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Ejercicios Cuaresmales 2023

Un pequeño retiro cuaresmal
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Ensancha el espacio de tu tienda

Ejercicios cuaresmales 2023

1er Viernes de Cuaresma


A un lugar apartado

Hay una gran convicción en la vida de todo cristiano: en nuestro caminar nunca estamos solos: Jesús
está con cada uno de nosotros, en las decisiones, en los lugares por lo que pasamos, en las experiencias
que vamos teniendo, en los encuentros que vamos teniendo con personas que se vuelven significativas.

Y en nuestro camino hacia Dios, con cada encuentro, el corazón se va anchando, va creciendo. Y para
hacer espacio hay de modificarlo. Ensanchar el espacio de mi tienda.

Y Cuaresma es el mejor tiempo para ensanchar la tienda de nuestro corazón, de realizar cambios
interiores, que se proyecten hacia los otros.

Cuaresma se entiende como un tiempo de penitencia y conversión… Cada uno de nosotros seguro que
tiene cosas que nos gustarían ver de una manera distinta, pequeños detalles que podemos cambiar pero
no lo hacemos porque “no hace falta”, “aún hay espacio”, y la pereza mental y espiritual nos puede.

Ensanchar la tienda, es modificar nuestra propia vida, es construir y reconstruir nuestros corazones,
acompañados por Jesús. Para logar poner nuestra vida en sintonía con Dios. Podríamos decir, así, que
la Cuaresma es un tiempo para modificarnos y poder seguir el camino que Dios ha soñado para cada
uno de nosotros: un proyecto de vida que pasa por la entrega de la misma y con apertura al encuentro
del otro.

De esto trataran nuestros ejercicios cuaresmales: de ir poco a poco, ensanchando la tienda, a la luz del
Evangelio, revisando cada rincón de nuestra vida, para acercarnos a Cristo y a los hermanos.

El Papa Francisco en su Mensaje para la Cuaresma 2023 nos hace una invitación a ponernos en camino
siguiendo a Jesús para profundizar y acoger su misterio de salvación, desprendiéndose de la
mediocridad y de la vanidad.

Cuaresma es una transfiguración, personal y comunitaria, es un tiempo favorable en el que cada uno de
nosotros, hace un alto en el camino para revisar, reflexionar, corregir y enderezar la propia existencia.

Por eso podemos afirmar que el mensaje fundamental que evoca este tiempo litúrgico lo podemos
sintetizar de la siguiente manera: nuestra vida es un proceso de maduración hacia la plenitud que nos ha
prometido el Señor y que culminará con la venida del Reino de Dios.
1 | Ejercicios Cuaresmales
Toda la vida del hombre, es por tanto, un camino realizado con la esperanza que nos ayuda a superar
todas las pruebas, firmes en la fe, que nos abre el paso hacia la tierra prometida.

El Papa Francisco se inspira en el episodio evangélico de la Transfiguración en el monte Tabor, para


ayudarnos a preparar nuestro corazón en esta cuaresma:

Seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su


hermano Juan, y los llevó aparte, a un monte alto. Y se transfiguró
delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se
volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías,
que conversaban con él. Tomó Pedro la palabra y dijo a Jesús: Señor,
está bien que nos quedemos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una
para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando,
cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y salió de la nube
una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco;
escúchenlo. Al oír estos los discípulos, cayeron rostro en tierra llenos de
miedo. Más Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: Levántense, no
tengan miedo. Ellos alzaron sus ojos y no vieron a nadie más que a Jesús.

En lo alto del monte

En efecto, en este tiempo litúrgico el Señor nos toma consigo y nos lleva a un lugar apartado. Aun
cuando nuestros compromisos diarios nos obliguen a permanecer allí donde nos encontramos
habitualmente, viviendo una cotidianidad a menudo repetitiva y a veces aburrida, en Cuaresma se nos
invita a subir a un monte elevado junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una
experiencia particular de ascesis.

Ir a un lugar apartado es cosa arriesgada. Es vivir el desarraigo total. Es enfrentarse consigo mismo, sin
ayuda, sin máscaras, en lo más intimo, en eso que llamamos corazón.

