0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas9 páginas

Rsi - Clase 9

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
53 vistas9 páginas

Rsi - Clase 9

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

CLASE 9 – 8 de Abril de 1975

¿Rectificar la no-relación sexual?

Estoy sorprendido por una cosa: es —sin embargo he buscado, he buscado huellas en
alguna parte, en lo que yo llamo cogitación. La cogitación —de quién, lo diré en
seguida— la cogitación continúa estando pegoteada por un Imaginario que es, como lo
he, digamos, sugerido desde hace mucho, Imaginario del cuerpo; lo que se cogita —no
hay que creer que yo ponga el acento sobre lo Simbólico— lo que se cogita es de alguna
manera retenido por lo Imaginario como enraizado en el cuerpo.

Y bien, me sorprende no poder, en la literatura, la literatura que no es solamente


filosófica —por otra parte, la filosófica no se distingue en nada de la artística, de la
literaria. Voy a poner el acento sobre eso progresivamente. Y para dar vueltas mis cartas
inmediata mente, voy a anunciar algo que retomaré en un momento.

No imaginamos —es el caso decirlo, porque es preciso un pequeño retroceso— no


imaginamos hasta qué punto lo Imaginario es pegajoso, y de una pegajosidad que voy a
designar en seguida: la de la esfera y de la cruz. Es formidable. Me he —por qué decirlo
— me he paseado por Joyce, porque se me ha solicitado que tome la palabra para un
congreso sobre Joyce, que debe tener lugar en Junio. Yo no puedo decir: no es
imaginable: no es sino demasiado imaginable, no es Joyce quien es responsable de estar
pegoteado en la esfera y la cruz. Se puede decir que es porque él ha leído mucho a S.
Tomás, porque esa era la enseñanza en lo de los jesuitas, donde hizo su formación. Pero
no es debido solamente a eso: todos ustedes están también pegoteados en la esfera y en
la cruz. Yo he puesto ahí, sobre la paginita 1, un círculo, sección de esfera, y luego, en
el interior, la cruz (I,a). Además, eso hace el signo más. Ustedes no pueden saber hasta
qué punto están retenidos en ese círculo y en ese signo más. Puede suceder que, por
azar, un artista que aplique algo de yeso sobre un muro haga algo que por azar se
parezca a eso (I,b). Pero nadie se percata de que eso es ya el nudo borromeo. Traten, así,
de ponerse a ello: cuando ustedes ven eso así, ¿qué es lo que hacen con eso
imaginariamente? Ustedes hacen con eso 2 cosas que se enganchan, lo que resulta en
deslizar ese A y ese B, en plegarlos de esta manera (I,c). Mediante lo cual el circulo, el
redondel, el ciclo —volveré en seguida sobre lo que quiere decir eso— no tiene más que
deslizar sobre lo que está así anudado. No es, si puedo decir, natural,— ¿qué es lo que
eso quiere decir, natural?, desde que uno se aproxima, eso desaparece, pero, en fin,
natural para vuestra imaginación —no es natural hacer exactamente lo contrario, es
decir el círculo, el ciclo, distorsionarlo así (I,d), lo que parecería imponerse otro tanto si
de A y de B se hace un uso simplemente diferente. Es un hecho, eso, es un hecho del
cual lo menos que podemos decir es que es curioso, que yo me interese en el nudo
borromeo, porque —¡porque bien dicen ustedes que el nudo borromeo no es
forzosamente lo que yo les he dibujado cien veces! Eso es también un nudo borromeo,
tan válido como la forma bajo la cual lo pongo en el plano habitualmente. Es un
verdadero nudo borromeo, quiero decir eso (II,a), mírenlo de cerca. Ya he dicho, en fin,
que si un día he sido captado por el nudo borromeo, esto está completamente ligado a
este orden de acontecimiento (événement) o de advenimiento (avènement) que se llama
el discurso analítico y en tanto que lo he definido como lazo social que emerge en
nuestros días: ese discurso tiene un valor histórico a destacar. Es cierto que mi voz es
débil para sostenerlo, pero quizá sea tanto mejor, porque si ella fuera más fuerte, yo
quizá tendría, en suma, menos posibilidades de subsistir, quiero decir que me parece
2

