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Silencio de Dios en Salmo 13

mensaje cristiano
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SALMO 13: CUANDO DIOS GUARDA SILENCIO

¿Sientes como si Dios no está escuchando – incluso cuando más le necesitas? Tenemos razones para confiar de que
Dios se preocupa verdaderamente.

A veces, como cristianos, oramos por la ayuda de Dios, y parece como que nuestras oraciones rebotan en el techo.
Dios parece preocupado en otros lugares.

Salmo 13 nos ayuda a entender cómo responder cuando Dios no parece que está presente.

¿Hasta cuándo, Jehová? Parece que todos los hijos de Dios se han hecho esta pregunta en un momento u otro, y que
todos los seguidores de Dios se han sentido ignorados por Dios– o al menos han esperado mucho tiempo para que
Dios haga lo que se tiene que hacer.

a. Hasta cuándo es la pregunta crítica. A menudo desmayamos ante la simple duración de nuestras pruebas. Creemos
que podríamos soportar casi cualquier cosa si supiéramos cuándo llegaría a su fin; sin embargo, a veces pasamos por
problemas que nos hacen gritar, “¿Hasta cuándo?”.

¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? El dolor en el corazón de David provenía de
la sensación de que Dios lo había olvidado y de que Dios se estaba distanciando de él. Sin duda, David había
enfrentado circunstancias peores, pero las había enfrentado con más valentía cuando sentía la presencia de Dios con
él. Sin embargo, ahora, sintiéndose distante de Dios, no hizo falta mucho para que David se desesperara.

Isaías 49:14-16 Dios jamás nos olvidará: Pero Sion dijo: “Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.” ¿Se olvidará la
mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré
de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida.

La aguda experiencia del silencio de Dios en algunos fue una travesía muy dura como en el caso de Jesús cuando
menciona «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» en Mateo27: 46 (Sal 22,1). El mismo Hijo de Dios pasó
por esta experiencia. ¿Qué ocurre, pues, con el común de los mortales?

He aquí el lamento de Job: Job 30,20 «Clamo a ti, y no me respondes; me presento, y no me haces caso» Y el salmista
dice: «Dios mío, te invoco de día, y no respondes, de noche, y no encuentro descanso»

En una situación así, lo peor sería imaginar a un Dios caprichoso que no se preocupa de sus criaturas sufrientes. Por
consiguiente, la cuestión crucial a este respecto es la compatibilidad del amor divino con el silencio de Dios.

Olvidarás. . . Esconderás tu rostro: Por supuesto, Dios no se olvidó de David. Dios no ocultó Su rostro a David – pero
David sentía como que sí. Cuando tenemos sentimientos tan fuertes, los sentimientos crean su propia realidad. David
sentía que Dios se había olvidado de él y sentía que Dios se estaba escondiendo. Así que, en cierto sentido, era cierto
para David – pero cierto según los sentimientos, no según los hechos.

¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma?: David estaba desanimado, El buscar consejo en su propia alma lo había
llevado a la tristeza en su corazón cada día. Cuando estamos en desanimo y deprimidos, la respuesta no está en mirar
dentro de nosotros, sino en mirar al Señor.

cuanto más se piensa en los problemas, más me deprimo. Pero cuando oramos por los problemas, nos llega una
gloriosa sensación de liberación y paz.

ii. Pensar en nuestros problemas es un trabajo duro. El problema es a menudo como una pastilla que Dios quiere que
traguemos, pero lo empeoramos al mantenerla en la boca y masticarla

Alumbra mis ojos: David tuvo la sabiduría de saber que, aunque sentía sentimientos poderosos, no estaba viendo la
realidad. Su visión estaba nublada y oscura, así que clamó a Dios: “alumbra mis ojos”.

i. Esta era una gran oración. Necesitamos que la luz de Dios brille sobre nosotros y nos dé Su sabiduría y conocimiento.
No importa en qué problema estemos, deberíamos gritar con todo nuestro corazón, “alumbra mis ojos”.

ii. El apóstol Pablo conocía la importancia de que el Señor alumbrara nuestros ojos. Esto es lo que oró por los
cristianos: para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación
en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él
os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su
poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza (Efesios 1:17-19).

Porque me ha hecho bien: ¡Qué transición! Al comienzo del salmo, David estaba abrumado por sus sentimientos y
creía que Dios se había olvidado de él y se estaba escondiendo de él. Tenía problemas con Dios, consigo mismo y con
los demás. Sin embargo, ahora ve cómo Dios le ha hecho bien. Debido a que sus ojos fueron alumbrados, David ahora
podía ver la bondad de Dios, ¡y qué cambio de perspectiva fue ese!

i. Antes de que Dios pueda iluminar nuestros ojos, debemos estar de acuerdo en que no vemos todo. Necesitamos
darnos cuenta de que nuestros sentimientos no nos brindan información completa y precisa. Pero si hacemos esto y
clamamos al Señor, Él iluminará nuestros ojos y nos llevará de un lugar de desesperación a un lugar de confianza, gozo
y seguridad.

ii. “[En tiempos de angustia, el Señor] con una u otra Escritura me fortalecería contra todo; tanto que a menudo he
dicho: Si fuera lícito, podría orar por mayores problemas, para obtener un mayor consuelo”. (John Bunyan, citado en
Spurgeon)

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