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Recurso de Casación Pensión de Sobrevivientes

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CECILIA MARGARITA DURÁN UJUETA

Magistrada ponente

SL772-2022
Radicación n.° 87766
Acta 07

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de febrero de dos mil


veintidós (2022).

Decide la Sala el recurso de casación interpuesto por


ROCÍO DEL CARMEN ESLAVA DUEÑAS contra la sentencia
proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del
Distrito Judicial de Barranquilla, el cinco (5) de noviembre de
dos mil diecinueve (2019), en el proceso que le instauró a la
ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES -
COLPENSIONES-.

Se reconoce personería al doctor Samir Vargas Moreno,


con T.P. 238130 del Consejo Superior de la Judicatura, como
apoderado de Colpensiones, en los términos del poder
obrante en el documento 9 del cuaderno digital de la Corte.

I. ANTECEDENTES

Rocío del Carmen Eslava Dueñas llamó a juicio a la


Administradora Colombiana de Pensiones -Colpensiones-

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con el fin de que se declarara que el señor Francisco Roa


Torres dejó causada la pensión de sobrevivientes por
aplicación del principio de la condición más beneficiosa y, en
consecuencia, se condenara al reconocimiento y pago de tal
derecho, a partir del «25 de junio de 2002, fecha en la cual fue
solicitada y negada la pensión», junto con las mesadas
adicionales, debidamente indexadas, los intereses
moratorios, lo probado ultra y extra petita, así como las
costas del proceso (f. ° 1 a 9 y 49 a 46, cuaderno principal).

Fundamentó sus peticiones en que: i) en calidad de


cónyuge, sin indicar cuando se consumó el rito matrimonial,
convivió con el señor Francisco Roa Torres, durante 21 años,
hasta el 25 de junio de 2000, data del fallecimiento de este
último; ii) dependía económicamente de él y, iii) el causante
estaba afiliado al ISS, hoy Colpensiones, desde el 22 de
marzo de 1977 y cotizó en toda su vida, 388.46 semanas.

Informó que «al momento del [deceso] de su esposo»,


solicitó a la accionada dicha prestación, la que se negó por
Resolución n.° 002397 de 2001, pero se otorgó una
indemnización sustitutiva con soporte en 277 septenarios.
Nuevamente, el 24 de octubre de 2013 requirió el derecho, lo
que se atendió desfavorablemente por Acto Administrativo
n.° GNR 196648 del 30 de mayo de 2014, porque ya había
recibido la indemnización aludida.

También lo pidió el 9 de septiembre de 2016 y la


convocada por Decisión Administrativa n.° GNR 325796 del
8 de octubre del mismo año, le indicó que el de cujus no dejó

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causada la pensión, dado que a la data del suceso mortal


tenía 121,71 semanas. Frente a esta determinación, el 23 de
octubre de 2016, presentó recurso de apelación y por
Determinación n.° GNR 325796 se confirmó la decisión
inicial.

Memoró que, el 16 de noviembre de 2011, la convocada


expidió una historia laboral en la que reflejó un total de
268,57 semanas, mientras que el 17 de junio de 2016 emitió
otra en la que reportó 121,77, sin contabilizar -de manera
infundada- el tiempo laborado: i) del 30 de noviembre de
1979 al 23 de septiembre de 1982, que competen a 146,86 y,
ii) desde el 1° de abril de 1982 hasta el 30 de mayo de 1982,
para un total de 8,48.

Exaltó que en tales registros no se tuvieron en cuenta


las siguientes inconsistencias, que sintetizó así:

EMPLEADOR INCONSISTENCIA RELACIÓN TIEMPO REAL


COTIZADO
Sin nombre 23,29 0 23,29
(ID.17018200017)
Samuel Silberblum 17,43 31,71 49,14
Álvaro Pacheco 70,68 4,29 74,88
Valbuena
Total inconsistencias 111,14

Por tanto, consideró que, si se acogiera el tiempo


realmente laborado por su cónyuge, tendría 388,55 semanas,
así:

EMPLEADOR SEMANAS
Troquelado del Caribe Ltda. 66,57
Sin nombre 23,29
(ID.17018200017
Samuel Silberblum 49,14

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Col Singer Sewing Machine Company 146,86


Servicios de Vigilancia Gemelos 8,58
Seguridad Burns de Colombia S. A. 19,14
Álvaro Pacheco Valbuena 74,88

Colpensiones se opuso a las pretensiones. En cuanto a


los hechos, aceptó las fechas de afiliación a tal entidad y la
de fallecimiento del señor Roa Torres, las solicitudes
pensionales, su negativa, el recurso de apelación y su
respuesta. Respecto de los demás, manifestó que no le
constaban.

En su defensa, propuso como excepciones de mérito las


de falta de causa para demandar, cobro de lo no debido,
buena fe, prescripción, imposibilidad de costas, gastos del
proceso y la declaratoria de otras excepciones (f.° 63 a 68,
ibidem).

II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA

El Juzgado Sexto Laboral del Circuito Judicial de


Barranquilla, mediante fallo del 9 de febrero de 2018 (f.° 93
a 94 acta y 103 CD, ibidem), dispuso:

PRIMERO: DECLARAR probada parcialmente la excepción de


prescripción, respecto de las mesadas causadas con anterioridad
al 24 de octubre de 2010, de conformidad a lo estudiado en la
parte considerativa de este proveído.

SEGUNDO: DECLARAR no probadas las demás excepciones


invocadas por la entidad demandada en su contestación de la
demanda, según lo considerado.

TERCERO: CONDENAR a la entidad demandada Colpensiones a


reconocerle y pagarle a la demandante, señora Rocío del Carmen
Eslava Dueñas, su derecho a la pensión de sobrevivientes,
reconocida a partir de la fecha del causante (sic), es decir, 25 de

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junio de 2000, aplicando el estatus o reconocimiento a partir de


la fecha 25 de octubre de 2010.

Se ordena el reconocimiento en la suma equivalente a 1 SMLMV


para esa anualidad, es decir, la suma equivalente a $260.100.

Se ordena igualmente el reconocimiento de las mesadas


adicionales causadas y se incrementaran estas mesadas, de
conformidad con el IPC certificado por el DANE para los años,
subsiguientes, lo anterior conforme a lo considerado en la parte
motiva de esta providencia.

CUARTO: CONDENAR a Colpensiones a reconocer a la


demandante, señora Rocío del Carmen Eslava Dueñas, los
intereses de mora descritos en el artículo 141 de la Ley 100 de
1993, a partir del 24 de octubre de 2013, estos intereses se
cancelaran, de conformidad con el IPC certificado por el DANE
para esa anualidad.

QUINTO: ORDENAR a la demandada Colpensiones efectuar los


descuentos a la salud sobre las mesadas pensionales reconocidas
en la presente providencia, conforme lo establece el artículo 204
de la Ley 100 de 1993.

SEXTO: ORDENAR a Colpensiones a descontar de las mesadas


pensionales en la presente providencia la suma reconocida a
manera de indemnización sustitutiva a la parte demandante,
correspondiente al valor por la suma única de $1.842.193, según
lo establecido en la Resolución n.° 002397 del 30 de agosto de
2001 y a lo considerado en la parte motiva de esta providencia.

SÉPTIMO. De conformidad a la presente decisión, una vez


ejecutoriado el presente fallo, Colpensiones deberá incluir a la
señora Rocío del Carmen Eslava Dueñas, en la respectiva nómina
de pensionada para el pago de las mesadas.

OCTAVO: CONDENAR a la demandada Colpensiones a pagar las


costas dentro del presente proceso, para lo cual se señalan como
agencias en derecho la suma correspondiente a 5 SMLMV […]

III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA

La Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito


Judicial de Barranquilla, previo a decidir de fondo, por
providencias del 30 de enero de 2019 (f.° 105 y 106, ibidem)
y 13 de febrero de tal añada (f.° 109 y 110, ibidem), ofició al
señor Álvaro Pacheco Valbuena para que rindiera declaración

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sobre la certificación laboral que expidió al causante, lo cual


se desarrolló el 19 de febrero del mismo año (f.° 118 CD y 119
acta, ibidem).

Surtido lo anterior, resolvió el recurso de apelación de


la demanda y el grado jurisdiccional de consulta a favor de
esta parte, por sentencia del 5 de noviembre del año mentado
(f.°129 CD y 141 acta, ibidem), en la que revocó la decisión
inicial y absolvió a la llamada a juicio. No fijó costas en tal
sede y las de primera las dispuso a cargo de la parte activa.

En lo que interesa al recurso extraordinario, estableció


como problema jurídico, determinar si el de cujus causó del
derecho pensional reclamado, de conformidad con el artículo
46 de la Ley 100 de 1994 y, en caso afirmativo, establecer sí
procedían los intereses moratorios y las excepciones.

Para iniciar, tuvo como hechos no discutidos que: i) el


25 de junio de 2000, falleció el señor Roa Torres, según
registro de defunción (f.° 31, ibidem); ii) el 23 de junio de 1979
se celebró el vínculo matrimonial entre la demandante y el
causante (f.° 34, ibidem) y, iii) por Resolución n.° 2397 de
2001, se reconoció a la petente indemnización sustitutiva,
liquidada sobre 277 semanas y en cuantía de $1.842.193 (f.°
3 a 17 y 23 a 28, ibidem).

En ese orden, decretó que se encontraba en discusión


la densidad de cotizaciones. Para ello, acudió al precepto 46
de la Ley 100 de 1993 original, atendiendo la data del óbito,
el cual exige 26 semanas en cualquier tiempo, si al momento

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del deceso el señor Roa Torres era afiliado o 26 en el año


inmediatamente anterior, si no tuviese tal calidad o «incluso
300 semanas antes del 1° de abril de 1994, que le hubieren
permitido acceder a ese beneficio en cualquier tiempo en
aplicación del principio de la condición más beneficiosa».

Descendió lo preliminar y encontró que en el plenario


reposaban tres reportes de aportes, que daban cuenta de lo
siguiente:

1. El del 16 de noviembre de 2011, registraba 258.67


semanas desde el 22 de marzo de 1977 al 30 de septiembre
del año 1999, con diferentes superiores y presentaba mora o
presunta deuda así: a) del 19 de septiembre de 1977 al 28 de
febrero de 1978, equivalente a 23.29 septenarios con el
superior sin nombre; b) del 1° de abril de 1982 al 25 de agosto
de 1982, lo que corresponde a 7.86 semanas, con la empresa
Servicios de Vigilancia Gemelos LP y, c) del 1° de enero de
1998 al 30 de septiembre de 1999, en el que no anotaron
semanas con el empleador Álvaro Pacheco Valbuena.

2. El del 17 de junio de 2016, reconoció 121.71


semanas, excluyó el lapso del 30 de noviembre de 1979 al 22
de septiembre de 1982, por 1846.86 con el dador de empleo
Singer Sewing Machine Company y tenía mora en los
siguientes ciclos: a) entre el 19 de septiembre de 1977 al 28
de febrero de 1978, esto era, 23.29 con el subordinante sin
nombre y, b) del 1° de noviembre de 1998 al 30 del mismo
mes y año con el patrono Álvaro Pacheco Valbuena.

