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PROGRAMA DE FORMACIÓN GENERAL/FILOSOFÍA

FILOSOFÍA / Lic. Mariluz Rocío Palacios Cruz

No puedes tocarla pero afecta a tus


sentimientos. No puedes verla pero
esta ahí, cuando te miras al espejo.
No puedes oírla pero esta ahí, cuando
hablas de ti mismo. ¿Qué es eso tan
importante y misterioso? ¡Es tu
autoestima!

¿Qué es la identidad?

Desde la adolescencia, todo hombre y toda mujer descubre su propia existencia. Y surge la necesidad de satisfacer
las viejas preguntas que se ha hecho la Humanidad desde los albores de los tiempos. ¿Quién soy yo? ¿Qué soy?
¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Cuál es mi papel en la vida? ¿Qué sentido tiene mi existencia?

Ya Sócrates nos recordaba el viejo precepto del frontispicio del templo de Delfos en Grecia: Conócete a ti mismo y
conocerás el universo.

Precisamente la identidad es la compleja respuesta a la eterna pregunta humana “¿Quién soy?”.

Anita E. Woolfolk indica que la identidad se refiere a la organización de la conducta, habilidades, creencias e historia
del individuo en una imagen consistente de sí mismo. Esto implica elecciones y decisiones deliberadas con respecto
a la vocación y a una “filosofía de vida”.

Diane E. Papalia y Sally W. Olds explican que la búsqueda de identidad es una búsqueda de toda la vida, la cual se
enfoca durante la adolescencia y puede repetirse de vez en cuando durante la edad adulta. Erikson enfatiza que este
esfuerzo por encontrar un sentido de sí mismo y del mundo es un proceso sano y vital que contribuye a la fuerza del
ego del adulto. Los conflictos que involucran el proceso sirven para estimular el crecimiento y el desarrollo.

Así, para alcanzar un buen nivel de autoestima, debemos antes que nada descubrir nuestra identidad. La primera
pregunta que debemos contestarnos con franqueza es: ¿quién soy yo?, ¿qué soy?, y más importante y decisivo aún,
¿qué quiero ser?

Autoconcepto
¿Qué es el autoconcepto?. Es el concepto que tenemos de nosotros mismos.

¿De qué depende?. En nuestro autoconcepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la
variación de uno, afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal, por tanto hago actividades
negativas y no soluciono el problema).
 Nivel cognitivo - intelectual: constituye las ideas, opiniones, creencias,
percepciones y el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro
autoconcepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre
nuestra persona.

 Nivel emocional afectivo: es un juicio de valor sobre nuestras cualidades


personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos
en nosotros.

 Nivel conductual: es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un


comportamiento consecuente.

Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes:

 La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa.
Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones,
para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
 El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos.
Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o
sentimientos hacia nosotros mismos.
 Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia,
razonamiento, habilidades, etc.).
 Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son
los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc.

¿Qué es la autoestima?
Puede definirse como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de
competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de
nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e
interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos
impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos.

Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente :


 Superan sus problemas o dificultades personales.
 Afianzan su personalidad.
 Favorecen su creatividad.
 Son más independientes.
 Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales.

Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes
que estás al mando de tu vida y eres flexible e ingenioso; disfrutas con los
desafíos que la vida te presenta; siempre estás preparado para abordar la
vida de frente; te sientes poderoso y creativo y sabes como " hacer que
sucedan cosas " en tu vida.

Por el contrario, las personas con una baja autoestima:

 Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad.


 Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales.
 Desciende el rendimiento.
 No se alcanzan las metas propuestas.
 Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas sumisas o muy
agresivas).
 No se realizan críticas constructivas y positivas.
 Sentimiento de culpabilidad.
 Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las
situaciones.

