PRIMEROS AUXILIOS
Los primeros auxilios, son medidas terapéuticas urgentes que se aplican a las
víctimas de accidentes o enfermedades repentinas hasta disponer de
tratamiento especializado. El propósito de los primeros auxilios es aliviar el
dolor y la ansiedad del herido o enfermo y evitar el agravamiento de su estado.
En casos extremos son necesarios para evitar la muerte hasta que se consigue
asistencia médica.
Los primeros auxilios varían según las necesidades de la víctima y según los
conocimientos del socorrista. Saber lo que no se debe hacer es tan importante
como saber qué hacer, porque una medida terapéutica mal aplicada puede
producir complicaciones graves. Por ejemplo, en una apendicitis aguda un
laxante suave puede poner en peligro la vida del paciente.
Cómo actuar en caso de emergencia
Cualesquiera que sean las lesiones, son aplicables una serie de normas
generales. Siempre hay que evitar el pánico y la precipitación. A no ser que la
colocación de la víctima lo exponga a lesiones adicionales, deben evitarse los
cambios de posición hasta que se determine la naturaleza del proceso. Un
socorrista entrenado ha de examinar al accidentado para valorar las heridas,
quemaduras y fracturas. Se debe tranquilizar a la víctima explicándole que ya
ha sido solicitada ayuda médica. La cabeza debe mantenerse al mismo nivel
que el tronco excepto cuando exista dificultad respiratoria. En ausencia de
lesiones craneales o cervicales se pueden elevar ligeramente los hombros y la
cabeza para mayor comodidad. Si se producen náuseas o vómitos debe girarse
la cabeza hacia un lado para evitar aspiraciones. Nunca se deben administrar
alimentos o bebidas y mucho menos en el paciente inconsciente. La primera
actuación, la más inmediata, debe ser procurar al paciente una respiración
aceptable: conseguir la desobstrucción de las vías respiratorias para evitar la
asfixia, extrayendo los cuerpos extraños —sólidos o líquidos— y retirando la
lengua caída hacia atrás. Si el paciente no respira por sí sólo habrá que
ventilarlo desde el exterior mediante respiración boca a boca hasta disponer de
un dispositivo mecánico.
El segundo aspecto a corregir es el referente al sistema circulatorio, para evitar
el shock. Se deben valorar la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. Una
valoración inicial se obtiene tomando el pulso: permite valorar la frecuencia y
ritmo cardiaco, y su “fortaleza” nos indica una adecuada tensión arterial. El
shock o choque es un trastorno hemodinámico agudo caracterizado por una
perfusión inadecuada, general y duradera, de los tejidos que pone en peligro la
vida. Los signos característicos son la piel fría y húmeda, los labios cianóticos
(azulados), la taquicardia y la hipotensión arterial (pulso débil y rápido), la
respiración superficial y las náuseas. Estos síntomas no son inmediatos; el
shock puede desarrollarse varias horas después del accidente. Para evitarlo
debe mantenerse abrigado al paciente e iniciar lo antes posible la perfusión de
líquidos y electrolitos por vía intravenosa. Está prohibido administrar fármacos
estimulantes y alcohol.
Las urgencias que requieren primeros auxilios con más frecuencia son los
accidentes en los que se produce asfixia, paro cardíaco e infarto
cardiaco, sangrado grave, envenenamiento, quemaduras, golpe de
calor e insolación, desvanecimiento,
coma, esguinces, fracturas y mordeduras de animales.
¿Qué es la asfixia?
En la asfixia, el aire no puede entrar en los pulmones y el oxígeno no llega a la
sangre circulante.
Causas de asfixia
Entre las causas de asfixia se encuentran el ahogamiento, el envenenamiento
por gases, la sobredosis de narcóticos, la electrocución, la obstrucción de las
vías respiratorias por cuerpos extraños y la estrangulación. Para evitar un daño
cerebral irreparable al detenerse la oxigenación tisular, se debe instaurar
inmediatamente algún tipo de respiración artificial. La mayoría de las personas
mueren cuatro a seis minutos después de la parada respiratoria si no se les
ventila de forma artificial.
Cómo actuar
Se han diseñado muchas formas de respiración artificial. La más práctica para
la reanimación de urgencia es el procedimiento boca a boca: el reanimador
sopla aire a presión en la boca de la víctima para llenarle los pulmones. Antes
de ello, debe retirarse cualquier cuerpo extraño que obstruya las vías
respiratorias.
La cabeza de la víctima debe ser inclinada hacia atrás para evitar que la caída
de la lengua obstruya la laringe; una mano mientras con la otra se empuja
hacia atrás la frente. El reanimador obtura los orificios nasales pinzándolos con
los dedos, inspira profundamente, aplica su boca a la de la víctima, y sopla con
fuerza hasta ver llenarse el tórax; después retira su boca y proceso debe
repetirse 12 veces por minuto en un adulto y 20 veces por minuto en un niño.
Si las vías respiratorias no están despejadas, debe comprobarse la posición de
la cabeza de la víctima. Si todavía no se consigue permeabilidad se rota el
cuerpo hacia la posición de decúbito lateral y se golpea entre los omóplatos
para desatascar los bronquios. Después se vuelve a la respiración boca a
boca. Si todavía no se consigue, se realiza la maniobra de Heimlich.
Ésta es una técnica que se ha desarrollado en los últimos años para tratar a los
médico estadounidense Henry Jay Heimlich, se llama maniobra de Heimlich o
“abrazo de oso”, y consiste en la aplicación súbita de una presión sobre el
abdomen de la víctima. El aumento de presión abdominal comprime el
diafragma, éste a los pulmones, que expulsan aire a alta velocidad y presión,
despejando las vías respiratorias. La maniobra se realiza situándose tras el
paciente, rodeando su cintura con los brazos y entrelazando las manos,
situando éstas entre el ombligo y la caja torácica, y presionando fuerte y de
forma brusca hacia atrás y hacia arriba. Si la víctima está en posición
horizontal, se presiona sobre el abdomen con la mano.
Debe evitarse presionar sobre las costillas, pues se pueden romper, sobre todo
en niños y ancianos.
Una vez iniciada, la respiración artificial no debe suspenderse hasta que el
enfermo empiece a respirar por sí solo o un médico diagnostique la muerte del
paciente. Cuando el paciente empieza a respirar espontáneamente no debe ser
desatendido: puede detenerse de nuevo la respiración de forma súbita o
presentarse irregularidades respiratorias. En casos de ahogamiento siempre
hay que intentar la respiración artificial, incluso aunque el paciente haya
presentado signos de muerte durante varios minutos.
Se han descrito varios casos de pacientes sumergidos durante más de media
hora, cianóticos y sin posibilidades de reanimación, que respondieron a los
primeros intentos del socorrista.
En qué consiste la reanimación?
La reanimación del paciente con parada cardiaca está muy relacionada con la
reanimación respiratoria. Ha de aplicarse masaje cardiaco externo para
mantener el flujo sanguíneo y combinarlo con las técnicas de respiración
artificial.
