Importancia de la Familia en la Educación
Importancia de la Familia en la Educación
Autoras:
Felipa Montilla C.I 11.402.071
Oropeza Omaira C.I 9.401.894
Villegas Elluz C.I 12.718.614
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ÍNDICE.
pp.
INTRODUCCIÓN ...................................................................................... 01
CAPITULO
I. LA FAMILIA ..................................................................................................... 02
1.1. La Familia Célula fundamental de la Sociedad .................................... 02
1.2. Importancia de la Familia en la educación de los niños y niñas
Venezolanos ..................................................................................... 05
1.3. Fortalezas del Núcleo Familiar ............................................................ 07
CONCLUSIONES ................................................................................................. 23
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INTRODUCCIÓN.
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social de la Familia: fines de la familia, relaciones en el seno familiar y el capítulo III
La Familia y el Desarrollo Emocional: La familia y el desarrollo de la autoestima den
el niño (a) de preescolar, la obediencia en los niños y niñas, los valores en la familia.
CAPITULO I
LA FAMILIA.
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aprendían de los padres y artesanos y las niñas de las madres y abuelas. Hoy todas
estas formas de aprendizaje han ido desapareciendo y se ha fomentado la
escolarización formal con unos profesores que no pueden ocupar el lugar de los
familiares. La sociedad moderna es rica en información; sin embargo, los hijos gozan
de menor tiempo para estar en compañía de sus padres.
Por lo tanto, se hace necesario volver a esas practicas que de antaño fueron muy
positivas para los hijos, lógicamente que hoy en día son mejoradas por todos los
adelantos en pedagogía, sicología y sociología. Pero lo importante es que el niño o
niña crezca en un ambiente de amor, solidaridad, respeto, comunicación y
comprensión; en una palabra, en la base de una familia nutridora, que se caracteriza
porque los miembros consideran que su vida familiar es satisfactoria, divertida,
estimulante, por lo tanto vive entre amigos y personas que quieren y una de las
condiciones esenciales para formar a esta familia es la comunicación.
En Venezuela como en el resto del mundo, no existe un modelo único de
familia, pues depende de muchos factores: la ubicación geográfica y las tradiciones
principalmente, pero sea cual sea la condición de la misma, la función en cuanto a la
sociedad no varia, pues es una de las funciones esenciales es precisamente educar a
los hijos e hijas para que formen parte de la sociedad que les toque vivir.
De allí, que actualmente dentro del marco de la sociedad, se observa que dentro
de las familias hay una deterioro en las tradiciones o valores que hasta el siglo pasado
eran el norte de toda familia, sobre esta perdida está primeramente la falta de respeto,
solidaridad entre las familias y la falta de comunicación.
Además de estos problemas, está el aprieto económico, donde las familias están
muy limitadas para poder atender a sus hijos por falta de recursos. Esto trae como
consecuencia que las familias estén estresadas todo el tiempo, y de allí por cualquier
circunstancia exploten llegando a la violencia. De igual manera, el problema de
existir tantas madres solteras, hijos abandonados por los padres y desintegración de la
familia.
Otros de los problemas son que las funciones que antes desempeñaba la familia
tales como: trabajo, educación, formación religiosa, actividades de recreo y
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socialización de los hijos, son hoy realizadas por instituciones especializadas. El
trabajo se realiza normalmente fuera del grupo familiar y sus miembros suelen
trabajar en ocupaciones diferentes lejos del hogar. La educación la proporcionan el
Estado o grupos privados.
Es por ello, que se plantea que la composición familiar ha cambiado de forma
drástica a partir de la industrialización de la sociedad. Algunos de estos cambios
están relacionados con la modificación actual del rol de la mujer. En las sociedades
más desarrolladas la mujer ya puede ingresar (o reingresar después de haber tenido
hijos) en el mercado laboral en cualquier etapa de la vida familiar, por lo que se
enfrenta a unas expectativas mayores de satisfacción personal a través del matrimonio
y de la familia. En los últimos tiempos se ha desarrollado un considerable aumento de
la tasa de divorcios, que en parte se ha producido por las facilidades legales y la
creciente incorporación de la mujer al trabajo.
