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Alan Turing

Alan Mathison Turing nació en Paddington Londres el 23 de junio de 1912. Su familia


pertenecı́a a una clase media acomodada, pues su padre era un funcionario gubernamental
destacado en la India. Entre enero de 1922 y 1926 estudió en la preparatoria Hazelhurst
con el objetivo de aprender latı́n, disciplina obligatoria para ingresar en una public school.
Ingresó a Sherborne en May 1926, donde estuvo hasta Julio de 1931. Compartió sus
inquietudes cientı́ficas con Christopher Morcom, un compañero un año mayor que disponı́a
de un telescopio y laboratorio con los que aprendı́an por su cuenta, ya que se sentı́an una
gran fascinación por los fenómenos naturales, los experimentos quı́micos y los números.
Ingresó en el King’s College de la Universidad de Cambridge en 1931, donde se le conferı́a
la libertad de seleccionar los temas sobre los que deberı́a investigar.
Llamó poderosamente su atención el trabajo de John Von Neumann sobre mecánica
cuántica y el análisis matemático riguroso mediante operadores lineales dentro de un
espacio de Hilbert, se dedicó a trabajar en la lógica formal y la teorı́a de probabilidades.
Se gradúa con honores en 1934 y al año siguiente se le otorga una beca en esa misma
institución alcanzando el estatus de fellow (investigador post-doctoral de prestigio) por la
brillante exposición de su trabajo en el que “redescubrı́a” el teorema central del lı́mite, que
es uno de los resultados básicos de la Estadı́stica. A principios del siglo xx, la matemática
se enfrentan a una crisis en su fundamentación lógica con uno de los problemas planteados
por David Hilbert en el Congreso Internacional de Parı́s en 1900, donde exponı́a la incon-
sistencia de los axiomas de la aritmética, postulados en los que se basa el esquema total
de las matemáticas, es decir, lo mas fundamental de las matemáticas. Lo que se planteaba
es que, si después de cierto número de razonamientos lógicos, de acuerdo al sistema de
axiomas establecido, es posible encontrarse con alguna contradicción. La demostración
dada en 1931 por Kurt Gödel, provocó un gran desánimo en la comunidad matemática, ya
que existen proposiciones que son indecidibles, lo que quiere decir que son proposiciones
bien definidas que no pueden demostrarse como verdaderas y que tampoco pueden refu-
tarse como falsas. Estas conclusiones habı́an llamado la atención de Turing, desde que
era un estudiante, y decide afrontar el problema a partir de una variante no resuelta y
hace una proposición: ¿podemos encontrar un procedimiento concreto para saber si una
proposición es cierta o no?. Esta cuestión se conoce como el Entscheidungsproblem (prob-
lema de la decisión) y tuvo como resultado uno de los trabajos de Turing más influyentes
para el desarrollo de la computación, On computable numbers with an application to the
Entscheidungsproblem [1]. En él, Alan Turing define rigurosamente el concepto de algo-
ritmo en términos de una máquina teórica (la máquina de Turing), y con estos elementos
define qué es y qué no es computable. Al existir funciones no computables, concluye que
determinadas proposiciones no pueden verificarse.
Una máquina de Turing se compone de cuatro elementos: una cinta infinita dividida en
celdillas sobre la que se leen o escriben sı́mbolos de un alfabeto dado (no necesariamente
numérico), un cabezal de lectura y escritura, una tabla de instrucciones o reglas que
indican lo que se debe leer y escribir moviendo el cabezal a la izquierda o a la derecha y
que lo lleva en cada paso a un cierto estado elegido entre un conjunto finito de ellos, y

