0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas9 páginas

Rsi - Clase 11

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
50 vistas9 páginas

Rsi - Clase 11

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

CLASE 11 – 13 de Mayo de 1975

No hay estados de ánimo

No hay estados de ánimo, hay decir para demostrar, y para promover el. título bajo el
cual este decir se proseguirá el año próximo sí sobrevivo, lo anunciaré: Cuatro, cinco,
seis. Este año, he dicho R.S.I. ¿Por qué no Uno, dos, tres? "Uno, dos, tres, iremos al
bosque. Quizá, ustedes saben lo que sigue: "cuatro, cinco, seis, a recoger cerezas". Si,
"siete,. ocho, nueve, en mi cesta nueva". Y bien, me detendré en cuatro, cinco, seis. ¿Por
qué? ¿Por qué R.S.I. se han dado como letras? Es que, que ellas sean tres puede ser
dicho segundo. No es sino porque ellas son tres que hay uno que es lo Real. ¿Cuál, cuál
de estas tres letras merece este título, de Real? Digo que a este nivel de lógica poco
Importa, y que el sentido cede ante el número, hasta el punto de que es el número el
que, a ese sentido, ¿voy a decir que lo domina? No lo determina. El número tres hay que
demostrarlo como lo que es sí es lo Real, a saber lo imposible. Es el tipo más difícil de
demostración. Lo que se quiere demostrar sobrepasa el decir, es preciso que sea
imposible, condición exigible para lo Real. El ex-siste como imposible.

Todavía es preciso demostrarlo, no solamente mostrarlo. Demostrarlo resulta de lo


Simbólico. Sí lo Simbólico toma así el paso sobre lo Imaginario, eso no basta: eso no da
más que el tono. Y al fin de cuentas, no es al tono que hay que fiarse, puesto que es al
número. Esto es lo que trato de poner a prueba. Pero un número anudado, ¿es todavía un
número, o bien es otra cosa? He ahí a dónde hemos llegado.

A todo lo largo del año los he retenido alrededor de un cierto número de flashes. Yo no
estoy en ello sino para pocas cosas, estando determinado cómo sujeto por el
inconsciente, o bien por la práctica, una práctica que implica el inconsciente como
supuesto. ¿Esto es decir que como todo supuesto, sea Imaginario? Es el sentido mismo
del término sujeto, supuesto como imaginario.

¿Qué hay en lo Simbólico que no se Imagina? Lo que quiero decirles, es que hay el
agujero. Alguien que me ve la àpresado - es el caso decirlo - en ese nudo que ahí les
dibujo bajo la forma más simple, alguien que allí me vela àpresado bajo unas formas
más complicadas, me ha dicho que yo me desmentía, de alguna manera, de haber
propuesto en un tiempo, según una forma que incluso no es mía, que como todos saben
es picassiana, "yo no busco, encuentro", alguien me ha dicho: "Y bien ¡ahí yo lo veo
buscar bastante!".

Buscar (chercher), es un término que proviene de circare como pueden encontrarlo y en


cualquier dicciónario etimológico. Yo encuentro a pesar de todo, puesto que —eso, eso
no está en el dicciónario etimológico— he encontrado el agujero, el agujero de ratón, si
me atrevo a expresarme así, por donde estoy reducido a pasar. ¿Tiene que ver con lo que
imaginemos que lo determina, a saber el círculo? Un círculo puede ser un agujero, pero
no lo es siempre.

Mientras que estoy en este asunto, diré, recordaré lo que se encuentra ya en Palabras
sobre la causalidad psíquica, un proverbio árabe que enuncia que hay un cierto número
de cosas —también nombra tres sobre las cuales nada deja huellas: "el hombre en la
mujer", dice ante todo, "incluso el paso de la gacela sobre las perlas". Yo lo precedo,
evocando este tercer término, por esto terminado por una coma, "más inaccesible a
2

nuestros ojos" —esta huella— "hechos para los signos del cambista" —es el tercer
término: no hay huellas sobre la pieza de moneda tocada, solamente usura. Y es
precisamente ahí donde viene a soldarse - es el caso decirlo - ese algo anudado del que
se trata. Encuentro bastante para tener que fomentar el círculo, que no es más que la
consecuencia del agujero, encuentro bastante para tener que circular (nota del
traductor).

