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2 G9 13.85 C387 V.1 NO . 1-3 1940-41
22
LAC
THE LIBRARY
OF
THE UNIVERSITY
OF TEXAS
G913.85
C387
CALL NO. TO BIND PREP .
12.
DATE
G913.85 5D 50
C387 NEW BINDING [ x ]
REBINDING [ ]
REGULAR [ X ]
RUSH [ ]
LACED-ON [ ]
JAN I 1951 BUCKRAM [ X ]
Complete SPECIAL PAM . [
AUTHOR AND TITLE
Chaski .
CATALOGUER
RETURN BOOK TO LA
CARE IN TRIM : FOLD . MATTER
STUB FOR: T.-P. AND I.
LACKING NOS.
SPECIAL BOOKPLATE
CATALOGUE DEPT. BINDING INST
CHASKI
ORGANO DE LA ASOCIACION PERUANA DE ARQUEOLOGIA
Vol. I. Enero-Febrero 1940 No. 1
HATUN CHASKI
COMITE DE PUBLICACIONES:
Julio C. Tello,
Rebeca Carrión Cachot,
CHASKI Emilia Romero,
Organo de la Asociación
Peruana de Arqueología
Canjes, correspondencia y suscrip-
ciones en el Museo de Arqueología
de la Universidad de San Marcos
Lima, Perú. Sud América
HATUN CHASKI- Correo Grande
Era hombre joven, muy listo y tan ágil co-
mo el gamo o el gavilán ; corría a toda velocidad
la media legua de camino que estaba a su car-
go, portando el correo.
Como distintivo tenía en la cabeza un go-
rro de plumas blancas a modo de pequeño quita-
sol, que desde lejos permitía reconocerle. En una
mano llevaba la trompeta de caracol con la que
anunciaba su llegada al chaski siguiente, y en la
otra, la encomienda postal junto con las armas de
defensa personal , la honda y la porra.
THE LIBRARY
THE UNIVERSITY
OF TEXAS
e
Carnegi
CHASKI
L.A.
Vol. I Lima, Perú. Enero 1940 No I
L nombre de esta Revista explica la indole y la ra
E
zón de sus propósitos y aspiraciones . A la manera
del legendario mensajero indio o Chaski que recorria
el país del Tawantinsuyo , de uno a otro confin, llevan-
do las noticias que interesaban a todos los miembros de
la gran comunidad indiana , para fortalecer los víncu-
los de unidad y solidaridad nacional ; así, esta Revista.
aspira, aunque modestamente, a dar a conocer a los
200
miembros de esta nueva comunidad peruana surgida de
8! la de ayer, los hechos más culminantes del pasado cu-
yo conocimiento constituye un vínculo poderoso de so-
lidaridad nacional, y los esfuerzos desplegados por los
hombres de ciencia para rehabilitar y reconsagrar las
virtudes de la Raza, y valorizar en sus justas proporcio-
то
nes los hechos con los cuales se vá reconstruyendo la
verdadera Historia peruana. Ofrecerá toda noticia re-
lacionada con el estudio científico del Hombre en el
Perú como unidad social ; con el origen de nuestra na-
cionalidad ; y con las leyes y principios que han regido
h
el proceso de nuestra civilización. Esta Revista , por
último , divulgará los conocimientos básicos , de la Histo-
ria del país de las cuatro regiones o Suyos , que integra-
ron la vieja Madre Patria , y de la Raza que nos ha le-
gado, en los productos monumentales de sus artes e in-
dustrias, la herencia más legitima y más admirable de
las energías que determinaron su grandeza y prosperi-
dad , herencia que, por sí sola , es y será siempré orgullo
del Perú y ejemplo e inspiración para las generaciones
presentes y venideras. J. C. T.
1948
BOUND MAR 1951
1 P
SE
CONTENIDO
NOTA EDITORIAL.
ATASH. Las ruinas de una población en la Hoya del Huallaga .
P. T. FIGUEROA
WALUN Y CHINCHAWAS. Dos nuevos sitios arqueológicos en
la Cordillera Negra . T. MEJIA XESSPE
SEUDO - ARTE INKAICO. H. PONCE S.
UN VASO DE PIEDRA DE NASCA . Primeros indicios de una
cultura megalítica en la región central del Perú. J. C.
TELLO .
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA. Importante
ejemplar hallado reciente mente en el valle de Huaura .
R. CARRION CACHOT.
NOVEDADES ARQUEOLOGICAS.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS .
SABIA UD. QUE....?
NOTICIAS Y ESTATUTO DE LA ASOCIACION PERUANA
DE ARQUEOLOGIA.
NOTA EDITORIAL
Liniciar la publicación del primer número de esta
A
Revista, órgano de la Asociación Peruana de Arqueo-
logía, dejamos constancia de que uno de nuestros primeros
empeños es tratar de reflejar en ella, con la mayor fideli-
dad, las actividades, anhelos y aspiraciones científicas de
los miembros de la Asociación , y dar a conocer cuanto se
produce en el país y en el extranjero sobre la historia an-
tigua del Perú.
La Asociación Peruana de Arqueología está todavía
en los preliminares de la tarea que se ha impuesto y en los
comienzos de su formación y organización . No tiene, por
tanto, pretensiones académicas . Los que a ella pertenecemos
somos modestos estudiantes de arqueología , o aficionados
y admiradores sinceros del Arte Aborigen , conscientes de la
importancia que para el Perú tiene el conocimiento de su pa-
sado , y de la necesidad y utilidad de estudiarlo . Nos hemos
reunido en grupo fraternal con el asentimiento previo de que
queremos estudiar y aprender los fundamentos y métodos
de la arqueología , científica, como medio de capacitarnos de-
bidamente para investigar y producir. Invocamos por esto,
la generosidad del público ilustrado del país para que nos
apoye con su simpatía, su colaboración intelectual o su au-
xilio económico.
La Asociación, como se verá por el Estatuto que se
publica en este número, va a ser una escuela preparatoria
antes que una academia ; un taller de trabajo , un seminario
donde se cambien y coordinen opiniones y donde se manten-
ga siempre un espíritu de solidaridad y de respeto a la opi-
nión ajena .
Artículos breves sobre las investigaciones y estudios
que realizan los asociados ; trabajos que se publican en el ex-
tranjero acerca del pasado; noticias de exploraciones y des-
cubrimientos arqueológicos; sobre métodos y procedimientos
de investigación, preservación de antiguedades; y críticas
y discusiones sobre la producción arqueológica del país y del
extranjero formarán el contenido principal de esta Revis-
ta . R. C. C.
THE LIBRARY
THE UNIVERSITY
OF TEXAS
ATASH
Las ruinas de una población en la Hoya del Huallaga.
P. T. Figueroa
Ubicación.- Las ruinas de Atash se encuentran situadas
más o menos a 18 kilómetros de la villa de Ambo , capital de la
provincia de este nombre, Departamento de Huánuco, y
kilómetros al Oeste, del pueblo de Huacar, capital del distrito
de este nombre.
Las ruinas se hallan implantadas sobre el ramal o con-
trafuerte de la Cordillera Central de los Andes, que baja de Oeste
a Este desde la altura de Quío - punta hacia el pueblo de Huacar,
entre los riachuelos Huertas y Huacar -mayo.
El ramal o contrafuerte en referencia es bastante empi-
nado y tiene del lado Noroeste la vertiente del río Huacar- mayo,
con taludes de 30 a 40 grados , y del lado Sureste, la vertiente
del riachuelo Huertas, con iguales o mayores taludes.
Atash ha sido construído precisamente en el lomo o cu-
chilla de dicho ramal o contrafuerte, con una longitud total
aproximada de 1000 metros de Este a Oeste, y un ancho de 80
a 100 de Noroeste a Sudeste.
La altura barométrica media es de 3715 metros s. n.
del m., estando la altura máxima hacia el Oeste y la mínima ha-
cia el Este. Toda esa región está azotada por el fuerte viento
Norte, que sopla todo el año en sentido contrario de la corriente
del Huallaga.
Plano de las Ruinas. -El camino que va actualmente del
pueblo de Huacar al de Quío , en el distrito de Cayna, es antiguo ;
atraviesa la zona edificada de Atash, serpenteando por callejas
tortuosas y de bastante declive , en busca de la pendiente ascen-
dente mínima .
El poblado no fué motivo de un plan preconcebido en
su trazo ; las casas fueron edificándose , al azar, una junto a la
otra, teniendo por eje general el camino real ya referido , de-
jando siempre entre una y otra, pasajes o sendas , que a veces
llegan a sólo un metro de ancho ; otras veces están separadas por
esplanadas, por patios, patiezuelos y rincones, de formas irregu-
lares, ganados a la pendiente de los cerros por medio de rampas
y de muretes de sostenimiento .
Por razón de haber poco terreno más o menos plano en
el lomo o dorso de Atash, el área máxima está ocupada por edi-
6 CHASKI
ficaciones y el área mínima, ha sido destinada a pasajes, calles,
callejuelas, patios y rincones. No obstante ese sentido de econo-
mía del terreno, como hemos notado siempre en construcciones
pre-inkaicas y aún en las inkaicas, no existen en estas ruinas pa-
redes medianeras entre una habitación y otra, porque su cons-
trucción era mono-celular.
Clasificación. - Como se ve en la Fig. 1 , el área edi-
ficada se compone de tres promontorios o grupos : el primero
A, situado en el extremo Este, frente a frente al pueblo de Huá-
car; el segundo B; y el tercero C.
Primer Grupo .- A. -Este primer grupo del Este, está
edificado en la cumbre de un cerro, destacado y solitario a ese
lado , a una distancia de más o menos 300 metros del grupo B ;
parece una ciudadela. Tiene restos de muros toscos de piedra
y barro en su misma cumbre, en forma de plataformas escalona-
das, y termina por el lado Este en una gran pendiente hacia las
faldas del actual caserío de Quepatupe ( Guepatupe ) , por cuya
cresta asciende, serpenteando por resbaladeros arcillosos y por
graderías rocosas, el camino que sube de Huacar, el cual, más
R
i
o
Hig
Higueras uer N
as
ma Cond SHUANUCO
Yarumayo. Sumaran ormarca
O
Gueresh Cairan
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A
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Margos a Conchamarca
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Quircan AMBO
0 m ayo S
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R. Hua Aluacar
ATAS Viroy
Angasmarca
tas
Quio
i
o er
Caina R Hu
Camino
iba rou Huertas ialCerro de Pasco
-
Croquis 1-
ATASH
El cerro de la derecha, con la
"pucara" en la cumbre y anden..
rías en la parte baja, es el primer
grupo o ciudadela militar. El se-
gundo cerro de la izquierda es el
del segundo grupo, o de la pobla-
ción civil, en cuya falda de la iz
quierda se ve una puerta y varias
construcciones .
Restos de muros de una sala del
grupo de edificios administrativos,
con un 'barbacán" o apéndice de
piedra saliente al exterior.
Dos puertas de la población civil :
la izquierda sin dintel, con el men .
sulaje superior y con algunos res-
tos del alero . La derecha , con dos
huecos laterales para asegurarla y
con restos de la cornisa que SO .
portaba el alero .
Puerta de una habitación de la
población civil , que tiene un ane-
ΧΟ a la derecha, adornado con a-
lero de lajas y techado con losas
del mismo material .
8 CHASKI
abajo aún, en la RomishCamino à Quio
falda de Quepatu-
pe, está flanqueado -
-Fig 1A-
de trecho en tre-
cho por construc-
ciones medianas ,
que parecen haber
sido puestos de ob-
servación . Qda
Las edificaciones
de este primer gru-
po no muestran Caserío de
interés : los Quepatupe
3064m.
gran
materiales son tos-
cos, mal aparejados ,
sin esmero de bus- Hu
er
car la mejor cara R ta
→ o o se
para el paramento ,
sin plomada para PUEBLO DE
HUACAR
las líneas verticales , 2165m.
ni cordel para las
horizontales . Los Hda Ingenio
muros que quedan Huacar
en pie son bajos y ESCALA : 100000
los restos de pie- (Aprox)
dras que aparecen
caídas a los contor- 2068m E
de- RI O AMBO HUALLAGA
nos son pocas y
notan que las cons-
trucciones eran ba-
jas, creando así una incomodidad obligada y táctica a la gente
que debía vivir siempre alerta y en observación en esa especie
de vivac.
Segundo Grupo.-B. - Este grupo está formado por casas
medianas en menor número y por pequeñas en mayor número,
construídas de lajas sentadas con barro, las cuales van agru-
pándose una junto a la otra, hasta llegar al filo mismo del acan-
tilado, sobre la vertiente del Huacar-mayo. La construcción ha
sido hecha siempre al tanteo en la plomada y en el cordel,
instrumentos que no se han empleado, con material de lajas me-
nudas, de fractura natural y sin pulimento alguno, buscando en
ATASH 9
lo posible los mejores planos de clivaje para lucirlos en el para-
mento . Dichas lajas han sido sentadas usando como mortero
un barro o arcilla margosa natural, es decir arcilla cargada de
cierta proporción de carbonato de cal , que le ha permitido cobrar
cierta dureza a la intemperie . El sentamiento de las lajas se ha
hecho a golpe, para que el espesor del mortero fuera mínimo.
En las habitaciones de este grupo predominan interiormen-
te las dimensiones en metros de 3 x3 , de 3 x 4 , de 4 x 4, de
4 x 5, y de 5 x 5. Hay pocas de 5 x 10 y de 5 x 15 .
Elementos Constructivos : Cimientos. -Como el suelo es se-
co y firme y a menudo aflora una roca granito - esquistosa muy frac-
turada, los cimientos profundos no existen y se hunden solamen-
te de 10 a 20 centímetros, en las partes en que el sub - suelo está
formado por materiales de relleno .
Muros. -El espesor de los muros varía entre 50 y 80
centímetros y uniformemente las paredes tienen mayor espesor en
su base y menor en la parte alta, lo que se conseguía inclinando
hacia adentro el paramento exterior, y hacia afuera el paramen-
to interior, con lo que se conseguía mayor superficie de asenta-
miento en el suelo, mayor estabilidad lateral y menor peso a
igualdad de resistencia del muro. El perfil del muro , Lám. I ,
Fig. 2, es perfecto desde el punto de vista matemático , lo que
denota una notable especialización en el arte, así como muchos si-
glos de experiencia en el medio geográfico y en el arte lítico .
El aparejo de lajas en los muros se hacía siguiendo hi-
ladas más o menos horizontales y se puede notar esmero en los
paramentos de ciertas habitaciones de preferencia. En una que
otra de ellas los constructores han intercalado entre las hiladas
delgadas de lajas, otros blocks de piedra de forma más o menos
cuadrada, con lo que se obtenía un efecto más gracioso en los
muros, Fig. 3. Iguales a estos muros he encontrado en las rui-
nas de Capilla , a 5 kilómetros al Sur del Pueblo de Quío y en
las que rodean el pueblo de Cayna.
En Atash no se usó enlucido ni revestimiento en las pa-
redes, las cuales mostraban al desnudo la rugosidad horizontal
de su aparejo de lajas .
La altura de los muros, en los de la población civil , era
de poco más o menos 3 a 3,50 metros , desde el suelo hasta don ~
de apoyaban las vigas o tijerales del techo de paja .
10 CHASKI LAMINA I
Lienzo mural con hornacina
- Fig 2 Fig 3
0.50 à 0.60m. 0.20 a 0.30m. 0.40ni
K- 4 Puerta Missolonghi
má 1.20
41 á 1.20 m.
-
- Fig 4 -Fig 6-
- Figs 5
Puerta de Arpino
Plano rectangular
-
- Fig 7
Plano curvor
Figs 8
K--
25 a 30cm
-Fig 10- -Fig 11-
ན་ ཆ་ .༥༦
— Fig 9-
T.U
ATASH 11
Dinteles.-Es digno de notarse cómo los constructores de
Atash se adaptaron a los materiales de la zona, la laja fractura-
da de mediana dimensión, 20 por 30 centímetros, por 5 a 12
de espesor, y con piezas no comunes de 30 por 60 en cuadro ,
por 10 a 12 de espesor .
Esas dimensiones típicas dieron lugar a una especie de
módulo constructivo . En primer lugar, a espescres de paredes
de 40, 50 y 60 centímetros, aparejando las dimensiones usuales
de lajas. De otro lado, no encontrando los arquitectos material
pétreo de mayor largo que 60 a 70 centímetros para los dinteles
de las puertas, aguzaron su imaginación hasta idear las múltiples
aplicaciones de la ménsula o viga-consola, para adintelar las
puertas y para otros usos ; y con ese elemento constructivo a la
mano, dieron forma a un estilo de puerta curvo -trapezoidal, como
la indicada en la Fig. 4. En efecto , no teniendo el constructor
muy a la mano un dintel de laja suficiente para cubrir una luz
de puerta de 1m.20, imaginó ir cerrando los dos tercios inferio-
res de la altura de la puerta, con dos rectas inclinadas, formando
un trapecio perfecto , y continuar cerrando aún el tercer tercio su
perior por medio de una serie superpuesta de ménsulas escalona-
das salientes hasta conseguir una luz de dintel de sólo 20 a 30
centímetros, que ha podido cubrir con una laja de 40 a 50 cen-
tímetros de largo.
Al resolver así el problema del adintelamiento de las puer-
tas, pensaron con sobrada lógica los arquitectos de Atash, que
nada importaba angostar el tercio superior de la puerta, destina-
do a dar paso sólo a la cabeza, que es poco ancha, toda vez que
los dos tercios inferiores fueran los más anchos, para dar paso
al tronco del cuerpo, a los brazos y a los objetos que el individuo
puede llevar consigo a cada lado. Como exageración de la for-
ma y disposición descritas hay una que otra puerta que tiene las
proporciones de la Fig. 5 .
Por lo general, el mensulaje de las puertas se hacía des-
de el segundo tercio superior de su altura, como se ve en las
figuras anteriores, y francamente que, la tarde que visité esas rui
nas, una de esas doradas y luminosas del cielo huanuqueño , con-
templé con interés y emoción esa forma a la vez graciosa y
criginal, recortándose a contraluz, con la silueta implorativa y
tristona de una ojiva . Desde ese momento me convencí de que,
siguiendo el mismo proceso mental y constructivo de otros pue
blos de Europa y de! Oriente, los arquitectos de Atash imagina-
ron el arco primitivo , ya sea en la forma de jambas llanas, em-
12 CHASKI
pleada en la Puerta Missolonghi, Fig. 6, o en la forma escalo-
nada empleada en la Edad Media en la célebre Puerta de Ar-
pino, Fig. 7 .
Sobre el particular dice Barberot ( Tratado Práctico de edi-
ficación ) : " Todas las construcciones antiguas tienen arquitrabes,
"que es la pieza que franquea el espacio comprendido entre dos
"puntos de apoyo , y ha sido por una serie de tanteos como los
"constructores llegaron a la concepción del arco ; comenzaron
"primeramente por salvar una distancia colocando las piedras
64
'con vuelo o en arcos pequeños, para llegar por último al arco
"compuesto de dovelas, que refieren las cargas verticalmente a
"los puntos de apoyo" .
Aleros .- Atash es lugar seco , alto y asoleado durante to-
do el día, por la limpidez del cielo huanuqueño y, fuertemente
ventoso de 12 a.m. a 6 p.m. A esas altitudes sobre el nivel
del mar, con una gran riqueza de rayos ultra-violeta en la luz
solar, nueve a diez horas diarias de sol es demasiado calor y so-
brada luz, mucho más ahí, donde no se puede recurrir a cortinas
de árboles. Viendo así las cosas imaginaron tres elementos de
sombra : los aleros, las cornisas y las calles angostas.
Los aleros delante de las puertas tenían por objeto de-
fenderlas del sol y de esas lluvias de caída fuertemente inclina-
da, propias de toda la zona ventosa del Huallaga. Se componían
de una o dos ménsulas de lajas , que sostenían lozas horizontales
o inclinadas, formando un techo en voladizo o alero de protec-
ción , a manera de marquesina , Fig. 8 .
Viendo el alero ya no en el dibujo de su elevación sino
en el del plano , tenían planta rectangular y planta curva, ya sea
semi- circular o semi-elíptica. La primera forma era usada en
construcciones residenciales corrientes y la segunda en las más im-
portantes , siendo de notarse que no se construían en las edifi-
caciones de carácter guerrero o administrativo , lo que prueba sus
características utilitaria y decorativa , como puede apreciarse en
la perspectiva de la Fig . 9.
Cornisas.- Los constructores de Atash emplearon lajas
mensuladas como cornisas , en las formas siguientes :
1ª Como cornisa, superior única, Fig . 10, compuesta de
una o dos ménsulas de lajas, las cuales eran defendidas del volca-
miento con una o dos lozas colocadas encima, como lastre.
ATASH 13
2ª Cuando la saliente de la cornisa era inferior a 20 o
a 25 centímetros no tenía las lozas superiores de lastre y se re-
ducía a dos o tres ménsulas superpuestas.
3ª Como cornisa doble, Fig. 11 , formando entre la
superior y la inferior una especie de friso, en cuyo diseño, con
muy buen sentido de la proporción , imaginaron que la superior
fuera más ancha que la inferior.
En el segundo grupo de construcciones de Atash, que es-
tamos estudiando , hay un edificio de planta cuadrada , de 5 x 7
metros, que ostenta esa disposición decorativa típica, que jamás ví
en ningún lugar arqueclógico peruano, el cual, no obstante de la as-
pereza de su paramento de laja y barro sin enlucido, presenta
a la distancia la apariencia de una torre moderna.
Planos de las habitaciones. - Son de formas variables, des-
de la planta cuadrada o rectangular, des- esquinada interior y ex-
teriormente, Lám. III , Fig . 12 , a la elíptica irregular, Fig. 13 , en
los cuartos grandes, hasta, en fin, la planta completamente circu-
lar, en las habitaciones pequeñas o dependencias de servicio .
Como un caso especial, hay cuartos D, Fig. 14 , con un
pequeño anexo d, al cual se une por medio de una puerta pe-
queña y angosta ( alto Om.50 a 0m.60 y ancho Om.30 a 0m.40 ) .
Ese anexo tenía algunas veces un respiradero superior R, por
debajo de las lozas del techo, como para expulsar humos ; otras
veces no llevaba esa ventilación superior dicho anexo , el cual
era tapado por una serie de lozas, formando una cornisa circular.
Como en todos los anexos de este tipo , que hemos estu-
diado, el barro que servía de mortero tiene huellas de humo y
de calcinación, nos parece que eran pequeñas cocinas anexas, que
a la vez hacían el papel de estufas para calentar el aire de los
cuartos, dado el caso de que en esta zona , entre Mayo y Agosto ,
baja la temperatura nocturna a ocho grados sobre cero .
En uno que otro caso el anexo o cocina d tiene una pe-
queña puertecita e hacia el interior, como boca de una fogata,
seguramente para que el combustible no tuviera que alimentarse
por dentro de los cuartos, sino desde fuera.
La forma cuadrada o rectangular des- esquinada en el pla-
no de los cuartos, es muy primitiva en el Perú . Se le encuentra
desde muy al Sur del Cuzco , en esta misma ciudad, hasta la re-
gión de Huánuco, siempre en épocas muy anteriores a la inkaica .
La razón arquitectónica de esa forma es que, siendo los techos
14 CHASKI LAMINA II
Fig 12 Fig 13
Fig 15
D.
Fig 14
Poyo
1.80_2
Fig 16 17
Fig
0.80 à 1m
0.60
1m á 1.20
Fig 19
-
-Fig 18-
m
0,50
-
-Fig 20-
1912
0.40
Grada
Piso
- Fig 21-
ATASH 15
de paja, no era posible hacerlos en arista o en " limatesa" , por lo
que era preferible redondear el muro , para que los tijerales del
techo formaran un cuarto de cono en cada esquina de la habi-
tación. Cuando los constructores pre -inkaicos aprendieron a uti-
lizar el cordel para levantar sus muros, desapareció automática-
mente la planta des- esquinada de las habitaciones .
Poyos. La mayor parte de los cuartos de habitación tie-
nen poyos recostados contra las paredes interiores. Las más de
las veces el poyo ocupa todo el lienzo de pared frente a la puer-
ta de entrada ; otras veces ocupa uno o dos de los laterales. Po-
cas veces son macizos, siendo construídos en la mayoría de los
casos, huecos en su interior, Figs. 15 y 16, con pequeñas puer-
tecitas al exterior, cada Im. una de otra, de 10 x 20 o de 12 x
20 centímetros de tamaño . Los poyos servían de asientos y de
camas (cahuitos ) en su plano superior, el cual era una tapa o
techito de lozas de laja ; pero interiormente, dadas las pequeñas
dimensiones de las puertecitas que daban acceso al interior, se
resiste uno a creer que servían de trojes o " pirwas" . Parece más
bien, como se usa hoy mismo , en la vida campesina, anti-higiénica
y promiscua de los indios de la región, que eran utilizados como
cuyeros, es decir, para la cría del " cuy" , cobaya o conejillo de
indias, toda vez que se conoce la importancia que se daba a la
carne de ese roedor, como alimento regalado al paladar, desde
mucho antes de los inkas.
Cierre de las puertas.-No es raro encontrar a los lados
de ciertas puertas y cerca de sus jambas, a una altura de Im. 10
a Im.20 del suelo , dos huecos, uno a cada lado , de 10 x 20 a
12 X 20 centímetros, que parece que servían para asegurar, por
medio de sogas desde el exterior, un palo o tranca que tenía
por objeto contener la puerta, hecha de palos unidos o de ramas,
Fig. 17 .
Canes de Piedra. —Algo típico de estas ruinas es la va-
riada aplicación que se hizo de las ménsulas de piedra en múlti
ples casos, y muy en especial en los " canes " o " barbacanes” ,
Fig. 18, que son piedras escogidas por su largo y por su forma
cilíndrica o prismática, que se usaban como vigas empotradas en
un extremo a manera de estacas, que unas veces salen solo al
exterior de los cuartos, otras solo al interior de ellos , y, en fin,
pocos casos en que la misma piedra sale mitad al interior y mi-
tad al exterior. Se les enclavaba en los muros al hacer la cons-
trucción, a una altura de Im.50 a 2 m. y salían de 50 a 90 cen-
tímetros desde el paramento del muro . Fuera de toda duda
16 CHASKI
que por la posición y altura sobre el suelo de esos apéndices de
piedra, se les usaba para colgar objetos, vestidos y maíz amarra-
do de dos en dos en su propia panca, apilado en " huayunca".
En esta región donde un fuerte viento puede llevarse el
techo íntegro de una casa de paja, al construirlas colocaban otros
canes, salientes hacia el interior de los cuartos, con el objeto de
amarrar a esos apéndices empotrados al muro, las vigas y los
tijerales del techo . Su aspecto es como en la Fig. 19 .
Un caso de aplicación original de la ménsula o cónsola,
lo vimos en un cuarto cuyo piso interior era más bajo que el
nivel del patio exterior. Para salvar esa grada se puso una loza
volada hacia el interior del cuarto y empotrada o machucada por
los muros laterales de la puerta, como se ve en la Fig. 20 , que-
dando formada así una grada- repisa.
Hornacinas.-En el interior de los cuartos medianos , de
construcción más cuidadosa , destinados a habitaciones, hay unas
cavidades trapezoidales en los muros. Ocupan en la habita-
ción casi siempre posiciones simétricas en cada lienzo de pared,
con respecto a su eje vertical, sin pasar de tres aberturas por
cada lienzo, colocadas a una altura del suelo de Im. 50. Tienen
de profundidad la mitad del espesor del muro, es decir de 20
a 30 centímetros . Se les construía, Fig. 21 , con cuatro lajas bien
escogidas por su forma regular y pulimento natural y se ponía ,
una larga de solera , otra más corta de dintel, y dos largas incli-
nadas formando las jambas. Es indudable que estas cavidades ,
en estas civilizaciones primitivas y aún en la inkaica , que usaban
poco o nada de muebles, se les empleaba para guardar objetos
de valor, de adorno y de culto . En algunas de ellas encontré
restos de alfarería rota. Ciertos cuartos pequeños tienen hor-
nacinas de 20 por 20 centímetros en las cuatro paredes, dos en
cada lienzo .
Ventanas. -En muy pocos casos la cavidad de la hor-
nacina atraviesa el espesor del muro formando ventanas, las que
eran muy poco usadas, teniendo las existentes las dimensiones de
20 X 20 y de 30 x 30 centímetros.
Tercer Grupo. - C. - En el promontorio C del lado
Oeste de Atash, se levanta un tercer grupo especial de construc-
ciones de mayor altura y de mayores dimensiones en el plano y
en la elevación : son como 30 casas grandes , de 5 x 10 metros
a 5 x 15 , y de 4 a 7 metros de altura , con paredes también de
mayor espesor ( 70 a 80 centímetros ) , que parece haber sido el
CHASKI 17
grupo de depósitos, graneros, tambos y edificios administrativos
en general. Son indistintamente de plano cuadrado o rectangu-
lar sin esquinas, así como de planta elíptica irregular y circular.
Estas construcciones están alternadas con otras medianas y pe-
queñas, que parecen haber sido anexos de las anteriores .
Este último grupo tiene una portada única de salida por
el lado Oeste, de 1m.20 de ancho , con dos gradas de piedra.
La construcción de este grupo es menos esmerada que la
de la población civil y son muy raras las hornacinas y los poyos,
sobre todo en las casas grandes.
Andenerías . Todo el terreno que rodea a Atash, en la ver-
tiente del riachuelo Huacar-mayo y por la que baja al riachuelo
Huertas, en un radio aproximado de 4 kilómetros, no obstante
la naturaleza del terreno pobre, árido y arcillo-margoso, está cu-
bierto de andenerías, construídas unas veces solo con tierra y con
champas, y otras, con muros de sostenimiento de piedra y barro,
tratando de aprovechar el terreno al máximo de su superficie.
WALUN Y CHINCHA WAS
Dos nuevos sitios arqueológicos en la Cordillera Negra.
T. Mejía Xesspe
Con el propósito de ampliar las exploraciones arqueológi-
cas del Departamento de Ancash que, bajo la dirección del doc-
tor Tello, se vienen realizando desde 1919 , emprendí viaje de
Lima al Callejón de Huaylas en el mes de setiembre último . Vi-
sité las ruinas de Inka-wain , Willka-wain y Auki-ruri ; estudié los
soterrados de Katak y Jekosh y algunas tumbas de Katey, Car-
huas ; y descubrí en la sub- estructura del antiguo adoratorio de
Poma kayan, en las inmediaciones de Huaraz, una gruesa capa
de terreno conteniendo multitud de fragmentos de cerámica de
tipo Clásico Chavin, asociada a un muro de piedras labradas .
Estos materiales han sido recogidos por mí y traídos al Museo
de Antropología para su clasificación y estudio . Pero la región
arqueológica recomendada para su reconocimiento fué la zona
oriental y occidental de la Cordillera Negra, en la sección Huaraz-
Pira.
Con este fin hice averiguaciones sobre las personas que
mejor conocían esta región , poniéndome en contacto con el an-
ciano Dolores Robles, experto en el conocimiento de las ruinas
del distrito de Pira y archivo viviente de las tradiciones y cos-
tumbres indígenas, quién gustoso aceptó guiarme durante la ex-
ploración.
El 14 de octubre último , salimos de Huaraz en dirección
a Pira, siguiendo el camino de herradura que une el Callejón con
el valle de Casma, por la vía de Kallan. A partir del puento
de Waro- pampa sobre el río Santa el sendero asciende por la
falda oriental de la Cordillera Negra y atraviesa por los campos
de cultivo de las comunidades de Chincay y Atipayán.
dida que se avanza se nota el cambio gradual del clima y el de
la vegetación, desde lo templado de la parte baja hasta lo fri-
WALUN Y CHINCHAWAS 19
LEYENDA
Sitios arqueológicos
Poblaciones modernas
Escala: 1: 1000
Huaraz
Poma-kayen
Natso-xirka
Rio
WALUN Kelley-xirka
Kallan
Tinco
Kara-chuko S
Pira CHINCHAWAS
Kishwar
Anka-kocha
Croquis de la sección arqueológica de la Cordillera Negra compren-
dida entre las cabeceras del río Casma y Santa
gido de la parte alta . A la izquierda del camino se ven las rui
nas de Walun y Natso-xirka.
Cuando se trasmonta el paso de Kallan, a 4,220 m. so-
bre el nivel del mar, el panorama que ofrece este lugar es im-
ponente : hacia el oriente se divisan los nevados perpetuos de
la Cordillera Blanca con sus ventisqueros que bajan a los valles
del Callejón, y al fondo de éste corre el Santa de S. a N. , a tra-
vés de la campiña pintoresca ; hacia el occidente, en primer lugar,
hay una quebrada angosta que, a medida que desciende, aumen-
ta en profundidad y anchura, con sus flancos cubiertos de pasto
amarillento ; un poco más abajo aparecen las parcelas de culti-
vo de trigo, cebada v centeno ; más allá sobresalen unos picachos
de diversas tonalidades, que son las cumbres de los contrafuertes
que circundan el valle de Casma ; y, por último , en lontananza,
se divisa una mancha azulada que es el Océano Pacífico .
De Kallan se desciende por la quebrada hasta el lugar
llamado Tinco, donde se juntan varios arroyos, los que dan ori-
gen al río de Pira, o Casma. Aquí el camino se bifurca : uno
hacia el valle de Casma yendo por la quebrada de Chakchan,.
y otro hacia Pira y Cajamarquilla yendo por la falda del Cerro
San Cristóbal . Nosotros seguimos este último camino. A la
20 CHASKI
izquierda y a dos kilómetros de Tinco se halla el picacho de
Kara-chuko con una muralla circular de piedra en el tope , y inás
adelante se ve otro picacho mayor llamado Chinchawas , donde
termina nuestro viaje. Al siguiente día regresamos por la vía
de Anka-kocha, siguiendo el antiguo camino de Chinchawas hacia
Recuay; ascendimos por Anka-ruri hasta la cumbre del cerro Lu-
cifer o Anka, a 4,866 m. sobre el nivel del mar, donde hay una
acrópolis de carácter arcaico . Después bajamos a Kallan para
tomar nuevamente el camino de herradura .
Durante el viaje de exploración se ha logrado reconocer
y estudiar dos importantes centros arquelógicos en la Cordillera
Negra : uno llamado Walun en la falda oriental, y otro Chincha-
was en la vertiente occidental.
Walun.-Está al pie del peñón del mismo nombre, a
3,558 m., sobre el nivel del mar, a la izquierda del camino de
herradura que va hacia Kallan y encima de los caceríos de Ati-
payan y Chincay. Las ruinas se encuentran sobre una pequeña
hoyada de formación aluviónica , limitada por el E. con un abis-
mo cortado a pique, por el N. y NE. con montículos y pendien-
tes suaves llenos de cultivo , y por el S. y SO. con las faldas de
la Cordillera. En la hoyada existen vestigios de estructuras ma-
yores y menores, a saber : hileras de grandes piedras, á semejanza
de las de Kalasasaya ; cimientos de edificios y de terrazas ; chull.
pas con tapas de grandes lajas ; muros de piedra a medio derruir,
cubiertos de malezas ; extensos basurales conteniendo fragmentos
de cerámica utilitaria de tipo Recuay ; y fragmentos de escultu-
ras líticas entre los escombros de los edificios en forma de clavas de
color verde con cabeza de puma o serpiente y algunas piedras
canteadas.
Walun debió ser un lugar de gran importancia , tal vez
un adoratorio , pues, de allí proceden, a ser cierta la versión co-
mún de los vecinos de Atipayan, los ocho ejemplares de mono-
litos que adornan los muros del cementerio moderno de Kocha-
pampa : tres estatuas de varón de 0.95 x 0.60 , 1.06 x 070 y
0.80 x 0.62 , respectivamente ; dos de mujer de 0.70 x 0.50 y
0.92 x 0.63 ; una laja con figura en relieve representando un
puma realista de perfil de 0.63 a 0.48 ; una clava grande con ca-
beza de un puma escultórico , cuya boca mide 0.43 cm. de ancho ;
y una laja con una figura alegórica de mujer de 1.10 x 0.60
( Fig. 1 ) . Además hay dos fragmentos de lajas con figuras en
relieve en casa de Nicolás Bonifacio .
21
WALUN Y CHINCHAWAS 21
Fig. 1.-Monolito de Walun en el Fig. 2.- Monolito con grabados
muro del panteón de Kocha- simbólicos. Kelley-xirka
pampa
Al N. de Walun y en nivel más bajo está el montículo
de Natso-xirka, donde hay restos de construcciones de piedra, y
entre los escombros aparece un monolito escultórico de 0.70 x
0.50 que representa a una mujer sentada . Al E. de Walun, y
al mismo nivel que Natso -xirka, está la lomada de Kelley- xirca ,
donde existen varios soterrados con techo de grandes lajas . En
la pendiente oriental de la lomada, como a 100 m. de los so.
terrados, se halla un monolito con figuras simbólicas grabadas
(Fig. 2 ) . Este monolito y otros más que ya han desaparecido
estuvieron, según las informaciones de don Jacinto Barreto, ve-
cino de Kocha - pampa, sobre los dichos soterrados .
Chinchawas.--Se halla ubicado en la mitad de la fal-
da del cerro San Cristóbal, encima del camino de Tinco a Pira,
22 CHASKI
a 3,800 metros sobre el nivel del mar. Las ruinas se encuentran
sobre un picacho del contrafuerte que se proyecta hacia la que-
brada de Kishwar y están protegidas por una o más murallas
circulares, de modo que es difícil su acceso por todos los lados ,
a excepción del lado S. mediante una garganta estrecha y rocosa.
Chinchawas es una verdadera acrópolis, en cuyo interior existen
restos de estructuras mayores y menores, tales como un torreón
circular eregido sobre el mismo picacho ; una plaza o canchón
cercado con muros de piedras grandes y pequeñas ; edificios rec-
tangulares en las partes bajas del lado N.; terrazas con capas
de basura conteniendo fragmentos de cerámica utilitaria de tipo
Recuay, en el lado S.; y galerías subterráneas entre dos muros
paralelos. Pero lo que llama la atención es la presencia de nu-
merosos monolitos que yacen entre los escombros de los edifi-
cios, unos en forma de clavas con cabezas humanas y de pumas
o serpientes ( Fig. 3 ) y otros en forma de largas lajas con gra-
bados alegóricos de una figura humana custodiada con pumas o
felinos , o simplemente de figuras realistas de puma . Las cla-
vas debieron formar parte de los adornos exteriores de los pa-
ramentos y las lajas como umbrales o dinteles de las entradas.
Son más de veinte ejemplares de monolitos los que se encuen-
tran en la acrópolis y otros tantos han sido arrojados por los
Fig. 3. Monolitos y clavas, Chinchawas
WALUN Y CHINCHAWAS 23
buscadores de tesoros hacia el
fondo de la quebrada del lado
N., donde están entre los cercos
y terrazas de cultivo .
Al S. y SE. de las ruinas,
en la misma falda del cerro,
existen más de diez chullpas rec-
tangulares, construídas a base de
pachilla, o aparejo de piedras
grandes con cuñas de piedras me-
nudas, con sub- estructuras y su-
per-estructuras y con techo pla-
no, inclinado o a dos aguas. Jun-
to a ellas se encuentran monoli-
tos escultóricos (Fig. 4 ) y lajas
con grabados simbólicos. En el
interior de estas chullpas existen
restos de esqueletos humanos
y fragmentos de cerámica ordi-
naria del tipo Recuay.
A un kilómetro más al E. de
las chullpas y al mismo nivel
que ellas, está el picacho de
Kara-chuko con un muro circular Fig. 4. Monolito junto a una
en el tope, a manera de un gran chullpa. Chinchawas
corral. Al lado O. del corral
hay un montículo donde existe un soterrado de forma semi-
circular con tres compartimentos interiores y una entrada hacia
el S. Encima de este soterrado yacen dos monolitos escultóricos
representando figuras alegóricas de mujer de 0.95 x 0.50 y 1.08
x 0.53 ; y más abajo está otro de forma semejante a las anterio-
res. Estos tres monolitos parecen corresponder a los tres com-
partimentos del soterrado ; pero no debieron estar en el inte-
rior de éstos , sino encima de cada uno de ellos.
Al O. de Chinchawas, en el fondo de la quebrada, estå
el lugar llamado Kishwar, donde, en la casa de Marcelino Loli
hay cuatro monolitos escultóricos. En Kallanka alrededores del
pueblo de Pira, también existen monolitos semejantes , lo que
prueba la abundancia de esta clase de materiales en la región
cisandina de la Cordillera Negra.
Después de una observación minuciosa realizada en los
dos centros arqueológicos mencionados, puedo decir, lo siguiente :
24 CHASKI
1º-Que existe una asociación aparente entre la sub- es-
tructura o soterrado y la super- estructura o chullpa ;
2° Que hay, igualmente, una asociación entre las es-
tructuras anteriores y los monolitos representando figuras huma-
nas y lajas con figuras simbólicas grabadas ;
3º—Que existe asociación aparente entre las clavas con
cabezas en figura de puma, serpiente y humanas, y lajas con ale-
gorías grabadas de una figura humana entre dos pumas o jagua.
res con las estructuras mayores, como grandes habitaciones y
cercos que limitan plazas o canchones ;
4° Que la ligera exploración practicada durante dos
días, no permite todavía determinar la verdadera edad de es-
tos monolitos, puesto que, si bien tienen apariencia muy primi-
tiva y arcaica, han sido considerados siempre como monumen.
tos sagrados por lo indios, y es posible que el culto de estas
piedras se haya mantenido hasta la llegada de los españoles.
SEUDO - ARTE INKAICO
Hernán Ponce Sánchez
La pintura decorativa derivada de la adopción de moti-
vos aislados tomados al acaso del arte ornamental pre colombino ,
va ganando terreno de manera desorientada y es de esperar que
con el tiempo acorte su existencia o desaparezca .
Animados por el entusiasmo que despierta la contempla-
ción de las obras de arte de los antiguos peruanos, algunos ar-
tistas o seudoartistas, han coleccionado motivos ornamentales
formando albums impresionantes, aunque casi siempre con fines
marcadamente lucrativos. Han copiado algunos elementos de-
corativos, figuras simples o compuestas, fragmentos grandes y
pequeños de una figura compleja , y llevados por su mero sen-
tido estético, los han alterado modificándolos, multiplicándolos
y simplificándolos, rompiendo así la primitiva composición de la
figura o del dibujo y muchas veces desbaratando o mutilando
todo un cuadro o escena.
Esto no puede calificarse como arte inkaico .
Hace algún tiempo se ha tratado de utilizar estos motivos,
así fragmentados o alterados en composición técnica y colorido,
en la enseñanza del dibujo en las escuelas elementales ; por este
medio creían que los niños aprenderían a tener cariño por el
arte y se familiarizarían con su técnica y estilo. El alumno co-
piaba una figura que no sólo era una estilización del antiguo
artista indio, de un animal o de una planta , sino que era una
estilización del que copió el dibujo equivocadamente, igno-
rando el significado de la representación . No se puede
conocer la estilización de un choclo, de una llama, O del
ají, del puma o del cóndor a lo indio, si no se estudia pre-
viamente las reglas seguidas por el primitivo artista nasca
muchik. Por esto, al lado de la figura estilizada podría haber-
se colocado el modelo original . El niño habría así tomado ma-
yor interés en su dibujo y a la larga le habría servido para hacer
avanzar su visión del arte de acuerdo con las de estilización del
antiguo artista indio y, tal vez, para encausar mejor su vocación
artística.
26 CHASKI
Arte inkaico es la denominación que se aplica a los cua
dros, dibujos o escenas que no tienen nada de arte ni de inkaico.
Algunos pintores nos han dado a conocer supuestos retratos de
inkas y aún escenas evocadoras de aquella época, pero a base
sólo de su propia inspiración u ocurrencia arbitraria , sin pose-
sionarse primero de los datos veridicos indispensables en que
basar su reconstrucción ; en ciertos casos han hecho una especie
de malabarismos con todos los motivos correspondientes a artes
y épocas diversas. Sucede a menudo que confunden los orna-
mentos de un arte o de una cultura con los de otras artes o
culturas diferentes ; de una cultura anterior con otra posterior.
Como ejemplo de lo que acabo de expresar, citaré uno
de los intentos de reconstrucción más conocidos.
"El Chaski" , es el título que lleva una figura de estam
pilla de diez centavos. Dicha figura es la de un indio en ac-
titud de danzar al son de su antara , nada lleva en la otra mano ,
no se ve por ninguna parte el atado de kipus o de la encomien
da que le estaba confiada, ni la trompeta o kepa que le servia
para dar el aviso de su aproximación al lugar de su relevo , y
menos el quitasol de plumas blancas que llevaba en la cabeza
para que lo distinguiesen de lejos . La misma indumentaria es
por su estilo distinta a la que usaban los inkas.
El pintor en todo trabajo de reconstrucción debe estu-
diar primero los materiales arqueológicos y aún los diferentes
tipos de esqueletos de hombres, mujeres y niños. El cráneo es
un gran auxiliar para aproximarse al tipo verdaderamente indio ;
un cráneo con el revestimiento adecuado , modelado con terra-
cota o plastilina, ayuda al artista para alcanzar el tipo verda-
dero . Por este medio se evitarían las representaciones de ojos
oblícuos , narices largas y encorvadas como las que a menudo
se suele pintar, deformando el tipo racial. Además de la im-
portancia del estudio del cráneo , tiene el artista otra fuente de
aproximación de suma importancia y que le puede servir como
norma en la reconstrucción del tipo , y es la de las vasijas- retra-
tos del Arte Muchik.
Hacer pintura pre-inka o inkaica, no es, pues, tarea fá.
cil ; para ello no sólo hay que saber pintar, sino saber qué es
lo que se ha de pintar ; es necesario documentarse primero con
las fuentes antropológicas y arqueológicas, familiarizarse con la
vida, costumbres y modo de ser del indio . Sólo así se logrará
que el arte no sea solamente un ensayo de mera apreciación per-
sonal, de mera improvisación , sino el producto del genio artís-
tico de la raza, que busca la belleza en el ambiente o en el pai-
saje peruano y en las características raciales propias .
VASO DE PIEDRA DE NASCA
Primeros indicios de una cultura megalítica semejante a la de Chavin en la
región central del Perú.
Julio C. Tello
Introducción
Los hallazgos arqueológicos de los últimos años han con-
tribuído a aclarar el problema relacionado con el origen y distri-
bución de las culturas desarrolladas en la extensa área andina
del Tawantinsuyo . Se sabe ya que en el Norte del Perú dos
culturas emparentadas, Chavín y Recuay, tienen sus focos origi-
narios en las Hoyas interandinas del Marañón, Huallaga y Santa ,
e irradian desde allí a lo largo de la sierra septentrional y hacia
el Litoral del Pacífico ; en el Sur las culturas Cuzco y Pukara
o Pre-Tiawanako , tienen sus centros originarios en las Hoyas in-
terandinas del Paucartambo , Urubamba y Titicaca , y desde allí
irradian hacia el norte y occidente hasta alcanzar el Litoral. En
la región del Centro comienza a vislumbrarse, así mismo , la
existencia de ciertas culturas vinculadas con las del norte y del
sur, cuyos focos originarios también parecen hallarse en las Ho-
yas interandinas ; y desde allí irradiar igualmente al Litoral , dan-
do origen en éste a una de las más adelantadas culturas de Amé-
rica, la de Paracas.
En los años de 1925 , en la Península de Paracas ; de
1931 , en Tantaorko y Wari, Ayacucho ; y de 1935 , en Pukara,
Puno, es decir, tanto en la Sierra como en la Costa , descubrí res-
tos de cerámica y de arte lítico que presentan analogías, en sus
rasgos fundamentales, con los de Chavín.
En efecto, en las Cavernas y Grandes Necrópolis de Pa-
racas he hallado herramientas líticas, porras y hachas de piedra
talladas a perfección , idénticas por su forma y técnica a las que
extraje en 1937 de ciertos sitios de las cabeceras de los ríos
28 CHASKI
Huallaga y Ucayali ; y restos de alfarería con ornamentaciones
incisas y en relieve de figuras simbólicas que, con ligeras varian-
tes, son iguales a las que aparecen en la cerámica y en el arte
lítico Chavin.
En la pequeña meseta de Tantaorko , situada cerca del fun-
do de Orcasitas, margen derecha del Huarpa , afluente del Manta-
ro, encontré sepultada por gruesa capa de ceniza volcánica o lapilli,
cilindros de piedra lapizlázuli, de diversos tamaños, tallados y
pulidos con esmero , algunos tan grandes que parecen columnas,
reveladores de un arte lítico adelantado ; y en Wari, cerca de la
aldea de Pacaicasa , y dentro del fundo de Wakaurara , hallé
porras estelares bien pulidas, porras esféricas, hachas petaloides
de talón convexo , estatuillas de turquesa , clavas adornadas con
cabezas humanas, y varias estatuas grandes de piedra, que son
también semejantes a las halladas en las Hoyas de los ríos Hua-
llaga , Marañón y Santa . Algunas noticias recogidas por los pri-
meros exploradores del territorio ocupado por las naciones
Chanka , Rukana y Sora , en las cabeceras u hoyas altas del Pam-
pas y del Río Grande de Nasca, hacen referencia así mismo a la
existencia de restos líticos escultóricos dentro de esta área .
En 1935 examiné las esculturas líticas desparramadas
en las cabeceras del Río Pucará , Puno, y tuve la sorpresa de
reconocer en ellas figuras en relieve y en bulto semejantes a las
halladas en otros centros escultóricos más alejados como los de
San Agustín, en Colombia ; Manabí, en Ecuador ; y Chavín y
Wari, en el Perú. En Pukará desenterré restos de cerámica de-
corada con las figuras demoniacas empleadas en Chavín, a saber:
el Jaguar, el Buho , el Pez y la Serpiente .
Al estudiar los restos arqueológicos de la Costa comparán-
dolos con los de la Sierra , se nota de inmediato que hay dos
tipos diferenciados de cerámica , de arquitectura y de arte textil ;
uno idéntico al que se encuentra en la sierra, simple conti-
nuación o propagación inalterada ; y otro diferente , por lo menos
en apariencia ; aunque al examen se descubre que conserva ras-
gos esenciales de los modelos andinos, más el agregado de la in-
fluencia local o regional.
El ejemplar que motiva este artículo , hallado en la costa,
es un valioso indicio de la propagación del viejo y avanzado arte
megalítico de la Sierra al Litoral del Pacífico ; y la ornamenta-
ción que ostenta , es tan importante y sugerente que bien merece
un especial estudio por la luz que arroja sobre su procedencia y
la cultura a que pertenece . Lámina I y figs. 1 y 2.
TELLO. VASO DE PIEDRA DE NASCA LAMINA I
YaraWilka
940
Vaso de piedra Pre-Nasca
VASO DE PIEDRA DE NASCA 29
Historia
A fines del año 1928 llegó a mi
conocimiento que una colección de
alfarería de Nasca, muy selecta, se
ofrecía en venta en las casas de an-
tigüedades de Lima. De las ave-
riguaciones que practiqué sobre es-
te particular resultó que don Eliseo
Galindo , conocido huaquero de
Nasca, la había traído para nego
ciarla. La colección adquirida pa-
ra el Museo de Arqueología Perua-
na el 30 de diciembre de 1928 por
la suma de trescientos soles , cons-
ta de treinta especies registradas en
el catálogo del Museo con los nú-
meros 30/772 a 30/800 , a saber:
un cántaro en figura de llama, no
table por la excelencia de la téc
nica; dos vasijas cilíndricas decora-
das ; tres ceramios representando
choclo o mazorca de maíz, arraca-
cha y pallar ; otro en figura de mu
jer con una criatura a la espalda ;
una taza y un plato ; nueve lámi-
nas de oro, entre ellas una narigue-
ra grande de 127 mm. de largo ;
un turbante o llauto trenzado ; cua-
tro guardillas trenzadas y bordadas ;
una túnica en miniatura ; dos co-
llares con cuentas de conchas ; y el
vaso de piedra, materia de este es-
tudio .
Estos objetos, a ser cierta la in-
formación de Galindo, fueron ex-
traídos de unas tumbas abiertas por
él en las ruinas de Kawachi, valle
de Nasca. La vasija en figura de
llama es Inka, y los vasos cilíndri
cos de barro y el de piedra so son Fig. 1.-Vaso de piedra Pre-
Pre-Nasca, y las especies restantes Nasca. Sp . 30/772 . Museo de
son Nasca. Arqueología Peruana
30 CHASKI
Material Forma Técnica - Decoración ― Estado de
Conservación del ejemplar
El vaso es un recipiente de piedra - 1775 gramos de
peso cilíndrico , de pared gruesa en la parte inferior , gradual-
mente adelgazado en la superior ; base anular . Boca circular con
pequeñas desportilladuras. Cuerpo liso en su cara interna y muy
pulido en la externa , decorado con dos figuras mitológicas inci-
sas verticalmente dispuestas , y la base con una greca de triángu-
los escalonados enganchados .
La piedra empleada en la fabricación de este recipiente
es dura, compacta, grisácea, algo verdusca , semejante al color
del cemento Portland , con minúsculas oquedades que se distin-
guen con la lente y aún a simple vista .
La forma es cilíndrica , tubular, de base anular retraída
o constreñida, con 10 mm . de diferencia entre el diámetro del
cuerpo en su parte media y el de la base. Por dentro y fuera se
ve múltiples estrías, restos sin duda del trabajo de frotación y
pulimento a que fué sometida la piedra para darle forma. DI.
chas estrías son escarificaciones finas, aisladas o agrupadas que
no siguen una misma dirección lo que hace presumir que el vaso
fué frotado sobre otra piedra dura : unas veces con movimiento
de rodillo , otras con movimiento longitudinal, o mediante el au-
xilio de una roca de grano fino y duro como la cuarcita. Es po
sible también que la vasija haya sido pulida sirviéndose de un
trapo o cuero con arena y agua. El espesor de la pared es ma-
yor en los dos tercios inferiores que en el tercio superior, y la luz
de la vasija, a la inversa , mayor en los dos tercios superiores que
en el inferior. Dicho grosor es de 8 a 10 mm. en la boca y de
15 a 20 mm. en el fondo . La base ha sido diferenciada del
cuerpo desgastando el borde inferior de la vasija en un espacio de
25 mm. de ancho y 2 mm. de profundidad . La línea limítrofe
entre el cuerpo y la base no es completamente circular, presenta
cierta ondulación ; se acerca o aleja del borde entrante de la base.
La superficie externa del vaso está decorada con figuras
incindidas aparentemente hechas con la punta de un cuchillo de
piedra, quizá de obsidiana . Es de suponer que el artista trazó
previamente con carbón, tiza o cualquier otra sustancia semejan-
te la silueta de la figura , porque ésta es compleja, bien propor-
cionada y cubre totalmente la superficie y no pudo ser hecha sin
un bosquejo previo. Sobre este trazo aplicó la herramienta, con
dificultad al principio, a juzgar por las estrias de escape que apa-
VASO DE PIEDRA DE NASCA 31
Fig 2. Figuras grabadas en el vaso de piedra Pre-Nasca Sp . 30/772
recen en los bordes de los surcos, y con facilidad después, cuando
la herramienta logró romper la superficie, y actuar con seguri-
dad sobre el surco , incindiéndolo.
Dos figuras semejantes, dos monstruos o demonios, ver-
tical y simétricamente colocados ocupan la superficie exterior del
vaso y una greca formada por el conocido motivo de triángulos
escalonados ganchosos, adorna la superficie externa de la base.
La figura representada es una concepción fantástica : un
cuadrúpedo felínico idealizado y humanizado. Fig . 2. El felino base
física de esta concepción, lo es por la forma de la cabeza y
por los detalles del rostro : cabeza maciza, orejas cortas, triangu
lares y erguidas, ojos redondos, mostachos rígidos, cola larga y
encorvada hacia arriba y patas provistas de garras.
La idealización o estilización del animal se ha conseguido
trasformando la lengua, las extremidades inferiores, el dorso y la
cola en cuerpos alargados, serpentiformes dentellados que re-
matan en cabezas de serpientes con la lengua triangular afuera o
proyectada como aguijón ; trasformación intensificada con la adi-
ción de bandas paralelas que corren a lo largo del cuerpo de
dichas serpientes.
32 CHASKI
Las figuras son dos, semejantes, aunque con algunos atrí-
butos diferenciales. Una de ellas tiene dos largos apéndices ser-
pentiformes que arrancan de las sienes, y lleva en las manos una
cabeza humana reducida pendiente de un cordón ; y la otra carece
de tales apéndices, y lleva en las manos una cabeza o máscara
humana que sugiere la idea de las cabezas trofeos o artificial-
mente momificadas. ¿Esta pareja corresponderá acaso a la pa
reja de grandes monstruos felínicos, macho y hembra, que ador-
na el obelisco de Chavín ?
Aunque el vaso presenta en su borde bucal ligeros qui-
ños o desportilladuras, su aspecto es el de una vasija nueva ;
los bordes de los surcos son cortantes, no se ve en ellos desgaste
o pulimento que pueda ser atribuído a uso largo y continuado .
Es un objeto de carácter sagrado o ceremonial por su ornamen-
tación como lo son la casi totalidad de las vasijas policromas
de Nasca, y no un utensilio de uso corriente o doméstico .
Discusión
¿ Cuál es la posición que ocupa la figura de este vaso en
la trayectoria que sigue el tratamiento del motivo felino en el
Arte de las culturas más antiguas del Perú ?.
El Arte representativo a base del felino tiene un múltiple
aspecto . Son muchas las variedades estilísticas en cada región
y en cada edad ; y este arte es tanto más rico en concepciones
fantásticas, cuanto más marcados son los caracteres específicos
de cada cultura. Chavín, Paracas, Pukara o Pre-Tiawanako y
Pre-Nasca son las que ofrecen materiales más acreditables para
un estudio comparativo de esta índole.
Para encausar la discusión dentro de sus verdaderos lí-
mites es necesario partir de Chavín ; tanto porque allí el Arte
se halla más desarrollado , cuanto porque , como se verá después ,
este arte y esta cultura se hallan a la cabeza de todas las otras
culturas peruanas ,
En Chavín ocupa el primer lugar entre las representacio-
nes míticas un monstruo que, en apariencia es a la vez lagarto
y felino, Fig. 3 ; y tiene como satélites : un Pez, una Ave y un pe-
queño Dragón, engendro de felino y serpiente.
Estos cuatro monstruos afectan distintas modalidades ;
forman grupos familiares o clanes dentro de cada uno de los
cuales figura el animal casi realista ; el idealizado mediante la
incorporación dentro de su propio organismo del motivo felínico ;
בנ
יויור
700
€
Fig 3. Figuras grabadas en el obelisco de Chavin. Museo de Ar-
queología de la Universidad de San Marcos
34 CHASKI
y el humanizado que aparece en actitud vertical cargado de atri-
butos, principalmente de cabezas de felinos y de humanos, e
indumentaria y cetros de personajes de alto rango. Además,
las arrugas de la piel se convierten en serpientes que emergen
de élla , rompiéndola y ondulando hacia afuera . Fenómeno seme-
jante se produce con el pelo del animal que se trasforma también
en serpientes. Las cabezas trofeos que lleva colgantes de las
fauces o de la cabeza, se convierten en otros monstruos que a
veces se aislan e individualizan.
En Chavín el elemento más importante es el felino re-
presentado en toda su integridad o parcialmente. La cabeza de
este animal viene a constituir algo así como el arquetipo de las
complejas estructuras de los seres fantásticos . En unos casos el
encadenamiento más o menos ordenado de cabezas en diversos
grados de simplificación origina dentro del esqueleto o modelo
animal o humano, nuevos seres de estructura compleja que afec-
tan la forma de animales espectables del medio geográfico como
el Pez, el Buho , el Lagarto y la Serpiente ; y en otros la simple
cabeza de jaguar o los monstruos, formados en grados diversos
de simplificación , aparecen como símbolos emblemáticos o mo-
tivos ornamentales.
Algunos de los seres así formados llevan consigo ciertas
plantas y frutos útiles propios de las tierras tropicales, como la
yuca, el ají y el algodón .
Pero el fenómeno más importante en lo que respecta a la
edificación de estas figuras , es la huinanización . El Pez que apa
rece como si en su cuerpo se hubiera encarnado un felino , adquie-
re posición vertical, e indumentaria y atributos humanos. El
ave tiene rasgos morfológicos propios de un rapaz , halcón o buho,
e incorpora en su organismo al felino , y a multitud de cabezas
de felinos, en diversos grados de simplificación. Adquiere como
en el caso anterior la posición erecta, transforma su plumaje en
vistosa indumentaria humana , y se habilita con cetros y otras
insignias. La serpiente que es la de cascabel, es un elemento
secundario ; no se le encuentra en su estadío de humanización .
El jaguar, por el contrario , pasa por todas las diversas etapas de
idealización y humanización . Sus mejores representaciones son
las del lanzón monolítico y la estela Raimondi.
En Pukara, como en Chavín figuran el Jaguar , el Pez,
la Serpiente y además el Llama o Alpaca y el Cóndor. Dejando a
un lado las diferencias estilísticas , que alteran muy superficialmente
VASO DE PIEDRA DE NASCA 35
sid
4 3507 ciao
Fig 4.-Alfarería Pre-Tiawanako con figura de felino
Sp . P/1 . Museo de Antropología
el sentido de las figuraciones, se hallan aquí también los mis-
mos elementos constitutivos , los mismos atributos, y variedades
figurativas correspondientes al proceso de idealización y huma-
nización, con la particularidad de su aparente asociación con a!.
gunos astros y estrellas. Fig. 4.
Las figuras del Jaguar, de la Serpiente, del Buho y del
Pez, existen también en el arte de las Cavernas de Paracas . A
éstas se agrega la del Cóndor, como en Pukara, y las cabezas
humanas y de felino ensartadas, las que no aparecen en esta
forma en Chavn, sino incorporadas en la estructura orgánica
de los monstruos. Los felinos cargados de cabezas adornan las
gasas y mallas textiles estructurándose de esta manera : dentro de
la silueta de un felino grande hay otro ; que incorpora un ter-
cero, y a veces un cuarto. Prevalece la misma idea de incor-
porar felinos menores dentro de otros mayores, como para in-
dicar una multiplicación o intensificación de energías del dragón.
Además, las cabezas de Jaguar confundidas a veces con ca-
bezas humanas cadavéricas son de dos clases : cabezas grandes co-
mo las trofeo Mundurucú, y pequeñas o reducidas como las Jívaro.
Los cordones suspensores de estas cabezas tienen borde agre-
cado y cuerpo ondulado , simulando serpientes dentelladas . Fig . 5 .
Al insertarse al cuerpo del monstruo hacen la impresión de tentácu
los serpentiformes de una especie de Hidra indiana. Como en
Chavín, existen también en este arte grupos totémicos o familiares
diferentes, incorporados dentro de la gran familia felínica, cada
uno de los cuales tiene doble clase de caracteres : somáticos y
hereditarios ; los primeros representados por la cabeza del felino
que es el símbolo arquetipo ; y los segundos por los que adquiere
36 CHASKI
el nuevo monstruo cuando se convierte o diferencia en otros ani-
males. La técnica acordonada o eskenomorfa de Chavín sub-
siste en las Cavernas. El Jaguar muestra sus grandes colmillos,
característico de Chavín y casi exótico en Paracas y Nasca. La ser-
piente, Fig. 6, así mismo tiene colmillos y además ocelas en la piel.
Pero en las mismas figuras se perfilan ya nuevas y vigorosas ca-
racterísticas de este arte que se desenvuelve adquiriendo perso-
nalidad propia con la intromisión de los nuevos elementos simbó-
licos y ornamentales inspirados en la fauna y otras peculiaridades
del paisaje marino .
Fig . 5. -Felino antropomorfo en un tejido de las
Cavernas. Sp. 13/86 . Museo de Arqueología Peruana
VASO DE PIEDRA DE NASCA 37
Fig. 6.-Alfarería en figura de serpiente estilo Chavín. Cavernas
de Paracas. Sp. 13/501 . Museo de Antropología
El arte en las Grandes Necrópolis de Paracas representa
una etapa más elevada por su complejidad tecnológica y riqueza
de creaciones fantásticas, que el de las Cavernas. El Jaguar es,
igualmente, la base física de las concepciones figurativas. La fie-
ra aquí incorpora en su organismo los cadáveres y la sangre de
las víctimas humanas sacrificadas ; las cabezas y órganos devo-
rados se disponen ordenadamente dentro de la estructura del
animal en composición armónica, como si fueran sus propios ór-
ganos ; después reviven y se trasforman en otros dragones de
clases y rangos diferentes. Uno de estos dragones-hijos sobre-
sale entre todos ellos, y es la serpiente mono o bicéfala con ex-
pansiones membranosas periféricas, bandas multicolores y con o
sin ocelas en la piel . Los dragones-hijos tienden, más tarde, a
abandonar al dragón- madre. Emergen primero colgando o ondu-
lantes de diferentes partes del animal : de la cabeza, la nuca, la
boca, la garganta, las axilas, las íngles, etc. , de modo que el
monstruo figura un enorme pulpo o Hidra. Estos mismos
elementos se encarnan dentro de otros animales : Pez, Fe-
lino, Cóndor y Halcón , que , unidos por cordones al gran Dra-
gón, hacen la impresión de una alegoría india que tratara de
38 CHASKI
representar a un grupo de monstruos menores saliendo de las
entrañas de otro mayor, y que, formando partes de un mismo
sistema , son a la vez agentes con funciones distintas. Los
dragones-hijos mantienen, pues, su unión al tronco originario
mediante gruesos cordones, y se desprenden de él para actuar
por propia cuenta. Para ello, a la par que se convierten en dra-
gones alados, tienden a humanizarse : su cuerpo en un princi
pio en posición horizontal, apoyado sobre sus cuatro patas, se
endereza gradualmente esforzándose por sostenerse con solo las
patas traseras. ΕΙ cuerpo encorvado se yergue paulatinamente
hasta adquirir, a veces, la verticalidad humana. Fig. 7. Por otro la
dc, las diferentes partes u órganos del cuadrúpedo se trasforman,
en este proceso de humanización , en las piezas de la vesti-
menta del nuevo ser. Así, los órganos de las víctimas descuarti-
zadas y devoradas, vienen a ser otras tantas figuras o piezas del
tocado, o de la indumentaria : listones, fajas, llautos, que ciñen
la cabeza y la cintura del dragón, son las primitivas serpientes.
点点
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Fig. 7. -Figura bordada en un manto de las Necrópolis
de Paracas. 茶Sp. 157-57. Museo de Arqueología Peruana
VASO DE PIEDRA DE NASCA 39
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Fig. 8.-Figura bordada en un manto de las Necrópolis de
Paracas. Sp . 310-3. Museo de Antropología
Estas, se trasforman con frecuencia en cuerpos rígidos, en varas,
cetros y herramientas agrícolas, Fig. 8.
Otro aspecto original de este arte es la trasformación de
las serpientes en raíces o tallos de plantas útiles al hombre. El
cordón serpentiforme ondula emitiendo, a lo largo de su cuerpo,
fibras, raicillas o aguijones, con un salpicado de ojuelas o yerins,
40 CHASKI
cubriéndose, en no pocos casos, de espinas o púas que clara-
mente simulan el tallo de ciertos cactus. Estos cuerpos culebroi-
des rematan en una cabecita de lengua punzante, rígida o curva,
como aguijón . Tal cabeza es chata y triangular como la de la
víbora, bultosa como la de la tenia, triangular y punteaguda como
una lanceta o punta de flecha, u oval con ojos circulares o semi-
elípticos con pupilas moribundas, casi siempre con un grueso
rodete en la boca que parece una ventosa , y la lengua larga
y punzante. La identificación de estos cuerpos con la raíz y ta-
los de las plantas no es meramente hipotética , sino real . Figs. 9 y
10. A guisa de ejemplo cito aquí algunas de las más comunes repre
sentaciones : el riñón de la víctima se identifica con el pallar o fri-
டு
Fig. 9.-Figura pintada en un manto de las Necrópolis de
Paracas. Sp. 290-45. Museo de Antropología
VASO DE PIEDRA DE NASCA 41
...
10000000
Fig. 10. Figura bordada en un manto de las Necrópolis de
Paracas. Sp. 310-2 . Museo de Antropología
jol ; del hilium del pallar o frijol emergen corrientemente
dos de estas serpientes : una viene a ser el tallo y otra la
raíz de la planta. El frijol no es otra cosa que el riñón de la
víctima humana sacrificada ; y las manchas rojizas de la cáscara
blanca son manchas de sangre . Al germinar, salen de él los dos
gusanos o serpientes : que se trasforman en el tallo , y la
raíz. El tallo trepa y se desarrolla , a la par que la raíz se alarga
y ondula como un gusano que culebreara en el agua . En Pa-
racas y Nasca, de las cabezas humanas mutiladas emergen plan-
tas ; del cuerpo del jaguar, un huarango ; y del cuerpo del lla-
ma muchos frutos y raíces alimenticios. Una común alegoría
predomina en el arte Paracas- Nasca : la del gran monstruo con
sus satélites Cóndor, Buho , Halcón, Pez y otros animales unidos
a él por medio de cordones. Fig. 11. Entre estos animales figuran ,
principalmente, aquellos que se alimentan de carroña , o los que tie-
nen el hábito de vivir bajo la tierra como el alacrán. Son éstos
42 CHASKI
los portadores de sangre y carroña, los sacrificadores y portado-
res de granos y semillas. Según la filosofía indiana, las plantas
alimenticias deben germinar y crecer, cargándose con las energías
vivificantes de la tierra abonada con sangre humana.
