Salmo 23:1-4
INTRODUCCIÓN
El Salmo 23 es un salmo de
David. Se le conoce como la joya
de los Salmos. En este salmo hay
dos maneras de ver a Dios: Como
Pastor y como Rey anfitrión con
un banquete extraordinario. Da
sensación de confianza y
consuelo. En la cultura del medio
oriente, la imagen del pastor era
muy popular, pero no gozaba
gran prestigio social o dentro de
la escala económica, no era algo
que la gente le gustaba hacer. Si
una familia necesitaba un pastor,
siempre era el hijo menor, como
David, quien recibía esta
desagradable asignación. Dicho
de otro modo, Dios ha elegido ser
nuestro Pastor, el gran Dios del
universo se ha inclinado para
cuidarnos a ti y a mí. Conlleva la
idea de que este Dios se hizo
Pastor, de humillarse a Sí mismo,
de hacerse semejante a los
hombres, de hacerse vulnerable y
frágil. El trabajo del pastor era
cuidar el rebaño, protegerlos de
los animales salvajes, de las
inclemencias del tiempo y de los
caminos. Dios no menosprecia el
alimentar a Su rebaño, guiarlo,
gobernarlo, defenderlo,
manejarlo, sanarlo y cuidarlo.
Entonces, David conocía esta
metáfora de una manera única, ya
que él mismo había sido pastor y
por eso se sentía cuidado y amado
por el Señor como Su pastor.
Preguntas: ¿Quién es tu pastor
o quién pastorea tu alma? ¿quién
realmente te es suficiente? ¿en
quién o en qué descansas? ¿quién
guía y cuida tu vida de la fosa de
la muerte? Verdad central:
Jesús es el Buen Pastor que
cuida, guía, da descanso y
suficiencia a nuestras almas.
Bosquejo
I. La suficiencia del Pastor (vers.
1)
II. El descanso del Pastor (vers.
2)
III. La guía del Pastor (vers. 3)
IV. El cuidado del Pastor (vers. 4)
I. La suficiencia del Pastor
(vers. 1)
“El Señor es mi Pastor”.
David conocía a Dios de manera
personal y real. El Señor estaba
presente siempre a lo largo de su
vida, en sus victorias, luchas,
angustias y fracasos. ¿A quién se
refiere como su Pastor? Dios.
Ahora bien, recordemos que, en
el pensamiento bíblico, un rey es
un pastor, y Dios es Rey y Pastor.
Por ejemplo: Salmo 80:1 “Presta
oído, oh Pastor de Israel; Tú que
guías a José como un rebaño; Tú
que estás sentado más alto que
los querubines; ¡resplandece!”.
Pero la identidad del Pastor no
solo refiere a Dios, sino también
al Mesías, el Hijo de Dios. Por
ejemplo: Zacarías 13:7
“Despierta, espada, contra mi
Pastor, y contra el hombre
compañero mío, declara el Señor
de los ejércitos. Hiere al Pastor y
se dispersarán las ovejas, y
volveré Mi mano contra los
pequeños”. Es una profecía sobre
la persona y obra de nuestro
Señor Jesucristo, y tuvo su
cumplimiento cuando los
discípulos lo abandonaron
(Mateo 26:31). El propio Señor
declara que Él es ese Buen Pastor:
Juan 10:11 “Yo soy el Buen
Pastor; el Buen Pastor da Su vida
por las ovejas”. [Evangelio]
Cuídate de los falsos pastores que
quieren robar tu corazón para
Dios. El hecho de que dice “El
Señor es MI pastor”, significa que
Sus ovejas so propiedad Suya. Tú
le perteneces. Juan 10:14 “Yo
soy el Buen Pastor, y conozco mis
ovejas y las mías me conocen”. Es
bueno saber con tanta certeza
como lo hizo David, que
pertenecemos al Señor. Soy Suyo
comprado a precio de la Sangre
del Cordero.
“Nada me faltará”. Esta
expresión en realidad está
conjugada en tiempo presente:
“nada me falta”. Dios nunca deja
de proveer, de suplir, de dar para
Sus ovejas. Se sabe que las ovejas
son los animales más inútiles del
mundo. Es una criatura insensata
y perezosa, da muchos
problemas, se pierde mucho,
aunque no sea a propósito y es
incapaz de regresar. Una oveja no
puede moverse para salvarse de
las tempestades o inundaciones;
allí morirá sino es dirigida por el
Buen Pastor. Por eso, el Buen
Pastor es suficiente porque hace
todo por las ovejas siendo éstas
muy débiles. En nuestra
debilidad, Dios nos da gracia en
Cristo y es suficiente para cada
día.
