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VERSIÓN DIRECTA DEL çR1EGo


coN INTRODUCCION
ÁNGEL MA. GARIBAY K.
De las Academias de la Lengua y de la Historia
Premio Nacional de Literatura de 1965

EDITQRIAL PQRRÚA
“SEPAN CUANTOS...” NÚM. 67
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ARISTOFANES

LAS ONCE COMEDIAS


ARISTOFANES

LAS ONCE COMEDIAS


LOS ACARNIOS - LOS CABALLEROS - LAS NUBES
LAS AVISPAS - LA PAZ - LAS AVES - LISISTRATA
TESMOEORIAS - LAS RANAS - LA ASAMBLEA DE
LAS MUJERES - PLUTO

VERSIÓN DIRECTA DEL GRIEGO


CON INTRODUCCION
DE

ANGEL MA. GARIBAY K.


DE LA ACADEMIA DE LA LENGUA
DE LA ACADEMIA DE LA HISTORIA
PREMIO NACIONAL DE LITERATURA DE 1965

20a. edición

'

EDITORIAL PORRÚA
Av REPUBLICA ARGENTINA 15
MEXICO, zoos
Primera edición en la colección “Sepan cuantos...”, 1967

Copyright © 2003

Todas las características de esta edición son propiedad de


EDITORIAL PORRÚA, SA de CV 2
República Argentina 15 altos, col. Centro, 06020, México DF
www.porrua.com

Los derechos de reproducción, adaptación y representación


teatral quedan reservados

Queda hecho el depósito que marca la ley

ISBN 970-07-6723-x (Rústica)


ISBN 97o_o7-6724-s (Tela)

IMPRESO EN MEXICO
PRINTED IN MEXICO
INTRODUCCION
Presento ahora a los lectores de esta ya famosa biblioteca popu-
lar un intento de versión de la comedia de Aristófanes. Intento digo,
porque eso son todas las versiones, de los textos que fuere, por simi-
lares que las lenguas sean. Jamás acaba el traductor de dar el con-
tenido del original. Y leer a éste en su lengua nativa es aun problema
de comprensión, por las Sutilezas que los extraños no podemos captar
como las entienden los que tienen por propia esa lengua.
Di la versión de toda la tragedia griega. Con fortuna nunca so-
ñada. A1 momento en que- escribo se han hecho cuatro- ediciones de
Esquilo, cuatro de Sófocles y dos de Eurípides. Sumamos los ejempla-
res de todas y tenemos que se han dado a luz cincuenta mil libros
accesibles al estudiante y al hombre sin mucho tiempo ni grandes
estudios. No por vanidad, sino por alabanza del lector doy esta noticia.
Dijo un crítico que no hay nadie casi que se interese por la literatura
griega. Posiblemente él no, pero el hecho de agotarse estas ediciones,
con todo y la imperfección del trabajo de quien las prepara, es dato
revelador. Las compran los estudiantes y los de cultura media. Ya
sabemos que los sabios, o leen los originales, o no leen nada.
Para presentar Aristófanes debemos tener antes varios temas que
trato en esta introducción.

1. LA COMEDIA GRIEGA

Nos dice Aristóteles en su Poética (3-5), que no halló él indicio


de la existencia de la Comedia antes de 400' a 388 a. C. Debemos
cteerle, co-mo tan bien enterado en las cosas de su patria.
Han pensado algunos historiadores de la cultura griega.que fue
una importación cultural de Megara. No imposible es, si tenemos en
cuenta que entre las dos culturas hubo- íntimo enlace.
El nombre proviene, a lo más seguro, del término Koomos. Este
significa: regocijo popular, algazara, festejo ruidoso, y aun diríamos
en México, relajo. De allí pasa al mismo grupo de los que hacen esta
clase de celebraciones, y es perfectamente Sinónimo el vocablo de los
grupillos que llamamos hoy de rebeldes. Se da en especial este nombre
al desfile que se hacía para celebrar a un triunfador en los cer-
tåmcnes deportivos. Y pasó a significar el canto con que se acompañaba
todo este género de esparcimientos populares. Comedia no es más
que canto del Koomos. Un canto popular de juerga, para decirlo en
una palabra.
IX
X ARISTÓFANES._LAS ONCE COMEDIAS

Como era natural, predomina el tono satírico en el sentido de


nuestra palabra, O sea de censura, de burla, de mofa literaria, con sus
residuos de salacidad, como en todos los pueblos acontece, para zahe-
rir y para divertir. Parece que el origen fálico de la comedia tenemos
que hacerlo a un lado. Sedujo a algunos críticos el hecho de que en
las comedias, en especial de Aristófanes, abundan alusiones a temas
enlazados con el sexo, como fácilmente verá el que las lea. Entraba
ciertamente en el plan de la primitiva creación, esta base de procaci-
dad. En las comedias en que resalta daré una nota, pero he sido fiel
a la sentencia contenida, aunque tratando de darle un sentido com-
prensible y cuanto posible es menos vivo, sin restar exactitud al tenor
del original.
Podemos quedarnos con este origen. Se hacen cuadros y mimos y
se llega a la magistral elevación a que llevó este genero Aristófanes,
dando un émulo de la tragedia, aunque en orden divergente.
Claro es que Aristófanes no fue el primer comediógrafo griego. Doy
un breve esquema de la evolución de la comedia.
Un poco artificialmente los historiadores de la literatura helénica se-
ñalan tres etapas: La comedia antigua, la media y la moderna, 0 nueva.
La Comedia Antigua tendría dos formas: una con modalidades de
Sicilia y la otra con modalidades de Atica. La comedia siciliana ape-
nas dejó fragmentos. Por ello se conjetura que no tenía coros, que
se desarrollaba en críticas de orden político- o social. De esta etapa se
mencionan un borroso Formis, un Epicarmes (c. 530-440 a. C.), que
da sátiras contra todo el mundo y que en su modo y estilo no es sino
una variante de los mimos de Herondas y sus similares.
De la forma ática se mencionan como autores primeros a Q11ió--
nides y Magneto, pero Aristóteles mismo declara que sus fechas son
nebulosas. Suidas da la fecha de 486 para el primer triunfo de Quióni-
des. Mucho más oscura es la memoria de Evetes, Euxénides, Milo y
algún otro.
Entre 440-431 competían cinco comedias para alcanzar el premio.
Ya cuando la guerra del Peloponeso se redujo el número a tres. En
las grandes fiestas de Atenas, principalmente las dedicadas a Dióniso,
siempre se estrenaba una pieza nueva y pocos datos hay que den
fundamento a afirmar la reposición de alguna antigua ya representada.
El tema fundamental en las obras de esta etapa era la crítica, viva
y aun sangrienta muchas veces, de los males públicos, en el orden polí-
tico, social y aun ideológico y religioso. En Aristófanes hallaremos
mucho que nos ilustre a este respecto. Aun en comedias que diríamos
predomina la fantasía, hallaremos la sátira, la invectiva y la mordaz
censura. Ejemplo puede ser Las Aves. p
La contextura íntima de la pieza guarda bastante regularidad. En
una edición popular como es ésta, no he querido agravar el texto con
INTRODUCCION xI
las divisiones de la pieza notándolas al margen. Las partes casi nor-
mahnente eran:
Un prólogo introductorio, en que se indica al espectador casi siem-
pre el intento del poeta, en términos más o menos precisos.
Sigue la entrada del Coro, que a veces varía el tiempo de hacerlo.
Es lo que se llama parados.
Viene la discusión o contraste, en donde se da lugar a discutir y
alegar razones en pro y en contra, dado el caso, y que es puesta en
diálogos a veces de lo más dramático del teatro. Esta parte que llaman
âgon, lucha, se daba en versos yámbicos, aunque no siempre. Falta
algunas veces y en otras se duplica, como sucede en Tesmoƒorias, Ca-
balleros y Nubes, de nuestro poeta.
Importante era la par-ábasis. Era p-arte en que el poeta mismo ex-
ponía al auditorio sus intenciones, sus sentimientos y aun se recomen-
daba para el premio. Hacía todo esto mediante el Coro y el que dirigía
el Coro, corifeo o corego. Las más de las veces está desligada del
tema de la comedia y es como un intermedio en que al autor procura
su interés, sea intelectual y social, sea aun económico. Hay comedias
en que se halla muy enlazada con el tema general. Como las Tesmo-
ƒorías y Las Aves.
En la mayoría de las comedias había una tercera parte. Es la serie
de episodios, con muy variados personajes que irrumpen en la escena
y que generalmente vienen a hacer el oficio de chocarreros. Buen ejem-
plo tenemos en Las Aves en que hay todo un desfile de figuras real-
mente grotescas. La habilidad del poeta salva estas interrupciones que
para el gran público deben haber sido una delicia, como suele ser
cn todo tiempo.
Por lo general estas escenas están escritas en versos yámbicos y
llevan interrupciones del Coro. Es una rareza que se intercale en esta
serie de escenas una nueva discusión, como sucede en Las Ranas.
Termina el drama con el éxodo, o sea la salida de los actores, que
cs una escena regocijada, con cantos y exclamaciones.
Los personajes fueron al principio tres, pero más tarde se dejó en
libertad al autor para hacer obrar a los que él quisiera. Lo vemos
en la comedia de Aristófanes en que hay a veces casi en número
excesivo.
A esta primera etapa sigue la que llaman Comedia Media.
Le asignan el período de 400-320 a. C. Y hay autores que total-
mente la suprimen. Ya se señala como pieza de transición El Pluto de
Aristófanes. Los demás poetas de este período artificial que se recuer-
dan son numerosos. Ateneo, cuya vida llega a su medio por el año 200
de Cristo, dice que en esta etapa hubo unos cincuenta y siete come-
diógrafos, que dejaron un acervo de unas ochocientas piezas. Es acaso
exagerada la cifra, pero muestra la fecundidad de esos días.
xn ARIsTó1=ANEs.-LAs ONCE COMEDIAS

Sobre el carácter de esta comedia tenemos el testimonio de Aris-


tóteles que dice que había reformado su modo. Había dejado a un lado
la constante tendencia sexual y buscaba la elevación por el canto cal-
mado. (Etíc. a Nic. lib. IV). Los fragmentos que quedan no hacen muy
segura la afirmación del filósofo. Hallamos aun rasgos obscenos en
varios de ellos. Y los personajes siguen siendo los mismos: mujerzue-
las, delatores, parásitos, glotones, cocineros aparecen, con su oficio de
comer y beber sin cesar, al mismo tiempo que charlan. La irreveren-
cia que hacia los dioses se ve en las comedias de la primera etapa se
recrudece aquí. Y los mitos lo mismo que los númenes, son tomados
como objeto de mofa.
Parece que hay mucho mayor cuidado para pintar la vida real y
ordinaria del ambiente en que el poeta escribe. Pero la poca materia
que nos queda impide hacer un juicio total y absoluto.
Llegamos a la tercera etapa que han llamado Comedia Nueva.
Es naturalmente el efecto de la evolución de la Media. Tenemos su prin-
cipal representante en Menandro, del cual nos llegaron grandes frag-
mentos, al grado de poder reconstruirse tres de sus comedias.
Su curso de vida (342-291 a. C.), lo acerca a nosotros. Presenta
su primera obra en 321 y se le atribuyen unas cien comedias. Tuvo tal
aceptación que aun en 167 eran representadas algunas. Llegaron a ser
representadas en Roma misma. Plauto y Terencio fueron tributarios
de su genio, adaptando, imitando o aprovechando muchos de sus pen-
samientos y aun expresiones en forma literal, naturalmente ya en len-
gua latina.
Notamos ya en él un sentido mucho más filosófico y parece ser
uno de los que mejor estudiaron a Eurípides, en el arte de hacer
comedias, pasando a la vida cómica lo que el gran trágico había hecho
en su modo- y estilo. Un sentido de comprensión y lo que llamaríamos
hoy día universalismo satura su Obra y deja un resabio de dulzura y
paz que vendrá a dar al arte moderno sus resonancias.
Las características de esta tercera etapa en la obra cómica se pue-
den resumir así:
El Coro casi se desliga del resto de la acción. Más bien va for-
mado por un grupo de muchachos alborotadores que irrumpen varias
veces la representación.
Sigue la sátira tradicional contra los personajes de la política y los
filósofos, pero en un grado mucho menor que antes. Los blancos de
esta sátira son más bien los personajes vividores, parásitos y acomo-
daticios. Y aunque se usan nombres de dioses y se hace referencia a
mitos, lo que de esas piezas conocemos hace ver que se refieren mu-
cho más a la vida ordinaria que a la compleja calidad y modos de los
dioses. Estos se van alejando cada vez más de la escena.
INTRODUCCION xm

Se mencionan hasta setenta autores de esta etapa, pero los nom-


bres que predominan son Menandro, Filemón y Difilo.
De Menandro se ha dicho lo suficiente.
Difilo nace por el 340 a. C. Sus comedias se acercan al centenar.
Resta de ellas el nombre de unas sesenta. También este cómico influye
en el teatro latino.
Filemón va del 361 al 262 a. C. Contendió con Menandro y a
veces le arrebató la palma. Mucha parte de su larga vida pasó en
Alejandría y se le atribuyen noventa y siete comedias, de las cuales
sabemos siquiera el título de unas sesenta. Los fragmentos que de estas
sobreviven, en unos dos centenares, no dan base para un juicio pleno
dc su obra. Naturalmente Plauto y Terencio aprovecharon sus crea-
clones.
Una palabra para cerrar este aparte. La influencia de Eurípides
como dramaturgo se advierte en estos últimos creadores de la comedia
griega. Y es doloroso comprobar cuan poco nos ha llegado de la gran-
dcza literaria de la Hélade, a través del naufragio de los siglos y la
obra destructora de los hombres.

2. ARISTOFANES Y SU OBRA

Quedan en la sombra las fechas exactas de su nacimiento y de


su muerte. Para el primero se dan estas: 445, 450 y aun 455 a. C.
Y para la muerte la más probable es 585. Su última obra fue repre-
sentada en 388, pero se sabe que aún escribió otras dos, Kókalo y
Diolosíco, que su hijo cuidó de llevar a la escena.
Era ateniense, de la tribu de Pandión, pero vivió tiempo en Egina
o acaso poseía allí casa y estaba por temporadas en ella. Los adver-
sarios lo tildaron de extranjero.
El número de las comedias que escribió es también discutido, lo
mismo que los nombres de ellas y su autenticidad. Para este estudio
sumario me atengo a los datos de Maurice Platnauer, que enumera las
siguientes, con la indicación del año en que se piensa haber sido
compuestas.
427 a. C. Daítales, que ganó segundo premio. No hay nada de ella.
426. Bdbilonlíos. No se conserva.
El mismo año, Georgoi, o sea, Lobradores. No se conserva.
425. Acarnios, primer premio. Se conserva.
424. Caballeros, primer premio. Se conserva.
423. Las Nubes, tercer premio. Se conserva.
El mismo año, Olkades, que no se tiene.
422. Las Avíspas, segundo premio. Se conserva.
XIV ARISTÓFANES.-LAS ONCE COMEDIAS

421. Eirene, o sea La Paz, segundo premio. La tenemos.


En este período se habla de algunas dudosas, que serían:
Dédalo, Danaides, Niobe y otra versión del Centauro. De ellas hay
mención, algún fragmento acaso o nada.
420. Una segunda versión de La Paz, que no se conoce.
Del mismo año es Geras, que no deja huella.
419 a 412. Anagiro, que no se conserva.
415 a ? Tangenístaí, o sea los que asan, o figuradamente, los que
queman a la gente con sus modales. No se tiene.
414. Las Aves, segundo premio. La tenemos.
Del mismo año- es el Anƒiareo, que no se conserva.
413. Héroes. No se conserva.
412. Mujeres de Lenmos. No se conserva.
411. Lísistrata, que se tiene.
El mismo año, Tesmoƒorias, que se conserva.
410. Tríƒales. No existe.
408. Gerítades, prob. Alegradores. No se conserva.
El mismo año la primera versión de Plato, según algunos.
407. Segunda versión de las Tesmio-ƒorias. No conocida.
405. Las Ranas, primer premio. Se conserva.
405-400. Los Telemeses. No existe.
391. Asamblea de las Mujeres. Se conserva.
399-? Pelargoi, o sea Cígüeñas, no está.
388. Pluto, segunda versión, que es el que se conserva.
387. Díolosíco y Kókalo, que no existen.
Tenemos en esta forma, para cuarenta años de actividad drama-
túrgica, unas treinta piezas que se le pueden atribuir, fuera de las du-
dosas, o dadas en doble versión. De éstas nos han llegado solamente
once. Como quien dice, la tercera parte. Suerte mejor que la que tu-
vieron los trágicos. Como si el mundo mostrara que le agrada más
reír y burlarse que pensar y filosofar. Las once que tenemos a nuestra
disposición son las que van en esta edición nuestra.
La aceptación que tuvo entre sus contemporáneos queda clara con
los premios que se le asignaron. Cuatro veces ganó el primer premio,
tres el segundo y uno el tercero. O sea ocho veces fue galardonado
por su obra. Esta fama sigue a través de los siglos.
El hecho de que Platón introduzca en uno de sus más notables
diálogos un discurso suyo, revela que era un personaje que tomaban
en cuenta los más altos valores de su época. Puede ver este discurso el
lector, si le place en el Símposion, 189 c. y ss. (Ed. Porrúa, S. A.
Colec. “Sepan cuantos. _ .” Núm. 13, pp. 323 y ss.)
De los cristianos bastará citar a Juan Crisóstomo. Acérrimo ene-
migo de las representaciones teatrales, que como nadie pudo pintar
en sus maravillosos discursos, y que, en el juicio sano, eran nocivas, en
INTRoDUccIóN xv
modo especial a la juventud, tenía en las cercanías de su humilde lecho
un ejemplar de Aristófanes que leía con agrado, acaso para contra-
rrestar su ira en la cátedra de la predicación. Hombre austero y recto,
no creyó que la lectura de este comediógrafo fuera medio disolvente.
Lo era el degenerado teatro del siglo en que él vivió. Esta noticia dan
sus biógrafos antiguos.
.luzgar el conjunto de las comedias de Aristófanes es hacer un mal
juego: o sea va parte po-r parte, con innumerables notas y considera-
eiones, o se deja en el silencio tanto y tanto co-mo el poeta ofrece.
Ninguno de los extremos es aceptable. Cabe guardar un medio. Para
edición crítica, sin límites editoriales, podrían llenarse veinte volúme-
nes de notas y consideraciones que sugiere el teatro del gran comedió-
grafo de Atenas. Para una edición popular, que ponga en manos del
estudiante y del lector de poco tiempo al autor griego, bastan con-
sideraciones generales.
El poeta es de una fecundidad asombrosa. Los argumentos que
pone en fundamento de sus obras son variadísimos. Con sólo anali-
iarlos tendríamos un cuadro de las tendencias que iban obrando en
su tiempo. En lo político, en lo social, en lo filosófico y aun en lo
religioso, de aquella religión que se burla de sus númenes, tenemos ma-
terial para mucho.
Y la vida sencilla del pueblo queda igualmente ilustrada a través
de lo que vemos en estas comedias de su gran amigo. Eso fue Aris-
tófanes, un gran amigo del pueblo humilde. El que busca, como hoy
din se afirma, la visión de la vida ambiente, tiene en las obras de nues-
tro poeta datos para reconstruir usos y costumbres. Desde la venta
de objetos en el mercado, y la forma en que eran transfonnados los
que servían de alimento, hasta la misma ciencia de las aves y los peces,
los árboles y las plantas, hallamos datos para reconstruir a Atenas en
el siglo de Aristófanes. Los juegos y las fiestas, las contiendas deporti-
vas, están tan bien dibujadas, como los chismorreos de las viejas. La
vida nocturna, tan atractiva en todo tiempo y lugar para el hombre
común, está perfectamente documentada en estas comedias. Ese desfile
de viejos y muchachos, de pob-res y ricos, de farsantes y embaucado-
res, u opresores del pueblo- y de sus ilusos benefactores, es algo no
igualado sino acaso en Shakespeare. Y es, como documento humano,
de los más valiosos. Hay tipos que vencen a las posteriores creacio-
nes de bufones que intentan hacer reír al espectador.
La misma ciencia en sus alturas halla campo en que distraer sus
ocios. En Las Aves, en unos cuantos versos nos menciona dieciocho
especies de ellas, que han sido cruz de los traductores para su identi-
ficación. Y algo semejante debe decirse de otras regiones del conoci-
miento científico.
XVI ARISTÓFANES.--LAS ONCE COMEDIAS

El estilo y lenguaje por su parte pide un libro. Y no breve, si se


hace con la debida discreción. Varía el estilo, de acuerdo con el ca-
rácter de los personajes que se van introduciendo. Y hay toda una
gama de tonos. Desde el inflado filósofo hasta el más ruin farsante.
Y habla cada uno en su propio modo. Es una de las dificultades de
la versión. Dar el tenor del dicho y darlo en forma comprensiva sin
atenuar el texto. Cosa no fácil y a veces imposible, más si entra en
juego el doble sentido de las palabras. Ejercicio grato, pero arduo es
el hallar la equivalencia entre el giro griego y el castellano, no de
épocas remotas, sino del mismo día de hoy. Si lo intenté, no confío
en haber acertado.
La lengua es otro mar. El poeta acorde con las normas del buen
sentido da a cada personaje el modo de hablar que le corresponde.
En todos los pueblos hay diferencia de expresión entre el funcionario
que da su voto en las asambleas y el pobre vendedor de higos, acei-
tunas o nueces. Trasladar a la escena esta forma de diferenciación
del lenguaje es un acierto para el poeta y los primeros que vieron y
oyeron su drama. Para los de tierras extrañas y lejanas épocas es un
venero de dificultades, que si logran ser superadas, dan mayor com-
prensión de la lengua y de los usos del pueblo que la habla. Esta es
una de las minas más ricas de Aristófanes.
En suma, es dignísimo de estudio en estos diversos aspectos. Y para
el que no quiere hacer estudio, fuente de grata deleitación.
Esta misma consideración de su diversidad hace que la traduc-
ción se haga más difícil. La parte que suele suprimírse por escabrosa
es a veces la más representativa. Tratando de darla con fidelidad, ya lo
dije, he procurado atenuarla en la expresión.
Toca al lector dar su juicio.
ANGEL MA. GARIBAY K.
BIBLIOGRAFIA

Breve y sumaria, como suelo, doy nota de las obras que pueden
ayudar a un estudio más profundo de Aristófanes.

TEXTOS
Colección de Loeb, con versión inglesa. Varias veces impresa.
Edición de la Colección de las Universidades de Francia, Asociación
de G. Budé. Texto y versión francesa de diversos autores. Pa-
rís, 1948 y ss.
Esrunros
1902. Aristophane et l'ancz`enne comédie antique, A. Couat.
1904. Essaí sur la composition des comédies d'Aristhopha'ne, Paul
Mazon.
1906. Aristophavrw et les partis á Athenes, M. Croiset (ed. inglesa en
Loeb, 1909).
1931 Greek Comedy, G. Norwood.
1933 Aristopharnes, G. Murray.
1943 The People oƒ Aristophanes, V. Ehrenberg.
1964 Estudios sobre el Teaitro de la Antigüedad Clásica. Varios. En
Rev. de la Univ. de Madrid. V. XIII. N. 51.

XVII
LOS ACARNIOS
INTRODUGGION

Es la comedia más antigua de Aristófanes que conservamos. Pro-


bablemente antes escribió y presentó al público otras. Dos se mencio-
nun que no dejaron sino restos breves. Los Banqueteanltes, era la pri-
mera, que se dio a concurso en 427 a. C. Al siguiente año da la que
llama Babílorníos. '
Esta tercera se representó en 425 y obtuvo el primer premio. La
entregó a concurso bajo el seudónimo de Calistrato y obtuvo gran
aceptación.
Es una comedia pacifista, como la Paz y Lisistrata. Tiene su pro-
pia temperatura e historia. Comenzaré por el nombre. Sabido es que
los nombres de estas piezas se deben a los colectores y no a los auto-
tes mismos. Aquellos se fundan en circunstancias de la misma co-
media para designarlos. Llaman generalmente los traductores Acarna-
nios, Acarnienses, o sea, en cada caso, moradores de Acarnio, o Acar-
nias. He preferido dejar para título en esta versión el nombre de
Acarnios. Por breve y suficiente, si se toma en cuenta que se da el
nombre por el coro formado por trabajadores de esa región.
Fue Acarnia, o Acarnias el demos más bien poblado de Atica.
Discuten el dato de Tucídides (II, 20, 4), que le asigna nada menos de
tres mil habitantes capaces de servir en el ejército. Es probable que exa-
gcre. 'Hay mucho en favor. Era región bien nutrida, por bien cultivada.
Se daban allí trigo, vides,- olivos, elementos esenciales en la vida de
Grecia por esos días. Y eran los proveedores de carbón, a causa de sus
buenos bosques, que iban acabando sin intervención de nadie, a no
ser la guerra infausta. La cercanía del Monte Parnaso les daba buena
mina. Y la belleza poética de esta montaña legendaria no debe faltas
en su provechosa ayuda el orden económico: daba leña, daba madera,
daba carbón, al menos.
Nada más en regla que fueran éstos los que más se desoontentaban
en las guerras. No querían ir. Perdían su buen pasar y estaban some-
tldos a los rigores del combate. Estos temas aprovecha Aristófanes
para la elaboración y desarrollo de su comedia.
La situación en Grecia era así, al tiempo de representarse esta
pieza. Llevaba seis años la guerra con el Peloponeso. Y en la capital,
Atenas, había desmanes y dos partidos contendían. Uno en favor de
la paz, que es, como siempre, el de los hombres maduros que bus-
cnn la tranquilidad para su trabajo. El partido contrario quería la

1
2 ARISTÓFANES.-LAS ONCE COMEDIAS

guerra. De jóvenes alocados las más de las veces. La causa de la con-


tienda era de orden económico. Se prohibía a los de Megara venir a
vender sus efectos en Atenas. Hubo un hecho privado que agravó las
cosas. Unos muchachos, después de jugar al cótabo y de beber a con-
ciencia, fueron a Megara y robaron a una famosa cortesana, llamada
Simeta. No se quedaron cortos en la vindicta los de Megara y vinieron
a Atenas a robarla a Aspasia dos de sus mejores socias. Fue cuando
Pericles, para apoyar a su amiga y para dar una muestra de su poder,
mandó que se diera el decreto que penaba con la muerte al que viniera
de Megara a vender en Atenas.
En esta situación el poeta cómico urde una bella trama. Exhibe
la tremenda situación de guerra ante la tranquila de paz. Y va tejiendo
episodios en que se dan a conocer las dos tendencias. El siempre ri-
diculiza al partido bélico y, a veces en forma grotesca, hace ver lo que
vale la paz para un pueblo.
Hace situaciones sumamente risibles. Y nos va dando cuadros, con
su tinte salaz y obsceno, como acostumbra, pero de gran efecto- teatral.
Hay que ver y leer con atención el desfile de aquellos que llevan a
vender a sus niñas disfrazadas de cerdas, y de los que andan bus-
cando medios de satisfacer sus instintos en forma cómoda. Hay cua-
dros en que lo ridículo llega al extremo. Y en el texto original hallamos
diálogos que son una delicia por su elaboración. Por ejemplo, el de
casi el fin entre Diceópolis y Lámaco-_ Este se dispone a la guerra;
aquél, al buen vivir en una cena en donde regresará bien acompañado,
en tanto que su contrario va a ir a la frontera entre nieves y hura-
canes, a defender a la patria. La vuelta de uno y de otro, que cierra
el poema, es de dramática emoción. Uno vuelve herido, desalentado y
triste; el otro vuelve, semiebrio, bien acompañado y con la oportuni-
dad de una noche de delicias. El contraste es emotivo en lo que
entraña: la paz da la alegría de vivir; la guerra mata el bien del indi-
viduo y del grupo social. Esta es la tenaz insistencia del coro, que
formado de carboneros de Acarnia, sirve para dar al espectador la voz
del pueblo.
De tiempo en tiempo el poeta hace burla de los trágicos y la escena
en que nos da a Eurípides en la elaboración de sus. tragedias es de
un efecto fuera de ponderación.
Los rasgos sumamente salaces he tratado de dejar en su sentido,
aunque con alguna atenuante para oídos modernos. El que puede lle-
gar a segundos sentidos los capta y el inocente pasa sin riesgo. Sería
necio agregar que no es apta para menores, ahora que los menores nos
enseñan a los viejos. El mensaje de Aristófanes sobre la real valencia
de la paz es para todos los- siglos.
LOS ACARNIOS

ESCENARIO :

La colina más baja de Atenas, al poniente de la Acrópolis, donde se hacía


la reunión popular. Se llamaba el PNIX. Alrededor, tres casas de vecinos,
Dlceópolis, Eurípides y Lámaco. Aparece Diceópolis solitario viendo el
contorno.

PERSONAJES:

DrcEór>oLis.
HERALDO.
ANE1'rEo.
EMBAJADQRES QUE REGRESAN DE PERSIA.
PSEUDARTABAS.
TEoRo.
UNA HIJA DE D1cEói>oL1s.
CoRo DE A_cARN1os.
LA MUJER DE D1cEóPoL1s.
UN Escmvo DE EURÍPIDES.
EURÍPIDES.
LÁMACO.
UN HOMBRE DE MEGARA coN Dos HU/is.
UN INEORMANTE.
UNO DE BEoci,s.
Nrcmco.
UN EscLAvo DE LÁMAco.
UN LABRADOR.
UN PARANINFO.

3
LOS ACARNIOS

DrcEóPo|.is. (Contempla el campo Ya llegarán atrasados empujándosc


vacío y dice:)-¡Cuántas veces mi unos a otros, con el afán de lograr
corazón ha sido remordido por mi los asientos de madera, como si fue-
mismo. ..! ¡Cosas gratas, lo grato, ran un torrente. Y, ¿qué de la paz?
cuán bien poco. Serán cuatro quizá. ¡Nada, ni de los medios para lo-
Pero mis grandes penas, ay cuán- grarla! ¡Es lo último que les impor-
tas. .. como arenas que se remue- ta! ¡Ay ciudad, ay ciudad!
ven en la playa. Vamos a ver, ¿cuá- Y yo siempre soy el primero para
les son los momentos de dicha de asistir a la asamblea y me siento O,
que he podido gozar? ¡Ah, sí la vez repleto de nostalgias. Y allí e¿1___rr1i_D/D
primera, cuando Cleonte echó fuera soledad bostezo, me esperezo, me
os cinco talentos que se había tra- ventoseo, y ya no sé qué hacer.
gado! Yo me deshacía en gozo y des- Me pongo a hacer monitos en el
de entonces tengo un gran afecto a suelo, me estoy arrancando los ve-
los caballeros por haberlo logrado. llos y me pongo a hacer mil razo-
¡Qué dicha para Grecia! namientos.
Pero todo se paga. Otra ocasión ¡Cómo echo mi mirada de retros-
que con ansia esperaba yo nombrar pección a mis campos, yo que tanto
L1 Esquilo en una contienda dramá- amo la paz! Me hostiga la ciudad,
tica, va saliendo un heraldo y dice ansío mi pueblo. Nadie me decía
ll voz en cuello: Teognis mete a su allí nunca: “compra tu carbón”; ni
coro... ¿Se dan cuenta del dolor tu aceite, tu vinagre. Allí no se usa
que me causó esto? compra, sino que todo lo hallaba en
Tuve otro gozo un día. Fue cuan- mi pueblo. ¡Ese compra, compra,
do después de haber cantado Mos- que me comprime el alma!
eo, llegó Dexiteo para cantar una Pero vengo resuelto ahora a gri-
tonada al estilo de los de Beocia. tar, a hacer ruido, a interrumpir a
Y ese mismo año me puse a la los oradores que se pongan a hablar
muerte, y mis ojos se hacían rueda de cosas que no se refieran a la
de angustia con sólo ver que aso- paz.
maba la cabeza de Queris que iba ¡Chitón! ¡Ya van llegando los pri-
u cantar con el estilo ortio. táneos aunque sea a medio día! ¿No
Y eso que entonces aun no acu- lo dije? Todos se abalanzan a los
día a los baños públicos y sufrí co- asientos delanteros, ¿no es así? ¡Qué
mo si usara la potasa. Eso estoy tumulto!
sufriendo cuando miro que está de-
sierta esta región de Pnix, con todo Entra el heraldo dirigiendo a los
y haberse convocado la asamblea concurrentes y tratando de acomo-
del pueblo al despuntar la aurora. darios.
Y están los señores allá en el Ago-
ru. de arriba abajo, charloteando y HERALDO.-¡Pasen adelante, pa-
tratan de escapar como pueden a la sen adelante, lleguen al lugar purifi-
euerda teñida de grana. Y ni siquie- cado!
rn los pritáneos, que rigen y diri- AN1=rrEo.-¿Tomó ya la palabra
gen la asamblea, se han presentado. alguno?
6 ARrs'ró1=ANns.-Las oNcE coMED1As

HERALDO.-¿Quién quiere hablar? EMBAJADOR.-Nos habéis enviado


AN1=1TEo.-¡Yo! ante el gran rey, llevando por gastos
HERALDO.-¿Quién eres tú? de viaje dos dracmas por día, cuan-
AN1=m~:o.-Anfiteo. do era arconte Eutimenes.
HERALDO.-¿Semidiós? ¿qué no D1ceó1>oLrs.-¡Pobres de nuestras
eres hombre? dracmas. . _!
AN1=rrEo.-No. Yo soy un inmor- EMBAJADOR.-¡Y ay, qué duro fue
tal. Aquel Anfiteo fue hijo de Dé- viajar por las llanuras del Caistro!
meter y Triptolemo. De éste nació Bajo las blancas tiendas y en có-
Celeo, el cual casó con Fenerates, modos vehículos en que íbamos ten-
mi abuela, y tuvo esta por hijo a didos caminando, todos deshechos de
Licino y por este último yo resulto cansancio. . .
inmortal. A mí me dan los dioses D1ceóPoL1s.-¡Eso hubiera queri-
el cargo de ir a tratar de la paz do para mí! Yo me pasaba el tiem-
con los lacedemonios y solamente a po guardando la muralla en la co-
mí. Pero, señores míos aunque soy china paja.
inmortal necesito víveres para mi EMBAJADoR._Los que nos hospe-
viaje... y los pritáneos no me dan daban nos obligaban a beber en co-
nada. pas de cristal o de oro un dulcísimo
HERALDO.-¡Vamos, arqueros! vino.
D1cEóPoLIs_-¡Ay, ciudad de Cra-
Intervienen arqueros que hacen de nao, se están mofando de ti los di-
policía y tratan de asir a Anƒiteo. chosos embajadores!
EMBAJADOR.-Es porque los bár-
AN1=m;o.-¡Ah, Tríptolemo y Ce- baros no tienen por hombre sino al
leo, ¿me vais a abandonar? que come y bebe mucho.
D1cEóPoL1s. (Se pone en pie.)-
Señores pritáneos: estáis cometiendo Drciaórous. - ¡Qué novedad...
una injusticia contra la asamblea al eso pensamos de las prostitutas y
hacer que aprisionen a este hombre de los. . . otros!
que nos quiere hacer la paz median- EMBAJADOR.-A los cuatro años
te sus deliberaciones y darnos la po- llegamos a la corte real. El rey no
sibilidad de que colguemos los es- estaba allí. Había salido a hacer sus
cudos. necesidades con todo su ejército. Se
HERALDO.-¡Siéntate y calla! pasó cuatro meses en el Monte Do-
DrcEó¡>oL1s_-¡Nada de eso, por rado.
Apolo, si no me deliberan tocante a Dlc12óPOLIs.-¡Largo es el tiem-
la paz! po, ¿se le habrá cerrado el trasero
HERALDO.-Los embajadores ante ya? Y todo a luna llena.
el rey. _ . EMBAJADOR.-Cuando menos se
Drceópous.-¡El rey a mí, ¿qué? pensaba, regresó a casa. Nos recibió
¡Ya estoy hasta el tope de los em- con fausto. Hizo que nos sirvieran
bajadores con sus modos de pavos bueyes cocidos en su misma piel.
reales y sus payasadas! Diceórous.-¿Cuándo se ha vís-
HERALDO.-¡ Cállate! to eso? ¿Bueyes cocidos en su mis-
mo jugo? ¡Qué jactancias, qué em-
Entran los embajadores vestidos al bustes!
modo de los persas. EMBAJADOR.-Eso sí, por Zeus,
que un día mandó a la mesa un
D1cEó1>oL1s.-¡Malhaya! ¡Por Ec- pájaro bien preparado, y era tres ve-
batana, qué trapitos, eh! ces más grande que Cleónimo. Lo
llamaban el engañador.
Un embajador llega ante el grupo y D1cEó1›oL1s._El engañado eres
contoneándose, dice: tú, cuando te dan tus dos dracmas.
Los AcARNros 7
EMBAJADOR.-Pero ahora estamos cate. Yo solo le voy a hacer su inte-
aqui. Y traemos a Pseudartabas, el rrogatorio.
ajo del rey, nos dicen. (A Pseudartabas.) Andale, a mí
Dicnóvous.-¡Un cuervo se lo háblame discreto delante de éste,
quitara y lo mismo que el tuyo, oh (señala su miembro), que si no,
embajador! te pongo como púrpura de Sardes.
HERALDO.-¡El ojo del Rey llega! ¿Manda o no manda el rey su oro?
DrcEóPoL1s.-¡Que se lo saquen ¿No, eh? Entonces nos engañaron
al rey y también al embajador! De de medio a medio los embajadores.
ego se encargue un cuervo. ¡Huhum! Me da mala espina: estos
HERALDO. (Anuncìando)-¡El Ojo hombres están haciendo las mismas
del Rey! señas que hacemos en Grecia! ¡A
poco son de aquí! ¡Claro, ya reco-
Entra un personaje vestido de per- nozco a uno de los eunucos. ._ es
ra, con dos eunucos que lo escoltan. el famoso Clistenes, el hijo de Siber-
Lleva un gran ojo en la mlítad de cio... Oh descarado intento de un
la /renfe. trasero rasurado. . . Y trae su barba.
¡Vaya! ¡Mono infeliz a donde lle-
Diciaópous. _ ¡Heraclés podero- gas, a parecer un eunuco, con la
sn! ¡I-Iombre, por los dioses, ese ojo cadera roma! ¿Quién es el otro? ¡Ah,
tuyo es todo un ojo de navío! ¿Es- ya. . .! ¿no será Estratón?
tás viendo de salvar un cabo, o bus- HERALDO.-Calla y siéntate. El
em dónde detener la nave? Y esa Ojo del Rey va a ir a la invitación
tira de agujeros que tienes en torno de la asamblea del Pritáneo.
del ojo no es sino la que sostiene Drceópous. _ ¿No basta para
los remos. _ . ahorcarse uno? ¿Qué pito toco aquí?
EMBAJADOR.-Vamos pues, favor Eso es el Pritáneo, albergue de su-
de dar a conocer tu comisión ante jetos como éstos. ...Pero, ya estoy
los atenienses, tal como te la confió pensando ejecutar un hecho grande
el rey. y temeroso. ¿Dónde andará mi An-
PsEnDARrABAs.-I artamane xar- fiteo?
xas apiaona satra. ANr~*1'rEo.-Aquí estoy presente.
EMBAJADOR. (A Díeeópolis.) _ D1c1zó1=oL1s.-Para mí solo y con
¿Entiendes lo que dice? estas ocho dracmas arréglame una
DrcEó1›oL1s.-¡Por Apolo, que no! tregua con los lacedemonios. Y eso
EMBAJADOR. (Al cuerpo de la para mi persona, para mis hijitos
ftmmblea.)-Dice que el rey va a y para mi mujercita. Y ustedes (a
enviar oro para ustedes. (A Pseudar- los del -Pritáneo), sigan, sigan man-
tabas): Di con claridad y con cui- dando sus legaciones sin resultado.
dado eso de oro. HERALDO.-Que entre Teoro el
PsEUDAR"rABAs.-No recibirás oro, enviado a Sitalco.
jonio trasero ansioso. .. Teono.-Estoy aquí.
Diceópous. _- ¡Ay, demonio... Drceórous.-¡Otro farsante jac-
qué claro habla ahora! tancioso ahora!
EMBAJADOR.-¿Qué dijo, pues? TBoRo.--No hubiéramos durado
l)1cEó1>ous.-¿Qué? Que los jo- tanto en Tracia. . .
nios son punta de gente ávida de Drceóvous.-Si no hubieras co-
que la trabajen por detrás. Muy ton- brado tanto sueldo. . _
tos. si tienen esperanzas de recibir Tnono.-. . .pero cayó tanta nie-
oro de los bárbaros. .. ve que Tracia entera quedó cubierta
EMBAJADOR.-¡No, señor, no dijo y además los ríos se helaron.
eno! Dijo que son fanegas de oro. D1cnó1>oL1s.-Era el tiempo pre-
Drciaóvous.-¿Fanegas? ¿Cuáles? ciso en que Teognis entró al con-
¡Tú sí que estás chiflado! Pero, sá- curso de comedias.
8 ARISTÓFANES.--LAS ONCE COMEDIAS

TeoRo._Ese largo tiempo nos pu- les digo que hay un mal presagio:
simos a beber con Sitalco. Y de ve- me cayó una gota de agua.
ras que se mostraba muy amigo de HERALDo._Se ruega a los tracios
los atenienses y era tan amante vues- que se retiren y que comparezcan
tro que escribía en las paredes: “lin- mañana. Los señores pritáneos de-
dos atenienses”. Y su hijo, al cual claran que se levanta la sesión.
dimos ciudadanía en Atenas, estaba
ansioso de comer salchichas de las Van saliendo lentamente los tra-
que se usan en 'la fiesta de la Apa- cios y los miembros de la asamblea.
turias. Y estaba siempre rogandò a Queda solo Diceópolís.
su padre que ayudara a su patria.
Este, mientras bebía, hacía su jura- Drcizópous. _ ¡Ay infeliz de
mento de venir a socorrernos con un mí. . . de qué pastelito de ajos me he
ejército tan numeroso que los ate- perdido! ¡Ah, pero calle! Ya regresa
nienses al verlo tendrían que excla- Anfiteo de los lacedemonios. ¡Salve,
mar: ¡Ay, que nuberío de langos- Anfiteo!
tas aparece hacia acá! ANFrreo. (Entrando) _ Nada de
DIcEóPoL1s._¡Me lleve la desgra- salve, salve... deja que me refocile
cia si comprendo algo. De eso que de esta carrera. Tuve que echar a
dices, sólo admito lo de las lan- toda pierna para escabullirme de los
gostas. de Acarnia.
TeoRo._A1 que os envía ahora DrcEóPOL1s._¿Qué pasó?
es al pueblo más guerrero de Tracia. AN1=ITEo._Venía yo para acá tra-
DrcEó1=oL1s._Esto ya me suena yendo las treguas, y a toda marcha.
discreto. Pero me la olieron unos viejos de
HERALDo._Vengan acá los tracios Acarnia, de esa gente sin entrañas,
que trajo Teoro. un roble por pecho, de dura corteza,
DrcEó1>oL1s._¿Qué desgracia es vaya, gente que estuvo en Maratón
esta? y que no se dobla, y muy suspica-
TEoRo._Es el ejército de los odo- ces. Y, que me ven y comienzan a
mantes. gritar:
¡Ay, maldito ya vienes con algu-
D1cEóPoL1s._¿De cuáles odoman- na tregua cuando acaban de destro-
tes? Dímelo. ¿Quiénes son ésos? zar nuestros viñedos! Y comienzan
¿Quién les ha recortado su capotito? a echar piedras en sus mantos para
TEoRo._Si se les pagan dos drac- perseguirme. Y yo que corro huyen-
mas de sueldo son capaces de hacer do, y ellos que corren tras de mí ape-
trizas con sus escudos a la Beocia dreando, dando grandes gritos.
entera. D1cEóPoLrs._Deja que sigan gri-
Drceóvous. _ ¿Dos dracmas a tando. Bueno, ¿qué tregua me traes?
ésos? ¿a esos circuncidados? No les AN1=1rEo._¡Claro que sí! Tienes
quedará a los habitantes de Treno tres propuestas, para escoger a gus-
sino llamarlos salvadores de la ciu- to. Esta es para cinco años. Andale,
dad. ¡Ah, pero me han robado mi saboréala.
costal de ajos estos odomantes... DIcEóPoL1s._¡Fuchi!
me lleva la trampa! ¡Mis ajos, por ANFmao._¿Qué fue?
favor... luego, luego! DicEó'PoL1s. _ ¡No me cae
TEoRo._No te acerques a ellos. bien... me huele a brea para los
¿No ves que han comido ajos? navíos!
DrcEó1=ous._¡Esto sufren, pritá- ANHTEO. _ Vaya, saborea esta
neos, que me suceda en mi propia otra, que es para diez años. Tómala.
tierra, y de parte de bárbaros! Yo D1cEóPo1.Is._Tampoco ésta. Me
me opongo a que siga la sesión para huele a embajadores que van y vie-
tratar de la paga de los tracios. Yo nen por las ciudades, de muy mal
Los AcARNros 9