La cultura Chavín, propagándose por el oriente adquie-
re en la Hoya del Huallaga una modalidad especial, regional, de-
terminada por las condiciones del nuevo medio y la influencia
de otras culturas extrañas coetáneas. A esto se debe el carácter
mixto de la producción Huallaga . Este arte mixto reaparece en
lugares alejados de la zona interandina, como en las Cavernas de
Paracas. En Cavernas, como en alguna de sus derivadas, se man-
tiene ciertos rasgos estilísticos del Huallaga , tal el caso de la al-
farería negra : cántaros, quenas o flautas ornamentados con dibu-
jos incisos y pintura roja en los surcos, y de la alfarería polì-
croma Chincha ornamentada con los mismos motivos geométri-
cos y figurativos que adornan las gasas y calados de las Cavernas.
El hibridismo de esta cultura es la resultante de la convergencia
de las corrientes Chavín y Recuay; y es de presumir que en el
centro interandino existan los núcleos de las culturas de tran
sición entre las del Norte de Chavín y Recuay, y la de Cavernas
y Necrópolis .
Entre el río Pisco por el Norte y el río Lomas por el Sur,
teniendo como foco o núcleo la cuença del Río Grande de Nasca
se encuentra los restos del complejo cultural que Uhle llamara
Proto- Nasca. En Julio de 1915 exploré la Hoya del Río Gran-
de entre Cerro Blanco por el oriente y los Huarangales de Monte
Grande por el occidente . Por aquel tiempo la explotación van.
Fig. 11. Figura bordada en un manto de las Necrópolis de
Paracas. Sp. 319-13. Museo de Antropología
סדרו
B
18 三®
08
VASO DE PIEDRA DE NASCA 43
Fig. 12 .--Figura pintada en una vasija de alfarería
Pre-Nasca. Colec. Estrada, Lima.
dálica de los cementerios en esta región era muy activa . En
Majoro, Kawachi, Tunga, Los Majuelos, Usaka y Koyungo ha-
bían tumbas recientemente abiertas, examinándolas pude co-
nocer su estructura y además tuve la suerte de estudiar
una considerable cantidad de objetos salidos de ellas ,
que fueron a formar parte de la colección de don En-
rique Fracchia, hoy en el Museo de Arqueología de la Univer-
sidad de San Marcos . Reconocí entonces que existían, aparte
de los tipos Inka y Epigonal de Tiawanako, dos tipos distintos
de alfarería policroma Nasca . Aunque las tumbas de donde pro-
cedían estas dos variedades de alfarería eran semejantes , y en
ellas se encontraba el mismo tipo de adobe odontiforme , se
advertía que había una diferencia marcada entre las vasijas con
crnamentaciones naturalistas y las que tenían ornamentaciones
de figuras humanas y de demonios cargados de cabezas,
cordones y ganchos . Fig. 12. Los designé con los nombres de Nasca
y Pre- Nasca respectivamente, el segundo más antiguo que el pri-
mero . Posteriormente, en 1926 el Dr. Kroeber abrió algunas
tumbas en el valle de Nasca y consideró que no habían pruebas
suficientes para colocar Pre-Nasca antes que Nasca, sino a la in-
versa. designando a Nasca como tipo A, y a Pre -Nasca como
tipo B.
Las excavaciones que he realizado posteriormente en otros
sitios de Nasca, como en Kopara entre 1926 a 1927 aportaron
44 CHASKI
ciertas evidencias que aclaran este problema. Según ellas el tipo
Pre-Nasca antecede a Nasca. Lo considerado por Kroeber como
Pre-Nasca no corresponde al tipo de alfarería muy antigua que
yo designé con tal nombre, sino a otro, decadente derivado de
aquél, un tipo andino, el mismo que aparece en Okros, Ayacu
cho, y en la sierra de Huancavelica . Esta alfarería andina Pre-
Nasca migró a la Costa muchos siglos atrás. A juzgar por lo
observado en las excavaciones, los dos tipos Andino y Nasca
coexistieron casi hasta el período de los Inkas ; pero antes que
ellos hubo otro más antiguo que es el propiamente Pre-Nasca, y
cuyos caracteres señalé desde 1916. El orden cronológico es,
por tanto , Pre-Nasca, Nasca y Sub- Nasca con fuerte ingerencia
Andina. Pre-Nasca debe existir en las cabeceras de la Cuenca
del Pampas, en el territorio ocupado por las viejas Naciones
Rukana, Sora y Wanka. También me parece que debe existir en
aquellos lugares restos líticos que en todo tiempo han migrado
al occidente. El tipo Pre- Nasca , corresponde, pues, a las prime-
ras colonias Andinas establecidas en la Costa.
En Pre-Nasca los cántaros son relativamente pequeños,
globulares, casi esféricos, algo achatados, cortos, de golletes tu-
bulares divergentes ; predominan los vasos cilíndricos, las tazas
campanuladas y los platos semi- esféricos. La común ornamenta-
ción consiste en escenas de caza de vicuñas en las que aparecen
hombres portando flechas y papagayos, escenas de guerras en las
que los participantes llevan cabezas humanas trofeos y el campo
en que actúan salpicado con cuerpos redondeados, seme-
jantes a semillas de frijoles. El Jaguar se halla cargado de
cabezas humanas con los mostachos diferenciados en cabezas o
en sartas de cabezas. Su actitud es la de un monstruo que salta,
corre o vuela. Este mismo monstruo es representado también
con las fauces abiertas, los enormes colmillos y la boca llena de
sangre, o de trozos del cuerpo humano .
En lo que respecta a las culturas que suceden a las an-
teriormente tratadas como las de Pre-Chincha y Nasca en la
Costa y Kollawa y Okros en la Sierra , que pertenecen a la Segun
da Epoca , no es del caso referirse a ellas por ahora , desde que son
culturas derivadas o expansiones periféricas de otros centros, en
parte modificadas por influencia regional ; pero que mantienen los
rasgos que acreditan su filiación con las viejas interandinas.
En suma, en Chavín, Wari, Pukara, Pre- Nasca, Cavernas
y Necrópolis de Paracas se encuentran restos más o menos
semejantes que corresponden a una cultura troncal andina de la
VASO DE PIEDRA DE NASCA 15
cual se originaron. Todo hace suponer que Chavín se halla en
los comienzos del largo proceso de desarrollo de estas culturas.
Chavín con su peculiar carácter escultórico y arquitectónico, es
un arte maduro que se ha difundido por una considerable exten-
sión del área andina o del Tawantinsuyo . Es un arte Panandino
no limitado a una hoya, o a una región topográfica determinada .
No se sabe todavía si Chavín antecede a Recuay, aunque
todo tiende a probarlo . La exploración que hace dos años hi-
ciera de la Hoya del Marañón me proporcionó datos que me
inducen a presumir que Chavín y Recuay tuvieran un origen co-
mún y se desarrollaran simultáneamente : una en la región inte-
randina contigua a la floresta ; y otra en las quebradas interan-
dinas contiguas al Litoral del Pacífico . El arte Chavín es megalítico
y escultórico principalmente, bien formado y maduro en el cual
intervienen figuras de animales que son propios de la región
Anti o región de la madera fronteriza a la floresta amazónica
Me inclino a creer que un arte en madera antecedió al de la
piedra y que el de ésta y el de la alfarería escultórica antece-
dieron al de la alfarería pictórica y policroma.
La cultura megalítica de Chavín en su extensa difusión
fué adaptándose a las condiciones locales, formando colonias que
en el correr de los años o de los siglos se convirtieron en otros
tantos ramos diferentes del foco originario. En el norte perua-
no no figura el Llama ni el Cóndor, es el Felino el que impera
y da carácter de unidad y homogeneidad al arte. El cóndor
y un auquénido que tiene aspecto de Vicuña , y la Alpaca figuran
en el centro, y más al sur entre Tiahuanaco y Cusco la Alpaca
adquiere una posición prominente y tiende a reemplazar o a iden
tificarse con el Jaguar. Este hecho unido a las variaciones esti-
lísticas del Felino en el arte textil y la cerámica , señalarían el
curso de desarrollo seguido por Chavín en su larga carrera de
difusión y diferenciación. Este curso es más claro y sus huellas
mejor marcadas cuando partiendo de Chavín se avanza más allá
del Primer Horizonte cronológico al cual pertenece, y se penetra
hacia el Segundo, o sea dentro de ese conjunto de culturas que
dejan de ser escultóricas y monocromas, para hacerse pictóricas
y policromas.
Se puede, por último , señalar ya, aunque tentativamente,
las grandes etapas de desarrollo del Arte Panandino Chavín .
El Felino es la base física zoológica de este arte . ΕΙ
animal se idealiza, esto es, se convierte en un monstruo fantástico
incorporando en su organismo otros felinos o víctimas humanas,
46 CHASKI
convirtiéndose en un paquete de felinos y humanos, que se trans-
forman en figuras de monstruos, que lo abandonan después. La
diferenciación de estos monstruos-hijos, formados dentro del or-
ganismo del gran dragón, se orienta, en ciertos casos, hasta al-
canzar la figura de animales distintos del modelo original . Mons-
truos en figura de Ave, Pez y de Lagarto adquieren poco a poco
la actitud vertical humana y se convierten en grandes persona-
jes ataviados con vestidos e insignias de poder o mando.
Diagnosis : Origen y Cultura a que pertenece el vaso de piedra
?
A la luz de los hechos expuestos y del resultado de este
primer ensayo de ordenación de los fenómenos arqueológicos ob-
servados es posible aproximarse a un correcto diagnóstico del
ejemplar en estudio. Las dos figuras que están grabadas en el
vaso, son las del Jaguar arquetipo, las mismas reconocidas en el
Obelisco Chavín, en las Cavernas y Necrópolis de Paracas y que
Imprimen unidad al Arte en general . Estas figuras, las del vaso ,
no pueden ser consideradas como correspondientes al Clásico
Chavín . El Jaguar no tiene las características morfológicas y
estilísticas propias de esta cultura. Las serpientes que emergen
de su organismo no se aislan, ni diferencian y la greca dentellada
del cuerpo es un elemento exótico. La misma cabeza no es la
de la serpiente de Chavín. Tampoco en el arte de Wari y
Pukara se encuentra este estilo tan peculiar. Los felinos de Pu-
kara son más realistas y algunos se aproximanı más & Chavín. En
Wari no se ha encontrado representaciones del felino . Es en el
arte de las Cavernas, en las figuras que aparecen en las telas ca-
ladas y de doble cara y en las grabadas en mates o calabazað
donde se encuentran figuras semejantes o idénticas a las del vaso .
En las Cavernas , ya se ha dicho , hay mezcla de elementos de-
corativos, modificaciones estilísticas de Chavín y de Recuay, cu-
ya fusión o amalgama sirve de patrón o modelo de las repre-
sentaciones diabólicas del arte de Paracas y de sus derivadas
Pre-Nasca y Nasca . Por consiguiente , el vaso de piedra debe
ser colocado en un sitio intermedio entre Chavín y Cavernas,
porque es un eslabón que une el arte Interandino con el arte de
las Cavernas.
Este vaso hallado en la costa central del Perú es un indi-
cio de la existencia de una nueva cultura lítica en los Andes
centrales. Recuerda los hallazgos que yo hiciera, hace ya veinte
años , al clasificar la compleja alfarería Chimú llamada entonces
VASO DE PIEDRA DE NASCA 47
Proto Chimú y separar con etiqueta propia los tipos Muchik,
Andino del Norte, hoy Marañón, y Chavín. Cántaros negros de
asa tubular gruesa arqueada con ornamentación eskenomorfa ;
fragmentos y piezas completas de vasijas de piedra, ornamentados
con las conocidas figuras de Chavín, eran claros indicios de la exis-
tencia de otros restos mayores en los Andes y en el propio Litoral .
Esto ha quedado comprobado ampliamente con mis hallazgos en
Nepeña, Sechín, Pallka y Moxeke en la Costa, y con los hallazgos
nuevos de Kumbe Mayo , Cajamarca, Yanakancha, Hualgayoc y
Pomakayan, Callejón de Huaylas en la Sierra.
En conclusión, estos descubrimientos han probado que
los restos Chavín de la Costa son manifestaciones periféricas de
la expansión de la cultura Chavín interandina, y desde luego
los más antiguos entre los hasta hoy reconocidos en esta región.
El ejemplar es una revelación muy ilustrativa de la exis-
tencia de una cultura fundamental lítica interandina que ha mi-
grado a la Costa y que ha originado el arte Pre- Nasca de la re-
gión de Río Grande . Por ello remarco la importancia que para
el futuro de las investigaciones tiene el estudio de la región an-
dina central , donde, con toda probabilidad , se hallarán sepul-
tadas bajo capas aluviales los restos líticos de un nuevo y ori-
ginal ramo del tronco Chavín.
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Fortschritte Nr. 20/21 p. 290. Berlín , 1938 .
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA
Importante ejemplar hallado recientemente en el Valle de Huaura
Rebeca Carrión Cachot
Un aspecto poco conocido de la vida de los antiguos pe
ruanos es el referente a los medios de movilidad personal . Aun-
que el llama fué utilizado como bestia de carga para el trasporte
de productos a largas distancias, y aún como animal de silla pa
ra la conducción de personas de peso moderado dado el casc
que no puede llevar más de un quintal- ; y las embarcaciones
fueron empleadas para viajes y trasportes marítimos , estos me-
dios no adquirieron el grado de desarrollo que correspon-
día a las necesidades del Perú antiguo, formado por na-
ciones diversas que desde muy antiguo mantuvieron relacio-
nes culturales y comerciales, como lo acreditan los productos
mestizos de sus artes. Esta deficiencia estuvo compensada con
el desarrollo que alcanzaron los viajes a pie. El indio, ayer co
mo hoy, recorría el país en todas direcciones, sin que fuera obs
táculo insalvable su suelo accidentado : trasmontaba los Andes.
ascendía a las tierras altas y descendía a las bajas para adquiri,
y cambiar los productos de las distintas zonas climáticas del te
rritorio, o para atender a necesidades de otra índole.
Durante el Imperio inkaico alcanzó verdadero auge las co
lonizaciones de tierras lejanas . Se efectuó el trasplante de pobla
ciones enteras de un lugar a otro ; los mitmas o mitimaes fueron
los exploradores de las tierras situadas en la periferia del terri-
torio y aún de los lugares insalubres. Los viajes por tierra de
los soberanos reales y funcionarios administrativos fueron comu-
nes. Los Inkas solían visitar las provincias, o efectuar personal-
mente sus conquistas, recorriendo hasta 800 leguas desde el Cuz-
co hasta Quito o Maule. Unos y otros contribuyeron a la esta
bilidad y difusión de la cultura inkaica.
50 CHASKI
En una sociedad bien organizada , que tenía jerarquías so-
ciales diferentes : nobleza, autoridades religiosas y políticas y gen.
te común, los viajes por tan dilatado territorio demandaron la
invención de medios de trasporte adecuados para las clases su
periores. Se construyeron vehículos cómodos y confortables , con '
ducidos por indios, para los viajes de los altos dignatarios . De
aquí, la existencia de variados tipos de andas y literas en el an-
tiguo Perú .
La revisión de los materiales arqueológicos, de los Museos
de Lima y del extranjero , y de las Crónicas de los testigos pre-
senciales de la Conquista, me han proporcionado testimonios in
teresantes sobre este particular, que me permiten afirmar que
existieron diferentes tipos de vehículos , y que unos predomina
ron en unas culturas más que en otras.
Por ahora no es posible señalar cuál fue el vehículo más
antiguo del Perú, porque en los restos correspondientes a las
primeras edades no se encuentran representaciones que ilustren
los medios de trasporte utilizados. Tal ocurre en las viejas cul-
turas de Chavín, Recuay y Paracas. Esta ausencia de testimo
nios no puede conducirnos a negar la existencia de medios de
movilidad en aquellos tiempos. Entre los restos de las culturas
de la Segunda época , se encuentran abundantes testimonios de
la existencia de vehículos de diversas clases que son exponentes
de una vida social desenvuelta y mejor organizada ; y en la época
Inkaica estos medios fueron más perfectos y ampliamente difun-
didos.
Los vehículos más comunes del antiguo Perú son tres :
andas, hamacas y literas, existiendo , además, otros tipos no bien
definidos que son simples variaciones de los anteriores. En sus
características generales los doy a conocer en este trabajo , refi.
riéndome de modo especial a los usados en el Norte de la costa
peruana, donde parecen haber sido más comunes que en el Sur,
ya que en las culturas de Nasca y Chincha no se han hallado has
ta ahora ilustraciones al respecto. A la vez presento dos ejem ·
plares originales importantes : una anda y un trono, hallados en
sepulturas de litoral peruano que, por ser los primeros ejempla-
res conocidos de este género , según tengo entendido , cobran ma-
yor interés .
Trataré sucesivamente : I, de las Andas ; II, de las Lite-
as ; III, de las Hamacas ; y IV, de los vehículos de la Epoca In-
kaica.
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 51
I.- Andas
Entre los objetos de una colección de antigüedades de-
senterrada de un cementerio de Vilcahuaura, Valle de Huaura,
figuran un par de varas prismáticas con perforaciones y sogas
dispuestas de manera particular que permite reconocer que se tra
ta de una anda . Fig. 1. Las varas son de una madera dura y re-
sistente, probablemente de huarango (Acacia macracantha ) ; han
sido cortadas longitudinalmente de un tronco, notándose las fi-
bras que siguen esa dirección y las huellas del corte ; miden
1.85 m. de largo, 10 cm. de ancho y 15 mm. a 20 mm. de es-
pesor ; son más angostas en un extremo que en el otro ( 75 mm.
y 100 mm. respectivamente ) ; convexas por un lado y planas por
el otro, y ligeramente arqueadas en el centro , c. La parte con-
vexa está pintada de negro y decorada con dibujos de serpien-
tes estilizadas y figurines humanos, color naranja, ejecutados sin
esmero, b. El dibujo no es exactamente igual en las dos varas,
pues, en una existe mayor número de figuras humanas que en
la otra. En la parte central hay varias sogas de maguey de di-
ferente grosor, que se entrecruzan formando como un tejido , las
que pasan por cuatro pares de perforaciones simétricas . Sobre
el entrelazado de sogas debía ser colocado el petate o tela en
el que se sentaba la persona. Además, en los extremos de las
varas hay un par de sogas tesadas en dirección trasversal , desti-
nadas probablemente a evitar el desvío de ellas al conducirlas
en hombros. Los extremos de los palos que corresponden al si-
tio que era empuñado con las manos, están visiblemente des-
gastados.
b
d
Fig. 1.-Anda de Vilcahuaura, a. b. c. Anda de plata, Sp .
13/1722. Museo de Arqueología Peruana
52 CHASKI
จร
7
.
7
Fig. 2.-Guerrero trasportado en Fig. 3.-Escena de cacería pintada
andas. M. Schmidt, Kunst und Kul. en un cántaro Muchik. Sp. 1/399,
tur von Peru, Berlin Museo de Arqueología Peruana
Una anda igual a la de Vilcahuaura hecha de plata , en
miniatura se reproduce en la fig. 1. d. Las dos varas, el tablero
y las sogas o tirantes del extremo están bien representados .
En una tapicería Pre-Chimú se ha reproducido una anda
semejante a las descritas, Fig. 2. Está formada por un par de
varas largas cuyos extremos rematan en cabecitas de serpientes
o de felinos, y un petate o tejido bien tesado al medio, vistosa-
mente decorado con bandas quebradas claras y oscuras. Senta-
do o arrodillado sobre el anda va un personaje ataviado con rica
indumentaria portando en las manos un cetro. Cuatro anderos ,
sencillamente vestidos, la conducen en hombros. Por descono-
cimiento del dibujo en perspectiva está representada de frente
y como vista de arriba, y el personaje sentado sobre el borde de
uno de los palos.
De igual tipo es el anda figurada en una escena de cace-
ría, pintada sobre un cántaro Muchik, Fig . 3. Se halla en el sue
lo, vacía, y podría pensarse que está destinada a trasportar al
venado que se encuentra acorralado por una gruesa red, o a
alguno de los jefes que toman parte en ella. Se compone de un
par de varas cilíndricas y de un tejido o red gruesa.
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 53
Andas similares a la de Vilcahuaura son frecuentes en la
cultura Chimú . En la cerámica figurativa, en los tejidos y ob-
jetos de metal de esta cultura, han sido representadas personas
ricamente vestidas, sentadas en andas de este tipo. A través de
estos modelos se logra conocer los pormenores de su construc-
ción y las variantes que presenta . En unos casos, las andas son
de confección simple, Fig. 4 a y b. Constan de dos varas llanas ,
ligeramente aplanadas o prismáticas, y de un tablero al medio,
probablemente de material resistente, tal vez cuero, petate o
tejido grueso . Esta tela recubre las dos varas y aún pasa por
debajo, formando un asiento de doble tela, fuerte y bien tesado ,
con capacidad para una o dos personas, sentadas con las piernas
cruzadas.
Los modelos ilustrados en las figs. 4 y 5 , son respresenta-
ciones escultóricas que adornan el polo superior de cántaros ne-
gros Pre- Chimú. Los personajes, sentados en las andas, están
engalanados con coronas, aretes, borlas y otros adornos que acre-
ditan su alto rango .
Un interesante ejemplar de anda semejante a las descri-
tas es la representada en un huaco Pre- Chimú de doble recipien-
te , color naranja , con dibujos brunos, procedente de Chanchán ,
Fig. 6 a y b. Pertenece a la importante colección del señor Juan
-от спр
a b
Fig. 4. Andas figuradas en cántaros Pre- Chimú . Sps . 2/2214 y 2/2215.
Museo Arqueología Peruana
54 CHASKI
Dalmau, a cuya gentileza debo su estudio y reproducción en es-
te trabajo. El anda se compone de dos palos largos , redon-
dos, y del tablero o petate central que sirve de asiento. Sobre
éste se halla sentado un hombre con las piernas cruzadas y los
brazos apoyados en las varas. A manera de espaldar tiene un
almohadón recostado sobre una especie de tablero o segunda
almohada más grande, adornada con bandas y volutas, en el que
el viajero apoya la espalda. Cuatro muchachos vestidos con
una ropa muy simple conducen en hombros el anda, cuyos palos
sujetan con ambas manos.
En otros casos, las andas son de cuatro palos redondos :
dos largos longitudinales, y dos cortos trasversales, cruzados y
amarrados entre sí, y el tablero al medio . Figs. 7 y 8. Debido
a la estilización de las repre-
sentaciones, no es posible co-
nocer bien la forma cómo es-
tán amarrados dichos palos.
En la primera se reproduce
un grupo escultórico ejecuta-
do en el mango de un cuchi-
llo o tumi Pre-Chimú. Repre-
senta una anda conducida por
cuatro personas, sobre la que
va sentado un hombre. Los
anderos llevan un sombrero
o bonete de forma curiosa :
una especie de casquete con
ccpa alta, cilíndrica o ligera-
mente campanulada, que re-
cuerda los sombreritos de pa
ja hallados en la cabeza de
las momias inkaicas de la
Waka Malena, Valle de Asia.
La segunda reproduce un ba-
jo relieve de un cántaro ne-
gro Chimú en el que están
representadas las andas , es-
quemáticamente, por cuatro
líneas que se cruzan, y como
vista de arriba. Los que la
Fig. 5.- Cántaro Pre-Chimú. Sp .
2/2214. Museo de Arqueología conducen son seres míticos,
Peruana que tienen el aspecto de perros
Fig. 6.-Anda representada en una vasija Pre-Chimú, Colec.
Juan Dalmau. Lima
Fig. 8.-Bajo relieve de un cánta.
ro Chimú. Arthur Baessler,
Ancient Peruvian Art,
P. 76
58
88
Y.W.
Fig. 7.- Anda traspor Fig. 9.-Anda trasportada por se
tada por cuatro perso- res míticos. Orejera de oro. Sp.
nas. Schmidt, P. 402 31/16. Museo de Arqueclogía
Peruana
o pumas humanizados , y
el personaje que va en e-
ella recuerda, por los sím-
bolos que ostenta, la di-
vinidad del Callejón de
Huaylas custodiada por
1 1493118841
出版 pumas.
Las andas son condu-
cidas aparentemente con
000
rapidez y en este caso el
viajero va de pie. Debi-
do a la impericia del ar-
tista en la perspectiva só-
lo dibuja una de las va-
ras; los anderos marchan
a grandes pasos y hay u-
na viva impresión de mo-
vimiento . Figs. 9 y 10.
Una de ellas correspon-
de a una preciosa oreje-
ra de oro Pre-Chimú,
procedente de las ruinas
de Chanchán, trabajada
en técnica de filigrana.
En ella se ha represen-
tado una anda conduci-
da por dos seres míticos
que parecen perritos hu~
manizados. El personaje,
14441 está de pie, ataviado con
ostentación , y parece ser
un sacerdote por las in-
signias que luce y por la
suntuosa tiara adornada
con abanicos de plumas
y avalorios . En una ma-
no lleva un tumi o cu-
chillo ceremonial, y en la
otra un vaso cilíndrico.
Junto a las andas marcha
una avecita humanizada
que tiene un cántaro en
Fig. 10.-Anda conducida por se-
res fantásticos. Tapicería Chimú.
R. Basler . L'Art Precolombien, p.
188. París.
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 57
las manos, y todos llevan en la cintura un poronguito de lagena .
La fig. 10 es tomada de un tejido de la misma cultura, y repre-
senta una escena semejante .
De la revisión hecha, puedo afirmar que el uso de las
andas del tipo descrito predomina en las culturas Pre-Chimú
y Chimú. Abundantes ilustraciones de ellas se encuentran, tan-
to en la cerámica como en los objetos de metal y tejidos . Se
caracteriza por ser de construcción simple, de uso unipersonal ;
utilizado por personas de alto rango, tal vez sacerdotes , guerre
ros o jefes , a juzgar por la elegante indumentaria que visten, par
los símbolos que algunos llevan, como cuchillos, vasos, alas acce-
sorias, ojos con manchas semejantes a las de ciertas aves , y
por las armas que ostentan.
II. Literas
En la alfarería Muchik tan rica en representaciones figu
rativas y pictóricas , son numerosas las ilustraciones de diver-
sos tipos de vehículos. Las clases superiores se nos presentan
a la vista disfrutando de medios apropiados de movilidad per-
sonal : jefes, guerreros, sacerdotes y civiles de rango aparecen
sentados en tronos, o conducidos en literas adornadas con es-
mero.
Dos vehículos son los más frecuentemente representados :
la litera y la hamaca. Esta última parece ser común a los pue
blos del Norte, por lo cual será descrita más adelante.
La litera Muchik es una especie de palanquín unipersonal .
Presenta dos variedades : la litera simple o trono -litera , y la lite-
d
boo
a
Fig. 11.- Literas que adornan dos cántaros Muchik. Arthur Baessler,
Ancient Peruvian Art, Lams. 125 y 126
58 CHASKI
ra-hamaca. La primera consta de un asiento o trono escalona-
do y de una o dos varas destinadas a su conducción , Fig. 11 a
y b. No es bien comprensible la forma cómo se adaptan
las varas al asiento, porque en los ejemplares estudiados - picto
grafías o bajo relieves , debido a la falta de conocimiento de
la perspectiva en el autor, el vehículo está representado siempre
de perfil y sólo muestra una vara. Pero puede inferirse que el
trono debía estar colocado sobre una plataforma de una an-
da de dos varas, como las descritas en el capítulo anterior, c
bien que al asiento se le adaptaba tanto adelante como atrás una
vara o palo para conducirlo, a modo de palanquín .
El trono de estas literas es un asiento grande, en grade-
ría, con espaldar alto y paredes laterales para apoyar los bra-
zos. Las paredes presentan adornos que pueden ser superpuestos
o ejecutados en el mismo material de que está construído el a-
siento . Por el corte rectilíneo de los bordes del trono puede
suponerse que es hecho de madera y que los adornos son talla-
dos. También cabe la hipótesis de que hubieran sido hechos
de cojines o almohadones, y en este caso estar adornados con
figuras bordadas, lentejuelas u otros accesorios, como en el ca-
so del trono original sacado de las ruinas de Chanchán, que se
describirá más adelante. Tronos de dos y tres gradas han si-
do representados independientemente en la cerámica escultórica
Muchik, y en ellos están sentadas personas de importancia, da-
do los distintivos o adornos que llevan. Las varas son redon-
das y terminan en cabecitas escultóricas de felinos o serpientes,
lo que apoyaría la idea de que eran de madera y talladas con es-
mero .
b
Fig. 12. Literas- hamacas, pintadas en cántaros Muchik
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 55
La fig. 1 reproduce los bajo relieves de dos vasijas
Muchik. Dentro de la litera van seres mitológicos que parecen
aves, de cuyos cuerpos salen rayos simples o terminados en ca-
becitas de serpiente . Los anderos son perros o zorros huma-
nizados.
Ti
m
Fig. 13.-Procesión de seres fantásticos, que adorna un cántaro
Muchik. L. Pericot, La América Indígena, p. 244.
El segundo tipo de litera, podría ser llamado litera-hama-
ca. Figs. 12 , 13 y 14. Se compone de la vara o varas, el tro-
no y una bolsa o cuero que a modo de hamaca cae hacia abajo .
Con este último accesorio el viajero podía colocar cómodamen
te las piernas dentro de la bolsa. La naturaleza diferente de las
dos partes está indicada en ciertos casos por el color oscuro con
que se ha pintado la hamaca . Las personas conducidas en ellas
van sentadas dentro de la propia hamaca, o en el trono que
es colocado dentro . La adaptación del trono a la bolsa no es
fácil de comprender por lo esquemático de los modelos.
Fig. 14. -Conducción de prisioneros en hamacas. Pictografía Muchik .
Pericot, La América Indígena, p. 288. Barcelona.
60 CHASKI
En estas literas hamacas ,
son conducidos , por lo gene-
ral, personajes de carácter mí-
tico , tal vez sacerdotes que pa-
ra acreditar esta condición se
The
disfrazaban de aves, felinos , u
otros animales ; y jefes o dig-
natarios que ostentan vistosos
adornos y emblemas . Figs. 11
y 12 a.
En la fig. 13 se reproduce
una preciosa pictografía que
exorna un cántaro Muchik Re-
Fig. 15.- Hamaca en la que es
trasportado un ser extraño. Picto- presenta una procesión de se-
grafía Muchik. Museo Arqueología res fantásticos que acompañan
Peruana a un ser extraordinario condu-
cido en una litera por dos a-
ves míticas, del que salen rayos. En este extraño cortejo van
también animales representados realísticamente como perros , la-
gartijas, zorritos y serpientes. Todos marchan de prisa y ja-
deantes como si hubieran hecho una larga jornada ; la mayor par-
te están vestidos de guerreros que llevan porras, escudos, flechas
y otros implementos militares. Por su composición y simbolis-
mo es una obra excelente del arte Muchik.
Para el trasporte de prisioneros de guerra fueron también
empleadas estas literas- hamacas, así como para la conducción de
cargas, dado que la alforja o bolsa era adecuada para deposi-
tar paquetes . En la fig. 14 se ve un grupo de prisioneros des-
pojados de sus ropas que son llevados en hamacas ante la pre-
sencia de un personaje que se halla en un templo piramidal.
En ciertos casos el vehículo en referencia, carece del tro-
no y entonces queda convertida en una verdadera hamaca. Fig.
15. Esta reproduce una escena extraña, en la que tanto los
anderos como el sujeto conducido en la hamaca tienen aspecto
cadavérico ; parece que se tratara de una momia o un fardo fu-
nerario por la forma ovoide que tiene.
En suma, la Litera Muchik es unipesronal, bien confeccio-
nada, posiblemente de madera, con varas talladas con esmero y
adornadas con cabecitas de diversos animales ; conducida por dos
personas y usada para fines de movilidad personal y trasporte de
cargas.
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 61
En la alfarería escultórica Muchik son frecuentes como
lo he expresado anteriormente , las representaciones de tronos
aislados, u ocupados por personas pertenecientes a las clases su-
periores. Este mueble tan común en esta cultura, debió ser tam-
bién usual en la Chimú, pues si bien en su alfarería no se han en-
contrado representaciones de él, en cambio se ha hallado en
las ruinas de Chanchán un ejemplar original de un trono. Fig. 16.
Es la primera especie de esta índole desenterrada de un cemen-
terio precolombino, y por consiguiente, de un valor arqueológico
عبى
Fig. 16.- Trono hallado en una sepultura de Chanchan. Colecc.
Juan Dalmau , Lima
62 CHASKI
insuperable. Pertenece a la
colección del señor Juan
Dalmau . Es un trono de
grandes dimensiones forma-
do de espaldar y asiento con
base rectangular , lisa, acol-
chado interiormente con al-
godón y algún otro mate-
rial que le da firmeza, fo-
rrado o tapizado con una
tela blanca de algodón , re-
sistente , decorada con doce Fig. 17.- Hamaca. Alfarería Chi-
panelas de tapicería , orna- mú. Museo d'Etnographie du Tro-
mentadas con figuras míti cadére.
cas de color rojo. En las esquinas del espaldar hay un par de
vistosos penachos, formados por cuatro campanas de paja entre-
tejidas con hilos de diferentes colores.
Medidas : Espaldar : alto 85 cm.; ancho 1.15 m. , y gro-
sor 50 cm .
Asiento : Largo 1.15 m.; alto 35 cm.; ancho del asiento
50 cm .; y grosor medido del borde del asiento al borde per.
pendicular del espaldar 1 m.
III.- Hamacas
El uso de este vehículo parece que fué común a los pue-
blos del Norte. Fué utilizado por los Muchik, y más profusamente
por los Chimú. Las numerosas hamacas representadas en la al-
farería negra Chimú son bien ilustrativas respecto a su forma.
construcción y accesorios. Son de dos tipos y parecen correspon-
der también a dos finalidades distintas : conducir personas vivas ,
y enfermos o cadáveres. La asociación de una de ellas a fines
funerarios se podría deducir de la circunstancia de que la per-
sona que va en el interior se halla echada y rígida .
La hamaca del primer tipo es muy sencilla : consta de una
vara o palo redondo de la que pende una bolsa. Esta se halla
asegurada al palo por medio de sogas que dan varias vueltas.
Fig. 17.
El grupo escultórico reproducido aquí adorna una vasija
Chimú de doble recipiente . En él se ha representado una ha
maca conducida en hombros por muchachos en la que va echa-
do un hombre, y al lado marcha un sujeto de estatura menor que
la de los anderos.
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 63
El otro tipo de hamaca es
de estructura más compleja no
es abierta como la que se aca ?
ba de describir, sino cerrada.
Consiste en un aparato fusi-
forme formado por dos tapas
convexas : una superior y otra
inferior. Figs. 17 , 18, 19 y
20. A los costados tiene una
abertura que abarca casi to-
da su longitud, a través de la
cual puede verse a la persona
que es conducida en ella . El
material de construcción debe
ser resistente, madera o cuero
porque es de aspecto macizo
y de líneas angulosas, y ade
inás presenta adornos en re-
lieve en forma de volutas y
anillos que pueden ser talla-
dos. En ambos extremos tie-
Fig. 18.- Conducción de una ha-
ne una vara o palo redondo maca, Vasija Chimú. Sp. 30/801 .
destinado a cargarla, que es Museo de Arqueología Peruana.
sólido o perforado al medio
como una caña. Estos palos
están bien adaptados al apa.
rato fusiforme y su unión e
inserción está claramente re-
velada por una depresión o a-
nillo, simbólico de la soga em.
pleada para amarrarlo , o del
rebaje de la madera hecho
para introducirlo .
Comunmente los anderos
Fig. 19.- Detalle de la hamaca
cargan la hamaca sobre el anterior. Puede verse la per-
hombro derecho, sosteniendo sona que va adentro
los palos con ambas manos. El
vestido que usan es muy sencillo : una corta túnica , una wara alta
que permitía el libre movimiento de las piernas y un sombrerito de
copa alta, cónico, cilíndrico, o campanulado, semejante a los som-
64 CHASKI
Fig. 20.-Dos vasijas Chimú que ilustran el trasporte de hamacas.
Sp. M/2 y 2/5138. Museo de Arqueología Peruana
breros de paja hallados en la Wawa Malena, correspondientes al
período inkaico .
En los ejemplares que ilustran este vehículo, llama la aten-
ción, el aspecto francamente humano de los anderos, en contra-
posición con los que conducen los vehículos descritos en capí-
tulos anteriores , que son en su mayor parte de carácter mítico :
perritos, zorros o lagartijas.
IV. Vehículos de la Epoca Inkaica
En el Imperio del Tawantinsuyo las vías de comunica-
ción y medios de movilidad alcanzan notable desarrollo. Las
necesidades administrativas y políticas imponen para la vigilan-
cia de la vida de las provincias anexadas, la traslación de los fun-
cionarios de la Metrópoli a puntos lejanos del Imperio, deter-
minando esto el desenvolvimiento de medios que aseguraran la
celeridad de los viajes.
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 65
La pompa con que vivían las clases superiores al reali-
zarse la Conquista , la conocemos por la propia información de
los conquistadores. Estos apreciaron de cerca el elevado nivel
de progreso del Imperio y, por tanto, son interesantes las no-
ticias que nos suministran sobre la vida inkaica. Tienen impon-
derable valor para el tema que trato las informaciones de tes-
tigos como Xeres, Sancho, Estete, Pizarro y otros, y de cronistas
posteriores como Cieza, Morúa y Guamán Poma, de reconocida
autoridad
Una reconstrucción aproximada de los tipos de vehícu-
los usados en esta época puede hacerse con facilidad , gracias a
la circunstancia de contar no sólo con los testimonios del arte
inkaico sino con una abundante documentación histórica.
Fig. 21.-Inka trasportado en lite- Fig. 22. Litera inkaica. Vasija
ra. Kero Alexander Chimú. Wiener, Perou et Bolivie
Disfrutaban del privilegio de viajar en andas y literas el
Inka, los nobles, los señores de provincias y los funcionarios ad-
ministrativos. El Inka, para sus paseos por la ciudad y sus via-
jes por el territorio, hacía uso de diferentes clases de vehículos ,
literas , tronos, y tianas o banquitos adaptados a un par de varas.
Tenía un servicio especial de indios hábiles en la conducción de
sus andas. Los mejores anderos procedían de las provincias de
Rucana, Hatun Rucana y Callawaya, hoy Carabaya. Desde mu-
66 CHASKI
chachos se ejercitaban en
conducir las andas con se-
guridad, sin el menor vai-
vén, y sin dar tropezones o
caer, y a la edad de 20 a-
ños entraban al servicio de
Palacio.
Tres vehículos son los
más comunes en esta época :
la litera simple, la litera de
construcción compleja espe-
cie de carruaje amplio con Fig. 23.- Inka trasportado en silla
o tiana. Joyce, Pakcha. Inca Vol. I.
columnas y techo ; y la cha-
kana, especie de andas .
La litera simple es un trono unipersonal a manera de sillón
con espaldar alto y brazos, decorado con esmero . En los keros
inkaicos se encuentran buenas ilustraciones. Fig . 21. Aquí apare-
ce un Inka en una de ellas, trasportado en hombros de dos in-
dios ; es parte de una escena de sacrificios humanos . En la fig
23 el Inka es conducido en un asiento o tiana ; y en la fig. 22 en
un trono escalonado ; los anderos y el personaje llevan chucos.
La litera con columnas, o rampa, es un vehículo , grande,
amplio , con capacidad para varias personas, especie de carrua-
je sin ruedas con techo inclinado revestido con plumas, peta-
tes o tapices, sostenido por cuatro columnas cilíndricas con ac-
cesorios destinados a procurar el confort a los pasajeros, tal co-
mo bancos O asientos. El techo y demás elementos de
la litera era objeto de especial arreglo , revelando en ello
gusto exquisito : las plumas empleadas eran de vivos colores ob-
tenidas de aves tropicales ; las columnas revestidas con láminas
de oro, plata o enchapados, formando dibujos geométricos ; y sus
pendidos del techo , variados adornos que realzaban la belleza del
conjunto .
Guaman Poma, tan acucioso en sus informaciones e insu-
perado por la valiosa documentación gráfica que ofrece su Cró-
nica, ilustra varias de estas literas. Así muestra a los Inkas y
Coyas de paseo en estos elegantes vehículos, y aún a los mis-
mos conquistadores y autoridades de los primeros años de la Co-
lonia haciendo uso de ellos. Se reproducen tres láminas inte-
resantes de este autor. Fig. 24. En la del centro puede verse
a Tupac Yupanqui y Mama Ocllo Coya, sentados en una rica
litera, conducida en hombros por cuatro anderos de la provincia
MOBIEMBRE
ALAMARCAI
quilla
de Callahuaya. En la ilustración inferior, al Inka
Huayna Capac, en posición de pie y en actitud
guerrera, conducido rápidamente en su litera , cons-
tituyendo la lámina una remembranza de sus con-
quistas de las provincias de Quito y los Cañares.
En ésta, la litera carece de techo y columnas, pe-
ro el vehículo es por lo demás exactamente igual
al anterior, lo que demuestra que éstos eran ele-
mentos accesorios, que se colocaban a voluntad .
En litera semejante a estas, entró Atahualpa a
Cajamarca, cuya descripción haré más adelante. lafiesta selos defunto
Son numerosas las referencias acerca de las go
personas y oportunidades en que se hacía uso de
AИDASDELİNGA
literas y andas. Solo me referiré a la vívida des-
cripción hecha por los conquistadores de la en- QVISPIRAMPA
trada de Atahualpa a Cajamarca el 16 de noviem- topayngayupanqui mamasello esya
bre de 1532 , en cuya oportunidad estuvo acom-
pañado de algunos altos dignatarios del Imperio,
y de numerosos escuadrones de gentes ricamente
uniformadas. Atahualpa iba en " una litera afo-
rrada de plumas de papagayos, de muchos colo-
res, guarnecida de chapas de oro y plata, los ca-
bos de los maderos cubiertos de plata ; la cual
traían ochenta señores en hombros ; todos vesti-
dos de una librea azul muy rica ; y él vestido su Clevan algnga losyns callaua
persona muy ricamente con su corona en la ca- ya espacio
apasearse
beza, y al cuello un collar de esmeraldas grandes ;
y sentado en la litera en una silla muy pequeña
con un cojín muy rico" . Estete y Xeres, Conquis-
ta del Perú.
Atahualpa "traía consigo así mismo al se-
ñor de Chincha, en unas andas, que parecía a AMDASDELINGA
los suyos cosa de admiración" . Era tan regia es-
ta litera que Pizarro no sabiendo cual correspon- PILLCORAL PA
día a la del Inka acordó que su hermano Gonzalo guayma ynga ira alaconquista
Jetescayant isguanod
fuera a una, y él a la otra : " el Marques fué a dar paya queto
con las andas de Atabalipa, y el hermano con
el señor de Chincha, al cual mataron allí en
Fig. 24.-Andas y literas ilustradas
por Guaman Poma. Nueva Coroni-
ca y buen Gobierno. págs. 256 , 44
331 y 333.
Soras lucenaspari nacoches.
alaguerraybatalla
satoChansepri
68 CHASKI
las andas , y lo mismo fuera de Atabalipa si no se hallare el
Marques allí, porque no podían derribarlo de las andas que aun-
que mataban los indios que las tenían, se metían otros luego de
refresco a sustentarlas, y de esta manera estuvieron un gran ra-
to forcejando y matando indios ... hasta que " siete u ocho es-
pañoles asieron de un borde de las andas y haciendo y haciendo
fuerzas la trastornaron a un lado, y así fue preso el Atabalipa " .
Estete. Noticia del Perú.
Detrás de las andas de Atahualpa " venían otras dos li-
teras y dos hamacas ... el de la una litera era su paje y gran
señor a quien él mucho estimaba ; y los otros eran señores de mu-
cha gente y consejeros suyos . . . , murieron los que venían en las
literas y hamacas" . Estete.
"Cuando en tiempo de paz salían los Inkas a visitar su
reino, cuentan que iban por él con gran majestad , sentados en
ricas andas, armados sobre unos palos lisos, largos, de maderas
excelentes, engastonadas en oro y en argentería ; y de las an-
das salían dos arcos altos, hechos de oro, engastonados en pie-
dras preciosas , y caían unas man-
tas algo largas por todas las an-
das, de tal manera , que las cu-
brían todas ; y si no era que que-
ría el que iba dentro, no podía
ser visto , ni alzaban las mantas
sino era cuando entraba o salía ;
tanta era su estimación. Y para
que le entrase aire y él pudiese
ver el camino, había en las man-
tas hechos algunos agujeros . Por
todas partes de estas andas ha-
bía riqueza, y en algunas estaban
esculpidos el sol y la luna , y en
ctras unas culebras grandes on-
dadas y unos con bastones que
las atravesaban —esto traía por
insignia, por armas- . y estas
andas las llevaban en hombros
de señores los mayores y más
principales del reino, y aquel que
más con ellas andaba, aquel se
Yar.u tha tenía por más honrado y por
más favorecido". (Cieza de
Fig. 25.- Anda. Vasija de la cul- León, Crónica del Perú, 2ª par-
tura Wari. Colec. Gálvez Durand. te, cap. 20 , pág . 77. 1553 ) .
ANDAS Y LITERAS DE LA COSTA PERUANA 69
H Ponies
Fig. 26 .--Alto dignatario conducido en andas por cuatro personas. Pieza
de alfarería perteneciente a la colección del doctor Gálvez Durand, Huancayo.
70 CHASKI
Además voy a referirme a una curiosa costumbre que tu-
vieron los peruanos en relación con sus muertos. En las so-
lemnes festividades religiosas sacaban en andas a las momias de
los emperadores y coyas, haciéndolas participar de todas las ac-
tuaciones como si estuvieran vivas. Fig. 24. En muchos lugares de
la sierra del Perú conservan los indios una particular como extra-
ña costumbre. En Surcobamba, cerca de Pampas, después de ve-
lar al cadáver y amortajarlo lo colocan echado de espaldas so-
bre una especie de camilla que llaman " chakana " formada por
dos palos largos y otros pequeños trasversales, a modo de esca
lera, y lo conducen así al cementerio . La chakana es llevada por
cuatro personas, y es similar a la ilustrada por Guaman Poma.
Un vehículo que por su estilo difiere de los descritos an-
teriormente es el reproducido en las figs. 24 , y 25. Se trata de
una importante pieza de alfarería andina , procedente de la
hoya del Mantaro , y correspondiente al tronco cultural Wari.
Pertenece a la valiosa colección de antigüedades del Dr. Fede-
rico Gálvez Durand de Huancayo. Sobre la plataforma de un
pedestal tronco cónico se ha representado un sugestivo grupo
escultóricos : cuatro hombres trasportan una anda formada por dos
varas redondas y una especie de caja rectangular al medio,
en la que va sentada una persona que por la majestad de su as-
pecto debe ser un dignatario de rango . El personaje lleva en
la cabeza un gorro de forma peculiar, y los anderos una vincha.
Hay en este conjunto , la sensación de que el anda es conducida
con un movimiento pausado .
Los pueblos del Antiguo Perú que alcanzaron a formar
políticamente el Imperio del Tawantinsuyo nos han dejado tes-
timonios elocuentes de su cultura. Las obras de arte y el ade.
lanto de sus industrias son exponentes del esfuerzo de la raza
indígena y de su elevado nivel espiritual . La acertada organi-
zación social establecida, permitió asegurar la vida de su hete
rogénea población y atender las necesidades de sus dilatados do-
minios.
Exponentes reveladores del progreso que alcanzó di-
cho Imperio son sus vías de comunicación extendidas en su
vasto territorio y los medios de trasporte que facilitaron la
movilidad . El hombre peruano utilizó , como se ha visto en el
presente estudio , solamente vehículos sin ruedas, trasportados en
hombros humanos, lo que constituye una prueba más del es-
fuerzo del indio en su lucha y conquista de la naturaleza agreste
y difícil del territorio del Perú .
NOVEDADES ARQUEOLOGICAS
Las ruinas de Chuju - Perkha
El año de 1932 , el profesor Arturo Posnanski presentó ante el
XXV Congreso Internacional de Americanistas, realizado en La Plata , un
informe sobre el hallazgo de unos monumentos megalíticos que considera
de tipo pre- tiahuanaco , efectuado por él en 1931. Se hallan estos monu-
mentos en un islote del Titicaca que emerge en las estaciones secas CO-
mo dos metros sobre el nivel de las aguas y está situado a 16° 38' 25 "
de latitud sur y 699 1'12 " de longitud oeste de Grenwich y a 18 kiló-
metros y medio de la desembocadura del Titicaca en el Desaguadero .
Asímismo , en su libro "Antropología y Sociología de las Razas
Interandinas" en las páginas 106 a 112 se ocupa de este importante ha-
llazgo . Ha clasificado este edificio, como perteneciente al tipo Kalasasaya.
Ultimamente el señor Ponsnanski realizó una expedición a orillas del
lago Titicaca en la región cedida recientemente por el Perú a Bolivia, a un
sitio conocido con el nombre aimara de Chuju-perkha equivalente a " Pared
del silencio" en castellano . En este lugar efectuó trabajos de excavación y
sondeo y tuvo la satisfacción de encontrar nuevos monumentos megaliti
cos, los que, a pesar de ser de la misma época que los anteriores y ha-
llarse en una orientación astronómica aparentemente igual, presentan , sin
embargo, una técnica muy superior y edificios de mayores proporciones
El edificio de Chuju-perkha se encuentra totalmente destruido ,
debido a que durante largos siglos sirvió de cantera para la edificación de
Copacabana y Yunguyo . Pero en el tiempo que permaneció allí Posnanski
descubrió al pié de la pared sur, un gran bloque cuadrado esculpido
sobre el cual aparece una " Anaconda enroscada" , ofidio que probable
mente vivió en las cálidas vegas que existían en donde hoy se extiende el
Titicaca , según las teorías sostenidas por él.
El profesor Posnanski piensa en la actualidad levantar los planos
de los diversos recintos y edificios y continuar prólijamente las investiga-
ciones de este notable sitio arqueológico , a fin de ofrecer luego , una in
formación detallada al respecto . E. R.
72 CHASKI
Un fragmento de cerámica de estilo Chincha ( ?)
en el valle de La Fortaleza
El 17 de Setiembre , el seño
Francis Richardson y yo hicimos Ocre Naranja
un recorrido del valle que poi
BrunoViolado
tener a su final la fortaleza de
Paramonga toma el nombre de
Cm 1 2 3
Fortaleza.
A 25 Km. apróximadamente
de la Fortaleza , río arriba, so
halla el fundo de Huaricanga en
cuyas inmediaciones existen pe
troglifos y ruinas de antiguas
construcciones de piedra . En es
tas ruinas hay un monolito pa
ralepipoide de om.. de alto con
borrosas y toscas labraduras que
le dan cierta apariencia de fi
gura humana. Quince kms . an-
tes de llegar a Huaricanga, es
A
tán los cementerios de Cerro
Blanco, muy cerca de las ruinas
de una construcción de piedra,
cuyo tipo, bastante conocido, podemos encontrar también en Virú : son mu.
ros hechos con grandes piedras alternadas con otras pequeñas que rellenan las
junturas o sirven de lecho ; las piedras son irregulares, devastadas, aunque de
tendencia al cubo , y con la cara de paramento plana. Los muros rodean cua .
drangularmente una pequeña colina rocosa que ha proporcionado las piedras.
y desde donde, por uno de los lados, descienden hacia el camino una serie
de terrazas . Es en uno de estos cementerios que encontramos el fragmento
de cerámica que se reproduce en el dibujo . Hubo de atraer nuestro interés
For cuanto cerámica polícroma no es frecuente en el lugar, y por más que
buscamos no hallamos ni siquiera otros fragmentos del mismo recipiente .
El fragmento aunque pequeño (de forma triangular 9 x 13 cm. ) parece co-
rresponder a un cántaro esferoide de unos 20 cm . de diámetro ; el espesor da
1 cm. salvo en la " soldadura" o unión ecuatorial, bien visible en el frag-
mento, tiene un engobe en ambas caras, y su pasta es áspera, con un tem-
perante de arena gruesa, como en la mayoría de los ceramios del lugar .
En cuanto a la ornamentación , de inspiración textil, en cuatro colores (ro-
jo-ocre, pardo violáceo, negro y blanco) sobre superficie pulimentada , es
NOTAS BIBLIOGRAFICAS 73
de líneas angulosas ( machihembrados en escalón , mallas cruciformes, etc. ) .
El ejemplar no es de inmigración : conocemos vasos semejantes que creía-
mos del sur de Lima , y nos había llamado la atención que sus dueños dije-
sen provenían de Huacho . Pertenece al estilo que Uhle considera del pe-
ríodo de " vasos de tres colores" , pero lo define y acerca mejor al de Ica-
Chincha, de tal modo que no hay gran dificultad para ver en aquél un ori-
gen de este último . -Jorge C. Muelle.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
El pensamiento mágico en las pinturas del Antiguo Perú, por Car-
los Gutiérrez Noriega . Lima, 1939. Ed . separata de la Revista Neuro Psi
quiatría . T. II . No 3 pág . 427-464 , con grabados 18.3 x 11.7 cm .
Trabajo de índole especulativa en el que el autor trata de estudiar
la relación que puede haber entre las representaciones de los huacos y
telas precolombinas de la costa peruana con ia mentalidad y espíritu de
los artistas primitivos . E. R.
Sobre un kipu peruano , por Radamés Altieri . Tucumán , 1939. Pu-
blicación No. 248 de la Universidad Nacional de Tucumán . T. I No. 1-
13 págs. con grabado y 1 esquema del kipu . 17.5 x 9.8 cm.
Descripción de un kipu con cuerdas blancas y marrón provenien-
te de la costa del Perú, de escaso valor informativo . E. R.
Disquisiciones filológicas sobre términos míticos de los Incas, por
Celso Macedo y Pastor. Lima , 1939. Gil S. A. Editores . - 35 págs . 14.4 x
3.3 cm .
Señala ciertas semejanzas que cree encontrar entre las civiliza-
ciones australiana y quechuas y aclara el signficado de ciertos términos
en quechua . Refiere un relato folklórico de origen post - colombino , en el
que figura un chasqui, un gato y un músico en quien se ha encarnado el
demonio . E. R.
La colonización del Perené, por C. E. Paz Soldán y Máximo Kuczynski
Godard. Contribución al estudio de la Colonización de la selva peruana.
Ed. la Reforma Médica , Lima, 1939. Tres informes, de 47 , 60 y 50 págì.
ras respectivamente . Con algunas láminas . 16 , 7 x 8.5 cm .
Informes sumamente interesantes acerca de la vida que lleva la
población obrera en la colonia del Perené . En el primero señala las defi-
ciencias higiénicas que existen en aquellos lugares . En el segundo ofrece
74 CHASKI
un plan de saneamiento , elaborado en forma práctica y de acuerdo con
las posibilidades económicas del medio . En el tercero se ocupa de la fa-
milia, y de las condiciones que prevalecen para su formación, dedicando
un capítulo especial a los indios Campas de la Colonia . Trabajo excelen .
te digno de todo encomio . E. R.
Las tribus de Ankcu Wallockc, por Victor Navarro del Aguila .
Tesis para optar el titulo de doctor en la Facultad de Filosofía , Historia
y Letras . Universidad Nacional del Kosko . Imp.H. G. Rozas ( Cuzco - Perú )
1939. VIII 184 pág . y 5 láminas . 16.8 x 10.5 cm .
Investigación efectuada en más de diez años de labor, según asegu
ra el autor . Se ocupa de las tribus de los Chankas, Pockras y Wankas
que ocupaban la región comprendida actualmente por algunas provincias
de los departamentos de Ayacucho , Huancavelica y Apurimac y que lu-
charon denodadamente contra los Incas, poniendo en serio peligro la es-
tabilidad del Imperio . La primera parte está consagrada a determinar la
ubicación geográfica de estas tribus, valiéndose para esto de los datos
porporcionados por los cronistas y ciertos autores modernos y de las in-
formaciones lingüísticas recogidas directamente por el autor O dadas por
las gramáticas aparecidas en lengua aborigen . Menciona luego los nom-
bres de los innumerables ayllus que formaron cada una de estas tribus .
En la segunda parte se ocupa de los posibles orígenes de estos pueblos ,
de su cultura, organización política y social, religión , agricultura , artes
y ciencias . Llega a la conclusión de que estas tribus " con su cultura y ci--
vilización contribuyeron a la de los orejones o fundadores de la gran con-
federación tribal del Tawantinsuyo " . Se trata en total de un estudio serio
bien documentado y que revela en el autor competencia al tratar del a-
unto . E. R.
Inscripciones Calendarias del Perú Preincaico , por Fritz Buck.
Lima, 1939. Ed . separata de la Revista del Museo Nacional. Tomo
VIII. No. 1. 30 pág . con 9 láminas . 19.5 x 12.5 cm .
Trabajo de difícil comprensión y puramente especulativo , en el
que pretende el autor encontrar signos escritos en todos los dibujos que
exornan los diversos objetos de origen precolombino . E. R.
La Médecine dans l'Ancien Pérou, por Raoul d'Harcourt .
Librairie Maloine . París, 1939. 242 pág. con 84 grabados . 15.9
11.8 cm .
Consta este libro de cinco capítulos, además de la Introducción .
El primero trata de " el mal los curanderos" ; el segundo de los reme.
dios" ; el tercero de " algunas enfermedades peruanas" ; el cuarto de las
"prácticas quirúrgicas" y el quinto de las " prácticas que se relacionan
NOTAS BIBLIOGRAFICAS 75
con la medicina” . Estas páginas, sin ofrecer ninguna novedad saltante,
Fresentan con claridad los diferentes aspectos del mundo médico de los
antiguos peruanos . E. R.
Ancient Andean Life, por Edgard L. Hewett. New York, 1939 .
Bobbs Merrill . XIX - | - 336 págs . 18.2 x 10.1 cm .
Consta esta obra de tres partes : Parte I, La historia humana, un
drama del mundo . Parte II , El mundo andino . Parte III , Análisis retros-
pectivo y conclusión . La parte II que nos atañe más directamente se
subdivide en cinco capítulos : I, Horizontes andinos. II, La vida actual
en los Andes . - III , La época de los Incas . - IV, Tiempos pre- incas y
V, Orígenes andinos El autor pretende dar una vista de conjunto sobre
la vida de los antiguos pueblos andinos, pero la información que ofrece
es bastante deficiente . E. R.
El Tesoro Inca descrito por los historiadores españoles , por S. K.
Lothrop . Los Angeles, 1938. The Southwest Museum . Publicaciones del
"Frederick Webb Hodge Anniversary Publication Fund" . 75 págs . con 13
figuras y 5 láminas fuera de texto . 18.5 x 11.5 cm .
El doctor Lothrop nos ofrece en estas páginas un interesante estu
dio sobre el oro y la plata encontrados en el Perú por los españoles . En
fas primeras páginas se ocupa a grandes rasgos de los pueblos que ocu
paron las diferentes secciones del territorio y de sus conocimientos acer-
ca de los métodos para tratar los metales preciosos . Enseguida , investi-
gando en los cronistas, estudia las fuentes de estas riquezas, asi como su
acumulación en los templos y palacios . Se refiere luego al rescate de
Atahualpa y calcula el posible monto de este rescate , reduciendo el precio
que dan los primitivos historiadores al valor actual de nuestras monedas.
En las páginas finales trata de los tesoros ocultos, disimulados por los
propios indígenas al conocer la rapacidad de los españoles y que fueron
algunas veces hallados por mera casualidad , en determinadas circunstan
cias . A pesar de lo mucho que el tema se presta a especulaciones ima-
ginativas , el Dr. Lothrop se atiene todo el tiempo estrictamente , a los
datos que ha recogido , analizando estos datos con todo cuidado . Y, aun-
que el examen no es exhaustivo , constituye este trabajo un buen aporte
en las investigaciones de este género . E. R.
Una nueva opinión sobre la Crónica de Guaman Poma . Una de
las más valiosas posesiones de la rica y espléndida Biblioteca Real de Co-
penhague es el grueso y notable códice llamado Nueva Corónica y Buen
Gobierno por Don Felipe Guaman Poma de Ayala . Afortunadamente , el
mundo estudioso posee ahora una admirable edición facsimilar de esta O-
76 CHASKI
bra, preparada por el Dr. Paul Rivet y publicada en 1936 por el Instituto
de Etnología de París.
Como resultado de un examen apresurado y molesto del manuscri
to, a la sazón prestado al Dr. Pietschmann de la Universidad de Gottingen ,
en Alemania , escribí un artículo muy superficial e injusto acerca de esta
gran obra india sobre el antiguo Perú . Este artículo se publicó en 1923
y el Dr. Tello lo ha reproducido , en español, muy recientemente en su
libro sobre Guaman Poma . Desde 1923 hasta la aparición de la edición
de Rivet en 1936 , me despreocupé por completo de códice de Guaman
Poma con gran daño para mi propio trabajo .
En 1937 , estando en Copenhague, ví nuevamente el códice de
Guaman Poma y lo estudié cuidadosamente comparándolo con la repro-
ducción de Rivet. Esta última no tiene defecto y, en verdad, es admira-
ble.
Este estudio me ha convencido , así como mis conversaciones con
el Dr. Jens Yde del Museo Nacional (Copenhague ) y con el Dr. Henry
Wassen del Museo Etnográfico ( Gothenburg, Suecia ) que están muy ente-
rados de la obra de Guaman Poma, que el voluminoso códice del autor pe-
uano tiene la más grande importancia para los investigadores . Es ver-
dad que su aspecto literario sufre con las vaguedades de estilo, incluso la
[Link] de diferentes lenguas y la frecuente impureza de su español . Sin
embargo, el texto incluye un verdadero tesoro de sabiduría histórica y an-
tropológica .
Es , empero , la larga serie de dibujos de Guaman Poma , lo
que constituye el valor más saltante para el investigador . Considerados
como realizaciones artísticas , los dibujos son toscos , fantásticos y a me-
nudo pueriles . A pesar de esto, tienen vitalidad , penetración y mucha a-
gudeza ( a veces agudeza inconsciente ) . Hay gran acopio de informacio-
nes respecto a la vida diaria, las costumbres y la cultura del antiguo Perú,
incorporado en estos dibujos . Tampoco se ha descuidado el período his-
pánico . Algunas de las escenas representadas están llenas de dureza e
injusticia . Pero , en total, el códice de Guaman Poma es un cuadro vívido
y verídico de los antiguos tiempos del Perú . Todos deberíamos consul-
tarlo a menudo , y debemos todos agradecer al Dr. Tello su nueva inter-
pretación de él, y también al Sr. Toribio Mejía Xesspe por su contribu-
ción lingüística y a los señores Pedro Rojas y Hernán Ponce po su ad
r s -
mirables y nuevos dibujos interpretativos que adornan tan bien a la obra
del Dr. Tello . Philip Ainsworth Means . Connecticut, 18 de Noviembre de
1939.
SABIA UD . QUE . . . ?
EL SAQUEO DEL TEMPLO DE PACHACAMAC
Hace 407 años , el domingo 30 de Eenero de 1533 , llegaron a la
mezquita de Pachacamac los conquistadores Hernando Pizarro y Miguel de
Estete y saquearon el templo de este nombre, que era uno de los más notables
de la Costa peruana .
PRIMEROS TESOROS DEL PERU LLEVADOS A ESPAÑA
El 9 de Enero de 1534 Hernando Pizarro llegaba a Sevilla en la nave
Santa María del Campo, conduciendo el primer cargamento de tesoros saca-
dos del Perú. Entre otros objetos valiosos destinados al Rey de España figu-
raban: una aguila de plata tan grande que dentro de su cuerpo podrían ca
ber dos cántaros de agua ; dos ollas grandes una de oro y otra de plata, en
cada una de las cuales cabría una vaca despedazada ; dos costales de oro con
capacidad para dos fanegas de trigo ; un ídolo de oro del tamaño de un niño
de cuatro años y dos tambores pequeños.
IDENTIFICACION DE ANIMALES REPRESENTADOS EN LA ALFARERIA
PERUANA
Los primeros ensayos de identificación científica de los animales re-
presentados en la alfarería peruana , han sido hechos por los naturalistas del
Museo Británico en diciembre de 1923 , a base de fotografías de las coleccio-
nes del Museo de Arqueología Peruana presentadas por el Dr. Tello . Parte de
las identificaciones de estos ejemplares de alfareria figurativa ha sido pubit.
cada en la Revista Inca, Vol . II Albún Muchik.
EL. OSO PERUANO
En los valles interandinos de Sud América habita el oso peruano, ur-
sus ornatus. La piel de este animal es negra , lisa y brillante, con círcu-
los blancos alrededor de los ojos ; por esto se le llama también oso de anteo-
jos. Las piernas altas pisan con toda la planta del pie . Tiene aproximada-
mente un metro de altura . Tschudi. ¿ Se conocen algunos ejemplares típicos
de representaciones de ursus en la alfarería peruana ?
PRIMERAS IMPRESIONES DE PIZARRO SOBRE EL PAIS DE LOS INKAS
Días antes del 27 de Junio de 1527 , llegó a Panamá Diego de Alma-
gro en un barco piloteado por Fernán Pérez Peñate, llevando una carta de
78 CHASKI
Francisco Pizarro para el Gobernador de Panamá, Pedro de los Ríos . En esta
carta, enviada desde la Isla del Gallo, con fecha 2 de Junio de 1527 , decía,
el futuro conquistador del Perú, refiriéndose a la tierra que hasta entonces
había descubierto : "es la más rica e abundosa e apacible para poblalla de
crisptianos que se han visto fasta hoy, e gente de mucha razón e cuenta y viven
todos por tratos y contrataciones , así en navíos por la mar como por tierra, y
tratan por peso, tienen oro muy fino, todo cuanto tienen y plata y todos los
rnetales que hay en España sin tenerlos mezclados unos con otros, salvo ca
da metal por si : el oro por oro y la plata por plata y el cobre por cobre ; y
ropas de diversas maneras, de lana y algodón . " E. R.
CORTESIA DE UNA DĂMA DE SANTA
El 3 de Mayo de 1528 , llegó al puerto de Santa Cruz ( actualmente
Santa a secas ) el primer barco español que surcó las aguas peruanas. Lo pi-
loteaba Bartolomé Ruiz de Estrada, y en él iban, además de la tripulación, el
capitán Francisco Pizarro con sus compañeros, los de la Isla del Gallo . La fa-
ma de estos extranjeros blancos y barbados habíase divulgado por toda la cos-
ta del Perú y en aquel paraje, fueron cortesmente invitados a desembarcar
por unos enviados de la Capullana o cacica del lugar. Y si hemos de creer al
cronista Herrera , ella subió a bordo del navío y al retribuirle los españoles la
visita, tenían los indios "hecha una ramada adonde avían asientos para los
castellanos i para los indios algo desviados . Diéronle de comer carne i pesca,
do, aderezado de diferentes maneras, i muchas frutas , i del vino i pan de la
tierra". E. R.
NOTICIAS Y ESTATUTO DE LA ASOCIACION PERUANA
DE ARQUEOLOGIA
HISTORIA DE SU FUNDACION
El 21 de setiembre del presente año se reunieron en el domicilio
del señor Julio C. Tello , Inka Wasi , Miraflores, algunas personas intere-
sadas en el estudio de la arqueología con el objeto de organizar una aso-
ciación destinada a fomentar los trabajos arqueológicos de la región
comprendida dentro del dominio territorial del Imperio de los Inkas,
coordinar las actividades de los investigadores y estimular los vínculos
de solidaridad entre sus miembros .
Concurrieron a esta reunión las siguientes personas : Rebeca Ca-
rrión Cachot , Julio Espejo, José María Franco Inojosa , César Graña , Ri-
NOTICIAS Y ESTATUTO DE LA ASOCIACION 79
cardo Mariátegui Oliva, Toribio Mejía Xesspe , Jorge Muelle, Luis A. Par-
do, Javier Pulgar, Pedro Rojas, Augusto Soriano Infante, Julio C. Tello ,
Luis E. Valcárcel, y Pedro E. Villar Córdova .
Después de cambiar ideas sobre las finalidades de la Asociación,
se acordó :
1.-Fundar una sociedad de Arqueología con el nombre de Aso-
ciación Peruana de Arqueología .
2.—Invitar a los señores Federico Gálvez Durán , Juan José Del-
gado , Máximo Díaz, Martín Flores García , Pedro T. Figueroa , Luis Ga-
marra Dulanto , Agustín Loli, José María Morante, Hernán Ponce y Pedro
Vega a formar parte de la nueva Asociación .
3.-Invitar así mismo a formar parte de ella a las personas in-
teresadas en la arqueología del Noroeste Argentino , Norte de Chile, Sur
de Colombia, Bolivia y Ecuador, territorios que estuvieron comprendidos
dentro del dominio de los Inkas .
4.- Constituir un Comité Ejecutivo y una Junta Consultiva en-
cargadas del gobierno de la Asociación . Para formar el primero se desig-
nó a los señores José María Franco Inojosa como Director, Javier Pul-
gar y Ricardo Mariátegui Oliva como Secretarios, y Rebeca Carrión
Cachot como Tesorera ; y para la segunda , a los señores Julio C. Tello ,
Luis E. Valcárcel y Pedro E. Villar Córdova.
5.-Encomendar a la Junta Consultiva la redacción del Estatu-
to de la Asociación, conformándose a las ideas y opiniones emitidas por
los asociados .
Una segunda reunión plenaria se realizó el 22 de Setiembre en
el Café D'Onofrio , Alameda Grau . Asistieron las mismas personas con-
currentes a la primera reunión , y además don Hernán Ponce . Se rati-
ficó las resoluciones tomadas anteriormente , y se levantó el acta de
fundación .
El 13 de Octubre sesionó la Junta Consultiva en el Museo de Ar-
queología de la Universidad . Se cambió ideas y coordinó opiniones so-
bre el objeto y propósito de la nueva asociación, sobre sus funciones y
actividades y sobre su organización y gobierno . Se encomendó al Dr.
Tello la redacción del proyecto de Estatuto .
