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La tradición simbólica instrumental, llamada también "tradiCion documental'' simplemente, se

ajusta perfectamente para los muebles incorporales. Es decir, sí se puede aplicar perfectamente
esta modalidad de tradición ficta para este tipo de bienes. 174 Además de para los casos de
artículos en viaje o sujetos al régimen de almacenes generales (artículo 903), el Código Civil
regula la tradición documental también para la compraventa sobre documentos (artículo 1580).
Aplicando entonces analógicamente estas normas, se tiene finalmente que, en el Código Civil
peruano, el modo de transferencia de propiedad aplicable a los muebles incorporales es la
tradición documental. Para poder transferir el derecho de propiedad de los muebles
incorporales, como una marca o una patente, por ejemplo, se deberá hacer entrega, pues, de
algún documento que represente el bien o que acredite la transferencia del mismo. En este caso,
si ha habido de por medio escritura pública, se transferirá la propiedad del mueble incorporal
con la entrega de dicho documento al adquirente. Y si no hubo de por medio escritura pública, la
propiedad de este bien se transferirá con la entrega de los títulos o documentos que representan
al bien o acreditan la titularidad del mismo. III. CONCLUSIONES 1) El Código Civil peruano
no regula el modo de transferencia de propiedad aplicable a los bienes muebles incorporales. 2)
El modo de transferencia de propiedad que "propiamente" es aplicable a los muebles
incorporales, es la "cuasitradición". 3) El Código Civil peruano no regula a la "cuasitradición".
4) La "cuasitradición" es la tradición aplicable sólo a los bienes incorporales. Consiste en
considerar entregado el bien incorporal con el simple otorgamiento de la escritura pública que
acredita el título dispositivo. 5) En el Código Civil peruano, por analogía, el modo de
transferencia de propiedad aplicable a los muebles incorporales resulta ser la "tradición
documental". 175 DERECHO Nº45 -DICIEMBRE 1991 LA NATURALEZA JURIDICA DE
LOS INTERESES: PUNTO DE CONEXION ENTRE DERECHO Y ECONOMIA Gastón
Fernández Cruz 1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA La regulación de los intereses en el
Código Civil peruano de 1984, dentro de las normas del Pago, en el Libro de las Obligaciones,
más allá de representar una innovación en lo que a ubicación de la materia se refiere, e incluso
por encima del gran avance que significó enmendar el tratamiento disperso que le brindó el
Código derogado, presenta ciertas características que justifican su importancia como institución
propia del derecho de las Obligaciones. Esta "individualidad" de la que estamos hablando, sin
embargo, contra lo que muchos puedan pensar, es de tal magnitud que permite diferenciar a los
intereses de otros muchos institutos de índole obligacional y real, que le son, en múltiples
aspectos, semejantes, pero de naturaleza jurídica distinta. Es precisamente en torno a esa
naturaleza jurídica que diferencia a los intereses de otras figuras afines, en donde la doctrina
civilista no ha formado consenso alguno, prevaleciendo la opinión de catalogarlos como "frutos
civiles"; ignorando con ello toda la concepción económica del capital que los produce. El
presente trabajo, necesariamente limitado en su extensión por razones de impresión y
publicación, constituye en realidad parte de la tesis de post-grado con la que el autor pretende
obtener el grado académico de Magíster en Derecho, con mención en Derecho Civil;y en la
cual, se analiza la naturaleza indemnizatoria de los intereses moratorios en las obligaciones de
dar sumas de dinero. Para ello, en forma previa, se hizo necesario, en la referida tesis, analizar
la naturaleza jurídica de los intereses como tales, para luego recién 177 pasar a discutir la
finalidad satisfactoria de los intereses moratorios. El capítulo referido a la discusión de la
naturaleza jurídica de los intereses ve hoy, sorpresivamente y por separado, la luz a través de su
publicación en la Revista de Derecho de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad
Católica del Perú, respondiendo a dos necesidades de su autor: La primera y principal, rendir
homenaje a quien fuera su profesor en el curso de Derecho del Transporte en la Facultad de
Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Dr. Alfredo Ostoja López-Alfaro, con
quien siempre le unió el aprecio y la admiración que despierta el respeto intelectual, a punto tal
de que el Maestro, hoy fallecido, tuviera la deferencia de acceder permanentemente a nuestros
múltiples requerimientos sobre su opinión ilustrada en asuntos del ejercicio profesional, cuando
ya no existía vínculo docente alguno que --de alguna manera- lo comprometiera en la
absolución de consultas. Pero es que el Maestro, es Maestro hasta la muerte y hoy, uno de sus
alumnos siente la necesidad de expresarle su gratitud tardía pero sin adiós postrero. Sin adiós,
porque tal expresión no existirá nunca con el Maestro, quien siempre vivirá en el presente de sus
alumnos a través de sus enseñanzas y conocimientos. La segunda, introducir en el debate
jurídico nacional un punto discutible y discutido en doctrina y no tratado en la nacional; y en
donde muchas veces no se aprecia que el Derecho no constituye una "isla" dentro de las
Ciencias Sociales, sino que se vincula con otras disciplinas pertenecientes a dicho campo. La
problemática de los intereses constituye para el Derecho Civil uno de esos puntos de conexión
entre dos Ciencias Sociales claves: el Derecho y la Economía, pues la noción jurídica del interés
parte de una concepción económica de capital, que debe ser entendida como tal. La tesis que
pretendemos sustentar y demostrar a través de este trabajo, apunta a describir que, partiendo del
concepto económico de capital, entendido éste como Valor de Cambio, mal puede hablarse que
el interés constituya un "fruto civil"; o, peor aún, el "precio", "remuneración", "compensación"
o "renta" de un bien; es el rendimiento o rédito de un capital. 178 Creemos que la actual
situación del conocimiento jurídico nacional sobre el tema, pobre en doctrina, exige un aporte
inmediato sobre el asunto de este trabajo, que contribuya -cuando menos en algo- a erradicar la
ignorancia existente sobre la naturaleza jurídica de los intereses. Ello comenzó, para el autor,
por tratar de doblegar su propia ignorancia en la materia. 2. DESLINDE TERMINOLOGICO Y
CLA.SIFICACION DE LOS INTERESES El Código Civil peruano de 1984 no contiene en
forma expresa norma alguna que defina, en términos generales, lo que debe entenderse por
interés. El artículo 1242 opta más bien por definir indistintamente las clases de intereses que
pueden presentarse, en atención a la finalidad que aquéllos persiguen. Sin embargo, dentro de la
escasa doctrina nacional que al respecto se ha escrito (1), se ha entendido que el Código Civil
peruano, a través del mencionado artículo 1242, regula los diversos supuestos de interes.es
convencionales que se presentan, para con posterioridad referirse en el artículo 1244 al interés
legal. De esta manera, sin definir la noción de interés, nuestro Código Civil, atendiendo al
criterio de origen antes que al de finalidad, clasificaría a los intereses en dos clases: 1)
Convencionales, cuya fuente u origen se encuentra en el acuerdo de dos o más partes,
libremente contraído. Estos intereses convencionales, según la finalidad que persigan, pueden a
su vez ser de dos tipos: a. Compensatorios, cuando constituyen la contraprestación por el uso
del dinero o de cualquier otro bien. (1) CARDEN AS QUIROS, Carlos. El Pago de Intereses en
el Código Civil de 1984. En: Libro Homenaje a Rómulo E. Lanatta Guilhem . Cultural Cuzco
S.A., Editores. Lima, Perú. 1986. P. 78. Al respecto, señala: "( ... )los intereses pueden ser, de
acuerdo a su fuente, convencionales y legales (artículos 1243 y 1244). Los primeros son
establecidos por las partes, dentro del límite máximo señalado, mientras que los segundos son
fijados por la ley. Son intereses convencionales los compensatorios y los moratorias (artículo
1243)". 179 b. Moratorios, cuando persiguen indemnizar la mora en el pago. 2) Legales, que son
los que reconocen por causa u origen la ley. Nosotros, empero, no creemos que dicha
