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La Economía Del Producto Bruto Interno

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La economía del producto bruto interno

El análisis de la actividad económica de un país se centra en el Producto Bruto Interno


(PBI), que mide la producción de bienes y servicios. El PBI es crucial para comprender
el tamaño, composición y rendimiento de la economía, así como para realizar
comparaciones entre países. Un ejemplo es la evolución del PBI per cápita en Perú de
1972 a 2019, mostrando un crecimiento promedio anual del 1.4%, marcado por ciclos
económicos.

Entre 1972 y 1990, hubo crecimientos cíclicos seguidos de una crisis profunda en 1990,
que condujo a un ajuste macroeconómico y un cambio hacia el impulso del sector
privado. Desde 1992 hasta 2004, la economía se recuperó con un crecimiento
moderado. Desde 2004 hasta 2019, se experimentó un vigoroso crecimiento con una
tasa promedio anual del 5.1%, inflación baja, finanzas públicas equilibradas, baja deuda
externa y calificación de grado de inversión.

La decisión estructural en la política económica radica en definir el agente impulsor del


crecimiento: Estado, sector privado o sector externo. Independientemente, se destaca la
necesidad de mantener el equilibrio financiero macroeconómico para garantizar la
estabilidad del sistema, asegurando la igualdad entre usos y fuentes de fondos.

El modelo económico en las décadas de 1970 y 1980: el Estado como impulsor de la


economía

En las décadas de 1970 y 1980, el modelo económico en el Perú tuvo al Estado como
impulsor principal. En este enfoque, el Estado debía ser financiado por fuentes de
fondos, y el equilibrio financiero se buscaba mediante el uso del ahorro neto de la
sociedad privada y el sector externo. Durante el período 1972-1990, el Gobierno militar
optó por estatizar diversas industrias, implementar reformas y controlar la economía,
pero la falta de equilibrio financiero llevó a una crisis profunda en 1990.

En la década de 1980, con el retorno a la democracia, el presidente Belaunde impulsó el


gasto público, pero eventos como El Niño y la insurgencia de Sendero Luminoso
impactaron negativamente en la actividad productiva, precipitando una recesión. La
segunda parte de la década estuvo marcada por el populismo del presidente Alan García,
quien expandió el gasto público generando problemas económicos adicionales.
El Gobierno militar optó por el Estado como motor impulsor de la economía.
Implementó

una masiva Reforma Agraria y estatizó las empresas multinacio

nales que explotaban la gran mi nería, el petróleo y la pesca.

Durante el período militar del gobierno en Perú, el Estado fue elegido como el principal
motor de la economía. Esto implicó implementar amplias reformas agrarias,
nacionalizar empresas multinacionales en la minería, el petróleo y la pesca, e imponer
controles sobre bienes y servicios públicos básicos importados. El gobierno también
declaró unilateralmente el impago de la deuda externa, fijó el tipo de cambio e
intensificó el conflicto interno contra Sendero Luminoso.

La decisión de nacionalizar los bancos privados, junto con un creciente desequilibrio


estructural y crecientes déficits fiscales, llevaron a una grave crisis económica. Esta
crisis provocó que la hiperinflación alcanzara una tasa anual del 1700%, una
contracción del 14% del PIB y que el país fuera considerado no elegible para recibir
apoyo financiero internacional.

La crisis económica tuvo un impacto significativo en el costo de vida, afectando


particularmente a los hogares de bajos ingresos. La inflación, el desempleo y la recesión
se produjeron simultáneamente, lo que provocó conflictos sociales y crisis políticas. El
sector financiero también se vio afectado negativamente, y la devaluación afectó a
quienes tenían deudas en dólares. El gobierno respondió con ajustes fiscales
impopulares, retrasando la inversión pública, congelando los salarios del sector público,
reduciendo los subsidios y limitando los gastos en programas sociales.

Los efectos adversos de estas políticas económicas perjudicaron desproporcionadamente


a la población con ingresos más bajos, contribuyendo al malestar social y a la pérdida de
legitimidad de las autoridades gobernantes.

