NT: Pido perdón por tardar en las actualizaciones, pero tuve unos problemas con la historia,
entonces decidí organizarla mejor aparte que tenía otros proyectos con mi otro fandom CH.
Gracias para los que me tienen paciencia.
Sin más que decir, continuemos:
Principio de una nueva vida.
Con un ligero ardor en los ojos y un leve mareo, lo hizo despertar poco a poco, sin estar bien
consiente de su alrededor, con una de sus manos sobo lentamente su cabeza que daba ciertas
punzadas de dolor, sus ojos lentamente se abrían con dificultad, siendo que su vista estaba algo
borrosa y todo a su alrededor se veía un poco oscuro. Una leve entrada de luz se asomó por un
ventanal que estaba en aquella habitación.
Cansado voltea a ver a su alrededor, solo para darse cuenta que ese lugar no era su confortable
cuarto en su amada casa, con una expresión de miedo toma asiento rápidamente en aquella cama
en la que se encuentra, entrando en memoria de lo sucedido como si una punzada mental se
tratara con todo el lujo de detalle, pero al momento que hizo los movimientos bruscos un dolor
infernal se apodero de su cuerpo totalmente, dando un fuerte grito y gruñido de dolor,
principalmente el dolor que se arrojaba en su parte baja de su cuerpo, su cuerpo se tensó,
obligándolo a usar sus manos para tener un puto de apoyo estando sentado para que su parte
baja no tenga que soportar todo el peso del humano.
-Veo que al fin despiertas humano-. Pronuncia una voz femenina, el humano al percatarse que no
se encontraba solo en aquella habitación gira a mirar de quien se trataba, para su sorpresa era
aquella hechicera que vio andes de desmayarse en la entrada del castillo, con un traje elegante
rojo pero luciendo como una especie de sirvienta, parecía humana en cierto modo con la única
diferencia de que sus ojos eran oscuros y sus pupilas rojas. Con un poco de miedo Steve prefiere
quedarse callado, pues no la conocía también sabiendo que es vergonzoso el motivo por el cual
esta adolorido.
Baja la mirada, para darse cuenta que ya no trae puesto aquella camisa blanca delgada y que usa
unos pantalones oscuros y una camisa sencilla de color rojo.
<<Parece ser que ese es el código de vestimenta en aquel lugar>>. Pensó mirándose un poco,
aunque agradecía estar vestido se preguntaba por qué lo estaba y recordando también lo sucedido
con el dios, lo que más se le ocurrió fue que estaría totalmente sucio o pegajoso, así que decidió
oler un poco su brazo para percatar que no apestase pero olía muy bien.
-ya te lavamos por si te lo preguntas-. Dijo la mujer dándose vuelta con unas llaves hacia la única
entrada, abriendo la puerta. Steve al escuchar esas palabras un fuerte rubor se encontraba en
toda su cara, la vergüenza de pensar que alguien lo baño y lo limpio…. Después del desastre que
hiso el dios, le daba algo de asco pensar en eso. Dirigió su mirada a cualquier punto que no fuera
aquella mujer.
-tienes 5 minutos para tomarte aquella poción curativa en tu derecha, has estado dormido por 3
días y tengo mucho que enseñarte, rápido-. Menciono la dama saliendo del cuarto, y cerrando la
puerta detrás suya, el humano se sorprendió abriendo ligeramente los ojos, nunca había dormido
tanto tiempo, su cuerpo se sentía cansado y adolorido jurando que aun podía sentir el shock
eléctrico que le dio el dios aquella noche, con pesadez de dolor, tomo aquella poción, notando que
se ve un poco diferente a la que él conoce.
Al querer sujetarla con la mano, un fuerte dolor se aparece en el hombro derecho del humano,
recordando la fuerte mordida que le dieron, mirando rápidamente su hombro, noto que tenía
vendas en aquella zona, al menos estaba agradecido que su herida fue tratada. Se movió un poco
para sujetarla nuevamente pero esta vez ignorando el dolor al mismo tiempo que se sienta en la
horilla de la cama, notando unas botas a su lado esperando ser puestas. Cerrando sus ojos,
destapa la bebida y la toma rápidamente ignorando lo que pudiera saber y efectivamente al verse
un poco oscura sabia muchísimo peor de lo que pensó.