El 15 de Octubre sesionó nuevamente la Junta Consultiva en ei
Museo Nacional . El Dr. Tello presentó a la Junta el proyecto de Estatu-
to que se le había encomendado . Después de discutirse y aclararse cier-
tos conceptos, fué aprobado en todas sus partes . En uso de la autoriza-
ción otorgada a la Junta por la Asociación en la sesión plenaria del 21
de Setiembre, se acordó ponerlo en vigencia y publicarlo .
El Jueves 26 de Octubre la Junta Consultiva acordó que la Aso-
ciación tuviera un órgano de publicidad . Se designó para ello un Comité de
Publicaciones integrado por la señorita doctora Rebeca Carrión Cachot, la
señorita Emilia Romero y el doctor Julio C. Tello .
80 CHASKI
II
ESTATUTO DE LA ASOCIACION PERUANA DE ARQUEOLOGIA
1.-Objeto y propósito de la Asociación
La Asociación tiene por objeto patrocinar, dirigir y coordinar los
trabajos arqueológicos de sus asociados, se propone atender preferei:
temente al estudio de las culturas precolombinas existentes en el área in-
kaica, definir sus características diferenciales, la edad de cada una de
ellas, y recopilar todo dato arqueológico o histórico que arroje alguna
luz al respecto .
2. Funciones y actividades de la Asociación
Son funciones de la Asociación :
a. Celebrar obligatoriamente sesiones plenarias anuales y sesio-
nes parciales periódicas en las principales circunscripciones arqueológicas
del área andina .
b.-Organizar expediciones que tengan por objeto estudiar cienti-
ficamente los principales monumentos y yacimientos arqueológicos de di-
cha área andina .
c. Cooperar con el patronato Nacional de Arqueología , los Fa-
tronatos Departamentales y los Museos Nacionales en los trabajos rela-
cionados con el estudio y conservación de monumentos .
d. Fomentar y estimular la preparación de arqueólogos profesio-
nales e inspectores de antigüedades, mediante auxilio económico , bolsas
de viaje, becas en el extranjero , y organización de conferencias y de
cursos de especialización en las Universidades .
3. De los miembros de la Asociación
Son de cuatro clases :
a. Miembros activos.
b. Miembros adherentes .
C.--Miembros correspondientes.
d . Miembros honorarios y protectores .
Los miembros ACTIVOS no serán más de treinta y para ser ca-
lificados como tales se requiere : a ) ser peruano de nacimiento ; b ) tener
acreditado su interés por los estudios arqueológicos mediante testimonios
revisados y aprobados por la Junta Consultiva ; c ) comprometerse a con-
tribuir por lo menos con un trabajo de investigación original cada año,
el cual será presentado y discutido en la sesión plenaria de la Asociación ;
d ) abonar la suma de doce soles anuales ; e ) comprometerse a salvaguar-
dar los principios que apoyan la fundación de esta Asociación : respetar
los fueros e intereses científicos de cada uno de sus miembros, y mante-
ner el espíritu de cooperación y cordialidad entre los asociados .
Dejarán de ser miembros Activos los que notoriamente, en el
transcurso de dos años, no cooperaran a los fines científicos de la insti-
tución ; los que deliberadamente faltaren a las reglas y principios que ri-
NOTICIAS Y ESTATUTO DE LA ASOCIACION 81
gen la vída de ella ; y los que, por negligencia en el ejercicio de sus car-
gos, no cumplieran con los deberes y obligaciones que les son inherentes.
Serán miembros ADHERENTES los que se interesaran por los
fines de la Asociación . No tendrán voto en las Juntas de socios Activos,
pero sí voz en las discusiones, y derecho a participar en sus actividades .
Abonarán Diez Soles anuales , y tendrán opción a las publicaciones ,
Los miembros CORRESPONDIENTES serán designados por la A.
sociación a propuesta de la Junta Consultiva, entre los extranjeros que
hubieran demostrado interés por la arqueología del Perú . Estarán exone
rados de la cuota anual ,
Serán miembros PROTECTORES y HONORARIOS las personas
que hicieran donativos en cantidad no menor de Cincuenta Soles, y a-
quellas que, aunque no fueren arqueólogos, estimularan en alguna forma
el avance de esta clase de estudios en el Perú .
4.-Organización y Gobierno de la Asociación
La Asociación se gobierna mediante :
A. Un Comité Ejectutivo , y
B. Una Junta Consultiva .
A. Del Comité Ejecutivo
Estará compuesto de cuatro miembros : un Director, dos Secre
tarios Generales y un Tesorero, renovables parcialmente cada año. La re-
novación será obligatoria para uno de los secretarios, y potestativa para
el Director y Tesorero . En caso de reelección de estos últimos, no po-
drán ejercer el cargo por más de tres años consecutivos.
El Director del Comité estará encargado de la dirección general
de los trabajos que emprenda la Asociación durante el curso de un año ,
del nombramiento de delegados en las diferentes circunscripciones de la
República para que informen sobre el estado de los estudios arqueoló-
gicos en la región , de la preparación del plan de trabajos por realizarse,
У del presupuesto de gastos, y su presentación ante la Junta Consultiva,
y estará obligado además, a presentar ante esta Junta una Memoria anual
que resuma las actividades científicas y administrativas de la Asociación ,
Los miembros del Comité que residan en diferentes lugares del
Perú, tomarán sus acuerdos y pondrán en ejecución sus resoluciones me-
diante correspondencia epistolar o telegráfica .
El Comité Ejecutivo organizará los Comités Regionales, integrán-
dolos de preferencia con los socios activos y adherentes que residan en
la localidad.
Organizará la reunión anual de la Asociación, asegurando la con-
tribución arqueológica de cada uno de los miembros publicando opor.
tunamente la relación de los títulos de los trabajos y el resumen de su
contenido .
B. De la Junta Consultiva
La Junta Consultiva estará compuesta por tres miembros elegidos
entre las persanas que tengan una más larga carrera científica ; que su
82 CHASKI
dedicación arqueológica esté acreditada por diplomas y títulos profesio-
nales en arqueología ; y tengan práctica en los trabajos del campo .
Cada dos años se renovará uno de sus miembros, siendo potestati-
vo de la Asociación el renovar su personal parcial o totalmente ; en este
último caso, la decisión deberá estar soportada por la unanimidad de los
votos de los socios Activos y por pruebas que acrediten que el acuerdo
se toma en beneficio de la estabilidad y progreso de la institución .
Corresponderá a la Junta Consultiva las siguientes funciones :
a. La adquisición de fondos para los trabajos de investigación.
b. La supervigilancia y responsabilidad de la manera cómo se
invierten dichos fondos, ciñéndose a un plan de actividades y presupues-
to de gastos presentados por el Comité Ejecutivo .
c. El nombramiento de investigadores rentados para los trabajos
arqueológicos en el campo, en el laboratorio, o en las bibliotecas y ar-
chivos siempre que los fondos de la Institución lo permitan.
d.—La aprobación del plan de trabajos y presupuesto de gastos
presentados por el Comité Ejecutivo .
e. La designación de miembros adherentes y correspondientes,
dando cuenta de ello a la Junta General de la Asociación.
f.-La designación y recomendación ante las Fundaciones y Uni-
versidades, de las personas que puedan ocupar becas en el extranjero
para trabajos de investigación o de preparación arqueológica.
g.—La revisión de las memorias anuales presentadas por el Co-
mité Ejecutivo y la Tesorería .
h. La fijación de las fechas y lugares en que se verificarán la
reunión anual y las reuniones parciales .
La Junta Consultiva tendrá la potestad de consultar a los miem-
bros no gratos a la Institución, o suspenderlos temporalmente en el ejer-
cicio de sus funciones, dando cuenta de sus actos a la Junta General .
La Junta Consultiva dará cuenta cada año a la Junta General de
las irregularidades u omisiones observadas durante ese tiempo, y propon-
drá las iniciativas destinadas a subsanarlas .
La Junta Consultiva , en casos excepcionales´de acefalía en el go-
bierno del Comité Ejecutivo, por ausencia o negligencia de sus miembros,
asumirá temporalmente las funciones de éste, hasta que la Junta Gene-
ral elija nuevo Comité .
Disposiciones Transitorias
1.- La Junta Consultiva extenderá una invitación especial al Pre-
sidente del Patronato Nacional de Arqueología, al Rector de la Universi-
dad Mayor de San Marcos, al Director de la Biblioteca Nacional, al Pre-
sidente del Instituto Histórico y al Presidente de la Sociedad Geográfica
para formar parte de la Asociación en la condición de Miembros Hono-
rarios.
2. Ejercerán el cargo de miembros de la Junta Consultiva para
el próximo bienio de 1939--1941 ( 21 de setiembre de 1939 a 21 de setiem-
bre de 1941 ) los señores Julio C. Tello como Presidente, Luis E. Val-
cárcel como Secretario General, y Pedro E. Villar Córdova, como Teso-
rero General .
NOTICIAS Y ESTATUTO DE LA ASOCIACION
83
3. -Ejercerán el cargo miembros del Com Ejecutivo Ric se-
ñores José María Franco Inojosde a como Dir ector, Javier ité Pul gar y losard o
Mariátegui Oliva como Secretarios, y Rebeca Carrión Cachot como Teso-
rera .
4.-La Junta Consultiva gestionará de inmediato ante el Gobier-
no el reconocimiento oficial de la Asociación .
5. Serán miembros activos las personas que
siones preliminares de la Asociación y firmaron el act asiasti
deerofun
n adac ión se-
las y
las que fueron invitadas a formar parte de aquélla y que han aceptado
tal designación.
[Link] Secretaría General organizará a partir del lo . de no-
viembre del presente año lo relacionado con los requisitos
ción de los miembros adherentes ; comunicará las designacionesdede insc mie m-
rip-
bros honorarios y correspondientes , lla
har á un mam ien to a las pers o-
nas que , dado su interés por los estuy,dios de la antigüedad peruana, pue-
dan prestar su apoyo económico a la Asociación .
7. -El Director del Comité Ejecutivo remitirá antes del 31 de di-
ciembre del presente año , a la Junta Consultiva, el plan de trabajos del
año y el Presupuesto de gastos a base de la cantidad disponible para este
efecto .
En los proyectos de trabajo y de presupuesto se expondrá los fun-
damentos que aseguren el regular funcionamiento de la Asociación y que
garanticen las probabilidades de éxito de los proyectos . Antes de esta
fecha el Comité Ejecutivo designará en las principales circunscripciones de
la República, donde sea factible realizar estudios arqueológicos, el personal
de los Comités Regionales .
8.-Asimismo , el 30 de julio de 1940 el Comité Ejecutivo designará
la fecha en que se realizará la reunión anual de la Asociación, y publicará
los títulos y resúmenes de los trabajos que se leerán en tal reunión .
9. Antes del 31 de diciembre del presente
sultiva organizará la campaña de adquisición de fondos año
; selapon Jun ta enCon
drá re--
lación con las Fundaciones y Universidades que tengan establecidas be-
cas para estudiantes sudamericanos o
tengan en espectativa expediciones arquper uan
eoló gica el extr
oss, ena fin de anje
gestro , or que
iona que
algunos de los asociados puedan disfrutar de esta clase de oportunidades.
También, antes de esa misma fecha, la Junta Consultiva , atenderá a la
publicación de los Estatutos y de un Boletín que dé cuenta de las acti-
vidades de la Asociación .
Lima, 15 de Octubre de 1939 .
III
ACTAS DE LAS SESIONES DEL COMITE REGIONAL DE LIMA
Breve reseña de la sesión realizada en el Museo de Arqueología de la Uni-
versidad de San Marcos el 15 de diciembre de 1939 .
Estuvieron presentes los socios P. Villar Córdova, R. Carrión Ca-
chot , L. E. Valcárcel, L. Gamarra Dulanto , R. Mariátegui Oliva , J. C.
Tello , T. Mejía Xesspe , H. Ponce, J. Espejo , J. Pulgar y P. Rojas.
Se formalizó la organización del Comité Regional de Lima
constituído con los socios residentes en la localidad y los señores yTello
quedyó
Rojas como Presidente y Secretario , respectivamente .
84 CHASKI
Resueltos diversos asuntos relacionados con el funcionamiento del
Comité, con la índole de los trabajos por realizarse y con el programa de
las actividades en el campo , se acordó emprender :
lo. El estudio de los conocimientos generales y fundamentales de
la Arqueología Americana : objeto y campo de acción de las diversas dis-
ciplinas antropológicas entre las cuales está comprendida la arqueología .
20. -El estudio de los métodos y procedimientos de investigación,
exploración y excavación arqueológicas que mejor se adaptan a la clase
de monumentos que posee el Perú .
30. -El estudio de las fuentes históricas del Perú en relación con el
aporte que ellas pueden suministrar al conocimiento arqueológico .
40. -Excavaciones y exploraciones de prueba en los alrededores
de Lima .
Asimismo se acordó atender de preferencia la invitación hecha por
el Presidente de la Sociedad Geográfica al señor Tello para contribuir a la
preparación del mapa arqueológico del Perú .
Establecidas ciertas normas y planes de estudio e investigación , se
procedió a la confección y distribución de los temas que deben ser trata-
dos en las sesiones quincenales, en la forma siguiente :
Tello . -El lugar que ocupa la ciencia arqueológica en el campo del
conocimiento humano .
Mejía Xesspe . -Métodos y procedimientos de excavaciones arqueo-
lógicas aplicables en la costa peruana .
Pulgar. La geografía del antiguo Perú a base de los datos apor-
tados por los testigos presenciales de la conquista : Miguel de Estete y
Francisco de Xerez .
Gamarra D. - Los restos arqueológicos que existen en las islas del
litoral peruano .
Ponce . -Técnica recomendable en la reproducción pictórica de los
monumentos arqueológicos menores .
Valcárcel . -Nacionalismo : españolismo e indianismo .
Carrión Cachot.-Fuentes históricas de los siglos XVI y XVII uti-
lizables en la reconstrucción del antiguo dominio territorial de los Inkas .
Rojas . Los colores en las telas suntuarias de Paracas .
Mariátegui.-El estado en que se encuentran los monumentos pre-
colombinos del valle de Lima y la necesidad de conservarlos como fuentes
de información arqueológica .
Espejo . Las fuentes arqueológicas que ofrece la provincia du
Jauja . ļ
Villar C. -Sobre algunos monumentos arqueológicos de excepcio-
nal importancia del valle de Lima .
Sesión realizada en el Museo de Arqueología de la Universidad de San
Marcos el 2 de enero de 1940
Estuvieron presentes los socios activos : Villar Córdova, Valcárcel,
Carrión Cachot, Mejía Xesspe, Espejo, Tello, Gamarra Dulanto , E. Rome.
ro, Rojas ; y los socios adherentes : A. D. Johnson, P. Jonston, Allison
Petch, y Radicati .
De acuerdo con el plan de actividades establecido por el Comité en
la sesión anterior, el doctor Tello se ocupó de "El lugar que ocupa la
NOTICIAS Y ESTATUTO DE LA ASOCIACION 85
ciencia arqueológica en el campo del conocimiento humano " . En el de-
sarrollo de este tema hizo el disertante una revisión general de los CO-
nocimientos relacionados con el origen y evolución de los viejos conceptos
de Historia como Ciencia y como Arte . Expuso detalladamente lo que se
comprende hoy por Antropología o la Historia científica del Hombre ;
enumeró y definió el conjunto de ciencias que le son auxiliares, y aque-
llas que se hallan comprendidas dentro de su dominio, como la Antropolo-
gía Física, la Antropología Social o Etnología, y la Antropología Geográ-
fica o Etnografía .
Precisó e ilustró con muchos ejemplos lo relacionado con el pro-
pósito y objeto de cada una de estas ciencias ; de su campo de acción, de
las fuentes o materiales que le son propios, y de la importancia que cada
una de ellas tiene para el conocimiento de la historia de nuestro país .
Se ocupó en seguida de la Historia Humana en su acepción más
restringida , como la historia de las grandes civilizaciones modernas, o de
la civilización o civilizaciones occidentales, que tienen como fuente de in-
formación la documentación escrita, a diferencia de la Arqueología , que
trata de revivir el pasado , sirviéndose principalmente de los testimonios
objetivos no registrados por la escritura . La Arqueología , dijo , se es-
fuerza por recuperar, rehabilitar, descubrir y rastrear todo testimonio o
suceso que pueda arrojar alguna luz sobre la vida humana en general ,
sirviéndose como instrumentos de los conocimientos y métodos aportados
por las ciencias naturales y antropológicas .
Después de un cambio de ideas sobre los temas tratados, en el cual
participaron los señores Villar, Gamarra, Valcárcel, Romero y Carrión
Cachot se amplió la discusión , incorporándose a ella los conceptos de Pre-
Historia, Proto-Historia e Historia, y lo relativo a las definiciones de
Cultura de Civilización .
Se acordó, por último, que la próxima sesión del Comité se realice
el 2 de abril del presente año, designándose para esa fecha como ponentes
al doctor Villar Córdova y a la doctora Carrión Cachot .
DIRECTORIO DE LA ASOCIACION
SOCIOS HONORARIOS
Presidente del Patronato Nacional de Arqueología
Rector de la Universidad de San Marcos ,
Director del Museo Nacional .
Presidente del Instituto Histórico .
Director de la Biblioteca Nacional.
Presidente de la Sociedad Geográfica .
Max Uhle .
Carlos A. Romero .
Horacio H. Urteaga .
Carlos Larrabure Correa .
JUNTA CONSULTIVA
Julio C. Tello , Presidente ; Miraflores, Inca Wasi.
Luis E. Valcárcel, Secretario ; Miraflores, Colón 660 .
Pedro E. Villar Córdova , Tesorero ; Lima, Avda . Bolivia 174.
86 CHASKI
COMITE EJECUTIVO
José María Franco Inojosa, Director. Cuzco, Instituto Arqueologico.
Javier Pulgar Vidal, Secretario, Lima, Quilca 215.
Ricardo Mariátegui Oliva , Secretario . Lima, Avda . Brasil 433 .
Rebeca Carrión Cachot, Tesorera . Lima, Chota 572 .
: ..
SOCIOS ACTIVOS
Delgado, Juan José. Lima, Museo Nacional.
Espejo Núñez, Julio . Lima, Santa Catalina 658 .
Figueroa, Pedro T.
Gálvez Durand, Fed . Huancayo , Av. Giraldez 212.
Gamarra Dulanto, Luis. Miraflores, Pasaje Tello 167.
García Flores, Martín . Chavín de Huantar.
Graña César, Miraflores, Independencia 323.
Loli, Agustín. Huaráz, Museo Arqueológico .
Llanos, Luis. Cusco .
Mejía Xesspe, Toribio . Lima, Francisco de Zela 1832.
Morante, José María . Arequipa .
Muelle, Jorge. Lima , Callao 218.
Pardo, Luis A. Cusco, Instituto Arqueológico .
Ponce Sánchez, Hernán. Lima, Av . Wilson 1436.
Romero, Emilia . Miraflores, Grau 281 .
Rojas Ponce, Pedro . Lima, Av. Wilson 1436 .
Rossel Castro, Alberto . Lima, Corcovado 495 .
Soriano Infante, Augusto. Huáraz, Museo Arqueológico.
Vega Gamarra, Pedro . Chiquián, Bolognesi.
:
SOCIOS ADHERENTES
Abad, Celso. Lima, Colegio de Ntra . Sra. de Guadalupe.
Allison Forbes, Petch. Lima .
Colliver, Helen Lima, Av. Javier Prado 1610 .
Dorregaray, David . Huancayo .
Gonzales, Aurelio . Puno .
Harth Terré, Emilio . Lima , Plaza San Martín 157 .
Hurtado, Provea, Cusco .
Johnson, Patrick M. Lima, Edif . Canevaro 166 .
Johnson, Agnes L. Lima, Huancavelica 150 .
Jonston, Paton . Lima, San Isidroo, Libertadores 115 .
Lezcano, Luis . Ayaviri .
López Gutiérrez, Estanislao . Huancayo .
Palacios, Julián . Puno .
Palomino Salcedo , Leonidas . Ayaviri .
Quevedo , Sergio . Cusco .
Radicati, Carlos . Lima .
Ruiz Fowleri, José. Huancayo .
Robles, Gustavo . Lima, Colegio de Ntra . Sra . de Guadalupe .
Salas Vitangurt, Dionisio . Puquio, Lucanas .
Tapia, Fernando . Ayaviri .
Valencia Cárdenas, José. Lima, Colegio de Ntra . Sra. de Guadalupe.
Varallanos, José . Huancayo .
Wells, Robert. Oroya, Cerro de Pasco Corporation .
EL PERU EN LA EPOCA DE LOS INKAS
Una de las cosas que más se tiene envidia a estos seño-
res (los Inkas) , es entender cuán bien supieron conquistar tan
grandes tierras, con su prudencia, en tanta razón como los es~
pañoles las hallaron, cuando por ellos fué descubierto este nue-
vo reino; y de questo sea así muchas veces me acuerdo yo, es-
tando en alguna provincia indómita fuera destos reinos, oír lue-
go a los mismos españoles : "Yo seguro, que si los Incas an-
duvieran por aquí, que otra cosa fuera esto" , es decir, no con-
quistaron los Incas esto como lo otro, porque supieran servi-
y tributar. Por manera, que, cuanto a esto, conocida está la
ventaja que nos hacen, pues con su orden las gentes vivían con
ella y crecían en multiplicación y de las provincias estériles ha-
cían fértiles y abundantes, en tanta manera y por tan galana
orden como se dirá ...
Solían hospedar y tratar muy bien a los españoles que
pasaban por sus aposentos, y recebirlos honradamente ; ya no lo
hacen así, por que luego que los españoles rompieron la paz y
contendieron en guerra unos con otros, por los malos tratamien-
tos que les hacían fueron aborrecidos de los indios ...
Salido del gobierno yo no apruebo cosa alguna, antes
lloro las extorsiones y malos tratamientos y violentas muertes que
los españoles han hecho en estos indios, obradas por su cruel-
dad, sin mirar su nobleza y la virtud tan grande de su nación ;
porque verdaderamente pocas naciones hubo en el mundo, a mi
ver, que tuvieron mejor gobierno que los ingas. ( I Parte, cap.
LXI y II cap. XVII, 1547 ) .
Pedro de Cieza de León.
774
CIP
Azangers 1005
CHASKI
Vol. I. Setiembre de 1940 Nº 2
DESK - PAX 3077
COMITE DE PUBLICACIONES:
Julio C. Tello ,
Rebeca Carrión Cachot,
CHASKI Emilia Romero.
Organo de la Asociación
Peruana de Arqueología
Canjes, correspondencia y suscrip-
ciones en el Museo de Arqueología ›
de la Universidad de San Marcos
Lima, Perú. Sud América
CONTENIDO :
PACHACAMAC, J. C. T.
LA ESTELA CHAVIN DE YAUYA, M. Florián.
ALGO SOBRE LA AGRICULTURA ABORIGEN DE CHILE, A. Oyarzun.
خوا
LOS INDIOS Y LAS RUINAS ABORIGENES CERCA DE CHACHAPOYAS EN EL
NORTE DEL PERU, A. F. Bandelier.
KIRAWA KOCHA, M. T. Mejía Xesspe.
ACTAS DE LAS SESIONES DEL COMITE REGIONAL DE LIMA.
Chullpas de la Provincia de Canta.
Hachas líticas en la Hoya del Huallaga .
Primeros pobladores del Valle de Lima.
Keros inkaicos de Chillwa y alfarería del Sur peruano
Cavernas funerarias de Rupaj.
NOVEDADES ARQUEOLOGICAS.
Cerámica de Cajabamba.
Sobre el origen del maíz.
¿SABIA UD. QUE ...... ?
SOBRE LA CONSERVACION DE LOS MONUMENTOS ARQUEOLOGICOS :
Pikillakta, Rakchi, Uchuy Kosko, Mateo Salado, Aramburú y otras,
NOTAS BIBLIOGRAFICAS.
DIRECTORIO DE LA ASOCIACION. 1
CHASK I
Vol. I. Lima, Perú, Setiembre 1940 Nº 2
РАСНАСАМАС
OS cuatro últimos meses del presente año de 1940 han sido
fructíferos para la arqueología peruana. Nuevos descubri-
L
mientos se han realizado en Pachacamac , de tal importan-
cia, que se puede afirmar qué con ellos se enriquece considera-
blemente los conocimientos que se tenían sobre ésta notable më-
trópoli precolombina. Gracias al apoyo prestado por el Supre
mo Gobierno se realizan trabajos arqueológicos en dicho lugar ba-
jo la Dirección técnica del Museo de Antropología y la colabora
ción administrativa de la Junta Pro-Desocupados del Ministerio
de Fomento.
El sector S. O. de las ruinas de Pachacamac, donde se
halla el grupo de edificios denominado de Las Mamaconas y el
terreno cultivado del fundo de este nombre, es el campo dentro
del cual se realizan los trabajos y donde se han hecho los hallaz-
gos en referencia.
A lo largo del borde alto de la extensa terraza sobre la
que se levantan los edificios de adobe de Las Mamaconas, y don-
de se ven altas acumulaciones de basura, arena y escombros de
в otras estructuras, se ha descubierto una gran muralla de piedra,
cuyo desarrollo es no menor de un kilómetro, que corre en línea
Iturre
quebrada, con entrantes y salientès a manera de un fuerte. Bajo
los escombros dè las ruinas inkaicas de adobe, de las capas dè
basura y aréna, se han puesto a la luz estructuras y yacimientos
correspondientes a diversas culturas y períodos. Se han halla-
do restos de edificios construídos con piedras labradas, con silla-
rès cuneiformès, del estilo clásico Cuzco, en asociación con al-
farería de tipo Chavín ; edificios construídos con adobes pequé-
ños en asociación con restos de alfarería de los tipos Pre-Chimú
y Tiahuanacoide ; y por último, restos de otros, construídos con
adobes rectangulares y en asociación con alfarería de los tipos
Inka y Sub-Chimú.
En el llano bajo o ensenada, contiguo al muro de fortifi-
1948
cación se ha encontrado también otra clase de monumentos im-
1
P
'Restos de muros con sillares cuneiformes descubiertos en el subsuelo de
las ruinas de Pachacámac, Sección de Las Mamaconas.
portantes. La ensenada es semejante a las llamadas por los in-
dios Mahamaes o Wachaks. Ha sido preparada desde tiempos
muy antiguos habilitándola para el cultivo, mediante la eliminación
de la arena que originariamente existía en este lugar, y la utili-
zación de la capa de tierra limosa y húmeda del subsuelo, en el
caso actual, en forma extraordinaria. Las excavaciones han pues-
to de manifiesto la existencia de un sistema hidráulico de aprove
chamiento por captación de las vertientes que surgen del sub-
suelo mediante cisternas y acueductos. A uno y otro lado del mu-
ro de piedras ya mencionado, se han encontrado cisternas de di-
ferentes dimensiones, y acueductos de captación de las aguas, que
forman una red sobre el campo llano, y que dejan entre sí espacios
preparados especialmente para jardines.
No se conoce todavía la función de los edificios de pie-
dra descubiertos hasta ahora porque los trabajos son en su ma-
yor parte preliminares y de prueba ; queda por eliminar enormes
cantidades de arena que los ocultan. Pero todo hace presumir que
PACHACAMAC 3
estos edificios avanzan muy le-
jos por debajo de la población
inkaica. En la falda N. O. del
Templo del Sol se han puesto a
la vista también debajo de grue-
sas capas de basura inkaica, mu-
ros de piedra que limitan terra-
zas o plataformas escalonadas.
Dichas plataformas contienen
pequeñas estructuras rectangula
res superpuestas cuyo significado
se ignora. Y en la extensa pla-
za rectangular que se halla al pie
de éstas, donde hay hileras de
bases de columnas, posiblemen-
te restos de una avenida a juz-
gar por el carácter de la calza-
da y por las hileras de piedra
que la limitan que recuerda el
estilo de construcción del cami-
no inkaico, se ha encontrado es-
ta misma superposición de es-
tructuras rectangulares, de diver-
so tamaño, alternadas con capas
de basura, hasta una profundi-
dad de seis metros. En el cen-
tro de uno de los montículos que
se halla frente a un gran edificio
con terrazas escalonadas anexo
al Templo de Pachacamac, se ha
descubierto una cámara rectan-
gular, cuyas paredes interiores
están revestidas con piedras la-
bradas, y presenta restos de ni- Una de las c'sternas de cap.
chos y una escalera . Esta cáma- tación de las aguas del sub-
suelo, descubierta debajo de
ra es muy semejante a la encon- gruesas capas de arena y
trada por Posnansky en Tiahua- basura a 60 m. al S. del
naco, cerca del Palacio de Ka- grupo de las Mamaconas .
lasasaya en 1904 y dada a co-
nocer por él en su obra "Tem-
plos y Viviendas Prehispánicas".
CHASKE
Restos de una cámara construida con piedras labradas , descubierta debajo
de los edificios de adobe de Pachacamac.
La red de cisternas y acueductos debe extenderse por todo
el terreno bajo , hoy con plantaciones de algodón. El agua que
surge al pie de la gran muralla de piedra es captada por los acue-
ductos y conducida a cisternas situadas en nivel más bajo , y de
éstas llevada mediante otros conductos hacia la Laguna de Urpu
Wachak o de Los Patos, que sirvió como de cloaca común. En
esta forma se logró obtener agua abundante para el uso de la po-
blación, para la irrigación de los jardines, y para la cría de pa-
tos domésticos y otros animales de caza .
En el próximo número de esta Revista se ofrecerá una sus-
cinta historia de las excavaciones, y de los resultados hasta hoy
alcanzados.
J. C. T.
LA ESTELA CHAVIN DE YAUYA
Mario Florián
POEMA
Durmióse el Sacerdote. Y vió en sus sueños
que su pueblo, jaguar de las montañas :
de faz salvaje y paso victorioso,
luchaba en recia lid. Luchaba con
el gesto primitivo del derrumbe
de mil moles graníticas y eternas.
Su pueblo era soberbio . Mantenía
el olímpico orgullo de los truenos,
la furia luminosa de los rayos ,
el lenguaje lejano de los cielos,
las flores misteriosas de las lluvias,
los pechos silenciosos de las piedras,
las manos ascendentes de las cumbres,
los pulsos bramadores de los ríos,
el estruendo monstruoso de los bosques,
la risa pasional de los barrancos,
y el temple furibundo de la sangre.
Su pueblo era grandioso . El había,
en constructivo esfuerzo milenario ,
hermanado la piedra con la piedra,
brotado el sacrificio de los ritos
amansado los lomos de la tierra,
sujetado los bríos de las bestias,
y encendido los fuegos panteístas .
Y su pueblo era gloria. Proclamaban
gargantas de los signos de las piedras,
-cuando andaba sitiado de tremendas
rebeldías terrígenas ,
su magistral sentido de dominio.
Y su pueblo era gloria. Proclamaban
esas mismas gargantas, que en el tiempo
-combate singular de los jaguares-
había vencido pueblos, levantando
ESTELA DE YAUYA el nombre de su fuerza tempestuosa.
Véase su descripción en Y ahora nuevamente lo veía
Tello, Wira-Kocha, "Inca", -bajo el ala dorada de sus sueños-
Vol. 1, No. 1 , pp. 290-294,
luchando en recia lid. Luchando con
Dibujo de Yaro Wilka.
8 M. FLORIAN
HI
Terminó su gran Obra èl Sacerdote
y volvió a su razón. La fuerte fuèrza
inspiradora fuése de su cuerpo
cual un ave que vuela. Mensajeros
proclamaban : -¡Sabed de la victoria
que por tercera vez se ha conquistado !
¡Y los hombres lloraban de contento!
¡Y los niños alzaban su bullicio!
Y todas las entrañas rocallosas
murmuraban : ¡ Sabed de la victoria
que por tercera vez sè ha conquistado !
IV
Riósè el Sacerdote dè lo cierto.
Y sintió gran cansancio. ¡ Nuevamènte
sé entregó a la ternura de su sueño,
y se quedó dormido para siempre!...
Lima, 29 Dědico este poema а
de agosto mi maestro y amigo
194 0. el Dr. Julio C. Tello.
ALGO SOBRE LA AGRICULTURA ABORIGEN DE CHILE
Aureliano Oyarzun
Respecto de los araucanos debemos rectificar un concepto
muy repetido en la historia de Chile, en el sentido de que apren-
dieron de los incas el cultivo agrícola . Conocieron estos abo-
rígenes la agricultura muchos siglos antes de la fundación del im
perio inca. Así, p . ej. , las referencias de Núñez de Pineda (Col.
de Hist. de Chile, "Cautiverio Feliz " , T. III , págs . 92 y 278 ) re-
velan la existencia de instrumentos agrícolas usados en la Arau-
nía iguales a los de los atacameños del valle del Loa . Es sabido
que estos pueblos figuraron a fines del primer milenio de la E.
C. y aún después, o sea , más de un siglo antes de la aparición
de los incas en el mismo Perú , cuya cultura adoptaron estos últi-
mos en parte (A. Oyarzun , XXVII Congreso de Americanistas
de Lima, 1939 ) .
Por otra parte, juzgando por las actividades totemistas tan
conocidas de los peruanos que influyeron en la cultura atacameña ,
no debieron , en realidad , haber conocido la agricultura por la ín-
dole cazadora característica y exclusiva de estos pueblos, pero
si consideramos que la cultura totemista aparece mezclada con la
de derecho materno exogámico o de dos clases, tanto en los pue-
blos de las altas mesetas andinas, como en la Araucanía, tendre-
mos la explicación de que tuvieron forzosamente que conocer la
agricultura , propia de la cultura de dos clases . Por lo demás, es
bien sabido que imperó el totemismo en Arauco , lo que se jus-
tifica por la presencia de la casa redonda y techo cónico , como
he tenido ocasión de verlo en la margen derecha del río Toltén
y es hoy aún muy conocida en Chiloé , donde , si no viven en ellas
todavía los viejos chilotes, las construyen como supervivencia pa-
ra guardar los productos y herramientas de su agricultura. Ro-
sales ( Hist. del Reyno de Chile, T. I. , pág. 15 ) y el obispo Li-
10 AURELIANO OYARZUN
zárraga de la Imperial (Barros Arana, His. Gen. de Chile, T. I.,
pág. 59 ) , ambos del XVII, mencionan también estas construc-
ciones . Agregaremos todavía como característico de esta cul-
tura el bote monoxilo o bongo, la estólica (C. Gay, Hist. Pol.
y Fís. de Chile, T. I. , pág . 43 ) , el puñal ( de hueso ) , la adarga
o coselete, la trutruca y el entierro provisional de plataforma (An-
thropos, T. IV, pág. 736 ) , que dura, según Guevara (Civiliza-
ción de la Araucanía , T. I. , pág . 262 ) , desde una semana hasta
dos meses . Y no olvidemos a Ovalle (Col. de Hist . de Chile,
T. XIII. , 2ª parte, pág . 179 ) en esta enumeración , quien nos re-
lata la invocación del cacique Querobileun a su hijo al tiempo de
morir : "Ya es llegada la hora de vuestra muerte, hijo mío ; es-
forzáos para que lleguéis a la otra vida con bien y mirad , hijo
mío, que, llegando a la otra parte del mar, sembréis, luego que
lleguéis, muchas habas, alverjas y maíz, papas, trigo y cebada y
todas las legumbres y haced una casa grande para que quepa-
mos todos en ella ... " Se vé en este discurso la influencia tote-
mista del culto al sol que se dirige y oculta como los muertos al
otro lado del mar, la descripción de los cereales españoles , de
los que no conocieron antes sino el maíz que lo trajeron los arau-
canos a sus tierras junto con la cultura de derecho materno exo-
gámico ; y la casa grande de la cultura de derecho materno libre.
Resulta, según esto, que la cultura de dos clases, que siguió a la
totemista en el Viejo Mundo , se encuentra mezclada en la Arau-
canía, fenómeno que , según Schmidt y Koppers (Volker und
Kulturen in Süd Amerika , pág. 259 ) se observa también en los
pueblos de Australia. Rosales ( Id . , pág. 163 ) nos habla también
de la creencia araucana de ‘ ir a comer papas negras" al otro lado
del mar.
No olvidemos tampoco que la magia con el Guillatún y
otras ceremonias de que nos hablan los cronistas y persisten to-
davía en Arauco , son manifestaciones características del totemis-
mo. Por último, el Ng'nechen , Dios del Universo residente en el
sol que, si bien, no adoraron los araucanos ( P. O. de Niza en
"Lecturas araucanas" de F. de Augusta , pág. 223 ) pero sí a la
luna, su esposa, según Schmidt ( Zeitschrift für Ethnologie, Berlín ,
1913 ) , cultos que conocieron pero que no practicaron con la in-
tensidad de los peruanos. Todo esto prueba que conocieron los
araucanos el totemismo, al igual que los demás pueblos de la
tierra, pero mezclado con otras culturas, con la de derecho ma-
terno exogámico o de dos clases principalmente, que es la ver-
dadera fundadora de la agricultura. Y es por esto que se honra-
ba en Arauco a la luna en las asambleas, diosa por excelencia de
AGRICULTURA ABORIGEN DE CHILE
la mujer. A esto se agrega que habitaban también casas de cua-
tro esquinas con techo de dos aguas, como se vé hasta hoy en la
Araucanía. Se usaban las máscaras en los bailes, las dalcas de
tres tablones en la navegación , de que nos habla el mismo Erci-
lia, la flauta de Pan (C. Gay, T. I. del Atlas, lám. 2 ) , la azuela
de piedra para labrar la tierra , las catancuras o piedras horada-
das con tridentes de madera con el mismo fin, las mazas y el ga-
rrote (C. Gay, Hist. Pol. y Fís. de Chile, documentos, T. I., pág.
125 ) , los puentes de madera o cui-cui, etc.
Podríamos agregar todavía a estas influencias de derecho
materno exogámico la existencia de los petroglifos del Llaima,
dándoles el significado que ya hemos indicado para las ronas de
la Isla de Pascua (XXV Congreso de Americanistas de la Pla-
ta ) . Estos grabados en piedra serían, sin duda , de origen ata-
cameño . Esta cultura de derecho materno existía , pues , en Arau-
co , a la llegada de los españoles , íntimamente ligada a la del to-
temismo , y por lo que toca a la agricultura, justifica la remota
antigüedad de esta rama de la actividad humana en la Arauca-
nía. Pero se encuentra una influencia cultural más adelantada
todavía que nos ha dado a conocer el mismo Pedro de Valdivia
en sus cartas al Emperador Carlos V. Me refiero a la noticia
que dá el Conquistador (Col. de Hist . de Chile, T. I. , pág. 55 )
de las " casas de muchas puertas" , que indican claramente una
influencia de la cultura de derecho materno libre o melanésica,
tan desarrollada en el noreste de la América del Sur, que se ex-
tendió hacia el este de los Andes y siguió hacia el sur por las fal-
das orientales de la Cordillera , llevando consigo el cultivo del ta-
baco, las cachimbas y el pato almizclero ( Cairina moschata ) del
Brasil, hasta llegar a la Araucanía .
Por fin, las instituciones de carácter político de los arau-
canos, bien descritas por los primeros conquistadores, entre ellas ,
la del cacique y los mocetones, recuerdan claramente las del mis-
mo género conocidas en la India , Mar del Sur , etc. , del área de
cultura de derecho paterno libre .
Si con estas consideraciones quisiéramos determinar con
más exactitud la fecha y el pueblo que introdujo la agricultura en
la Araucanía, nos sería fácil responder que fué el mismo pueblo
araucano portador de ella, cuando , al llegar a sus nuevas tierras
con las costumbres de los pueblos sedentarios ya, se vió obligado
a trabajar el suelo que había de sustentarlo .
Si antes de ellos fueron pobladas las costas de la Arauca-
nía por otras tribus distintas , cuya existencia se comprueba por
12 AURELIANO OYARZUN
la estructura de los conchales del litoral, hay que convenir en
que, tratándose de pueblos primitivos nómades como estos tu-
vieron que haber sido, como lo quiere Imbelloni, de los de la
clase de los fuéguidos que correspondería en la costa del sur de
Chile a la Araucanía solamente, pero no más al norte , por no
existir observaciones científicas seguras para afirmarlo , y sabemos
que han influído en la cultura primitiva de ese litoral pueblos de
razas venidas del norte y oriente a esas latitudes de la Améri-
ca Meridional.
RUINAS INKAICAS EN LA CUENCA DEL BAJO HUALLAGA
Don Basilio Veintemilla residente en Saposoa ha encontrado en la
libera del río Sapo , tributario del Huallaga , restos de una vieja población
inkaica : tres paredones construídos con sillares líticos ; uno de 30 m. de
largo y de 7 a 10 m. de alto , conectado a un montículo de 20 m. De estas
ruinas se han extraído diversos utensilios de piedra, pequeñas estatuas y
cerámica . Según el Sr. Schoemaker que da la noticia en " El Oriente" de
Loreto, esta región por su importancia arqueológica debe ser estudiada,
pues tales restos no son los únicos existentes ; hay dos baños de piedra en
las cabeceras del río Potro y restos del camino inkaico que conecta el Ma-
rañón con la ciudad de Chachapoyas, atravesando el territorio recorrido
por los ríos Nieva , Potro y Apaga tributarios de aquel. - R. C. C.
LOS INDIOS Y LAS RUINAS ABORIGENES CERCA DE
CHACHAPOYAS EN EL NORTE DEL PERU
Adolfo F. Bandelier
(Exploraciones hechas en 1893 bajo el patronato del ya desaparecido
Mr. Henry Villard , a cuya memoria está respetuosamente dedicada esta
monografía . Traducida del inglés por EMILIA ROMERO).
Condiciones físicas y biológicas de la región explorada
La ciudad de Chachapoyas es la capital del Departamento
de Amazonas, al norte del Perú. Se halla en 6° 13' 40 " de lati-
tud sur, 77º 50' 45 " de longitud oeste y a una altura de cerca
de 7.600 pies ( 1 ) . El clima es suave ( 2 ) , siendo su gran hu-
medad el único aspecto desagradable . Los productos vegetales
de la zona templada crecen allí tan bien como el plátano , la na-
ranja y la chirimoya. Chachapoyas se encuentra sobre una pe-
queña meseta y desde cualquier lado puede uno ascender para lle-
gar a la población . ( Fig. I a ) . Son muy comunes los cactus de las
especies columnares, asimismo el palto ( 3 ) , lúcumo ( 4 ) y otros ár-
boles que producen frutos comestibles . En las estrechas gargantas
que desgarran la sección occidental del Departamento de Amazo-
nas, el Palo de Balsa ( 5 ) se destaca con majestuosa belleza , y
en las hendiduras, en la vecindad de Levanto, a tres leguas de la
ciudad , aparecen helechos arboríferos en los bordes del camino .
Las empinadas laderas que encierran los valles están revestidas
de monótono verde esmeralda . Este tono se debe al pasto , sólo
en las más altas cordilleras ; en los demás sitios, matorrales y
monte cubren los declives. Los árboles están cargados de bro-
14 ADOLFO F. BANDELIER
melia parásita . Esta sección del Amazonas es un laberinto de
grietas de enorme profundidad , en el fondo de las cuales corren
o serpentean límpidos arroyos, hacia el río Marañón . Cerca de
diez millas al noroeste de Chachapoyas están las salinas de Bi-
tuya, que tuvieron una vez gran importancia para el aislado co-
lono español . ( 6 ) . En la actualidad , aun se exporta sal a la cos-
ta en medianas cantidades . Se ha extraído oro de las rocas de
cuarzo en Santo Tomás de Cuillay ( 7 ) , veintitres millas al sur
de Chachapoyas, hacia el Marañón. Comúnmente se habla de
minas más O menos ricas, y se obtiene variables resultados.
Por el Norte y el Este empieza la densa selva de la cuenca ama-
zónica, alimentando corrientes de agua que se transforman en
pantanos durante las lluvias, y se convierten en ríos y ensena-
das durante la estación seca . El río Huallaga separa el departamen-
to de Amazonas del de Loreto , extremo límite peruano hacia el
Atlántico .
La vida animal es más visible en esta sección de ia ladera
oriental de los Andes que más al sur , sobre los declives de las
cordilleras bolivianas. Cuando la escasez de lluvias durante los me-
ses de invierno hace descansar temporalmente a las plantas , deslu-
ciendo la brillantez del follaje, sin por eso hacer caer las hojas en
muchos casos, los insectos y reptiles se retiran al césped para dor-
mir. Entonces aparecen los grandes vertebrados, más numerosos
porque abandonan sus guaridas en busca de alimentos. La lla-
mada estación seca dura sólo pocos meses. Ya en Agosto se
suceden los truenos y los chubascos , y el viajero cogido de no
che en las áridas orillas a lo largo de las cuales debe viajar cier-
ta distancia antes de avanzar al interior , es sorprendido con la
vista de los rayos fantásticos hacia oriente . Llueve en la sierra
y los ardientes signos en las nubes le indican la situación de las
montañas peruanas.
Tan pronto como las primeras lluvias fuertes de setiem-
bre y las tempestades se suceden una tras otra , los reptiles reapa-
recen en la superficie . La gran araña de monte abandona su des-
cansadero subterráneo . Las mariposas vuelan sobre los charcos
y corrientes de agua . El sapo, habitante de las densas espesuras,
anuncia su presencia con un grito que suena como un golpe de
yunque , en la noche tranquila . Cada palmo de terreno bulle de
vida, a veces sentida con dificultad , y el aire pulula de dípteros
que pican. El ojo admira la lujuriosa vegetación y los deslum-
brantes colores de grandes insectos alados ; el naturalista goza en
la búsqueda de tipos desconocidos y observa las especies fami-
liares . Pero la comodidad humana echa
de menos un período del año menos ani-
mado pero menos molesto .
Entre los vertebrados, el hombre es, qui-
zá, el que está representado en menor nú-
mero. El Censo de la República del Perú
es hasta ahora incompleto, cosa muy ex-
cusable si se considera la inmensidad del
país y la escasez de la población. No hay
indios salvajes en las cercanías de Chacha- b
poyas. Los Aguarunas, la tribu errante más
cercana , se desvía más al norte a través
de las selvas ( 8 ) . Alternativamente son
benévolos u hostiles, según el impulso y la
oportunidad , y su número es mucho me-
nor de lo que se supone ( 9 ) . Otras tri-
bus aparecen por el Huallaga. La nomen- Fig. I.- a) . Entrada a Chachapoyas.
clatura de las agrupaciones errantes de In- b) . Valle de Utcubamba.
dios es aun muy confusa ( 10 ) .
II
Poblaciones de lengua Quichua. Toponimias aymaras
La mayoría de la población sedentaria de Amazonas y en
particular en las vecindades de Chachapoyas, se compone de in-
dios que hablan el idioma Quichua o lengua general de los aborí-
genes de las serranías peruanas . En la pronunciación , los indios
Chachapoyas suavizan las consonantes, cambiando la P en B , la
Ten D. Así " Pampa" suena " Bamba" , "Suntur" , "Sondor" o
" Shundur" . La R se convierte en L, como Leymebamba" en vez
de " Raymipampa ", " Malca " en lugar de " Marca" . Esta suavi-
dad de las consonantes en el quichua se nota tanto al sur como al
norte del Cusco y fuera del límite del idioma Aymara en el sudes-
te del Perú y norte de Bolivia. Al sur del Aymara se halla la
población que habla quichua hasta el norte de la Argentina. No
puede asegurarse si la pronunciación fuerte de las consonantes
en el quichua del Cuzco ( incluídos Puno y Ayacucho ) y del ay-
mara que confina con él, es debida a una relación original o sim-
plemente a contacto .
Aunque los actuales indios de Chachapoyas son quichuas ,
no hay certidumbre sobre si esta lengua se habló siempre en la
16 ADOLFO F. BANDELIER
región. Hay nombres locales inexplicables mediante el quichua
únicamente. La etimología de la misma palabra Chachapoyas
está en duda ( 11 ) . A corta distancia de Chachapoyas existen
unas ruinas llamadas hoy Aymara-Bamba , que significa " llanura
de los Aymaras" . Hay también nombres de localidades, de-
rivados de una lengua de la cual no quedan rastros. Kuélap,
Camdshian, Macro, no son quichuas ni aymaras. Las leyendas
acerca del pasado de los Chachapoyas conservadas en las fuen-
tes españolas y trasmitidas por las tradiciones Incas, son muy in-
ciertas en lo que se relaciona con las tribus que la habitaron en
el siglo quince y anteriormente ( 13 ) . Cuando los españoles pu-
sieron pie en Chachapoyas (o Chiachapoyas, como a veces es-
criben en estos primeros periodos ) ( 14 ) después de una visita
preliminar en 1535 ( 15 ) , se establecieron en Levanto , llamán-
dolo San Juan de la Frontera. Después fué trasladado al ac-
tual lugar de Chachapoyas ( 16 ) .
Levanto es el primer nombre aborigen de la región (ex-
ceptuando el de Chachapoyas) que encuentro mencionado. Pos-
teriormente aparecen nombres de jefes indios que dirigieron la
infructuosa resistencia de los indígenas contra los españoles. En-
tre estos anotamos Guamán 1 nombre personal común en Qui-
chua-, Guayamamil, Guaquemila, Guayamil e Ygaméta ( 17) .
Si estos han sido trasmitidos correctamente no parecen pertene-
cer al idioma quichua. Tampoco es cierto que sean nombres
personales. Los nombres locales han sido aplicados en los pri-
meros tiempos, y no infrecuentemente , a individuos prominentes,
debido a la mala comprensión . De nombres locales mencionados,
Quita, Lenguá, Charasmal, Coxcon, Hasallao, Tonche, Chillao y
Baguá no son quichuas en lo absoluto ( 18 ) . De aquí se dedu-
ce que la región de Chachapoyas fué alguna vez habitada por una
tribu o tribus que pertenecieron a un tronco diferente de los se-
rranos peruanos, sus vecinos occidentales .
III
Los orígenes de la primitiva población de Chachapoyas, y la
condición social de sus actuales habitantes.
Como en muchos casos en todas las otras secciones del
Perú, Chachapoyas fué invadida por los Incas, pero respecto a
las conquistas incas sobre las laderas orientales de los Andes
hay gran confusión y muchas contradicciones . La más probable
interpretación de las nebulosas relaciones parece ser que : -en
el curso del siglo quince los guerreros In-
cas descendieron sobre los valles superio-
res del Marañón y algo más lejos. La pri- a
mera irrupción fracasó, pero renovando el
ataque, el Inca logró poner pie firme y al-
gunos de sus habitantes se trasladaron o
fueron trasladados a las vecindades del
Cusco ( 19 ) . En la península de Copaca-
bana en Bolivia, existe un lugar llamado
Chachapoyas, y los indios de la costa de
Huacho, al norte de Lima, se llamaban .b
también Chachapoyas ( 20 ) . Las "Colo
nias" establecidas por orden del Inca se
redujeron a pequeños grupos que, ya fue-
ra por voluntad propia o por la fuerza,
cambiaron de residencia ( 21 ) .
Hay vestigios de irrupción y ocupación
de tribus venidas de la sierra. Los anti-
guos edificios en Pumacocha están construi
dos siguiendo un plano diferente de los Fig. II. a ) . Ruinas de Macro . b) . Ca-
sas de indios en Suta.
que se encuentran más lejos, hacia el este.
Allí las habitaciones son en su mayor parte
circulares, mientras que en Pumacocha son cuadrangulares. La
albañilería es buena, pero el trabajo en Kuélap, aunque está bien
hecho, no es trabajo Inca. Los moradores de Pumacocha y Ley
mebamba eran Quichuas ( 22 ) y pueden provenir de la región de
Cajamarca. Se dice que Leymebamba fué ocupado antes de que
el Inca visitara el país ( 23 ) . No existe el menor resto de los
caminos del Inca de que habla Cieza (y otros después de él ) .
Los indios de los alrededores de Chachapoyas, viven en
poblaciones cuyas casas son de piedra, adobe o madera, en
los valles cálidos que en parte están arbolados. Las techumbres
en su mayor parte son de paja con aleros y en punta. (Fig. II b ) ..
La forma de las antiguas moradas era redonda, con techos cóni-
cos y en un pueblo llamado Jalca, existen aun casas circulares
de piedra en uso actual. Algunas de estas son de dos pisos y
por esto parecen torres ( 24 ) . La indumentaria de los hombres
es de tejido de lana azul oscuro, tosco y se compone de pantalones
anchos y algo parecidos a aquellos que hoy usan los indios ayma-
ras, una camisa blanca tosca y un saco azul oscuro o poncho .
Alrededor de la cabeza, los hombres llevan invariablemente un
pañuelo de algodón rojo, y veces sombrero de paja sobre
aquel, mas por lo general el pañuelo solo, envuelto en forma se-
mejante a un gorro de dormir ( 25 ) .
18 ADOLFO F. BANDELIER
Las mujeres se visten con el mismo material de lana azul
o negro, que hilan y tejen en primitivos telares.
Había ( en 1893 cuando visité Chachapoyas ) muchas que-
jas de los pocos blancos y mestizos contra la tenacidad de los
indios en aferrarse a antiguas costumbres y en especial contra
su forma de poseer las tierras. Las pertenencias eran entonces
comunales y las áreas muy extensas. Así, el pueblo de Suta ( al
sud sudeste de Chachapoyas hacia el Marañón ) no tenía más de
doscientos habitantes y poseía veinte leguas cuadradas !. Mu-
cho de esto por supuesto, es pastizal en la alta y fría Jalca o
Puna. Sin embargo, la obstinada negativa de los indios para
vender o alquilar la tierra que no pueden utilizar ellos mis-
mos, se considera como un impedimento para el progreso . La
parte más poblada del departamento en donde está situada la
ciudad de Chachapoyas, no tiene mucha tierra cultivable. El sue-
lo es rico pero la superficie es tan corta y agrietada que, com-
parativamente, muy poco se puede cultivar . Casi todos los va-
lles están ocupados por haciendas y estos valles son excesivamen-
te estrechos. Al este de Chachapoyas empieza la selva, y las
laderas en Levanto , Tingo y las cercanías, están cubiertas por ma-
torrales que ofrecen serios obstáculos para el cultivo . A una al-
titud de diez mil pies, las cumbres de las alturas llamadas Kuelap ,
Incupuy, etc., están aún densamente cubiertas de herbaje.
Entre las diferentes exposiciones que me hicieron , concer-
nientes a la posesión de las tierras en Amazonas, hay una que in-
dica un aspecto que no es primitivo . Me dijeron que cualquier
familia podía enajenar la tierra que se le asignaba, y que el aban-
dono de esta, por cualquier lapso de tiempo , no invalidaba el
título . Esto, si es efectivo , sería el primer paso hacia la diso-
lución de las comunidades, de acuerdo con las leyes aprobadas
en el Perú después de su separación de España ( 26 ) .
Las autoridades del pueblo eran ( hablando siempre del
tiempo en que visité el país ) un Gobernador, nombrado por el
Subprefecto ( que es la más alta autoridad de la provincia ) , con-
firmado por el Prefecto o autoridad superior del departamen-
to ; un teniente gobernador nombrado por el subprefecto y que
no requería ser confirmado por el Prefecto . Las disputas,
que se decidían según las leyes de cada pueblo , eran con-
fiadas a Jueces de Paz , nombrados por los tribunales más al-
tos. Finalmente, cada pueblo tenía sus "Regidores" o conceja-
les elegidos por el pueblo y en realidad las únicas autoridades es-
cogidas por los indios o mestizos . En asuntos religiosos , un Cura
RUINAS DE CHACHAPOYAS 19
administraba a veces cuatro pueblos , cada uno de los cuales te-
nía sus Fiscales que se ocupaban de la conservación de los edi-
ficios y de la recaudación de los diezmos y derechos.
Los indios Chachapoyas son, por supuesto, nominalmente
católicos. Pero aun conservan muchos ritos y costumbres de los
tiempos primitivos. No ví ninguna de sus danzas, pero me ase-
guraron que los bailarines actúan con las caras pintadas o llevan-
do máscaras variadas y matracas de cascos de venado y concha
de tortuga . Otros aparecen en facha de salvajes de la selva ( 27 ) .
Ví que celebraban los días de fiesta habituales en el pueblo de
Suta, y noté que mi presencia ( enteramente accidental ) era in-
deseable para ellos, como fué hace años en algunos de los pueblos
de Nuevo México, cuando celebraban una danza especial anti-
gua. Oí hablar mucho acerca de brujerías y la práctica de la
hechicería.
En el pueblo de Tingo, a once millas al sur de Chacha-
poyas, visité cierto número de casas indígenas. En su mayor par-
te eran de piedra y adobe con techo de paja , pero también al-
gunas habían sido construídas con caña . Generalmente tenían
un solo cuarto y el piso era de barro. A veces hay una divi-
sión ( de cañas ) y el mayor espacio se usa como estancia para tra-
bajar y, a veces como dormitorio . Una plataforma de cañas o
estacas sirve como lecho .
Los escasos muebles estaban esparcidos sobre el suelo o
arrimados en los rincones . La puerta tenía visagras de made-
ra. En la pared situada al frente de ella , había un nicho con la
imagen del santo patrón , la cual tenía por delante un mate o taza
de arcilla o una calabaza pequeña en forma de botella . Esto ocu-
rría en casi todas las casas. Al examinar estas vasijas, encontré
que estaban llenas de trigo. Noté que en todas las moradas se
hallaba el antiguo tambor o gran pandero.
IV
Creencias y supersticiones de los indios de Chachapoyas . El arte
de curar. Como se visten en la actualidad. La población durante
el Virreynato.
En este pueblo de Tingo, la brujería juega un importan-
te papel. Un término corriente entre el pueblo, usado para desig-
nar a los curanderos indios es : "Herbatero ". En otras partes del
Perú y Bolivia se usa "Herbolario". Ambos términos españoles
significan lo mismo, es decir : uno que maneja hierbas ( 28 ) . Por
20 ADOLFO F. BANDELIER
"manejar" se entiende el uso de plantas para curar. Los curan-
deros en Amazonas curan principalmente con remedios vegeta-
les, que proporciona en abundancia la exuberante vegetación .
Sin embargo, me han asegurado los médicos, que el número e im-
portancia de las hierbas de estos indios son muy exagerados. La
brujería se encuentra , por supuesto, en el fondo de cada una de las
"curaciones" de los indios . Los curanderos o Shamans , usan mu-
cha harina de maíz blanco y amarillo !. Salpican y frotan con
ella el cuerpo del paciente . Mientras tanto, fuman constantemen-
te tabaco y esta hierba junto con la Coca y una planta llamada
Shayr, son sus principales remedios . Dicen que el "Shayr" es
un fuerte narcótico y se asperja por todas partes para purificar
el aire. Por lo menos, esta es la interpretación del proceso hecha
por los mestizos y blancos. La palabra " Shayr" se parece sos-
pechosamente , al quichua " Sayri" que es tabaco, y puede ser que
signifique la planta salvaje , indígena (que crece en Amazonas,
para distinguirla de la planta cultivada ) ( 29 ) . La coca o tabaco ,
a veces ambas, se colocan bajo una piedra, cerca del lugar en
donde se realizan las excavaciones, como ofrenda propiciatoria.
Hay también un encantamiento contra los "Purumachos". Con
este nombre se designa los cráneos de los predecesores o ante-
pasados. El temor a estos restos humanos es muy grande entre
los mestizos quienes aseguran que los "Purumachos" sólo hacen
daño a ellos y no a los indios. Observé esto más de una vez.
Es una creencia que se encuentra también entre los aymaras y
quichuas del Perú y Bolivia, sólo que entre los aymaras la apren-
sión no se limita a los chelos (como generalmente se llama a los
mestizos ) . El ofrecimiento de la coca y tabaco, preliminar a las
excavaciones, corresponde al "tinka ” sin lo cual, ninguna excava
ción en Bolivia, puede considerarse segura o provechosa.
Me aseguraron que hay tres clases de medicinas vegeta-
les en uso y que el nombre genérico para ellas es "mishya". Una
de las tres se llama toyo y es propia de los indios de la selva .
La otra es la tan temida uar-uar o datura roja, cuyos efectos,
cuando se toma en pequeñas dosis se dice que son tónicos, mien-
tras que en grandes cantidades origina la imbecilidad o la in-
sanía . El uar-var o datura sanguínea ( chamico en aymara ) se
usa en toda la sierra del Perú y Bolivia por supuesto, en secreto .
Los hechiceros o Shaman se llaman "bruja camajni" . Es
ta palabra parece proceder de dos lenguas : el español "bruja"
y el quichua "camani" , hacer o crear. Estos curanderos sirven tan-
to para el bien como para el mal . Cuando alguno se hiere al caer
al golpearse contra una roca, o cuando cae enfermo en un sitio
RUINAS DE CHACHAPOYAS 21
especial, el Shaman recoge tierra de aquel sitio o rompe un pe-
dazo de la piedra, mezcla su polvo con alcohol, coca, tabaco y
otras substancias y frota con esto el cuerpo del paciente , ha-
biendo frotado primero con él sus propias manos. En seguida in-
voca al mal espíritu a quien se atribuye el accidente, gritando :
" Shamu Quish-Quish Ix !". La misma costumbre , con ligeras
variantes, prevalece entre los aymaras bolivianos, quienes se diri-
gen al espíritu como a " hijo de perro! (30 ) . "Quish- Quish es la
exclamación con que, en Chachapoyas, se llama a menudo a los
perros.
Los Shamans, tanto en la sierra como en la costa peruana,
hacen uso frecuente de las especies de lechuza ( llamada talaqua )
para los encantamientos . Se considera este pájaro como un mensa-
jero, principalmente de noticias siniestras. También proporcio-
na al hechicero sortilegios ( 31 ) para hacer daño. Cuando un
gallinazo golpea la puerta con el pico , se dice que anuncia muer-
te a la familia ( 32 ) .
Debido a las lluvias casi constantes, no pude permanecer
en la provincia donde se halla Chachapoyas, sino cuarenta y cin-
co días y no fué posible, en tan corto tiempo , obtener más que
fragmentarias informaciones. De esta naturaleza es la relación de
que, en el pueblo de Colcamar, en las cercanías de Chachapoyas,
los indios aun se visten en forma más primitiva. Algunos de los
hombres llevan el cabello largo y flotante, atado sólo con una
cinta. Sus pantalones son cortos y abiertos en los lados. Re-
cuerdan los calzones de los aymaras en Bolivia y se llaman esla-
bones ( 33 ) . Algunas de las mujeres usan también cabello largo
y ambos sexos se cubren la cabeza sólo con el pañuelo rojo , des-
cartando el sombrero de paja. En los días de fiesta, las mujeres
tienen una llave de plata que les cuelga del cabello .
Encontré que el indio quichua de Chachapoyas era arisco y
desagradable. En esto se parece al aymara boliviano y en general a
los indios de la sierra , con excepción quizá de los que viven en
las vecindades del Cusco . Pocos años antes de mi visita, un mes-
tizo llamado Villacorta había fomentado una insurrección que
amenazó convertirse en guerra de razas. Después de éxitos par-
ciales de los indios de Leymebamba ( obtenidos mediante trai-
ción ) , fueron fácilmente dominados por las fuerzas peruanas de
la sierra, a pesar de la gran ventaja del número y posiciones. El
castigo de los rebeldes fué completamente inadecuado y esto
contribuyó a hacer a los indios más soberbios y provocativos
siempre que las autoridades no se hallaban en el lugar. La que-
22
22 ADOLFO F. BANDELIER
ja sobre este punto era general en Chachapoyas aun entre aque-
llos que habían instigado el levantamiento . Villacorta , en rea-
lidad nunca fué castigado y murió hace pocos años en posesión
absoluta de sus propiedades ( en su mayor parte mal adquiriďas) .
Estas noticias fragmentarias de los indios actuales del sur
de Amazonas debería ir seguida por un esbozo de los aborige-
nes, tales como eran en los tiempos precolombinos. Las infor-
maciones que me son accesibles son sumamente escasas , de ma-
nera que casi no vale la pena mencionarlas. Según los datos ofi-
ciales de 1591 , los indios tributarios de esta región , en tiempos
del virrey García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete
( 1590-1596 ) eran en número de 7.155 , representando un total
de cerca de 25.000 habitantes . Esto no incluye los distritos orien-
tales en donde vagan las tribus de la selva , ni el establecimien-
to de Moyobamba ( 34) .
Como ya se ha expuesto, hay vestigios de una población
indígena al oeste de Amazonas , que puede no haber sido de tron-
co quichua. Se ha hecho alusiones a nombres que sugieren raí-
ces aymaras. Sin ninguna intención de rastrear más lejos estas
semejanzas, recordaré que existe , en la península de Copacaba-
na en Bolivia, un lugar llamado Chachapoyas, en donde los in-
dios hablan aymara ( 35 ) . Los indios de Leymebamba son lla-
mados mitimas o extranjeros en el siglo dieciseis ( 36 ) . Estas
sugerencias no deben perderse de vista cuando alguna vez los idio-
mas de esta región sean sometidos a investigación.
Restos arqueológicos : las celebradas ruinas de Kuelap, de Macro
Aymarabamba, Tschushin, Chauar y Pumacocha.
Limitado , por falta de fuentes documentales, a cualquier
testimonio que las ruinas aborígenes pudieran proporcionar, co-
mencé en el punto más lejano hacia el norte ( en las vecindades
de la capital ) , dirigiendo mis pasos al Marañón y recorriendo así
la pequeña área que podía examinar.
Oí hablar de ciertas ruinas situadas al este o al norte de
la capital , que me fué imposible visitar. Me indicaron ruinas en
Cam Djian ( 37 ) . Las describían como una agrupación de casas
de piedra circulares, sobre una elevada cresta cubierta por d'enso
monte. Decían que entre los restos , había morteros de piedra
y otros utensilios desparramados ( Fig. IX b ) , y aseguraban que
RUINAS DE CHACHAPOYAS 23
un gran mortero o batán redondo provenía de aquel lugar . En
Yauh-Can ( 38 ) existe otra población en ruinas.
Cerca de la capital tuve noticias de Quid-Ji-Jic. Dicen
que también existen ruinas en los depósitos de sal de Bituya . Ví
cerca de Levanto , una estructura irregularmente poligonal , y cons-
truída de piedra primorosamente cortada y colocada. Se asegu-
ra que es " Inca " como todo lo que en las ruinas exhibe una cons-
trucción más cuidadosa en el occidente de Sud América .
Una de las causas que me indujeron a visitar Chacha-
poyas fué que, en 1892 , aparecieron en Lima sugerentes relatos
(de fuente oficial) de las ruinas de Kuélap. No es mi costumbre
correr tras de lo sensacional, pero los informes ofrecían razones
para visitar una región, por entonces aun de difícil acceso y, en
comparación, poco conocida . Aproveché de Kuélap como de un
pretexto para reconocer el país. Al llegar a Chachapoyas, las
autoridades reconocieron mis intenciones como legítimas ( punto
importante, pues el gobierno acababa de promulgar un decreto
insensato sobre investigaciones de antigüedades , que se puso en
ejecución únicamente contra mí y desde entonces no se ha vuel-
to a oír hablar ) y recuerdo aquí con gratitud . la amabilidad y
amistad del Prefecto de Amazonas, el ya fallecido Don José
Alayza, de su secretario Don Leopoldo Pérez y del Sub - Prefecto
Don Manuel Arce . Si hubiera de mencionar a todos aquellos a
quienes debo hospitalidad y ayuda eficiente en Chachapoyas , así
entre las autoridades como entre los residentes allí ( como Don
José Revoredo, por ejemplo ) , la lista sería muy extensa . Aban-
doné Chachapoyas para dirigirme a Kuélap el 14 de Setiembre
de 1893.
Descendí a la estrecha y larga garganta del Utcubamba,
(Fig. I b ) , tributario del Marañón. El fondo está cubierto de
hermosa vegetación y en parte con cultivos. A ambos lados se
levantan cumbres estupendas. A veces farallones desnudos, o
bien taludes cubiertos de monte o con maleza que comenzaba
a reverdecer. Sobre zona montuosa se extendía la fría puna
o Jalca en donde crece la рара. En el fondo , se ve de vez
en cuando caña de azúcar y café, naranjos y otras frutas tropica-
les en profusión. Mirando hacia arriba, se puede distinguir tres
zonas diferentes de vegetación , por miles de pies.
Orillamos las empinadas laderas durante varias horas y
descendimos de nuevo a la garganta , en Sargento, grupo de cho-
zas construídas con caña y madera , en donde se cultiva el ca-
fé, siempre que lo permite la limitada extensión del fondo . Ar-
24 ADOLFO F. BANDELIER
boles y lozana maleza cubren todos los sitios que no se limpian
constantemente . En el monte se hallan algunas pocas e informes
aglomeraciones, que se distinguen con dificultad y que pueden
haber sido pequeñas casas, andenes o contrafuertes para conte
ner el suelo del talud .
Trataré después de las ruinas de Macro, a poca distan
cia del pueblo de Tingo . Al dejar Tingo y cruzar el río en su
orilla occidental, empieza una subida larga y muy empinada , so-
bre una ladera casi desnuda, rocosa y escarpada en muchos sitios.
La perspectiva hacia el río que corre abajo, produce vértigo . La
subida requirió dos horas íntegras . En la cumbre perdimos la vis-
ta del río y descendimos a una cuenca montuosa con algunas sec-
ciones cultivadas. Sobre esta se levanta una alta cordillera que
sostiene una Mesa cubierta de selva y delineada con un alto mu
ro de piedra . Esta pared que a la distancia parece casi ciclópea,
forma parte de las ruinas llamadas de Kuelap. Sin embargo , los
indios la llaman Malca, corrupción de Marca, que significa casa en
quichua, y pueblo o establecimiento en aymara . Muchos también
le aplican el término español de muro ( 39 ) . Esta Mesa (según
Raimondi tiene 3.072 metros o 10.076 pies sobre el nivel del
mar. Como la altura de Chachapoyas ha sido determinada en
2.328 metros o 7.735 pies , se desprende que las ruinas se hallan
2.300 pies más arriba que la ciudad o sea a 4.000 pies sobre el
nivel del río Utcubamba ( 40 ) . Como después noté, son perfec-
tamente visibles desde el sendero entre el Marañón y Chachapo-
yas.
