Frankenstein
Resumen
Primera parte
Esta novela pertenece al subgénero epistolar, es decir, la historia está contada a
través de cartas. La narración comienza con el relato del capitán Robert Walton,
un joven que emprende un viaje desde Inglaterra hasta el Ártico. Su objetivo es
trazar una ruta segura y ser el primer hombre en llegar al extremo del mundo.
Le escribe cartas a su hermana, la sra. Saville. En ellas, le informa el progreso de su
misión y sus deseos de convertirse en un famoso explorador junto a su tripulación.
Mientras navegan entre hielos, observan a una extraña figura gigante avanzando
en un trineo de nieve arrastrado por perros. Al poco rato, rescatan a un hombre
llamado Víctor Frankenstein, que se encontraba al borde de la muerte.
Ya recuperado, Frankenstein hace amistad con Walton , a quien confía su secreto.
A partir de este momento, el capitán relata con sumo detalle todo lo sucedido a su
nuevo amigo.
Así, se cuenta su infancia en Suiza, llena de amor y alegría junto a sus padres, su
prima Elizabeth y sus hermanos pequeños, hasta la trágica muerte de su madre. En
su juventud, desarrolló interés por la ciencia, por lo que acudió a la Universidad
de Ingolstadt en Alemania. Con todos los conocimientos adquiridos, decidió
comenzar a experimentar con su mayor deseo: ser capaz de crear vida.
Con pedazos de cadáveres robados del cementerio, comenzó a construir a una
criatura a la que logró animar. A pesar de sus intenciones, la creación era deforme
y repugnante. Espantado con los resultados, huyó y la abandonó a su suerte. Luego
de atravesar una larga enfermedad, Víctor regresó a casa y se encontró con la
terrible noticia de que su hermano menor había sido asesinado y la culpable era
Justine, una chica cercana a la familia que fue condenada a muerte.
El joven descubrió que la criatura era realmente culpable y su vida se transformó
en un tormento debido a la culpa, hasta que su invención lo buscó para hacerle
una petición.
Segunda parte
Esta parte comienza con la versión de la criatura. Narra cómo divagó por el
bosque y fue conociendo el mundo. Sintió el rechazo de las personas por su
aspecto y una profunda soledad. hasta que se ocultó en un granero y comenzó a
vivir con una familia a la que observaba a la distancia.
Aquel periodo resultó esencial, pues aprendió a hablar, leer, a entender cómo
funcionaban las relaciones humanas y comenzó a cuestionarse sobre sus
orígenes y su identidad.
Luego de ser rechazado por la familia a la que se sentía ligado, se desató una furia
ciega que lo llevó a quemar la casa y decidió buscar a su creador para vengarse.
Tras el asesinato del niño, decidió localizar a Frankenstein y pedirle que
construyera una compañera para él. Si bien en un comienzo se negó, debido a las
amenazas, aceptó.
Aquí la narración regresa a la versión de Frankenstein, quien cuenta cómo viajó
junto a su mejor amigo Clerval a Inglaterra y se instaló en una isla escocesa para
llevar a cabo su plan. En mitad del proceso se arrepintió, porque meditó sobre las
posibles consecuencias de aquella creación. Si bien se salvaba a sí mismo y a sus
seres queridos, podría ser el comienzo de una nueva raza que acabara con la
humanidad y aquello jamás podría perdonárselo.
La criatura se enfureció y le advirtió que estaría con él para su matrimonio. Luego,
asesinó a Clerval, por lo que Frankenstein terminó siendo acusado de asesinato. Su
padre viajó a ayudarlo y logró que fuera exonerado. Al regresar a Suiza, se realizó el
matrimonio con su prima Elizabeth, con quien estaba comprometido desde la
infancia.
En la noche de bodas, su creación apareció y asesinó a su mujer. La tristeza hizo
que su padre muriera tiempo después. Frente a esto, Frankenstein decidió
dedicar el resto de su vida a perseguir al monstruo para asesinarlo. Por eso,
terminó en el ártico persiguiéndolo, hasta que se encontró con la expedición y fue
rescatado.
En este punto, regresa la voz de Walton para relatar la muerte de Frankenstein y el
encuentro final con la criatura, que desaparece junto al cadáver de su creador en el
hielo.
Contexto de producción de la novela
En 1814, con apenas 16 años, la autora conoció al poeta romántico Percy Shelley. A
pesar de que estaba casado y tenía hijos, se fugaron y viajaron por Europa.
En junio de 1816 se encontraban en Suiza en el famoso "año sin verano". Debido
a la erupción del volcán Tambora en Indonesia, se produjeron anomalías
climáticas que hacían imposible salir.
