UNIVERSIDAD JUÁREZ AUTÓNOMA DE
TABASCO
División Académica de Ciencias Básicas
Carrera:
Ingeniería Geofísica
Modalidad a Distancia
Materia
Herramientas de Computación
Tema:
Búsqueda de información en Internet.
Unidad 3, Actividad 22
Docente:
José Antonio Córdova Hernández
Alumno:
Herminio Hernández López
Matricula: 192A19073
Villahermosa, Tabasco, Centro, 29 de mayo de 2020.
INTRODUCCIÓN
El propósito de este trabajo es explicar qué son los partidos políticos, cuáles
son sus tareas en una democracia, qué diferencias presentan respecto de otras
organizaciones, cuál ha sido su evolución histórica, por qué son tan importantes en
la vida política moderna, cómo son reconocidos jurídicamente, cómo se clasifican y
cuál es su futuro.
Los partidos son actores quizás irremplazables del escenario político. En las
democracias desempeñan importantísimas tareas, y en los Estados no democráticos
tienen también ciertas finalidades. Se ha dicho, no sin razón, que el Estado moderno
es un Estado de partidos por el lugar central que ocupan no sólo en la integración de
los órganos de representación y de gobierno, sino también por sus funciones de
intermediación entre el Estado y la sociedad civil.
Por su importancia, los partidos son organizaciones que crean y sustentan
muchas de las instituciones del Estado. Desempeñan funciones sociales y políticas
imprescindibles en una democracia, al grado de que no hay en este momento
entidades capaces de sustituirlos. Sin embargo, cuando no existen los suficientes
controles democráticos, algunos partidos pueden apoderarse de las instituciones y
constituirse en medios perversos y degenerativos.
Al vicio consistente en la desviación de las actividades normales y ordinarias
de los partidos en una democracia se le llama partidocracia; esto ocurre cuando los
partidos fomentan prácticas clientelares, destinan los recursos de los ciudadanos
que reciben del erario a finalidades distintas de las previstas y pueden, en casos
extremos, llegar a aliarse con sectores contrarios a los principios democráticos y
encabezar la construcción de regímenes violatorios de los derechos humanos.
LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN MÉXICO
¿Qué es un partido político?
Son asociaciones de interés
público que se conducen de acuerdo
con ciertos principios e ideas con dos
objetivos fundamentales:
a) Canalizar y transmitir los intereses y demandas de la población para
que sean consideradas en la toma de decisión gubernamental
b) Posibilitar la participación de la población en el proceso político por
medio de la elección de los representantes populares que ejercen el
poder político.
Históricamente la idea de partido fue inherente a la concepción de poder
compartido (antagónico a la idea de poder monopólico de la monarquía) y
responsable ante las diversas partes de la sociedad que con el tiempo se consolidó
como medio de expresión de la voluntad ciudadana y la acción del gobierno.
El politólogo Giovanni Sartori concibe que los partidos se conceptualizan a
través de tres ideas básicas:
a) Es diferente a una facción, en tanto no concibe un
antagonismo al poder político;
b) Es parte de un todo, en tanto representa un aspecto y a un
grupo específico de la sociedad; y
c) Es un conducto de expresión, ya que, como canal de expresión
biunívoca, los partidos terminan por expresar ante el gobierno las
inquietudes de la población y ante la población las decisiones del
gobierno.
d) Los partidos son considerados como los principales actores
que compiten por el poder y por tal razón existen en aquellos países
donde ésta contienda se procesa en el campo estrictamente electoral.
La Constitución los define como entidades de interés público que determinan
sus normas y requisitos para su registro legal, las formas específicas de su
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intervención en el proceso electoral y los derechos y las obligaciones y prerrogativas
que les corresponden, según la ley.
La Ley General de Partidos Políticos los define como: entidades de interés
público con personalidad jurídica y patrimonio propios, con registro legal ante el
Instituto Nacional Electoral o ante los Organismos Públicos Locales, y que tienen
como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la
integración de los órganos de representación política y como organizaciones de
ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público.
ORIGEN Y EVOLUCIÓN
Los partidos políticos en México.
Para precisar su origen podemos distinguir dos acepciones. Una concepción
amplia de partido nos dice que éste es cualquier grupo de personas unidas por un
mismo interés, y en tal sentido el origen de los partidos se remonta a los comienzos
de la sociedad políticamente organizada. En Grecia encontramos grupos integrados
para obtener fines políticos, mientras en Roma la historia de los hermanos Graco y
la guerra civil entre Mario y Sila son ejemplos de este tipo de ''partidos''.
Si, en cambio, admitimos la expresión partido político en su concepción
restringida, que lo define como una agrupación con ánimo de permanencia
temporal, que media entre los grupos de la sociedad y el Estado y participa en la
lucha por el poder político y en la formación de la voluntad política del pueblo,
principalmente a través de los procesos electorales, entonces encontraremos su
origen en un pasado más reciente.
