DESCARTES
El filósofo francés, el pensador moderno, el padre del racionalismo.
1. Contexto histórico y cultural
El desarrollo del pensamiento cartesiano se enmarca en el Renacimiento
con el antropocentrismo, la consolidación del
humanismo y el desarrollo de la ciencia, que
supuso la reacción contra los fundamentos de
la escolástica y la autoridad de la fe como fuente
de conocimiento. Se exalta el valor de la razón
frente a la autoridad de libros y maestros, y se
fomenta de esta forma el desarrollo científico.
a. Crisis de mentalidad:
Existen unos hechos históricos que menoscaban el pensamiento
aristotélico vigente, podemos resumir éstos en tres:
En primer lugar, la destrucción de la unidad religiosa producida por el
advenimiento al mundo del protestantismo. La lucha delos hombres por
distintos credos, hacen tambalear la fe en una verdad única que uniese a
todos los participantes en la cristiandad. Desde el catolicismo romano, esta
crisis inspira el Concilio de Trento, la fundación de la Compañía de Jesús y,
en general, la llamada Contrarreforma, que consiguió conservar la
obediencia a Roma de los países del sur de Europa, dando ocasión a las
largas “guerras de religión”, como la Guerra de los Treinta Años, en las que
Descartes tuvo ocasión de participar. Pero además de las guerras dela
religión, que destruyen la creencia en la unidad de la verdad, existen otros
dos episodios que marcan el inicio de la modernidad. Estos hechos son: El
descubrimiento de la tierra y el del cielo.
-Los hombres descubren la tierra: se dan cuenta de lo que es la tierra,
el hombre da la vuelta al mundo y demuestra por completo la rotundidad
de esta. Siguió el desarrollo de las matemáticas con figuras como
Gassendi, Descartes, Leibniz, etc., y de la física que en esta época tiene
su culminación en Newton que descubre la ley de la gravitación
[Link] cambia por completo la imagen que se tenía de la realidad
terrestrepasando auna explicación mecanicista, totalmente distinta y
opuesta a la explicación aristotélica dominante, de carácter teleológico.
Pero además de descubrir la tierra, el hombre en el siglo XVI descubre el
cielo. El nuevo sistema planetario de Kepler y Copérnicosostenido por la
astronomía de Galileo destruye la idea que el hombre tenía de la situación
del mundo y su relación con los astros. La tierra ya no es el centro del
universo; y, por ende, tampoco lo es el hombre.
La tierra en ese sistema solar, ocupa un lugar secundario que no es ni
mucho menos, la posición central y privilegiada que la antigüedad y con
ella Aristóteles1 le concedían.
La explicación cartesiana del mundo se ajusta a los patrones de la
nueva astronomía y física. Este sistema de conceptos, que se pliegan
perfectamente sobre la realidad empieza a [Link] todos lados
crece lo que será el síntoma de esta nueva época: la duda, se discute se
rebate, ya no se cree en él, en este momento el hombre entra en la crisis
más grande que seha conocido en la historia del pensamiento filosófico y
de esta, surgirá una nueva forma de hacer filosofía.
b. CONTEXTO FILOSÓFICO:
Aunque la filosofía de Descartes destaca por su originalidad, su
pensamiento registra diversas influencias del ámbito filosófico de la época.
La primera vienede la antigüedad griega que resurgieron en el
Renacimiento, y más concretamente del escepticismo, que rechaza, y del
estoicismo, que admite en sus reglasprovisionales de la moral. En efecto,
lacrisis y pérdida de referentes de la época trajo el escepticismo que en
Francia tenía sólidos representantes como Michel de Montaigne, que
1
Recordad que los astros en Aristóteles existen solo en relación a la tierra como un plano supra lunar siendo la tierra el centro
del universo.
sostuvo la imposibilidad de encontrar nuevos referentes sólidos para
alcanzar la verdad. Por eso la estrategia cartesiana empezará por vencer
el escepticismo con suspropias armas transformando la duda escéptica en
metódica.