Ir a un lugar apartado y alto es soledad, es verdad, es combate, es oración, es fe, es libertad, es decisión.
Ir a un lugar apartado es adentrarse en la interioridad, en el silencio, en el despojo de todo. Es aceptar la
crisis, la lucha, la tentación.

Interioriza

1. ¿Qué significa para mí: ir a un lugar apartado?


2. ¿Qué aspectos de mi vida necesitan ser llevados a ese lugar?
3. ¿Qué sentimientos se esconden en mi corazón, que hacen que mi tienda sea angosta?

2 | Ejercicios Cuaresmales
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Ahora por pequeños grupos o en general se compartirán los puntos que les hayan llamado la atención

Ora

Danos, Señor, tu amor,


misericordia y compasión.
Ayúdanos a sentir
que eres Tú
el huésped de nuestra tienda
y que eres Tú
el que desea llevarnos
a un lugar apartado
para renovar y cambiar nuestra vida.
Amén.

Sugerencia de canto-video:

[Link]

2do Viernes de Cuaresma


Como una excursión de montaña
El viernes pasado veíamos la necesidad de ir a “un lugar apartado” para poder iniciar a “ensanchar la
tienda”. Incluso logramos descubrir lo que implica ir a un lugar apartado, lejos: silencio.

Un silencio que paradójicamente conlleva a un encuentro. Un encuentro con nosotros mismos, desde lo
que somos, desde nuestros cansancios, desesperanzas, alegrías tristezas, ilusiones y desilusiones, en
pocas palabras encontrarnos con nosotros mismos en un lugar apartado. Para comenzar a abrir espacio
en nuestro corazón, para equilibra nuestro interior y comenzarlo a equilibrarlo desde Dios.

Continuemos profundizando el texto de la Transfiguración: “los llevó aparte”, dice el texto bíblico. Y
puede venir a nuestra mente la siguiente pregunta: ¿pero a dónde? ¿A qué lugar concretamente? Y la
respuesta viene inmediatamente en el texto: “a un monte alto”

Debemos dejarnos conducir por Jesús aun lugar desierto y elevado, distanciándonos de las cosas que
distraen a nuestro corazón y mente. Debemos apartarnos para poder ampliar el panorama y ver lo que
somos desde lo alto.

3 | Ejercicios Cuaresmales
Pero sabemos que subir un monte alto implica esfuerzo. Necesitamos ponernos en camino, y un camino
cuesta arriba, que requiere esfuerzo, concentración y valentía, como una excursión por la montaña.
Vivimos rodeados de montes altos, de hermosas montañas que pocos hemos subidos caminando, y no
las subimos porque sabemos el esfuerzo que se necesita. Hoy Jesús quiere que subamos con él al monte
alto.

¿Por qué un monte y no un llano o un camino sencillo? Descubramos el porqué.

La palabra monte tiene un significado muy relevante en la transmisión del mensaje de Dios y en la
persona de Cristo, basta con enumerar todas las escenas del AT y del NT que han ocurrido en un monte.

Podemos comenzar por pensar en la función que las montañas tienen en la geografía, que es la de ser
almacenes de agua, pues son el origen de las corrientes más caudalosas y proporcionan la mayor parte
del agua de los embalses. De igual forma constituyen reservas de animales y plantas que con frecuencia
ya desaparecieron de las tierras bajas favoreciendo la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas,
además de ocio y al esparcimiento del ser humano.

Pero bíblicamente las montañas no solo tenían esta función de origen de mantener el ecosistema: era un
lugar de oración, de contacto de Dios, pudiéramos decir de revelación.

Recordemos que la transfiguración ocurrió arriba del monte. De manera que ese acontecimiento
espiritual es una invitación a transformar nuestra propia vida. Y es allí, donde el “monte” o la montaña
se vuelve ese lugar al que debemos acudir para poder hacer un silencio interior y poder orar. Subir a la
montaña significa elevarnos de la cotidianidad, significa dejar de mirar nuestra existencia de un modo
tan miserable, significa el poder elevar la mirada a Dios y escalar interiormente a un nivel superior de
vivir y amar. Subir la montaña es atrevernos a ver con verdad ese interior que muchas veces se escapa y
se evade con el ruido del mundo que refuerza todo aquello que no se la intimidad con Dios.