difícil, por toda la historia, que los lazos sociales hasta aquí prevalentes no hagan
callar toda voz hecha para sostener otro discurso emergente. Es lo que siempre se ha
visto hasta aquí, y no es porque no hay más inquisición que hay que creer que los lazos
sociales que he definido: el discurso del amo, el discurso universitario, incluso el
discurso histérico-diabólico no ahogarían, si puedo decir, lo que yo podría tener de voz.
Dicho esto, en fin, yo, ahí adentro, soy sujeto, estoy tomado en este asunto, porque me
he puesto a ex-sistir como analista. Esto de ningún modo quiere decir que yo me crea
una misión de verdad. Hubo gente así en el pasado, ¡se cayeron de cabeza!. Yo no tengo
misión de verdad, puesto que la verdad — insisto en ello — eso no puede decirse: eso
sólo puede medio-decirse. Entonces, regocijémonos por que mi voz sea baja.

En toda filosofía hasta el presente, está la filosofía, la buena, la corriente, y luego, de


tiempo en tiempo, hay unos chiflados justamente que se creen una misión de verdad. El
conjunto es simplemente bufonería. Pero que yo lo diga no tiene ninguna importancia.
Felizmente para mí, no se me cree. Porque al fin de cuentas, créanlo: por el momento la
buena domina, la buena filosofía. Ella está siempre ahí. He ido a hacer una pequeña
visita durante estas vacaciones, cosa de hacerle un pequeño signo antes de que nos
disolvamos ambos, al llamado Heidegger. Yo lo quiero mucho, es todavía muy valiente.
A pesar de todo tiene esto, que trata de salir de ello. Hay algo en él, como un
presentimiento del "sicoanálisis" como decía Aragón. Pero no es más que un
presentimiento, porque Freud... en fin, él no sabe qué hacer cuando... eso no le interesa.
Sin embargo algo, por él, por Freud, ha emergido, cuyas consecuencias extraigo al pesar
eso en sus efectos, que no son poca cosa. Pero eso supone, eso supondría que el
psicoanalista ex-siste un poquitito más. A pesar de todo, ha comenzado —ya es eso—
comenzado a ex-sistir ahí tal como lo escribo. Pero cómo hacer, cómo hacer para que
este nudo al que he llegado, no por supuesto sin enredarme las patas, tanto como
ustedes, cómo hacer para que él lo apreté, a este nudo, hasta el punto que el parl'être,
como yo lo llamo, no crea más, ¿no crea más qué?. Que fuera del ser de hablar, él crea
en el ser. Es grosero decir que esto es únicamente porque está el verbo ser. No, es por
eso que yo digo el ser de hablar. El cree porque habla, es ahí que está la salvación. Es un
errar (erre), ¡e incluso diré un rasgo unarío! Esto es, gracias a eso que lo que yo llamaría
una boludización orientada, ha prevalecido en lo que se llama el pensamiento que se
dice humano. Me dejo llevar, la mosca me pica cada tanto, y este errar (erre), yo diría
que merecería más bien ser fijado con la palabra trans-humante, no teniendo la
pretendida humanidad sino una naturalidad de transito y que además postula la
transcendencia.

Mi suceso, si puedo decir, que por supuesto no tiene ninguna connotación de logro a
mis ojos — y con razón: como Freud, no creo más que en el acto falido, pero en el acto
falido en tanto que es revelador del sitio, de la situación del tránsito en cuestión, con
transferencia a la clave por supuesto, todo eso, eso hace trans; simplemente, ese trans
hay que volver a llevarlo a su justa medida —mi suceso pues— mi sucesión, eso es lo
que quiere decir ¿quedará en ese transitorio? Y bien, es lo que mejor puede ocurrirle
puesto que, de todas maneras, no hay ninguna posibilidad de que el humante-trans
aborde jamás sea lo que sea. Entonces, tanto vale la peregrinación sin fin. Simplemente,
Freud ha hecho la observación de que quizá hay un decir que valga por eso —que voy a
decir—: por no ser hasta aquí más que interdicto (interdit). Esto quiere decir dicho entre
(dit entre), nada más, entre las líneas. Es lo que él ha llamado lo reprimido. Por
supuesto, yo no me hago ilusiones. Pero por qué, sí verdaderamente, como acabo de
decirlo, no hay huellas, ni siquiera en la gente que de alguna manera estaría hecha para
3

encontrarlo, no hay huellas de ese nudo borromeo, a pesar de que, les dije, desde el
tiempo en que la esfera y la cruz circulan por todas partes, habrían debido percatarse de
que eso podía hacer nudo borromeo, como acabo de explicárselos.