A pesar de todos los problemas, aun en las familias ha sobrevivido el afecto y apoyo
emocional para todos sus miembros, especialmente para los hijos. De allí, que es
cuestión de educar a los padres nuevos para que formen a sus hijos e hijas con claros
referentes morales y en valores, que es la base de una sociedad justa, equitativa y
sana.
García Álvarez (2004), explica que eL niño nace con plenos derechos a una
educación integral: física, intelectual, cívica, moral religiosa, para que pueda tener
una vida virtuosa v digna y dar aportes significativos a la grandeza de su patria. Es
una tarea sumamente compleja y de responsabilidad elevada, por las consecuencias
sociales que genera. Por tal razón, en ella deben estar imbricadas, con bases bien
fundamentadas, estructuradas y sólidas, las instituciones familiar y escolar. Porque
sin esa compenetración firme y sostenida en acciones pedagógicas eficaces,
orientadas por objetivos que buscan convertir al ser humano en ciudadano, ni la
familia ni la escuela aisladamente podrán lograrlo jamás. Esa delicada tarea
corresponde en primer lugar al hogar y a los padres. Pero como éstos, por
necesidades de trabajo, carencia de tiempo y aun de capacitación, no pueden
asumirla con propiedad solos, confía tan agrada misión pedagógica a la escuela, al
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maestro, que viene a ser su delegado en la formación e sus hijos. Cuestión esta que
debe comprometer a los docentes en dar lo mejor de sí, para poder responder a las
expectativas que su labor educativa desierta en toda comunidad.
La familia es la forma más pequeña de sociedad, podría decirse que es una
sociedad en miniatura parte integrante de la gran familia que es la nación. No por lo
su papel en la formación de personalidad de los hijos, del futuro ciudadano, deja de
ser fundamental e insustituible.
La familia aporta permanentemente una extraordinaria contribución en la
formación inicial del ser, del futuro ciudadano, que abarca desarrollo de la
inteligencia, de los sentimientos, de los afectos y de los principios cívicos v morales.
En el hogar comienzan a formarse las virtudes cívicas del niño, junto con las
lecciones iniciales para la satisfacción de las necesidades primarias, las primeras
nociones de lenguaje, la asimilación de normas de higiene y cortesía. Además y es un
asunto de lo más trascendente esa formación doméstica está vinculada íntimamente a
la práctica diaria de valores morales fundamentales: honestidad, amabilidad,
prudencia, tolerancia, convivencia. Como también a deberes y derechos, a la libertad
e igualdad, a la justicia y la seguridad, atributos esenciales para su sano desarrollo.
Así se va amoldando la personalidad del ciudadano a una vida de relaciones sociales
y culturales cónsonas con la sociedad en que le corresponde convivir.
En suma, en la familia se da inicio a los aprendizajes y aptitudes para el
crecimiento del ser, a la ampliación del saber, al estímulo de las habilidades y
destrezas del
hacer y a la significación del ideal de convivir, que deberán ser ampliados y
reforzados en la institución escolar, bajo la sabia conducción de los docentes.
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- La familia es el primer escenario en que se produce la educación, en ella se
establecen los enlaces entre lo afectivo, lo cognoscitivo y se asegura la
transmisión de valores y normas.
- La familia es el principal elemento de socialización del niño, en ella se realiza el
cuidado de los niños y se favorece el desarrollo infantil.
- La convivencia familiar es importante para que haya comprensión, respeto,
colaboración, afectividad, buena comunicación, • entre los miembros de la
familia. El ambiente familiar se construye a través de valores, afectos y en el
sentimiento de apoyo y pertenencia.
- La participación de la familia en la educación de los niños es insustituible, los
programas donde ellos participan son los que tienen mayores efectos y más
potencial de sostenerse a largo plazo. La participación de la familia y la
comunidad en la educación de los niños y niñas, es un concepto dinámico que
abarca una serie de compromisos, vivencias, roles, costumbres, creencias y
funciones significativas que se deben comprender y respetar.
- La familia, participación comunitaria y los medios de comunicación alternativos
son estrategias importantes desde donde se debe construir el currículo en
respuesta a las necesidades e intereses de los niños, niñas y familias Venezolanas.
- Para que la participación familiar y comunitaria sea activa y responsable, requiere
evidentemente de procesos de capacitación diálogo y reflexión permanente sobre
la educación de los niños.
