Art. 1.
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El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del
Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad
jurídica y del bien común. Asimismo reconoce como persona humana a todo ser
humano desde el instante de la concepción. (12) En consecuencia, es obligación del
Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la
cultura, el bienestar económico y la justicia social.
Art. 2.-
Toda persona tiene derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad, a la
seguridad, al trabajo, a la propiedad y posesión, y a ser protegida en la
conservación y defensa de los mismos. Se garantiza el derecho al honor, a la
intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Se establece la indemnización,
conforme a la ley, por daños de carácter moral.
Art. 3.-
Todas las personas son iguales ante la ley. Para el goce de los derechos civiles no
podrán establecerse restricciones que se basen en diferencias de nacionalidad,
raza, sexo o religión. No se reconocen empleos ni privilegios hereditarios.
Art. 4.-
Toda persona es libre en la República. No será esclavo el que entre en su territorio
ni ciudadano el que trafique con esclavos. Nadie puede ser sometido a servidumbre
ni a ninguna otra condición que menoscabe su dignidad.
Art. 5.-
Toda persona tiene libertad de entrar, de permanecer en el territorio de la República
y salir de éste, salvo las limitaciones que la ley establezca. Nadie puede ser
obligado a cambiar de domicilio o residencia, sino por mandato de autoridad
judicial, en los casos especiales y mediante los requisitos que la ley señale. No se
podrá expatriar a ningún salvadoreño, ni prohibírsele la entrada en el territorio de la
República, ni negársele pasaporte para su regreso u otros documentos de
identificación. Tampoco podrá prohibírsele la salida del territorio sino por
resolución o sentencia de autoridad competente dictada con arreglo a las leyes.
Art. 6.-
Toda persona puede expresar y difundir libremente sus pensamientos siempre que
no subvierta el orden público, ni lesione la moral, el honor, ni la vida privada de los
demás. El ejercicio de este derecho no estará sujeto a previo examen, censura ni
caución; pero los que haciendo uso de él, infrinjan las leyes, responderán por el
delito que cometan. En ningún caso podrá secuestrarse, como instrumentos de
delito, la imprenta, sus accesorios o cualquier otro medio destinado a la difusión
del pensamiento.
Art. 7.-
Los habitantes de El Salvador tienen derecho a asociarse libremente y a reunirse
pacíficamente y sin armas para cualquier objeto lícito. Nadie podrá ser obligado a
pertenecer a una asociación. No podrá limitarse ni impedirse a una persona el
ejercicio de cualquier actividad lícita, por el hecho de no pertenecer a una
asociación. Se prohíbe la existencia de grupos armados de carácter político,
religioso o gremial.
Art. 8.-
Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni a privarse de lo que ella no
prohíbe.
Art. 9.-
Nadie puede ser obligado a realizar trabajos o prestar servicios personales sin justa
retribución y sin su pleno consentimiento, salvo en los casos de calamidad pública
y en los demás señalados por la ley.
Art. 10.-
La ley no puede autorizar ningún acto o contrato que implique la pérdida o el
irreparable sacrificio de la libertad o dignidad de la persona. Tampoco puede
autorizar convenios en que se pacte proscripción o destierro.
Art. 11.-
Ninguna persona puede ser privada del derecho a la vida, a la libertad, a la
propiedad y posesión, ni de cualquier otro de sus derechos sin ser previamente
oída y vencida en juicio con arreglo a las leyes; ni puede ser enjuiciada dos veces
por la misma causa.
Art. 12.-
Toda persona a quien se le impute un delito, se presumirá inocente mientras no se
pruebe su culpabilidad conforme a la ley y en juicio público, en el que se le
aseguren todas las garantías necesarias para su defensa.
Art. 13.-
Ningún órgano gubernamental, autoridad o funcionario podrá dictar órdenes de
detención o de prisión si no es de conformidad con la ley, y estas órdenes deberán
ser siempre escritas. Cuando un delincuente sea sorprendido infraganti, puede ser
detenido por cualquier persona, para entregarlo inmediatamente a la autoridad
competente.
