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7 La ciudad
E
n esta unidad se habla del concepto de ciudad en la Grecia antigua, como motivo para contextualizar
los textos.
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Lengua El léxico y su evolución Grecia y su legado Los textos y su interpretación
ÍNDICE DE CONTENIDOS
1. LENGUA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200
1.1. El indicativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200
1.2. El imperativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
1.3. El subjuntivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201
1.4. El optativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 202
2. EL LÉXICO Y SU EVOLUCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
2.1. Familias léxicas o de palabras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
2.2. Derivados patrimoniales y cultismos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 207
2.3. El léxico de origen griego de la Geología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
3. GRECIA Y SU LEGADO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
3.1. La oratoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 211
3.2. Raíces griegas de la cultura moderna en el arte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215
4. LOS TEXTOS Y SU INTERPRETACIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 217
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LA CIUDAD
7
Concepto de ciudad
Tenemos indicios de que en griego y en latín, los
conceptos de ciudad, organización política con su
población, y ciudad, centro urbano conjunto de edificios
y calles, se expresaron mediante sustantivos diferentes,
aunque terminaron por confundirse en uno solo. La
primera acepción correspondería al sustantivo πόλις
ciudad, ciudad-estado, estado que expresa todo lo que
tiene que ver con la comunidad que convive en un
mismo espacio físico y sus interrelaciones políticas y
sociales (terminó significando también el espacio físico),
por oposición a ἄστυ. En Roma este concepto se ● Vista aérea de la Acrópolis de Atenas.
expresaba mediante el sustantivo ciuitas, que también terminó por significar el espacio físico; en español,
el vocabulario de las relaciones políticas y los derechos de los ciudadanos nos recuerda que está relacionado
con los dos sustantivos πόλις y civitas: política, ciudadano, ciudadanía, etc. Para la segunda acepción los
atenienses empleaban el sustantivo ἄστυ que significaba, en el Ática, la ciudad de Atenas (por oposición
al campo y al Pireo); en Egipto, Alejandría y en Italia, Roma. En latín este concepto lo expresaba el
sustantivo urbs, pero también el campo semántico de este sustantivo asumió en parte la acepción de
ciuitas como ‘entidad política’. En español tenemos sustantivos que nos recuerdan esa especialización
de urbs: así el desarrollo y planificación de una ciudad se llama urbanismo, a todo lo que es propio de la
ciudad frente al campo se le denominó urbano, al modo de comportarse los individuos que viven en la
ciudad se le llamó urbanidad, a los barrios que están situados en la periferia de la ciudad se les llama sub-
urbios, etc.
La vida urbana comporta una organización económica que el hombre primitivo no tenía. Supone un
escalón superior de la civilización humana, porque ello indica que hay individuos que pueden vivir sin
producir sus alimentos y que hay otros que producen esos alimentos a cambio de algo que otros ciudadanos
le ofrecen: generalmente productos con los que puede abastecerse. Todo esto supone la división de la
producción de bienes y la consiguiente especialización.
Los primeros centros urbanos de que tenemos noticias están: a) en el ámbito del Mediterráneo (por
ejemplo: Tiro, Sidón, Biblos, Cnoso, Micenas, Sardes o Cirene) y b) en Próximo Oriente (por ejemplo:
Babilonia, Ur, Assur, Nínive, Persépolis o Susa).
Pero la πόλις griega supuso un paso más en la evolución de la ciudad, porque tenía como objetivo
ser autónoma en cuanto a la cobertura de las necesidades esenciales de sus habitantes. Este tipo de
ciudad-estado autónoma se desarrolló principalmente entre pueblos helénicos de Asia Menor como Mileto,
Halicarnaso o Éfeso; de la Grecia continental como Atenas, Corinto, Argos, Esparta o Tebas, y de la Magna
Grecia, es decir, Sicilia y sur de Italia como Siracusa, Crotona, Metaponto, Síbaris, o Nápoles.
La ciudad griega en época clásica
Tomaremos Atenas como modelo de la población, las instalaciones y el funcionamiento de una ciudad
de la Grecia clásica, aunque tendremos en cuenta también otras ciudades.
La población de cualquier gran ciudad de Grecia, como Atenas, Corinto o Mégara, estaba constituida
por ciudadanos, por esclavos y por extranjeros libres que en Atenas recibían el nombre de metecos. Esta
población no sólo era urbana sino también rural. Todas las grandes ciudades tenían una zona urbana y
otra rural adyacente que formaban una unidad administrativa, a la que llamamos con el nombre griego,
pólis o ciudad-estado, porque era autónoma e independiente. En Grecia antigua no se llegó al concepto
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de nación como entidad territorial. Pero todos los griegos eran conscientes de que hablaban la misma
lengua aunque fuera con variantes dialectales y locales, de pertenecer a una misma etnia y a una misma
cultura, de honrar a los mismos dioses y de tener los mismos cultos y las mismas fiestas panhelénicas
que los diferenciaban de los que no eran griegos, los llamados bárbaros. En Atenas, además de los demos,
que eran pequeñas demarcaciones urbanas o rurales, había otras dos ciudades en sentido moderno, el
Pireo y Eleusis. Solo los hombres libres participaban en la vida pública y en el gobierno de las instituciones
de cualquier tipo. Había multitud de profesiones, como herreros, herradores, fabricantes de armas, alfareros,
bataneros, curtidores, carpinteros o ceramistas. Los extranjeros libres solían ser comerciantes, armadores
o traficantes, entre otros productos, de armas.
