ello provoca muertes en los
Fecha de firma: 08/05/2024
Firmado por: JOSE BENITO FAJRE, JUEZ DE CAMARA
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accidentes de tránsito. No solo produce la pérdida de bienes como la vida, la


integridad corporal o de la propiedad, sino que contribuye a un estado de intranquilidad
y de tensión psíquica de la población en general, y traba la vida productiva (ver Carlos
S. Nino, Un país al margen de la ley, Emecé, 1992, pág.125, 127).
El actor se desplazaba tranquilamente sin tener licencia de conducir, o
sea, sin saber hacerlo, conforme el resultado de este juicio. Soy de la opinión que los
jueces no pueden asistir al estudio de estos conflictos como convidados de piedra y ser
cómplices de este accionar. Deben interpretarse las obligaciones que resultan de las
normas a la luz de los fines que determinaron su sanción. Si el actor no tenía registro
de conducir motos, y lo hizo en esas circunstancias, deberá cargar con las
consecuencias de su accionar.
USO OFICIAL

En consecuencia, dado que se ha probado el hecho de la víctima en el


acaecimiento del suceso, ello provoca la ruptura del nexo causal, por lo que el
accionado y su aseguradora deben ser liberados de responsabilidad.
Por lo tanto, propongo al Acuerdo de mis distinguidos colegas que los
agravios vertidos por los accionados sean receptados favorablemente, y que se revoque
la sentencia de grado en cuanto hizo lugar a la demanda interpuesta, rechazándose la
acción intentada en todas sus partes, con costas de ambas instancias a cargo del actor
vencido (conf. art. 68 CPCCN).
Atento los fundamentos precedentes deviene abstracto el tratamiento del
resto de los agravios.
VI.- Colofón
Por los argumentos que anteceden propongo al Acuerdo de mis
distinguidos colegas: I.- Revocar el decisorio de grado y, en consecuencia, rechazar la
demanda entablada por Valentín Gatti contra Oscar Javier Cuellar y su aseguradora
San Cristóbal Sociedad Mutual de Seguros Generales. II.- Imponer las costas de
ambas instancias al actor vencido (conf. art. 68 CPCCN.).
El Dr. Fajre y el Dr. Kiper, por las consideraciones expuestas por la Dra.
Abreut de Begher, adhieren al voto que antecede.
Con lo que se dio por terminado el acto firmando los señores Jueces por
ante mí, que doy fe.
FDO. José Benito Fajre, Liliana E. Abreut de Begher y Claudio M. Kiper.

Fecha de firma: 08/05/2024


Firmado por: JOSE BENITO FAJRE, JUEZ DE CAMARA
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///nos Aires, de mayo de 2024.-
Y VISTO, lo deliberado y conclusiones establecidas en el acuerdo
transcripto precedentemente por unanimidad de votos, el Tribunal decide: I.- Revocar
el decisorio de grado y, en consecuencia, rechazar la demanda entablada por Valentín
Gatti contra Oscar Javier Cuellar y su aseguradora San Cristóbal Sociedad Mutual de
Seguros Generales. II.- Imponer las costas de ambas instancias al actor vencido (conf.
art. 68 CPCCN.).
III.- En atención a lo resuelto en el presente pronunciamiento y a lo
previsto por el art. 279 del CPCCN y el art. 30 segundo párrafo de la ley 27.423,
corresponde adecuar de oficio los honorarios regulados en la anterior instancia de
conformidad con el resultado obtenido.
A tales efectos, se tendrá en cuenta el interés económico comprometido
en las actuaciones, resultante del capital reclamado en la demanda actualizado por
intereses y reducido en un 30% conforme lo establece el art. 22 del Arancel y tal como
se resolviera en la Instancia de grado en criterio que el Tribunal comparte (cfr. esta
Sala en autos “Casazza María Alejandra c/Perez Sasso, Héctor Adolfo s/daños y
perjuicios” expte. 45463/2020 del 01/11/2022; idem “Narmona Alejandro Gabriel
c/Galicia Seguros SA s/daños y perjuicios”, expte. 12.570/17, del 3/11/2022).-
Asimismo, se ponderará el valor, motivo, extensión y calidad jurídica de
la labor desarrollada, la complejidad y novedad de la cuestión planteada, la
responsabilidad que de las particularidades del caso pudieran derivarse para el
profesional, el resultado obtenido, la trascendencia económica y moral del asunto que
para el interesado revista la cuestión en debate, así como las demás pautas que emergen
de los arts. 14, 15, 16, 20, 21, 22, 24, 29, 51, 58, 59 y ccs. de la ley 27.423 así como el
valor de la UMA fijado por la Res. SGA 925/2024 Ac. CSJN 14/24.
Bajo tales parámetros, se fijan los honorarios del Dr. David Alejandro
Costa, letrado patrocinante de la parte actora en la primera etapa del proceso y
apoderado en la segunda, en la cantidad de 71 UMA, equivalente a la suma de
$3.484.325.

Fecha de firma: 08/05/2024


Firmado por: JOSE BENITO FAJRE, JUEZ DE CAMARA
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Por otro lado, se fijan los honorarios del Dr. Juan Agustín Massa, por su
actuación en autos en dos etapas del proceso como letrado apoderado de la citada en
garantía y la parte demandada, en la cantidad de 103 UMA, equivalente a la suma de
$5.054.725.
Respecto de los honorarios de los peritos se tendrá en cuenta el interés
económico comprometido, la entidad de las cuestiones sometidas a sus respectivos
dictámenes, el mérito de la labor profesional apreciado por su calidad y extensión, así
como lo previsto por el art. 478 del CPCCN.-
Sobre dicha base, se fijan los honorarios de los peritos: médico Héctor
Hugo Errea, psicóloga Elisabeth Vartuli e ingeniera mecánica Stella Maris
Carusela en la cantidad de 37 UMA, equivalente a la suma de $1.815.775, para cada
USO OFICIAL

uno de ellos.
En cuanto a los honorarios de la mediadora, Adriana Inés Darriba, se
destaca que de conformidad con lo resuelto en autos “Brascon Martha Grizet
Clementina c/Almafuerte SA” del 25/10/13, expte. 6618/2007, y en autos “Olivera
Sabrina Victoria c/Suarez Matías Daniel y otro” del 01/03/16, expte. 9288/2015), su
retribución debe fijarse acorde a la escala vigente al momento de la regulación.
En razón de ello y lo previsto por el Dec. 334/23, Anexo I, art. 2°, inc. g)
y valor de la UHOM vigente desde 01/03/24 se fijan sus honorarios en la suma de
$727.552, equivalente a la cantidad de 95,48 UHOM.
Finalmente corresponde regular los honorarios correspondientes a la
actuación ante esta Alzada y que culminaron con el dictado de la sentencia definitiva
de la causa.
A tales efectos, ponderando el mérito de la labor profesional apreciado por
su calidad y extensión, resultado obtenido, complejidad de las cuestiones discutidas, así
como lo previsto por el art. 30 de la Ley 27.423, se fija el honorario del Dr. David
Alejandro Costa, en cantidad de 22 UMA, equivalente a la suma de $1.079.650. Los
del Dr. Juan Agustín Massa en la cantidad de 32 UMA, equivalente a la suma de
$1.570.400.
Regístrese, comuníquese a la Dirección de Comunicación Pública,
dependiente de la CSJN (conf. Ac. 15/13), notifíquese y, oportunamente, archívese.
FDO. José Benito Fajre, Liliana E. Abreut de Begher y Claudio M. Kiper.

Fecha de firma: 08/05/2024


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