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También, observó que: a) en noviembre de 1998


presentó doble ciclo; b) del 1° de septiembre de 1998 al 1° de
junio de 2000, se dio una vinculación con el Consorcio
Prosperar, pero indicaba que «el valor de los subsidios fue
devueltos al Estado por Decreto 3771» y, c) con el empleador
Álvaro Pacheco Valbuena aparecen cancelados los meses de
septiembre y noviembre de 1998, «el primero aplicado al
período declarado y el segundo con anotación del ciclo doble y
pago aplicado a periodos anteriores».

3. El del 2 de agosto de 2017, evidenciaba 123.85


semanas, desde el 22 de marzo de 1977 hasta el 30 de
noviembre de 1998, en la que igualmente se reportó que, de
octubre a junio de 2000, los subsidios del Consorcio
Prosperar fueron devueltos al Estado por mora del afiliado en
el pago de su aporte. Asimismo, se imputó mora en los
siguientes lapsos: a) entre el 19 de septiembre de 1977 y el
28 de febrero de 1978, que correspondían a 23.29
semanarios con el subordinante sin nombre; b) 6.43
semanas del 1° de septiembre de 1998 al 30 de noviembre
del mismo año con Álvaro Pacheco Valbuena y, c) de octubre
de 1998 a junio de 2000, el subsidio con el Consorcio
Prosperar se reintegró al Estado por Decreto 3771.

De lo preliminar, concluyó que:

En el reporte de semanas cotizadas visible a folio 81 que fue el


último y aportado por la demandada, se observa que las
cotizaciones del afiliado fueron hasta el 30 de noviembre del año
1998, registrando 123.85 semanas siendo su última cotización
la que se registra con el empleador Álvaro Pacheco Valbuena,
observándose que con este empleador las cotizaciones van del 1°

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de septiembre hasta el 30 de noviembre del año 1998. En este


último reporte de semanas se corrige la presunta deuda del
empleador Álvaro Pacheco Valbuena respecto al período del 1° de
septiembre hasta el 30 de noviembre del 1998, que se registraba
en los anteriores informativos.

Sin embargo, dentro del expediente se encuentra a folio 41 una


certificación laboral suscrita por este empleador el 2 de marzo del
año 2000, donde hace constar que el causante laboró para él
hasta el 15 de febrero del año 2000, lo que indica que el vínculo
laboral con ese empleador se extendió más allá de su último
aporte, que fue en noviembre del 1998, el cual permitiría inferir
la deuda patronal alegada, lo cual se corrobora por lo
manifestado por los testigos, quienes manifestaron que al
momento de la muerte del señor Francisco Roa Torres se
encontraba laborando como conductor de Álvaro Pacheco
Valbuena.

Recordó que el señor Álvaro Pacheco Valbuena rindió


declaración, el 19 de febrero de 2019, para corroborar la
información de la constancia suscrita por él, en la que
manifestó que «había expedido tal certificación laboral,
ratificando lo consignado en ella».

No obstante, asentó que el causante tenía cotizaciones


por el Consorcio Prosperar entre septiembre del 1998 y junio
de 2000 con la anotación de «subsidio devuelto al Estado por
Decreto 3771 de 2007», cuyas particularidades y distribución
del pago sintetizó.

Por tanto, consideró que:

[…] se desestima la supuesta vinculación laboral del señor


Francisco Roa Torres con el señor Álvaro Pacheco Valbuena en
este periodo, por tal no puede tenerse como periodo de semanas
en mora y válidas que puedan sumarse a beneficio del afiliado
sobre todo porque en el reporte de semanas indica que en dicho
período la vinculación era con el Consorcio Prosperar.

Se concluye de este modo que Francisco Roa Torres de manera


independiente y a través de ese Consorcio se vinculó al sistema

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pensional y resulta obvio que fue este quien incumplió con el


pago de la fracción de la cotización a su cargo, lo que condujo
finalmente con la devolución del subsidio al Estado

En consecuencia, dicha mora no puede ser tenida en cuenta para


contabilizar las semanas a validar para la consolidación del
derecho, pues se reitera esa certificación o esa aludida
vinculación laboral que supuestamente tuvo el fallecido con este
señor Pacheco Valbuena aparece contraria a su vinculación al
sistema como trabajador independiente.

En cuanto a la mora del periodo comprendido del 30 de


noviembre de 1979 al 22 de septiembre de 1982, equivalente
a 146.86 semanas con el empleador Singer Sewing Machine
Company, exaltó que a folios 88 a 89 del cuaderno principal,
descansaba certificación laboral expedida por el gerente de la
mentada entidad, validando dicho tiempo; documental que,
además, la aportó Colpensiones.

Así, arguyó que en ese lapso sí se dio una mora patronal


en los pagos al SGP, sin que tal omisión pudiera perjudicar
al trabajador, máxime que la AFP contaba con diferentes
mecanismos legales para su cobro, incluso tenía la facultad
de sancionar por ello. Por tanto, consideró que tales ciclos
debían computarse.

En consecuencia, de conformidad con los reportes


visibles a folios 35, 36, 79 a 81 ibidem, encontró acreditado
que el causante durante toda su vida aportó 271 septenarios,
esto fue del 22 de marzo de 1977 al 30 de noviembre de 1998
y en su último año de vida, a saber, del 25 de junio de 1999
al 25 de junio de 2000, no efectuó ninguna cotización, por lo
que no reunió lo exigido por el artículo 46 de la Ley 100 de
1993. Y tampoco era viable emplear la condición más

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beneficiosa, ya que arribó a las «300 semanas antes del 1° de


abril de 1994».

IV. RECURSO DE CASACIÓN

Interpuesto por la demandante, concedido por el


Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.

V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN

Pretende que la Sala «case totalmente» la sentencia


impugnada, en cuanto revocó la providencia de primer grado
(f.° 3, documento 3 del cuaderno de la Corte digital).

Con tal propósito, formula cuatro cargos por la causal


primera de casación, que fueron objeto de réplica conjunta
los dos últimos y se estudia a continuación la denuncia
inicial y, en caso de ser necesario, se procederá a los
siguientes.

VI. CARGO PRIMERO

Acusa el proveído atacado de violar indirectamente, en


la modalidad de aplicación indebida, «la Ley 100 de 1993, en
los artículos 46 versión original, el Acuerdo 049 de 1990
artículo 6° y 25, aprobado por el Decreto 758 de 1990,
artículos 29, 48 y 53 de la CP, 60 y 61 CPLSS».

Tales quebrantos normativos ocurrieron por los errores


evidentes de hecho que enlistó así:

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No dar por demostrado, estándolo que el causante del derecho sí


contaba con más de 26 semanas de cotización, dentro del año
inmediatamente anterior a la fecha de la muerte que lo fue 25 de
junio del 2000 al 25 de junio de 1999.

No dar por demostrado, estándolo, que el difunto Francisco Roa


Torres, causante del derecho, tuvo como último empleador al
señor Alberto (sic) Pacheco Valbuena, conforme a testimonio de
este.

No dar por demostrado, estándolo, que el causante del derecho


Francisco Roa Torres, estuvo afiliado, como trabajador
dependiente del señor Alberto (sic) Pacheco Valbuena, en el lapso
del 1.° de septiembre de 1998 al 15 de febrero de 2000.

No dar por demostrado estándolo que existe mora patronal en el


pago de aportes a pensión por parte del patronal Alberto (sic)
Pacheco Valbuena.

No dar por demostrado, estándolo, que no existe prueba alguna,


que pueda controvertir, la afirmación del señor Alberto (sic)
Pacheco Valbuena, sobre los extremos laborales entre el
causante y su último empleador.

Dar por demostrado, sin estarlo, que el causante del derecho


Francisco Roa Torres, estuvo afiliado a Prosperar hoy
Colpensiones en el periodo, septiembre de 1998 hasta la fecha de
la muerte.

Dar por demostrado, sin estarlo, que esa afiliación a Prosperar,


hoy adulto mayor, corresponde al señor Francisco Roa Torres,
toda vez que el número no corresponde a la identificación que en
vida tuvo el causante.

Dar por demostrado, sin estarlo, que el causante del derecho no


tiene aportes posteriores a la fecha octubre de 1998 con el
patronal Alberto (sic) Pacheco Valbuena.

Ello por la apreciación equívoca de los siguientes


elementos de convicción:

1. Las historias laborales del 16 de noviembre de


2011, 17 de junio de 2016 y 2 de agosto de 2017 (f.° 35,
36 y 81, cuaderno principal), la certificación del señor
Álvaro Pacheco Valbuena (f.° 41, ibidem), la Resolución

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n.° 2397 del 2001 del ISS (f.° 90, ibidem), la recepción de
declaración del señor Álvaro Pacheco del 19 de febrero
del 2019 y los comprobantes de pagos de autoliquidación
(f.° 42, 43 y 44 ibidem).

Sostiene que el ad quem erró al estudiar los reportes de


semanas aludidos, porque no hizo inferencia alguna sobre
que no existió «ni un solo pago del causante del derecho a
Prosperar, hasta el punto de que aparece anotación […] en
todos los periodos que el subsidio fue devuelto al Estado por
falta de pago del beneficiario». Esta ausencia de cancelación
«a todas luces no fue valorada íntegramente […] y sólo hizo
énfasis en la afiliación a Prosperar» e ignora que, al no
realizarse ningún desembolso, no existe un acto expreso y
voluntario que refleje que el de cujus estaba vinculado al
sistema subsidiado y «no desvirtúa el hecho de la vinculación
o relación con Alberto (sic) Pacheco, en el lapso del 1° de
septiembre de 1998 hasta febrero 15 de 2000».

En armonía con ello, aduce que los comprobantes de


pagos de autoliquidación (f.° 42, 43 y 44, ibidem), muestran
que se realizaron contribuciones con posterioridad a la fecha
de la supuesta vinculación al Consorcio Prosperar, en
especial aquellos de abril y mayo de 1999 que enmarcan que
el causante seguía con su afiliación al sistema contributivo,
a través del patrono Álvaro Pacheco Valbuena, por lo que:

[…] no le puede resultar extraño al ad quem una relación laboral


del causante del derecho con el patronal Alberto (sic) Pacheco en
los meses que aparece una supuesta vinculación a Prosperar,
cuando de hecho existen unas documentales no tachadas de
falso y agregadas en debida forma, practicadas en juicio, que dan

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prueba que, si existía una relación contractual vigente, en meses


posteriores a la fecha octubre de 1998.

De igual manera, se refiere a la certificación visible a


folio 41 ibidem, que fue ratificada por el señor Pacheco
Valbuena en audiencia del 19 de febrero de 2019, diligencia
en la que aseveró que el causante fue su trabajador del 1° de
septiembre de 1988 al 15 de febrero de 2000, que lo afilió al
régimen contributivo en pensiones y admitió la suscripción
de tal documento; todo lo cual, menciona, concuerda con la
Decisión Administrativa n.° 002397 de 2001.

Considera que el colegiado se equivoca al concluir que


el de cujus tuvo una vinculación al régimen subsidiario, por
lo que no podía existir una relación laboral vigente, dado que
la realidad probatoria patentiza cotizaciones en octubre y
noviembre de 1998, abril y mayo de 1999, con Pacheco
Valbuena. Por tanto, era claro que el nexo contractual seguía
en vigor, incluso hasta febrero de 2000.