Bueno. Resulta que yo he hecho ente hallazgo del nudo borromeo sin buscarlo, por
supuesto. Eso me parece, así —pero es preciso que se los parezca a ustedes también, por
supuesto— eso me parece un hallazgo notable por recuperar, no el aire (l'air) de Freud
—a-i-r— sino justamente su errar (erre), lo que ex-siste de él rigurosamente, asunto
(affaire) de nudo.

Bueno, bien, ahora pasemos a algo para ponerse entre los dientes, y es eso lo que es lo
importante (I,b). Por qué diablos nadie extrajo de allí ese más (plus) que consiste en
escribir ese signo así (I,d), de la buena manera. A pesar de todo hay alguien que un día
—por supuesto, ustedes no se acuerdan de ello, porque no han leído todo Aragon,
¿quién lee todo Aragón?— hay un pasaje de Aragón joven, quien se puso a echar humo,
quiero decir a calentarse, al pretender que un tiempo que ha llegado hasta suprimir las
encrucijadas, quadrivii —él pensaba en las autopistas, porque esta es una palabra
bastante bizarra: autopista, ¿qué quiere decir una autopista? ¿una pista en sí o una pista
para sí? —en fin, él encontraba que este tiempo— todavía hay muchas encrucijadas,
muchas bocacalles —en fin, no sé lo que le agarró para pensar que ya no habría
encrucijadas, que siempre habría pasajes subterráneos, que este tiempo merecería una
suerte mejor que la de quedar en la teología general. Lo que es curioso, es que él de
ningún modo sacó conclusiones de eso. Es el modo surrealista: eso jamás ha
desembocado en nada. No ha especializado el nudo borromeo de la buena manera.
Gracias a lo cual nosotros llegamos siempre a ser, como me lo decía Heídegger, eso que
extraje hace un momento de su caja, a ser in-der-Welt, al In-der-Welt-sein. Es una
cosmeticología, ¡cosmeticulosa además! Es una tradición así, gracias a lo cual, gracias a
ese Welt, está el Umwelt, y luego esté el Innenwelt. Eso deberla hacer sospechar, esta
repetición de la burbuja. Si, me he enterado de que en las historietas, es por medio de
unas burbujas (que se habla)— jamás me habla dado cuenta de ello, porque debo decir
la verdad: nunca miro las historietas; tengo vergüenza, tengo vergüenza porque eso es
maravilloso; ante todo, incluso no son historietas, son fotonovelas, en fin, es sublime,
son fotonovelas, he leído eso en Nosotros Dos, son fotonovelas con palabras, y
entonces, los pensamientos ¡es cuando hay burbujas! No sé por qué se ríen porque
ustedes, eso les es familiar, al menos lo supongo porque... sí.

La cuestión que ahí les formulo, bajo esta forma de burbuja, es: ¿qué es lo que prueba
que lo Real hace universo?. Esa es la pregunta que formulo, es la que está formulada a
partir de Freud en esto que no es más que un comienzo: es que Freud sugiere que este
universo tiene un agujero, y además un agujero que no hay medio de saber. Entonces,
yo sigo este agujero a la huella, si puedo decir y encuentro —no soy yo quien lo ha
inventado— y encuentro el nudo borromeo que, como se dice —siempre— ahí me viene
como anillo al dedo. Henos ahí todavía en el agujero.

Sí, pero a pesar de todo hay algo, cuando uno va así, siguiendo las cosas a la huella, es
que uno se da cuenta de que no hay sólo un truco para hacer un ciclo: no está
forzosamente y solamente el agujero. SI, si ustedes toman donde esos ciclos (II,b
(nota)), de esas cosas que dan vuelta, de ese círculo en cuestión, y sí los anudan de la
buena manera —por supuesto, no hay que engañarse, y debo decirles que yo me engaño
todo el tiempo, no es sólo J.A. Miller quien lo hace, como prueba miren eso: cuando
4