¿Cómo actuar?
Se sitúa a la víctima sobre una superficie firme y se confirma la permeabilidad
de las vías respiratorias. El reanimador sitúa sus manos sobre el esternón del
paciente; éste se deprime 5 cm, por lo que se comprime el corazón y se fuerza
a la sangre a salir por las arterias. Cuando se afloja la presión, el corazón se
expande y vuelve a llenarse de sangre procedente de las venas. El masaje se
aplica en forma de compresiones cortas y rítmicas de un segundo de duración.
Se aplica una respiración boca a boca cada cinco golpes cardiacos. Para
esta operación son ideales dos reanimadores. Si sólo hay uno se aplican dos
respiraciones boca a boca cada 15 compresiones cardiacas. El procedimiento
debe aplicarse, aunque no haya signos de vida, hasta conseguir ayuda médica.
La gravedad de la hemorragia
El sangrado “en surtidor”, “a chorro” o “a golpes” es signo inequívoco
de hemorragia grave. La simple presencia de sangre sobre una superficie
corporal grande no es signo de hemorragia. Puede haber salido sangre de
múltiples heridas pequeñas, o puede haberse extendido. La cantidad de sangre
que se pierde por una herida depende del tamaño y clase de los vasos
lesionados. La lesión de una arteria produce sangre roja brillante que fluye a
borbotones, mientras que la lesión de una vena produce un flujo continuo de
sangre roja oscura. Si se rompe una arteria principal, el paciente puede morir
desangrado en un minuto. Las lesiones de arterias de calibre medio y las
lesiones venosas son menos críticas, pero si no se tratan también pueden ser
fatales. Una complicación grave de la hemorragia es el shock hipovolémico,
que debe ser prevenido y tratado lo antes posible.
Cómo actuar
El procedimiento a utilizar para detener del tamaño de la herida y de la
disponibilidad de material sanitario.
Control de hemorragias:
El mejor método es la aplicación de presión calibre medio. Lo ideal es utilizar
compresas quirúrgicas estériles, o en su defecto ropas limpias, sobre la herida
y aplicar encima un vendaje compresivo. Cuando este apósito se empapa de
sangre no debe ser retirado: se aplican sobre él más compresas y más vendaje
compresivo. Si el sangrado de una extremidad es muy abundante se puede
aplicar presión sobre el tronco arterial principal para comprimirlo sobre el hueso
y detener la hemorragia.
Torniquetes:
La arteria braquial, que irriga la extremidad superior, debe ser comprimida en
una zona intermedia entre el codo y la axila en la cara medial (interna) del
brazo. La arteria femoral, que irriga la extremidad inferior, puede ser
comprimida en el centro del pliegue inguinal, donde la arteria cruza sobre el
hueso pélvico.
Sintomatología de un envenenamiento
Una sustancia venenosa por vía oral produce náuseas, vómitos y calambres
abdominales. Los venenos ingeridos por accidente o con fines suicidas
incluyen: medicaciones a dosis tóxicas, herbicidas, insecticidas, matarratas y
productos químicos o productos de limpieza.
Cómo actuar
Para atender a una persona envenenada es primordial la identificación del
tóxico preguntando a la víctima o buscando indicios como, por ejemplo,
envases vacíos, que suelen mencionar la lista de antídotos en su etiqueta. Las
quemaduras, las manchas o un olor característico también pueden servir para
identificar el veneno.
La primera medida es diluir la sustancia tóxica haciendo beber a la víctima una
gran cantidad de leche, agua o ambas. La dilución retrasa la absorción y la
difusión del veneno a los órganos vitales.
Excepto en los casos de ácidos o bases fuertes, estricnina o queroseno, la
medida siguiente es inducir el vómito para eliminar la mayor cantidad posible
de tóxico antes de que se absorba. Se puede inducir haciendo beber a la
víctima una mezcla de medio vaso de agua y varias cucharadas de bicarbonato
de sodio o de magnesia, o introduciendo los dedos o una cuchara hasta
estimular el velo del paladar y conseguir el vómito o la emesis. Se debe repetir
este procedimiento hasta vaciar el estómago. Después conviene administrar un
laxante suave.
El veneno se debe contrarrestar con un antídoto. Algunos de ellos aíslan
la sustancia tóxica de las mucosas sensibles; otros reaccionan químicamente
con el veneno y lo transforman; otros estimulan al organismo a contrarrestar la
acción del tóxico. Si el antídoto específico no está disponible se utiliza uno
universal que contrarresta la mayoría de los venenos. Un antídoto universal
sencillo se puede obtener mezclando una parte de té fuerte, una parte de
magnesia y dos partes de polvillo de pan quemado. Este antídoto también está
disponible en los comercios.
Cuando el veneno es un ácido corrosivo (clorhídrico, nítrico, sulfúrico), una
base fuerte (sosa cáustica) o amoníaco, no se debe estimular el vómito, pues
se dañarían más aún los tejidos de la boca, la faringe y el esófago.
Para intoxicaciones por ácidos se puede utilizar como antídoto una base
débil, como la magnesia o el bicarbonato de sodio. Para intoxicaciones por
bases son útiles los ácidos débiles, como el limón o el vinagre diluido. Tras su
ingestión debe administrarse aceite de oliva o clara de huevo. En
intoxicaciones por estricnina o queroseno se debe ingerir abundante agua o
leche y después aceite de oliva o clara de huevo, sin provocar el vómito.
Cuándo se producen las quemaduras?
Se producen por exposición al fuego, a metales calientes, a radiación, a
sustancias químicas cáusticas, a la electricidad o, en general, a cualquier
fuente de calor (por ejemplo el Sol).
Clasificación de las quemaduras
Las quemaduras se clasifican según la profundidad del tejido dañado y según
la extensión del área afectada. Una quemadura de primer grado, que sólo
afecta a la capa superficial de la piel, se caracteriza por el enrojecimiento. Una
quemadura de segundo grado presenta formación de flictenas (ampollas), y
una de tercer grado afecta al tejido subcutáneo, músculo y hueso produciendo
una necrosis. La gravedad de una quemadura también depende de su
extensión. Ésta se mide en porcentajes de la superficie corporal. Las
quemaduras graves producen shock y gran pérdida de líquidos. Un paciente
con quemaduras de tercer grado que ocupen más del 10% de la superficie
corporal debe ser hospitalizado lo antes posible.
Cómo actuar
La finalidad de los primeros auxilios en los quemados es prevenir el shock, la
contaminación de las zonas lesionadas y el dolor. La aplicación de bolsas de
hielo o la inmersión en agua helada disminuye el dolor. Después se ha de
cubrir la zona con un apósito grueso que evite la contaminación. No se deben
utilizar curas húmedas, pomadas o ungüentos, y hay que acudir al especialista
médico inmediatamente. Las quemaduras del Sol pueden ser de primer o de
segundo grado. Sus casos leves se pueden tratar con una crema fría o un
aceite vegetal. Los casos graves convienen que sean atendidos por un
especialista. Las quemaduras químicas deben ser lavadas inmediata y
profusamente para diluir al máximo la sustancia corrosiva. Las lesiones
dérmicas de las quemaduras eléctricas se tratan como las de exposición al
fuego y, además, deben ser controladas en un centro hospitalario para valorar
posibles lesiones cardiacas o nerviosas.