El cambio de modelo: el sector privado como motor de la economía

En el cambio de modelo económico, el sector privado se convierte en el principal


impulsor de la economía peruana. Este enfoque requiere que el sector privado utilice
más recursos de los que aporta, financiando el déficit con el ahorro público y externo.
Durante el gobierno de Alberto Fujimori en 1990, se implementó un drástico ajuste
económico y financiero para superar la crisis, eliminando subsidios, liberando mercados
y reprogramando la deuda externa.

Este cambio condujo a un período de crecimiento económico sostenido desde 1991


hasta 2019, desvinculándose de los períodos políticos de gobierno. Factores como el
ajuste fiscal, privatizaciones, liberación de mercados, tratados de libre comercio y la
expansión de las economías de China e India contribuyeron a este crecimiento. La
minería, generando el 60% de divisas, se destaca como una fortaleza estructural para la
economía, respaldando el pago de la deuda externa y permitiendo la adquisición de
bienes y servicios mediante la capacidad importadora del país. La estabilidad y
sostenibilidad del crecimiento económico dependen de la disponibilidad de divisas, una
buena calificación crediticia y el papel estratégico del sector externo.

Se presenta un tercer escenario de organización para los agentes del sistema económico,
donde el Estado y el sector privado nacional son impulsores del crecimiento, mientras
que el sector externo proporciona los recursos financieros. Ejemplos notables de este
modelo son Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela, Argentina, Suecia,
Taiwán, Suiza y Singapur. Para el Perú, se destaca la necesidad de diversificar y
aumentar el valor de los bienes y servicios exportados, aprovechando la biodiversidad y
la herencia cultural.

Se subraya la importancia de fortalecer instituciones académicas, gremios profesionales,


y organizaciones empresariales y sindicales para posicionar al Perú en los mercados
internacionales. Se aboga por atraer inversión extranjera mediante contratos
transparentes, compartiendo el valor con las comunidades locales. Se destaca el
consenso sobre la importancia del manejo macroeconómico responsable, que ha
proyectado al país como confiable en los mercados financieros.

Aunque el equilibrio financiero es esencial para la estabilidad económica, se enfatiza


que no garantiza un crecimiento equitativo y sostenido ni una mejor calidad de vida. El
verdadero buen gobierno del sistema implica construir un proyecto emprendido por los
agentes económicos (hogares, Estado, empresas y sector externo) para lograr el mayor
bienestar de la población. Se resalta la importancia de la productividad, la distribución
del valor agregado, la inversión, la generación de empleo, el consumo, los servicios
públicos, la infraestructura y la competitividad del sector externo para lograr un
equilibrio en el sector real de la economía. Se compara la trayectoria del PBI per cápita
con el crecimiento de indicadores relacionados con la acumulación de capital físico,
destacando el dinamismo de estos últimos.

Tercer escenario de organización de los agentes del sistema

Se presenta un tercer escenario de organización para los agentes del sistema económico,
donde el Estado y el sector privado nacional son impulsores del crecimiento, mientras
que el sector externo proporciona los recursos financieros. Ejemplos notables de este
modelo son Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela, Argentina, Suecia,
Taiwán, Suiza y Singapur. Para el Perú, se destaca la necesidad de diversificar y
aumentar el valor de los bienes y servicios exportados, aprovechando la biodiversidad y
la herencia cultural.

Se subraya la importancia de fortalecer instituciones académicas, gremios profesionales,


y organizaciones empresariales y sindicales para posicionar al Perú en los mercados
internacionales. Se aboga por atraer inversión extranjera mediante contratos
transparentes, compartiendo el valor con las comunidades locales. Se destaca el
consenso sobre la importancia del manejo macroeconómico responsable, que ha
proyectado al país como confiable en los mercados financieros.

