Las Toxicomanías.
Las Toxicomanías.
ISSN: 1909-8391
tesispsicologica@[Link]
Fundación Universitaria Los Libertadores
Colombia
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this phenomenon has been understood, its politics and treatments
Toxicomany: some critical considerations about how
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Las toxicomanías.
Algunas consideraciones críticas
sobre cómo se ha comprendido el fenómeno,
se han diseñado las políticas y los tratamientos*
Ja i m e Ve l o s a F o re ro
Recibido: septiembre 1 de 2009 Correspondencia: Jaime Velosa Forero. Psicólogo. Fundación Universitaria
Revisado: octubre 20 de 2009 Los Libertadores. Bogotá (Colombia). Integrante del grupo de investigación
Aceptado: noviembre 10 de 2009 Psicosis y psicoanálisis. Director de la Fundación Aedificare.
Correo electrónico: velfor@[Link]; velfor2@[Link]
ABSTRACT RESUMEN
A brief review of the use of substances and Se hace un breve repaso del empleo de las
their conceptions at different times and cultures, sustancias y de su concepción en diferentes
making a review of how we understand the momentos y culturas; se revisa cómo se
phenomenon from a theoretical point of view, comprende el fenómeno desde el punto de vista
of how public policies are developed in the teórico, cómo se desarrollan las políticas públicas
country of the alternatives treatment and clinical en el país, y las alternativas de tratamiento y de
work. This raises a criticism of these approaches trabajo clínico. Se plantea una crítica a esos
in emphasizing and focusing the discussion on abordajes que resaltan y centran la discusión en
the concept drug. It proposes the concept of el concepto droga. Se propone el concepto de
subject-conception taken over from raising a sujeto –retomado de la concepción psicoanalítica
Lacanian psychoanalytic approach to overcome lacaniana– planteando una aproximación que
the desire for classification and description of supere el afán de clasificación y de descripción,
the apparent. Giving importance to the meaning de lo aparente. Se da la importancia al sentido
that is given to the object in the subjective world. que se le otorga al objeto en el mundo subjetivo.
We propose that the “drug” as an object is a Se plantea que la “droga” como objeto es una
subjective construction that may or may not fall construcción subjetiva que puede o no recaer y
and be underpinned in a substance. apuntalarse en una sustancia.
Key words: Addiction, drug addiction, subject, Palabras clave: adicciones, toxicomanías, sujeto,
drugs, psychoactive substances, subjectivity. drogas, sustancias psicoactivas, subjetividad.
India donde tenía usos medicinales para la fie- permitirán ampliar la discusión y que hacen di-
bre, la tos, el insomnio y como estimulante de ferencia: el lugar y la función de las sustancias
la mente y la sexualidad. En el medio y extremo y el consumo, que en unos casos se integran
Oriente se utilizaban plantas como belladona, en el conjunto de las prácticas sociales propi-
mandrágora, beleño, para llevar a cabo fenóme- ciando el restablecimiento de los lazos (ritos de
nos de levitación, delirios, telepatías y elaborar iniciación, de celebración, de duelo) mientras
filtros de amor –plantas de la familia de las So- que la expresión actual coincide más bien con
lanáceas muy usadas actualmente en la medici- una desligadura del lazo social propio de las
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na homeopática y para diferentes prácticas, de sociedades modernas; podría hacerse también
104 donde se extrae la escopolamina o burundanga, referencia al lugar de la sustancia (el objeto) con
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una sustancia altamente tóxica usada con varios relación al deseo, pues se debe señalar cómo la
fines. En América se conoce del uso del tabaco droga en la época moderna obtura (no da paso)
con fines terapéuticos, religiosos y recreativos,
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intoxicación (…) que no solo brinda una cuota de psicoanálisis a los objetos, a las sustancias que
placer sino también la ardientemente anhelada pueden “intoxicar” al organismo y propiciar es-
independencia respecto del mundo exterior…” tos efectos de alterar lo que sentimos…
(Freud, 1929, pp. 3025-3026)2. En este traba-
jo Freud señala cómo frente al sufrimiento el Esto es muy útil retenerlo pues quizá sea im-
ser humano ha intentado numerosos métodos portante –antes de pensar que el problema
como el aislamiento y el alejamiento de los de- es la droga y su solución impedir su empleo–
