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Análisis de La Crisis de 1929

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Facultad de Ciencias

Económicas y Empresariales
Trabajo de Fin de Grado

Grado en Economía

ANÁLISIS DE LA CRISIS DE 1929


Presentado por:
Sheila Pintado Cuéllar

Tutelado por:
Pedro Pablo Ortúñez Goicolea

Valladolid, 16 de Febrero de 2020


ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................ 5
2. ANTECEDENTES DE LA CRISIS ................................................................................... 6
2.1 Situación de la posguerra ............................................................................................... 7
2.2 Desajustes estructurales ................................................................................................ 9
2.3 Sobreproducción ............................................................................................................ 10
2.4 Problemas monetarios .................................................................................................. 12
2.5 Especulación bursátil .................................................................................................... 15
3. CRAC DE LA BOLSA DE NUEVA YORK EN 1929 .................................................... 17
3.1 El desplome de la bolsa ................................................................................................ 17
3.2 La transmisión de la caída bursátil.............................................................................. 18
3.2.1 Crisis bancarias ...................................................................................................... 20
4. CONSECUENCIAS DE LA CRISIS DE 1929 .............................................................. 24
4.1 Económicas ............................................................................................................... 24
4.2 Sociales ...................................................................................................................... 26
4.3 Políticas ...................................................................................................................... 27
4.4 Demográficas ............................................................................................................ 28
5. INTERPRETACIONES SOBRE LA CRISIS ................................................................. 28
5.1 Teorías económicas clásicas.................................................................................. 29
5.2 Teoría keynesiana .................................................................................................... 31
6. CONCLUSIONES ............................................................................................................. 34
7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS .............................................................................. 37

2
RESUMEN

La crisis económica que sucedió en EEUU en los años treinta provocó un


cambio de tendencia en la economía mundial. ¿Qué es lo que paso realmente?
Una serie de inestabilidades en la economía y desequilibrios económicos que
van a resurgir en una gran crisis internacional. El trabajo presenta los
antecedentes previos que fueron el detonante de una enorme crisis. Más tarde,
el desplome de la bolsa de Nueva York, en octubre de 1929. El desastre
económico se transmitió al resto del mundo y fue contagiado de diferentes
maneras. Una caída en picado de la bolsa que provocó una crisis financiera y
económica tanto en EEUU como en Europa. Finalmente, se describen las
consecuencias económicas, sociales, demográficas y políticas de la gran
depresión de los años treinta. En una última parte, se exponen las distintas
interpretaciones de la crisis haciendo referencia a algunos autores. La causa de
la crisis se explica desde un punto de vista de la oferta monetaria y sus errores
en política monetaria o desde un punto de vista de la contracción de la
demanda agregada, apoyándose en una intervención estatal.

Palabras clave: Felices años veinte, crac bursátil, Gran Depresión de 1930,
consecuencias, interpretaciones

Códigos de clasificación JEL: N12 / N22 / N24

ABSTRACT

During the early thirties the economic crisis in the United States of America
created a sequence of events, provoking a change in the world´s economy
trend. But what really happened? This was an outcome of a series of economic
uncertainties and irregularities leading to a major internacional crisis.

The following essay describes the actions triggering the huge crisis known as
“The Great Depression”.

Firstly, the collapse of the New York Exchange in October 1929, leading to a
global economic disaster and manifested in various ways. Secondly, how the

3
Wall Street market crash created a financial and economic crisis not only in
United States but also in Europe. In addition, all the economic, social,
demographic and political consequences of The Great Depression are
described. Finally, multiple interpretations of the economic crisis are explained
in reference to some authors, and in a standpoint of the money supply and its
faults in money policy. Furthermore, from a point of view in the reduction of
aggregate demanda and how it relies on state intervention.

Keywords: Happy Twenties, stock market collapsing, The Great Depression of


1930, Consequences, Interpretations

JEL code classification: N12 / N22 / N24

4
1. INTRODUCCIÓN

En Estados Unidos comenzó una crisis de grandes dimensiones que acabó


teniendo repercusiones a nivel global. El análisis de la crisis de 1929 va a
permitir dar respuesta a algunas preguntas: ¿Por qué llegamos a una situación
de crisis económica? ¿Cuáles son los motivos? ¿Cómo afecta una crisis
económica al conjunto de la sociedad? ¿Cómo podemos actuar? ¿En un futuro
se repetirá esta situación? Todas las explicaciones a estas preguntas han sido
el motivo de estudio.

El objetivo general es describir el suceso de la gran depresión de los años


treinta y cuáles fueron las causas que darían pie a una crisis económica y
financiera mundial. Unos acontecimientos que tuvieron lugar durante la primera
década de los años veinte y que afectarían a los años siguientes. El objetivo
específico es explicar que la gran depresión no solo fue por el crac de la bolsa
de Nueva York de 1929, aunque este sí supuso un cambio de tendencia, hubo
otros motivos que fueron un detonante para la gran crisis internacional. Otro
objetivo específico es argumentar las posibles interpretaciones de la crisis
desde diferentes autores, para poder entender mejor las distintas perspectivas
de los hechos económicos que sucedieron.

Dado que el objetivo del estudio será analizar la crisis de 1929, el tema de
investigación tiene un sustento teórico. Se procedió a realizar una investigación
descriptiva y explicativa para conocer con más detalle la gran depresión de los
años treinta, identificando las características e interpretaciones del fenómeno.
El presente trabajo ha sido diseñado bajo el planteamiento metodológico del
enfoque cualitativo, puesto que es lo que más se adapta a las características
de la investigación. Los instrumentos de recogida de información fueron
documentos bibliográficos, libros, artículos, revistas a través de bibliotecas
digitales, y google académico.

La estructura del trabajo está dividida en tres partes. El trabajo comienza en un


contexto en el que cual se introducen las causas y las características que tenía
la economía estadounidense en los años veinte, después de la Primera Guerra
Mundial. Una serie de antecedentes que marcaron la economía y fueron el

5
detonante de la crisis económica y financiera. Causas como la situación que
dejó el conflicto bélico, desajustes estructurales (sector agrario y sector
industrial), la sobreproducción en sectores de bienes de consumo, los
problemas monetarios y una especulación bursátil continuada. En la segunda
parte se expone el desarrollo de la crisis. El desplome de la bolsa de Nueva
York en octubre de 1929, que cambió la tendencia de la economía
estadounidense, recayendo en una profunda depresión (1929-1932). También
se explica la transmisión de la crisis. La contracción de la actividad económica
en Estados Unidos se acabó transmitiendo a Europa por diferentes vías,
económica, financiera y psicológica. Los países estaban conectados entre sí
por las relaciones que había entre sus bancos centrales, la red de deudas y por
el sistema monetario que compartían, el patrón oro. Europa tenía una gran
dependencia financiera de EEUU. Debido al estancamiento de la economía y al
pánico financiero generado por el crac, surgieron crisis bancarias. En [Link]
como en Europa, haciendo referencia a algunos países más influyentes. En la
tercera parte, se explican las consecuencias que se produjeron tanto
económicas, sociales, demográficas y políticas. Y, finalmente, una serie de
interpretaciones de la crisis desde diferentes perspectivas. Autores que
defendían que las causas y hechos económicos que sucedieron se tienen que
analizar desde un punto de vista de la oferta, apoyándose en las políticas
monetarias y sus errores. En cambio, otros autores con una visión keynesiana,
lo explican desde un punto de vista de la demanda, en la contracción de la
demanda y con la defensa de una necesaria intervención estatal. Teorías
económicas que nos permitirán sacar conclusiones de la gran depresión de los
años treinta.

2. ANTECEDENTES DE LA CRISIS

La crisis de 1929 comenzó a causa de la caída de la bolsa de Nueva York (24


de octubre), pero lo cierto es que no solo fue esa causa, sino que en Estados
Unidos anteriormente se habían producido numerosos incidentes negativos. El
papel de la caída de la bolsa en el desarrollo de la crisis se ha magnificado ya

6
que la producción, las inversiones y los precios ya habían empezado a
disminuir, al menos, unos meses atrás. Los precios agrarios mundiales habían
comenzado a descender, y a lo largo de 1929, todos los países más influyentes
vieron como disminuía su actividad económica (Krugman y Wells, 2006).