Aunque el equilibrio financiero es esencial para la estabilidad económica, se enfatiza


que no garantiza un crecimiento equitativo y sostenido ni una mejor calidad de vida. El
verdadero buen gobierno del sistema implica construir un proyecto emprendido por los
agentes económicos (hogares, Estado, empresas y sector externo) para lograr el mayor
bienestar de la población. Se resalta la importancia de la productividad, la distribución
del valor agregado, la inversión, la generación de empleo, el consumo, los servicios
públicos, la infraestructura y la competitividad del sector externo para lograr un
equilibrio en el sector real de la economía. Se compara la trayectoria del PBI per cápita
con el crecimiento de indicadores relacionados con la acumulación de capital físico,
destacando el dinamismo de estos últimos.
El cuadro muestra la información sobre el nivel y las tasas de crecimiento del PBI y del
capital físico-estratégico en Perú entre 1972 y 2019. El PBI real es una medida del valor
total de los bienes y servicios producidos en Perú en un año determinado, mientras que
el capital físico-estratégico se refiere a las inversiones en infraestructura, energía y
transporte.

El cuadro muestra que el PBI real de Perú ha crecido de forma constante a lo largo del
período, con una tasa promedio de crecimiento del 5, 1%. El capital físico-estratégico
también ha crecido, pero a un ritmo más lento, con una tasa promedio de crecimiento
del 7,5 %.

La diferencia entre las tasas de crecimiento del PBI real y del capital físico-estratégico
sugiere que Perú ha invertido menos en infraestructura, energía y transporte de lo que
sería necesario para mantener un crecimiento económico sostenible. Esta falta de
inversión podría tener un impacto negativo en el desarrollo económico del país, ya que
podría dificultar la reducción de la pobreza y la desigualdad, y podría aumentar la
vulnerabilidad de la economía a los shocks externos.

El cuadro también muestra que el crecimiento del PBI real ha sido más lento en los
últimos años, con una tasa promedio de crecimiento del 3, 9% entre 1990 y 2004, y del
5, 1% entre 2004 y 2019. Esta desaceleración podría deberse a una serie de factores,
incluyendo la crisis financiera global de 2008, la pandemia de COVID-19 y la guerra en
Ucrania.
En conclusión, el cuadro muestra que el Perú ha experimentado un crecimiento
económico constante a lo largo del período, pero que la falta de inversión en
infraestructura, energía y transporte podría tener un impacto negativo en el desarrollo
económico del país.

El cuadro muestra la información sobre el nivel y las tasas de crecimiento del sector
externo de Perú entre 1972 y 2019. El sector externo se refiere a las transacciones
económicas de Perú con el resto del mundo, incluyendo las exportaciones, las
importaciones y los flujos de inversión.

El cuadro muestra que las exportaciones de Perú han crecido de forma constante a lo
largo del período, con una tasa promedio de crecimiento del 7, 2%. Las importaciones
también han crecido, pero a un ritmo más lento, con una tasa promedio de crecimiento
del 7,4%.

El crecimiento de las exportaciones ha sido impulsado por el aumento de los precios de


las materias primas, que representan una parte importante de las exportaciones
peruanas. El crecimiento de las importaciones ha sido impulsado por el aumento del
consumo y la inversión en Perú.

El cuadro también muestra que el RIN per cápita ha crecido de forma constante a lo
largo del período, con una tasa promedio de crecimiento del 10,6%. El RIN per cápita es
una medida del ingreso nacional disponible por persona, y refleja el nivel de vida de la
población.

El crecimiento del RIN per cápita ha sido impulsado por el crecimiento del PIB real y
del sector externo.
En conclusión, el cuadro muestra que el sector externo de Perú ha experimentado un
crecimiento constante a lo largo del período, impulsado por el aumento de los precios de
las materias primas y el crecimiento económico. Este crecimiento ha contribuido al
aumento del nivel de vida de la población peruana.