El conjunto urbano estaba formado ante todo por los templos y recintos sagrados de los dioses,
especialmente de los grandes dioses del panteón griego, pero también de los héroes propios de cada
ciudad. Había teatros y odeones, que estaban relacionados con el culto, edificios públicos oficiales e
instalaciones deportivas, como los gimnasios y las palestras. El centro de la ciudad era la plaza pública
en la que se reunía la gente y se celebraba el mercado, es decir, el ágora (ἀγορά). Originariamente este
sustantivo significaba reunión (de ἀγείρω reunir, juntar). En los poemas homéricos con este sustantivo
se hace referencia a las asambleas del pueblo y del ejército con sus jefes. En Atenas, la asamblea de
los demos y de las tribus también se denominaba con este sustantivo, por oposición a ἐκκλησία asamblea
del pueblo. A partir de este significado pasa a indicar el lugar de reunión, ágora, plaza pública y plaza en
la que se realizaba el mercado.
En Atenas el ágora no era sólo la plaza pública, sino un amplio emplazamiento semejante a una pequeña
ciudad dentro de otra más grande. Estaba formada por avenidas y paseos llenos de plátanos, álamos y
otros árboles, y construcciones como la sala del Consejo, los tribunales, los templos y las zonas reservadas
a las corporaciones de mercaderes, donde los comerciantes vendían sus mercancías al aire libre o en pequeños
tenderetes. Aún hoy podemos visitar sus impresionantes restos. También se conservan importantes restos del
ágora de Corinto y de otras ciudades griegas.
Un elemento muy frecuente en las ciudades griegas es la acrópolis (ἀκρόπολις de ἄκρος alto y πόλις
ciudad). Entre los griegos era la fortificación elevada de sus ciudades, en la que podían protegerse contra
un ataque enemigo. En ella había un palacio y santuarios. Las acrópolis se remontan a la época micénica.
Además de la de Atenas son famosas las de Corinto (Acrocorinto), Tebas (Cadmea), Argos (Larisa),
Micenas y Tirinte, entre otras.
La Acrópolis de Atenas desde tiempos prehistóricos estuvo ocupada por palacios y templos. Después de la
batalla de Salamina dejó de ser una fortaleza y, en tiempos de Pericles, fue embellecida con templos (Partenón,
Erecteion, Nike Áptera) y con una entrada monumental (los Propileos). Entre los Propileos y el Partenón se
alzaba el santuario de Ártemis Brauronia y la Calcoteca en la que se guardaban ofrendas votivas de bronce.
En cuanto a las viviendas urbanas, la población normal habitaba en casas sencillas y de una sola
planta. Alrededor de un patio central se construían habitaciones, destinadas a las mujeres y a los hombres.
La habitación del matrimonio (tálamo) solía estar en la zona destinada a mujeres. Había habitaciones
destinadas a talleres en los que trabajaba el ama de casa con las esclavas, tejiendo e hilando. El número
de habitaciones estaba en función de la riqueza del propietario. Los ricos tenían patios centrales rodeados
de columnas, comedores, donde se celebraban los simposios, y salas de estar. Sus casas solían tener
dos alturas.
Para controlar el perfecto funcionamiento de los servicios públicos de una gran ciudad como Atenas
o el Pireo había funcionarios que cuidaban de determinados servicios, semejantes a los ediles de Roma.
Estos funcionarios eran los epimeletas, encargados del mantenimiento de fuentes y acueductos; los de
los efebos; los de los gimnasios; los del comercio marítimo, los de los arsenales o los de los ingresos
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LA CIUDAD
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públicos; los astínomos que se encargaban de la vigilancia en las ciudades y controlaban su limpieza,
así como los agoránomos, cinco en Atenas y cinco en el Pireo, encargados de vigilar los mercados y
evitar el fraude.
Ciudades hipodámicas
En ciudades de creación más moderna que las antiguas urbes como Atenas, se experimentan nuevos
modelos urbanísticos. Destaca la aportación del primer urbanista, Hipodamo de Mileto, que diseña el
modelo de lo que sería una ciudad funcional. Uno de los mejores ejemplos que conservamos de ciudad
hipodámica es Priene, en Asia Menor. No es una gran urbe, sino una pequeña ciudad, de unos 5.000
habitantes (Hipodamo consideraba que el límite tolerable para una ciudad son 10.000). Se extiende sobre
diversas terrazas desde la llanura hasta la acrópolis en la que se alza el templo de Atenea. Atraviesan
la ciudad seis avenidas principales con las que se cruzan en ángulo recto quince calles.