Qflbor por cierto, y se quejan a la Voy a ir en pos de ellos y les


Böntinua de que los aliados son len- clavaré en el costado una flecha de
tos y morosos. duro junco, que se meta hasta la
ANi=1rEo._Aquí tienes esta otra base, y así no vendrán a hacer des-
guru treinta_años. De paz total so- trozos en mis viñedos.
re mar y tierra. CoRu=eo._Habrá que buscar a
DrcEóPoL1s._¡Esa sí, por Dióni- ese hombre y llevarlo hasta Palena.
so, esta sí que me huele a néctar a No importa andar mar y tierra, con
amhrosía! ¡Qué gusto no tener que tal que lo descubramos. Eso sí, yo
estar pensando en los bastimentos de no me aguanto: si lo veo, lo ape-
Vitualla y munición para cada tres dreo.
dins. Drceóeous. (Dentro) _ ¡Calladi-
(Bebe un poco de la botíja.) Ya tos, calladitos!
en la boca me dice: Vete a don- CORIFEO._¡Todos callen! ¿Seño-
de quieras. ¡Claro, le tomo el falso res, no lo oyeron? Es una invitación
y me la bebo toda, a la salud de al silencio. Ese es el que vamos bus-
los de Acarnia! Y para darme gus- cando. Aquí todo, a un lado y otro
lu, ya sin temor de guerra, me voy y hay que estar en espera. Va a salir
3 celebrar las fiestas dionisíacas a ese hombre a ofrecer su sacrificio.
los campos. DICEÓPOLIS. (Sale con una olla y
/\NFtrEo._Pues yo me voy a es- su mujer y sus hijas. Por delante van
conder de los de Acarnia. (Sale.) dos esclavos, uno de los cuales por
ta un gran ƒalo de cuero. )_Silencio, 2
Llega el coro formado de carbone- silencio. Pase adelante la canéfora.W \
ros de Acarnia. Que Xantias ponga muy bien ergui- uf*

do el faio. Deja aquí tú, hija, el ces-
Coiureo. Esraora. _ ¡Todo el tillo y vamos a ofrecer las primicias És Q

mundo por aquí, hay que perseguir a del sacrificio. 3*@ fla


_°7_

esc hombre! Pregunta por dónde va “Jr


Q todos los pasajeros. La ciudad tie- La Niña, que pone delante la Q
ne interés en localizar al hombre. canastilla' :3
9\5¿¡¬,›
3Q.çšl
¿¡\›-<*Ã/
Ese que viene trayendo sus tratadi-
tms. Díganmelo, por favor... por Mamá, déjame la cuchara, que
qué rumbo tomó ése. voy a ver si está bien el pastel.
CoR0._¡Se escapó, se escabulló, DrcEóPoL1s._Va todo en regla.
no hay huella de ese sujeto! ¡Ay in- ¡Señor Dióniso: que sea a tus ojos
feliz, por mis años! Ya no es el grato el cortejo y el sacrificio. Los
tiempo pasado, cuando yo joven a ordeno para ti, unido a _todos los
Fuulo emulaba en su carrera... y míos. Concédeme, oh señor, que pue-
ahora pudo este portatreguas esca- da yo celebrar las dionisíacas, allá en
parse de mi mano. Entonces sí no los campos. Ya sin cargos militares.
pudiera, con toda su agilidad. ya en muy sabrosa paz. Esa paz que
(ïoRn=Eo: ANr1srRo1=A._Hoy ya he pactado por una tregua de trein-
110: mis piernas fallan y se escapa ta años.
el facineroso. Pero vamos a seguir- ¡Anda, hija mía. pon allí tu ca-
lu. Lacretides está viejo, pero puede nastilla y vamos a seguir el ritual.
nun obrar. ¡A seguirlo: que no hu-
yu! ¡Por Zeus, por todos los dioses, La Niña deja la canastilla y dice:
éste no puede escapar del poder de
los de Acarnia! NIÑ/\._Dame, madre, la cuchara
CORo._Pactó con los enemigos para que yo derrame la salsa sobre
una tregua. Esos, que no puedo ver, la torta.
con mis campos desbastados. Los D1cnói=oLrs._Bien está ya todo.
vinieron a arruinar. ¡Oh Dióniso soberano: séate grata
10 ARISTÓI-7ANES._LAS ONCE COMEDIAS

esta comitiva que yo voy guiando y Cono: Es'"rRoFA._¡Es a ti a quien'


el sacrificio que voy a ofrecer con quebramos, con mil golpes en la ca-
todos los de mi casa. Concede que beza, pelado infeliz!
pueda yo, sin cuidados militares, ce- D1cEó1>oL1s._¿Pero a mí, por qué
lebrar las fiestas tuyas en los cam- razón, oh señores venerables de
pos y que esta tregua de treinta años Acarnía?
me traiga felicidad! CoRo._¡Todavía nos lo pregun-
Vamos, hija mía, lleva la canasti- tas, desvergonzado, patán, que haces
lla en forma graciosa, pues graciosa traición a la patria. ._ Con que tú
eres. Ve con los ojos bajos, como pactaste tregua y ahora te me que-
si estuvieras comiendo algo agrio. das viendo!
Feliz sea quien contigo case y te DIcEóPoLrs._¿Saben por qué lo
haga dueña de gatitos. . . y ellos po- hice yo? Háganme favor de oír.
drán contigo captar al viento al na- CoRo._¡Nada de oírte! Vas a mo-
cer el día. Camina y ve con cui- rir. Te mataremos a pedradas.
dado, no haya alguno que te robe D1cEó1>oLIs._No obren antes de
tus joyas de oro. oír. Les voy a exponer el hecho, mis
Y tú, Xantias, con esmero unido respetables señores.
al otro, lleven el falo en pos de la CoRo._¡No lo voy a tolerar: no
canéfora. Yo seguiré detrás cantan- me digas más palabras! Te aborrez-
do el himno fálico. Y en cuanto a co más que a Cleonte, a quien quie-
ti, mujer mía, contempla desde la ro desollar para hacer unas sanda-
terraza. ¡Adelante! lias cual usan los caballeros.
¡Oh, Falo consocio de Baco, el CoR1FEo._Yo por mi parte, tam-
más alegre invitado, el que ronda poco habré de oír tus alegatos. Te
por las noches, y aun le gustan los has atrevido a ir a tratar con
muchachos! Han pasado cinco años lacedemonios y ahora verás tu cas-
y al fin retorno a mi hogar, con el tigo.
alma llena de gozo, porque vi ya DrcEó1>oL1s._Señores venerables,
realizada una tregua para mí, libre dejemos en paz a los lacedemonios.
de penas y de Lámaco! Yo voy a dar la razón de la tregua
¡Ayay, qué sabroso sabe, oh dul- que pacté y las raz_ones que tuve.
ce y potente Falo, sorprender en la CORIFEO._Aún puedes hablar así
carrera a una linda leñadora, escla- después de haber pactado con gente
va de Estrimodoro, Tatra, que re- que en nada tiene altares, bue-na fe y
gresa de Feleo, y echarle el brazo juramentos, y para la que no hay
debajo y gozar de sus encantos! cosa sagrada en el mundo.
Y si tú quieres, oh Falo, beber D1cEóPous._Sé yo bien que los
en nuestra compañía, mañana po- lacedemonios, a los cuales no pode-
drías comer un buen platillo de cru- mos ver, no son la causa primaria
da y festejarías la paz, y yo colgaría de nuestras desgracias.
mi escudo. CORIFEo._¿No de todas, desdi-
chado? ¿Eso te atreves a decir, al
Va llegando el cortejo de la anterior frente de nosotros? Basta para que
escena. El coro se esconde. acabe yo contigo.
DrcEó1>ous._No de todas, no de
CORlFEO._¡Ese, ése es, ése! ¡Dale todas, y ahora les voy a decir. En
dale, dale. dale! ¡Hiere, hiere al in- muchos casos ellos han tenido que
feliz! ¿Pegas o no pegas, qué? tolerar muchas injusticias.
D1ceó1>oLrs. (Se va escudando con CORI1=eo._Eso que dices es sin
su olla.)-_¡Heraclés, quién es ése? medida y terrible de oír. Tengo el
¡No me vayan a quebrar mi olla! corazón deshecho. Y es que tú te
atreves, malvado, a defender a los
Entran la canéƒora y dos esclavos. enemigos.
Los AcARNros 1
jysïo ¿F muàüg solar! el qa/e J! refrito fa N,
D|cEói>oLrs._Y, ¿si digo la ver- Cono. _ Habla ahora, háblanos
Éãd? Y, ¿si el pueblo me la aprueba? claro. Dinos luego lo que piensas,
flejcn que hable, que prometo hacer- pero que sea pronto. Estás vendido
lu como si tuviera la cabeza en 1 a los lacedemonios. .. pero ese cos-
orilla del tajón. tal yo nunca, nunca lo he de aban-
L.`oR11=eo._¡Señores míos, qué es- donar.
peramos para acabarlo a pedradas? Diceórous. _ Por principio de
Y luego habrá que rasparlo hasta cuentas, echen sus piedras al suelo.
tefiirlo de púrpura. CoRn=Eo._Ya te obedecen y tú
DiceóPoL1s._¿Qué furor los ha deja a un lado ese machete.
invadido? ¿Qué negro tizón los que- D1cEóPoL1s._Vamos a ver si es
ñtu? ¿No me oyen? ¿Es digno de cierto. No hayan quedado escondi-
gente de Acarnia no oírme? das en hueco de los mantos.
(`oRrFEo._¡No queremos oír eso! CoRn=Eo._Todas cayeron en tie-
t)icEóPoL1s._Están obrando muy rra. ¿Ves cómo sacudo el manto?
mui conmigo. Vamos ahora, sin reticencias. De-
t`oR1FEo._¡Reviente yo si te oigo! ja el machete también. Ya ves que
l)icEó1>oLIs._De ningún modo, doy vuelta y vuelta y sacudo mi
Bcurnios. manto.
(`oRn=Eo._Tú vas a morir al Drceórous. _ Todos alzarán la
punto. voz y poco faltará para que se aca-
ben los carbones del Parneto y eso
l)|cEóPous._También les daré sucederá tan solo por el descuido
mi mordida. En pago de esa muer- de sus habitantes. Lleno de miedo,
le, han de morir seres amados de el costal me deja un sello de polvo
ustedes. Y en verdad los más ama- negro. Cual si fuera un calamar al
dos.
que van persiguiendo.
Tengo yo mis rehenes dentro de Cosa tremenda es tener que tra-
parte de ustedes y los voy a de- tar con gente que tiene poco domi-
goiiar. (Se va.) nio de sí misma. Sólo piensa en
CoRrFEo._Señores de mi barria- apedrear y lanzar gritos furiosos
da. ¿qué les parece este aviso? ¡A Nada quiere oír de lo que se le dice,
nosotros los acarnios! ¿Tiene acaso si es contra de sus prejuicios. Y yo
un niñito de nosotros en su casa re- va les prometí, que hablo con la ca-
servado? Y, si no, ¿por qué tanta beza en el filo del tajón, y sigo con
seguridad? toda mi vida, porque le tengo cariño.
l)icEór›oLIs. (Regresa con un saco Cono: EsrRoFA._Ya que estás
de carbón y un macl1ete.)_¡I-Iora, hablando siempre de tu dichoso ta-
piedras acá! Luego acabo yo con jo, ¿por qué no lo traes y pones en
esto. Ya veré en breves momentos él la cabeza? Anda, atrevido, declara
qué cariño tienen ustedes al carbón. qué es eso grande que aportas. Me
(`oRn=Eo._¡Ay, perdidos estamos! está comiendo el deseo de saber qué
Fm: costal es de mi barrio. ¡No le traes en el alma. Pero tú pusiste la
des, no, por favor, lo vas a desba- norma: que se traiga luego el tajo
futur! y ya, en él, podrás hablar.
i)1cEó1›oLrs. ANr1s1-ROPA. _ Que Drcnórous. (Entra y vuelve con
lo mato, sépanlo. Y nada le hace un tajo que coloca en el centro del
que griten. Yo tampoco quiero oír. escenarz'o.)_Aquí está, véanlo bien.
C`0R0._¿Matarás al compañero Y el que va a hablar es un hombre
de nuestra vida? ¿A ese amante del tan chiquito como él. No crean que
eurbonero? tome yo escudo, por Zeus que no,
D|cEóPoL1s._Yo no soy ahora, para hablar en favor de los lacede-
Split ustedes. No me quieren escu- monios. Yo diré lo que a mí me
e ur. parece.
12 ARrs'róFANEs._1.As oNc1a coM1an1As

Y no crean que no tengo miedo. Diciaóvous. _ ¡Tres veces feli


Es que conozco a los campesinos. Eurípides, que criados tan sabios tie
Basta que venga alguno y eche ala- ne! Dile que venga.
banzas a su ciudad y a ellos mis- CR1ADo._Eso no se va a pod 2-_ _A_&;_._ _
mos, aunque sea un farsante adula- D1cEó1>oL1s._Sea lo que fuere, 04-› \
dor que dice tontería y media, y ya llámalo, que si no, yo toco la puerta.
los campesinos quedan embobados,
sin darse cuenta de que éste les está Llega a la puerta y toca:
haciendo mil chapucerías. Eurípides, Euripiditos, óyeme.
También conozco el modo de los si eres capaz de oír a alguien algu _L_'
_ _-4.
viejos. No tienen más mira que dar .`
na vez. Yo te busco, yo soy Diceo-l
fallos de condenación contra quien polis, el de Colides, ése soy yo. l
sea. Eunívrnias. (Dentro)-No estoyj
Sé muy bien a qué atenerme, cuan- de vago. j
do recuerdo lo que me hizo Cleonte, D1cEó1>oL1s._Toma una maqui-'¡
por mi comedia del año anterior. nita de ésas que usas en el teatro.l
Me llevó ante el consejo y me llenó Eunírxnns. _ Es imposible del
de dicterios. Lleno de mentiras, me todo.
cubrió de calumnias. Era todo un río D1cEór>oI.1s._Pues, de todos mo-
Ciclóboro, por su boca maldiciente, dos, ven.
y poco faltó para que me arrastrara EURíPn>Es._Bueno, tomaré la má-
con sus deyecciones posteriores... quina, pero no estoy ocioso para
Pero, ahora, favor de dejar que bajar.
me vista de un traje que excite y D1cEóroL1s._¡Eurípides!
mueva la compasión. EURíP1DEs._¿Para qué tanto gri-
Cono: ANr1sTRo1=A._¿Qué tram- tar?
pa estarás urdiendo y qué en esta D1cEóPoL1s._Es que tu compones
dilación? Dame el casco que te pres- tus tragedias con los pies en el ai-
ta Jerónimo, con su negra pelam- re. _ _ y bien podías componerlas po-
bre, cual si fuera en sus marañas un niendo los pies en el suelo. ¡No me
casco traído del Hades. Puedes abrir llama la atención que tus personajes
en seguida las patrañas de Sísifo: anden cojos...i .Y, ¿esas hilachas
cuando comience el debate no hay que llevas puestas? ¡No me llama la
medio de demorarlo. atención que tus personajes sean
D1cEór›oLrs._Estamos a tiempo. mendigos! Yo hincado en tierra te
Voy a buscar un atrevido, voy a pro- ruego: Préstame unas hilachitas de
curar a Eurípides. esas de un drama pasado de moda.
Voy a decir en el coro un discurso
(Llega a la puerta de Eurípides y largo, y si no sé declamar me ma-
se pone a tocar.) tan.
EURÍPn>Es._¿Qué ropa te daré?
¡Paje, paje! ¿La que llevaba Eneo, viejo sin for-
CR1ADo._¿Quién es? tuna, cuando se lanzó al combate?
D1CEói>0I.IS._¿Está Eurípides en D1cEóPoLIs._¡Esas no, otras más
casa? deshechas.
CR1ADo._Está y no está. Si es EURí1>1nEs._¿Las de Fénix el cie-
que puedes entenderlo. go?
D1cEóPoL1s._¿Puede y no puede D1cEóPoL1s._¡No, las de Fénix
estar dentro? no: hay otro más infeliz!
CRrADo._Muy bien, mi señor an- EURÍP1DEs._¿Qué hilachas me pi-
ciano. Su mente anda vagando en de éste? ¿Quisieras las del mendigo
busca de versitos. Y no está porque Filoctetes?
sus pies están dando patadas al aire. D1cEói>oLis._Ni ésas. sino las de
Está componiendo una tragedia. otro más infeliz, más infeliz.
Los AcARNros 13
EURÍPIDES.-Tal vez el manto ras- EURíPiDEs.-¡Ya estoy bien fasti-
gado que llevaba el cojo Belerofonte, diado. . . aléjate de aquí!
que tienes a tu presencia. . . D1cEóPoL1s.-¡Ay que seas tan
D1cEóPoL1s.-No las de Belero- feliz como lo fue tu madre!
fonte. Son las del que era más cojo, Euxirrmas.-¡Lárgate, por favor!
más terco, charlatán insufrible. D1cEó1>oL1s.-¡Eso no! Una sola
EURÍHDES.-¡Ya caigo en cuenta: cosa más. . . una ollita desportilladal
Télefo el de Misia! EURÍPIDES.-¡Que el diablo te lle-
D1cEo1>oL1s.-Ese mismo. Daca el ve. _ .! Ten y vete. Ya estás aquí de
munto andrajoso de Télefo. Por allí más.
están sobre las hilachas de Tiestes Diceórous.-No me voy, ve tú
0 las de Ino. mismo, por Zeus, que mal estás ha-
EURÍPIDES.-Muchacho, dale los ciendo... Ay, dulcísimo Eurípides,
haranos de Télefo. Esos son. Tóma- una cosita más... dame un calde-
|t›S ya. rito bien tapado con una esponja.
D1cEór›o1.1s. (Abre el manto y ha- EURÍPIDES.-¡Me estás robando
n' que se vean los muchos agujeros mi tragedia entera! Toma y lárgate.
que tiene.)-¡Ah, Zeus, que todo mi- D1cEór›oL1s.--Ya me voy. Pero,
rus con penetrante mirada y desde ¿qué harél Me faltó algo y sin ello
las alturas todas las cosas adviertes, perezco. Oyeme, dulce Eurípides, y
deja que yo me vista esta ropa que dame lo que te pido: ya no volveré
mueve a compasión! Eurípides, por más: Dame unas hojas de verdura
favor. Ya que me diste esta capa, para el fondo de mi cesta.
dame también para cubrir mi cabeza EuRír›1DEs.-Tú me quieres ma-
aquella mitrita misia. Es que yo tar. Ahí-tienes. ¡Adiós mis dramas!
quiero siempre parecer un mendigo: Drceópous.-Ya no pido más;
que sea yo lo que soy y no que me me voy. Veo que soy inoportuno y
parezca. no me acabo de dar cuenta de que
Los espectadores me van a cono- soy odioso a los reyes. ¡Ah, pero. ..
cer, pero el coro que va a oír mis he olvidado lo más importante, lo
ulegatosf.. va a ser tan estúpido que más necesito, de lo que depen-
que se trague mis palabritas necias. de mi vida. . .!
EURÍPIDES.-Te doy todo, que Oyeme, Euripiditos dulcísimo y
eres de sutil genio y de aladas ideas. queridísimo. ¡muérame yo si te sigo
Drcizóvous. (Se acomoda la mi- importunando! Pero una sola cosa:
tra.)-¡Sea dichoso yo. -Télefo ten- dame unas hojitas de aquella cole-
ga la fortuna que yo estoy pensan- cita que te dejó en herencia tu ma-
do! Y ahora, yo, ¿cómo llenarme de dre.
bellas expresiones? ...Ah, me faltó EURÍPIDES. _ ¡Malvado! Mucha-
algo: un bastón de mendigo! cho, cierra la puerta.
EURÍPIDES.-Tómalo ya y deja Diceórous. (Solo.)-¡Ay de mí
esos pórticos de piedra. que me voy, y no llevo las hojas de
D1cEór›oL1s.-¡Ah, corazón, me la col!
miras alejado de esta mansión, cuan- Y, ¿no sabes, alma mía, qué lu-
do aún me hacen falta mil acceso- cha tan tremenda vas a tener que
rios más! No tengo que cansarme. afrontar, ahora que intentes hablar
A pedir, a rogar y a conseguir lo en favor de los lacedemonios? ¡Ani-
que yo quiero... Eurípides, dame mo, hay que ir resuelto, alma mía!
un armazoncito quemado por las Esta es la línea de combate. ¿Por
lámparas. c qué te detienes? ¿No te has llenado
EURÍPIDES.-¿Para qué, miserable? del espíritu de Eurípides? ¡Vamos,
¿de qué te sirve eso? corazón mío, animosamente, ponte
Diciaórous.-¡Claro que para na- al trabajo. Deja que te corten la ca-
da. pero quiero tenerlo! beza, con tal de que digas todo lo
14 AR1sTó1=ANEs.-Las ONCE coME1>1As

que intentas decir. ¡Valiente y atre- un lechoncito tierno, o una ristra de


vido, adelante! Se regocija mi co- ajos, o panecillos de sal, y comen-
razón. zaban a gritar: Eso viene de Mega-
ra. Y lo arrebataban y lo vendían
Llega al tajón y hace ademán de por su cuenta. Mal como es, era
poner la cabeza. menor. No salía de casa. Viene lo
grave. Unos muchachos, después de
Cono. _ ¿Qué estás haciendo? haber estado jugando el cótabo y
¿Qué vas a decir? Eres un hombre haber bebido hasta embriagarse, se
necio y sin entrañas, ya que pones lanzaron a Megara y se robaron a la
tu cabeza como garantía para ha- ramera Simeta. Y a su vez los de
blar con la ciudad. Tú solo contra Megara, irritados y llenos de enco-
todos. :Atrevido es el hombre! Vaya, no, vinieron a robarle a Aspasia
habla y di lo que tengas en tu pe- dos mujercillas. ¡Y comenzó la gue-
cho. rra por tres mujeres de la vida ai-
D1cEóPo1.is.--Señores espectado- rada! ¡Toda Grecia en llamas por
res, si no se me disgustan, de que tres daifas!-vmemzebo-â
ante los atenienses hable un pobre Vino después lo otro: Pericles,
mendigo. .. voy a hablar a la ciu- que se sentía como un dios del Olim-
dad en una comedia, porque la co- po, echó rayos y centellas y dejó
media es también vehículo de ver- que resonara su trueno. Echó a per-
dades. Nada diré que ofenda, sólo der en un turbión a toda Grecia,
cosas muy justas. Y no tengo temor dando leyes que, como canta la
de las calumnias de Cleonte, que canción:
dice que hablo ante extraños. No hay “Fuera Megarenses todos de esta
extraños ahora. Es ahora el concurso [tierra y su mercado,
en el Leneo y todos los extranjeros de la mar y el mundo entero.”
andan por allá. No han venido si- Los de Megara qué habían de ha-
quiera los que traen el tributo. No cer. Comenzaron a sufrir hambre, y
han llegado a la ciudad los aliados luego fueron a rogar a los de Lace-
de fuera, estamos solos pues, libres demonia que intervinieran para que
de polvo y paja, porque la paja son se levantara el decreto de no venir
los advenedizos. a Atenas por causa de las mujerci-
Pues bien, yo aborrezco con toda llas aquellas.
mi alma a los lacedemonios. ¡Que ¿Qué respondimos nosotros? Que
Poseidón, dueño del Tenares, haga no y que no, aunque rogaron mu-
que se vuelvan polvo sus ciudades, cho.
porque también a mí me arrasaron Y allí comenzó el resonar de los
mis viñedos! escudos. No faltará quien diga:
Y con todo eso, ¿sólo hay ami- “`¿No convenía? -_ Entonces, ¿qué
gos aquí, o no? es lo que convenía?”
¿Hay motivo para acusar a los Vamos al caso. Supongan que un
lacedemonios de nuestras desgra- lacedemonio se va en una nave y se
gracias? encuentra un perrito en la isla de
Algunos sujetos de nosotros -no Serifios y lo quiere vender. ¿Esta-
digo de la ciudad entera; nótenlo rían ustedes “tranquilos en su cuar-
bien, no hablo de toda la ciudad- to: lo que nunca conviene”?
unos infelicillos, gente sin tino ni No lo creo así. Hubieran ustedes
gracia y más bien pervertidas, gente equipado para travesía por los ma-
de advenedizos y acaso de extranje- res unas trescientas naves, y toda la
ros, comenzaron a denunciar contra- ciudad se hubiera llenado de gritos
bando de los de' Megara. Apenas de soldados en tumulto, de electo-
veían una mantilla de lana de aquella res de los trierarcas, de los que pa-
región, o un melón, una liebrecita, o gan los impuestos. Y se hubiera do-
Los Acaimios 15

fado todas las estatuas de Palas. Allá Aparece Lâmaco con la figura que
en el pórtico donde se vende el gra- se ha dicho.
no haría un escándalo tremendo la
multitud mientras se mide el trigo, LÁMACO.-¿De dónde esta ruido-
y por todas partes veríamos odres sa algarabía guerrera que llegó a
en venta y correas para amarrar los mis oídos? ¿A quién hay que auxi-
remos y multitud de compradores liar? ¿Dónde he de armar camo-
de jarras, lo mismo que de ristras rras? ¿Quién me ha obligado a des-
de ajos, aceitunas, racimos de ce- pertar a la Gorgona y a sacarla de
bollas, coronas, sardinas, y tocado- su cofre?
rus de flauta, de negros ojos. Y allá Drcaórous.-¡Oh, Lámaco, hé-
en el arsenal, otro tanto. Un enjam- roe de penachos y pandillas!
bre ruidoso de tablas que se ajus- CoRn=Eo.~¿No has percibido que
tun, de clavijas que se aprietan, hace tiempo este hombre está vitu-
de correas que se amarran a los re- perando a nuestra ciudad?
mos, de flautas y pitos, y de gran- LÄMACO.-¡Este, sí que te atreves
dcs gritos y chiflidos de los mari- a decir tales cosas siendo un infeliz
nos y su comandante... mendigo!
“Eso lo sé muy bien, porque eso DIcEóPoL1s.-¡Oh, Lámaco, oh
[hubieran hecho, héroe, ten indulgencia conmigo...
lunto que Télefo mismo hubiera he- un pobre mendigo pudo haber tras-
[cho mofa de nosotros. tabillado al hablar!
¿No lo piensan así?” LÄMACO.-¿Qué dijiste de nos-
¡l.o que nos falta es sensatez! otros? ¿No quieres repetirlo?
D1cEóPo1_1s.-¡Ya no recuerdo:
SEMrcoRo I.--¿Eso es verdad? Hi- cuando te miro armado pierdo la
Bocritón farsante, tres veces execra- cabeza. Pero. yo te suplico, haz a
Ie, ¿siendo infeliz mendigo así te un lado ese espantajo!
atreves a hablar de nosotros, y aun- LÁMACO.-¡Ya está!
que hay muchos parlanchines sin DrcEó1=oL1s.-Ponlo por allí al re-
buse, tú eras la afrenta de todos? vés contra mí.
SEM1coRo II._¡Por Poseidón que LÁMAco._Ya está en el suelo.
nl: diga lo que dijere, todo eso es Drcnóvous.--Ahora quita del mo-
justo y ni sombra de mentira hay rrión esa pluma y dámela.
en todo eso! LÁMAco.-Esta pluma para ti.
Sarvrlcoko I.--¡Supongas que sea Drcnórous.-¡Agárrame ahora la
justo, ¿habría por qué decirlo? Pero cabeza que quiero echar las tripas. . .
llo le durará el gusto de haber tenido me causan náuseas tus plumas del
lu osadía de decir estas cosas! (hace morrión. . . !
Intento de acometer a Diceópoliis).
SEM1coRo II.- ¡Ora tú, ¿dónde Toma la pluma y se la mete a la
vas? ¿No te quedarás quieto? ¡No boca para provocar el vómito.
más tócame a este hombre, en un
momento quedarás fuera de este LÁMAco.-¿Y éste? ¿Qué haces?
mundo! ¿Con esa pluma quieres vomitar?
SEM1coRo I.-¡Lámaco, tú que al ¡Esa pluma es. . .!
mirar irradias resplandores, presén- Drcaóvous.-Dime, ¿de qué pa-
tale ante mí, tú que llevas el pena- jarraco puede ser? ¿No será del
cho de Gorgona! echador?
¡Io, Lámaco, mi amigo y mi co- LÁMACO.--¡Ay, malvado... tú te
lega de tribu, si aquí hay algún ta- mueres!
xiurca, o un defensor de las mura- Drceórous.-¡Nada de amenazas,
llus, venga a ayudar sin tardanza: ya Lámaco! Aquí nada vale la fuerza.
me tienen cogido por el medio! Ahora, si eres tan fuerte, ¿por qué
16 Aarsrór-¬ANEs.-Las oNcE coivtanras

no me bajas el capote? Para eso si echan agua por la ventana, después


que eres bueno. de haberse lavado los pies en ella y,
LÁMACO.--Mendigo insufrible, ¿de cuando ya lo hicieron, dicen sus
esta manera hablas de tu jefe? amigos: ¡Ahí va el agua!
. DrcEóx>oL1s.-¿Con que mendigo LAMAco. -- ¡Ay, democracia, ay,
yo? ¿puede tolerarse esto?
LÁMACO.-¿Entonces qué eres? Dicnórous.-¡Claro que no, si no
D1cEóPoLrs.-¿Qué soy? Un ciu- le pagan su buen sueldo a Lámaco!
dadano útil, no ue esos que andan LÁMACO.-Pues por mi parte yo
en busca de carguitos. Y desde que tengo por fuerza que hacer la gue-
comenzó la guerra se llama alma rra a todos los peloponesios, y eso
de soldado. Y tú desde el primer sin fin, con mis armas por tierra
día de guerra eres un soldadito bien y por mar.
pagado.
LÁMACQ.-Es que fui elegido... Sale de la escena.
Dicnórous.-Por tres hombres de D1cEó1>oL1s.-Y ante tal procla-
paja. Eso es lo que me revienta. Por
ma petulante yo declaro que todos
esta razón he pactado una tregua. los peloponesios, los megarenses y
Es que veo a los hombres ya canos los beocios pueden hacer su comer-
en pie en el ejército, y a los joven- cio conmigo. Menos Lámaco, claro.
citos, como tu, sacando el hombro
al servicio para irse de embajado- Sale también.
res. ¡Huhum! Que unos se van a
Tracia, con sus tres dracmas. Ahí Cono.-Este hombre vence con
están los hijos de Tisemano, y los sus palabras y hace camibiar al pue-
Fenipo y los de las mil trampas. blo de parecer. Está por la tregua.
Buenos para la estafa. Pero vamos dejando nuestros vesti-
Que unos se van a Cares, otros a dos para que entonemos los ana-
la Caonia. Como los hijos de Teo- pestosør
doro, calvos pero fregones. Y los Ha tiempo que el poeta dirige los
mañosos de Diomedes. Y hay quien coros de la comedia, pero no se ha
vaya a Camarina, a Gela y a las tie- presentado él mismo Para defender
rras de la ilusión perversa. su obra. 1-la sido bien calumniado
LÁMACO.--Es que a éstos los eli- ante los atenienses, tan fáciles de
gieron. dar fallos. Es acusado de que se
Drcraórous.-Y, ¿cómo se explica burla de la ciudad. De que hace
que todos ustedes sacan su buena ofensa a los ciudadanos, por haber
lana y estos, por ejemplo (señala al intentado mudar sus costumbres.
Coro), no sacan nada? Vamos a ver. Pero el poeta se defiende: Ha he-
Tú, Matilades, con esa cabeza cho mucho para que sean cuerdos
blanca, dime, ¿has ido alguna vez de los que lo oyen. El está impidiendo
embajador? Hace seña con la cabe- que pongan oído a los discursos de
za de que no. Y es un prudente y los de fuera. Que no se muestren
cuerdo y un gran trabajador. Y, us- presa de los aduladores, y que no se
tedes. ¿qué me dicen? Tú, Carbone- queden en ciudadanos- de la catego-
ro; tú Buen Cargador; tú, Alma de ría de los pájaros bobos.
encino, ¿han ido alguna vez a cono- En otros tiempos los que venían
cer Ecbatana o Caonia? Ya ves, di- de las ciudades circunvecinas, para
cen que no. embaucarlos con facilidad les decían
Pero eso sí... los hijos de Ce- a ustedes: “Oh, pueblo coronado de
sira, y los de Lámaco, que nunca violetas.” Y después de haberlos en-
pudieron pagar sus partes en las co- tontecido con la alabanza, se que-
midas a escote. y son como los que daban sentados en las puritas nalgas.
"P lt o›*m(=o<e*›lt° 4€ Jffi sficdaasr des breues 11 ona larga.
Los Acanmos 17

Otros para adular su vanidad, los haciendo visos; otros preparan la sal-
llamaban hijos de la resplandeciente sa, o amasan la blanca harina.
Atenas. Con eso alcanzaban todo: ¡Ven aquí, musa de Acarnia, lle-
las sardinas también resplandecen, na de vigor y fuerza: ya que eres mi
cuando las han asado. compañera de -barrio, haz que re-
Eso deben al poeta: ha abierto suene tu voz!
los ojos a muchos y ha dado a cono- CoRt1=1=.o DEL SEMicoRo 1.- Los
cer entre los pueblos aliados lo que viejos y los de antaño argüimos a la
es verdadero régimen democrático. ciudad. No somos alimentados por
Y han de venir ahora los delega- esta ciudad como lo merecíamos des-
dos de aquellas ciudades encargados pués de haber afrontado las proezas
de entregar el tributo, con vehemen- en el mar. Ya tan viejos y caducos,
te anhelo de conocer al excelente seguimos siendo infelices. Entramos
poeta que no ha temblado ante el en malas lides y se burlan de nos-
pueblo de Atenas para decirle las otros los oradores imberbes, y so-
verdades. mos como las flautas que ya no
Y tal fue su fama de osadía que suenan por viejas. Nada tenemos
el gran rey pregunta a los lacedemo- ahora, si no es este bordón, que
nios cuál era el ejército más pode- mejor se llamaría nuestro Poseidón.
roso y el más potente en los mares, Con palabras incoherentes, como
y a cuál daba el poeta los mayores son las de un anciano, ante la mesa
elogios, y dijo el rey: Ese tendrá de piedra donde se hacen los deba-
que vencer, el que siga los consejos tes, vamos a estar en espera de la
de su poeta. justicia y de ella no vemos sino es-
¿Ven por qué los lacedemonios es- pesa bruma que la rodea.
tán clamando por la paz y por qué Y está allí el joven acusador que
piden que se les devuelva Egina? Egi- ha hecho sus tretas para llegar a
na nada les importa: lo que quieren oficial que representa a la ciudad,
es quitarles al poeta. nos aporrea de lo lindo y con su
Pero ustedes tienen que entender vana elocuencia nos acosa y nos con-
lo justo que las comedias entrañan. tunde y con sus largos discursos.
El estará enseñando que hay que Luego nos lleva a la sala de fallos
aprender lo bueno para que sean fe- y nos hace tales preguntas embro-
lices. Y eso sin adulaciones, sin ha- lladas y falaces que al mismo Titón
lagos, sin buscar quien lo aplauda lo hace trizas, desmenuza y pulve-
a costa de dinero, sin engañar con riza.
chicanerías, sin prodigar alabanzas, ¡Y un pobre anciano qué puede,
sino con la verdad desnuda que les sino balbucir palabras entre dientes
está enseñando. y salir con una multa que le echa-
(Muda el ritmo).-¡Ahora bien ron encima! Y allá va sollozando,
puede Cleonte urdir contra mí sus y derramando sus lágrimas y dicien-
trampas! ¡Todo está en favor mío! do a sus amigos: Con lo que había
Me dan auxilio lo justo y lo muy de comprar yo mi féretro se ha de
bien ordenado. Nunca me han de ti- pagar esta multa que ahora me lle-
tular de ser para la ciudad un trai- vo al partir.
dor y un prostituto. SEMrcoRo II. ANT1sTRo1=A.-¿Es
Si2MrcoRo I. ESTROFA. -- ¡Ven iusto que así se obligue a un ancia-
aquí. musa de Acarnia, vivaz y ar- no a consumir su tiempo junto al re-
diente. como la llama: vìbre aquí loj de agua, cuando tiene cana la ca-
tu viril voz! ¡Eres cual chispa que beza? ¿A él que luchó con afán y se
salta de los carbones en que están enjugó la frente -bañada en su su-
asando pececillos, cuando les da un dor? ¿A él que fue a Maratón y
leve viento. Unos son de la ribera acosó al enemigo para defender_a la
del Tasos en que se remece el agua ciudad? ¡Allá en Maratón hicimos
18 AR1sró1=ANEs.-Las oNcE coMED1As

huir a los enemigos: ahora nos ha- Se va. En seguida aparece un hom-
llamos perseguidos por hombres bre de Megara, que trae un costal a
malvados a toda carrera y al fin to- cuestas y seguido de dos chiquillos.
talmente anulados! ¿Qué responde a
esto Marpsias? EL DE MEGARA. - Mercado de
CoRrFEo DEL SEMrcoRo II.-¿No Atenas tan grato a los de Megara:
es bochornoso que un viejo, rendido te deseaba como a mi madre - ¡sea
ya por los años, de la edad del mis- testigo el Zeus amigo! -- Ahora, sí,
mo Tucídides, haya dado fin a su niñitas mías, hijas de un padre infe-
vida por obra de ese engendro del liz, vengan acá y acomódense: a
desierto de Escitia, el hijo de Ce- ver si ganan su pan. Pero ahora
fisodemo, magistrado parlachín? óiganme: que sea el que aconseje
¡No dejé de derramar lágrimas y un estómago vacío. .. ¿qué prefie-
de sentir gran dolor cuando vi a este ren? ¿qué las venda yo, o que se
Tucídides así tratado por un infeliz mueran de hambre?
NIÑAS.-¡Ser vendidas, ser ven-
arquero! ¡Por Démeter, lo que fue didas!
él en sus tiempos es para que no EL DE MEGARA.-Eso mismo digo
le resistieran ni siquiera diez Evatlos yo. Pero, ¿habrá uno tan zoquete
y ni la Acaya entera! El hubiera que las compre, viendo que son una
hecho huir de miedo a tres mil carga y que pierde su dinero? ¡Ah,
arqueros y hubiera hecho pavesas qué luminosa idea, como de gente
a este solo arquero, ya que era él de mi tierra! Las voy a disfrazar de
un arquero como nadie en su pro- puerquitas y diré que las traigo en
genie. venta. ¡Vayaz pónganse estas pezu-
Y si al fin de cuentas no queréis ñas y hagan ademán de que son
que queden en paz los viejos, ni los puercas, nacidas de puerca vieja! Que
dejáis que duerman tranquilos, há- si me vuelvo a casa sin haberlas
gase siquiera el designio de que al vendido, ya verán lo que es sabro-
viejo lo juzgue el viejo ya desden- so: ¡por Hermes, que se morirán de
tado y al joven un jotillo bien pro- hambre! Ahora pónganse estos cos-
bado y un charlatán y un hijo de tales y acomódense las trompas de
Clinias. puerco. Vayan ensayando el gruñi-
Es fuerza punir al delito, pero que do y hagan cui, cui, como los puer-
sea un viejo para el viejo y un joven cos que van a sacrificar a la diosa
para otro joven. de los misterios. Ahora me voy a
llamar a Diceópolis, a ver por dón-
Sale Diceópolis y hace un cuadrado de anda. ¿No me compras unos
ante su casa con un cordel. puerquitos?
D1cEóPoL1s. (Sale)-¿Qué pasa?
Estos son los límites de mi mer- ¡Ah, uno de Megara!
cado. En esta parte podrán hacer EL DE MEGARA.-Hemos venido al
su venta los de Megara y Beocia, mercado.
con los del Peloponeso. .. ¡eso sí, DrcEór›oLrs.-¿Qué tal les va?
sólo conmigo, pero con Lámaco, EL DE MEGARA.--Estamos muy
nunca! Y pongo mis inspectores de bien tostados, junto al fuego y muer-
mercado: estos tres talabarteros de tos de hambre.
la región de Desuella-pueblos. D1cEór›oLIs.-Nada malo es estar
No entran aquí parlachines chis- bebiendo, si se tiene al lado una to-
mosos ni gente nacida en Fasios. cadora de flauta y... ¿qué más ha-
Pero, vamos a buscar ahora la es- cen en Megara?
tela en que está grabado este de- EL DE MEGARA.--¡Se hace lo que
creto. La voy a poner aquí a la se puede! Al salir yo para acá, ya
vista de todos en el mercado. en camino, supe que los consejeros
Los AcARN1os 19

de la ciudad están deliberando, a EL DE MEGARA.-Andale, puer-


ver si nos hacen que nos lleve la quita, gruñe. . . ¿no se te antoja? Te
trampa lo más pronto posible, a la quedas callada, maldita condena-
ciudad y a sus habitantes. da... Por Hermes que te llevo de
D1cEó1>oLrs.-Con eso se acaba nuevo para la casa.
todo. LA NIÑA.-¡Cui, cui!
EL DE MEGARA.-¡Por supuesto! EL DE MEGARA.-¿Es puerca o no?
DrcEóPoL1s.-Y, ¿qué más hay de D1cEóPoLIs. - Ahora sí parece
Megara? ¿a cómo se vende el tri- puerca. Es una puerquita joven y
go? cuando haya madurado será una se-
EL DE MEGARA.-El trigo vale tan ñora puerca.
alto como si fuera. un dios. EL DE MEGARA.-Sólo cinco años
D1cEór›oLrs.-¿Traes siquiera sal? y verás que resulta tan puerca co-
EL DE MEGARA.-¡Sal, si han ocu- mo su madre.
pado la isla ustedes! DrcEóPoLrs.-Pero no sirve para
DrcEóPoL1s.-¿Tampoco ajos? el sacrificio.
EL DE MEGARA.-¿Cuáles ajos? EL DE MEoARA._-¿Cómo que no?
¡Si cada vez que invaden nuestra ¿por qué no se ha de sacrificar?
tierra van descuajando las matas con D1cEóPoL1s.-Porque le falta la
su pica, como si fueran ratones del cola.
campo! EL DE MEGARA.-¡Es aún chiqui-
D1cEóPoL1s.-¿Qué traes pues? ta... deja que llegue a su madurez
EL DE MEGARA.--Puercas para el y tendrá una cola grande, gorda y
sacrificio. rubicunda! Pero si quieres criarla,
DIcEór>oLrs.-Bien dicho, déjales aquí tienes la otra. . . esta sí que es
ver. linda puerca.
EL DE MEGARA.--¡Pero muy bue- DrcEó1›oLis.-¡Iguales en el tra-
nas! Anda, sopesa, si quieres. ¡Qué sero!
gordita y qué preciosa! EL DE MEGARA.--Como hijas de
D1cEót›oLrs. (Levanta una y se da la misma madre y del mismo padre.
cuenta de que son niñas.)-¡Ah, qué Deja que crezca y engorde y qué
es esto? ¿qué trampa es? buen sacrificio será para Afrodita.
EL DE MEGARA.--¡Una puerquita, D1cEóPoL¡s. - No se sacrifican
por Zeus! puercas a Afrodita.
DrcEór>oLrs.-¿Qué dices? ¿de qué EL DE MEGARA.-¿Cómo que no
tierra es? puercas a Afrodita? Si a ella sola se
EL DE MEGARA.-De Megara. .. le ofrecen. Va a ser sabrosísima esta
¿es puerca o no? carne, con tal que le metan el asa-
D1cEór›oL1s.-Pues a mí no me dor.
parece. Dtceórous.-¿Comen ya sin la
EL DE MEGARA.-¡No lo cree... madre?
qué receloso para admitir las cosas! EL DE MEGARA.--Y sin el padre
¡Dice que no es una puerca! Vamos también. Lo juro por Poseidón.
apostando un puñado de sal y un D1cEó1>oL1s.-¿Qué come ésta, por
ramo de tomillo a que todos los ejemplo?
griegos la tendrán por puerca. EL DE MEGARA.-Lo que les des
D1cEóPoLrs. - Puede ser, mas tú. Pero pregúntalo a ella.
puerca humana. . . D1cEó1>oL1s.--Chin, chin, chin.
EL DE MEGARA.-¡Por Diocles, sí LA NIÑA.-Cui, cui, cui.
que lo es, pues es una puerca mía. . . DrcEó1>oL1s.-¿Te gusta el nabo?
¿de quién quisieras que fuera? ¿Quie- LA NIÑA.-Cui, cui, cui.
res oírla gruñir? D1cEóPoLis.--Y ¿te gustan higos
D1cEóPoL1s.-Por los dioses que colgando? Los que se dan en Fi-
si. balis. . .
20 AR1sTó1=ANEs._LAs oNcE coMED1As