Hay numerosas causas para explicar una crisis de proporciones tan grandes.
En primer término se van a estudiar una serie de rasgos característicos de la
situación anterior a esa crisis.

2.1 Situación de la posguerra

La etapa de “los felices años 20” fue el detonante previo de la crisis de 1929,
de acuerdo con Torres López (2008).

La guerra de 1918, a parte de las numerosas pérdidas humanas y materiales,


tuvo graves consecuencias en la economía internacional de los años
siguientes. Hubo un cambio de liderazgo económico internacional por el
desplazamiento hacia EEUU del centro económico mundial.

Durante la guerra, la mayoría de los países europeos descuidaron su


producción interior para mejorar su fuerza militar, y recurrieron a importaciones
a favor de economías externas como América Latina, Asia y principalmente
Estados Unidos. [Link] se convertiría a partir de 1924 en el principal acreedor
internacional, incluso para Alemania. El Tratado de Versalles en la conferencia
de Paz de París, impuso a Alemania unas duras reparaciones de guerra por los
perjuicios causados durante la guerra, y Alemania no pudo hacer frente por si
misma a estos pagos monetarios. Estos hechos tuvieron consecuencias
desastrosas para la estabilidad de Europa. Las economías europeas se
hicieron más dependientes de [Link] a partir de los años 20, y debido a su
gran endeudamiento, aquellas cada vez eran más débiles e inestables.

Por esta razón, [Link]. aprovechó para establecer políticas proteccionistas


mediante aranceles sobre los bienes importados, para restringir las
importaciones de otros países y fortalecer así su economía en los mercados
mundiales. Toda esta autoprotección hizo que la coyuntura para Europa fuera

7
difícil, con un aumento del paro, caída de su producción y aumento de su
deuda pública. En 1922, se celebró la Conferencia de Génova, que supuso
cambios para la economía mundial dado que instauró un nuevo patrón oro, que
corrigiera los fallos detectados antes de la Primera Guerra Mundial.
Posteriormente, en 1931, se inició con la salida de Gran Bretaña, su abandono.
La modificación del patrón oro consistiría en que la convertibilidad no sería total
sino que el sistema operaria como un Patrón de Cambios Oro. Un sistema
monetario cuya principal característica es que la convertibilidad en oro de una
moneda no se hacía de manera directa, sino fijando un valor constante para
cada moneda con respecto al oro. Esto surgió por el inconveniente que tenía el
sistema del patrón oro, donde la cantidad de dinero en circulación estaba
limitada por la cantidad de oro existente. Para solucionar la insolvencia y
mejorar las transacciones comerciales, se estableció esta modificación del
sistema monetario. Aunque la escasez de liquidez se intentó solventar a través
de un aumento en circulación de la libra esterlina, pese a no tener un respaldo
en oro, cuando comenzó la decadencia comercial de Gran Bretaña y la pérdida
de valor de su moneda, supuso el abandono definitivo del patrón oro (1931)
(Eichengreen y Rabasco, 2000).

Todo ello junto con otro cambio que se llevaría a cabo, se acordaría también en
la conferencia reducir la cuantía de las reparaciones de guerra alemanas.

De manera paralela, el crédito estadounidense comenzaría a crecer, dando


paso a una época de expansión y crecimiento económico. Esta situación de
mejora en la actividad económica mundial y de prosperidad, daría nombre a lo
que se denominó los felices años veinte. Una época caracterizada por un
aumento de la demanda interna, y en donde se desarrollaron nuevos sectores y
actividades, con nuevas fuentes de energía y de nuevos modelos productivos
(taylorismo), pero donde poco se habla de las grandes inestabilidades de la
economía que darían problemas en el futuro.

Los desequilibrios económicos por el conflicto de la Primera Guerra Mundial


(1914-1918), provocaron grandes desigualdades entre Europa y [Link]. En
este último había un gran auge en la industria de bienes de consumo, y la

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agricultura a partir de 1924 permitió abaratar los precios de los alimentos
provocando así un aumento del consumo hacia los bienes manufacturados.

Otro rasgo a tener en cuenta en esta década de los años veinte, es que la
expansión que estaba teniendo lugar en las empresas se debía a un excesivo
apalancamiento, el endeudamiento como una manera de generar el crédito y
financiarse, podía conducir a su insolvencia. Como también, la excesiva
concentración de capitales debido a los precios de monopolios que estaban
dándose en la industria y que afectaron a otros sectores muy competitivos
como la agricultura. Lo que llevaría a una situación de desajuste entre la oferta
y la demanda, que se explican más adelante.

2.2 Desajustes estructurales

La crisis en el sector agrario fue un detonante fundamental para las tensiones y


conflictos que más tarde sucederían en la economía estadounidense e
internacional. Feliu y Sudrià (2007)
Los cambios estructurales hicieron disminuir la flexibilidad del mercado, tanto
de productos como de factor trabajo, lo que hacía dificultoso corregir las
perturbaciones.
A pesar de las elevadas tasas de crecimiento de la economía estadounidense
durante los años veinte, su economía tenía varios problemas, tanto en el sector
agrario como en el industrial.
La agricultura, a partir de 1924, presentaba problemas estructurales,
especialmente en las explotaciones productoras de trigo y en el cultivo del
algodón. La extensión de las tierras de cultivo había comenzado a descender y
se situaban por debajo de las alcanzadas en 1919 tras el conflicto. La mejora
del nivel de vida después de la guerra permitió una sustitución del pan por otros
alimentos, y esta mejora del bienestar provocó una disminución de la demanda
interna. El consumo per cápita se redujo y a pesar del aumento de la población,
no se pudo compensar esa disminución, y por tanto, su demanda interna tendió
a caer.
En el exterior las principales economías exportadoras de trigo como Canadá,
Argentina y Australia, vieron cómo se reducían sus exportaciones. El resultado

9
fue que, en pocos años, el precio de compra se redujese a la mitad. Esta caída
de los precios agrarios y la espiral deflacionista que estaba teniendo lugar en el
sector durante los años veinte, no solo afectó a los grandes exportadores, sino
también a numerosos países occidentales, provocando unas terribles pérdidas
en cuanto a sus ingresos. A partir de 1924, la población que trabajaba en el
sector agrario comenzó a descender bruscamente. (Oficina del Censo de
Estados Unidos, 1975: 134)
La caída continuada de los precios agrarios, y por consiguiente, la caída de sus
ingresos entre 1928-1929, hizo que se desplomara el consumo y la actividad
global. Las malas expectativas generadas en el sector agrario impidieron que
incluso la deflación agraria que estaba sucediendo, no se viera compensada
por un aumento del consumo o demanda en otros sectores. Una disminución
de la demanda interna provocada por la caída de los ingresos y malas
expectativas. Los principales problemas de la agricultura americana eran los
terribles desfases entre la oferta y la demanda que se estaban produciendo, y
la carencia de mecanismos de ajuste de los productores entre ambas, perjudicó
aun más las expectativas.
Esta situación estuvo condicionada en todo momento por las políticas
gubernamentales para proteger los ingresos de los agricultores, mediante
políticas de protección como aranceles, subsidios. Aun así, las medidas no
consiguieron solucionar el desequilibrio entre la oferta y la demanda, y la oferta
seguía creciendo por encima de la demanda mundial.

2.3 Sobreproducción

Una crisis de sobreproducción muy generalizada en la industria. (Feliu y Sudrià,


2007) (Torres López, 2008)
Al desajuste que había entre la oferta y la demanda, se deben sumar los
cambios tecnológicos, el crecimiento de la producción y de la productividad
industrial. Estos influyeron positivamente en la mejora del empleo, en especial
de determinados sectores, no en todos, en sectores de producción de bienes
duraderos (electrodomésticos, automóviles, etc.)

10
Desde 1919 hasta el hundimiento de la bolsa, sectores como el de la
electricidad multiplicaron por cuatro su producción en [Link]. Desde 1920 a
1925 las ventas anuales de los coches se incrementaron de dos millones a casi
cinco millones, y las de radio de diez mil unidades a 4,4 millones (Torres López,
2008: 44).