Dimensiones de la autoestima

a). Dimensión Personal: basada en la valoración íntima que cada cual tiene de sí misma.
b). Dimensión Corporal: basada en la forma como aceptamos y vivimos con nuestros cuerpos. Normalmente
atendemos a nuestro cuerpo solamente cuando se enferma, pero no dedicamos atención particular a las
sensaciones que se originan en nuestro organismo. Es necesario recuperar el contacto afectuoso con nuestro cuerpo
para restablecer nuestra energía vital.

c). Dimensión Social: basada en la aceptación de las demás personas del grupo, familia, organización, lugar al que
pertenecemos.

d). Dimensión Política: basada en la capacidad de sentirnos identificadas, integradas y aceptadas en algún grupo,
organización, partido, etc., basada a la vez en la capacidad y fortaleza que como grupo se tiene para participar
directamente en la toma de decisiones fundamentales para la vida local, regional y nacional.

e). Dimensión Afectiva: basada en la capacidad de dar y recibir afecto, aceptar afectuosamente nuestras virtudes y
defectos.

f). Dimensión intelectual: que tiene que ver con sentirse inteligente, capaz, con saber que las cualidades
intelectuales están siendo debidamente potenciadas.

g). Dimensión Ética: sentirse una persona buena y confiable o, por el contrario, mala y poco confiable. También
incluye atributos como sentirse responsable o irresponsable, trabajador o flojo. La dimensión ética depende de la
forma en que el niño interioriza los valores y las normas, y de como se ha sentido frente a los adultos cuando las ha
transgredido o ha sido sancionado.

Auto respeto

Respetarse a uno mismo, es un trabajo indispensable para vivir en


armonía con uno mismo y con los demás.

Constantemente, nos quejamos de que otros nos faltan al respeto, sin atender a que es
más frecuente que uno mismo se falte al respeto, siendo esto en ocasiones de maneras
inconscientes.

La autoestima, dice Dov Peretz, que es un silencioso respeto por sí mismo.


Mientras que, según Mauro Rodríguez, el respeto a sí mismo, se manifiesta a través de
las siguientes formas:

1. Atender y satisfacer las propias necesidades y valores.


2. Expresar y manejar, e forma conveniente, sentimientos y emociones, sin hacerse daño
ni culparse.
3. Buscar y valorar todo aquello que lo haga a uno sentirse orgulloso de sí mismo.

Generalmente, las faltas de respeto, comienzan con faltas de respeto a uno mismo. Habría que comenzar por revisar
detenidamente cómo y por qué yo lo permito y no tanto por qué el otro lo hace. Maslow dice. "Sólo podemos
respetar, dar y amar a los demás cuando hemos respetado, dado y amado a nosotros mismos".
Y, sin duda, de la misma manera que las relaciones humanas profundas se establecen sobre bases de respeto,
también la autoestima se fortalece cuando aprendemos a respetarnos a nosotros mismos.

Aceptación de límites y capacidades


En esta sociedad se nos pide que seamos perfectos, ¡Los mejores!; esto choca frontalmente con nuestra vivencia. Lo
adecuado es en sentir una parte de nosotros como maravillosa, aquella que se refiere a nuestras capacidades.
Somos buenos para unas cosas, tenemos cualidades que ponemos o no en práctica, hemos conseguido cosas, etc.
La otra parte de nosotros alberga los límites. Si a veces somos odiosos, nos enfadamos, somos débiles o miedosos,
no sabemos qué hacer, e incluso nos equivocamos. La parte de los límites es la que intentamos esconder, la que nos
avergüenza de nosotros mismos. Ponemos tanta atención en nuestros defectos que no hacemos sino hacerlos más
presentes y empeorar las cosas, por no aceptarlos, cambiar o salir de ellos. Toda esta energía puesta en los límites
nos impide desarrollar las capacidades y superarnos.

Necesitamos aceptarnos como un todo, con


límites y capacidades. Querernos sin
condiciones. Sólo así sentiremos el aumento de
la autoestima. Necesitamos estimar lo mejor de
nosotros y lo menos bueno.

¿Cómo mejorar la autoestima?

Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son
nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles
reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable en el
tiempo (por ejemplo, la edad que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a determinadas
edades, etc.). Es decir, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar
partido y ver su aspecto positivo.

Quince claves para mejorar la autoestima:


1. No idealizar a los demás.
2. Evaluar las cualidades y defectos.
3. Cambiar lo que no guste.
4. Controlar los pensamientos.
5. No buscar la aprobación de los demás.
6. Tomar las riendas de la propia vida.
7. Afrontar los problemas sin demora.
8. Aprender de los errores.
9. Practicar nuevos comportamientos.
10. No exigirse demasiado.
11. Darse permisos.
12. Aceptar el propio cuerpo.
13. Cuidar la salud.
14. Disfrutar del presente.
15. Ser independientes.

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