En la cuenca al pie de estas alturas coronadas de ruinas,
está situada la pequeña casa de madera de la Hacienda . E
monte cercano cubre otras ruinas . Son estructuras circulares de pie-
dra , algunas de las cuales excavamos y obtuvimos unos cuantos
morteros rotos, batanes y ollas de cerámica toscamente decorada,
que se parece a la alfarería negra , blanca y roja tan común en las
ruinas de casas pequeñas en Nuevo México . Este lugar se llama Li-
rio. La palabra puede ser española y designa los Amaryllis que
abundan en el boscaje y son de notable tamaño y matiz. Cierta-
mente no es quichua, por lo menos originalmente. Cierto núme
ro de términos españoles se han deslizado dentro del lenguaje,
pero no he oído esta palabra entre ellos . El establecimiento pri-
mitivo en " Lirio " parece haber sido de proporciones modera-
das.
Un extenso talud, tedioso para subir, conduce del edifi-
cio de la Hacienda a las ruinas principales, a las que ( como se ha
manifestado ) se les da diferentes nombres "Kuelap", "Malca" y
"Muro". Me inclino a creer que A B
el primero es el verdadero, pero
no hay certidumbre . El nombre
se aplicó a la Hacienda en la
19
quinta década del siglo diecio-
cho (41 ) . En el censo de 1591 ,
"Conilap" y "Conlap" aparecen,
con el número de los indios tri-
butarios de cada lugar (42 ) .
Conila se halla cerca de Luya,
nueve millas al oeste de Chacha-
poyas, y probablemente es la Co- C
nialp de 1591. La otra es men-
cionada en conexión con Levan-
to y pudiera corresponder a Kue-
lap. (43 ) . Si es así, el lugar te-
nía 113 indios tributarios o sea,
cerca de cuatrocientos habitan-
tes. Es muy dudoso que, en a-
quel tiempo , hubiera un estable-
cimiento en Mesa .
Oí una historia según la cual
Kuelap estaba habitada en el E
tiempo en que llegaron los espa-
ñoles por primera vez. Pero la
tendencia general de la tradición
se inclina a indicar que las rui
nas son de una población aban-
donada antes de aquel tiempo . 50 100 200 600 800 1000ft.
Nos dicen también, que las
gentes de Kuelap se hallaban en
Fig. III Plano y secciones trasversales
guerra con las de Levanto y de Kuelap.
Huanca, y constantemente en
desventaja, hasta que erigieron grandes muros. Después de es-
to se mantuvieron en lo suyo. Un indio de Tingo, hombre muy an-
ciano, me refirió que los habitantes d'e " Malca" eran brujos llama-
dos "Ualqui Shaos " y que del pueblo de Quemia, situado quin-
ce millas al oeste , hacia el sur cerca del Marañón, venía un po
deroso hechicero, un "Chimal Ualqui" que de un brinco , saltaba
a la cumbre de una empinada altura llamada Incupuy, a corta dis-
tancia al sur de Kuelap y con ruinas de antiguos edificios . Un se-
gundo brinco lo hacía aterrizar en la garganta de Sicach en la base
meridional de Malca , desde donde saltaba hasta la cima de la Me-
26 ADOLFO F. BANDELIER
sa, en donde la gente estaba dormida con los pies extendidos y
mataba a todos con un martillo . Esto es genuino folklore indí-
gena. No escuché ninguna tradición que atribuyera las ruinas a
los Incas. La tendencia de estos relatos, fuera de uno que dice
que " Malca " fué tomado por los españoles, es que Kuelap estaba
ya abandonada en los tiempos de la conquista. Considerando la
naturaleza del lugar y su posición dominante, seguramente habríar
hecho mención de ella los primitivos relatos españoles , si hubie-
ra sido ocupada en 1535 o posteriormente .
La altura de las ruinas sobre la Hacienda , según Werthe
mann, es de cerca de setecientos pies. Como se ha dicho , el farallón
se ve claramente desde el sendero de Chachapoyas. Por sende-
ro quiero decir el " camino" oficial a esta población , desde
las orillas del Marañón . Aunque ese " camino " se extiende cer-
ca de cuatrocientos pies más abajo y está cinco millas más lejos,
con cimas que se interponen , las ruinas de Kuelap se elevan aun
sobre ellas.
El plano y las secciones anexas dan una idea de la forma
y dimensiones de este risco . ( Fig. III ) . Es un trapezoide irregular ,
de gran extensión , de norte a sur, de diecinueve mil pies, y su má-
xima anchura ( de este a oeste ) de quinientos pies. Los lados de
esta " Mesa " son verticales. En el este , su altura varía entre cin-
cuenta y uno y veinte pies, siendo la mayor elevación de D. a B.
Hacia el extremo sur el muro baja considerablemente, también
hacia el norte, en donde, en F, termina en un ángulo sobre el que
reposa una estructura cuadrangular a modo de torre . La super-
ficie se inclina de oeste a este y tanto en su tercio septentrional
como en el meridional una fila superior de rocas se eleva sobre la
parte occidental de la superficie Ambas filas de la Mesa están
tan densamente cubiertas de monte que hube de abrirme paso
a través de ellas con machete . Los árboles están cubiertos con
parásitos, las matas obstruyen cada paso y gruesas trepadoras for-
man una maraña casi impenetrable. Con la ayuda de los indios ,
penetré dentro de este laberinto de vegetación , en muchos sitios
y en toda dirección . Fuera de las plantas espinosas o venenosas ,
mis indios parecían temer sólo al gato montés a causa de su irritas
ción cuando se siente sorprendido . Dicen que el puma frecuenta la
Mesa ocasionalmente, y notamos su proximidad algunas veces en
las noches, pero durante mi estada en las ruinas ( que fué de
siete días ) los únicos vertebrados que ví, fueron unos pocos pá-
jaros. En cuanto las lluvias han comenzado , dicen que la selva
pulula de insectos dañinos. Molestaban únicamente las garrapa-
RUINAS DE CHACHAPOYAS 27
tas y grandes hormigas rojas que más de una vez me obligaron
a cambiar de sitio mi teodolito. En Lirio, en el curso de las ex-
cavaciones , un par de enormes arañas ( mygale ) aparecieron jun-
to con los restos de cerámica, y causaron viva impresión entre mis
compañeros , lo que mostraba que los pequeños monstruos no eran
del gusto de estas gentes .
Este farallón es una fortaleza natural . ( Fig . IV a ) . La lade-
ra occidental de la cordillera es sumamente empinada ; la bajada y
la subida son igualmente trabajosas y no desprovistas de peligro .
Está cubierta con la misma clase de selva que la plataforma y des-
ciende por más de mil pies hasta el fondo , en donde corre un
arroyo de agua permanente . Esta garganta se llama Sicsij, y no
es sino una estrecha hondonada , como todos los llamados " va-
lles" en esta región Copio de mi diario, del 16 de Setiembre
de 1893 :
" El lugar es seguro , muy adecuado para la observación ,
pues domina vastas extensiones que se componen del acostumbra-
do laberinto de estrechas y profundas quebradas, laderas escar-
padas y crestas boscosas o desnudas. No hay picos agudos en
ninguna dirección . Un yermo de cordilleras y gargantas ; aquí y
allá trechos de campos y chozas aisladas".
El frente occidental del farallón está circundado , como
los otros lados, por una pared . (Fig. III y V, 1 y 2 ) . Su ele-
vación en B, es de treinta y nueve pies ( 39 ) y desciende gradual-
mente en talud hacia los extremos norte y sur. Así, la masa de
la roca está protegida por una cubierta de piedra de diferente
altura, con un perímetro de 4.100 pies, de los cuales 1840 co-
rresponden al lado oriental y 1800 al occidental y 366 al me-
ridional, mientras el extremo norte forma casi una punta. Este
muro no es de circunvalación ; está construído contra y no sobre
la roca y consiste en una armazón exterior hecha de paralelepípe-
dos de piedra primorosamente cortados y de tamaño desigual,
del grosor de cerca de tres pies, detrás de la cual está un relle-
no de ripio de dos o tres pies de ancho en la base y de dos a
ocho pies en la cúspide . En total representa unos 760.000 pies
cúbicos de albañilería.
Son dos las razones para cubrir los lados de un gran fa-
rallón con una armazón de albañilería. Primero, para prevenir
el escalamiento de la Mesa ; y segundo para prevenir la desinte-
gración de los riscos por la lluvia. El exterior del muro está
cuidadosamente tratado , y una ligera argamaza de barro unió en
un principio los bloques . En algunos sitios ésta ha desapareci-
a
do debido a las lluvias torrenciales que han
puesto en peligro algunas partes de la Me-
sa, en el curso de los siglos.
De este modo, con su cumbre hecha ca-
si inaccesible, la Mesa requería sitios o un
mecanismo para la subida. La naturale-
za proporcionó estos medios. En A (Fig.
III y a Fig. VI ) en el lado oriental, un cor-
bte profundo penetra en el cuerpo del fa-
rallón, extendiéndose hacia el occidente, en
una distancia de 202 pies. Esta hendidu-
ra natural forma un pasaje estrecho que
puede subirse rápidamente. En A tiene
una profundidad de 48 pies, mientras que
202 pies más lejos emerge sobre la super-
ficie de la plataforma. Casi al frente, en
Fig. IV. a) El promontorio
de Kuelap visto del Sur. b). B, (Fig. III y b, Fig. VI ) un corte similar
Entrada oriental por el la- penetra desde el oeste cerca de 112 pies ;
do Este. Kuelap. tiene 39 pies en la entrada occidental y
sale sobre la plataforma a 50 pies del pasaje oriental, de ma-
nera que hay dos estrechos planos inclinados que cortan la Me-
sa. Ambos son naturalmente desiguales y están ahora obstruí-
dos, en parte por desperdicios y en parte por la vegetación que
ha penetrado en todas partes. Un corte similar, también natu-
ral, en el lado oriental del farallón, se abre en C, (Fig. III ) pero
es corto y menos profundo . Se puede, pues, llegar a la plata-
forma por una subida general en dos puntos por el este y en un
sitio por el oeste. Puede también llegarse por el extremo norte,
pero con dificultad considerable E.
Este pasaje A tiene diversos anchos. ( Fig. IV, b ) . En la
entrada y por sesenta y cuatro pies hacia adentro , tiene ocho pies
en la base adelgazándose hasta cuatro arriba ; entonces sigue una
abertura de cincuenta y ocho pies, debido al natural deterioro ;
el resto empieza con un ancho de cuatro pies y se adelgaza hacia
una salida superior en donde las paredes artificiales se encuen-
tran en la cima, formando una larga entrada (Fig. VI, 1 ; V, 4).
La entrada desde el oeste tiene un ancho de diez pies en
la parte exterior, estrechándose gradualmente hacia el extremo
superior (Fig. V, 2 y VI , 2 ) .
Ambos pasajes están cubiertos con paredes semejantes a
aquellas que hacen frente al farallón . (Fig. V, 1 , VI y VII . En el
extremo superior, el pasaje oriental
estaba cerrado en un principio . Una
entrada trapezoide de seis pies de al-
to, de ocho pies en la base y poco
más de dos en la parte superior, fué
cortada en la roca y forrada con al-
bañilería. (Fig. V, 3 ) . Los pasajes
son hendiduras naturales, forradas con
piedra para impedir los dañosos efec-
tos de la erosión .
La superficie de la Mesa, como ya
se ha explicado, es desigual y ondu-
lada. Estas ondulaciones no pudie-
ron ser más que indicadas en el pla-
no, pues estaban sepultadas en el den-
so monte. La inclinación general es
de oeste a este, pero se nota también
una de norte a sur. Además, hay en-
2a
cima, como se ha dicho ya, una fila
de rocas de diversa altura. Al norte
de las entradas, se ha despejado un
cuadrángulo sobre la Mesa, de cerca
de treinta pies de ancho. (Fig. III ) .
En esta área, los edificios pueden es-
tudiarse con menos dificultad .
Como lo indica la tradición , Kue-
lap no era simplemente un lugar de
refugio en caso de peligro : estaba ha-
3 10 20 30 40 70 Bof! bitada permanentemente y era una
población fortificada, habiendo sido
V.-Detalles de la estructura del
muro de Kuelap . aumentada artificialmente su soli-
dez natural . Hay casas esparcidas
sobre toda la Mesa. En el espacio despejado pude loca-
lizar cuarenta y en lo que pude examinar de las secciones
boscosas, dęben haber unas trescientas habitaciones más. Esto
daría, para la tribu que vivía en Kuelap, una población de no
más de dos mil almas o seiscientos guerreros. Este número de
indios podía ser formidable en una posición casi inexpugnable.
Me refirieron una tradición según la cual Kuelap reunía 11.000
hombres armados en sus guerras con los indios de Huanca y Le-
vanto , pero esta afirmación, además de provenir de una fuente
que no inspiraba confianza ( 44 ) , es completamente absurda.
Las casas en Kuelap eran estructuras circulares de modes-
tas dimensiones, (Fig. III , VI y VIII ) , variando el diámetro ex-
terior de las que yo medí, entre 20 y 29 pies. (Véase planos ) .
30 ADOLFO F. BANDELIER
Sus paredes, de piedras quebradas mezcladas con barro, pocas
veces tenían más de 18 pulgadas de grueso . No quedan restos
de techos. Estas casas están, las más de las veces, reducidas a
un círculo que se eleva unos pocos pies sobre el suelo . Están
aisladas y también en grupos de dos o tres. (Fig. IX a ) . Las
excavaciones descubrieron el piso rústico de tierra pisoneada ,
con losas de piedra encajadas ocasionalmente. El suelo de la
plataforma es muy delgado y no se debe buscar habitaciones sub-
terráneas , pues los indios carecían de medios para remover la
roca sólida.
También medí estructuras circulares que se hallan sobre
una base maciza . Una de estas bases estaba a seis pies sobre el
suelo y tenía un diámetro exterior de 28 pies. Sobre ella se
elevaba propiamente la habitación, que medía 24 pies de través ,
exteriormente . Otra tenía una base de cuatro pies de alto , pero
su diámetro era de 50 pies y el de la estructura superior, 28 pies.
Adyacentes a estas se hallaban dos círculos más pequeños que me-
dían respectivamente 16 y 19 pies de través y que parecían ane-
XOS. En estos edificios y cerca de ellos, encontramos morteros
toscos de piedra , batanes , dientes de venado y cerámica del
tipo ya mencionado . También fragmentos de losas chatas para
moler o molinos de mano , como aquellos que se usan en toda la
costa occidental del Perú. Ningún vestigio de metal o de ins
trumentos de piedra, ni pedernal ni obsidiana . Me hablaron de
la existencia de hachas de metal, pero sin mostrarme ejemplares.
Es más que probable que muchos artefactos saldrán a luz inves
tigando las ruinas cubiertas por la maleza ( que no pude hace
debido a la prohibición ) . Las tribus de la selva del Amazo
Fig. VI. Detalles de la estructura interior y de la meseta de Kuelap.
b
a
$10 20 40 60 80 Tooft.
RUINAS DE CHACHAPOYAS 31
nas ( al igual de muchos indios de la selva del Perú y Bolivia)
usan hoy hachas de piedra ( 45 ) , y es casi cierto que las tribus
sedentarias también las poseen . Todo material perecedero ha
desaparecido . En torno de los bordes de las sólidas bases de las
casas, un círculo de planchas que sobresalen forman una tosca
corniza. (Véase diagramas) . En el d'enso monte de la parte
norte de la plataforma, me dirigí a un grupo de edificios circula-
res, uno de los cuales tenía una corniza hecha de mosaicos en
rombos. (Véase, Fig. X b ) . El trabajo de piedra de este edi-
ficio (el perímetro del cual era poco diferente del de los otros )
estaba tan bien hecho como sobre las grandes paredes y ví otros
que mostraban una manufactura igualmente cuidadosa.
En mi excursión a través del monte y la maleza no ví
ninguna estructura que pareciera servir para un propósito cere-
monial . Encontré una casa rectangular, muy pequeña y otra ( su-
mamente rudimentaria ) con los extremos redondeados. La to-
rre (En F, Fig. III y Fig. VIII , 4 y 4 a ) es cuadrangular y mi-
de 24 por 25 pies y es una masa sólida ; parece, por su posición ,
haber sido un miradero . Debo observar que los términos " circu-
lar" y "rectangular" deben ser comprendidos aproximativamen-
te . Las casas nunca son exactamente circulares y la torre es un
rectángulo aproximado.
La torre ( 3, 3 a, 3 b, Fig. VIII ) se halla , como se ha
dicho , sobre una eminencia de la selva , y la vegetación sobre
su cumbre es baja, de modo que se puede tener una buena
perspectiva desde ella , no extensa , sin embargo, como desde F.
(Fig. III ) . Es un cono truncado , invertido , siendo su diáme-
tro en la cumbre de 46 pies en la base de 40 pies y la altu-
ra de 15 pies . Recuerda su forma las torres de Sillustani al
sudoeste del Perú cerca del lago Titicaca. La masa de este edi-
ficio es de ripio y una armazón de paralelepipedos de piedra
bien cortados y colocados la forra hasta un grosor de dos pies.
Contra esta estructura y conduciendo hacia su nivel superior , se
halla un plano inclinado de tierra . Catorce pies adentro de donde
este plano inclinado llega a la cumbre, una abertura, de más de
tres pies cuadrados , da acceso a una cisterna en forma de botella
que va hacia abajo a través de toda la estructura y aun unos pocos
pies más abajo . ( Fig. VIII , 3 b ) . Es como los cuartos subterrá-
neos en forma de botella , para depósito , encontrados en las rui-
nas de Cajamarquilla cerca de Lima, también como las cámaras
en las torres de Sillustəni. Esta cisterna está forrada con muy
buena albañilería , cuidadosamente hecha y con las piedras enca-
jadas muy junto . En ella se había juntado el agua de las llu-
vias que caían por entonces en el lugar. Esta cámara parecía
a b
Fig. VII a . ) -Pasaje del lado E mirando a la salida superior. b) Pasaje E. mirando al Este.
una cisterna y la torre está colocada como para recibir la lluvia
desde cualquier dirección.
La fotografía adjunta no sólo da idea de la delicadeza
de la albañilería , sino también muestra la única clase de tallado
que ví en las ruinas . Representa la cabeza de un hombre y, pro-
bablemente hasta dos cabezas, en relieve. La figura ( o figuras)
son muy rudimentarias pero tienen el mérito de mostrar el toca-
do. De propósito coloqué al capataz de mis trabajadores, el
indio Pedro Huamán de Tingo, al pie, para demostrar como esto
adorno se parece al de los indios de Chachapoyas de la actuali-
dad. Son tan notablemente parecidos, que hacen sospechar que
el tallado puede ser reciente. (Véase fig. X a ) .
La sugerencia de que esta torre es quizá una cisterna, nos
lleva a la cuestión del aprovisionamiento de agua. Por lo que
se sabe hasta 1893 , no se ha encontrado agua permanente en
la Mesa. La densa vegetación absorbe toda la humedad y no
se pueden formar charcos en la superficie. Tampoco se encon-
traron fuentes o manantiales. Cuando Kuelap fué habitada, la
vegetación no cubría la meseta en masas tan densas como hoy,
y si se limpiara por completo , quizá saldrían a luz albercas que
contuvieran suficiente agua de lluvia para la población, como
en Acoma en Nuevo México. Hay un manantial pequeño de agua
perenne que corre en la garganta de Sicsij al pie occidental de la
Mesa . La bajada es larga y difícil , pero los indios aun la hacen ,
y también los blancos y mestizos cuando cazan y no es más em-
RUINAS DE CHACHAPOYAS 33
pinada ni más elevada que la de Barranca, de la cual las muje-
res de la población de San Mateo Ozolco en México Central
extraían el agua para sus menesteres domésticos en 1881 .
Aun sí Kuelap (como declara la leyenda ) se hallaba en gue
rra con las tribus de la vecindad y a veces hostigada fir.
memente, esta lucha no podía tomar las proporciones de un
sitio prolongado . Incursiones repetidas y fatigosas, disconti-
nuadas y reasumidas hasta que fuese posible una sorpresa o un
asalto , eran las únicas operaciones militares de que eran capaces
los indígenas en los tiempos primitivos. Por meses y quizá por
años, las mujeres de la Mesa hubieron de descender a Sicsij sin
ser molestadas ; una partida hos-
til pudo hallarse en acecho y en- Fig. VIII . Detalles de las estructuras
seguida pudo obligar a la gen- situadas sobre la plataforma superior
te a retroceder y conservar reser- de Kuelap.
vas de agua en la plataforma,
hasta que el enemigo fuese arro-
iado o retrocediera espontánea-
mente. En estas cordilleras d'en-
camente boscosas, las celadas y
sorpresas (poco practicadas en
las alturas estériles ) constituían
la táctica principal, como sucede
hoy entre las tribus errantes de
la selva.
No es probable que los indios
de la Mesa pudiesen practicar la ja ..
agricultura en ninguna forma.
2a
Hay escaso sitio para ello . Es
probable que sembraran en las
laderas o en el valle. Hay un gru-
po de casas redondas fuera del
gran muro oriental y las ruinas
de Lirio pueden ser las habita-
ciones ocupadas durante el sem-
brío y la cosecha (46 ) . Hay
un cierto número de edificios cir- 1.a
culares, solos o en grupos, dise-
minados entre el monte, en las
laderas y crestas cercanas a las
ruinas, pero el establecimiento за
sobre la Mesa es el único grande
y compacto.
تي في
10 20
Al Sud Sudeste de la Mesa se extiende
una cordillera más baja, recubierta sólo
con matorral y llamada Shundur. Shun-
dur puede ser una corrupción de Suntur
o Suntu, que significa en quichua, un
montón (47) , nombre dado a veces a
las casas circulares con techos cónicos de
paja ( 48 ) . El gobernador de Tingo
que me acompañó en el viaje a Kuelap
me sugirió esta explicación. Aunque no
hay montes en Shundur, las ruinas allí
b están más deterioradas que aquellas de
la Mesa. Constan de cerca de veinte
edificios redondos como aquellos descri-
tos, y de una pared que corre a lo lar-
go del extremo inferior del declive me-
ridional desde el E. S. E. , hasta el O.
N. O. , por cerca de 1660 pies. En su
terminación oriental voltea hacia el nor-
Fig. IX.- a) . Restos de casas circu- te y arriba de la ladera por cerca de
lares, Kuelap. b) . Antiguedades de
Kuelap y de sus alrededores, 300 pies hacia la cresta , sobre la cual
están agrupadas las casas. Entre el ex-
tremo sudoccidental de Kuelap y Shundur hay una depresión y
la pared de la última está colocada en forma de proteger el pe-
queño establecimiento desde el oeste, a donde es posible acer-
carse a lo largo del extremo de la garganta de Sicsij . Esta pared
está reducida a poco más que un contrafuerte . No es posible
decidir si Shundur fué un anexo de Kuelap, un establecimiento
independiente o que fué abandonado previamente. No encon-
tramos nada que revele su edad relativa y ningún artefacto fue-
ra de los fragmentos de cerámica acostumbrados.
Las grandes paredes de Kuelap también han comenzado
a desmoronarse . En muchos sitios se desploman como consecuen .
cia de su desintegración. La lluvia constantemente arrastra la
argamaza de las junturas y la vegetación penetra a través del mu-
ro o corroe las fisuras con raíces y enredaderas. ( Fig. VII ) . En los
pasajes que entran al farallón viniendo del este, árboles de dos
pies de diámetro han perforado la albañilería . El hombre ha con
tribuído a esta destrucción . En muchos sitios, el exterior ha sido
destrozado en busca de tesoros. Este vandalismo reveló , que a lo
largo de toda la pared , a cinco o seis pies del suelo , existen nichos
funerarios cerrados con bloques de piedra . Ví muchos de estos
nichos y obtuve en algunos cráneos humanos y huesos. Todo lo
demás había sido extraído, aunque pude saber que jamás se ha-
RUINAS DE CHACHAPOYAS 35
bía encontrado algo más que restos humanos . No se me permitió
abrir ninguno .
Los nichos eran de diferentes tamaños y por lo general
suficientemente espaciosos para un cuerpo en cuclillas. Cuanto
a los cráneos, me remito a la lámina adjunta así como para los
demás artefactos que obtuve en la región de Amazonas . (Fig .
IX, b ) .
El gobernador de Tingo , Tuestas, me dijo que cuando
aun era muchacho, había visto la ladera oriental de Kuelap cu-
bierta de cráneos y esqueletos . Esta exposición me fué hecha
sosteniendo una tradición según la cual la Mesa estuvo habitada
cuando Alonso de Alvarado llegó por primera vez a Chachapo-
yas y que los españoles, cuando sitiaron Kuelap , habían muerto
de hambre ( 49 ) . También me aseguró que habían tomado
cierto número de " momias" ( 50 ) de la ladera oriental de las
ruinas. Es curioso que , mientras los restos humanos se han de-
sintegrado casi por completo, en los nichos bien protegidos, han
permanecido intactos en el suelo delgado de la ladera por cerca
de tres siglos y medio .
Por lo tanto, las gentes de Kuelap practicaban la sepul-
tura en nichos, en la gran pared que cubre el perímetro del fara-
llón, por lo menos , en la mayoría de los casos. Más abajo (co-
mo pronto tendré ocasión de demostrarlo ) se usaban cuevas con
el mismo propósito . Pero alrededor de Kuelap no hay cavida-
des naturales ni he oído hablar de que existieran artificiales . Sólo
puedo sospechar, según lo que ví después, que los cadáveres eran
colocados en cuclillas y posiblemente de través , como en muchos
entierros aimaras .
Se descubrió en una de las casas , algo así como un banco
o asiento de piedra , un tosco pilote apoyado contra uno de los
lados. En otra, había sido tapiada una puerta de dos pies de
ancho demostrando que el abandono del edificio tuvo lugar sin
prisa . Muchos de los morteros y batanes estaban rotos y los
fondos de algunos recipientes estaban perforados , como si hubie-
ran sido “ muertos" , como hacen los indios de Nuevo México con
la cerámica que ya no sirve. La historia que me relataron, de
que Kuelap fué abandonada como consecuencia de una epidemia ,
puede haberse originado a causa de los esqueletos que el gober、
nador de Tingo vió esparcidos sobre la ladera . puede también
derivar alguna confirmación de los signos mencionados anterior-
mente, los cuales en Nuevo México, servirían para probar un a-
bandono lento y gradual .
Fig. X.-a ) El Sr. Bandelier y sus acompañantes. Nótese las figuras romboidales
en relieve que ornamenta la parte superior de uno de los muros de piedra de
Kuelap.—b) . Cabeza humana grabada en una piedra .
Circula también una historia entre los habitantes blancos
y mestizos , y es que cuando se construía la gran pared, aquellos
que se negaron a trabajar fueron emparedados vivos. Esto es
con toda claridad un " mito de observación " ( 51 ) .
Está manifiesto que Kuelap fué una población de aborí-
genes agricultores que residían en el farallón por seguridad . Es-
te aspecto no es excepcional en la región, aunque Kelap es el
ejemplo más notable que se conoce. Todas o casi todas las an-
tiguas ruinas se hallan mirando el fondo del río , y más de una
muestra restos de una plataforma cubierta de albañilería, semejante
a Kuelap. La naturaleza del terreno obligó al indígena a morar
sobre las laderas y las crestas. No podía limpiar el fondo cu-
bierto de monte con herramientas de piedra o cobre, y quemar
la selva no reportaba provecho alguno ; seis meses más tarde to
do habría estado nuevamente cubierto de vegetación. Además,
las corrientes que riegan los valles son torrentes, sujetos a cre-
cientes súbitas y perjudiciales. Para escapar de ellas, los nati-
vos tenían que vivir en las vertientes y las crestas.
Parece, por lo poco que he podido informarme acerca de
las primeras expediciones españolas en el distrito de Chachapo-
yas, que sus habitantes estaban divididos en tribus independien-
tes , algunas de las cuales en un principio formaron una confede-
RUINAS DE CHACHAPOYAS 37
ración contra los europeos. Mientras no había peligro exterior ,
estas tribus guerreaban una con otras con frecuencia ( 52 ) . De
aquí que las precauciones contra la agresión , más que otra cosa,
determinaron la elección de un sitio para vivir
Las historias y tradiciones son muy contradictorias acerca
del último destino de Kuelap. El mismo indio anciano que me
refirió la historia de la muerte de sus habitantes por un brujo de
Quemia, también aseguraba que la gente había sido exterminada
por una epidemia ! No todos, pues al mismo tiempo hablaban
de sobrevivientes que se retiraron a Conilo, Chiringote ( 53 ) y
Santo Tomás de Quillay !. El sitio no está mencionado con su
nombre en ningún documento primitivo accesible a mí, ni he en-
contrado descripción alguna que recuerde aun débilmente Kuelap ,
o alguna afirmación que ayude a inferir que los españoles la vie-
ron. Algo tan sobresaliente, sin embargo, no podía escapar a la
atención, si hubiera sido habitado en 1536 ( 54 ) . De aquí de-
duzco (hasta obtener alguna otra información ) que el lugar fué
abandonado antes de que cualquier hombre blanco visitara Cha-
chapoyas.
El crecimiento de árboles en Kuelap, no permite formarse
un criterio acerca de la fecha aproximada de su abandono. Los
árboles, como se sabe , crecen con gran rapidez en los trópicos.
Bajé de Kuelap por otra trocha. Al pasar cerca de la
empinada elevación de Incupuy pude distinguir las ruinas de su
cumbre, pero no las visité. Parecían más pequeñas que las de
Kuelap y aseguran que los edificios se parecen a ésta última , en
cuanto a su construcción . Pero las tempestades barrían la región
y habría costado mucho tiempo y trabajo abrirse paso a través
del monte y la maleza. Así pues, regresé a Tingo , para de allí
visitar las ruinas diseminadas a lo largo de la garganta del río
Utcubamba .
En Tingo las alturas retroceden del río por corta distan-
cia, pero pronto se aproximan de nuevo formando una estrecha
entrada con rocas verticales sobre el oeste, declives muy empi-
nados sobre el este, cubierto densamente con plantas espinosas.
Sobre este lado y cerca de una milla más abajo del río de Tingo ,
las ruinas de Macro se ven desde la trocha. La fotografía anexa
está tomada de la orilla opuesta . (Fig . II a ) . El plano mues-
tra 21 casas circulares (Fig . XI , 1 ) construídas contra la ladera
que es casi vertical. ( Fig. XI, 1 a ) . Las medidas son sumamen
te difíciles. Algunas de las casas tienen una decoración que se
encuentra en la madera de Kuelap y representada en la Fig.
X. b., rombos en trabajo de mo-
saico rudimentariamente ejecuta-
dos. El tamaño de las casas no
es diferente de las de Kuelap ,
Shundur y Lirio , ni tampoco su ja
construcción. Macro puede ha-
ber amparado en las inmendia-
ciones unas cien almas. Su ele-
vación sobre el valle y las ro-
cas perpendiculares en su espal-
da, hacen difícil un ataque, pe-
ro puede con facilidad ser priva-
da de agua . Copio de mi dia-
rio de 24 de Setiembre de 1893 :
"Pasamos a lo largo del río ,
más abajo de Magdalena , des-
pués de cruzar la corriente sobre
el puente cubierto . Caña de azú-
car en pequeños trechos , muchos
naranjos y las chozas habitua-
les ..., luego trepamos por las за
laderas cubiertas con vegetación
espinosa y achaparrada , luego
dimos vuelta por un elevado ris-
co; después de torcer alrededor
de algunas empinadas y abrup-
tas alturas , nos detuvimos en un 50 100 200 400 600 800
trecho de caña de azúcar sobre Fig. XI. 1 y la. ) .- Casas circulares
la orilla derecha, sobre la cual , construidas contra una ladera casi
en la ladera muy empinada cu- vertical, 2 y 2a . ) Ruinas de Aymara-
bierta con cactos y otras plantas bamba. 3 ) Ruinas de Shivanu Cunga.
espinosas, también con maguey, se elevaban tres filas de estruc-
turas redondas, la más baja de las cuales se halla a una elevación
de 195 pies sobre las orillas del río . Fué pesado trepar esta
ladera, pues cada paso debía ser abierto con machete. Al lle-
gar encontramos que las ruinas eran tres filas superpuestas de ca-
sas circulares, algunas de un piso , otras de dos pisos, exactamen-
te iguales a aquellas de Malca y otras que ya había visto . Ple-
gándose a la naturaelza del terreno , la forma circular ha sido pre-
servada exteriormente ... o algunas casas están unidas como pa-
ra presentar un frente ligeramente ondulado . Todas las paredes
están bien construídas y tienen el grosor usual de dieciocho pul-
gadas. Pequeños nichos en las paredes, sin ventanas, pero en un
RUINAS DE CHACHAPOYAS 39
sitio una Olla estaba empare
dada como para servir de nicho , y
una piedra esculpida también hundida en la pared , represen aba
la cara y parte de un cuerpo humano " .
"Tres de las casas de la fila superior, tienen un borde
de mosaicos en forma de rombo, pero no vimos nada más de
importancia, ni aun trozos de cerámica . Algunos de los cuar-
tos están en parte excavados en la roca y una pared delgada de
piedra ha sido colocada contra la superficie natural . Las casas
están claramente , en parte , sobre una platafrma O base que sir-
ve de subestructura y cimiento . . . Sobre las alturas del lado o-
puesto del río, hay diseminadas casas circulares y yendo hacia
Magdalena encontramos muchas de la misma descripción sobre
las laderas hacia el río y descendiendo del pueblo " .
Desde Tingo seguí el río de Utcubamba nuevamente has
ta Sargento , en donde permanecí cuatro días, aprovechando los
intervalos entre las tempestades para examinar las ruinas de la
vecindad .
Cerca de una milla de Sargento y sobre un hacinamiento
de chozas modernas que llevan el nombre extraño de Oclél ( 55 ) ,
están las ruinas de Aymará-Bamba . Este nombre es interesante
y significa "llanura de los aymaras" . Se levantan sobre una la-
dera graduada cerca del fondo (Véase Fig. XI, 2 y 2 a ) y com-
prende cerca de veinte casas redondas , algunas de las cuales se
encuentran en una quebrada que forma el límite septentrional
del antiguo establecimiento . A través de él, así como a tra-
vés de la quebrada meridional , han sido levantados, represas
o contrafuertes que recuerdan los diques en los lechos de los
torrentes de Sonora ( al norte de México ) y se llaman " Ban-
quitos " . Muchas de las casas, sin embargo , se hallan en una
colina entre ambas quebradas. La parte más alta de las rui-
nas es de 185 pies sobre el valle . Aquí ví cierto número de
" Batanes" ( 56 ) y obtuve una piedra de moler muy bien hecha .
Los fragmentos de cerámica eran exactamente iguales a los de
Kuelap, negros y blancos o sin líneas decorativas.
A una hora de cansada subida sobre esta ruina , sobre una
cresta estrecha a cerca de mil pies sobre el fondo , sepultadas en
densa maleza , están las ruinas a que se da el nombre de Tshu-
Shin, pero que son mejor conocidas por Shivanu Cunga. ( Fig. XI,
3 ) . Este último tiene una palabra quichua : Cunga, que significa un
punto o cresta que puede pasarse , y es apropiada para el sitio . Pa-
rece ser el nombre más reciente . Tshushin no es quichua . Me remi-
to al plano para tener una idea del lugar. Las casas circulares,
40 ADOLFO F. BANDELIER
en número de cuarenta , se hallan sobre una meseta estrecha y
alargada, protegida por un muro de piedra imitando en menor
escala la pared de Kuelap . Tiene sólo cuatro pies de alto y está
construído más para prevenir que se desmorone la tierra que se
halla atrás, que como defensa. En un lugar de esta pared ví un
plano inclinado partido, como aquellos de la costa peruana en
Surco, Pachacamac y Chan-chan. ( Fig . XII , 4 ) . Esta doble subida,
cada sección de la cual es de cerca de 14 pies de largo y de
cinco pies de alto ( siendo la primera inclinación más baja que el
muro) conduce a una meseta sobre la cual se hallan las casas.
En su extremo meridional y algo abajo está una estructura an-
gular (Véase Fig. XII 1 ) también de piedra , mejor construí-
da que las casas redondas y que sugiere un origen es-
pañol por su patio que se parece a un cementerio. Tie-
ne una ventana y algunos nichos y en uno de estos en-
contré los restos de lo que la gente me había dicho que era una
"momia" . Sólo había quedado unos huesos y pedazos de una
tela azul oscura . El cráneo había desaparecido . Por su tama-
ño parecían ser los restos de una mujer y tuve la impresión de
que habían sido colocados después del abandono del lugar ; qui-
zá con propósitos de brujería . Sobre el pasado de estas ruinas
que formaban un establecimiento dos veces mayor que Macro y
Aymara- Bamba, no pude saber nada . La gente aseguraba que
la estructura cuadrangular había sido una iglesia, afirmación a
la cual las apariencias daban algún apoyo . La cerámica es idén-
tica a la de Kuelap y otros puntos de la vecindad . Tshushin es
probablemente el lugar en el cual, según me dijeron , se había
encontrado alfileres de cobre y cucharas de cobre.
Al norte de Tshushin y a plena vista de estas ruinas, ps
ro algunos cientos de pies más arriba , unas lomas circulares co-
ronan una elevación densamente cubierta de herbaje, a la que
se le da el nombre de Pucará. Pucará, es tanto quichua como
aymara y designa un lugar de seguridad, no necesariamente for
tificado o amurallado , sino una posición naturalmente fuerte,
habitada u ocupada. Estas ruinas se hallan , efectivamente , en
una situación notablemente favorable para la defensa y obser-
vación . No tan elevada como Kuelap, pero dominando un ex-
tenso panorama , goza , además , la ventaja de tener guas peren-
nes. No pude, debido a un fuerte aguacero , visitar el lugar ín-
tegro . La Pucará principal conserva aún porciones de defensas
contra la roca ; el trabajo de piedra es aun mejor que el de la gran
pared de Kuclap , y sobre la cima se encuentran los residuos de
unas veinte casas redondas y de algunas cuadrangulares ; también
de cercados cuadrangulares conectados con
las casas. (Fig. XII , 2 y 3 ) . La segunda
Pucará está más alta que la primera y en
ella se veía íntegra, una de las paredes
laterales. Mide 22 pies de largo, tiene
dos pies de alto en la parte superior y el
grueso de cinco pies en un lado . El nú-
mero de casas es también de 20 . Al no-
roeste de estas, separada de ellas por una
profunda hendidura, se halla una tercera
sobre una colina y, no muy lejos, están los
residuos de una pared circular. Estos cua-
tro grupos parecen haber formado un con-
glomerado. Los fragmentos de cerámica
(que son los únicos artefactos que noté)
eran de la misma clase que los de Kuelap.
Mientras estuve en Sargento, oí hablar
de una " momia" en una cavidad natural
cerca del fondo , en Aymara - bamba . Es
taba tan destruída que sólo se pudo con-
servar el cráneo y pedazos del vestido . Es-
tos pedazos representan una cubierta ex-
terna de tosco algodón semejante a las de
las antiguas tumbas de la costa ; un peda- 3
zo de vestido, negro y blanco ; y una fa- 510 201 50 100ft
ja de dos colores. Después supe que en
la vecindad abundan las cavidades natura- Fig. XII, 1 , ) Una parte de las rui-
nas de Shivanu Cunga . 2 y 3. ) Rui-
les y resquebrajaduras usadas antiguamen- nas de Pucará cerca de Tschusin , 4)
te como tumbas. Muchas de ellas son de Detalles de los muros de Shivanu
difícil acceso y es natural que los indíge- Cunga .
nas hayan recurrido a ellas. El fondo era montuoso y las lade-
ras continuamente barridas por lluvias torrenciales, de manera que
los huecos en las rocas, hendiduras y grietas eran los úni-
cos sitios en donde se podían conservar los cadáveres. No estoy
seguro , sin embargo , de que los restos encontrados cerca de Ay-
mara-bamba sean antiguos. Los tejidos son sospechosamente pa-
recidos a los de la costa . Si se encontraran en mayor número, eso
podría tal vez indicar que los primitivos habitantes usaban el
mismo vestido que los de la costa peruana . Obtuve también unas
pocas piezas de cerámica entera, pero eran, con sólo una o dos
excepciones, de las orillas del Marañón , al oeste. Dos de ellas
recuerdan la antigua cerámica plástica de la costa. Una tiene
un barniz verdoso que puede ser debido a calentamiento subse-
42 ADOLFO F. BANDELIER
cuente . Estas vasijas se hallaban en manos de particulares y ha-
bían servido para usos domésticos por muchos años . No es im-
probable que soportaran un nuevo cocimiento accidental . ( Fig.
IX, b ) ) .
Abandoné Chachapoyas el 11 de Octubre . El tiempo no
permitía posteriores exploraciones y además, me llamaban de la
costa, con noticias importantes .
Durante mi camino hacia Chachapoyas, en Setiembre , me-
dí en Chauar ( 57 ) , entre Leymebamba y Suta, algunas ruinas,
que están muy deterioradas . Parecían ser muros del tipo de aque-
llos de Pucará, construídos contra la ladera de un cerro boscoso.
No ví artefactos. Las menciono aquí , ya que el camino que to-
mé a mi regreso se desviaba del camino real antes de llegar a
Suta. El grupo que me acompañaba, que dirigía el Prefecto en
persona, cruzó el río en Lope- cancha hacia el lado oeste y pasa-
mos la primera noche en la Hacienda de Sumén en una garganta
cubierta por la vegetación habitual. El valle es excesivamente
estrecho y los campos de trigo, maíz y cebada son simples pe
dazos. En Sumén me mostraron una cavidad natural, muy arri-
ba, en el lado opuesto , la que decían que contenía "momias" .
Aquí también me repitieron la historia del abandono de Kuelap
a consecuencia de la venida de los españoles. Se hablaba de res-
tos antiguos, en especial de cavernas y casas erigidas contra las
rocas, propósitos confirmados por los numerosos riscoз que aso-
man a lo largo de las cumbres. Aseguran que Santo Tomás de
Cuillay es un sitio en donde las cavernas habitadas están mejor
representadas y el Prefecto insistía en que lo acompañara a unas
minas de oro abandonadas en esa vecindad . Cuillay ( 58 ) se la-
Ila sobre una meseta sobre una profunda hendidura y tenía, en-
tonces, mil habitantes, en su mayor parte indios ; con una iglesia
y algunas casas más grandes de piedra y adobe, en tanto que
la mayoría son chozas . Me señalaron las cavernas desde la po-
blación ; están sobre el borde de un risco del frente y parecen ser
unas doce vecinas unas de otras. Para visitarlas hubiese requeri-
do más tiempo del que podía disponer, mejor estado de salud
y menor lluvia . Fuimos a las llamadas minas , algunas de las cua-
les eran antiguas explotaciones abandonadas cuando los españo-
les fueron expulsados del Perú. Fueron nuevamente trabajadas
por un corto período , hace cincuenta años , por un inglés a quien
la gente del pueblo arrojó fuera . Treinta años después, se hizo
otro intento con capital nacional, pero también fracasó. El oro
está incrustado en cuarzo y el porcentaje es calculado tan di
RUINAS DE CHACHAPOYAS 43
versamente que no vale la pena repetirlo . De Santo Tomás re .
gresé al Marañón, a Balsas, por vía de Gollón, dejando hacia el
este las ruinas de Puma-Cocha. Dicen que estas ruinas son Inca.
Su aspecto general no está de acuerdo con esta opinión, ni tam-
poco se parecen a Kuelap. Lo que ví viniendo a Chachapoyas fué
un valle pequeño cubierto de fino césped y flanqueado por cerros
empinados cubiertos con helechos y maleza baja. Un límpido
arroyo corre a través del valle y las ruinas están diseminadas so-
bre la ceja de los cerros más bajos. Parecen casas de piedra cua-
drangulares con cercados, con paredes cuidadosamente construí-
das, pero no de la albañilería perfectamente ajustada caracterís-
tica de los edificios Incas. Una colina baja y sin forma se en-
cuentra en el fondo del valle. Puma-cocha se halla cerca del
borde de la vegetación arbórea y recibí la impresión de que n 、
había sido un establecimiento de mucha importancia ( 59 ) . El
Dr. Middendorf visitó Chachapoyas pocos años antes de mi via-
je a Amazonas, exclusivamente en busca de los restos de los In-
cas, y me aseguran que regresó desilusionado , sin haber encontra-
do rastro alguno de la arquitectura Inca. Tuve la misma impre-
sión.
Es verdad que la choza o casa circular de piedra y barro,
con techo de paja se usa hoy ( 60 ) . Las habitaciones en Kue-
lap y otros lugares son del mismo tipo , de aquí que los indios
actuales o copiaron la arquitectura de antecesores desconocidos
o pertenecen al mismo tronco . La casa circular es común en la
vieja Puna del Perú y Bolivia y en este último país parece ser un
tipo tan antiguo como el cuadrangular. En Amazonas el cua-
drangular ha reemplazado al redondo . Todavía, en Bolivia cen-
tral, la forma redonda se da en su mayor parte a las dependen-
cias o despensas y a anexos de la propia habitación .
Mi viaje de Santo Tomás a Gollón hube de hacerlo a tra-
vés de un ángulo de la Jalca o Puna y en medio de una tempes-
tad de lluvia, granizo y collisca . Constantemente estábamos en
una densa nube . Subsistía el temporal cuando descendimos a la
templada y hermosa garganta en donde se encuentra la hacienda
de Gollón. No tuve noticia de que hubiesen ruinas en la vecin-
dad. Después de cruzar quebradas arboladas, subimos a un es-
polón de los lados, en donde el sendero corre a lo largo de al-
gunos de los más horrorosos precipicios que he visto. Las pare-
des son, por cientos de pies, tan lisas como de albañilería y la
senda a menudo es a duras penas lo suficientemente ancha para
permitir el paso de un caballo o mula. Me sentí decididamente
aliviado cuando acabamos de
salvar estos trechos que dan vér-
tigo, y cuando la cresta de Ca-
chaconga, también peligrosa por
la roca que se desintegra y su
empinamiento, quedó atrás. Des M
de su cumbre vimos de nuevo
el precipicio por el que corre el
río Marañón por lo menos seis
pies abajo ( 61 ) . El descenso a
sus orillas en Balsas se hizo en
cuatro horas. Nos hallábamos
en el camino natural hacia la cos-
ta (62 ) .
Balsas es una aldea y, como
indica lo anterior , está en una
profunda garganta , sobre las o-
rillas del senagoso y rápido Ma
rañón . Su elevación sobre el mar
es (según Raimondi ) sólo de
tres mil pies ( 63 ) ; el clima es
cálido. Prevalecen las plantas
espinosas , altos Cereus abundan
tanto como en la parte superior 2
del río Yaqui , en Sonora . No 10 20 50
pude menos de recordar vívida-
Inente las gargantas de Yaqui en Fig. XIII. Otras ruinas cerca de
Durazo y Guassavas , cuando ví Balsas.
los matorrales y Cactus arborífe-
ros de esta parte del Marañón y la analogía es recalcada por
la temperatura y el escenario . En el norte , o lado del Amazo-
nas, en donde se halla Balsas , el fondo se ensancha algo más ; en
el otro lado hay escaso sitio para el cultivo , pero lo hay en Ace-
quia , aunque con mucho menos terreno a nivel . Cerca de Bal-
sas , se cultiva coca de inferior calidad . El Marañón corre a
través de precipicios semejantes en una distancia considerable
y hay pocos establecimientos en sus orillas hasta el Pongo de
Manseriche ( en donde entra a la cuenca propia del Amazonas ),
más de dos grados al norte y cerca de un grado al este ( 64 ) .
Aunque oí hablar de ruinas en las largas y profundas quebradas ,
parece que no hay ninguna de importancia , lo que también debe
inferirse de las primitivas descripciones . Pero me aseguraron que
RUINAS DE CHACHAPOYAS 45
existían ruinas en la inmediata vecindad de Balsas y, por lo tan-
to, procedí a examinarlas.
Encontré que ninguno de los edificios parecían ser de ma-
nufactura Inca, pero eran superiores a lo que ya había visto en
Chachapoyas, y más bien se parecían a la llamada " iglesia" en
Tshushin . En las laderas existen restos de antiguas terrazas y so.
bre las crestas, estructuras cuadrangulares y construídas con pie-
zas de duro granito con cristales de feldespato , que es la roca
que allí existe . Me remito a los planos y diagramas adjuntos.
( Fig. XIII ) . Inmediatamente encima del río hay una depre-
sión ( 1 y 1 a, Fig . XIII ) semejante a un doble tanque de cua-
tro pies y forrada con una pared interior de piedra. Lə separa-
ción está hecha por una doble pared llena con ripio,
del ancho de ocho pies. Los fragmentos de cerámica
que se encuentran alrededor de las ruinas se parecen a los de los
otros sitios de Amazonas, pero hay, además, vajilla acanalada
y algunos con decoraciones que representan formas extrañas hu-
manas y de animales . Esta última recuerda la cerámica plástica
que obtuve en Sargento y que me aseguraron provenía de
Mendan .
Con respecto a la edad de las estructuras es probable que
no preceden en muchos años al período de la Conquista. Se
sostiene basándose en la autoridad de un sacerdote que adminis-
traba "Reque" , una población de la costa, en donde una de las
lenguas de la costa se hablaba en 1644 , que ese mismo idioma era
usado por los indios de Balsas quienes serían descendientes de
los indios de la costa trasferidos al Marañón menos de doscien-
tos años antes de 1644 , a consecuencia de las incursiones de los
Incas sobre sus poblaciones ( 65 ) . Si esta afirmación fuera con-
firmada por otro conducto , valdría la pena buscar el origen de
algunos nombres locales a lo largo o cerca del Marañón, en-
tre las lenguas de la costa del Perú. Nombres como Tupeng,
Mendan y otros parecidos, no parecen ser quichuas. No he po-
dido averiguar hasta qué distancia más allá del Marañón , pueden
haber llegado las anunciadas " colonias " de la costa .
Dejé Balsas el 20 de Octubre , regresando pausadamente
a Cajamarca en cinco días. Fuertes lluvias y demora de las re-
cuas, me detuvieron en Celendín por dos días, durante los cua-
les no fué posible efectuar ningún trabajo en el campo . Mi via-
je en el departamento de Amazonas había sido solamente un re-
conocimiento, que probó que en esta seción del Perú septentrio-
nal , existía un rico campo para la investigación arqueológica y et-
R
46 ADOLFO F. ' BANDELIE
nológica. Pero , aun cuando se lleven a cabo tales investigacio-
nes, el resultado será dudoso , hasta que se puedan obtener do-
cumentos que contengan mucha mayor información detallada
(por supuesto auténtica ) sobre los indios de Chachapoyas en su
primitiva condición, de la que por ahora se conoce. Sin el apo-
yo de información documental, el pasado de un pueblo y su cul-
tura queda simpre sujeta a conjeturas, por lo menos en cierta
tensión.
New York City, Febrero , 12 , 1907.
1 ) .—Antonio Raimondi : El Perú, ( T. III , Lib . II , Cap. XXVIII .,
pág. 529 ) . Altura 2328 metros o 7636 pies. Estas cifras son las del Sr.
Werthemann, un ingeniero civil y de minas que ha residido en el Perú
por mucho tiempo .
2 ) .-Raimondi, El Perú ( id . ) indica como temperatura anual:
18.8 C. , según Werthemann . Iguaì a 59. 7° F. Pero no se cuanto tiempo
comprenden las observaciones .
3 ) .—Llamado en México Ahuacate, Persea gratissima .
4) .— Lucuma obovata ; ver Raimondi, Elementos de Botánica ( Li-
ma, 1857. " Indice de los nombres vulgares” ) .
5 ) .—Ochroma piscatoria ( Raimondi id . )
6 ) . -También llamada Vituya. Raimondi, Perú. ( Vol . III , Lib . II,
pág . 529 ) Altitud 1963 metros o 6438 pies .
7) .--En el Atlas del Perú por Raimondi, fol . 12, la altura del
pueblo está indicada como a 2891 metros o 9482 pies .
8) . Atlas del Perú, Raimor:di, fol . 7, los Aguarunas están colo-
cados al S. de la gran curva del Marañón más o menos en la latitud
4,30 .
9) . Es costumbre exagerar el número de indios que vagan All
las selvas. Sus constantes desplazamientos son la causa de ello . Por ejem-
.
pio, he oído asegurar seriamente que los Campas o Chunchos eran cien-
tos de miles .
10) . No sería fácil , por ejemplo , identificar muchas de las tri-
bus mencionadas por Tschudi. Peru Reiseskizzren aus den Jahren 1838-
1842 (Vol . II , pp . 222 y sig ) , con los nombres de los conglomerados de
indios salvajes nombrados en el Compendio histórico de los Trabajos, Fa-
RUINAS DE CHACHAPOYAS 47
tigas, Sudores y Muertes que los Ministros evangélicos de la Seráfica Re-
ligión han padecido por la Conversión de las Almas de los Gentiles en las
Montañas de los Andes, pertenecientes a las Provincias del Perú ( Lima,
1852 , por el Padre José Amich S. J. )
11 ) .—Chacha, según Tschudi, Die Kechua Sprache, Worterbuch
( 1853 , pág . 232 ) significa : " sacudir el polvo de los vestidos" . Cuando
menciona la palabra Chachapoyas no da traducción . Tampoco lo hace el
Padre Diego Torres Rubio, Arte y Vocabulario de la Lengua Quichua ( Li-
ma, 1754 ) En aymara , Chacha significa hombre o marido . Ver Padre
Ludovico Bertonio, Segunda Parte del Vocabulario Aymará (Julio 1612,
fol . 68) . Hoy Puyu se usa para designar una pluma en aimara y se tra-
duce así en el Vocabulario de las Voces usuales de Aymara al Castellano
y Quichua (La Paz, 1894 , pág . 17 ) . Hay escasa seguridad de que deri-
ve de estos datos . Pero hay una aseveración singular de Garcilaso de la
Vega , en Comentarios realeș ( Vol . I, Consulté la edición princeps publi-
cada en Lisboa, en 1609, con el colofón de 1608 , Lib . VIII , Cap . II,
fol . 198 ) . El llama a los Chachapoyas " Chachas" y añade : " que también
admitían este nombre" . Chacha , como ya se ha dicho, significa hombre
en aimara . "Puhuyu" en quichua, significa nube, niebla o neblina . Gar-
cilaso (fol . 197 ) también dice que el Padre Blas Valera aseguraba que
Chachapoyas significaba " lugar de hombres fuertes" . Hasta no tener
otras informaciones no concedo fe a esta explicación .
13 ) .—Sólo se dan los nombres de las localidades, sin referencias
directas a algún apelativo tribal, exceptuado el ejemplo señalado en la no-
ta precedente.
Ver Antonio Herrera : Historia general de los Hechos de los Caste-
llanos en las Islas la Tierra Firme del Mar Océano . ( Ed . de 1726. Vol
II, Decada V, pág . 4-97-172 etc ) . Pero también escribe Chachapoyas.
14 ) .— Herrera, Historia general (Vol. 11 , Dec. V. pág. 171 ) , po .
ne fecha de 1535. En los Primeros Descubrimientos y Conquistas de los
Chachapuyas por el Capitán Alonso de Alvarado ( en el vol . IV de las
Relaciones geográficas de Indias, último apéndice , págs. II y sig. ) no se da
fecha, pero la partida de Alvarado para este reconocimiento preliminar está
indicado , " después de haber ( Pizarro ) despedido en el Cuzco a D. Diego
de Almagro, que iba a su descubrimiento de Chiriguana o de Chilli..."-El
acuerdo entre Pizarro y Almagro después del cual Almagro se dirigió a
Chile, lleva fecha de 12 de Junio de 1535 , luego Alvarado empezó su pri-
mer viaje a Chachapoyas , parece que en la segunda mitad de aquel año .
Iba acompañado por trece hombres : Primeros Descubrimientos y conquis-
tas de los Chachapuyas ( pág . II ) . Esta expedición sólo llegó hasta Co-
chabamba ( Idem , pág . III ) , " y él después de haber hablado largo con
los señores y tomado dellos noticia de la tierra de adelante y esforzándolos
con la amistad de los españoles, volvió a Trujillo , de donde no paró hasta la
man a informar al gobernador de lo que pasaba .. .`." Los Primeros Descu-
brimientos son tomados de la tercera parte de Cieza de León, Crónica del
Perú MS . (pág . II ) . Siguiendo estos capítulos de Cieza se halla una Me-
moria de las Cosas primeras que acontecieron en los Chachapoyas , escrita
por un indio llamado Juan de Alvarado y en la cual se dice que Alonso
48 ADOLFO F. FANDELIER
de Alvarado pidió licencia para explorar Chachapoyas : año y medio , po-
co más o menos después de poblada esta ciudad de Lima ... ( pág . XIV ) .
El acta de fundación de Lima lleva fecha de Enero , 18 , 1535 : Libro prime-
ro de los Cabildos de Lima . (Vol . 1 , Lima, 1888 ) , pág . 10 ) . Esto colocaría
el primer viaje de Alvarado en la segunda mitad de 1536. No confio mu-
cho en las fechas de los indios ; son generalmente vagas. Todo lo que pa-
rece positivo es que la expedición tuvo lugar, ya a fines de 1535 o a prin-
cipios de 1536. El desaparecido Don Marcos Jiménez de la Espada , editor
de la valiosa colección de Re'aciones geográficas (ya citadas ) en el Vol .
IV, pág . XXVIII , fija la primera expedición a Chachapoyas en 1535 .
15 ) La fecha de esta fundación está dada por Cieza, como en
1536, Primera parte de la Crónica del Ferú (en Vedia , Historiadores pri-
mitivos de Indias, Vol . 11 , pág . 428 ) . “ Pobló y fundó la ciudad de la Fronte-
ra de los Chachapoyas el capitán Alonso de Albarado en nombre de su inajes-
tad, siendo su gobernador del Perú el adelantado don Francisco Pizarro , año
de nuestra reparación de 1536 años " . En la pág . 469 , Cap . IX de la Histo-
ria del Descubrimiento y Conquista de la Provincia del Perú y de las Gue-
rras y Cosas señaladas en ella , por Agustín de Zárate ( en Vedia , Vo . 11 )
se dice : " Más adelante otras ochenta leguas hay una provincia que se dice
de los Chachapoyas, donde hay una población de cristianos que se intitula
Levanto ... Esta provincia pobló de cristianos el mariscal Alonso de Al-
varado, a quien estaba encomendada " . Zárate vino al Perú en 1544 con
una importante misión . Herrera, Historia general (Vol . 1 , Descripción ,
pág. 42 ) : " En esta Provincia entró el Mariscal Alonso de Albarado, año
de 1536 por orden del Marqués Don Francisco Picarro y la pacificó y pobló
la dicha Ciudad en un sitio fuerte , llamado Levanto, y después se pasó
a la Provincia de los Guancas" ( Idem, Vol . 11 , Dec. V, pág . 174 ) . “Y
poco después de esto , quando Alonso de Alvarado accabó de pacificar es-
tas Provincias, fundó en ellas una Ciudad , que llamó San Juan de la Fron-
tera , en un sitio dicho Levanto , Lugar áspero y que para fabricar las Ca-
sas , fué necesario allanarle con Picos, aunque presto la mudó a los Guan-
cas, porque se halló ser Comarca más sana" . Guancas es ahora un sitio
muy pequeño tres millas al norte de Chachapoyas . Jiménez de la Espada
en Relaciones geográficas Vol . IV pág . XXIII ) se inclina a esta creencia,
de que Chachapoyas fué fundada sólo en 1538 y es indudablemente sin-
gular que no se haga mención de la fundación en la Memoria, también en la
Tercera Parte de la Crónica del Perú ( Cap . LXXXIV) , citada por Jiménez ) ,
se asegura que Alvarado " fundó y pobló en el valle de Levanto la ciudad
de la Frontera " después de la batalla de Salinas, Abril de 1538 ; En los
Primeros Descubrimientos ( pág . XII ) Cieza asegura que Alvarado dijo a
los indios que él establecería una ciudad española , después de haber ex-
plorado aun más la región . Es por lo tanto probable que la opinión del dis-
tinguido investigador español sea correcta y 1538 la fecha que debemos
aceptar para la fundación de Chachapoyas . Si no , se despierta la sospe-
cha de que un establecimiento preliminar puede haber tenido lugar en
Levanto en 1536 , el cual fue trasladado en 1538 al sitio actual . En la
Nota de las Poblaciones de Españoles en el Perú, 1571 o 1572 (Vol . I
Relaciones geográficas , pág . 56. Chachapoyas se le atribuyen 150 habi-
tantes españoles que probablemente incluyen a todos los de la región . En la
RUINAS DE CHACHAPOYAS 49
Relación de los Indios tributarios que hay al presente en estos Reinos y
Provincias de Perú, fecha por mandado del señor Marqués de Cañete , la
cual se hizo por Luis de Morales Figueroa, por el Libro de las Tasas de la
Visita general, etc. ( en Vol . IV de la Colección de Documentos inéditos del
Archivo de Indias , pág. 55 ) Levanto está considerado como conteniendo
cincuenta y un indios tributarios . Esto era entre 1590 y 1596.
16 ) .— Cieza , Primera Parte ( pág. 427 ) .
17) -Guamán o Huamán significa halcón (Torres Rubio, Arto y
Vocabulario , fol . 85 ) . Para estos nombres ver Primeros Descubrimientos
y también Herrera , Historia ( Vol. II , Dec. V, Lib . VI ap. XI y XII ) . Hay
una discrepancia en la ortografía a la cual no le atribuyo la importancia
que le concede Jiménez de la Espada . El MSS de Cieza también escribe a
veces el mismo nombre en dos formas diferentes.
18 ) . Las diferencias entre los nombres locales dados por Herrera
y los dados por Cieza , son de más importancia que la diferencia entre
nombres personales . Así Herrera tiene ( id . pág . 174 ) " Longiaymba"
mientras los Primeros Descubrimientos ( p . V) tiene Longia E ( la itálica
es mía ) Xunbia " . Hay una aldea llamada Lonya a seis millas al oeste
de la capital ( Chachapoyas ) . No es claro si el Lonya de Cieza es lo que
hoy se llama " Lonya chico' o "Lonya grande" que posteriormente se
halla mucho más lejos, cerca del Marañón y puede difícilmente haber si-
do el lugar de donde una tribu hostil salió a atacar a los de Levanto .
Quita puede ser el Cheto de hoy, a cinco millas al este de Levanto . Chi-
lao de Herrera ( pág. 176 ) es Chilio de Cieza . En el Proceso contra el
Capitán Alonso de Alvarado (Documentos inéditos para la Historia de
Chile, vol . VII , pág . 56 ) , de 1545 se menciona a un " cacique" de Chilla .
Existe un sitio llamado Chillo en una hermosa garganta del Utcubamba
en el camino de Balsas a Chachapoyas. Baguan puede ser Bagua , no lejos
de la confluencia del Utcubamba con el Marañón. Todos estos nombres
tenderían a indicar que Alvarado entró a la región desde el norte de Ca-
jamarca. Raimondi, Perú (Vol . I , pág . 78 ) , intenta trazar el camino que
Alvarado siguió hasta llegar a Chachapoyas . Agregó la posible identi-
ficación de Chilio con el Chillo de hoy, aunque debe tomarse en cuenta
la observación del distinguido naturalista de que Chillao era mencionado
conjuntamente con Luya en el siglo dieciocho . El Tonche de Herrera y
Cieza puede ser Sonche, en la vecindad de la capital. En el documento
ya citado : Relación de los Indios tributarios ( pág . 55 , etc. ) hay además de
Levanto Chilcho, Sonche, Bagua y otros pocos más que se parecen a algu-
nos citados por los autores , como Choscon ( Coxcon de Herrera ) , Charmi
(Charrasmal de Herrera ) , y Chillao . Además también se mencionan Cas-
cayungas y Guancas . Hay en la Memoria de las Cosas primeras (pág.
XVI) una importante aseveración de su autor , el indio juan de Alvara-
do . Dice : " desde Cuchabamba hasta Caxamarquilla ; hay trece leguas ca-
minó toda la noche y prendióle antes que amaneciese " . De aquí que la
distancia entre Cajarmaquilla y Cochabamba debe haber sido muy corta . Tam-
bién asegura que los Indios de Cajamarquilla hasta Lamebamba ( Leyme-
bamba ) " obedecieron a este Cacique" . Ahora Cajamarquilla o pequeña Caja-
50 ADOLFO F. BANDELIER
marca se halla al sur de Chachapoyas y al oeste del curso superior del Ma-
rañón. Cuchabamba, según estas indicaciones, debe haber estado a corta dis-
tancia al norte de Cajamarquilla . I ambien es significativo que Alvarado en
cada uno de sus viajes a Chachapoyas saliera de la costa en Trujillo , de
aquí que su camino más corto entraba a la región de Chachapoyas por
el sur y no por el oeste.
19 ) .— La mejor evidencia del contacto entre el Inca y el pueblo
de Chachapoyas en los tiempos prehispánicos es la presencia de indios Cha
chapoyas cerca del Cuzco , en donde se establecieron alrededor de
1553. Cieza, Primera Parte ( pág. 427 ) escribe de los indios Chachapo-
yas vecinos del Cuzco como sigue : "Y así, después que tuvieron sobre si
el mando real del Inga , fueron muchos al Cuzco por su mandado ; adon-
de les dió tierras para labrar y lugares para casas no muy lejos de un
collado que está pegado a la ciudad , llamado Carmenga. Y porque del to-
do no estaban pacíficas las provincias de la serranía confinantes a los
Chachapoyas, los ingas mandaron con ellos y con algunos orejones del
Cuzco hacer frontera y guarnición , para tenerlo todo seguro" . En Se
gunda Parte habla de dos intentos de los Incas de conquistar Chacha-
poyas. Primero por Tupac Yupanqui ( pág . 211 ) : " Cuentan, sin esto,
que entró por lo de Guánuco y que mandó hacer el palacio tan primo
que hoy vemos hecho ; que yendo a los Chachapoyas , le dieron tanta
guerra, que aina de todo punto los desbarataran , tales palabras les pudo
decir, que ellos mismos se le ofrecieron " . Esto indicaría un tratado de
paz después de una lucha indecisa . Su sucesor Huayna Capac, que murió
más o menos en 1526 , hizo de nuevo la guerra a los Chachapoyas y fué
derrotado en un principio ( pág. 244 ) . “ En los Chachapoyas halló Guayna
Capac gran resistencia ; tanto , que por dos veces volvió huyendo desba-
ratado a los fuertes que para su defensa se hacían ; y con favores que le
viqnieron, se revolvió sobre los Chachapoyas y los quebrantó de tal ma-
nera, que pidieron paz, cesando por su parte la guerra . Dióse con con-
diciones provechosas al Inca , que mandó pasar muchos dellos a que re-
sidiesen en el mesmo Cuzco , cuyos descendientes hoy viven en la mesma
ciudad ; tomó muchas mugeres, porque son hermosas y agraciadas y muy
blancas ; puso guarniciones ordinarias con soldados mitimaes para que es-
tuviesen por frontera ; dejó gobernador en lo principal de la comarca" .
De este " gobernador” no se encuentra rastro en los documentos acerca
de la conquista de Alvarado . En la Memoria ( pág. XIII ) , se menciona
.. un cacique principal" " natural de Cuchapanba " , pero este indio no a-
parece como teniendo alguna conexión con la tribu del Cusco fuera de
aliado voluntario o forzado . Alvarado el indio, habla de un " gobernador
del Inca" en Cajamarquilla, en tiempos del gran levantamiento de 1536 .
Con el mismo derecho los jefes de los Pottowatomies, Chippewas, etc.
pudieran ser llamados " virreyes" de Pontiac. Garcilaso de la Vega , Co-
mentarios (Vol . 1 , Lib . VIII , Cap . 11 , y 111 , fol . 199 a 200 ) hace un
relato de la conquista de los Chachapoyas por la gente del Cusco dirigida
por Tupac Inca Yupanqui . Sobrepasa los límites de la credulidad al ase-
gurar que el Inca llegó a Moyobamba, desde Levantu ( Levanto ) en donde
según él se habían establecido ellos . De los edificios que él asegura
que erigieron los Incas en Chachapoyas no quedan restos salvo que un
pequeño edificio que ví cerca de Levanto sea de origen Inca.
RUINAS DE CHACHAPOYAS 51
Las noticias de los acontecimientos de Chachapoyas anteriores a
ía llegada de los españoles, dadas por Miguel Cabello Balboa en su Mis-
celánea Austral, no merecen citarse.
Que los indios de Chachapoyas moraban en el Cusco o cerca de
él, en el tiempo en que los españoles llegaron por primera vez , está bien
establecido . Me refiero a las anteriores citas de Cieza . Pero su número
no era muy grande . Según una carta escrita por el virrey Don Francisco
de Toledo al rey desde el Cusco , en 24 de Setiembre de 1572 ( Relaciones
geográficas, Vol . II , pág . XI , nota b ) , el número de Chachapoyas ( ! ) y
Cañaris (estos últimos eran del sur del Ecuador ) eran entonces cerca de
quinientos. Eran, aunque vivían en el Cusco, " grandes enemigos de la
nación de los Ingas " . Descripción de la Ciudad de la Plata, Cuzco y
Guamanga y otros Pueblos del Perú ( Rel . Geográg . Vol . II, pág . XI . )
El mismo documento dice : " En el Cuzco hay dos parcialidades de indios
que l'aman Cañares y Chachapoyas , que son traídos allí de los llanos de
la provincia de Quito , los cuales se dieron a los cristianos en tiempo de
la conquista y por ello son reservados de tributo" . En las Informaciones
acerca del Señorío y Gobierno de los Ingas, 1570-1572 Madrid 1882 jun-
to con as Memorias Antiguas Historiales y Políticas del Perú de Monte-
sinos ( pág. 212 ) , se menciona un indio " Don Martín Vilca , chachapoya ,
demás de 80 años ; que dijo que Guayna Capac lo trajo de los Chacha-
poyas a estos términos del Cuzco " . En la Información de las Idolatrías
de los Incas e indios y de como se enterraban , etc. ( Documentos inéditos de
Indias, Vol. XXI , pág. 137 ) : "Otro yndio dijo llamarse Juanapicardo,
natural que dijo ser de los Chachapoyas y que está en Savangai, tér-
minos del Cuzco y que hera criado su padre de Cuaynacapal, y tenía no-
venta años" ( pág . 149 , se nombra a dos más, de los cuales uno era un
"Cacique" (también pág . 164 ) . En las Ordenanzas que el señor Viso-
Rey Don Francisco de Toledo hizo para el buen gobierno de estos Reynos
del Perú y Repúblicas de el (Relaciones de los Virreyes y Audiencias que
han gobernado el Perú , Lima 1867 , Título XXIII , pág. 93 , Vol . 1 ) , los
Chachapoyas y Cañares del Cuzco están mencionados como exentos de
tributo al rey de España , porque ellos habían " servido en la guerra , en
tiempo de la conquista, como de otros muchos que se les habían llegado,
debajo de la dicha ocasión " .