Se aumentó por tanto, la productividad en determinados sectores como la


electricidad, la automoción, etc., todos ellos vinculados al consumo o al
suministro de infraestructuras. Este aumento se reflejó levemente en los
salarios por el aumento de los salarios reales, y se reflejaba también levemente
en los precios de venta, que bajaron poco. De este modo, se produjo una gran
acumulación de beneficios, aumentando la oferta que estaba ligada al crédito.
En concreto el crédito al consumo, que comenzó a multiplicarse en numerosos
países. Pronto esa oferta empezó a incrementarse por encima de lo que
demandaba la población. Una gran cantidad de producción financiada a crédito,
tanto en [Link] como a nivel internacional, especialmente en los años veinte.
Una financiación en la producción de bienes de consumo prácticamente
basada en préstamos bancarios, y donde gran parte de los beneficios de las
empresas destinadas a la producción de bienes duraderos se desviaban a la
inversión en bolsa. La inversión bursátil sirvió como una estrategia para
minimizar el riesgo producido por ese exceso de oferta, y seguir manteniendo
beneficios.

El exceso de producción terminó provocando una disminución de los


beneficios. La caída de los beneficios cada vez era mayor en numerosos
sectores, lo que desencadenó quiebras y despido de trabajadores. Todo ello
provocó una disminución de los ingresos que agravó la situación del empleo, y
una posible salida para mantener los beneficios de las empresas hubiera sido
la disminución de los salarios algo que era bastante impensable.

11
2.4 Problemas monetarios

Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), todos los países menos


EEUU, vieron como disminuían sus reservas en oro, y por tanto, como
disminuía su oferta monetaria o dinero en circulación.

Tras la guerra la mayoría de países no disponían de suficiente oro para


convertir sus billetes. Con el aumento de dinero en circulación de la economía
estadounidense, aumentaron los precios, lo que provocó que el poder
adquisitivo y el valor del dinero disminuyesen. Y la idea principal de muchos
gobiernos era el retorno al patrón oro. Antes de la guerra, existió el patrón oro
como un sistema monetario para realizar pagos internaciones en el que el valor
de las monedas podía estar respaldado en oro, y los billetes podían ser
convertibles en todo momento. Dicho sistema se abandonó con el inicio de las
hostilidades bélicas.

Tras la guerra en 1918 se consideró al patrón oro como principal motor de


crecimiento para la economía, y como una medida para su recuperación, por lo
que se planteó de nuevo la conveniencia de restaurarlo.

Numerosos países establecieron una serie de pautas para reorganizar el


sistema monetario y que el patrón oro volviese, a pesar de lo que ello
conllevaría. La subida de precios y la inflación generada por el aumento del
dinero en circulación en la economía estadounidense, hizo que el regreso al
patrón oro estuviera marcado por políticas monetarias contractivas. Una política
monetaria deflacionista que tenía como objetivo disminuir la liquidez de la
economía y frenar los periodos de inflación generados. Ejemplo de ello, fue
Alemania, que vivió el fenómeno de la hiperinflación durante el periodo de
1922-1924. Un desorden monetario provocado por una subida rápida e
incontrolada de precios, debido a la emisión de dinero que se llevo a cabo para
hacer frente a los cuantiosos pagos que se le impusieron por los vencedores de
la guerra (las reparaciones de guerra acordadas en el Tratado de Versalles).
En 1923 el Estado alemán empezó a emitir dinero, aumentando el dinero en
circulación, aumentando así los precios y reduciendo el valor de su moneda.
Los precios empezaron a subir sin tener una correspondencia con el poder de

12
compra real, y esto provocó que aunque en 1924 la inflación se estabilizara, se
había producido un empobrecimiento de los asalariados. Teniendo
repercusiones en ámbitos sociales como la ruina de los pequeños ahorradores
y el elevado desempleo.

En otros países europeos se produjo una pérdida en el valor de sus monedas.


La libra esterlina había descendido en 1920 al 75% de su valor anterior a la
guerra, el franco al 36% y la lira italiana al 25%( Feliu y Sudrià, 2007: 288).

Las diferentes situaciones de las políticas monetarias entre los países y de sus
diferentes perspectivas en cuanto a su futuro monetario, provocaron grandes
fluctuaciones en el valor de sus monedas con periodos continuados de
depreciación a partir, sobre todo, de 1922, y grandes movimientos
especulativos, con muy poca regulación por parte del gobierno y de los bancos
centrales.

Esta inestabilidad del sistema monetario y el desorden que estaba ocurriendo


se debió a diferentes causas. Por una parte, las reparaciones que se exigieron
a los países vencidos, en especial, las reparaciones de guerra de Alemania en
el Tratado de Versalles (1919). Alemania tuvo que hacer frente a cuantiosos
pagos, y lo hizo a través de la emisión de su moneda, lo que provocó un
aumento descontrolado de los precios y una pérdida del valor de la moneda.
Esta situación debilitó el sistema del patrón oro. Por otra parte, la incertidumbre
generada por el regreso al patrón oro y en el que no había un acuerdo
internacional entre los gobiernos y bancos centrales (Feinstein, Temin y
Toniolo, 1997).

Había un desconocimiento en cuanto a la situación que se tenía de cada


moneda. El retorno al patrón oro se planteó en la conferencia de Génova en
1922, por parte de Gran Bretaña y Francia. En la conferencia se estuvo de
acuerdo en que no había suficiente oro para mantener un sistema monetario
estable, como en la situación anterior a la guerra, y se dio paso a una
modificación del nuevo patrón oro en el que las reservas podían estar formadas
por oro, y por divisas convertibles en oro a su vez, para así aumentar las
transacciones entre los países. Los principios en los que se fundamentaba
dicha conferencia constaban de volver a una situación anterior a la guerra

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recuperando la paridad oro o a través de la fijación de una nueva paridad que
se ajustara a la realidad monetaria de cada país (Feliu y Sudrià, 2007: 290).

Con este nuevo sistema para resolver el problema monetario, hizo que
aumentase otro factor de riesgo. Al permitir que el patrón oro no estuviera solo
respaldado en oro, sino también en otras monedas, hacía que se propagaran
aún más las posibilidades de transmisión internacional de esos problemas
monetarios.

El patrón oro se podía decir que fue finalmente adoptado por Gran Bretaña en
1925 y por Francia en el siguiente año, y fue desde entonces cuando se podía
hablar de esa vuelta al patrón oro.

La segunda mitad de los años veinte se caracterizó por políticas monetarias


muy restrictivas como medida para reducir la oferta monetaria. De este modo,
disminuiría la cantidad de dinero en circulación para evitar los periodos de
inflación generados. Una forma de mantener el sistema monetario del patrón
oro que presentaba una situación muy diferente a la vivida antes de la Primera
Guerra Mundial.

En esta segunda mitad de los años veinte, la posesión de oro por parte de
EEUU era más alta que en otros países, y sin embargo este incremento de las
reservas de oro no siguió los del ajuste automático. El incremento de oro no
llevó a un aumento del dinero en circulación que provocaría el aumento de
precios. Las autoridades estadounidenses llevaron a cabo una esterilización
monetaria como medida de política económica, para evitar el efecto negativo
que supondría el aumento de la masa monetaria. La esterilización de oro por
parte de EEUU se produjo con la finalidad de que las entradas de capital no
perjudicasen a su economía y evitar así, la inflación. El aumento de los precios
y, por tanto, el dinero en circulación perjudicaría a su balanza comercial,
perdiendo competitividad en sus exportaciones. La oferta monetaria disminuía
a pesar de que las reservas en oro aumentaban. En EEUU en 1928 la oferta
monetaria bajo un 31% y sus reservas en oro aumentaron un 21% en el mismo
periodo (Torres López, 2008: 48).

14
El retorno al patrón oro estuvo caracterizado por una ausencia de liderazgo y
de cooperación por la situación posterior a la guerra (Temin, 1995). Eso
provocó que los problemas de funcionamiento se manifestaran en una menor
flexibilidad de los mercados de trabajo y del comercio internacional.

Una situación de inestabilidad monetaria dado que el sistema financiero


internacional era débil porque el nuevo patrón de cambios oro (Conferencia de
Génova) valía para apoyar dos monedas, el dólar o la libra esterlina, y la
moneda que la divisa tenía como apoyo. Estas debilidades en el sistema
monetario se podían transmitir de manera rápida entre países junto con los
desequilibrios externos.