LA NINA.-Cui, cui, oui. otros. Tienes cola más grande para


Dlceórous.-Luego que oyen hi- que te la pisen.
gos se ponen ansiosas. . . Tráiganme
higos... Mírenlas cómo se los tra- Se va el denunciante.
gan con avidez. Hasta suenan los
dientes... Estoy seguro de que son EL DE MEGARA.-¡Qué gentecita
de Tragonia. .. ¡Por Heraclés que esta en Atenas!
sí! D1cEóPoL1s. - ¡Paciencia, mega-
EL DE MEGÁRA.--No se los tra- rense! Aquí tienes el precio de tus
garon todos. Queda uno para mí. puercas: toma los ajos y la sal y
D1cEó1>oLis.-¡Por Zeus, buena que la pases buena.
pareja de animales! ¿En cuánto me EL DE MEGARA.---¡Ay, eso no es
las das? Dilo. el uso entre nosotros!
EL DE MEGARA.-Te daré una por D1cEóvoL1s.--Fue distracción, dis-
ristra de ajos y la otra por una me- pensa; que venga sobre mi cabeza.
dida de sal. EL DE MEGARA.--¡Ay, mis puer-
DrcEóPoLis. - Hago la compra. quitas, vayan lejos de su padre y
Espera un momento. pongan sal al pan, si a dársela lle-
gan!
Se mete.
Se va el de Megara y se mete Di-
EL DE MEGARA.-Hecho el nego- ceópolìs con sus dos puerquitas.
cio. ¡Ay Hermes, dios de los comer-
ciantes: si así pudiera yo vender a CoRo.--¡Listo el hombre es! ¿No
mi mujer y a mi misma madre! oíste que bien llevó a fin su progra-
ma? El hombre quitó sus efectos
Llega el informante espía. de venta, sentadito en su lugar. Era
lo mismo que viniera Ctesias, u otro
INFQRMANTE.--¿Buen hombre, de delator: en vano vendrían aquí y
dónde eres? se quedarían sentados.
EL DE MEGARA.-Soy un vendedor Y hagas tú lo que dispongas, a
de puercos, de Megara. ' un buen mercader no le causarâs
INFoRMANTE.--Pues estas puer- molestias. Ni Prepis, el libertino, te
quitas son espías y tú también, y manchará con su inmundicia, ni ten-
enemigos de la ciudad. drás que defenderte de los empujones
EL DE MEGARA.-¡Ved cómo re- de Cleónimo. Podrás ir y venir por
sucita la causa de mis males! el mercado con tu manto, sin man-
INFORMANTE.-¡Te va a costar char: no toparás con Hipérbolo, que
caro el andar megarizando! Deja ese al dar contra ti te ensucie con sus
costal. procesos. Ni tampoco a Crátino va-
EL DE MEGARA.-¡Diceópolis, Di- gabundo que te asedie, con sus ca-
ceópolisg' me están denunciando! bellos bien cortados, con la nuca
de fuera, como buen libertino. O con
Sale Diceópolis. Artemón, el más perdido. que va
echando de cada sobaco un chivo:
D1cEór›oLIs. - ¿Quién es pues? tal comp fue su padre.
¿Dónde está? ¡Ay, Agoránomos, que No te harán burla cuando vayas
hay que no echas fuera estos es- por el mercado ni Pausón, el pata-
pías? ¿Están pretendiendo alumbrar- rato y payaso, ni Lisistrato, que es
nos sin linternas? vergüenza de Colargos. Ese sí que
INFORMANTE.-¿No tengo derecho está embutido en los vicios todos y
de dar a conocer a mis enemigos? que siempre está muriendo de ham-
DIcEóPoLls.-Ten cuidado, si no bre y frío por espacio de treinta días
te largas, al estar denunciando a al mes.
Los AcARN1os 21

Llega un hombre de Tebas, con su D1cEóPoLrs.-¡Oh, bien amada ni-


esclavo, cada uno con un gran ƒardo ña, por tanto te he deseado. . . llena
de comestibles y una compañía de ahora las ansias de' coros de come-
mcadores de flauta junto con ellos. dia, tan grata como eres a Mori-
co. . .!
EL DE BEocI/i.-¡Ay, por Hera- (A los esclavos): Domésticos, traed
elés, cuánto me duele ei hombro! Ve acá el brasero y el aventador. Esta,
tú bajando el poleo, pero con mu- esta es la anguíla que llega al fin a
cho cuidado. Y ustedes, señores flau- nosotros, al cabo de seis años de ha-
listas, que desde Tebas nos han ve- berla estado esperando.
nido siguiendo con sus flautas, por
fuvor den ahora la nota estridente “Muchachos, salúdenla. También sé
en esta nalga de perro. qué debo hacer:
D1cEóPoL1s.-Basta, basta. . _ ¡que voy a pagar el carbón para festejar
se lo coman los cuervos! ¡Que avis- a este extranjero.”
pones! ¿no me hacen favor de des-
nlojar la puerta? ¿De dónde habrá Métela dentro.
salido este maldito enjambre de la “Ni la potente muerte de ti me se-
casta de Queris? ¡Ahí se plantan a para. . .”
mi puerta dando ruido infernal... Con tal que seas 'cocida con hojas
dizque de flautas! de acelga.
EL DE BEocIA.-¡Señor extranje-
ro, por Yolao, favor de hacerme EL DE BEoc¡A.-Y yo, ¿qué voy
gracia! Estos han venido siguiendo ganando?
tras de mí con grande estrépito y a D1cEóPoL1s.-Esta se me da a mí
su música se han caído por el suelo por derechos de entrada. Pero si tie-
las flores de mi poleo. Ya está. ¿No nes más que vender, dilo.
me compras tú lo que yo vengo a EL DE BEoc1A.-¡Claro, lo vendo
vender? ¡Son pollos y langostitas! todo!
DicEói›oLis.-¡Buen día, mi beo- D1cEó1>oL1s.--Anda, di, ¿a cómo
cito, comedor de galletas redondas! pides? ¿O prefieres trastrueque?
¿Qué traes? EL DE BEoc1A.-Sí, lo que hay en
EL DE BEoc1A.--Todo y cuanto Atenas dame, lo que no hay en
hay de bueno en Beocia. Orégano, Beocia.
poleo: esteritas, mechas para la lám- D1cEó1>oL1s. _ ¡Ah, anchoas de
para, patos, gallaretas, faisancitos, Falero y muy buena cerámica!
gallinas de agua, colibríes, cuervos EL DE BEocrA._-¿Anchoas o ce-
marinos. . . rámica? ¡Allá nos sobran! Quiero
D1cEói>oL1s.-¡Alto!, ¿eres comer- algo que haya aquí y no haya allá.
ciante o tromba que empujó acá tan- D1cEóPoL1s. - Bueno. Llévate a
to pájaro? uno de estos delatores. Lo empaque-
EL DE BEocrA.-Y todavía tengo tas como si fuera ollas o jarros.
más... tengo gansos, liebres, zo- EL DE BEocrA.-¡Por los Dióscu-
rras, topos, erizos y gatos, armiños ros, no me disgusta el negocio! Sa-
y martas, nutrias y hasta anguilas del caría yo buena ganancia con llevar-
Copais. me un mono de estos parlachines y
DICEÓPOLIS.-¡Ah, feliz que traes tracaleros.
a los hombres lo que ellos con ansia D1cEóPoL1s. _ Puntualmente. ..
quieren. . . ¿de veras anguilas? ¡De- ahí viene Nicarco, el que anda bus-
ja que yo las salude! cando a quien delatar.
EL DE BEoClA. (Abre un cestón.)- EL DE BEoc1A.-¡Qué chiquito,
¡Tú, la mayor de las hijas de Co- qué flaquito es el hombrecito!
pais: sal y haz los honores al ex- DIcEóPoL1s.-~¿Sí? Pero qué mal-
tranjero! dito.
22 ARISTÓFANES.-LAS ONCE COMEDIAS

Llega Nicarco. D1cEóPoL1s.-¡De eso me encar-


garé yo! (Da co-scorrones a Nicarco.)
Nicsnco.-¿De quién son estos ¡Da sus gritos... ¿a mí qué? Chi-
efectos comerciales? llante y lamentoso es: odio para to-
EL DE TEBAS.--Son míos. Yo ven- dos los dioses!
go de Tebas, pongo a Zeus por CORIFEO.-¿Para qué puede ser-
testigo. vir?
N1cARco. - Yo declaro que son DICEÓPOLIS.-Vasija para todo es:
enemigos. copa de calamidades, mortero de los
EL DE TEBAS.-¿Enemigos? Qué procesos, linterna para dar luz a los
pueden hacer las pobres aves para mordelones y vasija donde. . . se jun-
que tú, les declares la guerra y las tan todas las cosas mezcladas.
pongas al combate? CoR1FEo: ANTISTROFA. - ¿Habrá
N1cARco.-También a ti te de- quien quiera aprovechar una vasija
nuncio. así, que está continuamente hacien-
EL DE BEoc1A.-¿En qué he de- do ruidos impertinentes?
linquido yo? DrcEóPoLis.-¡Buen amigo, es re-
NrcARco.-Aha, ahora te lo di- sistente: si lo cuelgas pOr las patas,
go. .. mira aquí está una mecha. . . ten por cierto que no se rompe!
y esa mecha es de enemigos. . . CoRn=Eo AL DE BEoc1A. _- Está
DxcEóPoL1s.-¡De veras que eres arreglado tu asunto.
muy listo: todo lo sacas de una EL DE BEoc1A.-Bien, me voy y
mecha. . . ! llevo mis mercancías.
N1cARco.-¡Es que con esta pu- CoR1i=Eo.-Lleva, lleva, oh extran-
diera arder todo el arsenal. . .! jero, y con ellas al delator y échalo
D1cEó1=oL1s.-¿Todo el arsenal, donde se pueda, como ribete de todo.
una sola mecha? D1cEóPoL1s.-Trabajito me costó
Nlciuzco.-¡Cierto que sí! empaquetar al malvado. ¡Aquí, beo-
D1cEóPoL1s.-¿Y cómo? cio: carga ya con tu cerámica!
Ntcmco.-Un beocio toma una EL DE BEocrA.-¡Dobla el lomo,
mecha, se la pone a una langosta, buen Ismenias! (le sube la carga).
y espera que sople el viento. Y llega DrcEói>oLIs.-Llévalo con cuida-
hasta el arsenal. Llega, suelta y arde dito. Claro que no vale nada, pero
todo y se acabó la flota y el ar- de todas maneras. Si logras salir de
senal. . . esa mercancía, tendrás la dicha de
D1cEóPoL1s. - ¡Malvado, necio, haber rematado a los delatores.
perdido. .. de modo que basta una
flecha y un miserable insecto para Sale el de Beocía con su esclavo.
que arda todo? (le da golpes). Llega un criado de Lámaco.
N1cARco.-Tengo quien lo ates-
tigüe. CRIADO.-¡Diceópolis!
D1cEóPoL1s.-Tú (al de Beocia), D1cEóPo_L1s. - ¿Qué pasa? ¿por
cállate la boquita. Ahora, unas pa- qué me gntas?
jas, unas mantas que la -voy a em- CRIADO.-¿Por qué? Porque man=
pacar como si fuera jarros y ollas. da Lámaco. Quiere celebrar la fiesta
Que no se me rompan en el ca- de las çopas y te dice que le des
mino. unos tordos. Aquí está el dracma.
Y también una anguila de Copais,
Toman a Nicarco y lo atan y tratan por la cual te dará tres dracmas.
de empaquetarlo entre pajas. D1cEóPoL1s.-¿Quién es ese Lá-
maco que pide la anguila?
CoR1FEo: EsTRo1=A. _- Haz buen CRIADO.-¡El terrible, el invicto!
paquete, extranjero amigo, y llévalo “el que lleva en su rodela la Gor-
allá lejos; no lo quiebres al llevarlo. [sona
Los AcARNros 23
y remueve en su cabeza el morrión uniera, un Eros con cabeza ceñida
[de tres plumas de flores! ¡Tal vez que soy muy vie-
negras y sombrías. ..” jo estás creyendo tú! ¡Podría yo has-
D1cEóPoL1s._Por Zeus que no. ta tres veces darte a ti, si te poseo!
No le daré nada, aunque me diera Y podría yo plantar una hilera de
su escudo. Para pescado salado está plantas de vid, y junto a ellas aco-
moviendo sus plumas del morrión. dos de higuera, y aun hacer que
Y que no grite tan fuerte, porque medrara la viña cultivada... y eso
llamo a los policías. Y ahora me que estoy muy viejo. Y aun pudiera
voy. Ya recojo mis pobres mercan- plantar en la cerca los olivos que
cías y me meto a casa. dieran el aceite con que habríamos
"al dulce ruido de alas de tordos y de ungirnos en las fiestas principio
[de mirlos.” de mes.
PR1MER sEM1coRo: EsTRor=A. _
¡Lo ves ya, ciudad entera: a este Entra un heraldo proclamando.
hombre de gran valía, que a los sa-
bios sobrepasa! Hizo treguas y ahora HERALDO. _ ¡Pueblo, oye... de
compra toda clase de mercancías. acuerdo con la tradición de nuestros
Lo que sirve para la casa y lo que padres, celebren la fiesta de las co-
sirve para comer. Todo viene en pos pas! Y el primero que vacíe la suya
de él. al resonar las trompetas, recibirá un
¡No entrará en mi hogar el dios odre del tamaño de Ctesifonte.
de la guerra ni vendrá a cantar sus
armodias en mis lares, como invi- Sale.
tado a mi mesa!
Es un ebrio sin medida. Llegaba DrcEór›oLIs. (Grita hacia adentro.)
a la mesa de uno, disfrazado de ¡Oh, muchachos, oh mujeres. . .! ¿no
festejador, a una casa en que todo lo acaban de oír? ¿Qué hacen? ¿no
era paz y dicha. Y bebiendo una oyen al heraldo? ¡Bien cocida ya la
sola copa, en que se le brindaba carne, bien asada ya la caza, y sa-
afecto, de esa misma copa sacaba to- quen la liebre luego! ¿Ya tejieron
do género de males. Todo lo revol- las coronas? ¡Vengan acá las tena-
vía, todo lo hacía caer abajo, y aun- zas para asar los tordos!
que yo le suplicaba: “Esta es la SEM1coRo I: Es'rRoFA._¡Me da
copa de amigos, bébela con gran envidia tu prudencia, pero más tu
afectó”, más cl infame se emperraba buena panza, que ahora manifiestas,
y mayores desastres urdía. Iba incen- hombre!
diando las viñas y hacía que se per- D1cEór>oL1s. _ ¿Qué será cuando
diera el jugo de sus frutos. ya vean muy bien asados los tordos?
SEM1coRo II: ANT1s'rRoFA._Ya SEM1coRo. _ Creo que tienes la
echó por ahí sus plumas, ya se fue a razón.
preparar su comida, pero con qué D1cEói>oL1s._¡Atiza muy bien el
frenesí... para que vean qué vida fuego!
lleva, nos arrojó allí las plumas, en SEMrcoRo. (Al otro semíco-ro.) _
el umbral de su puerta. ¿Ya oíste cómo prepara con buen
arte de cocina y que sabe lo que es
Se presenta una mujer con comer y se sirve muy bien a sí
los atavíos de la Paz. mismo?
¡Amiga dulce de Ciprís y de las Llega un labrador harapiento.
amables Gracias!... ¡Dulce, dulcí-
sima Paz!, ¿es posible que en tanto LABRADoR._¡Ay, infeliz de mí!
tiempo no haya yo contemplado tus DrcEóPoLrs._¡Por Heraclésl, ¿qué
rasgos amables? ¡Si Eros a ti me te ocurre?
24 AR1sróFANEs._LAs ONCE coMED1As

LABRADoR._Soy un hombre des- SEMICORO. _ ¿Nos quieres matar


graciado. de hambre, al olor de tus fritangas?
D1cEóPoLrs._¡Ahora sigue tu ca- ¡Ese ruido y ese aroma!
mino tú solo! DrcEóPoL1s._Ásenla muy bien,
LAERADoR._¡Carísimo, si la tre- que quede dorada.
gua a ti solo se debe, no es para ti,
es para todos: dame a mí parte de Se va. Llega un paraninƒo
paz, aunque sea por cinco años! con un bulto.
DicEóPoLrs._¿Qué te aflìge?
LABRADoR._¡Me amolé, porque PARAN1NEo._¡Diceópolis, Diceó-
he perdido una yuntita de bueyes! polis!
D1cEóroLIs._¿Cómo? ¿por qué? D1cEói>oL1s__¿Qué pasa?
L.\BRADoR._En Fila se los lleva- PARANINFo._Un recién casado te
ron los habitantes de Beocia. manda estas carnitas del banquete
DtcEó1=oLrs._¡Tres veces desgra- de sus bodas.
ciado. ..! ¿y todavía vienes vestido D1cEóPoL1s._Sea quien fuere, es
de blanco? muy generoso.
LAERADoR._. . . ¡Ay, ellos hasta PARANIN1=o._Pero te ruega tam-
con su abono me daban bien de bién, en cambio de su obsequio, que
corner! en esta copa le pongas unas gotitas
DrcEór›oL1s._Y ahora, ¿qué? de paz. No quiere ir a la guerra, sino
que la quiere hacer en los campos
LABRADoR._Con sólo llorar mis de Afrodita.
bueyes he perdido hasta los ojos.
Pero si tú tienes alguna esperanza D1cEói>oL1s._¡Fuera, fuera con
de Derceto de Fila, úntame tantito su carne! No doy nada. No, señor.
bálsamo de la paz en los ojos... Aunque me paguen mil dracmas. _.
D1cEór›oL1s. _ ¡Ah, malvado. . .! Llega una mujer tras él.
¿qué yo soy médico público?
LAnRADoR._¡Te lo ruego, ve por D1cEóPoL1s._Y esa mujer, ¿quién
favor... a ver si recobro mis bue- es?
yes! PARAN1NFO._Una dama de la no-
D1cEóPoL1s._¡No señor, váyase a via. Trae para ti un mensaje de la
llorar a los que siguen a Pítalo! misma desposada.
LABR/iDoR._Una gotita siquiera, DrcEóPoLrs._¡Vamos. qué me di-
una gotita de paz en esta mi cañita. ces tú? (La mujer le habla al oído.)
D1CEóPoLIs._Ni una gota, ni una ¡Oh dioses... qué aberración! ¡Lo
gota... vete a llorar a otra parte. que esta casada pide es que pueda
LABRADoR._¡Infeliz de mí... y conservar muy bien guardado en la
mis bueyes, ay, mis bueyes.. .! ¿con casa el miembro de su marido! Ven-
qué voy a laborar? ga para acá mi tratado de tregua
y a ésta le concederé lo que pide,
Sale. que siendo mujer como es, no ha
de sufrir las consecuencias de la
SEM1coRo II: ANr1s'rRoFA._¡En guerra. Ven para acá.
su tregua halló fortuna este hombre
y a nadie quiere dar parte! Un esclavo le trae el tratado de tre-
D1cEór›oL1s. (A su esclavo.) _ gua y hace que derrama en un ƒrasco
Echale miel al chorizo y v`e asando gotas de él.
calamares.
SEMrcoRo II._¿Ya oíste qué fuer- Pon derecho el frasco; espera. Mi-
te grita? ra, mujer, ten en cuenta la forma
D1cEói>oL1s. (Hacia adentro.) _ en que debe usarse. Se lo dirás a la
¡Ora, asen las anguilas! casada. Cuando llegue la hora de
Los AcARN1os 25

reclutar soldados para la guerra, le larinas de las que gusta Harmo-


Untará al marido esta solución en dio...! Pero, por favor, luego de
la parte que quiere guardar. Infali- prisa, ya.
ble. (Se va la mujer.) LAMAco._¡Ay infeliz de mí!
AL EscLAvo._Vete a guardar el D1cEóPoLIs._¿Por qué? ¿no te
trnlado y tráeme el garrafón para has puesto esta Gorgona?
llenar las copas. A su EscLAvo._Cierra y pon mi
cena en la cestecita.
Llega un heraldo. LÁMAco._¡Muchacho, muchacho,
tráeme mi mochila!
CoRo._Vean a uno que ahora D1cEói=oL1s._¡Muchacho, mucha-
llega con las cejas bien fruncidas. cho, tráeme mi cestecita!
como quien anuncia males. LÁMAco._Muchacho, trae sal con
HERALDO.--¡Qué penas, qué bata- tomillo y cebollitas.
llas, qué Lámacos todos juntos! D1cEór›oLis. _ A mí, trozos de
pescado; me chocan las cebollas.
Llama a la casa de Lámaco. LÁMAc0._Muchacho, trae un gui-
so en hojas de higuera, de esos que
L.ÁM.›\co. _ ¿Quién contunde las tienen tiempo.
puertas de las férreas aldabas? D1cEóPoLis._A mí en hojas de
j HERALDo._Mandan decir los je- higuera tráeme una buena pasta re-
les del ejército que lo más pronto cién preparada, allá la haré cocer.
posible tomes tus escuadrones y tam- LÁMAco._Tráeme las dos plumas
ién penachos y vayas, con todo y de mi casco.
la nieve, a guardar los desfiladeros D1cEóPoLis._A mí tráeme los pi-
de la frontera. Saben que los de chones y los tordos.
Bcocia se aprovecharán de las fiestas LÁMAco._¡Oh qué hermosa y
du la copa y las ollas para hacer qué blanca la pluma de avestruz!
una incursión en nuestro suelo. DrcEói>oL1s._¡Oh qué bella y do-
(Salen) rada la carne del pichón!
LÁMAco._¡Ah, jefes del ejército, LÁMAco._¡Hombre, ya deja de
más en número que en valentía! burlar mi armadura!
D1CEó1>oL1s._¿No se puede cele- DIcEó1>oL1s. _ ¡Hombre, ya deja
brar con calma esta fiesta? ¡Ay, in- de codiciar mis tordos!
feliz ejército que va a hacer guerras LÁMACO. (A su esclavo.)_Dame la
del estilo de Lámaco! caja para mi penacho triple.
LÁMAco._¡Ay, infeliz de mí... D1cEóPoLis._Dame a mí, tú, mi
y todavía te mofas! cocido de liebre.
DIcEóPoL1s._Anda, ve a comba- LÁMAco._¡Ay. .. la polilla se
tir con ese Gerión de cuatro pena- comió mis penachos. . .!
chos. D1cEóPoLIs._¿Qué, me como la
LÂMAco._¡Ay, ay, qué nueva me liebre encebollada, antes de ir a ce-
ha traído el heraldo! nar?
UN MENsA.JERo._Diceópolis. . . LÁMAco._¡I-Iombre, que me es-
DtcEóPoL1s._¿Qué pasa? tás hablando siempre. . .!
MENsAJERo._¡Pronto, al banque- D1cEór~oL1s._No hablo contigo.
te! Lleva tu cesto y tu copa. Te in- Es con mi muchacho con el que es-
vita el sacerdote de Dióniso. Pero, toy alegando rato ha. (A su esclavo):
volando, no hagas que se retarde el Oye, ¿hacemos una apuesta? El ár-
festín. Ya todo se halla a punto: me- bitro será Lámac'o. ¿Qué es más sa-
sas, cojines, tapetes, coronas, perfu- broso, tordos 0 langostas?
mes y frituras. .. ¡también hay LÁMAco._¡Vaya un insolente!
mujercitas! . . .galletas y pasteles, pa- D1cEóPoL1s. _ Las langostas son
necitos de ajonjolí, tortas ._ .¡y bai- mucho más excelentes. . .
26 AR1sTóFANEs._LAs ONCE coMED1As

LÁMAco._Muchacho, muchacho: Salen cada uno por su lado


saca mi lanza y tráemela. con sus esclavos.
DicEóPoLts._Muchacho, mucha-
cho, saca el salchichón de la lum- CoRu=Eo. _ ¡Vayan muy alegres
bre y tráemelo. cada uno a su lucha! ¡Qué caminos
LÁMAco._Voy a sacar la lanza toman tan contrapuestos! Este va a
de su vaina. Aferra bien y no la beber, con su guirnalda de flores,
sueltes. pero tú tiritando de frío estarás en
D1cEóPoL1s._Voy a sacar la sal- los ribazos atisbando al enemigo.
chicha del asador, aférrala y no la Este dormirá muy a gusto con una
sueltes. muchachona, que le estará dando
LÂMACO.-Tráeme acá el sostén masaje en cierta parte.
de este escudo que tiene la Gor- Cono: EsTRoFA._¡Venga la ira
de Zeus contra Antímaco el hijo de
gona. la miseria! ¿Poeta y director de co-
D1cEóPoL1s. _ Y a mí tráeme ro? ¡Uf, qué miseria! Cuando le
aquel platón con su pastel de queso. tocó ser corega en los Leneos me
LÁMAco._¡Insulso eres en este mandó sin cenar.
chiste tuyo! ¡Ojalá lo viera un día hambriento
DxcEói>oL1s._Y qué sabrosa es pidiendo un calamar y cuando se
esta torta a los hombres. lo den frito, bien grasoso y muy al
LÁMAco._Echale aceite al escu- gusto, venga un perro y se lo quite,
do. Veo en él la imagen de un viejo cuando lo tiene en la mesa!
que ninguna gana de combatir tiene. ANT1sTRoFA._Esa será la prime-
Ya lo obligarán. ra desdicha que yo le auguro. Pero
D1cEóPoL1s._Echa1e miel al pas- le vendrá en la noche otra peor que
tel. También yo estoy viendo un vie- le deseo. Cuando a su casa ya vuel-
jo que está deseando mil males a va, cansado de cabalgar, mientras
Lámaco. .. Es el hijo de Gor- camina poco a poco, reciba en su
ga so cabeza un golpe de algún borracho
LÁMAco._Muchacho, mi coraza que se siente Orestes loco. Y cuando
de guerra. .. quiera alzar una piedra para defen-
D1cEóPoL1s._Y tú también, mi derse, tome un mojón fresquecito y
coraza retírala del fuego y dame mi al lanzarlo, yerre el golpe y le de a
copa. Cratino.
LÁMAco._Con esto y me voy se-
guro contra todo enemigo. Llega un mensajero de Lámaco
y toca a su puerta.
D1cEóPoLIs._Con esto y me voy
seguro contra todos los bebedores. MENsAJERo._Oh, los que estáis
LÁMAco._Ata bien las correas, cautivos en la casa de Lámaco...
muchacho, al escudo. ¡agua, agua caliente en una ollita. . .
D1cEóPoL1s._Y tú a mis platilli- vendas, unturas, copos de lana con
tos échales un buen nudo. su dulce blandura. . .! ¡hay que atar-
LÁMAco._Ya tomo mi mochila y le el tobillo! Herido viene un hom-
me la voy llevando. bre. Cuando iba a saltar en una
D1cEóPoL1s. _ Ya tomo yo mi zanja, se le fue el pie, se lastimó
manto y me voy caminando. con una estaca y su cabeza fue a
LÁMAco._Anda, muchacho, car- dar contra la peña. Se le luxó el
ga el escudo y camina. ¡Está nevan- tobillo v tiene una descalabradura.
do! ¡Desgracia, en pleno huracán Por allá fue a dar el escudo de la
vamos a la obra! Gorgona y cuando vio volar al vien-
D1cEóPoL1s._¡Toma la cena, va- to sus plumas, aun tuvo el humor de
mos en buen tiempo a la obra! decir estos versos: “Será la última
Los Acmmros 27

vel. en que te miro, oh reluciente DrcEóPoLIs._¡Ahora no es fies-


antro. Me voy, me voy y ya no ta de Péan, mi amigo!
Gttisto ahora.” LÁMAc0._¡Sosténganme, sostén-
Y dijo estas palabras y se levantó ganme. .. Ay, mi pierna, mi pier-
,slrado y fue en pos de los enemi- nal. . .
gos, pero falló su lanza. D1cEóPoL1s. _ Sosténganme, sos-
¡Ya lo tienen aquí! ténganme que se me van los... hi-
gos. Tomen al que los guía por el
Llega Lámaco cargado por dos merito en medio.
soldados. ' LÁM›\co._¡Ah, mi cabeza gira, el
golpe contra la peña... y ya no
l.ÁMAco._¡Ay, ay, ay... ay, ay, veo. . . me aturdo!
ay! ¡Cómo duelen estas heridas! ¡Me D1cEóPoL1s._Pues yo quiero dor-
hirió una lanza enemiga y me estoy mir. Ya estoy muy bien en plan de
acabando! Lo peor fuera que Di- combate. .. Ya no veo, ya me
ceópolis me viera así herido y se abrumo.
mofara de mí! LÁMAco._Llévenme, por favor, a
DicEóPoLrs. (Entra con dos muje- casa de Pítalo. Estaré en manos de
res, una en cada brazo.)_¡Oh, oh, confianza.
oh. . _! ¡qué pechitos tan duros! Bue- DicEóPoL1s._Y a mí, ante el re-
mi estás. Si hasta parecen copas. ¡Bé- gente. Denme la ley que tiene un
sume, bésame con ganas! Qué pre- sello de premio. Pero... ¡llévenme
ciosa: así, así, con toda la boca y mi odre de vino!
con los labios bien parados... Yo LÁM.›\c0._La lanza hirió mis
vucié la copa antes que nadie. miembros, oh funesta suerte.
LÁMACO. _ ¡Suerte infausta. .. D1cEóPoL1s._Ven, mi copa está
qué dolores! ¡Mal me fue... ay, vacía. _. ¡Buen día al vencedor!
mis heridas me están atormentando! CoRo._Viva, viva, pues me lo di-
ces tú, anciano venerable. Viva el
D1cEói›oL1s._¡Sa1ud, salud, La- glorioso vencedor.
maquito! D1cEói>oL1s._La llené de vino ri-
LÁ1vrAco._¡Estoy fregado! co y la bebí de un trago.
D1cEóPoL1s. (A una de las mucha- CoRo._¡Viva, héroe de la estir-
r'lms.)_¿Por qué me besas? pe, toma el odre, y adelante!
LÁMAco._¡Estoy atormentado! D1cEóPoLrs._Vénganse detrás de
D1cEói›oL1s. (A la otra.) _ ¿Por mí y sigan cantando así: Viva, viva
qué me muerdes? el vencedor.
LÁMAco._¡Ay en esta batalla que CoRo._Por darte gusto, seguimos
Cuota tan pesada he pagado! y cantaremos todo: ¡Vivå, oh ven-
DlcEóPoLIS._En fiesta de las co- cedor glorioso, tú y tu odre de vino!
pas, ¿se paga -acaso cuota?
LÁMAco._Ay, ay, Péan Péan. .. Sale el Coro cantando.
LOS CABALLEROS
INTRODUCCION

Fue representada esta comedia en 424 en las fiestas Leneas y es


la primera que va con el nombre de su autor. Ganó el primer lugar,
venciendo a Cratino y Aristomeno.
Es, como o-tras del poeta, un ataque político. Va contra Cleonte y
su camarilla de demagogos, que con el pretexto de ayudar al pueblo,
ID cxplotaban a su sabor. Eterno problema de las democracias que
hace de una actualidad sin fin esta comedia.
El tuvo la habilidad de hacer aparecer un hecho de familia. Un
viejo, Demos, que es personificación del pueblo, es asediado por dos
esclavos, cada uno peor que otro. Uno, Paflagonio, que encarna a
Cleonte, hace lo posible por retener los favores del viejo. Otro, Agaró--
erlto, que viene de la más baja estofa, pues es un vendedor de cho-
flìos, formado en el mundo de ínfìma clase, se pone a disputar los
favores del viejo. Y logra vencerlo, haciendo a un lado al antiguo
explotador.
Esta época era la de las contiendas por la unificación de Grecia.
Hay dos criados que representan al pueblo sencillo y que esperan con
âflsia el desenlace de esta larga contienda. Aristófanes supo darles
Personalidad simpática y que hacen que veamos con pena su menor
intervención.
Esta sencilla trama va contra los que pretenden redimir al pueblo,
pero solamente se aprovechan de las ventajas que el pueblo les ofrece.
_.a sátira llega a su altura cuando se po-ne como triunfador a un hom-
bre que se cría en la más baja esfera, pero escala las cumbres. Un
pobre vendedor de chorizos, con sus taras y sus miserias, es el que
alcanza la mayor altura. Vemos en esta trama una vigencia que se
puede aplicar a muchas situaciones, aún hoy día.
Hay quien se queje entre los críticos de poca contextura dramá-
tica. Bien puede ser que la haya. Pero el conjunto es de muy variado
interés. Su gracejo, a veces muy grueso, rayano en procaz, no es el
menor de sus méritos. La pintura de los modos de vida de aquella
remota sociedad es un regalo, al grado de que podemos reconstruir la
venta de los mercados y la manera de comer de esos griegos que vemos
En pedestales, pero que eran tan humanos como nosotros. Para el que
estudia la marcha de los pueblos es sin precio esta pintura que nos
tin de lo que se vende, de lo que se come, de lo que se hace en el
mercado. Allá, como acá, era el centro de muchas convivencias. En este
31
32 AR1sTó1-¬ANEs.-LAS oNcE coMED1As

campo hay un tesoro que debe aprovechar el amante de la ciencia


de las costumbres. Por mala fortuna no es posible hacer en esta edi-
ción un comentario minucioso de los datos que nos va dando el poeta
al correr de su estro. Una que otra nota se dará acaso y al que se
interese por el tema, hay que recomendarle que vea y aquilate cada
noticia, que son en todo muy dignas de aprecio.
Lo mismo hay que decir de su influjo en las literaturas que vi-
nieron más tarde. En la romana, por ejemplo, en que no deja de
influir en Plauto, o en las de las letras europeas, hallaríamos resonan-
cias de esta comedia. La dejo a los que quieran establecerlas.
En esta versión procuro ser fiel, aun en pasajes escabrosos, que
atenúo en lo posible, sin traicionar al sentido. Es preferible darlos en
su tenor que omitirlos, o dejar que el lector vaya a buscar la versión
del latín en que pudibundamente los ponen algunos traductores. Fuera
mejor dejarlos de lado, pero eso es contra la fidelidad al autor.
LOS CABALLEROS

ESCENARIO:

Al fondo la casa de Demos en la explanada del Pnix en Atenas.

PERSONAJES:

UN cR1ADo DE DEMos coN D1si=RAz DEL GENERAL DEMósTENEs.


Qluo cR1ADo DEL M1sMo coN DrsERAz DEL GENERAL Nrc1As.
Se mencionan con el nombre del que representan.
Umo MÁS AL QUE LLAMAN PA1=LAooN1o Y QUE Es LA PERsoN¡E1cAc1óN DE
(`LEoNTE.
AUDRÁCRITO, vENDEDoR DE cnomzos.
DEMOS, PERsoNn=rcAc1óN DEL PUEBLO.
Cono DE CABALLEROS.

33
LOS CABALLEROS

DEMósTENEs. - ¡Ay, ay, ay... la madre de ése. Busca mejor algu-


qué desgracia. . . ay, ay, ay! nos cantos de la huida de esta casa.
NrcIAs.-Basta que digas: ¡Vá-
Se va sobando las espaldas monos!
y las nalgas. DEMósrENEs. - Ya dije Vámo-
nos. . .
¡Mal haya el Paflagonio en mala Nrc1As.-Pues ahora, después de
hora comprado hace poco! Vámonos, di: Con él.
“Que los dioses los exterminen con DEMósTENEs.--Con él.
sus malos intentos.” Desde que por N1crAs.-Muy bien. Ahora como
desdicha se coló en esta casa no deja frotándote di: Vámonos, y luego ace-
de apalear a los esclavos. lera el movimiento y di: Con él,
NICIAS. (Sale en la misma forma con él.
que el anterior.)-¡Maldito sea este DEMósTENEs.-Nos vamos, nos
el más malvado de los Paflago- vamos con él.
Bios. .. él y todas sus diabluras! N1c1As.-¿Eso no se te hace gus-
j DEMÓSTENES.-¿Qué te traes, in- toso?
feliz? DEMÓSTENES.--Claro, por Zeus,
N1c1As.-Males, igual que tú. pero mi pellejo lo está presagian-
DEMÓSTENES.-Ven para acá, va- do. _ .
mos a cantar juntos una melodía de Nrc¡As.-¿Por qué?
tono lamentoso, como las del Olim- DEMósTENEs.-Es que cuando se
o. rasca el pellejo se va perdiendo la
P AMBOS. (Cantando)-¡Mumú mu- piel.
mú mumú! ¡Mumú, mumú mumú! NICIAS.-Estando así las cosas, lo
DEMósTENEs. _ ¿Qué ganamos mejor es que vayamos a postrarnos
êon lamentos? ¿No es mejor que ante el simulacro de algún dios.
busquemos un medio de salir de es- DEMós1'ENES.--¡Vaya, una esta-
tos estropicios y dejemos a un lado tua de dioses. . . ¿en qué estás pen-
él llanto? sando? ¡A poco todavía crees que
N¡crAs.--¿Qué podría haber para hay dioses!
êllo? NrcrAs.-Pues yo sí.
DEMósrENEs.--A ver, di. DEMÓSTENES.-¿En qué te apo-
NICIAS.-Mejor tú. No quiero dis- yas?
šutir contigo. N1c1As.-En que soy odioso a los
DEMósTENEs.--¡Por Apolo, no! dioses. . _ ¿no es buen juicio?
Habla con confianza; yo a mi tiem- DEMósTENEs.-Me convences de
po diré mi pensamiento. todo en todo. Pero hay que dar ra-
N1c1As.-Está bien que lo conce- zón. ¿Quieres que le hable al audi-
dun, pero no hallo qué decir. ¿Es torio?
gnc yo podría hablar al estilo de NICIAS.-No está mal. Pero hay
Urípides?: “¿Qué tienes que decir- que pedirles que con signos den a
mc. para que yo lo diga?” conocer si les gusta o no les gusta
I)EMósTENEs. - ¡No por favor, lo que estamos haciendo en su di-
no! No me saques las verdolagas de versión.
36 AR1sró1=ANEs.-LAs oNcE coMEDrAs

DEMósTENEs. (Al público.)-Voy Entonces nos rendimos nosotros.


a comenzar. Nuestro amo es un ti- Y hacemos lo que él exige. Y en-
rano, sumamente irritable, tragador tonces nos. . _ zurramos, no una sino
de habas y fácil al enojo. Es Demos ocho veces.
el de Pnix. Un vejarruco muy tardío (A su compañerog)-¿Andas en
y sordo. Ese amo compró ahora en sueño? Ve y piensa cómo nos liber-
el novilunio, un esclavo, un tala- taremos, a dónde, a quién nos lar-
bartero de Paflagonia. Listo para la gamos.
trampa y para 'el enredo. N1crAs.-¡Te lo dije ya antes. Lo
Mira lo que hizo: estuvo calando mejor es huir!
el pensamiento del viejo, este mal- DEMósrENEs.-No se puede. Es-
dito curtidor paflagonio, listo en tre- te maldito está en vigilancia perpe-
tas y artimañas. Comenzó a insinuar- tua. ¡Paflagonio infeliz! Tiene una
se con artificio, a adular y halagar pata en Pilos y la otra en la asam-
al amo, a hacerle la barba -con blea de los nobles. Y tiene tal pos-
sus correas de talabartero, claro- tura que las nalgas se le ven en
y le hablaba así: -Demos, patron- Caonia, y sus manos piden en Etolia,
cito. vete al baño. Una sola causa y su pensamiento roba en Clopidia.
sentencia. Echate tu bocadito, llé- NrcIAs. - Es mejor escaparnos.
nate bien la pancita, atrácate bien y Luego y vámonos, ¿o no mi amigo?
vete a que te paguen tus tres óbo- DEMósTENEs.-Pero si lo hace-
los. ¿Te sirvo tu comidita? mos, moriremos como machos.
Y venia y arrebataba uno de los N1c1As.-Y, ¿cómo? Lo mejor fue-
platillos que nosotros habíamos pre- ra beber sangre de toro. La muerte
parado y se lo iba a presentar. Era de Temístocles fue de lo más va-
un regalo suyo. Mira, el otro día yo liente.
preparé un pastel al estilo de Pilos, DEMósTENEs._¡Por Zeus que no!
un pastel lacaónico, como quien di- Beberemos mejor vino no mezclado,
ce. Bien hecho y bien preparado... a la honra del gran Genio. A ver si
¿Lo vas a creer? Llega este infame hallamos un buen procedimiento pa-
y lo arrebata y se lo presenta al ra nuestra intención.
amo como cosa suya. . .! NICIAS.-¡Vino puro... se te va
Y nos hace estar a distancia del todo al pensamiento. . _! ¿puede un
viejo Demos. No deja por nada que hombre ya ebrio hallar un buen pro-
alguno de nosotros dé atenciones al yecto?
amo. Y allí está con su espanta- DEMÓSTENES.-Verdad es. com-
moscas, cuando cena aquél, para evi- pañero..., bebe pura agua y ve-
tar que lo molesten. Y tiene su co- rás que te viene a la mente. _ _, ¿no
rrea en la mano para ahuyentar a es el vino el autor de todos los gran-
chicotazos al que se atreva a acer- des proyectos?, ¿te atreves a decir
carse. .. ¡y más si son oradores! Y que frustra el pensamiento? Un hom-
como el viejo está caduco, cuando bre que ha »bebido se siente rico, se
ve que se ha pasado del vino, le siente vencedor en sus negocios, que
comienza a recitar oráculos sibili- gana todos los procesos, se siente
nos. Y si lo ve bien bebido, al estilo feliz y comparte su dicha con sus
de Maco, es cuando hace sus alar- amigos., _ ¡Anda, una copa para re-
des de poder y fuerza. Es cuando gar mi mente y podré decirte algo
comienza a dar contra todos los de digno de aplauso!
casa y a golpearnos de lo lindo. Nic1As.-¡Ayl, qué podrás decir-
Llueven los azotes sobre nosotros y nos después de haber bebido?
lo oímos que va diciendo: DEMósTENEs. - Lo mejor, pero
“¿Ven a Hilas? Yo lo azoto. Y si tráeme. (Se va Nícias al interior.)
a mí no me hacen caso, morirán del Yo sé lo que hago. Si me pico un
mismo modo.” poco, aquí en este lugar habré de
Los cABALLERos 37
Éieir un haz de conceptitos, de afir- N1crAs. _ Vamos, ¿qué dice el
ñneiones graves, y unas cuantas 1n- oráculo?
Vcnciones del pensamiento mío. ,DEMós^rENEs.-Echame otra.
NicrAs.-¿En ese escrito está eso:
Regresa Nicías con un frasco “échame otra?”
y una copa. DEMósrENEs.-¡Bacis, oh!
N1c1As.-¿Qué hay?
NicrAs.-¡Dicha fue que no me DEMósrENEs. - ¡Otra más, y
vieran cuando yo me hurtaba el pronto!
vino! NIcrAs.-Ese Bacis gustaba mu-
l)EMósrENEs.-Dime: ¿qué hace cho de la copa.
al paflagonio? DEMós'rENEs.-¡Ah, maldito pa-
N|crAs.-¿Qué? Mira, se tragó flagonio! ¿tanto tiempo has guardado
iìnlchas galletas saladas -claro, de esto que habla de ti para tu ruina?
las que había quitado en la plaza- Nrc1As.-¿Por qué pues?
y ahora bien borracho está roncando DEMósrENEs.--En esto dice có-
echado sobre sus cueros y echado mo ha de acabar.
bncabajo. Nrc1As.-Y, ¿cómo?
|)EMósTENEs. - Anda ahora. Y DEMósTENEs.-¿Cómo? Dice cla-
muchito, que es libación. ramente el oráculo que ha de venir
Nic1As.-Toma y haz al buen Ge- primero un vendedor de estopas a
nio esta libación. regir esta ciudad.
l)EMósTENEs.-Bebe, degusta, a N1c1As.-Uno es este vendedor.
tragos el licor de Pramnio. ¡Genio Dime, ¿luego qué anuncia?
favorable, no a mí sino a ti se debe DEMósTENEs.--Y ahora, un ven-
esta idea! dedor de borregos. Y van dos.
N1c1As.-Habla ya, te lo ruego, NicIAs.-Dos comerciantes van.
¿qué es lo que estás pensando? Y a éste, ¿qué le va a pasar?
l)EMósrENEs.-Métete a casa y DEMós'rENEs. - Gobernar, hasta
roba sus pronósticos al paflagonio. que llegue otro peor que él, si es
Eslá dormido. Anda y tráelos acá que existe. Tras esto se irá a la
luego. ruina. Vendrá un vendedor de cue-
N1cIAs.--Eso. Pero me temo que ros, paflagonio, por más señas. Ra-
en vez de un buen genio me voy paz y parlachín, con voz ronca co-
a encontrar con un demonio. (En- mo el torrente Clíboro.
Ira.) N1crAs.-¿Entonces el vendedor
DEMósrENEs. - Trae ahora, yo de borregos será sustituido por el
mismo me daré de beber... a ver vendedor de cueros?
si con este riego se me alumbra el DEMósTENEs.-¡Sí, por Zeus!
pensamiento. Nrc1As. - ¡Ay infeliz de mí. . .!
¿No hay otro comerciante que ven-
Sale Nicías con los orâculos que ga, siquiera uno?
sustrajo a Paƒlagonìo. DEMósrENEs.-Aún hay otro que
ejerce una profesión sobrehumana.
NICIAS.-¡Qué grandes ronquidos N1c1As.-Te lo ruego: di, ¿quién
du el paflagonio y qué ventosos se es?
echa... meramente una trompeta! DEMósTENEs.-¿Lo digo?
Por eso pude quitarle estos oráculos Nic1As.--¡Por Zeus, que sí!
que guardaba con tanto cuidado. DEMósrENEs. - Un vendedor de
DEMósTENEs.-¡Listo, listo! ¡Dá- chorizos es quien acabará con él.
Inelo que yo lo lea! Pero dame una NIcxAs.-¿Un vendedor de chori-
copita pronto. Trae, veré qué dice zos? ¡Ah, Poseidón, qué negocio!
esto... ¡Oh oráculos! ¡Pronto mi Pero, ¿dónde hallar a ese hombre?
Copa! DEMósTENEs.-Lo buscaremos. Y
38 AR1sTóEANEs.--LAs oNcE coMED1As

mira... acá viene como mandado DEMósTENEs.-¿Qué más? Miri


del cielo! ...Entra, choricero ama- los sitios de mercader, mira los bar-
do, ven acá, ven buen amigo. Sube cos de tráfico.
y llega, que tú eres- el salvador de AGoRÁcR1To.-Sí que los veo.
esta ciudad. . .! DEMós'rENEs.-¿Luego no vas a
ser grandemente feliz? Ahora mira a
Llega el choricero con su Caria con el ojo derecho y con el
mercancía. otro mira hacia Cartago.
AGoRÁcRrro.-¿Tendré que ser fe-
AooRÁcR1ro, cHoRicERo. _ ¿Qué liz convirtiéndome en bizco?
hay? ¿quién me llama? ¿para qué? DEMósrENEs.-No, pero todo eso
DEMósTENEs.--Llega acá y date será objeto de comercio. Todo va a
cuenta de tu dichoso destino, cuán suceder como este oráculo pregona:
grandiosa es tu fortuna. un gran hombre.
NICIAS._Anda, quitale el tablado AooRÁcRrro. - Dime, ¿cómo es
que lleva a cuestas y dale cuenta de que yo, vendedor de chorizos, voy a
lo que dicen los dioses en su oráculo. convertirme en un gran hombre?
Mientras tanto, entraré a ver qué DEMósTENEs.-Precisamente por
hace este Paflagonio. (Entra.) eso vas a llegar a grande. Porque
_DEMósrENEs.-Vaya, deja allí tu eres un infeliz, un bajo mercader
carga y da adoración a la tierra y sinvergüenza, pero atrevido.
a los dioses. AGoRÁcR1To.-No me creo yo dig-
AooRAcR1To.-Ya está, y ahora, no de llegar a tanto.
¿qué? DEMósrENEs.-¡Malhaya yo! ¿ha-
DEMósTENEs.-¡Oh dichoso, oh brá alguno que diga que no eres tú
poderoso. . .ahora nada y muy gran- digno? Me está pareciendo que aún
de para mañana! abrigas algún buen principio. ¿Eres
Tú, de la Atenas feliz serás el de padres honrados, de gente de bue-
gran soberano. na conducta?
AGoRÁcR1ro.-¿Por qué no me AooRÁcR1ro.-¡Por los dioses, no!
dejas, buen hombre, lavar mis tripas ¡Soy de los muy abajo!
y vender mis chorizos, antes de es- DEMósrENEs. - ¡Hombre feliz,
tarte burlando de mí? qué suerte tienes. . . qué grandes do-
DEMósrENEs.-¡Tonto! ¿Tus tri- tes has alcanzado para este cargo!
pas? Mira hacia este lado: “¿No ves AGoRAcR1ro.-Pero, buen hom-
las largas filas de todos estos pue- bre, ni pizca tengo de instrucción,
blos?” apenas conozco las letras y eso bien
AooRÁcR1ro.*Las veo. que mal.
DEMósTENEs.-De todos esos tú DEMósrENEs.-Es tu única falla,
serás gobernante. Mandarás en el que sepas bien que mal. Pues gober-
mercado, en las puertas, en la lla- nar al pueblo no es de hombres bien
nura de las asambleas. Pisotearás al instruidos, ni de buenas costum-
senado, harás añicos a los generales, bres... ¡se quiere un ignorante, se
los pondrás en cadenas, o en la cár- quiere un malvado! Por eso no des-
cel y el mismo Pritáneo harás tus precies lo que te brindanlos dioses
liviandades. en sus oráculos.
Ao0RÁcRrTo.-¿Yo? AooRÁcR1ro.-¿Qué dice el tal
DEMósTENEs_-¡Cierto que sí! Y oráculo?
no es eso todo lo que estás viendo. DEMósTENEs_-Bien, por los dio-
Trépate en tu tablero y verás to- ses. En términos un tanto enigmáti-
das las islas que rodean en círculo. cos y gariboleados, con alusiones sa-
Se sube sobre su armazón y ve.
bihondas, dice: (Lee.)
“Cuando el águila que rasga cue-
AGoRAcR1To.-Ya veo bien. ros con garras bien afiladas lleve al
Los CABALLEROS 39