20) . Informac'ores acerca del Señorío y Gobierno de los Ingas
( pág. 207 ) . Uno de los testigos es " don Diego Lucana , principal de los
mitimaes Cañaris y Chachapoyas y Llaguas , que están en el repartimiento
de los Lurinhuancas, en la Purificación de Huacho" . En 1590-1596 ha-
bían indios Chachapoyas junto con Cañaris, como indios tributarios en
el distrito de Trujillo : Relación de los Indios tributarios ( pág . 44 ) . Se da
el número de treinta . Es digno de notarse que, mientras en Trujillo los
Chachapoyas pagaban tributo , estaban exentos de él en el Cuzco . El es-
tablecimiento de " Mitimaes " o " Mitimas" en Copacavana es atribuido por
Ramos, Historia de Copacabana y de su milagrosa Imajen de la Virjen
( La Paz 1860 , Cap. 7, pá . 9 ) , a Tupac Yupanqui, pero con una lista
tan formidable de nombres tribales y locales añadida a ella que las exa-
geraciones son manifiestas . (El libro citado es casi una re -impresión de
Ramos por el Padre Rafael Sans. Faltan algunos de los primeros capítu
52 ADOLFO F. BANDELIER
los de Ramos . El resto fué comparado por el Rd. Obispo de La Paz Fray
Nicolás Armentia, con la edición original de Sucre y encontró que estaba
correcto, con ligeras excepciones . No vacilé, por lo tanto , en citar lo an-
terior como si fuera de la pluma de Ramos ) .
21 ) . Las exageraciones en números y tergiversación de la na-
turaleza de estas llamadas colonias son muy grandes.
Mitma significa " un venido de fuera", uno traído de fuera
Torres Rubio, Are y Vocabulario ( f. 160 ) ; Tschudi, Worterbuch
(pág . 392 ) . En Aymará, Mithma significa un extranjero o extra-
ño , uno que no es nativo del lugar . Nada en el sentido original de la
palabra implica una trasferencia forzada al lugar en donde está colocada
el Mithma, ni en quichua ni en aymara. Ver, respecto al aymara : Ber-
tonio, Vocabulario ( fol . 213 ) .
Se debe a Cieza un relato exagerado sobre los Mitimas o Mitma
o Mitmac. Segunda Parte ( cap . XXII ) . Dedica este capítulo a una re-
futación de una aseveración anterior de Francisco López de Gomara .
Historia general de las Indias ( in Vedia , Histor . primitivos & ca . Vol . 1 ,
pág . 274 ) . Gomara asegura que los Mitimas eran esclavos, en tanto que
Cieza hace de ellos una institución inventada por los Incas a mediados
del siglo quince . Esto implicaría un origen más bien reciente . Ni Gỏ-
mara ni Cieza están completamente en lo cierto . Habían pocos “ esclavos” ,
o ninguno, entre los indios peruanos, así como había poca labor que eje-
cutar por otros que no fueran miembros del clan o familia . En cuanto
a Cieza , su admiración por los Incas lo conduce a grandes exageraciones .
Si los Mitimas era una institución fundada por el Inca en menos de un si-
glo anterior al advenimiento de los españoles, es imposible que su descrip-
ción de la magnitud de las " colonias" sea verdadera . Juan de Betanzos, autor
ce un importante trabajo titulado "Suma y Narración de los Incas que los in-
dios llamaban Copaccuna, etc. , por desgracia incompleto era contemporáneo
de Cieza y tenía la ventaja de residir en el Cuzco y ser casado con una mu-
chacha india de la tribu de los Incas. Sinembargo en su prolija exposición
sobre las hazañas de Yupanqui ( a quien Cieza atribuye la idea de los Mi-
timas) , menciona el establecimiento de tales como " medida po-
lítica" . Pero como se ha expuesto sólo una parte del trabajo de Betan-
ZOS es accesible o existe . Zárate, Historia ( Cap . XII , pág . 472 ) : " En
conquistando alguna provincia, la primera cosa que hacía era pasar to-
dos los vasallos , o los más principales , a otra población antigua , a poblar
aquella tierra de los indios ya sujetos , y desta manera lo aseguraba todo .
Y esta tal gente que remudaba de unas tierras en otras llamaban miti-
maes" . Zárate que vino al Perú trece años después de la llegada de Pi-
zarro , ya acrecienta las exageraciones de Cieza . Su aseveración es solo
la repetición de lo que contiene la Historia general y natural de las Indias
( reimpreso por Don José Amador de los Ríos, Madrid, 1855 , Vol . IV,
Lib . XLVI, Cap . XVII , pág . 227 ) de Gonzalo Fernández de Oviedo y
Váldez : " e para tener seguras las provincias é pueblos que ponia debajo de
su dominio, hizo que las gentes y vecinos de una provincia fuessen a vivir a la
otra por lexos que fuesse lo uno de lo otro, los trocaba" . Se observará que el
establecimiento de Mitimas como medida política es aquí atribuído al Inca,
jefe guerrero que murió alrededor de 1526 , o medio siglo después de lo que
RUINAS DE CHACHAPOYAS 53
Cieza atribuye . Oviedo recibió sus informaciones de los españoles que se
hallaban en el Perú en la cuarta década del siglo dieciseis . En veinte
años o menos tal medida no pudo haberse cumplido en la extensión que
se pretende . De los documentos oficiales de la segunda mitad del sigio
dieciseis resulta que los Mitimaes no eran tan numerosos ni estaban dis-
tribuídos tan vastamente . La Descripción y Relación de la Provincia de
los Yauyos toda, Anan Yauyos y Lorin Yauyos, hecha por Diego Dávila
Brizeño, corregidor de Guarocherí, 1586 ( Rel . geográf . Vol . 1 , pág .
62 ) habla de Mitimaes Chocortos . Los Chocorbos eran simplemente ve-
cinos de los Yauyos que trasgredieron los límites de los últimos , cuando
ambos fueron vencidos por los Incas . El mismo caso se presenta en el
distrito o provincia de Jauja . Descripción que se hizo en la provincia de
Xauxa &ca. por Andrés de Vega , 1582 ( Ibidem, pág . 93 ) , en donde
los indios de Yauyos se establecieron . Descripción fecha de la provincia
de Vilcas Guamán por Don Pedro de Carbajal, 1586 ( Ibir, pág . 168 ) .
"Todos estos indios desta provincia son indios advenedizos y traspuestos
por el Inga del Cuzco " . Exceptúa cuatro pueblos . Hay cierto número de
informes oficiales del mismo período en otras provincias, de los cuales
sólo uno menciona Mitimaes . La Descripción y Relación de la Ciudad de
la Paz, 1586 (Rel. Geograf. Vol . II , pág. 80 ) , habla de Copacavana,
pero sin referise a Mitimas . En la Relación que enbió a mandar su ma
gestad se hiziese desta ciudad de Cuenca y de toda su provincia, por An-
tonio Bello Gayoso en 1582 ( Rel . geog . Vol . III , pág . 171 ) , se encuen-
tra la siguiente afirmación concerniente a los Cañares del sur del Ecua-
dor: "Y a esta causa se llamaron estos naturales de los términos de Cuen-
ca Cañares, y así hablan la dicha lengua de los cañares entrellos y la con-
versan ; pero todos saben y hablan la lengua del Inga general, y entre
nosotros y otras gentes tratan y conversan con la dicha lengua ; porque
dicen quel Inga expresamente les mandaba que la hablasen , y para ello
pobló por aquí gente del Cuzco que agora llamamos Mitimas ; que
quiere decir " traspuestos de una provincia en otra " , y así tienen
y están cerca de este pueblo un pueblo llamado Coxitambo , dɔn-
de están los dichos mitimas ; y quiere decir Coxitambo "asiento
dichoso" ; de los cuales deprendieron la lengua geneɔral conque a-
gora se tratan entre nosotros" . Pero que hubo un cambio , y que
algunos de los Cañares fueron al Cuzco , y los Quichuas se esta-
blecieron al sur del Ecuador . Las Relaciones geográficas contienen más
de treinta descripciones oficiales de otros tantos distritos diferentes del
Perú, de los años 1582 a 1586 , y los citados anteriormente son los únicos
que mencionan Mitimas . La Relación de los Indios tributarios ( 1591 ,
págs . 43 , 44 ,, 55 , 56 y 59 ) , menciona , en todo el Perú , incluídos Ecua-
dor y Bolivia veintiun establecimientos de Mitimas cinco en el distrito
de Lima seis en el de Truxillo , seis en Huamanga, uno en Huánuco , dos
en Chachapoyas, y uno en el Ecuador entre los Cañaris . El número total
que da es de 2.429 indios tributarios o poco más de ocho mil a'mas . Esto
se halla muv lejos de la aseveración de Cieza , Primera Parte de la Cró
nica (Cap. XLI , pág . 393 ) : " que luego que conquistaban una provincia
destas grandes mandaban salir o passar de alli diez o doce mil hombres
con S's mujeres, o seis mil, o la cantidad que querían" . La fuerte exa-
geración es clara . Es muy probable que los restos de tribus fueran tras-
ladados, después de una irrupción Inca, a una región distante . Tales
54 ADOLFO F. BANDELIER
transferencias también ocurrían en México y entre los indios de Norte
América . Garcilaso de la Vega que, en algunos casos, es aun más exu-
berante que Cieza, después de dar una brillante descripción de las " co-
lonias" establecidas por el Inca, asegura acerca de los " Mitimaes" (Co-
mentarios reales Vol . I , fol . 165 ) : " Y esto he lo dicho porque en estos
Collas, y en todos los más valles del Perú, que por ser fríos no eran tan
fértiles y a undantes con los pueblos cálidos y bien producidos : manda-
ron que pues la gran serranía de los Andes comarcana con la mayor
parte de los pueblos, que de cada vmo saliesse cierta cantidad de Yndios
con sus mugeres, y estos tales, puestos en las partes que sus caciques
les mandauan y señalaban , labrauan los campos, en donde sembrauan lo
que faltaua en sus naturalezas, proueyendo con el fruto que cogían a sus
señores o capitanes, y eran llamados Mitimaes" . En la pág . 166 dice :
“ Trasplantauan los también por otro respeto y era , quando auían con-
quistado alguna poruincia belicosa, de quien se temía que por estar
lexos del Cozco , y por ser de gente feroz y braua, no auia de ser tan
leal... y muchas vezes la sacauan toda , y la passauan a otra prouincia de
las domésticas ... A todos estos Yndios trocados desta manera llamauan
Mitmac, assi a los que lleuauan como a los que trayan , quiere dezir tras .
plantados , o aduenedizos qua todo es vmo . " . Eran pocos los establecimien-
tos de Mitimas en las tierras bajas, puesto que los indios de las alturas
no resisten con facilidad un cambio de clima del frío al calor La inver.
sa también les causa detrimento , aunque no en el mismo grado . El esta ™
blecimiento de indios extranjeros dentro de los límites de otros, aun de
tribus distantes , es siempre posible y varias pueden ser las causas que lo
determinan . Los Iroqueses ( con cuyos métodos de conquista los usados
For los Incas tienen mayor analogía de lo que comunmente se supone )
permitieron a los Tuscaroras y a los Mohekunnucks y a una parte de las
tribus de Nueva Inglaterra (a los que habían hecho guerra sangrienta)
establecerse dentro de sus campos de caza y " sus posesiones fueron subse-
cuentamente asegurados a cada bando por medio de un tratado " . ( Lewis, H.
Morgan, League of the Iroquois, pág. 44 y 45 ) . Los Eries o más bien
una parte de ellos, fueron incorporados con los Senecas (Morgan, Syste-
ms of Consanguinity and Affinity e the Human Family, 1871 , pág .
152 ) . Es digno de notarse que con excepción de los guerreros Incas que
fueron obligados por la distancia a ausencias largas e inevitables del
Cusco para establecerse en el Ecuador, hay pocos vestigios de estable-
cimientos Inca fuera de los límites del Cuzco . También en esto, es notable
la analogía con los Iroqueses (y con los antiguos mexicanos ) Herrera,
Historia general ( Vol . 11 Dc . V, pág . 83 ) , considera los Mitimas CO-
mo "soldados" escogidos de las tribus extranjeras a causa de una mayor
fidelidad . El amargo sentimiento que prevaleció entre los pocos cente-
nares de Cañares y Chachapoyas cerca del Cusco, contra los Incas favo-
есе con dificultad esta aseveración .
22 ) Los nombres ya lo indican . Pumacocha significa " Lago
del Puma " y Leymebamba es una corrupción de Raymi Pampa : llanura
o nivel de la danza llamada Raymi que se dice fué la más importante
celebrada cada año . No es improbable que Leymebamba hallara en los
confines de las tribus que hablan quichua al norte de Huánuco y hay
RUINAS DE CHACHAPOYAS 55
que notar que a su gente se les llama Mitimas en 1591 (Relación de los
Indios tributarios , pág . 55 ) .
•
23 ) .—Que Leymebamba fué poblada cuando Alvarado vino a
Chachapoyas es claro según a Memoria de las cosas primeras, por Juan
de Alvarado ( Rel . Georg. , Vol . IV, pág . XV) . Por el modo como men-
ciona la complacencia del pueblo de aquellas vecindades para escuchar
los mensajes de Mango Inca , para levantarse contra los españoles, pare-
ce probable que fueran indios quichuas. Sin embargo, Garcilaso nos ase-
gura (Comentarios, Vol . 1 , fol . 199 ) : " De allí passó ocho leguas con-
quistando todos los pueblos que halló , hasta vn pueblo de los principales
que llaman Raymipampa que quiere dezir campo de la fiesta y pasqua
principal del Sol , llamada Raymi ... y porque Tupac Inca Yupanqui,
auiendo ganado aquel pueblo que está en un hermosisimo vaile, celebró
en el campo aquella fiesta del Sol , le llamaron assi, quitándole el nombre
antiguo que tenía ..." No puedo calcular hasta que punto es cierta esta
aseveración de que Leymebamba tenía otro nombre antes de que el Inca
la visitara . Tampoco puedo encontrar nada creíble concerniente a Puma-
cocha. La Relación de los Indios tributarios (pág . 56 ) asigna a " Poma-
cocha" 127 indios tributarios en 1591 .
24 ) .-Xalca , como " Laxalca " está contenida en la lista de indios
tributarios de 1591 ( pág . 56 ) . Garcilaso , Com. reales ( 1 , fol . 199 ) ha、
bla de Suta como a tres leguas de Leymebamba . Esto correspondería a
Suta de hoy aproximadamente . Jalca se halla en la Puna a corta distancia
sobre Suta . Los dos edificios circulares de dos pisos pudieran en reali-
dad estar compuestos de una base maciza con una fila superior que es-
tuviera habitada como en Kuelap y Macro .
>
25) . Garcilaso , Comentarios ( 1 , Lib . VIII , fol. 197 ) , asegura
que en los tiempos primitivos los Chachapoyas llevaban una cuerda al-
rededor de la cabeza como tocado distintivo . Más de una tribu de la
Sierra usaba cuerdas como bandas de cabeza .
26 ) . Ver Decreto de 4 de Julio de 1825 y el anterior del 8 de
Abril de 1824. Estas disposiciones a menudo se cambiaron , especial.
mente en Bolivia .
27) Herrera Historia general (Vol . 11 , Dec. V. pág . 172 ) , describe
una danza que los indios de Cochabamba ejecutaron a la llegada de Al-
varado a su pueblo . Cochabamba , como hemos visto no pertenece a la
región de Chachapoyas , pero casi no hay duda de que los Chachapoyas
tuviesen costumbres similares. La danza también está mencionada en
Primeros Descubrimientos ( pág . 111 ) en donde se asevera que los indios
se adornaban con ornamentos de oro v plata . Hoy los indios quichuas
de Charassani al norte de Bolivia aun llevan, mientras bailan, ornamentos
de plata y oro , especialmente las mujeres .
28 ) .-Acerca de las ideas religiosas de los Chachapoyas no sa-
bemos casi nada . Garcilaso , Comentarios ( vol 1 fol. 197 ) . " Estos Cha-
chapuyas adorauan culebras, y tenían al aue Cuntur por su principal
56 ADOLFO F. BANDELIER
Dios" . En el foi . 199 menciona a los indios de Huancabamba . Huanca
bamba se halla en el departamento de Cajamarca al noroeste de Cha-
chapoyas, al oeste de arañón . O está todavía probado si las COS-
tumbres eran las mismas, aunque no es improbable . " En su religión fue-
ron tan bestiales o más que en su vida moral, adorauan muchos dioses,
cada nación, cada capitanía , o quadrilia, y cada casa tenía el suyo . Unos
adorauan animales, otros aues , otros yeruas y plantas otros cerros, fuentes
y ríos, cada lo que se autojaua : sobre lo qual también auia grandes ba-
tallas, y pendencias en común y particular sobre qual de sus Dioses era
el mejor" . Esto cae bien no sólo para esta región en particular, sino para los
indios peruanos en general ; los Incas no están exceptuados, aunque Gar-
cilaso quiera hacernos creer que éstos últimos se hallaban en un plano
muy superior .
29 ) .— Comentarios reales ( I , fol . 213 )" : “ Del arbolillo que los
Españoles llaman Tabaco , y los Yndios Sayri...' El padre Bernabé Cobo ,
S. J. Historia del Nuevo Mundo ( terminado en 1653 publicado por
primera vez en Sevilla en 1890 .. , Vol . 1 , Lib . IV,, Cap . LVI, págs . 402
a 405 ) , distingue dos clases : uno hortense, que es el que aquí he pin-
tado, y otro salvaje, que nace en lugares incultos, el cual no crece tan
alto ni produce tan grandes hojas, pero es de más fuerte y eficaz virtud
que el hortense" . Vi mucho tabaco salvaje en Amazonas . Cobo considera
el tabaco como altamente medicinal, aún las raíces de las especies sil-
vestres, de las cuales dice , ( pág . 403 ) : "A la raíz del tabaco silvestre
llaman los indios del Perú, Coro , de la cual usan para muchas enferme-
dades " . Del tabaco en general asegura ( pág . 405 ) : “ En la lengua ge▾
neral del Perú se llama Sayri" . Menciona una planta llamada Topasayri,
cuyo poder es estornutatorio : " que son más eficaces para esto que los
del Tabaco . Y mucho más fuertes que los unos y los otros son unos pol-
vos blancos de cierta planta que venden en la plaza de México los indios
herbolarios" . El último es evidentemente Hellebore, igual a la que los
indios Callauaya de Curva en Bolivia venden hoy para curar los dolores
de cabeza .
Cobo también menciona el uso de la harina de maíz por los cu-
randeros y del maíz en general (Vol . IV, pág . 140 ) : "Para las enfer-
medades muy graves que con las medicinas y curas comunes no sa-
naban, hacían los hechiceros meter al enfermo en un aposento secreto,
que primero preparaban desta manera : limpiábanlo muy bien, y para
purificallo , tomaban en las manos maíz negro y traíanlo refregando con
el las paredes y suelo, soplando a todas partes mientras esto hacían, y
luego quemaban el maíz en el mismo aposento , y tomando luego maíz
blanco , hacían lo mismo , y después asperjaban todo el aposento con agua
revuelta con harina de maíz, y de esta suerte los purificaban” .
30 ) . En la Isla del Titicaca , mi esposa se hirió una vez al tro-
pezar contra una roca en las ruinas . El curandero que era su fiel com-
pañero y ayudante en las excavaciones que efectuaba, insistió que Co-
miera un pedazo de la roca, para que no se lastimara de nuevo . Cuan-
do a los niños se les deja sobre el suelo antes de la edad en que se les
puede llevar a los campos, se les hace ingerir un poco de la tierra en
RUINAS DE CHACHAPOYAS 57
donde se los coloca . Los Shamans aimaras llaman al espíritu al que in-
vocan por la noche en los campos " hijo de cuy" .
31 ) . Los Hacha-Tata o gran Shamas de los aimaras en Bo-
livia, en la actualidad crían lechuzas con propósitos de brujería. Cobo ,
Historia del Nuevo Mundo ( Vol . IV, pág . 149 ) : " Cuando oían cantar
Lechuza, Buhos o otras aves extrañas, o aullar Perros, lo tenían por mal
agüero y presagio de su muerte o de la de sus hijos o vecinos, y parti-
cularmente de la de aquel en cuya casa o lugar cantaban o aullaban ; y
solían ofrecerles Coca y otras cosas, pidiéndoles que dañasen y matasen
a sus enemigos y no a elos" .
'2
32 ) .—Esta creencia pervive hoy en el valle de Chincha, al sur
de Lima. El gal'inazo , en la costa, se acerca a las habitaciones con la
mayor indiferencia .
33 ) .—Eslabón significa, en español antiguo, una pieza de hierro
usada para atizar el fuego con ella, y las formas de los pantalones pue-
den haber dado origen a este nombre . Para una definición comparar :
Primera Par'e del Tesoro de la Lengua castellana, o española, por Se-
bastián de Covarrubias Orozco (Madrid, 1674, fol . 261 ) . Originaria-
mente se escribía (por lo menos algunas veces ) Eslavon .
34) .-Re'ación de los Indios tributarios (ya citado ) . La población
de Moyobamba aparece como de 678 hombres, o cerca de 2300 en total
(pág . 57 ) .
35) . Ut supra.
36) .-Relación ( pág . 56 ) .
37) .—Camdjian se halla cerca de Molino Pampa, a diez millas al
noroeste de Chachapoyas. Se aseguraba que estas ruinas carecían de muros
protectores . La palabra es para mí ininteligible, ni mis informantes pudieron
explicarla en quichua .
38) .—Yauhcan se dice que se halla cerca de Longuita al lado oeste
del Utcubamba, cerca de cuatro millas al oeste de Kuelap en linea directa.
Todas mis distancias las doy según el Atlas del Perú por A. Raimondi, fol . 7
v 12 , e indican líneas rec'a . Por los senderos, debido a lo quebrado del te-
rreno y de la superficie, son mucho mavores. Las ruinas de Yauhcan asegu-
ran que están sepultadas por alto monte. No encuentro etimología en qui-
chua o aimara para la palabra ; pero podría ser también Liaucan .
39 ) .—Torres Rubio, Arte &ca (fol . 159 ) tienes “ el alto o sobrado
de una casa” . Tschudi, Worterbuch (pág . 374 ) define la palabra como "al-
dea" . Fn Aymará, Marca es " pueblo” . Bertonio Vocabulario ( 1 , fol . 387;
11,217) .
40 ) .—Raimondi. Fl Perú (Vol . 11. rám . 528 ) , da para las ruinas
de Malca, según Werthemann, 2938 metros 9631 pies . En el Atlas (fol.
58 ADOLFO F. BANDELIER
12 ) tiene 3072 metros. Tingo está colocado por Werthemann a 1742 metros
o 5714 pies de aquí que la diferencia entre las ruinas y el Utcubamba es de
4362 metros. No puedo garantizar la seguridad de estos números, por no
haber podido encontrar qué instrumentos fueron usados .
41 ) .-En el folleto titulado Bienes de la Beneficencia de la Capital del
Departamento de Amazonas ( Lima, 1876 , pág . 72 a 76 ) encuentro citados
los dos siguientes documentos :
Entre los años 1740 1744 Venta a censo por pagar cada te: cio
40 pesos por la hacienda de Cuélap a Juan José Franco, por los Reverendos
Padres de la Merced.
Entre 1826 y 1830 . -- Cesión. Juan Manuel y Juan José Oyarce, de
la hacienda de Cuélap a la Merced.
42 ) . Relación de los Indios tributarios ( pág. 55 a 56) .
43 ) .— ( Ibidem ) .-En la segunda parte del Libro de Cabildos de Lima
(vol 11 ) , este documento está publicado con el extraño título de Relación de
las Encomiendas existentes en el Perú cuando practicó la visita e hizo el
reparto general el Virrey D. Francisco de Toledo ( pág . 137 a 151 ) . El
editor asegura que es este el documento contenido en el Volumen I ( se-
ría el VI ) de los Documentos inéditos , y en el Volumen 11 de las Memo
rias de los Virreyes y Audiencias que han gobernado el Perú (Madrid,
1871 , pág . 311 , etc ) . No puedo explicarme la importante diferencia en
el título . La Nota en los últimos dos volúmenes dice que la copia es del
MS. en el Volumen IV de los MSS. del Marqués del Risco y que el volu-
men también contiene la " visita" de Toledo . Es o un imperdonable error
de Muñoz de cuya pluma proviene la nota, o el editor del Libro de Cabil.
dos ha cometido una equivocación imperdonable. La reputación de Juan
Bautista Muñoz, su proligidad y excepcional familiaridad con los archivos
de su país , hace muy improbable que haya confundido el censo de 1591
con el de Toledo de dieciseis años atrás, y esto arroja una grave duda
también sobre los cambios que el editor del Libro de Cabildos ha hecho
como " correcciones" en las dos publicaciones . Así en lugar de " Conilap"
(pág . 149 ) pone Canilap " . Luya se halla más hacia el norte de Kuelap
que Chachapoyas ,
44 ) . Se dice que está contenido en un documento en Trujillo
45 ) .-Yo después ví algunos de ellos .
46 ) . Como los " pueblo de verano' de los indios de Nuevo México
47 ) . Torres Rubio, Arte (fol . 100 ) . En Aymara, Suntur Uta lo
dá Bertonio (Vocabulario, 11 pág 328 ) : " Casa que tiene el techo que-
brado sin " moxinete ) .
48 ) . Comparar E. G , Squier, Perú ( 1877 , pág . 302 y sig ) .
49) . Esto es una invención manifiesta .
50 -Todos los cadáveres encontrados en las tumbas que se su
ponen antiguas se llaman "momias" en el Perú .
RUINAS DE CHACHAPOYAS 59
51 ) .- E . B. Tyler, Early History of Mankind ( 1878 , Cap . XI ) .
52 ) . Garcilaso de la Vega, Comentarios (Vol. 1 , fol . 199 )
Primeros Descubrimientos y Conquistas de los Chachapoyas (págs . V,
VI, XII ) . También Juan de Alvarado , Memoria de las Cosas primeras ( pág .
XV , etc) .
53 ) .-- Chiringote está al sur de Kuelap y cerca de Leymebamba
Quillay a medio camino entre los dos lugares. Conilo al norte y al oeste
de Chachapoyas . Tal diseminación es por supuesto posible, pero no hay
evidencia de ella .
54 ) . No puedo encontrar nada que recuerde Kuelap, ni en el do-
cumento de Alvarado , ni en Cieza ni en Herrera .
55 ) . Esta palabra no puedo encontrarla ni en quichua ni er.
aimara .
56 ) .— Batán es la palabra común en el Perú y en Sud América
occidental, en general, para un molino a mano y es sustituto del Metate
mexicano .
57) .— Chhahuar, según Torres Rubio, Arte y Vocabulario (fol
79) , significa una espcie de fibra, también cáñamo de lino . Tschudi, Wor-
terbuch ( pág . 234 ) ; “ una especie de corteza de la que los indios hacen sus
cuerdas" . Por lo tanto fibras de toda clase.
58) . Santo Tomás de Quillay se halla , según Raimondi, Mapa
del Perú (fol . 12 ) , a 2691 metros (9482 pies ) sobre el nivel del mar . El
nombre puede ser de Quilla “ una " , en quichua . En Aimará Quillay es el
nombre de una planta muy usada para limpiar y llamada en el Perú Tarsa-
na . Raimondi' Elementos de Botánica ( Lima, 1857 ) dice que es Quillaya se
smegmadernos.
59 ) .- Pomacocha " está mencionada en la Relación de 1591 ( pág .
56) con 127 indios tributarios o 450 almas.
60 ) .- En el pueblo de Jalca , sobre Suta.
·´61 ) .— Raimondi, Mapa ( fol. 12 ) , sitúa Tambo Viejo a 1913 metros
61 ) . Raimondi , Mapa (fol. 12 ) , sitúa Tambo Viejo a 1913 metros
⚫ 6.274 pies sobre Balsas en el Marañón.
62 ) .—Había entonces un plan para cambiar el curso de aquel ca
mino o sendero a Gollón, pero me opuse a esto con firmeza.
63 ) .— 948 metros, Mapa del Perú ( fol . 12 ) .
64) .-Borja, en la boca del Pongo, se halla en 4º 28'30 " de Lat .
Sur y a 779 50'40" de Long. Oeste, según Werthemann . Raimondi Perú
#(Vol . 11 , 415 ) .
(65 ) .—Fernando de la Carrera, Arte de la Lengua Yunga de los va
les del Obispado de Trujillo & ca. 1644 ( reimpreso en Lima, 1880, pág .
2); menciona " la doctrina de los Balsas del Marañón" como una colonia
"Yunga" o yunga de tiempos no muy anteriores a la llegada de Pizarro,
KIRAWA KOCHA
M. T. Mejía Xesspe
En las alturas del antiguo pueblo de Waman-marka, hoy
distrito de Carania, en la provincia de Yauyos, se yergue el ne
vado de Llongote, cuyas infiltraciones surgen a raudales al pie del
cerro de Tampillko y forman la laguna de Kirawa-kocha. Las
aguas de ésta descienden para formar otra laguna mayor llamada
Chapa-kocha y las de ésta son encauzadas mediante los acue
ductos de Xankaipi y Waychu para irrigar las pintorescas ande-
nerías de Waman- marka ,
La laguna de Kirawa -kocha es hasta hoy objeto de gran
veneración, porque tiene una kapara o islote movible, a manera de
témpano, cuya aproximación al desaguadero es considerada co-
mo augurio de buenos tiempos y abundantes cosechas,
El origen de este islote está envuelto en una leyenda, cuyo
texto original, recogido en 1934, es el siguiente :
Texto Keshwa
Ñaupa pachas tiyasqa uk qari-warmi runa chay Waman-
marka patapi, inaspas sapa p'unchao chay qatakunata rukrispa,
chakrakunata patachaspa, papata tarpuspa kausarqaku.. Chaysi
chay qariqa takllawan yapusqa Aisha-pampata, Shukurmata, Wa-
linkata, Kasalata, Wankimankata, inaspas warmiqa wanu allpata
astasqa, takyata maskasqa. Chaysi tukuy nerap papakunata tar-
puspa suma-sumakllataña allasqaku, inaspas achka mikuyniyok
kaspanku llapa llakta runakunap munanan kuyanan karqaku.
Chaysi chay llakta masin runakunaqa qeshwa uraymanta risqaku
uchuta, kachita, sarata, challwata, lukmata, imakunatapas apari-
kuspa Inallataksi chay suni nisqa runakunapas risqaku aichata,
millmata aparikuspanku. Chaysi chay qari-warmi runakunaqa
qapaqllaña watan-watan kausasqaku.
KIRAWA KOCHA 61
Inaspas uk wata papa-allay ukupi chay warmiqa wacha-
kuspa mana papa-allayman risqachu, inaptinsi chay qosanqa pa-
pata allachispa, suma-sumakllanta akllachispa, uk warmip wasin-
man astachisqa. Chaysi chay wachakup warmiqa, uchuy papallata
rikuspa, tapusqa :
-Imasqam uchuy nerap papallata astachimunki, nispa.
Inaptinsi chay qariqa nisqa :
--Manam yachanichu kayna papap wachasqanta, nispa.
Chaysi chay warmiqa anchata 'piñarikuspa puñunanmanta ataris-
på wawanta kirawaman churkuykuspa Chapaqocha wichayta illas-
qa. Inaspas chay papa chakraman chayaspa tapukusqa :
Pirap, mayrap, papayta allarqa, suwawarqa, nispa. Inap-
tinsi chay wakin runakunaqa willasqaku :
-Sumak nerap, atun nerap papaykiqa uk warmip pir-
wanpin ñakashkan, waqashkan, nispa. Chaysi chay wachakup
warmiqa astawan ' piñarikuspa Kirawaqocha wichayta ripusqa,
inaspas qosanqa qayasqa :
-¡Matia, kutimuy wasiykiman, kaypirn kashkan atun pa-
paykipas ! nispa. Manas warmiqa oyariy tukunpascho , aswansi
chakchalla purisqa wawallan q'eperisqa . Inaspas chay Kirawaqo-
cha pataman chayaspa wawanta allin-allinta ñuñuykachispa, piti-
winawan wataykuspa, kiraonintinta • chay qochap chaupinman wi-
kapaykusqa. Chaynallatapsi paypas qocha ukuman ' pawaykusqa.
Inaspas chay qaríqa chayasqa Kirawaqocha patakama "icharap
wariyta kutichimusak" nispa. Manas taripasqachu chaywanpas,
aswantapsi qocha ukupi rikusqa chay churinpa kiraoninta, inap-
tinsi qochaman ' pawaykuyta munasqa. Pawaykunanña kaptinsi
atun rumiman kutisqa. Chaysi chay wawap kiraoninga kapara nis-
qanchisman tukusqa.
Texto Castellano
En tiempos muy remotos vivía una pareja humana en las
alturas de Waman-marka; la cual se ocupaba en labrar la tierra,
construi andenerías y sembrar papas. Por entonces el hombre
araba con su taklla las tierras de Aisha- pampa , Shukurma, Wa
linka, Kasala y Wankimanka, mientras la mujer cargaba el hu
mus, o bien buscaba el estiercol de los auquénidos . Así llegaron
a cultivar muchas variedades de papas obteniendo abundantes co-
sechas. Entonces los habitantes de las regiones vecinas acudieron
62 M. T. MEJIA XESSPE
con sus productos a canjear o comprar las papas : los de la costa
fueron con ají, sal, maíz, pescado, lukma y otras cosas de clima
cálido ; y los de la puna llevaron carne y lana . Con este siste-
ma de vida vivieron muchos años en medio de la opulencia y de
la felicidad .
Llegó una época en que la mujer no pudo asistir a la re-
colección de las papas, que con tanto trabajo y cariño las había
cultivado, a causa de hallarse enferma de parto. Entonces el ma-
rido, aprovechando la inasistencia de su mujer, mandó cosechar
las mejores papas para enviarlas a la pirwa o troje de otra mujer.
Cuando vió que sólo las más pequeñas y malogradas llegaban a
la kollka o depósito de su verdadera mujer, ésta preguntó con
sorpresa :
-"¿ Por qué traes papas tan chicas ? ". A lo que res-
pondió el marido :
— “ No sé la causa porque la cosecha haya resultado tan
mala" . Entonces la mujer encolerizada se levantó de la cama
y colocando a su wawa o criatura en el kirao o cuna y echándo-
sela a las espaldas se fué en dirección al yapu o chacra. Cuando
llegó aquí, preguntó a uno y otro vecino, diciendo :
..
' ¿ Quién será el que se ha robado mis papas ? ". A lo
que respondieron todos :
-" Tus papas grandes y escogidas están sufriendo y llo-
rando en la pirwa de otra mujer" . Con esta fatal noticia se re-
solvió marcharse de allí para siempre y luego se dirigió hacia la
laguna de Kirawa-kocha. Entonces el marido al ver que su mu
jer se iba definitivamente, la llamó :
-"¡ Matia ! Vuelve a tu casa que allí están todas las pa-
pas ! " . Pero la mujer no dió oídos, al contrario huyó a prisa
con su wawa a cuestas. Llegando a la orilla descolgó el kirao o
cuna para amamantarle a su hijo, y luego, después de asegurarlo
con la pitiwina o cordón , lo arrojó al centro de dicha laguna. En-
seguida ella también se lanzó al fondo de las aguas. Cuando el
marido llegó al borde de Kirawa-kocha, sólo pudo distinguir a
su hijo meciéndose en la cuna, entonces trató de salvarlo ; pero
al instante de arrojarse al agua se convirtió en una gran piedra,
tal como se ve hasta hoy. El kirawa o kirao se convirtió igual-
mente en la kapara o islote movible que subsiste hasta la actua-
lidad.
ACTAS DE LAS SESIONES DEL COMITE REGIONAL DE LIMA
Sesión realizada en el Museo de Arqueología de la Universidad de San
Marcos el 2 de Abril de 1940 .
Estuvieron presentes los socios Max Uhle, R. Mariátegui, R. Ca-
rrión Cachot, T. Mejía X. , L. Gamarra D. , J. Muelle , A. Rosell Castro,
Patrick M. Jonhson, L. E. Valcárcel, J. Pulgar, J. Johnstson, señora
Johnsston, P. T. Figueroa, H. Ponce, Emilia Romero, J. Espejo, J. Tello,
Presidente, P. Rojas, Secretario .
Acuerdos y Resoluciones
I. Homenaje a Max Uhle.- En recuerdo del 38º aniversario de la
publicación de la obra monumental " Pachacamac" en la cual ofrece Uhle
el primer ensayo de cronología relativa a las civilizaciones primitivas del
Perú, la Asociación acordó preparar un número extraordinario de la Re-
vista "Chaski" que contenga trabajos de investigación sobre los diversos
aspectos y problemas de las culturas halladas en Pachacamac. El doctor
Uhle, agradeció lo honroso de este homenaje, y expresó que los peruanos
están comprometidos a continuar la obra que a él le tocó en suerte iniciar.
Los conocimientos que él alcanzó sobre los diversos tipos de cerámica y los
períodos a que correspondían , tuvieron carácter tentativo. Los descubri-
mientos y estudios posteriores definirán mejor ciertos hechos aun dudosos,
como por ejemplo la función que han tenido los grandes nichos del Templo
del Sol ; el tipo de alfarería que él llamó epigonal de Tiahuanaco, y la pre-
cisa ubicación del Templo de Pachacamac .
II-La Revista "Chaski" .-Al darse cuenta de la publicación del
primer número de la Revista " Chaski" , se acordó : 19 Que todo socio activo
está obligado a colaborar con un trabajo de investigación o de informa-
ción arqueológica, etnológica o bibliográfica , y 2 -Que cada socio ayude
64 CHASKI
a crear y mantener el prestigio científico y educacional de la institución
y de la revista que le sirve de órgano .
Sobre las Chullpas de la Provincia de Canta.-Alberto Rossel Castro ,
expuso que en las serranías de los distritos de Lampián, Atavillos Altos,
Pacaraos y Atavillos Bajos, se encuentran numerosas agrupaciones de vi-
viendas arruinadas que aún no han sido científicamente exploradas . Se ig-
nora la edad y la cultura a que pertenecen , y son escasos los materiales ar-
queológicos colectados . Mediante fotografías y diseños en la pizarra ilustró
el tipo predominante de las estructuras, principalmente de las que integran
el grupo de Rupaj en el distrito de Atavillos , terrenos comunales del pue-
blo de Pampas, a 3,000 metros sobre el nivel del mar. El kullpi es la cé-
lula estructural del grupo : consta de un edificio principal prismático de
piedra y mortero , con techos de lajas a dos aguas , de dos o más pisos, y
con una cámara en el subsuelo y otra pequeña o mastaba , adosada a la
primera, sin puerta de comunicación . Nichos pequeños y hornacinas en las
paredes interiores, pilastras adornadas también con pequeños nichos ; una
chimenea con una especie de horno o huayra en la base . Halló Rosell restos
de alimentos en las cámaras grandes, residuos de maíz en las hornacinas,
fragmentos de alfarería , ceniza , huesos quemados, y escorias de metal en
la huayra y huesos humanos en la cámara soterrada . Ignora la función
que desempeñó el kullpi, inclinándose a creer que se trata de edificios des-
tinados a viviendas que tenían compartimentos . para la momificación y cre-
mación de los cadáveres. En la enumeración y precisión de los hechos ob-
servados, y en la interpretación del significado del Kullpi intervinieron : el
señor Figueroa, para recordar que el tipo kullpi se encuentra en las ruinas
de Atash, hoya del Huallaga, y en otras observadas por él en el departa-
mento de Huánuco , aunque la semejanza se refiere al tipo arquitectural y
no a las unidades estructutrales que . integran el kullpi. Carrión Cachot
recuerda a este respecto que la estructura del kullpi es muy semejante
a la de algunos soterrados del Callejón de Huaylas donde Hernández Prín
cipe en 1620 encontró muchos restos de idolatría : ceniza , plumas de aves,
Fieles de puma, huesɔs de llama y otras ofrendas , y que es posible que el
kullpi tenga carácter meramente funerario . Pulgar encuentra también en el
kullpi de Rupaj un parecido con el tipo de habitaciones bastante bien conser-
vadas de las ruinas de Choras en la margen del Alto Marañón . Valcárcel
llama la atención sobre el significado etimológico de Rupaj , que quiere decir :
lugar del fuego , y esto podría referirse a la costumbre de quemar los cadá
veres. Mejía refiere que en la quebrada de Auqui Ruri, cerca de Huaraz
yen varios sitios de las vertientes occidentales de la Cordillera Negra , co-
no en las cabeceras del río Casma, existen grupos de chullpas , semejantes
a las de Rupaj . Ellas están construídas con piedras pequeñas y mortero ar-
cilloso ; tienen forma de pequeñas torres prismáticas rectangulares , el te-
ACTAS DE LA ASOCIACION 65
cho es plano o abovedado, construído con lajas y tierra ; tienen una entra-
da pequeña que mira al Oriente ; en el interior hay restos humanos muy de-
teriorados, con fragmentos de cerámica del tipo Recuay.
Tello hace presente que es necesario ante todo diferenciar la chullpa
kullpi del soterrado , y de la vivienda . Estos tres elementos tienen estruc
turas diferentes y corresponden seguramente a edades también diferentes.
La chullpa tiene una área de distribución muy extensa alcanza hasta las
fronteras mismas del Tawantinsuyo, esto es, su dominio se extiende desde
Pasto hasta el NO Argentino y Norte de Chile, y desde el Océano Pacífico
hasta la floresta amazónica . La chullpa ha sido en otros tiempos bien des-
crita por Bandelier, aunque la interpretación que éste hiciera de que se
trataba de habitaciones-tumbas, es incorrecta . He visto , dice , grupos de
chullpas en Sillustani, en ambas márgenes del Marañón , en la Cordillera
Negra, y en las faldas occidentales del departamento de Ancash ; en las ca..
beceras de los ríos que en el N. peruano llevan sus aguas al Pacífico, y aún
a corta distancia de Lima, se encuentran chullpas intactas y en parte de-
rrumbadas en las Provincias de Huarochirí y Yauyos , en Marka Wasi, dis-
trito de Casta ; en la parte alta del nuevo pueblo de Ricardo Palma, en Pa-
lle, en Santa Inés, en Vista Alegre y en una palabra donde quiera que el
hombre tuvo a la mano la piedra y el barro que le servían para construír
las. En ninguna parte, agrega, le ha causado una mayor impresión la ar
quitectura y situación de estos grupos de chullpas como en Chokta, cerca
de Oxamarca, provincia de Celendín , por su magnífico estado de conser-
vación y por la manera como ellas enriquecen y agigantan la belleza del
paisaje de aquellos solitarios lugares. Estas chullpas se hallan en los cɔn ·
trafuertes de silueta cortante, suspendidos en los peñascos como inmensos
gigantones, o a la manera de maceteros colgantes, destacándose ora ais
lados, ora en pequeños grupos. Edificios geométricamente construídos , con
paredes rectas, niveladas y lisas, y techos a dos aguas, adornados con todo
un enjambre de bellísimas flores silvestres, que al contemplarlos producer,
Londa emoción. Estos kullpis, como los de Rupaj , dijo , no son habitacio
nes ni huayras ; son edificios construídos exprofesamente para el rito fu
nerario: son mausoleos donde siempre se encuentran los restos del compl- ,
cado ritual relacionado con el culto de los muertos . En , el Museo de Ar
cueología de la Universidad van a exhibirse pronto los restos humanos y la
alfarería hallada fuera y dentro de estas chullpas de Chokta . Sus construc
tores vivieron durante muchos siglos en las serranías del vasto territorio pe-
ruano . El soterrado antecede a la chullpa ; en aquél se encuentra alfare-
ía de tipo Recuay ; en ésta alfarería de tipo Marañ¶n, que es su inmedia-
ta derivada . Esta alfarería de las chullpas tiene muchas variedades tipo .
lógicas , según la región donde se las encuentra . Por último , hace una di-
ferenciación entre las ruinas de las viviendas y las de los kullpis y entre
66 CHASKI
estos y los sarcófagos que existen en las cuevas destinadas a las gentes
comunes, mientras que la chullpa mausoleo debió corresponder a las cla-
es superiores y para esto nada ayuda mejor a conocer dónde se halla la
población, propiamente dicha, como la presencia de las capas de basura.
Nuevos hallazgos de Hachas líticas en la Hoya del Huallaga.-
Pedro T. Figueroa . En las ruinas próximas de la selva , manifiesta que ha te-
nido oportunidad de encontrar a menudo hachas de piedra ; y que éstas
son tanto más abundantes en el Oriente que en el Occidente. Considera, por
tanto, que los centros de fabricación de estas hachas deben hallarse en la :
región contigua a la selva . Recuerda que el doctor Tello le manifestó alguna
vez al examinar la colección de hachas que él posee en Huánuco q' algunas
eran idénticas a las halladas por él en las Necrópolis de Paracas, Yo encontré
dice, el mismo tipo de hachas de silex en la necrópolis de Silla- koto , en Huá-
nuco y en las ruinas de Inka-kocha cerca del fundo Huallaga. Otro hecho
de importancia ha llamado mi atención : hace poco exploraba a pie el ca-
mino que existe entre el pueblo de Acomayo y el de Sinchao, por la via
del abra de Karpish . Este camino es muy antiguo y está admirablemente
construído. Después de un largo recorrido se interrumpe cerca de Sin-
chao ; más lejos sigue por Chiwangala hasta llegar al Huailaga, donde se
pierde ; pero en las exploraciones hechas por don Eurico Stahl se sabe
que se le vuelve a encontrar en la parte frigida de la Cordillera oriental
entre el Huallaga y el Ucayali. Termina expresando lo significativo que era
el hecho de que la comunicación entre la costa y el Ucayali que no se
consigue en nuestros días con ciencia,, maquinarias y millones, había di-
do un problema resuelto, probablemente, antes de los Inkas. El camino està
enlajado donde existen vertientes y lodazales, con cunetas y alcantarillas de
desagüe de lajas . El señor Figueroa aboga porque la Asociación lo de a
conocer al mundo científico y a la vez recomienda el estudio de las hachas
por la importancia que puede tener para definir las viejas civilizaciones del
Oriente y conocer sus propagaciones por el resto del territorio del Perú.
Después de breve discusión sobre las hachas halladas y el camino, se le-
vantó la sesión, aplazándose para el 16 del presente mes los temas relacio-
nados con los Museos regionales y colecciones arqueológicas particulares.
ACTAS DE LA ASOCIACION 6/
.
Sesión del 16 de Abril de 1940 celebrada en el Museo de Arqueología de
la Universidad Mayor de San Marcos.
Socios presentes : Johnson, Gamarra Dulanto, Pulgar, Romero, Mejía Xesspe,
Espejo, Ponce, Villar Córdova, Figueroa, Rojas, Tello Uhle.
LOS PRIMITIVOS POBLADORES DEL VALLE DE LIMA
Villar Córdova.—¿ Quiénes fueron los primeros pobladores del Va-
lle de Lima ? Fueron Maya, Arawak, Muchik o Aymara ? Considero que los
Colla o Aymara son los que mayor influencia ejercieron en el desarrollo
de las culturas del Valle de Lima, tal vez una nación Colla de habla aymara
o pre - aymara . El kauki de la provincia de Yauyos puede ser un rezago
de esta lengua pre-aymara.
Aparte de los muchos datos que ilustran la cultura Colla, la llamada
Chullpa o habitación - tumba es la que más la caracteriza . Pedro Cieza de
León nos ha dejado una descripción interesante de las tumbas de los Co-
llas, de estas gentes que poblaron el altiplano del Titicaca, que se preocu-
pó más de la tumba de sus muertos que de la habitación de los vivos. La
vivienda era una modesta cabaña de planta circular y techo cónico, mien-
tras que sus mausoleos eran obras de piedra de notable arquitectura. El
kullpi consta de dos secciones : el túmulo superficial y el túmulo subterrá-
neo. El primero presenta falsa bóveda que no cierra el vano por cortarle
la corniza o entablamento, consistente en tres hiladas de piedras planas o
lajas, dispuestas así: arquitrabe en forma de abanico que se sostiene por
una pilastra cúbica o prismática. Lozas de piedra superpuestas que le dan
al edificio la forma de un hongo por fuera. El túmulo tiene una sola puerta
pequeña que permite el ingreso arrastrándose. El segundo contiene cistos
sepulcrales o pozos de piedra donde se hallan los cadáveres confeccionados
en fardos de cuero, y con ofrendas de cerámica utilitaria. A la vez se en-
cuentra en estos cistos algunos objetos de cobre, como timpes o prendedo-
res, y tumis o cuchillos, y a veces también prendedores y vasos de plata .
Los tejidos son de lana de vicuña y de llama con decoraciones del estilo
Tiahuanaco . También hay instrumentos de hueso como despancadores,
lanzaderas para el tejido.
En Alto Pasamayo y en Atavillos Bajos, que se hallan al N. del valle
de Lima, las construcciones están mucho mejor elaboradas. En Chapprak,
Ruppak, Añay, Ran-Ran, Rancocha, Auqui Wilcaj Macapicche y otras, se
encuentran salas, y escalinatas y galerías subterráneas semejantes a las que
68 CHASKI
se hallan en Chavin ; pero no se ha encontrado hasta ahora esculturas es-
tatuarias o relieves.
Las habitaciones-tumbas que se hallan en los valles y quebradas de
Chillón, Rímac y Lurín, se encuentran no sólo en la sierra sino en las par-
tes llanas o bajas, contiguas al litoral. Las ruinas de Cajamarquilla o Jica-
camarca, las de Mango Marca, de Macas, y Chuquitanta presentan también
restos de la cultura andina Colla . La cerámica policroma de Nievería , co-
mo la de Wascoy en Canța es derivada de Nasca y corresponde a la se-
gunda época.
Muchos otros restos del valle de Lima y de los valles contiguos
a éste son de origen andino Colla.
Los Aymara, a juzgar por los restos de su lengua que perduran en
ciertas toponimias, se extendieron desde Hanan Huanchos en San Mateo
hasta Lurín-Huanchos o Lurigancho , en el valle del Rímac . Desde Ata-
hualla hasta Carahualla , y desde Collo y Collata hasta el Callao en la que-
brada de Chillón ; y en la quebrada de Lurín .
La influencia Colla en el Valle de Lima se hace manifiesta por el
significado aymara de ciertos términos como Lima, o Limac que es el nom-
bre de una planta ; Cantamarca que significa pueblo de cazadores de vicu-
ña ; Lurinchuanchos o Huanchos de la parte baja ; y Hananhuanchos de las
partes altas .
Telo.-¿ Cuáles son las razones que fundamentan la tesis de que
Chullpis o Kullpis fueron construídos por pueblos de lengua aymara?.
¿ Cuál es la verdadera posición cronológica de este tipo de estructuras?
Villar . Los Colla fueron los constructores de los Kullpi por que
dentro de estos se encuentran cráneos deformados de tipo aymara. ΕΙ
Kullpi es una tumba - habitación , distinta de las tumbas piramidales de los
kechua , Los Colla tuvieron su asiento principal en el altiplano del Titicaca ,
hablaban aymara hasta el valle de Lima . Ignoro la exacta posición crono-
lógica del kullpi . Tampoco puedo asegurar si los Collas de la Costa proce-
den de! altiplano o de algún otro lugar,
La lengua hablada en las serranías del Departamento de Lima, pue-
de ser la de estos primitivos collas. En este caso la propagación colla debe
remontarse a una época muy lejana .
Uhle.- Restog aymara como un fragmento de vaso tipo Tia
huanaco encontré en Pachacamac dentro, de una estructura de adobes ;
hallé sepulturas de origen. Tiahuanaco. Algo semejante encontré también.
69
ACTAS DE LA ASOCIACION
en Marka Huamachuco . Esto demostraría la expansión aymara por aque-
llas distantes regiones.
Tello.- Ante todo deseo llamar la atención acerca de la propa-
gación de la cultura Tiahuanaco que no debe ser confundida con la pro-
pagación de la lengua aymara , o del grupo tribal de la región Colla. La
lengua puede o no propagarse a la par que la cultura material de un
grupo étnico o social determinado . Por tanto es inconveniente emplear
términos lingüísticos o nombres de tribus o naciones como sinónimos de
culturas determinadas como usualmente se hace. En lo que respecta a las
lenguas aborigenes del Perú hasta ahora se han reconocido tres lenguas
principales : kichua , aymara y arawak. La primera se halla difundida a lo
largo de la región interandina ; la segunda corre paralelamente a la ante-
rior desde la meseta del Collao hasta Pasto, a lo largo de la región cisan-
dina, aproximándose a la faja del Litoral del Pacífico ; la tercera, la más
generalizada de las tribus interandinas contiguas a la floresta, se propaga
hacia el Litoral, originando los grupos Muchik en el Norte y Pukina en
el Sur.
La propagación de la cultura Colla o Tiahuanaco hasta la costa
central peruana es evidente ; es bien manifiesta en el sur y se debilita a
medida que se aleja del Collao . ¿ Cuándo tuvo lugar esta propagación ?
Aún no se podría señalar porque los restos propagados de la cultura Tia-
huanaco no corresponden a la cultura clásica del Collao si no a una subcul-
tura o variante más o menos alejada de la cultura madre, cuyo foco ori-
ginario se encuentra en el Collao, particularmente reconocida en Pukara .
En lo que respecta a la difusión de los kullpis o chullpas y a su
posición cronológica puede afirmarse que el kullpi se halla difundido por
toda el área andina : por el Oriente avanza hasta la faja de la madera, y
por el Occidente hasta el Litoral del Pacífico siguiendo siempre los ramales
de los contrafuertes andinos. El kullpi tiene como su inmediato antecesor
al "soterrado", que corresponde a la primera edad . El kullpi o chullpa
corresponde a la segunda edad, a juzgar por la alfarería policroma que le
está asociada. Es muy posible que los Colla sean los inventores de este tipo
de sepulturas.
Uhle. Por mi parte hago presente que restos de lengua arawak se
encuentran en los Andes mismos, y aún hacia este lado del Pacífico, pues
en Supe encontré ya un mnato de plumas de ara-macao que es de origen
florestal y arawak..
Gamarra. Si las lenguas tienen una área de propogación más o
menos definida, yo me inclino a creer que correspondería a pueblos o razas
que por mucho tiempo ocuparon aquellas regiones lingüísticas.
70 CHASKI
79
Sesión del 16 de Mayo de 1940 celebrada en el Museo de Arqueología de
la Universidad de San Marcos
Socios presentes : Uhle, Carrión Cachot, Romero, Mariátegui, Wells,
Figueroa, Valcárcel, Johnson P. M. , Mejía Xesspe, Pulgar,Muelle , Rossel
Castro, Gamarra Dulanto , Espejo, Villar Córdova, Ponce, Rojas y I ello .
KEROS INKAICOS HALLADOS EN CHILLWA, PAMPACHIRI, PROV.
DE ANDAHUAYLAS ; Y VARIAS PIEZAS DE CERAMICA DEL SUR PE-
RUANO DE EXTRAORDINARIO INTERES.
Mejía Xesspe. -En 1925 viajando por las serranías de la Prov. de
Andahuaylas tuve oportunidad de ser huésped por algunos días de la Co-
munidad de Chillwa, comprendida en el Distrito de Pampachiri, de dicha
Į rovincia. Esta comunidad está compuesta por quince familias dedicadas
a la cría de llamas y alpacas . Durante mi estada en este apartado lugar de
puna, me informaron los indios que ellos conservan todavía las ceremonias
gentílicas chimpuy y charkuy, destinadas al señalamiento del ganado y a
la fecundación del mismo respectivamente. Estas ceremonias, a la par que
alguans del culto católico, son muy celebradas ; en ellas danzan disfrazados
al uso antiguo y beben en las vasijas de madera llamados keros. Como posso
el kechua vencí su desconfianza y travé amistad con Pituca Goya Tinko, Pe-
dro Llakwa Rojas, Simón Atkipa Cuaresma, Dámaso Atkipa Cuaresma, Luisa
Cárdenas Allka v. de Laime, Isidro González Atkipa, Donato Atkipa Tinko ,
Gregorio Aguilar Pariona, Cristóbal Xesspe Atkipa y Teodoro Limaska de
'Urayuma . Al abandonar la comunidad me hicieron una cariñosa despedida
y conociendo mi interés por los vasos de madera me obsequiaron diez, sa-
cándolos de sus escondites. Cuatro están hoy en el Museo de Arqueología
Peruana (Nos. 30/387 , 388 , 389 y 390 ) , y seis en el Museo de Arqueolo-
gía de la Universidad de San Marcos ( Nos. †/ 1932, 1933 , 1934 , 1935
1937 y 1938 ) . Por sus formas y riqueza de decoración policroma, son ejem-
plares de primer orden, cuyos dibujos han incrementado el archivo gráfico
? de keros inkaicos y post colombinos que posee el Dr. Tello- Un raro
y hermoso ejemplar de cerámica de tipo no identificado.--En este mismo
viaje recogí de los alrededores de los pueblos de Charcana y Toro de la
Frov. de la Unión en la cuenca superior del Ocoña algunos fragmentos de
cerámica inka, y un cántarò de forma no común , que lo he obsequiado al
Museo de la Universidad de San Marcos (No.. 1/1085) y que lo presento
a la consideración de los miembros de la Asociación.
ACTAS DE LA ASOCIACION 71
Tello. Es de felicitarse tener a la vista piezas de cerámica de tipos
extraños, procedentes del sur peruano . Ei ejemplar 1/1085 , motivo de esta
discusión , es una vasija extraordinaria por su forma, su técnica y orna-
mentación, cuyo tipo no se aviene a los conocidos del sur. Ninguno de sus
caracteres podría ser identificado como correspondiente al arte Inka, Tia-
huanaco, o Chincha, para no citar sino los principales. La forma es la de
una olla achatada , que se aproxima a la de una valva de ostra, de base
ligeramente convexa con eminencias acordonadas ; boca circular y labios
huyentes ; pared gruesa , de más de un centímetro de espesor en algunos
sitios ; y de decoración plástica y pictórica : la primera en forma de figuras
de réptiles o pequeños mamíferos no identificados a causa de la ausencia,
por fractura, de la cabeza : un par en el hombro, y otro, a lo largo de la
arista que limita ei cuerpo de la base ; y la segunda consistente en una an-
cha banda dividida en tres secciones longitudinales con dibujos geométricos
que parecen reproducir diseños de tejidos. Produce la impresión de ser un
estilo intermedio entre Inka y Chincha . Su procedencia, de Charcana, en
las cabeceras del río Ocoña, hace más interesante el ejemplar, puesto que
poco sabemos todavía de la arqueología de esta región. Por mi parte, de-
Rya,Yonec
938
Er Cántaro extraido de las ruinas de Charcana, Provincia de La Unión,
Sp.-1 /1085.
72 CHASKI
Roa, Ence
Cubeta inkaica procedente de Puno.
seo aprovechar de esta oportunidad para presentar otro ejemplar de cerá-
mica que acabo de adquirir para el Museo de Arqueología de la Universi-
dad, gracias a la generosidad de don Alfredo Zúñiga, distinguido estudiante
de Medicina. Procede de Puno, pero se ignora el lugar de donde fué extrai-
do. Es una cubeta rectangular de 22 ctm. de largo por 14 ctm. de ancho ,
4 ctm. de alto y 5 mm. de espesor, cuyos lados mayores presentan en su
parte media una depresión o entrada, así mismo rectangular, que dá al
conjunto un aspecto elegante. Tiene contornos rectilineos, es maciza, y
a primera vista hace la impresión de una cubeta de piedra o madera. La
arcilla es fina, compacta y bien cocida ; el lavado de fondo es rojo ladrillo
brillante, y está ornamentada exterior e interiormente con figuras pictóri-
cas realistas que reproducen batraceos, peces de agua dulce y aves lacus-
tree; y en la parte media, externa de los lados menores, y en el fondo de
la vasija, existen huellas de figuras, en parte,escultóricas y en parte pictó-
ricas, de animales lacustres.
Estos animales son los mismos que aparecen, aislados o en grupos,
en las decoraciones de la cerámica propiamente inkaica, y deben estar co-
nectadas con ciertas ceremonias mágicas relacionadas con los manantiales,
las nube ; el arco iris y las lluvias, puesto que estos elementos juegan un pa-
ACTAS DE LA ASOCIACION 73
pel importante en las leyendas gentílicas sobre el agua y la fertilidad del
suelo . Esto fundamenta su correcta identificación como cubeta inkaica .
Conveniente me parece insistir en la necesidad de conocer el área
de distribución de los tipos de cerámica del Sur, y para ello voy a servirme
de los conocimientos que poseemos sobre las naciones que ocuparon las
cuencas del Paucartambo, Urubamba, Apurimac, Titicaca, Majes y Осойа
aprovechando del gráfico que va a hacernos en la pizarra la Srta. Carrión
No todas las naciones consignadas en él, fueron de origen y cultura inkai-
ca. Durante el Império estas naciones poseían culturas ya diferenciadas,
algunas derivadas de la Inka y Tiahuanaco por un lado, y otras de origen
aún no bien definido.
Yo creo que pertenecen a la misma familia : Tiahuanaco clásico,
Diaguita del NO. Argentino, Atacameño y el llamado Epigonal por Uhle ;
y que las diversas naciones del Sur del Perú desarrollaron aparte de estas
culturas otras no determinadas todavía. El ejemplar de Charkana puede
ser representante de un tipo de cerámica de la cuenca del Rín Ocoña. Ei
cuadro de tipos de cerámica del Sur, está lejos de ser completo.
Uhle. Para mí los Chinchas eran oriundos del valle de Chincha y
desde allí se propagaron por el S. hasta Tacna, como lo he expuesto en mi
trabajo sobre la arqueología de Tacna y Arica . He reconocido también el
tipo Tiahuanaco en esta última región, y lo he relacionado con ciertos
ejemplares hallados en la región del Cuzco. Los atacameños han tenido una
área muy vasta, porque existen restos de la lengua atacameña en el sur
del Perú, costa y sierra. Al propagarse por el N. se unieron con los Chin-
chas, creando el tipo Chincha-Atacameño. Hay huellas Atacameño también
en Tiahuanaco . Fueron los atacameños, los que alguna vez entraron victo-
riosos al Cuzco, y se apoderaron de Chinchay Suyo .... Yo he expuesto
todo lo relacionado con los Atacameños y Chinchas en distintos trabajos,
que sin duda son bien conocidos de los señores aquí presentes .
CAVERNAS FUNERARIAS DE RUPAJ: MOMIAS
Rossel Castro. Al desenterrar una caverna situada en los alrede-
dores de Rupaj, en el punto conocido como Huari Pampa constaté lo si-
guiente: Bajo la sombra de una piedra, se adhería una pared de piedras con
mortero, cubierta por una loceta. Levanté la loza lítica. Se trataba de un
saco oscuro que contenía restos humanos y expedía su ambiente un olor
fétido. Usando de medidas precautorias, penetré hacia el interior . Tres me-
tros de diámetro con pared circular ; cubría una capa de tierra arcillosa a
los cadáveres que se hallaban recostados unos sobre otros acurtucados en
74 CHASKI
posición fetal, envueltos en cuero curtido y franjas de algodón , juntamente
con sus ajuares de puchcas, piruros de hueso o de piedra ; telas desechas
de lana, allana, takllas de palo, chapas de cuero (shukuy) ; pieles de cuyes
desecados ; plumas de aves ; miembros y pieles de venados ; alg › dón ; mates ;
restos de maíz ; papa seca ; ollas de uso doméstico de forma ovoidal, factu-
ra gruesa, gollete cilíndrico , angosto, bajo, asa pequeña , color rojo oscuro
ahumadas con ollín ; cántaros ovoidales de gollete tubular angosto , grueso,
y asa, color ocre ; un jarro zoomorfo , simulando la cara de un puma, y
otros ceramios pequeños . Desenterré 25 momias , de las que tres de mejor
conservación e importancia he traído para presentarlos en esta sesión, y
obsequiarlos después al Museo de Arqueología de la Universidad : una en-
fardelada en cuero de venado ; otra envuelta con franjas de algodón ; y una
de un bebé de pocos meses de nacido , asida a un pañete de algodón
2 con tiras manuales de trasporte. Una vez evacuado el primer grupo, ( figura
adjunta) , toqué con otra sección que consistía en un montón de huesos
humanos presentando un color amarillento parduzco, sin restos de vesti-
dos, ni de ningún otro utensilio funerario, sección que creo de mayor an-
tigüedad que la primera. En seguida hecha la selección y apuntando con
bastante esmero y cuidado
coloqué nuevamente las mó-
mias dentro de la misma ca-
verna, ocultándolas para su
preservación y futura inves-
tigación . Creo por último ,
Caverna sepulcral que éstas cavernas corres-
de Rvpak
ponderán a un período pre-
histórico muy antiguo por
el aspecto arcaico de su ce-
rámica .
Carrión Cachot. Es in-
dispensable conocer mejor
Corte de la Caverna la alfarería que está asocia-
da a estos cadáveres de las
cavernas para determinar su
edad. La alfarería utilitaria
rústica no siempre revela
antigüedad, y las muestras
de cerámica, materia de es-
ta discusión, me parece que
Diferentes envoltorio de momias corresponden a un período
Caverna funeraria de Rupaj reciente .
ACTAS DE LA ASOCIACION 75
Villar Córdova. Hay diferencia entre los materiales arqueológicos
hallados en las chullpas, y los hallados en las Cavernas. En las primeras
se encuentra cerámica tricroma ( rojo, blanco , negro ) , como la que he da-
do a conocer, y en cuanto a la edad de las cavernas, yo no podría pronun-
ciarme sobre éllas ; pueden ser muy antiguas o muy recientes, de diversas
clases pero contemporáneas. Fragmentos de vasijas ordinarias se encuentran
en los campos agrícolas y deben formar parte de utensilios de los campesi-
nos ; y cerámica fina se encuentra en las chullpas, y deben ser de jefes y
señores.
Mejía.—A este respecto yo quiero llamar la atención de que en la
Waka Malena del valle de Asia, se ha encontrado cerámica ordinaria, se-
mejante a la extraída por el Dr. Rossel de las cavernas ; y esta Waka es
casi en su totalidad un cementerio inkaico .
Tello. Yo considero que muy poco se conoce todavía sobre la al-
farería que acompaña a las cuevas o chaukallas de la sierra central del
Perú. La alfarería utilitaria es casi ignorada, aún la de la costa, y para
establecer comparaciones y conocer su edad, convendría estudiar cuidado-
samente el contenido de las cavernas o chaukallas , de las chullpas , y de los
Munaos de las partes bajas de la costa. El hallazgo de un cementerio inkai-
Co en el Valle de Asia , y el importante material extraído de allí, hoy fe-
lizmente en el Museo de Arqueología de la Universidad , nos puede ofrecer
base para estudios serios sobre este asunto . Desde luego, siempre conviene
tener presente que los indios continuaron enterrándose después de la con-
quista en sus mismas wakas y munaos, y es por esto que se encuentran
objetos españoles en algunas tumbas . El shukuy o zapato de cuero presen-
tado aquí por el Sr. Rossel , y considerado por él como de llama, puede ser
de cuero de vaca.
Diversos investigadores han hecho referencia sobre el arte de en-
fardelar los cadáveres en cuero de venado o llama. El hallazgo de éstos, es
común en las tumbas inkaicas, y merece también ser estudiado . No hay
así mismo una regla fija que permita clasificar la cerámica hallada, en fina
y ordinaria, en ceremonial y utilitaria, atribuyéndola a períodos y cultu-
ras diferentes. En tumbas de Nasca he encontrado no pocas veces cerámica
fina y ordinaria, y aún de diversa clase y de diverso tipo que debieron ser
usados por su poseedor simultáneamente .
En lo que respecta al estudio de las cavernas, quiero agregar algo
más. Es conveniente explorar el piso de la caverna ; practicar excavaciones
para conocer la estratificación. Por lo general en las cuevas de la sierra,
aparecen los cadáveres apilonados, unos sobre otros, desordenadamente, y
valdría la pena conocer si existen diferencias entre el arte de enterrar y
76 CHASKI
los restos culturales de los cadáveres que están en diversos pisos. Por esto,
yo recomiendo que no se toque el contenido de una caverna si no se cuen-
ta con los medios adecuados para estudiarla, y si no se está familiarizado
con los métodos de la exploración arqueológica . El mayor bien que noso-
tros podemos hacer en pró de la conservación de nuestros monumentos, es
no tocarlos, no hacerlos objeto de nuestra mera curiosidad, de conocer de
inmediato lo que ellos contienen, sino tratar de conservarlos ; tomar todo
género de medidas para ponerlos al abrigo del vandalismo del huaquero,
hasta que el científico pueda asumir la responsabilidad de su estudio.
