Beneficio y transformación de minerales
En la naturaleza son muy escasos los metales puros o nativos por lo que ocasionalmente se hallan
concentraciones de ellos. La mayoría de los metales se encuentran asociados químicamente con
otros elementos formando compuestos conocidos como minerales. Al proceso que conlleva la
extracción propia de la minería metálica se le llama Metalurgia.
Metalurgia. Es el arte de extraer metales de sus menas, refinarlos y prepararlos para su uso. El
proceso consiste en modificar la naturaleza química de los minerales para separar el metal de sus
compuestos sulfúricos, óxidos, silicatos o carbonatos. Estos métodos dependen mucho del tipo de
mena y de su composición química.
Los metales obtenidos por los diferentes métodos de la metalurgia extractiva, por lo general
contienen impurezas tales como: otros metales, elementos no metálicos, pequeños restos de escoria
y gases disueltos, que afectan o favorecen las propiedades del metal o metales de interés. La
remoción de tales impurezas es necesaria para permitir que el metal sea trabajado posteriormente.
Un estudio metalúrgico tiene como objetivo definir un proceso que obtenga la máxima
recuperación del metal al menor costo permitiendo viabilizar un proyecto.
El separar y extraer los metales de las concentraciones de minerales es un trabajo delicado que
requiere mucha destreza. Se hace en la actualidad en fundiciones o refinerías e implica o puede
implicar el Beneficio y Transformación.
BENEFICIO (refinamiento). Proceso o conjunto de procesos por el cual o cuales se separan la
mena y la ganga.
Lavado. Se elimina el lodo y material orgánico presentes en algunos minerales.
Trituración. Disminución del tamaño de los trozos de roca provenientes de la mina.
Molienda. Reducción del tamaño de partículas relativamente gruesas dejadas por la
trituración.
Homogenización. Mezcla de la molienda para compensar las variaciones de la
granulometría y composición química.
Clasificación. Separación de una mezcla en dos o más fracciones en base al tamaño.
Concentración. Separación del mineral o metal útil de la ganga.
o Gravimétrica. Aprovecha la diferencia de densidades del material a separar, utiliza
una gran cantidad de agua.
o Flotación. Utiliza un proceso físico-químico complejo (reactivos) para la
separación de material.
o Magnética. Se vale de la atracción de ciertos minerales hacia un campo magnético.
TRANSFORMACION: modificación mecánica o química del mineral extraído y beneficiado a
través de un proceso industrial, después del cual resulta un producto diferente y no identificable con
el mineral en su estado natural.
Hidrometalurgia. Recuperación de los metales de sus menas o de sus concentrados,
disolviéndolos mediante algún reactivo para luego precipitarlo (lixiviación).
Pirometalurgia. Se utiliza calor para la obtención de los metales (tostación, calcinación,
coquización, fundición, cocción, secado, refinación, etc.).
Biometalurgia. Obtención del metal mediante un proceso confiado a la acción de bacterias.
Electrometalurgia. Trata la extracción y refinación de los metales por el uso de la
corriente eléctrica (proceso electrolítico o electrólisis).
Otros procesos post-mineros: El producto minero, tal como sale de cantera o de la planta de
beneficio, si no es de carácter metálico, a menudo necesita otros tratamientos antes de ser
aprovechable, por ejemplo, el petróleo necesita el refino; las rocas industriales necesitan corte y
tratamientos de la superficie de corte; expansión térmica de perlita o vermiculita para obtener áridos
ligeros, calcinación de la caliza para obtener cal (CaCO 3 + calor -> CaO + CO2), entre muchos
otros.
Operaciones auxiliares. Aquellas operaciones que sirven de apoyo al proceso de beneficio y
transformación de minerales en cuanto a su manejo, almacenamiento, transporte y empaque o
despacho a granel según sea el caso.
Flotacion (proceso)
La flotación es un proceso físico-químico de separación de minerales o compuestos finamente
molidos, basados en las propiedades superficiales de los minerales (mojabilidad), que hace que un
mineral o varios se queden en una fase o pasen a otra. Las propiedades superficiales pueden ser
modificadas a voluntad con ayuda de reactivos.