2. La Resolución n.° 2397 de 2001 emitida por el ISS


(f.° 90, ibidem), los testimonios de José Jiménez Noriega
y Elizabeth Linero, así como la documental de folios 41,
42, 43 y 44 ibidem.

Discurre que en el acto administrativo mentado se


reconoció que el afiliado fallecido tuvo como último
empleador al señor Álvaro Pacheco Valbuena, sin mencionar
la afiliación a Prosperar o que hubiera tenido la calidad de
independiente.

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De la certificación de folio 41 ibidem y la declaración del


señor Pacheco Valbuena, extrae que el causante fue su
trabajador, ya que le conducía un carro Chevrolet para su
actividad comercial de venta de montura y lentes, lo que se
dio del 1° de septiembre de 1998 al 15 de febrero de 2000.

También, reprocha bajo el concepto de falta de análisis:

1. Las pruebas documentales de folios 42, 43 y 44


ibidem, en relación con la declaración del señor Álvaro
Pacheco Valbuena del 19 de febrero de 2019 en segunda
instancia.

Plantea que los medios escritos referidos, que no fueron


mencionados por el ad quem, demuestran que se dieron
aportes después de octubre de 1998 por el señor Pacheco
Valbuena en calidad de subordinante. Por tanto, la
deducción del Tribunal:

[…] es ilógica al dar, por no posible, por existir una supuesta


afiliación a Prosperar, es decir hace una deducción, que no puede
haber relación laboral mientras estuvo vigente la afiliación a
Prosperar, cuando de las documentales expuesta en este cargo
se tiene que sigue vigente la relación laboral entre Alberto(sic)
Pacheco Valbuena y el causante y esto porque son actos
sucedidos en fecha noviembre de 1998, abril y mayo de 1999.

Todo lo cual guarda conexión con el certificado de folio


41 ibidem, la Decisión Administrativa n.° 3297 de 2001, la
declaración de Pacheco Valbuena del 19 de febrero de 2019
y los testigos, por lo que no existe ningún acervo probatorio
que desmienta que la relación fue hasta febrero de 2000 (f.°
4 a 10, documento 3 del cuaderno de la Corte digital).

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VII. RÉPLICA

Exalta que se incurrió en los siguientes errores de


técnica: i) no se atacaron todos los pilares del fallo de
segundo grado, por ejemplo, el no cumplimiento de los
requisitos de la Ley 100 de 1993 original, así como la
inviabilidad de acudir al Acuerdo 049 de 1990, en aplicación
de la condición más beneficiosa; ii) no se demostró cuál fue
el dislate probatorio; iii) acomete contra la demanda y los
testimonios, cuando no son calificadas y, iv) como si fuera un
alegato de instancia, la censura se limitó a expresar porqué,
en su criterio, se debió otorgar la prestación.

En cuanto al fondo del asunto, aduce que el de cujus no


tuvo cotizaciones de 1998 al 2000, por lo que no acreditó las
26 semanas en el año inmediatamente anterior, como lo
dispone la Ley 100 de 1993 original (f.° 2 a 4, documento 7
del cuaderno de la Corte digital).

VIII. CARGO SEGUNDO

Denuncia la sentencia emitida por el juez plural de


violar directamente, a través de la vulneración medio, «los
artículos 164, 165, 167 y 176 del CGP, 54, 60, 61, 83 del
CPTSS, en concordancia con el 145 del CPTSS», lo que llevó a
la infracción directa de «los artículos 11, 13, 29 num. 2°, 48,
53, 228 de la Constitución Política, artículo 15 y 46 de la Ley
100 de 1993, versión original y 141 de la Ley 100 de 1993».

SCLAJPT-10 V.00
16
Radicación n.° 87766

En el soporte de la acusación, argumenta que la libre


formación del convencimiento del juez, de conformidad con
el precepto 61 del CPTSS, no supone arbitrariedad y aunque
cuenta con la potestad para dar más valor a un elemento
probatorio sobre otro, ello no implica que no las aprecie todas
en conjunto y, mucho menos, es procedente desvirtuar lo
dicho por un declarante, sin tener una prueba oponible.

En el examine, recuerda que el operador de segundo


grado practicó la declaración del señor Pacheco Valbuena
con el objeto de establecer si existió vínculo laboral con el de
cujus; la cual no fue tachado, ni se insinuó que fuera
sospechosa. Ello guardó relación con la constancia laboral de
folio 41 ibidem, las cotizaciones y unas autoliquidaciones.

Por tanto, considera que debieron valorarse en conjunto


y no, como lo hizo el operador judicial, «de manera subjetiva,
desacreditar la actividad probatorio del accionante y la verdad
y realidad de los hechos, sin justificación alguna».

Reitera lo argumentado en el cargo precedente sobre las


cotizaciones con posterioridad a octubre de 1998, de acuerdo
con las documentales de folios 42 a 44 ibidem, así como lo
referente a que no se reportó ningún pago por el Consorcio
Prosperar.

Por último, acude a la prerrogativa 164 del CGP sobre


la necesidad de la probanza, el que reproduce y ratifica que
el juzgador de apelaciones desatendió la valoración armónica
de los medios de convicción y que no era posible «hacer un

SCLAJPT-10 V.00
17
Radicación n.° 87766

juicio de validez de la declaración de fecha 19 de febrero de


2019 […] y ponerla en duda, sin tener una prueba que la
desmienta». (f.° 11 a 13, documento 3 del cuaderno digital de
la Corte).

IX. RÉPLICA

Arguye que no se cumplen los presupuestos para


acreditar la omisión en el cobro coactivo de las semanas en
mora, dado que no se probó el lazo laboral con el señor
Pacheco Valbuena, ni los extremos temporales. Por tanto,
asevera que resulta desacertado imputar responsabilidad a
la AFP de unos ciclos en mora, cuando existe incertidumbre
sobre su causación (f.° 4 y 5, ibidem).

X. CARGO TERCERO

Acomete el fallo del colegiado de vulnerar por el sendero


jurídico, en el sub-motivo de infracción directa, «la
Constitución Política de Colombia, artículos 2°, 11, 13, 29, 48,
53 y 228, Ley 100 de 1993, artículos 15, 46 y 141».

En el fundamento de la imputación, indica que esta


Corporación ha requerido a los falladores de instancia para
que agoten todos los mecanismos procesales, incluso las
herramientas oficiosas, en aras de esclarecer la verdad, «de
tal forma que en el caso que nos ocupa se soslaya, incluso que,
desconoc[e] el debido proceso, [cuando] se dej[a] de apreciar
pruebas o se subestim[a] la misma o no se ha[ce] un verdadero

SCLAJPT-10 V.00
18
Radicación n.° 87766

análisis del material allegado».

Insiste que el acervo probatorio refleja que existió una


relación laboral del causante con Pacheco Valbuena, durante
la cual aquél tuvo vinculación al SGP, del 1° de septiembre
de 1998 al 15 de febrero de 2000, lo que incluso es
confirmado por la certificación laboral (f.° 41, ibidem), que, a
su vez, fue revalidada por el emisor en declaración ante el ad
quem. Y como en tal nexo contractual se dio mora en los
aportes, ello no puede perjudicar al afiliado y debe la AFP
responder ante su pasividad en las acciones pertinentes, de
conformidad con los cánones 24 de la Ley 100 de 1993, 5°
del Decreto 2633 de 1994 y 13 del Decreto 1161 de 1994.

Asevera, al igual que en las denuncias previas, que el


escrito de folio 41 ibidem, así como la declaración del señor
Pacheco Valbuena del 19 de febrero de 2019 y la Resolución
n.° 2397 de 2001, acreditaron los extremos del lazo de
trabajo.

Finalmente, reproduce fragmentos de la providencia CC


T101-2020 (f.° 13 a 17, documento 3 del cuaderno de la Corte
digital).

XI. CARGO CUARTO

Reprocha la providencia del juez de alzada de


quebrantar por el camino jurídico, en la modalidad de
infracción directa, los «artículos 15, 22 y 24 de la Ley 100 de
1993, artículo 5° del Decreto 2633 de 1994, artículo 13 del

SCLAJPT-10 V.00
19
Radicación n.° 87766

Decreto 1161 de 1994, en consonancia con los artículos 48 y


53 de la Constitución Política de Colombia».

Menciona que en los documentos de folios 35, 36 y 81


del cuaderno principal, el empleador Pacheco Valbuena
certificó que el causante fue su trabajador, los extremos del
vínculo, los aportes efectuados y que firmó la constancia
laboral de folio 41 ibidem, lo que guarda relación con el Acto
Administrativo n.° 2397 de 2001, en la que se adujo quién
fue el último patrono del de cujus.

En ese orden, rememora que existió una relación


laboral que abarcó 31 semanas en mora antes del deceso del
señor Roa Torres, las cuales debían computarse, dada la
afiliación, como se dijo en proveído que identificó con
radicado «1355 de 2019».

Reitera lo expuesto en ataques previos sobre la


inexistencia de un acto voluntario y expreso que reflejara la
vinculación al sistema subsidiado, ni prueba que desvirtué el
enlace con el señor Pacheco Valbuena (f.° 17 a 19, documento
3 del cuaderno digital de la Corte).

XII. RÉPLICA

Afirma que los cargos presentan los siguientes yerros


técnicos: i) acude a argumentos fácticos cuando se dirigieron
por el sendero jurídico; ii) no sostiene cuál fue el
desconocimiento o la ignorancia normativa y, iii) se
circunscribió a exponer los errores que en su criterio cometió

SCLAJPT-10 V.00
20
Radicación n.° 87766

el fallador de segundo grado, pero no derribó la presunción


de acierto y legalidad de la que goza la sentencia.

Esgrime que el hecho de que el Tribunal no hubiera


actuado conforme a los intereses de la parte activa, no
significa que incurrió en las equivocaciones endilgadas (f.° 5
a 7, ibidem).

XIII. CONSIDERACIONES

Sea lo primero señalar que el alcance de la impugnación


resulta inapropiado, comoquiera que el recurrente pasó por
alto indicar cuál debía ser la actuación de la Sala en relación
con la decisión del a quo, una vez quebrada la determinación
impugnada, vale decir, sí confirmar, modificar o revocar la
providencia de primer grado y, en los dos últimos eventos,
señalar el sentido en que debe remplazarse. Sin embargo, tal
falencia resulta plenamente superable, dado que, de una
lectura integral de la demanda de casación, se logra entrever
que lo pretendido es la confirmación del fallo inicial; máxime
que este resultó condenatorio y otorgó el derecho.

Asimismo, no se individualiza, desde un principio, las


pruebas que fueron indebidamente valoradas y aquellas que
consideró que no se estudiaron, ya que al comenzar la
denuncia se adujo exclusivamente que se arribó a los errores
fácticos «por evidentes errores de hecho que aparecen
manifiestos en autos por apreciación errónea de unas pruebas
y falta de apreciación en otras».

SCLAJPT-10 V.00
21
Radicación n.° 87766

No empece, dicha omisión no repercute en el estudio de


la acusación, en la medida que en el desarrollo de aquella se
presentan varios subtítulos frente a cada uno de los
elementos y en tal oportunidad los diferencia bajo el yerro
apreciativo en el que considera incurrió el ad quem.