- Todo docente o persona vinculada en con e! tema de infancia, debe comprender
la crianza como el acompañamiento, cuidado y orientación que uno o más adultos
directa e indirectamente, proveen a un niño o niña.
- Patrón en la crianza infantil implica una estructura o configuración cultural,
aprendida y relativa a cada comunidad, configurada por una herencia cultural,
relativa al cuidado, protección, educación y desarrollo de los niños y niñas.
- Como la conducta, creencias y practicas de la familia tienen gran influencia e
impacto en el desarrollo de los niños y niñas, por tal motivo los docentes de
educación inicial, deben proponer permanentemente actividades, donde los
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costumbres y formas de vida, siempre y cuando se respeten los derechos de los
niños y niñas.
- Estimular la integración familiar en los planteles públicos y privados y en los
diferentes niveles y modalidades del sistema educativo.
- El trabajo que hace el Estado con la familia y la comunidad debe desarrollarse a
partir de sus particulares modos de vida, su cultura y a través de metodologías de
educación de adultos.
- La familia y comunidad deben participar activamente en el diseño, ejecución y
evaluación de las propuestas educativas que la involucran. Este modo de trabajo
posibilita que ambos actores se involucren activamente en la propuesta ( Estado-
Familia) facilitando su propio desarrollo como padres,, madres y organizaciones.
- El Estado-protegerá a las familias como asociación natural de la sociedad y como
el espacio fundamental para el desarrollo integral de las personas.
- Fortalecer a las familias y a las comunidades en sus capacidades para la
conducción de la acción educativa y de facilitar el desarrollo infantil dentro de un
proceso de colaboración mutua.
- El estado desarrollara y estimulara la realización de programas y cursos especiales
de capacitación de la familia y de todos los miembros de la comunidad para la
orientación y educación de los menores.
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1. Brindar Amor: La familia es el espacio propicio para que la persona aprenda a
reconocer y a satisfacer sus necesidades afectivas, intelectuales y espirituales. Allí,
además de comida y techo, encuentra afecto, respaldo y seguridad. La autoestima es
esa valoración propia se aprende inicialmente en la familia, en el cariño que se recibe
de los padres, en el modelo que ellos les brindan a los hijos sobre las relaciones
humanas y, la vida misma. La familia es el lugar indicado para aprender amarse a sí
mismo.
El niño que aprende a quererse, crece con una estructura sólida para enfrentar
las dificultades, para encontrar en los problemas una oportunidad de crecimiento
personal, y con una facilidad inmensa para relacionarse con otros y entregarse
plenamente a la vida. Es importante citar lo que plantea la Escuela para Padres (OB.
Cit)
Lo hijos no son una extensión de los padres. Son personas distintas, con
sus propios sentimientos, sueños y opiniones. Seguramente tendrán
parecidos físicos, gestuales e incluso de personalidad, pero no por eso
serán versiones en miniatura de los padres. Cada ser humano es único e
irrepetible. No trate de ser el padre que hubiera querido tener cuando era
niño y tampoco espere que sus hijos hagan lo que usted no pudo. (p. 58)
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cotidianidad. Viva cada etapa de sus hijos como un momento nuevo para todos en la
casa, permítase aprovecharlas: la niñez, como unos años de juego, de sorpresa, de
imaginación, o la adolescencia, como esa etapa de descubrimiento de sí mismo y de
la posibilidad de soñar con el futuro y con cambiar el mundo. Así también les
enseñará a ellos, mediante el ejemplo, que cada instante es único, y valorarán y
respetarán a sus padres en la vejez.
No deje de disfrutar a su niño o al adolescente hoy por la preocupación de un
mañana o por los resultados que él obtenga en un futuro; viva con la realidad de su
hijo, cada edad trae consigo aprendizajes que se irán desarrollando.