El proceso de flotación se basa en las propiedades hidrofílicas e hidrofóbicas de los minerales. Se
trata fundamentalmente de un fenómeno de comportamiento de sólidos frente al agua
Los principios básicos en que se fundamenta el proceso de la flotación son los siguientes:
La hidrofobicidad del mineral que permite la adherencia de las partículas sólidas a las burbujas
de aire.
La formación de una espuma estable sobre la superficie del agua que permite mantener las
partículas sobre la superficie.
Para establecer estos principios se requiere la adición de reactivos químicos al sistema. Estos
reactivos de flotación son los colectores, depresores, activadores y modificadores, cuyas acciones
principales son inducir e inhibir hidrofobicidad de las partículas y darle estabilidad a la espuma
formada.
Las partículas minerales hidrofóbicas tienen la capacidad de adherirse a la burbuja, en tanto que las
hidrofílicas, como la ganga, no se adhieren. La superficie hidrofóbica presenta afinidad por la fase
gaseosa y repele la fase líquida, mientras que la superficie hidrofílica tiene afinidad por la fase
líquida.
Usos industriales
Flotación industrial de minerales sulfurados de cobre.
La flotación es un proceso muy utilizado en la recuperación de los minerales sulfurados de cobre debido
a la hidrofobicidad natural que tienen. También se usa para la limpieza de aguas usadas con contenidos
de grasas o aceites para su reutilización. Existen equipos que realizan este proceso como las celdas de
flotación y las columnas de flotación; estas últimas han ido reemplazando a las celdas por sus menores
costos operacionales.
La primera flotación de Europa fue desarrollada por el ingeniero cántabro don Leopoldo Bárcena Díaz
de la Guerra en la localidad cántabra de Torrelavega.
El hierro: Propiedades, cómo se obtiene y tipos de hierro
El hierro es el cuarto elemento más común en la corteza terrestre. Es muy versátil, y uno de
los metales más fuertes y baratos. Combinado con cantidades variables (pero minúsculas)
de carbono, el hierro produce un material mucho más fuerte llamado acero, utilizado en
una amplia gama de objetos fabricados por el hombre, desde cubiertos hasta buques de
guerra, rascacielos y cohetes espaciales.
Propiedades del hierro
A priori, se puede pensar que el hierro metal duro y fuerte lo suficientemente resistente
como para soportar puentes y edificios, pero eso no es hierro puro. Lo que se utiliza en esos
casos son aleaciones de hierro (hierro combinado con carbono y otros elementos), que
explicaremos con más detalle más abajo. El hierro puro es un asunto totalmente diferente.
Vamos a ver cuáles son sus propiedades físicas (cómo se comporta por sí mismo) y sus
propiedades químicas (cómo combina y reacciona con otros elementos y compuestos).
Propiedades físicas del hierro
El hierro puro es un metal blanco plateado que es fácil de trabajar y dar forma y es lo
suficientemente suave como para cortarlo (con bastante dificultad) con un cuchillo. Se
puede comprimir en láminas y estirar en alambres.
Como la mayoría de los metales, el hierro conduce la electricidad y el calor muy bien y es
muy fácil de magnetizar.
Propiedades químicas del hierro
La razón por la que raramente vemos el hierro puro es que se combina fácilmente con el
oxígeno (del aire). De hecho, el mayor inconveniente del hierro como material de
construcción es que reacciona con el aire húmedo (en un proceso llamado corrosión) para
formar el óxido escamoso de color marrón rojizo que llamamos óxido.
El hierro también reacciona de muchas otras maneras, con elementos que van desde el
carbono, el azufre y el silicio hasta halógenos como el cloro.
En términos generales, los compuestos de hierro se pueden dividir en dos grupos conocidos
como ferrosos y férricos (los nombres antiguos) o hierro (II) y hierro (III); siempre se
puede sustituir «hierro(II)» por «ferroso» y «hierro(III)» por «férrico» en los nombres
compuestos:
En los compuestos de hierro (II), el hierro tiene una valencia (capacidad de
combinación química) de +2. Algunos ejemplos son el óxido de hierro (FeO), un
pigmento (colorante químico); el cloruro de hierro (FeCl2), utilizado en medicina
como «tintura de hierro»; y un importante colorante químico llamado sulfato de
hierro (FeSO4).
