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El Sello de Dios
1.- Ester 8:8 2.- Dan. 12:4 3.- 2 Tim. 2:9 4.- Efe. 1:13-14 5.- Efe. 4:30
6.- Juan 6:27 7.- Apoc. 7:1-4 8.- Apoc. 9:4 9.- Eze. 20:12,20 10.- Isa. 8:16
Sello (Hebreo: Jôthâm; Griego: Sfraguís) = “Instrumento que se usaba para imprimir una
marca distintiva en arcilla, cera, etc., con el fin de indicar autenticidad, autoridad, seguridad
de que algo estaba completo; también inviolabilidad, ratificación, etc. Se los hacía de metal,
piedra, etc., y podía ser un anillo de forma cilíndrica o cónica. Su dibujo o monograma, que
podía incluir el nombre del dueño, era propiedad indiscutible de dicha persona (Éxodo
28:11 y Ester 8:8). Ya había sellos en la era patriarcal, y en Palestina se han encontrado
muchos de ellos a partir de esa época. A menudo formaban parte de un anillo (Jer. 22:24), o
se los usaba unidos a un cordón que colgaba alrededor del cuello (Gén. 38:18, BJ y DHH).
Se los empleaba para sellar cartas, documentos oficiales, contratos, libros en forma de ro-
llos, tumbas, etc. (¡ Reyes 21:8; Ester 8:10; Jer. 32:9-14; Dan. 12:4,9; Mat. 27:66; Apoc.
5:1).
Cuando se endurecía la arcilla, o el material sobre el cual se aplicaba el sello, una im-
presión indicaría que el objeto sellado no había sido violado. Las manijas de 3 jarrones de
arcilla excavados en Bet-semes y Tell Beit Mirsim, llevan la impronta del sello: “Propiedad
de Eliacim, mayordomo de Joaquín”. Esto indicaría que Nabucodonosor no confiscó todas
las pertenencias de Joaquín cuando lo llevó cautivo a Babilonia. En Laquis se descubrió un
sello que dice: “Pertenece a Gedalías, administrador de la casa” . Diccionario Bíblico Ad-
ventista:1072-1073.
“Pero el fundamento de Dios, está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los
que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. 2 Tim.
2:19.
Oren por el otorgamiento del Espíritu Santo y crean que es para Uds. . . Escudriñen
sus corazones y preparen el vaso para la recepción del Espíritu Santo. No se sientan satis-
fechos con su experiencia presente. Caven en forma más profunda y aún más, en la mina
de la verdad. El Salvador está dispuesto a enseñar a todos aquellos que estén deseosos de
aprender de El. . .
Es el privilegio de cada creyente llegar a poseer la naturaleza de Cristo, una naturale-
za muy por encima de la que Adán perdió por su transgresión. El que Contempla al Hijo
por la fe y cree en El, es obediente a los mandamientos de Dios y en esa obediencia encuen-
tra la vida eterna. . . No tendrán una experiencia religiosa firme a menos que caven profun-
do y edifiquen su casa sobre la roca. . .
Satanás obrará por medio de hombres que se dejen moldear, encegueciendo las facul-
tades de la percepción, paralizando los sentidos con la comodidad egoísta y el amor al
mundo y, a menos que reciban un mensaje especial directamente del Cielo, no percibirán su
peligro.
La naturaleza humana es vacilante. Los hombres captan la verdad con su capacidad
de percepción, pero rehusan apartarse del mundo. No consienten en ser el pueblo especial
de Dios. Conocen la verdad de la Biblia pero no desean obedecerla y se apartan de ella.
Ejercitan su incredulidad y las tinieblas descienden sobre sus almas. Por haber escogido su
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camino se los deja para que sean llenados con sus propias inclinaciones. La verdad es insul-
tada, Cristo es ignorado y su suerte será la perdición, a menos que retomen y se arrepientan.
