La Túnica de Hijo Amado.
El Tiempo del llamado:
En Génesis capítulo 30 José era el número 11 de 12 hermanos, su padre era Jacob y su
madre Raquel la preferida de su padre y después de toda una interesante historia de
procreación entres sus tías, criadas, se forma una familia heterogénea, extraña, pero
especial.
En Génesis capítulo 37 José tiene dos sueños ambos de parte de Dios sin embargo como
todos sabemos los dos procesos más comunes de los sueños son emocionarse y contarlos; y
fue precisamente lo que José hizo. Desconociendo las consecuencias de eso: envidia, celos,
incomprensión, persecución.
En el ministerio cristiano pasa igual, la primera etapa es cuando recibimos ese llamado de
Dios, esa experiencia extraordinaria y corremos a contarlas... Y posiblemente pasa igual
que a José, ni tu pastor te cree, mucho menos los que te rodean, más bien parece que se
echó a perder la fiesta desde el momento que se ocurrió hablar de tus sueños o tu llamado.
Se despedazan los sueños...
La historia cuenta que sus hermanos, movidos por la envidia, lo tomaron y lo guardaron en
una cisterna, pero por temor no lo mataron, pero tenían tantas ganas de deshacerse de él que
llegaron a venderlo y tomaron la túnica de colores, aquella de niño mimado, que su padre le
había regalado especial para él y la mancharon con sangre de carnero. Para luego engañar a
su padre diciendo que José había sido devorado por alguna bestia salvaje.
Cuanto de nosotros estamos viendo ese momento de ser puesto a un lado siendo ignorado
por nuestros líderes, solo porque tenemos sueños, y así es como se mancha la túnica de hijo
mimado...
Pero el ministerio es de valientes, es para gente fuerte, que cree, que espera, que camina no
por los hermanos, por los aplausos, sino por el llamado.
José fue íntegro, pero posiblemente sin darse cuenta cometió el pecado santo de
la presunción, de ser llamado por Dios, estudiar en el seminario, ser el favorito del Pastor, y
dar el mejor mensaje predicado ese mes... consecuencia involuntaria del llamado, que
desatan una cadena de hechos no tan maravillosos, pero necesario para el proceso de Dios...
¿Lo que estás viviendo quien lo ha provocado?
La túnica de José Como Esclavo.
La traición de la fe
Vendido por sus hermanos, llevado como un don nadie a tierra desconocida, amarrado y tal
vez sin poder ni siquiera hablar con nadie, por estar en una nación extranjera.
Si alguna vez te has sentido incomprendido; como que, si nadie habla tu idioma, si le has
preguntado a Dios, ¿Señor que pasó? ¿por qué no me defendiste? ¿Señor soy tu hijo, aquel
que tú llamaste, te acuerdas de mí?
Si has caminado como extraviado en la calle, como alguien que sabe quién es; pero que no
sabe qué hacer. Felicitaciones, Dios ha cambiado tu túnica, Dios quizás está preparando un
Rey; pero no sin que antes la túnica de José sea la de un esclavo...
Este es el tiempo en el que piensas nuevamente en las heridas, las cosas que nos duelen, las
predicaciones sin ofrendas, el perseguir a los pastores para conseguir una fecha... El
ofrecerse a pagar los gastos y viáticos si es necesario... José comenzó a usar grillos y
cadenas que rompían su piel... es el tiempo en el que padecemos un injusto maltrato.
Es el tiempo de las sensaciones contradictorias; sueños de grandeza confrontados con una
realidad miserable... Quizás sueñas con predicar a multitudes mientras tienes en frente a la
soledad de 5 miembros o menos.
La Túnica de José como Mayordomo.
Es el tiempo de formación. Genesis Capitulo 39
Algunos no sobreviven a la túnica de esclavos, pero aquellos hombres de Dios que soportan
y siguen fiel a quien los llamó, Dios les premia.
La tercera túnica representa esa etapa de formación, José llegó siendo un muchacho, pero
con un espíritu siervo; en la casa de Potifar aprendió a hacer con excelencia su trabajo. Esa
es la clave del éxito ministerial.
Has las cosas con excelencia siempre. No mires la cantidad de gente, o el tamaño de la
ofrenda, ni el renombre, ni los aplausos, las lisonjas; mira siempre al que te llamo, ya que
ese llamado te hace excelente y debes dar siempre la excelencia.
En la casa de Potifar José tuvo todo, la biblia no dice cuanto tiempo fue; pero fue el mejor
tiempo de aquellos que hasta esa fecha había vivido. En el ministerio hay épocas de
estabilidad y de gracia; en donde todo sale bien, uno abre la boca y las cosas pasan.
Pero cuando eso pasa, es tiempo de cambiar de túnica. De pasar a otro nivel...
En el proceso de Dios hay eventos que, si bien parecen incomprensibles, siempre tendrán
un propósito firme de Dios en nuestra vida.
Llegó el tiempo de la tentación...