3. Conozca Su Pasado: Conozca y tenga clara la imagen de sus padres y repita
aquellas enseñanzas que considera valiosas para sus propios hijos. No las acepte o
descarte simplemente porque vienen de su familia original, compártalas porque cree
en ellas o rechácelas porque conoce los argumentos que las invalidan. Sus hijos les
enseñarán qué necesidades tienen y les ayudarán a desarrollar sus habilidades como
padres. Este proceso es de dos vías. Los esquemas que traen las parejas de sus
familias de origen se complementan con lo que viven en el momento y así se genera
una nueva dinámica
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CAPITULO II
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Para conservar o mantener en buen estado a los miembros de la familia la
obligación o es de unos para otros, sino de todos para todos. Aunque cuando somos
recién nacidos o pequeños niños, nuestro aporte es muy pequeño, a medida que
vamos creciendo y desarrollando van aumentando nuestras posibilidades de resolver
solos nuestros problemas, pero también comienzan las obligaciones de asistir o
ayudar a los demás; la asistencia, ayuda o auxilio mutuo entre todos y de cada
integrante de la comunidad familiar se realiza cumpliendo con las obligaciones y
funciones que corresponden a cada cual sobre la base de los objetivos comunes de sus
miembros, por encima de los intereses individuales.
De la misma manera que crece y se desarrolla nuestro organismo humano,
sobre la base de la preservación, conservación y asistencia, se va desarrollando
nuestra inteligencia, afectos y voluntad, y comenzamos a formar nuestro ser y modo
de ser personal, comenzamos a ser nosotros mismos, independientes de los demás, así
se va constituyendo nuestra personalidad, constitución en la que influye una serie de
factores, heredados y adquiridos, los heredados que están dentro de nuestro
organismo, se conservan, modifican o mejoran, si reciben el campo propicio para su
desarrollo. Los adquiridos son los que introducimos en nuestro interior y pasan a
formar parte de nosotros.
El proceso de formación de la personalidad se inicia en el seno familiar desde
el omento de nuestro nacimiento. Lo que por herencia traemos al mundo por
adquisición introducimos en nuestro ser, depende del medio y de lo que en él
encontramos para desarrollar lo heredado e introducir lo que se nos ofrece. De esta
manera, es en la familia donde asigna el deber y derecho de educar a sus miembros,
que los padres realizan hasta cuando la delegan parcialmente en los educadores, a la"
comunidad educativa, a la cual se integran los padres para continuar participando en
la formación de sus hijos con la ayuda de profesores y denlas miembros de dicha
comunidad. Junto a la propagación, conservación, asistencia e inicio de la formación
de nuestra personalidad, comienza nuestra incorporación a la sociedad y cultura
donde se encuentra ubicada nuestra familia, de acuerdo con el número y
cumplimiento de funciones y obligaciones. Desde el punto de vista social, la familia
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es el puente de unión del individuo con la sociedad y la cultura. En ella aprendemos a
relacionarnos con otras personas y asimilamos la cultura que nos transmite padres y
demás personas con quienes nos relacionamos en el hogar. Luego, de acuerdo con el
tipo de relación social y cultural actuamos en el medio ciudadano o en el estudiantil.
La conducta y modo de ser que expresamos, es reflejo de lo que hemos adquirido
dentro de nuestras familias.
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- El mutuo respeto de la dignidad personal entre los miembros de la familia, basado
en la razón y los afectos es fuente de armonía. Todos y cada uno de los miembros
deben considerarse como personas de igual valor y dignidad.
- El amor es la base más importante. Mediante él contraen matrimonio los
cónyuges. La conservación del amor conyugal se proyecta en los hijos, quienes
reciben y dan amor. Si no lo reciben no lo dan. .
Sobre estas bases se mantienen las buenas relaciones en el hogar y se
construyen los medios para crear un ambiente acogedor en el hogar, reina la paz y la
tranquilidad, nos sentimos bien en su seno, en un ambiente agradable y feliz.
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CAPITULO III
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Por toda estas virtudes, los padres deben ser garante de desarrollar la autoestima
en los hijos, más hoy en día cuando existen muchos jóvenes con perdida de los
valores esenciales como el respeto, la consideración, la honestidad, solidaridad, el
respeto por la vida y los bienes ajenos. Por ello, que los padres y representantes
deben elevar al máximo la autoestima para fomentar valores positivos en los futuros
hombres que tomaran las riendas de la patria.
Sobre el particular, se plantea que la autoestima es uno de los aspectos
determinantes en la vida del ser humano, y la familia va a jugar un papel relevante en
la misma, por ello, es importante contribuir a la formación de los padres de los niños
y niñas, a través de líneas de educación permanente para dotarlos de habilidades,
conocimientos, comportamientos, estrategias y actitudes en conexión con la
educación de sus propios hijos y desde el marco de la escuela a la que éstos asisten.
