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GOYA

Fue requerido por Rafael Mengs para hacer cartones para la Real Fábrica de Tapices, en
1773 se instala en Madrid. Bajo la dirección de Bayeu, realiza nueve obras destinadas
al comedor de los príncipes de Asturias en el Escorial, centradas en el tema de la caza.
En la segunda serie la directriz del maestro ha desaparecido y Goya trabaja más
libremente. Al igual que en su tercera serie, destinada a los dormitorios y antedormitorio
del mismo palacio, donde dominan los temas de diversiones y trajes de la época.

En sus cartones, Goya reproduce escenas costumbristas, en cierta medida,


Pintorescas e intrascendentes, conforme los gustos de la época. Los temas de sus
cartones coinciden con los temas de obras literarias del momento, con cuyos autores se
identificaba. Por ejemplo, son evidentes las analogías entre los poemas de las
estaciones de Meléndez Valdés y los cartones titulados Las floreras, La era, La
vendimia y La nevada.

En los cartones de Goya existen ciertos rasgos novedosos tanto en su habilidad como
colorista y su capacidad para captar efectos atmosféricos, como en la mayor importancia
adquirida por el paisaje que se convierte en una presencia más real donde se instalan
libremente los personajes. Observamos esta diferencia, por ejemplo, entre La caza del
jabalí y La merienda y, por supuesto, con los más tardíos de Las lavanderas o Las floreras.

En los años 80, ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Este
cargo le promociona socialmente facilitándole los contactos con la nobleza de la época
que le encarga sus retratos. De esta época, son los cuadros de Los duques de Osuna y
sus hijos, La marquesa de Pontejos o El conde de Floridablanca. En estos lienzos domina la
fuerza emotiva de sus personajes. Esta carrera ascendente terminará con su
nombramiento como pintor de cámara del nuevo rey, Carlos IV.

4.2. Hacia un estilo más personal. Los Caprichos

En 1792, Goya sufre los primeros síntomas de una enfermedad que dos años
después derivará en una casi total sordera. Esta enfermedad marcará el inicio de un
cambio paulatino en su «quehacer artístico» que derivará su pintura a extremos de
libertad desconocidos en la época.

Goya ha abandonado definitivamente la pintura de tapices. Sigue trabajando en la


pintura de género pero ésta ha perdido la amabilidad característica de sus primeras obras
y se vuelve más sombría: Corral de locos. Mientras tanto ha trabajado en los dibujos que
constituyen el Álbum de Sanlúcar o Álbum A el Álbum de Madrid o Álbum B. En el primero
representa su mundo cotidiano en Sanlúcar-, a veces su intimidad con la duquesa de Alba,
ya viuda. El segundo ha cambiado su tono: son escenas de prostitución, caricaturescas,
visiones críticas de la vida eclesiástica y del mundo de la brujería. Estos dibujos
constituyen el origen de los Caprichos.
A esta época pertenece la decoración del techo de San Antonio de la Florida
con el tema del milagro de San Antonio de Padua y la Adoración de la Trinidad.
En esta obra, Goya rompe totalmente con la tradición de pinturas de techo donde
suelen aparecer arquitecturas fingidas o a espectaculares escenas. En las pintoras de
San Antonio, el tema religioso permite a Goya para plasmar los diferentes tipos populares
que conforman el pueblo de Madrid. Aumenta, la fuerza expresiva del conjunto.

La subida al trono de Carlos IV supone su nombramiento como pintor de cámara.


Goya se convertirá en el retratista de la familia real. Pintará varios cuadros como La familia
de Carlos IV que recuerda a Las Meninas de Velázquez (Goya al igual que
Velázquez se ha pintado en el lienzo). Al oscurecer el espacio del fondo, las figuras de
Goya están todas en primer plano. Goya se convierte en un agudo psicólogo de los
miembros de la familia real, no intentando favorecer sus rostros poco agraciados de por
sí.

Este nombramiento multiplicará sus encargos entre toda la nobleza del momento
(La condesa de Chinchón, el conde Fernán Núñez, la marquesa de Villafranca, la marquesa
de Santa Cruz). En estas obras se muestra más convencional que en sus comentados
Caprichos, aunque incorpora nuevos elementos que le permiten evolucionar del
academicismo neoclásico de sus primeros retratos.

4.4. Las consecuencias de la guerra

El estallido de la Guerra de la Independencia influye decisivamente en Goya. Su


pintura plasmará los horrores de la contienda. Horror y sinrazón que supera el
sentimiento de patriotismo de algunos cuadros (Los fusilamientos del tres de mayo) o la
visión de los pintores napoleónicos (Gross, David..) que legitiman la violencia en aras de
resaltar al héroe y su virtud. Goya no legitima el hecho bélico, ni crea héroes, sino
personas anónimas que sufren la brutalidad de la Guerra.

