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Elementos y Tipos de Conflictos

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Esther Castillo
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presentes

en nuestra vida. Pero, ¿alguna vez nos hemos parado a


pensar qué son los conflictos y cuáles son sus elementos principales?
¿Cuándo decimos que tenemos un conflicto? Es importante
ponerse de acuerdo en este punto; así sabremos que todos estamos
hablando de lo mismo y podremos compartir nuestros análisis
y opiniones.
Cuando se pide a los miembros de un grupo que definan en una
sola palabra lo que son los conflictos, suelen insistir en términos
como lucha, antagonismo, apuro, pelea, angustia, dificultades, relaciones
destructivas, confrontación, enfrentamiento, colisión de
intereses, combate y otras similares. Como se puede ver, no suelen
aparecer connotaciones positivas. Lo mismo sucede si consultamos
el Diccionario de la Real Academia. El conflicto sigue siendo
definido como “combate, lucha, pelea”, “enfrentamiento armado”
o “apuro, situación desgraciada y de difícil salida”.
¿Por qué persiste esta connotación negativa de la palabra conflicto?
Son varias las razones que pueden explicar este fenómeno:
* Los conflictos se asocian con violencia y guerra, confundiendo
el problema con una de sus soluciones.
* Son experiencias desagradables que consumen
mucha energía personal.
* No hemos recibido formación para gestionarlos adecuadamente.
* Nos dan miedo los cambios y los conflictos siempre
los exigen para su transformación.
* Otras razones más particulares: carácter, temperamento,
etc. de cada persona.

Los conflictos negativos se caracterizan por ser competitivos y en


ellos cada una de las partes busca ganar a costa de lo que pierde
la otra parte; por eso se llaman también “conflictos de suma cero”,
ya que lo que gana uno es a costa de lo que el otro pierde, sin que
haya ningún tipo de incremento de valor y beneficio para ambos.
En este tipo de conflicto se centra la atención más en las personas
que en el problema y son frecuentes las acusaciones hacia ellas,
así como las conductas de evitación entre ellas; se suele romper
el contacto y la relación, se dejan de hablar precisamente cuando
más necesario es hacerlo. Predomina la sensación de impotencia
y suele ser el grupo en conjunto el que viene a salir perjudicado,
no sólo las partes implicadas.
Por el contrario, en el conflicto positivo, también denominado constructivo,
se humanizan las personas, reforzando lo mejor que tiene
cada una y mejorando la relación existente entre ellas. Es normal
respetar las reglas establecidas, sin buscar atajos o recurrir a medios
que favorezcan el logro de sus objetivos. Los conflictos constructivos
denuncian situaciones y problemas existentes y sirven
de ocasión para su mejora o resolución.

HABILIDADES COGNITIVAS Empezamos aquí la primera parte de nuestro programa de Competencia


Social. Esta primera está directamente orientada a practicar aquellos cinco pensamientos citados por
Spivack y Shure, como indispensables para una buena relación interpersonal. Esos cinco pensamientos
equivalen, en la práctica, a lo que Gardner llamó inteligencia interpersonal. Expliquemos en qué
consisten esos cinco pensamientos que vamos a trabajar intensamente en estas seis lecciones
cognitivas: - El pensamiento causal es la capacidad de determinar la raíz o causa de un problema, es la
habilidad de decir «aquí lo que está pasando es...» y dar un diagnóstico acertado de la situación.
Quienes no tienen este pensamiento, atribuyen todo a la casualidad o a la mala suerte, o se quedan sin
palabras ante un problema interpersonal. - El pensamiento alternativo es la habilidad cognitiva de
imaginar el mayor número posible de soluciones para un problema determinado. Es la capacidad de
abrir la mente, de ver una posible salida, y otra, y otra... Las personas con conductas irreflexivas o
agresivas, suelen carecer de este pensamiento, sólo ven una salida: la violenta («la mato», «le rompo la
cara», «ése me oye»). Como dijo Machado, son los que usan la cabeza, no para pensar, sino para
embestir. - El pensamiento consecuencial es la capacidad cognitiva de prever las consecuencias de un
dicho o un hecho. Supone lanzar el pensamiento hacia adelante y prever lo que probablemente pasará,
si hago esto, o si le digo esto a tal persona. Son muchas las personas, en nuestra cultura audiovisual, que
carecen de este pensamiento. Siempre lamentan o padecen las consecuencias que no fueron capaces de
prever: en la vida de familia, en no estudiar a tiempo, en gastar más de lo que deben, en decir lo que no
debieron decir, en consumir drogas... - El pensamiento de perspectiva es la habilidad cognitiva de
ponerse en el lugar de otro, en la piel del otro. Es lo contrario al egocentrismo. Es comprender por qué
piensa así otra persona, por qué está alegre o triste, por qué actúa así. Nos hace comprender mejor ,
para perdonar, ayudar, consolar, aconsejar y también oponernos con firmeza a quienes no tienen razón.
Es el pensamiento que hace posible la empatía o sintonía afectiva con otros. Es el pensamiento que hace
posible el amor y, por tanto, nos hace seres humanos. Las personas agresivas, especialmente las de
comportamiento más violento, suelen carecer totalmente de este pensamiento. - El pensamiento
medios-fin es una capacidad compleja que supone saber trazarse objetivos (fin, finalidad), saber analizar
los recursos con que se cuenta para llegar a ese objetivo, saber convencer a otras personas para que
colaboren y saber programar y temporalizar las acciones que nos llevarán al fin. Es decir, fijarse
objetivos y organizar los medios. Sobre la importancia decisiva de las metas, han escrito brillantemente
Oatley, Goleman y Csikszentmihalyi.

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