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Desarrollo de Los Medios de Comunicación 4

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ETER - ESCUELA DE COMUNICACIÓN

EDUCACIÓN A DISTANCIA

DESARROLLO
DESARROLLO DE
DE LOS
LOS
MEDIOS
MEDIOS DE
DE
COMUNICACIÓN
COMUNICACIÓN
LOS PRIMEROS AÑOS SETENTA: LOS MEDIOS Y
LA VIOLENCIA POLÍTICA

CLASE 4

MATERIAL PRODUCIDO POR


MARÍA NOEL ALVAREZ Y EDUARDO MINUTELLA
PARA ETER - ESCUELA DE COMUNICACIÓN
LOS PRIMEROS AÑOS SETENTA: LOS MEDIOS Y
LA VIOLENCIA POLÍTICA

Vamos acercándonos a la mitad de nuestra cursada

En este módulo nos adentraremos en la década de 1970 y profundizaremos


en algunas trayectorias y fenómenos sobre los cuales ya han comenzado a
leer para el módulo anterior.

Ver video acá


INTRODUCCIÓN
Los años iniciales de la década de 1970 fueron los de la transición desde la
autodenominada Revolución Argentina, en la que se sucedieron tres
gobiernos militares, a un nuevo intento democrático, que se iniciaría a partir
de las elecciones de marzo de 1973.

El país atravesaba un momento de gran


conflictividad, en el que la violencia política
no era ajena a la cotidianeidad de los
ciudadanos y ciudadanas. En los años que
van desde el retorno del peronismo al
gobierno y el golpe de marzo de 1976, el país
atravesó un periodo de gran agitación social
y descomposición política. Así, aunque
impulsada por grupos minoritarios, la
violencia fue ocupando el centro de la
agenda mediática. Los enfrentamientos
entre las facciones de izquierda y derecha
peronista aceleraron el surgimiento de
grupos paramilitares como la Alianza Anticomunista Argentina (o Triple A),
orientadas a la persecución y exterminio de personas y grupos
identificados con el ala izquierda del movimiento. A partir de 1974, la
acción de estos grupos se incrementó, como así también las medidas
represivas que impactaron, incluso, en el ámbito de la cultura.

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II. La revista Satiricón
A comienzos de la década de 1970, las revistas humorísticas tenían una
gran circulación en la Argentina, y ya eran parte del mercado de bienes
simbólicos que se consumía cotidianamente. La cordobesa Hortensia, en la
provincia de Córdoba, y Satiricón, desde Buenos Aires, fueron dos
ejemplos de este tipo revistas con llegada a sectores medios que se
identificaban con los sentimientos de libertad y el ansia de cambio que
caracterizaron a quienes se identificaron crecientemente con las crítica de
la dictadura autodenominada Revolución Argentina en sus años finales. en
sectores medios de aquel entonces, caracterizada por las ansias de cambio
y de “libertad”.

Satiricón no salió durante mucho tiempo, estuvo en la calle menos de dos


años. Sin embargo, en ese periodo, se hizo eco con irreverencia de las
luchas simbólicas que se desataron entre el regreso de Perón al país,
en noviembre de 1972, el retorno democráctico, y la muerte de quien fuera
por tres veces presidente de los argentinos. Luego de su muerte, en julio de
1974, María Estela Martínez de Perón clausuró a la revista.

Ver presentación acá

2
La clausura de Satiricón coincidió con un momento de fuerte repliegue de
la cultura popular; en ese movimiento, la prensa humorística no fue una
excepción. En un contexto de censura creciente, ni Mengano ni
Chaupinela, las nuevas publicaciones que intentaron retomar la posta de
Satiricón, lograron mantenerse durante mucho tiempo. Chaupinela,
dirigida por Andrés Cascioli, solo logró publicarse durante un año, antes de
que el gobierno de María Estela Martínez de Perón presionara por su cierre.
Satiricón volvió a intentarlo a fines de 1975, pero la experiencia pronto
encontraría su límite en marzo de 1976, cuando los militares derrocaron al
gobierno mediante un golpe de estado.