Interna
Se discute, así, si los partidos
surgieron en el último tercio del Candidatos
Electores
siglo XVIII o en la primera mitad del
Origen
XIX en Inglaterra y los Estados Estructura del Partido
Unidos de Norteamérica. En esta Institucionalización
acepción, por tanto, el origen de los Externa
partidos políticos tiene que ver con
el perfeccionamiento de los Sistema Politíco
mecanismos de la democracia Sistema Electoral
Incertidumbre Politíca
representativa, principalmente con
la legislación parlamentaria o
electoral.
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Una de las opiniones con mayor aceptación en la teoría afirma que los
partidos modernos tuvieron su origen remoto en el siglo XVII, evolucionaron
durante el XVIII y se organizan, en el pleno sentido del término, a partir del XIX y,
concretamente, después de las sucesivas reformas electorales y parlamentarias
iniciadas en Gran Bretaña en 1832.
Los partidos modernos, aunque son
producto de la peculiar relación de los grupos
políticos con el parlamento, fueron
condicionados por los procesos de formación
de los Estados nacionales y por los de
modernización, que ocurrieron en el mundo
occidental durante los siglos XVIII y XIX.
Los partidos políticos son el resultado de la quiebra de la sociedad tradicional
o feudal y su paso a la sociedad industrial. El mundo burgués, posterior a las
revoluciones en Inglaterra y Francia, requería de formas de organización política que
sustituyeran a las testamentarias o corporativas por nuevos modos de organización,
dependientes de grupos políticos organizados en el parlamento, con reglas claras
para la circulación de la clase política.
La sociedad libre que surgió después de la quiebra de los estamentos y las
corporaciones precisaba de organizaciones que fueran funcionales en el nuevo
estado de cosas. La división entre la sociedad civil como ámbito de la libertad de la
persona – dotada de derechos inherentes - y la sociedad política o Estado exigía
canales de comunicación que articularan intereses entre una y otra. Los cauces de
intercambio fueron el parlamento, los partidos políticos y la opinión pública.
Los partidos fueron y son los articuladores de la relación entre la sociedad
civil y el Estado, aunque su estatus siempre ha estado en discusión por las críticas
que desde la antigüedad lanzan contra ellos sus detractores. Los partidos permiten
que se expresen tanto intereses nacionales como particulares, pero, al existir en
pluralidad, impiden que los intereses particulares dominen por entero los
nacionales. Su función es por tanto ambigua, pero indispensable en una sociedad
plural en la que los distintos grupos e intereses requieren de participación y
representación. Lo condenable siempre es el partido único, que generaliza
artificialmente intereses particulares. Por el contrario, los partidos políticos en plural
y en condiciones de una lucha política en igualdad de oportunidades son los mejores
catalizadores, propiciadores y garantes de la democracia.
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PARTIDOS Y FACCIONES
En el término facción predomina el sentido peyorativo. La palabra deriva del
verbo latino facere (hacer, actuar). La palabra factio indicó, para los autores que
escribían en latín, un grupo político dedicado a un facere perturbador y nocivo, a
"actos siniestros".
El término partido deriva también del latín, del verbo partire, que significa
dividir; sin embargo, no entró en el vocabulario de la política sino hasta el siglo XVII.
La palabra partido tuvo, casi desde su ingreso al lenguaje político, una connotación
más suave y menos peyorativa que facción, aunque autores como David Hume
utilizaron indistintamente ambos términos. Para Hume, los partidos o las facciones
subvierten el gobierno, hacen impotentes las leyes y suscitan la más fiera
animosidad entre los hombres de una misma nación, que por el contrario debieran
prestarse asistencia y protección mutuas.
La distinción entre partido y facción se establece con Bolingbroke (1678-
1751), y con mayor claridad con Edmund Burke (1729-1797). Para el primero, los
partidos reflejan una diferencia de principios y proyectos más allá de una facción, es
decir, de los intereses personales de sus miembros.
Burke, por su parte, define el partido como un conjunto de hombres unidos
para promover, mediante su labor conjunta, el interés nacional sobre la base de
algún principio particular acerca del cual todos están de acuerdo; al igual que
Bolingbroke, distingue el partido de la facción al considerarlo como una organización
con fines superiores a los puros intereses mezquinos por obtener puestos y
emolumentos, pero a diferencia de aquél, Burke concibe al partido como una
partición que ya no se produce entre súbditos y soberano, sino entre soberanos.