No sé si ustedes notan que la policía, de la que Hegel formula muy bien que todo lo que
es de la política se enraíza en ella, que no hay nada de la política que no sea, en fin, en
el último término de reducción, policía pura y simple, qué la policía sólo tiene esta
palabra en la boca: "!Circulen!". Poco le importa la giria de

la que les hablé la vez pasada. Que sea girar a la derecha o a la izquierda no le importa
—es el caso decirlo—: de 16 que se trata, es de circular. Eso sólo se vuelve serio si
partimos del agujero por donde hay que pasar.

Lo que hay de notable en el nudo dicho bo —no digo bello (beau)— en el nudo bo,
como lo llamaría en este caso, es exactamente esto: que haga nudo aún no circulando de
una manera que utilice ese agujero como tal. Hay una diferencia entre este nudo y esto,
que utiliza el agujero: es lo que hace cadena.

Es sorprendente, desde el tiempo que se hacen cadenas, que la cosa no haya sido
observadas esto es que, en el nudo bo, no hay necesidad de usar el agujero, puesto que
eso hace nudo sin hacer cadena. ¿De qué manera hace nudo, eso? De una manera tal
que, para volver a hacerlo de la manera que hace redondeles, lo que es lo mismo que
eso, a pesar de la apariencia, como ustedes lo ven bajo esta forma, esta forma pura
apariencia, es en la medida en

que estos dos redondeles no están anudados que el (pequeño) tercero, en esta misma
medida, que el tercero (los anuda) dobla uno de los dos que entre el están libres, lo
dobla de tal manera que necesariamente, llegado al otro extremo de uno de esos dos
círculos, doblará al otro a su vez, y que así dará vuelta en redondo; si a este redondel, el
pequeño, lo suponemos lo Simbólico, hará indefinidamente la vuelta de la —entre
comillas, puesto que no es una verdadera cadena- de la falsa "cadena" de lo Imaginario
y de lo Simbólico (...). En efecto, es precisamente de eso que se trata. ¿Cómo
reconocerse en este doble círculo acoplado, y justamente, por no estar anudado?

Para que un nudo sea borromeo, para que un nudo sea bo, no es suficiente que sea nudo,
es necesario que cada uno de los elementos (anudados sea liberado por la ruptura de uno
entre ellos) - este término, es necesario y suficiente; no le damos, salvo al referirse al su
sentido pleno; decir es necesario (il faut), es algo, pero decir es suficiente (il suffit)
3

implica lo que se olvida siempre porque no se hace el agujero, el único agujero que
valga (vaille). el hallazgo (trouvaille), porque si no se hace el agujero no se ve que si la
condición falta, nada va más, lo que es el reverso del es necesario, reverso siempre
eludido, voy a demostrárselos inmediatamente.

Ustedes anudan dos círculos, los anudan de una manera que implica, como está ahí, no
demostrado, sino solamente mostrado, los anudan de una manera tal que no están
anudados, que hagan aquí algo que es tanto la consistencia de un círculo como de una
recta infinita. Esto basta pues es identificable en esta figura nudo bo— esto basta para
hacer un nudo borromeo. Nada va a serles más fácil de imaginar que lo siguiente: que sí
ustedes hacen pasar aquí otra, así, tienen una figura que tendrá el aspecto —¿cómo no
creerlo?— de ser un nudo borromeo. Sin embargo, no es suficiente cortar esta
consistencia para que cada uno de los otros 3 elementos esté libre de los otros dos. Para
que sea así, seria necesario que las cosas se dispusieran de otro modo, que sin embargo
tiene el aspecto de ser la misma cosa, a saber que la disposición de cuatro elementos sea
de esta forma en tanto que mostrabas ¿Qué es lo que lo demuestra?

Pues en esta forma, está claro que habiéndose roto uno cualquiera de eso elementos los
otros tres están libres lo que no era el caso en la primera figura que les he
proporcionado.

Y ante todo, ¿qué es lo que hay de común, en la manera en que les figuro estos cuatro
elementos, qué es lo que hay de común entre la recta como infinita y el círculo? Lo que
hay de común, es que su ruptura libera los otros elementos del nudo. La ruptura del
círculo equivale a la ruptura de la recta infinita ¿en qué? En el punto de vista del nudo.
No en tanto que ruptura. En sus efectos sobre el nudo, no en sus efectos de resto sobre el
elemento, ¿Qué resta del círculo tras su ruptura? Una recta finita, como tal, tanto como
decir buena para tirarla. Un trapito, un pedazo de cuerda de morondanga. El cero del
círculo cortado, déjenme figurar este cortado por lo que lo separa, es decir el 2, 0/2 igual
a lo sumo a ese pequeño 1 de morondanga.