Mientras estas influencias opositoras actúan para apartar de la verdad, para apartar de
la convicción y del cielo y conducir al amplio sendero de la gratificación, los instrumentos
de Dios trabajan para salvar a las almas que están a punto de perecer. Después de luchar
con Dios en oración, pónganse la armadura y trabajen fervorosamente por la conversión de
las almas. Que los hombres vean que la verdad no es para Uds. una chanza sino una reali-
dad eterna. Pero tendrán que actuar con principios como nunca antes lo han hecho. Espar-
zan la semilla de la verdad a manos llenas. Siembren junto a todas las aguas. No tengan lí-
mites prescritos que no pasarán, antes bien trabajen con todos los poderes que Dios les ha
dado. Entonces la gente los conocerá como personas que creen en la verdad y para quienes
ésta es una realidad. Que su fe no falle. Hagan que su mente llegue a la decisión de libe-
rarse de toda pereza e inacción. . . Aférrense con firmeza. No dejen medio alguno sin pro-
bar. Trabajen, velen y oren. Caminen humildemente con Dios (Carta 6 l/2, del 4 de enero
de 1900, dirigida a un profesor de Biblia y su esposa). Alza Tus Ojos:4 de Enero.
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por
Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admira-
ble”. 1 Ped. 2:9.
Así como la cera toma la semejanza del sello al que se adhiere, el alma recibe y con-
serva la imagen moral de Dios. Nos sentimos completos y transfigurados cuando contem-
plamos su pureza y su justicia. A menos que tengamos una fe firme, constante y activa,
nuestras almas se volverán descuidadas y nuestra fe se debilitará.
El gran pecado del pueblo de Dios en la actualidad consiste en que no aprecia el valor
de las bendiciones que Dios derrama sobre él. Servimos al Señor con corazones divididos.
Albergamos algún ídolo y rendimos culto en su altar. La verdad de Dios, si se la incorpora
a la vida y se la entrelaza con el carácter, será elevada y santa, y santificará el alma. Dios
está tratando de que, por medio de su verdad, lleguemos a ser un pueblo separado y diferen-
te. Este es el resultado de la influencia de la verdad. Nuestra obediencia y devoción no se
equiparan con la luz que tenemos y los privilegios de que gozamos. La sagrada obligación
que descansa sobre nosotros de caminar como hijos de la luz, no se cumple en nuestras vi-
das. Como cristianos no logramos ponernos a la altura de nuestra elevada vocación. Hemos
recibido advertencias y reprensiones de parte de Dios, pero han ejercido influencia sobre
nosotros por sólo poco tiempo, porque no consideramos que sea la obra de nuestra vida
avanzar y ascender hacia la meta del premio de nuestra elevada vocación en Cristo Jesús.
¡Cuánto quisiera que el pueblo de Dios comprendiera sus privilegios y entendiera,
gracias a la luz que emana de la Palabra de Dios, que seremos juzgados de acuerdo con la
luz que resplandece en nuestra senda! Todos los privilegios y oportunidades que Dios nos
ha dado, tienen el propósito de hacer de nosotros mejores hombres y mujeres. El pueblo de
Dios debe avanzar a partir de un principio bien definido, de manera que su primer propósito
sea buscar el reino de Dios y su justicia y de allí en adelante avanzar desde la luz a una luz
aún mayor.
Toda alma que realmente cree en la Palabra de Dios lo revelará por medio de sus
obras. La gran bondad de Dios se manifiesta ampliamente en su voluntad. No pueden ser
cristianos si son negligentes en cumplir todo lo que su voluntad y su Palabra les piden que
hagan (Carta 8, del 11 de febrero de 1887, dirigida a los Hnos. Lockwood). Cada Día Con
Dios:11 de Febrero.
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¿PODEMOS PEDIR QUE SE NOS SELLE?
“Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca”. Sal. 78:1.
Tenemos un mensaje que dar a los que no han tenido la luz de la verdad presente, y al
hacer nuestra obra no debemos negar nuestra fe. Un estudio de la historia de los hijos de Is-
rael nos ayudará a aprender lecciones que nos evitarán repetir los errores que mancillaron
su registro. El Señor libró maravillosamente a ese pueblo de la esclavitud a que lo había
sometido un rey opresor, y él mismo se hizo cargo de su vasto ejército. Los guió mediante
una columna de nube de día, y una columna de nube de noche; y esa nube envolvía su pro-
pia presencia. Les proporcionó alimento en el desierto y comieron pan de ángeles. .
