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Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén

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Mc 11,1-10

Domingo de Ramos – Ciclo B

 El domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa. Este inicio es impactante en sí


mismo porque comienza con algo que es diametralmente opuesto al desenlace final que tuvo,
porque si comenzamos con la entrada triunfal del Señor en Jerusalén y así su aclamación y el
reconocimiento de quién era, después vemos que ese mismo que fue aclamado es sentenciado ala
muerte más cruel de aquella época. Por lo tanto, esta celebración es el inicio de la paradoja más
grande que puede haber, donde en verdad conocemos tanto a las personas como al Señor.
En los Evangelios sinópticos, Jesús anuncia reiteradas veces su subida a Jerusalén y lo coloca
como una meta de su vida. Ir a la ciudad de David era como el ir al encuentro de su propia muerte,
era el lugar de la consumación de su entrega, donde Él iba a realizar el proyecto redentor del
Padre. En los anuncios de la pasión (Mc 8,31-33;9,31;10,33-34), el Señor manifestaba que en la
ciudad Santa lo iban a rechazar, que lo tomarían preso, que lo azotarían, que lo flagelarían, que le
coronarían de espinas, lo crucificarían y finalmente moriría en la cruz, pero que después
resucitaría. En este contexto, su entrada en Jerusalén adquiere todo un sentido muy especial, pues
por un lado está lo que Él había anunciado respecto de lo que le sucedería y por otro está la actitud
de la gente, que lo aclaman, le expresan toda la admiración que sienten hacia Él, pero después de
unos días serían los que pedirían que Aquel que fue aclamado como el bendito del Padre, fuera
crucificado como el más vil y cruel de los criminales. Esta doble realidad es lo que impacta
respecto de esta entrada triunfal a Jerusalén y a su vez cuestiona la actitud de la gente.
Un texto como este nos dispone a estar atentos respecto de lo que puede significar nuestra actitud
en estos días de Semana Santa, pues bien que llamándonos cristianos podemos tener la actitud de
los habitantes de la ciudad profética que por un lado decimos tener fe y por otro lado vivimos como
si no lo tuviéramos, ignorando a Aquel que dio su vida por nosotros.

Oración Inicial
 Al iniciar este tiempo de gracia como es la Semana Santa, pidámosle al Señor que nos
sensibilice a los misterios que vamos a celebrar.
Señor Jesús
habías anunciado tu ida a Jerusalén;
habías manifestado lo que eso significaba para ti;
nos hiciste saber lo que allí sucedería,
lo sabías y no lo evitaste,
sino que fuiste al encuentro de tu pasión,
la asumiste con actitud de obediencia
y entrega por nosotros.
Ayúdanos Señor,
a comprender el sentido de tu pasión,
para que viendo hasta donde llega
tu amor hacia nosotros,
nos sintamos tocados por ti,
Domingo de RAMOS – Mc 11,1-10…¡HOSANNA!…

y así vivir más plenamente


nuestra fe en ti.
En estos días santos,
danos la sensibilidad y la disponibilidad
necesaria para sentir y experimentar
lo que viviste
y así aprender de ti a vivir la vida
en clave de amor y entrega por los demás.
Que así sea.

Leamos con atención este pasaje que nos introduce al misterio de la pasión del Señor,
relatándonos su entrada triunfal en Jerusalén.
1. Leamos todo el pasaje de Mc 11,1-10. Que una persona proclame el Evangelio.
Después cada uno del grupo lee un versículo, releyendo todo el Evangelio.
2. Pedir a tres personas que lean todo el texto: Lector (11,1-2a.4-9a); Jesús
(11,2b-3); multitud (11,9b-10)
** Tener en cuenta, la actitud y la disposición de Jesús, la reacción de la gente.

Lectura en ECO.

Adentrémonos en el sentido que tiene este texto para nuestra vida, teniendo en cuenta que
ahí nos revela a Jesús que da su vida por nosotros, que esto nos ayude conocerlo más
íntimamente, para poder así valorar lo que ha significado su hecho redentor.
1. ¿Qué me llama la atención de la entrada de Jesús a Jerusalén?, ¿qué está
expresando e indicando con eso?, ¿qué sentido tuvo ese hecho?
2. ¿Qué expresa la actitud de la gente de colocar sus mantos para que el
Señor Jesús pasara sobre ellos?, ¿qué indican las ramas y las
exclamaciones que hacían?, ¿qué manifiestan con eso? (Mc.11,7-9).
3. ¿Qué importancia tiene la aclamación de la gente: “...¡Hosanna!, ¡Bendito
el que viene en nombre del Señor!, ¡Bendito el reino que viene de
nuestro padre David! ¡Hosanna en lo alto del cielo!..” (Mc.11,10), ¿a qué
se refieren con eso?
4. Para nosotros que estamos queriendo vivir la Semana Santa, ¿a qué nos
inspira y qué nos transmite este pasaje?, ¿qué nos sugiere para estos días?