La población económicamente activa: evolución de la composición laboral por


calidad de empleo

El principal problema en el Perú radica en la incapacidad de los grupos dirigentes para


generar empleo de calidad para toda la población económicamente activa (PEA). A lo
largo de 1970-2019, se observa la falta de empleos adecuados, lo que se refleja en la
población subempleada y desocupada, agravado por la emigración de más de tres
millones de peruanos en busca de mejores oportunidades.

El empleo adecuado implica contratos formales que garantizan derechos laborales,


ingresos suficientes, vacaciones, gratificaciones y protección social. La "mancha
marrón" del subempleo, formada por quienes no pueden acceder a empleos formales,
refleja la limitación del sistema para incorporar a toda la PEA. A pesar del crecimiento
del PBI, la creación de empleos formales no es suficiente.

Durante el período 2004-2019, con la mayor tasa de crecimiento del PBI, la "mancha
marrón" ha aumentado, destacando la acumulación de frustración social, la pérdida de
legitimidad de los gobernantes y la inestabilidad política. Las crisis sociales y políticas
recurrentes en la historia económica del país han contribuido a esta situación
preocupante.
El cuadro muestra la evolución del PBI real y la calidad del empleo de la PEA en Perú
entre 1972 y 2019.

PBI reales

El PBI real es el valor de la producción total de bienes y servicios de un país, ajustado


por la inflación. En Perú, el PBI real creció a una tasa promedio anual de 1, 0% entre
1972 y 1990, y a una tasa promedio anual de 3, 9% entre 1990 y 2019.

Este crecimiento del PBI real se ha convertido en un aumento del nivel de vida de la
población peruana. Sin embargo, el crecimiento ha sido desigual, beneficiando en
mayor medida a los sectores de la población con mayor nivel educativo y de ingresos.

GUISANTE

La PEA es la población en edad de trabajar que está empleada o buscando empleo. En


Perú, la PEA creció a una tasa promedio anual de 3, 4% entre 1972 y 1990, ya una tasa
promedio anual de 4, 1% entre 1990 y 2019.

Este crecimiento de la PEA se ha debido a un aumento de la población en edad de


trabajar, así como a una disminución de la tasa de participación laboral.

empleo adecuado

El empleo adecuado es aquel que cumple con las siguientes condiciones:


 Remuneración suficiente para satisfacer las necesidades básicas del trabajador y
de su familia.

 Jornada de trabajo adecuada.

 Seguridad social.

 Derecho a la negociación colectiva.

En Perú, el empleo adecuado representó el 29, 3% de la PEA en 2019. Esto significa


que más de la mitad de los trabajadores peruanos no tienen un empleo adecuado.

subempleo

El subempleo es aquella situación en la que el trabajador está ocupado, pero su jornada


de trabajo, salario o condiciones de trabajo son inferiores a las que desearía.

En Perú, el subempleo representó el 43,9 % de la PEA en 2019. Esto significa que más
de la mitad de los trabajadores peruanos están subempleados.

Desocupación

La desocupación es aquella situación en la que el trabajador está disponible para


trabajar y está buscando activamente un empleo.

En Perú, la desocupación representó el 16,8 % de la PEA en 2019. Esto significa que


uno de cada seis trabajadores peruanos está desocupado.

Análisis

En general, el cuadro muestra que el crecimiento económico del Perú ha sido desigual,
beneficiando en mayor medida a los sectores de la población con mayor nivel educativo
y de ingresos.

El empleo adecuado es un indicador importante de la calidad del empleo. En Perú, el


empleo adecuado representa una proporción muy baja de la PEA, lo que indica que la
mayoría de los trabajadores peruanos no tienen un empleo que les permita satisfacer sus
necesidades básicas y alcanzar un nivel de vida digno.

El subempleo es otro indicador importante de la calidad del empleo. En Perú, el


subempleo representa una proporción muy alta de la PEA, lo que indica que la mayoría
de los trabajadores peruanos están ocupados, pero sus condiciones de trabajo son
inferiores a las que desearían.

La desocupación es un indicador de la falta de oportunidades de empleo. En Perú, la


desocupación representa una proporción significativa de la PEA, lo que indica que hay
un número importante de trabajadores que no pueden encontrar un empleo.