Subir la montaña es atrevernos a mirar al interior. Atrevernos a ver en Él la realidad de lo que hoy
somos. Es ver aquello molesto que no logro cambiar, es dejar de estar distraídos con banalidades y
decidir centrar mi mirada en el corazón para evaluar de qué adolece. Subir el monte es poner un alto en
le camino y con valentía atreverse a mirar dentro de él. Subir el monte es atreverse a estar a solas con
Dios. Es asumir responsabilidad sobre las heridas emocionales que padezco y atreverse a sanar. Es
poner mis pecados y fallas ante Dios y pedir perdón por ellos. Subir la montaña, es buscar un refugio
donde nos podemos resguardar de aquello que nos duele.

Las montañas tienen ese misma función natural que tienen en la geografía, pero en nuestro espíritu.
Ellas nutren de agua y mantienen el ecosistema en equilibrio, eso es lo mismo que subir a la montaña a
orar hará en nuestro espíritu: ayudarnos a sanar y a mantener nuestro equilibrio interior que solo lo da
el amor y la gracia de Dios.

En la montaña podemos encontrar no solo la paz, sino estabilidad. Podemos encontrarnos con Dios.
debemos de tomar la decisión de hacerlo y la cuaresma representa el mejor espacio para llevar a cabo
esa tarea. Solo hay que tomar la decisión y emprender el camino, aunque nos topemos con obstáculos.

4 | Ejercicios Cuaresmales
Subir al monte es estar en paz. Es escuchar la voluntad de Dios en el interior y así poder optar. Es pedir
auxilio y ser rescatado. Es el lugar donde haciendo silencio nos encontramos con Dios para poder
reducir esa brecha en lo que realmente somos y lo que podemos llegar a ser.

Interioriza

1. ¿Al ver mi “monte alto” que me provoca? ¿Miedo, vergüenza, entusiasmo, terror,
esperanza?
2. En mi ascenso a la montaña ¿qué obstáculos externos me he encontrado?
3. ¿Qué personas han dificultado mi camino hacia el monte alto?
4. ¿Qué actitudes, formas de ser y de comportarme han hecho mi caminar pesado?
5. ¿Qué cosas negativas de mi corazón se han convertido en obstáculos?
6. Nombre de personas que me han ayudado en mi ascenso a la montaña
7. Si llegara a la montaña: ¿qué mirada nueva tendría de mi realidad? ¿Qué
cambiaría? ¿Qué elementos se iluminarían?

Comparte
Ahora por pequeños grupos o en general se compartirán los puntos que les hayan llamado la atención o
las respuestas de algunas preguntas anteriores.

Ora

Caminaré siempre en tu presencia


por el camino de la vida.
Te entrego, Señor, mi vida,
hazla fecunda.
Te entrego mi voluntad,
hazla idéntica a la tuya.
Caminaré a pie descalzo,
con el único gozo
de saber que eres mi tesoro.

Toma mis manos, hazlas acogedoras


Toma mi corazón, hazlo ardiente.
5 | Ejercicios Cuaresmales
Toma mis pies, hazlos incansables.
Toma mis ojos, hazlos transparentes.
Toma mis horas grises, hazlas novedad.

Hazte compañero inseparable


de mis caídas y tribulaciones.
Y enséñame a gozar en el camino
de las pequeñas cosas que me regalas,
sabiendo siempre ir más allá
sin quedarme en las orillas de los caminos.

Toma mis cansancios, hazlos tuyos.


Toma mis veredas, hazlas tu camino.
Toma mis mentiras, hazlas verdad.
Toma mis muertes, hazlas vida.
Toma mi pobreza, hazla tu riqueza.
Toma mi obediencia, hazla tu gozo.
Toma mi nada, haz lo que quieras.
Toma mi familia, hazla tuya.
Toma mis pecados,
toma mis faltas de amor,
mis eternas omisiones,
mis permanentes desilusiones,
mis horas de amarguras.

Camina, Señor, conmigo;


Acércate a mis pisadas.
Hazme nuevo en la donación,
alegría en la entrega
gozo desbordante al dar la vida,
al gastarse en tu servicio.
Amén.

6 | Ejercicios Cuaresmales
3er Viernes de Cuaresma
Juntos
En nuestro encuentro anterior, descubrimos que Jesús nos conduce aparte a “un monte alto” para
equilibrar nuestro interior desde Dios.