Cómo distinguir el golpe de calor de la deshidratación
El golpe de calor y la deshidratación por el calor están causados por un
exceso de calor, pero sus síntomas son tan dispares que es muy difícil
confundirlos. El golpe de calor, producido por un mal funcionamiento de los
centros reguladores del calor, es una patología más grave que afecta
principalmente a los ancianos. Sus síntomas son la piel caliente y enrojecida, la
ausencia de sudoración, el pulso fuerte y contundente, la respiración
dificultosa, las pupilas dilatadas y la temperatura corporal extremadamente alta.
El paciente se encuentra mareado y puede perder la conciencia. La
deshidratación por calor se debe a una pérdida excesiva de líquidos y
electrolitos en el organismo. La piel está pálida y húmeda, la sudoración es
profusa, el pulso débil y la respiración superficial, pero las pupilas y la
temperatura corporal son normales. Pueden producirse cefaleas y vómitos.
Cómo actuar
Los primeros auxilios necesarios para el golpe de calor y para la deshidratación
por el calor también difieren. La víctima de un golpe de calor debe ser
transportada a un lugar fresco a la sombra, y allí debe guardar reposo con la
cabeza elevada. Se debe humedecer el cuerpo con alcohol o agua fría para
bajar la temperatura y el enfermo debe ser trasladado a un hospital de
inmediato. El paciente con deshidratación por el calor también debe guardar
reposo, pero con la cabeza más baja que el cuerpo; conviene proporcionarle
abrigo o calor. Al principio puede presentar náuseas, pero tras un tiempo de
descanso puede ingerir líquidos: se ha de beber cuatro vasos de agua con una
tableta o media cucharadita de sal diluida, a intervalos de 15 minutos. Después
debería beber zumos (jugos) de frutas para recuperar otros electrolitos.
La sudoración fría y la palidez son típicas de la lipotimia, desmayo o
desvanecimiento. Se produce por un aporte insuficiente de sangre al cerebro y
es temporal. Para restaurar la circulación cerebral se elevan los miembros
inferiores o se sitúa la cabeza más baja que el corazón. Es necesario evitar que
la víctima se enfríe.
El coma es un estado de falta de respuesta a estímulos externos. Viene
provocado por una enfermedad o un traumatismo. El paciente comatoso sólo
responde a determinados estímulos intensos; en el coma profundo no responde
siquiera al dolor. Puede ser debido a un fallo cardiaco, a una hemorragia
cerebral, a una epilepsia, a una descompensación diabética, a una fractura
craneal, o a muchas otras situaciones urgentes.
Los primeros auxilios se deben limitar a mantener tranquilo y cómodo al
enfermo, aflojándole sus vestimentas y buscando ayuda médica. Si la cara
enrojece, se pueden elevar ligeramente la cabeza y los hombros, y si palidece
se pueden elevar los miembros inferiores. En la epilepsia hay que evitar las
autolesiones (mordeduras de lengua) y los traumatismos. Si por cualquier
motivo cesa la respiración se debe aplicar respiración artificial. Los diabéticos a
menudo portan tarjetas de identificación que permiten identificar la posible
causa del coma. Importante conviene buscar ayuda médica.
Primeros Auxilios Mordeduras buscar libros y productos relacionados
Las mordeduras más frecuentes son de perros, gatos, serpientes y pequeños
roedores como las ratas y las ardillas. También se ven en ocasiones
mordeduras humanas.
Las mordeduras de serpientes no venenosas no requieren más que el
tratamiento habitual de las mordeduras: no suturarlas, limpieza e irrigación,
aplicación de antisépticos, profilaxis antitetánica y vigilancia de la herida. Como
cualquier mordedura puede infectarse, es recomendable en ellas la profilaxis
antibiótica. Las mordeduras de serpientes venenosas requieren primeros
auxilios y atención hospitalaria de la máxima urgencia.
Síntomas de mordedura de serpiente venenosa
Los síntomas de una mordedura de serpiente venenosa dependen de la
especie del reptil. Los crótalos, como la cabeza de cobre (Agkistrodon
contortrix) y una especie de mocasín (Agkistrodon piscivorus), inyectan un
veneno que destruye los vasos sanguíneos; la herida desarrolla
inmediatamente un dolor intenso e inflamación. Si la cantidad de veneno es
grande la hinchazón llega a ser tan pronunciada que rompe la piel. La
decoloración de los tejidos circundantes es un signo patognomónico de
mordedura por estas serpientes. El paciente se siente mareado y con náuseas
y puede desarrollar un shock. La mordedura de las serpientes del
género Micrurus no causa dolor inmediato, pero su veneno ataca el sistema
nervioso central paralizando órganos vitales como los pulmones. La
identificación del tipo de serpiente es muy útil para administrar la antitoxina
correspondiente.
Qué debe contener un botiquín de primeros auxilios?
Incluya los siguientes elementos en cada uno de los botiquines de primeros
auxilios:
un manual de primeros auxilios actualizado
un listado de teléfonos de emergencias
gasa estéril y vendas adhesivas de distintos tamaños
esparadrapo (o cinta adhesiva de uso médico)
tiritas de distintos tamaños
venda elástica
un férula o tablilla
toallitas desinfectantes
jabón
pomada antibiótica
solución desinfectante (como agua oxigenada)
crema o pomada de hidrocortisona (al 1%)
paracetamol e ibuprofeno
medicamentos habituales de venta con receta médica (si se va de vacaciones
con su familia)
unas pinzas
unas tijeras afiladas
imperdibles (alfiler de seguridad)
bolsas de frío instantáneo desechables
loción de calamina
toallitas impregnadas de alcohol o alcohol de uso médico
unos guantes de plástico que no contengan látex (2 pares como mínimo)
una linterna con pilas de repuesto
una sábana
una mascarilla de RCP (reanimación cardiopulmonar); la puede adquirir en su
sede local de la Cruz Roja.
Tenga también una sábana guardada cerca del botiquín.
Una vez haya completado el botiquín de primeros auxilios:
Lea bien el manual de primeros auxilios para saber cómo utilizar el contenido
del botiquín. (Si sus hijos son los bastante mayores como para entenderlo,
repase con ellos los principales puntos del manual.) Vuelva a leer el manual de
tanto en tanto y compruebe que sigue estando actualizado.
Guarde el botiquín de primeros auxilios en un lugar que esté fuera del alcance
y de la vista de los niños, pero que sea de fácil acceso para los adultos.
Revise regularmente el botiquín. Reponga los artículos o medicamentos
gastados o caducados.