También, le compete a este órgano de cierre revelar que


la censura cometió la vaguedad de indicar -al subdividir el
estudio de las pruebas - que la declaración del señor Pacheco
Valbuena en audiencia del 19 de febrero de 2019 (f.° 119,
ibidem) y los comprobantes de pago de autoliquidación de
aportes (f.° 42, 43 y 44, ibidem) fueron, por un lado,
indebidamente valorados y, por otra parte, no estudiados
(CSJ SL1810-2018).

Sin embargo, de los argumentos expuestos resulta


totalmente identificable que pretendía imputar la equivocada
evaluación del primero y la ausencia de estimación del
segundo, pues sus fundamentos se dirigen a tal conclusión;
incluso, de este último sostiene expresamente que tal medio
no fue siquiera mencionada por el Tribunal y, por tanto, en
ese camino los estudiará esta Corte.

No esta demás recordar que esta Corporación ha


sostenido que es dable proceder al estudio de la acusación si
se logra colegir cuál es el reproche a la providencia de
segunda instancia que se imputa, en especial cuando se trata
de derechos fundamentales, como lo es la seguridad social,
cuya omisión podría llegar a afectar otros derechos
constitucionalmente protegidos, verbigracia, la vida, el

SCLAJPT-10 V.00
22
Radicación n.° 87766

mínimo vital y móvil. Debido a ello, este órgano de cierre ha


instruido en sentencia CSJ SL9114-2014, que el desarrollo
histórico que le precede al recurso extraordinario ha
permitido que se adecue a:

[…] cada uno de los estadios del Derecho, pues ha sido necesario
sintonizarlo, no solo desde la ley, sino desde la jurisprudencia,
consiguiendo la superación de conceptos como el de la
proposición jurídica completa y la posibilidad de la integración
de las acusaciones, además de escollos como las deficiencias en
el alcance de la impugnación de la demanda, entre otros, bajo el
derrotero de que es viable que en algunos eventos pueda
entenderse el querer del recurrente, eliminando el exceso de
ritual manifiesto.

Por tanto, el deber de la Sala en sede de casación es


revisar la legalidad del proveído de segundo grado y si en ese
análisis encuentra que en aquella se han vulnerado derechos
de estirpe fundamental o mínimos irrenunciables, aun
cuando la demanda no sea un ejemplo a seguir, deberá
descender al estudio sobre si la determinación esta ajustada
al ordenamiento legal, confrontándola con la ley, en el
entendido que el recurso extraordinario es una herramienta
«de control de validez de las decisiones judiciales y, por tanto,
sirven para unificar las decisiones y evitar providencias
manifiestamente contrarias al orden constitucional y legal, lo
que incluye la verificación del respeto de los derechos
fundamentales» (CC C372-2011).

De tal suerte, analizado el ataque de forma integral, le


compete a este órgano de cierre establecer si el juez de alzada
erró al valorar indebidamente las historias laborales (f.° 35,
36 y 81, cuaderno principal), el certificado de trabajo

SCLAJPT-10 V.00
23
Radicación n.° 87766

expedido por el señor Álvaro Pacheco Valbuena (f.° 41,


ibidem) y la Resolución n.° 2397 del 2001 del ISS (f.° 90,
ibidem), así como al no estudiar los comprobantes de pago de
autoliquidación (f.° 42, 43 y 44, ibidem); todo lo cual llevó a
la aplicación indebida del artículo 46 de la Ley 100 de 1993.

En ese orden, se procede al análisis de las probanzas


mentadas, iniciando por aquellos que tienen la connotación
de calificados y, en caso de ser procedente, se descenderá a
los restantes.

1. Historias laborales del 16 de noviembre de 2011


(f.° 35, cuaderno principal), del 17 de junio de 2016 (f.°
36, ibidem) y del 2 de agosto de 2017 (f.° 81, ibidem),
emitidas por la demandada.

En términos generales la censura aduce que el


colegiado erró en su valoración, porque no tuvo en cuenta
que no se realizó ningún pago a través del Consorcio
Prosperar y tanto así que se anotó que el subsidio fue
devuelto al Estado. Por ello, no existió un acto expreso de
vinculación a través de tal sociedad, lo cual no desvirtúa la
relación laboral que el de cujus tuvo con el señor Álvaro
Pacheco Valbuena.

Pues bien, revisados los reportes de cotizaciones,


excluyendo de dicho examen el del 16 de noviembre de 2011,
pues sólo consta del resumen de semanas, la Sala evidencia
que:

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 87766

1.1. Historial de aportes del 17 de junio de 2016 (f.°


36, ibidem).

El causante, a través del empleador Álvaro Pacheco


Valbuena, reportó lo que a continuación se sintetiza:

Ciclo Días Días Observaciones


reportados cotizados
Septiembre de 1998 30 30 Pago aplicado al periodo
declarado
Noviembre de 1998 30 0 Ciclo doble
Noviembre de 1998 30 0 Pago aplicado a periodos
anteriores

De ello se deriva que el patrono mentado se encontraba


en mora y en ningún periodo se mencionó novedad de retiro.

A su vez, se observa que, desde «septiembre» de 1998


hasta junio de 2001, esto es, incluso después de la data de
deceso del afiliado, que lo fue el 25 de junio de 2000, se
estipula en la casilla de nombre o razón social al Consorcio
Prosperar, sin que se hiciera efectivo el pago, comoquiera que
en las columnas de «cotización», «cotización mora sin
intereses», «días reportados» y «días cotizados» se anota todo
en 0 y en la de observación se dispuso «valor del subsidio
devuelto al Estado por Decreto 3771».

1.2. Historia laboral del 2 de agosto de 2017 (f.° 81,


ibidem).

En esta oportunidad, se denota que por el superior


Álvaro Pacheco Valbuena se realizó el siguiente registro:

SCLAJPT-10 V.00
25
Radicación n.° 87766

Ciclo Días Días Observaciones


reportados cotizados
Septiembre de 1998 30 30 Pago aplicado al
periodo declarado
Octubre de 1998 30 15 Pago aplicado al
periodo declarado
Noviembre de 1998 30 0 Pago aplicado a
periodos
anteriores.

Esto significa que en este reporte se incluyeron 15 días


de la mensualidad de octubre de 1998, laborados con aquél.

Además, con el Consorcio Prosperar, de «octubre» de


1998 a junio de 2000, extremo final diferente al que se
reportó en el historial previo, nuevamente se puntualiza todo
en 0 y la misma anotación realizada en el historial de
cotizaciones preliminar, referente a la devolución del
subsidio al Gobierno.

De las pruebas referidas, se colige sin mayor dubitación


que se dio una aparente inscripción por medio del régimen
subsidiado en pensiones que estuvo a cargo de dicho
consorcio, pero finalmente no se hicieron efectivos los
aportes, pues el subsidio se retornó a la respectiva entidad.

Por tanto, el operador judicial erró al considerar que por


la simple mención de un eventual beneficio del Consorcio
Prosperar, sin considerar que no se hizo ciertas las
cotizaciones respectivas, en tales periodos la vinculación del
causante era con la aludida sociedad, desechando que en
realidad podría existir algún nexo laboral.

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26
Radicación n.° 87766

De igual manera, el juzgador de segundo grado falló al


deducir de esas pruebas, en especial del último reporte
datado del 2 de agosto de 2017 (f.° 81, ibidem) que el
causante:

[…] a través de ese Consorcio se vinculó al sistema pensional y


resulta obvio que fue este quien incumplió con el pago de la
fracción de la cotización a su cargo, lo que condujo finalmente
con la devolución del subsidio al Estado por expresa disposición
del artículo 24 del Decreto 3771 de 2007, tal como se anota en la
casilla observación del reporte de semanas, el cual señala
taxativamente los eventos en los cuales se pierde el derecho
aducido, uno de los cuales es justamente el no pago por parte del
afiliado de la parte del mismo que a él le corresponde.

En consecuencia, dicha mora no puede ser tenida en cuenta (min


32:13) para contabilizar las semanas a validar para la
consolidación del derecho, pues se reitera esa certificación o esa
aludida vinculación laboral que supuestamente tuvo el fallecido
con este señor Pacheco Valbuena aparece contraria a su
vinculación al Sistema como trabajador independiente.

Lo preliminar, porque de una lectura simple de estas


probanzas no se puede arribar a la aludida determinación,
pues la anotación lo único que manifiesta es que se devolvió
el subsidio «por el Decreto 3771», incluso sin indicar la
anualidad de esta norma.

Por consiguiente, el Tribunal no tenía los componentes


requeridos para aseverar que «resulta[ba] obvio», acudiendo a
sus términos, que el petente se vinculó al consorcio como
trabajador independiente y que fue aquél quien incumplió
con su pago, lo cual generó el reintegro del susidio.

Dichas aserciones desconocen lo que realmente se


deriva de las historias laborales y, además, lo contemplado
en los cánones 22 y 24 del citado decreto, ya que el primero

SCLAJPT-10 V.00
27
Radicación n.° 87766

demuestra que el beneficio se da para trabajadores


dependientes como independientes, por lo que el porcentaje
de la cotización varía, mientras que el segundo contempla
seis causales por las que se pierde el subsidio, por lo que
resulta inadmisible derivar de tal documental, per se, en cuál
de ellas se incurrió en el caso de autos.

En este punto se debe precisar que la Corte ya se


encuentra habilitada para analizar los elementos que no
tienen la connotación de calificados, comoquiera que se
encontró error con medio hábil.

2. Los comprobantes de pago de autoliquidación de


aportes (f.° folios 42, 43 y 44, ibidem).

La recurrente reprocha que el ad quem no valoró estos


comprobantes, debiendo hacerlo, porque reflejan que se
hicieron contribuciones al sistema general de pensiones en
el marco de la relación laboral con el señor Pacheco
Valbuena, incluso después de la «supuesta vinculación al
Consorcio Prosperar» y, además, ratifican que el vínculo
dependiente seguía vigente, pues «las mismas son el soporte
o comprobante de pago del aporte que hizo el empleador».

Pues bien, revisada la prueba se repara que


corresponden a contribuciones a seguridad social que al
unísono tienen la siguiente información: i) en la casilla de
nombre o razón social se registró a Álvaro Pacheco Valbuena,
así como en aquella referente al responsable; ii) en la
designación del afiliado se puntualizó al señor Francisco Roa

SCLAJPT-10 V.00
28
Radicación n.° 87766

Torres y, iii) tienen sello del seguro social que denota «recibido
con pago» o «pagado» con fecha de 20 de noviembre de 1998
(f.° 44, ibidem), 7 de abril de 1999 (f.° 42, ibidem) y 4 de mayo
de 1999 (f.° 43, ibidem).

En ese orden, ciertamente deambuló el fallador de


instancia al no acudir a dichos ingredientes probatorios y
contrastarlos con el análisis realizado frente a los restantes,
pues esa omisión incide en la determinación final, ya que los
aludidos documentos revalidan que: i) en los ciclos de abril y
mayo de 1999, el señor Álvaro Pacheco Valbuena, en calidad
de empleador, realizó aportes al sistema general de seguridad
social por su trabajador Roa Torres, sin que los mismos se
reflejen en los reportes de semanas del 17 de junio de 2016
(f.° 36, ibidem) y del 2 de agosto de 2017 (f.° 81, ibidem) y, ii)
tenía una relación laboral vigente con tal patrono más allá de
noviembre de 1998, último periodo anotado en las historias
laborales, hasta el punto que se ejecutaron los aludidos
tributos, lo que resulta armónico con lo expuesto en la
Constancia Laboral del 2 de marzo de 2000 y la Declaración
del dador de empleado del 19 de febrero de 2019.