Aplicación [verdad al
corazón]: Su gracia es suficiente
para nuestra salvación porque
Cristo obtuvo para nosotros
eterna redención. No hay nada
más que añadir, el Buen Pastor lo
dio todo. Su gracia es suficiente
para sostenerme cada día de mi
vida, porque nada ni nadie me
separará de Su gran amor que es
en Cristo Jesús (Romanos
8:37-39).
II. El descanso del Pastor
(vers. 2)
“En lugares de verdes
pastos”. El Pastor debía buscar
mejor pastizales para el sustento
del rebaño. La palabra “verdes”
viene del original hebreo que
refiere a “retoño, brote, que va
germinando”. Y “pastos” se
traduce como “habitación, casa”.
El Pastor es responsable de
escoger el hogar más agradable
para las ovejas; donde brotaba la
mejor hierba. Cuando pensamos
en “verdes pastos” imaginamos
valles profundos con vegetación
abundante. Vi un corto
documental que explicaba acerca
de lo que eran “verdes pastos”.
Un guía de Israel explicaba que al
desierto se le llama “verdes
pastos”. Los agricultores
mantienen alejados a los pastores
porque los rebaños se comen sus
cosechas. Por eso no ves ovejas
donde se cultivan. Sin embargo,
debido a que llueve poco y aún
hay humedad en la brisa de la
tarde que viene del Mediterráneo
al desierto, surge una pequeña
vegetación. Esa humedad,
combinada con la lluvia, gotea
desde el borde de las rocas.
Alrededor de ellas hay vegetación.
Estos son los “verdes pastos”.
¿Qué hace el pastor? Busca por la
ladera del desierto que fue
expuesta por el aire o la lluvia.
Junto con el rebaño, caminan
paso a paso buscando y comiendo
pastos. La lección que deja el
desierto es que los “verdes
pastos” no son todo lo que
necesitas por el resto de tu vida.
Cuando llegas a esa llanura de
pastos verdes, es como si Dios
dijera: “Si me sigues te traeré
aquí y nunca tendrás que hacer
nada más en tu vida. Todo estará
a tu alcance”. En el desierto
aprendes que el pastor te dará lo
que necesitas para el ahora. Solo
el pastor conoce también los
buenos lugares para hacer
descansar a sus ovejas.
La implicación es que una oveja
no siempre sabe lo que necesita y
lo que es mejor para ella para
sobrevivir. Entonces, los verdes
pastos que tú y yo necesitamos es
la Palabra de Dios. Isaías 40:8
“Secase la hierba, marchitase la
flor, más la palabra del Dios
nuestro permanece para
siempre”. Mateo 4:4 “No solo de
Pan vivirá el hombre, sino de
toda Palabra que sale de la boca
de Dios”. Tú y yo necesitamos del
alimento de la Palabra y el buen
Pastor nos las da día tras día.
“Me hará descansar”. Esta
palabra significa “acostarse,
cuando la oveja encoge las cuatro
patas y se encoge un poco”. De
acuerdo a Philip Keller, dice que
las ovejas no se acuestan
fácilmente por cuatro razones:
por miedo, por conflicto con otra
oveja, por las heridas o
enfermedades y por la ansiedad
del hambre. El descanso viene
cuando el pastor ha solucionado
estas cuatro cosas. Dicho de otro
modo, Dios se ocupa de darte
descanso. Es lo que Jesús dijo en
Mateo 11:28-29 “Vengan a Mí
los que están cansados y
cargados, y Yo los haré descansar.
Tomen Mi yugo sobre ustedes y
aprendan de Mí que Soy manso y
humilde de corazón, y hallarán
descanso para sus almas”. El
buen Pastor nos ha librado del
temor: “La paz les dejo, Mi paz les
doy; no se las doy como el mundo
la da. No se turbe su corazón ni
tengan miedo” (Juan14:27). El
buen Pastor nos ha reconciliado
con otras ovejas: “Ámense unos a
otros como Yo los he amado”
(Juan 13:34). El buen Pastor ha
sanado nuestras heridas y
enfermedades del alma: “Yo
sanaré su apostasía, los amaré
generosamente, pues mi Ira se ha
apartado de ellos” (Oseas 14:4).
El buen pastor nos ha calmado el
hambre: “Yo soy el Pan de la vida;
el que viene a Mí no tendrá
hambre” (Juan 6:35).
“Junto a aguas de reposo me
conduce”. Así como el pastor
busca alimento, también busca
donde saciar la sed. De nueva
cuenta vemos una imagen de
Cristo aquí. Juan 4:14 “Pero el
que beba del agua que Yo le daré,
no tendrá sed jamás, sino que el
agua que Yo le daré convertirá en
él en una fuente de agua que
brota para vida eterna”. Jesús es
el agua viva que nos da vida
eterna.