Para mejorar la calidad del empleo en Perú, es necesario implementar políticas públicas
que promuevan el crecimiento económico inclusivo, la educación y la formación
profesional, así como la protección social de los trabajadores.

Distribución de la PEA ocupada según tamaño de empresa y tipo de actividad


(2004-2019)

En la economía peruana entre 2004 y 2019, la estructura de la Población


Económicamente Activa (PEA) muestra una pirámide aguda, con una base amplia
compuesta mayormente por trabajadores no calificados, trabajadores familiares no
remunerados y trabajadores del hogar, representando el 56% de la GUISANTE. Estos
segmentos tienen ocupaciones de baja productividad e ingresos debido a su bajo nivel
educativo y capital económico limitado.

La cúpula de la pirámide, conformada por grandes y medianas empresas, así como


trabajadores independientes calificados, representan solo el 9% del sistema, pero ofrece
empleos de calidad y altos ingresos. A pesar del crecimiento del Producto Interno Bruto
(PBI) con una tasa promedio anual del 5,1% durante el periodo mencionado, la
estructura de la PEA ocupada por tamaño de empresa y mercado laboral no ha
experimentado cambios significativos.

El empleo en grandes y medianas empresas, así como en trabajadores independientes


calificados, ha crecido a tasas más altas (5% y 4,1% respectivamente), mientras que el
sector público y las pequeñas empresas han experimentado tasas de crecimiento más
bajas (2). ,4%). Las microempresas y los independientes no calificados, que constituyen
la mayor parte de la fuerza laboral, muestran tasas de crecimiento aún menores (2,1%) y
se caracterizan por ingresos bajos y prevalencia de la informalidad en las relaciones
laborales.
El cuadro muestra la estructura empresarial en México en 2004 y 2019. Se divide en
cuatro categorías:

 Gran y mediana empresa: empresas con más de 250 trabajadores.

 Pequeña empresa: empresas con entre 10 y 250 trabajadores.

 Microempresa: empresas con menos de 10 trabajadores.

 Trabajo familiar no remunerado: personas que trabajan en un negocio


familiar, pero no reciben una remuneración.

Principales hallazgos

 La estructura empresarial en México es muy desigual. En 2019, las grandes y


medianas empresas representaban el 24,7 % de las empresas, pero generaban el
73,9 % del empleo.
 La pequeña empresa es la categoría más numerosa, pero genera menos empleo
que las grandes y medianas empresas.

 La microempresa es la categoría más pequeña, pero genera más empleo que la


pequeña empresa.

 El trabajo familiar no remunerado representa una proporción significativa del


empleo en México, pero no genera valor económico.

Análisis

La estructura empresarial desigual en México tiene una serie de implicaciones. En


primer lugar, limita las oportunidades de empleo y crecimiento económico para la
mayoría de la población. En segundo lugar, contribuye a la desigualdad de ingresos. En
tercer lugar, dificulta el desarrollo de un sistema de protección social universal.

Para mejorar la estructura empresarial en México, es necesario implementar políticas


públicas que promuevan el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, así como
la creación de empleo digno para las microempresas y el trabajo familiar no
remunerado.

Políticas públicas

Las siguientes políticas públicas podrían contribuir a mejorar la estructura empresarial


en México:

 Fondos de capital de riesgo: para apoyar a las pequeñas y medianas empresas en


su etapa de crecimiento.

 Incentivos fiscales: para fomentar la creación de empleo en las pequeñas y


medianas empresas.

 Programas de capacitación: para mejorar las habilidades de los trabajadores de


las pequeñas y medianas empresas.

 Políticas de conciliación de la vida laboral y familiar: para facilitar la


participación de las mujeres en el mercado laboral.