(Por el contrario) La recta infinita, el gran 1, una vez secciónado, eso hace de todos
modos dos semirectas que parten, como se dice, de un punto, de un punto cero, para irse
al infinito: ½ = 2.

Esto para hacerles sentir que cuando yo enuncio que no hay relación sexual, doy al
sentido del termino relación la idea de proporción. Pero todos sabemos que el mos
geometricum de Euclides, que durante tanto tiempo ha bastado para parecer el parangón
de la lógica, es completamente insuficiente, y que al entrar en la figura del nudo, hay
una muy otra manera de soportar la figura de la no-relacíón de los sexos: es soportarlos
de dos círculos en tanto que no anudados. De eso se trata en lo que yo enuncio de la no-
relación. Cada uno de los círculos que se constituyen, todavía no sabemos de qué, en la
4

relación de los sexos, cada uno en su manera de girar en redondo como sexo no está al
otro anudado. Eso es lo que quiere decir mí no-relación. Es completamente sorprendente
que el lenguaje haya desde hace tanto tiempo adelantado la figura del nudo, sobre la
cual solamente en nuestros días se ejercitan los matemáticos, para llamar nudo a lo que
une al hombre y a una mujer, hablando, naturalmente sin saber de qué se trata, hablando
metafóricamente dé los nudos que los unen. Son estos nudos que conviene sin duda
relaciónar, mostrando que implican como necesario ese tres elemental del que resulta
que los soporto por esas tres indicaciones de sentido - de sentido materializado - que se
figuran en las nominaciones de lo Simbólico, de lo Imaginario y de lo Real.

Acabo de introducir el término nominación. He tenido que responder recientemente, a


propósito de lo que estaba reunido en una obrita de lógico, sobre el tema de lo que los
lógicos habían llegado, a enunciar hasta hoy en lo que concierne a lo que se llama el
referente. Yo caía ahí desde lo alto de mi nudo, y eso de ningún modo me facilitó las
cosas. Porque ahí está toda la cuestión: ¿la nominación resulta, como parece
aparentemente, de lo Simbólico? Ustedes lo saben, en fin, quizá se acuerden, un día les
hice la figura, la figura que se impone cuando se quiere fomentar un nudo de cuatro. Lo
menos que podamos decir, es que, sí introducimos a este nivel la nominación es un
cuarto elemento.

Esta figura, se las hice de esta manera. Hay que partir de círculos no anudados, e incluso
no tengo repugnancia para evocar el marco en el que he cometido un error en esta figura
he ahí lo que conviene para que un cuarto círculo anude los tres que ante todo estaban
planteados como desanudados. Esta figura, contrariamente a aquella que un día, en que
yo estaba tan embrollado como dado el caso pueden estarlo ustedes, a falta de haberse
roto con este ejercicio, uno de los círculos quedaba fuera del juego. Es en esto que, por
pleno que sea en su simplicidad el nudo borromeo de tres, es a partir de cuatro —y lo
subrayo— al comprometerse en ese cuatro, se encuentra una vía, una vía particular que
no llega más que hasta seis, en otros términos, que hace del círculo acoplado tomado
para cada uno de los elementos calificables por lo que el tres impone, no de distinción
sino muy por el contrario de identidad entre los tres términos de lo Simbólico, de lo
Imaginario y de lo Real, al punto que nos parece exigible volver a encontrar en cada uno
este triplice, esta trinidad de lo Simbólico, de lo Imaginario y de lo Real, a saber evocar
que lo Real se sostiene en esos términos que he fomentado con el nombre de ex-
sístencia, de consistencia: y de agujero, hacer que la ex-sistencia, escrita como yo la
escribo, a saber lo que Juega hasta un cierto límite en el nudo, eso soporta lo Real. Lo
que hace consistencia es del orden imaginario, como lo supone esto que nos es
verdaderamente tangible, que, si hay algo de lo cual resulta la ruptura, es precisamente
la consistencia, para darle el sentido más reducido. Resta entonces —¿pero resta?—
para lo Simbólico la afectación del término agujero, esto en tanto que la matemática,
aquella que propiamente se califica como la topología, nos da una figura, bajo la forma
del toro, de algo que podría figurar el agujero. Ahora bien, la topología no hace tal cosa,
aunque más no fuera porque el toro tiene dos agujeros: el agujero interno con su giria y
el agujero que podemos decir que es externo y gracias al cual el toro se demuestra
5

participar de la figura del cilindro, que es una de las maneras que, para nosotros,
materializa mejor la recta al infinito.