Fueron invitados por Lord Byron, líder del movimiento romántico en Inglaterra, a
quedarse en su casa familiar, la Villa Diodati. Allí, pasaron muchas veladas junto al
fuego, acompañados también por el médico personal de Byron. Una de esas
noches, su anfitrión propuso que cada uno escribiera la mejor historia de terror
posible.
De esta apuesta surgieron dos novelas muy importantes para la historia de la
literatura: Frankenstein de Mary Shelley y El vampiro de John William Polidori.
Cómo nació la idea
En el prefacio para la edición de 1831, la autora decidió responder la pregunta que
le hacían constantemente: “¿Cómo pude yo, entonces una muchacha joven, idear y
explayarme en una idea tan horrible?”. Así, relata cómo luego de escuchar
la conversación entre Percy y Byron sobre el principio de la vida y las
posibilidades de la reanimación tras la muerte, estuvo meditando sobre un
posible tema.
Aunque tardó varios días, durante un sueño tuvo la visión de Frankenstein y su
criatura, por lo que comenzó a redactar un borrador. Al principio, lo pensó como
un cuento breve, pero su pareja la animó a extenderlo.
Luego de regresar a Inglaterra en septiembre, finalizó la obra que fue publicada en
1818 en tres volúmenes. La novela resultó ser un éxito, fue traducida al francés en
1821 y en 1823 se realizó la primera adaptación teatral. Por ello, en 1831, Mary
Shelley pudo hacer la edición definitiva a la que le añadió un prefacio, le realizó
algunas correcciones y cambios, el más importante fue dividirla sólo en dos partes.
Análisis de la novela
Estructura
La novela está escrita a través de cartas que Robert Walton le envía a su
hermana. De esta manera, el personaje del capitán funciona como marco para la
narración. A través de él, es posible crear una historia que tiene dos puntos de
vista.
Primero, muestra la versión de Víctor Frankenstein, completamente arrepentido
por haber creado un ser que considera monstruoso y malvado. Sin embargo, en la
segunda parte, se conoce la historia de esta criatura, que logra generar empatía
en el lector al confesar sus temores y penas.
Es relevante mencionar que la autora fue capaz de crear una obra que puede
tener variadas significaciones y que permite mostrar ambos lados de un
asunto que no tiene buenos ni malos. Así, será el público quién decide, lo que le
otorga un carácter bastante moderno.
Género
Frankenstein es considerada la primera novela de ciencia ficción en la historia
de la literatura. El término fue inventado en 1926 por el escritor Hugo Gernsback y
se refiere a obras que utilizan avances científicos que podrían impactar al mundo.
El tratamiento del tema debe ser racional. Este es el caso de la novela, pues su
autora se basó en investigaciones científicas del periodo para crear su trama.
De hecho, se inspiró en los experimentos de Luigi Galvani (1737 – 1798), un médico
que descubrió la respuesta muscular ante una descarga eléctrica.
Estilo
Aunque esta obra inauguró la ciencia ficción, en su época fue parte
del movimiento romántico, y puede definirse como una novela de terror
gótica que se caracterizó por incluir elementos de misterio en lugares y
atmósferas oscuras. Además, los protagonistas enfrentan lo sobrenatural y
quedan sumidos en el espanto.
Por ello, el estilo que predomina responde a los ideales del Romanticismo, en que
se privilegiaron la subjetividad, los sentimientos y estados de ánimo sobre la
representación objetiva y racional.
Asimismo, la naturaleza se convierte en un espacio de comunión con los
personajes y funciona como reflejo de sus emociones y situaciones vitales.
Temas
1. Los peligros de la ciencia
Cuando Mary Shelley comenzó a escribir, en Europa triunfaba la Revolución
Industrial y el racionalismo. La creación de la máquina a vapor del ingeniero
escocés James Watt, dio paso a una nueva cultura industrial, en la que se promovía
el uso racional de máquinas para la producción.
De igual manera, a nivel científico, comenzaron a surgir investigaciones en torno a
la electricidad. Además, en aquella época la cuestión anatómica estaba
completamente aceptada y la práctica de la disección era común en los estudios.
Estos avances comenzaron a generar inquietud en algunos círculos que veían con
temor la falta de responsabilidad de algunos experimentos y la necesidad de
establecer límites éticos en la actividad científica.