clasificación brote del texto normativo del Código Civil. Nuestro cuerpo legal ha admitido -en
cuanto a su clasificación-los dos criterios de origen y finalidad antedichos, sin que propiamente
pueda hablarse de "sub-clases" en cada uno de ellos. Los intereses, pues, deben ser clasificados -
en la "ratio-legis" de la legislación peruana (2)- de la siguiente manera: 1) De acuerdo a la
fuente en donde se originan: convencionales y legales. 2) De acuerdo a la finalidad que
persiguen: compensatorios y mora torios. En esta forma, los intereses, siendo de origen
convencional o legal, pueden comportarse con una naturaleza compensatoria o moratoria. Así,
son hipótesis claras de interés convencional, los artículos 1243 y 1245 (3); y de interés legal, los
artículos 1244, 1246 in fine y 1248, primer párrafo (en la hipótesis de falta de pacto), del
Código Civil; pero sobre todo, las disposiciones contenidas en los artículos 1324 y 1663. (2)
Nos estamos refiriendo a la legislación peruana dada a partir de la dación del Código Civil
peruano de 1984. Con anterioridad y, desde la promulgación de la Ley No. 2760 en el año 1918,
en que se inicia en el Perú el régimen de limitación a la libertad contractual en materia de
intereses, toda referencia a éstos se hace con prescindencia de su tipo o clase, salvo el caso de
los "intereses penales", sub-clase de los intereses convencionales, cuya estipulación es prohibida
por las leyes Nos. 7683, 8018 y 8372. (3) El supuesto contemplado en el artículo 1245 del
Código Civil peruano, es uno de "interés convencional de tasa legal". No debe confundirse en
este sentido la noción de tasa legal de interés, con la de interés legal, que son diferenciables. Ver
al respecto: ALTERINI, Atilio Anibal. Responsabilidad Civil. Tercera Edición. Editorial
Abeledo-Perrot S.A. Buenos Aires, Argentina. 1987. Nota a pie de página No. 448. P. 281. 180
Cuando la ley, en el artículo 1243 del Código Civil, menciona a los intereses convencionales, lo
hace en el sentido de indicar su origen, pero también señalando la finalidad que pueden
perseguir: compensatorios o moratorias. La racionalidad de esta norma, no seda en el sentido de
afirmar que los denominados intereses compensatorios o moratorias sean "sub-tipos" de
intereses convencionales, sino que siendo, en cuanto a su origen, los intereses, de tipo
convencional, pueden comportarse con distinta finalidad: lucrativa por el uso de un capital, o
indemnizatoria por el uso indebido de un capital. Pero esa finalidad no es privativa de los
intereses convencionales, pudiendo claramente presentarse en los denominados intereses
legales. Así, por ejemplo, cuando el artículo 1324 del Código Civil establece que "las
obligaciones de dar sumas de dinero devengan el interés legal que fija el Banco Central de
Reserva del Perú, desde el día en que el deudor incurre en mora(. .. )", no hace sino establecer el
devengo de un interés legal con la calidad de moratoria. Así también, cuando el artículo 1663
del Código Civil establece que "el mutuatario debe abonar intereses al mutuante, salvo pacto
distinto", para el supuesto del contrato de mutuo, no hace sino establecer también el devengo de
intereses legales -a falta de pacto expreso-, que esta vez se comportan con la calidad de
compensatorios, dada la onerosidad del contrato de préstamo. Somos conscientes, sin embargo,
de la absoluta aridez y falta de univocidad que la doctrina presenta en torno al empleo de la
terminología más idónea al problema de los intereses y a su clasificación. Repárese -por
ejemplo- que si entendemos "literalmente" a los intereses legales como aquéllos que nacen por
prescripción de la ley, tanto los intereses moratorias como los compensatorios devendrían en
una clase de aquéllos, pues, de suyo, encuentran su origen en la finalidad que les reconoce la
ley. Así lo ha entendido un sector de la doctrina, de la cual podemos citar al profesor suizo Von
Tuhr (4), quien clasifica a los intereses en: (4) VON TUHR, Andreas. Tratado de las
Obligaciones. Tomo l. Primera Edición en Castellano. Editorial Reus S.A. Madrid, España.