3. Certificación del 2 de marzo de 2000 emitida por


el señor Álvaro Pacheco Valbuena (f.° 41, ibidem) y
declaración del éste en audiencia del 19 de febrero de
2019 (f.° 119, ibidem).

En cuanto a la Constancia Laboral del 2 de marzo de


2000, expedida por el señor Álvaro Pacheco Valbuena (f.° 41,
ibidem), la censura imputó su indebida apreciación, porque

SCLAJPT-10 V.00
29
Radicación n.° 87766

evidenciaba la existencia de una relación laboral del 1° de


septiembre de 1998 al 15 de febrero de 2000, lo que incluso
fue confirmado con la declaración que rindió en audiencia del
19 de febrero de 2019 (f.° 119, ibidem). En su concepto, ello
acreditaba que el causante tuvo un nexo de naturaleza
laboral con tal subordinante, que perduró hasta febrero de
2000, contrario a lo concluido por el ad quem.

En concreto, no se estima una errónea valoración de la


certificación mentada per se, esto es, de su exclusivo análisis,
comoquiera que el Tribunal dedujo de ella, lo que su
contenido acredita, esto es, que fue expedida el 2 de marzo
de 2000, en la que se constató, según palabras del operador
judicial, que «el causante laboró para él hasta el 15 de febrero
del año 2000, lo que indica que el vínculo laboral con ese
empleador se extendió más allá de su último aporte que fue en
noviembre del 98, el cual permitiría inferir la deuda patronal
alegada».

Incluso, reconoció que en la declaración dada el 19 de


febrero de 2019, tal superior corroboró que fue quien emitió
el aludido documento, así como su información, lo que
corresponde a lo que en la diligencia referida dijo el señor
Pacheco Valbuena.

Sin embargo, sí erró al estudiarlas en conjunto con las


historias laborales del 17 de junio de 2016 (f.° 36, ibidem) y
del 2 de agosto de 2017 (f.° 81, ibidem), previamente
referidas, pues desechó que -pese a encontrarse la relación
laboral certificada con la aludida constancia y ratificada por

SCLAJPT-10 V.00
30
Radicación n.° 87766

el dador de empleo Álvaro Pacheco Valbuena en audiencia


ante el ad quem- no se efectuaron los aportes
correspondientes.

4. La Resolución n.° 2397 del 2001 del ISS (f.° 90,


ibidem) y los testimonios de Elizabeth Segunda Linero
Quintero y José Jiménez Noriega (f.° 91 CD, ibidem).

Aunque los yerros fácticos encontrados con antelación


resultan suficientes para la prosperidad de la acusación, no
está de más indicar que no se procederá al estudio del Acto
Administrativo n.° 2397 del 2001 del ISS (f.° 90, ibidem) y los
testimonios de Elizabeth Linero y José Jiménez Noriega, dado
que -aunque estos últimos pueden analizarse porque se
encontró error con prueba calificada- no se cumplió con la
carga argumentativa exigida por esta Corporación,
verbigracia, en proveído CSJ SL544-2013, reiterado en CSJ
SL4800-2019 y CSJ SL685-2021, sobre realizar el ejercicio
comparativo entre el contenido del acervo probatorio y lo
deducido de ellos por el Tribunal, ni tampoco acredita con
contundencia que el juzgador los puso a decir algo distinto
de lo que objetivamente expresan, así como la repercusión de
ese error en la decisión.

Por el contrario, la censura se circunscribió a indicar


que en el acto administrativo se reconoció como último
empleador al señor Pacheco Valbuena y de los declarantes ni
siquiera aludió a su contenido o a lo que eventualmente
demostraban.

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Radicación n.° 87766

En consecuencia, este órgano de cierre concluye que el


juez de alzada valoró inadecuadamente las historias
laborales del 17 de junio de 2016 (f.° 36, ibidem), del 2 de
agosto de 2017 (f.° 81, ibidem), la Certificación del 2 de marzo
de 2000 emitida por el señor Álvaro Pacheco Valbuena (f.° 41,
ibidem) y la declaración del tal superior en audiencia del 19
de febrero de 2019 (f.° 119, ibidem), así como no estudió los
comprobantes de pago de autoliquidación de aportes (f.° 42,
43 y 44, ibidem), debiendo hacerlo, lo que lo llevó a cometer
los errores de hecho de dar por demostrado, sin estarlo, que
el causante tuvo una afiliación con el Consorcio Prosperar
con efectos, desde septiembre de 1998 hasta la fecha de su
muerte y no dar por acreditado, estándolo, que el señor Roa
Torres fue trabajador dependiente del señor Álvaro Pacheco
Valbuena, del 1° de septiembre de 1998 al 15 de febrero de
2000.

Así las cosas, el cargo sale avante, lo que hace


innecesario el estudio de los restantes. En consecuencia, no
se condenará en costas en casación.

XIV. SENTENCIA DE INSTANCIA

Frente a la providencia de primer grado, la accionada


presentó recurso de apelación en el que sostuvo que no la
compartía, toda vez que, de acuerdo con la historia laboral
del 2 de agosto de 2017, el afiliado cotizó hasta el 30 de
noviembre de 1998 y falleció el 25 de junio de 2000. Por
tanto, siguiendo la disposición que rige el asunto, a saber, el
inciso b) numeral 2 del artículo 46 de la Ley 100 de 1993

SCLAJPT-10 V.00
32
Radicación n.° 87766

original, como a la data de deceso el afiliado no cotizaba al


sistema, debió aportar 26 semanas en el año inmediatamente
anterior y en el examine el señor Roa Torres no tenía ninguna
semana, razón por la cual no dejó causado el derecho (f.° 103
CD, 1:00:31 CD, cuaderno principal).

De tal manera, se procede a desatar ese reproche, así


como también a estudiar el asunto en el grado jurisdiccional
de consulta a favor de Colpensiones.

1. Norma aplicable y causación del derecho.

La Sala recuerda que el criterio de esta Corporación


sobre la norma aplicable para la definición del derecho a la
pensión de sobrevivientes es aquella que se encuentra
vigente al momento del óbito del afiliado o pensionado, como
se indicó en sentencias CSJ SL, 19 ag. 2008, rad. 35410, CSJ
SL7358-2014, CSJ SL4279–2017 y CSJ SL125-2018.

De ahí que las disposiciones que rigen el asunto son los


apartados 46 y 47 de la Ley 100 de 1993 primario, toda vez
que el afiliado falleció el 25 de junio de 2000 (f.° 31, ibidem),
normativa que exige, para tener derecho a la prestación
deprecada, que aquél hubiera contribuido por 26 semanas
en cualquier tiempo, si se encontraba cotizando al sistema al
momento del óbito o la misma densidad, pero en el año previo
al fallecimiento, si había dejado de aportar.

Para determinar lo previo, se debe recordar que la


jurisprudencia tiene establecido, por ejemplo, en la sentencia

SCLAJPT-10 V.00
33
Radicación n.° 87766

CSJ SL, 10 feb. 2009, rad. 34256, mencionada en la CSJ


SL3115-2020, que la condición de cotizante «[…] está dada
[…] por la vigencia de la relación laboral», toda vez que es la
prestación efectiva del servicio la que permite que se causen
cotizaciones, «[…] independientemente de que se presente
mora patronal en el pago de las mismas».

Pese a ello, en el caso de autos no se acreditó un nexo


contractual que rigiera al momento del fallecimiento del
afiliado, ya que, aunque reposa en el plenario Constancia
Laboral del 2 de marzo de 2000, expedida por el señor Álvaro
Pacheco Valbuena (f.° 41, ibidem), que certifica la relación
laboral del de cujus con aquél subordinante, ésta finiquitó el
15 de febrero de 2000 y el óbito ocurrió el 25 de junio del
mismo año (f.° 31, ibidem).

En esa medida, resulta razonable afirmar que el afiliado


no era un cotizante activo y, en consecuencia, siguiendo el
inciso b) del numeral 2 del artículo 46 de la Ley 100 mentada,
debió cotizar 26 semanas en la anualidad preliminar al
deceso, las cuales se proceden a verificar:

1. El reporte actualizado al 16 de noviembre de 2011 (f.°


35, cuaderno principal) certifica principalmente lo siguiente:

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34
Radicación n.° 87766

2. El historial de aportes que data del 17 de junio de


2016 (f.° 36, ibidem) registra:

3. El resumen de contribuciones del 2 de agosto de 2017


(f.° 81, ibidem), contempla cuadro que a continuación se
ilustra:

Del análisis de esos medios de convicción, habría de


aseverase que la última cotización que efectuó el causante
fue el 30 de noviembre de 1998, por lo que, en principio,
tomando tal data, en el año anterior al óbito no acreditó la
densidad de semanas exigidas y, en esa medida, no habría
causado el derecho.

No empece, es de recordar que la cotización al sistema


general de pensiones nace con la prestación del servicio,
como lo manifestó esta Corte en providencia CSJ SL15980-
2016, reiterada en la CSJ SL3654-2020, al enseñar que:

Ello es así, en criterio de la Corte, porque tal y como lo adoctrinó


en CSJ SL, 30 sep. 2008, rad. 33476, reiterada entre otras en

SCLAJPT-10 V.00
35
Radicación n.° 87766

sentencias 42086 y 44190 de 2012, la cotización se origina «con


la actividad como trabajador, independiente o dependiente», de
manera que los aportes al sistema son consecuencia inmediata
de la prestación del servicio en cuyo pago y recaudo, tienen
obligación empleadores y administradoras.

En esa medida, si realmente existe una vinculación


laboral y el empleador entra en mora en el pago de los
aportes, las AFP tienen la obligación de ejercer acciones de
cobro para recaudar el aporte y la omisión de esas gestiones
persuasivas no afecta al afiliado y se computan los ciclos
para el reconocimiento pensional (CSJ SL1355-2019, CSJ
SL3160-2019 y CSJ SL018-2020).

Sin embargo, para ello es necesario que existan pruebas


fehacientes sobre la relación laboral (CSJ SL3055-2019, CSJ
SL3490-2019, CSJ SL514-2020 y CSJ SL1040- 2020), en
tanto que, se reitera, es la actividad desarrollada en favor de
un nominador la que genera el deber de aportar al SGP.

En ese orden, en el sub lite, siguiendo la Constancia


Laboral del 2 de marzo de 2000, proferida por Álvaro Pacheco
Valbuena (f.° 41, ibidem), los comprobantes de
autoliquidación mensual de aportes al sistema de seguridad
social de noviembre de 1998, abril de 1999 y mayo del mismo
año (f.° 42 a 44, ibidem), así como la declaración judicial del
señor Pacheco Valbuena del 19 de febrero de 2019 en el que
dio fe del nexo contractual, sus extremos, las funciones y el
salario devengado (f.° 118 CD, ibidem), la Sala encuentra
plenamente acreditado que el de cujus laboró para tal
patrono del 1° de septiembre de 1998 al 15 de febrero de
2000, en el cargo de conductor.

