0% encontró este documento útil (0 votos)
68 vistas8 páginas

M Dulo 8 Tacpy Final

Escuela de manejo

Cargado por

xandermac97
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
68 vistas8 páginas

M Dulo 8 Tacpy Final

Escuela de manejo

Cargado por

xandermac97
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

MÓDULO VIII
Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

Movilidad Segura

Principales causas de los siniestros de tránsito:

La FATIGA es uno de los principales factores de riesgo en la


conducción junto con el consumo de bebidas alcohólicas, los
excesos de velocidad y las distracciones.

La fatiga física se manifiesta en cansancio muscular y


agotamiento y la fatiga psíquica disminuye la capacidad de
concentración y percepción de las cosas.

Cómo detectar si estamos bajo los efectos de la fatiga:

1. Dificultad para concentrarse.


2. Visión borrosa y picazón de ojos.
3. Parpadeo constante.
4. Calambres musculares o dolores de espalda.
5. Necesidad de moverse en el asiento.
6. Zumbido de oídos.
7. Somnolencia.
8. Sequedad en la boca o deshidratación.
9. Reacciones lentas o inseguras.
10. Dificultad para recordar los últimos kilómetros recorridos.

Cómo disminuir el riesgo de los efectos de la fatiga:

1. Deje preparado el vehículo la noche anterior y descanse bien durmiendo toda la noche. Está de-
mostrado que dormir menos de seis horas triplica el riesgo de sufrir accidentes en la carretera.
2. Evite salir de viaje luego de su jornada laboral.
3. Haga paradas cada 2 horas o 200 km, utilizando áreas seguras de descanso o en estaciones de
servicio. Cada parada debe durar al menos entre 15 y 30 minutos; bájese del vehículo y tómese un
refrigerio.
4. Haga ejercicios de estiramiento de articulaciones (cuello, pies, piernas y brazos) y de espalda.
5. Antes de emprender un viaje largo, procure descansar lo suficiente. La fatiga favorece a la dismi-
nución del campo visual, prolonga los tiempos de reacción y dificulta la coordinación psicomotriz
y la capacidad muscular.
6. Una buena hidratación es esencial para la salud, se realice o no actividad física. No espere a tener
sed, beba agua regularmente.
7. El aire acondicionado del vehículo provoca síntomas asociados a la deshidratación del organismo
(sed, sensación de sequedad en la garganta, fatiga) que pueden afectar la conducción.
8. Realizar comidas ligeras y de fácil digestión que aporten energía, (galletas, frutas, cereales, etc.)
9. Escuchar música variada pueda ayudar a contrarrestar la monotonía de un viaje.
Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

Si comienzan los síntomas del cansancio:

1. Parar a descansar, recostarse y dormir al menos 15 minutos o el tiempo que sea necesario. Las
investigaciones muestran que de esta manera se puede reducir significativamente el riesgo de
accidente relacionado con la fatiga.
2. Hay que prestar especial atención con los ciclos de sueño, ya que cuando modificamos nuestro
“reloj biológico” existe un incremento de los accidentes.
3. Los datos recogidos en otros países revelan aumento de los siniestros por fatiga o somnolencia
cuando se conduce entre las 01 y las 06 horas y las 13 y las 17 horas.
4. Tanto el conductor como el resto de los ocupantes deben llevar ropa cómoda.
5. Ajustar ergonómicamente la butaca.
6. No dejar caer el nivel de azúcar durante el viaje, pues esto generaría una sensación de fatiga y
falta de atención.
7. Mantenerse hidratado. Los síntomas de deshidratación aparecen relativamente pronto en viajes
largos y en verano, y provocan la reducción de la atención, dolor de cabeza, cansancio y fatiga
muscular.
8. Si se está tomando medicamentos, tener en cuenta que algunos pueden provocar somnolencia o
afectar a la visión o la coordinación. Ver contraindicaciones del medicamento o consultar al mé-
dico antes de iniciar el viaje.

El ALCOHOL es una droga psicodepresora que en pequeñas


dosis influye negativamente en la conducción al perturbar
las aptitudes del conductor, ya que al pasar a la sangre se
extiende por todo el organismo, afectando al cerebro y a la
vista.