1934. P. 51. 181 Voluntarios, que tienen su origen casi siempre en un contrato, pero cabe que
provengan también de un acto de última voluntad. Legales, que nacen sin la voluntad de las
partes, por prescripción de la ley, siendo supuestos importantes de aplicación de esta clase de
intereses los moratorios y los procesales (5), por ejemplo. De otro lado, De Ruggiero (6)
entiende dos especies de intereses: Legales, que son aquellos que pueden reconocerse por causa
directa de la ley. En éstos pueden subdistinguirse dos especies: moratorios, que son debidos por
el hecho del retraso del deudor en el cumplimiento de la obligación. retributivos, cuya única
función es restablecer el equilibrio patrimonial y que son debidos por el uso de un capital.
Voluntarios, mal llamados convencionales, que son aquellos que se reconocen por causa directa
de la voluntad. Asímismo, Alterini (7) prefiere distinguir y clasificar a los intereses dentro de la
óptica que nosotros hemos pretendido ensayar, aunque con alcances concretos y particulares. El
destacado jurista argentino distingue los tipos de interés en: Voluntarios, que nacen de la
voluntad de las partes, comúnmente de una convención. Entre ellos cabe distinguirse, a su vez -
según su finalidad-, en: (5) Para VON TUHR, hay "casos en que la deuda empieza a producir
intereses antes de constituirse al deudor en mora, por el mero hecho de entablarse la acción o
reclamación". (6) DE RUGGIERO, Roberto. Instituciones de Derecho Civil. Tomo 11. Volumen
Primero. Editorial Reus S.A. Traducción al castellano de la Cuarta Edición Italiana. Madrid,
España. 1977. Pp. 54 y 55. (7) ALTERINI, Atilio Ambal. Op.Cit. Pp. 281 a 283, inclusive. 182
lucrativos, comúnmente denominados compensatorios, que constituyen frutos civiles del capital.
punitorios, que comportan una cláusula penal moratoria, prevista para el caso de mora del
deudor. Legales, que son establecidos por la ley, independientemente de la voluntad de los
sujetos. Estos intereses pueden a su vez, desde el enfoque de su finalidad, distinguirse en:
retributivos, que son aquellos impuestos por la ley con la finalidad de mantener, o restablecer,
un equilibrio patrimonial, con independencia del estado de mora del deudor. mora torios, que
también son impuestos por la ley y representan el daño moratorio; la indemnización
consiguiente al estado de mora del deudor (8). Dentro de la misma línea de análisis, el profesor
Padilla (9) prefiere clasificar a los intereses, siguiendo también las pautas señaladas, por la
fuente de donde proceden y la finalidad que persiguen. El destacado profesor argentino nos
habla de intereses: Convencionales, o contractuales, en razón a su carácter voluntario. Estos
intereses, en atención a su finalidad económica, pueden ser: compensatorios, que son aquellos
que deben pagarse por el uso de un capital ajeno, pues aparecen como fruto de él. punitorios,
que no son sino los daños moratorios prefijados como intereses en la llamada cláusula penal
moratoria, que cumplen entonces una doble finalidad: indemnizatoria y compulsiva. (8) Su
única diferencia con los denominados intereses punitorios, estribaría en su origen: éstos
vendrían a ser una suerte de "intereses moratoríos estipulados" y, al representar una cláusula
penal, tendrían entonces el carácter de punitorios. (9) PADILLA, René. La Mora en las
Obligaciones. Editorial Astrea de Alfredo y Ricardo De Palma. Buenos Aires, Argentina. 1983.
Pp. 222 a 225, inclusive. 183 Legales, que son aquellos que acusan su etiología en la ley.