Sta ón que chupa sangre bien afe- balleros, unos mil de honrada vi-
ffãrlu en su pico, entonces, de pa- da: lo odian ...ellos, te ayudan!
Éiagonios se acabará la salsita. Y_de todos los ciudadanos, los hon-
A los que venden chorizos gran- rados y honestos. Y de estos espec-
de gloria anuncia el cielo, sólo -que tadores, todo el que tenga dignidad,
Ellos no la quieren, para seguirlos y yo voy con todos ellos, y hay un
vendiendo.” dios que nos asiste!
/\ooRAcRiro. - Y, ¿eso qué me Por otra parte, no temas: no es
Blnñc a mí? Explícalo, por favor. el león como lo pintan. Tan horro-
l)EMós'rENEs.-El águila rasga- roso es a todos que no ha habido
eucros es el paflagonio que está allá un solo artista que le quisiera hacer
dentro. máscara. Pronto será conocido: na-
/\ooRÁcR1'ro.-Y, lo de garras da tonto es el pueblo que está lle-
bien afiladas, ¿por qué? nando este teatro.
|)EMósTENEs.-Bien las palabras NICIAS. (Dentro.)-¡Ay, infeliz de
lo dicen: viene, agarra y arrebata mi. . . ya sale el Paflagonio!
y se larga con su presa.
AooRAcRiTo.-Y, ahora, ¿lo del Llega Cleonte en farsa de
dragón? Paflagonia.
DEMósrENEs.--Es lo más claro
Que hay. El dragón o serpiente es PAFLAGONIO.-¡Estos. .. no ten-
largo. También es largo el chorizo. drán que alegrarse, por los doce dio-
Lleno de sangre el dragón, como ses, de lo que ha tiempo contra
también el chorizo. Yo te lo digo Demos conspiran. Y... ¿esta copa
ahora la serpiente draconina va a de Calcis, qué hace aquí? Están tra-
vencer al águila de garras afiladas. mando hacer que con ellos vayan a
¡A no ser que sea engatuzada con la rebeldía los de Calcis. .. ¡Pareja
palabras! de malvados... lo pagarán con la
AooRÁcR1To.-Me queda bien el muerte!
oráculo. Pero estoy admirado de DEMósTENEs. (Al choricero.)--No
Eómo pudiera yo gobernar a un te vayas, espera, vendedor de chori-
pueblo. zos: no traiciones la causa.
l)EMósrENEs. -- Ninguna dificul- ¡Ea, ea caballeros, ahora es tiem-
ind. Lo que antes has hecho, sigue po, acá, acá! Simón y Panecio, así.
haciendo. Alborota, haz rueda las Pónganse al lado derecho. ¿Ves? ¡ya
tripas y revuelve todos los asuntos. llegan, choricero, y vienen en con-
ÉAI pueblo? ¡Ese se gana con pala- tra de él! Mira su nube de pol-
ritas azucaradas y con antojitos de vo... es que ya muy cerca están.
cocina! Y tienes todas las dotes que Fuerte y duro contra él, haz que
le requieren para ser un guía de pue- huya.
bios. Una voz estridente y retum-
hunte, un nacimiento bajo y moda- Entra el coro de Caballeros.
les de callejero: tienes todo lo que
se necesita para ser un regente de la CoRn=Eo.-¡Dale, dale a este bri-
ciudad. Y el oráculo está de acuer- bón, borrón de los caballeros; el
do con lo mismo que dice el Pitia. traficante, voraz de todos los bienes,
jì/\nda pues, ponte tu corona... y hondura inagotable de los latroci-
uz tu libación al dios de las nece- nios, bribón y .bribón mil veces. Y lo
sidades! Ahora, enfréntate al con- diré sin "cesar, pues es bribón mu-
lrario. chas veces al día! ,
AooRÁcR1To.-Y, ¿quién luchará ¡Anda, pues, dale y acósalo; haz
conmigo? Los ricos le tienen miedo revolución, alborota y haz ímpetu
y ante él tiemblan los pobres. contra él, como nosotros lo hacemos
DE.\tósrENEs.-¡Allí están los ca- y échale grandes gritazos!
40 ARrsróEANEs.-LAs oNcE coMEDrAs
¡Cuidado, no se te escape. . . bien desfachatado, para nosotros el pre-
conoce los caminos por donde se mio.
fugó Eucrates envuelto en el sal- PAELAC-oNio. (Indicando al chori-
vado! cero.)-A ese hombre yo denunció.
PAFLAooNro.-¡Oh, ancianos del Y aun afirmo que él ha llevado o
tribunal heliástico, cofrades míos en vender sus sancochos a las naves del
el pago de tribulo. Yo os doy el Peloponeso.
medio de vivir, por la buena o por CoRn=Eo.-Pero yo, por Zeus. lo
la mala, ¡vengan ahora en mi auxi- acuso: llegó con panza vacía al Pri-
lio. . .l ¡me están asediando los que táneo y salió con panza llena.
conspiran! DEMósTENEs.-¡Por Zeus que si,
CoRIFEo.--¡Y a fe, que lo hacen que exportaba efectos prohibidos.
bien...! ¿no eres tú el que se en- como pan, pescado, carne. . .! ¡a eso,
gulle los bienes de la ciudad aun ni Pericles llegó! 1
antes que se te haya hecho la distri- PAFLAGONIO.-Los dos morirán al
bución? Como quien está tentando punto.
los higos para ver si están maduros, AooRAcR1To.-Tres veces te ven-
así tú estás atendiendo a los que ceré en gritos.
tienen que rendir cuentas. Ves si es- PAI-'LAcoN1o.-Yo te venceré gri-
tán aún verdes, o si ya están madu- tando.
ros, o están a punto de madurar. AGoRÁcRrro.-Y yo gritaré más
Entre los ciudadanos estás viendo fuerte.
cuál es el que tiene carácter de cor- PAELAGQNIO.-Si llegas a general,
dero, que es rico y no un malvado, yo te buscaré infamias.
que teme andar en tráfagos de ne- AGoRÁcR1'ro.-Y yo te rasparé el
gocios. Un ser inofensivo y sin ma- lomo a golpes, como si fueras un
licia. Lo haces que venga desde el perro.
Quersoneso y le abrazas la cintura PAFLAooN1o.-Yo te meteré a la
y le metes zancadilla, y le das vuel- cárcel por medio de mis chismitos.
ta luego y te lo zampas por de- AooRÁcRrro.-Yo te cerraré el ca-
trás. . _ mino.
PAFLAooN1o. _ ¿También ustedes PAELAooN1o. _ Mírame cara a
me atacan? ¿A mí que por su cau- cara.
sa soy mal visto por querer erigir AooRAcR1ro.-Yo también me crié
un monumento a su valor en la en el mercado.
Acrópolis misma? PAFLAGONIO.-¿Te callas, o te ha-
CoRiFEo.-¡Ah qué hablador, ah go cuartos?
qué cbillón! (Al coro): ¿No ven qué AGoRÁcR1To.-Te callas o te cu-
rastrero es? Piensa que somos viejos bro de mierda.
caducos de los que se puede burlar. PAFL/\GoN1o. -_ Confieso que he
PAELAooN1o. - ¡Ah ciudad, ah hecho mis robos. . _ pero tú ¿no?
pueblo... qué fieras me tunden la AGORÁCRITO.--¡Con Hermes de
panza! los mercados, claro que si!
DEMósTENEs. -- ¿Ahora levantas PAFLAooN1o.-Si hay quien me
tus quejas, cuando tú haces de la vea, hago mis votos.
ciudad una catástrofe? Aoonáciuro.-Artero y mañoso
AGORÁCRITO.-Si así es como ven- eres.
cer quiere, en mi puño halla su fren- PAFLAGoN1o.-Yo te acusaré al
te. Y si para escapar se agacha, yo Pritáneo como ladrón y sacrilego. . .
le meto la rodilla. andas vendiendo alli tripas de que
PAFLAGONIO.-Si a gritos vamos, nos has pagado el d¡ezmo.., ¡tri-
a gritos te gano. pas que eran de los dioses!
CORIFEO.-Si a gritos de veras CoRo: EsrRoFA I.-¡Bribón y más
vences, gloria a ti. Pero si él es más que bribón, canalla pérfido!
Los CABALLERQS 41

¡Llena está de tu osadía la tierra PAFLAooN1o.-¿No me permites la


toda y la asamblea y los puestos de palabra?
gecnudación, los procesos y los tri- AGORÁCRITQ.-¡Por Zeus, que no!
Unales! PAFLAGONIQ.-¡Por Zeus, que sí!
'Oh tú que revuelves el fango y AGoRÁcR1ro.-¡No por Poseidón,
Qluboras en esta nuestra ciudad al- y si de hablar se trata, yo voy a
låorotos sin fin! Tú has aturdido a hablar primero... y con qué dien-
Atenas a gritos y eres como el pes- tes. . . l
entlor que atisba la roca cuando lle- PAELAGONIO.-¡Infeliz, que yo re-
gan los atunes. Eso haces tú en es- viento!
pera y ansia de los impuestos. Aoonácnrro.-Pero yo no te dejo.
PAFLAC-oNro. -- Bien sé que ha DEMósTENEs.-Déjalo que revien-
tiempo estaban curtiéndome esta re- te, por los dioses te lo pido.
vuelta. PAFLAc.oN1o.-¿De dónde te nace
AGoRÁcRrro.--Si tú no supieras el ansia de contradecirme a mí?
hacer curtido, ni yo supiera hacer AC-0RÁcR1ro.-También yo sé ha-
ãhorizos. Tú, cortabas cuero de un blar, y aun más, sé hacer buenos
buey viejo y lo vendías a los pobres chorizos.
numpesinos como si fuera piel de PAFLAooNio.--¡Eso es hablar! Si
novillo. Parecía muy apretado, pero te cae un asuntito crudo, luego eres
son dos días de uso, se volvía flo- capaz de hacerlo tasajo y de guisarlo
jo. flojo, hasta llegar a dos cuartas. al gusto... ¿Sabes que pienso qué
DEMósrENEs.-¡Eso me sucedió a te ha sucedido? Lo mismo que a
mí. por Zeus que sí, y ya me aca- otros pelados. Puede ser que hayas
huban mis amigos. Le compré unos ganado el pleito a un infeliz refu-
zapatos y antes de llegar a Pergaso, giado, y para eso te estuviste la no-
ya me nadaban en ellos los pies! che entera quemando las pestañas, y
CoRo: EsrRoi=A II.--¿Qué has he- te fuiste hablando solo por esas ca-
cho desde el principio? ¿No mos- lles, eso sí, con pura agua en la ba-
trar tu inepcia de buen orador des- rriga. Luego fuiste a moler a tus
vergonzado? En tu oratoria te ba- amigos... ¡y ya te crees orador!
Qns para explotar extranjeros. Cla- ¡Qué tarugo, qué zoquete!
ro, está arriba ahora, al frente de DEMósrENEs.-Pero, tú, ¿qué be-
ln ciudad. Y allá está el hijo de Hi- bes para hacer que la ciudad se que-
podamo retorciéndose de angustia de aletargada y tonta como se halla
cuando ve esto. hoy? ¡Tú la mataste con el silencio!
Pero ya apareció otro hombre que PAFLAooNio.-Y, ¿hallas entre los
es más pícaro que tú; ¡cómo me es- hombres uno solo que me haga fren-
toy alegrando! El te va a pasar con te? Yo que me comi tres lonjas de
mucho, ni duda cabe, en ser bribón buen atún y tras una buena copa
y atrevido en todas las artimañas. de vino puro, me echo al plato a
(Al chonicero.)-Anda, demuéstra- los generalitos del Pilos.
lc tú de qué sirve una educación AGoRÁcRrTo. -- Yo también, yo
decente. también. .. ¡Denme un filete de
AooRAcRrTo.-Oigan bien quién buey y una pancita de puerco
es este hombre y qué clase de ciu- . . .cuando la haya yo tragado, y de
dadano. _ pilón salsa y caldo, me trago tam-
PAFLAGONIQ.-¿No me permites la bién a los oradores y al mismo Ni-
palabra? cias me lo embuto!
AooRÁcR1To.-¡No por Zeus, tam- DEMósrENEs. - Todo eso está
bién yo soy bribón! bueno, y me gusta tu lenguaje, pero
DEMósrENEs.-Si con esto no se lo que no me gusta es que te bebas
rinde, dile que también tus padres toda la salsa.
eran unos bribones. PA1=LAooN1o.-Si eres capaz de
42 ARISTÓFANES.--LAS ONCE COMEDIAS

tragarte lobos de mar, serás también al primer golpe verás bien que es
capaz de perseguir a los Milesios. un cobarde... ¡ya le conozco sus
AGoRÁcRrro._Cuando me haya mañas!
hecho digestión el buen cocido de DEMósrENEs.-¡Y así meramente
buey, ya estaré en capacidad de re- fue todo el tiempo de su vida, y
cobrar los dineros. mostraba ser un hombre tomando lo
P/\Fi.AGoNro.-Pero yo echo un de los otros... Ahora mismo esas
brinco de aquí al Consejo y lo hago espigas que se trajo de allá lejos,
un desbarajuste. después de hacerlas manojos, ya está
AGORÁCRITO.-Pero yo te doy en pensando en venderlas!
las nalgas como quien tunde cuero PAFLAGONIO.-Y yo no les tengo
para curtir. miedo, mientras tenga vida el sena-
PA1=1.AooN1o. _- Pero yo te iré do y el pueblo se ponga máscara de
arrastrando de cabeza, para que las tarugo, a la hora en que ha de
vayas enseñando. juzgar.
DEMÓSTENES.-¡Me dejo que ha- Cono: ANTisTRoFA II.-¡En todo
gan conmigo lo mismo, si echas afue- es desvergonzado y nunca muda de
ra a este hombre! ¡Lo juro por Po- conducta! (Al Paƒlagonio): Y no
seidón! creas que te aborrezco, ojalá fuera
PAFLAGQNIO.-_¡Te voy a echar en yo la zalea que mea Cratino y apren-
el cepo! diera yo a cantar en la tragedia de
Ac.oRÁcR1To.-Yo te acuso de co- Morsino. Tú que vas y vienes por to-
barde. das las flores, al modo de la abeja,
PAF1.AGoNio.-Tu piel servirá de para ver qué dones sacas, ojalá que
forro. así fueras para desembucharlos.
AGoRÁciuTo.-Con tu cuero haré Con qué ganas cantaría yo en-
un morral. tonces: “¡Bebe, bebe a la buena for-
PAFLAGONIO. - Después de des- tunai”
cuartizarte, quedarás tendido en tie- Y aun el hijo de Ulio, según yo
rra. pienso, de ese acaparador de trigo,
AGor<ÁcRiTo. _ Y yo con tus cantaria a toda voz entonces: Io, Io,
miembros rotos voy a hacer un pi- péan péan y haría sus bailes a Baco.
cadillo. PAFLAGONIO.-Por Poseidón yo les
PA1=LAooNio.-Te voy a arrancar juro que a tunante no me ganan.
las cejas. Y, si no, que jamás vaya yo al lu-
AGORÂcRITO._Y yo te reviento gar de las tripas de Zeus el del mer-
el buche. cado.
DEMósTENEs.-¡Por Zeus, vamos AooRÁcR1'ro.-Pues yo prometo
a ponerle una horquilla en el pes- vencerte, por los golpes sin número
cuezo como hacen los cocineros y que desde chico he recibido y por
le sacamos la lengua para estar exa- los piquetes de chaveta desenseba-
minando por arriba y por el ano, dora. No en vano he comido miga-
a ver si no está roñoso! jones bien untados de grasa al lim-
Cono: ANTISTROFA. I. - ¡Cosas piarme las manos. No importa que
más ardientes que el fuego hay por te muestres tan valiente.
cierto en la ciudad y oye uno tales PAFLAGONIO.-¡Bolitas de miga-
palabras que se salen de los límites jón engrasado, como un perro...
en materia de desvergüenza! No era Ah, tonto, tres veces tonto. . . si has
fácil el asunto ni tan al gusto arre- comido lo que comen los perros te
glarlo. vas a poner con uno que tiene ca-
(AI choricero.)-¡Ahora, dale de beza de perro!
plano. revuélcalo muy al caso. No AooRÁc111To.-Tengo, por Zeus,
hagas a medias las cosas. Ya lo tie- muchos títulos desde que era yo un
nes por la cintura, ahora sigue. ._ rapaz. Iba yo a los cocineros y les
Los CABALLEROS 43

decía para marearlos: “¡Miren mu- PAP1.AooN1o. - Pero tendrás tus


fihuchos, ¿no ven? ¡Primavera. .. procesos... cuatro de a cien talen-
tiempo de golondrinas...! Y ellos tos cada uno. . .
alzaban la cara y yo me volaba un AGoRÁcRn'o.--Pero tú, veinte por
buen tajo de carne. no dar el servicio militar y por la-
DEMós'rENias. _ ¡Qué excelente drón, ...más de mil.
ëucrpo, qué astuta cabeza... eras PAFr.AGoN1o.-Yo estoy pensando
enmo el que come ortigas, que no que eres de la raza de los que pro-
aguarda golondrinas para poder fanaron el altar de la diosa.
arrnncarlas! AooRÁciu'ro.-Y yo pienso que tu
AGoRÁcRr"ro.-Y eso lo hacía sin abuelo fue un guarda-espaldas.
que me vieran, pero si alguno llega- PAFLAGONIO.-¿Y de quién? ¡Dilo!
ba a verme, me echaba la carne en AooRÁcR1'ro. - ¡De Cuer. . .ina
lu entrepierna y juraba por todos los la de Hipias!
dioses que yo no tenía nada. Y un PAFLAGONIO.-¡Payaso!
orador que me vio dijo estas pa- AGoRÁc1uTo.-¡Bribón!
lübras: DEMÓSTENES.-¡A lo macho, da-
"¡Ni modo: este muchacho tiene le, dale!
gue llegar a ser regente de la ciu- PAFLAooNio.-¡Ay, ay, que me es-
ndl” tán golpeando estos conspiradores!
l)EMós'riaNEs.-Y muy bien que
ãdivinó. Pero tenía en qué fundar- DEMÓSTENES.-¡Dale, dale con
ie. Tú robabas a ojos vistos, pero te tus tripas en las propias tripas de
nietías la carne por la trasera. él, y con esos tus chorizos dale una
PA1=LAGoN1o.-Voy a aplacar tu buena sobada!
osadía. Y diré más: la de los dos.
Voy a hacer mi impulso, como hu- El choricero comienza a dar a Pa-
racán furioso, y te azotaré en el ƒlagonio y éste se hace arco.
Duelo y la tierra y el mar se revol-
verán contra ti. CoRiFEo.-¡Oh, qué hombre de
AGoRÁcRiTo.-Yo me subo en mis gran raza y qué alma tan varonil
tähorizos hechos a modo de barca más que todos sus iguales! ¡Este
_y que me lleve la corriente y cuando salva la ciudad, me parece a mí y a
Vuya a hundirme te mandare. .. mil los demás ciudadanos! ¡Con qué ar-
Inludos. te, con qué sentido respondiste a sus
Dr¿MósTENEs.-Y yo en tal caso tonteras! ¿Cómo darte la alabanza
entaré espiando el drenaje, a ver por que pidiera nuestra alegría?
dónde apareces. PAFLAGONIO.-¡Nada de eso me
PA1=LAooN1o.--Yo te lo juro por era oculto. .. ya sabía que estaban
Démeter... no habrás de quedar tramando este hecho, por Démeter,
impune después de haber robado a sí! todo era un armazón, de mil
los atenienses tantos talentos. piezas mal forjado.
DEMósTENEs._¡Listo. . . ya sopla AooRÁciuTo.-¿Y estás creyendo
el viento de la delación- y la ca- que para mí era un secreto lo que
lumnia. . .! andabas tú tramando en Argos. . .?
AGORÁCRITO.-Y tú de solo de Señores, con el pretexto de que nos
Potides te sacaste diez talentos. Yo iba a ayudar conciliando a los argi-
lo tengo bien sabido. vos, lo que ha hecho el muy bribón
PAFLAGONIO.-Y eso, ¿qué? (Baja es trataditos secretos con los de La-
fu voz y dice confidencial.) ¿Quiéres cedemonia. p
Lino. Y te me callas? DEMósTENEs.-¡Pero no le dices
DEMÓSTENES.-Yo creo que lo nada al estilo carretero!
acepta... ¡Vamos, ya el viento va Ac-or<ÁcR1ro.-¡Ah! ¿no estás tra-
descansando... suelta los amarres! bajando a la continua los sopletes?
44 ARis'róFANEs.-LAS oNcE coMED1As

¡Esperan los prisioneros que han de DEMósrnNns.-_¡Muérde1o bien y


moverles la fragua! apabúllalo, hazle pedazos la crestl.
DEMÓSTENES. _ ¡Bueno, bueno, y no regreses aquí sin haberte co-
herreros contra carpinteros! mido su papada!
Aooizâcniro.-Por allí hay tam-
bién otros que le hacen a la herre- Se va.
ría, al unísono contigo. Tú, aunque
me des oro y plata por medio de tus CoR11=Eo.-¡Vete en dicha y con
amigos, no lograrás persuadirme a fortuna y puedas volver acá! ¡Qufl
que calle las verdades antes de los Zeus guardián del mercado te tien-
atenienses. da su protección!
PAFLAGONIO.-Pero voy al mo- (Al teatro espectador): Y ahora,
mento a denunciarlos a todos como señores míos, favor de poner aten-
conspiradores y esas juntitas noctur- ción a nuestra parte coral. Ya qu!
nas en la ciudad y la inteligencia están tan avezados a toda clase dq
que tienen con los medas y el gran versos.
rey y las intriguillas con los de Beo- Si algún antiguo autor de come-
cia... ¡Ese es el queso que están dias nos hubiera pedido recitar estos
fabricando! versos en el coro de la representa-
AGORÁCRITO.-¿Y cuánto pagan ción, no hubiera sido tan fácil que
en Beocia por el queso, eh? lo hubiera conseguido.
PA1=LAooN1o.-¡Por Heraclés, yo Este poeta de hoy lo merece, y
te hago papilla! aborrece lo mismo que aborrecemos
nosotros. Y habla con toda justicia
Se va. y con generoso afán se lanza contra-
Tifón y contra el huracán que des-
DEMÓSTENES.--¡Ahora tú que tie- truye.
nes algo de cacumen, tú que tienes Dice el poeta que muchos llega-
inteligencia, tú que en viejos tiem- ron y le dijeron en confianza,,por
pos te escondías la carne entre las qué no usaba del coro en su nom-
piernas, como lo dijiste hace rato. . . bre. El nos recomienda ahora que
échate una carrerita, vete luego al les digamos la causa. Dice que no
tribunal... éste va desalado y nos le faltó advertencia para ver que el
va a fundir a todos, con sus grandes coro es indispensable, pero que pen-
\ algaradas! saba él que entre todos los oficios
V059;
:B AGoRÁcRITo.-¡Voy allá, pero an- es el más arduo el de componer co-
tes tengo que guardar mis tripas y medias. Muchos intentan hacerlas,
mis cuchillos en un lugar seguro! pero lo logran muy pocos.
DEMÓSTENES.-Ten ahora y écha- Y dice más: Que son ustedes
te al cuello esta grasa para que te amantes de lo que nace. Gustan de
la escurras, si te quiere aferrar con los anteriores, pero si acaso enve-
sus calumnias. jecen, quedan en perpetuo olvido.
AooRÁcRrro.-Pues dices bien, eso Vio lo que pasó con Magnes:
hacen en las contiendas deportivas cuando blanqueó su cabello; nada
DEMÓSTENES.--Y ahora, cómete importa que ganara antes tantos
esto. triunfos, contra sus contendientes y
AGORÁCRITO. _ ¿Dientes de ajo? que fuera guardando sus trofeos. El
¿Para qué? hizo que rcsonaran los tonos de los
DEMÓSTENES.--Porque comiendo flautistas, y el pájaro que aletea, y
ajo podrás luchar con más brío. ._ los cantos de la Lidia y el rezumbar
¡Pero ya, apresúrate. .. de prisa! del moscardón, y aun que se pintara
AooRÁcRiTo.-Eso haré. la cara de verde, para aparecer co-
mo rana. Pero nada le valió: ape-
Sale. nas llegó a viejo, lo echaron fuera
Los cABALLnRos 45
Éel teatro -lo que no le hicieron ro, y su relincho estrepitosol ¡Tú
ëtlfludo era joven- y es que dicen que sientes júbilo al ver rápidas tri-
Que ya no tenía vena para hacer rremes que traen dones a la tierra,
felt. cuando las ves que van surcando
Tiene presente a Cratino, que fue los azules tumbos del mar!
tanto celebrado. El era como un to- ¡Tú que te sientes feliz cuando
tteme que corre por la llanura y va ves a los mancebos airosos en sus
descuajando árboles, aun encinas y carrozas desafiando la desdicha de
altos plátanos. Nada cantaba en los la muerte y el desdén de la victoria!
Éeslines sino aquellos versos suyos: Ven y asiste a nuestro coro, tú
Dom, sandalias de higuera.. . quiso el de dorado tridente, que reinas
decir de delator. Y el otro: Aho- en los delfines y a quien invocan
ra lorjadores de nuevos cantos... en Sunio, venerado en Geresta, hijo
Y. ahora ¿qué ha sido de él? Está de Cronos y amado a todos mucho
eaduco ya. .. se aflojaron las clavi- más a Formión, y a los hijos de
jaa de su lira, se desprendieron las Atenas en el momento presente.
encrdas y está toda ella tremulante. Queremos enaltecer a nuestros pa-
Yu viejo, ambula sediento por los dres, dignos de su país y del honor
euminos . . _ ¡y sus antiguas victorias del peplo. Lo- mismo en sus com-
le merecían que bebiera en el Pri- bates en la tierra que en sus luchas
táneo y que estuviera en su sitial por mar. Y vencedores siempre, de
en el teatro presenciando las fiestas gloria han adornado .la ciudad.
de Dióniso! Nunca uno de ellos, al ver al
¡Crates, qué de iras de su parte enemigo, se puso a contar... era
eosechó y qué suma de desdenes! que su valor lo guardaba como un
El que había hecho con gusto pen- dios defensor. Y si alguno luchando
samientos de los más finos para ha- caía en tierra, con la espada hacia
lagarles el paladar... ¿qué le die- abajo, se levantaba luego y sacudía
ton un premio? Y eso que los había el polvo. Y sin pensar en su caída,
nutrido. Y se sostuvo cayendo y le- reanudaba la lucha.
vuntando. Nunca hubo un general que pi-
Todo eso daba temores a nuestro diera a Cleneto un subsidio por cuen-
poeta. Y estaba remiso de ofrecer ta de la ciudad, exigiendo como si
su obra. Y tiene además su doctri- fuera su derecho. Y ahora si no les
ña: Hay que saber primero hacer dan su paga y su subsidio, no van
uso del remo, antes de aspirar a ser a la lucha.
el que rige el timón, o el que está Nosotros intentamos defender la
Btisbando los vientos. Ya puede lle- ciudad, sin intereses ni ganancias, y
gar el día en que él imponga su también a los dioses de la patria.
mundo. Y fuera de esto, nada pedimos, sino
Por todos estos motivos no se lan- un pequeñito favor. Si la paz lle-
zó al teatro con osadía para dar fá- ga, si cesan las penas, no vean co-
eilcs temas que arrancaran aplausos. mo extravagante nuestro pelo cre-
Y ahora en estas fiestas leneas cido y nuestro cuerpo bien frotado
dudle el aplauso de veras. No diez, por el estrigilo.
nino once golpes con el remo y un SEMicoRo II: ANrrsrRoFA.-¡Cus-
elumor de gozo general, para que todio de la ciudad, oh Palas, tú que
vaya a su casa jubilante de victoria imperas sobre esta región sagrada!
y con la frente altiva y radiante de ¡Esta región que a todos vence en
Ciicha. la guerra y en la poesía, y en el
Si-;Mrcoao I: EsrRo1=».. _- ¡Posei- poder! '
tión. dios de los corceles, tú que ¡Ven y trae a tu lado a la Vic-
¡lentes grande gozo cuando oyes toria, esa dulce compañera en la lu-
luis galopes, sonoros como el ace- cha y en el ejército... haz que se
46 ARrsró1=ANEs.-Las oNcE coMEDiAs

asocie a nuestros cantos y nos sea exactitud todo lo que te pasó. YO


propicia en la contienda contra nues- creo que haría hasta -un viaje sólú
tros enemigos! para oírte a tí. Por tanto, mi bueñ
¡Ven ahora, ven ahora... mués- amigo habla confiado: todos estan
trate a nosotros, benigna para ayu- mos ansiosos de oírte.
dar a los tuyos en el combate! ¡Si AooRÁciuTo.-Y digno de que sl
hay una vez, es ésta! oiga es el hilo de estos hechos. Luca
Y de nuestros caballos tenemos go de aquí salimos, yo me fui pen
que dar alabanzas. Dignos de ala- gado a él. Y cuando llegó al Seg
banza son, que sostuvieron su fuer- nado comenzó a vociferar con re-Q
za en medio de los combates. tumbantes palabras, en que iba acud
Pero no admiramos sus proezas mulando quejas contra los caball f
de cuando estaban en tierra. Los vi- ros. Y el Senado escuchaba con aten
mos como saltaron a las naves co- ción, y estaba alelado como quie
mo hombres y llenos de ardiente comió la hierba que aletarga. To-¡3
brío se aferraron a los remos. Y eso dos, la frente enhiesta y la ira em
que iban bien cargados con chá- los rostros. r
charas del servicio y líos de ajos y Fue entonces, cuando yo, al ven
cebollas. Cuando tomaron los re- sus mentiras, me adelanté y dije corï
mos gritaban como marinos: Hipa- voces retumbantes: Dioses de la des;
pai. . ., adentro, adentro! ¿Quién re- vergüenza, del fraude y la malicia;
ma? ¿Quién es más fuerte? ¿Qué los de la tontera y de la avilantez. Tú;
detiene? Rememos. ¡Sámfora, rema augusta ágora en donde yo me criéÄ
con fuerza! Pero al llegar a Corin- ahora tenéis que darme una voz sin;
to... ¡qué saltos daban en tierra! temores y lengua bien hablada. ,l
Después con sus herraduras se fa- Mientras así yo hablaba, a mii
bricaron la cama los potros y anda- derecha se pedorreó un jotillo. Yo
ban buscando víveres. Y en lugar de vi un buen agüero. Di un empujón
alfalfa, comían cangrejos que abor- a la puerta con mi espada. y ym
daban a la playa, y aun iban a bus- dentro me puse a decir: “Senado,
carlos a lo profundo del mar. Por yo traigo buenas nuevas, un anun-
eso el adulador Teoro ha dicho que cio bueno que seré el primero en
dijo un cangrejo: “¡Qué tremendo, dar. Desde que comenzó la guerra
Poseidón, ni en el suelo firme, ni nunca habían estado más baratas las
en el mar, y aun ni en sus hondu- anchoas.”
ras podemos tener escape de los ca- Las caras se llenaron de alegría
ballerosl” y había quien pensara. que me ha-
bían de dar una corona por recom-
Regresa el choricero pensa. Fue cuando les dije:
¿Quieren comer anchoas baratas?
CoRn=Eo.-¡El más amado de to- Muchas por un óbolo. Hay un me-
dos y el más dotado de seso, re- dio: ir a los que las venden y qui-
gresas al fin, cuando tanto hemos tarles los platos.
sufrido por tu ausencia! Pero ahora Todo se volvió aplausos y ellos
que estás aquí, sano y salvo, ve me veían riéndose a carcajadas.
contando qué tal te fue en el asunto. Pero allí estaba el Paflagonio. Y
AGORÁCRITO. _ ¿Qué puedo de- vio con sospecha lo que estaba yo
cir...? ¡que fui todo un destroza- diciendo. Y con labiosas palabras
senadosl dijo al Senado: Es bueno, señores
CoRo: EsTRo1=A.-¡Ahora es tiem- míos, que con ocasión de esta bue-
po de alegría, tiempo de dar alari- na noticia que se nos ha dado, in-
dos de gozo! Tú que al hablar eres molemos cien bueyes a la diosa._
listo, pero más cuando obras, venos Todos aprobaron su proposición.
diciendo poco a poco y con toda Pero yo no me di por vencido. Por
Los CABALLEROS 47

lfll parte propuse que se inmolaran grito con toda boca: ¡Upa y upa y
_! Artemis Cazadora aun mil cabras upa y upa!
y u Atenea doscientos bueyes, si PAi=LAooNro.-¡Si no te trago...
Íifitlnnecían las sardinas vendiéndose maldito, por Démeter que no vivo!
Q un óbolo el ciento. Todo el Sena- AooRÁcRiro.-¿Y yo? Si de un
àe me hizo una reverencia. trago no te engullo, reviente de me-
Y cuando aquel oyó esto, comen- dio a medio. ¡Tú quieres tragarme
le u decir mil tonteras. Pero los je- a mí!
fes del tribunal y los arqueros hi- PAFLAGONIO.-Te mato y bien te
ëleron de él buena cuenta. Lo iban lo digo por el premio que en Pilos
iaexmdo, mientras ellos discutían el recibí.
ãiunto de las anchoas. AooRÃcRrro._¡Este ya me saca el
E insistía él suplicante: Oiganme premio! Primer asiento en el teatro.
Hlccía- el mensaje de un enviado Ya te veré cuando bajes al nivel
de los de Lacedemonia que viene a de los mirones.
pactar la paz. PA1=LAooN1o.-Te lo juro por los
 Los senadores gritaron: -¿Otra cielos: al cepo vas a dar tú.
paz? -¡Que tonto eres! ¿No ves que AooRÁcRi'ro.-¡De veras que eres
èilún ahora tan baratas las anchoas? muy listo! ¿Qué te sirvo de comer?
¡Nilda de tregua, que la guerra siga! ¿Qué te gustaría comer? ¿Una bolsa
Y los pritáneos decidieron levan- de dinero?
lar la sesión. Entonces se lanzaron PAFL/\ooN1o.-Con mis mismísi-
muchos brincando las barreras. Pero mas uñas voy a arrancarte las tripas.
yo les gané en velocidad. Corrí con Aoonácmro.-Y yo te saco tam-
loilus mis fuerzas al mercado para bién con mis uñas todo lo que te has
Qomprar cuanto culantro y porro tragado en el Pritáneo.
hubiera y lo repartí gratis para que PAPLAGONIO.-Te llevaré al tribu-
sazonaran sus anchoas. nal para que des la debida repara-
Ellos me daban vítores, me col- ción.
rnnban de alabanzas... ¡y me gané AGoRÁcRrro. _ Yo también...
al Senado por un óbolo de culantro! ¿por qué no? Y te echaré en cara
Aqui estoy ya. tus grandes fraudes.
Cono: ANT1sTRo1=A.-¡El favorito PA1=LAGoNro. - ¡Malvado! ¿quién
de la fortuna todo has logrado! Ese te ha de creer? Me burlo de ellos
bribón se ha hallado con la horma cuando quiero.
de su zapato. Eres más listo que él, AooRÁcRrro. - ¡Mucho piensas
más lleno de marrullerías y más as- que el pueblo es tuyo!
llllo. ¡Sigue, sigue en la contienda, PAFLAGONIO.-Lo tengo, bien co-
no decaigas en la lucha, que somos nocido y sé cómo lo atraganta uno.
todos auxiliares tuyos! AGORÁCRITO.--¡Sí, claro, cual las
nodrizas, y luego lo alimentas mal.
Llega Paƒlagonio buƒando de coraje. Masticas el alimento y les das una
bicoca en la boca y todo lo demás
AooRÁcRrro.-¡Véanlo allí: viene te lo engulles, nada más tres veces
echando rayos y centellas, como el tanto!
oleaje enfurecido que intenta tragar- PAFLAGONIO.-¡Por Zeus, como yo
me a mí! ¡Fuy y fuy, qué atrevi- soy listo, puedo hacer largo o corto
miento! al pueblo!
PAFLAGONIO.-Si yo no acabo con- AGoRÂcR1'ro.-¡Eso mis nalgas lo
tigo, por pocas mañas que me que- hacen!
den, yo mismo me haré pedazos. PAFLAGONIQ.-No, amiguito, notte
AGORÁCRITO.-Mucho me alegran jactes de haberme vencido en el Se-
lus amenazas, y me río de tus echa- nado, usando de tus dicterios. Va-
tlns. Me pongo a bailar un tango y mos al pueblo reunido.
48 AR1sTóFANEs.-LAs oNcE coMED1As