Por otra parte, conviene resaltar la postura de Descartes ante la filosofía
escolástica, ya que, aunque la descalifica abiertamente, no es capaz de
superar por completo algunos de sus conceptos y planteamientos (notoria
la influencia de Francisco Suárez). Sigue usando la noción de sustancia
(res) para referirse al yo, como si el yo fuera una simple cosa, al modo del
realismo aristotélico.
Filosóficamente, lo más relevante es la polémica entre el pensamiento
racionalista continental (Descartes, Malebranche, Spinoza, Leibniz) y el
empirismo inglés (Bacon, Hobbes, Locke, Hume), polémica centrada en
el tema del origen del conocimiento. El racionalismo ve en el pensamiento,
en la razón que posee ideas innatas, la fuente principal del conocimiento
humano. Un conocimiento solo merece en realidad ese nombre cuando es
lógicamente necesario y universalmente válido. Cuando la razón juzga que
una cosa tiene que ser así y no puede ser de otro modo, siempre y en
todas partes, nos encontramos con un verdadero conocimiento quedando
descartado así todo conocimiento proveniente de los sentidos (a priori).
Por el contrario, el empirismo defiende que la única fuente de conocimiento
humano es la experiencia, que constituye al mismo tiempo su límite (no
podemos pretender ir más allá de la experiencia). No hay ideas innatas y
la mente está por naturaleza vacía, como una hoja en blanco en la que
escribe la experiencia (a posteriori). Todos nuestros conceptos, incluso los
más generales y abstractos, proceden de la experiencia.
Las corrientes del “racionalismo” y el “empirismo” se sitúan en este
contexto y vienen a ser un replanteamiento de los problemas tradicionales
de la filosofía, en conexión con la revolución científica y de ahí la
importancia que darán a los problemas del conocimiento y del método
científico, tomando como punto de partida el hombre, lugar desde dónde
se mira y se conoce el mundo.
2. TEORÍA DEL CONOCIMIENTO (EPISTEMOLOGÍA):
a. LA BÚSQUEDA DEL CONOCIMIENTO SEGURO
El objetivo de Descartes era descubrir un
conocimiento seguro, estable, que se sitúe más
allá de toda duda razonable. Como hemos
visto, la cultura filosófico-científica no lo
garantizaba basada en la tradición aristotélico-
escolástica. Descartes que admiraba las
matemáticas “por la certeza y evidencia de sus
razonamientos”, adquirió pronto el
convencimiento de que todo conocimiento debía regirse por el
procedimiento de la matemática. (Mathesis Universalis)
b. LAS REGLAS DEL MÉTODO (texto pevau Discurso del método, II)
La matemática es un sistema axiomático
que requiere de unos primeros principios
de los que se deduzca el resto del sistema
teórico. Por eso, el primer problema que se
le planteaba era, lógicamente, encontrar
un principio absolutamente garantizado e
inmune a toda duda por la evidencia que
se presentaba en la mente.
Este es el origen del método cartesiano, que consiste en unas reglas
ciertas y fáciles basadas en las matemáticas, gracias a las cuales nadie
tomará como verdadero lo falso y llegará mediante un acrecentamiento
gradual y continuo, a un conocimiento de todo lo que sea capaz de
[Link] reglas del método necesitan estar fundadas en la unidad y
la simplicidad de la razón y además ser aplicables a todos los campos
del saber.
1ª. Evidencia:2Aceptar como verdadero únicamente aquello que la
razón capta en un acto de intuición como absolutamente evidente. Lo
evidente se caracteriza por ser claro (se presenta a nuestra razón
nítidamente) y distinto (que no se confunde con ninguna cosa). El
criterio de verdad no es la adecuación con la realidad (como era
anteriormente) sino la evidencia ante la razón.
2ª. Análisis: Dividir o descomponer el problema en partes para buscar
los elementos más simples posibles para comprobar su evidencia.
