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Los Cambios en La Adolescencia

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CARACTERÍSTICAS GENERALES EN LA ADOLESCENCIA

Con la entrada en la adolescencia el niño que teníamos en casa irremediablemente deja de


serlo. Durante un periodo de aproximadamente cuatro años se producen cambios
importantísimos que transformarán al niño en un joven totalmente preparado para la vida
adulta.

Cambios físicos

No solo cambia la estatura y la figura, aparece el vello corporal, púbico y en las axilas. En las
chicas comienza la menstruación y se desarrollan los senos. En los chicos se desarrollan los
testículos. Cada adolescente inicia la pubertad en un momento distinto, si bien las chicas se
desarrollan algo primero (dos años más o menos).

Estos cambios físicos suelen traer consigo preocupaciones sobre su “imagen” y su aspecto
físico que muestran dedicando horas a mirarse en el espejo o quejándose por ser “demasiado
alto o bajo, flaco o gordo”, o en su batalla continua contra granos y espinillas (acné). Conviene
tener en cuenta que el cuerpo no se desarrolla todo al mismo tiempo ni con la misma rapidez
por lo que la coordinación de movimientos puede sufrir alteraciones provocando temporadas
de torpeza.

Las diferencias de tiempo entre unos y otros pueden dar lugar a preocupaciones: los que
tardan más (especialmente los varones) pueden sentirse inferiores ante algunos compañeros y
dejar de participar en actividades físicas o deportivas; las chicas que se desarrollan primero
pueden sentirse presionadas a entrar en situaciones para las que no están preparadas
emocional ni mentalmente.

Sea cual sea su velocidad de desarrollo muchos adolescentes tienen una visión distorsionada
sobre si mismos y necesitan que se les asegure que las diferencias son perfectamente
normales.

Cambios emocionales

Pensar que los adolescentes están totalmente regidos por los cambios hormonales es una clara
exageración. Es cierto que esta etapa supone cambios rápidos del estado emocional, en la
necesidad mayor de privacidad, y una tendencia a ser temperamentales. Sin embargo y a
diferencia de los niños que no suelen pensar en el futuro, los adolescentes sí que lo hacen y
con más frecuencia de lo que los padres creen. Algunos incluso llegan a preocuparse en exceso
de:

- Su rendimiento escolar.
- Su apariencia, desarrollo físico y popularidad.
- La posibilidad de que fallezca un progenitor.
- La violencia escolar.
- No tener amigos.
- Las drogas y el alcohol.
- El hambre y la pobreza en el mundo.
- El divorcio de sus padres
- La muerte.

Durante este periodo suele ocurrir que estén demasiado centrados en sí mismos: creen que
son la única persona en el mundo que se siente como él, o que solo a él le ocurren las cosas, o
que es tan especial que nadie puede comprenderlo (y menos su familia). Este centrarse en sí
mismo puede dar lugar a momentos de soledad y aislamiento, o a la forma de relacionarse con
familiares y amigos (“no soporto que me vean salir del cine con mis padres”).

Las emociones exageradas y variables así como cierta inconsistencia en su comportamiento


son habituales: Pasan de la tristeza a la alegría o de sentirse los más inteligentes a los más
estúpidos con rapidez. Piden ser cuidados como niños y a los cinco minutos exigen que se les
deje solos “que ya no son niños”.

Otro aspecto cambiante es la forma de expresar los sentimientos. Los besos y abrazos de la
niñez pasan a leves gestos de cabeza. Las expresiones de afecto hacia la familia les pueden
parecer ridículas (“cosas de niños”). Recuerden que son cambios en la forma de expresarse, no
cambios en los sentimientos hacia sus amigos, familiares o seres queridos.

Conviene, no obstante, estar pendiente de cambios emocionales excesivos o periodos de


tristeza de larga duración pues pueden indicar problemas serios.

Cambios mentales

Son menos aparentes pero pueden ser tan radicales como los físicos o emocionales. Durante
las primeras fases de la adolescencia el avance en las formas de pensar, razonar y aprender es
especialmente significativo. A diferencia de los niños son capaces de pensar sobre ideas y
asuntos sin necesidad de ver ni tocar, empiezan a razonar los problemas y anticipar las
consecuencias, considerar varios puntos de vista, y reflexionar sobre lo que pudiera ser en
lugar de lo que es.

Una de las consecuencias más relevante de estos cambios mentales es la formación de la


identidad: pensar en quienes son y quienes quieren llegar a ser es un asunto que les ocupa
tiempo y hace que exploren distintas identidades cambiando de una forma de ser a otra con
cierta frecuencia. Esta exploración es necesaria para un buen ajuste psicológico al llegar a la
edad adulta.

La capacidad de pensar como adultos acompañada de la falta de experiencia provoca que el


comportamiento de los adolescentes no siempre encaje con sus ideas: pueden (por ejemplo)
ser grandes defensores de la naturaleza pero tirar basura en cualquier sitio.

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