Una invitación que nos hace constantemente, y especialmente en esta Cuaresma; aceptar su llamado
implica distanciarnos de las cosas que distraen a nuestro corazón y mente. Debemos apartarnos para
poder ampliar el panorama y ver lo que somos desde lo alto.

Es aceptar que nuestro caminar conlleva esfuerzo, concentración y valentía. Pero no solos, nunca solos.

Volvamos a texto de la transfiguración: “tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano


Juan…” no fue solo, ni a ellos los mando por separado, fueron: JUNTOS.

Jesús lleva a tres discípulos al Tabor. A Jesús hemos de seguirlo juntos. Porque al final de la subida, a
los tres discípulos les es dado verlo resplandecer con luz sobrenatural. Como en cualquier excursión
exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero, y
descubrir que a cada uno de nuestro lado hay alguien que camina hacia arriba, y si somos capaces de
caminar juntos al final el maravilloso panorama se revela, sorprende y hace que valga la pena.

Jesús quiso que esa experiencia de gracia no fuer solitaria, sino compartida, como lo es, al fin y al cabo,
toda nuestra vida de fe. Análogamente el ascenso de Jesús y sus discípulos al monte Tabor, podemos
afirmar que nuestro camino cuaresmal es en comunidad, porque lo hacemos juntos por la misma senda,
discípulos del único Maestro.

Es descubrir que no vamos solos. Hay historias que se enlazan con la nuestra, hay rostros que se
vuelven familiares, hay manos que se convierten en amigas, y sobre todo descubrimos a la otra al lado
nuestro, con luces y oscuridades como las nuestras.

Jesús al llevar a los tres discípulos nos revela una gran verdad: todo cristiano esta llamado a vivir en
relación, en comunidad, en familia.

Tenemos que darnos cuenta que el centro en torno al cual gira toda la existencia humana está en la
capacidad de relacionarse. Nuestras relaciones son el centro de todo. La esencia última de todas las
ansias humanas acaba manifestándose como un problema de relaciones (lo hemos comprobado en
nuestras historias, lo hemos descubierto en nuestros cursos y talleres): con los padres, con los
hermanos, con los compañeros de escuela, familiares, con los amigos, con los vecinos, y con las
hermanas de congregación.

Relacionarse es la gran y única finalidad de la vida del ser humano, relacionarnos nos confronta, nos
hace vivir, colaborar, construir amistades; todo está condicionado por la potencialidad y la capacidad de
relacionarse.
7 | Ejercicios Cuaresmales
“En principio era la relación”, sostiene Martín Buber. De hecho, la persona existe gracias a la relación y
para la relación. Crece en la relación y en vista de la relación. Madura y se perfecciona en la relación.

Decir persona significa decir ser autónomo, único e irrepetible, dotado de razón, y a la vez, ser-con los
demás, o sea, en definitiva, ser-en-relación. La persona lleva en sí misma un impulso existencial hacia
sus semejantes. “Ser” es un nudo de necesidades, pulsiones, tendencias, deseos y aspiraciones, que
forman un conjunto orgánico, articulado y dinámico, fundamental para la vida de cada uno. La persona
se expresa, a través del movimiento que la hace existir, de manera que es comunicable por naturaleza, y
es la única realidad que lo es. Cuando la comunicación se frena o se corrompe, yo me pierdo
profundamente a mí mismo.

De manera que no se trata de afirmar que la fuente de la reciprocidad es la Trinidad, sino que es el
modelo, el arquetipo que ha dejado en el corazón humano, en la vocación de cada uno a la vida de
comunión, la capacidad de vivir en unidad recíproca, de crecer juntos, de reflejar también sobre la
tierra, es nuestra poquedad, nada menos que la vida de la Trinidad.

Saberse relacionar con los otros es una necesidad fundamental de la persona humana; revela su
madurez en la medida en que es capaz de abrirse al otro en alteridad, porque él mismo se realiza
plenamente cuando se abre a esas relaciones interpersonales y descubre el gozo de donarse.

Las relaciones son fundamentales en nuestra vida. Es importante “ser nosotros”, pero no de manera
teórica o como afirmación de principio. Por tanto, estamos llamados a acoger a los otros apreciando su
donación, a sentirnos responsables de ellos, asumiendo la alteridad como principio y ámbito de
crecimiento y de formación personal.