hace un momento quise hacerles el nudo borromeo, ése sin valor (II,a), me metí el dedo
en el ojo; pues hecho así, no es un nudo borromeo, a saber que ustedes siempre pueden
cortar uno, los otros dos quedarán anudados, ése no es el buen truco — pero, en fin, a
condición de plegarlo de la buena manera, ustedes se dan cuenta de que si allí añaden
esta recta, nada más que esta recta, y bien, es un nudo borromeo, la recta por supuesto
infinita, como lo he dicho, enunciado al comienzo de este seminario. Eso hace un nudo
borromeo tan válido como el que yo dibujo de costumbre y que no voy a recomenzar. Sí
la recta es una recta infinita —y cómo no referirse a ella como el hilo en sí mismo, la
consistencia reducida a lo que tiene de último— y bien, eso hace un nudo. Naturalmente
nos es mucho más cómodo, esta consistencia, cerrarla, quiero decir darnos cuenta que es
suficiente con hacer aquí bucle (II,b), para volver a encontrar el nudo familiar, el nudo
de la manera en que yo lo dibujo de costumbre.

El interés de representarlo así es darse cuenta de que a partir de, ahí (I,b), el modo, la
manera de escribir el nudo borromeo repercute sobre ese ciclo, y que ésta es una de las
mineras de mostrar cómo el nudo puede ser, si puedo decir, doblemente borromeo, es
decir que pasamos al nudo bobo de 4 (II,d).

Vean. Ahí les he mostrado otra ilustración de ese nudo de 4. Pero la cuestión que eso
plantea: es cuál es el orden de equivalencia de la recta, la recta infinita tal como está ahí
(II,b), de la recta con el cielo. Hay alguien, así, un hombre de genio que se llamaba
Desarges, al cual ya he hecho alusión en su momento, en el tiempo en que hice alusión a
ello,, a quien se le había ocurrido la idea de que toda recta infinita se cerraba, hacía
bucle en un punto en el infinito. ¿Cómo se le pudo ocurrir esta idea?. Es una idea
absolutamente sublime, alrededor de la cual he construido todo mi comentario de las
Meninas del que se dice —de creerles a los cagatintas— que era completamente
incomprensible. No sé. A mí, no me lo ha parecido. ¿Cuál es la equivalencia de la recta
con el circuIo?. Es evidentemente hacer nudo. Esa es una consecuencia del nudo
borromeo. Es un recurso a la eficiencia, a la efectividad, a la Wirklichkeit. No es eso, no
es eso lo importante; pues si los encontramos equivalentes en la .eficiencia del nudo,
¿cuál es la diferencia? De ningún modo les digo que yo esté satisfecho de..., (Como
ustedes ven) me aproximo tan penosamente que, mi Dios, que eso les dará trabajo, todo
lo que concierne al pensar-nudo-borromeo, porque —se los he dicho— no es fácil
imaginarlo, lo que da una justa medida de lo que es toda pensación, si puedo decir. A
pesar de todo es curioso que incluso Descartes, en su Regula Décima, a saber la que les
he puntualizado —e incluso leído— concerniente, lo que no está dicho con todas las
letras, concerniente al uso del hilo, al uso del tejido, al uso de lo que habría podido
conducirlo al nudo, y al nudo borromeo en particular, él jamás hizo nada con eso. Jamás
hizo nada con eso, y esto es un signo.

Entonces, la diferencia (entre el círculo y la recta) —no les digo que sea mí—última
palabra —la diferencia, está en el pasaje del uno al otro y en esto que por el momento
me contento con ilustrar sin hacerlo de una manera definitiva: es que entre los dos hay
un juego y, puesto sale todo ese juego no desemboca más que en su equivalencia, es
quizá en ese recorrido que algo, sale por hacer cielo rodea un agujero, es quizá en el
juego de la ex-sistencia, del errar (erre) en suma, por el hecho de que hay un juego que
eso se pasea, que eso se abre, como se dice, que la diferencia consiste: una diferencia de
exsistencia. (¿Pero cómo formular en que consiste su diferencia de ex-sistencia?) La una
(la recta) ex-siste, se va en su errar (erre) hasta no encontrar más que la simple
consistencia, y el otro, el cielo, está centrado sobre el agujero. Por supuesto, nadie sabe
5

lo que es, este agujero. Que el agujero sea eso sobre lo cual esté puesto el acento en lo
corporal por todo el pensamiento analítico, eso más bien lo tapona, a ese agujero. Eso
no está claro. El hecho de que sea en el orificio que se haya suspendido todo lo que hay
de pre-edípico, como se dice, que toda la perversidad se oriente como siendo la de toda
nuestra conducta integralmente, eso es muy extraño. No es eso lo que va a aclararnos la
naturaleza del agujero.