No obstante, la importante defensa de Burke, a los partidos se les siguió
viendo durante mucho tiempo con desconfianza. Los revolucionarios franceses los
rechazaron apoyados en la incompatibilidad de los partidos con la teoría
rousseauniana de la voluntad general, o con la nueva idea de la soberanía nacional,
según la cual cada diputado representa directamente y sin mediación alguna a la
totalidad de la nación. En Estados Unidos de Norteamérica, los Padres Fundadores
como Madison o el propio Washington condenaron a los partidos por considerarlos
facciones. No fue sino hasta bien entrado el siglo XIX cuando los partidos fueron
aceptados positivamente, y sólo después de la Segunda Guerra Mundial, luego de
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grandes debates teóricos y políticos, cuando comenzó su proceso de
constitucionalizarían en el mundo entero.
En la actualidad ya no son catalogados como facciones, sino considerados
instrumentos para lograr beneficios colectivos y no el mero provecho particular de
sus miembros.
TIPOLOGÍAS DE PARTIDOS
La ciencia política ha recogido distintas tipologías de los partidos. Es célebre
la clasificación de Duverger, que distingue entre sistemas de partido único,
bipartidistas y multipartidistas. Este autor considera que los tipos de sistemas de
partidos determinan el sistema político; así, el sistema de partido único corresponde
al Estado totalitario o autoritario. Sin embargo, la clasificación de Duverger no
corresponde, en ocasiones, con la realidad del sistema político. Por ejemplo, la
República Popular China cuenta con ocho partidos y, no obstante, no es una
democracia.
La Palombara y Weiner proponen una clasificación que divide los sistemas
políticos en competitivos y no competitivos. Entre los primeros distinguen cuatro
tipos: alternante ideológico, alternante pragmático, hegemónico ideológico y
Hegemónico pragmático. La distinción trata de dar cuenta del hecho de que los
fenómenos políticos, a veces, son provocados por razones doctrinales y, en otras, de
praxis política. Los sistemas no competitivos son divididos en: unipartidista
autoritario, unipartidista pluralista y unipartidista totalitario. La clasificación está
obviamente influida por la distinción tipológica que Juan Linz hace de los regímenes
no democráticos: totalitarios, postotalitarios, autoritarios y sultanistas. La
deficiencia de esta tipología radica en su carácter estático: los sistemas de partidos
aparecen definidos de una vez por todas, sin que se haya pensado en los
mecanismos de transformación que modifican tales sistemas y hacen que
evolucionen de una forma u otra.
Lo importante es saber que el sistema de partidos está en íntima relación con
la naturaleza y las características del sistema político. Los partidos forman un
subsistema de ese gran conjunto de instituciones y elementos que conforman un
régimen político, en el que las distintas partes se influyen recíprocamente. Las leyes
electorales tienen relación directa con el sistema de partidos, y el tipo de régimen
político, por ejemplo, si es presidencial o parlamentario- también influye en el
número y la composición de éstos.
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LA REGULACIÓN JURÍDICA DE LOS PARTIDOS
No siempre ha existido un estatuto jurídico de los partidos. Éstos son
realidades sociales a las que lentamente la teoría fue prestando atención, y más
lentamente aún el derecho. El ordenamiento jurídico ha tenido, a grandes rasgos, las
siguientes actitudes frente a los partidos. Primero, una fase de oposición, propia del
Estado liberal surgido de la Revolución Francesa, en la que se condena totalmente a
los partidos, tal como en la famosa Ley Chapelier de 1791, que rechazaba todo tipo
de asociacionismo.
Posteriormente, y casi durante todo el siglo XIX. predomina una actitud de
desconocimiento e indiferencia jurídica hacia los partidos, pues a pesar de que se
admite su existencia sociológica, se niega cualquier regulación, seguramente por el
influjo de la separación entre el Estado y la sociedad civil. La tercera etapa
corresponde a los finales del siglo XIX y principios del XX; aquí, los partidos son
reconocidos jurídicamente en las leyes electorales y en los reglamentos de las
cámaras. La última etapa es posterior a la Segunda Guerra Mundial y refleja el
movimiento a favor de su constitucionalizarían y, en algunos casos, su regulación
jurídica exhaustiva.
La fase de constitucionalizarían se ha dado en casi todos los países del
mundo. Son famosos los preceptos de constituciones como la italiana. francesa,
alemana, griega o española. que constitucionalizan los partidos y en algunos casos
cuentan con leyes para su desarrollo. La constitucionalizarían de los partidos en el
mundo entero significa varias cosas. La primera de ellas es una repulsa a los Estados
autoritarios y totalitarios, y la afirmación de que la democracia pluralista sólo es
realizable con el concurso de varios partidos. Pero al mismo tiempo, como los
partidos se encuentran en la base misma de todo el sistema democrático, algunos
sostienen la necesidad de fórmulas de constitucionalidad en el sentido de sistemas
de control, para que los partidos ajusten su actividad a los principios democráticos,
es decir, utilizando una frase canónica, para "atraparlos en las redes del derecho".