Esta recta al infinito, todos saben su relación con lo que yo llamo simplemente el
redondel de la consistencia;, y no solamente por haberme visto figurarlo en el nudo
borromeo, el que lleva la indicación N. Bo.

Un tal Desargue, larguesien como se dice, advirtió desde hace mucho tiempo que la
recta infinita es en todo homóloga al circulo, en lo cual se adelantó al llamado
Riemanni. Se le adelantó; no obstante, una cuestión permanece abierta, a la que ya doy
respuesta por la atención que aporto al nudo borromeo, lo que no los impediré, al menos
lo espero, mantener presente en vuestros espíritus la forma de pregunta.

Como ustedes lo ven en esta figura de la izquierda, del nudo borromeo constituido por
el equivalente de este circulo bajo la forma de una recta anudada a un círculo, de la
pareja supuesta de lo que ahí, para soportarlo en vuestro espíritu, podría ser lo
Simbólico. Las otras dos, sin que se sepa por cuál recta figurar especialmente lo Real,
por ejemplo ésta, o lo Imaginario ésta, ¿qué es necesario para que eso haga nudo? (nota
del traductor). Es preciso que el punto en el infinito sea tal que las dos rectas no hagan
cadena. Esa es la condición, que las dos rectas, cualesquiera que sean, de dónde se las
vea - les hago observar al pasar que este "de donde que se las vea" soporta esa realidad
que yo enuncio de la mirada: la mirada no es definible sino por un "de dónde que se las
vea" - de dónde que se las vea, y a decir verdad, si pensamos una recta como haciendo
redondel por un punto único en el infinito, cómo no ver que esto tiene un sentido, que
ella no se anude. No solamente que tiene sentido que ella no se anude, sino que es por
no anudarse que ellas se anudarán efectivamente en el infinito, puesto que según yo lo
entiendo Desargues, Desargues, de quien he hecho uso en el tiempo en que, en otra
parte que aquí, en la Normal Superior, para evocarla por su nombre, yo hacia mi
seminario sobre las Meninas, las Meninas de Velázquez, donde y sacaba provecho de él
para jactarme de situar dónde estaba, esa famosa mirada, que es muy evidentemente el
tema (sujet) del cuadro. Yo la situaba en alguna parte en el mismo intervalo —puede ser
que un día vean aparecer ese seminario— en el mismo intervalo que establezco aquí en
el- pizarrón bajo otra forma, a saber en el que defino por que las rectas infinitas, en su
punto supuesto de infinito, no se anuden en cadena.

Es precisamente ahí que comienza para nosotros la cuestión. No parece que Desargues
se haya planteado jamás, la forma bajo la cual él suponía esas rectas infinitas,
formulando la cuestión de saber si se anudaban o no. Es completamente impactante que
Riemann, para él, haya zanjado la cuestión de una manera poco satisfactoria haciendo
de todos los puntos en el infinito, de cualquier recta a la que pertenecieran, un sólo y
único punto, lo que está en el principio de la geometría de Riemann.
6

Al levantar la cuestión del nudo, vamos a ver, aquí voy a figurarles algo de lo que
espero llegar al final bajo la forma de un nudo, de uno verdadero que, cosa curiosa,
presenta una especie de analogía con esta forma por ejemplo.

Si estudiamos este nudo, como lo hacen los matemáticos, todo lo que podemos hacer es
esbozar la noción llamada del grupo fundamental (nota), es decir definir la estructura de
ese nudo por una serie de trayectos que se harán desde un punto cualquiera, éste por
ejemplo. Definimos el nudo por algo que se llama el grupo fundamental y que comporta
un numero, un número que difiere según los nudos, un número de trayectos que serán
necesarios para indicar su estructura. Esos trayectos, incluso si hacen varios bucles en
cada uno - pero, ahí yo formulo la cuestión, pongo el agujero entre comillas - en cada
uno de los "agujeros" que aparentemente hacen este nudo. Habrá un cierto número de
ellos y, contrariamente a lo que ustedes se pueden imaginar, ese número, en este caso en
que la figura puesta en el plano tiene el aspecto de comportar cuatro, cuatro campos
distintos, esto no hará por eso cuatro círculo índividualizable de trayectos. Pero
contrariamente a lo que se puede imaginar, no es el número lo que será carácterístico de
este grupo fundamental, eso será la relación entre un cierto número de trayectos.
Soportamos ahí al estado puro la noción de relación en puro la noción de la relación en
tanto que, justamente, ella nos vuelve a llevar al nudo borroneo, puesto que esta relación
misma hace nudo, salvo que este nudo carece de número.

