0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas3 páginas

GG 8

El documento narra la historia de Herobrine, un dios que fue desterrado y ahora desea destruir a la humanidad. Se describe su odio hacia los humanos y cómo tortura a aquellos que se atreven a desafiarlo. También se presenta a Steve, un humano sirviente en el castillo de Herobrine que vive con miedo constante debido a la amenaza que representa el dios.

Cargado por

Zukinita
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
29 vistas3 páginas

GG 8

El documento narra la historia de Herobrine, un dios que fue desterrado y ahora desea destruir a la humanidad. Se describe su odio hacia los humanos y cómo tortura a aquellos que se atreven a desafiarlo. También se presenta a Steve, un humano sirviente en el castillo de Herobrine que vive con miedo constante debido a la amenaza que representa el dios.

Cargado por

Zukinita
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Caminando firmemente y con una ligera frustración dirigiéndose hacia el salón principal, pero

dentro de su mente crecía un pensamiento que lo molestaba, tantas cosas cambiaron desde su
destierro, el mundo como lo conocía ya no era nada igual, para los de su reino en Herobrine existía
la esperanza de que las cosas pudieran mejorar para las criaturas pero también el juicio de que no
era tan poderoso como se pensaba debido a su derrota hace tantos años.

Cuando finalmente logró escapar de su “eterno” castigo, decidió prepararse para lo que desde un
principio planeo, destruir al único mal de este perfecto mundo, así es estamos hablando de los
humanos. Seres ignorantes y arrogantes que creen tener la razón simplemente porque estos
tenían libre albedrío, realmente los odiaba, hoy en día todo lo que Herobrine se esforzó en crear
para mejorar las cosas como algunas ciudades o reinos ya ahora solo quedaban ruinas, ruinas de lo
que para Herobrine era la perfección misma. Simplemente por poner límites entre los humanos
fue renegado y castigado.

Luego su odio creció y creció, cazando a humanos que se atrevieran a desafiarlo solo para
torturarlos, cosa que Herobrine simplemente le daba satisfacción pura, para ser criaturas
demasiado problemáticas realmente eran débiles, eh incluso experimentando con ellos eso
simplemente no le importaba, si técnicamente era considerado una amenaza, qué más da el hecho
que los rumores se volvieran verdad.

No importara lo que hiciera, sabía que sus esfuerzos por crear el perfecto lugar jamás seria
posibles si los humanos seguían con vida. Desde muy joven comprendió que los humanos
simplemente eran seres irracionales, mentirosos y crueles. Simplemente que aunque quisiera
marcar distancia con ellos eso sería imposible, incluso en sus propios reinos y eso lo sabía bien.

Sumido en sus pensamientos y frustraciones, no se percató que a pocos pasos de él escucharía


unas voces, que le llamaron la atención y solo por mera curiosidad decidió escuchar de qué se
trataba.

-Precisamente esto es lo que tienes que hacer básicamente a diario-. Dice una dama a pasos
lentos, que quien su forma tan refinada de hablar daba entender de quien se trataba a primera
instancia y por su puesto debía ser que el humano se encuentre junto con ella.

-En pocas palabras limpieza y mantenimiento del castillo-. Dice el humano algo interesado, y para
la sorpresa del Dios, tranquilo, de alguna manera pensaba que dentro de su parte el humano
tendría alguna cierta negación por estar ahí, pero su adaptación parecía ser más rápida de lo que
Herobrine pensó, claro lo más probable es que prefiera obedecer que ser asesinado.

-Así es, tenemos pocos sirvientes hombres así que serás de mucha ayuda por aquí, bueno
debemos darnos prisa casi es la hora de descans- -. Sus palabras fueron silenciadas al instante, al
percatarse que alguien los estaba observando, principalmente por quien se trataba, esperando en
el fin de un muro, para doblar hacia otro pasillo.

