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MODELO ATOMICO ACTUAL:

En las primeras décadas del siglo XX, continuaba siendo un interrogante la forma como se
organizaban los electrones alrededor del núcleo atómico. La respuesta a este interrogante provino
de un campo al parecer sin relación con el átomo: la espectroscopia, rama de la ciencia que estudia
la emisión y absorción de energía, en forma de luz, por parte de la materia. Veamos.

ANTECEDENTES DEL MODELO:

La naturaleza de la luz: dualidad onda-partícula En 1865, Maxwell estableció que la luz era una
onda electromagnética de alta energía y que podía propagarse en el vacío. La naturaleza
ondulatoria de la luz fue comprobada luego por numerosas observaciones y sirvió para explicar
gran variedad de fenómenos, en los que los haces de luz se reflejaban o se refractaban, como si
fueran ondas. Por ejemplo, la descomposición de un haz de luz blanca al pasar a través de un
prisma podía explicarse como el resultado de la refracción de la luz al cambiar de medio.

A finales del siglo XIX un buen número de fenómenos no encajaban bien con este modelo. Uno de
ellos era el efecto fotoeléctrico (El efecto fotoeléctrico es un fenómeno que se produce cuando la
luz brilla sobre un metal y expulsa electrones de su superficie. Este fenómeno también se conoce
como fotoemisión, y los electrones expulsados se llaman fotoelectrones), según el cual una placa
metálica al ser sometida a la incidencia de la luz emitía energía en forma de electrones, que de
algún modo eran arrancados de los átomos del metal. De acuerdo con la naturaleza ondulatoria de
la luz, estos electrones serían estimulados por la luz incidente y sólo se desprenderían de sus
átomos al recibir una cantidad de energía suficiente, es decir, con cierto retraso con relación al
momento de la incidencia del haz de luz. Sin embargo, lo que se observaba era que los electrones
se desprendían inmediatamente después de ser estimulados por la luz.

Por otro lado, dependiendo del color de la luz empleada, el fenómeno se producía o no, de
manera que la expulsión de electrones debía estar relacionada con la longitud de onda de la luz
incidente. Todo esto dejaba entrever que la luz podía comportarse también como una partícula. No
obstante, hubo que esperar algunas décadas para que esta idea fuera planteada formalmente y
aceptada por la comunidad científica.

EL ESPECTRO ELECTROMAGNETICO:

La luz, dada su naturaleza ondulatoria, puede presentar diferentes frecuencias (v, en 𝑛𝑚−1 o Hz) y
longitudes de onda () en Å. Que se ordenan en el llamado espectro electromagnético

La cantidad de energía que transporta una onda electromagnética es función de la frecuencia, la


longitud de onda y la velocidad con que viaje, según la siguiente ecuación.

𝑐=𝜆×v
c es la velocidad de propagación de la luz en el vacío
𝜆 es la longitud de onda
𝜈 es la frecuencia.

Así, a mayor frecuencia, menor será la longitud de onda y viceversa.

Las ondas de alta frecuencia son las más energéticas, como los rayos gamma o los rayos
ultravioleta. Por el contrario, las ondas de radio o las microondas tienen relativamente poca
energía. Dentro del espectro visible, que es solo una parte muy pequeña de éste, la luz roja tiene
menos energía que la azul.

Resulta que cuando un elemento cualquiera es calentado hasta la incandescencia emite luz de un
color característico, que se denomina radiación electromagnética. Si esta radiación se hace pasar a
través de un prisma, lo cual se logra en un aparato llamado espectroscopio, se obtiene un conjunto
de haces luminosos de diferentes colores, que conforman el denominado espectro de emisión.

El espectro de emisión es característico para cada elemento químico, como si se tratara de su


huella digital. A diferencia del espectro de la luz blanca, que es continuo, tal como se observa en el
arco iris, los espectros de los elementos son discontinuos, están formados por una serie de líneas.
De la misma manera como es posible registrar el espectro de emisión de un elemento, es posible
también obtener el espectro de absorción

De la misma manera como es posible registrar el espectro de emisión de un elemento, es posible


también obtener el espectro de absorción, consistente en los haces de luz que no son absorbidos
luego que un rayo de luz blanca atraviesa una masa del elemento en cuestión. Los espectros de
absorción y de emisión son imágenes inversas, en las que los colores que aparecen en uno, no
están presentes en el otro. Para sintetizar, el espectro de un elemento es el registro de las
radiaciones absorbidas o emitidas por los átomos que lo componen.

El análisis de los espectros generados por diferentes elementos ha sido de gran utilidad para
comprender el arreglo de los electrones alrededor del núcleo; adicionalmente permite identificar
los distintos elementos que hay en una muestra, aunque sólo existan trazas de los mismos.
TEORIA CUANTICA DE PLANCK:

Un cuerpo negro debería por lo tanto emitir luz de todas las longitudes de onda presentes en el
espectro electromagnético. Dado que la región ultravioleta del espectro es la más extensa, la
radiación de un cuerpo negro debería ser principalmente violeta, produciendo lo que se llamó una
“catástrofe ultravioleta”.