SCLAJPT-10 V.00
36
Radicación n.° 87766

Y, pese a lo expuesto, en los reportes de semanas sólo


se reflejan los aportes de septiembre a noviembre de 1998,
así: en los dos primeros con 4.29 septenarios, mientras que
en el último con 6.43, ya que se incluyeron 15 días de
noviembre de la anualidad mentada. En ninguno de ellos se
avizora novedad de retiro.

Por tanto, al estar demostrada esta relación laboral, en


los extremos mentados y además de lo dicho en casación
frente a la no efectividad de los aportes realizados a través
del Consorcio Prosperar, la Corporación concluye que en
tales ciclos el dador de empleo incurrió en mora y como no
se probó que se ejercieron las acciones de cobro respectivas,
deben tenerse en cuenta los aludidos periodos para el
cómputo de la densidad exigida.

Incluso, de octubre de 1998 en el que se reportaron 30


días y sólo se cotizaron 15, según la historia laboral del 2 de
agosto de 2017 (f.° 81, ibidem), deberán tenerse las
contribuciones correspondientes a los 30 días, pues, se itera,
la mora en el pago no da lugar a descontar las semanas, como
se dijo en proveído CSJ SL3354-2018, en donde se
argumentó que:

[…] la Sala asume como semanas válidas todas las reportadas en


la historia laboral, es decir, sin efectuar algún descuento por
causa de la mora del empleador, como lo entendió el Tribunal
válidamente, a partir de la jurisprudencia desarrollada por esta
corporación en torno al tema, según la cual «…la validez de las
semanas cotizadas, por la mora del empleador en el pago del
aporte, no puede ser cuestionada o desconocida por la respectiva
entidad de seguridad social, si antes no acredita el
adelantamiento de las acciones tendientes a gestionar su cobro.»
(CSJ SL6030-2017).

SCLAJPT-10 V.00
37
Radicación n.° 87766

De esta forma, la Corporación concluye que los 26


septenarios en el año previo al fenecimiento, requeridas para
consolidar la prestación, se superan con creces, comoquiera
que, del 25 de junio de 1999 al mismo día y mes del año
2000, se tiene que el señor Roa Torres laboró y se encuentran
en mora con el empleador Álvaro Pacheco Valbuena, 230
días, que equivalen a 32,85 semanas. Por tanto, como lo
ultimó el a quo, se dejó causado el derecho.

No se entrará a evaluar la calidad de beneficiaria de la


accionante, en la medida que esta Alta Corte ha sostenido de
vieja data que se debe tener por acreditado y no discutida tal
condición, a quien le fue reconocida la indemnización
sustitutiva (CSJ SL, 21 oct. 2008, rad. 34228, CSJ SL, 3 feb.
2010, rad. 37387, CSJ SL667-2013, CSJ SL3461-2018, CSJ
SL3115-2020 y CSJ SL2826-2021), como aconteció en el
examine, ya que a ella se le otorgó el beneficio por Resolución
n.° 002397 de 2001 (f.° 90, ibidem).

2. Determinación de las semanas a totalizar para


efectos de la liquidación de la prestación.

Además de lo narrado con antelación frente a las


semanas causadas en la relación laboral que el de cujus tuvo
con Álvaro Pacheco Valbuena del 1° de septiembre de 1998
al 15 de febrero de 2000, deben realizarse anotaciones
adicionales sobre el nexo contractual que aquél presentó con

SCLAJPT-10 V.00
38
Radicación n.° 87766

la empresa de Singer Sewing Machine Company.

En el libelo introductor se sostuvo que en el reporte del


17 de junio de 2016 no se contabilizó el lapso del 30 de
noviembre de 1978 al 23 de septiembre de 1982, que sí se
registraba en la historia laboral del 16 de noviembre de 2011.

Pues bien, en efecto, revisados los reportes de


cotizaciones que reposan en el plenario y cuyo resumen se
mostró con antelación, se observa que, como lo aseveró la
demandante, en la historia laboral del 16 de noviembre de
2011 se apuntaron 146.86 semanas con el empleador Singer
Sewing Machine Company, desde el 30 de noviembre de 1979
hasta el 22 de septiembre de 1982.

Sin embargo, en los reportes de cotizaciones


posteriores, Colpensiones se sustrajo de esos ciclos
injustificadamente, tanto así que no brindó raciocinio alguno
al contestar el hecho 20 de la demanda en el que se expuso
dicha inconsistencia, pues la accionada se limitó a sostener:
«no me consta, esta es una situación ajena a mi defendida, que
debe ser sometida a prueba durante el proceso y resuelto por
el despacho».

Tal actuación de la aseguradora pensional resulta


reprochable y atentatoria de las pautas que deben guiar el
tratamiento de las historias laborales, comoquiera que esta
Sala ha sido enfática en defender, por ejemplo, en proveído
CSJ SL5170-2019, memorado en CSJ SL4683-2020, que
«tienen el deber de ceñir sus actuaciones a los postulados de

SCLAJPT-10 V.00
39
Radicación n.° 87766

la buena fe», lo que se materializa, entre otras acciones, en el


manejo responsable y «transparente de la información
consignada en las historias laborales y la veracidad y
completitud de la misma».

Lo dicho, en la medida que la convocada a juicio se


encuentra obligada a administrar de manera eficiente y
profesional el servicio de la seguridad social en pensiones, lo
que implica, por un lado, «custodiar, conservar y guardar la
información de las cotizaciones de sus afiliados, premisa que
involucra el deber de organizar y sistematizar correctamente
esos datos» y, por otra parte, «consignar información cierta,
precisa, fidedigna y actualizada en las historias laborales,
esto es, garantizar que su contenido sea confiable. Esta
exigencia origina, a su vez, una prohibición correlativa frente
al tratamiento de datos parciales, incompletos, fraccionados o
que induzcan a error» (CSJ SL5170-2019).

De tal forma, esta Corte esgrimió en el marco de los


deberes expresados, en la providencia analizada, se reitera,
CSJ SL5170-2019, que:

[…] cuando Colpensiones expide un resumen de semanas de


cotizaciones, la información así plasmada se presume cierta y
veraz, a la vez que es vinculante. Por ello, no es posible para la
entidad emisora proferir posteriormente y sin dar explicaciones
razonables, otra historia laboral con información distinta a la
inicialmente certificada. De hacerlo, transgrede la confianza
depositada por los miles de afiliados en su gestión, sobre todo en
temas tan sensibles para el tejido social como lo son las
pensiones, compromiso que exige un tratamiento bastante
riguroso de los archivos y bases de datos.

En igual camino se pronunció el máximo órgano de

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Radicación n.° 87766

cierre de la jurisdicción constitucional, en sentencia CC


T208-2012, en la que destacó que los reportes tienen
carácter vinculante frente a los derechos pensionales. En
concreto, aseveró:

Cuando dicha entidad emite un pronunciamiento de resumen de


semanas cotizadas por el empleador, correspondiente a la
historia laboral, ha de entender que en principio dicha
información la ata, salvo que proceda jurídicamente para
controvertirla, pues a partir de ésta el receptor se crea una
expectativa en torno al reconocimiento de su pensión, siendo éste
(sic) un acto que expone la posición de la entidad frente a la
relación jurídica en cuestión. Así las cosas, en un momento
posterior no puede afirmar sin justificación alguna que la
persona cotizó menos semanas de las certificadas, puesto que, si
bien tiene el derecho de revisar sus archivos, lo cierto es que
termina siendo una conducta contradictoria que atenta contra la
honestidad y lealtad con la que han de cumplir sus funciones,
pues ha generado en otro la expectativa del reconocimiento de su
pensión.

Por lo tanto, se ha de entender que las certificaciones que haga


la entidad acerca de las semanas cotizadas en pensiones la
vinculan, en principio, por haber creado una expectativa en el
receptor de la información. Por tanto, al resolver las solicitudes
de pensión en un momento posterior ha de tener en cuenta la
información que allí quedó consignada, teniendo el deber de no
retractarse de las semanas cotizadas que ya había reconocido, es
decir, no pudiendo afirmar que son menos de las inicialmente
reconocidas, salvo que encuentre una justificación bien razonada
para proceder de manera contraria.

Además, en el caso de autos esa documental tiene


mérito probatorio, dado que se tiene certeza que fue emitido
por el ISS, hoy Colpensiones, porque tiene signos o marcas
que conllevan a esa determinación, verbigracia, el logo propio
de la convocada. Y, en suma, dentro del trámite la citada no
formuló reparo sobre la validez del instrumento (CSJ
SL1003-2020), por lo que con su conducta tácitamente
reconoció su autenticidad.

SCLAJPT-10 V.00
41
Radicación n.° 87766

En tal sentido se emitió el fallo CSJ SL5170-2019, en el


que se sostuvo:

A la luz de lo anterior, y teniendo en cuenta que la autenticidad


significa tener certeza o seguridad sobre el autor de un
documento, a tal convencimiento no solo se llega a través de la
firma. Como se expresó en la sentencia CSJ SL14236-2015, el
conocimiento en torno acerca del creador genuino de un
documento también puede adquirirse a través de otros signos de
individualización de la prueba, tales como las marcas, improntas,
signos físicos, digitales o electrónicos, e incluso de la conducta
procesal de las partes o sus afirmaciones, cuando con ellas
reconocen expresa o tácitamente su autenticidad.

[….]

Ello ocurre con el reporte de semanas obtenido por los afiliados


a través del portal de internet de Colpensiones, el cual, si bien no
viene suscrito por un funcionario de esa entidad, sí contiene
datos que permiten reputarlo como auténtico, tales como la fecha
de impresión, la hora, la secuencia de la información allí
registrada, los emblemas, entre otros signos.

Por otro lado, no puede pasarse por alto que el artículo 244 del
Código General del Proceso presume como auténticos esta clase
de documentos impresos desde portales digitales, mientras no se
tachen de falsos o se desconozcan (Lo subrayado no es del
original).

Lo preliminar resulta de potísima importancia, dado


que no puede la convocada a juicio desconocer en esta
oportunidad los aportes que se efectuaron por el empleador
Singer Sewing Machine Company y se registraron en una
primera historia laboral, pero fueron sustraídos en otros
reportes de cotizaciones, sin exponer justificación alguna
razonable y válida; más aún cuando en el plenario reposa
Certificado del 24 de septiembre de 1982, expedido por el
señor Javier Rodríguez López, gerente de personal de la
aludida compañía (f.° 88 y 116, cuaderno principal), en el que
se constató que el afiliado laboró para tal entidad desde el 30

SCLAJPT-10 V.00
42
Radicación n.° 87766

de noviembre de 1979 al 21 de septiembre de 1982, extremos


que concuerdan con los periodos cotizados y reportados en
la historia laboral del 16 de noviembre de 2011.

Incluso, la acusada concedió la indemnización


sustitutiva con 277 ciclos, mediante Acto Administrativo n.°
002391 de 2001 (f.° 90, ibidem), que por disposición
normativa se presume legal (artículo 88 de la Ley 1347 de
2011), pero con posterioridad emitió diferentes historias
laborales que, sin razón válida, excluyeron gran parte de los
aportes que fueron el soporte del reconocimiento de la
mentada prestación.