Poco después que Israel hubo levantado su campamento en el Sinaí, Moisés recibió la
invitación de ascender la montaña para encontrarse con Dios. Subió solo la inclinada y ás-
pera ladera y se acercó a la nube que señalaba la presencia de Jehová. Israel debía entrar
ahora en una relación íntima y peculiar con el Altísimo. Debía ponerse como nación bajo el
gobierno especial de Dios. . . En medio de truenos y relámpagos Dios proclamó su ley a oí-
dos de la vasta multitud. Rodeó la ocasión cuando dio la ley de una grandiosidad impresio-
nante. Quería que el pueblo comprendiera el carácter exaltado de sus mandamientos. La
gente debía aprender que todo lo relacionado con su servicio debería considerarse con la
mayor reverencia. . .
Es muy corto el tiempo que nos queda. Dejemos de lado toda complacencia egoísta, porque
debilita la fortaleza física, mental y moral, e incapacita al instrumento humano para tener
un concepto definido del carácter sagrado de los requerimientos de Dios. . .
¿Pueden pedir ustedes que se los selle con el sello del Dios viviente? ¿Pueden afirmar
que han sido santificados por la verdad? Como pueblo, no le hemos dado a la ley de Dios la
preeminencia debida. Estamos en peligro de hacer nuestra voluntad durante el sábado.
Se le han dado al pueblo preciosas instrucciones en los libros que se me ha encargado
escribir. ¿Cuántos los leen y los estudian? Se puede tratar con indiferencia e incredulidad la
luz que Dios me ha dado, pero condenará a todos los que deciden no aceptarla ni obedecer-
la (Carta 258, del 16 de agosto de 1907, dirigida a Edson y Emma White). Cada Día Con
Dios:16 de Agosto.
Por falta de piedad en el hogar.-
En los hogares profesamente cristianos, donde los padres y madres debieran ser estu-
diantes diligentes de las Escrituras, a fin de que pudieran conocer cada especificación y res-
tricción de la Palabra de Dios, hay un descuido manifiesto de seguir la instrucción de la Pa-
labra y de criar a los hijos en la educación y admonición del Señor. Algunos padres profe-
samente cristianos no practican la piedad en el hogar. ¿Cómo pueden representar el carácter
de Cristo en la vida del hogar los padres y madres que se conforman con alcanzar una nor-
ma baja y barata? El sello del Dios viviente únicamente será colocado en los que manifies-
tan 169 semejanza con el carácter de Cristo (Review and Herald, 21-5-1895). Conducción
del Niño; Capítulo 34, Formas en las que se arruina el carácter.
En medio de una vida de labor activa, Enoc mantuvo constantemente su comunión
con Dios. Cuanto mayores y más apremiantes eran sus labores, tanto más constantes y fer-
vientes eran sus oraciones. El seguía excluyéndose de toda sociedad en ciertos períodos.
Después de permanecer por un tiempo entre la gente, trabajando para beneficiarla por su
instrucción y ejemplo, se retiraba, para pasar un tiempo en la soledad, con hambre y sed de
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aquel conocimiento divino que sólo Dios puede impartir. Al comulgar así con Dios, Enoc
llegó a reflejar más y más la imagen divina. Su rostro irradiaba una santa luz, la luz que
brilla en el rostro de Jesús. Al terminar estos períodos de comunión divina, hasta los im-
píos contemplaban con reverente temor el sello que el cielo había puesto sobre su rostro
(Obreros Evangélicos, pág. 53). Conflicto y Valor:24 de Enero.
La misericordia dejó de suplicar a la raza culpable. Las bestias de los campos y las
aves del aire habían entrado en su refugio. Noé y su familia estaban en el arca: "Y Jehová
le cerró la puerta"... La maciza puerta, que no podían cerrar los que estaban dentro, fue
puesta lentamente en su sitio por manos invisibles. Noé quedó adentro y los que habían
desechado la misericordia de Dios quedaron afuera. El sello del cielo fue puesto sobre la
puerta; Dios la había cerrado, y sólo Dios podía abrirla. Así mismo, cuando Cristo deje de
interceder por los hombres culpables, antes de su venida en las nubes del cielo, la puerta de
la misericordia será cerrada. Entonces la gracia divina ya no refrenará más a los impíos, y
Satanás tendrá dominio absoluto sobre los que hayan rechazado la misericordia divina.