más; el sometimiento de la naturaleza y de los preguntarnos por qué el ser humano hace uso
otros; sin embargo, “el método más interesante de las sustancias, por qué necesita alterar sus nov/
es el que trata de influir sobre nuestro propio percepciones y sensaciones, cómo es que se da
organismo, pues en última instancia todo sufri- esto y en últimas cuál es nuestra responsabi- 105
miento no es más que una sensación; solo exis- lidad subjetiva y la de nuestra cultura en todo
te en tanto lo sentimos…” (p. 3026). Aportes esto. Quizá sea también importante ver que es
posteriores desde el mismo psicoanálisis, como posible pensar que objetos diferentes a las sus-
el de Néstor Braunstein en 1990, plantearán
que el adicto busca liberarse de las presiones de
3 Para conocer aportes psicoanalíticos lacanianos al
la realidad, eludir las demandas, regulaciones y tema se puede revisar, entre muchos, los trabajos de
Vera, Le Poulichet, Carmona, Granados, el volumen 4
de la Revista Colombiana de Psicología y el 7 de la revista
2 Este es uno de los pocos textos en que Freud hace Desde el Jardín de Freud, de la Universidad Nacional de
referencia al tema de las sustancias. Colombia, referenciados en la bibliografía.
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tancias pueden cumplir con el lugar, la catego- El uso de los conceptos, de las categorías y de
ría y las funciones de las drogas y también ser las palabras que desde los abordajes médico
capaces de producir una “intoxicación”, así sea y psicológico se emplean, sostiene esa lógica
de otro orden, y ser capaces de alterar nuestras de otorgarle a la droga el lugar preponderante:
sensaciones y sentimientos. Esto porque quizá, adicción, por ejemplo, es definida como un es-
antes que pensar en las drogas, se requiera pen- tado de “intoxicación crónica o periódica por
sar en nuestra condición de sujeto, en las for- una droga natural o sintética, siendo caracteri-
mas de establecer el lazo social, en el malestar zada por la necesidad imperiosa de continuar
de nuestra cultura. consumiendo la sustancia y procurársela por
cualquier medio; tendencia al aumento de las
Sobre cómo se ha dosis; presencia de síntomas de abstinencia y
comprendido el fenómeno finalmente consecuencias nocivas sobre el in-
en lo teórico y en lo clínico dividuo pero también sobre su medio social”
(Toro & Yepes, 2002, p. 433). Es necesario
Al revisar las elaboraciones conceptuales que dejar señalado también que la OMS ha adop-
desde la teoría y la clínica se realizan para abor- tado el concepto de farmacodependencia para
dar el tema de las adicciones (Strauss, 19954), remplazar los de toxicomanías, adicción, dro-
se pone en evidencia de manera especialmente gadicción y habituación. Allí se define farma-
significativa el hecho de que los trabajos y las codependencia como “un estado psíquico y a
elaboraciones se centran en la droga. Es esta el veces físico resultante de la interacción entre
origen, la causa, el fin y también la explicación un organismo vivo y un fármaco. Lo caracte-
del asunto. rizan por modificaciones del comportamiento
y otras reacciones que comprenden siempre
p. 102 - 115 Es así como los estudios, los textos, los trabajos un impulso irreprimible a tomar el fármaco
científicos y académicos se dedican a estudiar en forma continua o periódica a fin de expe-
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las drogas (sin mayor consideración por el su- rimentar sus efectos psíquicos o para evitar el
jeto y su contexto social). Estas son clasificadas malestar producido por su privación” (p. 433).
según sus efectos (se agrupan como sustancias
depresoras, estimulantes y alucinógenas), según Naciones Unidas (2003) define a su vez adic-
su composición química o su origen (se organi- ción como “consumo recurrente de una o va-
zan como sustancias derivadas del alcohol, de rias sustancias psicoactivas en la medida que
la heroína, benzodiacepinas, sintéticas, etc.) y el consumidor (adicto) esté periódicamente o
también se organizan categorías según el modo crónicamente intoxicado, sienta un impulso
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de uso de la sustancia (se plantean las catego- irrefrenable por consumir la sustancia o sustan-
106 rías de uso, abuso, dependencia, abstinencia – cias preferidas, tenga grandes dificultades para
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modos de uso que configuran los diagnósticos abandonar o modificar voluntariamente el con-
actuales como el CIE 10 y el DSM IV–), entre sumo de sustancias y esté decidido a obtenerlas
otras formas de clasificación. por casi cualquier medio”.