AGORÁCRITO.-Nada lo impide, ma a junta y en ella verás a quién


mira. Vamos y ve caminando. Nadie quiere más de los dos, para que tú
detenernos puede. decidas. Ese tu amante será.
AGoRÁcR1To.-¡Sí, sí, da tu fa-
Se dirigen a la casa de Demos llo... pero que no sea en el Pnixl
DEMOS.-Yo no puedo sentarmi
PAI-'LAGoN1o. (Tocando)-Demos, en otro sitio. Pero vamos. Adelante,
Demos, ven acá. al Pnix todos.
AooRÁcR1To. - ¡Anda, papacito, AGoRÁcRrro.-Maihaya, infeliz de
ven. .. Demos, por Zeus, mi queri- mí... Este viejo es muy sensato,
dito! cuando se encuentra en su casa...
PAFLAGONIO.-¡Sal, para que veas pero si se sienta en esa piedra de
en qué forma me están llenando de la plaza de asambleas, se queda con
injurias! tamaña boca, como el que secando
higos, se queda con los palitos.
Demos aparece en su puerta. Seivncono I1 ESTROFA.-Ahora es
tiempo, choricero, de que sueltes a
DEMOS.-¿Quiénes son esos grito- tu nave los amarres que ahora tenga
nes? ¡Lárguense de mi puerta! ¡Has- y te lances a la lucha y con palabras
ta mi rama de olivo han echado por que vencen hagas papilla a éste.. Es
tierra! ¿Qué te pasa, Paflagonio, fantasioso y falaz, este hombre del
quién te molesta ahora? diablo, y halla siempre fácil modo
PAFLAGONIO.--Por tu culpa me de salir de sus aprietos.
apalean. .. este hombre y esos mu- Por lo mismo, ponte en guardia
chachos.' y cuando él atacarte quiera, dale en
DEMOS.-¿Eso por qué? forma que domines.
PAFLAGONIO.-Porque yo te quie- Conil'-`Eo.-Pero bien listo, antes
ro, Demos, y soy tu amante yo. que él te ataque, toma la delantera,
Deivios. (A Agarócrito.) - ¿Tú alza en tu barca los delfines y lán-
quién eres? ¡Por favor! zate con valor.
AGORÁCRITO. - Soy su rival en PAFLAooNio.-A la gran señora
amores. Hace tanto tiempo te amo y Atena que rige nuestra ciudad yo
otros como yo también y todos que- elevo esta plegaria: Si para el pue-
remos hacerte beneficios. Esos son blo de Atenas he sido yo el más ab-
buenos y honrados. Pero éste nos negado, después de Lisicla y Cina
lo impide. Y tú pareces un joto a y Salabaco, que pueda sin hacer
quien buscan sus amantes: desdeña nada vivir a costa del pueblo co-
al que vale algo y tiene alta posi- miendo allí en el Pritáneo. Pero, si
ción, y se va con el vende linternas, te he mal mirado, si por ti no he
o zapatos, o correas, o con un sim- combatido, que perezca yo aserrado
ple curtidor. y hagan correas mi pellejo.
PAFLAooN1o.--¡Bien sirvo a De- AGoRÁc¡u'ro.-Y yo por mi parte,
mos yo! Demos, si no te he mostrado mi
AGoRÁcRrro.-¿Y qué haces para amor, y por ti no me he afanado,
servirlo? Ve diciendo. que me hagan trizas y me guisen
PAFLAGONIO.-¿Qué? Vas a ver. en salpicón. Y si no crees mis pa-
Los generales andaban desconcerta- labras, que en esta mesa me rayen
dos en Pilos y yo fui y me traje a y me rocíen con queso y me lleven
todos los prisioneros lacedemonios. a vender en los puestos del Cerá-
AooRÁcRrTo.-Pues yo lo hice me- mico.
jor. A1 salir de mi puesto andaba PAFLAGONIO. _ ¡Ay, Demos...
dando la vuelta y me arrebaté una ¿cómo ha de haber quien te quie-
olla que otro había puesto a cocer. ra más que yo? ¿Hay un ciudadano
P»i1=1.AooN1o.--Vamos, Demos, lla- así? Cuando fui de tu senado te pro-
Los CABALLEROS 49

duje grandes sumas, atormentando a dado de él y procuraré, por la bue-


éstos y ahorcando' a los otros. Era na o por la mala, que tenga sus
una obsesión la mía y no miraba tres óbolos.
personas, con tal de darte a ti gusto. AooRÁcR1'ro._¡Por Zeus, que no
AcoRÁcR1To._Eso nada significa, es para que gobierne en Arcadia!
Demos, eso mismo lo haré yo. Me Nada te importa eso. Lo que tú quie-
habré de robar los panes-¿_a otros res es tener modo de que te robes
para dártelos a ti. Ese no te quiere a la gente y. recibas tus regalitos de
a ti ni te está adherido amante, y las ciudades y que Demos, con la
lo voy a demostrar, pues sólo quiere guerra encima, y su ira ante tus
el calor de tu cariño. ¿Qué cuidado trampas de malvado, se veá obligado
tiene éste de ti, que contra los Me-
dos blandiste la espada y en Mara- a consecuentar por la necesidad de
tón y lograste una victoria que to- su salario y a estar contigo en todo.
dos están celebrando, pues nada ha- Pero si llega un día en que, al
ce para evitar que en estas duras regresar del campo, pase en paz la
piedras te sientes? Mírame a mí: te aldea, comiendo su cebada tierna
mandé hacer este cojín y te lo traigo y hablando bien de sus aceitunas, se
aquí para que en él reposen sua- dará cuenta de los bienes de que le
vemente tus nalgas que fueron a lle- privabas tú, con el pretexto del sa-
var el remo empujando a Salamina. lario de guerra. Entonces verás cómo
DEMOS. (Se sienta en su cojín.)- viene contra ti todo él un salvaje a
¿Quién eres tú, hombre? ¿No serás echarte piedras encima. Y bien sa-
de la casa de aquellos Harmodios? bido lo tienes, por eso lo estás em-
De veras qué gran regalo, y sí eres baucando y marcando con ilusiones.
amigo de Demos. PA1=LAGoNto._¡Con que eso ha-
PAFLAGoN1o. _ ¡Como con tan blas, eso dices! Con eso me estás
mezquinas zalamerías te estás mos- difamando, ante los atenienses y an-
trando con él benévolol te Demos. Por Démeter, que he hecho
AooRÁcR1To._¡Más mezquino se- yo más bien a Atenas que Temís-
rá- el cebo con que tú lo atrapaste! tocles. ¡A esta ciudad hasta hoy día!
PAFLAGONIO. _ Si hubo hombre AGoRÁcR1To. _ “Ciudadanos de
acaso más dedicado al pueblo y más Argos, oid lo que él os dice.”
amante “de ti, como lo he sido yo, Tú te estás igualando a Temísto-
me corto la cabeza. cles. Ese repletó la ciudad de bie-
AooRÁcRi"ro._¿Cómo es que lo nes. Y eso que estaba en la miseria.
amas... cuando lo has visto que Y le agregó para desayunarse nada
habitaba en míseros tugurios, nido menos que el Pireo, y sin quitarles
dc vampiros, o en casas derruidas, sus pescados de uso, les agregó otros
por espacio de siete años y nunca nuevos.
e tuviste lástima? Lo metiste allí y ¿Tú qué has hecho? Has hecho
luego lo abandonaste. Y cuando vino de Atenas una villa de los campos.
Arqueptolemo a proponer la paz, la Murallas por aquí y murallas por
echaste por la ventana y a los em- allá. Y un montón de oráculos que
bajadores los echaste fuera a pun- nos estás inventando. ¡Tu parecido
tapiés en el trasero, a la hora en que a Temístocles! ¡A él lo echaron de
venían a pactarla. esta tierra, tú comes tortas de aque-
PAFLAGONIO. _ Es porque debe llas que comía Aquiles!
mandar a todos los griegos. Está en PAFLAGoN1o._¡Oh, Demos, ya no
los oráculos que un día ha de lle- lo aguanto... estar oyendo estas
gar a ser heliasta en Arcadia, con ofensas y sólo porque te quiero?
sus cinco óbolos en mano, si perma- DEMOS. _ ¡Calle, éste, y nada
nece en el puesto. De todos mo- de dicterios, ni majaderías! ¡Ha
dos. yo lo alimentaré y tendré cui- tiempo que me di cuenta de que me
50 ARrsróFANEs._LAs oNcE coM11nIAs

estás embaucando y haciéndome tu castigo a este hombre, te lo estor-


juguete! _ J baría él. Mira, mira qué parvada de
AGoRÁcRn'o._Es un picaron de curtidores jóvenes lo vienen siguien-
marca, Demitos mío, es el que hace do, y junto a ellos, los que venden
mil trampas. miel y los que venden queso. ..
Mientras tú te alejas y das la ¡Basta que uno dé el grito de rebel-
vuelta, él se aprovecha y hace ne- día y todos lo secundan, de modo
gocio. Busca a los que pagan al fis- que tú te pones a gruñir o te lanzan
co y los traga como se traga el tron- al destierro con el voto de la con-
co de una col. Y mete sus manos a chita. Y ellos en una sola noche se
puño abierto en las cajas mismas harían dueños del almacén y se apo-
del tesoro público. derarían de nuestros graneros.
PAFLAC-oNio. _ No te alegrarás DEMos._¡Ay infeliz de mil...
más tarde, pues te voy a demostrar ¿de modo que aun tienen los escu-
que tú robaste treinta mil dracmas dos sus embrazaderas? (Volviéndose
al fisco. a Paƒlagonio.)_¡Maldito, que tanto
Ac-oRÁcRrro._¡Tú das patadas de tiempo ha que vienes dándome tre-
ahogado y abrazas el ancho del re- guas a mi fortuna!
mo, siendo como eres el más refi- PA1=LAGoN1o._¡Malvado no digas
nado bribón en los bienes de los ate- eso... no hables sólo por hablar!
nienses! Y, por Démeter lo juro, yo ¿Crees tú que podrás hallar amigo
te sacaré a la cara o que me muera mejor que yo? Yo sólo he sofocado
yo luego _ que de Mitiline has re- todas las conspiraciones y estoy con
cibido... unas cuarenta minas, o oreja atenta a cuanto pasa en la ciu-
pudiera ser que más... dad y si veo conatos de rebelión, al
Seivncoao I: ANTisTRo1=A._¡En- momento los sofoco, aunque sea a
tre todos los mortales te muestras puros gritos.
como un gran bienhechor! Me da en- AooRÁcRiTo._¡Tú sí que te pa-
vidia tu facilidad de hablar. reces a los que pescan anguilas! Si
Si sigues hablando así serás el el remanso del mar está en calma,
más grande de los griegos y tú solo nada pueden pescar, pero si hacen
mandarás en esta ciudad y también que se revuelva de arriba a abajo,
en los aliados llevando en la mano entonces sí que hacen buena pesca!
el tridente y sacarás buen dinero, Tú sacas tu buen provecho cuando
si todo revuelves y trastornas. la ciudad revuelves.
CoRr1=Eo._Mas no dejes a este Pero, respóndeme ahora a esta
hombre, pues ha quedado rendido. sola pregunta: Tú te dedicas a ven-
Tú darás cuenta de él, con esos lo- der cueros y ¿le has dado a Demos
mos que tienes. una mala media suela para remen-
PA1=LAooN1o. _ No, mis amigos, dar sus zapatos? ¡Y eso que lo quie-
por Poseidón que no ha llegado la res tanto!
hora. Tengo a mi favor un hecho DEMos._¡Por Apolo, nunca lo
con que tapo la boca a todos mis hizo!
enemigos. Mientras duren los es- AooRÁcRiTo._¿Lo vas conocien-
cudos que se tomaron e.n Pilos, otra do al fin? ¿De modo que te das
cosa quedará. ' cuenta? Mira, yo sí te compré este
AGoRÁcR1To._Quédate allí en los par de Zapatitos que ahora te pongo
escudos. Muy buena prenda me dis- delante.
te para poder aferrarte. Porque, si DEMos._Tú sí que mereces ser
amas a Demos, nunca debiste por visto como el mejor amigo de De-
precaución permitir que fueran col- mos, y tan amigo de la ciudad como
gados con sus embrazaderas. de los dedos de mis pies.
Esto es, Demos, una treta, para PAFLAooNIo._¡Tremenda cosa es
que en caso de intentar tú darle ésta... te basta un par de zapatos
Los CABALLEROS 51

ara que quieras a éste y a mí que AooRÁcR1To._¿Será por esta cau-


Pintos servicios he hecho en favor sa que están ustedes tan rojos?
luyo, me desdeñes? Yo que he pro- -DEMos._¡Eso es digno de Pi-
surado sanear la ciudad de malda- rrandro, el rojillo de esos tiempos!
des reprimiendo al señor UñasLNe- PAFLAooN1o._¡Con esas payasa-
gras y borrándolo de la lista de los das quieres tú salir triunfante con-
eludadanos. tra mí!
AGoRÁcRITo._¿Y no será cosa AooRÁcR1'ro._Es que una deidad
tremenda que andes inspeccionando me ordena vencerte con payasadas.
traseros y te jactes de reprimir la PA1=LAGoN1o. _ Pero no habrás de
prostitución? Y eso lo hiciste por vencer. Yo te prometo, oh Demos,
envidia, no vaya a ser que los per- que te daré tu sustento, sin que ten-
vertidos resultaran oradores. Y a De- gas que ganarlo.
mos... ¿qué? Lo viste sin túnica AGoRÁcR1To._Pero, Demos, yo
ii sus años y nunca se te ocurrió te ofrezco un botecito de ungüento
darle una de mangas largas, con para que te frotes las piernas lace-
todo el rigor de invierno encima. Y radas.
mira, Demos, ahora yo te hago el PA1=LAooN1o._Yo, quitándote las
regalo de ésta. (Le entrega una tú- canas, te haré un joven reluciente.
nica.) AGoRÁcR1To._Toma esta cola de
DEMos._¡En cosa igual ni Te- liebre y limpia esos tus ojitos.
místocles pensó! ¡Claro, el Pireo vale PA1=LAooN1o. _ Cuando te hayas
mucho, pero para mí es mejor esta sonado las narices, oh Demos, lim-
túnica! pia tus dedos en mis cabellos.
PA1=LAooNro. _ ¡Desdìchado que AGoRÁcRrTo._¡En los míos, por
soy yo! ¡Con qué monerías me estás favor!
superando! PAFLAGoNIO._¡En los míos. . . yo
AGoRÁcR1To._No, señor, soy co- haré que te designen trierarca! ten-
mo el que está bebiendo y de re- drás que ir con una nave, a cuenta
pente siente urgencia... toma los de tu bolsillo, y harás gastos abun-
zapatos que puede. _. eso hago yo: dantes. Te daré una nave vieja que
tomo tus procedimientos. Es como todo el tiempo estará pidiendo repa-
si hiciera yo chorizos. . _ raciones. Y para mayor agravio, te
PAFLAGoN1o._En trampas tú no daré una vela carcomida por el
me ganas... Vas a ver: le doy mi viento.
manto. (Se quita el manto y lo pone AGoRÁcR1To._¡En qué vino a pa-
a Demos.) ¡Y ahora muérete de ra- rar éste...! ¡Echa, echa y echa
bia! más...! ¡Que retiren los tizones,
DEMos._¡Vete al diablo... hue- porque este pobre va a arder!
le a cuero! PAF1.AGoN1o._¡Tú me las pagarás
AGoR'ÁcRl'ro._¿Ves para qué te juntas y muy rendida la cuenta!
lo da? ¡Quiere con él asfixiarte! Ya Te pongo en el censo de los ricos
primero lo intentó. ¿No recuerdas y no tendrás para pagar los im-
esa hierba que se vendía tan ba- puestos!
rata? Era el silfio que sofoca. AGoRÁcR1To._Yo no, no echaré
D1aMos._¡Claro que me acuer- amenazas; solamente un deseo ex-
do, sí! pongo. Es que cuando esté la sar-
AooRÁcR1To._Por eso la puso tan tén sobre el fuego, con sus calama-
barata, para que todos la comieran res en fritanga, si logras que ha-
y luego en la sesión heliastas unos blando de los milesios te admitan
a otros se mataran a pedos. tu petición, no puedas al mismo
DEMos._¡Por Poseidón, ya hubo tiempo freír bien tus calamares y
uno de Copros que me diio eso andar en esa asamblea alcanzando
mismo! algunos triunfos. Y cuando llegas a
52 .uusróFANEs.-LAS oNcE coM1aD1As
comer y viene un impertinente, a míos: tú vas a ir sentado en el carro
buscar tu decisión, por atenderlo a que guía una cuadriga y vestido di
él, te atragantes y te ahogues con púrpura, con tu guirnalda en la ca-
tus calamares. beza, a perseguir a Esmicita, con
CORIFEO.-¡Por Zeus, por Apolo su dueño y señor que la sujeta...
y por Démeter! por detrás. . . !
DEMOS.-Eso mismo pienso yo. DEMos.›-Anda, tú, trae los orácu-
Es buen ciudadano, claro. Así me los para que el Paflagonio los oiga.
parece a mí. Un hombre muy bien Ac-oRÁcRrro.-Con mucho gusto.
educado en la moda de la ciudad, DEMOS. (A Paflagonia.) _ Y
pero no se había dado a conocer. tú trae los tuyos.
No es de los que se compran con PAFLAGONIO.-Aquí están.
un óbolo. Aooaáciuro.-Y, por Zeus, aquí
Y ahora pues, Paflagonio, ya le estoy yo. .¿Qué se opone?
colmaste el plato; echa para acá mi
anillo: ya no serás mi tesorero. Salen los dos por díƒeretes lados.
PAFLAGONIO.--Tenlo aquí. Pero
si ya no quieres que yo administre Cono: Esrkor-¬A.-¡Qué dulce será
tus bienes, sábete muy bien que ven- la luz para los que esta ciudad ha-
drá otro peor que yo. bitan y también para los que tienen
DEMOS. _ ¡Quién sabe si este esperanza de venir a visitarla, si este
anillo será mío! Tiene marca muy Cleonte se arruina!
diferente. O, ¿es que ya no veo yo Pero yo oí en el mercado popular
bien? de los procesos, de boca de viejos
AGoRÄcR1To.-¡Vaya! ¿y cuál era maduros, que si éste no hubiera lle-
la marca? gado a ser tan fuerte como es aho-
DEMOS.-Una plasta de grasa bien ra, hubiera hecho falta un par de
cocida, en hoja de higuera. implementos: un mortero que tri-
AGoRÁcRrTo.--Eso no está aquí. tura y una cuchara que espuma.
D1=.Mos.-¿Ni la hoja? ¿Qué hay ANTISTROFA.-Yo de otra cosa me
pues? admiro: tuvo educación de puerco.
AGoRÁcR1ro.--Marino cuervo bo- Me cuentan sus compañeros de es-
quiabierto, que desde una piedra pe- cuela que nunca pudo templar la
rora. lira, si no era al modo dórico, y
DEMOS.--¡Infeliz de mí! por nada de este mundo quiso apren-
AGoRÃcR1To.--¿Qué hay? der otro modo. Y el maestro se
DEMOS.--¡Lejos échalo: ese ani- enojó y lo despachó, diciendo: Este
llo no, es mío. .. es de Cleónimol lo que no sea dónico, nada podrá
Toma este otro; serás mi ecónomo. recibir: es para recibir siempre un
PAFLAGONIO.-¡Aún no, patrón, afamado estudiante.
aún no, yo te lo ruego! Oye antes
mis oráculos. Llega Agorâcríto con un bulto
AooRÁcR1ro.-¡Y ahora también de papeles.
los míos!
PAFLAGONIO.-Si le das crédito, te PAFLAGONIO.--Aquí están, y no
volverás un cuero viejo. los traje todos.
AGORÁCRITO.-Y si le crees a él,
te harás un cuero que se retuerce Llega Agorácníto con un bulto
hasta las ingles. más grande.
PAFLAGONIO.-Mis oráculos dicen
que regirás la tierra coronado de AGoRÁcR1To. -- ¡Yo no puedo
rosas. más. _. y no los traigo todos!
AGORÁCRITO.--¡Dicen mejor los DEMOS.-¿Esto qué es?
Los cABALLERos 53

P/u=LAGoN1o.--Son oráculos. D1aMos.-Por Démeter, no lo en-


DEMOS.-¿Todo? tiendo... ¿Ese oráculo qué contie-
P/u=LAGoN1o.-Te admira, ¿eh? Y ne? Se habla en él del Erecteo y de
por Zeus que aun tengo un cajón un perro y muchos buitres.
ëe esto. PAFLAGONIO.-Ese perro soy yo
AGGRÁCRITO.-Pero yo tengo un mismo. Estoy ladrando por ti y te
euchitril de la casa repleto- de ellos. dice Febo que cuides -bien de tu
|)EMos.-Vamos. . . ¿tus oráculos perro.
de quién son? AGoRÁc1uro.-¡Eso no dice el
P/\FLAGo1~1ro.--De Bacis son los oráculo! Este es el perro. Y no falla
míos. ' para hacer un buen cocido. Pero se
DEMOS.-Y los tuyos, ¿de quién? traga tu oráculo. Pero yo sé que
AGoRÁcRrro.-Son de Glanis, her- hay que hacer acerca de este pe-
mano mayor de Bacis. rrillo.
DEMOS. _ ¿De qué hablan esos DEMOS.-Habla ahora. Pero an-
textos? tes, voy a tomar una piedra, no
PAFLAGONIO.--¡Ah de Atenas, de vaya a ser que este perro me llegue
Pilos, de ti, de mí, de las cosas a morder. .. la parte.
todas! AGoRÁcR1ro. (Lee con gran énfa-
DEMOS. (A Agorácrito.)-Y, los sis.)-“Hijo del gran -Erecteo, ten
tuyos, ¿de qué hablan? cuidado del Cerbero, el que gusta
AGoRÁcRrTo.-De Atenas, de pas- de hacer esclavos. Mientras tú estás
tn de lentejas, de los lacedemonios, comiendo, no deja de mover la cola,
de los boquerones fritos, de los que pero siempre está esperando el mo-
venden fraudulentamente la harina mento en que te duermas, o boste-
en el mercado, de ti, de mí... ces, o te adormezcas para robarse
(Vuelve a Paflagonia.) - ¡Y tú, tu plato. Está que se las pela por
ahora. . _ chúpamela! todo lo que tú comes y, como pe-
DEMOS.--Vaya, pues. Leánme sin rrito que es, por la noche lame el
dejar aparte lo que a mí me toca plato y... también lame las islas.”
y que me dé placer, como eso de DEMOS.-¡Oh, Poseidón, qué bien
que seré un águila que se cierne en va esto! ¡Va por el vidente Glanis!
las nubes. PAFLAGoN1o.-Oh tú, por favor,
PAFLAGONIO.--Voy allá. Atención. ahora oye los que yo te lea.
Pon cuidado a mis palabras. “Habrá una mujer en Atenas, que
dará a luz un cachorrillo de león.
Abre un libro y comienza a leer. El luchará por su pueblo como
si fueran sus hijos, contra todos los
Hijo de Erecteo, ten atención al moscardones. Y para poder vencer,
oráculo. hará una muralla de madera y con
Lo dijo Apolo en su santuario torres de metal. . .”
mediante oráculos, desde la trípode ¿Entiendes lo que esto dice?
que todo el mundo venera, y dice DEMOS.--Por Apolo, no y no.
esto: PAFLAGONIO.-Dice el dios con
Guarda bien al perro sacro, de voz muy clara, que me conserves a
dientes bien afilados, el que está mí, que soy cachorro de león.
siempre ladrando en tu defensa, y DEMOS.--¿Cómo te volviste león,
te cuida, para lograr tu salario. sin que yo me diera cuenta?
Y si tú no cuidas de él, el perro AGoRÁcRn*o.-Se calla un punto
sucumbirá. en este oráculo. Hay algo' que el
Ya andan allí muchos zopilotes dios dice. Loxias dice que te guar-
en busca de presa. des en muro de piedra y hierro.
54 ARISTÓFANES.-Las oNcE coMED1As

DEMos.-¿Eso el dios quiso de- AGoRÁcR1To.-¡Tanto corre el pe-


cir? rro coyote como corre-la trirre-mel
AGoRÁcRrTo.-Es que a ese que DEMOS.-¿De dónde agregar al
estás mirando debes ponerlo en su coyote con el perro?
cepo, bien aferrado a sus cinco agu- Ac-oRÁcR1ro.-Los soldados son
jeros. como los coyotes perros, que se ro-
DEMOS.-Si así vamos, el oráculo ban las uvas tiernas, entrando en
está ya bien cumplido. tierras vedadas.
PAI-¬LAooN1o.-'No lo oigas: es la DEMos.-Vaya. Pero, ¿cómo pa-
envidia que hace graznar las corne- gar ahora el sueldo de estos perros
jas. Gusta mejor del halcón que te coyotes?
trajo bien cebados peces de Lacede- Ac-oRÁcR1ro.-Eso te lo daré yo
monia. en término de tres días. Pero sigue
AGoRÁcRrro. _ Eso afrontó el oyendo:
Paflagonio cuando se hallaba ebrio, "Oh, el hijo de Lato-na te manda
hijo de Cécrope. ¿Eso crees que que guardes bien tu persona de las
vale mucho? Una mujer, bien lo sa- trampas de Cilene. _.”
bes, puede llevar una carga, si es DEMOS.-¿De Cilene? ¿Cuál Ci-
que se la mete el hombre. ¿Ir a la lene?
guerra? ¡Eso no-! Si se pone a hacer AooRÁcR1To.-¡Bah, es la mano
la guerra, viene dar su cuerpo al de este hombre que siempre la está
suelo. extendiendo y dice: Aquí ciles, aquí
PAI-¬LAGoN1o.-Pero esto dice aho- ciles. _ _! Espera que den dinero.
ra: Esta Pilos ante Pilos. El oráculo PA1=LAooN1o.--Estás en un error.
lo dice: Pilos ante Pilos. Esa mano de Cilene es la mano de
DEMos.--¿Ante Pilos? Eso, ¿qué Diopito.
es?
AooRÁcRrro.-Pilos en que se ba- Pero tengo aún un oráculo. Oye-
ñan y se adueña de las pilas. melo por favor.
D1zMos.--¿Entonces hoy no me Serás glorioso y reinarás en todo
baño? el mundo.
AGoRÁcR1To.-No señor, que se Aoon.-Âciuro.-Y tengo también
robaron todas las pilas. . . Pero aho- el mío:
ra viene otro oráculo. Se refiere a la Serás el rey de la tierra y aun
marina y te pide la atención. del mar, Eritreo, harás justicia en
DEMOS.-Velo diciendo, pero an- Ecbatana y comerás tus pasteles con
tes dime cómo podré pagar a los sal.
marinos. Yo me complazco en tomar mi
AGoRÁcR1To. (Lee.) _ “¡Hijo de papilla cada día y me gusta soste-
Egeo, ten cuidado de que no te ner a un ladrón como intendente.
muerda el perro coyote. Ese de pér- Y cuando ya está gordito, me lo
fidos dientes, ese de rápidos pasos; echo al plato.
un bandido bien repleto de toda cla- Cono: ANr1srRo1=A.-Haces muy
se de mañas.” bien, si estás bien inspirado; sabia
Ya podrás saber quién es. conducta es: tú los engordas, cual si
DEMOS.--Ese perro coyote es Fi- fueran víctimas votivas para ofren-
lóstrato. darlas en Pnix. Y cuando ya no ha-
AGORÁCRITQ.-Eso no dice. Dice llas algo que comerte, escoges la
que las naves rápid`as que éste está más gorda y te haces tu comida.
pidiendo siempre para ir a sacar tri- DEMOS.-Mírenme a mí. Si es que
buto, te impide Loxias que las con- en verdad me arrojo para atraparlos,
cedas. a esos mismos que se creen muy
DEMOS. - ¿Qué semejanza tiene listos y se jactan de hacerme tonto.
un perro coyote y una trirreme? No ceso de mirarlos en todo tiem-
Los CABALLEROS 55

po cuando andan robando. Después AGoRÁcR1To.-Y yo te daré ga-


yo los obligo a que vomiten cuanto lletas bien hechas ya cocidas y tus
han allegado en mala forma. Y el manjares dispuestos. Nada más ha-
gancho que lo saca es que se pone brá que comerlos.
al hacer el escrutinio de la urna. DEMOS. - Pronto, a cumplir lo
prometido y el que primero me trate
Salen Agorâcrito y Paƒlagonio, ca- bien, se ha de quedar al frente del
rla uno con un cesto que colocan Pnix.
cercanos a Demos uno al lado de PA1=LAooN1o. - Ese primero soy
otro. yo. . . (Se mete.)
AooRÁcR1'ro.-¡No por cierto, yo
PA1=LAGoN1o. (A Agorácríto.) - seré! (Se mete.)
¡Sácate de aquí, al demonio! Cono: Esraora.--¡Demos, tu po-
AGoRÁcR1ro.-¡Y tú lárgate, bri- der es bueno: todo el mundo te ve-
bón! nera como si fueras un rey! Pero
PAFLAGONIO.-Demos, preparado es fácil manejarte, llevándote como
estoy de mucho tiempo atrás, lleno a un niño. ¡Te gusta que te adulen
de voluntad para servirte. y que te hagan el tonto! Cada ora-
AGoRÁcR1To.-Pero yo hace diez dor con su boca suelta te embauca.
veces más tiempo, doce veces más Y aunque tengas alma en tu alma-
y mil veces más que estoy en eso, rio, anda vagando por quién sabe
por tiempo infinito, viejo, viejo, vie- dónde. 3
jo, viejo. DEMOS.-¡Debajo de esas cabelle-
DEMOS.--Pues yo hace treinta mil ras nada de cerebro hay! Píensan
tiempos que estoy en espera y estoy que yo me hago el tonto, o que no
asqueado de ustedes y por tiempos, comprendo las cosas: lo que pasa es
tiempos, tiempos. que yo voy al par del que maneja
AooRÁcRrTo. (A Demos.)-¿Sabes y me hago el zorro para seguirlo.
tú qué habrás de hacer? AGORÁCRITO.-Deja que aposte-
DEMOS.-Lo sabré, si me lo dices. mos una carrera éste y yo. Con eso
PAFLAGONIO.-Pero también yo vi comprobaremos quién es tu mejor
un sueño. Y estaba la misma diosa partidario.
que sobre Demos vertía plena salud DEMOS.-Hay que hacerlo. ¡A
y riquezas. correr!
Aookácnrro.-¡Por Zeus, yo tam-
bién vi en sueños a la diosa! Salió Se colocan los dos como en el es-
de la misma Acrópolis y llevaba su tadio para empezar la carrera.
lechuza encima de los cabellos, y
derramaba después sobre las dos ca- AMBOS.-¡Listos!
bezas: a ti de ambrosía; al otro, de Dr=.Mos.-¡A correr!
salsa amarga. Aooaáciuro. (A Paflagonia.) -
DEMOS.-¡Ah, ah, nadie más sa- ¡Cuidado con aventajarme!
bio que Glanis! Desde hoy me en- DEMOS.-Grandemente seré feliz
trego a ti, para que cuides mi vejez este día, de parte de estos amantes,
y me reeduques. si no soy tan exigente.
PAFLAGONIO.-¡Oyeme aun, por PAFLAGONIO.-Ves como soy el
favor! Yo te daré tu cebada y tu primero en ofrecerte una silla. ..
sustento cada día. AGoRÁcR1To.-Y yo te pongo una
DEMOS.-¡Ya no soporto que me mesa y soy antes que el primero.
hablen de granos... muchas veces PAFLAGONIO.--Mira, yo te ofrezco
he sido engañado por ti y por Teú- esta torta hecha del grano de Pilos.
fano! AGoRÁcR1ro.-Yo, a mi vez, te
PAFLAGONIO.-Pero yo te daré ha- ofrezco tartaletas que preparó la
rina ya toda bien preparada. marfilina mano de la diosa.
56 AR1sTóFANEs.-LAS ONCE c0MEDiAs

DEMOS.-¡Qué largo ,tienes el de- PAFLAooN1o.-Mírala bien, des-


do, oh reina! ` graciado.
PAFLAGONIO.-Pero yo te brindo Aooitixciuro. -- Poco me inmu-
un puré de chícharo, de bello color ta... ¡Ah, pero mira ese grupo...
y deleitoso aroma. Palas, la que pe- vienen a buscarme a mí, y son em-
leó en Pilos, lo preparó con su mano. bajadores con bolsas llenas de plata!
AooRÁcRiTo.-()h Demos, la dio- PAFL.-\GoN1o.-¿Dónde están, dón-
sa está vigilante por tu vida. Aquí de están?
tienes esta olla llena de consomé rico. AGoRÁcRiro.-Y a ti, ¿qué? Dé-
Dr-:Mos.-¿Crees que siga per`du- jalos llegar en paz. (Entre tanto quí-
rando esta ciudad; si no se digna la ta la liebre de la mesa en que la pu-
diosa tender la olla sobre nosotros? so Paƒlagonio y la ofrece a Demos):
PAFLAGONIO. - Ahora bien un Demos mío, ten aquí esta liebre que
buen filete de pescado que te da la te ofrezco.
que ha sido llamada Espanto de los PAFLAGQNIO.-¡Qué maldito, por
ejércitos. engaño me robó mi don a mí!
AGoRÁcR1ro.-La hija del omni- AooRÁcRiro.~Eso mismo es lo
potente te ofrece ahora la came bien que hiciste con los presos allá en
recocida en su jugo, con su contor- Pilos.
no de tripas, callos e intestinos. Demos.-Di, vendedor de chori-
DEMOS.--Eso lo hizo muy bien zos, ¿de dónde te vino esa idea de
recordando su propio peplo. hacerle este robo?
PAi=LAooNio.-La diosa de largo Aoonácnrro.-La idea es de la
morrión de Gorgona te envía esta diosa, en tanto el robo, es mío. Yo
larga torta para que alargues tam- me arriesgué a ganarla.
bién los remos. PAFLAooNio._Pero- yo la cocí.
AGoRÁcRiro. -- Y ahora recibe _AGoRÁcRiro.-Vete ya. Este que
también esto. sirve merece recompensa.
DEMOS.-Y, ¿qué hago con estas PAFLAGONIO.-¡Ay infeliz de mí,
tripas? hay otro más sinvergüenza que yo!
AGORÃCRITO.--De intento las en- AGoRÁcRrro.-Anda, decide, De-
vía Atena para que con ellas guar- mos: ¿quién te ha ayudado más de
niciones cn su interior bien las na- nosotros dos, y quién mejor a tu
ves. Ella, que ha velado siempre por panza?
el bienestar de la flota. Y ahora DEMOS.-¿En que me baso aho-
bebe esta copita, de tres por dos. ra? ¿Quién de los dos tiene mejor
(Le da el vaso de tres partes de vino apoyo, para que yo lo diga a los
y dos de agua.) que están presentes?
DEMOS. (Después de beber.) -- AGoRÁcRITo.-Yo te lo voy a de-
¡Qué suave, 0 Zeus, y que tres lleva cir. Vete a ver mi canasta, calma-
tan buenas! damente y sin hacer alarde, ve lp
AGoRÁcRiTo.-La gran Tritogenia que tiene adentro. Y después exa-
fue la que fijó las tres partes. mina la de Paflagonio. Y después
PA'i=i.AooNio. - Anda, toma una de haber visto, tu fallo será justo.
cuarta parte de la torta que te DEMOS. (Toma la canastilla de
ofrezco. Agorácrito.)-Veré yo qué hay aquí.
AGoRÁcRiro.-Y yo te doy toda Aooaïciuro.-¡No ves que está
la tartaleta, bien jugosa, como ves. vacía: ya todo te lo di, oh papa-
PAFLAGONIO.-Tómate ahora esta cito!
liebre. (A Agorácrìto): Y, tú, ¿dón- DEMos.-¡Esa sí que es canasta
de tienes liebre? popular!
AGoRÁcR1ro.--¡Liebre. . ., liebre AGoRÁcRiro.--Ven a ver ahora la
yo...! y, ¿cómo? ¡Oh, alma, mia, cesta de P-aflagonio. Mira...
inspírame un remedio! DEMOS.--¡Ah mísero de mí, de
Los CABALLEROS 57

iuántas cosas está llena! Ah, qué PAFLAGoN1o.-¡Ay de mí. . . se ha


gaste! tan grande y a mi. . . sólo me cumplido el oráculo del dios!
,lso un pedacito. Todo se lo tra- “Llevad adentro al pobre infortu-
él. nado.
Q AooRÁcRi'ro.--¿Ves cómo es? Se Adiós, corona mía, te dejo sin que-
traga la mayor parte y a los demás rerlo:
les deja las sobras. vas a pasar a manos de otro
I)i3Mos.-¡Ah maldito! ¿y así me dueño.
querías hacer guaje? Es más ladrón que yo, pero con
Y yo te estoy barriendo, como pre- mayor fortuna.”
mio al turista. AGORÁCRITO.-¡Oh helénico Zeus
PAi=LAooN1o.-Si acaso yo he ro- a ti se debe el triunfo!
bado, fue en bien de la ciudad. DEMOS. - ¡Salve, salve vence-
|)BMos.-¡Quítate la corona, y dor. . . has llegado a ser un alto per-
luego, se la pondré yo a éste! sonaje, pero no olvides que yo te
AooRÁcRiro.-¡Pronto esa corona, he ayudado. Un solo favor te pido.
Que sea para ti yo un Fanos, que
Bribón! rige los procesos.
PAi=LAGoN1o.--No por cierto, que DEMOS.-Dime a mi por favor tu
hay un oráculo del dios Apolo que nombre.
dice quién ha de ser mi vencedor. AooRAcRiTo.-Yo me llamo Ago-
AGoRÁcRi'ro.--Y ese oráculo dice rácrito, porque en el ágora me nutrí
abiertamente mi nombre y lo dice en medio de los alegatos.
muy claro. DEMOS.--Yo me entrego a Ago-
PA1=LAooN1o.-Yo quiero alegando rácrito y despacho al Paflagonio.
ruebas ver si él se refiere a ti. AooRÁcRiro.--Y ahora, oh De-
Éferemos si corresponde a la realidad mos, yo te cuidaré herinosamente, y
il oráculo. Ante todo te pregunto: tendrás que confesar que nadie ha
Dc niño, de qué maestro fuiste habido que tanto se diera al a.inor
âiscípulo? de la ciudad de los badulaques.
AGoRAcRiTo.--Me educaron a pu-
ãetes en todas las salchichonerías. Entran los tres a casa de Demos.
l'A1=LAooN1o.--¿Cómo dices? Me
llega al alma ese oráculo. Pase. Y, CORO: EsTRoi=A.-¿Qué puede ha-
¿en qué palestra te formaste, con qué ber más bello desde el principio al
¡ntrenador de niños? fin, que cantar a los que guían los
AooRÁcRrTo.-Robando, jurando rápidos corceles? Y cantar, sin herir
en vano y teniendo cara dura. los sentimientos de Lisitrato o de
PAFLAooN1o.--¡Febo, numen de Teomantis, el hombre sin hogar. Es-
Licia!. .. ¿qué destino me has guar- te infeliz, hambriento siempre, oh
dudo? Y ahora dime, siendo hombre, Apolo soberano, va con fluyentes
¿cuál hai sido tu oficio? lágrimas a tu aljaba brillante que
AooRAcRiro.-A vender mis cho- tú guardas en Pitia para huir las an-
ricitos y a hacerle al arroz con po- gustias de miseria.
pote de cuando en cuando. Nada de odioso tiene censurar al
PAI-¬LAGoNio.-¡Mísero y desdicha- malvado. Es un homenaje que se
do soy... nada me resta... queda rinde al justo, si alguno piensa en
leve esperanza donde vamos empu- regla. Si este hombre de quien van
jldosl a oírse cosas muy duras y arduas,
Aun más, responde a esto: ¿dón- fuera bien conocido por sí mismo,
de vendías los chorizos, en la plaza no me atreviera yo la un amigo.
D en las puertas? Si hay quien conozca a Arignotos,
AGoRÁcRrro. -- En las puertas, es que sabe distinguir el blanco del
donde venden el pescado salado. negro o el tono musical de los or-
58 ARisTóFANEs.-LAs oNcE coMEDiAs

tonios, de los demás modos. Y hay talla a aquella ciudad! Que se vaya
un hermano suyo que nada tiene él solo al diablo, si ése es su gusto!
de sus costumbres. Es Arifrades un y que se ponga a comer con aquellos
pervertido en todo, como quien más a quienes vendía las linternas y lue=
pudiera serlo. Si fuera un depravado go los echaba al mar.
como tantos, nada dijera yo. Hon-
damente perverso ha ideado nuevos Sale Agorácrito muy bien atavíadu
modos de su propia invención. y campanudamenre habla.
Cuando va a los burdeles, macula
su lengua el infame lamiendo a todo ¡Basta ya, silencio, señores. Bocas
dar y manchando su barba, dando quietas. Ya no hay audiencia de tea-
guerra a los órganos ajenos. Y sabe tigos, que cierren ya los tribunales,
hacer canciones como las hizo Po- qi1e son el gozo de esta ciudad, y
limnesto y se perece por imitar a ante esta nueva dicha, que canten su
Oinico. Y quien por este hombre no himno los que están en este teatro.
sienta horror profundo, no ha de be- CoRiFEo._¡Oh fulgor de Atenal
ber jamás en mi misma copa.
ANr1sTRoFA.-Muchas veces en la la sagrada y tutor de las islas que
noche me entretengo en meditar dón- la atienden, ¿qué nueva grata nol
de y cómohallará el tragón de Cleó- aportas, ya que todas las calles hu-
nimo con qué hartarse. Pues me con- mean en sacrificios?
taron que un día fue a cenar con AGORÁCRITO.-Ya volví a coccr
unos ricos: no lograban sacarlo del a Demos y lo he dejado precioso.
canastón del pan y tuvieron que dc- CoRii=Eo.-Y ahora, ¿dónde está?
cirle: Señor mío, por favor, se lo Dilo, inventor de prodigios.
ruego ante sus rodillas abrazado, dé- AooRAcRiro.-De violetas corona-
jeme siquiera probar algo de mi do, habita en la antigua Atenas.
mesa. CORIFEO.-¿Puede verse? ¿cómo
Dicen que un dia se juntaron las es? ¿Qué clase de hombre es ahora?
trirremes en cabildo y que una, ya AooRÁcRn'o.-Es igual al que co-
vejancona, pidió la palabra y dijo: mia con Milciades y Arístides. Vie-
-¿Qué saben ustedes, niñas, de lo ne ahora, lo veréis. Ya las puertas
que en la ciudad pasa? Dicen que del Propileo suenan y van a abrirse.
hay un sujeto que está pidiendo cien Ya sale Atenas antigua, llena de be-
de nosotras para ir a Cartago en lleza que tanto cantaron los poetas
una expedición. Es un tal Hipérbolo, y que es la mansión de Demos. ¡Ví-
a quien dan por sobrenombre Vino tores y aclamaciones!
Torcido. Comriao.--¡Oh Atenas la grandio-
Eso pareció a las naves algo que sa ceñida de violetas, a quien todos
no podría soportarse y entonces una anhelan, muéstrate ya cual reina de
joven, que ningún hombre había to- toda esta región, de la Hélade uni-
cado, se puso a gritar así: ¡Ay, ay, ficada!
ay... ése no me toca a mi. .. me-
jor que me coma la polilla o me Sale Demos muy remozado
hunda yo aquí mismo! ¡Ni a Nau- y bellamente vestido.
fante hija de Nauson tocó otra, por
los dioses. . . menos a mí que estoy AGoRÁcR1T0.-¡Es él que se deja
construida de buen pino y fina brea! ver con cigarras en los cabellos, con
Si aprueban ese intento los de Ate- su antigua vestimenta, que se goza
nas, yo propongo que nos vayamos ya no en conchas de voto, sino en
a refugiar al Teseo, yendo a velas libaciones de paz. Todo él viene
desplegadas, allí o al templo de las impregnado de mirra!
diosas venerables. ¡Qué no vaya CoR1i=Eo.--¡Salve, rey de los Grie-
ese pelado a costa nuestra a dar ba- gos todos: contigo nos alegramos:
Los cABALLERos 59

de la ciudad haces lo digno y del AooRÁcRiro.--Muy bien va eso y


trofeo de Maratón. hablas como gente de juicio. Y en
I)EMos. (A Agorácrízo.)-¡Oh el lo demás, quiero verlo, ¿cómo va a
ínås amado de todos, ven acá, Ago- ser tu política? Dímelo.
fåcrito! ¡Oh qué bien tan grande hi- DEMOS.-Primero, a los que re-
êlste poniéndome a recocer! _ _ man en las largas barcas les pagaré
AooRÁcRiro.-¿Yo? Pero, mi ami- su salario completo, tan pronto co-
o. ¿no te das cuenta de lo que mo lleguen al puerto.
ãucías antes y qué eras? ¡Me vas a AooRÁcRiTo.-Muy bien va eso.
ercer un dios! Te muestras generoso con las nalgas
DEMOS.-¿Qué era lo que yo ha- fregadas.
glu antes y qué clase de hombre era? DEMOS.-Después, ningún cons-
Dlmelo por favor. cripto al alma podrá suibir de grado,
AooRAcRITo.-Primero, si en la sino que en el que comenzó, allí
reunión decía alguno: Demos, te que siga.
amo, te quiero, tú eres mi único AooRAcRn^o.-¡Qué golpe para el
çiiriño y me encargo de tus dones, escudo de Cleónimo!
luego tú te levantabas y galleabas DEMos.-Luego, ningún imberbe
con tus alas y alzabas altos los cuer- podrá hablar en el ágora.
nos, como si fueras un ciervo. AGoRÁcRiTo.-¿Y Clistenes y Es-
I)EMos.-¿Yo? tratón qué harán entonces?
/\ooRÁ<:RiTo.-Y el otro se hacía DEMos.-Hablo de esos mequetre-
tnrugo y se largaba después. fes que van de tienda en tienda don-
DEMOS. _ ¿Qué estás diciendo? de venden perfumes y comentan así:
¡Con que eso hacían conmigo y yo ¿Ah, verdad que Faiax es hombre
ni cuenta me daba? de talento? ¡Nunca debiera morir!
AooRÁcR1To.-Es que tus orejas ¡Qué bien habla, qué bien razona,
eran como una sombrilla, por Zeus qué bien hace argumentos, y es tan
que sí. Se abrían muy anchas pri- fino que a todos los adormece con
mero, pero luego se cerraban. su palabra!
DEMOS.-¿Qué? ¿Estaba yo deca- AGoRÁcRiro.-¡Ajá, con que te
dente o era un viejo chocho yo? encantan esos parlachines!
AooRÁcRiro. _ Mucho hay, por DEMOS.-¡Por Zeus que no, a to-
Zeus que sí. . ., si venían dos orado- los los mandaré a que se vayan a
res y uno proponía equipar mejor cazar liebres, y que no se entreten-
Itts naves y el otro aumentar los suel- gan en hacer decretitos.
dos de los que sirven al tribunal, AooRÁcRiro.--Vaya, ten ahora es-
luego triunfaba éste y el otro se iba te cómodo asiento y este lindo mu-
Con la cola entre las piernas. ¿Es chacho. Si te gusta, puedes sentarte
o no? ¿Por qué te agachas? ¿Ves en él. Tiene buen medio.
cómo no te aguantas? DEMOS.-¡Qué feliz soy en regre-
DEMOS.-Ya lo ves, me sonrojo sar a lo de antes!
por mis pasados errores. AooRÁcRiro. - Podrás hablar
AooRÁcRiro.-No es tuya la cul- cuando hayas recibido las treguas de
pa, sino del que te engañaba. Y aho- treinta años. ¡Pronto, treguas, aquí!
ra, ve respondiendo: Si uno de los
hurlones del tribunal viene y te dice: Llegan algunas jóvenes muy bien
No hay trigo para ustedes, los que vestidas.
están en el juicio, si no condenan a
éste... ¿qué le dirias tú? DEMOS.-¡Oh Zeus, digno de todo
DEMOS.-A ése, lo alzo en el aire honor, ¡qué lindas son. . .! ¡Por los
y lo arrojo hasta el Báratro. Pero dioses te ruego que me digas si se
untes le cuelgo al pescuezo al mis- las puede uno abrochar treinta ve-
mo Hipérbolo. ces! ¿Dónde las conseguiste?
60 A1usTóFANEs.-LAS oNcE coMEDIAs
AGORÁCRITO.-¡Vaya, pues Pafla- esquina y se vaya a beber el agLI-I
gonio las tenía bien ocultas para que de los baños.
no las vieras, y no se las quitaras. _ .! DEMOS.--Muy bien pensado esti!
Pero yo te las doy. Vete al campo eso es lo que merece, que pelee con
con ellas y date tus gustos. rameras y que se bañe entre los qui
DEMOS.-Y a ese Paflagonio que tienen otro oficio igual y eso a gri-
tan mal se ha portado conmigo, di- tos y trompones. Y tú vente conml*
me tú ¿qué castigo le darías? go, vamos hacia el Pritáneo. Tú ocu-
AGoRÁcR1To.-Nada pesado. Que parás la silla que dejó este ma1vad0.
se ponga a ejercer mi oficio. Que se Vente conmigo, pero antes toma està
vaya a las puertas a vender chori- vestido de color de rana. Y a ése qul
zos, y que venda bien, mezclando me lo echen fuera; que vaya a ejer-
con carne de perro o de burro. cer su oficio para que lo vean bien
Esa es la treta. Y cuando ya esté allí los extranjeros a quienes vejó
ebrio, que pelee con las niñas de la tanto.
LAS NUBES
INTRODUCCION

Tenemos aquí una de las comedias más representativas del genio


de Aristófanes. Y también de las que mantienen una perennidad que
no tienen otras. Deja a un lado la política ahora y se va a atacar la
forma de mode-rnizació-n, a su juicio, disolvente de los ideales tradicio-
nales. Hay que puntualizar algunos hechos antes de la lectura atenta,
que es el mejor comentario.
En las fiestas de Dióniso celebradas en marzo de 423 a. C. fue
representada esta comedia. Apenas logró el tercer lugar en el fallo.
Su trama es sencilla. Un campesino, Estrepsiades, logra casarse con
una mujer de la ciudad. Esta se cree de lo más fino y, si ella no apa-
rece en escena, sí está bien representada en el hijo, Fidípides, que
hereda las ambiciones y anhelos de grandeza y lujo de los que cree
sus modelos. El muchacho, llegado a edad competente, se dedica a la
equitación, deporte favorito de los de clase elevada. Y para mantener
caballos finos, con todo lo que ello suponía, o sea carros de carrera,
Caballerangos, mozos de mil maneras dedicados a tal empresa, hace
gastar a su padre más allá de sus recursos ordinarios. Este para man-
tener la pretensión del hijo, busca préstamos que lo van carcomiendo.
Se pone a pensar el medio que hallará para librarse de tan molesta
situación.
Ha oído hablar de unos sabios que van modificando la educación
de los jóvenes. El jefe es Sócrates, su vecino, y trata de hacer que su
hijo sea educado en esos nuevos principios. Entrega al muchacho y
cl resultado le es adverso. No aprende sino sofismas y llega a la exa-
gerada disposición de aplicarlos contra su mismo padre. Hay el nece-
sario desencanto ante la total contraria solución de lo que él mismo
había pensado. El también se ha sometido a esta nueva enseñanza,
pero los resultados han sido vanos.
Tal es en dos palabras la trama. Pero el desarrollo, lento y a los
oídos modernos un tanto fastidìoso, es tan bien elaborado que vemos
pasar todo aquel mundo a nuestros ojos. Hay aciertos indudables en
algunas escenas y en otras acaso haya de tildarse la demasiada morda-
cidad y disposición contra los valores modernos.
. Dije arriba que es de perenne aplicación. Por esto: se plantea
siempre el problema entre la educación a la antigua y la educación a
la moderna y, como en todo lo humano, halla fautores de uno y de
otro lado. Aquí tenemos a Sócrates como maestro de todo lo que
63
64 ARISTÓFANES.-LAS ONCE CQMEDIAS l

es disolvente. Enseña una dialéctica de sofismas, con la cual se puede


llegar a todas partes, teniendo facilidad de palabra y razonamiento
dúctil. Se le hace pervertidor de la masculinidad de los jóvenes ha-
ciendo ver que sólo triunfan los que han olvidado la nobleza y gallar-
día de su sexo viril. Se le atribuyen una serie de intereses que degradan,
y al fin se declara que es contrario a la veneración de los dioses
tradicionales. O en otras palabras, aparece el filósofo como charlatán
en la oratoria, como inmoralista entre la juventud, como enemigo de
los dioses y netamente ateo. Todo lo cual sabemos por buenos testi-
monios que es absolutamente falso. Pero el cómico tenía que exagerar
acaso más allá de la proverbial moderación griega, que tampoco es
una verdad histórica. Tenemos aquí el ejemplo bien claro.
Pero esas mismas exageraciones hacen el encanto de esta comedia.
Las chocarrerías que usa son sencillamente geniales. No se podrán to-
mar como base de historia, pero son muestra de la expresión humana.
Mordacidad, ingenio, gallardía y novedad no pueden negarse a estas
diversas manifestaciones del genio cómico del poeta. No doy ejemplos
porque el lector los irá descubriendo a medida que avance en la
lectura.
Variada en estilo es la comedia que tenemos en la mano. Hay al-
gunos fragmentos dignos de recitarse en un templo, como lo hizo
alguna vez el Crisóstomo, y hay otros que debieron correr por algún
tiempo en los labios de los populares. Tan accesibles a su modo eran.
Para el estudio de las costumbres, de las cosas, de los modos de
su tiempo es de fondo inagotable. Y uno de los hechos que lamento
es no poder dedicar gran espacio a un minucioso comentario, dada la
índole de esta publicación hecha para el pueblo. Toda la Grecia de
sus días revive a nuestros ojos y en la parte más difícil de hallar que
es la de la vida del pueblo. Pero el mayor encanto, como se ha dicho
ya, es la contraposición entre lo viejo y lo nuevo, lo que pretenden
los jóvenes y lo defienden los viejos. Antagonismo que durará lo que la
humanidad dure. Por eso es una comedia tan humana.
Tiene el lector, más si es joven, un buen filón de la vida que estu-
diar aquí.
En mi versión, como me empeño, he procurado ser fiel al texto,
pero comprensible al lector moderno, en especial al mexicano.
LAS NUBES

ESCENARIO

En el fondo, a cada lado, dos casas. Una de Estrepsiades, la otra de Só-


Sfnles. La de éste es muy pequeña, co-n puerta baja y bie-n cerrada. En la
Sim se ven dos camas. En una está el personaje y su hijo, y en otra
los esclavos.