En Priene se mantiene el esquema cuadriculado, pese a que la ciudad se halla sobre una pendiente, por ello
muchas calles se convierten en escaleras. Queda así Priene dividida en unas ochenta manzanas, de
aproximadamente 46 x 34 m.; cincuenta de ellas se dedicaban a casas privadas, más o menos subdivididas,
según la importancia económica de los dueños. Lo normal es cuatro casas por manzana, pero algunas incluyen
más. Si son edificios oficiales, pueden ocupar la manzana completa. Las casas típicas constan de un patio
rodeado de habitaciones.
El centro de la ciudad lo ocupan un templo, una stoa (avenida porticada para pasear), un buleuterion (sala
de reunión del Consejo de la ciudad) y un teatro. La orientación de la ciudad permitía que las calles estuvieran
soleadas en invierno y, en cambio, más sombreadas en verano. Numerosas fuentes corrían en diversos puntos
de la ciudad. Estaba rodeada por un poderoso muro, construido con mármol local y que se conserva en
buen estado. La puerta principal se hallaba al nordeste y había otras dos puertas, una al oeste, al final de la
avenida principal y otra al este, al final de la calle que cruzaba por la stoa del ágora.
Otras ciudades como Mileto, Rodas u Olinto también son buenos ejemplos de plantas hipodámicas.
Y se advierte en ellas un interés por dotar a los ciudadanos de un lugar agradable para el paseo, la
conversación, la asistencia a los espectáculos públicos y la vida en común.
Muchas ciudades modernas, como Buenos Aires, el Ensanche de Barcelona o el barrio de Salamanca
en Madrid, se planificaron con planta hipodámica, hoy llamada de planta ortogonal, porque las calles
se cruzan en ángulo recto.
HIPODAMO DE MILETO
Arquitecto y urbanista del s. V. a. C. Se le considera el inventor de la disposición de las ciudades con
calles que se cruzan en ángulo recto, es decir, ortogonales. Priene y el Pireo, puerto de Atenas, son
ejemplos de ciudad hipodámica. Su concepción urbanística responde a sus ideas políticas, según las
cuales las ciudades debían tener como máximo 10.000 habitantes y su suelo debía estar clasificado en
sagrado, público y privado. En la concepción urbanística de Hipodamo las construcciones privadas parece
que estaban reguladas por leyes concretas. Pero antes de Hipodamo ya existían ciudades con trazado
ortogonal: su patria, Mileto, Metaponto, Nápoles, etc.
Aristóteles en el libro II de su Política nos ofrece esta semblanza de Hipodamo. Por ella sabemos que
no solo estuvo preocupado por el diseño de las ciudades, sino que también se ocupó de su régimen
político. Es de destacar la aportación a la justicia de la figura de un tribunal supremo para casos que se
consideren mal juzgados.
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Hipodamo, hijo de Eurifonte, de Mileto (que inventó el trazado
de las ciudades y diseñó los planos del Pireo, mostrándose en todo
lo demás de su vida en exceso original por afán de distinguirse,
hasta el punto de que algunos consideraban que vivía de una
manera demasiado afectada con sus cabellos largos y sus lujosos
adornos, y además su vestido barato y de abrigo, no solo en
invierno sino también en la temporada de verano) con la pretensión
de ser entendido en la naturaleza entera, fue el primero que, sin
ser político, intentó hablar sobre el régimen mejor.
Establecía también una ley para honrar a los que inventaran algo útil para la ciudad, y para que los
hijos de los muertos en la guerra recibieran su alimento por cuenta del erario público, como si eso no
estuviese aún legislado en otras partes. Esa ley existe actualmente en Atenas y en otras ciudades. Todos
los magistrados serían elegidos por el pueblo y consideraba pueblo a las tres partes de la ciudad. Los
elegidos debían cuidar de los asuntos de la ciudad, de los extranjeros y de los huérfanos. Estas son las
disposiciones principales y más dignas de mención de la ordenación de Hipodamo.
Aristóteles Política 2.8.1-7.
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LA CIUDAD
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1. Lengua
1.1. El indicativo
● Sin partícula
El modo indicativo griego, igual que el español, se utiliza para afirmar o negar con certeza (oraciones
enunciativas) o para preguntar algo (oraciones interrogativas directas). La negación es siempre
οὐ.
Enunciativa afirmativa:
Δαρείου καὶ Παρυσάτιδος γίγνονται παῖδες δύο, πρεσβύτερος μὲν Ἀρταξέρξης, νεώτερος
δὲ Κῦρος.
De Darío y Parisátide nacen dos hijos, el mayor, Artajerjes y el menor, Ciro.
Enunciativa negativa:
Οὐ γὰρ πώποτ’ ἐμὰς βοῦς ἤλασαν.
Pues nunca robaron mis vacas.
Oraciones interrogativas:
Τί γεγένηται;
¿Qué ha sucedido?
Τίς οὐ μέμνηται;
¿Quién no se acuerda?
Se construyen en indicativo todas las afirmaciones limitadas por las locuciones ὀλίγου, ὀλίγου
δεῖν faltó poco para, casi, τὸ ἐπ’ ἐμοί (σοί, τούτῳ, etc.) en lo que de mí (de tí, de ése, etc.) dependa.