III. La revista El burgués: la sonrisa liberal-conservadora


La revista liberal-conservadora El Burgués,
que salió entre 1971 y 1973, retomó los
planteos del nuevo periodismo de la década
de 1960, y les sumó el recurso a la ironía, el
pulso humorístico y las imágenes
sarcásticas. La publicación, que en un
contexto de mayor presencia internacional
de las guerrillas de izquierdas se presentaba
como orientada hacia “la mayoría silenciosa”,
se abría a los ideales de renovación
internacional de las derechas, y dialogaba
con corrientes a las que consideraba afines,
como el republicanismo, el neoliberalismo e incluso la democracia cristiana.
De aparición quincenal, la publicación dirigida por el ex Primera Plana
Roberto Aizcorbe, mantuvo un perfil confrontativo y altisonante para
abordar la actualidad política nacional e internacional.

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Según Aizcorbe, la inspiración de El burgués provenía de la revista italiana Il
Borghese, especialmente en el aspecto visual. La revista rehuyó de la
solemnidad y recurrió a diversos recursos narrativos, con peso central
en el humor, sobre todo en las imágenes. La publicación se destacó en
ese rubro, ya sea por sus ilustraciones, sus fotografías intervenidas,o la
práctica de cambiarle el sentido original a las obras clásicas. Para las
características de este medio, su tirada no era nada despreciable, ya que
rondaba los 20 mil ejemplares.

Dos tópicos recorrieron cada número de El Burgués: el “avance del


comunismo” y la generalización de la violencia política. Un atentado contra
su redacción, en 1973, provocaría su salida del mercado. No sería el único
medio de prensa víctima de ataques de ese tipo.

IV. El diario La Opinión


La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman, comenzó a salir el 4 de mayo de
1971, es decir cuando todavía estaba en el poder la dictadura
autodenominada Revolución Argentina. Su fundador contaba con un gran
prestigio profesional, ya que, como vimos, en la década anterior había
fundado los influyentes semanarios Primera Plana y Confirmado. Por la
redacción de este diario con fuerte peso de las firmas individuales pasaron
diferentes plumas importantes, como las de Enrique Raab, Osvaldo Soriano,
Sara Gallardo o Miguel Briante. Se trataba de un diario de calidad pensado
sobre el modelo del francés Le Monde.

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Según la periodista y biógrafa de Jacobo Timerman, Graciela Mochkofsky, el
diario “tenía la marca de Timerman por todos lados: una subsección
dedicada a Israel y a Medio Oriente, sin páginas policiales ni deportivas, un
lenguaje directo y agudo, mucha interpretación, artículos firmados y hasta
algunos de los avisadores que habían sostenido a Primera Plana y
Confirmado, con la Aerolínea Braniff y aceros Acindar. Tenía, sobre todo, la
calidad que lograba Timerman al reunir una redacción que, en conjunto, era
mejor que la suma de sus (muchos) talentos individuales”.

La cúpula de la redacción, que presidía Timerman, se completaba con la


subdirección de Julio Algañaraz, y Horacio Verbitsky y Juan Carlos
Algañaraz, como secretarios de redacción. La célebre sección de cultura, por
su parte, era dirigida por los escritores Juan Gelman y Francisco Urondo.

La publicación fue clausurada y expropiada por la dictadura en 1977. Ya


intervenida, continuó con otra línea hasta 1981. En el ´77, Jacobo Timerman
fue secuestrado y torturado, y permaneció desaparecido hasta que logró
que se lo sacara de la clandestinidad y, finalmente, pudiera partir al exilio,
donde denunció públicamente a la dictadura. En 1984, ya de vuelta en el
país, declaró ante la Conadep, y un año después testificó en el Juicio a las
Juntas Militares.

Ver presentación acá


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