Este aparato consistía en una cámara de hierro cuyas paredes internas eran rugosas y estaba
provista de un pequeño agujero, de manera que la luz que entraba en la cámara era
completamente absorbida, y debería ser emitida nuevamente al exterior, produciendo una
catástrofe ultravioleta. Esto no ocurrió así. Por el contrario, la mayor cantidad de radiaciones
pertenecían a regiones cercanas al infrarrojo.

Para resolver el conflicto el físico alemán Max Planck propuso, en 1900, que la radiación emitida o
absorbida por los cuerpos calientes no se presentaba de manera continua, sino en forma de
cantidades discretas de energía, a las que llamó cuantos. El tamaño de un cuanto sería
directamente proporcional a la frecuencia de la radiación emitida o absorbida y la magnitud de
energía intercambiada debería ser un múltiplo de esta unidad.

Planck resumió estos postulados en la siguiente expresión:

𝐸=ℎ∙𝜈

Donde E es la energía, v es la frecuencia y h es una constante, la constante de Planck, con un valor


de 6,6 ⋅ 10−27 𝑒𝑟𝑔𝑖𝑜𝑠 ∙ 𝑠 o 6,6 ∙ 10−34 𝑗𝑢𝑙𝑖𝑜𝑠 ∙ 𝑠

Albert Einstein, en 1905, utilizó la teoría cuántica de Planck para explicar el efecto fotoeléctrico.
Einstein sugirió que la luz estaba formada por paquetes de energía, que denominó fotones, cada
uno de los cuales poseía una energía igual a hn, de donde se deduce que la luz de alta frecuencia,
como el color azul o la radiación ultravioleta, tiene fotones más energéticos que aquella de baja
frecuencia, como las ondas de radio o el color rojo. Como la energía necesaria para remover los
electrones en la superficie del metal es suministrada por la luz incidente, Einstein consideró el
efecto fotoeléctrico como el choque de dos partículas: un fotón y un electrón, en el cual, un
electrón sólo sería expulsado por un fotón suficientemente grande. Esto explicaba por qué la
expulsión de electrones ocurría instantáneamente y sólo con haces de luz de ciertos colores.

Solo había un problema: la luz debería comportarse al mismo tiempo como una onda y como una
partícula. Actualmente, el carácter dual de la luz ha sido aceptado como una hipótesis de trabajo
que sirve para explicar situaciones inexplicables.

MODELO MECANICO CUANTICO DE LA MATERIA:


La materia es ondulatoria: en 1924, el físico francés Louis de Broglie (1892-1977) planteó que si la
energía podía ser particulada, la materia también podía entenderse como energía en forma de
ondas. De esta suerte, para una partícula cualquiera, en movimiento, habría una onda asociada. De
Broglie sintetizó esta idea en la siguiente ecuación:

𝜆=ℎ/𝑚⋅n

Donde 𝜆 𝑦 𝜈 describen la longitud y la frecuencia de la onda asociada, h es la constante de Planck y


m es la masa de la partícula.

La ecuación de De Broglie implica que si m es grande, la longitud de onda es tan pequeña que no
es perceptible. Mientras que, si m es tan pequeña como en un electrón, la onda asociada tiene una
elevada y medible. Esto explica que en nuestra experiencia diaria, la materia no aparente una
naturaleza ondulatoria, como sí lo hace en el mundo subatómico.

PRINCIPIO DE INSERTIDUMBRE DE HEISENBERG:

Nuestra forma de observar y medir las cosas no nos permite hacerlo con completa objetividad. Así,
siempre que observamos o medimos algo, afectamos al objeto observado. El resultado de esta
premisa es que no es posible conocer simultáneamente la posición y la cantidad de movimiento
(momento lineal) de una partícula subatómica, pues cuanto más exacta sea la estimación de un
parámetro, menos podremos saber sobre el otro. De esta manera ya no se emplean números
absolutos sino probabilidades para referirse a cualquier parámetro que caracterice una partícula
subatómica.

LA ECUACION DE SHRONDINGER

describió el comportamiento del electrón en un átomo de acuerdo con consideraciones


estadísticas, es decir, en términos probabilísticos. Las ecuaciones de Schrödinger delimitan
regiones en el espacio, que corresponden, más o menos a los orbitales establecidos por Bohr, pero
que designan las zonas en las cuales la probabilidad de hallar un electrón, en un momento dado,
es muy alta. Es decir, no podemos decir dónde estará ese electrón en un momento t, sino cuál es la
probabilidad de que dicha partícula se encuentre en la zona observada en ese momento. Estos
orbitales se describen por medio de cuatro parámetros, llamados números cuánticos.

Se necesitan cuatro números cuánticos, que se representan mediante las letras n, l, ml y m.

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