3ª. Síntesis: Reconstruir la cuestión ordenando deductivamente los
distintos elementos simples a los que hemos llegado en el paso anterior,
encadenándolos pasando de lo simple a lo complejo. Descartes realiza
la deducción de unos hechos a partir de otros ya conocidos. A partir de
los elementos simples obtenidos por la intuición en los pasos anteriores,
elabora un saber más complejo (por ejemplo, un triángulo tiene tres
lados podemos deducir posteriormente que la suma de sus ángulos es
180º) la validez última de la deducción descansa en la primera intuición
por la que cada paso debe verse como evidente.
4ª. Enumeración: Hacer frecuentes revisiones de los procesos de
análisis y síntesis para asegurarnos de que no olvidamos nada, de modo
que se pueda abarcar todo el conjunto de un solo golpe de vista y se
pueda poseer una total evidencia intuitiva del mismo.
c. La DUDA METÓDICA Y EL PRIMER PRINCIPIO DE
CONOCIMIENTO 3
2
235 en el texto de la Pevau
3
Reglas del método parte IV
Una vez descritos los pasos del método implícitos en el desarrollo de las
matemáticas Descartes lo va a aplicar a la metafísica para encontrar la
primera evidencia que sirva de axioma para fundamentar todo el sistema
filosófico en sus meditaciones4 metafísicas.
El primer paso, como hemos visto será buscar una evidencia, pero la
metafísica no trata de una parcela de la realidad sino del saber en
general, por tanto, debe ser una evidencia absoluta, esta certeza será
aquella que no se pueda dudar bajo ninguna circunstancia. Para ello el
autor dudará de todo hasta encontrar algo de lo cual no se pueda dudar.
Es importante aclarar que esta duda no es psicológica sino
metódica: la duda en Descartes viene exigida por el propio método.
Poner en duda todo al menos “una vez en la vida” es un mecanismo para
la constitución de la verdad para poder librarse así de todo prejuicio.
La duda en Descartes consta de los siguientes niveles:
1º. Puesta en duda del conocimiento sensible: No podemos estar
seguros de que los sentidos no nos engañan, porque lo hacen en muchas
las ocasiones, por ejemplo, en las ilusiones sensoriales, veo el sol como
si midiese dos pies de tamaño, creo ver a lo lejos una persona cuando
realmente se trata de un árbol. No son, por tanto, una fuente fiable de
conocimientos ciertos y evidentes. Con esto resulta que toda la ciencia
que tenga una dependencia inmediata de la experiencia queda sin
fundamento.
2º. Puesta en duda de la realidad extramental: Sin embargo,
aunque los sentidos puedan engañarnos no podemos negar que existe una
realidad fuera de nosotros5. Contra esta evidencia, Descartes invoca dos
razones para la duda: la locura6 y el sueño. Cuando soñamos, creemos
4
La meditación marca el tiempo de detenerse a reflexionar, cuando el espíritu se queda solo consigo mismo, período que
transcurre después de la lectio.
5
“que estoy aquí sentado, junto al fuego, con una bata puesta y este papel en mis manos, o cosas por el estilo”
6
¿No piensan acaso los locos que van vestidos cuando realmente están desnudos? ¿Y si estuviéramos totalmente chiflados?
que existe una realidad que no existe y puesto que no podemos distinguir
la vigilia del sueño, la existencia del mundo y del propio cuerpo es dudosa.
3ºDuda del entendimiento: Aunque dudemos de la realidad, no
podemos dudar de las matemáticas, la aritmética y la geometría, aunque
uno esté loco o soñando siempre es cierto que dos y dos son cuatro. Es
decir, podríamos pensar que la matemática, ciencia que no depende de la
experienciaescapa al primer nivel de duda7. Sin embargo, el pensador
francés plantea en este segundo nivel de duda la hipótesis del "genio
maligno" (un Dios que se divierte haciéndonos errar cuando razonamos8).