La alcoholemia es la cantidad de alcohol que existe en


sangre. El punto máximo es posible encontrarlo hasta una
hora posterior a la última ingesta, para disminuir luego
lentamente.

La tasa de alcoholemia es la concentración de alcohol medida en la sangre o en el aire espirado. Se


mide en gramos de alcohol por litro de sangre (g/l) o en miligramos de alcohol por litro de sangre
(mg/l).

Por eso, en concentraciones bajas deprime zonas cerebrales que controlan la conducta (casos de
euforia) y en la medida que aumenta la concentración, deprime funciones básicas que alteran el
equilibrio o el habla, hasta llegar a depresiones tan severas que producen coma.
Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

Mitos y Pruebas

Los efectos del alcohol van a depender de:

-La persona: edad, sexo, cultura alcohólica.


-Del físico: a mayor peso se necesita ingerir más cantidad de alcohol para el mismo nivel de
alcoholemia.
-Del modo y tipo de ingestión: cantidad de bebida y concentración de alcohol; modo de consumo (en
ayunas o durante las comidas); ritmo de ingestión (a intervalos o rápidamente); temperatura de la
bebida.

Los efectos del alcohol no se manifiestan de forma inmediata y por esa razón resulta prácticamente
imposible calcular cuándo hay que dejar el vaso sobre la mesa.

Sistemas de análisis de alcoholemia

Algunos de los sistemas de análisis utilizados son en sangre, en orina, en saliva y en aliento, siendo este
último el más apropiado para la realización de los controles de alcoholemia, ya que permite obtener
resultados de forma prácticamente instantánea y menos invasivo para los conductores.

Prueba de alcoholímetro

El alcohol se absorbe en el estómago, en la primera parte del tubo digestivo,


pero luego va directo a la sangre y a través de un proceso sistémico se
distribuye a todo el cuerpo, incluido los pulmones, donde se evapora por los
alvéolos. Así, los alcoholímetros miden el alcohol en el aire espirado de los
pulmones y no el que contiene el estómago. Y la concentración de alcohol en
el aire es proporcional a la concentración alcohólica de la sangre circulante a
través de los pulmones.

Distracciones

En la mayoría de las ocasiones las DISTRACCIONES en la conducción de vehículos no tienen graves


consecuencias porque no coinciden con situaciones de tránsito complicadas, pero en caso de
presentarse un problema, como el conductor no está lo suficientemente atento a la conducción o a lo
que ocurre en la carretera, lo más probable es que no disponga del tiempo necesario para planificar y
llevar a cabo la maniobra adecuada y no pueda evitar una colisión o un atropello.

Cuanto mayor es la velocidad del vehículo, menor margen de reacción tiene el conductor frente a los
imprevistos y más conveniente resulta que se concentre totalmente en la tarea de conducir y trate de
evitar las posibles distracciones.
Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

Si la distracción tiene siempre un factor desencadenante, este puede originarse, de forma general, de
acuerdo con tres situaciones distintas:

1. Los casos en que es el conductor quien genera voluntariamente la distracción, dejando de atender
a lo que ocurre en la Vía. Por ejemplo, “se distrae” mientras busca un CD y lo coloca en el repro-
ductor de sonido, cuando reprograma su navegador o al encender un cigarrillo que sostiene en su
mano mientras maneja el volante.

2. En otros casos, más bien habría que decir que al conductor “lo distraen” y aunque podría ignorar
las demandas ambientales (un teléfono móvil que comienza a sonar, un pasajero que le habla, etc.)
generalmente las atiende, ya sea porque le molesta el timbre del teléfono, en el primer caso, o por
cortesía en el segundo.

3. Finalmente se podría hablar del conductor “abstraído”, que no está atento a la conducción porque,
sin darse cuenta, se ha puesto a pensar en algo que capta su interés. Como podemos ver, en este
caso que no se considera propiamente como distracción la falta de atención es involuntaria y difí-
cilmente el conductor será consciente del riesgo que corre manejando el vehículo en esas condi-
ciones.