Pugnarán ellos por destruir al pueblo de Dios. Pero así como Noé fue guardado en el arca,
los justos serán escudados por el poder divino (Patriarcas y Profetas, pág. 86). Conflicto y
Valor:2 de Febrero.
“Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado
del altar con unas tenazas; y tocando con el sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus
labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado”. (Isa. 6: 6, 7).
Isaías había denunciado el pecado de otros, pero ahora se ve él mismo expuesto a la
misma condenación que había pronunciado sobre otros. Se había sentido satisfecho con las
ceremonias frías y sin vida, en su adoración de Dios. No se había dado cuenta de ello hasta
que tuvo esa visión del Señor. Cuán pequeños parecían ahora su sabiduría y talentos a me-
dida que miraba la santidad y majestad del santuario. ¡Cuán indigno era! ¡Cuán incompe-
tente para el servicio sagrado! . . .
La visión dada a Isaías representa la condición de los hijos de Dios en los últimos días.
Tienen el privilegio de ver por fe la obra que se está desarrollando en el santuario celestial.
"Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo".
Mientras miran por fe en el lugar santísimo, y ven la obra de Cristo en el santuario celestial,
perciben que son un pueblo de labios impuros, un pueblo cuyos labios a menudo han habla-
do vanidad y cuyos talentos no han sido santificados y empleados para la gloria de Dios.
Con razón podrían entregarse al desaliento al comparar su propia debilidad e indignidad
con la pureza y hermosura del carácter de Cristo. Pero hay esperanza para ellos si, como
Isaías, reciben el sello que el Señor quiere que se imprima sobre el corazón y si humillan su
alma delante de Dios. El arco de la promesa está sobre el trono y la obra realizada a favor
de Isaías se realizará en ellos. Dios responderá las peticiones provenientes del corazón con-
trito (SDA Bible Commentary, tomo 4, pág. 1139).
Queremos que el carbón encendido sacado del altar se coloque sobre nuestros labios.
Queremos oír las palabras: "Es quitada tu culpa, y limpio tu pecado" (Ibid.). El carbón en-
cendido es símbolo de purificación. Si toca los labios, ninguna palabra impura saldrá de
ellos (Id., pág. 1141). Conflicto y Valor:16 de Agosto.
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Hemos de quedar distinguidos del mundo porque Dios imprimió su sello sobre noso-
tros, y porque él manifiesta en nosotros su propio carácter de amor. Dios Nos Cuida:19 de
Febrero.
¿QUIÉNES RECIBIRÁN EL SELLO DE DIOS?
“Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y
clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a
la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que
hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios”. (Apoc. 7: 2-3.)
El sello del Dios viviente será colocado únicamente sobre los que tengan un carácter
semejante a Cristo. Así como la cera toma la impresión del sello, así el alma debe recibir la
impresión del Espíritu de Dios y retener la imagen de Cristo.
El sello de la ley de Dios se halla en el cuarto mandamiento. Es el único de los diez
que presenta el nombre y el título del Legislador. Lo declara Creador de los cielos y la tie-
rra y de ese modo demuestra su derecho a la reverencia y la adoración. Fuera de este man-
damiento no hay nada en el Decálogo que revele por autoridad de quién se da la ley.
Los israelitas colocaron una señal de sangre en los dinteles de sus puertas para de-
mostrar que eran la propiedad de Dios. Del mismo modo los hijos de Dios llevarán el signo
que Dios ha señalado. Se pondrán en armonía con la santa ley de Dios. Se coloca una
marca sobre cada uno del pueblo de Dios tan ciertamente como se colocó una marca sobre
las puertas de los hebreos para librar al pueblo de la destrucción general. Dios declara: "Y
diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mi y ellos" (Eze. 20:12, RVA).
Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en sus frentes - no es un sello o marca
que puede verse, sino un asentamiento en la verdad, intelectual y espiritualmente, de modo
que no pueden ser movidos -, tan pronto como el pueblo de Dios, sea sellado y preparado
para el zarandeo, éste vendrá. De hecho, ya ha comenzado; los juicios de Dios ya están so-
bre la tierra,... para que sepamos lo que se avecina. Dios Nos Cuida:24 de Marzo.
“Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pue-
blos para que seáis míos. Lev. 20:26.
Muchos ignoran lo que deben ser a fin de vivir a la vista del Señor durante el tiempo
de angustia, cuando no haya Sumo Sacerdote en el santuario. Los que reciban el sello del
Dios vivo y sean protegidos en el tiempo de angustia deben reflejar plenamente la imagen
de Jesús.
Vi que muchos descuidaban la preparación tan necesaria, esperando que el tiempo del
"refrigerio" y la "lluvia tardía" los preparase para sostenerse en el día del Señor y vivir en
su presencia. ¡Oh! ¡Y a cuántos vi sin amparo en el tiempo de angustia! Habían descuidado
la necesaria preparación, y por lo tanto no podían recibir el refrigerio que todos deben tener
para poder vivir en la presencia de un Dios Santo. Quienes... no purifiquen, sus almas me-
diante la obediencia a toda la verdad... llegarán al tiempo de las plagas, y entonces echarán
de ver que les hubiera sido necesario ser tallados y escuadrados para la edificación. Pero
entonces no habrá ya tiempo para ello ni tampoco Mediador que abogue por ellos ante el
Padre. Antes de ese tiempo se habrá promulgado la solemne declaración que dice: "El que
es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía, y el que es justo,
practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía" (Apoc. 22:11). Vi que
nadie podía participar del "refrigerio" a menos que venciera todas las tentaciones y triunfara
contra el orgullo, el egoísmo, el amor al mundo y toda palabra y obra mala. Por lo tanto,
debemos nosotros acercarnos más y más al Señor y buscar anhelosamente la preparación
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necesaria que nos habilite para permanecer firmes en la batalla, el día del Señor. Recuer-
den todos que Dios es santo y que únicamente seres santos podrán morar alguna vez en su
presencia.
Fiemos de velar hoy para no ofender ni en palabras ni en hechos... Debemos buscar a
Dios hoy, y estar resueltos a no permanecer satisfechos sin su presencia. Debemos velar,
obrar y orar como si éste fuese el último día que se nos concede. ¡Qué intenso fervor habría
entonces en nuestra vida! ¡Cuán estrechamente seguiríamos a Jesús en todas nuestras pala-
bras y acciones! Dios Nos Cuida:5 de Diciembre.
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. Mat. 24:12.
Tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado en la frente (no se trata de un sello o
marca visible, sino de una afirmación intelectual y espiritual en la verdad, del cual será im-
posible desviarlos), tan pronto como el pueblo de Dios sea sellado y preparado para el za-
randeo, éste se producirá. En realidad, ya ha comenzado. Los juicios de Dios se hallan ya
sobre la tierra para darnos advertencia a fin de que podamos saber lo que nos espera.
Se están aproximando rápidamente los días en los cuales habrá gran perplejidad y
confusión. Satanás, vestido de ángel de luz, engañará, si fuese posible, a los escogidos.
Habrá entonces muchos dioses y muchos señores. En ese tiempo soplará todo viento de
doctrina.
Se procurará imponernos la observancia del falso día de reposo... Los que hayan ce-
dido paso a paso a las exigencias mundanales y se hayan conformado a las costumbres del
mundo, cederán a las autoridades, antes que someterse al ridículo, los insultos, las amena-
zas de encarcelamiento y la muerte... La contienda será entre los mandamientos de Dios y
los de los hombres.
En ese tiempo, el oro será separado de la escoria en la iglesia. La verdadera piedad se
distinguirá claramente de la apariencia y del oropel. Más de una estrella que hemos admi-
rado por su brillo, se apagará entonces en las tinieblas. Como una nube, el tamo será lleva-
do por el viento, aun en lugares donde vemos sólo eras de rico trigo. Todos los que llevan
los ornamentos del santuario, pero no están vestidos de la justicia de Cristo, aparecerán en
la vergüenza de su desnudez.