Asegúrese de que la persona que cuida a su hijo y otros cuidadores sepan
dónde está el botiquín y cómo usarlo.
Revise con regularidad las pilas de la linterna y asegúrese de que funciona
bien.
Si va a volar, guarde el botiquín de primeros auxilios dentro del equipaje
facturado. Gran parte de su contenido no está permitido llevarlo en los vuelos
como equipaje de mano.
PRIMEROS AUXILIOS
Primeros auxilios: Definición, objetivos y consejos generales
Fase de actuación: PAS
Valoración del accidentado
Soporte Vital Básico (SVB) y Reanimación Cardiopulmonar Básica
(RCP Básica)
Protocolo de actuación ante una parada cardiorrespiratoria
Posición lateral de seguridad
Protocolo de actuación ante una obstrucción de la vía aérea
Heridas
Hemorragias
Amputaciones traumáticas
Cuerpos extraños
Picaduras y mordeduras
Quemaduras
Insolaciones
Lipotimia
Convulsiones
Contusiones, esguinces y luxaciones
Fracturas
Fracturas de consideración importante
Actuación ante intoxicaciones
PRIMEROS AUXILIOS: DEFINICIÓN, OBJETIVOS Y CONSEJOS
GENERALES
Podemos definir los primeros auxilios como el conjunto de actuaciones y
técnicas que permiten la atención inmediata de una persona accidentada, hasta
que llega la asistencia médica profesional, a fin de que las lesiones que ha
sufrido no empeoren. De esta actuación dependerá la evolución de la persona
accidentada.
Los objetivos son:
Mantener vivo al accidentado.
Evitar nuevas lesiones o complicaciones.
Poner al accidentado lo antes posible en manos de servicios médicos.
Aliviar el dolor.
Evitar infecciones o lesiones secundarias.
Siempre que se presten primeros auxilios hay que seguir unos consejos
generales:
Actuar con rapidez pero conservando la calma.
Evitar aglomeraciones.
Saber imponerse.
No mover a la persona herida salvo que sea imprescindible.
Traslado adecuado.
No dar al herido de beber, comer o medicar.
Tranquilizar al herido.
Mantener al herido caliente.
Hacer solo lo imprescindible.
Si no se sabe, abstenerse.
¡ATENCIÓN!. El Socorrista también debe protegerse (guantes,
protectores en el boca a boca…).
FASES DE ACTUACIÓN: "P A S"
PROTEGER EL LUGAR DE LOS HECHOS
Protección del accidentado y del socorrista. Es preferible alejar el peligro que
movilizar al accidentado. Hay que hacer seguro el lugar de la emergencia
(señalizar, retirar peligros, iluminar…):
Fugas de gas: cortar el gas, no encender fuego, no fumar.
Coche: quitar contacto, aparcar bien, señalizarlo.
Electricidad: desconectar la corriente antes de tocar al accidentado.
AVISAR A LOS SERVICIOS DE SOCORRO: 112
Informar correctamente sobre:
Lugar exacto.
Tipo de accidente.
Número de heridos y situación.
Identificarse (las llamadas anónimas no inspiran confianza).
Colgar en último lugar.
SOCORRER: APLICAR LOS CONOCIMIENTOS
Actuar rápidamente pero con calma.
Actuar siguiendo un orden de prioridades:
1. Salvar la vida.
2. Evitar que se agraven las lesiones.
Realizar maniobras sencillas encaminadas a evitar lesiones (no somos
médicos).
Como norma general no inmovilizar al accidentado. Si hubiera que
hacerlo, moverlo en bloque.
Organizar: alejar a los curiosos, dar instrucciones.
VALORACIÓN DEL ACCIDENTADO
En la Valoración inicial de un accidentado nos debemos marcar como objetivo
prioritario el reconocimiento de lesiones o situaciones que sean potencialmente
peligrosas para la vida del paciente; así mismo, hay que tener muy claro que
las maniobras a realizar, se deben practicar en el lugar del accidente, salvo que
concurran situaciones potencialmente peligrosas tanto para el herido como
para el rescatador; como son la presencia de humos, gases, sustancias
explosivas, riesgos de derrumbamiento, etc. En dichas situaciones se
practicarán rescates de emergencia previos a la valoración del paciente.
Valoración del accidentado:
Evaluación Primaria: Se debe valorar el estado de conciencia
(comprobar si responde), y valorar la respiración (oír, ver y sentir la
respiración).
Evaluación Secundaria: Consiste en una exploración complementaria
del paciente, para detectar otras lesiones: hemorragias, heridas,
quemaduras, fracturas, etc., y aplicarles primeros auxilios hasta la
llegada de los servicios médicos pertinentes.
SOPORTE VITAL BÁSICO (SVB) Y REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR
BÁSICA (RCP BÁSICA)
En ocasiones, por diversas causas, la respiración y la circulación de una
persona se interrumpen de forma brusca, inesperada y potencialmente
reversible. Esa interrupción se conoce con el nombre de parada
cardiorrespiratoria (PCR). Si esta situación se prolonga durante algunos
minutos, la persona que la sufre muere, porque sus células dejan de recibir
oxígeno y alimento. El cerebro no resiste esta situación más de 4 o 5 minuto,
por este motivo es importante actuar de forma inmediata.
Las maniobras de RCP básica tratan de sustituir la falta de respiración,
ejecutando la ventilación artificial mediante la técnica conocida como
"ventilación boca a boca", y la falta de latido cardíaco, ejecutando
compresiones torácicas, es decir mediante el "masaje cardíaco".
La RCP básica la puede ejecutar cualquier persona entrenada sin necesidad de
dispositivos especiales.
El SVB es el conjunto de actuaciones que puede ejecutar cualquier persona sin
requerimientos especiales y que pretende: prevenir situaciones que puedan
desencadenar una PCR o cualquier otra emergencia, conocer el sistema de
emergencias y cómo activarlo de forma adecuada, y ejecutar de las propias
técnicas de RCP.
Ante una posible emergencia se debe seguir una secuencia de actuación que
se conoce como algoritmo de soporte vital básico.
PROTOCOLO DE ACTUACIÓN ANTE UNA PARADA
CARDIORRESPIRATORIA
En primer lugar se deben evitar peligros tanto para el herido como para el
reanimador (Proteger).
A continuación valoraremos su estado de consciencia.
1. VALORAR SU ESTADO DE CONCIENCIA
Arrodillado a la altura de los hombros de la persona accidentada,
preguntarle que le ocurre y sacudirle ligeramente.
Si la persona está consciente seguir pasos de la evaluación primaria y
secundaria.
Si la persona no responde, es decir, está inconsciente, se debe pedir
ayuda de forma inmediata. Debe gritar pidiendo ayuda. Haga que
alguien telefoneé al 112 e indique su situación y lo que está ocurriendo.