El restablecimiento del patrón oro internacional no supuso ninguna solución en


el periodo de entreguerras (1918-1939). Los gobiernos establecían
mecanismos de ajuste de déficit exterior o superávit exterior de tal manera que
disminuían y aumentaban la masa monetaria de manera no acorde a su nivel
de reservas, y sin ninguna disciplina (Feliu y Sudrià, 2007).

2.5 Especulación bursátil

El contenido de este apartado sigue lo tratado por Feliu y Sudrià (2007).

El crac de octubre de 1929 se produjo después de un largo periodo de euforia


bursátil. El exceso de capital disponible en los años veinte en [Link], y en
otros países fue la raíz de la especulación bursátil, y lo que provocó el famoso
crac de la bolsa de Nueva York en Octubre de 1929.

A partir de la guerra en 1919, Estados Unidos tenía grandes cantidades de oro


y presentaba un saldo positivo en su balanza de pagos. En cuanto a la deuda
pública, en 1920 el gobierno de [Link] no retiró los bonos de guerra, aunque sí
que tenía medios suficientes para hacerlo. Los intereses de los bonos de
guerra eran muy altos y suponían una inversión segura para los capitales
europeos, y la única forma de que fueran menos atractivos era aumentando su
cotización para que el tipo de interés bajase. Como al gobierno de [Link] le
interesaba la retirada de los bonos de guerra, en 1925 se empezaron a
15
comprar en bolsa. El gobierno hizo que esto fuese aún más atractivo,
aumentando la circulación monetaria y que la mayor parte de ese dinero
cayese en manos de los inversores. Estos destinaron su dinero a otros activos
bursátiles, alimentando cada vez más las tendencias especulativas.

Otros dos factores que alimentaron la especulación fueron la propaganda y las


facilidades para invertir en bolsa. Políticos optimistas y grandes empresarios,
difundían en los medios de comunicación los beneficios de invertir en bolsa y
mucha gente que no tenía en mente y no se había planteado nunca invertir en
bolsa, con los pequeños ahorros que tenían, comenzaron a hacer inversiones
bursátiles a través de las llamadas sociedades de cartera. Las sociedades de
cartera suelen prosperar en momentos de alza de las cotizaciones, y la
especulación en las carteras era el doble debido a la captación de capitales
ajenos. Las cotizaciones empezaron a crecer en 1926 y al mismo tiempo se
producían ampliaciones de capital y emisiones de nuevos títulos. En algunos
casos, para evitar la bajada de las cotizaciones, la sociedad compraba sus
propias acciones, lo que suponía que el capital de la cartera apenas tenía
activos de otras empresas.

Uno de los factores más relevantes que hay que destacar fue la costumbre de
invertir a crédito, potenciando aún más la especulación a partir de 1927. Los
brókers de bolsa aceptaban compras con pagos aplazados en el que el dinero
no se desembolsaba en su totalidad. Lo que permitía que se utilizara a su vez
las mismas acciones para obtener crédito de prestamistas y estos a su vez de
los fondos de la Reserva Federal. Esto provocaba un efecto multiplicador que
hizo que la especulación bursátil aumentase de manera exagerada, y que solo
se viera beneficios extraordinarios en el valor de las acciones. En enero de
1928 el valor de las acciones se había quintuplicado, a causa de esa ceguera.

La especulación bursátil se disparó rápidamente en el tercer trimestre de 1929.


Los inversores tenían buenas expectativas en que el valor de las acciones se
incrementase con el paso del tiempo e iban adquiriendo acciones en el
mercado de valores. Lo que suponía que el valor de las acciones se fuera
incrementando con el tiempo, y acercara a los pequeños inversores a comprar

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acciones por los beneficios que podían generar. Cada vez se amplían más las
emisiones de nuevos títulos del mercado de valores.

3. CRAC DE LA BOLSA DE NUEVA YORK EN 1929

3.1 El desplome de la bolsa

La especulación bursátil seguía creciendo sin precedentes, y para frenar la


especulación continuada, el 8 de agosto de 1929, la Reserva Federal de Nueva
York subió la tasa de descuento del 5 al 6 por cien e inmediatamente
comenzaron a disminuir los créditos de los brókers (Galbraith, 1976). El índice
de la bolsa empezó a caer rápidamente a partir del 3 de Octubre.

Cada vez las inyecciones nuevas de capital en la bolsa eran menos frecuentes
y, como en todas las etapas de una crisis, después de esa euforia financiera,
burbuja especulativa, comenzó el pánico y las prisas por liquidar las
inversiones. El jueves 24 de Octubre, se producirá lo que muchos economistas,
políticos y financieros negaban que pudiera pasar, el hundimiento de la bolsa
de Nueva York. Con sucesivas bajadas en las cotizaciones durante los días
siguientes (viernes 25 y lunes 28), las cotizaciones se desplomaron de manera
drástica. Ese descenso provocó la liquidación constante de los avales y la
caída del volumen de préstamos bursátiles. Los inversores atrapados en el
pánico comenzaron a vender sus acciones para evitar las cuantiosas pérdidas.

Finalmente, el martes negro, 29 de Octubre de 1929 la bolsa comenzaría a


caer en picado. El desplome sería generalizado (Feliu y Sudrià, 2007).

Los inversores se habían endeudado por los créditos, los beneficios


empresariales se paralizaron, y los bancos empezaron a tener problemas.
Numerosos bancos quebraron, y las entidades no pudieron recuperar los
préstamos que habían concedido a los especuladores bursátiles.

Los intentos que las autoridades habían hecho para evitar la catástrofe habían
sido completamente inútiles. La caída en picado de las cotizaciones, y las

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pérdidas por el desplome fueron cuantiosas. Atrapados por el pánico con
numerosas ventas de sus acciones y retirada de sus depósitos en los días
negros de octubre. Una disminución de la actividad económica y con un
aumento continuado del desempleo. Sólo en los tres días, se perdieron
100.000 puestos de trabajo y se calcula que alrededor de un millón de familias
pasaron a encontrarse en la completa ruina (Torres López, 2008: 25).

3.2 La transmisión de la caída bursátil

Vamos a explicar la transmisión de ese hundimiento de la bolsa con las ideas


proporcionadas por Gabriel Tortella (2000).

Como hemos visto anteriormente el desplome de la bolsa de Nueva York de


1929 no fue la única causa que llevó a una crisis de grandes dimensiones. Un
conjunto de inestabilidades económicas que sucedieron en la economía
durante los años veinte, fueron el detonante de una crisis económica y
financiera global.

La caída de la bolsa no fue la causa principal de la gran depresión, pero el crac


de la bolsa sí que provocó un cambio de tendencia que agravó la depresión y la
difundió al resto del mundo. Tanto las dificultades y fragilidades económicas
acontecidas años atrás, como el desplome de la bolsa, llevaron a una
contracción de la actividad económica, no solo en EEUU sino a escala mundial.
El contagio de la crisis sería generalizado a todos los sectores económicos y
economías, que, junto con las inadecuadas medidas de política económica y
monetaria, agravarían aún más la situación.

En los años veinte, la economía de EEUU era frágil por una serie de
circunstancias económicas ya explicadas. Los mecanismos que hicieron que, a
partir del crac de 1929, la crisis se transmitiera al resto del mundo, provocaron
que los problemas económicos afectaran a escala global. La transmisión al
resto del mundo tuvo graves repercusiones en los países europeos e
iberoamericanos.

18
Europa era muy dependiente de los préstamos estadounidenses y, sobre todo,
Alemania por las reparaciones de guerra que le exigieron en el Tratado de
Versalles. EEUU concedió préstamos a Alemania para eliminar sus deudas.
Los préstamos estadounidenses se encarecieron a partir de 1928, por ese
atractivo que resultaba ser la Bolsa de Nueva York, y como inversión
alternativa para obtener beneficios debido a la limitación que había en la
producción por esa disminución en la demanda real de la economía. Más tarde,
en 1929, llegaría una situación de pánico que llevaría consigo una retirada de
créditos por preferir la liquidez y por la aversión al riesgo. Y esa falta de crédito
estadounidense y su encarecimiento, afectaría gravemente al sistema de
crédito alemán. Debido a la situación financiera por la disminución de crédito
estadounidense, la actividad económica global acabó reduciéndose.