La persona no tiene otro camino más que el del aprendizaje, aprender las actitudes y las habilidades
necesarias para todo tipo de relaciones, como por ejemplo la capacidad de comunicación, de diálogo,
de comprensión, etc.

La gestión de las relaciones entre hermanos exige equilibrio y sabiduría. El equilibrio se logra cuando
se realiza aquella sana relacionalidad que huye tanto de las tentaciones individualistas cuanto de las
comunitaristas. Este equilibrio da vida a realidades comunitarias, en las que la atención recíproca ayuda
a superar la soledad, la comunicación favorece la corresponsabilidad, el perdón cicatriza las heridas,
reforzando en cada persona el compromiso de la comunión.

De hecho, la persona no se puede realizar sin los otros. Se realiza cuando, libre y voluntariamente,
conoce y es conocido, ama y es amado, comprende y es comprendido. Precisamente la reciprocidad de
las relaciones es lo que permite concretamente la igualdad y la diferencia, la actuación de la identidad
en la distinción para llegar a la unidad.

Dios nos quiere relacionados, nos quiere siempre en comunidad.

Interioriza
8 | Ejercicios Cuaresmales
1. En mi camino hacia “el monte alto” ¿qué personas he descubierto a mi lado?
2. ¿Me he alejado de personas en mi camino de la vida? ¿Por qué?
3. ¿Qué personas han sido significativas en mi vida?
4. ¿Con mi forma de ser, a qué personas he ayudado a subir “al monte”?
5. ¿De las personas que me rodean, qué me cuesta aceptarles?
6. ¿A las personas que me rodean, qué les cuesta aceptar de mí?
7. ¿Qué podría hacer yo para mejorar mis relaciones?

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las respuestas de algunas preguntas anteriores.

Ora
Jesucristo, cimiento de unidad y constructor de la fraternidad, envíanos cada
mañana una ráfaga de tu Espíritu, derriba los muros de separación levantados
por el egoísmo, el orgullo y la vanidad.
Aleja de nosotros las envidias que siembran discordias, los protagonismos que
no permiten trabajar en comunión. Líbranos de las inhibiciones, de los miedos
paralizantes, sosiega los impulsos y cólmanos de serenidad.

Haz surgir en nuestras relaciones fraternas corrientes sensibles y cálidas para


que nos perdonemos y nos comprendamos, nos estimulemos y nos celebremos
como miembros de un mismo Cuerpo, de una misma familia.

Retira de nuestro camino las rivalidades y aversiones, rompe los bloqueos para
que seamos unos con otros abiertos y leales, sinceros y veraces. Crezca la
confianza como árbol frondoso a cuya sombra todos nos sintamos felices.
Así seremos ante el mundo el argumento sensible y profético de que tú, oh
Jesús, estás vivo, de que tu Iglesia misterio de comunión, se desvela con toda
su belleza, entre nosotros.
Amén

9 | Ejercicios Cuaresmales
4to Viernes de Cuaresma
Tradición y Novedad
Cuando nos descubrimos “juntos” en el camino hacia el encuentro con el Señor, nos sentimos
acompañados, no solo por Él, sino por aquellos que están a nuestro lado. Nos descubrimos en relación,
como lo veíamos el viernes pasado.

Y al estar en relación ocurre un fenómeno interno muy curioso: la confrontación. Abrirnos al otro y al
Otro, es como tener un espejo frente a uno mismo. El que camina a mi lado no solo acompaña mi
ascenso al monte, sino que en él puedo ver reflejadas cualidades, actitudes, formas de ser que
compartimos y que son buenas, pero también ese reflejo incluye aquello que no es tan bueno en
nosotros, nuestras sombras. Lo positivo en cada uno de nosotros es aquello que forma nuestra
“tradición” personal, y lo no tan positivo de algunas manera se vuelve esa posibilidad de cambio,
descubrimos esa novedad que atrae y que lleva a ser mejores personas, mejores cristianos. Es tradición
y novedad en cada encuentro, en cada relación, en cada momento con el Señor.