Tiempo invertido en realizar determinadas tareas

Lógicamente el teléfono móvil de manos libres presenta los mismos


riesgos que el teléfono móvil convencional en términos de distracción
cognitiva.

Existe evidencia, sin embargo, que matiza en cierto modo los beneficios
que se derivan del uso del teléfono móvil de manos libres.

En particular se hace referencia a tres cuestiones:

a. En primer lugar, se ha observado que cuando el teléfono requiere el uso de las manos, se tiende a
compensar el efecto distractor con una reducción de la velocidad, mientras que si se utiliza el telé-
fono de manos libres no suele disminuirse la velocidad de conducción. Es posible que la percepción
de peligrosidad de ambas conductas sea diferente: el conductor puede percibir como más peligroso
hablar por un teléfono puede percibir como más peligroso hablar por un teléfono cuando tiene
que ocupar al menos una de sus manos, que cuando lo hace por otro de manos libres, y en este
último caso no consideraría necesario realizar ninguna conducta compensatoria. Otra posible in-
terpretación a estos resultados es que la presencia del teléfono en la mano sirva al conductor como
Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

b. recordatorio de que debe incrementar la prudencia al percibir que decrecen sus capacidades por
el efecto distractor del uso de este dispositivo.

c. En segundo lugar, los resultados de diferentes estudios constatan que los conductores que dispo-
nen de un teléfono de manos libres en su vehículo tienden a hablar por teléfono con mayor fre-
cuencia mientras conducen que aquellos que utilizan un teléfono móvil convencional. Como en el
caso anterior, es probable que ello esté vinculado a una menor percepción de riesgo por parte del
conductor cuando utiliza el teléfono móvil de manos libres.

d. Finalmente, aunque no se disponga todavía de evidencia científica en este sentido, lo razonado


anteriormente apunta a que la falta de percepción del riesgo asociado al uso del teléfono móvil de
manos libres puede acabar traduciéndose en que los conductores tengan conversaciones más lar-
gas, lo que podrá aumentar su distracción cognitiva.

Tiempo de reacción

Un conductor sorprendido por un imprevisto no modifica inmediatamente su comportamiento, ya que


necesita un tiempo para reaccionar y decidir qué y cómo hacer para responder de la forma más
adecuada.

El tiempo de reacción de todo conductor es el que transcurre desde el momento en que se percibe el
estímulo, que puede ser un obstáculo, un ruido, irregularidades del camino, etc., hasta que se lleva a
cabo la acción de respuesta. Este tiempo puede promediar los 1.5 segundos en condiciones normales.

Otro factor que afecta el tiempo de reacción es la modalidad sensorial a través de la cual se presenta
el estímulo, ya que algunas vías sensoriales requieren mayor procesamiento que otras. Por ejemplo,
un estímulo presentado en la modalidad visual requiere un mayor procesamiento que otro presentado
en la modalidad auditiva.
El tiempo de reacción se ve afectado también por la atención y por el estado general del organismo,
por ejemplo, enfermedades, somnolencia, estado anímico y emocional, nivel de estrés, consumo de
alcohol, etc.

Para graficar lo anteriormente descripto, tengamos en cuenta lo siguiente:


Para detener nuestro vehículo que circula a una velocidad de 110 km/h por una vía asfaltada y seca, se
necesitan unos 60 metros aproximadamente, dependiendo del grado de adherencia de esa superficie.
Ahora bien, convirtiendo la expresión km/h (kilómetros por hora) en m/s (metros por segundo), nos da
que 110 km/h = 30 m/s, es decir que circulando a 110 km/h, recorreremos 30 metros por segundo.
Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

Suponiendo que se nos presenta un obstáculo en el camino y teniendo en cuenta que un vehículo
circulando a 110 km/h recorre 30 metros por segundo y que el tiempo mínimo para percibir el peligro
y llevar el pie del pedal del acelerador al pedal de freno es de 1.5 segundos, vamos a necesitar unos
105 metros (más de una cuadra) para detenernos antes de impactar con el obstáculo.