Así, una de las cosas que postula la obra son los resultados impredecibles de
ciertas acciones. Se plantea la pregunta: ¿Quién es capaz de crear vida?, ¿Dios o
el hombre? Si bien Frankenstein tenía en mente objetivos humanitarios, pues
pretendía eliminar la enfermedad de la condición humana, también poseía delirios
de grandeza:
La vida y la muerte me parecían ataduras ideales que yo sería el primero en romper y así
derramaría un torrente de luz en nuestro oscuro mundo. Una nueva especie me
bendeciría como a su creador y fuente de vida...
Cuando comenzó con su creación, el joven médico entró en una especie de frenesí
que le impidió ver la falta de ética al utilizar pedazos de cadáveres. Tampoco fue
capaz de dimensionar lo que era traer al mundo un ser vivo con sentimientos, al
que luego abandonó. Luego de atravesar muchos sufrimientos, fue capaz de
entender el alcance que pueden a llegar a tener las acciones sin meditación
previa.
Es por esto que al comienzo de la obra, queda muy clara la advertencia hacia el
capitán Walton, quien demuestra la misma inquietud que alguna vez él tuvo:
Aprenda de mí, si no por mis consejos, al menos por mi ejemplo, cuán peligrosa es la
adquisición de conocimientos y cuánto más feliz es el hombre que acepta su lugar en el
mundo en vez de aspirar a ser más de lo que la naturaleza le permitirá jamás.
Entonces, el gran mensaje de la novela es la cautela a la hora de experimentar
con la vida y la muerte, algo que Mary Shelley observó en su época y le asustaba.
De este modo, cuando tuvo que pensar una historia de terror, concluyó que no
podía existir nada más atemorizante que los peligros de la creación humana. En su
prólogo afirmó:
Absolutamente horrorosos deberían ser todos los intentos humanos de imitar la
fabulosa maquinaria del Creador del mundo.
2. Búsqueda de identidad
Una de las cosas que analiza la obra es la construcción de identidad, un proceso
que se desarrolla a lo largo del tiempo a partir de las experiencias vitales y las
interacciones sociales. En el caso de la criatura, es muy difícil lograrlo, ya que
nunca ha visto a nadie que se le parezca y desconoce sus orígenes. Es un ser único,
con aspecto y capacidades distintas al resto de los seres humanos que lo condenan
a la soledad.
¿Era entonces un monstruo, un error sobre la tierra, un ser del que todos los hombres
huían y a quienes todos rechazaban?
El rechazo de las personas que conoce y, en particular, el abandono de su creador,
hacen que la criatura tenga una crisis. Sin ejemplos, cuidados o cariño, se
transforma en un ser resentido con una civilización que no lo acepta y termina
convertido en aquello que los demás ven en él: un monstruo.
Mary Shelley profundiza sobre el impacto que puede tener la sociedad en
individuos que son diferentes, por lo que también se celebra su llamado a abrazar
la diversidad.
Por otro lado, también se ha hecho una lectura biográfica, pues su madre murió al
dar a luz y con su padre mantuvo una relación tensa, ya que no se entendía con su
segunda mujer. Por ello, muchos académicos consideran que este abandono de
Frankenstein, se puede leer como el padre que no fue capaz de aceptar a su
hija y la dejó sola frente al mundo.
3. El moderno Prometeo
Una de las cosas que más llama la atención es el subtítulo que la autora escogió
para su obra. Así, hace referencia al mito griego de Prometeo, el titán que le robó
el fuego a los dioses y se los entregó a los hombres. Fue gracias a esto, que los
seres humanos pudieron adquirir el conocimiento y fundar una civilización.
Entonces, puede entenderse a Prometeo como el "creador del hombre", por lo que
se puede relacionar con Víctor Frankenstein. En este caso, es la reinterpretación
moderna del mito, pues fue castigado por su propia creación.
4. Lectura feminista
Mary Shelley se ha instalado como un ejemplo para la historia de la literatura. Para
la primera publicación, fue su marido quien entregó el manuscrito a los editores,
aludiendo que pertenecía a un amigo. Sin embargo, luego de su éxito, se editó con
su nombre y pudo vivir el resto de su vida de sus escritos.
A través del tiempo, se han intentado analizar las figuras femeninas presentes en la
novela, que son escasas y muy idealizadas. Por esto, se ha entendido que esta
caracterización y el hecho de que predominen voces masculinas, respondió a la
costumbre del periodo.
La verdadera revolución se encuentra en la criatura, que tal como la mujer en
aquellos años, vive en carne propia la contradicción de estar adentro y afuera
de la cultura al mismo tiempo. La sociedad patriarcal entendía al género
femenino como una ausencia y el monstruo se instala como una figura rechazada,
a pesar de sus capacidades.
Otro aspecto a mencionar, es la destinataria de las cartas, la sra. Saville, un
personaje ausente, pero que está siempre dentro del texto.