2. ABRIR LA VÍA AÉREA Y VALORAR RESPIRACIÓN
Ante una persona inconsciente de la que sospechemos haya podido
sufrir un parada cardiorrespiratoria, lo ideal es colocarla en el suelo
(plano duro y horizontal), tumbada boca arriba (decúbito supino) con
los brazos estirados a lo largo del cuerpo. Si la víctima es una mujer
embarazada, le colocaremos en la parte derecha de su espalda algún
objeto (toalla, cojín, etc.), de manera que quede algo inclinada hacia la
izquierda, con el objetivo de desplazar su útero para que no dificulte el
retorno de la sangre por las venas que llegan al corazón cuando se
está haciendo la RCP.
Aflojar todas las ropas que puedan oprimirle y desvestir el tórax.
Tras gritar pidiendo ayuda, y haber colocado con cuidado a la víctima
en posición de RCP, se debe abrir la vía aérea.
Es muy importante que el camino que debe seguir el aire desde el
exterior hasta los pulmones esté despejado. Cuando una persona
pierde el conocimiento, lo más probable es que su lengua "caiga" hacia
atrás y obstruya el paso hasta los pulmones.
Es necesario, por tanto, realizar una maniobra de extensión del cuello
inclinando hacia atrás, lo más posible, la cabeza del paciente. De esta
forma la lengua se eleva y deja libre el paso del aire. La maniobra,
conocida como maniobra frente-mentón, se realiza colocando una
mano en la frente de la víctima y dos dedos de la otra mano en su
barbilla, y procediendo entonces a practicar una extensión máxima del
cuello tirando con cuidado de la cabeza hacia atrás.
Además de la lengua, otros obstáculos pueden impedir el paso de aire.
Debemos mirar dentro de la boca y extraer restos de comida,
dentaduras postizas, etc., y si son visibles extraer con dedos en
"gancho". Debido a que la parada cardiorrespiratoria por
atragantamiento es rara, no es necesario mirar la boca de forma
rutinaria cuando se hace una RCP. Se mirará si tras iniciar la
ventilación, ésta no es efectiva.
Una vez abierta la vía aérea debemos comprobar si el paciente respira
o no. En ocasiones es obvio (el paciente habla o se aprecian
movimientos respiratorios). En cualquier caso, lo correcto es acercar
nuestra oreja y nuestra mejilla a la boca y nariz del accidentado para
"SENTIR Y ESCUCHAR" su respiración. A la vez nuestra mirada debe
dirigirse al tórax del paciente para VER si existen movimientos
respiratorios. No deben emplearse más de 10 segundos.
Si la víctima respira (a veces, la simple maniobra de apertura de vías
es suficiente para recuperar la respiración espontánea, por ejemplo
tras una sofocación), continuar la evaluación primaria y secundaria y, si
sus lesiones no lo impiden colocarlo en posición lateral de seguridad
hasta la llegada del personal especializado, enviar o pedir ayuda de
nuevo, y revalorar periódicamente comprobando que la víctima
continúa respirando con normalidad.
3. Si el paciente no respira: CONSEGUIR AYUDA, el reanimador debe
llamar al 112 si está solo o enviar a alguien. Se debe indicar que
se va a iniciar la maniobra de RCP.
CIRCULACIÓN: Según las normas ILCOR 2005, el socorrista lego
(ciudadano no sanitario) no deberá buscar indicios de circulación,
simplemente comenzar la maniobra de masaje cardíaco junto a la de
respiración artificial.
4. INICIAR RCP
En el momento de detectar una ausencia respiratoria deben iniciarse
maniobras de resucitación.
Lo primero que debe hacer el reanimador es dar 30 compresiones
torácicas, mediante lo que se denomina como masaje cardíaco:
I. Recordar que la víctima debe estar sobre un plano duro.
II. Colocarse de rodillas a un lado de la víctima, a la altura de sus
hombros.
III. Se sitúa el talón de la mano en el centro del pecho (donde se
encuentra el punto donde se cruzarían dos líneas imaginarias
que fueran, una de ellas de mamila a mamila y, otra, de nariz a
ombligo), y el talón de la otra mano sobre la primera. Entrelazar
los dedos y asegurarse de no aplicar presión sobre las costillas,
parte superior del abdomen o parte final del esternón.
IV. Colocar verticalmente sobre el pecho de la víctima, y con los
brazos rectos, comprimir el esternón de 4 a 5 centímetros. Tras
cada compresión, se debe liberar la presión sobre el pecho sin
que las manos dejen de contactar con él y repetir las
compresiones a un ritmo de 100 por minuto. Para no perder la
cuenta es recomendable contar en voz alta de cinco en cinco
compresiones a partir de la nº 25
V. Tras comenzar el masaje cardíaco, el reanimador debe
combinar las 30 compresiones con 2 ventilaciones de rescate.
Para ello, ha de abrir de nuevo la vía aérea (maniobra frente-
mentón) y pinzar la nariz con los dedos índice y pulgar de la
mano colocada sobre la frente del paciente, tomar una
inspiración normal (Vol. Unos 500 cc.) e insuflar firmemente el
aire en la boca de la víctima durante 1 seg., comprobando que el
pecho se eleva. Esta técnica de respiración artificial se conoce
como ventilación boca a boca. Retirar la boca de la víctima y,
manteniendo la vía aérea abierta, comprobar que el pecho
desciende conforme sale el aire
Insuflado
VI. En este caso, respiración boca a boca o sus variantes (boca a
nariz sí la boca está lesionada o existía dentadura postiza; o
boca a estoma en personas laringectomizados), insuflando aire
directamente sobre el paciente.
Repetir la maniobra para aplicar, así, 2 ventilaciones de rescate
efectivas.
Hecho esto y sin retraso, el reanimador debe colocar sus manos
en el centro del pecho y dar 30 compresiones torácicas. Debe
proseguir, ininterrumpidamente, combinando compresiones
torácicas y ventilaciones de rescate a un ritmo de 30:2.
Si la primera ventilación de rescate no consigue elevar el pecho,
antes del siguiente intento se debe revisar la boca de la víctima,
y sacar de ella cualquier cuerpo extraño, así como confirmar que
la maniobra se está ejecutando correctamente.
Cuando la víctima es atendida por más de un reanimador, el
masaje y la ventilación deben ser realizados por uno de ellos
exclusivamente, que será sustituido por el otro, para evitar
cansancio, aproximadamente cada 2 minutos. Este cambio se
debe realizar sin interrumpir las maniobras (el primer reanimador
está realizando su último ciclo de 2 ventilaciones, el segundo
reanimador se coloca al lado de la víctima par aplicar las
compresiones en cuanto se haya ejecutado la segunda
insuflación de aire).
La RCP debe realizarse de forma continua hasta que: llegue la
ayuda cualificada y se haga cargo de la situación, la víctima
comience a respirar con normalidad, o el reanimador llegue a
estar agotado.
POSICIÓN LATERAL DE SEGURIDAD
Apartar el brazo que está entre el socorrista y el herido y ponerlo cerca
de la cabeza.
Flexionamos la pierna más lejana del herido y acercamos la mano a la
rodilla de dicha pierna sin estirarle el brazo, sino llevando la rodilla
hacia el brazo.