En compuestos de hierro (III), la valencia del hierro es +3. Los ejemplos incluyen el
óxido de hierro (III) (Fe2O3), utilizado como material magnético en cosas como
cintas de cassette y discos duros de ordenador y también como pigmento de pintura;
y el cloruro de hierro (III) (FeCl3), utilizado para fabricar muchos productos
químicos industriales.
Algunas veces el hierro (II) y el hierro (III) están presentes en el mismo compuesto.
Un pigmento de pintura llamado azul de Prusia es en realidad un compuesto
complejo de hierro (II), hierro (III) y cianuro con la fórmula química
Fe4[Fe(CN)6]3.
De dónde se obtiene el hierro
El hierro es el cuarto elemento más común en la corteza terrestre (después del oxígeno, el
silicio y el aluminio), y el segundo metal más común (después del aluminio), pero debido a
que reacciona tan fácilmente con el oxígeno, nunca se extrae en su forma pura (aunque
ocasionalmente se descubren meteoritos que contienen muestras de hierro puro).
Al igual que el aluminio, la mayor parte del hierro «encerrado» dentro de la Tierra existe en
forma de óxidos (compuestos de hierro y oxígeno). Los óxidos de hierro existen en siete
minerales principales (minerales rocosos en bruto extraídos de la Tierra):
Hematites (la más abundante)
Limonita (también llamada mineral marrón o hierro de pantano)
Goethita
Magnetita (mineral negro; el tipo magnético de óxido de hierro, también llamado
lodestone)
Pirita
Siderita
Taconite (una combinación de hematites y magnetites).
Los diferentes minerales contienen diferentes cantidades de hierro. La hematita y la
magnetita tienen alrededor del 70% de hierro, la limonita tiene alrededor del 60%, la pirita
y la siderita tienen el 50%, mientras que la taconita tiene sólo el 30%.
Utilizando una combinación de minería subterránea y a cielo abierto, el mundo produce
aproximadamente 1.000 millones de toneladas de mineral de hierro cada año, de las que
China es responsable de algo más de la mitad.
Tipos de hierro
El hierro puro es demasiado blando y reactivo para usarlo en alguna aplicación, por lo que
la mayor parte del «hierro» que tendemos a utilizar para fines cotidianos es en realidad en
forma de aleaciones de hierro: hierro mezclado con otros elementos (especialmente
carbono) para hacer formas más fuertes y resistentes del metal, incluido el acero.
Hierro en bruto
Se llama hierro en bruto porque se produce en forma de bloques moldeados con trozos
conocidos como lingotes.
El hierro en bruto se obtiene calentando un mineral de hierro (rico en óxido de hierro) en un
alto horno: una enorme chimenea industrial, con forma de cilindro, en la que se introducen
grandes corrientes de aire caliente en «explosiones» regulares. Los altos hornos son a
menudo espectacularmente grandes: algunos tienen una altura de 30-60 m, contienen
toneladas de materias primas, y a menudo operan continuamente durante años sin ser
apagados o enfriados.
Dentro del horno, el mineral de hierro reacciona químicamente con el coque (una forma de
carbón rica en carbono) y la piedra caliza. El coque «roba» el oxígeno del óxido de hierro
(en un proceso químico llamado reducción), dejando un hierro líquido relativamente puro,
mientras que la piedra caliza ayuda a eliminar las otras partes del mineral rocoso
(incluyendo arcilla, arena y piedras pequeñas), que forman una lechada residual conocida
como escoria.
El hierro hecho en un alto horno es una aleación que contiene aproximadamente 90-95 %
de hierro, 3-4 % de carbono y trazas de otros elementos como silicio, manganeso y fósforo,
dependiendo del mineral utilizado.