No obstante, existe algo sobre lo cual es imposible dudar, en lo que el Dios
engañador es incapaz de arrojar duda: mientras dudo estoy seguro de que
estoy dudando, pensando y por tanto existiendo, al menos como un ser
que piensa.9
Esta verdad está fuera de toda duda: “Pienso, luego existo” (Cogito
ergo sum). Tenemos la certeza absoluta de que pensamos: esta verdad
indudable, intuida inmediatamente, se convierte en el primer principio de
la Filosofía: la actividad de pensar implica un sujeto pensante, el punto de
partida desde el que se reconstruye el edificio del conocimiento. Afirmar
“Pienso, luego existo” significa el reconocimiento del Yo como una cosa o
sustancia que piensa, duda, afirmay que tiene existencia independiente del
cuerpo de cuya existencia, como del mundo, no estamos seguros. Una vez
hallada la primera verdad, Descartes se encuentra con el problema de que
únicamente está convencido de la existencia de su pensamiento. Podemos
decir que está encerrado en su propia subjetividad. Es lo que se conoce
como el problema del Solipsismo.
3. Metafísica
7
No puedo dudar de que un cuadrado tiene 4 lados es un conocimiento a priori
8
“un genio maligno que usa toda su industria para burlarme”
9
Mientras dudo, no puedo dudar de que dudo.
Fundamentada la existencia a través del pensamiento
(la conciencia a través del cogito), el problema que se
presenta a continuación, es cómo salir de él hacia el mundo,
cómo demostrar que existe algo además del YO (solipsismo).
Comencemos pues con el análisis de las ideas (contenido del
pensamiento) ya que es lo único que tenemos seguro. Vamos a ver si en
él encontramos algo que permita demostrar que existe algo más. El
pensamiento para el padre del racionalismo, es el lugar dónde se realiza la
actividad dónde manejamos ideas que pueden ser de tres tipos:
-Adventicias: No son propias del sujeto. Son aquellas que parecen
provenir de una experiencia externa porque la exterioridad justamente
es lo que tratamos de fundamentar por lo que no nos sirven (idea de
árbol, de hombre, de caballo).
-Facticias: Las crea el sujeto. Ideas construidas en la mente a partir de
las anteriores como un centauro (idea de caballo y hombre).
-Innatas: Están en el sujeto. Ideas claras y distintas que posee el
intelecto, no proceden del exterior, las posee la razón en sí [Link]
se forman a partir de ideas anteriores ni por composición por lo que
sona priori. Descartes llega así a las ideas de la metafísica tradicional:
Alma, Dios y Mundo.
b. EL PROBLEMA DE DIOS (TEOLOGÍA)10
El filósofo francés va a utilizar tres argumentaciones para demostrar la
existencia de Dios para poder salir del solipsismo. En las dos primeras se
recurre a la causalidad, como ya hizo Santo Tomás, aunque a diferencia de
las vías tomistas, estas argumentaciones no toman como punto de partida
la realidad sensible, sino la idea innata de ser perfecto que encontramos
10
Reglas del método IV parte
en nuestro entendimiento11. Esa idea no puede ser ni adventicia ni facticia,
es decir, no procede del mundo exterior ni tampoco de nuestra
imaginación, debe, por tanto, ser innata.
1º Argumento de la causalidad: Toma como punto de partida la idea
innata de perfección. Yo no puedo ser la causa de la idea de perfección
que encuentro en mi entendimiento, porque entre la causa productora y el
efecto producido debe haber proporcionalidad, y entre yo, que soy un ser
imperfecto, puesto que dudo, y en la idea de perfección, no hay
proporcionalidad alguna. Semejante idea sólo ha podido ser puesta en mi
por un ser que efectivamente, es perfecto. Así que Dios existe como ser
perfecto causa de mi idea de perfección.