Atendiendo a su finalidad, pueden ser de tres clases: retributivos, que cumplen una función
semejante a la de los compensatorios, aunque son de fuente legal. sancionatorios, reconocidos
por el artículo 622 del Código Civil argentino (10). mora torios, que vendrían a ser aquellos que,
en obligaciones pecuniarias, se generan con la mora por imperativo legal. Finalmente, Cardenal
(11), en España, siguiendo a Marinetti , pretende clasificar a los intereses en: Moratorios,
cuando representan el resarcimiento del daño causado por el deudor a su acreedor (pecuniario)
(12), por el retardo culposo en la entrega de la cantidad debida. Correspectivos, por cuanto
representan la contraprestación a obtener por el acreedor, por la privación de las ganancias que
produce el dinero en provecho del deudor, independientemente de toda cuestión de culpa por
parte de este último. Aquí Carde- (1 O) El Código Civil argentino reconoce, en forma·adicional
a los intereses retributivos o lucrativos y a los moratorios o punitorios, los intereses
"sancionatorios", que serían los que la ley impone en razón de la conducta maliciosa observada
por el deudor durante la tramitación de un proceso judicial (artículo 622, segunda parte, del
Código Civil argentino). Sin embargo, la doctrina argE!ntina es casi unánime al atacar esta
"clase" de interés, dudando inclusive de su constitucionalidad. (11) CARDENAL
FERNANDEZ, Jesús. El Tiempo en el Cumplimiento de las Obligaciones. Editorial
Montecorvo S.A. Madrid, España. 1979. Pp. 255 y siguientes. (12) Hemos puesto entre
paréntesis el vocablo "pecuniario", por cuanto creemos que los intereses moratorios se devengan
también en las obligaciones no pecuniarias (artículo 1246 del Código Civil). La expresión usada
por CARDENAL en el texto se justifica, por cuanto el profesor español desarrolla el tema de los
intereses dentro del análisis relativo al "simple retraso relevante en las obligaciones
pecuniarias". 184 nal , siguiendo a Melich-Orsini y Libertini (13), defiende la terminología
empleada, por cuanto los intereses correspectivos tienen una función de correspondencia por el
uso de un capital y tienden a restablecer el equilibrio roto por el hecho de la disponibilidad, de
parte del deudor, de una suma de dinero debida al acreedor. Compensatorios, cuando se
devengan sobre el precio de la cosa vendida y entregada al comprador que produce frutos u
otros provechos, aunque tal precio no sea todavía exigible. Se trataría entonces de un supuesto
particular de intereses devengados en el contrato de compraventa, que cumplen también una
función equitativa: restablecer el equilibrio patrimonial roto por el hecho de que una de las
partes en el contrato ha recibido ya un bien fructífero y no ha pagado aún la contraprestación de
equilibrio. Indica Cardenal (14): "mientras los intereses correspectivos hacen referencia a la
deuda, los intereses compensatorios hacen referencia a la cosa en cuanto entregada y productora
de frutos o provechos de otra clase; el precio interesa únicamente para determinar el "quantum"
de los intereses" (15). De lo expuesto, la única conclusión válida que quizá podamos extraer es
que, en materia de clasificación terminológica en torno a la problemática de los intereses, no
existe, pues, un criterio unívoco en (13) CARDENAL FERNANDEZ, Jesús. Ob.Cit. Pp. 256 y
257. (14) CARDENAL FERNANDEZ, Jesús. Ob.Cit. P. 259. (15) Esta clase de intereses son
aquéllos reconocidos por el artículo 1499 del Código Civil italiano; y artículo 1501, inciso 2)
del Código Civil español. Su reconocimiento, resulta a todas luces discutible, toda vez que la
prestación de pago de intereses se hace depender, no en razón de la naturaleza del objeto de la
prestación principal que los genera (deuda dineraria, por ejemplo), sino de la naturaleza del
objeto de otra prestación de dar correlativa (dar bien fructífero). Nuestro Código Civil derogado
de 1936, traía ciertos supuestos de aplicación de estos "intereses compensatorios". Verbigracia:
artículos 1403 y 1413. El Código Civil peruano de 1984, actualmente vigente, no ha recogido
esta clase de intereses que, en rigor, no son tales (artículos 1554, 1556, 1563). 185 la doctrina,
como antes lo hemos señalado. Ello nos autoriza a insistir -siempre desde la óptica del Código
Civil peruano- en torno a que, la única clasificación que podemos reconocer de utilidad práctica
en la cuestión de los intereses, es de naturaleza dual: 1) En torno a su Fuente u Origen , los