Tomando esta etapa del nudo borromeo, soportamos del número mismo los círculos o
los trayectos de los que se trata para cualquier nudo, incluso si este nudo, el que acabo
de dibujar, ustedes lo ven, sólo tiene consistencia única. Tomamos el número como
trujamán, como intermediario, como elemento él mismo para introducirnos en la
dialéctica del nudo.

A donde esta vez llegaré es a lo siguiente; a saber, que nada es menos, si puedo decir,
natural que pensar este nudo. Que haya el Uno, lo que he adelantado en su momento
para soportarlo por el círculo, es algo a lo cual justamente se limita el movimiento del
pensamiento: a hacer círculo. Y es por eso que no hay nada más natural - es el caso
decirlo - que reprocharle su circulo como vicioso. Que si para figurar la relación de los
sexos - sin precisarlo de otro modo ni más - encuentro la figura de dos Uno bajo la
forma de dos círculos que un tercero anuda precisamente por que no estén entre ellos
anudados pues no se trata solamente de que ellos estén libres cuan do ese tercero ei roto
- es de que este tercero, como lo he mostrado en la figura, ésta, es de que este tercero
nos anuda expresamente porque ellos no estén anudados que se trata. Y si sólo hubiera
hecho hacer pasar esta función a vuestro espíritu yo consideraría que hoy no he hablado
en vano. Es de eso mismo que se trata: es de que no estén anudados que se anudan.

Y la necesidad de que un- cuarto término venga aquí a imponer estas verdades primeras,
es justamente sobre eso que quiero terminar, a saber que sin el cuarto término nada es
propiamente hablando puesto en evidencia - hoy no he podido hacerlo - puesto en
evidencia de lo que es verdaderamente el nudo borromeo. En toda cadena, para
imaginarnos la más simple, en toda cadena borromea, hay un Uno, luego un dos.
7

Según la forma que les he dibujado recién, escriban ahí el 1 y el 2 - es el comienzo de la


cadena - tras lo cual se tendrá un tercer círculo que hará bucle. ¿Qué es lo que implica
que en una cadena cualquiera, como ella hace cadena - ella siempre hace cadena -
situemos uno cualquiera de los dos primeros en el puesto de tercero?

Cualquiera que sea la cadena, la operación de la que se trata implicará, para limitarnos a
la cadena 1, 2, 3, 4, implicará que si queremos poner a uno cualquiera de esos dos en el
puesto tercero, el 1 estará desde entonces anudado al 2 por el 3 y por el 4. Hagan la
experiencia de ello. Pues también, no hay nada para tratar de pensar este nudo como
manipular unos redondeles de hilo. Lo repito, aunque ya no tenga lugar en el pizarrón:

1, 2, 3, 4.

para limitarnos a esto, en una cadena cualquier por cualquier extremo que la tomemos,
implicará que al poner sea el 1, sea el 2, en él lugar dicho tercero, al hacer el esfuerzo
para ello, obtendremos esto, que para elegir uno de los dos, ya que aquí es el dos que
elegimos, para poner el 2 en el tercer puesto, el 3 y el 4 necesariamente anudarán ese 1
al 2 así desplazado. Es completamente claro que el 1 y el 2 son intercambiables, a saber
que al comienzo de una cadena el primero y el segundo son indefinidamente
intercambiables. Es al situar a uno de los dos en el puesto 3, al esforzarnos, al apuntar a
situarlo en el puesto 3 que veremos, no solamente al 3 interesado y pasar al lugar del 2.
sino con el 3 el cuarto. Y es en eso que se Justifica el interés que yo llevo al nudo de
cuatro en este caso, y que desarrollaré el año que viene.
8