Haciendo fuerza, hacemos girar al herido desde la rodilla y el hombro
hasta que descanse sobre la rodilla flexionada, recogemos el brazo
que gira externamente para darle dos puntos de soporte (rodilla y
brazo).
Rectificar la posición de la cabeza para mantener la vía aérea abierta.
Le abrimos la boca para facilitar el vómito y escuchamos si se
mantiene la respiración.
PROTOCOLO DE ACTUACIÓN ANTE UNA OBSTRUCCIÓN DE VÍA AÉREA.
La obstrucción de las vías respiratorias superiores es una situación de urgencia
que puede ser vital si no se practican de forma inmediata las maniobras
necesarias para dejar libres dichas vías.
La vía respiratoria superior comprende el tramo que va desde la cavidad bucal
y las fosas nasales, pasando por la faringe laringe y tráquea.
Las causas más frecuentes de obstrucción de la vía aérea se pueden resumir
en dos grandes grupos:
En personas conscientes:
o La aspiración de alimentos (atragantamiento) por
descoordinación entre la deglución y la respiración en un
momento determinado.
o El paso hacia las vías respiratorias de objetos o cuerpos
extraños del interior de la boca como prótesis dentales, coágulos
de sangre, vómito.
En personas inconscientes:
o La causa más frecuente de obstrucción, es la caída de la lengua
hacia atrás, ocluyendo la faringe.
La obstrucción de la vía aérea puede ser completa o incompleta.
Hemos de comprobar la dificultad al paso del aire que presenta la persona
accidentada, y una vez determinada la situación por la ausencia de
movimientos respiratorios o excesivos esfuerzos para respirar procederemos a
aplicar las siguientes maniobras:
En personas conscientes:
o Si la obstrucción no es completa le animaremos a toser de forma
enérgica para que expulse el cuerpo extraño.
o Si la víctima ya no puede toser más, se le deben dar 5 golpes
en la espalda, entre los omóplatos (las "paletillas"), de forma
vigorosa, seca y seguida, comprobando con cada uno de ellos si
se resuelve o no el atragantamiento. Para ello, el reanimador
tiene que colocar a la víctima, estando en pie, con el tronco
ligeramente inclinado hacia delante, sujetando el pecho con una
mano, y con el talón de la otra se aplican los 5 golpes
interescapulares.
o Si a pesar de los 5 golpes en la espalda la víctima continua
atragantada, es preciso aplicar compresiones abdominales,
haciendo lo que se denomina maniobra de Heimlich, que
consiste en colocarnos por detrás del paciente, abrazarle de
atrás a delante y cruzaremos las manos en la "boca del
estómago", dejando flexionar ligeramente al paciente. De forma
vigorosa aplicaremos 5 compresiones, de delante atrás y de
abajo arriba. Si la víctima es muy obesa o está embarazada, las
compresiones se efectuarán a nivel del pecho.
En caso de que las compresiones tampoco resuelvan el
atragantamiento, debemos alternar golpes en la espalda y
compresiones abdominales, hasta que el problema se resuelva
o la víctima pierda el conocimiento y muestre signos de que se
derrumba y cae al suelo.
En personas inconscientes:
o Si el atragantamiento es prolongado y provoca la pérdida de
conocimiento, el reanimador tiene que: tender a la víctima en el
suelo con cuidado, activar si no se ha hecho hasta ahora el
sistema de emergencias, realizar la apertura de la vía aérea
(maniobra frente-mentón) y observar dentro de la boca si el
objeto causante del atragantamiento es visible y accesible. Si es
así realizar un barrido digital, es decir, con los dedos se procede
a retirar el objeto causante del atragantamiento.
o Comenzar con la RCP, masaje y ventilaciones, a una relación de
30:2, preferentemente con la cabeza ladeada mientras se hacen
las compresiones, por si el objeto subiera a la boca.
HERIDAS
Una herida es la pérdida de continuidad de la piel o de las mucosas a
consecuencia de un traumatismo, provocando la comunicación del interior con
el exterior del cuerpo.
Actuación:
1. Lavarse las manos.
2. Colocarse unos guantes.
3. Limpiar la herida con agua y jabón.
4. Secar la herida con gasa desde el centro hacia la periferia de. la misma
5. Desinfectar la herida con un antiséptico.
6. Cubrirla con gasa y esparadrapo.
7. Retirar guantes y lavarse las manos.
8. Advertir sobre la vacunación antitetánica.
9. Solicitar valoración sanitaria ante heridas profundas y vacunación
antitetánica.
Qué no debo hacer:
Emplear algodón, pomadas, polvos, etc., sobre la herida.
Manipulaciones innecesarias de la herida.
Limpiar la herida con manos, trapos, pañuelos, etc., sucios.
HEMORRAGIAS
Podemos definir hemorragia como la salida de sangre de los vasos sanguíneos
como consecuencia de la rotura de los mismos.
Actuación:
Lavarse las manos.
Colocarse los guantes.
Detener la hemorragia: Si es abundante pedir ayuda al 112:
1ª Opción: COMPRESIÓN DIRECTA DEL PUNTO SANGRANTE.
Comprimir directamente la zona que sangra, con gasas o pañuelos
limpios.
Mantener la compresión entre 5 y 10 minutos, sin retirar nunca el
apósito.
Si sigue sangrando, añadir más gasas.
Mantener siempre el miembro elevado.
Sujetar las gasas con vendaje compresivo.
2ª Opción: COMPRESIÓN DE LA ARTERIA SOBRE EL HUESO
SUBYACENTE.
Si a pesar de lo anterior, persiste la hemorragia, realizar compresión
directa sobre la arteria correspondiente a la zona del sangrado y
siempre por encima de la misma, con:
o a) Si la hemorragia es en el brazo: Compresión con la yema de
los dedos sobre la arteria humeral.
o b) Si la hemorragia es en la pierna: Compresión con el talón de
la mano sobre la arteria femoral.
Qué no hacer:
Quitar gasas empapadas.
Se deben evitar los torniquetes, pues al evitar completamente el paso
de sangre se dañan también zonas sanas.
Hemorragia interna. Síntomas del shock:
Consciente ó no.
Palidez.
Sudoración fría.
Extremidades frías.
Labios azulados.
Pulso débil y acelerado.
Respiración superficial y acelerada.
Avisar al 112 y tumbar con la cabeza más baja que las piernas (posición de
trendelenburg: con las piernas más altas que el resto del cuerpo).
Hemorragia nasal o epistaxis:
Comprimir ligeramente la aleta nasal del lado sangrante hacia el
tabique nasal durante 10 minutos, si no cesa continuar otros 10
minutos.
Si continúa, coloque una gasa o algodón empapado en agua
oxigenada en la fosa nasal que sangra introduciéndola poco a poco.
Aplique frío local en el lado sangrante.
Si la hemorragia dura mas de 30 minutos acudir al centro médico más
cercano.