II
Domingo de RAMOS – Mc 11,1-10…¡HOSANNA!…

…ante el misterio que vamos a celebrar…


Mirando y contemplando la actitud del Señor que va al encuentro de la cruz,
veamos nuestra actitud ante Él y ante lo que implica llamarnos cristianos.
1. ¿Me siento cristiano?, ¿siento que vivo y palpito aquello creo? ¿Es
evidente mi actitud creyente, se nota que soy seguidor del Señor?, ¿en
qué, de qué manera?
2. Cuando entró Jesús, todos los aclamaban (había motivos), y yo que sé quién es el Señor,
que conozco lo que hizo por nosotros, ¿de qué manera expreso y manifiesto mi fe
cristiana?, ¿qué hago para exteriorizar aquello que creo?
3. Sabiendo que para nosotros el misterio de la cruz del Señor, es un hecho redentor, pues es
vida que el Señor nos da por medio de su muerte, ¿qué voy a hacer para que estos días
santos que estamos comenzando sean días de encuentro, de oración, de comunión de vida
con el Señor? ¿De qué manera lo voy a acompañar en su camino hacia la pasión?
4. Viendo que el Señor no evade lo que implica dar la vida por nosotros, yo, ¿hasta qué punto
estoy dispuesto a dar mi vida por los demás? ¿Soy capaz de sacrificarme para que otros
tengan vida gracias a mi entrega y donación?, ¿en qué?, ¿cómo?

Viendo el sentido y el significado de este pasaje en el cual el Señor entra en Jerusalén para
dar su vida por nosotros, busquemos adentrarnos en su corazón para buscar ver toda la dimensión
de su entrega por nosotros.
 Señor Jesús, comenzar la semana santa contemplando tu entrada
triunfal en Jerusalén, es todo un programa para estos
días, pues vemos que Tú viviste tu vida como un caminar
hacia Jerusalén, porque tenías tu meta puesta en llegar a
la ciudad de David, pues ahí era donde Tú realizarías
plenamente el proyecto redentor. Porque en reiteradas
oportunidades Tú hiciste notar que subías hacia la
ciudad santa, y que allá te iban a rechazar, que serías
flagelado, coronado de espinas, crucificado y finalmente
que morirías en la cruz, pero que tu historia no terminaría
colgado en un madero, sino que resucitarías. De ahí que
esta ciudad era para ti como el sinónimo de la entrega, de la donación
plena, del darte totalmente. Tú lo sabías y fuiste Tú el que nos lo
revelaste, pero no lo evitaste sino que fuiste al encuentro de tu muerte,
porque ella no era apenas una muerte sino un hecho redentor, donde
Tú con tu sangre nos darías vida verdadera. Por eso, Señor, en estos
días que estamos comenzando danos la sensibilidad espiritual para
reconocer y valorar lo que fue tu pasión y muerte, para que viendo hasta
donde llegó tu amor, cada uno de nosotros busquemos corresponder al
amor que Tú tuviste por nosotros. Ayúdanos Señor a vivir una semana
santa diferente, buscándote incansablemente para encontrarte por medio
la cruz, vivo y resucitado junto a nosotros, impulsándonos a vivir la vida
que Tú nos diste. Que así sea.

III
Domingo de RAMOS – Mc 11,1-10…¡HOSANNA!…

 Señor, llama tanto la atención la actitud de la gente. Esos que cuando


te vieron entrar a la ciudad santa, te aclamaron, te expresaron
admiración hacia ti, poniendo sus túnicas para que pasaras sobre ellas.
Además con palmas y ramas gritaban de júbilo y de alegría, porque
veían en ti al bendito de Dios, al esperado de todos los tiempos. Todo
ese fervor unos días después se convirtió en ira, en desprecio, en
rechazo, pidiendo hasta que te crucificaran, buscando tu muerte,
¿cómo entender esto? Si bien uno piensa que no habrán sido los
mismos que te aclamaron los que después te abuchearon, a la hora de
tu condena, ¿dónde estaban estos que te aclamaban ahora? O peor
aún, si fueron los mismos, ¿qué sucedió que ocasionó ese cambio?,
¿por qué cambiaron tan radicalmente su actitud a tu respecto? De
cualquier manera hay esta manifestación de alegría por tu llegada, que
para ti era el comienzo de tu pasión y al final tu historia en Jerusalén
terminó con tu muerte en la cruz. Señor, te pido que en estos días de
semana santa y así durante toda la vida, que me ayudes a reconocerte
como el Señor y el sentido de mi vida, que te exprese y te manifieste
todo lo que siento sobre ti, que nunca y de ninguna manera, te rechace
ni te niegue, sino que cueste lo que cueste pueda dar testimonio de ti
en todos los lugares, proclamando con mi vida que Tú eres mi Dios y mi
Señor, que en la cruz me diste vida con tu vida dada por cada uno de
nosotros. Que así sea.
 Señor, está llegando la Semana Santa y en este tiempo muchos
aprovechan para tomarse sus vacaciones, para descansar, para salir,
…¡para olvidarse de ti!… Viendo este peligro de hacer de la semana
santa una semana de turismo, de paseo y de olvido y descuido de ti, te
pido que me ayudes, a ser consciente de que la fe uno la vive dando
testimonio de ti. Por eso, te pido que me regales la gracia de sentir
arder mi corazón de amor hacia ti, que pueda contemplar tu amor hacia
nosotros, y que viendo lo que Tú has hecho por nosotros, que yo
busque acompañarte y sentir contigo para aprender de ti a amar
siempre hasta el final. Y así darme cuenta cómo se vive como Tú, y así
viendo tu amor sin límites, pueda darme totalmente como lo hiciste Tú.
Ayúdame a vivir intensa y vivencialmente esta Semana Santa,
acompañándote en cada momento que recordaremos para así aprender
de ti a vivir como lo hiciste Tú. Que así sea.