Sin embargo, hay hombres que recibirán la verdad y ocuparán los sitios que dejen vacíos
los que se consideren agraviados y abandonen la verdad... Su lugar será ocupado por hom-
bres de verdaderos principios cristianos que llegarán a ser mayordomos fieles y dignos de
confianza que presentarán la Palabra de Dios en su sencillez y en su marco verdadero. El
Señor obrará de tal manera que los desconformes se separarán de los fieles... Las filas no se
reducirán. Los que son firmes y fieles cubrirán el vacío dejado por quienes se disgusten y
apostaten. Dios Nos Cuida:15 de Diciembre.
“Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son
suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. 2 Tim. 2: 19.
Antes que sea completamente terminada la: obra y finalice el sellamiento del pueblo
de Dios, recibiremos el derramamiento del Espíritu Santo de Dios. Ángeles del cielo esta-
rán en nuestro medio.
Nuestro Padre celestial no exige de nuestras manos lo que no podemos realizar.
Desea que su pueblo trabaje fervientemente para cumplir el propósito que le ha asignado.
Han de orar en busca, de poder, esperar poder y recibir poder, a fin de que puedan crecer
hasta la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús.
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No todos los miembros de la iglesia están cultivando la piedad personal; por lo tanto,
no comprenden su responsabilidad personal. No comprenden que es su privilegio y su deber
alcanzar la alta norma de la perfección cristiana... ¿Estamos esperando la lluvia tardía,
aguardando confiadamente un día mejor en que la iglesia ha de ser dotada con poder de lo
alto y habilitada así para la obra? La lluvia tardía nunca refrigerará y vigorizará a los indo-
lentes que no usen las facultades que Dios les ha concedido.
Nos hallamos en gran necesidad de la atmósfera pura y vivificadora que nutre y forti-
fica la vida espiritual. Necesitamos un fervor cada vez mayor. El solemne mensaje que se
nos ha entregado para darlo al mundo ha de ser proclamado con mayor ardor, con una in-
tensidad que conmoverá a los incrédulos, induciéndoles a ver que el Altísimo está obrando
con nosotros, que él es la Fuente de nuestra eficiencia y fortaleza...
Estáis empleando todas vuestras facultades en un esfuerzo por traer las ovejas perdi-
das al redil? Hay miles y miles sumidos en la ignorancia que podrían ser advertidos. Orad
como nunca habéis orado antes por el poder de Cristo. Orad por la inspiración de su Espíri-
tu, a fin de que podáis ser henchidos con el deseo de salvar a los que perecen.
Ascienda al cielo la oración: "Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; ha-
ga resplandecer su rostro sobre nosotros; para que sea conocido en la tierra tu camino, en
todas las naciones tu salvación" (Sal. 67: 1-2). Dios Nos Cuida: 16 de Diciembre.
¿QUIÉNES RECIBEN EL SELLO?
“En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios”.
Apoc. 14:5.
El sello del Dios vivo será puesto únicamente sobre los que tienen en su carácter la
semejanza de Cristo. Así como la cera recibe la impresión del sello, así también el alma
debe recibir la impresión del Espíritu de Dios y conservar la imagen de Cristo. Muchos no
recibirán el sello de Dios porque no guardan sus mandamientos, es decir, no producen fru-
tos de justicia.
La gran masa de cristianos profesos sufrirá una amarga desilusión en el día del Señor. No
tienen en sus frentes el sello del Dios vivo. Por ser tibios e indiferentes deshonran a Dios
mucho más que el incrédulo declarado. Se mueven a tientas, en tinieblas, cuando podrían
andar en la claridad meridiana de la Palabra, guiados por Aquel que jamás se equivoca.
Aquellos a quienes el Cordero conducirá hacía fuentes de agua viva, y de cuyos ojos
enjugará toda lágrima, son los que ahora están recibiendo el conocimiento y la sabiduría re-
velados en la Biblia, la Palabra de Dios...
No hemos de imitar a ningún ser humano. No existe ningún hombre suficientemente
sabio que pueda servirnos de ejemplo. Debemos contemplar al Hombre Cristo Jesús, en
quien habita plenamente la perfección de la justicia y la santidad. El es el Autor y el Con-
sumador de nuestra fe. El es el Hombre modelo. Su experiencia es la medida de la expe-
riencia que nosotros debemos obtener. Su carácter es nuestro modelo. Por lo tanto, apar-
temos nuestra mente de las perplejidades y las dificultades de esta vida, y fijémosla en él,
para que mediante la contemplación podamos ser transformados a su semejanza. Podemos
contemplar a Cristo con un fin elevado. Podemos volvernos a él con seguridad pues es
omnisapiente. Á medida que lo contemplemos y pensemos en él, él se formará en nosotros,
la esperanza de gloria.