La implementación de estas políticas públicas podría ayudar a crear un entorno más


favorable para el desarrollo de un tejido empresarial más inclusivo y equitativo.
Durante los últimos 15 años (2004-2019), la estructura de la Población
Económicamente Activa (PEA) en Perú ha experimentado cambios notables. Los
trabajadores no calificados, trabajadores familiares no remunerados y trabajadores del
hogar, que representan la base de la pirámide laboral, han reducido su participación del
56% al 48% en 2019. Aunque ha habido un aumento en empleos formales,
principalmente impulsado por el crecimiento de grandes y medianas empresas y
trabajadores independientes calificados, estos grupos aún predominan en la economía
informal.

El sector público ha visto un aumento en el número de funcionarios, pero la discusión


sobre la mejora de la calidad de los servicios es necesaria. A pesar de la estabilidad de
precios, las finanzas públicas sólidas y la acumulación de Reservas Internacionales
Netas (RIN), persiste la presencia de la economía informal, especialmente entre los
trabajadores no calificados.

La propuesta para mejorar esta situación implica la implementación de políticas


públicas, como la construcción de clusters productivos regionales que involucren
empresas de diferentes tamaños, la organización de unidades de gestión para asociar
microempresas con trabajadores no calificados en entornos urbanos, y la mejora del
sistema educativo. para aumentar la productividad y potenciar el crecimiento
económico. Estos desafíos son fundamentales para lograr un desarrollo más equitativo y
sostenible en el país.

Otra economía del PBI

El texto destaca el crecimiento económico en Perú durante los últimos 50 años,


impulsado por la migración masiva del área rural a las ciudades, con el porcentaje de
población urbana aumentando del 59% en 1972 al 79% en 2019. Este proceso ha sido
alimentado por la construcción de 21 ciudades con más de 100 mil habitantes, aunque
de manera desordenada.

A pesar del crecimiento económico basado en las exportaciones, especialmente en


sectores como la minería, la agroindustria, el turismo y la pesca, se señala un deterioro
en la calidad y efectividad de las instituciones estatales y de la sociedad civil. El
objetivo último, según el autor, debería ser mejorar la calidad de vida de la población.
Se destaca que, a pesar de las crisis económicas y políticas del período 1972-1990, se
logró un aumento en la esperanza de vida, una reducción de la tasa de mortalidad
infantil y un incremento en la proporción de estudiantes que completaron la secundaria.
Estos indicadores continuaron mejorando en los períodos 1990-2004 y 2004-2019. Sin
embargo, se señala como un problema pendiente la necesidad de elevar el nivel
educativo de la población, especialmente entre aquellos que no completan la secundaria
y que, probablemente, constituyen una parte significativa de la base de la pirámide en la
estructura de la Población Económicamente. Activa (PEA).

El cuadro muestra la evolución de la población urbana y rural en el Perú entre 1972 y


2019.

población urbana

La población urbana en Perú ha crecido a un ritmo acelerado en las últimas décadas. En


1972, la población urbana representaba el 39,6% de la población total, mientras que en
2019 representaba el 79,3%.

Este crecimiento de la población urbana se ha debido a una serie de factores, entre los
que se incluyen:
 La urbanización, es decir, el proceso de concentración de la población en zonas
urbanas.

 La migración rural-urbana, es decir, el movimiento de personas desde zonas


rurales a zonas urbanas.

población rural

La población rural en Perú ha disminuido en las últimas décadas. En 1972, la población


rural representaba el 60,4 % de la población total, mientras que en 2019 representaba el
20,7%.

Esta disminución de la población rural se ha debido a los mismos factores que han
impulsado el crecimiento de la población urbana.

Análisis

El cuadro muestra que la urbanización es un proceso irreversible en Perú. La población


urbana seguirá creciendo en las próximas décadas, lo que tendrá un impacto
significativo en la estructura social, económica y cultural del país.

El crecimiento de la población urbana plantea una serie de desafíos, entre los que se
incluyen:

 La necesidad de ampliar la infraestructura y los servicios públicos en las zonas


urbanas.

 La necesidad de crear oportunidades de empleo y desarrollo económico en las


zonas urbanas.