Para realizar la jurisdicción de los partidos es preciso tener en cuenta dos
ámbitos o esferas: el externo y el interno. El externo está conformado por los
derechos y deberes de los partidos frente al Estado, sobresaliendo entre los
derechos el de libertad de formación y acción de los partidos, y entre las
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obligaciones la de no establecer partidos que persigan fines o motivos ilícitos o
contrarios a los principios constitucionales.
CONCLUSIÓN
Los profundos cambios sociales, económicos, tecnológicos y políticos que se
viven en las postrimerías del siglo XX han transformado a los partidos políticos. Los
partidos de masas ideologizados se han vuelto partidos de corte más pragmático, en
búsqueda permanente -casi todos ellos- del llamado centro político. Los modelos
racionales de política han provocado en muchas sociedades un menor interés por
los temas políticos, y quienes se interesan por la participación lo hacen sobre temas
concretos e identificables, En no existir ya las grandes ideologías que buscaban
explicarlo todo, la política y los partidos han perdido capacidad de atracción, y ello
hace a algunos pensar que los partidos pudiesen ser desplazados por los
movimientos sociales.
Las consideraciones anteriores, junto con los antiguos problemas de los
partidos, han hecho que sus críticos presenten un cuadro alarmante, dando a
entender que asistimos a los últimos momentos de esas organizaciones. Sin
embargo, si prescindimos de los partidos para organizar la vida política ¿qué
sustitutos tenemos con mejores garantías para la vida democrática y su desarrollo?
En las actuales circunstancias no contamos con organizaciones de reemplazo que
continúen realizando las funciones de los partidos. Probablemente algunos de ellos
sean obsoletos, pero sin partidos que organicen y estructuren en alguna medida la
competencia por el poder en todos los niveles del gobierno, la democracia,
especialmente en las grandes sociedades urbanas, será imposible.
¿Podrán los partidos sortear su crisis y, de ser así, cuál es su futuro? La
respuesta no puede ser única y definitiva; se trata necesariamente de un
planteamiento múltiple con diversas derivaciones. En principio, debemos situar el
problema en el contexto del futuro de la democracia. Además, una respuesta así
debe ser capaz de distinguir a los regímenes, pues no todos tienen el mismo grado
de desarrollo y características, en tanto que algunos son democráticos y otros no.
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Tabla de Planificación Estructural para un Partido Político
Partidos políticos en un sistema democrático.
La
Implica el deber de los partidos de
socialización
educar a los ciudadanos en la democracia.
política
La En efecto, corresponde a ellos permitir
movilización que se expresen las opiniones, pareceres y
de la opinión criterios de la sociedad civil y posteriormente
pública dirigirlos a una concreción eficaz.
FUNCIONES SOCIALES
Hoy en día los partidos suelen intentar
La representar intereses muy variados y a vec es
representació francamente contradictorios. El por qué se
n de intereses defienden ciertos intereses en vez de otros tiene
que ver principalmente con la prevalencia.
Los criterios para medir la legitimidad de
un sistema son múltiples, y van desde su
La legitimación capacidad para mantenerse estable, ser eficaz y
del sistema
gozar de la aceptación de los ciudadanos, hasta
político:
la de respetar los derechos humanos en todas
las esferas del poder.
El Obedece a la necesidad que tiene
reclutamiento cualquier sociedad de contar con un grupo
y la selección dirigente que se encargue de la cosa pública.
de
FUNCIONES INSTITUCIONALES
gobernantes:
Implica la influencia de los partidos en la
elaboración de la legislación electoral, su papel
Organizar
en todas las etapas o procesos electorales y el
elecciones
hecho de ser los principales beneficiarios del
resultado electoral.
Los candidatos triunfadores de los
partidos integran las cámaras y conforman
Composición de grupos parlamentario 5; igualmente, ocupan las
los poderes distintas comisiones y estructuras del congreso.
públicos:
BIBLIOGRAFIA
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Art. 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Art. 3 de la Ley General de Partidos Políticos.
Bobbio, Norberto. Diccionario de política, 13° edición, 2 tomos, Ed. Siglo XXI,
México, 2002. pp. 1153-1160.
Sartori, Giovanni. Partidos y sistemas de partidos, Alianza Editorial, 1° edición
“Ensayo”, España, 1999. pp 17-20; 33-35; 45; y, 56-57.
Varios autores, "La financiación de los partidos políticos", debate celebrado en el
Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 23 de noviembre de 1993,
en Cuadernos y Debates, núm. 47, Centro de Estudios Constitucionales,
Madrid, 1994.
Martín Merchan, Diego, Partidos políticos regulación legal. Derecho comparado.
Derecho español y jurisprudencia, Ediciones de la Presidencia del Gobierno,
Colección Informe, núm. 35, Madrid, 1981.
https://portalanterior.ine.mx/documentos/DECEYEC/
partidos_politicos_y_democracia.htm#INTRO
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