Esforcémonos con todo el poder que Dios nos ha dado para hallarnos entre los ciento
cuarenta y cuatro mil. Únicamente los que reciban el sello del Dios vivo obtendrán el sal-
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voconducto para entrar por las puertas de la Santa Ciudad. Dios Nos Cuida:19 de Diciem-
bre.
TIEMPO DE ANGUSTIA CUAL NUNCA FUE
“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu
pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pe-
ro en aquel tiempo será libertado tú pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro”.
Dan. 12:1.
Cuando termine el mensaje del tercer ángel la misericordia divina no intercederá más
por los habitantes culpables de la tierra. El pueblo de Dios habrá cumplido su obra; habrá
recibido la "lluvia tardía", el "refrigerio de la presencia del Señor y estará preparado para la
hora de prueba que le espera. Los ángeles se apuran, van y vienen de acá para allá en el
cielo. Un ángel que regresa de la tierra anuncia que su obra está terminada; el mundo ha
sido sometido, a la prueba final, y todos los que han resultado fieles a los preceptos divinos
han recibido "el sello del Dios vivo". Entonces Jesús dejará de interceder en el santuario
celestial. Levantará sus manos y con gran voz dirá: "Hecho es"...
Cuando él abandone el santuario, las tinieblas envolverán a los habitantes de la tierra.
Durante ese tiempo terrible, los justos deben vivir sin intercesor, a la vista del santo Dios.
Nada refrena ya a los malos y Satanás domina por completo a los impenitentes empederni-
dos. La paciencia de Dios ha concluido. El mundo ha rechazado su misericordia, despre-
ciado su amor y pisoteado su ley. Los impíos han dejado concluir su tiempo de gracia; el
Espíritu de Dios, al que se opusieron obstinadamente, acabó por apartarse de ellos.
Desamparados ya de la gracia divina, están a merced de Satanás, el cual sumirá entonces a
los habitantes de la tierra en una gran tribulación final. Cuando los ángeles de Dios dejen
ya de contener los vientos violentos de las pasiones humanas, todos los elementos de con-
tienda se desencadenarán. El mundo entero será envuelto en una ruina más espantosa que
la que cayó antiguamente sobre Jerusalén.
Unicamente los que tengan manos limpias y corazones puros subsistirán en aquel
tiempo de prueba... Ahora, mientras los cuatro ángeles están reteniendo los cuatro vientos,
es el momento en que debemos asegurar nuestra vocación y elección. Dios Nos Cuida:20
de Diciembre.
El Señor manda por el mismo profeta: "Ata el rollo del testimonio, y sella la ley entre
mis discípulos." (Isaías 8: 16, V.M.) El sello de la ley de Dios se encuentra en el cuarto
mandamiento. Este es el único de los diez mandamientos que contiene tanto el nombre co-
mo el título del Legislador. Declara que es el Creador del cielo y de la tierra, y revela así el
derecho que tiene para ser reverenciado y adorado sobre todos los demás. Aparte de este
precepto, no hay nada en el Decálogo que muestre qué autoridad fue la que promulgó la
ley. Cuando el día de reposo fue cambiado por el poder del papa, se le quitó el sello a la
ley. Los discípulos de Jesús están llamados a restablecerlo elevando el sábado del cuarto
mandamiento a su lugar legítimo como institución conmemorativa del Creador y signo de
su autoridad. CS:504-505.
El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto especialmente
controvertido. Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, en-
tonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven.
Mientras la observancia del falso día de reposo (domingo), en obedecimiento a la ley del
estado y en oposición al cuarto mandamiento, será una declaración de obediencia a un po-
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der que está en oposición a Dios, la observancia del verdadero día de reposo (sábado), en
obediencia a la ley de Dios, será señal evidente de la lealtad al Creador. Mientras que una
clase de personas, al acepta el signo de la sumisión a los poderes del mundo, recibe la mar-
ca de la bestia, la otra, por haber escogido el signo de obediencia a la autoridad divina, re-
cibirá el sello de Dios. CS:663.