Y aunque en la aludida decisión no se específica con


detalle a qué subordinante y tiempo corresponden esas
semanas, lo cierto es que la encausada admitió en la aludida
oportunidad, esto es, el 30 de agosto del 2001 cuando se
expidió la resolución, que el de cujus cotizó, a lo sumo en
toda su vida laboral, tal densidad, por lo que resulta
inadmisible que en los reportes de contribuciones
posteriores, del 17 de junio de 2016 (f.° 36, ibidem) y del 2 de
agosto de 2017 (f.° 81, ibidem), se reconozcan 121,71 y
123,85 semanas, respectivamente.

En un caso de similares contornos, en providencia CSJ


SL5172-2020, esta Sala adujo que:

Colpensiones no podía reconocer un número importante de


cotizaciones a efectos de liquidar la indemnización sustitutiva, y
luego, sin emitir razón distinta a la existencia de una deuda,
restarles validez al certificarlas en las historias laborales. Lo
anterior no puede pasarse por alto, pues tiene serias

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 87766

consecuencias en las expectativas de los afiliados y, en este caso,


generó en el actor la confianza que las semanas que registraban
en mora fueron finalmente validadas por el ente de seguridad
social.

Y en todo caso, debe señalarse que si la única justificación para


no validar los periodos en comento era la existencia de deuda en
su pago, tal razón en todo caso no es válida, pues de manera
reiterada y pacífica la jurisprudencia de esta Corporación ha
indicado que si la administradora de pensiones no adelanta las
acciones pertinentes para obtener el recaudo de los aportes en
mora, es a ella a quien corresponde asumir el pago de la pensión
(CSJ SL6030-2017, CSJ SL3399-2018, CSJ SL3550-2018 y CSJ
SL2074-2020).

En consecuencia, retomando lo dicho frente a los nexos


laborales hasta este punto analizados, para la Sala el
incumplimiento en el pago de los aportes por el empleador
Pacheco Valbuena, así como la sustracción de unos ciclos de
las historias laborales sobre lo cotizado por el nexo con la
sociedad Singer Sewing Machine Company, no impiden que
los beneficiarios del afiliado accedan a la pensión de
sobrevivientes deprecada, pues la accionada, por un lado, no
acreditó que ejerció las acciones de cobro pertinentes y, por
otra parte, no justificó por qué los periodos inicialmente
reportados se eliminaron; todo lo cual, además, se encuentra
respaldado en que en realidad se prestó el servicio y
existieron aquellas relaciones laborales.

Recuérdese que en providencia CSJ SL3691-2021, se


sostuvo que sí en la gestión de las administradoras en el
manejo de dicha información existen infracciones, bajo
ningún escenario podrá imputarse responsabilidad o
perjuicio a los afiliados o sus beneficiarios, máxime si
comprueba que el afiliado cumple los requisitos pensionales

SCLAJPT-10 V.00
44
Radicación n.° 87766

requeridos y tiene respaldo en verdaderas relaciones


laborales. En específico, sostuvo:

[…] las demoras en el acceso a las prestaciones pensionales


repercuten en la postergación de contingencias de personas que
requieren con prontitud la protección del sistema, como ocurre
precisamente en los casos en que se exige una pensión de
invalidez, y ello presupone por sí mismo una situación de
vulnerabilidad. De ahí que, si en esta gestión existen infracciones
por parte de los entes administradores de pensiones, es
impensable que las consecuencias negativas que ellas deriven
puedan trasladarse a los afiliados, y menos cuando las mismas
no les son atribuibles.

En ese sentido, el efecto del incumplimiento de los deberes de


gestión guarda, conservación y verificación del contenido de la
historia laboral debe ser asumido por la entidad administradora,
pues esta cuenta con los recursos e infraestructura necesaria y
suficiente para identificar con anticipación las inconsistencias
que se presenten.

Y mucho menos es dable pretender trasladar a la persona afiliada


las consecuencias negativas de su propia negligencia en la
gestión de los aportes. En efecto, si se acredita que el afiliado
cumple las condiciones legales para acceder a la prestación,
como el número mínimo de aportes en el caso de las pensiones
de invalidez y una inferencia plausible de que están respaldadas
en una relación laboral, las inconsistencias de las historias
laborales derivadas de la negligencia de las entidades
administradoras, como en la omisión del cobro, recaudo o
validación de los respectivos aportes, no pueden afectar a la
persona afiliada, aún si tales irregularidades eran inicialmente
atribuibles a entidades pensionales en las que anteriormente
estaba afiliada la persona (subrayado añadido).

De modo que, de conformidad con los preceptos 60 y 61


del CPTSS, así como en uso de la facultad de libertad en la
valoración probatoria y las reglas de la sana crítica (CSJ
SL1982-2020 y CSJ SL3596-2020), a esta Corporación le
aporta mayor credibilidad la historia laboral del 16 de
noviembre de 2011 (f.° 35, ibidem), que contempla las
semanas laboradas en Singer Sewing Machine Company. Y a
ese reporte se le deberá adicionar el tiempo que el causante

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 87766

sirvió al señor Álvaro Pacheco Valbuena, por lo que las


contribuciones totales se sintetizan así:

No reposa en el plenario ningún otro elemento de


convicción que acredite relaciones laborales diferentes a las
ya tratadas, lo que dificulta analizar cualquier posible
inconsistencia adicional.

Se debe puntualizar que, aunque la densidad


esclarecida resulta disímil a la que halló el a quo, pues éste
fijó un total de 338,14 (f.° 103 CD, 32:34 min, ibidem), esto
no altera lo concluido por aquél, ya que no influye en la
determinación final de la prestación, como se pasa a
estudiar.

3. Liquidación de la prestación.

Respecto a la materia, para instituir el monto de la


mesada pensional, se debe acudir al canon 48 de la Ley 100
de 1993 que, para el caso del afiliado, como ocurre en el sub
lite, dispone:

El monto mensual de la pensión total de sobrevivientes por


muerte del afiliado será igual al 45 % del ingreso base de
liquidación más 2 % de dicho ingreso por cada cincuenta (50)
semanas adicionales de cotización a las primeras quinientas

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Radicación n.° 87766

(500) semanas de cotización, sin que exceda el 75 % del ingreso


base de liquidación.

En ningún caso el monto de la pensión podrá ser inferior al


salario mínimo legal mensual vigente, conforme a lo establecido
en el artículo 35 de la presente Ley.

Aunado a ello, en atención a que se causó la prestación


con anterioridad a la entrada en vigor del Acto Legislativo 01
de 2005, pues el señor Roa Torres falleció el 25 de junio de
2000, la actora tiene derecho a 14 mesadas anuales.

Por consiguientes, efectuadas las operaciones


correspondientes, el IBL es de $270.922, resultante de lo
cotizado en toda la vida por ser más favorable, como lo
dispone la norma 21 de la Ley 100 de 1993 y al que al
aplicarle una tasa de reemplazo del 45 %, debido a la
densidad de cotizaciones, según el apartado 48 de la norma
referida, arroja una mesada de $121.915 para 25 de junio
de 2000, como se muestra a continuación:

IBL CALCULADO CON TODA LA VIDA LABORAL


FECHAS Nº DE SALARIO SALARIO IBC
INICIO FIN SEMANAS DEVENGADO INDEXADO PROMEDIO
23/03/1977 31/03/1977 1,43 $ 2.430 $ 261.324 $ 1.101
1/04/1977 30/04/1977 4,29 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.302
1/05/1977 31/05/1977 4,43 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.412
1/06/1977 30/06/1977 4,29 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.302
1/07/1977 31/07/1977 4,43 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.412
1/08/1977 31/08/1977 4,43 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.412
1/09/1977 30/09/1977 4,29 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.302
1/10/1977 31/10/1977 4,43 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.412
1/11/1977 30/11/1977 4,29 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.302
1/12/1977 31/12/1977 4,43 $ 2.430 $ 261.324 $ 3.412
1/01/1978 31/01/1978 4,43 $ 2.430 $ 205.723 $ 2.686
1/02/1978 28/02/1978 4,00 $ 2.430 $ 205.723 $ 2.426
1/03/1978 31/03/1978 4,43 $ 2.430 $ 205.723 $ 2.686
1/04/1978 30/04/1978 4,29 $ 2.430 $ 205.723 $ 2.600

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 87766

1/05/1978 31/05/1978 4,43 $ 2.430 $ 205.723 $ 2.686


1/06/1978 30/06/1978 4,29 $ 2.430 $ 205.723 $ 2.600
1/07/1978 31/07/1978 4,43 $ 3.300 $ 279.377 $ 3.648
1/08/1978 31/08/1978 4,43 $ 3.300 $ 279.377 $ 3.648
1/09/1978 30/09/1978 4,29 $ 3.300 $ 279.377 $ 3.530
1/10/1978 31/10/1978 4,43 $ 3.300 $ 279.377 $ 3.648
1/11/1978 30/11/1978 4,29 $ 3.300 $ 279.377 $ 3.530
1/12/1978 31/12/1978 4,43 $ 3.300 $ 279.377 $ 3.648
1/01/1979 31/01/1979 4,43 $ 3.300 $ 234.477 $ 3.062
1/02/1979 7/02/1979 1,00 $ 3.300 $ 234.477 $ 691
30/11/1979 30/11/1979 0,14 $ 3.450 $ 245.135 $ 103
1/12/1979 31/12/1979 4,43 $ 3.450 $ 245.135 $ 3.201
1/01/1980 31/01/1980 4,43 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.247
1/02/1980 29/02/1980 4,14 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.038
1/03/1980 31/03/1980 4,43 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.247
1/04/1980 30/04/1980 4,29 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.143
1/05/1980 31/05/1980 4,43 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.247
1/06/1980 30/06/1980 4,29 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.143
1/07/1980 31/07/1980 4,43 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.247
1/08/1980 31/08/1980 4,43 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.247
1/09/1980 30/09/1980 4,29 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.143
1/10/1980 31/10/1980 4,43 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.247
1/11/1980 30/11/1980 4,29 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.143
1/12/1980 31/12/1980 4,43 $ 4.500 $ 248.688 $ 3.247
1/01/1981 31/01/1981 4,43 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.255
1/02/1981 28/02/1981 4,00 $ 5.700 $ 249.234 $ 2.940
1/03/1981 31/03/1981 4,43 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.255
1/04/1981 30/04/1981 4,29 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.150
1/05/1981 31/05/1981 4,43 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.255
1/06/1981 30/06/1981 4,29 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.150
1/07/1981 31/07/1981 4,43 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.255
1/08/1981 31/08/1981 4,43 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.255
1/09/1981 30/09/1981 4,29 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.150
1/10/1981 31/10/1981 4,43 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.255
1/11/1981 30/11/1981 4,29 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.150
1/12/1981 31/12/1981 4,43 $ 5.700 $ 249.234 $ 3.255
1/01/1982 31/01/1982 4,43 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.401
1/02/1982 28/02/1982 4,00 $ 11.850 $ 413.607 $ 4.878
1/03/1982 31/03/1982 4,43 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.401
1/04/1982 30/04/1982 4,29 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.227
1/05/1982 31/05/1982 4,43 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.401
1/06/1982 30/06/1982 4,29 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.227
1/07/1982 31/07/1982 4,43 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.401
1/08/1982 31/08/1982 4,43 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.401
1/09/1982 21/09/1982 3,00 $ 11.850 $ 413.607 $ 3.659
7/10/1982 31/10/1982 3,57 $ 11.850 $ 413.607 $ 4.356
1/11/1982 30/11/1982 4,29 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.227