IV
Domingo de RAMOS – Mc 11,1-10…¡HOSANNA!…

Viendo como Jesús vivió ese momento cuando Él fue al encuentro de su muerte para darnos
vida con su sangre, recurramos a Él con toda confianza, teniendo la seguridad que Él nos escucha
y que Él está a nuestro lado.
- Señor Jesús, Tú que fuiste al encuentro de tu muerte para darnos vida...
- Señor Jesús, Tú que sabías de tu pasión y la aceptaste, te pedimos que...
- Señor Jesús, Tú que nos amaste hasta el extremo...
- Señor Jesús, danos la gracia de tu Espíritu Santo, para que…

¡Hosanna! Bendito…
- el que viene en el Nombre del Señor…
- el que dio su vida para darnos vida…
- el que fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz…
- el que nos mostró el limite del amor y la entrega…
- el que amó y amó hasta el extremo…
- el que derramó su sangre por nosotros…
- el que hizo de su vida una ofrenda a Dios…
- el que vivió para servir y amar…
- el que vino para llevarnos al Padre y reconciliarnos con Él…
- el que tiene Palabras de vida eterna…
- el que es camino, verdad y vida…
- el que está siempre a nuestro lado…
- el que nos quiere dar vida con su vida…
- el que siendo Dios se hizo hombre para llevarnos al Padre…
- el que en la cruz nos reconcilió con el Padre…
- el que nos mostró que no hay mayor amor que dar la vida por los amigos…
- el que su enseñanza fue su propia vida…
- el que es consuelo y fortaleza para nosotros…
- el que es Dios verdadero hecho hombre que murió por nosotros…
- el que es Dios hecho hombre, nuestro Señor y redentor…

Viendo como Jesús vivió su vida, la actitud que tuvo cuando buscó llegar a Jerusalén para ir
al encuentro de su pasión, veamos qué podemos hacer para asumir su actitud y su disposición.
 Un pasaje como éste, ¿a qué nos inspira, a qué nos compromete? A la luz
de esto, ¿de qué manera debemos vivir esta Semana Santa?
 ¿Qué actitud debemos tener en los momentos de dificultades y
adversidades para actuar como lo hizo el Señor Jesús?, ¿qué
aprendemos de Él?

V
Domingo de RAMOS – Mc 11,1-10…¡HOSANNA!…

 Viendo como los habitantes de Jerusalén, en un principio aclamaron a Jesús


y después pidieron que fuera crucificado, ¿cuál es el peligro de las falsas
aclamaciones y de las adulonerías?, ¿qué actitud tener para evitar una
falsa fe, que queda solo en apariencias y no en vida?

Oración Final
 Ya dispuestos a comenzar este camino hacia la Pascua del Señor, pidámosle
que en estos días de Semana Santa podamos acompañarlo muy cerca a Él, sintiendo y
viviendo lo que Él vivió.
Señor Jesús
que no hagamos como esa gente
que te aclamaba cantando…
…hosanna…bendito…
y que después pidieron tu cabeza,
con un …¡crucifícalo, crucifícalo!...,
sino que reconociéndote como Dios y Señor,
nosotros te aclamemos cantando
…bendito el que viene en el nombre del Señor…
y que viendo como Tú diste tu vida por nosotros,
busquemos en todo momento,
vivir como Tú, asumiendo tus actitudes y disposiciones
amando y amando hasta el extremo,
hasta dar la vida como lo hiciste Tú,
siendo fieles como lo fuiste Tú,
amando y amando hasta el final.
Que así sea.
Señor Dios nuestro, sean días de encuentro vivencial contigo,
concédenos en estos días de Semana Santa, donde Tú nos sensibilices
la gracia de penetrar en tu corazón, a tu Palabra y escuchemos tu voz
de palpitar contigo lo que Tú viviste, que nos invita a volver y a acercarnos a ti.
lo que sentiste cuando dabas tu vida por nosotros. Derrama tu bendición en nosotros
Haz que al ver cómo Tú nos has amado, y danos la gracia de vivir intensamente
aprendamos de ti, a amar como Tú, estos días de tu pasión,
a dar la vida como Tú, para que podamos resucitar contigo,
a vivir como Tú, en la Pascua,
a darle un sentido a todo lo que somos siendo personas nuevas,
y a todo lo que estamos viviendo. llenas de ti,
Ven, Señor en nuestra ayuda, impulsadas por tu Espíritu Santo.
y haz que estos días santos, Que así sea.

Pbro. Jesús Antonio Weisensee H.


[email protected]
VI
Domingo de RAMOS – Mc 11,1-10…¡HOSANNA!…

II

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