Ὀλίγου τὴν πόλιν εἷλον.
Faltó poco para que tomaran la ciudad / Casi tomaron la ciudad.
Τὸ ἐπὶ τούτῳ ἀπολώλαμεν.
En lo que dependa de ése, estamos perdidos.
● Imperfecto y aoristo de indicativo con ἄν
El imperfecto y el aoristo de indicativo acompañados de la partícula ἄν expresan una acción irreal
(es decir, que se enuncia como una posibilidad que no se realiza). El imperfecto con ἄν expresa
acción irreal de presente.
Βασιλεὺς ἄσμενος ἂν τοὺς Ἀθηναίους εἰς τὴν συμμαχίαν προσεδέχετο.
El rey recibiría gustoso a los atenienses en su alianza
(se supone que los atenienses no están dispuestos a ello, por eso se enuncia como una irreal).
El aoristo de indicativo con ἄν expresa acción irreal de pasado.
Βασιλεὺς ἄσμενος ἂν τοὺς Ἀθηναίους εἰς τὴν συμμαχίαν προσεδέξατο.
El rey habría recibido gustoso a los atenienses en su alianza (se entiende que no los recibió).
NOTA. Una subordinada condicional –prótasis– dependiente de este tipo de oraciones, puede llevar imperfecto
o aoristo sin ἄν. En este caso, el imperfecto y el aoristo también tienen valor irreal de presente o de pasado,
como las formas que hemos señalado con ἄν, pero se traducen, respectivamente, en imperfecto y en
pluscuamperfecto de subjuntivo.
Εἰ φίλος μοι ἦσθα, οὐκ ἂν ἐμέμφου μοι.
Si fueras mi amigo (que no lo eres), no me censurarías.
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1.2. El imperativo
El imperativo es el modo de las oraciones volitivas que expresan una orden, un mandato, una
exhortación. Si el mandato es negativo (es decir, una prohibición), la negación es μή.
Πείθου τοῖς νόμοις.
¡Obedece las leyes!
Ἡ βία σε μηδαμῶς νικησάτω.
¡Que la violencia no te venza de ningún modo!
El imperativo de presente y el de aoristo se diferencian en que el de presente expresa una acción que
dura y el de aoristo, una acción puntual. Rara vez se puede mantener la diferencia en español.
Μὴ πράττε τοῦτο.
No hagas eso (es decir, no estés haciendo eso).
Ταῦτά μοι πράξον.
Haz (ahora, en un instante) eso por mi.
Observarás que el imperativo puede usarse en oraciones negativas (con μή). En español no se dice
no haz, sino no hagas y por eso deben traducirse los imperativos negativos en subjuntivo.
En griego también se pueden construir las prohibiciones con subjuntivo:
Μὴ βράδυνε μηδ’ ἐπιμνησθῇς ἔτι Τρόας.
¡No te retrases ni pienses ya en Troya!
Actividades
1. Traduce las siguientes oraciones y señala qué tipo de oración es cada una:
a) Οὐ μὰ τὸν Δία, ὦ Σώκρατες, οὐδ’ ἂν αὐτὸς ἤθελον ἐν τοσαύτῃ τε ἀγρυπνίᾳ καὶ λύπῃ εἶναι.
b) Τίνι τῶν ἄλλων ἀνθρώπων διαφέρεις;
c) Σόλων τοῖς πλουσίοις οὐκ ἐκοινώνει τῆς ἀδικίας.
d) Τίς τῶν Πεισιστράτου παίδων πρεσβύτατος ἦν; Ἵππαρχος.
e) Μὴ φθόνει τῶν ἄλλων χρήματα, ἀλλ’ ἴσθι καλὸς καὶ ἀγαθὸς ἀνήρ.
f) Ἀλεξάνδρου νῦν παρόντος, οὐκ ἂν ἐφοβούμην κίνδυνον.
g) Ἀλεξάνδρου τότε παρόντος, οὐκ ἂν ἐφόβησα κίνδυνον.
h) Τί ἐστιν ὅ, μίαν ἔχων φωνήν, τετράπουν καὶ δίπουν καὶ τρίπουν γίγνεται;
i) Νιόβη εἰς λίθον μετεμορφώθη καὶ χεῖται δάκρυα νυκτός τε καὶ ἡμέρας ἐκ τοῦ λίθου.
1.3. El subjuntivo
El subjuntivo está marcado frente al indicativo con una vocal de unión o temática larga: presente
indicativo λύ-ο-μεν desatamos, presente subjuntivo λύ-ω-μεν desatemos; en los demás tiempos se le
añade la marca correspondiente: aoristo subjuntivo λύ-σ-ω-μεν, perfecto λελύ-κ-ωμεν. En voz medio-
pasiva funciona igual: presente indicativo λυ-ό-μεθα nos desatamos, presente subjuntivo λυ-ώ-μεθα nos
desatemos; en los demás tiempos se le añade la marca correspondiente: aoristo subjuntivo medio
λυ-σ-ώ-μεθα, aoristo subjuntivo pasivo λυ-θῶμεν.