En consecuencia, puesto que no sabemos a qué acoplar la nominación que aquí hace
cuarto término, ¿es que vamos a acoplarla a lo Imaginario, a saber que viniendo de lo
Simbólico, la nominación está ahí para producir en lo Imaginario un cierto efecto? En
efecto, es precisamente de eso que parece tratarse en los lógicos cuando hablan del
referente. Las descripciones russellíanas, las que se interrogan sobre el autor, las que se
preguntan en qué es legítimo y frágil lógicamente interrogar sobre el hecho de que
Walter Scott es o no el autor de Waverley, parece que esta referencia concierne
expresamente a lo que se individualiza por el soporte pensado de los cuerpos.
Ciertamente, de hecho no hay nada semejante. La noción de referente apunta a lo Real.
Es en tanto que Real que lo que los lógicos imaginan como real da su soporte al
referente.

A esta nominación imaginaria, la que se escribe, esto por ejemplo, que de la relación
entre R y S tenemos una nominación índice i, y luego el I, para atenernos al nudo de
cuatro como constituyendo el lazo i lo Real y lo Simbólico, propondré esto:

es que la nominación imaginaria es muy precisamente lo que acabo de soportar hoy por
la recta, infinita, y que esta recta en ese círculo que componemos con un circulo y una
recta, que esta recta es muy precisamente, no lo que

nombra lo que sea de lo Imaginario, sino lo que justamente hace barra, inhibe el manejo
de todo lo que es demostrativo, de todo lo que está articulado como Simbólico, hace
barra a nivel de la Imaginación misma y devuelve eso de lo que se trata en el cuerpo, del
que todos sabemos que lo que interesa el cuerpo, al menos en la perspectiva analítica, es
el cuerpo en tanto que hace orificio, que eso por lo que se anuda a algo Simbólico o
Real del que se trate, es justamente por este nudo, por la puesta en evidencia de un
círculo, de un orificio que lo Imaginario está constituido. Esta recta infinita que aquí
completa el falso agujero del que se trata, puesto que no es suficiente un orificio para
hacer un agujero, cada uno de ellos siendo independiente de los otros, es muy
precisamente la inhibición que el pensamiento tiene respecto del nudo.

Podemos interrogar de la misma manera si entre Real e Imaginario, es la nominación


índice de lo Simbólico, es decir en tanto que en lo Simbólico surge algo que nombra -
vemos eso en los comienzos de la Biblia, salvo que no se observa esto: que la idea
creacionista, el fiat lux inaugural, no es una nominación. Que sea de lo Simbólico que
surja lo Real - es eso la idea de creación - no -tiene nada que ver con el hecho de que en
un segundo tiempo el , mismo Dios da su nombre a cada uno de los animales que
habitan el Paraíso. ¿De qué nominación se trata en lo que yo llamo aquí para indicarlo
con una. N de S, de qué nominación se trata en una de las dos que nos es contada
míticamente? En efecto, ésta es precisamente una cuestión que merece que uno se
detenga un poco, porque eso releva sentido que en cada caso es un sentido diferente. La
9

nominación de cada uno, que, por otra -parte es un nombre común, no en el sentido de
Russell un nombre propio, la nominación de cada una de las especies, ¿qué representa?
Una nominación seguramente estrechamente simbólica, una nominación limitada a lo
Simbólico. ¿Es que eso nos basta para soportar lo que viene en un punto por cierto no
indiferente, en esta elementación a 4 del nudo que se soporta del nombre del padre? ¿Es
que el padre es aquél que ha dado su nombre a las cosas? ¿O bien ese padre debe ser
interrogado en tanto que padre a nivel de lo Real? ¿Es que, para decir todo, el padre
eterno, en el cual seguramente nada nos impediría creer si incluso fuera pensable que él
mismo cree en él, mientras que esto es completa y claramente impensable, es que
debemos poner el término nominación como anudado a nivel de ese circulo en el que
soportamos la función de lo Real?

Es entre estos 3 términos nominación de lo Imaginario como inhibición, nominación de


lo Real como lo que se encuentra que sucede de hecho, es decir angustia, o nominación
de lo Simbólico, quiero decir implicada, flor de lo Simbólico mismo, a saber como
sucede de hecho bajo la forma del síntoma, es entre estos 3 términos, que intentaré el
año próximo - no es una razón, porque tengo la respuesta, para que no se las deje en
tanto que cuestión que me interrogaré - el año próximo sobre lo que conviene dar como
sustancia al nombre del padre.

También podría gustarte