Aplicación [verdad al
corazón]: Ven y descansa en
Cristo, Tu Pastor. Él abrió
nuestros desiertos por medio de
Su carne y Su sacrificio para que
podamos reposar junto al Trono
de Su gracia. De Él destila agua
de vida en abundancia, nunca
tendrás sed porque tu Pastor la
sacia completamente; nunca
tendrás hambre porque Su
Palabra es dulce y eterna.
III. La guía del Pastor (vers.
3)
“Él restaura mi alma”. Como
consecuencia de que el Señor
como Pastor es suficiente y da
descanso pleno, el alma de David
fue restaurada. La palabra
“restaura” conlleva la idea del
rescate de uno perdido, puede
uno imaginarse a la oveja
descarriada traída de regreso. De
hecho, esta palabra en hebreo
también puede significar que “me
traerá hacia el arrepentimiento”
(o conversión). Dios restaura el
alma que se había vuelto
inmunda y negra por el pecado.
Amados, es la bondad de Dios
que nos guía al arrepentimiento y
Él nos da arrepentimiento para
vida (Hechos 11:18; Romanos
2:4). Es Su amor suficiente e
inagotable que nos fortalece y nos
conforta. Es el recuerdo de la cruz
de Jesús que nos trae a memoria
que en Él hay paz y perdón de
pecados. “Si confesamos nuestros
pecados, Él es fiel y justo para
perdonarnos los pecados y para
limpiarnos de toda maldad” (1
Juan 1:9); “Venga ahora, y
razonemos, dice el Señor; aunque
sus pecados sean como la grana,
como la nieve serán
emblanquecidos; aunque sean
rojos como el carmesí, como
blanca lana quedarán” (Isaías
1:18). ¿Quieres paz para tu alma?
¿Que tu alma sea confortada y
restaurada? Ven a Cristo, el Buen
Pastor.
“Me guía por senderos de
justicia”. Por lo general las
ovejas tienden a dispersarse, por
eso necesitan de un pastor que las
haga volver del camino, de lo
contrario estarán fuera del
rebaño. La expresión “senderos
de justicia” se refiere a caminos
derechos, rectos, no torcidos.
Dios nos guía por senderos de
justicia en dos sentidos: (1) nos
guía a través de los senderos de la
justicia de Cristo, porque en Su
justicia somos aceptos y
declarados justos por la fe, pues
Él vivió la Ley por nosotros
(Romanos 5:1). (2) Y Dios nos
guía en senderos de justicia, para
que vivamos en obediencia y
santidad. Isaías 35:8-9 dice que
el Camino de Santidad es para los
redimidos en Cristo. Son
senderos que las ovejas confían y
disfrutan caminar porque el Buen
Pastor les abrió paso y camino
por ellas. Se han eliminado todos
los obstáculos para caminar y
correr por las sendas de los
mandamientos del Señor.
“Por amor de Su nombre”.
Recordemos que cuando
hablamos del nombre de Dios nos
referimos a Su carácter y esencia.
Esta expresión significa que Dios
actúa de manera coherente con
Su naturaleza santa y justa, por lo
que implica que Dios dará un
trato fiel y amoroso. Todo deriva
de las perfecciones y bondades de
Su propia naturaleza, para
mostrar la gloria de Su gracia.
Isaías 48:9 “Por amor de Mi
nombre contengo Mi ira, y para
Mi alabanza la reprimo contigo a
fin de no destruirte”.
Aplicación [verdad al
corazón]: Cristo promete serte
fiel, amarte y guiarte por Sus
caminos. Hará honor a Su bello y
santo nombre. Él jamás te
extraviará porque te tiene en el
hueco de Su mano, nadie te
arrebatará. Su bondad no tiene
límites, Su amor es inagotable,
oveja del Señor, ve y sigue los
pasos de tu amado Pastor para
que andes en los senderos de
Santidad.
IV. El cuidado del Pastor
(vers. 4)
“Aunque pase por el valle de
sombra de muerte”. Este lugar
sí existe. Al sur de Jericó, rumbo
al Mar Muerto. Mide 7 km y
medio de largo con paredes de
500 metros de altura, y un
espacio tan estrecho que ni
siquiera una oveja puede darse la
vuelta. Se cree que había un pacto
verbal entre los pastores para
pasarlo de un horario a un lado y
viceversa para no quedarse
estancados. Pasarlo de día era
imposible a causa del calor. Sin
embargo, las condiciones
climatológicas, la falta de agua y
de pasto hacían necesarias el
desplazamiento de pastores y
ganados tras la búsqueda de
pastos tiernos; por lo menos una
vez al año. De este modo, el
Pastor arriesgaba su propia vida
por llevar a sus ovejas a
alimentarlas. Si alguna oveja se
desviaba o se deslizaba y quedaba
en peligro, el pastor tomaba su
cayado y la jalaba y la regresaba
al camino.