5. Alienación del ser humano: crisis ante la existencia
Esta es una de las lecturas más modernas que se han hecho sobre la novela. Está
directamente relacionada con el surgimiento del existencialismo en el siglo XX,
cuando el hombre se cuestionaba sobre su lugar en el mundo.
La criatura se enfrenta a su creador para recriminar una vida que no desea:
Creador insensible y despiadado! Me otorgaste sensaciones y pasiones, y luego me
arrojaste al mundo para desprecio y horror de la humanidad.
Así, se puede comparar a la criatura con el ser humano. Angustiado y
desesperado ante el peso de una existencia que no pidió, desafía a su Dios. El
filósofo francés Jean Paul Sartre, en su libro El existencialismo es un
humanismo (1948), afirmó:
El hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y
sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de
todo lo que hace
De este modo, el individuo moderno debe soportar la existencia y, luego, intentar
definirse y crearse a sí mismo como un sujeto responsable y como un aporte para
la sociedad. Ese proceso es muy difícil, porque cada decisión que toma impacta al
mundo que lo rodea.
Si bien se puede entender a la criatura como una víctima de un científico poco
cauteloso, también es un ser que sólo sabe responder con violencia ante las cosas
que le ocurren. Él decide tomar un camino que sólo puede conducirlo a la
destrucción.
Repercusión
Con esta novela, Mary Shelley dio comienzo a la ciencia ficción, género que se
caracteriza por especular lo que puede llegar a suceder con los avances científicos
sin suficiente control.
De hecho, se adelantó bastante a su tiempo, pues muchas de las cosas a las que se
refirió como actos de terror, comenzaron a ocurrir en el siglo XX. En 1908, el
investigador francés Alexis Carel desarrolló un método de trasplante de órganos,
que recién fue viable en 1949, con el descubrimiento de la cortisona.
También hay muchos inventos que ayudaron al ser humano a nivel médico, como
los tratamientos fisioterapéuticos basados en la electricidad. Asimismo, la
invención de los rayos X y de los desfibriladores cardíacos permitieron salvar
muchas vidas.
La criatura como fenómeno cultural
Existen más de 150 adaptaciones teatrales y cinematográficas de esta novela.
La versión que tuvo mayor impacto fue El doctor Frankenstein, dirigida por el inglés
James Whale en 1931. Esta película fue la responsable de difundir la imagen que se
mantiene hasta hoy de la criatura como un individuo enorme, torpe, con lenguaje
reducido y amenazante.
Aquella representación no se corresponde para nada con la de la novela, en donde
se muestra a la creación como un ser pensante y consciente del mundo que lo
rodea. Además, la secuela de 1935, La novia de Frankenstein, acrecentó las dudas
sobre la identidad creador-criatura. En la cultura popular, se llama al monstruo
Frankenstein, cuando en realidad así es como se apellida el científico que jamás
llegó a darle nombre a su invención.
Sobre Mary Shelley
Nació el 30 de agosto de 1797 en Londres. Sus padres fueron importantes
intelectuales del periodo. William Godwin fue filósofo, escritor y propulsor del
pensamiento anarquista. Por su parte, Mary Wollstonecraft fue escritora, filósofa y
precursora del feminismo. De hecho, es la autora del primer tratado sobre el
tema, Vindicación de los derechos de la mujer (1792).
Su madre murió en el parto y en 1801 su padre volvió a casarse. A pesar de que
nunca logró llevarse con su madrastra, generó una profunda amistad con su
hermanastra Claire Clairmont.
Su educación fue encargada a una institutriz. Además, la biblioteca paterna se
convirtió en una gran herramienta para desarrollar el pensamiento crítico y nutrir
su necesidad de ficción. Durante su infancia pasó largos periodos de tiempo en
Escocia, donde desarrolló su gusto por la escritura.
En 1914, en una de las cenas con alumnos de su padre, conoció al poeta romántico
Percy Shelley. Aunque el joven estaba casado, comenzaron un romance y
decidieron huir junto a su hermanastra Claire. Recorrieron varios lugares, hasta
que lograron casarse en 1917, luego de que la mujer de Percy se suicidara.
Tuvieron cuatro hijos, pero sólo sobrevivió uno de ellos.
La trágica muerte de su marido fue lo que la animó a dedicarse a la escritura,
traducción y edición. Esto no fue sólo porque debía mantenerse a sí misma y a su
hijo, sino que también buscaba difundir el legado artístico de Shelley. Pasó el resto
de sus días publicando diversos textos, entre los que destacan Matilda y sus
poemas.