SCLAJPT-10 V.00
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Radicación n.° 87766

1/12/1982 31/12/1982 4,43 $ 11.850 $ 413.607 $ 5.401


1/01/1983 31/01/1983 4,43 $ 11.850 $ 332.050 $ 4.336
1/02/1983 17/02/1983 2,43 $ 11.850 $ 332.050 $ 2.378
1/09/1998 30/09/1998 4,29 $ 204.000 $ 259.915 $ 3.285
1/10/1998 31/10/1998 4,29 $ 204.000 $ 259.915 $ 3.285
1/11/1998 30/11/1998 4,29 $ 204.000 $ 259.915 $ 3.285
1/12/1998 31/12/1998 4,29 $ 204.000 $ 259.915 $ 3.285
1/01/1999 31/01/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/02/1999 28/02/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/03/1999 31/03/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/04/1999 30/04/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/05/1999 31/05/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/06/1999 30/06/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/07/1999 31/07/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/08/1999 31/08/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/09/1999 30/09/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/10/1999 31/10/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/11/1999 30/11/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/12/1999 31/12/1999 4,29 $ 204.000 $ 222.876 $ 2.816
1/01/2000 31/01/2000 4,29 $ 204.000 $ 204.000 $ 2.578
1/02/2000 15/02/2000 2,14 $ 204.000 $ 204.000 $ 1.289

339 $ 270.922

Se precisa que como en ningún caso la mesada podrá


ser inferior al SMLMV, de acuerdo con lo dispuesto por el
legislador en el artículo 35 de la Ley 100 de 1993, la misma
se niveló al aludido monto, que para la anualidad refería era
de $260.100, al que se le deberán aplicar los aumentos
legales anuales, como lo concluyó el juez singular, razón por
la cual se confirmará la decisión en el concreto aspecto.

SCLAJPT-10 V.00
49
Radicación n.° 87766

Ahora, atendiendo a que la llamada a juicio propuso la


excepción de prescripción, es de advertir que, como el
derecho se causó el 25 de junio de 2000 cuando falleció el
afiliado (f. 31, ibidem), se reclamó por primera vez la
prestación el 26 de enero de 2001 y se resolvió negativamente
por la Resolución n.° 002397 del 30 de agosto de 2001 (f.°
90, ibidem), la interrupción del término extintivo operó, por
una sola vez, en esa fecha, en los términos de los preceptos
488, 489 del CST y 151 del CPTSS, motivo por el cual tenía
hasta el mismo día y mes de 2004, para presentar su
demanda, lo cual solo hizo el 17 de marzo de 2017 (f.° 45,
ibidem), es decir, superado el lapso trienal a que aluden las
referidas normas.

Lo preliminar significa que las mesadas causadas antes


del 17 de marzo de 2014 se encuentran afectadas por el paso
del tiempo. No está de más acotar que cuando se presentan
varios reclamos sobre un mismo crédito social, como en el
examine, únicamente el primero puede afectar el avance del
plazo extintivo analizado, según lo orientado en la sentencia
CSJ SL10415-2016.

Por lo discurrido, el a quo erró al determinar que se


encontraban prescritas las mesadas previo al 24 de octubre
de 2010, pues en realidad compete a aquellas que se
causaran antes del 17 de marzo de 2014 y, en tal sentido, se
modificará la providencia emitida por el Juzgado, comoquiera
que se conoce en consulta a favor de Colpensiones.

Entonces, le correspondería a la parte activa por

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50
Radicación n.° 87766

concepto de retroactivo de las mesadas pensionales no


prescritas, del 17 de marzo de 2014 al 31 de enero de 2021,
la suma de $84.604.393 como se refleja a continuación:

Del retroactivo encontrado incumbe deducir la suma de


$1.842.193 que la accionada reconoció a la petente, por
concepto de indemnización sustitutiva, mediante Resolución
n.° 002397 del 30 de agosto de 2001 (f.° 90, cuaderno
principal), como lo finiquitó el operador inicial en el numeral
sexto de su fallo, lo que se avalará. De esta manera lo ha
reconocido esta Corporación, por ejemplo, en sentencia CSJ
SL1624-2018, al señalar que como dicha prestación no es
incompatible con el derecho pensional, procede su
descuento, porque:

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51
Radicación n.° 87766

[…] basta señalar que la circunstancia de haber recibido los


beneficiarios, los saldos de la cuenta individual del causante, en
virtud de la devolución efectuada por la administradora
demandada, no los priva de la posibilidad de acceder a la pensión
de sobrevivientes deprecada, pues como lo ha sostenido la
jurisprudencia de la Sala, tanto la devolución de saldos como la
indemnización sustitutiva son prestaciones que tienen el
carácter de provisionales, y que no se constituyen en obstáculo
para el disfrute de la prestación periódica cuando se demuestra
que existe el derecho a ella, por ser la pensión la garantía máxima
de la seguridad social y un beneficio irrenunciable en los
términos del artículo 48 superior.

[…]

De tal manera, que como en esta controversia se demostró el


derecho de los beneficiarios a la prestación periódica de
sobrevivientes, lo procedente era como hicieron los juzgadores de
instancia, reconocerla y autorizar a la demandada a descontar lo
pagado en razón de la devolución de saldos.

También, se autorizará a la demandada para que del


retroactivo se efectúe los descuentos respectivos con destino
al subsistema de salud (CSJ SL12037-2017, CSJ SL2376-
2018, CSJ SL356-2019 y CSJ SL2557-2020), como lo
consintió el Juzgado.

4. Intereses moratorios.

Frente a la materia, de vieja data se ha sostenido que,


por regla general, tales réditos proceden cuando existe
retardo en el pago de las mesadas pensionales, en tanto que
las entidades de seguridad social se encuentran obligadas al
reconocimiento y pago oportuno de las pensiones, como lo
dispone el artículo 53 superior.

En ese orden, como el legislador los contempló como


una medida para reparar los efectos ocasionados por el pago

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52
Radicación n.° 87766

tardío de la pensión a la que hubiere lugar y no como una


sanción al deudor, su naturaleza es netamente resarcitoria
(CSJ SL13388-2014 y CSJ SL7893-2015) y su imposición no
está sometida a estudiar la conducta de la administradora de
pensiones o si su actuar estuvo revestido de buena fe, pues
solo basta con que se verifique una tardanza en el pago de
las respectivas mesadas pensionales (CSJ SL10728-2016,
CSJ SL662-2018 y CSJ SL1440-2018).

Sin embargo, lo anterior no pretende desconocer que


esta Sala ha previsto una serie de eventos en los que se
exceptúa el pago de los mismos, como cuando: i) se actúa en
acatamiento de la disposición legal, sin poder prever futuros
análisis o cambio de criterios jurisprudenciales, verbigracia,
entorno a su validez o aplicación en el tiempo, como cuando
ocurre con el requisito de fidelidad o aplicación de la
condición más beneficiosa (CSJ SL16390-2015 y CSJ
SL2941-2016 y CSJ SL984-2019); ii) existe conflictos entre
posibles beneficiarios o titulares de la prestación, que deben
ser atendidos por la jurisdicción ordinaria (CSJ SL1399-2018
y CSJ SL4599-2019), entre otros.

Así las cosas, como en el examine el debate no tuvo


como eje una de las hipótesis admitidas por la jurisprudencia
para exonerar a la administradora de los intereses
moratorios, en ninguna impropiedad incurrió el a quo al
condenar por ese concepto, ya que se generan de manera
objetiva por la ausencia de pago de la prestación pensional,
una vez vencido el término legal para su otorgamiento.

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Radicación n.° 87766

No empece, el juzgador primario falló al disponer que


procedían desde el 24 de octubre de 2013, toda vez que el
derecho se solicitó el 26 de enero de 2001 (f.° 90, cuaderno
principal), motivo por el cual los intereses mentados
empezaban a generarse una vez finalizaban los dos meses
que tenía la AFP para conceder la prestación. Pese a ello,
como se conoce en el grado jurisdiccional de consulta, tal
conclusión deberá mantenerse incólume.

Por último, se confirmará la determinación del juez


singular de absolver a la convocada de la indexación de las
mesadas pensionales causadas, en razón a que dicho
concepto es incompatible con el pago de los intereses
moratorios, como se adujo en reciente pronunciamiento CSJ
SL3868-2021.

En consonancia con los argumentos expuestos, se


declararán no probadas las excepciones de mérito
propuestas por la demandada de falta de causa para
demandar, cobro de lo no debido, buena fe, imposibilidad de
costas, gastos del proceso, la declaratoria de otras
excepciones y parcialmente próspera la de prescripción.

Las costas de la primera instancia estarán a cargo de la


demandada y no se causan en esta sede, dado el
conocimiento en el grado jurisdiccional de consulta.

XV. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre

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Radicación n.° 87766

de la República y por autoridad de la ley, CASA la sentencia


dictada por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Barranquilla, el cinco (5) de noviembre de dos mil
diecinueve (2019), dentro del proceso ordinario laboral
seguido por ROCÍO DEL CARMEN ESLAVA DUEÑAS contra
la ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES -
COLPENSIONES-.

Costas en el recurso extraordinario, como se dijo en la


parte motiva.

En SEDE DE INSTANCIA, se dispone:

PRIMERO: MODIFICAR el numeral primero de la


sentencia emitida por el Juzgado Sexto Laboral del Circuito
Judicial de Barranquilla el 9 de febrero de 2018, en el sentido
de DECLARAR probada parcialmente la excepción de
prescripción respecto de las mesadas causadas con
anteriores al 17 de marzo de 2014, conforme lo expuesto en
la considerativa de este proveído.

SEGUNDO: MODIFICAR el numeral tercero de la


sentencia emitida por el Juzgado Sexto Laboral del Circuito
Judicial de Barranquilla el 9 de febrero de 2018, en el sentido
de DECLARAR que la señora Rocío del Carmen Eslava
Dueñas tiene derecho al reconocimiento y pago de la pensión
de sobrevivientes, de conformidad con los artículos 46 y 47
de la Ley 100 de 1993 original, en cuantía de un SMLMV, a
partir del 25 de junio de 2000, en 14 mesadas anuales.

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En consecuencia, CONDENAR a la Administradora


Colombiana de Pensiones -Colpensiones- a pagar la suma de
$84.604.393, por concepto de retroactivo causado desde el
17 de marzo de 2014 al 31 de enero de 2022, atendiendo a
las mesadas que se encuentran prescritas, junto con las
adicionales y los incrementos legales anuales, sin perjuicio
de las mesadas que se continúen generando.

TERCERO: CONFIRMAR en lo demás.

QUINTO: COSTAS como se indicó en las


consideraciones.

Cópiese, notifíquese, publíquese, cúmplase y


devuélvase el expediente al Tribunal de origen.

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