El hierro en bruto es mucho más duro que el 100 % de hierro puro, pero todavía demasiado
débil para la mayoría de los propósitos cotidianos.
Hierro fundido
El hierro fundido es simplemente hierro líquido que se ha fundido: se vierte en un molde y
se deja enfriar y endurecer para formar una forma estructural terminada, como una tubería,
un engranaje o una viga grande para un puente de hierro.
El hierro en bruto es en realidad una forma muy básica de hierro fundido, pero sólo se
moldea de manera muy cruda porque normalmente se funde para fabricar acero.
El alto contenido de carbono del hierro fundido (al igual que el hierro en bruto,
aproximadamente el 3-4 %) lo hace extremadamente duro y quebradizo: grandes cristales
de carbono incrustados en el hierro fundido impiden que los cristales de hierro se muevan.
El hierro fundido tiene dos grandes desventajas: la primera, que es duro y quebradizo, es
virtualmente imposible de moldear, incluso cuando se calienta; y la segunda, se oxida con
relativa facilidad.
Cabe destacar que en realidad existen varios tipos diferentes de hierro fundido, incluyendo
hierro fundido blanco y gris (llamado así por el colorido del producto terminado causado
por el modo en que se comporta el carbono que contiene).
Hierro forjado
El hierro fundido asume su forma final en el momento en que la aleación de hierro líquido
se enfría en el molde. El hierro forjado es un material muy diferente hecho mezclando
hierro líquido con algo de escoria (residuos). El resultado es una aleación de hierro con un
contenido de carbono mucho menor.
El hierro forjado es más suave que el hierro fundido y mucho menos resistente, por lo que
se puede calentar para darle forma con relativa facilidad, y también es mucho menos
propenso a la oxidación.
Sin embargo, en la actualidad se produce relativamente poco hierro forjado
comercialmente, ya que la mayoría de los objetos producidos originalmente a partir de él se
fabrican ahora con acero, que es más barato y, en general, de una calidad más uniforme.
El hierro forjado es lo que la gente solía utilizar antes de que realmente dominara la
fabricación de acero en grandes cantidades a mediados del siglo XIX.
Corrosión
Te explicamos qué es la corrosión y qué tipos de corrosión existen. Ejemplos y cómo
evitarla. Además, relación entre corrosión y oxidación.
¿Qué es la corrosión?
La corrosión el proceso de degradación de ciertos materiales, como consecuencia de una
reacción electroquímica, o sea, de óxido-reducción, a partir de su entorno.
Se trata de un fenómeno natural, espontáneo, que afecta sobre todo (aunque no
exclusivamente) a los metales. La velocidad de la reacción depende de la temperatura a la
que ocurre, así como de las propiedades de los elementos involucrados, especialmente de su
salinidad.
La corrosión es un proceso químico en el que suelen intervenir tres factores: el elemento
corroído, el ambiente y, generalmente, el agua. Sin embargo, también existen sustancias
corrosivas, o sea, capaces de producir la corrosión de los materiales con los que entren en
contacto directo.
Por su parte, la industria metalúrgica estudia la corrosión como un enemigo importante a
vencer por parte de sus productos, especialmente de los expuestos al ambiente, en piezas
arquitectónicas o de construcción. De hecho, se estima que cada pocos segundos se pierdan,
aproximadamente, cinco toneladas de acero en el mundo entero debido a la corrosión.
Tipos de corrosión
A grandes rasgos existen dos tipos de corrosión: la química y la electroquímica,
dependiendo del tipo de materiales y reacciones que implique:
Corrosión química. Se produce cuando un material reacciona en
un líquido o gas corrosivo, hasta disolverse por completo o hasta saturar el líquido. Esto
puede ocurrir de distintos modos:
Ataque por metal líquido. Se da cuando un metal sólido y otro metal líquido se
ponen en contacto, y el primero es corroído en sus puntos débiles por el segundo.
Lixiviación selectiva. Se da cuando hay una corrosión selectiva
en aleaciones metálicas.
Ataque químico. Se da con reacciones químicas agresivas por solventes poderosos,
como los que son capaces de disolver polímeros, generalmente considerados
resistentes a la corrosión.