Se puso rápidamente las botas, y se paró con cuidado por el dolor, pero mágicamente poco a poco
se desvanecía, se imaginó que debía ser un efecto de aquella poción lo cual está muy agradecido,
cualquier leve mejora es mejor que soportar aquel insufrible dolor. Cuando decide caminar hacia
la puerta, mira hacia el ventanal que se encontraba en su habitación, no se había percatado de ella
antes debió imaginar que talvez estaba tapada por las cortinas que estaban a su costado, decide
mirarla un poco mejor y se percata que puede abrirla pero para su desgracia daba hacia un rio de
lava, claro no es como si pensara en escapar, pero ese no sería un buen lugar….
Rápidamente se incorpora y se dirige a la salida, estaba asustado de lo que le esperaba delante del
imponente dios ahora que sabe de lo que es capaz. Abrió la puerta para darse cuenta que aquella
mujer lo esperaba y al ver que este salía decidió caminar a través de un pasillo de aquel castillo de
piedra oscura con una decoración elegante y lujosa, sí que parecía la morada de un Rey, siendo
seguido por Steve a un paso más lento por su dolor en la retaguardia. (Perdón me reí xd)
-primero que nada, debo informarte que el Amo Herobrine te dará las ordenes que debes cumplir,
el deber de “ser su mascota”, es obedecerlo en su totalidad o de lo contrario te torturara.- la
mujer dijo con una voz fría, a el humano se le helo la sangre y con otra punzada mental
recordando todo lo que él y el dios hicieron en aquella habitación, teniendo ahora que verlo y eso
le dio un nudo en la garganta.
-todos los sirvientes tenemos un horario establecido para ciertas actividades desde temprano,
tienes totalmente prohibido salir de aquí a menos que sea al jardín por algún trabajo, no se te
permite ir a la ciudad, y después de las ordenes que te de él Amo te llevare por un recorrido donde
sabrás que existen lugares que puedes o no acceder, por ultimo.- dijo parando en seco enfrente de
unas escaleras que daban hacia abajo, Steve al darse cuenta se detiene a escucharla con cuidado.
-no me hare responsable de lo que hagas, así que se cuidadoso lo único que puedo hacer por ti es
mantenerte con vida-. Dijo girando para bajar los escalones.
-con suerte… se aburra de ti y te libere… para no matarte… -. Dijo con un tono triste, Steve recordó
que no era el primero en ser el humano que el dios toma, sepa Notch cuantos estuvieron antes
que él y si alguno tuvo la suerte de ser librado.
Con un poco de pánico empieza a seguirla, su corazón empieza a sonar fuertemente, sudor
empieza a escurrir de su cuerpo, y sus ojos se llenan un poco de lágrimas que se niegan a ser
soltadas por la impotencia que sufrió al ser obligado a tener relaciones con el imponente ser, no
había tenido tiempo de pensar en ello, pero al recordarlo un fuerte golpe de orgullo golpea su
pecho, tiene miedo, definitivamente tiene miedo por lo que le podría ocurrir, sabiendo ahora que
tiene que verlo, su cuerpo empieza a temblar sin control. Sin darse cuenta están enfrente de una
puerta enorme.
Unos soldados de esqueletos oscuros estaban en cada costado, al ver a la dama, se apartan y
abren las puertas, cuando ambos cruzan, Steve mira un poco a los soldados y estos lo miran
indiferente. Ya mirando con atención donde están, Steve observa un enorme salón con unos
ventanas largas y de vidrio rojo que permitía ver los alrededores, con unas paredes negras pero
cubiertas de telas rojas y cuadros elegantes, con muebles de madera de nether, ese lugar era una
sala trono real, inmensa y llena de armas al costado del trono. A un lado de esa sala estaba
Herobrine quien se encontraba hablando con otras criaturas, parado, cerca de una puerta,
pareciera que se despedía de ellos.
Cuando gira su cabeza y pone atención a los dos seres que entraban pero uno muy aterrado, lo
cual lleno con una risa al cruel ser, su diversión iniciaría.