Hay otra cosa así que podría ocurrírsenos, completamente no representable. Es lo que se
llama así, con un nombre que sólo pestañea a causa del lenguaje, es lo que se llama la
muerte. Pero ella no tapona menos, porque la muerte, no se sabe lo que es. Hay no
obstante un abordaje que se expresa en lo que la matemática ha calificado como
topología, que considera el espacio de otro modo —noten este otro modo: bien vale la
pena que lo retengan. Y bien, no se puede decir que eso nos conduzca a nociones tan
cómodas. Ahí se ve bien el peso de la inercia imaginaria. ¿Por qué la geometría se
encontró tan a gusto en lo que ella combina? ¿Es por adherencia a lo Imaginario o es
por una suerte de inyección de Simbólico?, esto es lo que merecería ser formulado como
cuestión a un matemático. Sea como sea el carácter torcido de esta topología, la
instauración de nociones como la de vecindad, incluso de punto de acumulación, este
acento puesto sobre algo —se ve muy bien cuál es la vertiente— sobre la discontinuidad
como tal, mientras que manifiestamente hay ahí una resistencia, como que la
continuidad es precisamente lo que es la vertiente natural de la imaginación.

Bueno, no voy a extenderme más. Lo que observo, es que la dificultad de la


introducción de lo mental en la topología, el hecho de que eso no sea más fácilmente
pensable, da bien la idea de que hay algo que aprender de esta topología para lo que es
de nuestro reprimido. La dificultad efectiva de cogitar sobre el nudo borromeo, ala
redoblada por el hecho de que la accesibilidad constituida por la esfera y la cruz lo
vuelve como un ejemplo de una (escritura en griego) falida, falida por un pelo,
inexplicablemente, en todo caso jamás familiar. ¿Por qué no ver en la aversión que esto
entraña, manifiesta, la huella de esa represión primera misma, y por qué no
comprometerse en esa estela como el perro que olfatea una huella?, salvo que no es el
olfato lo que nos carácteriza, y que este efecto de olfato que hay en el perro, habría que
dar cuenta de él, cómo puede eso imitar un efecto de percepción que ahí sería el
suplemento a una falta (manque) que es preciso que admitamos si estamos —ésa es la
cuestión— fuera de la estela: si abrimos los ojos a la ex-sistencia de lo Urverdrängt, de
algo afirmado por el análisis, que es que hay una represión no solamente primera, sino
irreductible. Esto es lo que se trataría de seguir a la huella, y es en suma lo que yo hago
ante ustedes en la medida de mis medios. Naturalmente, de todos modos, tengo el
cuidado de decirles que no me ilusiono, quiero decir que no creo que ahí haya
encontrado mi ultima palabra, aunque no se trata de que pensar que se ha encontrado la
ultima palabra eso será propiamente hablando la paranoia. La paranoia, no es eso. La
paranoia es un pegoteo imaginario. Es la voz que se sonoriza, la mirada que se vuelve
prevalente, es un asunto de, congelación del deseo. Pero en fin, a pesar de todo eso sería
paranoia, Freud nos ha dicho que no nos inquietemos, quiero decir que ¿por qué no?
Eso puede ser una veta a seguir. No hay lugar para tener tanto temor si eso nos conduce
a alguna parte. Es completamente claro que eso jamás ha conducido más que a la
verdad, lo que muestra bien, la medida de la verdad misma, a saber lo que demuestra
aquélla, la paranoia del presidente Schreber, es, a saber, que no hay relación sexual más
que con Dios. Es la verdad. Y esto es precisamente lo que pone en cuestión la ex-
sistencia de Dios.
6

Ahí estamos en un fallo de la creación, si puedo expresarme así. Decirlo, es fiarse a algo
que probablemente nos engaña (dupe). Pero no ser su incauto (dupe), eso no es nada
más que sufrir las consecuencias del no-incauto, o sea lo que he llamado el errar (erre);
pero este errar, es nuestra única chance de fijar el nudo verdadera mente en su ex-
sistencia, puesto que en tanto que nudo no es más que ex-sistencia. Es lo que no ex-siete
más que al, ser anudado de tal modo que eso no pueda más que apretarse, incluso en el
embrollo. Porque lo que no he podido dibujarles, es que el nudo borromeo —basta con
tener uno de tres— ustedes saben, pueden muy bien dibujarlo de una manera totalmente
embrollada en la cual no entenderán nada.