Los enemigos de la ley de Dios, desde los ministros hasta el más insignificante entre
ellos, adquieren un nuevo concepto de lo que es la verdad y el deber. Reconocen demasiado
tarde que el día de reposo del cuarto mandamiento es el sello del Dios vivo. Ven demasiado
tarde la verdadera naturaleza de su falso día de reposo y el fundamento arenoso sobre el
cual construyeron. Se dan cuenta de que han estado luchando contra Dios. Los maestros de
la religión condujeron las almas a la perdición mientras profesaban guiarlas hacia las puer-
tas del paraíso. No se sabrá antes del día del juicio final cuán grande es la responsabilidad
de los que desempeñan un cargo sagrado, y cuán terribles son los resultados de su infideli-
dad. Sólo en la eternidad podrá apreciarse debidamente la pérdida de una sola alma. Terri-
ble será la suerte de aquel a quien Dios diga: Apártate, mal servidor.
Desde el cielo se oye la voz de Dios que proclama el día y la hora de la venida de Je-
sús, y promulga a su pueblo el pacto eterno. Sus palabras resuenan por la tierra como el es-
truendo de los más estrepitosos truenos. El Israel de Dios escucha con los ojos elevados al
cielo. Sus semblantes se iluminan con la gloria divina y brillan cual brillara el rostro de
Moisés cuando bajó del Sinaí. Los malos no los pueden mirar. Y cuando la bendición es
pronunciada sobre los que honraron a Dios santificando su sábado, se oye un inmenso grito
de victoria.
Pronto aparece en el este una pequeña nube negra, de un tamaño como la mitad de la
palma de la mano. Es la nube que envuelve al Salvador y que a la distancia parece rodeada
de obscuridad. El pueblo de Dios sabe que es la señal del Hijo del hombre. En silencio so-
lemne la contemplan mientras va acercándose a la tierra, volviéndose más luminosa y más
gloriosa hasta convertirse en una gran nube blanca, cuya base es como fuego consumidor, y
sobre ella el arco iris del pacto. Jesús marcha al frente como un gran conquistador. Ya no es
"varón de dolores," que haya de beber el amargo cáliz de la ignominia y de la maldición;
victorioso en el cielo y en la tierra, viene a juzgar a vivos y muertos. "Fiel y veraz," "en jus-
ticia juzga y hace guerra." "Y los ejércitos que están en el cielo le seguían." (Apocalipsis
19:11,14, V.M.) Con cantos celestiales los santos ángeles, en inmensa e Innumerable mu-
chedumbre, le acompañan en el descenso. El firmamento parece lleno de formas radiantes,-
"millones de millones, y millares de millares." Ninguna pluma humana puede describir la
escena, ni mente mortal alguna es capaz de concebir su esplendor. "Su gloria cubre los cie-
los, y la tierra se llena de su alabanza. También su resplandor es como el fuego." (Habacuc
3: 3, 4, V.M.) A medida que va acercándose la nube viviente, todos los ojos ven al Príncipe
de la vida. Ninguna corona de espinas hiere ya sus sagradas sienes, ceñidas ahora por glo-
riosa diadema. Su rostro brilla más que la luz deslumbradora del sol de mediodía. "Y en su
vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores." (Apo-
calipsis 19: 16.)
Ante su presencia, "hanse tornado pálidos todos los rostros;" el terror de la desespera-
ción eterna se apodera de los que han rechazado la misericordia de Dios. "Se deslíe el cora-
zón, y se baten las rodillas, . . . y palidece el rostro de todos." (Jeremías 30: 6; Nahum 2: 10,
V.M.) Los justos gritan temblando: "¿Quién podrá estar firme?" Termina el canto de los
ángeles, y sigue un momento de silencio aterrador. Entonces se oye la voz de Jesús, que di-
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ce: "¡Bástaos mi gracia!" Los rostros de los justos se iluminan y el corazón de todos se lle-
na de gozo. Y los ángeles entonan una melodía más elevada, y vuelven a cantar al acercarse
aún más a la tierra. CS:698-699.