Intestino primitivo anterior
Las estructuras que derivan del intestino primitivo anterior son:
• La faringe primitiva y sus derivados.
• Las vías respiratorias inferiores.
• El esófago y el estómago.
• El duodeno, en sentido distal a la abertura del colédoco.
• El hígado, las vías biliares (conducto hepático, vesícula biliar y colédoco) y el páncreas.
Estos derivados del intestino primitivo anterior, con excepción de la faringe, las vías respiratorias
inferiores y la mayor parte del esófago, están vascularizados por el tronco celíaco, que es la arteria del
intestino primitivo anterior.
Desarrollo del esófago
El esófago se desarrolla a partir del intestino primitivo anterior, justo debajo de la faringe. Inicialmente
corto, se alarga rápidamente debido al crecimiento y recolocación del corazón y los pulmones,
alcanzando su longitud final hacia la séptima semana. Su epitelio y glándulas derivan del endodermo,
que prolifera y oblitera parcialmente la luz del esófago, pero este se recanaliza normalmente al final de
la octava semana. El músculo estriado de la capa muscular externa del tercio superior del esófago deriva
del mesénquima de los arcos faríngeos cuarto y sexto, mientras que el músculo liso del tercio inferior
proviene del mesénquima esplácnico adyacente. Estudios recientes han demostrado la
transdiferenciación de células musculares lisas en el esófago superior hacia músculo estriado, un
proceso regulado por factores miogénicos. Ambos tipos de músculo son inervados por ramas de los
nervios vagos (X par craneal), que inervan los arcos faríngeos caudales.
Desarrollo del estómago
Inicialmente, la parte distal del intestino primitivo anterior es tubular. Durante la cuarta semana, una
ligera dilatación indica la localización del primordio del estómago. Esta dilatación comienza como un
aumento fusiforme en la parte caudal del intestino primitivo anterior, inicialmente orientado en el plano
medio. La pared izquierda del estómago primitivo aumenta de tamaño y se ensancha en el eje
ventrodorsal. Durante las dos semanas siguientes, debido a la polarización y reorganización radial del
epitelio, el borde dorsal de la pared derecha del estómago crece más rápidamente que el borde ventral,
definiendo así el desarrollo de la curvatura mayor del estómago.
Rotación del estómago
Los cambios en la posición y recolocación del estómago y el intestino se deben a una rotación pasiva. El
aumento de tamaño del mesenterio, de los órganos adyacentes y de las paredes gástricas contribuye a
esta rotación. A medida que el estómago crece y adquiere su configuración final, experimenta una
rotación lenta de 90° en el sentido de las agujas del reloj (vista desde el extremo craneal) y alrededor de
su eje longitudinal. Los efectos de esta rotación son:
- El borde ventral (curvatura menor) se desplaza hacia la derecha, mientras que el borde dorsal
(curvatura mayor) se desplaza hacia la izquierda.
- El lado izquierdo original se convierte en la superficie ventral, mientras que el lado derecho original se
convierte en la superficie dorsal.
- Antes de la rotación, los extremos craneal y caudal del estómago se encuentran en el plano medio.
Durante la rotación y el crecimiento, la región craneal del estómago se desplaza hacia la izquierda y
ligeramente hacia abajo, mientras que la región caudal se desplaza hacia la derecha y hacia arriba.
- Al finalizar la rotación, el estómago adopta su posición final, con su eje longitudinal casi transversal
respecto al eje longitudinal del cuerpo.
La rotación y el crecimiento del estómago explican que el nervio vago izquierdo inerve la pared anterior
del estómago del adulto, mientras que el nervio vago derecho inerva su pared posterior.
Mesos del estómago
El estómago está suspendido de la pared dorsal de la cavidad abdominal por un mesenterio dorsal,
conocido como mesogastrio dorsal primitivo. Inicialmente situado en el plano medio, este mesenterio se
desplaza hacia la izquierda durante la rotación del estómago y la formación de la bolsa epiploica o saco
menor del peritoneo. El mesenterio dorsal también contiene el bazo y el tronco celíaco. Por otro lado, el
mesogastrio ventral primitivo conecta el estómago y el duodeno con el hígado y la pared abdominal
ventral.
Bolsa epiploica
En el mesénquima del mesogastrio dorsal aparecen fisuras aisladas que se fusionan para formar una
cavidad única, la bolsa epiploica o saco peritoneal menor. La rotación del estómago desplaza el
mesogastrio hacia la izquierda, aumentando el tamaño de la bolsa, que se convierte en un gran receso
de la cavidad peritoneal, facilitando los movimientos del estómago. La bolsa epiploica se expande
transversal y cranealmente, situándose entre el estómago y la pared abdominal posterior.
La parte superior de la bolsa epiploica se cierra a medida que se desarrolla el diafragma, formando la
bolsa infracardíaca, que puede persistir medialmente a la base del pulmón derecho. La región inferior de
esta parte superior persiste como el receso superior de la bolsa epiploica. Con el crecimiento del
estómago, la bolsa epiploica se expande, formando el receso inferior, ubicado entre las capas del
mesogastrio dorsal elongado, conocido como epiplón mayor. Este receso desaparece al fusionarse las
capas del epiplón mayor.
Finalmente, la bolsa epiploica se comunica con la cavidad peritoneal a través del agujero epiploico.
Desarrollo del duodeno
Al comienzo de la cuarta semana, el duodeno empieza a desarrollarse a partir de la porción caudal del
intestino primitivo anterior, la porción craneal del intestino primitivo medio y el mesénquima esplácnico
asociado. La unión de estas dos porciones del duodeno se encuentra inmediatamente distal al origen del
colédoco. El duodeno en desarrollo crece rápidamente y forma un asa en forma de "C" que se proyecta
ventralmente.
A medida que el estómago rota, el asa duodenal también gira hacia la derecha y queda comprimida
contra la pared posterior de la cavidad abdominal, adoptando una posición retroperitoneal. Debido a su
origen en los intestinos primitivos anterior y medio, el duodeno está vascularizado por ramas del tronco
celíaco y de la arteria mesentérica superior.
Durante las semanas quinta y sexta, la luz del duodeno se estrecha y se oblitera temporalmente debido
a la proliferación de células epiteliales. Un proceso de vacuolización, en el que las células epiteliales
degeneran, permite que el duodeno se recanalice hacia el final del período embrionario. Para entonces,
la mayor parte del mesenterio ventral del duodeno ha desaparecido.