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El subjuntivo expresa actitudes subjetivas del hablante. Posee dos valores distintos: la idea de voluntad
y la de eventualidad.
Las oraciones independientes que expresan exhortación o prohibición y deliberación se construyen
en subjuntivo.
● Subjuntivo exhortativo
Las exhortaciones o mandatos de primera persona van en subjuntivo:
Μήπω ἐκεῖσε ἴωμεν, πρῲ γάρ ἐστιν, ἀλλὰ δεῦρο ἐξαναστῶμεν εἰς τὴν αὐλήν.
No vayamos aún allí, pues es demasiado temprano, sino que salgamos aquí al patio.
Las prohibiciones o mandatos negativos de segunda y tercera persona pueden expresarse en
subjuntivo de aoristo o en imperativo:
Μὴ τοῦτο ποιήσῃς.
No hagas eso.
● Subjuntivo deliberativo
Las oraciones independientes deliberativas o dubitativas (casi exclusivamente en la primera persona
de singular y plural) se expresan en subjuntivo de presente o de aoristo:
Τί φῶ;
¿Qué debo decir?,
Δέξεσθε ἡμᾶς, ἢ ἀπίωμεν;
¿Nos recibiréis o debemos marcharnos?
Ποῖ τις φύγῃ;
¿A dónde se debe huir?
● Subjuntivo eventual con ἄν
El subjuntivo con ἄν expresa la eventualidad, es decir, indica que una acción suele cumplirse en
el futuro o en general. Este subjuntivo se da en oraciones subordinadas adjetivas o de relativo,
condicionales, concesivas y temporales. En las prótasis de las oraciones condicionales la partícula
ἄν (con ᾰ) se funde con la partícula condicional εἰ dando lugar a: ἐάν, ἤν y ἄν (con ᾱ porque es
producto de contracción); en oraciones temporales ἐπειδή + ἄν > ἐπειδάν, ὅτε + ἄν > ὅταν,
ὁπότε + ἄν > ὁπόταν, ἐπεί + ἄν > ἐπήν (ἐπάν). Cuando las partículas no se funden, están separadas
por otras partículas como μέν, δέ, τέ, γάρ.
Ὃς ἂν δικαίως διαγάγῃ ἀμείνονος μοίρας μεταλαμβάνει.
Quien haya vivido justamente participa de un destino mejor.
Ἐπειδὰν ἐκεῖσε ἔλθωμεν, βουλευσόμεθα.
Cuando hayamos llegado allí, deliberaremos.
Ἐὰν ζητῇς καλῶς, εὑρήσεις.
Si buscas bien, encontrarás.
Ὡς δὲ ἀληθῆ λέγομεν, ἐὰν ἀναλογίσησθε, αὐτίκα γνώσεσθε.
Si reflexionáis, en seguida os daréis cuenta de que decimos verdad.
1.4. El optativo
El optativo de presente, lleva siempre delante de la desinencia la característica modal -ι-. Hay dos desinencias
para el optativo de presente, -ι-μι e -ι-ην; cuando se unen a verbos temáticos se le pone delante la vocal temática
-ο y la terminación resultante es -ο-ι-μι y -ο-ί-ην: λύ-οιμι y τιμα-οίην (contracto τιμῴην).
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En el futuro activo se le antepone la característica de futuro -σ- a la terminación -οιμι, resultando -σοιμι. No
se usa en futuro la desinencia -ι-ην.
En voz media la terminación del optativo de presente tiene la siguiente estructura: vocal temática -ο- +
característica modal -ι- + desinencias secundarias -μην, -σο, -το, -μεθα, -σθε, -ντο: λυ-ο-ί-μην, λύ-ο-ι-ο (<ο-ι-
σο), ... Con estas terminaciones más las marcas correspondientes antepuestas se forman el futuro medio: λυ-
σ-οίμην y el pasivo: λυ-θη-σ-οίμην.
El aoristo forma el optativo anteponiendo la característica de aoristo -σα- a la desinencia: optativo aoristo
activo: λύ-σα-ι-μι, medio: λυ-σα-ί-μην. En voz pasiva se forma con las desinencias -ι-ην: λυ-θε-ίην.
El optativo perfecto activo antepone la característica -κ- a la terminación -οιμι, resultando -κοιμι; el
optativo perfecto medio-pasivo es una perífrasis formada por el participio perfecto + el optativo de εἰμί:
λελυμένος, -η, -ον εἴην, εἴης, εἴη; λελυμένοι, -αι -α, εἶμεν, εἶτε, εἶεν (λελυμένα εἴη 3ªpl. n.).
El optativo expresa actitudes subjetivas del hablante. El optativo expresa sobre todo el deseo y la posibilidad.
● El optativo desiderativo
El optativo sólo o acompañado de εἴθε, εἰ o εἰ γάρ, en una oración independiente, expresa un deseo:
Ἀναβιοίην νυν πάλιν.