intereses pueden ser: Voluntarios, que serían aquellos cuya fuente u origen se encuentra en la
voluntad de las partes, libremente manifestada, dentro de un máximo señalado por la ley para
evitar la usura. Legales, que son los fijados por la ley con una tasa única, sin posibilidad de
variación por voluntad de las partes y que, por lo general, tienen una aplicación supletoria; esto
es, en defecto del pacto de intereses; sin perjuicio de ser aplicados en los supuestos en donde la
ley expresamente quiere que se devenguen. 2) En torno a su Propósito o Finalidad, dichos
intereses pueden ser: Lucrativos, cuando persigan un rendimiento por la aplicación de un capital
en una relación jurídica determinada, a lo que comúnmente se ha llamado "la contraprestación
por el uso de un capital". Moratorias, cuando persigan indemnizar la privación del uso de un
capital (16), lo que mal ha llamado nuestro Código Civil "indemnización por la mora en el
pago", que no viene a ser lo mismo desde que no es la única variable del daño moratorio aquélla
mencionada, sino también otras, tales como la pérdida del valor adquisitivo de la moneda, que
no debe ser indemnizada vía intereses. (16) Repárese que empleamos el giro "indemnización
por la privación del uso de un capital" y no "sanción por el uso indebido de un capital", en
atención a la finalidad satisfactoria y no sancionatoria de la responsabilidad civil; lo que
claramente la diferencia de la responsabilidad penal. 186 Corno hemos señalado líneas arriba,
las clasificaciones reseñadas no son excluyentes; esto es, que nada enerva la posibilidad de que
los intereses puedan ser voluntarios (en su origen) y lucrativos (por su finalidad) -verbigracia:
artículo 1243 del Código Civil peruano-; legales (en su origen) y moratorias (por su finalidad) -
verbigracia: artículo 1324 del Código Civil peruano-; voluntarios (en su origen) y moratorias
(por su finalidad) -verbigracia: artículo 1243 del Código Civil peruano-; o legales (en su origen)
y lucrativos (por su finalidad) -verbigracia: artículo 1663 del Código Civil peruano. De otro
lado, creemos que debemos defender la terminología empleada, especialmente aquella referida
al uso de los vocablos "intereses voluntarios" e "intereses lucrativos", sobre la base de los
argumentos siguientes: a) Creernos -en la línea descrita por los profesores Von Tuhr, De
Ruggiero y Alterini- que llamar a los intereses voluntarios, convencionales o contractuales, es
restringir su posibilidad de creación a esta última clase de negocios jurídicos. Desde que se
reconoce a la voluntad unilateral como creadora de relaciones jurídicas, nada impide que dicha
voluntad unilateral sea, pues, también origen de la obligación de pago de intereses. N o es ésta,
sin embargo, la orientación seguida por el Código Civil peruano, que llama a los intereses
voluntarios, convencionales. b) Creernos, asimismo --en la corriente seguida básicamente por la
doctrina argentina-, que es conveniente denominar a los intereses debidos por el uso de un
capital, lucrativos, antes que retributivos, correspectivos o compensatorios: No nos mostramos
partidarios del empleo de la denominación "intereses retributivos", que propugna un sector de la
doctrina, pues su sanción y finalidad no apunta nunca a otorgar a un acreedor de prestación de
intereses, una mera "retribución" por el uso y disfrute de un capital. La verdadera función
económica y social reconocida a esta clase de intereses, se da en el rendimiento o rédito que se
espera percibir de un capital. Nadie, por ejemplo, da en préstamo 187 una suma de dinero en
capital, para percibir como "retribución" una suma menor incluso a la depreciación monetaria;
un sujeto determinado da en préstamo un capital, porque persigue una ganancia y no un mero
pago retributivo. Está presente primero la idea de lucro, antes que la de retribución, siendo
función de la ley regular dicha ganancia, a fin de evitar situaciones de agio y usura. N o nos
mostramos tampoco partidarios del empleo de la denominación "intereses compensatorios",
pues el mismo pareciera acercamos a la problemática del daño compensatorio, ajeno en un
principio al carácter de ganancia esperada por el uso de un capital. En los intereses lucrativos no
se persigue resarcir ningún daño; y, menos aún, la prestación de intereses se comporta con
características indemnizatorias que la permitan catalogar como una prestación sustituta, tal y