De igual manera, es de gran importancia fomentar la autoestima, ya que la
misma ayuda al crecimiento personal y social que activa la conducta, mejora el
autoconcepto y aumenta la seguridad en uno mismo, haciendo a la persona autónoma.
Igualmente se reflexiona sobre el autoconocimiento personal, haciendo especial
hincapié en las emociones y la socialización.
De igual manera infundir a los niños y niñas la autoestima, que es la evaluación
que hace el individuo sobre su propia competencia, habilidad, actividad y
personalidad; es el sentimiento de confianza en sí mismo y de lo que es capaz hacer,
en ella influye el valor que la persona le da a sus aptitudes y el grado de confianza en
sí misma, la cual tiene bastante relación con la sexualidad porque a medida que el
joven o la joven se valore así mismo, estará en mejores condiciones de establecer sus
responsabilidades en cuanto a su vida sexual.
Sobre el particular, Barroso, (Citado por la UPE _ IMPM, 2002) considera “que
sólo cuando la persona posee un alto grado de autoestima, se hace consciente de su
experiencia y se responsabiliza por ella entrando en su fase óptima de
funcionamiento” (p. 272). En tal sentido, esa persona actuará responsablemente
porque acepta sus emociones.
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Por ello, es importante que la familia y las instituciones educativas asuman un
compromiso con los jóvenes, y no solamente de informar sobre el sexo, las causas y
consecuencia, sino lo más importante inculcar la autoestima y los valores, como
armas que van a ayudar a que los adolescentes asuman su sexualidad con compromiso
y responsabilidad.
La manera más efectiva de que las familias desarrolle la autoestima es:
- Vigilándolos, atendiéndolos, conociéndolos, aceptándolos, valorándoles y
confiando en las capacidades de los hijos e hijas.
- Profundizar con amor, valor y paciencia.
- Hacer comprender a los hijos (as) de sus potencialidades y limitaciones y que
aprendan a vivir de ellas.
- Dejar que los hijos e hijas tengan autonomía, que aprendan a decidir por sí
mismo.
- No comparar nunca los hijos con otros o con sus hermanos cada uno es único y
por lo tanto se debe respetar la individualidad.
- Propiciar situaciones para que los hijos maduren mentalmente, dejarlos que sean
independientes, no hacerles todo y que ellos no aprendan.
- Darle valor a los que hacen los hijos e hijas y enseñarlos a que el error trae la
enseñanza. No criticarles por lo que hacen o dejan de hacer, sino orientarlos para
que lo hagan mejor.
- Dialogar continuamente con los hijos para saber sus esperanzas, logros, metas y
deseos.
- Abrazar y besar a los hijos para que se sientan amados e importantes.
- Planificar proyectos junto con los hijos para que éstos sientan que son importantes
y que se les toma en consideración.
- Propiciar a través de conversaciones la importancia de respetar las reglas o
normas impuestas en el hogar.
- Motivar a los hijos para que asuman los compromisos adquiridos dependiendo de
su edad: sus estudios y ayudas en el hogar , la escuela y comunidad.
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- Propiciar en todo momento el respeto por sí mismo, es una garantía de que los
hijos no intentaran nada contra ellos o mismos, mucho menos con los demás.
- Enseñarles a aceptar las rupturas y separaciones, ya sea por muerte o por
circunstancias de la vida, como situaciones normales que hay que superar y
comprender con madurez.
Que los hijos no sigan las órdenes que se les da, es una situación frecuente y
cotidiana que, en ocasiones, crea un ambiente familiar caracterizado por gritos, riñas,
malas caras y sensación de frustración. Para evitar estos conflictos, de acuerdo a
Martínez, (2004), es importante que los padres actúen de forma adecuada. El niño
desobediente puede negar a cumplir las órdenes que les dan de distintas formas:
- • No haciendo lo que le hemos indicado, como no nos hubiera oído.
- • Diciendo "no" de manera explícita.
- • Expresando su desobediencia mediante tas o pataletas.
