Tema 23.
Control del bienestar fetal anteparto
23.1. Indicaciones
El control fetal anteparto debe realizarse solo en gestaciones con riesgo incrementado de pérdida fetal anteparto. En aquellas
gestaciones de bajo riesgo, no está indicado realizar el estudio antes de la semana 40. Sin embargo, esta práctica no ha
demostrado mejorar de forma significativa el resultado neonatal.
23.2. Métodos de control
El control del bienestar fetal anteparto puede realizarse de varias formas. Esto incluye el monitoreo de los latidos del corazón
fetal, el control de los movimientos respiratorios del feto y los exámenes del líquido amniótico. También existen pruebas que
miden la tensión arterial materna y el nivel de hemoglobina del feto. Estas herramientas se utilizan para garantizar que el feto
esté saludable durante el embarazo.
Recuento materno de movimientos fetales
El recuento materno de movimientos fetales es un método de control del bienestar fetal anteparto. Sin embargo, no hay
suficientes pruebas de su utilidad clínica para recomendar su uso de forma generalizada. Por este motivo, no se recomienda
tomar decisiones basadas únicamente en este procedimiento.
Amnioscopia
El método de control de bienestar fetal anteparto conocido como amnioscopia consiste en la observación del color del
líquido amniótico a través de las membranas ovulares. Está cuestionada su utilidad debido a que tanto la aparición de
meconio como de otro líquido teñido pueden reflejar distintos estados del feto. Por ello, en fetos maduros se recomienda
terminar la gestación, mientras que si aún no hay madurez fetal se debate la necesidad de realizar pruebas adicionales para
confirmar su estado.
Test no estresante
El test no estresante (TNE) se realiza para comprobar el bienestar fetal. Se utiliza en gestaciones tanto de bajo como de alto
riesgo. En un patrón reactivo se considera que hay buen fetal, mientras que si existe un patrón no reactivo habrá que realizar
nuevos estudios. En caso de tener un patrón anormal o patológico es posible optar directamente por finalizar la gestación.
Prueba de tolerancia a las contracciones (test estresante)
La prueba de tolerancia a las contracciones, o test estresante, mide la respuesta de la frecuencia cardíaca fetal al estrés
simulado por el trabajo de parto. Se administra oxitocina para conseguir 3 contracciones cada 10 minutos durante 10
contracciones para poder evaluar el test estresante. Esta prueba está indicada para un test no estresante no reactivo o con
patrones patológicos de frecuencia cardíaca fetal. Si la prueba es negativa, indica bienestar fetal, y se continúa el control de la
gestación según indica la patología. Si la prueba es positiva, con madurez pulmonar, se finaliza la gestación. Si la prueba es
sospechosa, se puede repetir el test en 24 horas o utilizar otras pruebas para confirmar el grado de bienestar fetal.
23.3. Monitorización fetal intraparto
El uso sistemático de la monitorización fetal electrónica de la frecuencia cardíaca fetal (FCF) durante el parto se ha
demostrado útil en disminuir las convulsiones neonatales, pero sin influir en la mortalidad perinatal. La presencia de un
patrón de FCF ominoso requiere un parto inmediato. Además, se consideran patrones de la FCF sugerentes de riesgo de
pérdida del bienestar fetal, tales como: líneas de base de < 100 lpm, taquicardia con variabilidad < 5 lpm, disminución o
aumento de la variabilidad, patrón sinusoidal, deceleraciones variables ligeras o moderadas durante más de 30
minutos,deceleraciones tardías o prolongadas recurrentes.
Conducta ante un patrón de FCF “no tranquilizador”
La monitorización electrónica continua de la frecuencia cardíaca fetal (FCF) es la prueba de elección para detectar las
alteraciones en el bienestar fetal anteparto. Cuando se presenta un patrón "no tranquilizador" de la FCF, se recomienda la
determinación del pH en cuero cabelludo fetal para asegurar el estado respiratorio fetal. Esta monitorización bioquímica es un
modo preciso de evaluar el estado del feto intraparto, y hay ciertas indicaciones para recurrir a la microtoma de sangre en
cuero cabelludo, entre las que destacan: líquido amniótico teñido de meconio, auscultación fetal que no cumple los criterios
de normalidad, patrón dudoso o patológico de la FCF o valores de pulsioximetría < 30%. Además, para solucionar el patrón de
FCF "no tranquilizador" se pueden realizar cambios posturales, aumentar el volumen intravascular, suspender la oxitocina i.v.
o administrar tocólisis.
Conducta obstétrica en función de la monitorización bioquímica (Figura 23.6)
Si el pH fetal está por encima de 7,25, no hay necesidad de tomar ninguna decisión a menos que se presenten otras
indicaciones o persistan las alteraciones de la FCF. Si el pH fetal está entre 7,20-7,24, fuera del periodo expulsivo, se debe
repetir la determinación en 15 minutos. Si el pH no sube y queda por debajo de 7,20, se recomienda la extracción fetal por la
vía más rápida y segura, según las condiciones obstétricas. El parto debe finalizarse con rapidez ante una acidosis fetal,
evidencia clara de compromiso fetal, registros de la FCF patológicos, o en caso de contraindicación o disponibilidad de la
monitorización bioquímica. La intensidad de la acidosis fetal es clasificada desde leve (7,20-7,24) hasta muy grave (pH < 7,10).