Corrosión electroquímica. Ocurre generalmente en los metales, cuando
sus átomos pierden electrones y se convierten en iones. Puede darse de distintas
maneras:
Corrosión microbiológica. Cuando la ocasionan organismos vivos microscópicos
capaces de alterar la química de los materiales, como bacterias, algas y hongos.
Corrosión galvánica. Es la más intensa de todas y ocurre cuando interactúan metales
distintos entre sí, y actúa uno como ánodo y otro como cátodo, y forman lo que se
conoce como una pila galvánica.
Corrosión por aireación superficial. Conocida como Efecto Evans, se produce en
superficies planas ubicadas en sitios húmedos y sucios, que propician entornos
electronegativamente cargados.
Ejemplos de corrosión en la vida cotidiana
Algunos ejemplos de corrosión en la vida cotidiana son:
La corrosión de las tuberías de agua. Se da especialmente en aquellas metálicas, que
tienden a quebrarse en el tiempo y contaminar el agua con pequeñas dosis de óxido, que
le confieren un color negruzco o marrón.
La herrumbre en los metales expuestos al agua. Se da en la chapa de la lavadora
automática, o las puertas de los automóviles dejados en la playa, donde el ambiente
salino acelera la reacción oxidativa y pronto se presentan fisuras y las típicas manchas
marrones de la herrumbre.
El color de la Estatua de la Libertad. Su tono original no tendría que ser verduzco, sino
color cobre, material del cual está elaborada. Al estar rodeada de agua,
la humedad del aire la oxida y la recubre de un polvillo verdoso (óxido de cobre),
producto de la corrosión.
La corrosión de latas de conserva. Las latas que llevan demasiado tiempo en la
despensa comienzan a mostrar manchas pardas en algunas regiones, señal inequívoca
de que la corrosión del aire ha empezado a afectarlas.
¿Cómo evitar la corrosión?
La lucha contra la corrosión forma parte de las industrias metálicas, que poseen diversos
mecanismos para evitar o enlentecer estos procesos desintegradores de los metales, tales
como:
Recubrimientos. Muchos metales se recubren de polímeros o plásticos, por ejemplo,
para evitar o reducir al mínimo la corrosión ambiental, aislándolos de su entorno en una
sustancia más resistente a este tipo de reacciones.
Aleaciones. Muchas combinaciones de metales le aportan al resultado una mayor
resistencia a la corrosión, como ocurre con los aceros aleados con zinc.
Inhibidores de corrosión. Se trata de sustancias químicas que poseen la propiedad de
enlentecer o impedir el proceso natural de corrosión de ciertos materiales, por lo que
basta sumergirlos en una película de ellas para hacerlos más resistentes.
Escogencia de materiales. La solución más simple es la de elegir bien qué materiales
dejar expuestos al ambiente y cuáles no, y cuáles emplear para obras expuestas a la
intemperie o a la acción del agua, por ejemplo.
Corrosión y oxidación
Aunque a menudo no se le nombre de esa manera, la oxidación es una reacción de
corrosión ya que en todo acto de oxidación ocurre un intercambio electrónico, catalogable
como corrosión electroquímica.
Por esta razón, los metales dejados a la intemperie o sumergidos al agua se corroen, pues
reaccionan con el oxígeno del aire o del agua y forman capas de óxido en su superficie, que
impiden la reacción química seguir avanzando.
Sin embargo, esta capa de óxido es mecánicamente removida y las capas más profundas del
metal se exponen de nuevo al oxígeno, y resultan en la destrucción del material por
completo. Este proceso es particularmente veloz en entornos salinos, ya que el cloruro de
sodio actúa como catalizador de la reacción, apresurándola.
Aleación
Te explicamos qué es una aleación y los tipos de aleaciones que pueden fabricarse.
Además, algunos ejemplos de esta mezcla metálica.
¿Qué es una aleación?
Se conoce como aleación a la combinación de dos o más elementos, de los cuales al menos
uno es un metal, para constituir un nuevo material que tenga las propiedades de sus
componentes.