La transmisión de la crisis se haría por tres vías: financiera, económica y


psicológica.

La transmisión financiera fue consecuencia de la reducción del crédito


estadounidense que afectó a los países europeos. La crisis financiera por esa
contracción de crédito estadounidense supuso una contracción de créditos para
numerosos países europeos dado que estaban conectados entre sí, por las
relaciones que había con los bancos centrales, las red de deudas entre los
países, y por el sistema de patrón de cambios oro.

No solo hubo una transmisión financiera sino también real, que afectaría al
comercio internacional. Una contracción de crédito estadounidense que hizo
disminuir la renta del país, y repercutió sobre sus importaciones, afectando de
esta manera al comercio internacional, y no solo al comercio sino también al
liderazgo económico de EEUU.

La situación terminó agravándose por el establecimiento de medidas


proteccionistas, impuestos sobre las importaciones con la finalidad de proteger
la economía estadounidense. La disminución del comercio internacional que
sucedió, estaba influida en gran parte por el grado de dependencia que tenían
los países entre sí.

19
Otro factor a tener en cuenta y que llevaría a la transmisión de la crisis, a parte
del punto de vista tanto financiero como real que acabamos de hablar, sería el
factor psicológico que dicha situación provocó. Los grandes clientes de los
bancos al enterarse que el sistema bancario estadounidense no fluía como
antes en abundancia y seguridad, y que tenía graves problemas de liquidez,
tomaron precauciones y retiraron sus depósitos y posiciones que tenían más
arriesgadas. El ambiente de pánico que se generó y la desconfianza del público
hacia sus bancos hicieron que retiraran sus depósitos de dichos bancos. Todo
ello puso en aprieto al sistema bancario nacional, contribuyendo a una
inestabilidad global.

3.2.1 Crisis bancarias

Tras el desplome de la bolsa de Nueva York, se produjo un colapso bancario


por el pánico desatado en los días negros de Octubre. Con numerosas
retiradas de crédito que hicieron disminuir la liquidez. El descenso de crédito
estadounidense provocó que el efecto en los países europeos se manifestase
en grandes crisis bancarias. Las crisis bancarias que tuvieron lugar tanto en
Estados Unidos como en Europa pusieron en peligro la estabilidad financiera.

[Link] EEUU

La desestabilización financiera provocada por el hundimiento de la bolsa de


Nueva York hizo que los agentes económicos, atrapados por el pánico, tuvieran
que salvar su liquidez con la posterior retirada de sus activos financieros y
depósitos. El ambiente de pánico generó desconfianza y poca seguridad
bancaria. Los bancos no pudieron atender a la demanda de los ahorradores por
no tener solvencia, y esto llevó a que numerosos bancos quebraran. Uno de los
impactos más devastadores de la crisis fue la cadena de quiebras bancarias en
Estados Unidos. Hubo tres oleadas consecutivas. La red de bancos de Estados
Unidos estaba situada en el propio estado y no fuera de él. Los bancos estaban
concentrados geográficamente, lo que suponía que había poca diversificación y

20
un mayor riesgo sistémico de sufrir continúas quiebras. Los desequilibrios
económicos se podían contagiar de una manera más fácil. En 1930, el colapso
bancario se debió al pánico en los principales centros económicos de Nueva
York y Los Ángeles. Entre noviembre y diciembre quebraron más de 600
bancos. Un colapso bancario garantizado en varias regiones.

La crisis bancaria en Estados Unidos se debió a la insolvencia y falta de


liquidez. Una contracción de la economía que llevó a una situación de colapso
bancario. La caída del precio de las acciones, la suspensión de pagos, y la
retirada masiva de los fondos de los ahorradores, llevó a numerosos bancos a
la quiebra. Las quiebras hicieron aumentar la intermediación crediticia,
afectando a las pequeñas y medianas empresas, y a la producción e inversión
de estas. Una financiación mucho más costosa que acabó agravando la
depresión.

La caída masiva de los bancos contribuyó a que la base monetaria de la


economía estadounidense disminuyese, y esto contribuyó a la generación de
periodos deflacionistas. La gente prefería mantener su dinero líquido antes que
hacer inversiones en bienes, dado que los precios continuaban bajando. Todo
ello llevó a una contracción del crédito, a la suspensión de pagos y una
deflación muy notable en la economía estadounidense.

[Link] EUROPA

En 1930 la economía europea entró en recesión por el hundimiento de la bolsa,


y en 1931, colapsó el sistema bancario dado que tenía graves problemas
estructurales.

En Europa occidental la crisis financiera no fue hasta 1931, con la quiebra de la


institución financiera más grande del país austriaco, el Creditanstalt. La quiebra
del principal banco de Austria se contagió a países del centro y del este de
Europa. El poderoso banco controlaba alrededor de un 60% de las empresas
austriacas y supuso la quiebra de un gran número de instituciones financieras.
Las pérdidas del banco fueron masivas y debido a la desconfianza que se
había generado, se retiraron muchos fondos rápidamente. El pánico generado
21
afectó a las economías extranjeras. Algunos países europeos fueron al banco
austriaco a pedir sus reintegros, y estos no pudieron hacer frente a la solicitud
de los préstamos que les habían concedido. Las deudas del Creditanstalt,
según la nacionalidad de los acreedores, especialmente eran con británicos,
estadounidenses, franceses, holandeses y suizos. (Gil Aguado, 2001)

La quiebra del banco austriaco también arrastró a la poderosa banca alemana.


La desconfianza se transmitió de Viena a Berlín y en muy pocas semanas hubo
numerosas retiradas de fondos, además, al convertir la moneda local en
dólares hubo una fuga de capitales que perjudicó al marco alemán. Los
problemas financieros se extendieron, y llevaron al cierre de grandes bancos
alemanes como el Dresdner Bank y el Deutsche Bank. La paralización del
sistema bancario germano se transmitió a países europeos, con quiebras y
suspensión de pagos en Italia, Checoslovaquia, Hungría y otros países del
este.

El contagio de la crisis financiera hacia Alemania y países centro europeos,


planteó un cambio y una posterior eliminación del patrón oro en Gran Bretaña.
Tras la profunda crisis bancaria en Alemania, en junio de 1931, se contagió a
Gran Bretaña, Francia y de nuevo a Estados Unidos.

En Gran Bretaña la crisis fue menos brusca, y comenzó en el sector financiero


en 1931, con la retirada de capitales procedentes del Banco de Inglaterra. Y
con el posterior abandono en 1931 del patrón oro. La emisión de dinero por
parte de Gran Bretaña no se correspondía con su nivel de reservas, esto llevó
a un aumento de la masa monetaria y una pérdida del valor de su moneda. El
abandono del patrón oro por parte del banco de Inglaterra llevo a otros 21
países europeos a su abandono durante los años siguientes.

En Francia los efectos fueron más tardíos. No en todos los países europeos les
afectó la crisis en igual proporción. En las economías europeas había grandes
bancos que dominaban la economía.

La gran depresión de los años 30 tuvo un gran impacto en el sistema bancario


provocando grandes quiebras en instituciones financieras. Existía una debilidad
bancaria en ciertos países, que tras una serie de medidas de política

22
económica erróneas llevaron a la inflación, hiperinflación y desfases en los
balances bancarios. En los años veinte algunos países como Alemania, cuando
sus autoridades emitieron dinero para hacer frente a los gastos de la guerra,
provocaron en su economía continuos períodos de inflación. Incluso se llegó a
alcanzar hiperinflación en 1923. Un desequilibrio económico que tuvo
consecuencias en los años siguientes. La mayoría de los países deudores de
Europa Central acumulaban desequilibrios en sus activos y pasivos, y esto hizo
que los bancos fueran más vulnerables. Además, algunos bancos británicos
(bancos de inversiones) tenían grandes cantidades de crédito en el exterior, lo
que les hizo más vulnerables a las crisis de otros países. (James 2001,
Accominotti 2010). Los bancos sufrieron pérdidas en el valor de sus acciones, y
a medida que su cotización descendía, iban recortando préstamos.