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obviamente se debe llevar un registro de estados (parecido a un algoritmo).
Su funcionamiento es básicamente como el de una computadora actual, precedente de
la arquitectura Von Neumann en la que se disponen dos partes diferenciadas: la unidad
de procesamiento, y el programa de instrucciones a ejecutar en un dispositivo de memo-
ria independiente. Turing sabe que su máquina está limitada al conjunto de reglas y
para complementar su idea definie la máquina universal de Turing, que es capaz de llevar
a cabo cualquier tarea computacional siempre y cuando disponga del sistema de reglas
adecuado, para lo cual propone variantes, como poder leer datos de varias cintas (lo que
ahora nos evoca el concepto de cluster) o que a partir de un estado pudieran elegirse
aleatoriamente distintas posibilidades. Su esquema anticipa también el llamado problema
de parada o detención, situación que se produce si al llegar a un determinado estado, la
tabla de acciones no contiene una regla que diga cómo seguir. Con todo lo anterior se
podrı́a asegurar que Turing sienta las bases para el desarrollo de la computación moderna.
Kurt Gödel trabajó en un procedimiento que tradujera la lógica a la aritmética, conocido
como funciones recursivas; Alonzo Church desarrolló el concepto de calculabilidad efectiva
por medio de procedimientos más analı́ticos como el λ-cálculo. Con este sistema, Church
llega antes que Turing a la misma conclusión sobre el problema de la decisión y demuestra
que algunas funciones no pueden expresarse mediante funciones recursivas y que son éstas
las que caracterizan exactamente las calculables efectivamente. ;Mas tarde Kleene y J. B.
Rosser prueban en 1935 que el λ-cálculo es inconsistente y años después Church le hace
una especie de depuración. Finalmente Turing demuestra que los tres procedimientos son
equivalentes, su forma de abordar el problema es muy clara y comprensible. En Cam-
bridge, Maxwell Newman aconseja a Turing que se traslade a Princeton para colaborar
con Gödel, Church, Kleene, Rosser y Von Neumann, entre otros. Alonzo Church dirige
su tesis doctoral y en los siguientes dos años obtienen resultados relevantes en teorı́a de
la computación, entre ellos, que los problemas que puede resolver una máquina de Turing
son aquellos cuya solución es expresable mediante un algoritmo.
En 1938 Von Neumann ofrece a Turing una plaza de profesor asociado en Princeton,
pero decide volver a su beca en Cambridge y el gobierno británico le propone formar
parte del departamento de criptografı́a instalado en el más alto secreto en la mansión
victoriana de Bletchley Park, a pocas millas de Londres. En 1939 Gran Bretaña declara
la guerra a Alemania y los alemanes ejecutan un bloqueo total a la isla. El control de
las comunicaciones en una guerra es vital y los alemanes habı́an desarrollado un sistema
de codificación de los mensajes a través de un dispositivo conocido como la máquina
Enigma. Los servicios de inteligencia polacos habı́an logrado decodificar algunos mensajes
mediante un simulador que analizaba las combinaciones de los mensajes interceptados,
pero los alemanes perfeccionaron su sistema al incrementar su complejidad tornándose
casi imposible su decodificación. Turing y su equipo diseñaron un algoritmo de tipo
probabilı́stico, diferente al polaco, y lo implementaron en unas máquinas denominadas
Bombe con el que se consiguió descifrar con éxito el cifrado de Enigma.
Turing se incorpora en 1945 al National Physical Laboratory de Londres para diseñar
y construir una computadora. En ese lugar se desarrolla el Automatic Computing En-
gine, que era la computadora más veloz de la época (a 1 Mhz), pensado para resolver

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diferentes tareas, y no una única como ocurrı́a en ese momento. Para lograrlo se im-
plementaron subrutinas especı́ficas (tablas de instrucciones que se llamaban entre si de
manera jerárquica), con lo que se inicia la idea de lenguajes de programación. Sin em-
bargo, por falta de recursos abandona la institución tres años después para reincorporarse
a la Universidad de Cambridge con Max Newman, donde se trazan nuevos retos como el
diseño de nuevas computadoras, la morfogénesis y responder la cuestión de si una máquina
puede llegar a comportarse de un modo inteligente. En un artı́culo publicado en 1950,
Turing expone “el juego de imitación” (posteriormente denominado test de Turing) [2]
en el que mediante una serie de preguntas y sin ver fı́sicamente al interlocutor, se trata
de averiguar a partir de las respuestas si estamos ante un ser humano o una máquina.
Turing concebı́a el funcionamiento del cerebro como una computadora que conforme se
desarrolla perfeciona su funcionamiento lógico a una máquina universal de Turing, según
crece y asimila ideas. Describe en este sentido la “neurona artificial” [3] anticipándose
a las actuales redes neuronales (con lo que no solo se anticipa a la inteligencia artificial,
sino al sistema de redes).
Es asimismo precursor en los estudios de patrones biológicos en la consecución de
un fin común. Entre ellos la identificación de la sucesión de Fibonacci en estructuras
vegetales. Buscando explicaciones sobre cómo se generan ciertos patrones, como las rayas
en los tigres, establece un modelo teórico que describe la interacción de dos morfogenes,
uno activador y otro inhibidor, mediante un sistema de ecuaciones en derivadas parciales
no lineal en su publicación The Chemical Basis of Morphogénesis en 1952 [4], hecho que
ahora me parece impresionante dada su relevancia si se compara con la regulación de la
expresión génica que se da a conocer por Jacob et. al. en 1960, lo que convierte a Turing
en precursor de la Genómica actual.

References
[1] Turing, A., (1937). On Computable Numbers, with an Application to the Entschei-
dungsproblem. Proceedings of the London Mathematical Society, Volume s2-42, Issue
1, 1937, Pages 230–265, [Link]

[2] Turing, A., (1950). Computing Machinery and Intelligence. Mind 49: 433-460.

[3] Turing, A., (1948). Inteligent Machinery. National Physical Laboratory.

[4] Turing, A., (1952). The Chemical Basis of Morphogenesis Philosophical Transac-
tions of the Royal Society of London. Series B, Biological Sciences, Vol. 237, No. 641.
pp. 37-72.

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