Las aleaciones suelen considerarse, por lo general, como mezclas, dado que no se
producen reacciones químicas entre los elementos constituyentes, es decir, no se forman
enlaces entre sus átomos, ni cambia la constitución de sus moléculas.
Por lo general, se combinan en las aleaciones distintos materiales metálicos, aunque
también pueden combinarse uno metálico con otro no metálico, para alterar así sus
propiedades.
Generalmente, el material resultante tendrá características metálicas: brillo,
buena conducción térmica y eléctrica, determinada dureza, maleabilidad, ductilidad, etc. El
procedimiento de aleación es muy usual en la industria siderúrgica y de los materiales, y es
la única forma de obtener materiales como el bronce o el latón.
Toda aleación está formada por dos componentes como mínimo: un material de base al cual
se le añaden los materiales aleantes, que pueden ser uno solo o varios. Las propiedades
puntuales del material resultante dependen directamente de las propiedades de
los elementos iniciales involucrados, así como de la proporción entre ellos.
Por ende, al añadir más cantidad de material aleante, se modifican más las características
del material de base. Dependiendo del caso, la proporción entre unos y otros componentes
puede consistir en porcentajes mínimos (0,2 a 2 %) o mucho más elevados.
Ejemplos de aleación
Acero. Es una aleación fundamental para las industrias construidas por el ser humano.
Constituye un material resistente, pero a su vez maleable. Esta aleación está constituida
por una mezcla de hierro y diversos elementos como el carbono (está en mayor
cantidad), el silicio, el azufre y el oxígeno. El carbono transforma al hierro en un
material más resistente a la corrosión, aunque también lo hace más quebradizo, así que
se le añade en un porcentaje pequeño.
Latón. Es muy utilizado para fabricar recipientes, en especial para alimentos no
perecederos (latas), así como en la tubería y grifería domésticas. El latón se obtiene
mediante la aleación de cobre y zinc. Es un metal muy dúctil y maleable que brilla con
facilidad al ser pulido.
Bronce. Este material jugó un papel sumamente importante en la historia de la
civilización para elaborar herramientas, armas y objetos ceremoniales. Las campanas se
fabrican con este material, también muchas monedas, medallas, estatuas, entre otros
muchos objetos. La amplia cantidad de aplicaciones de este material se debe a su buena
maleabilidad y a su económica obtención a partir de la aleación de cobre y estaño.
Amalgama. Es una aleación de plata, estaño, cobre, oro, zinc y mercurio. Es una
sustancia pastosa que se endurece al ponerla en contacto con el aire, y que fue muy
empleada en la odontología. Su contenido de mercurio la vuelve levemente tóxica para
el cuerpo humano, por lo que ha dejado de usarse con este fin. Sin embargo, existen
otros tipos de amalgamas que son empleadas en otros sectores, como la industria del
vidrio.
Duraluminio. Es una aleación ligera, aunque resistente, producto de combinar las
propiedades del cobre y del aluminio. Es muy útil para la industria aeronáutica al ser un
material liviano y maleable, aunque poco resistente a la corrosión.
Peltre. Se trata de una aleación compuesta por cobre, plomo, estaño y antimonio, para
lograr una sustancia de enorme ligereza y gran conducción del calor. Es ideal para
elaborar objetos de cocina (sobre todo tazas y ollas). Su gran maleabilidad proviene de
las propiedades particulares del plomo.
Oro blanco. Este material se obtiene mediante la aleación del oro, cobre, níquel y zinc.
Es ideal para la confección de joyas menos pesadas que aquellas con alto contenido de
oro puro. También se emplea con la finalidad de producir objetos menos costosos que
los compuestos por oro puro, que es muy caro. Su principal uso actualmente consiste en
la fabricación de anillos, collares, medallas, y otros objetos ornamentales.
Magnalio. Es una aleación compuesta por aluminio y magnesio, con apenas un 10 % de
magnesio. Tiene baja densidad y alta dureza, tenacidad y resistencia a la tracción. Se
emplea principalmente en la industria automotriz y para fabricar productos enlatados.