Decir: No hay relación sexual, parte de la idea de una (escritura en griego), a saber de
algo, que haría del sexo un principiante armonía. Relación, eso quiere decir hasta hoy,
para nosotros, proporción. La idea de que con palabras se podía reproducir eso, que las
palabras estaban destinadas a producir sentido, que siendo el ser, por ejemplo, resulta de
ello que el no-ser no es, y bien, todavía hay gente para quienes eso produce sentido. Ahí
el sentido parmenídeo, así, en el origen, se ha vuelto un parloteo, y a nadie se le ocurre
sino que eso no es ahí, propiamente, el signo que es viento: flatus vocis. Yo no digo
para nada que estén equivocados. Es precisamente lo contrario: me son preciosos.
Prueban que el sentido va tan lejos en el equivoco como se pueda desearlo para mis
tesis, es decir para el discurso analítico, a saber que a partir del sentido se goza (se
jouit), se oye-yo (s'ouis-je), "y'oiga" (j'ouisse), yo mismo, se oye-yo (s'ouis-je) para
asaltarme de palabras. Naturalmente, hay mejores. Hay mejores, salvo que lo mejor,
como lo dice la sabiduría popular, es lo enemigo de lo bueno. Del mismo modo que
plus-de-gozar proviene de la père-version, de la versión a-pèr-itiva del gozar. Allí no se
puede nada. El parl'être no aspira más que al bien de donde se blande siempre en lo peor
(pire). Eso no impide que no puede rehusarse a ello tampoco yo. Ahí, yo soy un grano,
como todos ustedes, molido en esta ensalada. Lo fastidioso, es que de todos modos
sabemos que eso tiene buenos efectos, hablo del análisis. Que esos buenos efectos no
duren más que un tiempo no impide que sea una tregua y que es mejor —es el caso
decirlo— que no hacer nada.

Esto es un poco fastidioso, de todos modos, un fastidioso contra el cual se podría tratar
de ir a pesar de la corriente, porque a pesar de todo es de una naturaleza como para
probar la la ex-sistencia del Dios mismo. Todo el mundo cree en el. Desafío a cada uno
de ustedes a que yo no le pruebe que cree en la existencia de Dios. Es eso mismo el
escándalo, que sello el psicoanálisis hace valer. Lo hace valer porque actualmente no
hay más que el psicoanálisis que lo pruebe. Hablo de probarlo, esto de ningún modo es
igual que probarles que ustedes allí creen.

Formalmente, esto es sólo debido a la tradición judía de Freud, la que es una tradición
literal que lo liga a la ciencia y de paso a lo Real. Eso es el cabo que hay que doblar:
Dios es père-vers. Es un hecho vuelto patente por el judío mismo. Pero se terminará por
—en fin no puedo decir que lo espero, yo digo: de remontar esa corriente, se terminará
por inventar algo menos estereotipado que la perversión. Esa es incluso la —única razón
por la cual me intereso en el psicoanálisis— he dicho me intereso —y por la cual yo
trato de, lo que se llama corrientemente, galvanizarlo. Pero no soy tan tonto como para
tener la menor esperanza de un resultado que nada aunque sin duda está tomado por el
lado equivocado, esto gracias a esa historia soporífera de Sodoma y de Gomorra. Hay
7

días incluso en que se me ocurriría que la caridad cristiana estaría sobre la vía de una
perversión un poco esclarecedora de la no-relación. ¡Vean hasta dónde llego! Esto no
está sin embargo en mi pendiente, pero, en fin, es el caso decirlo: ¡no hay que
caricaturizar ni caridad! No hay ninguna chance de que tengamos la clave del accidente
de recorrido que hace que el sexo haya desembocado en producir enfermedad en el,
parl'être, y la peor enfermedad: aquella por la que él se reproduce. Es evidente que la
biología tiene ventajas al forzarse, para devenir con un acento un poquitito diferente la
biología, la logra de la violencia, al forzarse del lado del moho con el cual el dicho
parl'être tiene muchas analogías. Nunca se sabe, ¡un buen encuentro! Un Francois Jacob
es suficientemente judío como para permitir rectificar la no-relación, lo que no puede
querer, en el estado actual del conocimiento, no puede querer decir más que reemplazar
esta desproporción fundamental de dicha relación por otra fórmula, por algo que no
puede concebirse más que como un rodeo consagrado al errar (erre), pero a un errar
limitado por un nudo.