AMPUTACIONES TRAUMÁTICAS
Actuaciones sobre la extremidad afectada:
o Seguir el protocolo de actuación ante hemorragias. El muñón
debe comprimirse como se ha indicado anteriormente y luego
vendarse de forma enérgica. Si con esto no cede la hemorragia,
se coloca un torniquete (Con una venda ancha dar dos vueltas y
en la parte superior colocar un bolígrafo, palo, etc., y sujetarlo
con la misma venda) , que se mantendrá unos 10 minutos.
Luego se retira y no se vuelve a colocar un torniquete si no
reaparece el sangrado. La víctima debe ser trasladada lo antes
posible a un centro sanitario.
o Mantener el miembro elevado.
Actuaciones sobre el miembro amputado.
1. Envolver el miembro con gasas estériles.
2. Introducirlo en una primera bolsa y cerrarla.
3. Introducir la bolsa anterior en una segunda bolsa que contenga
hielo y un poco de agua.
Trasladar al herido y el miembro amputado de forma urgente a un
centro hospitalario.
CUERPOS EXTRAÑOS
EN LOS OJOS
Actuación:
Lavarse las manos.
Colocarse los guantes.
Localizar el cuerpo extraño y extraerlo con ayuda de una gasa estéril o
a través de lavados abundantes con suero fisiológico o, en su defecto,
agua.
Cubrir el ojo con gasa estéril y enviar a un centro sanitario.
Si no localizamos el cuerpo extraño, lavarlo y luego proceder como en
el punto anterior.
Qué no hacer:
Frotar el ojo.
Usar objetos punzantes para extraer el cuerpo extraño.
Realizar manipulaciones innecesarias.
Manipular el ojo para extraer un cuerpo extraño que está clavado en el
globo ocular.
EN LA NARIZ Y EN LOS OÍDOS
No tocarlos y acudir a un centro sanitario.
PICADURAS Y MORDEDURAS
Actuación :
1. Extraer el aguijón, si existiese, con ayuda de unas pinzas.
2. Limpiar la herida con agua y jabón.
3. Aplicar una gasa empapada en agua fría o hielo.
4. Traslado a un centro sanitario.
5. Si es posible, capturar al animal para descartar rabia.
Qué no hacer:
Realizar incisiones.
Chupar el veneno.
Aplicar barro, saliva, pasta de dientes u otros remedios caseros.
Rascarse.
QUEMADURAS
QUEMADURAS TÉRMICAS ( POR CALOR O LLAMA)
Actuación:
Lavarse las manos.
Colocarse los guantes.
Retirar relojes, pulseras, anillos, etc.
Exponer la zona quemada bajo el chorro de agua fría durante 10
minutos (de reloj).
Cubrir la zona con gasas estériles, a ser posible empapadas con suero
fisiológico o agua.
Elevar la zona afectada.
En grandes quemados, cubrirlos con mantas.
Acudir a un centro sanitario.
Qué no hacer:
Aplicar pomadas. Aplicar remedios caseros.
Utilizar hielo o agua helada.
Romper ampollas.
Utilizar antisépticos con colorantes.
Correr en caso de que el cuerpo esté en llamas.
Arrancar la ropa pegada al cuerpo por la quemadura.
QUEMADURAS QUÍMICAS (POR PRODUCTOS QUÍMICOS)
Quitar la ropa de la zona afectada.
Lavar abundantemente con agua (ducha de cuerpo entero, ducha
lavaojos, grifo de lavabo, etc. según cada caso), al menos durante 20 ó
30 minutos.
Acudir a un centro sanitario.
QUEMADURAS ELÉCTRICAS
1. Cortar la corriente eléctrica.
2. Aislarse al rescatar al herido:
Apartarlo de la corriente eléctrica con ayuda de una pértiga de
material aislante (por ejemplo el palo de madera de una
escoba).
Subirse sobre algo aislante (silla de madera, caja de plástico de
refrescos, etc.) para rescatar al accidentado.
3. Avisar a los servicios sanitarios.
4. Valorar a la persona accidentada y socorrerla:
Reanimación cardio-pulmonar si fuera necesario, en lugar
seguro.
Al valorar al herido, tener en cuenta que puede sufrir otras
posibles lesiones y actuar en consecuencia.
CONGELACIONES
Calentamiento moderado con agua de la zona afectada.
Aflojar ropas.
No frotar la zona con nada.
Acudir a un centro sanitario.
INSOLACIONES
1. Apartar a la víctima de la fuente de calor, situándolo en una habitación
o lugar fresco y con poca luz.
2. Aflojar ropas.
3. Aplicar compresas de agua fría.
4. Si está consciente, dar de beber líquidos frescos.
5. Consultar con los servicios sanitarios.
LIPOTIMIA
Déficit transitorio del riego sanguíneo cerebral. Los síntomas son mareo,
sudoración, pesadez, debilidad en piernas y pérdida de conocimiento de forma
breve.
Actuación:
A) Ante los primeros síntomas:
o Sentarlo con la cabeza entre los muslos o tumbado con los
miembros inferiores elevados.
o Aflojarle la ropa.
o Airear el lugar y evitar curiosos.
B) Ante pérdida de conocimiento:
o P.A.S.
o Tumbarlo con los miembros inferiores elevados.
o Colocarlo en posición lateral de seguridad (PLS).
o Proteger tanto del frío como del calor.
o Vigilar constantemente al herido: respiración, pulso.
o Avisar a los servicios sanitarios.
Qué no hacer:
Dar de beber o comer al herido.
CONVULSIONES
Suelen darse en pacientes epilépticos. La epilepsia es una enfermedad
neurológica producida por una lesión cerebral y que puede provocar crisis
convulsivas potentes llamadas "ataques o crisis epilépticas". Los signos y
síntomas que presenta son: caída al suelo con pérdida de conciencia, ojos
cerrados o entreabiertos y en blanco, boca cerrada, encajada, convulsiones
(movimientos repetitivos e involuntarios) y en ocasión relajación de esfínteres.
La actuación a seguir en estos casos es:
Durante las convulsiones:
o Pedir ayuda.
o Retirar los objetos de alrededor que puedan dañar a la víctima.
o Aflojar la ropa que pueda comprimirle.
o Evitar que se lastime sujetando a la persona sin violencia.
Proteger la cabeza.
o No intentar abrir la boca.
o Gire de lado a la víctima si presenta vómito.
Cuando cese la crisis:
o Colocar al paciente en posición lateral de seguridad.
o Esperar hasta que llegue la asistencia sanitaria.
Qué no hacer:
Taponar la boca.
Si tiene la boca cerrada, intentar colocarle un objeto entre sus dientes.
CONTUSIONES, ESGUINCES Y LUXACIONES
CONTUSIÓN
Es una lesión por impacto de un objeto en el cuerpo, que no produce la pérdida
de continuidad de la piel, pero puede producir lesión por debajo de ella y
afectar a otras estructuras. Según la intensidad del impacto puede aparecer
hematoma, edema y aplastamiento intenso de partes blandas.