cual sucede en la indemnización del daño compensatorio. Sin embargo, no dejamos de
reconocer que, en la medida que los intereses lucrativos presuponen la idea de ganancia, en
países de economía inestable, que sufren los fenómenos de la inflación y la depreciación
monetaria, esa idea de lucro sólo es posible de ser concebida a través de la implantación de tasas
activas de interés, superiores a la inflación; lo que de por sí implica que dichas tasas no sólo
estén integradas por una "cuantía pura" que pretenda medir el costo del uso de un capital, sino
por otra cuantía adicional que persiga adicionar, a aquélla, el costo por la pérdida del valor
adquisitivo del capital aplicado; lo que en el fondo no es sino integrar una variable
"compensatoria" en la fijación de la tasa del interés lucrativo. Sólo en este sentido cabría admitir
la denominación de "intereses compensatorios" para aquellos que se deben por el uso de un
capital ajeno; y, hasta cierto punto, justificar en el plano de los hechos y por un principio de
equidad, la tergiversación de la finalidad de los intereses lucrativos. Pese a lo expuesto, creemos
que la problemática de los intereses en general -sean éstos lucrativos o moratorias- debiera ser
manejada discriminadamente del asunto de la revaluación de las obligaciones dinerarias. Si bien
los intereses pueden ser una alternativa de solución al reajuste de las deudas de dinero, no
creemos que su 188 naturaleza jurídica sea la más adecuada para intentar implementar medidas
de corrección de la depreciación monetaria. Existen otros muchos medios, legislativos y
convencionales (1 7), para llevar adelante la política correctiva de la revaluación de las deudas
de dinero, independientemente de la medida de los intereses. 3. NATURALEZA JURIDICA DE
LOS INTERESES El hecho de que se reconozca una finalidad dual a los intereses: lucrativa de
un lado e indemnizatoria del otro, ha llevado también a un sector de la doctrina moderna a
reconocer a los intereses una naturaleza jurídica dual. Es más, en torno a esta problemática, se
han discutido y afirmado diversas concepciones que solamente han contribuido a crear más
confusión sobre un tema de por sí difícil y complicado. Arango Barrientos (18), en Colombia,
resume bien las distintas concepciones que se han vertido al respecto. Así, se habla del interés:
a) Como fruto de un capital, b) Como precio del dinero, · e) Como remuneración por el
sacrificio de la privación de un capital, d) Como compensación, e) Como indemnización; y f)
Como rédito o rendimiento. Antes de analizar la naturaleza jurídica de los intereses -dentro de
algunas de las posibilidades antes detalladas-; cabría (17) Ver al respecto: DIEZ-PICAZO, Luis.
Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial. Volumen l. Segunda Edición. Editorial Tecnos S.A.
Madrid, España. 1983. Pp. 470 y sgtes.; ZANNONI, Eduardo. Revaluación de Obligaciones
Dinerarias ("indexación''). Síntesis doctrinaria y jurisprudencia[. Editorial Astrea de Alfredo y
Ricardo De Palma. Buenos Aires, Argentina. 1977. Pp. 57 y siguientes. (18) ARANGO
BARRIENTOS, Darío.Apuntes y Comentarios sobre el Tema de los Intereses. Tesis de Grado.
Facultad de Ciencias Jurídicas y Socioeconómicas de la Pontificia Universidad Javeriana.
Bogotá, Colombia.1982. Pp. 111 y siguientes. 189 preguntarse sobre la conveniencia o no de su
tratamiento: ¿es en realidad necesario el análisis de este tema, o lo hacemos por esa obsesión
propia del jurista, de la exageración constructiva conceptual, que censura Puig Brutau (19)?
Creemos que -a diferencia de lo que sucede en otros muchos institutos jurídicos- en el tema de
los intereses, la pregunta en torno a su naturaleza jurídica, no es sino la pregunta en torno a la
noción misma de interés, que explica su existencia, independientemente de dónde se origina o
qué finalidad persigue. Para arribar a dicha noción, sin embargo, es necesario entender que la
deuda de intereses tiene siempre el carácter de prestación accesoria y, como tal, no existe sin la
pre-existencia de una deuda principal (20). Dicha "accesoriedad" debe llevarnos a analizar lo
que constituye el objeto materia de la prestación, objeto a su vez de la obligación principal, pues
sólo en torno a la naturaleza jurídica de dicho objeto podremos determinar si el mismo es
susceptible o no de generar intereses.

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