Aparece la mujer de Potifar "Potifera”, ¿que representa esta mujer?
Lo que te aleja de la visión de Dios. Lo que hace que no mires más allá de tus narices, la
comodidad, lo fácil, la papa pelada; ser siempre niños ministeriales y jugar siempre al
mantenido por la iglesia. Cero desafíos, nada de inventos de fe, así como estoy estamos
bien.
Cuando sienta que no está pasando nada en el ministerio, que estás predicando lo mismo,
que el grupo que tienes a tu alrededor no te pide más, que eres el más preparado en tu
grupo, que las circunstancias no te exigen mayores esfuerzos, y que todo es fácil... Has
como José corre, estás a punto de cometer el pecado más grande ministerialmente hablando
CONFORMARTE. Y si lo haces morirás.
El premio a la fidelidad del llamado es la Cárcel.
La Túnica de José como preso.
El tiempo de rendición total a Dios.
Tal vez José decía, que tremendo: lo hice todo bien, y las cosas salieron mal... Eran días
para José oscuros, silenciosos; llenos de incertidumbres, pero un tiempo de rendirse a Dios
en todo lo que era, tenía.
En el ministerio, los desafíos, el crecer de la visión, los cambios divinos en los proyectos
nos traen días duros y difíciles, situaciones en las que parece que hicimos todo bien y salió
mal; que es lo que hace la diferencia, CREER EN EL LLAMADO. El llamado, es en este
tiempo lo único que nos sostiene; es la pasión del llamado, el fuego de haber tenido un
sueño y desear concretarlo.
Cuando quieras cambiar y ampliar la visión, comenzar tu mayor desafío, es cuando te
echaran en la cárcel, aun cuando seas inocentes eres culpable, ¿por qué? ERES LLAMADO
Y ESTAS SIENDO PROCESADO.
Hay que entender que no es la situación es lo que haces en medio del proceso lo importante,
no es un capítulo de tu vida lo que es decisivo es la historia completa... No es un bloque es
la pared que se construye con él, no es un acorde simplemente, sino que la melodía de tu
vida se convierta en una canción con propósito divino y eterno.
Lo más interesante es aprender a esperar en Dios; esa túnica representa ese momento en la
vida del ministro, en que debe aprender a esperar. Ya llegara tu tiempo, y debes estar
preparado puede ser mañana o dentro de poco. Quién sabe si dentro de mucho... debes dar
testimonio en medio de las circunstancias.
Y prepárate vas a tener que orar por enfermos estando enfermo... por prosperidad y Dios
los prosperar y tu no tendrás nada, tendrás que sonreír cuando a la verdad quieres llorar...
Pero prepárate Dios te va a sorprender. Y cuando menos lo piensas un día de oscuridad se
abrirá la puerta de tu celda.
Y te llevarán para darte la mayor de las túnicas.
La Túnica de Un Rey.
El llamado de Dios es un proceso no un evento.
El José que estaba ante el faraón era un hombre maduro, decidido, fuerte, diferente,
experimentado, pero santo en todo... No era el niño malcriado y juguetón, que no sabía
nada sobre el ministerio, o el niño lindo perseguido por las hermanas de la congregación.
No, ahora José era el hombre de Dios, formado para recibir autoridad. Dios no va a poner
en manos de irresponsables lo más valioso de su creación, las almas.
Este es el tiempo de honra, de salir del anonimato, es el tiempo de ver cumplida la visión de
años de trabajo, pero también de años de fidelidad en lo secreto.
Conclusión
Debajo de la túnica de un rey hay: cicatrices, pero no heridas, experiencias, pero no
traumas, pasión y diligencia. Pero sobre todo el espíritu de un siervo.
• Lo que Dios ha dicho de ti, se cumplirá.
• Cuando Dios te muestre su propósito en ti, recuerda: procura dar la talla, siempre Dios
nos da cosas que son más grandes de lo que nuestra capacidad humana pueda colmar.
• La Escuela de Dios tiene el propósito de formar tu carácter
• No te amargues por quienes te hacen daño… ellos sólo son peones del gran ajedrez de
Dios. Son instrumentos de tu formación, y para bien Dios lo ha encaminado todo.
• Nunca reniegues, al contrario, ten la actitud correcta y está atento a quienes pueden
necesitar tu ayuda y tu ministración en el proceso.
• Mantente en Integridad, no importa que pareciera que Dios ya se olvidó, no te olvides tú
de Dios.
• Hay pequeños momentos de celebración, pero no son el final del camino.
• Sé humilde para dejarte formar: Sólo los que se dejan desnudar y revestir son
verdaderos discípulos de Cristo.
• Sana tu corazón. Sólo un corazón sano podrá pasar el examen final de Dios.
• No busque autopromoción. El hombre se olvida, pero UNO DE ESTOS DÍAS DIOS SE
ACORDARÁ DE TI.
• El final no llega mientras no se cumpla todo lo que Dios dijo de ti.