Hubo una serie de medidas que se adoptaron como una estrategia para
gestionar la crisis financiera. Medidas para estimular los mercados
interbancarios y los préstamos bancarios, como la provisión de avales del
Estado, la recapitalización de los bancos con dinero público, y la creación de
“bancos malos” para ajustar el balance bancario. Estas medidas se llevaron a
cabo en 1931, sobre todo, en Alemania, que fue el epicentro del derrumbe en
Europa Central. En Alemania se reorganizó el sistema bancario mediante la
fusión de instituciones financieras más débiles e inyectando dinero público. El
banco central alemán (Reichsbank), en diciembre de 1932, creo un “banco
malo” para absorber los activos de dudoso cobro. Dos instituciones financieras
para sacar los activos de los balances de los bancos y las empresas.

Las quiebras bancarias jugaron un papel fundamental en la crisis mundial de


1931. En 1931, los bancos eran vulnerables, con una política monetaria
deficiente y una deflación monetaria (Temin, 2008).

23
4. CONSECUENCIAS DE LA CRISIS DE 1929

Las consecuencias que se generaron a raíz del crac de la bolsa fueron


enormes. Hubo un cambio de tendencia, dando paso a una gran depresión a
nivel mundial. En los años treinta no sólo hubo un desastre económico
generalizado, con la quiebra de numerosos bancos y empresas, sino que
también hubo unas consecuencias sociales, demográficas y políticas.

4.1 Económicas

Las consecuencias económicas fueron muy graves, con una cadena de


quiebras bancarias. Una profunda recesión en la economía mundial. El colapso
bancario provocó una suspensión de pagos, y los bancos no pudieron
desembolsar el dinero que les habían concedido a las familias y empresas. La
financiación se hizo mucho más difícil y costosa, provocando una contracción
de la economía en todos los sectores, tanto en las empresas como en las
familias. Una disminución de la demanda agregada en la economía
estadounidense. Todo ello condicionado por políticas económicas y monetarias
contractivas, nada favorables para inyectar liquidez en la economía (Temin,
1995).

La producción industrial descendió de manera notoria. En 1932, en la


economía estadounidense, la producción industrial se redujo casi a la mitad, y
su producto interior bruto en un 27%. Los sectores más afectados fueron la
agricultura, con una disminución del 70% en sus ingresos, la producción en
bienes de consumo, y los sectores de la industria pesada (metalurgia, petrolera
y química). Alemania también fue un país en el que su producción industrial se
redujo a casi mitad y su producto interior bruto disminuyó en un 23%.
(Zamagni, 2000: 186)

Tanto Estados Unidos como Alemania fueron dos de los países más afectados
en la gran depresión de los años treinta. EEUU era el principal acreedor y
estaba muy integrado en la economía internacional. Por otro parte, Alemania
era deudora y tenía que hacer frente a las reparaciones de guerra que se le
impusieron, por lo que fue uno de los más afectados. A ambos países les

24
afectó la crisis aunque de diferente forma. En cambio, otros países que tenían
menos relaciones comerciales y no les afectó tanto la crisis.

En el aspecto del comercio, hubo una contracción del comercio internacional.


El comercio de [Link] pasó de más de 3.000 millones de dólares de oro a
principios de 1929 a menos de 1.000 a principios de 1933, una caída cerca del
70 por ciento en cuatro años (Tortella, 2000: 173). La depresión de los años
treinta en Estados Unidos dio paso a un proteccionismo. La tarifa arancelaria
llamada Smoot-Hawley, establecida en junio de 1930 por el presidente Hoover,
incrementó los impuestos a la importación de los productos con la finalidad de
proteger a los granjeros y a las empresas estadounidenses. La ley de
Aranceles Smoot-Hawley empeoró la depresión y redujo el volumen del
comercio internacional. Hubo una disminución de las relaciones comerciales
internacionales y además, cada país optó por políticas proteccionistas que
hacían más difícil la salida de la crisis de una manera conjunta.

En Europa, las políticas llevadas a cabo fueron similares, tratando de defender


cada país sus propios intereses económicos. Las políticas proteccionistas y
contractivas entre los países, con grandes imposiciones arancelarias,
agravaron aún más el comercio.

Esta política proteccionista de empobrecer al vecino, llevó a muchos países a


responder de la misma forma elevando sus aranceles, y se llevó a cabo una
práctica llamada política de limitaciones cuantitativas al comercio, donde no
solo se imponía una tasa sobre las importaciones, sino también una serie de
cuotas máximas. El Estado repartía esas cuotas entre los comerciantes por
medio de licencias de importación y se negociaban acuerdos mediante tratados
bilaterales, estableciendo acuerdos que podían hacer aumentar la corrupción.
También se efectuaron acuerdos de trueque, pues evitaban problemas de
intermediarios, permitían ahorrar divisas, y resolvían problemas de control de
cambios (Tortella, 2000). Con este tipo de acuerdos buscaban mantener el
comercio sin mover oro, ya que no había ningún tipo de acuerdo monetario.
Uno de los países durante los años treinta que llevó a cabo esta práctica fue
Alemania.

25
Incluso Gran Bretaña respondió de la misma manera. Había sido un país con
casi noventa años de libre comercio optó por un nacionalismo económico. Con
el fin de proteger sus productos y mercado interno se pasó del librecambio al
proteccionismo. En la Conferencia de Ottawa en 1932, con la finalidad de
debatir la grave crisis económica y las posibles medidas para su salida, se
acordó eliminar el libre comercio. La respuesta del Reino Unido fue estrechar
sus relaciones comerciales con la Commonwealth y con el Imperio
(Eichengreen, 1996). Dentro de la Commonwealth las tarifas arancelarias eran
reducidas, en cambio, para el resto del mundo impusieron unas tarifas y
barreras al comercio muy elevadas. Tanto [Link] como Gran Bretaña, eran
dos grandes países influyentes en el comercio internacional, que junto con la
caída de la demanda provocaron una contracción del comercio internacional.
Una guerra arancelaria en la que numerosos países se vieron afectados.

4.2 Sociales

El cierre de muchos negocios hizo aumentar considerablemente el paro. La


economía presentaba deflación por la disminución de la oferta monetaria, y la
bajada de precios hacía que los empresarios no pudieran alcanzar los
beneficios necesarios para salvaguardar sus negocios. Las empresas tuvieron
que cerrar sus negocios por las grandes pérdidas, y se aumentó el desempleo.
Un descenso de la actividad económica preocupante, y un enorme desempleo.
Muchas familias se quedaron en la completa ruina. Las cifras de paro se
multiplicaron en los años siguientes a la crisis de 1929.

En un primer momento la economía estadounidense, en 1930, tenía alrededor


de cuatro millones de parados, un 8,8% de la población activa en paro. Y ya en
1932, se pasaron a cifras muy altas, con un 24% de la población activa que se
encontraba en paro (alrededor de 12 millones de personas). Las ciudades
estadounidenses se llenaron de parados, y con personas que lo habían perdido
todo, sus hogares, y viviendo en la calle. Durante la gran depresión se aumentó
la tasa de suicidios. En 1933, se suicidaron alrededor de 30.000 personas.

26
En Europa los efectos de la gran depresión afectaron, sobre todo, a Alemania,
Austria y Polonia, donde una gran parte de la población se encontraba
desempleada. Había muchos grupos sociales que estaban arruinados y
parados, y muchos optaron por trasladarse del mundo rural al mundo urbano
con la finalidad de encontrar mejores oportunidades.

No todos los grupos sociales sufrirán la crisis de igual manera. La crisis había
favorecido que hubiera una mayor diferencia entre las clases sociales, y acabó
provocando una mayor desigualdad social. Los obreros junto con los
agricultores (pequeños y medianos), se vieron afectados por la caída de
precios y sus ingresos disminuyeron. Muchos de ellos habían perdido su
capacidad adquisitiva, y algunos que no estaban en una clase social baja,
pasan a formar parte de ella. Muchos agricultores y obreros se arruinaron
completamente.

4.3 Políticas

Un malestar en las masas sociales que se proyectó en el terreno político.