Esto nos ilustra que el Buen
Pastor da Su vida por Sus ovejas,
al punto de atravesar por
nosotros el valle de sombre de
muerte. Antes de darnos la vida
eterna, Él tenía que experimentar
la muerte por nosotros. Jesús,
coronado de gloria y honor a
causa del padecimiento de la
muerte, para que por la gracia de
Dios probara la muerte por todos.
Y así anular por mediante la
muerte el poder del diablo, y
librar a los que el miedo a la
muerte, estaban sujetos a
esclavitud durante toda la vida
(Hebreos 2:9, 14-15). Por
tanto, Se puede decir con razón
que nos enfrentamos solo a
la sombra de la muerte porque
Jesús tomó la realidad plena de la
muerte en nuestro lugar.
“No temeré mal alguno,
porque Tú estás conmigo”.
David reconoció que, bajo la
dirección del Pastor, él puede
andar por valle de sombra de
muerte. Era la presencia
consciente del Señor como su
pastor que hacía soportable
cruzar este valle. Porque ahí no
era su destino ni su lugar para
vivir; su destino es el descanso
eterno junto a aguas de reposo y
verdes pastos. Es la presencia del
Buen Pastor que eliminó el temor
al mal para Sus ovejas. A veces,
Dios no nos elimina el mal, pero
sí el temor al mal. El punto es:
¿Confiamos en la presencia de
Jesús? David Wilkerson dijo
una vez: “La fe no es para sacarte
de un lugar difícil, sino para
cambiar tu corazón en el lugar
difícil”.
“Tu vara y tu cayado me
infundirán aliento”. La vara y
el cayado son símbolos de
autoridad y poder del pastor. La
vara usada para castigar o
defenderse de enemigos o
animales salvajes. El cayado era
usado como sostén o apoyo.
Tenía una curvatura y con ella
atraía las ovejas que se alejaban.
La vara la usaba para golpear la
pata de la oveja cuando se
alejaba. La tomaba sobre sus
hombros y la llevaba al redil.
Normalmente eran ovejas
inquietas, que se comportaban
como cabritos saltando de un
lado a otro. Con mucho pesar, el
pastor tomaba la vara y golpeaba
la pata de la oveja. Amados,
nuestros Buen Pastor usaba la
vara para defendernos de
nuestros enemigos; pero también
para procesarnos con Su
disciplina, de manera que
aplacaba nuestro ímpetu y fuerza
de querer tomar nuestro control.
El Señor tenía que azotarnos al
mostrar la realidad de nuestro
pecado y de Su santidad perfecta,
nos azotó al mostrarnos nuestra
obstinación y rebeldía para que
fuéramos a buscar sanidad
espiritual en la Cruz. Muchas
veces Dios nos ha tenido que
humillar para llevarnos al
Calvario y hacernos ver lo
miserables que somos. Y viendo
que nos descarriábamos como
ovejas sin Pastor nos atrajo con
Su cayado, para que de ese modo
todo aquel que ve al Hijo y cree
en Él, tenga vida eterna, y Él
mismo lo resucitará en el Día
final (Juan 6:40).
Aplicación [verdad al
corazón]: Amados: Él es aquel
que es poderoso para guardarnos
sin caída y para presentarnos sin
mancha en presencia de Su gloria
con gran alegría, al único Dios
nuestro Salvador, por medio de
Jesucristo nuestro Señor. No
importa cuántos valles de
muertes cruces, confía en Aquél
que te guarda para hacerte Suyo.
Finalizo con las palabras de John
Piper: “Cristo es más precioso,
más valioso y más gratificante
que cualquier cosa que la vida en
esta tierra puede dar”. Cristo es
tu Dios, tu Rey, tu Buen Pastor.
Atesóralo a más no poder, con
todo tu corazón, con toda tu
mente, con toda tu alma y con
todas tus fuerzas. Él realmente es
suficiente en Su amor, en Su
cuidado, en Su guía y en Su
presencia. Él es lo más digno que
puedes atesorar. Despójate del
peso de tus pecados e ídolos, ven
y ama a Cristo, deja que te cargue
entre Sus brazos para llevarte a la
vida eterna con Su Padre. Para Su
gloria.