 La necesidad de abordar la desigualdad y la exclusión social en las zonas


urbanas.

Para afrontar estos desafíos, es necesario implementar políticas públicas que promuevan
el desarrollo urbano sostenible e inclusivo.

Algunas políticas públicas que podrían contribuir a abordar estos desafíos son:

 Planeamiento urbano: para garantizar un desarrollo urbano ordenado y


sostenible.
 Infraestructura: para ampliar la infraestructura y los servicios públicos en las
zonas urbanas.

 Empleo: para crear oportunidades de empleo y desarrollo económico en las


zonas urbanas.

 Educación y formación: para mejorar las habilidades de la población urbana.

La implementación de estas políticas públicas podría ayudar a crear un entorno más


favorable para el desarrollo de una sociedad urbana más inclusiva y equitativa.

La gran tarea para el futuro es construir hábitats urbanos vivibles, con amplios
espacios públicos y áreas ar verdes.

A pesar de un aparente progreso medido por el crecimiento del PBI per cápita, el autor
señala contradicciones en la calidad de vida, especialmente en Lima Metropolitana,
cuyo PBI per cápita es el más alto de la nación. La expansión desordenada de la ciudad
ha llevado a problemas como congestión del tráfico, inseguridad, contaminación y
tensiones en las relaciones personales.

El texto destaca la ilusión de modernidad expresada en megaproyectos de


infraestructura, como el Metro de Lima, pero señala que estos no han mejorado
significativamente la calidad de vida de la población. Además, critica la concentración
de recursos públicos en grandes obras hidráulicas en la costa para fomentar la actividad
agropecuaria, sin lograr un impacto significativo.

Se argumenta que las contradicciones entre el crecimiento de PBI y la calidad de vida se


deben al afán contemporáneo de acumular bienes y servicios materiales. Se menciona la
diferencia en el gasto de los países desarrollados, con un PBI per cápita superior a 40
mil dólares anuales, que incluye bienes suntuarios y gastos militares. Además, se
destaca que países con climas más extremos tienden a gastar más en energía para
calefacción y refrigeración, algo que el clima templado del Perú no requiere.

El texto también advierte sobre la dificultad de comparar canastas familiares entre 1972
y 2019, ya que han ocurrido cambios en la composición, calidad y precios reales de
bienes y servicios. Se menciona el ejemplo de la generalización del uso de teléfonos
inteligentes a partir de 2010, lo que ha mejorado la productividad pero no se refleja
adecuadamente en las comparaciones del PBI real per cápita entre años. Finalmente, se
señala un aumento en la proporción de hogares peruanos que tienen acceso a diferentes
tipos de equipamiento, como televisores a color, cocinas a gas y electrodomésticos.

El crecimiento económico entre 2004 y 2019 ha contribuido al aumento del ingreso real
promedio de los hogares en Perú, lo que, junto con la reducción de precios y mejora en
la calidad, ha facilitado el acceso a diversos artefactos y electrodomésticos. Sin
embargo, el texto argumenta que la medición del crecimiento económico se ha limitado
a satisfacer necesidades básicas como alimentación, vivienda, vestimenta y acceso a
servicios esenciales.

El índice de desarrollo humano (IDH) de las Naciones Unidas es destacado como un


ejemplo de medición que considera otras dimensiones de la calidad de vida. Los
principales indicadores del IDH incluyen ingreso per cápita, esperanza de vida,
mortalidad infantil, acceso a agua potable, condiciones de vivienda y educación
secundaria.

El autor plantea que la tarea crucial para el futuro es la construcción de hábitats urbanos
habitables, con amplios espacios públicos y áreas verdes que fomenten comunidades de
barrio y promuevan el desarrollo pleno de las facultades humanas. Esta visión implica
una canasta de bienes y servicios finales diferente, lo que representa otro tipo de
Producto Interno Bruto (PBI). En resumen, se destaca la necesidad de una perspectiva
más amplia y holística para evaluar el progreso económico y mejorar la calidad de vida.

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