Tanto Steve como Mili se quedaron inmóviles de la presencia del gran ser, ¿desde hace cuánto se
encontraba ahí escuchando?, y sobre todo ¿en qué estado de ánimo se encontraba? En un
movimiento desesperado Mili bajo la cabeza y se para firmemente para señal de respeto y
seguidamente de Steve quien hizo exactamente lo mismo, las mejillas de Steve comenzaron a
calentarse pues aun resultaba ser incomodo ante aquella persona quien le atormentaba.
-Felicidades, parece que alguien termino su primer día de trabajo exitosamente-. Menciona de
manera burlesca, aplaudiendo lentamente con forme se acercaba, mili voltea para verlo.

-Mucho gusto de verlo mi señor-. Dice Milibeth algo insegura pero tranquilamente se pone
derecha para volver a verlo, pero Steve prefiere no levantar la mirada para evitar cualquier tipo de
contacto visual, por lo que a Herobrine le provoca una leve burla pero igualmente algo de enojo.

-Bueno señorita Milibeth, la estaba buscando porque hay asuntos pendientes con los líderes de
las tribus, por lo tanto necesito que se dirija con el Comandante para preparar todo… lo extraño
es que a este punto creía que el humano se encontraba ya en su pasillo-. Comenta Herobrine
quien seguía viendo firmemente al humano que por la presión de la mirada, tenía los ojos cerrados
de vergüenza y miedo.

-Discúlpeme mi señor, no medí mi tiempo y- y hable con mis asistentes que se encargaran de mis
asuntos señor-. Dice mili muy nerviosa, no es una persona quien se equivoque, sabía que el puesto
alto que tenía era debido a su increíble sentido de responsabilidad y organización así que cometer
errores se considera imperdonable si se pertenece en el mandato del amo.

-no te preocupes mi querida Mili, eres una dama ocupada, lo entiendo, pero deja de darme
excusas y mejor date prisa en la preparación-. Herobrine voltea a ver al humano que se veía muy
incómodo e inseguro.

Mili voltea a ver a Steve, y de repente un sentimiento de preocupación y sobretodo protección


creció en el pecho de la dama, sabía que algo malo podría pasar si deja al humano ahí por su
cuenta, si tan solo lo hubiera dejado al humano en su pasillo justo después de comer pero el
sentimiento de comodidad la segó del tiempo dispuesto que tenía.

-No te preocupes por el humano, YO lo llevare a su habitación-. Dice Herobrine caminando hacia
el humano que seguía inmóvil con la cabeza agachada, temblando por lo que podría ocurrir, sin
duda alguna el dolor y miedo crecía reflejado a través de un punzante palpitar en su corazón, sus
piernas querían escapar.

Un simple “si mi señor” salió de la hechicera que rápidamente se dirige con el Comandante para la
preparación de lo que sería una excursión por múltiples reinos con los respectivos líderes de
tribus, líderes que fueron asignados por Herobrine y entre lo que cabe lograron mantener cierta
paz en las criaturas y sobre todo protección.

Justo cuando Milibeth sale de aquel espacio para cumplir con su deber, una mano sujeta la barbilla
de Steve con leve fuerza, lo que lo obliga a mirar a los ojos al espeluznante ser, una fuerte
descarga de adrenalina y miedo se esparció por todo el cuerpo del humano. Abrió sus ojos solo
para encontrar un rostro fruncido y leve enojo del Dios.

-¿Acaso estas molesto por que no te di lo que querías anoche?-. Dice Herobrine al mismo tiempo
que acerca su cara hacia el humano que quiere retroceder por el miedo.

-n- no s- señor-. Dice Steve a la vez que sujeta con sus manos la mano quien levanta su barbilla por
reflejo y miedo de saber que algo terrible podría ocurrirle nuevamente, ¿acaso todas sus noches
serian de esta manera? Para ese instante Herobrine lo suelta solo para caminar hacia otra
dirección donde se supone debería ser su pasillo.
-Sígueme-. Dice Herobrine al instante que caminado y siendo seguido de manera inmediata por el
humano, quien con cierto temor prefiere no desobedecerle.

Llego rápidamente, en un salón grande donde pudo notar al comandante revisando unos papeles
caminando de un lado y hacia otro y rápidamente detenido

También podría gustarte