A pesar de todo no quisiera abandonarlos sin hacer les observar algo, hacerles observar
algo que, pienso, es oportuno a causa de —pienso que ustedes han tenido montones de
papelitos distribuidos por Michel Thomé y Pierre Soury, son papelitos muy importantes
porque demuestran algo: que no hay más que un sólo nudo borromeo orientado. Vean,
entonces, yo quisiera para ellos, así —porque— probablemente ellos serán los únicos en
apreciarlo —para ellos, hacer observar esto: esto es que lo que he aportado hoy, no sé lo
que he aportado hoy, por otra parte— lo que hoy, a saber la observación de que hay
medio de hacer cielo con dos círculos, esta observación tiene consecuencias que
conciernen a su proposición de que no hay más que un nudo orientado. Sobre el hecho
de que no haya más que un nudo orientado cuando hay 3 redondeles de hilo, pero no
cuando hay más, estoy de acuerdo. Sin embargo, hay algo divertido, es que si ustedes
transforman uno de esos redondeles en una recta infinita — ése era el alcance de la
observación que les había hecho, pero contra la cual ellos tuvieron razón en sostenerse
— les había hecho la observación de que era del lado de ese tercero que habla algo que
me parecía imponer la ex-sistencia, no de un nudo, sino de 2 nudos orientados — es a
ellos que me dirijo por el momento, y son ellos los que, por este hecho, les encargo que
me respondan; es a ellos que me dirijo —. No formulo preguntas, no digo: ¿Es que no
les parece? afirmo; yo afirmo que, si hay uno que transformamos en una recta infinita,
ahí no hay más un sólo nudo como orientado, sino dos nudos. Yo no habla hecho el
dibujito, pero voy a hacerlo. Voy a hacerlo sobre este último extremo del papel que
expresamente hice dejar en blanco, y les señalo esto: es que la recta infinita no es
orientable. ¿A partir de qué la orientaríamos? Ella no es orientable —esto es patente, no
hay vacilación— sino a partir de un punto elegido cualquiera sobre esta recta, y desde
donde las orientaciones divergen. Pero divergir, eso no le da una (orientación).
Entonces, en relación —ustedes verán que voy a hacer lo que no hay que hacer, a
saber...

Ah, a pesar de todo llego a ello, a saber esto: es que, para atenernos a una formulación
simple, hagamos observar que haciendo el doble círculo hay una orientación, a saber lo
que designaremos con el término giria; por supuesto, no es que podamos decir que es
una dextro o una levogiría; todos sabemos ahora —pues desde el tiempo en que nos
rompemos la cabeza para hacerlo, a pesar de todo parece, no es que esté demostrado,
8

sino que podemos considerar en, en fin, que hubo bastante gente suficientemente astuta
para romperse la cabeza para hacer algo por lo cual sería concebible que le enviemos
como mensaje a alguien que sería de otro planeta, y que sería la distinción de la derecha
y de la izquierda. No hay para eso —podemos admitirlo, como hemos terminado por
admitirlo para la cuadratura del circulo, aunque eso está demostrado —podemos admitir
que no hay nada que hacer. Pero distinguir las girias como siendo dos, eso podríamos
hacerlo, podríamos hacerlo con palabras, en un mensaje para los habitantes de otro
planeta. Es suficiente con que allí tengan la noción de horizonte, que da al mismo
tiempo la del plano. Si, a esos dos círculos, los ponemos a ellos solos en el plano, lo que
está supuesto por la noción de horizonte, podemos decir por ejemplo que definimos uno
de ellos como estando más alejado del punto del que sobre la recta partiremos como
punto de vista, y que hay algo externo que, como ustedes lo ven, por el hecho de la ley
que han destacado Soury y Thomé en lo concerniente al nudo de esos 2 círculos, es por
un lado dextrógiro, si definimos la dextrogiria por el hecho de que el más externo pase
por arriba de la banda del círculo, del redondel de hilo, y que hay otro que por este
hecho pasa por arriba igualmente —puesto que es así que definiríamos la giria — pero
que resulta estar en un sentido diferente respecto del círculo. Hay pues en ese círculo
dos orientaciones: aquélla dextrógíra y ésta levógira. Somos incapaces de decir cuál es
dextro, cuál es levo, somos incapaces de transmitirlo en un mensaje. Ninguna
manipulación del nudo de 3 lo he intentado, por haber tenido esperanza de que quizá el
nudo borromeo nos daría eso ninguna manipulación del nudo de 3 da sin ambigüedad la
definición de lo levo o de lo dextro. Nos encontraremos siempre ante esta situación de
tener 2 girias, pero que, definirlas —por el hecho de que la banda más externa ,pasa
sobre otra banda y que es eso lo que debería dar Ia orientación, fracasa siempre, puesto
que, ustedes lo ven ahí, si definimos el hecho de que la banda más externa pisa sobre Ia
otra, nos encontramos ante una ambigüedad: ¿es ésta o es aquélla? Por el contrario, la
existencia de las dos girias es por ahí manifiesta. Hay 2 girias, 2 nudos borromeos
orientados, no solamente uno, a partir del momento en que uno de los 3 (redondeles) lo
hacemos una recta infinita, en tanto que la recta infinita es definida como no orientabas,
es decir, sí ustedes lo quieren todavía, que tenemos la diferencia con eso sobre lo cual
han razonado atinadamente Soury y Thomé, a saber que hay 3 centrífugos —vamos a
poner una e minúscula para decir centrífugo, yendo hacia el exterior— hay 3
centrípetos: 3i: puede haber 1i y 2e ó 1e y 2i.