La desobediente en los hijos es muchas veces es para llamar nuestra atención:
En ocasiones, los padres están pendientes del hijo sólo cuando se comportan manera
inadecuada. Es muy posible que niños se nieguen entonces a cumplir las exigencias
porque son los únicos momentos en que consiguen llamar nuestra atención, aunque
sea para regañarlos o castigarlos.
Alrededor de los 2 años de edad, los niños suelen pasar por una época en que
responden con un "no" a todo lo que se les pide. No se debe confundir esto con la
desobediencia. Esto indica que el hijo ha comenzado a ser más independiente de
nosotros y es necesario y saludable para su madurez que lo experimente. Aunque los
padres deben comprender esta actitud, no se tiene que exceder en permisividad y
tratar de seguir inculcándole la costumbre de obedecer.
Otros factores que pueden motivar la desobediencias de los hijos son:
- No escuchar lo que le pedimos porque esta distraídos en otra actividad.
- Esta recibiendo demasiadas órdenes a la vez.
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- No comprenden lo que le mandamos
- Estar habituado a que se les haga lo que le pedimos.
Normas para que los niños obedezcan:
- Asegurarnos que es capaz de hacer que le pedimos. De lo contrario deberemos
ayudarlo a cumplir la petición.
- Tratar de que tenga en claro cuales son consecuencias positivas y negativas de su
obediencia o desobediencia
- Se debe acostumbrar al niño a no repetirle una orden más de una vez, como
tampoco realizarla uno mismo.
- Se les deben dar instrucciones simples para la edad.
- Darle un numero de peticiones racionales y se les dice de una a una. Nunca se
debe realizar peticiones sin cumplir la primera. Hay que tener en cuenta que los
niños menores de cinco años no son capaces de comprender más de tres peticiones
a la vez.
- Se puede también ofrecerle dos opciones que llevarán a un mismo resultado y le
daremos a elegir una de ellas en lugar de dar órdenes o hacer preguntas. Por
ejemplo: en vez de decirle "ve a lavarte los dientes" o preguntarle "¿quieres ir a
lavarte los dientes?", se puede plantear la siguiente opción: "¿te vas a lavar los
dientes solo o prefieres que te acompañe?
- Se le debe explicar a los hijos las razones por las que le pedimos o le prohibimos
que haga algo. Esta información deberá ser apropiada para la edad del niño. Por
ejemplo: a un niño de tres años le diremos que no puede tocar un cuchillo o unas
tijeras porque puede cortarse y hacerse mucho daño
- Se debe exponer de manera positiva el resultado de una conducta adecuada para
motivar a nuestro hijo a cumplir aquello que más le cuesta o para que asimile una
conducta nueva. Así podrá comprobar que obedecer la orden conlleva
consecuencias positivas para él y esto le animará a seguir por este camino. Por
ejemplo: podemos decirle "cuando te pongas la chaqueta, podrás salir a jugar" o
"cuando te hayas ido a la cama, te contaré el cuento que tú prefieras". Es
importante que nosotros cumplamos con lo pactado.
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- Utilizar un tono de voz agradable. Es mejor si nos ponemos a la altura de nuestro
hijo (en cuclillas) y le miramos directamente a los ojos (asegurándonos que él
también nos mira).
- Si se intuye que no se dispone a cumplir la orden, le preguntaremos si necesita
ayuda o le ayudaremos directamente para que, poco a poco, se acostumbre a
prescindir de nosotros y sea autosuficiente. En un principio podemos echar mano
de juegos y mostrarnos de muy buen humor para que no identifique la obediencia
con algo negativo. Por ejemplo: jugaremos a ver quién clasifica más rápido los
juguetes por colores, tamaños... y le habremos dado un toque divertido a una tarea
que puede provocar cansancio o desagradar. Le recompensaremos cuando haya
obedecido nuestra orden o petición, y nunca antes. Cuanto más inmediata sea la
recompensa más efecto tendrá. Deberemos acostumbrarle a recompensas efectivas
y no solo materiales, como darle un abrazo y un beso, dedicándole una tarde.
Normas para que los Niños Obedezcan.
- Se puede contar hasta cinco (5) para que el obedezca, de no hacerlo tomarlo de la
mano y llevarlo a que la cumpla.