Villar Córdova. Como de acuerdo con la ley sobre conservación
de antigüedades es indispensable obtener del Gobierno un permiso para
hacer excavaciones, yo propondría que se hicieran gestiones ante las au-
toridades respectivas para que estas autorizaciones se otorgaran a cada
uno de los socios .
Tello. Comprendo muy bien el interés de los socios por emprender
trabajos de excavación, puesto que es la única manera de obtener datos fi-
dedignos en el propio terreno. El trabajo en el campo para el arqueologo
es tan importante como el trabajo en la clínica para el médico. Pero una
excavación arqueológica supone en quien la práctica conocimientos espe-
ciales que garanticen el resultado científico de ella. Es conveniente, antes
de iniciar esta clase de trabajos, capacitarse con los métodos y procedimien-
tos de la excavación, adquiriendo la experiencia y conocimientos indispen-
sables. Por esto yo me permito rogar a los señores socios, que la Asociación
proceda con cautela , y que por ahora aplace este asunto para una oportu-
nidad posterior. Mientras tanto hago presente que hace cuatro días se
me ha confiado la dirección de los trabajos arqueológicos en Pachacamac ;
y yo hago una invitación especial a los señores socios para que presencien,
y actúen si es necesario en el proceso de las exvacaciones.
NOVEDADES ARQUEOLOGICAS
UN EJEMPLAR DE CERAMICA DE CAJABAMBA
Don Máximo Barrueto, maestro normalista de Cajabamba, nos ha
proporcionado la siguiente información concerniente a las antigüedades de
la región donde él reside.
A 15 km. al noreste de la
ciudad de Cajabamba , en di-
rección a la Cordillera de
Kayanasay, y dentro de la
hacienda Ayangay, existen
grupos de viviendas arruina-
das y esparcidas en las fal-
das del cerro y uno principal
en la cima.
Entre estas estructuras se
destaca en la falda una cue-
va socavada en peñón calcá-
reo, protegida con una pared
de piedras. Dentro de esta
cueva se encontró restos hu-
manos, alfarería rústica frag-
mentada y el ejemplar completo que se reproduce en la Fig. 1. Es un
cántaro cónico invertido, de gollete corto y labio huyente, asas verticales
sobre el hombro, simétricamente colocadas, rotas, y una banda en relieve
decorada con ojuelas estampadas alrededor de la garganta . Alto : 180 mm.;
diám. max.: 125 mm.
En la cumbre del cerro Kayanasay hay además varios pozos soca-
vados en la roca, de forma ovoide, revestidos interiormente con un aparejo
de piedras, y tapadas con lajas. Dentro de uno de éstos, abierto en julio
del año pasado, se halló huesos humanos y alfarería policroma.
Poco o nada se conoce de la arqueología de la región de Caja .
bamba. En las provincias vecinas de ella, Cajamarca , por el Norte Hua-
machuco por el Sur, existen también tumbas en forma de pozos socavados
en la roca, revestidos con un pircado de piedras, conteniendo cadáveres, a
veces sólo fragmentos de éstos alfarería policroma de estilo Marañón, dei
tipo Recuay.
Es de desear que las autoridades del lugar protejan en forma efecti-
va, la integridad de estos monumentos que han de arrojar luz sobre la pre-
historia ignorada de Cajabamba.-J. C. T.
78 CHASKI
SOBRE EL ORIGEN DEL MAIZ
El año pasado los Sres . P. G. Mangelsdorf y R. G. Reeves, publica-
ron en el Boletín Nº 574 de la Estación Experimental Agrícola de Texas un
notable trabajo titulado : "The original Indian Corn and Its Relatives" de
315 páginas, con diagramas, ilustraciones y una extensa bibliografía .
Sostienen que el teosinthe no podía ser el antecesor del maíz ; y que
por el contrario , fué el maíz antecesor del teosinthe. Esta tésia fundamenta .
da en hechos de carácter geológico , paleo -botánico , fito - geográfico , históri-
co, arqueológico , etnológico, taxonómico , sitogenético , etc. , ha tenido re-
percusión excepcional en el mundo científico y ha puesto de actualidad
nuevamente el controvertido problema del orígen del maíz .
Según el Prof. Mangelsdorf, si bien no se ha encontrado aún el pri-
mitivo antecesor silvestre del actual maíz (Zea mais ) existen evidencias ma
nifiestas de que un tipo hipotético primitivo de maíz y otra gramínea
silvestre produjeron un híbrido natural que es el teosinthe ; y que una nue-
va fertilización de éste con el maíz silvestre original , originó un nuevo ti-
po de gramínea o tripsacum nativo, del cual, mediante el cultivo, derivan
las variedades de maíz morocho, el maíz llamado de " cancha blanca" , el
maíz en forma de diente, el maíz de grano en forma de pedernal, y las otra³
variedades de maíz farináceo .
La planta silvestre original en opinión del genicitista de Texas pro-
cede de nuestra región andina. Los indois lo aprovecharon en su forma sil-
vestre, y de esta región se difundió de tribu a tribu por casi todo el he-
misferio occidental, sembrándose en todo lugar en donde por su clima y ca-
lidad de su suelo podía desarrollarse . Es así cómo alcanzó Centro y Norte
América, y unida a la gramínea silvestre produjo el teosinthe y un nuevo
tipo de tripsacum, del cual mediante el cultivo arrancan su origen las dife
rentes variedades de maíz de América .
SABIA UD QUE ……... ?
LOS PRIMEROS ESPAÑOLES A QUIENES CONOCIO EL INCA ATA-
HUALPA
Pizarro el mismo día de su llegada a Cajamarca el 15 de Noviem.
bre de 1532, comisionó a Hernando de Soto y a quince españoles para que
se entrevistaran con Atahualpa en su Real, situado a una legua de la ciu
dad, y le invitaran a que fuera a ella al siguiente día. Los españoles que
acompañaron a Soto, según refiere Diego de Molina, eran : "Gines de Ca.
rranza, Luis Masa, Alonso Pérez, Lope Vélez, Miguel Astete, natural de
Santo Domingo de la Calzada , Gonzalo del Castillo, Fuentes , Pedro Cataño,
natural de Sevilla, Pedro de la Barrera, de Madrid, Hernando de Baeza,
hijo de Francisco Márquez, vecino de Madrid, Mogrovejo de Quiñones,
Diego de Molina, vecino de Baeza, Johan Pizarro de Orellana, Johan Pi-
zarro , hermano del Gobernador y su hermano Gonzalo Pizarro". R. C. C.
LOS CABALLOS USARON ALGUNA VEZ HERRAJES DE PLATA
Al llegar Hernando Pizarro y sus veinticinco soldados a la ciudad
de Pachacamac procedentes de Cajamarca, el 31 de Enero de 1533 , des-
pués de penosas jornadas a través de la sierra, la mayoría de los caballos
que utilizaron para el viaje se hallaban imposibilitados para caminar por
falta de herrajes . Diego Molina, uno de los soldados de la Conquista, re-
fiere que Pizarro mandó hacer en Pachacamas "herraje de herraduras e
clavos de plata, las cuales hicieron los indios fundidores muy buenas e
quantas quisieron dellas, con el cual herraje anduvieron dos meses" . Res-
tos de la fundición de metales realizada por los conquistadores se han en-
contrado recientemente en las ruinas de Pachacamac. R. C. C.
DE LOS CRECIDOS PRECIOS DE LAS COSAS , Y DE LO FOCO EN QUE
SE TENIA EL ORO DURANTE LA CONQUISTA DEL PERU
Xeres, secretario de Francisco Pizarro , nos pone al tanto de cier.
tos pormenores que demuestran el desorden producido a raíz de la
80 CHASKI
conquista y la triste suerte que corrieron los más preciados tesoros del
Imperio Inkaico. Dice : “Muchas cosas había que decir de los crecidos pre
cios a que se han vendido todas las cosas, y de lo poco en que era tenido
el oro y la plata. La cosa llegó a que si uno a otro algo debía, le daba un peda-
zo de oro a bulto sin lo pesar, y aunque la diese el doble de lo que le de-
bía no se le daba nada ( importaba poco ) y de casa en casa andan los que
debían con un indio cargado de oro buscando a los acreedores para pa-
gar. No dejaré de decir los precios que en esta tierra se han dado por
los mantenimientos y otras mercaderías, aunque algunos no lo creerán por
ser tan subidos ; y puédolo decir con verdad, pues lo ví, y compré algunas
cosas. Un caballo se vendió por dos mil quinientos pesos, y otros tres mil
trescientos. El precio común de ellos era dos mil quinientos, y no se ha-
Ilaban a este precio. Una botija de vino de tres azumbres sesenta pesos, y
yo dí por dos azumbres cuarenta pesos ; un par de borceguies treinta o
cuarenta pesos ; unas calzas otro tanto ; una capa cien pesos, y ciento vein-
te; una espada cuarenta o cincuenta ; una cabeza de ajos medio peso ...;
una mano de papel diez pesos" "Es tanto un peso de oro como un castella-
no; véndese comunmente cada peso por cuatrocientos cincuenta marave-
dis". R. C. C.
ALGO SOBRE EL BENEFICIO DE LA PLATA EN TIEMPOS INKAUS
El Piloto Pedra Corzo, uno de los primeros españoles que exploró
la costa peruna, informó a Oviedo sobre la interesante forma en que
beneficiaban la plata los indios de San Miguel de Piura. Dice : "Para coger
la plata, que hay mucha, hacen en la sierra, cinco o seis leguas de San
Miguel, unas cavas ; e desque han hecho un trecho de cava, hacen un ho-
yo ancho al cabo, e pegan fuego a la cava (o tranchea ) e derrítese el
metal e va a parar en el hoyo, endonde se recoge en mucha cantidad la
plata, e después se refina e sacan de un quintal de aquel metal cuatro
marcos e mas de muy buena plata. Pero es muy dificultoso de sacar, por-
que no hay leña en la sierra, se ha de llevar a cuestas allá desde los
llanos ; y la leña que llevan es de aquellos garrobos ( algarrobos ) , que se
dijo de susso, la cual es muy buena e recia madera" . R. C. C.
EL SISTEMA DECIMAL INVENCION INKAICA?
La primera noticia que tuvieron los conquistadores del uso del sis-
tema decimal entre los peruanos fué en el trayecto de Pizarro y sus hues-
Les hacia Cajamarca, en Noviembre de 1532. Según Oviedo al recibir no-
ticias de que Atahualpa tenía un ejército de cincuenta mil hombres, Pi-
SABIA UD. QUE ..... ? 81
zarro quiso informarse de qué manera cuentan estos indios, e supo por
las lenguas que cuentan desde uno hasta diez, e de diez dieces hasta ciento,
e diez cientos hacen mil , e por esta orden tienen su cuenta, e que cinco
dieces de millares era la gente que Atabaliba tenia consigo de guerra”. E. R..
PRIMERAS NOTICIAS SOBRE EL PETROLEO PERUANO
Las primeras informaciones sobre el petróleo peruano, fueren pro-
porcionadas por el piloto Juan Cabezas al cronista Oviedo, quien dice:
"Tres fuentes de pez me dixo Johan Cabezas (y en aquesto de las fuentes
yo he hallado testigos ) que hay en la punta de Santa Elena. E la una dellas
decía ques de aceyte o trementina pero de pez no pueden ser, n. tampoco
la que dice de aceyte ni trementina, porque la pez es cosa común e sabida
que se hace de los pinos y el aceyte de los olivos, e la trementina del te-
rebinto. Pero no disputemos de esto, basta que hay los fuentes o manan-
tiales donde es dicho de algún licor o betume ... Y puedo decir que ya
son muchos los que me han certificado que la una dessas fuentes es en
el olor como la mesma trementina ... muchos afirman que en la punta
de Sancta Elena se hallan muchos veneros de pez e alquitrán o a lo menos
le parece, e brean los navíos con ello .... " E. R.
ATAHUALPA REGALO A PIZARRO TELAS FINISIMAS, CON MUCHAS
LABORES E FIGURAS
Ponderando la calidad de los tejidos de lana enviados como obse-
quio por Atahualpa a Pizarro, cuando éste se hallaba en camino a Caja-
marca en 1532, dice Oviedo que "era cosa de mucho ver, segund su pri
mor e gentileza ; e no se sabían determinar si era seda o lana segund
su fineza con muchas labores e figuras de oro de martillo , de tal manera,
assentado en la ropa que era cosa de maravillar" . E. R.
PARQUE ZOOLOGICO EN EL PERU ?
Ni los jardines zoológicos , ni los aquariums son novedad para el
Perú, pues nos refiere el historiador peruano Guamán Poma de Ayala que
el Inca tenía "una casa y patio lleno de pájaros y monos y micos y gua.
camayas y papagayos y loritos y periquitos y sernicalos y tortolas cucuri
Y chibuillos chayna y otros muchos pájaros de la cierra y de los yungas ,
biscachas y laguna de pescado, fuentes de agua ...". Esto corrobora las
noticias que el padre Morúa nos da sobre los gustos de la Coya Chimpu
82 CHASKI
Urma esposa de Maita Capac, la cual "tenía para su recreación leones,
tigres pardos , venados , jabalíes, puerco- espines, gatos como monos, gua-
nacos, vicuñas, yaguanas ; todos los cuales, como se criaron desde chiqui.
tos, eran de diversos géneros, especialmente de papagayos, tenía salaman-
dras, que en mordiendo mataban y cacarean de noche como pollos ” …. Y
de la Coya Mama Chiquia esposa de Yahuar-Huacac nos dice también que
"tenía casa de infinitas aves en el palacio donde vivía . . . y casa de bes-
tias, fieras, de tantas maneras cuantas se pueden pensar . ." E. R.
SOBRE LA CONSERVACION DE LOS MONUMENTOS
ARQUEOLOGICOS
Piki-llakta.- El sitio arqueológico de Piki- llakta comprende el con-
junto urbano constituído por la plaza , andenerías, calles de salida y circun-
valación, cercados grandes y pequeños , y además el área que ocupan las
ruinas de Ollería -yok y de Arco - Punko, y los terrenos contiguos a éstas.
En los últimos tiempos el área arqueológica ha sido aprovechada por ios
agricultores con detrimento de la integridad de los monumentos . Conven-
dría que las autoridades encargadas de su custodia impidieran esta clase
de labores, trasladando los cultivos hacia las grandes extensiones de lade-
ra y pequeñas llanuras que existen en los contorons y lejos del área de las
ruinas.
Rakchi. También en este sitio existen galpones, patios y ande-
nerías, en los cuales indebidamente se efectuan sembríos . Tal vez podrían ser
aprovechadas las andenerías desde que han tenido siempre fines agrícolas ,
pero no debe permitirse smbríos de ninguna clase dentro del conjunto ur-
bano.
Uchuy-Kosko . Las ruinas de Uchuy · Kosco son de un tipo de
construcción muy interesante, tanto por su arquitectura como por su po-
sición geográfica . En la actualidad están habitadas por los colonos de la ha-
cienda Paucartica Calca , " quienes las han convertido en corrales de anima-
les, en desagües y en basurales . Los colonos para adaptar los galpones en
viviendas han hecho alteraciones, las que deben impedirse en su continua-
ción, haciendo notar que existen otras de mayor antigüedad . Como única
medida para la conservación de estas ruinas, se impone la inmediata deso-
cupación de las mismas dentro de un plazo prudencial . Fuera del recinto
de las ruinas existen suficientes condiciones de espacio y vida en las que
pueden hacer sus viviendas : pero sin emplear los materiales de las riunas .
Cusco, 1940 .
L. A. Llanos.
CONSERVACION DE MONUMENTOS 83
WAKAS DEL VALLE DE LIMA
Waka Mateo Salado. -Ubicado entre Magdalena Vieja y Ascona , en
el fundo Chacra Río . Se ha implantado una fábrica de ladrillos en gran es-
cala desde hace tres años . Consiguientemente se han establecido tuberías en
la parte alta y hornos en la baja, tanto más grave cuanto q' también se han
echado abajo los gruesos paredones para utilizar el material. También han
sido atacados los grandes muros que la rodean . Tiene la empresa explotado-
ra cuatro honos que dan semanalmente 30,000 ladrillos.
Ha sido paralizado el trabajo .
Waka Cha l'a Kallka .- Contigua a la Waka Mateo Salado . Una se-
rie de habitaciones cercada de grandes muros, y que personas inescrupulo
cas han convertido en chiquero .
Ha sido notificado para la clausura, dentro de un plazo que se cum-
ple el 10 de octubre.
Waka Grande.-Ubicada en San Miguel ; ha sido explotada por una
empresa ladrillera, que tiene dos hornos para la cocción. De esta Waka , ex-
plotada desde hace más de cuatro años , los explotadores han extraído una
fortuna. Ha sido atacada por dos lados , con cortes verticales
Waka Surco.-Este monumento ha sido explotado en gran escala
desde hace más de tres años por una empresa ladrillera, quedando sólo la
parte central. La empresa ladrilera tiene implantados tres hornos . Los tra
bajos han sido paralizados. Cada horno poco más o menos tiene una carga
de 30,000 piezas .
Ruinas de Waquerones.- En la parte alta del valle de Lima, de una
manera general, las wakas han sido utilizadas con fines agrícolas. En este
caso, existen plantaciones de algodón en cuatro patios dentro de las ruinas.
Los trabajos agrícolas traen como consecuencia la destrucción, por la
humedad dado que se utiliza el agua para el regadío . En esta , como en otras,
la acequia es llevada a través de las ruinas.
Waka Arámburu .- Situada a medio camino , entre Lima y Callao.
Esta Waka, una de las más notables del valle de Lima, desde hace tiempo
es objeto de activa explotación, por parte de industriales que contrarian-
do las lyes de conservación de monumentos nacionales aprovechan sus ma-
teriales en la fabricación de ladrillos y adobes. En un corte practicado re-
cientemente en el lado N. de la Waka con el propósito de abrir un cami-
no, han quedado a la vista restos de edificios construídos con pequeños a-
dobes, y se han extraído cadáveres y diversos artículos arqueológicos. Es
de desear que las autoridades tomen conocimiento de este lamentable caso
de vandalismo que se realiza en las inmediaciones de la Capital con des-
medro de las reliquias históricas del país.
84 CHASKI
Ruinas de Pariachi.-Componen una extensa antigua población. En
estas ruinas también han sido implantadas sembríos de algodón, y en el in-
terior de las ruinas grandes plantaciones de viñas, lo que trae como conse-
cuencia la existencia de la acequia para el regadío , la misma que destruye
los muros de adobes y adobones . En estas ruinas se ha comprobado el caso
insólito, de que la parte central alta, donde posiblemente estuvo la parte
sagrada , ha sido convertido en un cementerio actual, y que no se ha res-
petado ni los gruesos muros, los que sirven de nichos a los cadáveres de
los menores. La extensión aproximada de estas ruinas es de : medio kiló-
etro de largo por unos doscientos cincuenta metros de ancho. En estas
ruinas se encuentran unos silos cilíndricos de unos cinco metro de profun-
didad por un metro cincuenta de diámetro , estando pintado el interior de
un gris azul oscuro.-A. Cueto.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS
El pasado prehistórico del Gran Perú, por el profesor Arthür Pos-
nansky. La Paz, Bolivia, 1940. Imp . “El Trabajo " . 54 V. pág . y fé de
erratas . 31 láminas y un diagrama.
" Las razas nc se pierden, no se extirpan completamente por tal
cual motivo, pero sí se mezclan , cambian su idioma, su indumentaria y
sus costumbres étnicas O miran hacia otras regiones , para mejorar las
condiciones alimenticias" empieza diciéndonos el profesor Posnansky, an-
tes de entrar de lleno en una interesante discusión sobre los orígenes de
la cultura americana..
Son bien conocidas las teorías autoctonistas que desde hace años
sostiene Posnansky y en estas páginas insiste en ellas y las resume, pun-
tualizando las razones que lo han llevado a esa conclusión.
"América - continúa ― debe su ascensión cultural a dos razas
principales que él denomina Kolla y Aruwak. Una de estas, la Kolla, está
formada por gentes de espíritu dominador y mandón, mientras la otra la
constituyen individuos de carácter dulce y soñador, tipos de manada, sin
iniciativa ni ambición de mando . Cada una de estas razas tiene caracteres
morfológicos inconfundibles que él señala con todo detalle.
La dilucidación de este punto tiene para nosotros esencial impor-
tancia. Hasta ahora , casi todos los que han estudiado nuestras razas indi-
genas siguiendo a los cronistas primitivos las han dividido en dos grupos:
quechuas y aimaras y muchos creen que Kolla y aimara Son sinónimos, o
por lo menos derivación uno de otro.
El señor Posnansky en estas páginas es claramente explícito. El,
durante su larga estada en Bolivia y sus frecuentes viajes a nuestro alti-
NOTAS BIBLIOGRAFICAS 85
plano, ha tenido como ningún otro antropólogo, la oportunidad de me-
dir y estudiar miles de cráneos de indios vivos y difuntos y establecer com
paraciones entre ellos. Por esta razón sus observaciones, acompañadas de
una larga experiencia, tienen un gran peso. Nos repite aquí lo que ya le
escucháramos en el Congreso de Americanistas de Lima que no hay raza
keshua ni raza aimara, sino, únicamente gente que hablaba estos dos idio-
mas", dejando por tanto esta clasificación sólo para la lengua . Sus estu-
dios antropológicos le permiten asegurar que hubo y hay Kollas de habla
quechua o aimara, así como hubo y hay Aruwakes que hablan indistinta-
mente cualquiera de ambas lenguas.
Esta afirmación va sin duda a extrañar a gran número de los so-
ciólogos peruanos que hasta ahora han considerado como raza, la quechua
y la aimara. Nosotros sin discutir mayormente el tema, nos limitamos a
indicar la opinión del profesor Posnansky y subrayar el valor que puede
tener, dados sus conocimientos directos del medio y su competencia in⚫
discutible en la materia tratada .
El doctor Posnansky nos dice que " los territorios de los aruwakas
eran primitivamente las regiones donde había abundante vegetación, don-
de había mar, lagos, ríos y especialmente donde había facilidad de ali-
mento con poco trabajo " . Estas tribus vivían en pequeños núcleos sin co-
hesión entre ellos, dirigidos por jefes de sus mismas tribus, pero sin as-
piraciones políticas. Dada la diferencia notable existente entre el carácter
y la psicología de ambas razas, es fácil suponer que los kollas pronto se
impusieron y pronto se constituyeron en dueños y señores de la tierra, ini-
ciando la erección de las grandes fortalezas o " Pukaras de defensa contra
sus mismos súbditos y no contra enemigos de afuera". Así, en su opinión,
los Incas fueron guerreros Kollas quc. subyugaron las tribus vecinas. Y
después de medir los cráneos provenientes de los cementerios de Paracas,
encuentra que las mediciones corresponden en todo a las características
que él señala como de la " raza kolla" .
Cuanto a la antigüedad del hombre en América, cree que la hipó-
tesis de que los asiáticos emigraron por el estrecho de Behring y poblaron
paulatinamente América, debe descartarse por completo. Dice que pudieron
efectuarse migraciones en pequeños grupos, pero de ninguna manera on
gran escala. El hecho de que no se haya encontrado restos humanos fósi-
les, de remota antigüedad, no es prueba de que ese hombre no existíese
aqui, pues la fosilización depende exclusivamente de la calidad del terre-
no y cita el caso de que en las aguas de Karlabad puede introducirse cual-
quier objeto durante cierto período de tiempo y al cabo de éste, se halla
completamente focilizado. Afirma haber descubierto últimamente en la re-
gión de Tarija, la antiquísima población de Tulcu-Marka en donde hallo
tumbas con todos los atributos funerarios, pero en donde las substancias
86 CHASKI
orgánicas habían ya desaparecido y en los sitos que debieron ocupar los
cadáveres sólo quedaba tierra amarillo - negruzca ,
Cree que aunque hasta ahora sólo se han encontrado restos hu-
manos en el Cuaternario, no es prueba de que la especie humana no hu-
biese evolucionado como tal desde las últimas etapas del Terciario , pues
" hasta hoy la ciencia sólo ha arañado en pequeñísima escala el suelo de
las regiones" y no se debe desesperar de haliar esos restos primitivos cuan-
do se efectúen excavaciones científicas, metódicas y continuadas .
Refiriéndose luego a los restos humanos que algunos americanis-
tas designan con el nombre de raza de " Lagoa Santa " , estima que él los
denomina Aruwak, porque a juzgar por sus características morfológicas
corresponde al tipo que él ha establecido como tal .
Los progenitores de Kollas y Aruwakas, continúa, no ha.
venido, no han podido venir de otra parte del mundo , ni en la época cua-
ternaria, ni en épocas posteriores" y además " en América es posible ob
servar la escala evolutiva cultural desde sus más humildes peldaños y sus
más remotos principios, desde que el hombre de Tarija conquistaba su a-
limento rompiendo con formidables cachiporras los cráneos de animales hoy
extinguidos, domesticaba los cameloides como la Paleoilama , cultivaba gra-
míneas gigantescas y centenares de clases de maíz ... "
En una tercera parte de este trabajo se ocupa de los puntos de con-
tacto lingüístico y dogmático en la América Pre- hispánica" y para él es
particularmente importante la existencia del "signo escalonado ”. El signo es
calonado, según el doctor Posnansky, nació en Tiahuanacu y fué para los
antiguos pueblos americanos, lo que es hoy la cruz para el mundo cris-
tiano . Aquel signo representa , según la posición en que se le considere la
noción idiográfica del cielo o la tierra , y se halla ampliamente difundido ,
con diferentes estilizaciones, desde Alaska hasta la tierra del Fuego, cir
cunstancia está muy interesante.
"Este signo sagrado dice lo hallamos en la mayoría de los códi-
gos mexicanos, constituyendo una prueba evidente e irrefutable de que
existía un substratum Tiahuanacu en el culto del antiguo México y Yu.
catán" .
En la última parte del libro relata el descubrimiento de las ruinas
de Chuju Perkha, que él considera de gran importancia para el estudio
del advenimiento del hombre en América. De este descubrimiento nos o ."-
pamos en el número anterior de Chaski.
Muchas láminas acompañan demostrativamente, las opiniones ver-
tidas.
ه ما E. R.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS 81
Cuatro viajes de estudio al más remoto Noroeste Argentino, por Fer-
nando Márquez Miranda. Buenos Aires, 1939. Imprenta y Casa Editora
"Coni" , 244 págs. con 12 láminas . 24 x 16 cm.
El infatigable arqueólogo argentino, Dr. Fernando Márquez Miran-
da, hace el relato de cuatro viajes de estudio al más remoto noroeste ar-
gentino , tema que trató brillantemente en el Congreso de Americanistas ,
en Lima ; remarcando su sentido misterioso y agnóstico.
E autor recorre una Naturaleza de " selva petrificada " Belén,
La Cienega - hasta llegar a plena sierra , a la Quebrada de Humahuaca ,
donde muestra " su típica edificación de adobe ", el pueblecito de Yruya,
"colgado de una de las laderas de su Quebrada " , y cuyos panoramas son
realmente deslumbrantes . El arqueólogo argentino escala más aún, cons-
tatando la presencia de una vida humana " abrumada por el poder excesivo
de lo terreno " . Sin embargo , allí existieron poblaciones indígenas . Toda-
vía hablan de su pasado los paredones de " pircas " de sus " scres " o an.
denes de cultivo . Las casas de piedra con su emoción de eternidad . El au
tor se duele al comparar el nivel cultural y numérico de aquellos hombres,
con los existentes, que aunque mestizos , están en " estado cultural regre .
sivo".
Se preocupa además, de poder encontrar vínculos culturales entre
estos habitantes primitivos y los del Chaco.
Esforzado y hondo trabajo que servirá de camino para posteriores
investigaciones arqueológicas, estando seguros de que su obra será una
fuente inapreciable de consulta para todo investigador interesado en esta
.- M. Florián.
zona.-
Verruga Peruana (Enfermedad de Carrión ) , por Raul Rebagliáti.
Publicación realizada con la cooperación del Ministerio de Salud Pública,
Trabajo y Previsión Social . Ed . Imprenta Torres Aguirre. Lima , 1940. 204
págs. , 23 grabados y un mapa . 24 x 17 cm.
El Profesor Rebagliáti de la Escuela de Ciencias Médicas de Lima,
ofrece en esta obra una valiosa recopilación de los conocimientos que se
tienen hasta hoy día sobre la enefrmedad de los Andes, verruga peruana,
sujetos a rigurosa crítica histórica científica . La enfermedad extraña que
adquirieron los conquistadores del Perú al pisar territorio inka, llamada en-
fermedad de Coaque ; la distribución geográfica de la enfermedad en el te-
rritorio andino ; las causas de ella ; la epidemiología , la anatomía patológica ,
la inoculabilidad, estudio químico, inmunidad, diagnóstico , pronóstico, tra-
tamiento y profilaxia, contsituyen los diversos capítulos de esta notable
obra. Está prologada por la alta autoridad en medicina tropical doctor
Francisco Graña, presidente de la Academia Nacional de Medicina, Contie-
ne una extensa bibliografía.
88 CHASKI
Este libre del Doctor Rebagliáti, es la culminación de una serie de
estudios realizados por investigadores peruanos y extranjeros, sobre esta en-
fermedad de origen propiamente andino, a la que se le atribuye la causa
de la muerte del más grande de los emperadores indios : Huaina Capac .
Por la claridad de la exposición y del estilo, por las múltiples ilustraciones
que la engalanan, y por el interés y profundidad de los temas tratados será
leído con provecho por médicos, arqueólogos y personas cultas en general.—
J. C. T.
DIRECTORIO DE LA ASOCIACION
JUNTA CONSULTIVA
Julio C. Tello, Presidente ; Miraflores, Inka Wasi.
Luis Julio E. Valcárcel, Secretario ; Miraflores, Colón 660 .
Pedro E. Villar Córdova, Tesorero ; Lima, Junta Prima. 174.
COMITE EJECUTIVO
José María Franco Inojosa , Director. Plaza Dos de Mayo 42 .
Javier Pulgar Vidal, Secretario. Lima, Almirante Guisse 1747.
Ricardo Mariátegui Oliva, Secretario. Lima, Avda. Brasil 433 .
Rebeca Carrión Cachot, Tesorera. Lima, Chota 1476.
SOCIOS ACTIVOS
Delgado, Juan José. Lima, Museo Nacional.
Espejo Núñez, Julio. Lima, Santa Catalina 658.
Figueroa, Pedro T. Barranco, Juan Fanning 203.
Gálvez Durand, Fed. Huancayo , Av. Giraldez, 212.
Gamarra Dulanto, Luis. Miraflores, Pasaje Tello 167.
García Flores, Martín. Chavín de Huantar.
Loli, Agustín . Huaraz, Museo Arqueológico.
Llanos, Luis. Cusco.
Mejía Xesspe, Toribio, Lima, Francisco de Zela 1832 .
Morante, José María. Arequipa.
Muelle, Jorge. Lima, Callao 218.
Pardo, Luis A. Cusco, Instituto Arqueológico.
Ponce Sánchez, Hernán. Lima, Avda. Wilson 1436.
Romero, Emilia. Miraflores, Grau 281 .
Rojas Ponce, Pedro. Lima, Avda. Wilson 1436.
Rossel Castro, Alberto. Lima , Corcovado 495.
Soriano Infante, Augusto. Huaraz, Museo Arqueológico.
Max Uhle, Bolognesi 450) E'ellavista .
Vega Gamarra, Pedro. Chiquián, Bolognesi.
Quevedo, Sergio A. Cusco.
Astete Chocano, Santiago.
Lechuga, Santiago.
Cuba, Mario.
SOCIOS ADHERENTES
Abad, Celso. Lima, Colegio de Ntra. Sra. de Guadalupe .
Allison Forbes, Petch. Lima.
Colliver, Helen. Lima, Av. Javier Prado 1610 .
Dorregaray, David. Huancayo.
Gónzales, Aurelio. Puno.
Hurtado, Provea. Cusco.
Johnson, Patrick M. Lima, Edif. Canevaro 168.
Johnson , Agnes L. Lima, Huancavelica 158.
Jonston, Patón. Lima, San Isidro, Libertadores 115 .
Lezcano, Luis. Ayaviri.
López Gutiérrez, Estanislao. Huancayo.
Radicati, Carlos. Lima.
Robles, Gustavo . Lima, Colegio de Ntra. Sra. de Guadalupe .
Salas, Vitangurt , Dionisio . Puquio, Lucanas .
Valencia , Cárdenas , José. Colegio de Ntra. Sra. de Guadalupe
Varallanos, José . Huancayo .
Wells, Robert. Oroya, Cerro de Pasco Corporation.
Johnson Patón, Betty. San Isidro, Libertadores 115 .
Eluse, Herman. Lima, Angaraes 307.
Ludeña, Delfín. Lima, Sauce 1125.
Alva Antonio. Lima, Huamachuco 1482 .
Florián, Mario. Lima, Guadalupe 1050.
Paz Garay, José. Lima, Av. Jesús María 141 .
Vol. I. Nº 3
116
CD
Azangaro 1006
PRECIO BEL EJEMPLAR: S. 2,00
Chaski
ORGANO DE LA ASOCIACION PERUANA DE ARQUEOLOGIA
Detalle arquitectónico de un Templo Chavin en Nepeña. { Fot. Greig ).
P Vol
CHASKI
Organo de la Asociación Peruana
de Arqueología. Canjes, correspondencia y suscricio-
nes: Museo de Arqueología de la Uni-
JUNTA EDITORIAL versidad de San Marcos. Lima, Perú.
Sud América.
Julio C. Tello.
Rebeca Carrión Cachot.
Pedro Rojas Ponce.
ASOCIACION PERUANA DE ARQUEOLOGIA
COMITE DIRECTIVO
Presidente, Julio C. Tello.
Secretario, Luis E. Valcárcel.
Sub Secretario, Javier Pulgar V.
Vocales : Pedro Villar Córdova,
Pedro T. Figueroa.
Tesorera, Rebeca Carrión Cachot.
MIEMBROS HONORARIOS
Hiram Bingham, Max Uhle, Philip A. Means, Samuel K. Lothrop ,
Fernando Márquez Miranda, Arturo Posnansky, Carlos A. Romero, Hora-
cio H. Urteaga, Carlos Larrabure Correa.
CHASKI
L.A.
CONTENIDO
Carnegie
(Vol. I, N 3. Año 1941)
LA CIUDAD INKAICA DE CAJAMARCA, J. C. Tello.
LA MARCHA DE FRANCISCO PIZARRO ENTRE TUMBES Y
PIURA, G. Petersen.
PLANTAS ALIMENTICIAS DOMESTICADAS POR LOS INKAS
CUYO USO SE ENCUENTRA POCO GENERALIZADO, F. L. Herrera.
NUEVOS DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS EN LA REGION
DE MACHU PICHU, P. Fejos.
CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS JUEGOS EN EL
مة
ANTIGUO PERU, E. Romero.
ข
EL DISTRITO DE TRINIDAD, NUEVA REGION ARQUEOLOGICA,
H. Horkheimer.
જ
ALGO MAS SOBRE LAS RUINAS DE CHIPRAK, A. Rossel Castro.
POMACAYAN, J. Ruiz Huidobro.
CUENTOS, LEYENDAS Y ANECDOTAS RELACIONADAS CON
LAS RUINAS DE PACHACAMAC : Doce botijas de oro y plata, Le-
yenda del choclo, - La campana de " El Castillo ”, - La Barba del Sol, -
¿Sueño o leyenda ?.
y
EL MUSEO DE ANTROPOLOGIA E INSTITUTO DE INVESTIGA-
CIONES ANTROPOLOGICAS, J. C. Tello.
NOVEDADES ARQUEOLOGICAS : Las viejas necrópolis halladas re-
cientemente en Tingo , Arequipa . Rukanamarca, ciudad megalítica de la
vieja nación de los Rukana que formó parte del Imperio de los Inkas.
SABIA UD. QUE ... ? Cómo se llamaban los últimos curacas del Ré-
gulo de Pachacamac y de los valles vecinos ? Sobre la costumbre de reducir
y momificar cabezas de los difuntos. Sobre la profanación del Coricancha
del Cuzco. Una obra de mérito no suficientemente vulgarizada. Hoy como
ayer los indios se pintaban y tatuaban el rostro . Rebeca Carrión Cachot.
1948
P
1
Acueducto de Kumbe-Mayo tallado en la roca. Cajamarca
LA CIUDAD INKAICA DE CAJAMARCA
Julio C. Tello
Cajamarca fué teatro de uno de los acontecimientos más notables de
la Historia de América : la caída del Imperio del Tawantinsuyo y
la prisión y muerte del último de los Inkas.
En la tarde del 15 de noviembre de 1532 un grupo de aventureros
españoles llegó a Cajamarca donde se encontraba el Inka Atahualpa.
Para alcanzar la hermosa campiña donde se halla la ciudad , y que es una
de las más bellas de la sierra peruana, se prepararon durante cinco meses,
informándose acerca de las condiciones físicas del territorio, del modo de
ser y actuar de los naturales, de la manera cómo estaban organizados , de
las enormes riquezas que poseían , y después de asegurarse del carácter
bondadoso y hospitalario del Inka, demostrado en las protestas de amistad
que le hiciera desde su arribo a tierra peruana, llegaron sin el menor
obstáculo a Cajamarca, siguiendo la vía más corta, en sólo pocas jornadas
desde la costa.
Los buscadores de tesoros y conquistadores de países económicamente
prósperos hallaron en este valle una ciudad de dos mil almas, situada al
pie del cerro Kumbe. Esta era la antigua Cajamarca ; la más importante
entre las ciudades y aldeas ubicadas en las sierras y colinas de los
alrededores de la extensa campiña. Muy poco queda en pie de la anti-
gua ciudad ; pero sí mucho de las ruinas de las aldeas. Chinchi-marka, Pa-
ria -marka, Kollpa, Wakaris, Wairapongo, Othusko, los llamados cerros de
Cajamarca-orko y del Consejo contienen restos de las artes e industrias
de sus primitivos pobladores.
Al centro de la vieja ciudad de Cajamarca existía una plaza gran-
de como de 400 metros de largo y 200 metros de ancho, amurallada y
dentro de ella tres pabellones con ocho aposentos, cada uno alrededor de
un patio en cuyo centro había un reservorio de agua conducida por tu-
berías de piedra. Por el lado este de la muralla, dentro del actual dominio
del Convento de San Francisco , se levantaba, a la manera de un castillo o
fortaleza, el Templo que los españoles llamaron "Fuerte del Inka ". Era és-
te una alta pirámide cuadrangular, truncada, con doble escalera y cuya
plataforma superior estaba protegida por un bajo muro o parapeto . Es-
te monumento debió ser uno de los más celebrados y antiguos de la región,
erigido, como en otros lugares del Perú, para rendir culto a Kasha, ídolo
en forma de dragón o serpiente monstruosa , pakarina o totem de los pri-
JULIO C. TELLO
nitivos habitantes de Cajamarca. Resto de uno de los tres pabellones es
el llamado "cuarto del rescate", que está dentro del dominio del actual
Hospital de Belén .
A poco más de 100 metros al occidente del muro, que limitaba la
plaza por este lado , se halla el peñón de tufo volcánico llamado hoy San-
ta Apolonia, el cual había sido cortado y labrado a la manera de un cas-
tillo. El peñón tenía forma tronco- cónica, con una escalera que ascendía
dando tres vueltas en caracol. En la cima había una pequeña plaza de
contorno circular con asientos labrados en la roca y protegida por un
parapeto. También debió ser este monumento un Templo o algo semejante
al edificio que los Inkas llamaban Kusi-pata, o lugar de regocijo popular.
A poco menos de un kilómetro al SO . de Santa Apolonia , en el lugar
llamado hoy “ Agua tapada " estaba el Templo del Sol. Consistía éste en
una habitación situada al centro de un patio cercado y sombreado con ár-
boles de Keñua. Al NO. de Santa Apolonia y dentro del área de la pobla-
ción estaba el Aklla-wasi, o Talleres de arte textil de las Mamakuna,
dispuestos alrededor de una pequeña plaza rectangular.
No ha sido posible ubicar, aún hipotéticamente , el sitio que debió
ser muy extenso ocupado por las Pirwas, Kollkas y otros depósitos y al-
macenes de ropa, armas y víveres que tuvieron los Inkas en este lugar.
Según Xerez eran casas "llenas de ropa liado en fardos arrimados hasta
los techos . Dicen que eran depósitos para abastecer el ejército. Los cristia-
nos tomaron la que quisieron, y todavía quedaron las casas tan llenas que
parecía no haber hecho falta la que fué tomada” .
Un acueducto , el de Kumbe- mayo , trabajado en roca viva en exten-
sas porciones de su largo recorrido , conducía el agua desde las altas ver-
tientes de los cerros Jamkat, Concejo, Frailones y Kumbe hasta la misma
ciudad de Cajamarca. Las aguas eran depositadas en dos grandes pozos
en parte visibles todavía hacia el oeste de la ciudad en los terrenos de
propiedad del Colegio de San Ramón. Estos pozos están ocultos por las
tierras de cultivo que hoy cubren casi totalmente sus lechos . Este acue-
ducto , uno de los más notables de la antiguedad peruana, corresponde a
la era Megalítica y a la cultura Chavín , a juzgar por las figuras grabadas
en las paredes de los altares y cuevas tallados en las rocas contiguas a él.
Fué descubierto por la Expedición Arqueológica al Marañón del año
1937.
Frente al torreón de Santa Apolonia y partiendo casi del centro de
la muralla que cerraba la plaza por el lado este, se extendía la calzada
construída entre Cajamarca y la aldea de Los Baños. Esta aldea, ocupa-
da temporalmente por los Inkas , era muy antigua y dentro de ella es-
taba la residencia o casa de placer del Inka Atahualpa . Consistía ésta en
una cámara o vivienda baja, sólidamente construída , pintada, y dice Xerez,
"con un betumen bermejo , mejor que almagre que luce mucho, y la ma-
dera que cae sobre la cobija de la casa teñida de la misma color" ; de
LA CIUDAD INKAICA DE CAJAMARCA 5
puerta baja trapezoidal, con una ventana que daba sobre el patio. Este era
un corredor alto o terraza que daba, a su vez, sobre un huerto rectangu-
lar, a cuyos lados Norte y Sur se levantaban varias habitaciones destina-
das a la servidumbre. Frente a la cámara del Inka y cerrando el patio por
el lado Oeste se levantaban cuatro habitaciones abovedadas, redondas
como campanas, todas incorporadas en una, el techo pintado de blanco
brillante como nieve y las paredes de rojo. Las puertas pequeñas. Dentro
de estos edificios se guardaban los vestidos, armas, adornos , joyas y otros
enseres de los Inkas. Al centro del huerto , y primorosamente construído
con piedras labradas , estaba el llamado "Baño del Inka" ; y en las afue-
ras de la residencia había otra cisterna destinada al uso de la servidumbre
y común del pueblo. El agua que alimentaba estas cisternas corría por
cañería de piedra , mezclándose la caliente con la fría antes de llegar a ellas.
La residencia inkaica estaba al centro de la numerosa población flotante ,
acampada en tiendas que, según los conquistadores, ocupaban la falda del
cerro Shaullu en una extensión de más de una legua.
La necesidad de atender al gobierno de un vasto imperio como el de
los Inkas, formado por una confederación de naciones diversas y ale-
jadas entre sí, obligó a dividir el territorio en provincias administrativas,
a construir vías de comunicación para favorecer el comercio y facilitar
el transporte de las poblaciones de una región a otra, y a construir obras
públicas de carácter federal. En las cuatro regiones o suyos y en las princi-
pales provincias se fundaron nuevas ciudades, se ampliaron o mejoraron
las antiguas y se construyeron en ellas edificios destinados a las funcio-
nes propias de un gobierno intensamente empeñado en la explotación en
gran escala de los recursos naturales del país.
Además de las llamadas posadas o tambos inkaicos, cuyas ruinas se
hallan repartidas en todo el territorio y siempre contiguas a las vías de
comunicación, los Inkas reedificaron, amoldándolas a las normas esta-
blecidas por ellos, las arcaicas ciudades megalíticas de Tomebamba, Huan-
cabamba, Cajamarca, Cochabamba, Ongón, Huánuco Viejo, Huaitará,
Vilcashuaman y otras que van reconociéndose a medida que avanzan las
exploraciones arqueológicas del territorio comprendido dentro del área del
Tawantin-suyo.
Una organización tan compleja y elevada como la del Imperio del
Tawantin-suyo hizo posible la unión estrecha de las naciones integran-
tes, la cooperación en el servicio público , la división y especialización del
trabajo, el estímulo de las artes y, en suma, la prosperidad económica del
país. Estos hechos explican la ostentosa presencia del Inka y de sus acom-
pañantes en Cajamarca, su campamento provisional, la función de las
instituciones creadas por él y la numerosa población de mitmas que le a-
compañaba. Explican, además , la existencia de los grandes depósitos y al-
macenes, del templo del Sol , de la casa de las Mamakunas y de las rique-
zas acumuladas en su residencia temporal de Los Baños , y, por último , el
6 JULIO C. TELLO
cariño y lealtad de sus subditos , la bondad , sencillez y espíritu de hospi-
talidad de las gentes de este lugar que tan gratamente impresionaron a
los españoles.
Cieza de León que conoció Cajamarca, pocos años después de la
muerte de Atahualpa , refiere lo siguiente : " había en esta provincia de
Caxamalca gran cantidad de indios mitimaes, y todos obedecían al mayor-
domo mayor, que tenía cargo de proveer y mandar en los términos y dis-
trito que le estaba asignado ; porque, puesto que por todas partes y en los
más pueblos había grandes depósitos y aposentos, aquí se venía a dar
la cuenta por ser la cabeza de las provincias a ella comarcanas, y de mu-
chos de los valles de los llanos. Y así, dicen que, no embargante que en los
pueblos y valles de los arenales había los templos y santuarios por mí es-
criptos, y otros muchos, de muchos de ellos venían a reverenciar al sol ,
y a hacer en su templo sacrificios ”. Y refiriéndose a los indios dice : "son
de buena manera , pacíficos, y unos entre otros tienen entre sus costumbres
algunas buenas para pasar esta vida sin necesidad ; y dánse poco por honra ;
y así, no son ambiciosos por haberla ; y a los cristianos que pasan por su
provincia los hospedan y dan bien de comer, sin les hacer enojo ni mal,
aunque sea uno solo el que pasare. Y son- refiere enseguida de gran-
de ingenio para sacar acequias y para hacer casas, y cultivar las tierras
y criar ganados, y labrar plata y oro muy primamente. Y hacen por sus
manos tan buena tapicería como en Flandes, de la lana de sus ganados, y
tan de ver que parece la trama de ella toda seda , siendo tan solo lana” .
La población india fué hábil en las artes de la paz que la condujo a
la prosperidad económica ; pero ignorante en las artes de la Guerra que
condujo al español a la fácil y rápida conquista del Imperio Inkaico .
A fin de aquilatar en toda su magnitud el acontecimiento histórico
realizado en Cajamarca, la espantosa escena de que ha sido teatro esta
ciudad a fines de 1532 , es necesario contemplar este hecho en sus diver-
sas y mas amplias perspectivas : en el pasado , esto es, en el lugar que ocu-
pa el Imperio de los Inkas dentro del desarrollo de las civilizaciones an-
dinas en general ; en el presente, esto es, en las consecuencias sociológi-
cas derivadas de tal hecho ; y en el futuro , esto es, a la luz de las lecciones
y experiencias que nos ha dejado para avizorar el porvenir.
Los Inkas no representan , en rigor, si no un ramo periférico, un bro-
te nuevo e importante del gran árbol de la civilización americana implan-
tado y desarrollado en los Andes y cuyas raices han penetrado tan hon-
damente , que aún no es posible conocer su edad . La civilización propia-
mente andina, producto de la agricultura y de la ganadería, nació segura-
mente aquí en este escenario geográfico andino . Sólo aquí encontró el
hombre los animales y plantas silvestres susceptibles de ser domesticados y
cultivadas. Fué la rica savia emanada de las vertientes andinas la que ali-
mentó esta civilización secular. Desde el macizo colombiano de Pasto has-
ta la frontera Patagónica, a lo largo de la vértebra andina , en el páramo y
LA CIUDAD INKAICA DE CAJAMARCA 7
en la puna, en las laderas y quebradas interandinas, se encuentran restos
arqueológicos que corresponden a una primera edad : la Megalítica. En
ésta, el hombre aprovecha sólo las tierras altas ; y posteriormente, a-
vanza hacia el oriente y aprovecha de los recursos que le ofrece la zona de
la madera. En una segunda edad , avanza hacia el occidente, explota los
valles y desiertos del litoral , crea una civilización que culmina con el flo-
recimiento de las artes de la alfarería , textilería y orfebrería. En una ter-
cera y última edad , las necesidades de una densa población , resultante de
un progreso extraordinario de la agricultura y de la ganadería , obligan a
la industrialización o mecanización de las artes ; al uso del molde en la fa-
bricación de la alfarería , del adobe y adobón en las construcciones, de la
pintura estampada en las ornamentaciones textiles, del dorado , soldadu-
ra y aleación en la orfebrería. Estos cambios traen como consecuencia,
por un lado, un notable bienestar económico , y por otro, un decaimiento
general de las manifestaciones artísticas. Esta última edad de la civiliza-
ción andina tiene su mejor exponente en el Imperio de los Inkas.
El derrumbamiento del Imperio y el asesinato del Inka en Cajamar-
ca, trajo como consecuencia inmediata el debilitamiento o desaparición
del espíritu nacional, la agonía del alma de la peruanidad ; trajo consigo
la desadaptación del hombre a su medio . El descendiente de los Inkas per-
dió sus tierras, fuente única de subsistencia ; fué obligado por la fuerza
a creer en dioses extraños y a bandonar sus sentimientos y creencias tra-
dicionales ; presenció el derrumbamiento de sus templos , la destrucción
de su ídolos , el saqueo de las tumbas sagradas de sus antepasados y de
todo aquello que fué tradición e historia.
La población española, primero , y la de criollos y mestizos que la su-
cedió después, consumó esta desadaptación al medio siguiendo las corrien-
tes de la época ; esto es , los prejuicios y costumbres heredadas de los con-
quistadores, encausados hacia la explotación de la tierra y del hombre
El espíritu de la nacionalidad que une a los hombres, que los hace solida-
rios en los ideales comunes, antes intenso y poderoso , perdió su centro
de gravedad. Alguién dijo de nosotros que somos como plantas acuáticas
flotantes en un mar profundo e ignorado. No es sólo la prosperidad eco-
nómica la que engrandece a una nación, sino la excelsitud de su espíritu,
esto es, la conciencia de su nacionalidad. Ella sólo puede despertarse cuan-
do se escucha la voz del pasado, porque es la voz de la experiencia y de la
sabiduría, acumulada durante muchos siglos de esfuerzos y sufrimientos
por los que nos precedieron en la lucha incesante por arrancar los secre-
tos de la Naturaleza y de la vida, y hacerla más llevadera y más feliz.
t
LA MARCHA DE FRANCISCO PIZARRO *
George Petersen
No falta quien afirme que Francisco Pizarro llegó al Perú en un
año de abundantes lluvias que hicieron posible su marcha a través del de-
sierto.
Los hechos históricos son los siguientes : corto tiempo después de
haber desembarcado al SW de Tumbes, en la bahía “ La Cruz” ( donde
existió mucho tiempo una cruz de piedra erigida por el fraile compañero
del conquistador y que hace tiempo se ha llevado a Lima ) Francisco Pi-
zarro partió del vecino pueblo de Tumbes el 16 de Mayo de 1532 , siguien-
do rumbo al S. por la base de los Cerros de Amotape y llegó al río Chi-
ra, donde en Tangarará fundó la ciudad de San Miguel, que se trasladó
más tarde a las riberas del Piura. Después de haber visitado diversos lu-
gares de este valle el conquistador se dirigió a Motupe, luego a Cinto en
el valle del río Leche y por fin
a la Ramada en el valle de Je-
quetepeque, de donde partió a
la Cordillera, llegando a Caja- •Corrales o TUMBES
marca el 15 de noviembre del LaOwz. Plateros
LaGanta
mismo año . aRicaplaya
Según referencias, parece
que A. Lears ( 1895 ) ( 1 ) , ha
Casitas THE R
sido el primero que creyó ha-
ber comprobado que Pizarro
hizo su marcha en uno de los
e
tap
años de abundancia pluvial , pe-
ros
Aemo
Cer
d
ro no nos ha sido dable consul-
tar sus exposiciones, ignorando
en consecuencia cuáles son sus
argumentos. Ni los historiado-
res contemporáneos de la Con-
quista ni los posteriores consig- Tangaraya
nan en sus obras nada que com- OHuaca O'Sullana
pruebe concluyentemente esa
opinión por lo que nos limita-
mos a reproducir la de R. C. Paila
Merrepon
Murphy ( 1935 , pág. 53 ) :
Ruta seguida por Pizarro entre Tumbes
"We know at any rate that y Piura.
the demostrations of El Niño are seasonal and rhytmic, and that the causes
Este artículo ha sido trascrito del notable trabajo del autor titulado "Es-
estudios climatológicos del Noroeste peruano", publicado en el Boletín de la Sociedad
Geológica del Perú, T. VII ( Fasc. 2º ) , Lima, 1935 .
LA MARCHA DE FRANCISCO PIZARRO 9
behind them are meteorological in the broadest sence. Although have only
the vaguest references to years of rainfall and countercurrent during the
historic period previous to 1891 , it has been suggested that the March
which Pizarro made through Piura, while on his triumphal journey toward
Cuzco, was posible only because he chanced to land upon the desert
shores during one of the rare años de abundancia, or years of abundant
water and vegetation ( 2 ) .
Ante la falta de datos históricos, queremos examinar cuáles han si-
do las condiciones geográficas y meteorológicas en los días de la Con-
quista, para deducir si hubo o no necesidad de un año de abundancia que
hiciese posible la marcha conquistadora de la Costa a la Sierra.
La solución de este problema requiere la consideración de dos posi-
bilidades :
a) Que el clima en general hubiese sido más húmedo , de tal
suerte que no existiera carácter desértico en la zona atravesada, o por lo
menos fué menos acentuado que en la actualidad.
b)—Que el clima de la zona costeña hubiese sido igual al que
más o menos reina en nuestros días.
a) Los estudios Geológicos realizados en Europa Central
han dado por resultado la seguridad de que el clima de Europa ha va-
riado considerablemente en tiempo postglaciar e histórico . El primitivo
clima continental se ha transformado en larga húmeda época, con clima
oceánico ( en los primeros siglos de nuestra era ) y después se pone de
manifiesto un carácter más continental aún durante los últimos mil años.
Faltan absolutamente estudios semejantes en el Perú, por lo que nuestro
problema no se puede resolver por esa vía. Tampoco los monumentos ar-
queológicos y obras de irrigación de la época incaica permiten llegar a
una conclusión evidente.
b)-Suponiendo que el clima hubiese sido semejante al de nues-
tros días no extraña absolutamente que Pizarro desembarcara en la bahía
de La Cruz a corta distancia de "La Garita", donde hay obras de proba-
ble edad incaica y en que termina un importante canal de irrigación. Es-
te canal que tiene su origen en las inmediaciones de Plateros, se puede
ver aún por largos trechos entre la Garita y Corrales como entre Corra-
les y Plateros ( 3 ) .
Mediante esta acequia cuyo curso figura también en nuestro mapa
pluviográfico, los incas convirtieron las inmensas pampas que se extien-
den desde el río Tumbes, hasta La Cruz en los legendarios jardines incai-
cos de Tumbes de cuya exuberancia cuentan mucho los historiadores . Es
el caso, pues, de que Francisco Pizarro no desembarcara en una playa
desértica, sino en un centro de agricultura incaica .
En su marcha al río Piura , Francisco Pizarro no siguió por los desier-
tos, sino que indudablemente tomó el antiguo camino incaico a lo largo
de Tumbes hasta Rica Playa y luego, en corta jornada llegó a Casitas, si-
10 GEORGE PETERSEN
tio sobre la Quebrada Bocapán , en que el agua nunca falta por más seco
que sea el año.
Otra jornada permite llegar a Fernández, encontrándose en el cami-
no varias quebraditas, entre las cuales se distingue la Quebrada Seca por
tener abundante agua. A partir de Fernández , el camino sigue al pie de
los Cerros de Amotape, donde hay pozos naturales en que el pequeño ejér-
cito de Pizarro pudo saciar su sed, encontrando además suficiente forra-
je, porque la región se halla al E. de la línea divisoria de lluvias que he-
mos discutido más arriba. Una vez llegado a Sullana, los expedicionarios
ya no tuvieron que contar con dificultades porque los ríos que bajan
de la Cordillera son permanentes.
La ruta descrita, está en uso desde miles de años hasta hoy y la he-
mos recorrido a caballo sin dificultad en 1927 y 1928 , no obstante de
haber sido éste el año más seco que se registra en la estadística.
Pizarro no habría podido llegar tan pronto a Piura ni Cajamarca
si hubiera llegado al Perú en un año de lluvias torrenciales, porque no
habría podido partir de Tumbes en Mayo sino meses después a causa de
las indescriptibles dificultades que le hubiesen ofrecido los caminos fan-
gosos en el transporte de pesados cañones, los ríos crecidos y sobre todo
la falta de alimentos , puesto que se ha visto el caso de años de abundan-
cia en que gran parte de los cultivos desaparecieron bajo los lodos a-
rrastrados y la población de las zonas afectadas sufrió por falta de
víveres.
Consignado con minuciosidad en crónicas y descripciones de viaje ,
Jos sufrimientos de los expedicionarios a lo largo de la costa colombiana y
ecuatoriana, la falta absoluta de mención al tratarse del Perú y la rapidez
del viaje entre Tumbes a Piura y demás lugares, constituye otro argu-
mento confirmativo de que Pizarro arribó a playas peruanas en un año
normal.
( 1 ) -Lears, A. E. The coast desert of Peru . - Bull, Am. Geogr.
Soc. 20.- 1895 .
(2 ) "Sabemos de todos modos que el fenómeno de El Niño es rít-
mico y de determinada estación , y que las causas son de origen meteoroló-
gico en su más amplio sentido . Aunque tenemos sólo referencias mayor-
mente vagas con respecto a los años de lluvia y de contracorriente en el
período histórico anterior a 1891 , se ha sugerido que la marcha de Piza-
rro sobre Piura en su jornada triunfante hacia el Cuzco, sólo fué posi-
ble por la suerte que tuvo de desembarcar en las playas desérticas durante
uno de los raros años de abundancia, es decir años de abundante agua y
vegetación".
( 3 ) —Desgraciadamente hace pocos años, estos muros del único mo-
numento arqueológico que posee la provincia de Tumbes, han sido des-
truídos, habiéndose llevado las piedras para servir de relleno en la cons-
trucción del malecón de Tumbes.
PLANTAS ALIMENTICIAS DOMESTICADAS POR LOS INKAS CUYO
USO SE ENCUENTRA POCO GENERALIZADO
F. L. Herrera
Como se sabe el descubrimiento y conquista del Perú se realizó a los
cincuenta años en que Cristóbal Colón pisara tierra americana. En este
largo período de tiempo los aventureros españoles, con coraje y tenacidad
inauditos , se apoderaron , entre otras, de la isla de Haití ; sometieron a su
dominio a la poderosa nación Azteca y destruyeron la floreciente civiliza-
ción Maya. Estas fuerzas teniendo que atender a las necesidades de su
subsistencia se vieron obligadas a alimentarse con los productos natura-
les que les brindaba la Naturaleza en las tierras conquistadas , aprendiendo
de paso los nombres vulgares con que eran conocidos en las lenguas abo-
rígenes.
Pizarro y sus compañeros al desembarcar en Tumbes y emprender su
marcha sobre Cajamarca tuvo oportunidad de constatar que muchas de
las especies vegetales que ya le eran conocidas existían también en esta
parte del continente sudamericano , a las que se continúo denominando con
los mismos nombres anteriormente usados. Tal es el origen de
algunos términos que impropiamente se consideran como de procedencia
española. Mencionaremos al acaso los siguientes : Maíz ( Sara ) , Ají ( Uchu ) ,
Yuca ( R'umu ) , Guayava ( Sawintu ) procedentes de las Antillas ; Camote
(Apichu ) , Maguey ( Pakpa ) empleados en Méjico y Caigua (Achoqcha) ,
Maní (Inchis ) , Chirimoya (Masa ) y otros de Centro América.
Estas mismas fuerzas en su recorrido por los Andes sudamericanos
encontraron otras especies alimenticias propias del territorio del vasto
imperio de los Inkas, las que por lo general, fueron desdeñadas, incluso
la Papa, que hoy en día tiene tanta importancia en la economía mundial .
Verdad es que muchos de los cronistas de la época de la conquista y al-
gunos historiadores del período del coloniaje dieron a conocer su existen-
cia, indicando sus aplicaciones ; pero su uso no se generalizó sino lenta-
mente, permaneciendo, no pocas, casi desconocidas y utilizadas tan sólo
en los centros de su producción . Entre ellas mencionaremos las siguientes :
A CHIRA
Canna edulis Ker. Bot. Reg. 9. pl. 775. 1823 ; 64. - Fam. Cannaceae.
El nombre de Achira , de origen quechua, se ha hecho universal, si
bien con él se designa preferentemente a la Canna indica cultivada por
todo el globo como planta ornamental, pues sus flores de colores vivísi-
12 F. HERRERA
mos son bastante hermosas. En el Cuzco se le denomina también Р'asña-
jikína, o sea la fruta que produce hipo en las muchachas, aludiendo a los
efectos que produce sus raíces harinosas en la respiración cuando se las
consume con exceso .
Hojas de 6 dm. de largo y 2 dm de ancho , a menudo con nervaduras
de color purpúreo ; pedicelos con dos brácteas coloreadas ; sépalos de 12
mm. de largo ; pétalos de 4 cm. de largo por 7 a 8 mm. de ancho ; estamino-
dios de 6 cm. de largo, que tienen 12 mm. de grosor. Especie muy próxi-
ma a la Canna indica , excepto en el largo y coloración de sus flores y en
sus brácteas pediciladas. Cultivada por sus tubérculos que son alimenti-
cios ; se consumen en condición de fruta, particularmente durante las
fiestas del Corpus, que como se sabe en la ciudad del Cuzco se celebra de
manera especial y única, por haber sido implantada por el virrey Dn.
Francisco Toledo en sustitución del R'aimi, celebrado con gran solemni-
dad en tiempo de los Inkas. Esta costumbre es por tanto una reminiscen-
cia de la vida social en la época precolombina.
Es originaria de las regiones tropicales y subtropicales de la Améri-
ca del Sur. Se cultiva en los valles y quebradas del Perú, Bolivia , Vene-
zuela, Colombia y Argentina . Su rizoma tuberiforme es muy rico en al-
midón, cuyos granos son tan grandes como los de la papa. Cocido forma
una masa traslúcida que se utiliza como alimento.
En una relación de Diego Palomino escrita el año de 1549 , o sea en
la segunda década de la conquista del Perú , menciona ya, entre otras plan-
tas, la Achira . El P. Bernabé Cobo dice que " su raíz sirve de manteni-
miento a los indios. La raíz es larga y blanca como nabo, más no tan
tierna".
QANI WA
Chenopodium pallidicaule Aellen . Repert . Sp . Nov. 26 ; 126 . 1929. ― Fam.
Chenopodiaceae.
En el departamento de Puno , donde al parecer se encuentra en la
actualidad restringido su cultivo , se la conoce con los nombres de Kañawa
y Kañagua, probablemente de origen aimara . Es planta herbácea, anual,
de 50 cm. o menos de altura y tallo bastante delgado y muy ramificado
a partir de la base ; hojas alternas, carnosas, de 20 a 25 mm. de longitud
por 16 a 18 mm. de ancho, siendo las terminales enteras y casi sentadas ;
flores dispuestas en espiga y un tanto mayores que las de la quínua, a
la que se asemeja bastante ; semillas protejidas por un tegumento de fá-
cil desprendimiento . Presenta algunas variedades, caracterizadas por el
color del vástago : rosado , amarillo-verdoso, morado y amarillo. Se le
cultiva de preferencia en el altiplano del Titicaca y en las provincias de
Canas, Espinar y Chumbivilcas del departamento del Cuzco . Sus semillas
PLANTAS ALIMENTICIAS DOMESTICADAS 13
tostadas y molidas se emplean por la población aborigen como alimenti-
cias, ya en forma de harina (Jaku ) o en chicha (pitu ) .
Esta especie ha sido conocida desde muy antiguo. El P. Martín de
Morúa ( 1596 ) al ocuparse de la vida y costumbres de los indios Urus , ha-
bitantes de las islas del lago Titicaca, dice que tiene por alimento "una .
simiente semejante al Mijo , la cual nace de su propia voluntad, sin la-
brar, y llámanle quinua y Canagua, con su mesma hoja la quieren y co-
men todos estos indios". Y el P. B. Cobo ( 1639 ) expresa que " hay dos
especies de quínua , ni más ni menos que de bledos : una es blanca y otra
colorada. De las quínuas de colores hacen chicha, señaladamente de la
cenicienta , llamada cañahua, cuya chicha es muy recia en el embriagar
y algo agria cuando está muy madura". Como se ve ambos autores con-
sideran la qañiwa como una simple variedad de la quínua . El doctor Pe-
dro Celestino Flórez, profesor de Matemáticas en el Colegio Nacional de
Ciencias, en su Guía de Forasteros del Cuzco para el año de 1834 , al ocu--
parse de los productos vegetales de la provincia de Tinta ( actual Canchis ) ,
menciona la kañawa asegurando que "en el Cuzco la toman con azúcar” .
KIWICHA
Amaranthus sp. Fam. Amaranthaceae .
En el departamento de Apurímac se la denomina Achita y en el Cuzco
Q'oito, nombres al parecer de origen wanka. Planta herbácea , anual, que
alcanza una talla de un metro o más de altura ; hojas largamente peciola-
das y flores muy semejantes a las de la quínua , siendo sus semillas mucho
más menudas. Es propio de las quebradas de clima tropical. Se la culti-
va de preferencia en el departamento de Apurímac y en el Cuzco en las
provincias de Paruro y Anta . Sus granos al tostarlos aumentan conside-
rablemente de volumen y se ponen esponjosos, como pasa con el maíz
confite. Es empleado por los indios como un alimento sano y muy agrada-
ble, formando parte de su qoqao, o provisión para viaje. ( Fig. 1 ) .
El prof. José Sebastián Barranca, en la lista de plantas feculentas
propias del Perú, consigna con el nombre de Chenopodium chita una es-
pecie que no se registra en la flora peruana, ni en ninguna otra. Presu-
mimos que tal denominación corresponde a la Kiwicha, que como se sa-
be lleva también el nombre de Achita y es además planta feculenta . Es
también posible que dicho nombre le haya sido dado a esta especie por
el prof. A. Raimondi en alguna de sus libretas de viaje por el SE. del Perú.
Posteriormente el Prof. O. F. Cook, que tuvo oportunidad de cono-
cer la planta en el distrito de Ollantaitambo de la Provincia de Urubamba ,
la clasificó en el género Amaranthus, considerándole como especie domes-
ticada por los naturales en una época precolombina ; pero al pie del graba-
do con que ilustra su interesante monografía la denomina Amaranthus
14 F. HERRERA
caudatus L, sin tener en cuenta
que dicha especie es indígena de
las montañas del Tibet en el Asia
Central, naturalizada en el Perú,
donde se la conoce con el nom-
bre de Moco de pavo.
TARWI
Lupinus mutabilis Sweet. — L.
Tauris Bench. —- L. chuchshauskii.
-Fam. Leguminosae.
1 En castellano Chochos y an-
tiguamente Altramuz, por su se-
mejanza al Lupinus albus L. , ori-
ginario del Oriente y cultivado en
España. Planta herbácea, anual ,
que alcanza una talla de más de
un metro ; hojas compuestas, digi-
tadas ; flores de color azul ; semi-
llas de blanco puro. Propio de las
quebradas de clima templado de
la sierra del Perú : Amazonas, Ju-
nín, Cuzco y Puno. Cultivado en
pequeña escala en el perímetro de
las chacras de maíz por sus se-
millas que son alimenticias. Cuan-
do crudas contienen un principio
3 amargo, estupefaciente , que desa-
parece con la cocción. Para ello
Fig. 1 — 1. Amaranthus sp; 3 después de hervidas se les sumer-
Oxalis tuberosa Mol. ge en agua corriente durante tres
o cuatro días, en cuyo estado cons-
tituye un alimento sumamente agradable y con el que se prepara diver-
sos potajes. El agua en que se hace hervir sus semillas es sumamente a-
margo, posee propiedades estupefacientes , semejantes al de la rotedona
que se obtiene del Cube y se emplea como insecticida . ( Fig. 2 ) .
El P. Fr. Vicente Valverde, en carta dirigida al emperador Carlos
V, fechada en el Cuzco a 20 de marzo de 1539, da a conocer por primera
vez, al solicitar se grave este producto para crear rentas, al por entonces
PLANTAS ALIMENTICIAS DOMESTICADAS 15
extensísimo obispado del Cuzco . El cronista Juan Betanzos, emparentado
con la familia imperial por su matrimonio con Doña Angelina, hija del
emperador Atawallpa, dice que por mandato del Inka Yupanki se crea-
ron los almacenes o depósitos reales en la ciudad del Cuzco , donde se ha-
cía "un gran acopio de todas comidas ansí de maíz como de ají y frisoles
e chochos". Francisco de Acuña en el informe que presentó al virrey Dn.
Fernando Torres y Portugal , en
1586, sobre la provincia de Con-
desuyo, expresa que " en los tiem-
pos pasados comían ( los indios )
hojas de altramuces, cerraja, que
son las comidas que ahora comen"
y Garcilaso de la Vega dice que
los naturales del Perú "tienen
chochos como los de España, al-
go mayores o más blancos, llama-
dos tarhui, etc. , etc."