Estas diversas especificaciones son aquellas sobre las cuales se apoyan Soury y Thomé
para demostrar que no hay más que un sólo nudo orientado. Si tenemos entonces: 1 o, 1
i, 1 e. Y es a partir de ahí que no se vuelve semejante el orden, a saber que haya: 1 sin
orientación, 1 en dirección centrífuga hacia el exterior, 1 en dirección hacia el interior.

Esto tiene interés, puesto que para su orientación ellos han partido de la noción de lo
mismo: a saber que reduciendo todas las proyecciónes, todas las puestas en el plano que
ellos han hecho, ellos han demostrado que de esas diversas puestas en el plano resultaba
el hecho de que era el mismo. Era el mismo, si puedo decir, desde todos los puntos de
vista de puesta en el plano. Pero basta que ex-sista uno tomado por otra parte, desde el
no punto de vista, para que él demuestre las orientaciones, a saber el nudo borromeo en
tanto que orientado como siendo dos. Por cierto, él no está orientado, el nudo, esto por
9

el hecho de que los 3 (redondeles) lo están. Si uno de los 3 no lo está —y basta para eso
con que esté coloreado, lo que quiere decir, idéntico a sí mismo—esto vuelve
comprensible que haya 2, desde que él es, sea coloreado, sea desorientado, lo que lo
distingue. Ya había 2 por poco que uno sólo se especifique. Esta observación consiste
en decir que un sólo nudo coloreado basta para ser el equivalente del hecho de que uno
de los nudos no está orientado. El término orientable, que está en el vocabulario de lo
que les ha sido distribuido recién, el término orientable ya quiere decir que hay 2
orientaciones. Por cierto, el nudo podría resorberlas, estas orientaciones, entre sí, pero
no las resorbe desde que sobre uno de los elementos del nudo hacemos esta cosa de
distinguirlo por el hecho de que no es orientable, es decir que lo transformamos en una
recta. Yo, no propongo, pero creo haber indicado suficientemente lo que es del nudo
como doblemente orientado, y que es eso sólo lo que explica, por la aproximación que
he hecho con el coloreado, que uno de esos nudos sea, por el hecho de no ser orientable,
por este hecho mismo coloreado, impone que hay dos nudos, y es precisamente por eso
que colorearlo y orientarlo a la vez, eso hace dos. Sin duda vendrá al pensamiento de
Thomé y de Soury, sin duda vendrá a su pensamiento que la puesta en el plano
introduce aquí un elemento sospechoso. Sin embargo, les indico esto, que es que las
mismas articulaciones concernientes a la orientación valen si esos dos nudos, sí esos dos
círculos, los dibujamos de la manera siguiente, que creo que la perspectiva indica
suficientemente y que no hace referencia ninguna a la exterioridad de una de las curvas
de uno por relación a la curva del otro.

No hay ni externo ni interno. Con la única referencia a estas maneras especializadas de


decir —puestas en las 3 dimensiones— de representar los 2 círculos, los círculos que
hacen ciclos, ya con esta manera hay medio de demostrar que hay 2 nudos, y uno sólo
orientado, dos nudos borromeos de 3 orientados . Vean, me atendré a eso por hoy.

También podría gustarte