PERSONAJES

Es"rREr›sxADEs.
FIDÍPIDES, su HIJO.
UN EscLAvo DE EsTREi>s1ADEs.
VARIos D1scíPuLos na SócRArEs.
SÓCRATES.
CoRo DE 1./is Nunes.
SABiDURíA JusrA.
SABIDURÍA INJusrA. Aivrsos PERSONAJES Ausoónicos.
PAsíAs.
UN riasrioo suYo.
AM1N1As.
QUEREFQNTE.

65
LAS NUBES

l~lsrREPs1ADEs. (Acostado.)-¡Ay, Vamos a seguir: (Toma su cuader-


sy, por Zeus el rey supremo! ¡Cómo no): ¿A quién más debo?' Ya vi al
duran estas noches! ¿Nunca ha de tal Pasías. Tres minas por una silleta
llegar el día? Hace tiempo que oí de carro y sus ruedas, para Aminias.
cantar al gallo, pero mis esclavos FIDÍPIDES. (Soñando) _ Después
Oitán allí ronca y ronca... Antes que lo pasees bien, mete el caballo a
eno no era así. Maldita guerra, por la cuadra.
muchos capítulos. .. ya ni los escla- EsrR1aPs1ADEs.-Tú sí que me has
vos puede uno castigar. ¡Y este mu- paseado y más allá de lo que tengo
Ghachote que ni una vuelta da en en mano. Ya mejcitan a los tribu-
In noche, pero eso sí... pedo y nales y ya me piden el pago de in-
Eedo! En cinco- mantas envuelto está tereses.
.echo un taco. FIDÍPIDES. (Despierta)-¿Qué te
Vamos, haremos el intento. Me ha pasado, papá, que toda la noche
årropo bien y me vuelvo a dormir. has estado dando vueltas en la cama?
Y a ver si siquiera ronco. ¿Dormir? ESTREPSIADES.--Me está picando
Y, ¿cómo? Me está urgiendo el gas- una chinche en forma de demarca.
lo. el pago de tantas deudas. . ., ¡este FiDíP1r›1as.-Oh demonio, deja que
hijo tiene la culpa! ¡Tiene que an- aún duerma yo un poco.
dnr con su cabellera larga y monta- EsrRE1>s1ADEs. _ Duérmete pues,
dilo a caballo, o llevando su carro- pero ten sabido que todas estas deu-
za, y sólo en caballos sueña! Y yo das han de caer sobre tu cabeza.
mirando a la luna, a ver cuándo Ah, y que perezca sin fortuna esa
es el día veinte. mujer que me hizo casarme con tu
(Grítd a un esclavo.)-Enciende madre. Era yo tan feliz en mis
lu luz, muchacho. Y vete a traer el campos, allá sin ninguna preocupa-
llbro de cuentas. Voy a ver qué ción, lejos de todo, haciendo mi re-
lunto debo y qué me dan mis in- galada gana, con mis ovejas y con
tereses. mis abejas, con mis olivos y mis
(El esclavo va y regresa.)--Vamos aceitunas. Y que me voy casando
u ver. ¿cuanto debo? con la nieta de Megacles, hijo de
Doce minas a Pasías... ¿tanto Megacles... yo un campesino con
por qué? ¿Le pedí prestado? ¡Ah, una señora de la ciudad. . . una da-
ma en todo y muy parecida a la
compré el caballo de copa! ¡Mejor pretenciosa Cesira. La noche aque-
me hubieran descopado un ojo! lla en que nos casamos, al tender-
FIDÍPIDES. (En sueños.)-¡Diriges nos a la mesa, yo olía a vino mosto,
mal, Filón, guarda la línea. . _! a higos y lana de mis borregos...
EsTREPsxADEs.-¡Ahí está el mal, ella olía a perfumes caros, a azafrán
hasta en sueños piensa en caballos! y a besos provocativos. Yo era la
FIDÍPIDES. (Soñando.) -_ ¿Cuántas abundancia y ella era la dispensa.
Vueltas tienen que dar los caballos Era ansiosa y no tenía más ideal
dc guerra? que el de Afrodita amante de la
EsTRE1›sIAD11s.-¿Carreras y vuel- cosa larga y con ganas de gente
tus? ¡Son las que das a tu padre! nueva.
68 AR1sróFAN1as.-LAs oNcs co1v1Er›xAs
Y no se crea que era una pol- ESTREPSIADI-:s.-¡Ya no me hable]
trona. No. Tejía bien, y yo le en- de ese Poseidón nunca! Ese ha side
señaba esta misma capa y le decía mi ruina. Si de corazón me quierelj
yo: Hija, mira que me aprietas mu- hijo mío, dame gusto.
cho. . . F1DíP1DEs.-¿En qué te he de da!
EscLAvo.-¡Se apaga la lámpara: gusto?
ya no hay aceite! ESTREPSIADES.--Muda pronto tul
ESTREPSIADES.-¡Desgracia. . _! ¿y modos y costumbres y vete a toma!
por qué has puesto una lámpara tan enseñanza a donde yo te mande.
tragona de aceite? Ven que te dé FIDÍPIDES.-¡Dile pues, ¿qué dis-
yo tus golpes. pones?
EscLAvo.-A mí, ¿por qué? ' ESTREPSIADES.-¿Me obedecerásf
ESTREPSIADES. - Le pjusiste una FIDÍPIDES.-Claro, te voy a obe-
mecha muy gruesa. Pues ien, cuan- decer, por Dióniso lo juro.
do nació este hijo, estábamos discu- EsrRE1>srAoEs.-Ve para allá en-
tiendo acerca del nombre. j tonces. ¿Ves esa puertecita y esa ca-
Ella quería que se llamara con un sita? 1
nombre en que entrara el caballo: Finívioes.-Las veo. .. y ¿de allfl
Xantipo, Caripo o Calípides. Y yo qué saco, papá? "t
queria, por amor a mi abuelo, que EsrREPs1ADEs.~-De almas sabias
se- llamara Fidónides. Y tras mucho ése es el pensadero. Dentro hay gen-
altercar, al fin quedamos en que se te que te habla del cielo y dice qud'
habria de llamar Fidípides, es un horno y que nosotros somos;
¡Cómo lo mimaba ella y qué co- los carbones. Te enseñan también,-,I
sas le decía: Ahora que seas tú gran- con tal que pagues, a ganar en ell
de, tendrás que venir a la ciudad juicio hasta lo más injusto. Eso con
con tu túnica de púrpura, como tu tu palabra.
abuelo Megacles! Fmirmes.-¿Quiénes son esos?
Pero yo le respondía: ¡Cuándo ESTREPSIADES. - No sé yo muy
te veré, hijo mío, venir con tus ca- bien sus nombres: son meditadorei.
britas desde el monte Feleo como tu sabios y gente de buena clase. “
padre, vestido con tu pelliza! Fioípioias. _ ¡Fuchi! Malditos...
El al crecer no me hizo caso. ya los conozco. ¿Esos parlachines!
Se le va la cabeza en caballos y de caras pálidas que andan con pies
caballerías. .. y todo viene a caer descalzos me estás diciendo? Alli es-
sobre mis pobres bienes. tá el perverso Sócrates y Querefonte
Ahora la noche entera me estuve con él.
meditando qué camino tomar y he EsrR1a1›siADEs.-¿Qué? Cállate. No
hallado uno, que me salva, si es me hables como un chiquillo. Pero
que alcanzo a persuadir a mi hijo. si algo te duelen las preocupaciones
Pero antes quiero despertarlo. ¿Có- de tu padre para el sustento. déjate
mo le haré para que sea dulcemente de caballos y vete a ser uno de éstos.
sin que él se moleste? ¿Cómo? -Fi- Fioírmes. _ ¡Por Dióniso que
dípides, Fidípides, hijito mío. .. no. .. ni por que tú me dieras a co-
FrDíP1oEs.-¿Qué pasa, papá? mer los faisanes de Leógoras!
Esrm:-:1›s1AoEs.-Ven acá, dame un EsrR1aPsr,-mias.-Mira, yo te lo es-
beso y tu mano derecha. toy rogando, ¡oh el más querido de
FIDÍPIDES.-Aquí tienes... ¿qué mis seres humanos: vete a instruir!
hay? FIDÍPIDES.--Y, ¿qué te aprenderé?
EsrRaPsiADEs.-Dime, ¿me quie- EsrRE|›srADEs. - Dicen que hay
res? allí dos clases de discursos, el va-
FrDír›rDEs.-¡Claro, por Poseidón lioso, sea como fuere, y el de menos
lo juro, que es el dios de los ca- vigor. Y dicen que este segundo es
ballos! poderoso para ganar causas injustas.
LAs Nunes 69
Él tú aprendes éste, me librarás de tas veces salta una pulga la largura
Fnus. De cuanto debo por causa de sus patas. Es que el animallillo
tlyn no pagaré ni siquiera un óbolo. había picado en una ceja a Quere-
Fir›íP1r›Es._Puede que no te crea fonte y luego saltó hasta la calva
yu. No me gustaría ver a los de a de Sócrates.
èeballos caricaídos, todos llenos de EsrRE1›s1ADEs. _ Y, ¿cómo pudo
sombra. medirlo?
lìsrREi>s1ADEs. _ ¡Por Démeter, D1sciPULo._Muy ingeniosamente.
entonces ya no hay pan para ti, ni Derritió cera, tomó la pulga, metió
pastura para tu caballo de montar, sus patitas en la cera y._la pulga
hi tu famoso de lujo... yo te echa- quedó con sus borceguíes persas. Se
fé de la casa y que te coman los los quitó Sócrates, los midió y con
eucrvos! eso tuvo el_medio de hallar la me-
l<`|DÍPlDEs._Pero mi tío Megacles dida de la línea del salto de la ceja
fio me deja sin caballo. .. me largo a la calva.
_! tú no me importas. EsTREPs1ADEs._¡Ah, Zeus, qué ta-
lento tan fino!
Se va Fídípídes. Estrepsíades se D1scu>uLo._¿Qué te pareciera si
levanta y va a llamar a la casa de yo te contara otra gran idea de Só-
Sócrates. crates?
EsTRBPsrAD1as._¿Cuál? Te ruego
lìsrR1zr›s1ADEs._Con ésta me vine que me la digas.
abajo, pero no me quedo en tierra. D1scíPULo. _ Ese mismo Quere-
Voy a invocar a los dioses y yo me fonte de Esfeto le preguntaba si los
pongo a aprender... Pero. .. ¿yo, moscos rezumban con la trompita o
ëlendo tan viejo? Si ya no tengo me- con el trasero.
moria y mi entendimiento falla, EsTREPs1ADE$._Y, ¿qué dijo Só-
'voy a captar los discursos llenos crates de los moscos?
ge sutiles pensamientos? Vamos pues. D1scÍPU1.o._Dijo que el intestino
¿Qué hago aquí titubeando y no lla- del mosco es muy delgado y por eso
tflo a la puerta? ¡Muchacho, mucha- el aire va con mucha fuerza desde
ëhito. . . l el pico hasta el trasero y cuando
UN Discíruro. (Dentro.)_¡Vete al intenta salir es cuando hace el re-
diablo! ¿Quién toca? zumbido.
EsrREi›srAD1as._El hijo de Fidón, EsrRrzPsiAD1as._Nos va resultan-
Estrepsiades, de la calle de Cicina. do flauta el trasero de los moscos.
l)1scíi>uLo._¡Al fin hombre sin Feliz y feliz mil veces el intesti. ..
cultura! Por Zeus, tan fuerte has to- gador. Si conoce tan bien el intes-
cado que hiciste que yo mal pariera tino de los moscos, con qué facilidad
un pensamiento que estaba incu- se librará de cualquier acusación.
bando. DiscíPU1.o.-Y hace poco una la-
F,srREPs1ADEs. _ Perdóname. Co- gartija le echó a perder un gran pen-
mo yo vivo lejos allá en el campo. samiento.
Pero dime, ¿qué era ese pensamien- EsrREi>s1ADEs._Cuéntame, ¿cómo
to que mal pariste? fue eso? ›
D1scÍPULo._Eso no se dice a to- D1scí1=ULo. _ Estaba muy atento
dos, solamente a los discípulos. observando la luna y sus movimien-
g EsTREPsIADEs._Dímelo sin temor. tos y el camino que va siguiendo,
Yo vengo también para ser discípu- cuando de repente, estando él bo-
io, aquí en este pensadero. quiabierto mirando al cielo, del te-
DrscÍPuLo._Lo diré. Pero estas cho en aquella noche una lagartijita
cosas se guardan como los secretos le echó encima su caca.
dc los misterios. Hace rato que Só- ESTREPSIADES. _ ¡Qué precioso,
crates preguntaba a Querefonte cuán- darle a Sócrates eso y en la boca!
70 AR1sró1=ANEs._LAs oNcE coMr-:DIAS

D1scíPuLo._Pues ayer por la no- D1scí1>u1.o._No pueden durar si


che no había cena para nosotros. aire libre fuera de la escuela por
ESTREPSIADES.-Vaya... Y, ¿ O Ox - tanto tiempo.
mo le hizo para que cenaran?
D1scíPULo._Primero extendió en Van entrando los discípulos.
la mesa una buena capa de ceniza
y con un punzón de metal estuvo EsrRr-;i=s1ADEs. (Mirando hacln
dibujando figuras... y nos hizo lo denrro.)_¡Por los dioses, dime qué
que hace el que se roba un manto es eso?
en la palestra. D1scÍPULo._Eso es la astronomía
EsrREPs1ADEs. _ ¿Quién hay que EsTREPs1Ar›1as._Y esto otro, ¿qui
admire todavía a Tales tan famoso? es?
Abreme ya, abre luego. Deja que yo D1scíPUL0._Es la geometría.
conozca a ese Sócrates. Me quemo Es'rREr›sIADEs._Y eso, ¿para qué
por ser discípulo suyo. Deja que en- sirve?
tre yo al pensadero. Abre la puerta. D1scí1>u1.o._Para medir la tierra.
EsTRa1>s1AoEs._¿La que reparten
Abre el discípulo y se queda mirando en lotes?
Estrepsíades. Dice: DIscíPULo._¡No, la tierra entera!
ESTREPSIADES. _ ¡Bueno está eso
¿Qué alimañas son ésas? ¡Por He- que dices. Es una argucia muy pro-
raclés de donde salen! pia de la democracia y muy útil!
D1scíPuLo. _ ¿Qué te asombra? DISCÍPULO. (Le enseña un mapa.)
¿Qué crees, a qué se parecen? Este es todo el circuito de la tie-
EsrREPsiADEs._Son como los pri- rra, ¿ves? Aquí está Atenas.
sioneros lacedemonios que trajeron EsrREi›srAr›1zs._¡Qué me dices. _ .
de Pilos. no lo creo... no veo ningún juez
¿Por qué tienen la vista clavada sentado al tribunal!
en la tierra? DrscíPULo._Pues en verdad este
D1scí1=ULo._Es que están buscan- es el territorio de Atica entera.
do lo que hay debajo de ella. EsrRsPs1ADEs._¿Por qué no veo
ESTREPSIADES. _ Están buscando a mis paisanos del barrio de Cicina?
cebollas. (Se dirige a ellos): Ahora D1sciPULo._Aquí están. Y tam-
bién puedes ver a la Eubea tendida
no se apuren, yo ya sé dónde hay a lo largo y muy extensa.
grandes y muy buenas. EsrREi›srADEs._Si ya sé, nosotros
¿Y estos otros encorvados sobre la y Pericles la hemos estirado. Y, ¿La-
tierra? cedemonia, dónde?
D1scíi›U1.o._Ah, esos están inves- D1scíi>uLo._¿Dónde está? Esta es.
tigando el Erebo hasta el fondo del ESTREPSIADES. _ Muy cerca de
Tártaro. nosotros. Hagan por alejarla y lo
Es'rREPsrADEs._¿Ese que mira al más lejos que sea.
cielo con su trasero? DiscíPuLo._No se puede eso.
DiscíPULo._Se está instruyendo EsrRr-:PsiADEs. _ Entonces, por
en la astronomía, pero tiene su pro- Zeus que les va a ser costoso. Oye,
pio método. y ¿ese hombre colgado en una ca-
nasta, q'uién es?
Van llegando discípulos. DrsciPULo._Es él.
EsTREPs1ADEs._¿Cuál él?
Entren, entren, que no los vea el D1scí1›ULo._Sócrates.
maestro. EsrREPs1ADEs._¡Oh Sócratesl. . _
EsTREPs1ADEs._No, deja que es- Anda y llámamelo con fuerza!
tén aquí. Les voy a hablar de un D1scíPu1.o._Lláma1o tú, que yo
asunto mío. no tengo tiempo.
LAS Nunes 71

Se va el discípulo. de hierro de las que hay en Bizancio?


SócRAT1as._¿Quieres conocer sa-
F.srREPs1ADEs._¡Sócrates, Socrati- biamente las cosas divinas y saber
ltjln. . _ ! con rectitud lo que son?
SÓCRATES. (En su canasta colga- EsrREPs1ADns._Si hay un modo,
Úu.)_¿Por qué me llamas efímero por Zeus que sí.
Etortal? SócRATEs._¿Y tener trato con las
t-ìsrRr-;PsIADEs._Primero que nada Nubes, que ahora son nuestros nú-
tú pregunto, ¿qué haces allí? Respón- menes?
Éeme. EsrREPsrADEs._Muy bien que sí.
SócRArEs._Viajo por los aires y SócRA'rEs._Siéntate ahora en el
estoy observando al sol. sagrado camastro.
I-jsrRi=.Ps1ADss._Ah, tú ves a los EsrRa1>s1Ar›1as._Ya estoy en él.
dioses desde tu canasta, no desde la SócRArEs._Toma ahora esta co-
tierra. rona que está allí.
SócRATEs._Nunca pudiera yo ver EsrR1zPsrADEs. _ ¿Corona? ¿para
êon claridad las cosas celestiales, si qué? ¡Ay de mí, si querrás tú, Só-
Hu elevara mi alma suspendida de crates, hacer de mí otro Atamas
striba y me hallara en una atmósfera para inmolarme!
semejante a la de los astros. Si a SócRArEs._Eso no, es que a to-
fm de la tierra especulo el cielo, dos los que van a iniciarse tenemos
fltula descubro. Es que la tierra atrae que hacer eso.
el meollo de pensamiento. Eso mis- Esr1uzi›s1ADr-:s. _ Y después, yo,
mo se hace con los berros. ¿qué gano?
EsrREr›s¡ADEs._¿Qué dices? ¿Es SócRA'r1zs. _ Te volverás navaja
que el pensamiento atrae la savia de bien afilada, un cascabel, una hari-
los berros? Pero ahora, Socratitos, na finísima. Pero no te estés mo-
baja, para que me enseñes lo que viendo.
Vine a aprender. EsrREPsrAoss._Por Zeus, que no
SócRArss. (Baja del cestón.) _ me defraudes. Si echas tanto polvo
¿Con qué fin vienes acá? me vuelvo flor de harina.
l¬1srREi>siADEs._Yo quiero apren- SócRArEs._Es preciso que el an-
der a hablar. Soy llevado a un lado ciano se ponga en grave quietud y
Y otro y me traen como juguete los ponga atento oído a esta plegaria:
discolos acreedores y prestamistas vo- ¡Oh, supremo señor, Aire inmen-
rnces: ya mis bienes van a embar- surable, que tienes a la tierra col-
gurse. gada en el espacio, resplandeciente
SócRArEs._¿Cómo es que sin dar- Eter y dioses venerables, Nubes, por-
te cuenta has quedado enredado en tadoras del relámpago y el trueno,
deudas? venid a presentaros, decid vuestra
ESTREPSIADES. -- Me agarró una palabra a este pensador, desde lo
ãnfermedad... la de los caballos, alto!
que tremendamente traga. Pero en- EsTRE1>s1ADEs._¡No, y no, todavía
séñame tú el segundo de tus discur- no! Deja que antes cubra mi cabeza
los. _ .el de no pagar nada. Y por con el manto, no me vaya a mojar.
tus honorarios no te preocupes, por ¡Pobre de mí que he salido sin traer
los dioses te juro que tengo que siquiera mi gorro de p-iel de perro!
pngártelos. SócRATEs. _ ¡Llegad, venerables
SócRArEs.-¿Por qué dioses juras Nubes, venid a dejaros ver de éste,
tú? Primero que todo, ya los dioses ya sea que cubráis las sacras neva-
no son entre nosotros moneda que das cumbres del Olimpo, o que es-
Gorra. téis formando el coro en los jardi-
EsrREi>srAD1zs. _ Pues, ¿por qué nes de Océano vuestro padre, para
juran ustedes? ¿Tal vez por monedas que las Ninfas bailen, 0 bien en las
72 ARIsróFAN1as._LAs oNcE coMED1As
desembocaduras del Nilo estéis lle- gidos con suma reverencia a los que
nando las áureas ánforas, o que es- van a iniciarse, allí se hacen sacrl
téis en el Mar Meotis, o en las ro- ficios a los dioses celestiales!
cas de la cima del Mimas. .. ¡oíd Templos hay y bellas estatuas y
el llamado de mi plegaria, tened por largas procesiones en veneración di
buena mi ofrenda y que os plazcan vina. Coronas de honor doquiera _y
sacros ritos! festines de santa devoción. Eso dura
todo tiempo, pero llega en primave-
Se oye el Coro lejano y en sus ra la fiesta de Bromio y en eli!
cantos hay truenos y se ven relám- suenan las flautas y se oyen plácido!
pagos lejanos. La primera parte es cantos.
sin que se vean. EsTR1-:Ps1AoEs. _ Sócrates, por
Zeus, declara -te lo ruego yo aho-
CoRo: Es'rRo1=A._¡Oh Nubes in- ra_ ¿quiénes son esas que cantan
cansables vamo-s ya a surgir para un canto tan venerable? ¿No son
mostrarnos, ya que somos vapores heroínas que vuelven de la tumba?
de fácil movimiento! ~ SócRATEs._¡Claro que no, son lal
¡Dejaremos a Océano nuestro pa- Nubes, diosas grandes para el inacti-
dre, que sin cesar retumba en sus vo! Ellas dan sabiduría y modo dl
giros; vayamos a los montes de cum- argumentar, ellas dan mente que cap-
bres cabelludas y desde allí atisbemos ta y una gran facundia, parlería y
otras lejanas cúspides y las llanuras arte de enredar al contrario y de ha-
de tierra bien regada y cubierta de cerlo titubear.
mieses, y los ríos endiosados de aguas EsrREPs1ADEs._¡Ahora me expli-
que van resonando al correr y el co! Tan pronto como oí su voz, mi
mar que siempre ruge en eterno ge- alma se puso a volar y está ansiosl
mido! de hacerse sutil y ponerse a disertsf
¡Sí, el ojo de Eter brilla sin can- agudamente acerca del humo, a con-
sarse jamás, emitiendo sus rayos! traponer sentencia a sentencia, cada
Pero, disipemos ya la niebla ple- vez más alambicadas, a echar un
na de lluvias y dejemos ver a los argumento contra otro. Pero ya
mortales nuestras formas reales que quiero verlas en persona, si eso es
desde lejos contemplan en la tierra. posible.
SócRA'rEs._Nubes en sumo vene- SócRArEs._Mira ahora, fija tul
radas, bien oísteis mi invocación. ojos hacia el monte Parneto. .. ¡yn
(A Estrepsiades.)_¿Oíste, te diste bajan lentamente. .. ya las veo. ..|
cuenta de su voz unida al mugir del Es'rREPs1ADEs._¡Dime, dónde. . .
trueno? muéstramelas!
Es'rR1aPsrADEs._Yo también os ve- SóCRATEs._Vienen hacia acá en
nero, augustas Nubes y quiero yo parvada ondulando por barrancas y
con un trueno mío corresponder al boscajes.
vuestro. Es que me llena de miedo EsrR1aPsrAoEs. _ ¿Qué será? ¡Yo
su estrépito. Si es justo, o si no no las veo!
es justo, con la licencia suya voy a SócRArEs._Cerca de la entrada.
desahogar mi estómago. EsTREPs1ADEs. _ ¡Ya... ahora
SócRArEs._No estés con burletas, si. ._ apenitas!
como cómicos tontos. Ya tú sabes
cuales. Recátate, que llega un en- Llegan las Nubes vestidas de tela
jambre de diosas. transparente y flotante y se ponen en
CORO. (Aun invisible.) ANTISTRO- el proscenio.
1=A._¡Vírgenes que llevan la lluvia,
vamos a la tierra bella de Palas, tie- SócRAres._Ahora sí que ya las
rra de hombres que amó Cécropes! ves, a no ser que tengas lamparones
Allí hay augustos ritos, allí son aco- en los ojos.
Las Nunes 73
ESTREPSIADES. - Ahora sí, por SÓCRATES.-Vamos a ver... ¿qué
Zeus, que sí... ¡venerables y di- cosa son?
Vlnas. .. ya llenaron todo el ancho! EsTREPs1./mes.--Bien a bien no
SócRA'rEs.-¿Verdad que tú no lo sé. Ciertamente parecen como co-
Iflbías que eran diosas y tampoco pos de lana largos, largos, pero mu-
querías creerlo? jeres, no. ¡Por Zeus que no: estas
Esrmavsmnns.-¡Por Zeus, no! Yo que vienen tienen narices y las nu-
pensaba que eran bruma y rocío y bes que veo no!
Vapor solo. Sóckxres.-Responde ahora, que
SócRATEs.-¡Por Zeus también. . . voy a preguntarte.
tú no sabías que ellas dan de comer ESTREPSIADES.-Dime desde luego
5 muchos necios habladores, a los qué quieres saber.
Qdivinos de Turión, a los artistas de SÓCRATES. - Cuando ves para
la medicina, esos que sólo piensan arriba, ¿no has visto una nube que
ân tener cabellos largos, buenas sor- parece un centauro, o un leopardo,
iijas y uñas bien recortadas en pun- o un lobo- o un toro?
lu, y a los que están inventando es- ESTREPSIADES.-Por Zeus que sí.
irofitas para los coros del campeo- ¿Y eso qué?
nato, a los que viven en el aire ur- SócRATEs.-Se mudan en lo que
diendo tonterías, y que nada de uti- quieren. Si ven, por ejemplo, a uno
lidad hacen porque ya escribieron de larga cabellera, un hijo de Jeno-
algunos versitos. fonte, digamos, para burlarse de su
EsTRBPsiADEs.-Eso es. Por eso locura, toman la apariencia de cen-
tìantan: tauros.
ESTREPSIADES.--Y si miran a un
El húmedo aliento de las revueltas ladrón del dinero del pueblo, por
Nubes, ejemplo, un.Simón, ¿qué hacen?
aquellas que se ostentan en rayos re- SócRA'nzs.-Mudan su figura y se
fulgentes. . . transforman en lobos, para dar a
Las crestas cabelludas de Tifón, el entender mañas de ése.
de las cien cabezas... ESTREPSIADES. _ Entiendo. Por
El viento arrebatado de negras tor- eso, ayer que vieron a Cleónimo
mentas. que arrojaba su escudo por tierra
Así cantan y dicen también: para escapar, ante tal cobardón ellas
se mudaron en ciervos.
El aéreo vuelo de las Nubes be- Sócmres.-Pero ahora, como ves,
llas _ _ . les bastó ver a Clistenes y al mo-
Aves de pico curvo que por los aires mento se convirtieron en mujeres.
vuelan. _ . ESTREPSI/tons.-¡Salve, salve, rei-
Tcmpestades que nacen de las hú- nas! Y ahora, si alguno lo habéis
medas Nubes. . . hecho acaso, hacedlo también por
Pero, ¿sabes? por estos versitos en mí: haced que oiga el son celestial
premio se tragan: de vuestra voz, oh reina de todos!
Buenas lonjas de peces y tordos en- CoRo.-¡Salve, anciano, nacido en
gordados, tiempos pasados y hecho a sus mo-
iaún más todavía: dos y forrnas! Tú, que tienes ambi-
n carne suculenta de los merlos. ción de oír los discursos de las Mu-
sas. Y tú, Sócrates, sacerdote de
Sócanns. _ Dices bien. Es por las cosas vacuas, habla. Dinos, ¿qué
Ollas. ¿Acaso no es justo? nos quieres? A ningún otro atende-
Esrnevsrmns. - Dime ahora... mos de los sabios de hoy en día que
¿Si son nubes por qué razón se ma- andan hablando del cielo. Sólo a
nifiestan como mujeres? Esas nubes Pródico, a ése, sí. ¡Qué sabio, qué
de arriba no están conformadas así. sagaz es! Y en seguida a ti también.
74 ARrsróFANEs._LAs oNcE coMEmAs
Vas andando por esas calles tan res- manda es un torbellino. Pero nadi
tirado y enhiesto; echando los ojos me has dicho acerca del trueno y
muy recatadamente de un lado al su estampido.
otro... y, ay, pobrecito... ¡andas SócRATEs._Tú no oíste. Cuando
descalzo y tienes confianza en las las Nubes están bien rellenas dl
Nubes y un semblante digno de ve- agua y una se echa sobre la otra.
neración! es cuando se producen estos ruidol.
EsrREPsrADEs._¡Tierra santa, qué Es que están muy pesadas.
voz y solemne y llena de gravedad, ESTREPSIADES. _ Dime, ¿cómo
de verdad digna de veneración! creerlo puedo?
SócRATEs. _ Estas solas diosas SócRATEs._De ti mismo voy I
son, y las únicas que hay... todo sacar la prueba. Supón que vas I
lo demás es cuento. los Juegos de Atena. Antes habrá!
ESTREPSIADES. _ Zeus, entonces cenado mucho con sus excitantes. Y
para ustedes, ¿no es dios? ¡Por la de repente el vientre se te infla y co»
Tierra! ¿Zeus Olimpico no es dios? mienzas a echar truenos. . . ¿Si o n07
SÓCRATES. _ ¿Qué estás diciendo EsrREPs1ADes. _ ¡De veras, sil
tú? No estés burlándote. .. ¡No hay ¡Por Apolo, pues siento que se re-
tal Zeus! vuelve y luego va dando saltos y al
EsrREPsiADEs. _ ¿Qué me dices? fin... ¡pum, pum, pum! Y luego,
¿Quién hace llover, entonces? Antes más fuertecito... Pum, pum, punt
que todas las cosas, explícame esto. y retepum. Y cuando me voy -al
SócRATEs._Estas y sólo ellas. Y retrete, es más duro... pum, pum
te lo haré ver con buenos argumen- pum, retepumpum. Esto es como 1a_
tos. Dime ante todo, ¿viste alguna que hacen las Nubes.
vez que lloviera sin haber nubes? SÓCRATES. _ Piensa y considerar
Y tendría que llover con un cielo se- ahora. Si tú con tan pequeño vien-
reno y despejado. tre haces tales estrépitos, el aire que
ESTREPSIADES. _ ¡Por Apolo, me no tiene límites ¿qué tan fuerte re-
convences. Buena razón das. Y yo sonará?
que antes estuve creyendo que cuan- EsrREPs1,mEs._Es por eso cierta-
do llovía era que Zeus se orinaba mente que se parezcan las palabrasi
en una cazuela de agujeros! ventear y ventosear. Pero el rayo,
Bueno está eso. Pero, si hay true- con su luz reververante, ¿de dónde
nos, ¿quién los produce? ¿Esos true- viene? Y por qué a unos calcina yt
nos que me echan a temblar? a otros sólo los chamusca. .. ¡Es eli
SócRATEs._Es que cuando mue- rayo que envía Zeus a los que per-
ven las nalgas comienzan a tronar. juran!
Es'rREPsrADEs._¡Qué hombre tan SócRATEs._¡De veras que eres tú
sabio! Y eso, ¿cómo es? más viejo que el mismo Cronos. . .I
SócRATEs. _ Cuando están llenas ¡Qué tonto! si Zeus hiriera a los
de agua, comienzan a removerse. perjuros, ¿cómo es que no ha tocado
Naturalmente, tienden hacia abajo. a Simón, a Cleónimo, a Teoro, que
Llenas de lluvia están y se refriegan son perjuros de tomo y lomo? Pero
unas con otras y ahí está la lluvia si que cayó un rayo en el templo
estruendosa. de Sunio, que es de Zeus, en el pro-
Es'rREPsrADEs. _ ¿Y quién si no montorio de Atenas y dio sobre una
Zeus las domina hasta que se va- encina. Supongo que las encinas no
cian? perjuran.
SÓCRATES.-No. Es un etéreo tor- EsrREPsIAD1as._Eso sí que yo no
bellino. sé. Pero estás hablando bien. En fin
ESTREPSIADES. _ ¿Un torbellino? de cuentas, ¿qué es un rayo?
¡Vaya! No me lo sabía yo. Con SócRATEs._Mira, a veces el vien-
que ya no hay Zeus y ahora el que to seco se alza y se entremete en
Las Nunes 75
las nubes, como en una vejiga. De do, lo único que pido es algo muy
fepcnte se empeña en salir con fu- corto. Que yo supere a los griegos
fin y hace su esfuerzo. Con el im- todos en elocuencia por lo menos
getu con que impele se entiende y en cien estadios.
flhí tienes al rayo. CoR11=no. _ Eso será concedido.
l{sri<EPsIADEs._¡Uju, eso ya me No habrá persona en estos días que
pasó a mí, por Zeus que sí! Estaba te sobrepase en elocuencia. El me-
yo usando la pancita de una víctima jor has de ser tú.
fliual para darle a mi familia, y no Es'rREPs1ADEs._No me digan que
tuve cuidado en hacerle sus picadu- haga yo grandes discursos. Eso no
fas. Se fue hinchando poco a poco lo deseo. Lo que quiero es que los
_y de repente. .. ¡pum, pum! Se re- fallos de la justicia vengan a favor
Ventó, en la mismísima cara me echó mío. De este modo escaparé de las
todo el material que contenía. Me garras de mis acreedores.
llegó a los mismos ojos y me cha-
muscó todito. CoR1FEo._Eso que pides tendrás.
SÓCRATES. _ ¡Hombre feliz que Eres parco en lo que anhelas. Pon-
buscas ìnstruirte, que quieres reci- te con toda confianza en manos de
bir de nosotros la sabiduria! Serás los funcionarios.
grande en Atenas y en Grecia entera. EsrREPs1AD1as._Creyendo en vos-
Pero has de tener memoria, has otros lo hago. Esos caballos y mi
de tener dedicación, has de tener en casamiento me han dado la ruina.
tu alma fuerza de resistencia. Y que hagan de mí lo que quieran,
Que no te canses nunca de estar me entrego de todo a todo. Este es
ên pie, o de andar caminando. mi cuerpo todo hambriento y con
Que aguantes bien el frío y la sed, que lo rasguen, que lo cor-
humedad resistas, aunque nada ten- ten, que del pellejo hagan odres, con
gus para hacer el almuerzo. tal de que yo no pague mis deu-
Que no vayas a los gimnasios ni a das. Que sea yo un hombre de arres-
iønterias semejantes. tos, hablantín y atrevido, un morral
Que tengas como ideal de un hom- de engaños, al que nunca faltan pa-
bre honesto sobresalir en la activi- labras, que se burla de los procesos,
dnd y ganar en el consejo y tener que hace trizas las leyes, un tara-
facilidad de palabra. villa, un coyote, todo lleno de ar-
l:`.srRra1›s1ADEs._Eso es bueno. Pe- terias, escurridizo cual anguila, vo-
lo si quieres un hombre de alma du- luble, fácil de huir, resbaloso y muy
fn. de poco dormir, de estómago no ágil, muy parlero y muy fugaz,
exigente, que se conforma a veces duro cual nudo de palo, un vividor,
ion una ensaladita de hierbas, nada un matraca, un lambiche,-un torci-
temas ni te preocupe. Ese soy yo. dito, y otras muchas cosas más. No
SócRATEs._Pero también tienes me importa que al saludarme me
que reconocer que no hay dioses sino den todos esos apodos. Eso pueden
los nuestros. El Caos, las Nubes, la hacer mis amos y si quieren que
Lengua. Sólo esos tres, no hay más. hagan también choricitos con mis tri-
EsrRE1>s1ADEs._Ni de sueño tra- pas. ¡Por Dérneter que se los den a
luré a los otros, y eso aunque se me comer a los pensadores!
presenten. Ni ofrecerá sacrificios o CoRI1=Eo.--Este hombre tiene su
lbaciones, ni menos incienso. lema. No es gente sin decisión. Es
CoRr1=Eo._Dinos ahora tú, qué un atrevido en todo. --Ten por cier-
uieres que hagamos. Habla con con- to que cuando hayas recibido estas
ãianza. Todo lograrás si sabes hon- disciplinas subirás hasta los cielos
rnrnos y dar el honor que nos me- glorioso entre los mortales.
recemos. Esrniarsmnlzs. _ Y de eso, ¿qué
EsrREPs1ADEs._Señoras del mun- saco yo?
76 AR1sró1=ANEs._LAs oNcE coMeDuts
CoRiFEo._Todo el tiempo conmi- SÓCRATES.--No, pero hay que Oflf
go llevarás la mejor vida que los trar desnudo.
mortales alcanzan. EsTREPSIADEs._Pero, ¿qué voy 8
Es'rREi>s1ADEs._¿Y eso lo veré al- dar cuenta de que no he robado
guna vez? SócRATEs._¡Quíteselo y nada de
CoRrFEo._Claro que sí y a tu charlas!
puerta estarán muchos sentados en ESTREPSIADES. (Se quiza el mani
espera de consulta. Quieren discutir to.)_Una sola cosa dime. Si yo ¡Oy
contigo, hablar de sus negocios y de aplicado y empeñoso en tu estudié.
sus alegatos jurídicos, y en ti verán ¿a cuál de tus discípulos me voy I
a un perito que sabe dar el norte. parecer?
Tú, Sócrates, ve ya dando sus lec- SócRArEs._En lo físico te parl-
ciones a este viejo, echa una sonda cerãs a Querefonte.
a su alma y ve qué tan hondo es. EsTREPsrAr›Es. '_ ¡Ay, mi ml;
SócRATEs._Andale, dime cuál es dre. .. seré un muerto!
tu modo para que vea yo qué nue- Sóciurns. _ Deje de charlatanif
vas máquinas empleo. rías. Venga por este lado. Prontilof
EsTREi›s1ADEs.--¡A poco intentas EsTREPs1ADas._¡Por favor, daml
asaltarme como si fuera yo una mu- antes un pastelito con miel, pues 1118
ralla! parece que voy a bajar a la cavert
SócRA'rEs._No. Sólo quiero ha- na de Trofonio!
certe unas cuantas preguntas. ¿Qué SócRATEs._Anda. No te pares en
tal de memoria eres? la puerta.
EsTREPsIADEs._Por Zeus, tengo
dos modos. Si me deben, muy bien Entran los dos.
me acuerdo. Pero si yo debo, ay,
enteramente me olvido. CoR1FEo._Vete feliz en fuerza de
SócRATEs._¿Tienes dotes natura- tu valentía. ¡Buena suerte a esti
les para aprender? hombre que en su vejez anhela llefi
Es'rR1aPsrADEs._A hablar, no, pe- nar su alma de ideas nuevas y en-
ro para hacer chapuzas. sí. trar al recinto de la sabiduría!
SócRA'rias._¿Cómo vas a poder Oíd ,espectadorest Con toda liber-
aprender? tad voy a decir ante ustedes la ver-
EsrREPs1ADEs._Ten calma, todo dad. Pongo por testigo a Dióniso
se hará bien. que fue el que me crió.
SócRATEs._Bueno, vamos. Cuan- ¡Ojalá salga triunfante y sea juz-
do yo te eche enfrente algo sabio gado perito!
acerca de las cosas celestiales trata Ahora a ustedes someto el fallo.
de captarlo luego. Listos y comprensivos son mis es-
ESTREPSIADES. _ ¿Entonces hay pectadores. Yo presento esta pieza
que hacer lo que el perro que arre- como la mejor que he elaborado.
bata la tajada que se le arrojó? Con cuánto afán la he compuesto.
¿Así con la sabiduría? Y me iré de la contienda ante ri-
SócRA'rEs._¡Qué zoquetón es es- vales muy bajos. Y eso yo no lo
te hombre y qué bárbaro! Viejo, yo merezco. Eso lo echo en cara a us-
creo que tú no necesitas golpes, pe- tedes que se dicen peritos. Y tanto
ro, ¿qué haces si alguno te da un que me esforcé.
palo? Pero no inculpo a los rectos. Bien
ESTREPSIADES.-Me dejo apalear. sé que hay entre mis jueces.
Después busco testigos y luego voy a Algunos de ellos vieron mis co-
poner mi denuncia al tribunal. medias. El Virtuoso y el Disoluto.
SócRA'rEs._Bueno, ahora quítate Esos fueron y las aplaudieron. Pero
el manto. yo, como era virgen y aun no podía
EsTREPsrADias._¿Hice algo malo? parir, di mi fruto y otra dama lo
Las NUBES 77