O QA
Oxalis tuberosa Molina. - Oxalis
crenata Jacq. — Fam. Oxalida-
ceae.
En castellano se pronuncia
Oka. Planta de tallo erguido , pro-
visto de hojas trifoliadas, con pe-
dúnculos más largos que las ho-
jas ; inflorescencia en umbela de
cinco a seis flores, foliolos traso-
vados ; pétalos festoneados de co- Fig. 2.-Lupinus mutabilis Sweet.
lor amarillo con estrías purpúreas. Tarwi.
Originario del Perú , Bolivia y
Chile. Se cultiva en la sierra en las quebradas de clima templado y frío ,
entre 3000 y 3700 metros sobre el nivel del mar. Comprende dos varie-
dades : una de tubérculos dulces y otra amarga. La primera presenta va-
rias subvariedades o formas caracterizadas por el color de sus raíces :
Sapallo-oqa, amarillo ; Chachapea-oqa, gris ; Pauqar-oqa, rojo ; Mestiza-oqa,
negruzco y Llulluch'a-oqa, anranjado. (Fig. 1-3 ) .
Sus raíces tuberosas que contienen fécula, después de asoleadas por
algunos días, con el objeto de desarrollar la materia sacarina se comen cru-
das o hervidas como un potaje bastante agradable. De la variedad dulce
se obtiene el qawi, u oca seca. Para ello se cortan sus tubérculos longitu-
16 F. HERRERA
dinalmente en dos mitades y se las hace secar bajo la acción directa de los
rayos solares . Cocida en baño maría y añadiéndole miel de avejas se con-
sume en todos los hogares en condición de postre. De la variedad amar-
ga, de color blanco, se prepara la K'aya, o chuño de oca. Para esto se su-
mergen sus raíces en agua corriente, inmediatamente de haber sido co-
sechadas y antes de ser expuestas a la acción de los rayos solares, en cuyo
estado se las tiene por tres o cuatro semanas, hasta que las yemas u ojos
tomen un coloración morada , en seguida se las somete a la acción del hie-
lo por tres o cuatro días consecutivos y pisadas , para eliminar el agua
absorbida, se las hace secar al sol. Se la consume en la misma forma que
el chuño o moraya obtenida del tubérculo de la papa . Por lo regular se la
emplea únicamente en los hogares bastante acomodados .
El P. Vicente Valverde la da a conocer en su carta ya aludida con
el nombre de Cavi ( qawi ) , de la cual dice "es una raíz que pasada es co-
mo higos pasados desas partes ”. También se ocupan de este producto los
cronistas Cieza de León, Briceño y el P. B. Cobo.
AÑU
Tropaeolum tuberosum ( R. et P. ) Fam. Tropaeolaceae.
En el Centro del Perú se le conoce con el nombre de Mashwa. y en las
provincias de Calca y Paucartambo del departamento del Cuzco con el de
Apiña-mama. Esta denominación parece ser de estructura bilingüe : que-
chua y aimara, pues Apiña viene de Apilla, nombre de la oca en aimara y
mama, significa madre en quechua, como quien dice la madre de la oca.
Los tubérculos de ambas especies son bastante semejantes en la forma.
Planta vivaz, hojas peltinervias , quintilobadas, transversalmente trun-
cadas y lampiñas ; flores con los pétalos casi tan largos como el cáliz, den-
tados. Propio de la sierra del Perú y Bolivia. Cultivado en pequeña escala
en las quebradas de clima templado , entre 3300 a 3600 metros sobre el
nivel del mar. Sus raíces feculentas , despiden un olor desagradable cuan-
do crudas ; pero hervidas constituyen un alimento bastante apreciado por
la población aborigen.
Garcilaso de la Vega dice : "Hay otra ( legumbre ) semejante a esta
(Oka) en el talle , más no en el gusto , antes contraria, porque toca en
amargo, y no se puede comer sino cocida llamada Añus. Dicen los indios
que comida es contraria a la potencia generativa ; para que no les hiciese
daño los que se preciaban de galanes tomaban en la mano una varilla o
un palillo mientras la comían y comida así decían perdían su virtud y no
dañaban" ; y el P. B. Cobo , al describir la especie afirma que "tiene virtud
esta raíz de reprimir el apetito venéreo, según dicen los indios y assi afir-
man que mandaban los reyes Incas del Perú llevar copia de este mante-
nimiento en sus ejércitos, para que comiendo dél los soldados se olvidasen
PLANTAS ALIMENTICIAS DOMESTICADAS 17
de sus mujeres. En la lengua Quichua llaman los indios esta raíz Añu y en
la Aymara Isaña”.
RAQACHA
Arracacia esculenta De. Fam. Umbeliferae.
El nombre vulgar de esta planta parece ser una quichualización de
la voz Arracacha con que es conocida en Colombia y de donde proviene
también el término Rakacha con que lo denominamos en castellano. En el
departamento del Cuzco se le llama igualmente en español Virracas, cuyo
origen me es desconocido. Esta circunstancia, unida al hecho de ser poco
utilizada por la población aborigen me hace suponer que es una especie
subespontánea, introducida en el Perú poco antes de la conquista o lo que
es más probable, a raíz de su descubrimiento por las huestes de Francis-
co Pizarro. En todo caso está perfectamente establecido que es aborigen
de Colombia y el Ecuador. Sin embargo anotaré que en el departamento
del Cuzco se conocen dos especies silvestres del mismo género : La Arra-
cacia acuminata Benth y la Arracacia incisa Wolf. , lo que parecería abo-
gar por su autoctoneidad.
Planta de hojas pennadas, partidas ; de raíces tuberosas bastante gran-
des, de color blanco , purpurino o flavo . Cultivado en los valles de clima tro-
pical, entre 1000 a 1800 metros sobre el nivel del mar. Por el cultivo se
han obtenido las siguientes variedades : Rumu -raqacha , semejante a la yu-
ca ; Arroz-raqacha, Waisampilla y morada. También se cultiva en algunos
valles de la costa, particularmente en Majes y Camaná. Sus tubérculos son
farinosos, suministran un alimento agradable, que tiene casi los mismos
usos que la papa y la yuca.
El primero que dió noticias sobre esta planta americana fué el solda-
do Diego de Molina, uno de los que tomó parte en la captura y rendición
del Inka Atawallpa , quien al regresar a España en 1533 informó a Oviedo ,
en la isla de Santo Domingo , que en la Nueva Castilla "Hay muchas y
buenas Zanahorias de las moradas" . Igualmente se ocupan de ella Juan
Pérez de Guevara ( 1545 ) , Diego Palomino ( 1549 ) y el P. Bernabé Cobo.
LLAQ'ON
Polymnia sonchifolia Poepp et Endl. - Fam. Compositae .
Más comunmente conocida por Llacón y Yacón, que son una caste-
llanización de su nombre quechua . El género Polymnia , dedicado a una
de las nueve Musas, presenta en el Cuzco una otra especie el P. Lehmannii
Hieron, denominada Yareta, hermoso arbolito de hojas amplias y muy
vistosas, que se emplean soasadas en las flucciones como disolvente.
18 F. HERRERA
El Llaq'on es una planta herbácea de más de un metro de alto, raí-
ces bifurcadas, napiformes, truncadas ; hojas alternas, ásperas, casi abra-
zadoras ; las cabezuelas con flores numerosas : las de la circunferencia fe-
meninas, liguladas y las del centro masculinas, tubulosas con cinco dientes.
Propio de las quebradas de clima tropical de la sierra del Perú y Bolivia.
Cultivado en pequeña escala por la población aborigen. Sus raíces tube-
rosas, jugosas y ligeramente azucaradas se comen crudas en calidad de
fruta. Expuestas por algunos días a la acción del sol ( K'ochasqa ) se po-
nen más dulces.
El P. Bernabé Cobo la describe en los siguientes términos : "La plan-
ta que produce la raíz llamada Yacón es de un estado de alto , poco más
o menos ; echa un vástago o caña tan gruesa y más que el dedo pulgar, de
color verde, áspera y vellosa , por de dentro hueca y con ñudos a trechos
que dividen los cañutos, que son largos de a palmo, y por los ñudos echan
tres ramas más delgadas. Tiene cada mata a tres, a seis y a más raíces,
las cuales son tan grandes como medianos nabos , más no adelgazan tan-
to como ellos hacia la punta, dulces, aguanosos, por de fuera de color de
tierra y por de dentro blancas y tiernas como un nabo. Cómense crudas
por frutas y tienen muy buen sabor, y mucho mejor si se pasan al sol. Es
maravillosa fruta para embarcada, porque dura mucho tiempo . Yo la he
visto llevar por la mar y durar más de veinte días y respecto de ser tan
zumosa, se ponía más dulce y refrescaba mucho en tiempo de calor" .
De las especies anteriormente anotadas el Añu o Mashwa, la Qañiwa
y la Kiwicha son exclusivamente cultivadas por la población aborigen, for-
man parte de su alimentación y sólo de manera ocasional son consumi-
das por los blancos o mestizos ; la R'aqacha, la Achira y el Llaq'on, que
también se cultivan en algunos lugares de la Costa, son utilizados tan
sólo en forma esporádica ; y el Tarwi y la oqa, se consume en algunos de-
partamentos en cantidad apreciable por todas las clases sociales. Para to-
das ellas urge que en el Perú surja un Parmantier, que libre de las preo-
cupaciones raciales , haga conocer estos productos y popularice su empleo,
en la misma forma que la Quínua y el Olluco , considerados hasta principios
del siglo pasado como " comidas de indios".
NUEVOS DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLOGICOS EN LA REGION
DE MACHU-PICHU
Paul Fejos
TOPOGRAFIA DEL AREA
Machu Pichu, Huayna Pichu y las nuevamente descubiertas Phuyu-
Pata-Marka y Sayaq-Marka se hallan en una de las regiones más inacce-
sibles de los Andes orientales. Las montañas, resultado de la erosión, son
muy altas y escarpadas, debido a los meandros del río Urubamba que es-
tán profundamente cortados. A causa del carácter tortuoso de este río,
Huayna Pichu y Machu Pichu , que se encuentran a elevaciones de 9,060
y 10,500 pies , respectivamente, se hallan rodeadas por tres de sus lados
por el río Urubamba, y el pico de Machu se eleva a cerca de 3,500 pies so-
bre el cañón adyacente del Urubamba. Las ruinas recién descubiertas de
Phuyu-Pata-Marka y de Sayaq-Marka, a una elevación de 12,000 y 12,060
pies, están situadas cerca de la cresta de una larga y estrecha cordillera
entre el Urubamba y el Acobamba, este último tributario del Urubamba.
Phuyu-Pata-Marka y Sayaq-Marka están por encima de la línea general
de vegetación arbórea del área, pero como están situadas en valles más o
menos protegidos, ambas ruinas están cubiertas por densa vegetación ar-
bórea achaparrada.
Phuyu-Pata Marka se extiende valle arriba con un declive de cerca
de 50º, en término medio hasta 100 metros de la cresta de la cordillera.
Un pequeño fuerte está situado directamente detrás de la ciudad en el
punto más elevado de la cordillera, desde donde se tiene una vista inin-
terrumpida de los valles del Urubamba y Acobamba, así como de los altos
picachos cubiertos de nieve, es decir, los lados opuestos de ambos valles.
Los cuatro complejos de casas de la ciudad están construídos sobre pro-
montorios ; cada complejo tiene en el frente una o dos torres de observa-
ción que dominan el valle de más abajo. Bajo la parte limpia de la ciudad,
la ladera se desarrolla en tal extensión que la ciudad debe haber sido inac-
cesible por ese lado, a menos que los escalones del lado noreste de la por-
ción limpia de la ciudad continúen hacia abajo por 5,000 pies hasta el río
Urubamba.
Dos fuentes se hallan cerca del extremo de la parte oriental de la ciu-
dad y suministran el agua necesaria.
20 P. FEJOS
Sayaq-Marka fué construída sobre una porción comparativamente
plana de la cordillera, cerca del fondo de un valle más extenso que tiene
escarpados declives hacia el oeste . Hacia el oeste, el norte y el sur, el
suelo desciende casi perpendicular-
mente por varios centenares de
pies desde la pared externa de la
ciudad y su único acceso desde el
valle es por medio de dos largas
Machu Piche Raves escalinatas por el norte y por el
sur. La provisión de agua es traí-
"Machu Pichu da de un acueducto , a lo largo de
la pared de montaña, desde dos
pequeños lagos situados cerca de
un cuarto de milla al este y a 300
CORDA
MER pies sobre la ciudad.
El área en la cual se hallan
situadas las ruinas está reforzada
por medio de vetas de granito
blanco y tosco . Los muros y casas
PAUTU PATA MAPAA
están formados con la misma ro-
SKETCH MAR
[Link] location of ca, excepto en donde ha sido la-
WENNER GREN RUINS
brada para ser acomodada en unas
sumpits of mountain ".
.. In: reads cuantas de las mejores construc-
Not Amits complaces onto land. cio nes en las que todas las super-
Scole -1 90,000
fic ies están labradas , demuestra
TAYAG MARKA
que por lo menos la gran mayo-
ría de las rocas empleadas en las
Fig. 1.-Mapa de la región arqueo-
lógica de Phuyu Pata Marka y construcciones provienen del talud
Sayaq Marka. y no han sido extraídas del lecho
de roca .
II
ANTIGUOS CAMINOS ENTRE MACHU-PICHU, PHUYU-PATA-
MARKA Y SAYAQ-MARKA.
Desde las ruinas de Machu Pichu, un camino conduce hacia el sur,
el sudeste y finalmente al este de la cresta de la montaña de Machu Pichu
a poca distancia al este de la cumbre. Debido a la escarpada ladera, casi
la mitad de la extensión total de este camino se compone de una escalina-
ta. En la cumbre de la cordillera, el camino se bifurca, la rama izquierda
corre hacia abajo del cerro, la rama derecha voltea hacia el oeste y con-
tinúa hacia arriba de la montaña hasta un pequeño fuerte, en la cumbre,
LAMINA I
室
Lado Este de la parte superior de Phuyu Pata Marka.
22 P. FEJOS
El camino que está bajo la escarpada ladera meridional de la montaña
se halló parcialmente destruído por deslizamientos, de manera que la ex-
pedición regresó a Machu Pichu, continuó hacia abajo del valle del Uru-
bamba hasta el kilómetro 120, en donde era aún visible otro antiguo ca-
mino por el lado meridional del valle. Este camino conduce desde el Uru-
bamba, hacia arriba en dirección al sur y sudeste en donde se bifurca :
una rama conduce al norte a lo largo de la cresta de la cordillera hasta
la Fortaleza No 3 y luego continúa a través del valle y hacia arriba a la
montaña de Machu Pichu. La otra rama corre en dirección al sudeste , en
su mayor parte sobre la línea de vegetación arbórea, en el lado este de
la cordillera a Phuyu-Pata-Marka, luego trepa sobre la cordillera por me-
dio de una larga escalinata y continúa en el lado oeste de la cordillera, pa-
sando a través de un túnel y por una pequeña fortaleza sobre un promon-
torio al sudoeste del túnel y continúa a Sayaq- Marka, a donde finalmente
llega después de trepar otra larga escalinata. Estos antiguos caminos con-
tinúan por el este y sur de Sayaq -Marka, pero debido a la falta de tiempo
no se siguieron más adelante .
Estos antiguos caminos son una obra maestra de ingeniería y excep-
to en unos pocos lugares en donde han sido destruídos o están cubiertos
por deslizamientos de tierra en cortos espacios, se hallan en la actualidad
casi en perfecta condición. Sin estos antiguos caminos sería prácticamen-
te imposible llegar a cualquiera de estas ruinas, a causa de los muchos
riscos y precipicios que las hacen casi inaccesibles. Con un ancho de 4 a
5 pies, en promedio, los caminos están pavimentados en casi toda su ex-
tensión con bloques de granito que en las empinadas laderas de los cerros
están mantenidos en su sitio por medio de muros de contención también
construídos con granito. En muchos lugares están cortados en los riscos
de granito y en un caso se abrió un túnel a fin de mantener aproxima-
damente la misma pendiente en vez de seguir el método más fácil de cons-
truir el camino por encima o debajo del precipicio. Siempre que la pen-
diente aumenta más de lo que es cómodo para la marcha , se labraron es-
calones en el lecho de granito o se formaron con bloques de granito .
La fortaleza y otras ruinas están situadas en forma tal a lo largo
de los caminos que de cada ruina son visibles otras dos o más ruinas, apa-
rentemente con el fin de que los acontecimientos o mensajes pudiesen ser
transmitidos rápidamente en el área íntegra.
III
PHUYU PATA MARKA
La ciudad se encontró sepultada bajo humus y vegetación acumula-
da sobre un escarpado talud ( cerca de 50º ) y por ambos lados está prote-
gida por cordilleras . Antes de la limpieza , las únicas indicaciones visibles
Il
LAMINA
Este
Lado
superior
parte
la
de
Phuyu
Marka
.Pata
24 P. FEJOS
de la existencia de la ciudad eran las extremidades de los muros de las
terrazas superiores y una torre. Se podía distinguir las terrazas más bajas
sólo por los cambios abruptos en el nivel de la vegetación .
La ciudad se extiende hacia arriba de la montaña en dirección sur,
hasta 100 metros de la cumbre de la montaña, en donde se halla una pe-
queña fortaleza circular de albañilería de granito rústico . Esta fortaleza
se encuentra en malas condiciones, debido en parte a la erosión y en parte
a anteriores excavaciones de los buscadores de tesoros.
THE WENNER- GREN SCIENTIFIC EXPEDITION TOHISPANIC AMERICA
PHUYU PATA - MARKA
Surveyed by [Link] Lowther Scale 1 250.
Approx. Elevation 11700for be sex back
Fig. 2.- Plano de Phuyu Pata Marka.
La elevación de esta fortaleza - según Paulín Aneroid — es de 3,650
metros.
No se conoce el área total ocupada por la ciudad, pues a causa de las
condiciones atmosféricas adversas y al tiempo limitado, sólo la parte su-
LAMINA III
a). Terrazas superiores del lado Norte.
b). Torre del camino alto.
b
26 P. FEJOS
perior quedó limpia de humus y vegetación . El área aproximada de esta
parte ya limpia es de 11,000 metros cuadrados , pero debido al carácter
de empinado declive de la ciudad, el área efectiva del suelo es mucho
mayor.
La ciudad se divide en cuatro agrupaciones distintas. La superior
consta de un enorme y sólido promontorio de granito, que tiene forma de
parábola y está completamente cercada en forma tal que da la impresión
de una plataforma de albañilería. Esta albañilería está construída con blo-
ques de granito labrados y bien encajados y ofrece una belleza singular en
su perfección. En torno a esta albañilería sigue un corredor pavimenta-
do en forma de parábola, de un ancho de cerca de 1.50 m. Desde las cua-
tro escalinatas de granito , sigue hacia abajo por las diferentes partes de
la ciudad.
Desde este promontorio, dos cordilleras menores se extienden por el
norte, hacia abajo del cerro. En ambas cordilleras se hallan casas y torres
en cuatro grupos separados. Estos cuatro grupos están unidos por medio
de escalinatas, calles y terrazas. Las terrazas que están entre las cordille-
ras siguen los contornos en forma de una letra "U" y luego tuercen alre-
dedor de ambas cordilleras, extendiéndose hasta abajo del valle.
Por el lado este de las terrazas en parábola, flanqueada por una es-
calinata a cada lado , se extiende la ciudad en el fondo de la hondonada. Allí
están situados los baños y el agua de los canales de la ciudad, sobre el lado
occidental de una gran plaza. Al remover la capa de 1-1 /2 mts. de humus y
musgos se encontró que los baños estaban conectados por medio de canales
de piedra. Estos canales corren flanqueados por un pavimento hecho de gra-
nito desintegrado y parcialmente unido . En posteriores investigaciones, se
encontró que este pavimento se extiende bajo la plaza íntegra y está in-
terrumpido solamente en el centro de la plaza, en donde se extiende
una gran roca de granito labrada y pulida . Esta roca que ocupa el centro
de la plaza , ha tenido cuatro distintos asientos, como superficies labradas
en ella. En el lado este y oeste de la plaza, se encontraron dos grandes
canales de piedra, para el agua. El canal del lado oeste fué evidentemen-
te construído para llevar las aguas de la fuente principal de la ciudad.
Esta fuente tiene su origen en una caverna en el extremo sur del canal.
El camino principal que divide en partes iguales la ciudad , cruza los ca-
nales por medio de un puente monolítico .
Los baños están alimentados por una fuente más pequeña que entra
en el baño superior que es el más primoroso . De aquí las aguas siguen
por medio de un canal de albañilería hacia el oeste y luego consecutiva-
mente a cada uno de los otros cinco baños , que están en línea recta. El
agua del último baño se descarga en el canal principal occidental.
En las torres, en la parte noroeste de la ciudad, bajo una pesada ca-
pa de selva se encontró tres cavernas como estructuras. Dos de ellas te-
chadas por medio de un enorme monolito, la tercera por un monolito se-
LAMINA IV
a). Complejo de la
torre inferior.
b). Casa y torre de
la parte supe-
rior Este.
b
28 P. FEJOS
parado . Estos enormes cantos rodados de granito, habían caído aparente-
mente desde un elevado risco del oeste. Estas cavernas han sido forma-
das al excavar debajo de los cantos rodados y al hacer los trabajos de al-
bañilería por los tres lados , quedando abierto el cuarto lado. Las rocas
salientes en una de las cavernas, muestran señales de haber sido labra-
das, habiendo servido posiblemente como altares. Estas estructuras como
cavernas no muestran signo alguno de haber sido usadas como habitacio-
nes. La abertura de las cavernas formaba en todos los casos el más grande
de los cuatro lados . De este modo las cavernas servirían como abrigos
muy deficientes. Parecería más bien que el propósito de su construcción fué
ceremonial. También la calidad de la albañilería demuestra un cuidado
muy especial y el material de construcción es en gran parte granito .
Entre las construcciones, las mayores y mejor ejecutadas son los dos
complejos superiores sobre los dos promontorios. Son casi simétricas. Ca-
da una de ellas está compuesta por una gran casa , con una terraza frontal
que está flanqueada por una torre semicircular. También por un lado de
cada edificio hay una estructura triangular más pequeña, pero de alba-
ñilería igualmente buena y provista de nichos. Las casas principales tienen
cerca de la parte superior de la pared meridional, tres piedras cilíndricas
salientes, semejantes a las que Hiram Bingham describe en su informe
sobre Machu Pichu, como alero que soporta el techo. Sin embargo, estas
piedras cilíndricas se hallan sólo en un lado de la casa. Las paredes sep-
tentrionales están completamente desprovistas de estos aleros, siendo así
imposible que un techo pudiese haber estado sujeto a ellas. En los muros
septentrional y meridional de las casas hay dos nichos cuadrados a ma-
nera de cavidades, perfectamente cuadradas de forma ; evidentemente pa-
ra recibir las vigas cuadradas de madera de los techos.
Los nichos en las casas son simétricos y están exclusivamente eje-
cutados.
Las torres semicirculares que están al frente de estos edificios tie-
nen tres ventanas. Este aspecto arquitectónico reaparece, además, perma-
nentemente en las otras torres. Parecería que el número tres ha sido un
motivo arquitectónico a través de la ciudad . Uno de los edificios en el
complejo septentrional más bajo, presenta tres pequeños nichos cuadra-
dos, uno en cada pared exterior.
Las torres más bajas no son de forma semicircular perfecta, sino
que siguen los perfiles del lecho de granito sobre el cual están construídas
y se asemejan a la forma de la mitad de un 8.
Durante la limpieza de uno de los edificios superiores, se encontró
que el suelo del edificio estaba compuesto de granito desintegrado y par-
cialmente unido. Debajo de esta capa de suelo que tenía un espesor de
cerca de 12 cms. seguía una capa de rocas pequeñas, de unos 30 cms. de
profundidad . Bajo esta capa venía la superficie original de tierra o de ro-
ca del terreno. Al investigar las otras casas y torres, se encontró que te-
LAMINA V
Casa en la parte superior Este.
Torre en el lado Este.
LAMINA VI
Escalera del lado Noreste.
LAMINA VII
Torres en el lado Norte.
32 P. FEJOS
nían el mismo piso en todas partes, siendo el espesor del suelo más o me-
nos el mismo .
A la entrada de los dos complejos superiores y en la escalinata nor-
oriental, en el tercer escalón , se encontró anillos de piedra a una altura
de 1 m. 30 sobre el nivel del suelo. Las piedras en casi todos los casos
eran granito .
Hay dos caminos que conducen a la ciudad . Uno desde el Noroeste
y otro del Sudeste. Los dos caminos se encuentran cerca de la mitad del
área conocida de la ciudad . El camino que así divide la ciudad en partes
iguales está bien pavimentado y la más ligera pendiente se hace más có-
moda por medio de escalones de granito . En este camino se encontró una
gran roca que sobresalía fuera del camino desde la terraza y es parte del
lecho de roca sobre el cual la ciudad está construída . Esta piedra ha si-
do labrada en forma de un lecho amplio y cómodo .
Todas las escalinatas de la ciudad están flanqueadas por pequeños
canales de agua que conducen el agua de lluvia hasta los principales.
En algunas escalinatas muchas gradas monolíticas han sido la-
bradas en el lecho de roca. Todos los caminos - a excepción del más oc-
cidental -- se hallan en excelente condición . El que hemos dicho que se
halla deteriorado está impracticable en parte debido a un deslizamiento
de tierra.
También había 15 escalones descubiertos y limpios en el interior de
la ciudad. El número total de escalones es 536.
En la terraza superior y su vecindad , se encontró muchos grandes
bloques de granito cortado , que posiblemente se esperaba emplear en la
construcción de un edificio en la terraza superior. También se encontró
varias piedras cortadas de granito verde, que se destinaban como bases
de nichos . Se identificaron como tales, porque piedras idénticas se encon-
traron en la base de algunos nichos. Las piedras no son piedras planas
para la base, sino tienen una pequeña cavidad de cerca de 3-4 cm. labra-
da en ellas.
En general el estado de conservación es excelente en toda la ciu-
dad. Sólo dos paredes de la terraza estaban derruídas por las aguas de ave-
nida de las montañas y la pared de una torre se halló en estado semi-
ruinoso. La misma agua de avenida que se había juntado sobre la fila
de baños , había causado perjuicios en los tres baños superiores, pues los
canales de los baños y el principal canal de agua estaba completamente
lleno de humus y del musgo que se había acumulado durante los siglos en
que la ciudad quedó abandonada . Todos los canales de agua fueron meticu-
losamente limpiados , -
- igualmente las fuentes que los alimentaban, y
si de vez en cuando se hiciese una limpieza de estos canales, no ocurri-
ría ningún otro perjuicio .
Como no se efectuaron excavaciones , la Expedición no encontró
artefactos con excepción de algunos pequeños fragmentos de cerámica que
LAMINA VIII
Torres del lado Norte.
34 P. FEJOS
fueron reunidos y marcados según el lugar del hallazgo . En total se en-
contró veintiún fragmentos y al final del viaje fueron entregados al Di-
rector del Instituto Arqueológico del Cusco. Como los edificios están lle-
nos de humus y musgo, en un espesor de un metro, hay muchas posibilida-
des de que alguno de ellos contenga artefactos.
La parte íntegra que se limpió en la ciudad fué medida por triangu-
lación, y de todos los edificios se hizo dibujos detallados, en escala.
Se tomaron fotografías durante el proceso de limpiar y descubrir la
ciudad, pero en condiciones muy difíciles, pues el área íntegra está cons-
tantemente cubierta de nubes y también las fuertes lluvias impidieron
tomar grandes fotografías panorámicas.
Las observaciones indican el lado noroeste y el norte de la ciudad,
como el área posible por donde ella se extiende. Sobre las laderas
empinadas y densamente cubiertas de selva de esta parte, se vieron te-
rrazas, escalinatas y paredes, que posiblemente se extienden hacia el va-
lle del río Vilcanota.
FORTALEZA Nº 3.
La colina en la que están situadas Phuyu Pata Marka y Sayaq
Marka continúa en dirección septentrional hacia la montaña de Machu
Pichu de la cual está separada por un valle profundo. La Fortaleza Nº 3,
que está en el antiguo camino principal entre Machu Pichu y Phuyu Pa-
ta Marka se halla sobre una pequeña estribación que sobresale hacia el
oeste, en el extremo norte de la colina. El terreno desciende rápidamen-
te hacia el sur, oeste y norte, de manera que la fortaleza domina una
vista del valle del Urubamba , bella e ininterrumpida hacia el norte y nor-
oeste y la fortaleza sobre el pico de Machu Pichu.
La fortaleza se compone de dos edificios principales, construídos de
granito y de albañilería rústica. Las estructuras están localizadas sobre el
lecho de roca de una cordillera que sobresale, una delante de la otra. El edi-
fició posterior es el más grande de los dos. Ambos edificios tienen un pe-
queño recinto adjunto ; se hallan en muy buen estado de conservación y
estaban cubiertos sólo con maleza ; únicamente el posterior tenía unos
pocos árboles en el interior. Las paredes no tienen ventanas, pero hay nu-
merosos nichos en ellas. Las terrazas alrededor y frente de los edificios
están conectadas con escalones de granito . Las esquinas y los dinteles del
edificio están trabajadas con bloques de granito cortado.
En la terraza frontal del edificio posterior, hay indicios de que ori-
ginalmente a cada lado de la terraza se había construído una pared de
defensa más elevada, pero esta se ha caído. Este es el único perjuicio en
el complejo.
El complejo íntegro quedó descubierto , se cortó las malezas y malas
hierbas, se arrancó de las paredes y escalinatas el humus acumulado y
LAMINA IX
Torres del lado Norte.
Terrazas de la parte inferior occidental .
LAMINA X
Parte Noreste después de la limpieza.
LAMINA XI
Baños.
38 P. FEJOS
el musgo por medio de escobillas de alambre. No se intentó hacer exca-
vaciones, pero el suelo del edificio posterior muestra señales de recientes
remociones hechas por los buscadores de tesoros . Se hizo una inspección
detallada y se levantaron los planos.
FORTALEZAS Nos. 1 y 2.
Debido a la falta de tiempo y a las condiciones atmosféricas adversas,
estas ruinas no fueron limpiadas ni observadas.
MIRADOR
Esta ruina es una estructura en forma de torre circular de albañile-
ría de granito, fuertemente dañada por la erosión y también por las ex-
cavaciones de los buscadores de tesoros. Domina el acceso del valle al ca-
mino que conecta Phuyu Pata Marka con Sayaq Marka. Su piso es de gra-
nito desintegrado y semi- cementado . No se intentó limpiarlo ni observarlo.
ESTACION DE SEÑALES
Esta ruina construída en la colina extrema de la montaña de
Machu Pichu es un edificio de forma cuadrada, de granito rústico que tie-
ne cuatro paredes. La entrada se halla en la pared oriental, y la pared
posterior del edificio está parcialmente compuesta del lecho de roca. En
el lado occidental del edificio se halla una pequeña caverna labrada en la
montaña, que seguramente servía como cisterna de agua al personal que
ocupaba el edificio . No se intentó examinarla más detenidamente ni lim-
piarla.
TUNEL
Casi a medio camino entre Phuyu-Pata-Marka y Sayaq-Marka , el an-
tiguo camino del Inca pasa a través de un túnel de cerca de 70 pies de
largo. Los lados , el piso y el techo del túnel son de granito . El túnel corre
en dirección N. 80 W.
La mitad de las laderas orientales hacia arriba ( hacia el oeste ) en
un ángulo de 8-12 ° y esta parte del túnel pueden ser en gran parte de
origen natural , ya que el enorme borde de granito que forma la pared ex--
terna se halla deslizado , parte hacia abajo del risco a lo largo de un plano
contiguo y se ha movido en el fondo . Las paredes de esta parte del túnel es-
tán formadas por planos juntos suaves y la pared interior con una inclina-
ción de 75-1 / 2 S. y la pared exterior con 55º S. En la entrada de este túnel,
el piso tiene cerca de 7 pies de ancho. La abertura natural ( ? ) se estrecha
hacia el oeste, y la parte occidental de esta mitad oriental del túnel ha sido
LAMINA XII
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941
Detalles estructurales de los Baños.
40 P. FEJOS
ensanchada por medios artificiales. Se observaron huecos de perforación a
lo largo del techo y paredes de esta sección.
Al entrar en la mitad occidental del túnel, la ladera aumenta a 37-1 | 2º,
y 8 escalones monolíticos han sido labrados en el suelo de granito y 2
escalones han sido construídos de bloques de granito. Un asiento ha sido
cortado en una gran pieza de granito entre los escalones y la pared norte.
Aunque ha habido algún movimiento a lo largo de los planos de juntura
de la roca, esta parte del túnel parece ser en su mayor parte de ori-
gen artificial. Además de los escalones labrados en el fondo del túnel,
aparecen huecos de perforación a lo largo de ambos lados y el techo y
las superficies comparativamente frescas atestiguan la cantidad de roca
removida.
Los escalones monolíticos dentro del túnel demuestran que el túnel
mismo formaba parte del antiguo camino que conectaba Phuyu- Pata-Marka
y Sayaq-Marka, pero la pregunta que brota es si los huecos de perforación
corresponden al período de la Conquista o a un tiempo más moderno. Si
los primeros españoles hicieron este trabajo, el camino debió haber tenido
para ellos considerable importancia y como el trabajo de investigación
de Bingham no llega a revelar signo alguno de una primitiva penetración
española en esta región, parece poco probable que el trabajo pudiese ha-
ber sido efectuado por ellos.
Sin embargo Bingham observó el mismo túnel o uno similar en el
área y respecto a él, dice : "En un lugar nos sorprendió encontrar indicios
de modernas voladuras. Nuestro guía nos dijo que algunos años atrás un
sembrador de papas de la región alta había intentado utilizar este anti-
guo camino a fin de llevar sus productos al mercado. El único lugar en
donde encontró serias dificultades fué en el punto en donde el camino pa-
sa a través de un túnel detrás de un enorme borde de la ladera. Los Incas
habían encontrado más fácil hacer un túnel detrás del borde que cortar
el camino en el frente del torcido risco , pero el túnel no era lo suficien-
temente ancho para las mulas cargadas".
No siempre son dignas de fe las noticias de los guías nativos, por
ejemplo, hemos recibido la información de que el camino era usado por
los comerciantes de ganado, quienes habían reconstruído el antiguo cami-
no, pero ninguno de los peones de la Expedición pudo dar información so-
bre la perforación o voladura en los tiempos modernos, a pesar del hecho
de que, algunos de nuestros arrieros tenían 50 ó 60 años y habían pasa-
do su vida íntegra en la región. Tampoco hemos encontrado alguna infor-
mación acerca de la existencia de cualquier hacienda cercana que pudiese
hacer uso del camino para el transporte de las papas.
Parece singular que el cultivador de papas probablemente muy
pobre si intentaba obtener la subsistencia en esta región inaccesible
pudiese comprar dinamita, pólvora, taladros y los transportes a las mon-
tañas con el propósito de ensanchar un túnel ; cuando lo que parece oca-
LAMINA XIII
Detalles de los
baños.
42 P. FEJOS
sionar mucho menor esfuerzo, es un sendero que pudo haber sido abierto
por arriba o debajo del risco a través del cual pasa el túnel. Además,
hay algunos indicios que sugieren que los huecos pudieron haber sido ta-
ladrados por la raza megalítica que construyó el camino del cual el túnel
formaba parte integrante.
1 ) . Los lados y fondo de los huecos están pulidos y son muy seme-
jantes en apariencia a las superficies interiores de los muchos anillos de
piedra de los edificios de Sayaq-Marka. Esto sugiere que fueron abiertos
de la misma manera, probablemente por algún tipo de perforador rotato-
rio más bien que por medio de un martillo o perforador de acero.
2 ) . Aunque muchos de los huecos tienen más o menos el mismo diá-
metro que los huecos que en la actualidad se abren por los métodos de per-
cusión por voladura, los restos de uno de ellos es mucho más grande
y parece ser como dos veces un hueco normal.
3) . A algunos kilómetros en línea recta desde el túnel, se observaron
huecos similares a lo largo del antiguo camino desde la Fortaleza Nº 3 al
valle del Urubamba en donde el camino está cortado a un lado del risco.
SAYAQ MARKA
Esta ciudad, construída por una raza megalítica, de albañilería en
parte rústica y en parte cortada en granito, está localizada sobre un
promontorio inaccesible a 3,600 m. de altura. ( Paulin Aneroid ) , y puede
ser alcanzada solamente por medio de una escalera que está construída
y cortada en la falda del cerro, en la extremidad norte de la ciudad . Es-
ta sigue aproximadamente la silueta del promontorio y está casi limitada.
THE WENNER GREN SCIENTIFIC EXPEDITION
SAYAQ- MARKA
Sutueyed by: Dr. G. K. LOW THER - Scale 1 : 250...
I
IN
er
Fig. 3.-Plano de Sayaq Marka.
LAMINA XIV
a) . Escalera contigua a una acequia.
b) . Puente monolítico.
c) Detalles estructurales.
с
44 P. FEJOS
dentro de una área pequeña como de 3,000 m2. protegida con una alta
masonería de excelente calidad.
La forma de la ciudad es casi oblonga pero tiene la apariencia de
una cuña hacia su extremidad occidental. Está dividida en tres partes
distintas. La parte más oriental ocupa la elevación superior ; la extremi-
dad occidental en forma de cuña, la inferior.
La parte oriental está compuesta de una estructura grande seme-
jante a una torre, con muchas ventanas y nichos. El edificio completo
está hecho de blocks cortados de granito . Esta torre domina la ciudad
entera, y también los valles vecinos, que se hallan muy abajo de ella. Al
Este de la torre una plataforma de masonería, cortada en granito , gran-
de, fué encontrada , que en parte está destruída por las excavaciones de
los buscadores de tesoros. Flanqueando los muros del Sur de la platafor-
ma y de la torre, corre un canal de piedra que ha suministrado eviden-
temente agua a la ciudad. Dicho canal termina bruscamente en el extre-
mo Este del grupo, pero su continuación fué hallada en el lecho de roca
del cerro que conduce hacia Yanacocha, un lago que está sobre la ciu-
dad. El extremo occidental del canal faldea el muro de la torre a una altu-
ra de 4 m. , sigue muy estrechamente su perfil y conduce el agua a la se-
gunda parte donde están localizados los tres baños.
La segunda parte de la ciudad está conectada con la primera por
medio de una ancha escalera que desciende en dos secciones. Doce edi-
ficios están en la parte segunda de ella : dos de estas son casas con moji-
netes. Se encuentran gran número de anillos de piedra en esta parte del
complejo. Muchos de estos anillos están inconclusos. También se han en-
contrado numerosas piedras cilíndricas sobre el tope de los muros. La
parte más inferior occidental de la ciudad contiene nueve edificios y dos
estructuras semejantes a templos que cierran una plaza grande que pare-
ce haber sido un lugar ceremonial. Con la estructura semejante a cuñas,
de una terraza final, termina la ciudad.
CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS JUEGOS EN EL
ANTIGUO PERU
Emilia Romero
El presente trabajo tiende meramente a catalogar algunos de los
juegos que practicaban los antiguos peruanos, y sobre los cuales hay
referencias históricas y tradicionales. Presentamos aquí los mejor cono-
cidos y difundidos en el país.
WAYRU.
Bertonio lo describe así : "Huayrusitha, Piscasitha, jugar con unas
piedrecillas, adelantándolas en sus hoytos, según los puntos de una
manera de dado grande ; en uno de estos juegos, van adelantando
las piedras alderredor o en círculo, en otros dan vuelta como río" ( 1 ) .
Morúa dice : "Jugaban estos indios con un solo dado que llaman Pichca,
de cinco puntos por un lado, uno por otro, dos por otro y por otro tres,
y el otro lado cuatro y la punta con una cruz que vale cinco, y el suelo
del dado veinte y así juegan hoy en día ; y esto lo usan así los indios
como las indias aunque fuera de conejos , que ellos llaman cuyes, no jue-
gan cosas de plata " ( 2 ) . Cobo dice : " el llamado Pichca era como de da-
dos ; jugábanlo con un solo dado de cinco puntos que no tenía mayor
suerte ( 3 ) . Frase que como se ve ha sido copiada de Gómara y nos prue-
ba que él no vió a los indios practicar este juego.
Arriaga refiere que durante el Pakarikuk , o sea el velorio de los di-
funtos que duraba cinco días , solían los indios jugar este juego y des-
pués se dirigían a un río a lavar la ropa del muerto. ( 4 ) . En la descrip-
ción del Wayru que aparece en los Documentos de Odriozola a que he-
mos aludido anteriormente, también se dice que lo jugaban durante el
duelo de los entierros de los indios, pero "aun siendo este juego propio
de ellos, lo acostumbran muy poco y por lo regular sólo cuando empiezan
a beber" ( 5 ) . Con relación a esta costumbre vemos que hoy en la región
de Ancash, llaman Pitchkakuy a la ceremonia de velar al difunto , llevar
luego las ropas a lavar y distribuirlas enseguida entre los deudos del
muerto (6 ) .
Esto indicaría que el Wayru era sólo un juego ceremonial y así lo
creen Tschudi, ( 7 ) y Karsten que en nuestros días ha estudiado la su-
pervivencia de este juego entre los indios salvajes del Oriente ; pero se-
gún hemos visto , Morúa le da un sentido muy diferente . Nos dice con
claridad que por medio del dado, jugaban los indios sus animales. Cobo,
46 EMILIA ROMERO
a su vez , sostiene que los indios jugaban " más por entretenimiento que
por codicia de ganancia si bien a veces iba algún precio, como eran man-
tas, ganados y otras cosas ; mas esto era en poca cantidad y sin picarse
mucho al juego " ( 8 ) . En otra parte, el mismo Cobo nos refiere que fué
el Inca Tupac Yupanqui quien lo llamó Wayru, en homenaje al nombre
de una de sus esposas predilectas, la cual presenciaba una partida de es-
te juego en Yucay y recibió la joya que el Inca ganó al salir vencedor
"y desde este juego mandó el Inca que el número uno se llamase Guayro
en toda la tierra en memoria de la suerte y ganancia que con él hizo en
nombre de esta Señora .... " ( 9) .
Veamos ahora cómo otros describen el dado . El padre González Hol-
guín en su Vocabulario quechua se expresa así : "Pichcana, un palo sei-
zabado con que juegan ” ( 10. , Bertonio dice que el dado o Pichca es de
madera ( 11 ) y Morúa explica : "la pisca es como perinola, aunque no
anda, antes arrojan y descubre el punto, como a la taba o dados” ( 12 ) .
Lo que extraña de este juego es que, si tanta importancia le daban
los indios, según se desprende de lo anterior, no lo hayan representado
en los ceramios que tan valiosa documentación presentan para las de-
más costumbres aborígenes. Tampoco sabemos que se haya encontrado
el dado en las tumbas precolombinas. Karsten recogió entre los indios
Canelos del río Bobonaza un dado de hueso que creyó de llama, usado
para este juego que conserva el nombre Wauru, y asegura que el dado
está muy gastado y evidentemente es muy antiguo ( 13 ) ; pero Nordens-
kiold impugna esta afirmación, probando que el dado hallado por Karsten
es de hueso de vaca ( 14 ) . Parece también que Rivet encontró en la misma
región un dado semejante hecho igualmente de hueso de vaca. Boman a-
firma haber hallado en las sepulturas indígenas astrágalos de llama ais-
lados, sugiriendo la posibilidad de que se relacionen con la taba y esto
ha influído sin duda en la afirmación de Karsten ( 15 ) .
Lo que sí está fuera de duda es que en la actualidad el Wayru aún
se juega entre los indígenas de diversas regiones. Y creemos que de
haberse practicado en la época precolombina debió haber sido no sólo co-
mo juego ceremonial sino también de azar, por muy poco dados al juego
que hayan sido los indios y por muy estricta que fuese la reglamentación
inkaica.
HALANKOLASITHA 。 HALANKOLATHA
Según Bertonio " es un juego que se parece algo al de las tablas y
van adelantando las casas con estas palabras, Halan cola. A su traza lla-
man Aucattana y al dado de madera que usan, Pisca. Y a los agujeros u
hoyitos del juego les dicen Halancola ( 16 ) .
JUEGOS EN EL ANTIGUO PERU 47
HUNKUSITHA.
Según el mismo Bertonio es "jugar como a la taba con un dado
grande de madera, adelantando unas piedrecitas en sus casas u hoyos, lo
mismo que el halancolatha ( 17) .
CHUNKARA
Cobo, describe este juego que tal vez sea al que alude Garcilaso, co-
mo hemos visto anteriormente : "El Chuncara era otro juego de cinco ho-
yos pequeños cavados en alguna piedra llana o en tabla : jugábanlo con
frisoles de varios colores, echando el dado y como caía la suerte los mu-
daban por sus casas hasta llegar al término : la primera casa valía diez y
las otras iban creciendo un denario hasta la quinta, que valía cincuen-
ta ( 18 ) .
ΤΑΚΑΝΑΚΟ
Cobo dice : "el Tacanaco era otra suerte de juego con el mismo dado
y frijoles de varios colores como el juego de tablas" ( 19 ) . Podría ser que
correspondiese al que en aimara Beṛtonio llama Halankolatha.
6
6
9
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8
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6
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Fig. 1.-Escena pictórica Muchik que representa probablemente el juego
de la "apaytalla" .
48 EMILIA ROMERO
APAYTALLA
Cobo se limita a citarlo y Murúa lo describe con más detalles . Se-
gún él, fué inventado por la Koya Anawarke, esposa de Pachakutek y era
así : "es un género de frijoles redondos de diversos géneros y nombres e
hizo en el suelo con la cabecera alta de donde sueltan los tales frijoles
y el que de ellos pasa adelante y hace ruido, más gana a los otros ; es-
tá con sus rayas y arcos a manera de surcos y tienen sus nombres parti-
culares. Jugaban así este juego como actos muy ordinarios, que estos
indios llaman Pisca, con su tabla y agujeros donde iban pasando los tan-
tos" (20 ) .
En la cerámica Muchik encontramos algunas representaciones en
las que creemos ver la reproducción de este juego . Comparando la des-
cripción de Morúa con la fig. 1 , notamos una gran semejanza y esto nos
induce a emitir la hipótesis de que se reproduce allí una escena de este
juego. De ser efectiva, probaría que el juego no pudo ser inventado por
la Koya Anawarke , sino que se conocía desde tiempos anteriores, dado
que la cerámica Muchik es anterior al período de los Inkas.
AUKAY
Descrito por Morúa en esta forma : "era una tabla con frijoles de di-
versos colores y dificultoso de jugar ; echan también la pisca como queda
dicho , el cual es un juego muy gustoso " ( 21 ) .
KUMISITHA 。 KUMISIÑA
Dice Bertonio que era un juego parecido al de la oca aunque en
muchas cosas difiere , pero agrega en otro lado que los indios llamaban
también así al juego español del Alquerque y al Ajedrez " porque los indios
no distinguen los juegos, sino miran al modo " ( 22 ) .
Y ahora, si buscamos una descripción española del Alquerque o Tres
en Raya la encontramos así : " Juego de muchachos que se juega con unas
piedrecitas o tantos, colocados en cuadro , dividido en otros cuatro, con las
líneas tiradas de un lado a otro por el centro, y añadidas las diagonales
de un ángulo a otro. El fin de este juego consiste en colocar en cualquie
ra de las líneas rectas los tres tantos propios y el arte del juego en impe-
dir que esto se logre , interpolando los tantos contrarios ( 23 ) .
Sería interesante estudiar la influencia que este juego, traído por
los españoles a raíz de la Conquista, tuvo , sobre los indígenas y al mismo
tiempo llegar a establecer a cuál de los anteriormente citados correspon-
de el Tsouka, Chukaray, Chunkanti o Shuko jugado en la actualidad en-
tre los indios que forman las diversas tribus del Oriente Amazónico y
que describen Nordenskiold y Karsten ( 24 ) .
JUEGOS EN EL ANTIGUO PERU 49
Por otro ladu, Nordenskiold sostiene que este último juego, el
Tsouka corresponde al Chunkara descrito por Cobo y que ciertos arte-
factos indígenas, de madera y de piedra, encontrados en las tumbas, los
cuales tienen una forma plana con ciertas cavidades regulares abiertas
en ellos , debían servir para aquel juego ( 25 ) . Otros opinan que di-
chos artefactos servían de contadores o aún de trofeo de guerra,
de modo que la afirmación de Nordenskiold sólo se puede admitir como
hipótesis hasta que el punto se haya dilucidado por completo .
Fuera de estos juegos que tienen entre sí cierto parentesco y que ha-
bría necesidad de estudiar detenidamente a fin de encontrar la corres-
pondencia exacta entre los nombres quechua y aimará, encontramos el
siguiente que, a nuestro parecer, tiene también sentido ceremonial.
CHA-WASINA
Bertonio escribe : "juego bárbaro en que se sacuden unos a otros
los mozos divididos en bandos y se lastiman muy bien, y en cada pueblo
Fig. 2. Escena que representa un juego parecido al de "Chawasiña".
Brett, p . 154.
50 EMILIA ROMERO
tienen día señalado para esto " ( 26 ) . Usaban en él una soga de nervios
que tenía el mismo nombre del juego.- Fig. 2 .
Con relación a este juego que bien pudo no serlo , sino más bien una
ceremonia ritual, encontramos una descripción dada a mediados del siglo
XIX por un misionero que estuvo en las Guayanas y presenció una danza
Arawak, llamada Maquarri. "Los jóvenes y muchachos fantásticamente a-
dornados, se colocaron en dos filas paralelas, unos frente a otros, llevan-
do cada uno en la mano derecha el Maquarri del cual la danza recibe
su nombre. El Maquarri es un látigo de más de tres pies de largo, capaz
de producir un golpe doloroso, como puede verse por la forma como les
sangran las piernas. Sacuden esos látigos en sus manos a medida que bai-
lan, lanzando gritos alternados que se asemejan a la nota de cierto pá-
jaro que a menudo se oye en la selva. A cierta distancia de los bailarines
se veían parejas de hombres azotándose unos a otros en la pierna. El hom-
bre a quien le tocaba recibir el golpe se mantenía firmemente en una
pierna, avanzando la otra ; mientras su adversario, deteniéndose, calcula-
ba cuidadosamente la dirección y saltando del suelo para añadir fuerza
a su golpe, causaba a su adversario una herida dolorosa. Este último no
daba ningún signo de haber sido herido, salvo una sonrisa desdeñosa, aun-
que podía haberle hecho brotar sangre el latigazo que, después de una
corta danza, era devuelto con igual fuerza " ..... ( 27 ) .
SIMPASITHA
Entre los jóvenes enamorados se usaba el juego de Simpasitha que
Bertonio describe así : "es jugar los mozos y mozas con un cordel que re-
vuelben en los dedos para adivinar si su enamorado la quiere o no. Es co-
mo juego de pasa pasa, eso mismo hacen con unos huecesitos que sacan
de la cabeza del cuy y los echan en un vaso de chicha y si el uno va tras
el otro dicen que se quieren". Es embuste del demonio, concluye desolado
el celoso jesuíta. ( 28 ) .
PUMA
Había también otro juego llamado Puma, citado por Cobo y en los
vocabularios de González Holguín y Torres Rubio , pero ninguno de ellos
da la menor indicación en cuanto a la forma de jugarlo.
Entre los juegos de habilidad física y los infantiles queda aún , más
que en los anteriores, la duda acerca de su antigüedad , porque Bertonio
que es quién los describe en 1612 , no hace la distinción de si fueron o no
introducidos por los españoles. Por lo demás, son tan sencillos que bien
JUEGOS EN EL ANTIGUO PERU 51
pudieron haberlos ejecutado los indios sin necesidad de verlos practicar
a extranjeros.
PEKOSITHA
No se encuentra en los huacos ninguna representación de la pelota
o pekositha y tampoco restos de ella en las tumbas de los aborígenes, pe-
ro dos de los Cronistas nos hacen sospechar que quizá la jugasen anti-
guamente. En México y Centro América nos aseguran los arqueólogos
que han encontrado señales de que se jugaba el tlaxtli, principalmente
entre los Mayas del Segundo Imperio, y Nordenskiold, que ha estudiado la
correspondencia de los elementos culturales entre América del Norte y
del Sur, sostiene que el hockey se practicaba entre los indios de los EE .
UU. y también entre los del Chaco, en Bolivia, y dice que los Chiriguanos
al igual que los Algonkinos jugaban con raquetas. ( 29 ) . En el Perú no se
ha encontrado hasta el momento algo remotamente parecido, pero Cabe-
llo Balboa nos refiere que Mayta Kapak se hallaba en Korikancha con
Apak Konde Mayta y Takachugay sus primos y con otros jóvenes de su
misma edad, jugando un juego de pelota llamado Kuchu, en momentos en
que llegaron diez indios con el propósito de atacarlo. Mayta Kapak adi-
vinó la mala intención de los recién llegados y les lanzó la bola con tal
fuerza que de un golpe mató a dos. ( 30 ) . Sarmiento de Gamboa, por su
parte, relata el mismo incidente en forma más sencilla ( 31 ) . Sorprende
que nadie haga la menor alusión a la pelota en relación a los tiempos pos-
teriores.
Bertonio sin entrar en mayores detalles dice que jugar a la pelota
se decía Pecositha y que la pelota, llamada peco papa auqui era de lana
revuelta con mucho hilo. También da diversos términos para el juego de
la pelota. Dice que arrojar la pelota se decía Haccotatha y arrojarla hacia
arriba Halutatha, Thocutatha ( 32 ) . González Holguín llama a la pelota
papa auqui y jugar a la pelota Papa auquicta pucllachini o papa auqui
huan pocllanni. Lanzar la pelota se decía Lluspichini y hacerla rebotar
Lluspircucta cutichini. ( 33 ) . El término papa auki ha desaparecido en la
actualidad, pero subsistió por lo menos hasta 1754, época en que según
vemos en la edición de ese año del Vocabulario de Torres Rubio , ya se
consideraba anticuado . ( 34 ) .
La variedad de términos relacionados con la pelota, indicaría que
en el caso de haber sido introducida por los españoles, lo fué desde los
primeros días de la Conquista.
HANKUTATHA 。 HANKUTASITHA
Los muchachos indígenas parece que tenían entre sus juegos la cos-
tumbre de correr asidos el uno detrás del otro , en la misma forma en que lo
52 EMILIA ROMERO
hacen en todas partes los niños, pero aquí imitaban la forma de la ser-
piente. Bertonio describe así esta manera de jugar : "Jugar los mucha-
chos asiéndose unos a otros del vestido y corriendo a vuelta de cule-
bra" ( 35 ) .
Quizá al correr en esta forma los muchachos intentaban imitar la
danza de la serpiente que los grandes efectuaban y que nos describen al-
gunos cronistas .
KIRAAPASITHA
Este juego lo describe Bertonio en esta forma : "jugar los mucha-
chos llevándose unos a otros, sentándose sobre el cuello y colgando los
pies, los pechos abaxo del otro " ( 36 ) . En la actualidad llevar así a un
niño en las espaldas se dice “ llevar a pache ".
KUUMPIKIPATHA 。 KELLIKIPATHA
Asímismo practicaban un juego que aún se usa entre nosotros, el cual
consiste en poner la cabeza en el suelo , levantando los pies en el aire y dar
un volatín. Bertonio lo describe en esta forma : "boltear los muchachos
poniendo la cabeza en el suelo y los pies en el aire " ( 37 ) .
THOKUHOKATHA 。 THOKUNOKASITHA
El salto largo de nuestras lides deportivas, podría también haber si-
do practicado por los indígenas. Bertonio nos dice : "era jugar a quien
salta más, rayando o señalando qué tanto salta cada uno ” ( 38 ) .
KAPANOKATHA 。 KILLUTHA KELLUNOKATHA
66
En cuanto a este juego sólo nos dice Bertonio que era jugar los
muchachos dando vuelta con la cabeza " ( 39 ) . Ignoramos en qué consis-
tía la habilidad de este juego.
KAWISITHA 。 KAWISINA
Este juego lo nombra Bertonio sin describirlo y sólo dice que era ju-
gar a las argollas. ( 40 ) . Podría tal vez tener relación este juego con el
"ring-and-pin game " que Nordenskiold afirma haber encontrado en Nor-
te América y que el jesuíta Sánchez Labrador encontró en el Paraguay y
describe así : "Hacen cincuenta y seis o sesenta argollitas de la corteza
dura de una especie de calabaza amarga. Por medio de todas pasan un
hilo largo de una vara. La una punta está atada a la última argollita, y
la otra a un palito pulido de casi tres cuartas. Dejan caer todas las ar-
JUEGOS EN EL ANTIGUO PERU 53
gollitas, que estribando unas en otras, están bien juntas. Después las des-
piden al aire enderezando al mismo tiempo la punta del palito a la pri-
mera. No sueltan el palito y la habilidad consiste en ensartarlas todas al
aire, y el que lo logra, gana. Juéganle muchos en rueda , porque ensarte o
no las argollas, la destreza se prueba una vez sola, y después espera que
concluyan los demás de la rueda " ( 41 ) .
T'INKAT' ASITHA
Dice Bertonio que es jugar a los papirotes, pero no da ninguna ex-
plicación . ( 42 ) . En quechua se decía a los papirotes t' inkani y dar mu-
chos t' inkapayni. ( 43 ) .
KALA LIWI
Parece que los muchachos tenían un juego a imitación del Liwi que
los indios usaban en sus guerras. El nombre de Kala Liwi lo da Bertonio
a continuación de Yauri Liwi que nos dice, servía para matar pájaros
(44) y kauñusitha o Kauñusiña es jugar con el Liwí. Este era "un cordel
de tres ramales con unas bolillas al cabo " y una variedad de él, el
T'eketa liwi, era de cuero y los extremos de piedra. No sabemos si el usa-
do por los niños en sus juegos tenía semejanza con éstos, o si lo usaban
para matar ellos a los pájaros.
(1) . - Vocabulario de la Lengua Aimará, T. 11 , pág. 157.
(2) . Historia de los Incas Reyes del Perú, T. 11 , pág. 177.
(3) . - Historia del Nuevo Mundo , T. IV, pág. 228.
(4) . - La Extirpación de las idolatrías en el Perú, pág . 60 ( Col. Urteaga
-Romero) 2a. serie T. 1 ) . Reproducido por el arzobispo de Villagómez
en Exortaciones e instrucción acerca de las Idolatrías de los indios,
cap XLVI , pág. 171 , Col Urteaga Romero, T. XII.
(5) . - Duelo de los entierros de los indios, en Documentos literarios de 0-
driozola, T. IV, pág. 315-316 .
(6) . - Dato proporcionado por el Doctor Abdón Pajuelo nativo de Huaráz.
(7) . Historia de la Civilización y Lingüística del Perú Antiguo , T. 11,
pág. 232, Col. Urt.- Rom, T. X.
(8) . Historia del Nuevo Mundo, T. IV , pág. 228.
(9) . Historia, T. III , pág. 174.
(10) . - Vocabulario Quechua ( 1608 ) , parte 1 , pág . 281 .
(11 ) . - Ob. cit, T. 11 , pág. 270 , y p. 163 .
(12) . Ob. cit, T. 1 , pág. 95.
(13 ) . - Ob. cit, pág. 7-8 y 14.
(14) . Huayru game, Journal de la Société des Américanistes, T. XXII-
Fasc. I -p . 211-213.
(15) . - Antiquités de la región Andine T. I,-p . 361- Nota I.
( 16 ) . Ob. cit, T. I-pág. 273 y T. II, pág. 110 .
(17) . Ob. cit, T II- pág. 163.
( 18) . - Ob. cit, T. IV, pág. 228.
54 EMILIA ROMERO
(19) . Ob. cit, T. IV, pág. 228.
(20) . Ob. cit. pág. 95.
(21 ) . - Ob. cit, pág. 95.
(22) . Ob. cit, T. II-pág. 59 y T. I—pág. 40 .
(23) . Diccionario Enciclopédico Espasa, T. 49- pág. 905.
(24) . Nordenskiold, Spiele und Spielesachen im Gran Chaco, etc, pág. 428.
429 y Karsten, ob. cit. pág. 34-38.
(25 ) . - Spieltische sus Perú und Ecuador, Zeitschrift für Ethnologie, 1918,
Heft. 2 y 3 pág. 166–171.
(26 ) . Ob. cit, T. II—pág. 68.
(27) . Brett, W. H. The Indian tribes of Guiana, their condition and habits,
Londres, 1868, p. 154-157.
(28) . Ob. cit. T. II pág. 317.
(29) . - Origin of the Indian Civilizations in South America. Goteborg, 1931 ,
pág. 90 y Spiele und Spielsachen im Gran Chaco, etc. pág. 431-432.
(30) . Historia del Perú bajo la dominación de los Incas, pág. 16 .
(31 ) . - Gieschichte der Inkareichs , pág. 46.
(32) . - · Ob. cit, T. I—pág. 358.
(33) . - Ob. cit, parte I-pág. 219 y parte II pág. 257.
(34) . - Arte y Vocabulario de la lengua quichua general de los indios del Pe-
rú (Ed. de 1754 ) Ver la explicación de las palabras que llevan un
asterisco .
(35) . Ob. cit, T. I. pág. 274.
(36) . Ob. cit, T. II pág. 198 y T. I pág. 274.
(37) . - Ob. cit, T. II pág. 62.
(38) . Ob. cit, T. II pág. 359 y T. I , 274.
(39) . Ob. cit. T. I pág. 274 y T. II , pág. 46.
(40) . Ob. cit, T. I. pág. 274 y T. 119 pág. 38.
(41 ) . El Paraguay Católico, Vol. II, pág. 11 en Nordenskiold , Origin of
the Indian Civilizations in South America, pág. 91 .
(42) . Ob. cit. T. I. pág. 274 y T. II pág. 249.
(43 ) . González Holguín , ob. cit , parte II pág. 197.
(44) . ---- Ob. cit, T. II pág. 195.
EL DISTRITO DE TRINIDAD, NUEVA REGION ARQUEOLOGICA
H. Horkheimer.
En noviembre del año pasado la Universidad de La Libertad (Tru-
jillo ) organizó una expedición para informarse sobre los numerosos restos
arqueológicos en el Nor- este del distrito de Trinidad ( Provincia de Con-
tumazá, Depto. de Cajamarca ) , que están situados solamente a unos 70
Kms. de Trujillo y unos 35 Kms. de la costa, pero difíciles de alcanzar
y nunca descritos por la ciencia.
La expedición observó :
1. Las ruinas más extensas de la región son las de Tantarica, cu-
briendo varias hectáreas en la pendiente oriental de este cerro (altura
de 2400 m . )
Tipo general de la obra de albañilería : Los muros tienen una faz
externa bien regular, siendo colocadas las caras óptimas de piedras no
labradas o casi no labradas en esta faz. Los huecos entre los lados irre-
gulares de las piedras están rellenados por tierra. Como pilares de unas
ventanas hay piedras cortadas y con ángulos rectos puestos verticalmen-
te. Se encuentra el mismo tipo desde el Norte de la Sierra hasta el inte-
rior de la de Bolivia, entre otros también en Marca-Huamachuco que no es
muy distante de Tantarica. Pero faltan en Tantarica detalles arquitectó-
nicos que se hallan en Marca-Huamachuco , por ejemplo las numerosas fi-
las de piedras sobresalientes.
Construcciones singulares de interés especial : a ) Una muralla cur-
vada de longitud reducida pero de la altura considerable de 4 m. 80 cm.
Es cubierta por un techo formado de planchas líticas bajas, colgantes a
ambos lados de la muralla y pesados por tierra y piedras chicas. La mu-
ralla separa dos plazas aplanadas de otros establecimientos. Su parte in-
ferior contiene el pendiente del cerro y las aguas ; b ) Una pared con dos
filas de nichos que tienen la forma de cajas oblongas. Pilastres compues-
tas por piedras bajas más o menos rectangulares flanquean las esquinas
y los lados de una escalera . Huaqueros hallaron puestos en los nichos ob-
jetos de oro. Este hallazgo y la fineza de la construcción indican un si-
tio destacado, tal vez la escalera representó el acceso al altar ; c ) Un paso
bien tapado que corta un saliente del cerro en una longitud de cerca de
15 m. Tiene una altura de 2 m. pero una anchura tan reducida que los.
56 H. HORKHEIMER
indígenas delgados de la región pueden entrar únicamente de costado .
La tradición dudosa marca ese paso estrecho y oscuro como "la prisión de
los gentiles".
Cronología : Probablemente el cerro llevó construcciones ya en la
época pre-incaica. Los hechos son : a ) Una leyenda relacionada con los
habitantes de los pueblos vecinos sobre una guerra del " principe " de Tan-
tarica con el cacique de Guzmango. Según la leyenda los gentiles de Tan-
tarica construyeron defensas en el cerro próximo a Cholol. Tal relación es
conforme a la existencia de muros en este cerro, los cuales son del mismo
tipo con o los de Tantarica. b) La descripción de objetos de oro ( represen-
taciones de lagartijas, pitos en forma de aves ) hallados por huaqueros,
que hacen pensar en la metalurgia de los Chimú ... Pero hay otros indi-
cios que muestran que el sitio de Tantarica finalmente fué utilizado y par-
cialmente fué construído por los Incas : a) En una de las casas se encuen-
tra 3 nichos trapezoidales con palos rectangulares. Nichos trapezoidales
fueron desconocidos en el Norte en la época pre-incaica . b ) Mientras todos
los pueblos de la región tienen nombres no -quechuas ( Chuquimango , Guz-
mango, Catán, Cholol, etc. ) , el nombre "Tantarica" es Quechua. Véase
Middendorf, Woerterbuch des Runa Simi, pág. 808 : "Tantaricuy" quiere
decir "reunión por poco tiempo ". El "ricuy" ( ver ) del Sur se cambió en
el Norte en "rica" ..
El fin de las construcciones : No representan una ciudad debido a la
escasez de casas . Tampoco representan una fortaleza debido a la falta
de murallas de circunvalación . Por el contrario está satisfactoria la in-
terpretación como sitio de reunión por poco tiempo . Se puede pensar
en una reunión por poco tiempo de los colonistas militares y de las tro-
pas auxiliares sea para la inspección o para la partida en la guerra . Para
tal reunión sirvieron las dos plazas ya mencionadas que están situadas
exactamente en el punto del acceso más fácil. Instalaciones en la pendien-
te del cerro provisionaron las plazas con agua. Además se puede pensar
en una reunión por poco tiempo de los jefes subalternos en el caso de la
visita del Tucuyricuj . La muralla alta , del mismo modo ya mencionada,
formaba el fondo impresionante para tal reunión .
2. Construcciones bajo bloques de rocas en la quebrada de Chuqui-
mango. En la quebrada que se encuentra entre el pie nor -occidental del
cerro Tantarica y el valle de Jequetepeque, hay varios bloques gigantes-
cos de brecha aglutinante. Fué observado más intensamente un bloque,
llamado por los indígenas “ piedra del Inca " , que tiene una altura cer-
ca de 15 m. La construcción principal, debajo de este bloque, tiene un
frente de 7 m. 90 cm. , que está destruído en su mayor parte por ensa-
yos profanos de excavación. Las paredes de un espesor de solamente 35
cm. se han erigido con el mismo tipo de mampostería encontrada en
Tantarica. La pared frontal lleva un pequeño techo inclinado que sale de
NUEVA REGION ARQUEOLOGICA 57
la roca y sobresale un poco de la pared . El interior de la construcción
se divide en una parte inferior, con varios nichos bajos y angostos , cada
uno franqueado por una piedra cortada toscamente, y en una parte su-
perior, con piso formado por piedras y tierra. La parte superior mediante
un muro transversal se compone de dos cuartos. En una parte bien blan-
queada del exterior se observa un friso rojo pintado. Actualmente se pue-
de reconocer todavía 5 cuadritos del friso, que cubren la pared en una
anchura de 1 m. y que contienen fragmentos diferentes. Pero es fácil com-
ponerlos. Se percibe entonces el dibujo de un gato o de otro felino peque-
ño estilizado en la misma manera como se encuentra en los tejidos de los
Chimú.
En total las construcciones debajo de los bloques recuerdan los cliff-
dwellings de los Pueblos norte-americanos. Pero no pueden ser marcadas
como refugios debido a su posición totalmente impropia para tal fin. Tam-
poco no pueden haber representado habitaciones debido a la oscuridad to-
tal del interior producida por la falta de ventanas y por el tamaño reducido
de las puertas ; además los compartimientos singulares son muy bajos. Las
construcciones bajo los bloques probablemente fueron utilizadas como de-
pósitos y como tumbas ( debajo de la " piedra del Inca" la expedición no ha-
lló huesos, pero los indígenas pretenden haber sacado momias y objetos
de oro de otras de las construcciones ) .
La edad de las construcciones : La conservación de los vegetales in-
cluídos en las tierras de la mampostería, la pureza de los planos blanquea-
dos , el aspecto fresco de las líneas rojas del friso, todo indica que las
construcciones bajo los bloques no pueden tener una edad muy remota,
del mismo modo , como se ha probado , que muchos de los cliff- dwellings
son relativamente recientes.
Los constructores : El carácter del friso prueba que los constructores
de los compartimientos de Chuquimango tenían relaciones al círculo cul-
tural de los Chimú . Pero el establecimiento de un techo sin razón obligato-
ria hace suponer que los constructores han llegado desde la Sierra . Pen-
sando en la edad relativamente reciente de las construcciones podemos
presumir que los compartimientos fueron erigidos por habitantes ante-
riores del cerro de Tantarica o de otros sitios vecinos , que fueron expul-
sados por los Incas y que aprovecharon los bloques naturales como facili-
dad agradable para sus nuevos establecimientos.