2º Argumento Dios como causa de mi ser: Demuestra la existencia
de Dios a partir su propia existencia ya que yo no puedo ser causa de
mí mismo, pues si lo fuera, me hubiera dado todas esas cualidades cuyas
ideas encuentro en mi pensamiento: infinitud, eternidad, omnipotencia
y omnisciencia, y que en realidad me faltan. Por tanto, el hecho de mi
propia existencia demuestra que Dios existe. (2º vía de Santo Tomás de
la causa eficiente).12
3º Argumento ontológico: Esta tercera argumentación es una
reformulación del Argumento Ontológico de San Anselmo. En la idea de
ser Perfecto va incluida su existencia, pues de no ser así carecería de
una perfección, la existencia, y no sería perfecto.
Una vez establecida la existencia de Dios, Descartes demuestra la
existencia de la realidad extramental, física y la verdad de nuestros
razonamientos matemáticos ya que, si Dios existe debe ser bueno al ser
perfecto por lo que es incompatible con el genio maligno. Dios garantiza
11
Descartes toma como punto de partida el contrario a Santo Tomás: la realidad exterior es lo que se trata de fundamentar por
lo que usará la idea innata de Dios, prescindiendo de los sentidos. Esta es la razón por la que recupera el Argumento ontológico
de San Anselmo.
12
459-484
que haya leyes de entendimiento para el mundo. Estos son los principios
que andaba buscando, para poder, a partir de ellos, salir del solipsismo
y reedificar el edificio de la filosofía y en especial, de la realidad fuera
del sujeto.13
4. LA REALIDAD:
Para el filósofo francés, la realidad está compuesta por tres sustancias,
la sustancia se define en el sistema cartesiano como aquello que existe y
no necesita de ninguna otra cosa para existir. Vemos que esta condición
solo la cumple Dios, pero como las otras dos sustancias son plenamente
independientes entre sí y solo dependen de Dios para existir, se las llama
también sustancias de manera análoga. De este modo, la realidad está
constituida por tres tipos de sustancias, cada una tiene un atributo que le
es propio, aquello que compone su esencia o naturaleza son inmutables e
inseparables. Junto a los atributos están los modos que son
modificaciones de los atributos que afectan a la sustancia.
-La sustancia pensante: “Res Cogitans”. A partir de la idea del yo. Su
atributo es el pensamiento y sus modos son entendimiento y voluntad
-La sustancia infinita o Dios: “Res Infinita”. cuya existencia deduce de la
demostración de la existencia de Dios. Su atributo es la infinitud.
(eternidad, inmutabilidad, omnipotencia) y carece de modos al ser
perfecto
-La sustancia extensa o material: “Res Extensa”. Cuya existencia está
garantizada por Dios. Su atributo es la extensión y sus modos la figura
y el movimiento.
13
485-510
La sustancia extensa o mundo:
Descartes analiza las cualidades de los cuerpos con un
ejemplo: un trozo de cera recién sacado de la colmena tiene
el sabor y el perfume de su miel, y cierto color y forma.
Puesto al fuego, desaparece todo esto y queda “algo
extenso, flexible y mudable”. Así distingue entre:
-Las cualidades primarias: la extensión o magnitud de un
cuerpo. Estas cualidades objetivas y medibles geométricamente son
garantizadas por Dios.
-Las cualidades secundarias o subjetivas solo existen en el pensamiento,
son subjetivas y causan sensaciones en el sujeto como el sabor o el olor.
Descartes las desecha ya que “Los cuerpos no son propiamente conocidos
porque los vemos y tocamos, sino porque los entendemos o
comprendemos en el pensamiento”.
Para Descartes, por tanto, lo que caracteriza a la materia y lo único que
podemos conocer, es su extensión14. Aunque Dios asegure la existencia del
mundo, esta se limita a lo matemáticamente formulable al ser lo único de
lo que puedo tener certeza. El mundo por tanto funciona como un
gigantesco mecanismo cuyas leyes podemos conocer y hacer previsiones
exactas. ¿Cómo explicar los comportamientos de los cuerpos y el mundo?
La respuesta de Descartes es sencilla: a partir de sus componentes
materiales que han sido fabricados por el ser humano, en unos casos, o
por Dios en otros.