- De no cumplir las ordenes se le puede enviar al dormitorio a un rincón por
espacio de minutos (podría ser los años que él o ella tenga), lo importante es darle
tiempo a que reflexione.
- Si el niño (a) se pone a llorar y hace pataletas, la mejor manera es ignorarlo, hasta
que el comprenda que esa actuación no nos intimida.
- Si la desobediencia implica peligro, con un tono de voz forme y enérgico se le
recrimina y si es de parar con un castigo físico, hay que hacerlo, pero razonando
el por qué.
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De allí, que las pautas de conductas, es decir, es el tipo de conducta que sirve
como modelo y guía para orientar la acción ante circunstancias específicas. Es un
hecho, que la acción humana, como las maneras de obrar, pensar o sentir, obedece a
unas reglas externas comunes y colectivas, conocidas y aceptadas por la totalidad de
la sociedad. La conducta humana es aprendida, es decir, adquirida por transmisión
social. Por ello, el ser humano es producto de los grupos a los que ha pertenecido:
país, etnia, clase social, religión, familia, escuela. Cuando una persona entra en
relación con otra, ambas se inspiran en las mismas normas y códigos para poder
comprender el significado de las conductas, y si existe la comunicación es porque las
palabras, la mímica o los gestos tienen el mismo significado para ambas. Las
relaciones entre las personas suponen la fraternidad relativa, es decir, el acuerdo de un
mínimo de normas comunes. Sin embargo, todo patrón o modelo de conducta es
relativo, ya que al ser adquirido puede variar entre dos sociedades diferentes o entre
generaciones. Algunos patrones de conducta se olvidan, otros se transforman u otros
permanecen adoptando un nuevo.
De esta manera, el antagonismo de esta serie de factores que aparecen de los
patrones de conducta dentro del hogar, surge la personalidad del individuo, síntesis
provisional, ya que depende de los objetos reales e ideales de la situación social del
sujeto y de los cambios que acontecen en la sociedad que le toque vivir.
Especialmente, los adolescentes trascienden mas allá de lo biológico y de lo
psicológico. Es la edad de las dudas intelectuales, culturales, políticas, morales,
religiosas...su comportamiento se manifiesta entre dos polos: la depresión, cargada de
escepticismo y la euforia manifestada en su entusiasmo juvenil. Se comienza a sentir
cambios en el interior y que poco a poco se deja de ser un niño y se inicia el camino
hacia los mayores.
En es por eso, que se hace necesario un desarrollo de valores autentico, porque
mientras siga existiendo una comunicación humana ineficaz, donde los adultos no
tengan verdaderos valores morales y espirituales que presentar, trasmitir y defender,
donde no se escuchen las corrientes innovadoras que puedan aportar a los jóvenes
para que la evolución sea armónica e integral, los valores se irán desvirtuando cada
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día más. Es así, que Pascual, , citada por Pérez (1.999), plantea que “Todo valor, para
serlo realmente, debe ser experimentado como un bien, como algo por lo que merece
la pena trabajar y que gratifica o da vida” (p.37), y la familia viene a constituir ese
elemento importante y decisivo en la tarea de educar al niño o joven , parte del
principio que los padres con valores , optimistas y comprensivos influyen de manera
determinante en su proceso educativo en el bienestar y su adaptación en la sociedad
de los individuos del mañana.
De aquí, que la educación moral, como construcción parte de la idea de que
los valores y lo moral, no se adquieren a priori, impuesto desde afuera, o resultado de
la mera elección individual, sino que es un producto cultural, cuya creación depende
de la familia, la sociedad y de la misma educación. Sobre este particular, el Manual
de Educación (2000), plantea que
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- Estudia sociedades, indagando, reconstruyendo y relatando las razones del por
qué cambia la gente sus convicciones.
- Es la realización relativa de los valores éticos.
- Valor absoluto del bien,
- Guía al individuo en diferentes circunstancias.
- No se crea arbitrariamente. Es fundamentalmente individual.
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CONCLUSIONES.
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EFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
Martínez, L (2004. Abril / Junio). La Obediencia de los Hijos entre los 2 y los 5
años. En Revista Candidus. Año 3; (10). P 78 – 80.
Pérez, A (1.999) ¿Es posible Educar hoy en Venezuela?. Caracas Segunda Edición.
Editorial Fe y Alegría.
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