3 Cuevas. En la región aludida hay varias cuevas con restos huma-
nos. La expedición investigó de manera más detallada la cueva de Chacla-
den, situada cerca de 1 km. al Este de Catán, que por su parte está situa-
da cerca de 3 Kms. al Este de Tantarica. El eje longitudinal de la cue-
va mide 23 m. , el interior en gran parte es bajo , pero en el centro se
encuentra alturas hasta 2 m. 90 cm. La cueva de Chacladen como otras
de la vecindad está explorada parcialmente por indígenas. En un nicho
58 H. HORKHEIMER
natural en el fondo de la cueva, no tocado hasta ahora, hallamos los ca-
dáveres de dos individuos jóvenes ( el uno mesocéfalo , el otro braquicé-
falo) , colocados muy juntos lateraltamente en postura acurrucada. La
existencia de ese nicho, los numerosos huesos humanos observados en los
escombros de excavaciones profanas, el hallazgo de una vizcacha momifi-
cada, y de otra parte la falta de restos de cocina, de cerámica y de ins-
trumento indican que la cueva fué aprovechada únicamente como cemen-
terio.
De otras cuevas los indígenas sacaron un cráneo con trepanación,
que fué adquirido para la colección de la Universidad de La Libertad , sien-
do muy escasos tales hallazgos en el Norte del país, además unos frag-
mentos de objetos metálicos que no permiten indicaciones sobre el estilo.
4. Monolitos con esculturas. a) Se halla una figura monolítica puesta
como pilastra angular de una tranca en la vecindad inmediata de Catán.
La escultura, que comienza a una altura de 34 cm. de la piedra, y que
tiene una altura de 50 cm., está tallada de una manera muy primitiva.
Muestra a un hombre desnudo con falo pronunciado. La insuficiencia de
la técnica ha destruído la intención del escultor de ofrecer una represen-
tación realística y simétrica. b ) En la hacienda de San Lorenzo, unos
10 Km . al Sur de Tantarica hay una gran plancha lítica con represen-
tación en relieve. La plancha que tiene una anchura de 91 cm . repre-
senta un mamífero con cola larga y con uñas muy pronunciadas. Unos ras-
gos de la escultura denotan que el artista tenía una capacidad excelente
de observación, al contrario por ejemplo el enorme círculo del ojo es irrea-
lizable pero convencional. En unas direcciones el artista fué estorbado por
los bordes de la piedra que han limitado el desarrollo libre de los contornos.
En algunas partes del cuerpo , se hallan numerosos huecos que por de
pronto recuerdan las manchas de la piel del jaguar. Pero se rechaza esa
idea observando que los huecos cubren solamente las dos patas y el hom-
bro anterior. Además, los huecos disminuyen su tamaño desde las garras
hasta el cuerpo , mientras las manchas de la piel de todas las panteras se
abultan en dicha dirección .
Resumen económico: La región visitada en las épocas pre - inkaica e
inkaica tenía una población más densa que en la actualidad. Eso prueban
no sólo los monumentos arqueológicos mencionados sino también la fre-
cuencia de pircas antiguas en las alturas de los cercos. La falta actual
de represas y terrazas de cultivo son causas de que las lluvias cada vez
más arrastran el humus desde las faldas de los cerros y quebradas. De tal
manera la base económica de la vida en esta región se ha reducido con-
siderablemente en comparación a la época pre-hispánica.
NUEVA REGION ARQUEOLOGICA 59
Resumen arqueológico : El Nor-Este del distrito de Trinidad alberga
muchos vestigios de varias épocas y estilos pre-hispánicos. El marco limi-
tado de esta publicación permite ofrecer únicamente una vista general ( las
medidas de las ruinas y huesos, numerosas fotografías y croquis fueron
entregados en voluminosos resúmenes al Senado de la Universidad de La
Libertad y están a la disposición de todos los interesados ) . El fin de las
líneas precedentes es dirigir el interés a la región aludida en la cual por
excavaciones e investigaciones más detalladas pueden ser aclarados los
problemas de migraciones e influencias decisivas para la historia del Pe-
rú antiguo entero y especialmente el desarrollo de la civilización totalmen-
te desconocido de los Chimú serranos.
ALGO MAS SOBRE LAS RUINAS DE CHIPRAK
A. Rossel Castro.
El año 1923 el doctor Villar Córdova, nos dió a conocer estas ruinas
en el importante trabajo publicado en el primer número de Inca . El pre-
sente artículo tiene sólo el propósito de ampliar algunos conocimientos
aportados por él.
El 7 de febrero del mes pasado , subí a la cumbre del cerro de Chi-
prak con el objeto de estudiar de cerca las importantes ruinas que exis-
ten en este lugar.
Chiprak está a 3,000 metros sobre el nivel del mar, en las lomas de
Pampas y Huascoy, jurisdicción de Atavillos Bajo . El terreno que ocupa
esta ciudad milenaria, es irregular : con laderas y peñascos. Mide un kiló-
metro de largo de E. a O. y 60 m. de N. a S. Cierra todos sus contornos
un muro de defensa, bastante ruinoso .
Precisar el número exacto de los edificios de Chiprak es casi impo-
sible, pués, en su mayor parte, yacen en ruinas. Se necesitaría hacer una
limpieza general, sección por sección , y colocar cada losa en su lugar.
Los edificios que quedan en pie, pueden clasificarse en los siguientes gru-
pos : 19 · El fortín Nº 1 ; 2º El Barrio Alto ; 3° -- El Barrio Bajo ;
60 A. ROSSEL CASTRO
49 - El fortín Nº 2 ; 5º - El Barrio Inkaico ; 6º - Las Cavernas ; y
79 - Los Mausoleos . Fig. 1 .
םש
Fig. 1.-Plano de las ruinas de Chiprak
En el primer fortín se descubren los compartimentos siguientes : a) ,
cuatro atalayas situadas en el exterior ; b ) , una trinchera artificial abier-
ta en el suelo de 40 m. de ancho por 8 m. de profundidad que cruza am-
bos flancos en una longitud , más o menos , de dos kilómetros ; c ) , dos
muros laterales construídos con piedras-lajas con mortero y tienen nue-
ve celdas a modo de camarote con puertas en falso -arco, comunicadas en-
tre sí ; y d ) , dos socavones o poternas en falso-arco y con una rampa
de estilo trapezoidal que da acceso a un baluarte. El socavón central mi-
de 736 cm. de largo por 100 cm . de ancho y 120 cm. de alto. En este gru-
po no existen restos humanos.
El Barrio Alto ocupa una extensión de 1.200 m2. Las pocas cons-
trucciones que quedan en pie , en número de seis, miran unas al oriente y
otras al Norte. Aquí no se encuentran restos humanos.
En cambio en el segundo barrio , están ubicadas las mejores cons-
trucciones, ocupando una área de 1,600 m2 . Cada kullpi conserva su in-
dependencia. No se observa fusión de pared medianera. No forma calles.
Sus frontispicios , aunque no todos, presentan pintados al rojo . Asimismo,
en su interior, que está vacío y que no existe indicios de basurales, se des-
cubre el barniz de arcilla roja que da un aspecto severo. A esto se agre-
ga, que en los interiores de un kullpi pude descubrir, sobre una laja que
servía de soporte a la terraza, pictografiado en tricoma, la silueta de un
felino que semeja a una "vizcacha" con puntos negros, de contorno
blanco sobre fondo rojo . Frente a estos hechos cabe preguntarnos : si han
sido habitaciones, ¿ dónde sus basuralse o fragmentos de cerámica ? ... Si
en la mente de Bandelier, que lo denominó a esta clase de construcciones
"habitaciones-tumbas", ¿ dónde el utillaje doméstico y funerario ? ... ¿ qué
significan las estilizaciones de felinos y qué el estucado de arcilla roja? ...
No existen indicios para presumir que hayan sido habitaciones-tumbas, ni
simples habitaciones.
ALGO MAS SOBRE LAS RUINAS DE CHIPRAK 61
Por las características especiales que ofrecen hacen pensar en una
ritualidad complicada para denominarlo el " Barrio de la Ciudad Religio-
sa Fortificada". No se puede concebir que la chimenea haya sido un con-
ducto para depositar granos, ni que las fogatas o " huayras" hayan ser-
vido de cremación o momificación de los cadáverees humanos, pues, no se
descubren cenizas ni restos humanos como en los mausoleos de Rupak.
La plaza principal tiene 50 m. de ancho por 90 m. de largo. La fina-
lidad de ésta se presume , siendo una ciudad religiosa fortificada , que en
ciertas épocas del año se utilizaría para celebrar bailes, reuniones y qui-
zá hasta pruebas atléticas. Al costado lateral de esta misma plaza se le-
vantan cuatro construcciones de forma rectangular, una de ellas de 12
m. de largo por 6 m. de ancho , sin techo , con dos puertas de 100 cm. de
dintel por 150 cm. de alto , con atrio a modo de acera. El constructor no
tuvo la idea de hacer resaltar el arte , sino su fin utilitario . El techo de-
bió estar cubierto con ramadas. El tipo arquitectónico de estas construc-
ciones, es posterior al del kullpi.
El segundo fortín tiene la misma arquitectura que la del fortín Nº 1 ,
o sea, un muro o rediente bastionado con cuatro rampas de acceso en fal-
so-arco y otro flanco con sus respectivos vestíbulos de estilo trapezoidal.
El Barrio Inkaico presenta seis edificios de formas circular y rectan-
gular, fabricados con piedras unidas con mortero, de puertas anchas y
altas, y sin techo . Uno de ellos, el rectangular, hállase cercado de una
pared con portón de entrada y en sus ángulos interiores crecen siete matas
de "kantu". El estilo de las construcciones es inkaico.
Los mausoleos y cavernas se ubican al lado occidental. Tienen dos
plazuelas de menor extensión comunicadas con pórticos trapezoidales , con
alacenas en sus costados laterales que contienen cráneos y otros restos hu-
manos. En los mausoleos hemos encontrado fragmentos de cerámica de ti-
po Manka o Pampana, usados como depósitos de bebidas y de granos, y de
tipo Sañu, de uso común y ritual. Las fogatas (wayras ) como las horna-
cinas conservan arcilla calcinada , fragmentos de cerámica ahumada, hue-
sos quemados de animales . Bajando al soterrado por unas galerías de pie-
dras se descubren tiestos, huesos y cráneos humanos. Fig. 2 .
Las cavernas se emplazan al norte de los mausoleos , bajo la sombra
de los peñones. Fatalmente éstas se hallan profanadas y de ellas se han
extraído momias enfardeladas en cueros, sentadas en cuclillas, y acompa-
ñadas de sus enseres funerarios. La existencia de las cavernas junto a
los mausoleos hace vacilar su edad ; pero, se puede clasificarlas en el
sentido de que éstas fueron para el depósito de los cadáveres de la gente
del pueblo ; y los mausoleos al entierro de los jefes o régulos. Esta mis-
ma característica se observa en Rupak con la particularidad que en Chi-
prak no se ven kullpis con mastabas la que es parte integral de los mau-
soleos. Por estas pruebas lo denominamos "El Cementerio de Chiprak".
Además, en este sector se observan dos edificios con mojinetes,
10 1000m
2.70
HUAVRA 1.70
SALA
3.10
1.76
176
"B"
TAPETE LÍTICO
TERRAZA
CORNIZA ALE RO
CHIMINEA → DURMIENTE LÍTICO
HORNACINA
Неклёнка
ESTACA LITICA
FOGATA
FOGATA
VESTIBULO
FOGATA
PUERTA POYO
CIMIEN
TO
PILASTRA Nicho
SALA
"C"
"A": FRONTISPicio . " B " PLANO,"C" CORTE VERTICAL
DE UN MAUSOLEO TIPO KULLPI DE CHIPRAK
Fig. 2.-Características estructurales de un "kullpi" de Chiprak.
ALGO MAS SOBRE LAS RUINAS DE CHIPRAK 63
con cimientos de tipo kullpi, con pared tosca sin plomada y sin techo y
con una sola puerta. Se asemejan estos edificios a los del Huallaga en el
sector de "Atash" que nuestro consocio P. Figueroa nos describe en el
número 1 de la Revista Chaski.
Las construcciones de Chiprak presentan por su parte exterior la
arquitectura siguiente : muros de forma cúbica, alas, cornisas, vanos , ves-
tíbulos, terraza cónica, una sola puerta , de altura variable de 5 a 8 mts.
Por el interior, sala principal de forma circular abovedada , con pilas-
tras, hornacinas y fogatas con chimeneas. Hay kullpis que tienen 2 a 3
fogatas con sus respectivas chimeneas de forma cilíndrica. El soterrado :
al que se baja por unas galerías, tiene 2 a 5 pisos, de ambiente obscuro,
algunos tienen porta-luz a modo de ventanillas. Véase corte vertical de un
mausoleo : A, B, C, Fig. 2 .
En el Barrio de Huascoy, en la actualidad pueblo moderno, se en-
cuentran las huellas de la población antigua de Chiprak ; pues se descu-
bren tumbas cilíndricas con paramentos de piedras sin restos humanos,
de las que se habían extraído objetos de cerámica de forma ovoidal con
asa-puente, color castaño, huacos retratos, antopomorfos, fitomorfos y
zoomorfos. Las calles de este pueblo están regadas de múltiples fragmen-
tos de cerámica antigua y todos los alrededores de Huascoy hablan de
basurales.
CONCLUSION:
1º-La ruina de Chiprak es una ciudad religiosa fortificada.
29-No cabe que haya vivido mucha gente a pesar de su extensión ,
por carecer de basurales, y sus construcciones no dicen de viviendas.
3º-En Chiprak se descubre superposición de culturas : la antigua de
tipo kullpi y la moderna de tipo inkaico.
4 -Por su cerámica y construcciones con mojinetes hacen que ten-
ga influencias del Mantaro, Huallaga y de la Cultura Chavín.
POMACAYAN
J. Ruiz Huidobro
Al Este de la ciudad de Huarás, con un frente principal sobre la ca-
lle de Loreto , teniendo al Norte un caminillo ascendente prolongación
de la Alameda Grau y flanqueado al lado Sur por la prolongación de la
calle Santa Rosa ( antes calle del Rayo ) se levanta un informe montón
de piedras y tierra, perforado en diferentes sitios y direcciones por unas
galerías que recuerdan los socavones mineros . En la parte central del
montículo se alza una meseta en la cual se ha construído una base de
sustentación para la cruz de madera, alta de dos o tres metros, que es
objeto de la devoción de los vecinos . Mirando el morro de Pumacayán ,
desde cierta distancia, hace el efecto de un cono irregular, muy ancho
en algunos lados de su base y cuyo vértice estaría representado por la
meseta y la cruz que en ella se venera. Al Este de Pumacayán se levan-
ta una serie de pequeñas viviendas que se han ido edificando al amparo
de la indiferencia con que en otros tiempos eran mirados esos sitios , ca-
lificados como terrenos mostrencos. El frente constituído por la calle de
Loreto, ancho de más de cien metros , está urbanizado . Detrás de las ca-
sitas edificadas y de las dependencias de éstas, comienzan las primeras
estribaciones del morro. En la esquina formada por las calles Loreto y
' Santa Rosa existe una casa , probablemente la de más importancia de esa
cuadra, en cuyo fondo me aseguran existe •un muro que ha cegado la en-
trada, conocida desde tiempo inmemorial, a una gran galería por la que
podría avanzarse algo así como ochenta a cien metros, galería que cons-
tituye una prueba indiscutible de que por el interior del monumento ar-
queológico existía comunicación tal vez a otro edificio anexo o a las rui-
nas de Paria o a las de Quilcay. Todos los huarasinos estudiantes , allá
por los años de 1885 al 1900 emprendían desde el Colegio Nacional de la
Libertad, ubicado a una cuadra de Pumacayán, atrevidas excursiones por
esa galería , oscura y tenebrosa, y avanzaban por ella, no obstante lo en-
rarecido y mefítico del ambiente, hasta encontrar un charco o laguni-
lla, cuya profundidad nunca se pudo conocer, pero al otro lado de la cual
se divisaba la continuación de la galería . Además habían filtraciones que
dan a entender que alguna corriente de agua circulaba por las entrañas
del morro .
Hasta donde alcanzan los recuerdos de las personas ancianas veci-
nas de Huarás, el morro de Pumacayán sirvió siempre como cantera
para extraer de él piedras rodadas que se utilizaban después en los ci-
POMCCAYAN 65
mientos y fundaciones de los muros de las casas de la ciudad . También
se extraían las llamadas piedras labradas que naturalmente tenían ma-
yor demanda porque se prestaban a una mejor utilización y no es aven-
turado suponer que los monolitos o estatuas de piedra, antiguamente em-
potrados en los cimientos del cementerio de Belén, recogidos y colocados
posteriormente en el patio principal del Hospital de Belén por el doctor
David A. Izaguirre, en el laudable empeño de procurar su conservación
como elementos arqueológicos, no es aventurado suponer, repetimos, que
procedan de las ruinas de Pumacayán , y no, como generalmente se afir-
ma, de las ruinas de Pongor. Esta afirmación de la que se hizo eco Don
Antonio Raimondi y que aparece en su libro " El Departamento de An-
cash", no resiste a los argumentos que se le pueden oponer. Los mono-
litos aquellos son de gran tamaño en su mayor parte y su peso es consi-
derable. Las ruinas de Pongor están situadas a casi diez kilómetros de
Huarás y no existe otro medio de comunicación que un mal caminillo es-
trecho, accidentado y penoso para ser transitado a pie. Cómo se explica
que los monolitos habían de ser conducidos a tanta distancia y por tan
mal camino para utilizarlos como piedras de cimiento, cuando sólo a diez
o doce cuadras se podía tener piedras a discreción en las ruinas de Puma-
cayán ? Ni el peso de los monolitos podía ser obstáculo, puesto que sien-
do casi todos ellos de forma cilíndrica , perfectamente se les podían trans-
portar, rodándolos por las calles hasta el barrio de Belén.
La explotación de las ruinas de Pumacayán como cantera ha sido
indudablemente el más grave daño que se ha podido hacer a la importan-
cia arqueológica e histórica de esas ruinas. Durante más de cien años se
han extraído piedras de Pumacayán y fué sólo en 1912 ó 13 que el Mu-
nicipio huarasino dictó medidas radicales para impedir que se siguiera
cometiendo tan grueso atentado contra esos sagrados vestigios de nues-
tro pasado histórico . Los buscadores de piedra no sólo trazaron galerías
en toda dirección, desatentadamente, para extraer las piedras labradas
que existen de diversos tamaños, sino que provocaron derrumbes y solla-
mamientos, que han convertido a las ruinas de Pumacayán en un verda-
dero laberinto .
Las ruinas de Pumacayán, el monumento arqueológico mismo y sus
ramificaciones se hallan sepultados hoy bajo algunas toneladas de piedras,
desmontes , tierras y hasta pequeñas chacritas y sembrados . Se impone
verificar un estudio de apreciación de los aspectos exteriores de las rui-
nas, mejor dicho de los aspectos materiales que las encubren . Para el co-
mienzo de los trabajos de excavación puede tomarse como punto de parti-
da los trabajos verificados en 1913 por los señores Leonardo Bambarén
y José Villachica, quienes transitoriamente obtuvieron una autorización
de la Dirección de Gobierno, siendo Presidente de la República el señor
Billinghurst, practicaron excavaciones algunos meses y tuvieron luego que
suspenderlas por orden de la misma Dirección, que estimó mejor sus-
66 J. RUIZ HUIDOBRO
pender la autorización otorgada mientras las investigaciones y excavaciones
pudieran verificarse con criterio científico y técnico . Los trabajos de
Bambarén y Villachica se iniciaron a algunos metros de la meseta de
la cruz, hacia el Noreste y pusieron de manifiesto el comienzo de un
torreón circular, construído con piedras labradas pequeñas de muy fino
pulimento en las superficies y estrechamente unidas entre sí. Por el arco
del torreón podía calcularse que éste tenía un diámetro, en su circun-
ferencia total, de unos cinco a seis metros. Por su aspecto se pensaba de
momento en que se trataba de una chulpa, pero observando unos muros
que partían como radios de la circunferencia surgía inmediatamente la
idea de que se trataba más bien de una fortaleza, de un pucarae. Como las
excavaciones aquellas demuestran la existencia de un monumento arqueo-
lógico, llámese éste chulpa, pucarae, cuya parte superior fué descubierta,
parece que ahora lo natural sería ubicar el paraje aquel, entiendo que
puede apelarse al concurso de esos mismos señores, si todavía viven o de
personas que hayan visto el torreón y reanudarse la excavación desmon-
tando los escombros, para seguir poniendo al descubierto el monumento,
cuyo vestigio principal - el torreón a que me refiero tuve ocasión
de ver y admirar en varias oportunidades a raíz de los trabajos de Bam-
barén.
Cuentos , leyendas y anécdotas relacionadas con las ruinas de
Pachacamac
Recopilados por Julio Espejo Núñez
DOCE BOTIJAS DE ORO Y PLATA
Relación del doctor Alberto Rossel C.- Al costado izquierdo del río Lurín,
aguas arriba, en el sitio denominado Quebrada Verde, junto a la Hacienda de Co-
loma Redes, existe una cueva en cuyo fondo lleva un signo pictórico de época
precolombina : un Sol con pintura roja indeleble, más o menos de 60 cm, de diáme-
tro ; se cuenta que aquí rendían culto de heliolatrismo los indios al tiempo de des-
puntar el Sol por las mañanas. De esta cueva, a 200 m. hacia el Este , se levanta
un médano de arena sobre el que se posa una majestuosa piedra traída tal vez
en épocas remotas por el glaciar. Por este punto, en una feliz y fresca mañana, al
salir el Sol por la aurora, pasó un yanacón de la Casa Blanca , llamado Juan Casti-
llo, en busca de un par de bueyes ; éste creyó haberse transportado aquéllos a
CHASKI 67
improviso con doce botijas sentadas sobre el arenal. Entrando su espíritu asaz
de curiosidad y de codicia, olvidándose de los bueyes que para el caso poco le im-
portaban, echó ojos sobre éllas y las vió que todas contenían repletas oro y plata ;
e inmediatamente, puso manos sobre una botija de oro, peltrechándose lo que an-
siosamente pudo llenar en su saco de vestir, lamentándose, a la vez, no haber lle-
vado algún otro mantón de mayor capacidad en sus manos lo cargó sobre sus hom-
bros ; y, al caminar ( meditando un poco ) , por temor de encontrarse con persona
curiosa, emprendió marcha por entre las chácaras y matorrales en dirección a su
casa. Entonces fué cuando llamó muy secretamente a su esposa y a su padre , para
mostrarles el tesoro encontrado . Maravillados , sin tardanza de tiempo, aparejaron
los asnos y equipándose de otros enseres, presurosos se constituyeron al lugar de
la "Quebrada Verde" con el propósito de cargar todo el tesoro dejado por Castillo.
Al llegar la comitiva, cuál no sería la sorpresa que sufrieron, al no distinguir
ningún objeto parecido. ¡ Oh, por un encanto misterioso se perdía el fabuloso te-
soro ! ... Decepcionados los Castillo , sin otro medio, tuvieron que regresarse a su
choza, epilogándose unos a los otros de lo ocurrido ; fué cuando entonces dieron
aviso del hecho a los vecinos . En llegando a enterarse un aficionado en descubrir
antigüedades, llamado Octavio Espinoza, aseguró a Castillo encontrar el tesoro
perdido valiéndose del poder de una "mesa magnética" que él mismo la poseía, a
lo que éste accedió. En efecto, por la noche lóbrega de ese día, como acostumbran
los que usan de estos secretos naturales, seguidos de unos ritos y ceremonias es-
peciales, colocaron la mesa magnética en lugar donde más o menos sospecharon
estar el tesoro . Luego , Espinoza, con voz grave e imperativa, llamó al espíritu ele-
gido de antemano ; a llamadas repetidas, se presenta el espíritu ; y es preguntado,
así: Fulano, donde y en qué dirección están las doce botijas de oro y plata ? ... Con-
testa el espíritu : se encuentra debajo de la piedra frente a la mesa magnética, pe-
ro antes encontrarán una momia. Y a cuántos metros , después de la momia se
halla el tesoro ? A tres metros ; y al momento desapareció el espíritu .
Con estas declaraciones efectuaron las debidas excavaciones alrededor de la
piedra sentada sobre el médano, y a pocos metros de profundidad descubrieron a
una momia enterrada en sentido horizontal, lo que iba probando la afirmación
del espíritu ; prosiguiendo , pues , las exploraciones , se presentó una grave dificul-
tad : que a mayor profundidad desmoronábase las areniscas fácilmente comprome-
tiendo a los trabajadores y más, con el peso de la citada piedra iba poquito a poco
debilitándose, lo que exponía a una eminente desgracia. Por esta causa de explo-
ración empírica , toda tentativa fracasó , quedando sólo en la mentalidad del pue-
blo un recuerdo legendario del tesoro de las botijas .
Vestida esta leyenda, como se ve, con fantasías modernas , lo que
tal vez en un principio conservó su propia modalidad, y con el transcurso del tiem-
po ha ido perdiéndose la puridad de los hechos , con todo pueden vislumbrar en al-
go del cuantioso tesoro que cita Cieza de León : de 400 cargas de oro que los in-
dios sacaron fuera de Pachacamac, informados tal vez de la venida vandálica de
Hernando Pizarro , nada menos que cuando se trataba en Cajamarca de recolectar
tesoros para el rescate de Atahualpa. Ojalá algún día, no muy lejano la ciencia
68 CUENTOS, LEYENDAS Y ANECDOTAS
arqueológica pueda seguir de cerca, en sus exploraciones el derrotero de todo cuanto
de riquezas guarda Pachacamac, como el nunca soñado estilo arquitectónico desen-
terrado en los últimos tiempos en los suburbios del Mamacona".
LEYENDA DEL CHOCLO
Relación de Marcelino Chacón.-"En épocas remotas el regador de la hacienda
Mamacuna se encontraba preocupado en sus labores agrícolas, conduciendo agua por
distintas acequias a altas horas de la noche. Su actividad aumentaba más y más
a medida que se bifurcaba el agua; inesperadamente observó que ésta no corría,
se había secado completamente, lleno de cólera pensó en muchas cosas y furioso re-
corrió la acequia creyendo que el regador próximo la había cerrado . Camina y camina
por el cauce de la misma hasta llegar a un costado de "El Castillo " (Templo del
Sol) ; en esta dirección encontró la interrupción, procedió a abrirla y en este ins-
tante se le presentó una hermosa "serranita" elegantemente vestida suplicándole
que le hiciera el favor de proporcionarle agua por media hora porque sus choclos
se morían de sed. Señalándole " El Castillo " le dijo : "mira señor que mi maizal
se seca por falta de agua". El regador sarcásticamente dirigió la mirada hacia
el cerro indicado y contempló asombrado una hermosa huerta de maíz, las plantas
eran muy grandes y abundantes. Frente a esta súplica el regador aceptó la petición
de la bella "serranita", ésta como premio del favor le invitó a que pasara a la
referida huerta y le obsequió tres mazorcas de maíz ; aquél aceptó el regalo con
cierto desprecio y luego se encaminó a su casa donde guardó las tres mazorcas sin
darle mayor importancia.
Justamente a la media hora, el agua comenzó a correr y el regador continuó
su labor. Finalizó su trabajo y se marchó a dormir. En la mañana se acercó hacia
las tres mazorcas para darles de comer a sus animales y grande fué su sorpre-
sa al ver en el suelo tres mazorcas de oro nativo . Al calor de su sorpresa las entre-
gó humildemente al patrón, dueño de la hacienda, éste con gran indignación botó
al pobre regador, acusándolo de robo ".
LA CAMPANA DE "EL CASTILLO"
Relación de Juan Villalobos Anapán.-"Como yo vivía en Cuello allá por el
año de 1881 y era yanacón de la hacienda Mamacuna me era pesado viajar dia-
riamente al pueblo, por lo que resolví construir una pequeña chocita muy cerca
al potrero del Molino, potrero que queda al Este de " El Castillo " ( Templo del
Sol ) , una vez terminada me quedaba a dormir con relativa frecuencia. En una
de aquellas noches en el silencio y entre sueños escuché el eco de una campana,
preocupado desperté a mi señora esposa doña Dorotea Campo , que en paz descan-
se ; ¿ escuchas el sonido de una campana ? No ! me contesta entre sueños ; en este
momento escuchamos otro sonido y un rato más el último. Esta campana encan-
tada suena solamente tres veces, recuerdo haberla escuchado en varias oportu-
nidades a la media noche . El eco venía exactamente de " El Castillo ", por el so-
CHASKI 69
nido que he escuchado declaro que se trata de una gran campana posiblemente de
oro y es sin duda alguna la campana de "El Castillo".
"Esta campana de oro ha sido buscada por muchas personas en distintas opor-
tunidades y aun nos dice frescamente - por algunos hacendados. Pero la suerte
no les ha acompañado , todos no han hecho más que destrozar muros y derrumbar
habitaciones ; parece que ustedes han dado con el clavo y en la forma como traba-
jan descubrirán las verdaderas ruinas de Pachacamac, pero en los 61 años que
radico por estas pampas no recuerdo haber visto muros tan lindos y de piedras
rosadas - nos dice señalando los sillares - creí que todos eran de barro".
LA BARBA DEL SOL
Relación de Juan Villalobos Anapán.-"La barba del Sol lo forman tres in-
dividuos : dos hombres y una mujer, ricamente vestidos de color vicuña y en caba-
llos de color bayo. Entretenido en mis labores agrícolas más o menos a las doce
del día me alistaba para pasar mis herramientas de un potrero a otro, de impro-
viso escuché un fuerte silbido cerca al potrero de las Palmeras ( contiguo al Tem-
plo de la Luna-Mamacunas ) y al dirigir la mirada ví tres personas a caballo,
dos hombres y una mujer. Como tenía referencia por informe de mis abuelos que
estos sitios eran pesados, me atemoricé y me alejé .
¿ Quiénes serían estos individuos ?, le interrogué y me contesta : ¡ Oh, señor,
éstos eran los Caciques de esta región que en esa forma espantan a los atrevidos
que destrozan sus intereses".
SUEÑO, O LEYENDA?
Leyenda transmitida por Marten von Borwiz.- (Arreglada por el doctor Kurt
Schubert, con el título "Aventuras de un noble alemán en tierra peruana en el
siglo XVI" y trad. del alemán por M. Reiche ) .
Era de noche y las estrellas alumbraban el camino . Pasé por campos culti-
vados y atravecé un río por un puente de juncos, después llegué a un cam-
po abandonado y accidentado en el que se encontraban cráneos humanos, huesos
y esqueletos, algunos de los cuales estaban casi enterrados . Muchas cabezas con-
servaban todavía sus cabellos, habían brazos y piernas entreverados con restos de
tejidos y trapos, bultos de algodón y diversidad de vasos antiguos y utensilios ,
como platos, ollas y figuritas de barro , piedra y cobre. También encontré varios
bultos grandes envueltos en redes y sacos o esteras y en algodón . La mayor par-
te de éstos estaban algo destrozados y les faltaba el contenido, algunos estaban
en buen estado y dentro de ellos habían cadáveres en posición sentada, en los cua-
les se veía la cara huesuda y los dedos del pie. La tierra estaba removida por to-
das partes y no había duda que algunos sacrílegos habían sacado los muertos de
su sitio, que era un antiguo cementerio de los indios . Esta opinión la confirmé
cuando al pie de una colina hallé tumbas cuadradas de piedra, abiertas también
y con restos de cadáveres.
70 CUENTOS , LEYENDAS Y ANECDOTAS
Subí la colina, habían muros en ruina y delante de ellos estaba parada una
figura humana, no sabia si era muerto o vivo , avancé hacia ella, me esperaba rí-
gida y sin moverse de su sitio y sin más ni más me dijo : ven y sígueme. Sin te-
ner plena conciencia de lo que hacía, obedecí al espíritu u hombre que me condu-
cía a un edificio derrumbado, en el cual había una gran sala cuyas paredes esta-
ban levantadas todavía. Aquí el desconocido me dió una lampa y marcó un lugar
para que le alcanzara el cascajo.
Obedientemente hice lo que me dijo y limpié el sitio . Después me dió un pico
y me mandó romper el piso en ese mismo lugar. Obedecí su mandato y trabajé co-
mo si mi vida dependiera de ello, escarbé en el barro haciendo una cueva honda.
Trabajé fuertemente y cuando estaba hundido en el hueco hasta el pecho dí con
una tapa de piedra, él me mandó levantarla, como yo era hombre joven y fuerte
pude hacerlo con gran esfuerzo y con mis últimas energías. Cuando había puesto
la tapa a un lado estaba rendido por el esfuerzo y sumamente cansado. Sin con-
siderar mi cansancio mi amo desconocido no tardó en darme nueva tarea. Allí don-
de había estado la tapa se presentó a mi vista una abertura del ancho de los hom-
bros de un hombre : en esta cavidad me mandó el tirano extraerle un paquete que
decía estaba en el fondo, era desagradable y peligroso porque no sabía si sería
posible salir de allí o perecer, pero había perdido mi voluntad y tuve que seguir
'la de mi amo . Penetré al hueco conforme lo había mandado alegrándome de no
hallarlo más hondo que mi propia estatura : tomé el bulto que no pesaba mucho sa-
cándolo del hueco. Mi amo silbó y vino una mula que me mandó cargar con el
bulto. Entonces por primera vez miré al hombre de frente. Tenía cara horrible,
arrugada y seca como las momias del cementerio destruído , pero no era un espíri-
tu, era un indio viejo más bien. De la misma manera como el basilisco es un ga-
llo que sólo le faltan plumas y tiene cola de serpiente , así esta persona pertene-
cía aparentemente al género humano , pero tenía en su aspecto algo que le dife-
renciaba de los hijos de Adán . Esa diferencia yo no la podía explicar. Quizá en los
ojos profundos y hundidos cuya mirada penetrante revelaba un poder sobrehuma-
no. Me prevenía mucho de reposar mi mirada en estos ojos espantosos para que
no me extrajeran por completo la razón que aun me quedaba. En una palabra : el
hombre tenía algo de venenoso como un basilisco que mata todo lo que encuentra
con la vista. Era un viejo débil y me había embrujado para que le prestara ayu-
da en sus negocios , los que no era capaz de ejecutar con sus propias fuerzas . Aver-
gonzado por mis servicios de esclavo a los que me había obligado, me faltaba el
ánimo de decirle mi opinión, aunque fuera de la sala estaba menos angustiado que
adentro, al fin había recuperado el ánimo y le pregunté tímidamente : ¿ Quién es
usted y dónde me encuentro ? Usted está en el santuario del Dios, cuyo nombre es
prohibido pronunciar. Contestó en mal español .
Así que en tiempos pasados había un Templo del Sol ?, le pregunté.
Este se encuentra allá arriba, dijo el viejo, son escombros desde un siglo y
medio, y escombros también es la casa del creador y vivificador del mundo.
Mostraba con su brazo una montaña larga situada en la dirección del mar y
que era mucho más alta que la colina en que estábamos . Mientras tanto la Luna
CHASKI 71
había salido hallándose en el cuarto menguante. En su luz pálida se podía dis-
tinguir en la montaña muros derrumbados.
Era un loco altivo vuestro INTI , seguía diciendo el viejo , un fatuo que envi-
diaba a mi Dios por los sacrificios opulentos que sus fieles les ofrecían. Era mal-
humorado , viviendo retraído y hambriento en la sierra inhospitalaria. De vez en
cuando su pueblo modesto y pobre le ponía un pedazo de carne flaca de llama,
mientras tanto el Dios del llano tenía constantemente comida y bebida a la mano
y en determinados tiempos le festejaban costosamente. Al templo subían niños en
una fila larga. El Sumo Sacerdote les cortaba la garganta y el Dios comía su car-
ne y bebía su sangre. Cómo los hombres rendían al altísimo el honor que le de-
bían ellos tenían una vida alegre y apacible. Las mazorcas de maíz eran pesadas y
doradas, los camotes dulces y las mandiocas largas y gruesas , las vainas del ají
con granos aromáticos y picantes.
El zorro era el favorito de Dios jugando y bailando con él. Inti, el envidioso ,
mandó al puma a los llanos. Este mató al zorro y lo comió. El altísimo vivificador
mandó al zorrillo a la sierra que por su mal olor aterrorizaba los rebaños de lla-
mas que perdían la cabeza huyendo y precipitándose a los abismos entre las rocas
donde se estrellaban. Inti que estaba privado de alimento mandó al cóndor a matar
al zorrillo. Este dejó caer una piedra pesada de lo alto aplastándolo. Entonces
el creador se colocó delante de su enemigo mortal proyectando su sombra sobre
él. La tierra se obscureció ; los hombres lloraban a gritos jurando y apartándose
de Inti . Pero ahora Dios tenía que ir al infierno , para castigar a los asesinos y
ladrones muertos . El vengativo Inti tenía otra vez libre juego. Encendió el aire
y dejó llover fuego. Toda la tierra en la costa se convirtió en un desierto ; pero
cuando el verdadero Dios regresó derramó rocío en los campos quemados y de las
cenizas brotaron otra vez abundantes frutos. Con estas palabras terminó. Yo no
pude sacar sentido de este sermón tan raro. Quizá el hombre no estaba bien de la
cabeza, sea como sea había calumniado al Sol, al gran vivificador del mundo que
fué adorado por los reyes Inkas, quienes me eran venerados . Enfurecido contra
él me atreví a contradecirle : ¿ dónde está ahora vuestro dios invencible cuya fuer-
za y poder usted está alabando ? Los sacerdotes cristianos han pervertido su domi-
nio y lo han arrojado del país .
Usted es extranjero , me interrumpió el fanático , a usted no le corresponde
buscar cosas divinas que vuestra razón entorpecida no comprende.. No estamos
todavía al final. Va a regresar le digo a usted y tendrá templos más numerosos
y magníficos, que los que poseían sus antepasados ; de su imagen sagrada chorrea-
rá la sangre de los niños inmolados ; las cruces serán quebradas y a los españoles
carachosos se les ahogará en el mar. El creador del universo reinará sin rival.
Yo había condescendido en darle respuesta. Estamos ligados por una cadena
de plata y estoy obligado a darle a usted mi auxilio . Tome esto y encontrará lo que
busca.
Diciendo esto me entregó una figurita de plata que representaba a un hombre
horriblemente deformado , con las piernas cortas, la cara torcida y brutal, orejas
anchas y protuberantes, con los dientes salidos y dos colmillos torcidos , como los
tienen los jabalíes. En su cabeza gruesa el monstruo llevaba la media Luna.
EL MUSEO DE ANTROPOLOGIA E INSTITUTO DE INVESTIGACIO-
NES ANTROPOLOGICAS
Julio C. Tello
El Museo e Instituto de Antropología fué fundado por Resolución
Suprema Nº 1313 de 8 de octubre de 1938 , de acuerdo con lo dispuesto
por la ley 8751 de 22 de setiembre del mismo año. Es una dependencia
del Patronato Nacional de Arqueología. Tiene por objeto conservar el pa-
trimonio antropológico y arqueológico del país, e investigar lo relacionado
con el origen y desarrollo del Hombre y de su Cultura. Representa la cul-
minación de una serie de esfuerzos y tentativas hechas por el Gobierno
en el afán de poseer un organismo de orden científico y educacional des-
tinado al estudio integral de la Raza Peruana.
HISTORIA del institUTO Y MUSEO DE ANTROPOLOGIA
La corta historia de este Instituto y Museo de Antropología está ín-
timamente vinculada a la historia de la institución Museo en el Perú.
La institución Museo comienza a figurar pocos días después de pro-
clamada la Indepedencia. Desde entonces hasta la Guerra con Chile en
que fué clausurado , atesora colecciones heterogéneas de objetos raros o
curiosos de la Naturaleza y Antigüedades. Después de un interregno de
veinticinco años en que el país no tuvo Museo, el Gobierno funda el Mu-
seo de Historia Nacional que comprendía dos Secciones principales : la
de Historia y la de Arqueología y Etnología o de las Tribus Salvajes.
A fines del año 1924 el Gobierno funda el Museo de Arqueología
Peruana en el cual se atesora la casi totalidad de las colecciones que exis-
tían por entonces en poder de particulares y las colecciones adquiridas me-
diante excavaciones y exploraciones científicas realizadas por el suscri-
to en diversos lugares del territorio del Perú , principalmente en las regio-
nes de Paracas y Nasca. Estas colecciones constituyen todavía las valio-
sas existencias arqueológicas con que cuenta el país, en parte exhibidas
y en parte en los Depósitos del antiguo Museo de Arqueología Peruana y
de este nuevo Museo de Antropología.
A raíz de la Revolución del año de 1930 , que trajo como conse-
cuencia la alteración y supresión de algunas Instituciones, el Go-
bierno cambia totalmente el personal técnico de dicho Museo de Arqueo-
logía Peruana ; y la Junta de Gobierno, por Decreto -ley de 9 de abril de
EL MUSEO DE ANTROPOLOGIA 73
1931 , reorganiza el mencionado Museo , creando una nueva entidad ad-
ministrativa con el nombre de Museo Nacional, en el cual incorpora bajo
una misma dirección los Museos de Arqueología Peruana, Bolivariano, de
Historia Nacional, los Museos Regionales y todos los que existen en la
República. Y dentro de este teórico y complejo organismo, incluye una
pequeña sección subordinada con el nombre de Instituto de Investiga-
ciones Antropológicas, que fué el germen del actual Instituto y Museo
de Antropología, y al que se le confió la conservación y preparación de
los objetos enfardelados procedentes de las excavaciones de Paracas y
Nasca.
El 22 de setiembre de 1938 el Gobierno por Decreto-ley Nº 8751
deroga la ley Nº 7084 , aprobatoria del decreto de abril de 1931 , arriba
mencionado por el cual se creó y organizó el Museo Nacional. Y por Re-
solución Suprema Nº 1313 de 8 de octubre de 1938 ya indicada, se
establece que el Instituto de Investigaciones Antropológicas sea a la vez
un Museo de Antropología y dependa directamente del Patronato Nacio-
nal de Arqueología. Por Resolución Suprema Nº 8 de 3 de enero de 1939
y Ministerial 8598 de 31 de diciembre de 1938 , se nombra el personal
técnico y administrativo que actualmente tiene.
II
ESTADO ACTUAL DEL MUSEO E INSTITUTO DE ANTROPOLOGIA
El Museo está instalado en la mitad ceste del edificio construído ori-
ginariamente para el Museo Bolivariano de la República , Magdalena Vie-
ja. Consta de varios salones y compartimentos grandes y pequeños que
se hallan alrededor de dos patios con arquerías y portales . En el primer
patio de entrada que es el menor , se levanta un santuario gentilico , que
es réplica de uno que existe en el valle de Nepeña , descubierto por el
autor en 1933. El edificio reproducido es parte de una estructura
mayor que aún no ha sido totalmente desenterrada ; la reproducción se
ha hecho sirviéndose de planos, y moldes sacados de los paramentos ador-
nados con relieves del santuario . El ídolo principal de este santuario fué
hallado en fragmentos y no ha sido posible reconstruirlo . El que se ha
colocado en la parte más espectable del monumento, es réplica del halla-
do en Punkuri , Nepeña, de la misma época y estilo .
Los diversos compartimentos del Museo están destinados a salones
de exhibición, a depósitos , talleres, oficina de investigaciones, de Admi-
nistración y de Dirección.
Los salones de exhibición son cinco : tres al lado este con dos cuar-
tos accesorios, y dos al lado oeste. Entre estos el más importante es la
Gran Rotonda, donde se exhiben modelos de personajes vestidos con la
74 JULIO C. TELLO
ropa original de Paracas. En los otros salones se exhiben las diferen-
tes piezas del arte textil de Paracas y Nasca , arregladas en cajas espe-
ciales de cedro, y distribuídas en vitrinas centrales y laterales. Cada es-
pecie está montada en pedestales de yeso o de madera. Multitud de ador-
nos , collares, brazaletes , abanicos, y útiles de arte textil, se exhiben ade-
cuadamente bajo vidrio . Los mantos bordados están colocados en gran-
des cuadros, provistos de leyendas y de figuras ampliatorias de las que
ornamentan dichos mantos.
En dos de los principales salones se exhiben las más excelentes pie-
zas de alfarería Nasca , las grandes tazas ceremoniales, los modelos y dio-
ramas que sirven para ilustrar las tumbas y cavernas de donde se han
extraído estos materiales arqueológicos .
Todos los salones están bien ventilados ; la luz diurna amortiguada ;
y ciertos ejemplares preciosos por su colorido , cubiertos con cortinas. La
instalación de luz artificial es apropiada para el éxito de las exhibicio-
nes, y las luces en suficiente cantidad para producir la iluminación com-
pleta en las tardes oscuras de invierno , y en las noches.
El Gobierno dispuso a raíz de la fundación del Museo que pasa-
ran a este edificio los objetos arqueológicos obtenidos por el suscrito en
las excavaciones realizadas durante los años de 1925 a 1930 en el De-
partamento de Ica. Diversas circunstancias han determinado que esta
disposición se cumpliera solo en parte. De aquí que queda todavía una consi-
derable cantidad de objetos arqueológicos empaquetados en el Museo de
Arqueología Peruana, Avenida Alfonso Ugarte , por trasladarse a este
Museo.
El Museo cuenta con tres talleres : uno de reparación y montaje de
tejidos, y piezas selectas de plumas, hueso y fibras vegetales ; otro de re-
paración de alfarería y preservación de piezas esqueléticas ; y el terce-
ro, de escultura, destinado principalmente a la reproducción de especies
existentes en el país y de difícil traslado , y a la confección de maquetas
y dioramas.
El Taller de Arte Textil cuenta con un personal, aunque bien pre-
parado, muy reducido si se tiene en consideración el enorme material de
telas procedentes de los fardos funerarios de Paracas que requieren ser
arregladas para su exhibición . En este taller se atiende no sólo a la lim-
pieza, desinfección , restauración y montaje de los tejidos, sino al diseño
de las figuras que los ornamentan.
El de Alfarería atiende, a la restauración de las vasijas rotas obte-
nidas en las excavaciones , y a la ordenación y clasificación de los frag-
mentos de cerámica procedentes de los basurales. Y dada la abundancia
de materiales óseos que a diario ingresan al Museo procedentes de los ce-
menterios gentilicos de los alrededores de Lima , explotados por los hua-
queros, se atiende también en este Taller a la limpieza , montaje y clasifi-
cación de este material.
EL MUSEO DE ANTROPOLOGIA 75
El de Escultura, tiene actualmente a su cargo la confección de ma-
quetas de las principales ruinas del país, las que van a ser exhibidas en las
galerías interiores del Museo , entre ellas la primera que se pondrá en exhi-
bición es la de las ruinas de Tambo Colorado de Pisco , y seguirán a ésta la
de Pachacamac, Chanchán , Cashamarca de Nasca, Pakatnamu , El Brujo,
Paramonga , la Vieja Lima o Watika, y la de Chavín , Wari, Wilkas Waman
y Cuzco. Es en este taller, de escultura, donde se hacen también los vacia-
dos de los monolitos principales descubiertos en Chavín , Sechín y Wari.
Los moldes de las esculturas de Chavín, forman el conjunto más notable
conocido hasta hoy del antiguo Perú.
Además tiene un atallier de Dibujo y Pintura donde se hacen las co-
pias de los diseños antiguos , los calcos de las piezas textiles y de alfare-
ría, el desarrollo y ampliación de las figuras que ornamentan los objetos
arqueológicos , y las copias de los planos de las ruinas , diseños de vitrinas ,
dioramas y otras obras suplementarias.
Otro compartimento importante del Museo es el destinado a la Ofici-
na de Investigaciones. Aquí se halla el Archivo : gráfico , fotográfico y do-
cumentario de cuanto se ha podido conseguir en los últimos años sobre la
antigüedad del Perú. Hay una considerable cantidad de mapas, planos de
ruinas, copias fotográficas de monumentos que existen en otras institu-
ciones del Perú y del extranjero . Los materiales arqueológicos que van a
ser motivo de investigación se llevan a esta Oficina en cajas, después de
haber sido limpiados e inventariados, o dibujados y fotografiados ; y es a-
quí donde se les pone leyendas , se les clasifica y señala el sitio donde deben
ser guardados o exhibidos. A un lado de esta Oficina está la Dirección, y
una pequeña Biblioteca que contiene las obras de arqueología indispensa-
bles para las investigaciones.
En otro compartimento , está la Administración que contiene los
documentos relacionados con el Inventario , catálogos , publicaciones ,
mobiliario y existencias en general del Museo . Es aquí donde se controla
la asistencia de empleados, el aseo e higiene del edificio, la desinfección
de las colecciones, y la economía general del Museo .
Durante los últimos meses, y cumpliendo un acuerdo del Patronato
Nacional de Arqueología, se ha instalado provisionalmente en otro anexo
del Museo , la Oficina de Inspección de Monumentos. A esta acuden
diariamente los dos empleados que vigilan las ruinas del valle de Lima y
de los valles contiguos quienes cooperan en la confección de un mapa ar-
queológico del Perú.
Dada la importancia de los objetos que conserva y exhibe este Museo ,
objetos que son representativos del más elevado arte de la prehistoria pe-
ruana, y dadas las condiciones inadecuadas del edificio cuya estructura
es vulnerable al fuego, se ha instalado en casi todos los salones aparatos
extinguidores de incendio marca Simplex.
Por último , las más valiosas especies que aún no tienen vitrinas es-
T:U
76 JULIO C. TELLO
peciales para ser exhibidas, se guardan en una Caja de Fierro instalada
en la Administración.
III
ACTUAL ORGANIZACION Y FUNCIONAMIENTO. LABOR DESARRO-
LLADA HASTA EL PRESENTE .
El Museo está organizado conforme a los principios establecidos en
la organización de instituciones de esta índole que han alcanzado en el
extranjero marcado éxito. El arreglo del edificio , el despliegue de las
exhibiciones, la división y subdivisión de las actividades especializadas,
todo obedece a un mismo plan y tiende a alcanzar una misma meta : sal-
var para la posteridad las reliquias arqueológicas del Perú , y utilizarlas
para la educación pública.
Existe en este establecimiento, aunque todavía en estado embriona-
rio, un comienzo de división y especialización del trabajo y consecuente
formación de Secciones, cada una de las cuales con un objeto definido y
una responsabilidad específica. La falta de preparación universitaria, cien-
tífica y arqueológica de la mayoría de los empleados que trabajan en el
Museo, la clase de materiales que se pone en sus manos , cuyo cuidado
y estudio demanda capacidad y habilidades especiales, ha hecho necesario
establecer algo así como una escuela o conversatorio en el cual se orien-
ta al empleado en la índole de su trabajo, y se le enseña la técnica bá-
sica correspondiente a su respectiva Sección. Sólo así se ha logrado que
algunos empleados que fueron nombrados como meros Vigilantes o Auxi-
liares , sean hoy empleados eficientes que realizan trabajos técnicos que
pueden ser equiparados con los mejores de su clase de otras instituciones.
Estas Secciones son la de Investigación, la de Adminsitración , la de
Exhibición, y la de Inspección.
El Director, dos Conservadores, un Catalogador y un Auxiliar tienen
a cargo la función científica y técnica : catalogación , exhibición, leyendas,
publicaciones y exploraciones.
El Administrador, cuatro Vigilantes , una Boletera , un Portero, dos Sir-
vientes y un Peón-jardinero, atienden a la conservación del local, vigi-
lancia de los salones de exhibición , control de ingreso del público , aseo ,
desinfección y arreglo del jardín .
Un Escultor, dos Dibujantes y un Auxiliar ; tres Preparadores y dos
Reparadores, atienden a la preparación de los modelos de exhibición , dio-
ramas, dibujos y confección de rótulos y leyendas ; reparación de tejidos
y alfarería, montaje de especies y restauración de esqueletos.
Cada empleado anota diariamente en una papeleta las horas en que
ingresa y sale del trabajo , la labor realizada , los materiales que necesita
y el estado de la obra, terminada o inconclusa. En los días feriados y do-
JULIO C. TELLO 77
mingos un Conservador obligatoriamente permanece en el local en las
horas de acceso del público, y está a cargo de la supervigilancia de las
exhibiciones y de los empleados de turno. Es obligatoria la asistencia de
los empleados durante todos los días de la semana , menos los domingos
y feriados, cuando no están de turno.
El Museo está abierto al público todos los días de 10 a 12 m. y de 3
a 6 p. m. , menos los martes y las mañanas del Domingo .
El edificio en el que funciona el Museo - parte del antiguo Museo
Bolivariano , ha sido modificado y adaptado a la índole de las coleccio-
nes que atesora . Su capacidad es reducida y sólo exhibe la tercera parte
de sus existencias y el resto se halla en un depósito anexo. La estrechez
del edificio no permitió la instalación de los talleres y depósitos dentro de
él ; pero gracias a la generosidad del distinguido hombre público don Ger-
mán Luna Iglesias, dueño del fundo "Cueva ", el Museo ha tenido el privi-
legio de utilizar desde hace más de un año , los amplios patios, habitacio-
nes y depósitos de la antigua Casa- Hacienda para la instalación provi-
sional de tales secciones. A esta feliz circunstancia debe atribuirse- en
parte el progreso incesante que ha alcanzado esta Institución en sus
actividades mecánicas. Y mientras el Gobierno está en condiciones de a-
tender a la ampliación del edificio , el señor Luna Iglesias movido de un
elevado patriotismo , ha ofrecido permitir que continue el Museo en po-
sesión de esta parte de su fundo .
Conocer el territorio del área andina, y principalmente las regiones y
sitios donde se hallan determinados monumentos, para localizarlos e iden-
tificarlos, ha sido uno de los propósitos primordiales del Museo , realizado
en modesta escala dado lo reducido de los recursos económicos de que ha
dispuesto para ello . Mediante una exploración preliminar de gran parte
del país, se ha conseguido formar un mapa arqueológico con la ubicación
de los principales monumentos, cementerios y yacimientos arqueológicos ;
adquirir valiosas informaciones sobre monumentos antes apenas mencio-
nados ; descubrir otros de gran trascendencia para la arqueología peruana,
y aprovechar las enseñanzas suministradas por los restos puestos a la vis-
ta por los agentes físicos naturales , o por la remoción realizada por los
saqueadores de Wakas . Y en el deseo de obtener resultados más seguros
acerca de la clase de restos descubiertos en cada región, se han empren-
dido en muchos casos excavaciones de prueba que han puesto de manifies-
to la existencia de materiales correspondientes a períodos diferentes a los
de la superficie. Este trabajo preliminar, y los conocimientos derivados
de él, han servido de fundamento para compulsar los resultados alcanzados
por otros investigadores , para definir las características de las principa-
les culturas, establecer un ensayo de clasificación de ellas, señalar sus
areas de distribución, sus interrelaciones , y el período a que pertenecen.
Por su índole misma , esta labor ha permitido también enriquecer los
Museos de Arqueología Peruana, de Arqueología de la Universidad pri-
78 JULIO ESPEJO N.
mero, y el Museo de Antropología después, con los más valiosos y varia-
dos materiales y formar un archivo gráfico , fotográfico y documentario
que es y será siempre una valiosa fuente de información en las investiga-
ciones arqueológicas posteriores.
El resultado de las actividades científicas y educacionales del Museo ,
tiene su mejor exponente en su actual desarrollo y presentación , lo que
puede ser comprobado por cualquiera persona culta . Las especies han sido
preparadas para su exhibición de acuerdo con las normas generales en
uso en los museos extranjeros, como nunca antes de ahora se hiciera en
el país. Las exhibiciones están ordenadas de acuerdo con un sistema que
permite la fácil comprensión por parte del público , y el logro de ese fin
educacional. Las actuales exhibiciones del Museo de Arqueología de la
Universidad y de Antropología pueden competir con las mejores de los Mu-
seos extranjeros.
Circunstancias diversas, que no son del caso mencionar, han demora-
do la publicación total de los trabajos realizados . Esta es la tarea en la
cual está empeñado actualmente el Museo de Antropología.
Los materiales acumulados por tanto , cuentan con una docu-
mentación completa sobre la historia , y circunstancias de los hallazgos ;
sobre la estructura del terreno donde se hallaron los cementerios ; los
tipos de tumbas ; la descripción, registro e inventario de las especies ex-
traídas ; y las anotaciones sobre los incidentes y detalles del proceso de
la excavación y exploración. Estos materiales son de primer orden ; los
más importantes que hasta hoy se conservan de la antigüedad del Perú
y únicos en su clase ; ninguna colección puede equipararse en mérito ar-
tístico y arqueológico a la de los suntuosos tejidos bordados de Paracas,
para no mencionar sino una de las más ponderadas. El Museo es , por
su organización, por la forma armónica como funcionan sus diferentes
Secciones ; por los fines y propósitos que persigue, un Instituto científi-
camente organizado , y si mantiene sus elevados propósitos y fines , sin
que motivos ajenos a su índole interrumpan el curso normal de su desen-
volvimiento, si cuenta con recursos económicos suficientes ; un personal
preparado adecuadamente para la clase de trabajos que en él se realizan ;
será con el tiempo una de las Instituciones educacionales más importantes
del país.
NOVEDADES ARQUEOLOGICAS
LAS VIEJAS NECROPOLIS HALLADAS RECIENTEMENTE EN
TINGO, AREQUIPA
Los obreros de la Fábrica de leche " Gloria" en Tingo, Arequipa, al eliminar
un desmonte y a la profundidad de 1.25 m. hallaron los restos de una Vieja Ne-
crópolis.
El doctor Manuel Suárez Po-
lar, Catedrático de Arqueología de
la Universidad de Arequipa, com-
prendiendo la importancia de este
hallazgo encomendó al doctor Jo-
sé M. Morante, Conservador del
Museo de dicha Universidad, la di-
rección de los trabajos de excava-
ción. Esta, según informe suminis-
trado por este distinguido colega,
ha dado excelente resultado .
Esta Vieja Necrópolis se halla
situada en el paraje "Tres Cruces",
en la zona comprendida entre Are Fig. 1.-Vista panorámica del cementerio
de Tingo
quipa y Tingo, forma un rectángu-
lo de 40 m. de NE. a SO. por 17 m. de E. a O. , área que se halla ubicada sobre
la ribera izquierda del río Chili, Fig. 1 .
Se han estudiado 24 tumbas o cámaras subterráneas de piedras, de forma có-
nica. El material de construcción es a base de pedrones y barro, de 80 cm. a 1 m.
de alto y con tapas de 1 a 3 lajas de piedra, separadas unas de otras por una dis-
tancia media de 1 m. De éstas, dos son de doble piso distanciadas por una exten-
80 NOVEDADES ARQUEOLOGICAS
sión de 10 m. cada una. La técnica del pircado y el material encontrado no difieren
de las otras, salvo en la forma que es ligeramente trapezoidal. Fig. 2.
Fig 2.-Estructura de una de las tumbas abiertas.
"De las 24 tumbas se han extraído vasijas de barro, y restos esque-
léticos. Las tumbas pertenecen a la Cultura Puquina o Atacameña.
Es de esperar que los arqueólogos arequipeños den a conocer cuanto antes el
informe de sus trabajos.
Julio Espejo N.
RUKANA-MARKA, CIUDAD MEGALITICA DE LA VIEJA NACION DE
LOS RUKANAS QUE FORMO PARTE DEL IMPERIO DE LOS INKAS
Gracias, en parte, a las exploraciones realizadas por nuestro distinguido ami-
go el doctor Dionisio Salas Vitangurt, se ha logrado ubicar el sitio donde se ha-
llan las ruinas de la metrópoli de los Rukanas que, como se sabe, fué una de las
naciones más importantes de la región central andina, cuyo dominio territorial
alcanzó por el occidente hasta el Pacífico y por el oriente hasta las cuencas del
Apurímac y Mantaro.
En la orilla N. de la laguna de Parinacochas tuve la oportunidad de visitar,
a fines de 1925, las ruinas megalíticas de Inka-wasi, donde se celebra anualmente
la famosa feria de este nombre, el 15 de agosto , a la que concurre una numero-
sa población de las provincias vecinas. Parinacochas o Pariona-kocha está al pie
del nevado de Sara- sara, a 4,000 m. sobre el nivel del mar. Es una de las lagunas
más pintorescas de la sierra peruana , no sólo por la belleza de sus paisajes , sino
por la abundancia de vicuñas , wanakos, llamas y alpacas que pacen en sus exten-
sos okonales o praderas ; y por la multitud de las gráciles parionas o flamencos
que habitan en sus playas y por la variedad de otras aves andinas que viven entre
los matorrales de sus kaparas o islotes . Además, las aguas de esta laguna son sa-
ladas y por tanto consideradas desde la gentilidad como medicinales y fuentes
salinas.
Salas Vitangurt, según la noticia trasmitida de Coracora por la United Press
el 17 de abril último, manifiesta que "no existe en la cumbre de Sara- sara el
gran lago de las leyendas ; pero sí pequeñas lagunas tragaderas del deshielo, si-
guiendo un plano inclinado lleno de riscos de oriente a occidente que mirados des-
de la cima ofrecen un aspecto encantador ; que junto a los ya conocidos rstos de
un templo inkaico en Inka-wasi, ha comprobado los fragmentos de siete palacios
de piedra tallada ; que la meseta y las orillas del lago Parinacochas contienen in-
numerables y numerosas ruinas habiendo ubicado una nominada Lukana- marka
sumergida en la parte oriental del lago ; que ha comprobado, asimismo, cuatro rui-
nas de grandes ciudades en la falda oriental del Sara- sara, a 3,500 metros sobre
el pueblo actual de Pauza , observándose todavía en estas ruinas acueductos y es-
tanques como obras de captación , derivaciones de las aguas del nevado para la in-
mensa campiña que entonces floreciera”.
En la cuenca de los ríos Ocoña y Yauca,-dominio de los Rukanas, existen
numerosas ruinas con vestigios de piedras labradas como las de Poichega en Cor-
culla; Auki-wato y Marka-malata, en Colta ; Qalas-pampa , Wasi-uta y Wankarama ,
en Oyolo; y Callejón de Molles, entre Acari y Chicalli. Estas ruinas están ubica-
das en el mapa arqueológico del Museo de Antropología.
Toribio Mejía X.
SABIA UD. QUE ... ?
Rebeca Carrión Cachot.
LOS CURACAS DEL REGULO DE PACHACAMAC .
Cuando Hernando Pizarro llegó a Pachacamac el 2 de Febrero de
1533 con el objeto de saquear el famoso Templo, recibió la grata visita de
los curacas más importantes de los valles vecinos al de Lurín, que acu-
dieron a darle la bienvenida y a ofrecerle presentes de oro . La historia
conserva los nombres de algunos de estos curacas : LINCOTO, señor de
Mala ; AYAUCAX, señor de Noax ( ¿ a qué señorío correspondería este
nombre ? ) ; GUARAYA, señor de Hualco (hoy Huarco ) ; CHUMPI AUCA,
señor de Chincha ; GUAYCHA PAYCHO, señor de Guarva ( debe ser Huau-
ra, cuya sede debió ser Vilcahuaura, donde se hallan las ruinas de esta
Negrópolis ; ACJA, señor de Collipa (probablemente el valle de Pasamayo) ;
YSPILLO, señor de Sullicas-marka (probablemente Shullkamarca ; más
tarde se llamó Shica- marka y después Cajamarquilla ) . Todos ellos entre-
garon sus vasijas de oro y plata a Hernando Pizarro, incrementando el
rico botín extraído de la mezquita , ascendente a la suma de 90,000 pesos
de oro. Hernando " en nombre del emperador Rey, nuestro Señor, habló
muy bien, agradeciéndoles su venida, y mandándoles que siempre lo hi-
ciesen así, y los envió muy contentos a sus tierras” . Así, cortesmente, tra-
taban los caballeros españoles a los indios ... y así lo refiere el verídico
cronista Miguel de Estete.
UNA OBRA DE MERITO NO SUFICIENTEMENTE CONOCIDA Y
VULGARIZADA.
En el 2o. tomo de la monumental obra de don Eugenio Larrabure y
Unanue, "Manuscritos y Publicaciones", recientemente publicada por su
hijo el doctor Carlos Larrabure Correa se encuentra una valiosa recopila-
ción de hechos históricos y arqueológicos que deben ser conocidos en el
país y en el extranjero por los que estudian el pasado peruano. Dos mono-
grafías, las tituladas "Ruinas Prehistóricas en la Provincia de Cañete" y
"Las civilizaciones antiguas del Perú y la titulada cultura Calchaquí” ha-
cen honor a la ciencia peruana y realzan el gran prestigio que como his-
toriador y arqueólogo gozara el antiguo Presidente y fundador del Institu-
to Histórico.
883
SABIA UD. QUE ... ?
HOY COMO AYER SE PINTABAN EL ROSTRO Y TATUABAN.
Cuando Cieza viajara por la costa ecuatoriana halló en el territorio
comprendido entre el Cabo Pasao y Santiago “dos maneras de gentes" di-
ferenciadas por la manera como se pintaban el rostro. La pintura y tatua-
je del rostro, como la costumbre de momificar la cabeza de los difuntos,
debe ser una de las tantas supervivencias de las arcaicas costumbres in-
días. Las llamadas “ cabezas retratos” de los Muchik, nos ofrecen ilustra-
ciones de un arte de pintarse el rostro muy elaborado . Bandas transversa-
les de uno a otro carrillo , bandas oblicuas que cubren totalmente el rostro;
bandas verticales y paralelas , círculos, líneas en zig-zag y multitud de
figuras zoomorfas , aparecen pintadas o tatuadas . Los dibujos simbólicos
tatuados o pintados son muy semejantes a los que llevan en el rostro
las figuras míticas bordadas en los tejidos de Paracas .
TAMBIEN ALGUNAS TRIBUS DEL CIVILIZADO IMPERIO DE LOS
INKAS PRACTICABAN COMO LOS JIVAROS DE HOY LA COS-
TUMBRE DE REDUCIR Y MOMIFICAR LAS CABEZAS DE SUS
DIFUNTOS .
Pizarro en uno de sus viajes por el Mar del Sur desembarcó en Coa-
que, en la costa ecuatoriana, y allí, según cuenta un testigo presencial,
observó que los indios conservaban las cabezas de los difuntos con cierto
bálsamo de esta manera : " después de sacado el calavernia por el cogote ,
quedando el rostro con su entera forma de narices y ojos y abéñolas ( la-
bios ) y cejas y cabellos , le curan y le dan cierta confección mediante la
cual, conservan la carne o cuero que no se corrompe, y que las ternillas
de las narices estén enteras y los cabellos y cejas y abéñolas apegadas a la
carne. Son tantos los baños que les dán para que venga a quedar de ma-
nera que se conserven, que hacen que un rostro de hombre se consuma y
disminuya en ser tan pequeño y mucho más que lo es uno de un niño aca-
bado de nacer; y después que él está en tan pequeña cantidad tornado , le
guardan en unas arcas que tienen en las mezquitas y dura sin corrom-
perse tantos años, que dicen los indios que dura dos o tres edades" . Será
ésta acaso una costumbre de gentes salvajes como la de los actuales jíva-
ros, o será una mejor manera de honrar a los deudos queridos, preservando
debidamente los cadáveres y haciéndolos duraderos e incorruptibles ?
LA PRIMERA PROFANACION DEL TEMPLO DEL SOL O CORICAN-
CHA DEL CUZCO .
Pedro Martín de Moguer, Martín Bueno ( soldados de infantería ) y
un escribano cuyo nombre no he podido obtener, fueron los primeros
españoles que entraron al Cuzco, en abril de 1533, guiados por un her-
84 REBECA CARRION CACHOT
mano del Inka Atahualpa que se hallaba prisionero en Cajamarca. Estos
afortunados conquistadores obtuvieron un cuantioso botín en la ciudad
Imperial consistente en 200 cargas de oro fino, 60 cargas de oro bajo y
25 de plata; las cargas son de “paligueres que las traen cuatro indios”.
Deschaparon las paredes de las capillas y de la fachada del Templo del
Coricancha que estaban adornadas con planchas de oro “a manera de ta-
blas de caja, de a tres y a cuatro palmos de largo" que pesaban cuatro
o cinco libras cada una, y otras diez y doce libras . Sacaron 700 de estas
planchas de oro, muchas de las cuales adornaban el edificio “de la parte
que sale el Sol .. y cuanto más les venía dando la sombra del Sol tenían
más bajo oro en ellos". Además recolectaron de "las casas del pueblo ...
muchos cantaros de oro para rescate de su Señor ; y hallaron una 66 casa
grande casi llena de cantaros y tinajas grandes y vasos y otras piezas mu-
chas y que mucho más trajeran, sino por no se detener allí más " ; fué ce-
rrada la casa y las puertas de ella y puesto un sello por Su Majestad y
por el Gobernador Francisco Pizarro".
¡ DESPERTEMOS EL PASADO !
¡ Despertemos el pasado del Perú ! Reconstruyamos la grande-
za de sus Monumentos. Penetremos en su espíritu estudiando y
dando vida a las costumbres y usos de los antepasados del suelo
patrio. Estudiemos también el presente de los indios , sus costum-
bres y usos, en su técnica, idioma, folklore y música, para com-
prenderlo mejor.
Un pueblo que honra a su pasado y lo estudia, se honra a sí
mismo. El honor que el Perú dispense al estudio de su historia ,
traerá consigo la elevación política del país ; y en el respeto que
le inspire los mudos testigos de su grandioso pretérito , encontrará
la fuente de su elevación espiritual, sin la cual todo progreso es
imposible. MAX UHLE. (Discurso de incorporación al Instituto
Histórico del Perú, Julio 1905) .
IMAGEN DE LA LUNA. Estampada en un disco de oro.
(Véase : Bollaert : Antiquarian, ethnological and other Researches in New Gra-
nada Peru, and Chile, 1860 pp . 92-93 . )
Markham : The Incas of Peru, 1910, p . 119.
Saville: A Golden Beastplate from Cuzco, Peru, 1921 .
Tello : Wira Kocha. "Inca", t. I, p. 225, y Una notable insignia de
oro del antiguo Perú, "Turismo", 1938.
Emp, drat. T. Scheuch S. A.