Ahora bien, ¿Cómo funciona entonces el hombre, al estar compuesto por
dos sustancias distintas, la res cogitans y la res extensa?
5. EL HOMBRE (ANTROPOLOGÍA):
El padre del racionalismo defiende una concepción dualista del ser
humano, en la misma línea que Platón, separándose con ello de
Aristóteles y Tomás de Aquino.15
El hombre está constituido por dos sustancias: cuerpo, (sustancia
extensa) y mente (sustancia pensante); Descartes señala la prioridad
de la mente y afirma que es el centro de dos facultades: el
entendimiento y la voluntad libre. El ser humano es la unión de estas
dos sustancias que son independientes. Sin embargo, no son totalmente
autónomas. Hay una cierta relación entre ambas, pues la mente debe
gobernar el cuerpo y el cuerpo puede influir sobre la mente. Al problema
de cómo se establece la interrelación entre estas dos sustancias se le
conoce como el problema del dualismo cartesiano16. La respuesta de
14
De este modo no hay diferencia entre un cuerpo muerto y un reloj defectuoso ya que ambos son mera extensión, se produce
así una desacralización de la naturaleza, un desencantamiento del mundo.
15
Frente a ambos autores, además, considera que el resto de seres vivos carecen de alma.
16
Este problema será heredado por la tradición racionalista llevando a las posturas del ocasionalismo de Malebranche, las
mónadas de Leibniz o el panteísmo de Spinoza.
Descartes a esta cuestión consiste en señalar que la comunicación entre
ambas sustancias se produce en la Glándula Pineal situada en el
cerebro que consideraba la sede del alma. En ella se registran todas las
actividades y luego, a través de los nervios y la sangre, pasan al resto
del cuerpo. El alma para Descartes, debe dominar las pasiones sin
dejarse dominar por ellas.
Descartes defiende el libre albedrío ya que, aunque todo se rige por
leyes matemáticas habiendo un determinismo en la materia, el alma es
libre frente al resto de elementos materiales que se mueven por un
rígido paradigma mecanicista. El filósofo francés convierte así a los
animales en puras máquinas o simples autómatas, al no tener alma. Son
únicamente extensión y materia con movimiento. La ética por tanto
tiene cabida en el sistema cartesiano, al existir la libertad humana.
6. ÉTICA (MORAL):
La reforma cartesiana exigía, como hemos dicho al inicio del tema, no
aceptar como verdadero más que aquello que se presente como claro y
distinto. Esto supone dudar de todo. Sin embargo, la duda no podemos
aplicarla en nuestra vida cotidiana pues nos llevaría a la inacción, en la
vida continuamente surgen dilemas y tenemos que tomar decisiones. Así
pues, dado que se debe actuar, Descartes establece una moral
provisional. Esta serviría para poder seguir viviendo y actuando mientras
no se construyese una ética de acuerdo con las reglas del método. Consta
de cuatro reglas o máximas: 17
17
Las reglas cartesianas tienen una clara influencia del estoicismo romano, buscando siempre obrar con prudencia y dedicándose
al cultivo de la razón
1ª. Seguir las reglas y costumbres de mi país,
escogiendo siempre las opiniones de los más
moderados.
2ª. Procurar ser firmes y resueltos en nuestras
acciones una vez que hemos decidido actuar del
modo que nos parece más adecuado.
3ª. Los deseos personales tienen que ceder ante
el orden del mundo, al que no podemos imponernos razonablemente.
Hay que desear lo que se pueda alcanzar y olvidarse de lo que sea
imposible. De este modo podremos mantenernos contentos y felices. En
este sentido, lo que más interesa a Descartes es conseguir la libertad
individual.
4ª. Elegir la mejor ocupación posible: dedicarse al cultivo de la razón
y al conocimiento de la verdad, siguiendo el método establecido. En esta
última máxima se recoge claramente el propósito cartesiano de continuar
instruyéndose.