Así lo refleja en los Desastres de la Guerra. Serie de 82 estampas, realizadas con


aguafuerte y aguatinta, dividida en dos partes. La primera está formada por las estampas
que se refieren a las consecuencias de la guerra y a los efectos del hambre en Madrid.
A continuación, escenas de matanzas, agresiones, figuras de soldados, de guerrilleros…
La segunda parte tiene un sentido más político: manifiesta su claro rechazo a la
ideología absolutista y clerical. La bestia de Fiero monstruo (n° 81) que vomita a sus
víctimas, puede representar el final de la guerra o de la tiranía. Final que no puede
hacer olvidar lo vivido anteriormente.

La misma temática preside sus más Célebres cuadros: El dos de mayo de 1808 o
La carga de los mamelucos en la puerta del sol y El tres de mayo de 1808 fusilamientos del
tres de mayo de 1808 (1814). Pintados en parte para evitar las dudas de los que le
tachaban de afrancesado. Es una exhibición de patriotismo madrileño, pero presenta
algunas novedades: es una pintura sin héroes concretos, es la acción de una masa
anónima que muestra ante la muerte las distintas actitudes que puede tener el hombre:
exaltación, piedad, temor, valor ciego,...

En su cuadro de Los fusilamientos Goya coloca un único foco de luz: un pequeño farol que
sumerge en la penumbra a los soldados e ilumina frontalmente las figuras de los
madrileños que se disponen a morir, destacando la expresividad de sus rostros. Destaca
sobre todos, la figura con los brazos en alto vestido con una camisa blanca, centro del
cuadro al recoger y reflejar la luz que emana del farol. La técnica de amplias pincelada y
brochazos de color añade más expresividad a la obra.

El artista reduce al mínimo las referencias al espacio o a la indumentaria para centrarse en


los personajes. Hay escenas esperpénticas, de Inquisición, persecuciones políticas.
También toca temas cotidianos -mendigos, mozos, celestinas, prostitutas...- pero evita el
envaramiento y pose usual en el costumbrismo de la época.

En esta época Goya sigue realizando encargos y retratos (retrato de Fernando VII y otros
más personales como su Autorretrato, 1815 o el de Marianito Goya). Pero éstos han
descendido notablemente. Goya tiene un estilo muy personal que a veces no coincide
con los gustos cortesanos del momento. Esta circunstancia le permitió dedicar mayor
tiempo a su obra más personal e imaginativa, pero no por ello menos interesantes.

4.5. Las Pinturas negras

No sabemos que razones le movieron a adquirir la Quinta a la orilla del Manzanares.


Quizás la situación política y la actividad de la Inquisición o su relación con Leocadia Weis,
treinta años más joven que él. Por otra parte su salud no era muy firme. Es el tiempo
donde pinta sus mejores cuadros religiosos Cristo en el monte de los Olivos (1819) y La
última comunión de San José de Calasanz (1819).

También es la época de sus Pinturas Negras, catorce óleos sobre yeso que muchos críticos
consideran como su testamento artístico. Goya ha abandonado totalmente las seductoras
superficies del rococó para profundizar en los más primitivos y violentos sentimientos
humanos captados con un expresionismo deformante. Todo es negro en estas pinturas: el
horizonte, el cielo, los personajes y la multitud.

Forman parte de esta serie cuadros como Leocadia, Saturno devorando a su hijo, Judith y
Holofernes, Dos viejos comiendo, La Romería y El Aquelarre, y El perro semihundido.

En estos años, antes de su marcha de España, Goya ha preparado la serie de grabados al


aguafuerte y al aguatinta, que titula Disparates o Proverbios. Representan la unión más
precisa entre lo tenebroso, lo siniestro y lo grotesco. Goya recoge temas populares como
el carnaval, el baile, el manteo...; otros de carácter erótico como en Disparate
desenfrenado, otros de carácter onírico e incluso alucinatorio como en Disparate pobre o
Modo de bolar... Son imágenes dominadas por la libertad de una fantasía sin restricciones,
el uso expresivo de la luz y del espacio y el movimiento carnavalesco de las figuras.

La invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis y la implantación de un feroz absolutismo
determinaron la salida de Goya de España. Así lo hace, alegando motivos de salud.

Durante estos últimos años, Goya dibuja, pinta y hace litografías. Su temática es diversa:
hechos cotidianos, ideológicos, fantasías, diversiones, mendigos... galería plural de
personajes y escenas con una técnica magistral. Destacan, especialmente, entre sus
pinturas, La lechera de Burdeos y el retrato de Juan Bautista de Muguiro.

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