Traigamos a nuestra mente el texto bíblico guía de nuestros ejercicios y veamos como esto queda
evidente:

…En esto, se les aparecieron Moisés y Elías, que conversaban


con él…

El camino cuaresmal, hacia el monte alto, implica lo antiguo y lo nuevo. Moisés y Elías,
personificaciones de la Ley y de los Profetas, aparecen junto a Jesús en el monte Tabor. La novedad de
Cristo es el cumplimiento de la Antigua Alianza y de las promesas; es inseparable de la historia de Dios
10 | Ejercicios Cuaresmales
con su pueblo y revela su sentido profundo. Esa novedad que de igual manera permanece inseparable
en cada uno de nuestras historias, perfeccionando lo antiguo de cada uno de nosotros.

Este binomio nos ayuda a descubrir que cada uno de nosotros tiene un origen, una historia concreta, lo
antiguo; y la relación nos ayuda a abrirnos a la novedad del cambio, a buscar nuevos caminos. Nos
ayuda a evitar las tentaciones del inmovilismo y de la improvisación.

Cuantas veces no caemos en la actitud de: soy así, que así me aguanten, que me acepten como soy.
Ciertamente es necesario tener clara la tradición, saber decir quien soy, pero la apertura al encuentro
hace que nos descubramos necesitados de mejorar cada día, cada encuentro con Jesús no confronta a
mejorar, a permitir la novedad es eso que “siempre hemos hecho así”.

Jesús no vino a “quitar”, “eliminar” o “desechar” lo antiguo, sino a mejorarla, a perfeccionarla. Y esa
misma actitud debemos tener con nosotros mismos en esta Cuaresma. No se trata de ser “otros”, de
“quitar” lo que somos, sino de mejorarlo, de irlo perfeccionando, porque nosotros no podemos crear de
la nada, nosotros necesitamos lo que hay para de ahí construir, mejorar. Es aceptar lo que somos, para
potenciar lo bueno y mejorar lo no tan bueno. Porque cada experiencia vivida, buena o mala, genera en
nosotros una experiencia y si prescindimos de lo pasado, de lo que somos, simplemente nos
estancamos, nos quedamos a medio camino, en algún mirador, contemplando lo que añoramos y
evitando lo que tenemos.

En este punto de nuestro ascenso, debemos revisar lo que hemos vivido, porque eso es el resultado de
nuestras propias acciones, de nuestras elecciones, de nuestro convivir. Tenemos que detenernos y
preguntarnos:

De todo eso que he vivido, ¿qué deseo conservar? ¿qué estoy conservando? ¿qué he conservado?

Porqué “conservar”, porque Jesús no vino a quitar, sino a mejorar, y para mejorar tenemos que poner la
mirada en aquellas cosas del pasado que han sido buenas, porque se vuelven fundamento de nuestra
persona. Porque un verdadero cambio solo tiene sentido únicamente en relación con lo que se conserva,
eso es lo que le da sentido. Lo que importa no es lo que queremos cambiar, sino lo que queremos
conservar.

Porque al dejar en claro lo que queremos conservar en automático lo demás sale sobrando, lo demás se
deja a un lado para adquirir nuevas actitudes y formas de ser.

Interioriza

1. En el camino de mi vida, ¿qué he conservado?


2. ¿qué estoy conservando? ¿qué mantengo en la actualidad?
3. ¿Qué deseo conservar?
4. ¿Cuál es mi tradición, es decir, mi pasado, mis patrones o formas de ser que se
fueron cuajando en mi historia?
5. ¿Cuál es la novedad que descubro, es decir, a partir de mi historia a que estoy
11 | Ejercicios Cuaresmales
llamado a mejorar?

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Ora
Señor, en mi miedo, tu seguridad.
En mi duda, tu aliento.
En mi egoísmo, tu amor.
En mi rencor, tu misericordia.
En mi “yo”, tu “nosotros”.
En mi rendición, tu perseverancia.
En mi silencio, tu voz.
En mi ansiedad, tu pobreza.
En mi tempestad, tu calma.
En mi abandono, tu insistencia.
En mi dolor, tu alivio.
En mi debilidad, tu fuerza.

Señor, transforma mi orgullo en humildad,


Mis malos modos en ternura,
Mis decepciones en esperanza.

Convierte mis guerras en paz,


Mis divisiones en unidad,
Mis sombras en luz,
Transfigúrame, Señor.

12 | Ejercicios Cuaresmales

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