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centra en estrategias que buscan obstaculizar de drogas por vía endovenosa6, y la segunda,
el acceso del sujeto al objeto de adicción, a la “con la sospecha de que las estrategias –de no
droga. Programas como No a la droga, Libre a la droga– que habíamos adoptado para hacer
de drogas, programas para erradicar el consu- frente al problema de las drogas habían agra-
mo de sustancias o para prevenir el consumo vado el problema en lugar de contenerlo…”
de sustancias, tratamientos de “rehabilitación” (O’hare, 1994, citado por Milanese, 2006, p.
dirigidos a eliminar el consumo, a desintoxicar, 23). La reducción de daño se había constitui-
tienen todos como objetivo central la supresión do en una estrategia empleada con mucha an-
del objeto, sin considerar el Sujeto. terioridad para hacer frente a acontecimientos,
sin que se ataquen estos o las causas que los
Este modelo –que inicialmente se implementó producen. En el caso de las drogas se ha desa-
en el área de la salud y se amplió luego a los rrollado básicamente en Europa y consiste en
campos social, político y económico– se con- la implementación de medidas, acciones, pro-
solidó como una estrategia global que se ve cesos e instrumentos que tienen como finalidad
reflejada en programas como la lucha o la gue- ayudar a la persona que consume drogas, sin
rra contra las drogas que prácticamente todo que por eso deje la droga, y llevan implícita una
Occidente ha lanzado como metodología para consideración sobre las políticas7.
acabar con el consumo de drogas y es el que
estructura y orienta las acciones de los centros La reducción del daño es entendida como una
de atención sanitarios (donde el modelo médi- estrategia política y de salud. Direcciona planes
co y las teorías psicológicas encuentran diversas y programas. En el ámbito de la atención se tra-
aplicaciones), las comunidades terapéuticas y duce en programas que brindan tratamientos
en general las políticas públicas en salud, edu- sin poner la abstención como objetivo central,
p. 102 - 115 cación, prevención, atención social que se desa- sin que este hecho signifique que se estimule o
rrollan alrededor del tema. promueva el uso de la droga. Es para este autor
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gas; modificar las conductas; prevenir, erradicar partir jeringas, facilitar drogas menos peligrosas, crear
y prohibir el consumo de drogas. No a la droga. zonas habilitadas para consumir de manera segura, etc.
Sobre reducción del riesgo son importantes los apor-
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PNUD–, cuyo mandato y objetivos son coordi- (promoción de la salud, prevención, atención,
nar todas las actividades de fiscalización de las rehabilitación…), y en general las acciones re-
drogas, promover la observancia de los tratados lacionadas con el tema drogas, han sido diseña-
internacionales y ofrecer un liderazgo eficaz so- das y coordinadas dentro de un plan de políticas
bre “control de uso indebido de drogas”. A raíz externas y como parte de un marco de acciones
del asesinato de Rodrigo Lara Bonilla se dicta la planteadas por organismos internacionales que
Ley 30 de 1986 y el Estado asume una política han hecho de algunas naciones, entre ellas Co-
claramente restrictiva y policiva frente al tema. lombia, un escenario propio.