Desde una perspectiva más amplia y general, los efectos sociales y políticos de
la Gran Depresión se manifestaron en una lucha de clases que agravó la
situación de la economía estadounidense. A raíz de la lucha entre clases y
partidos, surgen debates, sindicatos para la regulación laboral, un control por
parte del Estado, etc. Van a aumentar el número de afiliados a partidos, los
partidos más radicales (comunismo y fascismo). Una de las consecuencias
políticas que más destacó durante la crisis fue el auge de los movimientos
fascistas. Una situación que se da, sobre todo, en los años treinta en Europa.
La lucha de partidos y el miedo a una revolución obrera por parte de los
partidos autoritarios o fascistas.

La crisis provocó una transformación en principios e ideologías políticas. Todas


las diferencias ideológicas por parte de los diferentes partidos llevarían
finalmente a un segundo conflicto bélico.

27
4.4 Demográficas

Desde el punto de vista demográfico, hubo un descenso demográfico. El


descenso demográfico se debía a la disminución de la nupcialidad y natalidad,
y al aumento de la mortalidad infantil y senil. La gran depresión en los años
treinta provocó, sobre todo, en clases medias y bajas, una situación de hambre,
miseria y muerte. En las distintas economías se llevaron a cabo medidas
diferentes para suavizar la crisis.

En [Link], hubo un descenso de la natalidad y el gobierno negó la entrada de


inmigrantes. En las democracias liberales se intentó restringir la natalidad para
evitar los efectos sociales negativos, como el aumento del paro. Mientras que
en Europa, en países con regímenes totalitarios o fascistas, establecieron
políticas para favorecer el crecimiento de la población (Liva-Bacci, 1994).

5. INTERPRETACIONES SOBRE LA CRISIS

Se desarrolló una gran crisis internacional, y las causas de la crisis han sido
discutidas en profundidad por numerosos autores.

Durante la crisis de 1929 surgieron numerosos debates económicos por las


medidas de actuación que se llevaron a cabo. El colapso del mercado de
valores en 1929 y el estancamiento económico, fue un reflejo de las
imperfecciones que tenía el mercado, y de las dificultades que presentaban los
diferentes países para establecer mecanismos o instrumentos monetarios que
reactivasen la economía.

Surgen teorías económicas que van a servir como análisis para explicar las
posibles causas y hechos económicos que llevaron a la gran depresión de los
años treinta. A través de las teorías económicas se estudiaran y analizaran las
diferentes variaciones en los agregados macroeconómicos. Unas variaciones
en la economía anteriores a la crisis que traerían consecuencias catastróficas.

28
Las causas de la gran depresión se pueden explicar desde diferentes
corrientes de pensamiento (teorías económicas). Desde la perspectiva de la
economía keynesiana (lado de la demanda) o desde el punto de vista de la
teoría monetarista (lado de la oferta).

5.1 Teorías económicas clásicas

Dentro de la económica clásica se engloban teorías como la teoría neoclásica y


monetaria.

Los economistas neoclásicos defienden que el mercado tiende hacia el


equilibrio por sí solo. Un ejemplo de ello sería el principio de la Ley de Say, en
el que toda oferta genera su propia demanda para cualquier nivel de
producción y empleo. Es decir, se autorregula el mercado, y los desequilibrios
económicos nunca van a ser permanentes, siempre serán pasajeros.

Con el crac de la bolsa y la posterior depresión de los años treinta, los


argumentos de la economía que por sí sola tiende hacia el equilibrio, son
discutidos y criticados. En los debates se reconoció que no toda oferta genera
su propia demanda, y que la crisis que sucedió fue una consecuencia de ese
desequilibrio. Un desequilibrio en el que la oferta crecía por encima de la
demanda. La sobreproducción y el no frenar ese exceso, llevó a una situación
de pérdidas económicas, que acabarían afectando a las empresas y al empleo.
Un cierre de empresas generalizado, y con un desempleo en la economía
estadounidense cada vez mayor. Todo ello, se acabó traspasando a los países
europeos.

Desde la perspectiva de la oferta, la teoría monetaria está representada por


dos economistas, Anna Schwartz y Milton Friedman. Dos economistas que
lideraron la doctrina monetarista e impulsaron estudios monetarios durante la
etapa posterior a la gran crisis internacional de los años treinta. Ellos iniciarían
un movimiento de ideas opuesto al keynesianismo, que más adelante se
detallará.

29
El monetarismo defendía una política monetaria dirigida por el Banco Central,
que controlase la oferta monetaria de la economía estadounidense, es decir, la
masa monetaria o el dinero en circulación. La Reserva Federal ajustaría esta
masa a través de un aumento o disminución de la tasa de descuento, y esta
sería un buen indicador de la política monetaria, expansiva o contractiva. Para
que esto sucediera y se pudieran evitar desequilibrios económicos, la masa
monetaria debía evolucionar de manera constante. La oferta monetaria tendría
que ser proporcional a la demanda monetaria a largo plazo. Los agentes del
mercado al tener expectativas racionales pueden anticipar el comportamiento
de la política monetaria como también la actuación del Banco Central (Romer,
2006).

Para los monetaristas el pilar fundamental era la estabilidad monetaria. Para


que la política monetaria expansiva tuviese un efecto positivo sobre el
desempleo, la política económica no tenía que tener problemas estructurales.
Una política monetaria con errores y una inestabilidad en el nivel de precios
llevaría a una incertidumbre en los agentes económicos, que acabaría
afectando al ingreso nacional.

Defendían que la política monetaria (el control de la oferta monetaria) era un


factor fundamental para la gestión de la economía, sobre todo, para evitar las
posibles fluctuaciones en la actividad económica. Atribuían que la causa de la
gran depresión de los años treinta la tenía la Reserva Federal Americana, que
estableció medidas erróneas. Tanto Anna Schwartz como Milton Friedman
argumentaban que los mercados tienden al equilibrio. Sin embargo, si la oferta
monetaria esta desequilibrada, se podrían producir errores (Crafts y Fearon,
2016: 271). Es lo que sucedió en la crisis del 29, una falta de disciplina en los
ajustes de la masa monetaria, que se regulaban sin tener en cuenta el nivel de
reservas en oro. Se generó un gran debate en [Link], y en otros países
deudores, en el que el sistema monetario del patrón oro podía perjudicar a la
política monetaria. Los países tenían diferentes perspectivas en cuanto al
futuro monetario. Una falta de acuerdo y una incertidumbre que generó un gran
desorden monetario. Países como Alemania, cuya alternativa para hacer frente
a los gastos de la guerra era la emisión de dinero, generando de esta manera,
una inflación descontrolada. Una inestabilidad de precios que afectó a su

30
política económica. Otros países europeos, como Gran Bretaña, aumentaron
su dinero en circulación. El aumento de sus transacciones comerciales acabó
teniendo consecuencias en su economía, con una pérdida en el valor de su
moneda, y una salida posterior del patrón oro en 1931.

Medidas erróneas por parte de la Reserva Federal Americana que agravaron la


Gran depresión de 1929-1933. En 1929, se llevó a cabo una política monetaria
muy estricta para controlar la especulación bursátil, y paralelamente las
reservas monetarias seguían cayendo. Más tarde, en 1930 se estableció una
política monetaria expansiva, con una bajada de la tasa de descuento para
estimular e inyectar liquidez en la economía. Según los monetaristas, se
incumplió la Ley de la Reserva Federal, cuyo objetivo era frenar el pánico
bancario y las quiebras bancarias que sucedieron en octubre de 1930. La
Reserva Federal no actuó como debía y la tasa de descuento volvió a subir en
otoño de 1931, para proteger el dólar (Pablo Martín Aceña, 2011: 116). Lo que
agravó aún más la recesión económica. Posteriormente la libra esterlina al
salirse del patrón oro, complicó la situación por conseguir una estabilidad
monetaria.

Tras el estallido y el colapso bancario, Anna Schwartz criticó las medidas


adoptadas por el gobierno estadounidense. Junto a Milton Friedman, las
recomendaciones de política económica que dieron fue la no intervención
estatal. La teoría clásica o monetarista está a favor de que no haya una
intervención estatal en cuestiones económicas, dado que las leyes de mercado
se ajustan solas. Ante esta argumentación surge un pensamiento
completamente opuesto para dar una salida a la crisis, la propuesta de John
Maynard Keynes.