Hablamos de tiempo de reacción simple cuando se usa un único estímulo y se mide el tiempo
transcurrido entre la aparición del estímulo y el comienzo de la respuesta.
Por ejemplo, si al ir conduciendo nuestro vehículo, de repente se cruza un peatón (estímulo) por la
mitad de la cuadra, reaccionaremos en un tiempo determinado hasta llevar a cabo la acción del
frenado.

El tiempo de reacción disyuntivo se da cuando se presentan dos estímulos, cada uno con una respuesta
(por ejemplo apretar con la mano izquierda si sale un número par y con la derecha si es impar).

Tiempo de reacción de elección lo encontramos cuando ante dos estímulos sólo se responde a uno
(sólo apretamos si es número par).

El tiempo de reacción ante un estímulo se incrementa en función de la cantidad de información que


necesite procesarse, esto implica que un tiempo de reacción disyuntivo será generalmente mayor que
un tiempo de reacción simple en un mismo individuo.

Distancia de seguridad

Es muy común ver en rutas y autopistas los llamados choques en cadena o por alcance, pero ¿a qué se
deben realmente y cómo se pueden evitar?

Estos choques no se deben solamente al exceso de velocidad, sino también a una corta distancia de
separación entre ellos, no permitiéndoles a los conductores tener el tiempo suficiente para frenar o
esquivar, para evitar el impacto contra el vehículo que se precede.

La tecnología lograda en los sistemas de frenado de los vehículos, como la supuesta habilidad adquirida
de los conductores que creen poder salvar una situación de riesgo en muy pocos metros o mejor dicho
en un instante, hacen que mantenga entre vehículos distancias inseguras.

Normalmente la reacción espontánea de los conductores ante una frenada abrupta e imprevista del
tránsito es pisar enérgicamente el pedal del freno sin tener el tiempo necesario para mirar hacia atrás
o intentar una maniobra evasiva.
Para evitar esa indeseable sensación de no saber hasta último momento, si quedamos o no
involucrados en la colisión en cadena, resulta fundamental tener presente cuánto se tarda en detener
nuestro automóvil, y que esto depende de dos fases: el tiempo de reacción del conductor y la distancia
que necesita el vehículo hasta detenerse.

El tiempo de reacción es el lapso que transcurre entre que el conductor percibe el peligro, retira su pie
del acelerador y lo apoya sobre el pedal de freno. Este tiempo es aproximadamente un segundo y se
incrementa por diferentes causas como el insuficiente descanso, la distracción generada al utilizar el
Formación para conductores no profesionales – Escuela de Conducción ¨Choferes del Chaco¨ – TACPy

teléfono celular, estar bajo los efectos del alcohol o drogas, u otros.

A su vez la distancia que se necesita para detener el vehículo desde que se pisa el pedal de freno
depende de la velocidad de circulación, del estado y presión de los neumáticos, de los frenos y de las
condiciones de superficie sobre la que se está circulando (piso mojado, asfalto seco, ripio, hielo, etc.)

Cuando circulamos por una ruta existe la posibilidad de que el automóvil que circula delante del
nuestro colisione frontalmente contra otro vehículo deteniéndose violentamente, o que ese vehículo
luego del impacto se cruce de repente hacia nuestro carril. Por tal motivo debemos extremar las
medidas precautorias para contar con el suficiente tiempo para reaccionar y poder actuar
correctamente. Es por eso que desde FIA IV Región se sugiere una distancia mínima de 3 segundos de
separación con el vehículo que se precede y siempre estar explorando lo que sucede delante de ese
vehículo con el objeto de descubrir peligros potenciales en pos de planificar cuál será nuestra respuesta
para evitar el accidente en el caso que esos peligros se concreten.

Técnica a aplicar para lograr mantener los 3 segundos:

Cuando el vehículo que va delante del nuestro y pasa por un objeto fijo que tomaremos de referencia
(poste, cartel, puente, señal, etc.) empezamos a contar desde 1101 hasta 1103 (esto se debe a que
demoramos 1 segundo mencionando cada cifra) y al finalizar el conteo, nuestro vehículo debería estar
pasando por el objeto que tomamos como referencia.

También podría gustarte