fficugió y le dio sus donecitos y des- más alto de los dioses, a Zeus rey,
de use día estoy feliz. yo llamo al coro y es al grande a
Ahora ésta es mi comedia nueva. quien invoco. Luego al del tridente
Muy parecida a cierta Electra. Esa fuerte, que a tierra y mar solivianta.
gagcdia que tanto alaban. A ver si Y a nuestro gran padre, el Eter dig-
sy quien reconozca a primera vista no de todos honores, el que da la
ei rizo de su hermano. vida a todo, el que rige los caba-
Aquí tienen a mi hija. Ahora no llos, el que con lucientes rayos abar-
mie cuero con punta de meter. Con ca la tierra. Es grande entre los dio-
Q-su se ríen los niños. No viene cai- ses y poder divino entre los mortales.
vu ni sabe bailar el cordax. Señores espectadores, concédanme
Y tampoco trae a un viejo que su atención. Nos han vilipendiado,
son el bastón apunta sus golpes al y a su cara reclamamos. Mucho más
que se halle cerca de él. Aquí no que otros dioses damos bienes a la
se hacen chistes malos y tampoco se ciudad. Y entre todos los númenes
entra a la escena con la antorcha somos las únicas a quienes no rinden
encendida gritando ¡Io, Io! Tiene honores ni ofrecen un sacrificio.
euuiianza en sus versos y para eso Cuando se determinó una salida.
Viene a concurso. a tontas y locas, nosotras tronamos
Y yo que soy el poeta, no vengo fuerte y echamos rayos. Y después
çnn mi melena para hacerme el muy cuando el curtidor pafaglonio fue
humbrón. Ni doy a los que vienen a elegido como jefe de guerra, él, a
ver dos o tres veces el mismo re- quien detestan los dioses, nosotras
frito. Siempre traigo temas nuevos; fruncimos el ceño y mostramos gran
son hechura de mi ingenio. A nadie indignación.
imito y yo sólo me las capoteo. “Y en medio de los truenos el
(`uando Cleonte se hallaba en su rayo refulgió.” _
más alta situación, no tuve miedo de Y la luna se eclipsó y también el
meterle una puñalada en la mera Sol hizo mengua para no ver los
Fianza. Pero una vez que cayó, ya no horrores que iba a obrar aquí Cleon-
ui para ofenderlo. te. Ese jefe de las armas. Pero us-
Y mis émulos. como Hipérbolo, tedes lo eligieron.
aunque está ya bien caído, ni a él Esta la razón de que digan que
respetan, ni a su madre. Y luego esta ciudad obra a tientas y no tiene
siguieron otros. Ahí está Eupolis, que su criterio. Pero los dioses con-
si sacar a la escena su Maricas, en vierten en bienes los errores de uste-
la cual había plagiado mis Caballe-
des. -Y aquí está hoy el remedio.
fos, agregó solamente una vieja bien Tomen a ese Cleonte y convénzanlo
borracha que iba a bailar el cordax. de robo y de extorsión y pongan
cepo en su cuello y denle sus gol-
Y esa ya Frinico la había inventado pecitos como era costumbre anti-
y nun la puso a que_la devorara un gua, y todo quedará bueno para esta
monstruo marino. pobre ciudad.
Hermipo contra Hipérbolo hizo SEGUNDO sEMiCoRo: ANT1srRol=A.
Gus composiciones y todos me iban ¡Ven y a mi lado ponte, oh Febo
imitando aquella comparación que soberano, dios que en Delos impera
yo hice de las anguilas. y domina en la Cintia, roca de gran
El que ríe con sus comedias que altura! ¡Ven tú, la que en Efeso
no guste de las mías. tienes tu templo de oro y a la que
Ahora, si a ustedes les gustan y sirven siempre las doncellas de Li-
son gente de sentido, aprueben mis dia! ¡Ven tú nuestra diosa nacional,
invenciones y pasarán por gente de que tienes la égida como emblema
pensamiento. y con ella la defiendes, ven Atena
PRIMER sEM1coRo: EsrRo1=A._Al divina! ¡Ven tú el que vagas en las
78 AiusróFANEs._LAs oNcis coMEDIAs
rocas del Parnaso, entre las antor- EsTREPsIADEs._Yo, medidas. HIP
chas de las bacantes delfias, oh re- ce dias un vendedor de harina ¡M
gocijado Dióniso! hizo chapuza con dos litros.
Cuando íbamos a partir, Selene SócRATEs._Eso no es lo que prflfi
vino a nosotras y nos mandó salu- gunto. ¿Cuál es la mejor medida G!
dar a los atenienses y a sus aliados. tu parecer, el trimetro o el tetrflš
Dijo que estaba enojada por el mo- metro?
do que para ella tienen. Ella los fa- EsrREi=s1ADEs._Por mí sobre te-
vorece, no con palabras, sino con el do el de medio almud.
hecho vivo de su luz. Por lo menos SócRATEs._¡Nada dices, oh hom-
cada mes les economiza antorchas, bre!
por valor de un dracma acaso. Cuan- EsrREPsrADEs._¿Vamos apostan-
do va a cerrar la noche dicen to- do? La medida de cuatro es tante
dos: No compren antorchas, que como un almud. ¿Qué hubo?
está muy buena la luz de la luna. SócRATEs._¡Vete al diablo! ¡Qué
Y otros beneficios hace. Pero se que- tarugo y qué romo de mollera ereii
ja de que han puesto en desorden Vamos a ver si aprendes ahora alge
sus días. Sufre quejas de los dio- sobre el ritmo.
ses, porque les mudan sus fiestas. Esraiapsnmias. _ Y, ¿esos ritmo!
Y el que esperaba una cena, muda- sirven para ganar qué comer?
do el día, queda frustrado. Ya no SócRArEs._Desde luego serás gra-
es el día que antes era y se queda to en una reunión si sabes culi
sin cenar. Y el día que había un ritmo es enoplio y cuál es dáctiio.
sacrificio se ponen a divagar en co- EsrRiaPs1ADEs._Pero el dáctilo yl
milonas y juegos. Y cuando los dio- lo conozco, por Zeus que sí. Miralo,
ses practican el ayuno de Memnón el dáctilo es dedo, ¿no? (Le niuestrd
y Sarpedón, ustedes están bebiendo el dedo alargado.) Y cuando yo eri
y haciendo mil festejos. chiquillo me gustaba hacer así ie-
Esta fue la razón de arrebatarle vantando el de enmedio.
a Hipérbolo su corona de represen- SócRA'rEs._¡Qué salvaje y qué
tante ante los anfictiones. ¡Que tarugo!
aprenda a regular el curso de los EsTREPs1ADEs._Pero es, mi po-
días por la marcha de Selene! bre señor, que yo no quiero apren-
SÓCRATES. (Sale de su casa.)_¡Por der nada de esas cosas.
la Respiración, por el Caos y por SócRATEs._¿Qué, pues?
el Aire lo juro! No he visto a nin- EsTREPs1ADEs._Aquéllo, aquéllo,
gún hombre tan salvaje, tan tonto, el discurso más injusto.
tan mentecato, tan olvidadizo en SóCRATEs._Antes hay que apren-
todo, como éste. Todo lo que se le der otras cosas. Cuáles son entre 10!
enseña, aunque sean cosas muy fi- cuadrúpedos los propiamente machos.
nas, lo olvida antes de aprenderlo, EsTREPsIADEs._Eso bien que lo
Pero eso lo voy a demostrar ante-¿E sé, a no ser que ande yo loco...
todos. ¿Estrepsiades, donde estas?? el borrego, el chivo, el toro, el pe-
Ven y saca tu camastro. ëƒíífeïpípilo. . .
EsrREPsiADEs. (Sale.)_¡No lo sa- SócRA'res._¿Ves lo que haces?
co. No me dejan sacarlo las chin- Estás llamando pípilo al macho y El
ches! la hembra. Esta es la pípila, no él.
SócRATEs._Sal pronto y pon aten- Esrm-;r›sI.AD1as._¿Cómo, dime?
ción. SóCRATEs._¿Cómo? Pípilo y Pí-
EsTR1zPsIADEs._Veme aqui. pila.
SóCRA'rEs._Vaya, entre tantas co- EsTREPs1ADEs._Vaya, por Posei-
sas que ignoras qué quieres que te dón › ¿cómo habrá de llamarse? Ella
enseñe primero: dilo. ¿Medidas, rit gallina, el otro gallo.
mos, versos? Bueno, sea, por el Aire, bien vale
mi l`o`,
oc Tila- fJå(V\QU€%h"0
\
(ii Ääfiìz
. .
';\i¢_":_.›áà-¿t',\¬.'r'.~ ' '^› L1 A052 gfevej
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C!
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juin lecci' el que llene de harina no. Si tengo que meditar, déjame
ii; urtesa. hacerlo en el suelo.
SóCRATES._Otra vez... Esa ar- SócRATEs._No se puede hacer de
hsu es femenina. otro modo.
lìsriuarsranns. _ No la hago yo EsTREPs1ADEs._Desgraciado que
flìncho. soy yo. ¡Cómo me van a fregar las
SócRArEs._Exacto, lo mismo que chinches en este día! (Se acuesta en
junndo decias Cleónimo. el camastro.)
l~1sTREPsrADEs._No es eso. No en-
llendo. Sale Sócrates.
SócRA"rEs._Da,s el mismo valor a Cono: Es'rRo¡=A. _ Medita en ti
ãrtcsa que a Cleónimo. Este tiene mismo y vuélvete y revuélvete en
un mortero bien redondo donde lo toda forma. Si encuentras un tropie-
galán constantemente moliendo. zo, rápidamente muda de tema en el
lìsrRE1=sIADEs._¿Y cómo decir pensamiento. Y que huya el dulce
Qulonces? sueño de tus ojos.
SócRATEs._La artesa, lo mismo EsTRP.i>s1ADEs._¡Ay, ay, ay, ay,
que dices la Sóstrota. ay, ay!
lisrREPsrADEs.--Tendré que decir CoRo._¿Qué te pasa? ¿Qué sien-
entonces la Cleónima. tes?
SócRATEs._Y también tienes que ESTREPSIADES. _ ¡Me muero de
aprender en el uso de los nombres dolor, pobre de mí. .. De este ca-
cuáles son de género masculino y mastro vil van saliendo las chin. . .
cuáles de femenino. ches de Corinto. Me muerden en los
I<1sTREi>sIADEs._Ya sé cuáles son costados, me están chupando la vi-
femeninos. da... me pican en mis almendras
SócRA'rEs._¿A ver? y se me meten por detrás y se van
lìsriuarsmnns. _ Lucila, Filina, hasta adentrito... éstas me van a
Cliiágora, Demetria. . _ matar!
SócRATEs._Ahora los masculinos. CORIFEO. _ No te aflijas tanto,
EsrR1ai›s1AD¡as._Miles. . _ Filoxe- tanto. °
no. Melesias, Aminias. .. EsTREPsiADEs._Y ¿cómo no? Veo
SócRATEs._¡Tonto, ésos no son mis bienes. .. se los llevó el río. ..
masculinos! se llevó el río mi vida y mi color. . .
EsTREi>s1ADEs._Entre ustedes no se llevó hasta mis zapatos y, para
son masculinos, ¿verdad? colmo de males, me voy a pasar
SócRATEs. _ Claro. ._ ¿Cómo le cantando la guardia... me lleva la
gritarías a Aminias si lo encontra- tristeza!
tus?
lìs'rREPsrADEs. _ ¿Cómo? Así: Sócrates reaparece.
Aminias, Aminias.
SócRATEs._¿Ves cómo usas for- SócRATEs._¡Epa amigo, qué ha-
mas femeninas? ces? ¿No estás meditando?
EsTREPs1Ar›Es._¿No es justo lla- EsrRE1>s1ADEs._¿Yo? ¡Cómo no,
marlo hembra, cuando no quiere dar por Poseidón!
su servicio militar? Pero... ¿a qué SócRATEs._¿En qué meditaste?
tir-bo aprender lo que ya todos sa- EsTREPsrAnras._En que si dejarán
hemos? algo de mi cuerpo estas chinches.
Sócnnrlas. _ Nada, por Zeus... SócRATEs._Morirás infamemente,
ncuéstate allí. malvado.
EsrREPsrADEs._Y, ¿para qué? Se va Sócrates.
SócRATE`s._Ponte a pensar en un
medio de arreglar tus asuntos. EsrREPsrADes._¡Yo morir... si
EsrR1aPsrADEs._En ese camastro estoy deshecho, amigo!
tš- 80 ARis'rói=ANEs._i.As oNcE coMED1As

CoRIFEo._No te revuelvas, arró- SócRAriss._Y eso ¿qué te aprovlfi


pate. Hay que hallar alguna_ idea que vecha?
0 te libre de pagar. Un medio de de- EsrREi›siADias._¿Cómo qué? Yu
fenderte. I sale la luna, ya no hay último di!
EsrREPsiADEs._¡Ay pobre de mi, del mes y ya no pago.
¿habrá alguno que me eche una za- SócitATEs._Eso, ¿por qué?
Ô
°"=\ lea para protegerme haciendome bo- EsTREPsixDEs._Es porque el pu-
Je'
'Pt'ïüfïfãa
. col-i_i~e,VQ rrego? go del rédito se hace al acabar Oi
Viene Sócrates.
mes. e
SócRA'rEs._Va bien eso. Pero yo
SócRArias._Vamos a ver qué ha- te voy a proponer otra treta. Si te
ce este hombre. Vaya, ya te estás hacen juicio por cinco talentos, ¿có-
durmiendo. . _ mo le harías para invalidarlo? Di-
EsrREPsiADias._Por Ap0l0, r10 Se- melo.
ñor: yo no estoy d0rmid0- Esraiarsianias. _ ¿Cómo? ¿cómo?
SócRArEs._¿Qué tienes? Yo no sé. Hay que ponerse a bus-
EsrRiai=s1ADr±s. _ Nada por ZGUS, car.
tengo yo. SócRATEs._No ates ahora el pen-
SócRArEs._¿Nada de veras? samiento a ti mismo. Déjalo que
EsrREPsiADEs. _ Solamente esto vuele al aire. Haz lo que hacen lol
que tengo aquí en mi mano de- chicos: Atan un escarabajo con un
recha. hilo y lo dejan que vaya volando,
SócRA'rias._Tápate pronto y me- pero sin perder el hilo.
dita. ESTREPSIADES. _ ¡He encontrado
Es'rREi>s1ADEs._¿Y en qué he de un medio perfecto para eludir la ac-
meditar? Dimelo tú, Sócrates. ción de la justicia. Es tan hábil que
SócRArEs._Tú, ve qué te interesa me darás la razón tú mismo!
y dimelo luego. Sóci<ArEs._¿Cuál es ése?
EsrREi>siAnEs._lvIil veces te dije Esr1iEi=siADias._¿No has visto en
ya: lo que quiero es hallar medio las farmacias una piedra, la bonita,
de no pagar a iiinguno. 0 la transparente, con que se enciende
Sócmmas. _ Vamos, envuélvete el fuego?
bien y ve haciendo tu pensamiento ]SócRATEs._Estás diciendo el cris-
particular. Haz tu reflexión parte por la .
parte y de todo el conjunto. Divide EsTRiaPs1,\Di5s._Eso mero. Dime
y examina, como mandan las reglas. ahora, ¿qué te parece mi pensamien-
EsrREPsiADi-:s._¡Ay infeliz de mí! to? Tomo esa piedra a la ho-ra que
Sócimres. _ Está tranquilo. Te el escribano está redactando la que-
molesta una idea, déjala y sigue. Y ja. Me coloco en tal forma que el
después vuelve a ella y vela movien- sol haga que se funda la cera de las
do y pésala bien. tabletas en que escriben aquel auto.
EsrREi=si/mias. _ ¡Ay Socratitos SócRA'rEs._¡Sabiamente, por las
querido! Gracias!
SócRArias._VÍej0, ¿qué Pasa? EsTREi>siADias._¡Cuánto me gozo
EsrRi«;i=s1ADias._Ya halle una idea de haber podido dejar anulado un
de no pagar. crédito de cinco talentos!
SócRArEs._Echala. SócRATEs._Ahora resuélveme es-
EsrRiai¬siADizs._Din1e ahora. . . to, pero pronto.
SócRArEs._¿Qué te digo? EsrREPsiADias._¿Qué, pues?
Es'rREi›s1ADF.s. _ Si me C0mpl'0 SócRATEs._¿Cómo te las arregla-
una maga de Tesalia y por la noche rías, si en un proceso te hallaras y
hago .bajar la luna y la encierro en estuvieras expuesto a perder por fal-
una caja, como si fuera un espejo, ta de testigos?
¿no está muy bien guardada? Es'rREi>sIADEs._Eso es muy fácil.
Las Nusias 81

SócRA'rEs._¿A ver? jor que puedas, mientras está alelado


EsrRaPsrADes._Te lo digo. Si no y admirando tu talento. Tú harás
había otra causa que fallar, sino una con él lo que quieras. Pero pronto,
lntes de la mía, me iba a ahorcar que las ocasiones se mudan más de
de carrera. lo que pensamos.
SóCRATES._¡Nada dices!
Es'rREPsiADias._Por los dioses, es- Sale Estrepsìades con su hijo.
ti bien. .. ¿quién me iba a hacer
proceso despues de haber muerto yo? Es'rREPs1ADEs._¡Por la Niebla, no
SócRATEs._Diciendo estás dispa- me duras más en esta casa! ¡Lárgate
rates. Lárgate, ya no te enseño. y vete a comer las columnas de la
EsrREi=s1ADias._Pero ¿por qué? casa de tu tío Megacles!
Por los dioses, Sócrates. FiDíi>iDias._¡Con un diablo! ¿qué
SócRArEs._Lo que acaso hayas te pasa, papá? ¡Ya no estás en tu
pprendido, al momento lo olvidas. juicio, por Zeus Olímpico!
timos a ver, dime qué cosa te en- ESTRBPSIADES. _ ¡Zeus Olimpi-
leñé primero. co. . . mira, mira. . . tan crecido que
Es'rRiz1>s1Anias._¿Qué fue, qué fue estás todavía crees en Zeus!
lo primero? ¿Lo primero qué fue? FiDiPii)Es._¿De qué te estás bur-
¿No era lo de la artesa en que se lando?
pone la harina?. .. ¡Ay de mí, qué Esriu1PsiAr›Es._Es que tú eres un
era? mozalbete lleno aún de vejestorios.
SÓCRATES. _ Que te coman los Ven acá y te diré cosas muy lle-
cuervos, que revientes, vejestorio des- nas de sentido. Te voy a decir algo
memoriado y torpe como ninguno. que, si lo aprendes, resultarás to-
EsrRiaPsiADias._¡Ay infeliz de mí! do un hombre. Pero no lo comuni-
¿en qué voy a parar yo? ¡Yo no ques a nadie.
flnrendo a charlatanear. . .! Pero, FiDíPiDEs._Vamos, ¿qué es eso?
ubes, un consejo, un buen consejo, EsTiu1PsiADias._Acabas de jurar
por favor. por Zeus.
CoRr1=i20._Nosotras, señor ancia- FiDíi›iDEs._Lo hice así.
no, te damos este consejo: Si tienes EsriuaPsiADEs._¿Ves qué bueno
¡caso un hijo en estado de educarse, es aprender, Fidípides? No hay tal
ãiándalo en tu lugar para que apren- Zeus.
a. FiDíi>IDEs._¿Quién entonces?
Esr-RiaPsrADEs._Sí, tengo un hijo EsTRiaPs1ADEs. _ Reina el Tur-
precioso y muy buenote, pero no bión. .. a Zeus lo echó fuera.
quiere aprender. ¿Qué hago yo? FiDíPIi›ias._¡Ay, ay. _ .! ¿qué de-
CoR1Fiao._Y, ¿lo toleras tú? liras?
EsTRi3i›siADi3s._Es de muy buen )EsriuaPsiADias._Sábetelo. Esto es
cuerpo y lleno de jugo y viene de asi.
una madre de alta alcurnia, nada me- Fii)íPiDEs._¿Quién dice tal cosa?
nos de Cesira. Voy a buscarlo y, si Esraersmnns. _ Sócrates, el d_e
él no quiere venir, lo echaré de la Melos, y Querefonte que sabe medir
casa. Entra un poco, Sócrates, y es- las huellas de una pulga.
pera. FiDii›iDEs._¿A tal grado de locu-
ra has llegado, papá, que das crédito
Se mete a su casa. a esos melancólicos?
EsTRizPsiADEs._¡Chitón, y nada
CoRii=Eo. ANTis'rRo1=A. _ ¿Estás malo hables contra hombres tan dig-
viendo que entre todos los dioses nos, que tienen entendimiento y tie-
nosotras te damos muchas ventajas? nen tal cuidado de los bienes domés-
Este ya queda dispuesto a hacer to- ticos, que ninguno de ellosse corta
do lo que mandes. Manéjalo lo me- el pelo, ni usa de aceites perfuma-
82 Anisróis/iNEs._LAs oNci2 coMEi>rAs
Je.*..iv01,° e5ivQ?Vi'°s'0
dos, ni siquiera va al baño para Pero, ya, vamos, camina. Y hacien-
asearse. .. ¡En cambio tú, como si do caso a tu padre podrás hacer en-
ya hubiera yo muerto, estás dilapi- tropicios. ¡Como me acuerdo de
dando mis bienes! _Vamos, pronto aquello: no habías cumplido seis
entra. a aprender en mi lugar. años y apenas balbucías y yo te ht-
FrDti=rDes._¿Qué cosa útil puedo cía caso a ti! Del primer óbolo que
yo aprender de ésos? gané en el tribunal como heliasta yu
Esriuzrsnmizs. _ ¿De veras? te compré un carrito en las fiestas
¡Cuántas cosas`sabias hay para, los de Zeus.
hombres! Reconocerás que tú mismo FiDíPIDEs._Bueno, sea. . . ya a tu
eres un ignorante y un zoquete. tiempo te habrá de pesar.
Pero espera un momento. EsTREPsrADEs._Bien está que te
convenzas.
Se mete a su casa.
Habla a la casa de Sócrates.-
FrDíPri›Es._¡Ay, de mí, ¿qué voy
a hacer? Mi padre ha perdido el jui- ¡Sal, sal, Sócrates, por favor: aqui
cio. Lo primero que he de hacer es te traigo a este hijo, que con tra-
ir a denunciarlo al tribunal por in- bajos he convencido!
sania, o tal vez iré a declarar a los
que fabrican ataúdes su locura... Sale Sócrates.
¿qué haré?
SócRATBs._Este es un muchachi-
Regresa Estrepsíades con un ave to y no está acostumbrado a nues-
en cada mano. tros cesiones colgantes.
Frnír›rDEs._Cuélgate mejor y te
Esriuarsmnias. _ Vamos a ver, acostumbras.
¿qué nombre das a esta ave? Dímelo. Es'rREPsIADEs._¡Al demonio, asi
F1DíPrDizs._Eso es un pavo. insultas al maestro?
EsTREPsrAoEs._Está bien ¿y a es- SÓCRATES. _ ¡Cuélgate... qué
ta otra? mal pronuncia, y, la bocota que abre
Fn)íi>rDEs._Es un pavo. con esos labios tan gruesos! ¿Cuán-
EsTREPsrADEs._¿Los dos igual? do ha de aprender este mozalbete el
Eres un ridículo. De hoy en adelante arte de ganar en un proceso, de ha-
tienes que llamar a uno pavo y al cer una cita judicial, de hablar dul-
otro pava. cemente para persuadir? Y esto por
FiDiP1Dias._¡Pavo y pava! Esas un solo talento lo aprendió Hipér-
son las cosas sublimes que tú has bolo.
aprendido de estos hijos de la. .. EsTiuar›s1ADEs. _ No te sulfures,
Tierra! enséñalo. Es de alma industriosa por
naturaleza. Cuando era un pequeñi-
EsrREPsrADEs._También aprendí to, de este tamaño, ya en nuestra
otras más, pero conforme las iba mansión fabricaba casitas, barcos,
aprendiendo, también las iba olvidan- construía carritos de cuero y con
do. Y eso muy pronto, a causa de cáscaras de granada hacía unas ra-
mis años. nas muy bien imitadas. ¡Que se ins-
F1Dír›rDizs._¿Por eso perdiste el truya e'n los dos razonamientos, el
manto? fuerte, sea como- sea y el débil. Con
EsTREPs1ADias._No lo perdí, está el fuerte echará abajo al injusto.
en la escuela; lo quité para pensar. Y si no al menos enséñale este dis-
F1DíPIDEs._Y, las sandalias, ¿dón- curso.
de están? ¡Qué insensato eres! SócRAT1as._El mismo los aprende
EsrREPsrADias._Me pasó lo de Pe- de la boca de las dos sabidurías.
ricles. .. las perdí por necesidad. Yo me voy a otra parte.
LAS NUBES 83

Qe mete Sócrates. De su casa sa- SABER Jusro.--Eres un bufón per-


kn dos personajes, el Discurso 0 Sa- fecto.
biduría Justa y el Discurso o Sabi- SABER iNJUs'ro.-Me das coronas
duría Injusta. Vienen altercando. de lirios.
SABER Jusro.--Un matador de tu
SABER Justo.-Marcha y mués- padre.
frate a los espectadores con todo tu SABER 1N.1UsTo. - No sabes, me
ltrevimiento. echas polvo de oro.
SABER 1NJUsTo. - Vete al lugar SABER JUSTO.-¡Plomo te echara
donde quieras. Yo te voy a anonadar y no oro!
hablando ante la multitud. SABER rNJUsro.-Ese es mi ador-
SABER JUSTO. _ ¿Anonadarme a no ahora.
rhí? ¡Tú quién eres! SABER JUsTo.-Eres un gran soca-
SABER rNJUsTo.-Un discurso. rrón.
SABER .JUsTo.-El que no sirve. SABER 1NJUs'ro.-Y tú un viejo
SABER 1NJUsTo.-No sirvo, pero anticuado.
le venzo y eso que eres tú más SABER JUSTO. _- Por causa tuya
fuerte. ningún jovenzuelo quiere asistir a la
SABER Jusro.-¿Qué harás de sen- escuela. Y un día se sabrá en Ate-
tido sabio? nas lo que enseñas a los necios.
SABER 1NJUs'ro.-Nuevas máximas SABER 1NJUs'ro.--¡Desvergonzado
invento. apestoso!
SABER JUSTO.-Es verdad, eso flo- SABER .1UsTo.-Tú ahora te sien~
rece en estos tiempos por medio de tes arriba. Y antes andabas pidiendo
estos mentecatos. limosna, diciendo que eras Télefo de
SABER 1NJUs1-o.--Mentecatos no: Misia y cargando tu morral. Pero
son sabios. sólo andabas royendo los pensamien-
SABER Jusro.-Malamente te des- tos jurídicos de Pandeleto.
truiré. SABER rNJUs1*o.--¡Oh qué saber!
SABER 1NJus1-0.--Di, para hacerlo SABER Jusro.--¡Oh qué locura!
¿qué harás? _ _ SABER 1NJUsTo.-Esa que me es-
SABER Jusro.-Diciendo las cosas tás recordando.
justas. SABER Justo.--La tuya y con la
SABER 1NJUsTo.--Yo a lo que di- cual corrompes a los muchachos en
¡ns tendré siempre algo que contra- esta misma ciudad.
ner: Y ante todo afirmaré que la SABER 1N.1UsT0.-Tú tan viejo co-
rïsticia no existe en absoluto. mo Cronos, ¿vas a instruir a este
SABER Jvsro.-¿Conque no existe? muchacho?
SABER 1NJUsTo.-Dime luego. _. SABER JUsro.¬Si hay necesidad,
¿dónde está? que sí. Que no se vuelva un perdido
SABER JUsTo.-Entre los dioses. entregado a la charlatanería.
SABER 1NJUsTo.-¿Conque entre SABER 1NJUsTo. (A Fidípídes.)-
los dioses? ¿Puede haber justicia, Ven para acá. Déjalo que diga in-
cuando Zeus no pereció por haber sensateces. -
encadenado a su padre? SABER Jusro.-Cuidado si pones
SABER Jusro.--¡Ay, ay... hasta la mano encima.
dónde llega el mal! ¡Por favor, una C0R1EEo. (En medio de los dos.)
escupidera! ¡Basta de pleitos y de injurias! Y tú,
SABER INJUSTO. _ ¡Viejo caduco, declara lo que antes enseñabas, co-
chifladol mo tú la nueva enseñanza. Si este
SABER Jvsro.--¡Tú joto desver- joven oye las dos doctrinas, ya po-
gonzado! drá escoger entre ellas.
SABER 1NJUsTo.-Me estás echan- SABER Jusïo.--Bien me p-lace ha-
do mis flores. cerlo. `
84 AR1sróEANEs.-LAs oNcE coMED1As
SABER mwsro.-Y yo también lo difíciles de cantar para quien es II=
quiero. rio, le daban sus cuartazos, por moc-
CORIFEQ.-¿Quién va a hablar pri- trarse enemigo de las Musas.
mero? Y en casa del maestro de gimnt
SABER INJUsTo.-Le dejo el lugar sia los muchachos tenían que sen-
a éste. Y cuando él haya concluido, tarse con las piernas dispuestas de
yo con frases bien cortadas y con tal modo, que no mostraran signo!
nuevos pensamientos, lo haré trizas, de su virilidad. Y cuando se levan-
como si fueran mis flechas. Y si to- taban debían alisar bien la arena,
davía respira y dice alguna palabra para que los que andan a caza de
Lamg;
3,,
icaré cara y ojos, como lo hacen amantes no vieran en ella los tama-
Pos tábanos, y morirá a mis palabras. ños de lo que andan buscando.
e *"“/CoRo: EsTRo1=A.-Ahora hay que
åe Ningún muchacho entonces se un-
demostrar tanto el uno como el otro, gía aceites olorosos más abajo del
bien fiados de su agilidad para ra- ombligo. Y estaban sus bellos órga-
Gåfêf zonar y de sus buenas razones pro- nos entre un vello fino, y suave, cual
puestas en forma con sus sentencias peluza de membrillo.
incrustadas, quién es el mejor para No había un solo muchacho qu@
la actividad oratoria. Ahora el mo- con voces afeminadas provocara al
mento de la prueba definitiva tocante amante, ni siquiera haciéndole señal
a la sabiduría por la cual están com- con sus ojos.
batiendo en gran certamen ambos. No se le permitía comer ráb-anos.
CoR11=Eo. (Al saber justo.)-Pero, ni quitar a sus mayores algo de anís,
tú que a los antiguos ceñiste coro- o de apio. No podía comer a har-
nas de discreción, di el pensamiento tarse, ni reír a carcajadas, ni cru-
que gustes y di cuál es tu natural. zar siquiera la pierna.
SABER Jusro.--Diré ahora de la SABER 1NJUsTo.-¡Esas son puras
vieja educación, en qué forma iba vejeces, del tiempo de las Dipolias,
dispuesta. Entonces florecía yo ha- todo lleno de cigarras de Cecides y
blando las cosas justas y la que im- Bufonías!
ponía la ley era la discreción. SABER JUsTo.-¡Pero con esas ve-
Ante todo, ningún niño iba a de- jeces fueron formados los héroes
jar oír su voz. Se les veía cómo iban que triunfaron en Maratón! ¡Esa
por todos los caminos, ordenados educación los hizo! Y tú ahora, ¿qué
y en silencio, hacia la casa del maes- les enseñas? Muy a buena hora han
tro de música. E iban todos sin abri- de envolverse en sus mantos, y me
go, sin manto y sin túnica, aunque quedo estupefacto cuando veo en
cayeran los copos de nieve como la las fiestas Pananteneas, que al bai-
harina. Iban todos los del barrio. lar se van cubriendo con el escudo
Ya sentados en el suelo, con las los genitales, sin tener en cuenta a
piernas separadas, se les enseñaba un Atena Tritogenia.
canto:
“Oh Palas, de ciudades terrible Se vuelve a Fidípides:

destructora. . .” Por lo mismo, jovencito, sin des-


O este otro: confianza adhiérete a mi enseñanza,
la del Saber justo. Mira lo que apren-
“Un grito de lejos repercute. . _” derás:
Y ellos mantenían el módulo fi- Aborrecer la vagancia por el ágo-
jado por sus mayores. ra. No ir a los baños públicos.
Y si había alguno que hiciera pa- Avergonzarte de los hechos que son
yasadas, o torciera la voz con rit- infamantes. Cuando te vituperen,
mos decadentes, con esos chilliditos volverte una llamarada. Levantarte
agudos que Frinis introdujo, tan del asiento cuando un anciano se
LAS NUBES 85

icerque. A ser muy comedido y res- nesto. Y para acabalar todo, te man-
petuoso con tus padres. A no hacer charás con las lacras de Antímaco.
Sosa alguna vergonzosa que hiera tu CoRo: ANTISTROFA.-¡Oh t', que
pudor, que es tu mejor adorno. A cultivas la más bella y alta s`á\bidu-
no ir con danzarinas y quedarte'bo- ría, cuán dulce es la flor en tus dis-
quiabierto, no vaya a ser que te cursos encerrada! ¡Felices los que
¡che un membrillo una de esas mu- vivieron en esos tiempos de los an-
jerzuelas y así, pierdes tu honradez. tepasados!
A no contradecir a tu padre, llamán- (Al saber injusto.)-Tú ahora, que
dolo viejo Yapeto y echándole en tienes un arte fino y tajante debes
aura su edad y el tiempo en que fuis- decir ahora algo nuevo, para abatir
te criado como un muchacho sin al adversario que es muy digno de
juicio. aprecio.
SABER 1NJuSTo.-Jovencito, si lo CoR1rEo. -- Tendrás que ofrecer
crees, por Dióniso, que te vas a con- sutiles razones y muy fuertes para
vertir en un puerquito de Hipócra- oponerlas a las que éste nos daba
tes y te darán por apodo el niñito antes. Es un adversario poderoso.
de la madre, todo él afeminado. SABER INJUSTO. _ Tiempo hace
SABER JUSTO.--Mientras brillas y que estoy ansiando echar por tierra
ïloreces has de gaïltar el tiempo en sus argucias y me ardían las entra-
os gimnasios. No arás tiem per- ñas al esperar que acabara. Todo
dido despedazando abrojofpìn ela' quedará destruido, ante mis máximas
Agora. Es lo que se hace ahora. No¡_ nuevas.
te enardecerás en tu enojo, si hayf Me llaman a mí Saber débil, o
quien algo hiriente te diga, aunqueå saber injusto, esos que se creen muy
sea muy pequeño. 5 sabios, porque y_o soy el primero que
O irás a los jardines de Academof' he contrapuesto razones a las leyes
y te andarás paseando bajo sacrosg y a la justicia. -\;e:=›,\;¢-lanzo.
olivos, coronado con una sencilla
guirnalda de blancas guías de caña, de Ymilsinestateras.
embargp/'ini arte vale más
Es tener en cuenta
çmtamente con un amigo de tu edad. razones flacas y hacer que valgan.
aspirarás el suave perfume de las (A Fidípídes.) - Mira bien cómo
flores yq gozarás la frescura de los
blancos °á1amos, saboreando en sa- voy a echar abajo toda esa argu-
brosa calma, sin preocupación algu- mentación que él pondera tanto.
na, la hermosura del día primaveral, Dice, que no has de bañarte en
allí donde los plátanos y los olmos los baños de las termas.
al remecerse hacen dulce murmullo. (Se vuelve al Saber justo.)-¿En
Si haces lo. que yo te digo, y a qué fundas tu precepto?
eso aplicas tu alma, tendrás siem- SABER JUSTO.-¡Eso es muy malo
pre un pecho enhiesto, un cutis res- y hace muelle al hombre!
plandeciente, grandes espaldas, len- SABER iNJUsTo.--¡Alto ahí! Ya
gua corta, nalgas grandes, miembro estás atrapado y escaparte no podrás.
bien proporcionado. Y dime: ¿quién fue el más fuerte y
Pero si sigues las normas que se más viril entre los hijos de Zeus;
van estilando ahora, tendrás en pri- el de mayores arrestos en el alma,
mer lugar, una piel lánguida y páli- el más valiente y el que mayores
da, unas espaldas estrechas-, un 'pe- proezas hizo?
cho muy reducido, una lengua larga, SABER JUSTO.--Por mi parte a na-
larga, nalgas cortas, miembro largo, die pongo sobre Heraclés.
más de lo que manda el decreto. SABER 1NJusTo.-Y ¿has visto al-
Tendrás que dar por honesto todo guna vez “baños de Heraclés” que
lo que es oprobioso, y también por sean fríos? Y no hay hombre más
oprobioso todo lo que es ahora ho- hombre que él.
(w
86 ARisi'óFANES.-LAS ONCE coMEDiAS ¿°_ «swf o' alflò
WW"
SABER JUSTO.--¡Esta razón, ésta es sa templanza: ya no ten ás tus mu-
la que hace que nuestros jovenzuelos chachos, ni mujeres, ni el cótabo,
anden todo el día charlando y reple- ni pescado, ni copa, ni francachl-
ten los baños, mientras están las pa- las... ¿Para qué sirve la vida, li
lestras vacías! nos falta todo eso? Quede eso así, y
SABER INJUSTO.-Otra cosa que vamos adelante. Vamos a ver lu
les echas en cara es que se entreten- cosas naturales. Cometes un delito,
gan en el Agora. Yo lo apruebo has sido enamorado, has entrado con
totalmente. la mujer de tu vecino. Te atrapan
Si eso fuera malo, ni Homero ni en el acto. Te arruinas, si no sabel
Néstor hubieran hecho tan gran caso defenderte. Pero si te formas a mi
de los oradores. lado, la cosa cambia. Baila, ríete,
Y voy ahora con el uso de la len- goza, nada es malo para ti. Si 10
gua. Este dice que los jóvenes no hallan con mujer ajena, le dirás al
deben ejercitarse en ella. Y yo digo marido que tú no eres el culpable.
lo contrario. Di que eso mismo hizo Zeus, rendido
Dice él que han de someterse a por el amor y vencido por las mu-
reglas de moderación. Esos son males jeres. ¡Tú, mortal inerme, podría!
muy grandes. Dos errores enormes. tener más fuerza que un dios!
Dime, tú, Saber justo, ¿I-las visto que SABER JUS1-o.-¿Si sigue tus nor-
un moderado consiga escalar las mas podrá escapar de la pena de
cumbres? los adúlteros, quemado y depilado
Anda, habla y contradice todo lo 0 con ceniza por detrás, y del mismo
que voy diciendo. Émodo tendrá medio de probar que
SABER JUSTO.-En cuántos he-Hp no es un invertido pasivo?
chos. Por esa justicia antigua y fue 'F f“SA'šER,1NJusTo.-Suponte que lo
la manera de que Peleo recibiera fuera, ¿qué de malo en eso hay?
galardón. SABER Jusro.-Dirás más bien,
SABER iNJUsTo.-¡Una daga! Y qué cosa hay peor que eso.
qué provecho pudo obtenerle esa da- SABER iNJUs'ro.-¿Qué dirias si en
ga. ¿De qué le sirve al infeliz? Hipér- esto también te venzo?
bolo, malvado como tú sabes, pero SABER JUSTO. - Callarme, ¿qué
diestro y socarrón, ganó la contien- otra cosa?
da, siendo un vendedor de cachiva- SABER iNJUsTo.-Pues bien, vas a

ir
losmonkì
ches y venía todo cubierto de plan- decirme, ¿de dónde se toman los
t montaraces. ¡Y qué cantidad de agitadores públicos?
dinero sacó el infeliz... No, por
en¿,.,.;,¿¢ Zeus, una daga, no!
SABER Jusro.-De los invertidos.
SABER iNJUSTo.-Te lo creo. Y
SABER JUS1-o.-Pero se casó con los trágicos, ¿de dónde?
Tetis, y eso lo debe a ser hombre SABER JUSTO.-También son in-
bien formado en sus costumbres. vertidos.
SABER iNJUSro.-Pero Tetìs muy SABER 1NJUsTo.-Dices bien. ¿Y
en breve lo dejó a media calle. Es los demagogos?
que no era hombre de bríos ni sabía SABER JUSTO.-De invertidos pro-
dar gusto bajo las cobijas a la mu- ceden.
jer. ¡Lo que ellas quieren es que las SABER INJUSTO.--Vaya, pues, ¿te
dominen como una ciudad en ase- das cuenta de que nada dices? Aho-
dio! Y tú, viejo más antiguo que ra ponte a mirar a los espectadores:
Cronos, qué puedes decir a esto... a ver qué mayoría hallas.
SABER JUSTO.-Ya los veo.
A F¡dípides: SABER iNJUs'ro.--¿Qué ves, pues?
SABER Jusro.-¡La mayoría, por
Mira bien ahora, muchacho, de los dioses, son de esta clase: inverti-
lo que van a privarte con su famo- dos! A éste bien lo conozco. Y a
LAS NUBES 87

aquél otro, y al que tiene cabellera Cuando hagan sus ladrillos, hare-
larga. mos intensa lluvia, y haremos que
SABER nvsusro.-¿Qué vas a de- las tejas mismas de sus tejados cai-
:Ir entonces? gan al golpe de nuestros redondos
SABER JUSTO. - ¡Vencidos esta- granizos, quedando resquebrajadas.
mos... señores invertidos, allí va Si alguno de ellos se casa, él, sus
mi manto: me paso a vuestras filas! parientes o amigos, lloveremos toda
la noche a tal grado que él querrá
Entra a la casa de Sócrates. permanecer en Egipto antes que ju-
gar a mal fin.
SABER iNJUsTo A EsTREi=siAnEs.- EsTREPsiABEs. (Saliendo-de su ca-
Í,Qué dices? ¿Te llevas a tu hijo, o sa.)-Cinco, cuatro, tres y luego dos,
e enseño el arte de orador? y sigue el dia que más temo. Me
Esi-REi>siAi›ES.-Enséñalo, castiga- horroriza, me confunde y me hace
lo y afílale la lengua. De un lado estremecer. Es el día funesto en que
para que defienda causas pequeñas, se divide la luna vieja de la nueva.
y del otro, por el lado de la quijada Cada uno de esos a quien debo algo
para grandes causas. jura que dará su acusación y me
SABER iNJUSTo.-Queda sin cui- arriiihará en seguida. Y eso que lo
dado. Va a salir un sofista hecho y que yo pido es siempre bien mode-
derecho. ` rado. Digo así: --¡No seas demo-
F1i;›Íi=inES.-¡Poca cosa a lo que nio, no me exijas este pago, dame
veo y sin ningún valimiento! tiempo para el otro, y perdoname el
CoRn=Eo.--Vamos, desalojad aho- tercero! Y ellos dicen que en esa
ra. forma nunca van a recobrar lo suyo,
y me injurian y me llaman sinver-
Entran a la casa de Sócrates el giìenza y me hacen amenazas de lle-
Saber injusto y Fidípídes. El Coriƒeo varme al juicio público .
se dirige a Estrepsiades. Pero eso no me importa, si mi
hij0,Fidípides 'ha aprendido a ha-
--Tú vas a arrepentirte de lo que blar en juicio. Voy a saberlo luego,
acabas de hacer. tocaré al pensadero.
Al público: Se acerca a la casa de Sócrates
y llama.
Lo que ganarán los jueces si se
unen a este coro. Es lo que voy a ¡Muchacho, muchacho, yo soy,
decir. muchacho!
En primera, cuando quieran dar SócRATES. (Sale)-Muchos salu-
al campo su labor, cuando la prima- dos, Estrepsiades.
vera inicia su marcha, lloveremos ESTREPSIADES. - Igualmente. Por
primero para vosotros y después pa- lo pronto, toma esto. (Le da un cos-
ra los demás. talito de harina.) Es debido dar su
Cuidaremos mieses y viñedos has- paga al maestro. Dime: mi hijo ha
ta que maduren, sin que tengan que podido aprender el buen saber fa-
sufrir ni sequía ni lluvia imperti- moso. Es el chico que ha poco reci-
nente. biste.
Pero si hay quien nos ofenda, dio- SócRATEs.-Ya aprendió.
sas somos y él mortal, nos vengare- ESTREPSIADES.--¡Salve, señor del
mos de él. No habrá nada en sus mundo, Fraude invencible!
plantíos, ni fruta ni mies alguna. Si SócRATES. _ Cuando tú quieras,
sus olivos florecen y sus vides echan quedarás libre de cualquier proceso.
flor, serán destruidos luego, nues- ESTREPSIADES.-¿Y si había testi-
tras fuerzas los aniquilarán. gos cuando yo pedíoel préstamo?
88 ARisrói=ANEs.-LAS oNcE coMEi>iAs
SócRATES.-Cuantos más, mejor, ley, hay que entender bien su el-
aunque fueran mil. píritu.
ESTREPSIADES.-¡Voy a dar gritos ESTREPSIADES. _ Y ese espíritu,
ahora, en tono largo y agudo: ¿cuál es?
¡Hola, hola, usureros, que fijáis el FiDÍPiDEs.--El viejo Solón era por
día por óbolos, van a morir vuestroì, su natural amigo del pueblo.
capitales y también vuestros réditos! ESTREPSIADES.-¿Y eso que tiene
¿Qué más me podréis hacer, aho UU que ver con la luna nueva y vieja?
_ 4, I 'II I
ra que mi hijo Se eduga en esta R FIDIPIDES.-El_fi_jo dos dias, la lu-
casa de sabios y tiene ya una len- Í-na nueva Y la Vlela- De modo (1119
gua afilada en dos sentidos, un filo él-_1os depósitos hubieran de hacerse
en mi defensa y otro contra mis ø en el dia de f!°V11Un1°-
adversarios. A mí me salva la casa, 9' ESTREPSIABES.-¿Por qué entoncel
a ellos los arruina. Es el gran liber- agrega la luna final?
tador de los males de su padre. FIDÍPIDES.--Oye por qué, amigo
(A Sócrates.)--Llámalo por favor. mío, para que los que presentaran
Que salga a ver a su padre. su exigencia y pretensión con un día
más de medio, pudieran librarse del
Entra Sócrates a su casa y sale pago, o serían turbados sólo a la
después con Fidípides. mañana siguiente.
SócRArES.-Este es el hombre. ESTREPSIABES.-Entonces, ¿de qué
ESTREPSIABES.-¡Amado, amado! proviene que los magistrados reciban
SócRATES.-Vete y llévatelo. los depósitos en el día que llaman
nuevo y viejo?
Se mete Sócrates. FiDiPiDES.-Les pasa eso mismo
ESIREPSIABES.-¡Hijo, hijo, hijo, que los que tienen cargo de gustar
hijo... qué gusto verte y ese tinte de los manjares, para probar si están
de tu rostro! Ahora si que vas a ser buenos. Así estos magistrados quie-
el que admite y el que niega. En tu ren un dia anticipado para saborear
cara se conoce, que' es cara de sí las consignaciones de deudas.
y de no... Si te ofenden, cara du- ESTREPSIADES.-¡Muy bien!
ra; si ofendes, “¿qué dice usted?” Y (Al público.)-¡Ay, infelices! ¿a
en los ojos tienes la mirada sin re- qué estar allí sentados como tontos
cato que tienen los atenienses. en espera de ser presa de los listos?
Así como fuiste tú el autor de mi ¡Montón de piedras, en hacinamien-
ruina, ven ahora a ser el que restau- to sin nombre, rebaño de borregos,
re mis bienes. ánforas puestas en fila!
FrDíi>1DEs.--¿Qué es lo que temes? Por eso en mi propio honor y en
ESrREi›siAi›Es.-La luna nueva y el honor de mi hijo, voy a cantar
la vieja. como triunfo un canto de victoria:
FIDÍPIDES.-Pero, ¿es que hay día ¡Feliz eres, Estrepsiades, tú para
de luna nueva y de luna vieja? sabio naciste, y este hijo procreaste!
ESTREPSIADES.-Sí, eso dicen los Ya no dirán mis amigos y gente
que me van a consignar al tribunal del pueblo tonta, nada en contra
de justicia. mía, si ven cómo defiendes en los
FiDíPn›ES.--Esa causa va perdida, procesos.
que un día no puede ser dos. Ven, hijo, quiero ahora agasajar-
ESTREPSIADES.-¿Se puede eso? te, y darte un gran parabién.
FiDír›iDES.-Y cómo se 'va a po-
der... ¿una vieja puede ser al mis- Se meten él y su hijo.
mo tiempo joven? Llega un acreedor con su testigo.
EsrREPSiADES.-Esa es la letra de
la ley. PASÍAS. (Primer acreedor.)-¿Un
Fmírmes.-Pero aunque sea la hombre acaso debe sacrificar sus bie-
LAS NUBES 39

nes? ¡Nunca jamás! ¡Cómo no perdí PAsíAs.-¡Por Zeus, por los gran-
I tiempo la vergüenza y me hu iera des dioses, tú me tendras que pagar.
lvitado líos! Para recobrar mi di- ESTREi>SiADES.--Me diviertes con
nero tengo que traerte ahora como tus dioses, y ese Zeus que tomas por
testigo y voy a echarme encima a testigo causa risa a todo el mundo,
un vecino de esta misma demarca- con tal que sepa algo.
Cíón. PASÍAS.-De esas palabras darás
Sea lo que sea, nunca me voy a cuenta tarde o temprano. Bueno,
mostrar indigno de mi patria. Voy ¿me pagas sí o no? Responde y dé-
I llamar a Estrepsiades. jame ir.
ESTREPSIADES. - No te muevas,
Llama a la puerta y sale ahora vengo. Ya te responderé muy
el mencionado. claro.
ESTREPSIADES.-¿Quién es? Entra a su casa.
PASÍAS.-Por la luna vieja y nue-
va. _ PASÍAS. (A su testigo.)-¿Qué pien-
PASÍAS. - Por la luna vieja y sas que vaya a hacer? ¿Piensas que
nueva. va a pagar?
ESTREPSIADES. (Al testigo.)-Tú
me sirves de testigo. Ha mencio- Sale Estrepsiades. Lleva una artesa
nudo dos días. Y tú, ¿qué pretendes en la mano.
ahora?
PASÍAS.-Tú recibiste doce minas ESTREPSIADES. _ ¿Dónde está el
para comprar un caballo overo. que me reclama dinero? Dime tú,
ESTREBSIADES.-¿Un caballo yo? ¿qué cosa es ésta?
¡Lo oyen! ¡Si aborrezco los caballos! PASÍAS.-Es una artesa.
PASÍAS.-Por Zeus, que sí, tú hi- ESTREPSiADEs.-¡Y así pides dine-
ciste compromiso de pagarme y ju- ro. .. tú que llamas artesa a lo que
raste por los dioses. es artesón! ¡Ni un óbolo para ti!
ESTREPSIADES.-¡Por Zeus, bien PASÍAS.--¿No me vas a pagar en-
pudiera ser, pero es que mi hijo Fi- tonces?
dípides no había aprendido aún el ESTREPSIADES.-No que yo sepa.
discurso irresistible! ¿Te vas o no? ¡Estás plantado en mi
PASÍAS.-¿Por eso niegas la deuda? puerta!
ESTREPSIABES. - ¿Qué provecho PASÍAS.--Me voy, pero ten sabido
sacaría yo entonces de sus conoci- que te voy a consignar al tribunal
mentos? o me muero.
PASÍAS.-¿Te atreverías a negar la
deuda aun jurando por los dioses, Se va con su testigo.
allí donde yo te cite?
ESTREPSIADES.-¿Por los dioses? ESTREPSIADES.-Tendrás que agre-
¿Quiénes son? gar a tus pérdidas unas doce minas
PASÍAS.-Zeus, Hermes, Poseidón. más y eso todo por haber sido tan
ESTREPSIABES.-¡Por Zeus, y aun torpe de llamar artesa al artesón.
agregaré tres óbolos, si me haces
prestar juramento. Llega el segundo acreedor,
PASÍAS.-Que revientes por tu des- Aminias.
vergüenza.
ESTREPSIADES.-¡Si le salaran el AMiNiAs.-¡Ay, ay, ay de mí!
cuero bien podría servir de odre! ESTREPSIABES.-¡Bah! ¿Quién es
PASÍAS.-¡Cómo te burlas de mí! ese que se queja? ¿No será uno de
ES'rREBSiABES.-Y podría contener esos dioses gemebundos que pone
seis congios.\¿ Carquinos en sus tragedias?
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ifquitioå Qq,,\vc\\¿nj¬'L 0 3!-
90 ARIS1-ói=ANES._LAS oNcE coMED1As