5.2 Teoría keynesiana

La teoría keynesiana representada por John Maynard Keynes se apoyó en un


instrumento de política contrario al de la teoría monetaria. El keynesianismo
confió en una política fiscal dirigida por el Estado, apoyando la intervención
estatal. Una visión completamente diferente a la monetarista, explicando los

31
hechos económicos desde un punto de vista de la demanda. Según Keynes, en
1929 llegó el fin del capitalismo liberal. El libre mercado acabaría siendo
discutido, dando paso a una intervención por parte del Estado en la economía,
tanto en EEUU como en Europa.

[Link] vio cómo las teorías neoclásicas y monetaristas se habían alejado


de la realidad, y tomó medidas al respecto. Para explicar la contracción de la
actividad económica hizo un modelo basado en la importancia de la demanda
(Schumpeter, 2015). Un modelo en el cual aportó medidas económicas para
frenar la reducción de la demanda agregada y el desempleo. Una reducción de
la demanda agregada que había llevado a una situación de crisis económica y
financiera, tanto en la economía estadounidense como en el resto del mundo.

Algunos historiadores y economistas han intentado explicar la gran depresión


de 1930, desde un punto de vista keynesiano, como una consecuencia de la
disminución de la demanda tanto de consumo como de la inversión. Una serie
de factores anteriores a la gran depresión que contribuyeron a la disminución
de la demanda agregada y que fueron un detonante de la gran crisis
internacional. El descenso de la construcción en la segunda mitad de los años
veinte, la deflación agraria, la recesión industrial en el verano de 1929, etc.
Todos estos factores anteriores favorecieron la caída de la demanda que
sucedería en los años siguientes al crac de la bolsa. Una contracción de la
actividad económica que se alargó durante varios años.

La poca flexibilidad de la economía estadounidense, con rigidez de precios en


el mercado de bienes y servicios, y rigidez salarial en el mercado de trabajo,
provocaba que fuera más complicado corregir las perturbaciones. Ante la
disminución de la liquidez de la economía, las empresas no tuvieron otra
opción que reducir su demanda de trabajo, y aumentar así, el desempleo
durante la crisis. La disminución de los ingresos de las familias acabó
afectando a su capacidad adquisitiva, y esto disminuyó el consumo. Las
familias consumían menos y se redujo la renta nacional.

Un argumento contrario a las ideas monetaristas, dando importancia a la


demanda agregada, y donde la economía de mercado tiende al desequilibrio y
la inestabilidad.

32
Una argumentación opuesta al de la economía neoclásica, con tendencia al
desequilibrio en los mercados, y en donde los individuos no son racionales,
sino que se dejan llevar por los impulsos y expectativas. El pesimismo de la
gran depresión de 1930, afectaría a la manera de pensar de los individuos,
guardando su liquidez. En 1930, a pesar de la actuación de una política
monetaria expansiva para inyectar liquidez en la economía, aumentando la
masa monetaria, el dinero no se destinaría a la compra de bienes y servicios.
La política monetaria no serviría para estimular la actividad económica real,
sino que sería como una “trampa de liquidez” (Braun, 2011). La economía
estadounidense mantuvo tipos de interés muy bajos, rozando el 2%, como una
medida para estimular la economía. Según J.M. Keynes la política monetaria
era ineficaz dado que estaban inmersos en una “trampa de la liquidez” y el
dinero no se gastaba y no generaba un crecimiento de la demanda agregada
(consumo e inversión).

Para John Maynard Keynes, el Estado debía intervenir, y su recomendación fue


una política fiscal anti cíclica. En una fase de recesión económica, el Estado
mediante un aumento del gasto público e inversión pública, estimularía y
reactivaría la actividad económica y, por tanto, la demanda agregada.
Inyectando liquidez en la economía mediante ayudas públicas y recayendo el
dinero en las familias, se incentivaría el consumo (Wapshott ,
2016). Los ingresos empresariales también aumentarían fomentado así la
creación de empleo.

En 1936, se publicó la “Teoría general del empleo, interés y el dinero”, una


famosa obra de John Maynard Keynes que cambió el paradigma de la
economía. Las experiencias que sucedieron en la etapa posterior a la crisis de
1929, verificaron que la intervención del Estado mediante políticas fiscales para
reactivar la demanda, permitieron regular el desempleo.

El acontecimiento que sucedió en Wall Street provocó una visión diferente, y la


perspectiva de la demanda o teoría keynesiana permitió dar una solución para
salir de la gran depresión (1929-1932).

33
6. CONCLUSIONES

I. La economía de Estados Unidos en la primera década de los años


veinte presentó unas características que llevarían a la gran depresión
1929-1932. Después de la Primera Guerra Mundial, la economía tenía
una serie de inestabilidades que darían problemas en el futuro. Una
economía marcada por “los felices años veinte”, en el que se creía que
el aumento de crédito estadounidense era un reflejo de una época de
expansión y de crecimiento económico. Una época de expansión que
escondía graves problemas económicos, tanto monetarios, como
estructurales, especulativos, etc. Problemas que se escondían y que no
se solucionaban. Las imperfecciones en los mercados acabaron
explotando en una terrible crisis, con dificultades para salir de una
manera adecuada.

II. Unos antecedentes que no se suelen tener en cuenta a la hora de


explicar la crisis y en la que sólo se ve una causa, la del crac de la bolsa
de Nueva York. Un caída de la bolsa de Nueva York en el jueves negro
de octubre de 1929, que provocó un cambio de tendencia en la
economía estadounidense, pero que no fue el único detonante de la
gran depresión de los años treinta. Hay una serie de causas económicas
que llevaron a la crisis y que conviene analizar.

III. En la primera década de los años veinte, las autoridades vieron que el
retorno al patrón oro podía ser una solución para corregir los fallos
anteriores a la Primera Guerra Mundial. La reorganización del sistema
monetario, el patrón oro, sería como un motor de crecimiento y
recuperación de la economía. Esto no fue así, algo que no sorprende.
Un patrón oro marcado por diferencias en las políticas monetarias entre
los países y diferentes perspectivas en cuanto a su futuro monetario.
Todas las diferencias provocaron fluctuaciones en el valor de las
monedas. Países emitiendo dinero sin tener concordancia con las
reservas de oro, llevando a situaciones descontroladas en el nivel de
precios. Los países tenían que emitir dinero de acuerdo a su nivel de
reservas de oro, si no se podían producir inestabilidades monetarias. Es

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lo que sucedió, un desorden monetario que no tenía ninguna regulación
por parte de los bancos centrales.
Una terrible inestabilidad económica que se caracterizó por una falta de
cooperación internacional y ausencia de liderazgo. Con políticas
monetarias restrictivas y proteccionistas nada favorables para la
economía. A mi parecer, actuaciones de política económica sin ninguna
disciplina y moviendo la masa monetaria a su antojo provocaron estos
efectos negativos en la economía. Además, contando con grandes
movimientos especulativos y una regulación que brillaba por su
ausencia.

IV. El hundimiento de la bolsa de Nueva York y el pánico financiero


generado por la caída, llevaron a un colapso bancario. Una situación en
la economía estadounidense con períodos de contracción y
estancamiento, que se acabó trasladando a los países europeos. En
gran parte el contagio se debe a las conexiones que había entre los
países. Los países estaban muy conectados entre sí por las relaciones
entre sus bancos centrales, la red de deudas entre los países y un
sistema monetario que compartían, el patrón oro. Una gran dependencia
de Europa con EEUU, en el que la trasmisión se podía producir de una
manera fácil y rápida.

V. A raíz de la crisis, surgen consecuencias económicas, sociales,


demográficas y políticas. Una contracción de la actividad económica con
variaciones en los agregados económicos.

VI. Gracias a las causas, al desarrollo y a sus consecuencias, hemos


podido analizar el comportamiento de la crisis, y obtener diferentes
interpretaciones de ella. Fluctuaciones en la actividad económica, y
políticas de actuaciones (monetarias y fiscales) durante los años treinta,
que dan mucho de qué hablar. Surgieron numerosos debates, tanto de
historiadores como de economistas, dando lugar a teorías económicas
que explican las causas y los hechos económicos de la crisis de 1929.
Teorías económicas que explican la gran depresión desde una

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perspectiva de la oferta o desde un punto de vista de la demanda
agregada.
Diferentes teorías económicas que nos permiten entender mejor que
sucedió, y así obtener respuestas, para no cometer los mismos errores
en el futuro.

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7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Libros

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