¡Que recobre la vida de nuevo!
Εἴ μοι γένοιτο φθόγγος ἐν βραχίοσι.
¡Ojalá tuviera voz en los brazos!
Εἴθε γενοίμην οὐρανός, ὡς πολλοῖς ὄμμασιν εἰς σὲ βλέπω.
¡Ojalá fuera yo cielo, para verte con muchos ojos!
La negación es μή:
Εἴθε μήποτε γνοίης ὃς εἶ.
¡Ojalá nunca sepas quién eres!
● El optativo de posibilidad o potencial
El optativo con la partícula ἄν expresa la posibilidad. Este optativo se emplea en la oración principal
– apódosis– de las oraciones condicionales para indicar que un hecho se puede realizar si se
cumple la condición:
Ἀνὴρ μέν μοι ἂν ἄλλος γένοιτο, εἰ δαίμων ἐθέλοι.
Yo podría tener otro marido si la divinidad lo quisiera.
La negación es οὐ:
Καὶ νῦν οὐκ ἂν εἰκότως δι’ αὐτοὺς βλαπτοίμεθα.
No sería razonable que ahora suframos daño por causa de ellos.
(Literalmente: Y ahora no podríamos sufrir daño razonablemente por causa de estos).
● El optativo de subordinación u optativo oblicuo
El optativo puede sustituir al indicativo y al subjuntivo en toda oración subordinada que dependa
de una principal en tiempo pasado o histórico:
Οἱ Ἀθηναῖοι τὰ χωρία εἶχον, ἕως οἱ Λακεδαιμόνιοι ποιήσειαν τὰ εἰρημένα.
Los atenienses conservarían las plazas fuertes, hasta que los lacedemonios hubieran
realizado lo convenido.
Περιεμένομεν οὖν ἑκάστοτε ἕως ἀνοιχθείη (opt. aor. pas. de ἀν-οίγω) τὸ δεσμωτήριον, ...
Ἐπειδὴ δὲ ἀνοιχθείη, εἰσῇμεν (imprf. ind. de εἴσ-ειμι entrar) παρὰ τὸν Σωκράτη.
Pues bien, esperábamos cada día hasta que se abría la cárcel. Y tan pronto como se abría
entrábamos junto a Sócrates.
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Recuerda
El indicativo, sin partícula, se usa para afirmar o negar algo con certeza, o para preguntar directamente.
El imperfecto y el aoristo de indicativo con ἄν expresan acción irreal de presente y de pasado,
respectivamente.
El imperativo se usa para expresar una orden, un mandato, una exhortación.
El subjuntivo está marcado con una vocal de unión o temática larga.
Se construyen en subjuntivo las oraciones independientes que expresan exhortación, prohibición o
deliberación.
El subjuntivo con ἄν expresa la eventualidad, es decir, indica que una acción suele cumplirse en el
futuro o en general.
El optativo lleva delante de la desinencia la característica modal -ι-.
El optativo solo o acompañado de εἴθε, εἰ o εἰ γάρ expresa un deseo.
El optativo con la partícula ἄν tiene valor potencial.
El optativo de subordinación u optativo oblicuo puede sustituir al indicativo y al subjuntivo en oraciones
subordinadas dependientes de una principal en tiempo pasado.
Actividades
1 2ª pers. sing. del opt. aoristo pasivo, en la frase intransitivo te volvieras a, te pusieras a, de τρέπω. | 2 Opt. pres. de ἔπ-ειμι ir hacia,
avanzar; lanzarse contra. | 3 οἷοί τε εἶναι poder. La negación οὐχ en griego afecta al verbo principal y al infinitivo, pero en castellano
solo al infinitivo. | 4 Gen. partitivo de οὐδὲν, part. perf. act. de καθίστημι, en esta frase sustantivado τὰ καθεστώτα lo instituido, lo esta-
blecido. | 5 3ª pers. sing. del opt. aor. med. de τρέπω.
204
2. El léxico y su evolución
En este apartado vamos a estudiar las familias léxicas, los derivados patrimoniales cultos y el léxico
griego de la Geología.
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Sustantivos compuestos de esta raíz:
- λογο-γράφος escritor
- λογο-ποιός escritor de prosa.
De esta raíz, pero con la significación originaria de λέγω (recoger, reunir, juntar), se derivan también:
- λογίζω contar, calcular
- λογισμός cuenta, acción de contar
- λογιστής juez de cuentas, calculador,
- λογιστικός relativo al cálculo.
Volvemos a encontrar el sufijo –ικός (muy frecuente), –ιμος, -ιος, también formantes de adjetivos, otra
vez -ίζω como formante de muchos verbos, el sufijo –ισμός (español –ismo), que originariamente expresa
‘acción verbal’, que forma numerosos sustantivos, e ιστής, (español –ista) frecuentísimo para la formación
de sustantivos que expresan ‘acción de’ o ‘condición de ser partidario de’. Esta raíz es la que da origen
a los elementos de compuesto en español: -logía, ‒́logo.