AMiNiAS._¿Quién soy? ¡Quisieras EsrREi=SiADES._Dices bien. Pero


saber quién soy! Un hombre dado ahora, ¿qué me dices? ¿El mar crlf
a la trampa. ce cada día según tú, o perdura el
ESTREPSIADES. _ Da la vuelta y de antes?
vete en paz. AMiNiAs._Por Zeus que no, sino
AMINIAS. _ “Oh numen cruel, que permanece el mismo, y fuera
suerte que quiebra el carro llevado contra justicia que creciera.
por mis bridones, 9h Palas, tú que ESTREPSiADEs._¡Ay infeliz, si el
pierdes.” mar no crece, aunque en él desem-
EsTREPSiADES._Y, ¿qué mal te ha boquen tantos ríos, tú quieres que to
causado Tlepolemo? crezca tu dinero! Vete largando I
AMiN1AS._Señor, no me fastidies, tu casa. ¡Por favor, tráiganme uni
antes manda a tu hijo que me pague punta de aguijar!
el dinero que de mí recibió y ahora AMiNiAS._De eso tomo yo tes-
principalmente que me encuentro en tigos.
la -chilla. ESrREPSiADEs. _ ¡Lárgate! ¿qué
ESrREPsiADES._Y, ¿qué dinero es esperas? ¡Epa, corcel!
ése? AMiNiAS._¿Pero no es esto una
AMiNiAs._El que pidió prestado. infame violencia?
ES1-REi=SiADES._Por lo visto sí que ESTREPSIADI-;S._¡Pega la carrera
eres desgraciado. Eso se ve. que si no te pincho el lomo con pun-
AMiNiAs._Al correr los caballos zón, corcel volador!
me caí yo del carro, por los dioses
que si. Hace intento de atacarlo
ESTREPSIADES. _ Estás delirando y Amínias huye.
como quien se cae del burro.
AMINiAs._¿Es delirar, si pido que ¡Te me escapaste! Bien pensaba
me paguen mi dinero? yo que te irías de estampida con tus
EsTREPsiADEs._De veras que tú ruedas y tus carros!
andas fuera de tus cabales. Entra Estrepsiades a su casa.
AM1NiAs._¿Por qué?
Es'rREi>SiADEs.--Creo yo que tu CoRo: ESTRoi=A._¡Lo que es afi-
cerebro anda torcido por un fuerte cionarse a amar los malos negocios!
golpe. _ _ El viejo, enamorado de sus argucias,
AMiNiAS._¡Ajá!, también yo creo quiere a toda costa defraudar a sus
que voy a consignarte, por Hermes acreedores, no pagando el dinero
que sí, si no me pagas la deuda. que recibió prestado.
EsTREPsiADES, _ Dime ahora. ._ Es fatal que le sobrevenga hoy
¿Crees tú que el agua que hace llo- mismo algo que le dé el golpe por
ver Zeus es nueva? ¿No será la que sus malas chapuzas.
el sol hace caer llevándola en sus AN'risTRoi=A. _ Estoy pensando
nubes? que va a hallar ahora lo que por
AM1NiAs._Ni lo sé ni me importa. tanto tiempo estuvo deseando: un
EsTRE1=SiADES._¿Cómo pretendes hijo diestro en defender principios
ahora exigir tu dinero si ignoras las contrarios a la justicia para poder
cosas celestiales? vencer a todos aquellos con quienes
AM1NiAS._Bueno, si estás en apu- tiene negocios, aun con argumentos
ros. paga al menos el rédito. inadmisibles. Y acaso entonces de-
EsrREi>siADEs.`_¿Y qué animal es seara que el hijo fuera mudo.
ése?
AMiNiAS._¿Qué otro ha de ser Sale Estrepsíades seguido de su hijo.
sino el dinero, que crece cada mes
y crece cada día más y más a me- ¡Ay, ay, vecinos, parientes, ciuda-
dida que el tiempo va pasando? danos, favor de socorrerme! ¡Ay, mi
LAS NUBES 91

Gnbeza, ay, mi quijada..., maldi- sajo que saben, yo le pedí que to-
,td . ., ¿qué no miras que golpeas a mara la lira y me cantara aquella
`iu padre? canción de Simónides, de cómo fue
I-`iDiPiBES._Claro que sí, papá. trasquilado el atleta Carnero.
EsrREr›S1Ai›Es._¡Lo ven y lo con- El me respondió que eso de can-
fiesa que él me pega! tar y tocar mientras está uno be-
FiBii=1DEs._Cierto que sí. biendo es una antigualla, como si
ESTREPSIADES. _ ¡Bribón, parrici- fuera una mujer que está moliendo
da, horadador de muros! a la tahona. -°mo\-ne de Latino
FiDí1>1DEs._Repíteme eso y eso F1r›íi>iDEs.-¿No era bastante pa-
y agrega más. .. ¿no sabes que me ra abofetearte y patearte el que me
gusta oír tus vilipendios? mandaras cantar y tocar, como si
EsTREi>siABEs._¡Joto infeliz! fuera yo una chicharra invitada a
FiDíi>rDES._Echame más flores. tu mesa?
EsTREPs1ADES._¡Pegar1e así a tu EsrREi>siADES._¿Ven sus moditos
padre! de hablar allá en el interior de casa?
FIDÍPIDES. _ Y por Zeus que te Y luego dijo que Simónides era
pruebo que lo hago con razón. un mal poeta.
ESTREPSIADES. _ ¡Bribonsísi- Yo por mi parte refrené mi dis-
mol... ¿Cómo habría razón para gusto y le dije que al menos em-
golpear a tu padre? puñara una rama de mirto y me re-
FiDiP1nES._Te lo voy a probar y citara algo de Esquilo.
te darás por vencido ante mis ar- Y él en mofa me dijo: _ ¡Vaya,
gumentos. Esquilo, ese sí. .. Yo creo que ese
EsTREPSiADEs._¿En qué vas a poeta es el más retumbante, sin liga
vcncerme? de pensamientos, pedantón, inventor
FiDíPii›ES._Total y absolutamen- de palabrotas sin sentido!
te. Escoge cuál de los dos razona- ¿Cómo me quedaría yo? Con todo
mientos quieres, el fuerte o el débil, me tragué mi coraje.
el justo o el injusto. Bueno, le dije _recítame siquiera
EsrRi=.PsrADEs._¡Por Zeus que yo algún fragmento de algún poeta mo-
me afané a que supieras cómo con- derno, de esos que tú bien sabes...
tradecir a la justicia, a ver si me Y, ¿qué hizo el infame? Al mo-
convences que es justo que un hijo mento se puso a cantar una retahíla
golpee a su padre. de versos de Eurípides, en que un
F1niP1DES._Tan voy a convencer- hermano _¡Ay, Zeus!_ viola a su
tc que cuando me hayas oído, no propia hermana, hija de su misma
chistarás palabra. madre.
EsrRE1=S1ADES._¡Vaya, hasta cu- Yo ya no me contuve. Le dije mil
riosidad tengo de oír lo que vas a dicterios, le eché encima injurias. Y
decir! nos pusimos a altercar. El decía una
CoRo: ESrRoi=A._Tu empresa es tontería y la rebatía yo, pero al fin
ahora, anciano, hallar medio de re- él se me echó encima y comenzó a
frenar a este hombre. Este tal si no golpearme y aun a darme patadas;
tuviera tan bien sentada confianza, casi me estrangulaba, y me estaba
no sería tan atrevido. Algo hay que sofocando.
le da valor, pues se siente muy se- Fii>íPinEs._¿No era con toda jus-
guro. ticia, dado que tú menosprecias a
CORii=Eo._Pero antes hay que de- Eurípides el más sabio de todos los
cir por dónde comenzó la discusión. poetas?
Eso lo dirás al Coro. EsTREPSiAi›Es._¡El más sabio era
EsTREPsiAi›Es._Diré primero en aquél! ¿Voy a darte otro nombre. . .?
qué modo comenzamos a disputar. Pero no, que me expongo a otra
Después de haber comido el aga- tunda.
92 Anrsrómues.-LAs oNcE coMEr›1As
Fioípimzs.-¡Por Zeus que sí, y que yo ahora te dé tus golpes, pot
ésa será muy justa. interés por ti y amor a tu personI7
EsTREPs1ADEs. - ¿Justa y cómo? Pegarle a una gente es demostrar iI1=
¡Desvergonzado, yo que de chiquito terés para ella, ¿o no?
andaba adivinando tus pensamientos, ¿Tu cuerpo está libre de golpes y
a través de tus medias palabras. . .! el mío no? También yo nací hom-
Decías tú “bru”, y yo ya sabía que bre libre. Si los niños lloran, ¿por
querías beber. Decías “mamá” y yo qué no ha de llorar el padre? MG
te traía pan. Decías tú “caca” y yo vas a responder que ésa es la nor-
te llevaba fuera y te tenía ante mí. ma, que a los niños así hay qufi
Y ahora tú casi me ahorcas, y tratarlos. Pero yo contradigo: lol
si yo pido algún auxilio seguro es viejos son dos veces niños: es má!
que no me ayudas, ni me sacas y justo castigar al viejo que al joven,
me dejas que aquí mismo me des- porque la falta del viejo tiene mc-
ahogue, y haga caca en el mismo nos excusa.
sitio. ESTREPSIADES.-Perot no hay ley
CoRo: ANTISTRQFA.-Bien pienso alguna que establezca que un padre
que el corazón va palpitando violen- deba soportar tal cosa.
to en espera de lo que diga éste. FIDÍPIDES.-¿No era un hombre
Porque si vence a su padre con sus como tú y como yo el que propuso
razones, ya el cuero de un viejo no la ley de que los padres castiguen il
va a valer ni un chícharo. sus hijos? ¡Y todos los antiguos lo
CoRu=Eo. (A Fidípídes.)-Anda tú, han seguido! Y yo hombre como él.
di algo nuevo, renueva tus argumen- ¿no tengo derecho de imponer una
tos para que puedas mostrar que ley conforme a la cual los hijo!
has obrado con justicia. castiguen a sus padres? Y de buena
Fmírrons.-¡Oh, qué dulce es vi- gana perdonamos los golpes que se
vir con nuevas nonnas, y tratar con nos dieron antes de ser promulgada
cosas ingeniosas, y poder hacer a esta ley.
un lado las leyes prefijadasl Y hay algo más: observa cómo
Yo en aquellos tiempos en que no los gallos y otros animales que bien
tenía otra afición que los caballos, conoces, cómo dan sus golpes a sus
apenas podía hilar tres o cuatro pa- padres. ¿Qué diferencia hay entre
labras y eso haciendo fallas, pero el ellos y nosotros, sino la de promul-
maestro que allí habita (señala la gar las leyes?
casa de Sócrates), me ha enseñado ESTREPSIADES. - Ahora quieres
de modo tal que ahora soy el más imitar a los gallos, ¿por qué no vas
hábil en usar de los razonamientos a buscar tu comida en el basurero
que me plazcan. Y bien puedo de- y duermes en una estaca?
mostrar que es justo que un hijo FIDÍPIDES.-No es lo mismo, que-
golpee a su padre.- rido, y eso no le parecerá bien a
ESTREPSIADES.-¡Por Zeus, mejor Sócrates.
a tus caballos vuélvete! Preferiría yo EsTRE1>s1ADEs.-No me pegues; tú
mantener los cuatro corceles de tu mismo te haces daño. A tu tiempo
cuadriga a ser molido a golpes tu- tendrás la paga.
yos! FrDÍP1DEs.-¿Eso cómo? _
FIDÍPIDES.-Me cortas la palabra ESTREPSIADES.-Yo te pegué a tt
y vuelvo a mi razonamiento. Sólo y tú a su tiempo le pegarás a tu
hago una pregunta: ¿Cuando yo era hijo, si llegas a tenerlo.
chiquito, me golpeaste, sí o no? FIDÍPIDES.-Y si no lo tengo, mi
ESTREPSIADES.--Claro que te gol- llanto será en vano y te irás riendo
peé, pero fue por interés para ti y de mí cuando te mueras.
por amor a tu persona. Es'r1uaPs1AD1as. - Señores de mi
FIDÍPIDES.-¿No te parece justo edad, ya voy creyendo que éste ra-
LAS NUBES 93

lona con toda justicia. Y creo que tes que nos han engañado vilmente,
debe concederse a los hijos lo que tanto a ti como a mí.
Ds razonable. Si hacemos cosas con- FIDÍPIDES.-Pero yo jamás haré
lru lo justo, hay que llorar para mal a mis maestros.
pagarlas. EsrREPsrADEs.-¡Sí, sí. _ . hay que
' FiDi1>1DEs.-I-lay algo ahora más. respetar a Zeus paterno!
Escucha otra razón. FIDÍPIDES.-¡Conque Zeus pater-
ESTREPSIADES.-Pobre de mí, des- no! . . . ¡anticuado estásl. . . ¿acaso
de luego. hay un Zeus?
F1Dí1›1DEs.--Y pudiera ser que EsTRE1>s1ADEs.-Lo hay.
hasta te gustara el que yo te haya F1DìP1DEs.--No señor, ahora reina
tratado así. el Torbellino, tras haber expulsado
ESTREPSIADES. - ¿Cómo es eso? a Zeus.
¡Declárame qué ventaja sacaría yo Esrm-:Ps1ADEs.-No lo ha expulsa-
¡ic eso! do. Y yo creía que el Torbellino era
F1DíPrDEs.-A mi _madre le daré este vaso fabricado en espiral...
Ius golpes, como a ti. ¡Pobre de ti, y yo que te estaba
EsrREi›s1ADEs.-¡Qué dices, qué confundiendo con un dios! (Toma
dices... ése es un crimen mayor un vaso en la mano.)
que el otro! FIDÍPIDES.-Quédate allí diciendo
FIDÍPIDES.-Y qué tal si te pruebo tonterías y hablando disparates. (Se
con el discurso injusto que es con- va.)
veniente golpear a la madre. ESTREPSIADES. - ¡Qué locura la
EsrR1zPsIADEs.-Si tal cosa haces, mía, a qué grado llegó mi paranoia
qué diré yo, sino que estás en ca- que desdeñé a los dioses! Sócrates
mino de ir a ser arrojado al báraï* fue el culpable.
tro, juntamente con Sócrates y t C
discurso injusto. Se dirige a la estatua de Hermes
uQ
.n\_.3\^“,
que guarda los caminos.
Medíta un momento y se vuelve
al coro. ¡Hermes, séme propicio, no vayas
a castigarme por haber sucumbido
Todo esto por vuestra culpa, oh a la palabrería! Y ¿qué hago aho-
Nubes, lo estoy padeciendo yo, por ra? ¿Hago un proceso? ¿Lo prosigo?
haberos yo confiado todos mis pro- ¿Qué hago? ¡Dimelo tú. . .! (Fínge
blemas. escuchar al oído.) _Buen consejo
CoRo.-De todo culpable eres por me has dado. Dices que ya no es-
haberte entregado a sendas de mala pere la sentencia de esos parlanchi-
Vida. nes y que vaya a quemar la casa de
EsrREPs1ADEs.-¿Por qué no de- esos labradores. ¡Aquí Jantías, fa-
Cirlo antes, cuando aún no habíais vor!
invadido la cabeza de un pobre viejo Saca una antorcha, prepara una
campesino? barreta. Trépate en el pensadero y
Cono. _ Eso hacemos siempre echa abajo el tejado, si es que quie-
cuando hallamos a un hombre incli- res a tu amo. ¡Nada quede en pie
nado a malas prácticas hasta que le en esa guarida de farsantes!
echamos encima una desdicha para ¿En dónde está la antorcha? ¡En
que sepa respetar a los dioses. ésta me la pagan todos estos sofistas,
EsTRE1>srADEs.-¡Ay infeliz de mí, por altaneros que se muestren!
Nubes, eso es malo, pero es justo! UN 1›rscíi>ULo. (Dentro) - ¡Ay,
Nunca debí retener dinero que me ay!
prestaron. ESTREPSIADES.-¡A la obra, antor-
Pero ahora tú, querido, vamos a cha, más violento fuego!
acabar con Querefonte y con Sócra- D1scíPU1.o.-¿Qué haces, hombre?
94 Ar<rs'ró1=AN1as.-Las oNcE coM1=.o1As
ESTREPSIADES.-¿Qué hago? ¿Qué ¡Epa!, ¿qué haces allí tú, por favor,
otra cosa he de hacer sino dia- sobre el tejado?
logar sutilmente con las vigas de es- EsT1ua1>s1ADEs.-Yo vuelo por lol
ta casa? aires y estoy mirando al sol.
OTRO D1scÍ1>ULo. (Dentro)-¡Ay SócRATi=.s.-Ay infeliz de mí, que
infeliz de mí, ¿quién nos quema la me sofoco espantosamente.
casa? EL orno DrscÍPuLo. - ¡Maldita
EsTRE1>s1ADEs.-El mismo a quien suerte mía, ya me achicharro!
ustedes le quitaron el manto. EsTREPs1ADEs.-¿Por qué contra
EL omo D1scí1>ULo.-¡Nos matas, los dioses se ensoberbecen y se po-
ay, nos matas! nen a observar el asiento de la Luna?
ESTREPSIADES. - Es eso lo que (A su criado.)-Prosigue, empuja,
quiero, a no ser que me falle la destroza. Mil razones hay para ello,
barreta en mi esperanza, o me pero la principal es que se han al-
rompa yo antes la nuca cayendo zado contra los dioses.
del techo. CORo.-Sacadnos fuera; por hoy
Sócnarlas. (En una ventana.) _ ha trabajado bien el coro.
LAS AVISPAS
INTRODUCCION

Tenemos en esta comedia un precioso ejemplo de la dramática de


êrítica en el campo de la administración pública. Para un estudio com-
pleto no tenemos el espacio necesario y, por otra parte, no para esta
edición, destinada especialmente a la generalidad de los lectores y más
Gnncretamente, de los estudiantes. Dare los lineamientos referentes a
la calidad y tenor de la comedia.
Fue representada en 422 a. C. y obtuvo el primer premio. No dio
Su nombre Aristófanes, un poco resentido por su fracaso de “Las Nu-
bss". Dicen que se ofreció a la contienda literaria con el nombre de
Filonides.
Es toda una sistemática censura de la administración de la justicia.
Supeditada a los de arriba, se daba el fallo que convenía a los tiranos
que iba sufriendo la administración. O bien, los jueces se doblegaban
ante las dádivas de cohecho de parte de los litigantes. Enfermedad
Crónica de los hombres que al cabo de tantos siglos no ha podido ser
eliminada. La forma tan suya de Aristófanes hace que la comedia sea
de risa y pensamiento. Hallamos mucho que hace meditar y cosas que
Solamente provocan a la risa. Risa, a su vez fecunda, porque se re-
suelva en pensamiento y resoluciones de voluntad.
La comedia está dividida en dos partes, según los mejores críticos.
La primera es directa sátira contra el ejercicio- judicial en Atenas. La
Segunda, es una preciosa farsa entre el padre y el hijo. Dos perso-
najes representativos de dos tendencias. La de renovación Iibertaria
-el hijo, Bdelicleonte_ la de apego al formulismo ya rendido -Filo-
cleonte, el padre-.
La segunda parte es la que suele agradar más, por ser la más com-
prensible a las masas y a los lectores ordinarios que únicamente buscan
el esparcimiento. Más que comentarios, pide una lectura reposada y
cuidadosa para comprender el fondo moral y social que entraña.
Para la inteligencia general es buena una nota acerca del régimen
judicial de Atenas en los días del comediógrafo. Va tan breve como
me es posible.
No tenía jueces profesionales la gran ciudad de la cultura. Cada
ciudadano podía ser juez. Dos requisitos se pedían solamente: haber
cumplido los treinta años y estar en uso de sus derechos sin mengua
alguna, y dar su nombre a los registros en que se anotaba a las per-
sonas que se ofrecían para ejercer el cargo. Tenia por esos días aquella
97
98 ARISTÓFANES.íLAS ONCE COMEDIAS

ciudad unos veinte mil habitantes y entre éstos se alistaban unos seis
mil. No había distinción de clase, de categoría o de bienes. Una ve!
elegidos, se distribuían en diez grupos, para sendos tribunales. Era el
primario el de Heliada -región bañada de so-l- y su nombre ere
el de heliastas. Este cuerpo- era como el más importante. Cada vez que
se hacía sesión judicial se elegían por suerte. Variaba el número, dfl
acuerdo con los asuntos. Iba de doscientos a mil, aunque este número
parece haber sido muy raro. El cargo era improductivo al principio.
Más tarde, Pericles dispuso que se les diera como paga un óbolo en
compensación del tiempo que invertían en el examen y fallo de lal
causas. Esta pequeña ganancia produjo doble efecto: los de buena po-
sición desdeñaban el oficio. Era muy poco para ellos. Los de vagan-
cia o sin oficio veían una forma de ayudarse en sus gastos. Por eso
asediaban los tribunales en espera de ser elegidos y de tener un levfl
emolumento. El óbolo' era en Atenas no despreciable. Aunque es aven-
turado hacer cotejos económicos, vayan estos datos que iluminan ll
situación:
Tres óbo-los dan a los jueces por cada sesión. Si son mil los indi-
cados resulta una cantidad de dieciocho mil. No todos sin embargo
van a un mismo tiempo. La cantidad deducida, como razona Bdeli-
cleonte (vv. 655 ss.), era mínima: ciento cincuenta talentos reparti-
dos entre seis mil, cuando las rentas percibidas eran unos dos mil ta-
lentos. El talento puede estimarse, en forma vaga, a razón de un valor
de seis mil dracmas, casi iguales en la práctica a seis mil denarios
romanos. Y se tiene en cuenta que en los textos cristianos, posteriores
a esta época con mucho, el denario era la paga normal de un jorna¬
lero (Mt. 20,2). De donde el valor del óbolo- resulta insignificante.
Era la razón de que se prestaran los jueces a dones de cohecho, como
lo dice el mismo en los vv. 675 y ss. Curiosa enumeración de lo- que
se daba para hacer gratos a los jueces: “pescados en conserva, tarros dq
vino, manteles, queso, miel, ajonjolí, vasos y botellas, capitas de abri-¡
go, manteletas, coronas, copas y algo más valioso, junto con colla
res.” Claro, que cada uno daba de acuerdo con sus posibilidades y dei
monto del negocio que intentaba hallar resuelto.
En esta forma venía a ser un esclavo- el juez. Tanto del fisco, como
de los particulares.
Contra tal situación expuesta muy cómicamente en la primera parte;
de la comedia se levanta el hijo de Filocleonte y trata de persuadirlo._
Lo logra y le promete que estará feliz con otra vida más humana que
él le va a proporcionar. Logra convencerlo y lo entrega a esta nueva'
forma. Es la segunda parte en donde vemos sus resultado-s. El viejo,
desencantado de dejar su vida anterior, se da a las alegrías, ya fuera
de tiempo en su edad, y hace los ridículos que el lector verá por modo,
detenido en la parte final del drama.
LAS Avisms 99

Tal es la trama general y la marcha del desarrollo. Pero hay que


Wcr la forma en que el poeta se aprovecha para zaherir- a todo el mun-
do. Poetas dramáticos, en muy directa' manera Eurípides, van con su
tilde y su burleta en la- poesía de Aristófanes. Era un tema que siem-
pre tomaba, como se ve en otras de sus comedias. No deja de dar
palos a otros dramaturgos; algunos que no dejaron nada que conoz-
tftnnos ahora, por el naufragio de la literatura helénica. También a los
magistrados y al pueblo mismo le da sus toques de ironia.
La parte burlesca es difícil de captar, dados los modos tan dife-
rcntes de expresión popular de los griegos y nuestra. He hecho es-
fuerzo, sin éxito ciertamente, por trasvasar el contenido del poeta en
frases que percibe nuestro- lector en esta tierra y en este tiempo. No es
posible pensar en que se haya logrado. Las mismas palabras, por sí
Bolas, son a veces todo un cuadro satírico. Doy un solo ejemplo:
Hallamos en el v. 1375 esta kilométrica palabra:
Kyminopristokardamoglyfon.
Se aplica a un avaro y podría calcarse en esta forma:
““partecominos-limpiacresones”'_
Tan miserable es el pobre que un comino parte en dos y al berro
le quita la pelusa para aprovecharla a su tiempo. Todo un cuadro,
ya que nadie llegaría a tal extremo de partir un comino, leve como es,
en dos, o limpiar la casi invisible pelusilla del berro para almacenarla.
Es un ejemplo de la forma en que aprovecha el poeta todos los
recursos del lenguaje y la expresión popular de los espectadores. Difícil
dc captar po-r los que vivimos tan lejos de él en el tiempo- y en el
espacio, confío en la indulgencia de los lectores ante el intento que
hago para dar algo de esta forma cómica en la versión.
No podía faltar el elemento de procacidad, tan cómico en todo
tiempo. Aun atenuado en su posible forma, sin quitar nada de su fuer-
zu, también se ha hecho aquí empeño para dejarlo cercano al pensa-
miento del poeta. Como no es posible hacer un comentario, me limito
ti estas reflexiones. Verá el lector de ampliarlas y hallar mucho más
en la lectura, y claro, si coteja con el original, que tiene mina sin
fondo para saciarse.
Veremos similares comedias a ésta, en que hallamos al coro con
disfraz de Avispas que personalizan a los jueces. Bastaba este genial
intento para estimar la obra de Aristófanes. Y los mismos juristas, si
suben leer entre líneas, hallarán mucho que aprender.
LAS AVISPAS
ESCENARIO

Casa de Filocleonte en Atenas. Sobre la terraza está durmiendo su hijo


Édelicleonte. Frente a la casa dos esclavos sentados a un lado y otro, que
hacen- esfuerzo para dominar el sueño. Uno de ellos se queda dormido
al abrirse el acto. El otro se esfuerza en despertarlo.

PERSONAS

Dos 1ascLAvos DE F1LocLEoNTE, Soslas Y XANTIAS.


BmzL1cL1zoNT¡a, JEFE Da LA casa.
F1LocLr~:oNrE, su PADRE.
CoRo DE AvIsPAs (FORMADO DE vimos).
Huo DEL CoRn=Eo.
UN PERRO.
UN coNv1DA1›o.
UNA MUJER.
UN HOMBRE.

101
LAS AVI SPAS

Sosms. _-- ¡Qué pasa, amigol. . . Sosias.-¡Nada te turbe._ Nada fu-


¡Xantias infeliz! (lo sacude). nesto pasa, si no es por fallo de los
XANrrAs. - Es que estoy apren- dioses!
diendo a hacer guardia dormido. XANTIAS.--Algo tremendo era. Un
Sosms.--¡Muy poco estimas en- hombre que en el combate arrojaba
tonces tus costillas! ¿No te das cuen- lejos su escudo. Pero, cuenta tú el
ta de qué clase de fiera estamos vi- tuyo.
gilando? SosIAs.-¡Ese sí que es grande
XANTIAS.-¡Lo sé muy bien, pero cosa! Se refiere a la nave entera de
quiero por unos momentos olvidar la ciudad.
mis penas! (Se vuelve a dormir.) XANTrAs.-Dimelo poco a poco y
Sosras.-¡Con tu pan te lo co- con todos sus pormenores.
mas! ¡Vamos, a mí también me va Sosi.-ts.-Me parecía primero que
entrando un dulce sopor en las pu- en el Pnix estaban celebrando su
pilas! asamblea unos carneros, con sus
XANTIAS.-¡Estás loco también. . . báculos y todo, y con sus capas cor-
te vuelves un sacerdote de Cibeles! tas. Y vi luego, según pienso, que
Sosrxs.-No, pues, pero es un sue- les estaba haciendo su discurso una
ño que Sabazio me envía. enorme ballena tragadora de todo y
X.-iNr1As.-¡Ajá! ¿con que tam- que tenía una voz de trueno que a
bién, como yo, rindes culto a Saba- todos espantaba.
zio? Yo hace unos momentos sentí XANTIAS.-¡Fuchi, fuchi!
que me invadía un sueño tan domi- Sosms.-¿Qué te pasa?
nante como si fuera un soldado me- XANTIAS.-¡Basta, basta ya no ha-
do... y ¡qué lindo sueño tuve! bles! Tú sueño huele a cuero po-
Sosms.-¡Igual yo, como nunca, drido.
de veras. Cuenta tú primero. Sosms.-Y esa malvada ballena
XANTIAS. _ Me parecía que un llevaba consigo una balanza en que
águila, pero descomunal en tamaño, estaba pesando la grasa de buey.
se lanzaba sobre el ágora y con sus XANTIAS.-¡Ay, infeliz de mí, es
garras aferraba un escudo de bron- que quiere dividir nuestra Grecia!
ce y se alzaba después a las alturas Sosms.-Y me parecía que Teoro
y subía muy alto... y ése es el con cabeza de cuervo, estaba junto a
mismo escudo que vi echar a un la- ella sentado en el suelo, y entonces
do por Cleónimo en el campo de Alcibiades me dijo tartajeando: “Mi-
batalla. la, Teolo tiene cabeza de cuelvo”.
Sosrxs.-Eso sí que es enigma de X/\Nr1As.~¡Muy de verdad Alci-
sobremesa... Adivine qué significa biades ha tartajeado así!
-dirá un convidado- un mismo Sosras.--Es cosa rara: Teoro con-
animal arroja el escudo en el cielo, vertido en cuervo. ..
en la tierra y en el mar. No hay dife- XANTrAs.--¡Muy en su punto: es
rencia entre el enigma y Cleónimo. lo mejor!
XANTIAS.-¡Ay de mil. . . ¿qué in- Sos1As.--¿Cómo?
fortunio me va a venir a mí que tal XANTIAS. - ¿Cómo? Un hombre
cosa he soñado? que de repente se muda en cuervo,
103
104 ARISTÓFANES.-LAS ONCE COMEDIAS

claro que está destinado a que se do ve el reloj de agua que está l't1Í=
lo coman los cuervos. diendo el tiempo. Y como está acolfi
Sosms.-Lo haces muy bien inter- tumbrado a votar, amanece con IQ!
pretando sueños. ¿Te tendré que pa- tres dedos agarrotados, como aprl-
gar tus dos óbolos por ello? tando la piedrecita con que se dñ
XANTIAS.-Espera, deja que yo les el voto. Parece que está ofreciendo
dé razón a los que nos están miran- el incienso de la luna nueva.
do. Dos palabras. No más. Favor A veces le pasa que ve en une
de no esperar de nosotros cosa ma- puerta escrito, por ejemplo: Lindo
yor. Ni siquiera algunos chistecitos Pirilampo, o precioso Demo. Y el
robados a Megara. Ni siquiera te- momento escribe abajo: Viva la urnl
nemos una canasta de nueces para para votar. Una vez cantó el gallo
echarlas a los espectadores, en de- antes de cerrar la noche y luego
manda de aplausos. Ni a un Hera- dijo: Está sobornado por mis ene-
clés enojado porque le falló la cena. migos para que me despertara tar-
Ni acaso vamos a censurar a Eurí- de. Cena y grita para que le den
pides. Menos a Cleonte, para darle sus zapatos. Se va de carrera al trl-
una nueva sobada. Y eso que anda bunal y allí se planta hasta qui
muy arriba. amanece, tendido en las gradas di
Tenemos, en cambio, un tema que la entrada y apenas se recuesta en
tiene su meollo. Muy al alcance del alguna de las columnas.
público y con más sal que una co- Es de mal genio y siempre está
medieta boba. Tenemos un amo que echando la línea larga de condena-
duerme allá muy en lo alto, y nos ción Parece abeja o parece moscar-
ha dado la encomienda de cuidar dón. Siempre que regresa trae lal
a su padre que tiene encerrado, para manos llenas de cera. Y como hay
que no vaya a salir. Este señor está que dar el voto con piedrecillas, por
enfermo de una rara dolencia. Na- si le faltan, tiene un gran repuesto
die daría en el clavo, ni aun si la de matatenas.
decimos. Ni siquiera se la imaginan. Y ésa es su locura, que cuanto
¿A ver? ¿La adivinan? ¡Va que no! más le impiden, más en juzgar se
Por allí dice Aminias, el hijo de aferra.
Pronapo, que es estar muy dado al Esta es la razón de que lo tenga-
juego. No, señor, por Zeus, que no. mos bajo la guarda de los cerrojos.
Anda equivocado. Cada león piensa No quiere su hijo que salga y está
que son todos de su condición. Allá con gran empeño de curarlo de su
está que le está diciendo a Dercilo dolencia. Primero trató de persua-
que es la afición a la bebida. Tam- dirlo con muy buenos modos. de
poco: ésa es enfermedad de ricos. que no se pusiera la capita de los
Y dice Nocostrato que esa dolencia jueces, y no saliera de casa. Nada
podrá ser su amor a los sacrificios, logró. Luego lo bañó y lo purgó y
o a los extranjeros. ¡Por un perro ni así.
que, Nicostrato, a él no le gustan los Un día lo puso a bailar las dan-
fuereños! Con oír que Filoxeno ama zas de los coribantes, pero él echó
a los extranjeros, le dan náuseas. a correr con todo y su pandero y
No darán en qué consiste el mal. se metió al tribunal a juzgar. Como
Por mucho que cavilen. Yo se lo vio que todos los medios se le frus-
voy a decir. Silencio, pues. Mi amo traban, se lo llevó a Egina y lo hizo
está loco por ser juez. Le gusta infi- dormir una noche en el templo de
nito el tribunal de Helio. Si no se Asclepio. Pero el viejo apareció al
sienta en el primer escaño se pone despuntar el día en la ventanilla para
furioso. Y ni duerme siquiera. Por ir a juicio.
la noche está soñando en que va a Desde entonces no lo dejamos sa-
dar el fallo y apenas pestañea, cuan- lir, pero se nos escapaba por los ca-
Las Av1sPAs 105

:ns de agua y por los desaguaderos. ta.)-¿Qué están haciendo? ¿No me


Eos tuvimos que tapar con trapos y van a dejar salir para ir al juicio?
tablas. Nada sirvió, porque él ponía ¡Malvados. .. va a quedar libre de
Gluvijas de palo en el muro y dete- culpa Dracontides!
fiiéndose como podía se dejaba ir BDEL1ci.EoNTE._¿Y eso te va a
fllmjo. pesar?
¡Ni remedio! Tendimos una red Fn.0ci.EoNTE.-Una vez consulté
âlrcdedor de la casa y aquí estamos a Apolo en Delfos y me dijo que
vigilando. si se me escapaba un acusado. me
Este viejo se llama Filocleonte. moriría yo luego. . .
¡vor Zeus que sí! Y su hijo que está BDEUCLEONTE. - ¡Vaya Apolo.
ali es Bdelicleonte. Y es tremendo, qué oráculos tiene!
que intenta corregir a su padre. FiLoc1.EoNrE.-¿Me dejan salir o
BDELICLEONTE. (Despierta y grita no? Porque si no, reviento.
desde el tejad0.)_Xantias, Sosias, SosIAs._¡No, por Poseidón, eso
¿están dormidos? si no, Filocleonte!
XANriAs.-¡Ay, ay! Fn_ocuaoNTrz.-Me voy a poner a
Sosms.-¿Qué pasa? roer los cerrojos con mis dientes.
XANTIAS.-¡Despierta Bdelicleon- Sosms.-¡Pero si ni dientes tie-
ic! nes!
BDEUCLEONTE.-¡Uno de los dos, F|LocLEoNTE._¡Ay, infeliz de mí!
fironto, venga para acá! Mi padre se ¿cómo no pudiera matarte? Anda,
ii metido en la cocina y allá está dame una espada, o si no, dame la
escondido royendo como rata no sé tablilla en que se escribe la condena-
qué cosa! ¡Vamos, que no se escape ción de un reo.
por el tubo del baño! Y tú, firme, BDELICLEONTE.-Este hombre está
pegado a la puerta. tramando una cosa mala.
Sosms.-¡Muy bien, patrón! F1LocLEoNTE.-¡Por Zeus que no,
BDELICLEONTE.-¡Oh, gran Posei- no más espero salir para vender mi
dónl. . . ¿quién hace tanto ruido den- burro con albarda y todo! Esta es la
Iro de la chimenea? ¿Quién eres tú? nueva luna.
F1Loct.EoNrE. (Dentro de la chí- BDEUCLEONTE.-Y ¿yo no podría
menea.)-¡Yo soy, soy el humo que venderlo mejor que tú?
vu saliendo! F1LocLEoNrE.-Como yo, no.
BDELICLEONTE.-¿Conque humo? BDEucL1aoNTE. _ ¡Claro que no:
¿De qué palo? mejor!
FiLocLEo-NTE.-De higuera. F1LocLEoNrE. -- Tráiganmc mi
B1:›EucLEoNrE. - ¡Por Zeus que burrito.
si. .. es la madera que peor humo XANTIAS.-Se está viendo el pre-
despide! ¡Vamos, abajo! ¿Dónde es- texto que pone para que lo dejen
tá la cubertura de la chimenea? suelto.
¡Abajo, dije! Sobre la tapadera pon- BDELICLEONTE. -_ ¿Eso crees?
dré una viga. Y busca otro medio. . . ¡Pues no! Ya le entendí su trampa.
Este te falló. ¡Qué infeliz soy. . . un Por eso voy yo mismo a vender el
día van a apodarme el hijo del ahu- burro en el mercado. Y él ni se da
mado! cuenta.
SosIAs. (a su compañero.)~¡Está
empujando la puerta! Entra a sacar el asno y sale con él.
BDELICLEONTE.-¡Pronto, apriéta- pero en el animal va atado por la
In bien y con fuerza! Allá voy yo panza Filocleonte.
cn persona. Mucho cuidado con los
cerrojos, con la barra de cierre, no ¡Ah, tonto burro!, ¿de qué estás
vaya a roer la tranca. .. rebuznando? ¡Te venderán hoy! Ca-
FILOCLEONTE. (Detrás de la puer- mina más aprisa. ¿Qué te pasa que
106 ARisTó1=ANras.-LAS oNcE coMEnrAs

te rindes? ¿Vas cargando algún Odi- es el malvado viejo que trata de QI-
seo? caparse entre las tejas... . mira. . . ¡I
XANTIAS.-¡Por Zeus! ¿qué mi- todo un juez que usa sus mañas!
ro? ¡Lleva atado un hombre en la BDEL1cuaoNTE.-¡Malhaya mi al@
panza! ma. .. se ha convertido en gu-
BDELICLEONTE. - ¡Pero, ¿quién rrión. . .! ¡Se vuela, sí se vuelal...
es?. . _ ¡veamos! ¿en dónde está la red? ¡Epa, epa y
XANTiAs.-El es, ¿quién podría epa más...! ¡qué camorra, mejof
ser? sería estar cuidando a Escione que
BDELICLEONTE.-Yo mismo voy a un padre como éste!
verlo. ¡Sí, es un sujeto! Pero, ¿quién Sosms.-Ahora -bien, ya lo espan-
puede ser? ¿Oye, hombre, quién eres? tamos y lo hicimos retroceder. . . Yi
F1LocLEoNrE.-¡Nadie, por Zeus! no puede escaparse. Fuera bueno
BDELICLEQNTE. - ¡Tú, nadie!. _. dormir un poco.
¿de dónde eres? BDELICLEONTE.--¡Tarugo! ¿no vel
F1LocLEoNTE.-De Itaca, soy hijo que en breve van a venir sus colega!
de Espanta-yeguas. de juzgado a buscarlo?
BDEL1cLEoNrE.~ ¡Nadie te llamas, Sosms.-¿Qué estás diciendo? ¡Sl
dices: ya tendrás muy bien de qué aún no ha amanecido!
arrepentirte! ¡Sácalo tú luego! Ma- BDELICLEQNTE.-¡Por Zeus que si,
ñoso y qué bien protegido iba. Sólo ahora se levantan muy tarde! Ello!
le faltó rebuznar como pollino pe- andan a media noche cantando lol
gado a la madre. versos sidonios de Pirrinico, al brillo
Fn_ocLEoNrE.-Si no me sueltan, de sus linternas. Y desde afuera lo
hacemos un litigio. están llamando.
BDELICLEONTE. _ Litigio y, ¿por Sosms;-Si es menester, los corre-
qué? mos a pedradas.
FiLocLEoNTE.-Por la sombra de BDEUCLEONTE. _ ¡Tonto!, esos
un burro. viejos son malos. Cuando se enojan
BDELICLEONTE. -- ¡Descarado y se parecen a las avispas: llevan sobre
sinvergüenza y lleno de mañas! el trasero un aguijón picante y van
FrLocLEoNTE. - ¿Yo descarado? picando mientras saltan y dan vo-
¡No por Zeus! Lo vas a ver bien ces. Parecen chispas.
pronto, cuando tengas que comerte Sosms.-No te dé cuidado. Con
lo que deja el último juez. tal de tener piedras, los echo a volar.
BDELICLEONTE.-¡Llévate tú el bu-