Actuación:
Aplicar frío local sin contacto directo con la piel (envuelto en un paño).
Elevación del miembro si se trata de una extremidad.
En aplastamientos intensos debe inmovilizarse la zona afectada, como
si se tratara de una lesión ósea.
ESGUINCE
Separación momentánea de las superficies articulares que produce una
distensión (o rotura) de los ligamentos. Síntomas: dolor, inflamación,
impotencia funcional.
Actuación:
En las primeras 36-48 horas aplicar frío en la zona, en forma de bolsas
frías o compresas.
Reposo de la articulación mediante inmovilización.
Elevación de la zona lesionada. El brazo en cabestrillo y la pierna
horizontal.
Derivar a centro sanitario.
LUXACIÓN
Es la separación mantenida de las superficies articulares. Se produce por una
flexión o extensión más allá de los límites normales o bien por un golpe directo
en la articulación. A diferencia del esguince, las superficies articulares quedan
separadas y acompañándose de desgarro o rotura de ligamentos. Se
manifiesta por dolor muy intenso, hinchazón, pérdida de fuerza y deformidad de
la articulación.
Actuación:
Aplicar frío local.
Dejar la articulación tal y como se encuentre sin intentar corregir la
deformidad.
Inmovilizar.
Evacuar a centro sanitario.
Qué no hacer en caso de contusiones, esguinces y luxaciones:
Movilizar la zona o articulación dañada.
Intentar corregir la deformidad.
Aplicar pomadas o analgésicos.
FRACTURAS
Definimos fractura como la pérdida de la continuidad de un hueso (desde
simple fisura a rotura total). Pueden ser: cerradas, no producen herida en la
piel, o abiertas, el hueso sale al exterior produciendo herida en la piel, por lo
que existe peligro de infección.
Síntomas: dolor intenso, deformidad, desdibujo, acortamiento, inflamación y
tumefacción, impotencia funcional acusada, oyó crujido.
Actuación:
No movilizar, a menos que sea necesario.
No reducir la fractura, es decir, no intentar introducir fragmentos óseos
que sobresalgan de la piel.
Retirar objetos que puedan oprimir debido a la inflamación de la zona
afectada (anillos, pulseras...).
En fracturas cerradas aplicar frío local, protegiendo la piel (hielo
envuelto en un paño).
Si hay que mover o trasladar a la persona accidentada, inmovilizar sin
reducir la zona fracturada, incluyendo articulaciones adyacentes.
No realizar movimientos bruscos.
Si es una fractura abierta, cubrir la herida con apósitos estériles ó
limpios antes de inmovilizar.
Pedir ayuda al 112 y traslado a centro sanitario.
Para inmovilizar una fractura se deben seguir las siguientes recomendaciones:
Inmovilizar con material rígido (férulas) o bien con aquel material que
una vez colocado haga la misma función que el rígido (pañuelos
triangulares).
Almohadillar las férulas que se improvisen (maderas, troncos...).
Inmovilizar una articulación por encima y otra por debajo del punto de
fractura:
Antebrazo: desde raíz de los dedos a axila, codo a 90° y muñeca en
extensión.
Muñeca: desde raíz de los dedos a codo, muñeca en extensión.
Dedos mano: desde punta de los dedos a muñeca, dedos en
semiflexión.
Fémur y pelvis: desde raíz de los dedos a costillas, cadera y rodillas en
extensión; tobillo a 90°.
Tibia y peroné: desde raíz de los dedos a ingle, rodilla en extensión,
tobillo a 90°.
Tobillo y pie: desde raíz de los dedos a rodilla, tobillo a 90°.
Inmovilizar en posición funcional (si se puede) y con los dedos visibles.
Nunca reducir una fractura (no poner el hueso en su sitio).
Evacuar siempre a un centro hospitalario.
Qué no hacer:
Realizar movimientos innecesarios.
Aplicar calor.
Dar pomadas, analgésicos, antiinflamatorios, etc., ya que pueden
enmascarar síntomas.
Intentar reducir fracturas o luxaciones.
FRACTURAS DE CONSIDERACIÓN IMPORTANTE
A) FRACTURAS DE CRÁNEO
Se sospechará ante la observación de hemorragia nasal u ótica o
salida de líquido transparente (líquido cefalorraquídeo).
B) FRACTURAS DE COLUMNA VERTEBRAL
Se sospechará si la persona no puede mover alguna extremidad.
Actuaciones en ambas situaciones:
No tocar al accidentado, indicando a la persona que debe permanecer
inmóvil. No permitir que flexione o gire el cuello. No flexionar nunca al
herido.
Avisar a los servicios sanitarios, para ser trasladado en condiciones
adecuadas. Mover siempre en bloque y en plano duro por más de una
persona.
Permanecer a su lado, controlando consciencia, respiración y pulso.
ACTUACIÓN ANTE INTOXICACIONES
Ante la sospecha de intoxicación es de vital importancia conocer el producto
causante. A la persona afectada y a los compañeros, preguntarles:
¿Qué producto se ha manejado y en que cantidad?
¿Cuándo y durante cuanto tiempo se ha manejado?
¿Qué EPIs y ropa de trabajo se han empleado?
¿Qué tipo de síntomas se han observado?
¿Había tomado alcohol o alguna medicina?
INGESTIÓN
Conocer el producto causante.
Llamar al Instituto Nacional de Toxicología: 91 562 04 20.
Avisar al 112 y trasladarle a un hospital.
No provocar el vómito en caso de ingestión de sustancias cáusticas., o
en caso de que el herido esté inconsciente.
En casos excepcionales y si el paciente está consciente: administrar
agua albuminosa (seis claras de huevo disuelto en un litro de agua).
Dar a cucharadas, como máximo 1/2 litro.
SALPICADURAS
Retirar toda la ropa y joyas.
Lavado exhaustivo con agua.
SALPICADURA EN OJO
Lavado con agua, al menos 20 minutos, del ojo afectado.
INTOXICACIÓN POR INHALACIÓN
1. Protegerse/Avisar:
Evitar actuar solo.
Usar mascarillas adecuadas.
Si es necesario utilizar equipos autónomos.
Utilizar un trapo húmedo, sujetarse con una cuerda…
Valorar la causa de intoxicación: gases pesados y no pesados,
plaguicidas, etc.
Avisar al Instituto Nacional de Toxicología y al 112.
2. Socorrer:
Retirar al accidentado del ambiente tóxico.
Valorar nivel de conciencia y respiración, si es necesario realizar
RCP.
Administrar oxígeno.
Trasladar a un centro hospitalario.
o Servicio de Prevención
o Gestión de la Prevención
o Formación e Información
o Modelos de Gestión
o Vigilancia de la Salud
o Participación Trabajadores
o Emergencias y Primeros Aux.
o Emergencias y prim. aux.
o Planes de emergencia y autoprotección
o Modelos de Emergencias
o Medios de extinción de incendios
o Medidas para la prevención de incendios
o Botiquines