206
También origina nombres propios como Diógenes (del gr. Διογένης hijo de Zeus), Eugenio (de εὐγενής
bien nacido), Hermógenes (de Ἐρμογένης hijo de Hermes).
Por último veamos la familia léxica de γράφω arañar, escribir, γραφή dibujo, pintura, γράμμα, letra, γραμμή
línea, γραφεύς escribano, secretario, pintor, γραφίς, -ίδος estilete, punzón, γραφικός, -ή, -όν relativo a la
pintura, relativo a la escritura.
De esta raíz derivan los formantes del castellano –grafía, grafo- y –́grafo, ya vistos, -grama ‘escrito o
gráfico’. He aquí unas cuantas palabras de las numerosísimas que la Real Academia recoge de esta raíz:
anagrama, antropografía, autobiografía, autógrafo, biógrafo, bibliografía, bolígrafo, calcografía, caligrafía,
cardiografía, cardiograma, cinematógrafo, coreografía, cosmografía, criptografía, criptograma, cromatografía,
cronografía, dactilografía, demografía, etc.
Recuerda
Palabras patrimoniales
Cultismos
I. Helenismos:
Calcos lingüísticos
Neologismos
I. Helenismos
Llamamos helenismo a toda palabra derivada del griego.
● Palabras patrimoniales
Pero esta derivación la mayoría de las veces es indirecta, es decir, se trata de palabras que el latín
aceptó del griego y que luego heredaron las lenguas romances. Por eso, sufren en cada lengua
las alteraciones fonéticas normales de las palabras heredadas y las llamamos palabras patrimoniales.
Así, por ejemplo, una palabra como griego ἀμφορεύς (literalmente, que puede llevarse por dos
lados, aludiendo a sus dos asas, cf. ἀμφί a uno y otro lado y φορέω llevar) pasó al latín, que la
encuadró en su primera declinación, como amphora. Del latín la heredó el español en época antigua,
como ánfora, el francés como amphore. O griego σχολή, que es tomado por el latín como schŏla
y sufre la evolución normal, aparición de e inicial y paso de o breve interior a ue en español escuela,
y aparición de e inicial y pérdida de -s- en francés école. El inglés también presenta estas palabras
como amphora y school.
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Otro ejemplo es español idea, franc. idée, ing. idea que tienen idéntica forma (salvo algunas ligeras
variantes debidas a la propia evolución de cada lengua) que el griego ἰδέα, una palabra inventada por
los filósofos presocráticos y que adquiere su sentido actual en Platón. Cicerón y Séneca la pasaron
al latín y, de ahí, nos ha llegado a nosotros. También se puede citar el caso de español génesis, francés
genèse, ing. genesis, tomadas del gr. γένεσις. En griego, la palabra significaba nacimiento, pero los
poetas primitivos la usaban sólo referida al nacimiento de los dioses (lo que los griegos llamaban una
teogonía), mientras que los primeros filósofos la utilizaron para referirse al ‘origen del mundo, origen
de las cosas’. Plinio la introdujo en latín y de él la tomaron las lenguas modernas.
Hay un tipo de helenismos que forman también palabras patrimoniales, pero que no nos han llegado
a través del latín, sino del árabe. Ejemplos de estas palabras patrimoniales pasadas por el árabe
son los siguientes: alambique que procede del árabe al-inbiq la que, a su vez, está formada por
el artículo árabe al y la palabra griega ἄμβιξ alambique; quilate, procedente del árabe qirat, a su
vez procedente de gr. κεράτιον (una pequeña unidad de peso); alcaparra, que no es otra cosa que
una palabra griega (κάππαρις), precedida del artículo árabe al-. En inglés caper y en francés câpre
encontramos el derivado sin el artículo árabe.
● Cultismos
Otras veces el camino de la palabra es un poco más complicado. El latín la adopta del griego, pero
el español la toma del latín, en una época en que ya el latín no se hablaba, a través de variedades
cultas de la lengua, como puede ser la lengua de la iglesia, la del derecho o la de la medicina. A las
palabras que entran de esta forma en español las llamamos cultismos y se caracterizan porque
no sufren las alteraciones normales del paso del latín al español, sino que mantienen mayor semejanza
con la palabra latina original. A menudo el cultismo coexiste con la palabra patrimonial, manteniendo
o no significados distintos. Citaremos un par de ejemplos. En griego se llamaba ἡμικρανία al dolor
producido en la mitad de la cabeza y se formaba con ἡμι- mitad y κράνιον cráneo. La medicina nos
ofrece un cultismo en la forma hemicránea, con el que coexiste la palabra patrimonial migraña.
En cuanto a griego παραβολή significaba comparación, literalmente lo que se echa (βάλλω) junto
a (παρά). El latín hereda el término como parabola, que pasa al español como términos patrimoniales
en el sustantivo palabra y en el verbo parlar, y al francés en el sustantivo parole y en el verbo parler.
Pero la lengua de la Iglesia mantiene el sentido antiguo para referirse a las parábolas de Jesucristo
y utiliza el cultismo parábola, francés parabole.