En el gobierno de Andrés Pastrana se dan nue- nov/
vas circunstancias. Se crea un Plan nacional de Las principales acciones y recursos que se han
lucha contra las drogas y por medio del Decreto desarrollado en el país se han dirigido a lo que 109
1943 de 1999 se modifica la estructura de la Di- se ha dado en llamar la reducción de la oferta,
rección Nacional de Estupefacientes, creando esto es, a la erradicación de cultivos, a la lucha
el Programa Presidencial para el Afrontamien- contra el tráfico, a la judicialización de los acto-
to del Consumo de Sustancias Psicoactivas, res involucrados, y se han centrado en acciones
“Programa Presidencial Rumbos”. Los últimos de carácter represivo, policivo y judicial.
años, a través del plan Colombia, se incremen-
ta la erradicación de cultivos, la lucha contra el
8 Algunos trabajos, aparte de los ya citados, por ejem-
tráfico y el comercio de la droga y las campañas plo los de Acevedo (2003), Vega (2002) y Arroyave
de no a la droga. (2002), amplían esta discusión.
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Esto es claramente evidente cuando se observa nen todos como objetivo central la supresión
el manejo que el Estado colombiano le ha dado del objeto-droga del campo de relación. Algu-
al tema. El control del cultivo y el comercio de nas de estas acciones se apoyan sin mayor re-
las drogas han acaparado la casi totalidad de las paro en discursos idealistas, moralistas y en la
políticas, acciones y recursos. Ni siquiera la pre- culpa como estrategia.
ocupación reciente por el consumo interno da
lugar para pensar en el otro, en las dinámicas Estos desarrollos han orientado y definido la
sociales, en los asuntos psicosociales. causa, el efecto y las acciones a seguir: estudiar
las drogas, modificar las conductas y prohibir el
El discurso, los términos, las palabras, los sen- consumo de drogas. Un discurso centrado igual-
tidos que rodean el abordaje del fenómeno en mente en No a la droga, que desconoce al sujeto,
nuestro país tienen varias características que su subjetividad. Para la discusión que propongo
provisionalmente se pueden agrupar en dos esto ha conducido a un asunto particularmente
sentidos: por un lado, se trata de una “lucha”, serio: ha llevado a plantear el tema por fuera de
“la batalla” o “la guerra” contra las drogas; y la responsabilidad subjetiva… es decir, ni el su-
por otro, el adicto es visto como delincuente, jeto ni el contexto social tienen que ver en este
loco, inmoral o malo. fenómeno. El problema son las drogas.
Estos elementos reflejan la forma como se in- Y la pregunta y el trabajo por intentar com-
tenta comprender y abordar el asunto. Existe, prender qué es lo que está pasando –pues no
por una parte, una clara asociación entre dro- solo son las adicciones, ya que aparecen nuevas
ga y delito que ha permeado el discurso social, formas de relación, nuevas formas de sexua-
psicológico, de la educación y la salud, y que ción y de sexualidad, nuevas prácticas cultura-
p. 102 - 115 se amplió luego a los campos social, político y les, nuevos “trastornos” de comportamiento, la
económico. Por otra parte, está la considera- anorexia, el suicidio, los grupos tan diversos de
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ción del adicto como loco o enfermo, derivada jóvenes…–, por qué esta forma de establecer
de un enfoque que proviene básicamente de un lazos que para algunos implican sufrimiento,
discurso sanitario que pretende interferir sobre por qué estas formas de relacionarse con el
el cuerpo y sobre el comportamiento, las rela- otro que ponen en evidencia un malestar en
ciones familiares y las relaciones sociales de los nuestra cultura, se ha dejado de lado.
adictos, como ya se mencionó.
Como se viene advirtiendo, el tema de “las dro-
En relación con las acciones destinadas al con- gas” pasa por una especial circunstancia ya que
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sumo y a sus actores –los sujetos y las fami- sus conceptualizaciones se ven fuertemente
110 lias que se ven afectadas por estos hechos–, influenciadas por los discursos políticos, reli-
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son mínimas. Ahora bien, lo que ha imperado giosos, económicos, ideológicos, implica espe-
con mayor fuerza son estrategias que buscan cialmente a nuestra época y nuestro contexto
prohibir u obstaculizar el acceso del sujeto al social9 y se expresa a través de la circulación
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y en especial el tema drogas han adquirido una de posición y conceptualización. Esta sobreva-
especial relevancia –si bien en la cultura occi- loración del objeto droga ha ido en detrimento
dental– de manera particular en nuestro país, de una categoría y de un lugar: el otro que de-
donde por razones políticas, ideológicas y eco- sea, se relaciona: el sujeto. Así ha sido descrito
nómicas se ha convertido en un asunto de vital por Le Poulichet (1990), Straus (1995), Cardo-
importancia y actualidad, una prioridad para el na (1995) y Vera Ocampo (2001).