Art. 14.-
Corresponde únicamente al Órgano Judicial la facultad de imponer penas. No
obstante la autoridad administrativa podrá sancionar, mediante resolución o
sentencia y previo el debido proceso, las contravenciones a las leyes, reglamentos
u ordenanzas, con arresto hasta por cinco días o con multa, la cual podrá
permutarse por servicios sociales prestados a la comuni dad.
Art. 15.-
Nadie puede ser juzgado sino conforme a leyes promulgadas con anterioridad al
hecho de que se trate, y po r los tribunales que previamente haya establecido la ley.
Art. 16.-
Un mismo juez no puede serlo en diversas instancias en una misma causa.
Art. 17.-
Ningún Órgano, funcionario o autoridad, podrá avocarse causas pendientes, ni abrir
juicios o procedimientos fenecidos. En caso de revisión en materia penal el Estado
indemnizará conforme a la Ley a las víctimas de los errores judiciales debidamente
comprobados.
Art. 18.-
Toda persona tiene derecho a dirigir sus peticiones por escrito, de manera
decorosa, a las autoridades legalmente establecidas; a que se le resuelvan, y a que
se le haga saber lo resuelto.
Art. 19.-
Sólo podrá practicarse el registro o la pesquisa de la persona para prevenir o
averiguar delitos o faltas.
Art. 20.-
La morada es inviolable y sólo podrá ingresarse a ella por consentimiento de la
persona que la habita, por mandato judicial, por flagrante delito o peligro inminente
de su perpetración, o por grave riesgo de las personas.
Art. 21.-
Las leyes no pueden tener efecto retroactivo, salvo en materias de orden público, y
en materia penal cuando la nueva ley sea favorable al delincuente.
Art. 22.-
Toda persona tiene derecho a disponer libremente de sus bienes conforme a la ley.
La propiedad es transmisible en la forma en que determinen las leyes. Habrá libre
testamentifacción.
Art. 23.-
Se garantiza la libertad de contratar conforme a las leyes. Ninguna persona que
tenga la libre administración de sus bienes puede ser privada del derecho de
terminar sus asuntos civiles o comerciales por transacción o arbitramento. En
cuanto a las que no tengan esa libre administración, la ley determinará los casos en
que puedan hacerlo y los requisitos exigibles.
Art. 24.-
La correspondencia de toda clase es inviolable, interceptada no hará fe ni podrá
figurar en ninguna actuación, salvo en los casos de concurso y quiebra. Se prohíbe
la interferencia y la intervención de las comunicaciones telefónicas.
Art. 25.-
Se garantiza el libre ejercicio de todas las religiones, sin más límite que el trazado
por la moral y el orden público. Ningún acto religioso servirá para establecer el
estado civil de las personas.
Art. 26.-
Se reconoce la personalidad jurídica de la Iglesia Católica. Las demás iglesias
podrán obtener, conforme a la ley, el reconocimiento de su personalidad.
Art. 27.-
Sólo podrá imponerse la pena de muerte en los casos previstos por las leyes
militares durante el estado de guerra internacional
Art. 28.-
El Salvador concede asilo al extranjero que quiera residir en su territorio, excepto
en los casos previstos por las leyes y el Derecho Internacional. No podrá incluirse
en los casos de excepción a quien sea perseguido solamente por razones políticas.
Art. 29.-
En casos de guerra, invasión del territorio, rebelión, sedición, catástrofe, epidemia
u otra calamidad general, o de graves perturbaciones del orden público, podrán
suspenderse las garantías establecidas en los artículos 5, 6 inciso primero, 7 inciso
primero y 24 de esta Constitución, excepto cuando se trate de reuniones o
asociaciones con fines religiosos, culturales, económicos o deportivos. Tal
suspensión podrá afectar la totalidad o parte del territorio de la República, y se hará
por medio de decreto del Órgano Legislativo o del Órgano Ejecutivo, en su caso.
También podrán suspenderse las garantías contenidas en los Arts. 12 inciso
segundo y 13 inciso segundo de esta Constitución, cuando así lo acuerde el Órgano
Legislativo, con el voto favorable de las tres cuartas partes de los Diputados
electos; no excediendo la detención administra tiva de quince días.