gobierno, sus estamentos y, por qué no, para
la sociedad en su conjunto. Su presencia hace Este “borramiento” del Sujeto afecta por igual
evidente un especial “malestar en la cultura” y la forma como se comprende el tema y como nov/
nos debería hace reflexionar sobre lo que pasa se aborda clínicamente el fenómeno, donde el
en nuestra dinámica social, en las maneras de sujeto no solo es excluido como tal o incluido 111
relacionarnos con otros y con los objetos, en únicamente como un objeto de estudio, de “tra-
particular con la ley y las formas de regulación tamiento”, de enseñanza, de reeducación; estos
subjetiva; pero también sobre cómo buscamos abordajes, centrados en el objeto, también pa-
la satisfacción, el placer y cómo afrontamos y san por alto que los síntomas hablan, según lo
evitamos las frustraciones, las dificultades, el plantea Granados (2001).
dolor, nuestra realidad.
El descubrimiento freudiano –y el desarrollo
Así mismo nos invita a pensar y revisar cómo lacaniano– plantea que tras el síntoma es po-
la cultura interviene en los procesos de subje- sible poner de relieve una verdad, singular y
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fundante para cada sujeto, que el síntoma vela Se dejan planteados solamente como propues-
y revela al mismo tiempo, como lo señalan Es- tas –que no son el motivo del presente trabajo–
taude y Couso (2003). algunos elementos:
Sobre las formas de comprensión y de abordaje El otro que consume es fundamental. Habría
del asunto de las toxicomanías se guarda en ge- que tenerlo en cuenta. Escucharlo. Y el otro
neral correspondencia con algunos elementos que consume es sujeto. La categoría de sujeto
que permiten plantear lo siguiente: que propone Lacan abre, introduce nuevos ele-
mentos en esta discusión.
Se ahonda en el detalle descriptivo, en lo obser-
vable, en lo aparente, con un afán de encontrar En esa misma vía, el vínculo que el sujeto hace
salidas, soluciones, respuestas, pero sin efectuar con el objeto resulta clave; ¿de dónde proviene
una elaboración que apunte a la revisión concep- esa relación?, ¿cómo es?, ¿qué implica?, ¿para
tual de los fenómenos, sin hacer preguntas. Los qué se da…? El tipo de relación que se hace
abordajes de comprensión y de tratamiento se con el objeto droga y la naturaleza de la relación
centran en el objeto. En la droga, en la sustancia. dejan ver elementos interesantes.
Esta lectura desconoce –en ocasiones por com-
pleto– al otro que se relaciona con la sustancia, al Una lectura del objeto –pero que supere el
sujeto. Se desconoce –en ocasiones por comple- afán de clasificación y de descripción, o de lo
to– el contexto cultural, familiar, social del sujeto. aparente– podría ser útil. La naturaleza particular
de este objeto. El sentido que se le otorga al
Se insiste en ubicar el fenómeno como una en- objeto en el mundo subjetivo. Allí por ejemplo
fermedad (trastorno, patología, rasgo patológi- cabría diferenciar “la droga” como objeto, de
p. 102 - 115 co) dentro de un modelo médico lesional (una la sustancia. La “droga” como objeto es una
afección tiene como correlato una lesión –que construcción subjetiva que puede o no recaer y
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puede ser a la vez causa y efecto), la cual se “tra- apuntalarse en una sustancia. Y su relación con
ta” con un medicamento que obra sobre esa el deseo, que implica la constitución subjetiva de
lesión u órgano lesionado. Modelo que opera un objeto –al cual desear–, mecanismo por el
como paradigma de la intervención clínica y que cual un objeto pierde sus propiedades naturales
deja de lado otras alternativas de comprensión. y adquiere un sentido y unas condiciones nuevas.
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