● Calcos lingüísticos
A menudo una palabra griega no fue aceptada en latín, sino traducida a esta lengua, pero con los
sentidos que el término griego tenía. A estas las llamamos calcos lingüísticos. La palabra griega
αἴτιον significaba causa judicial y los filósofos griegos le dieron el valor de causa que produce
un efecto. Los filósofos latinos la tradujeron por causa, la palabra que en su lengua designaba la
causa judicial, a la que le dieron un nuevo valor filosófico, y así nos ha llegado a nosotros (esp.
causa, franc. cause, ing. cause), con los dos significados, el antiguo, judicial, y el posterior, filosófico,
que los griegos le habían dado. Otros ejemplos son latín triangulus que se creó como traducción
de griego τρίγωνος. O qualitas cualidad, que se “calcó” del griego ποιότης, dado que latín qualis
cuál‘ era la forma latina correspondiente a griego ποῖος.
● Neologismos
En las lenguas modernas hay una serie de palabras que utilizan como base lexemas griegos o
latinos y procedimientos de derivación o de composición propios de estas lenguas. A estos términos,
generalmente utilizados para la lengua de las ciencias, los llamamos neologismos. Con mucha
frecuencia los consideramos igual que a los cultismos procedentes del griego o del latín, pero no
son lo mismo.
Por ejemplo, está claro que los griegos no conocían el cine. Sin embargo, la palabra con que
sus inventores franceses lo bautizaron, cinématographe, adoptada en español como cinematógrafo
(también abreviada cine, en ing. siempre abreviada cinema) y la designación del arte correspondiente,
franc. cinématographie (esp. cinematografía, ing. cinematography) o el derivado cinématographique
(esp. cinematográfico, ing. cinematographic) están formados, no sólo sobre palabras griegas κίνημα
208
movimiento y γράφω pintar, sino incluso sobre sufijos de derivación griegos, aun cuando sea en
la forma evolucionada de cada lengua esp. –ía, franc. –ie, ing. –y (gr. -ία) / esp. –ico, franc. –ique,
ing. –ic (gr. -ικό-). La formación de estas palabras es idéntica a la de otras, esas sí existentes en
griego antiguo, como geógrafo (franc. géographe, ing. geographer, con otro sufijo), geografía (franc.
géographie, ing. geography) y geográfico (franc. géographique, ing. geographic), en griego
γεωγράφος, γεωγραφία, γεωγραφικός. Lo mismo ocurre con un sinfín de términos más, que los
griegos no usaron, pero que los modernos, reconociendo su deuda con ellos, han seguido
configurando como si aún habláramos griego, como cibernética (ing. cybernetics, franc. cybernétique,
cf. griego κυβερνάω pilotar la nave), fonología (ing. phonology, franc. phonologie, cf. griego φωνή
voz y λόγος tratado) o tauromaquia (ing. tauromachy, franc. tauromachie, cf. griego ταῦρος toro
y μάχη combate). Éstos tienen, además, la ventaja, de que resultan inteligibles, incluso para quien
no conoce la lengua en que aparecen.
II. Compuestos híbridos
Es característico de las lenguas modernas que, entre los compuestos nuevos creados como neologismos,
presenten los que llamamos compuestos híbridos, con un componente griego y otro que no lo es,
frecuentemente latino. Es el caso de semitono, compuesto de lat. semi- y griego τόνος (un compuesto
no híbrido sería *hemitono), de automóvil, compuesto de griego αὐτός él mismo y lat. mobilis que puede
moverse (literalmente ‘lo que puede moverse por sí mismo’), compuestos no híbridos serían un
compuesto latino *ipsemóvil (formado por ipse, la palabra latina que corresponde a αὐτός) o un
compuesto griego *autocineto (griego moderno αυτοκίνητο) formado por un derivado del verbo κινέω
moverse. También encontramos compuestos híbridos con español o con otras lenguas modernas.
Así, archisabido, compuesta del participio español sabido y un prefijo griego ἀρχι-, o hipermarket
formado por ὑπέρ (equivalente de latín super-) e inglés market ‘mercado’.
Recuerda
Las palabras griegas pueden haber llegado a nuestra lengua por diversas vías: como palabras patrimoniales
(a través del latín y heredadas), como cultismos, como calcos semánticos o como neologismos.
Actividades
209
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La vida de nuestro planeta (de πλανήτης, errante; derivado de πλανάω, andar errante), que tiene una
antigüedad de unos cuatro mil quinientos millones de años, se mide en eones (de αἰών, tiempo, época)
y éstos a su vez en eras. El eón más antiguo se llama –en alusión a las elevadísimas temperaturas
imperantes– hadeico o hádico, por el dios Hades (Ἅιδης), que había recibido como herencia las
profundidades de la Tierra. Comprende este período desde el inicio de la historia de la Tierra hasta hace
4.000 millones de años. En él se formó la corteza terrestre.
El siguiente eón, que comprende desde hace 4.000 hasta hace 2.500 millones de años, se denomina
arcaico (de ἀρχαικός, originario, antiguo, que es un derivado de ἀρχή, comienzo, origen).
El tercer eón se denomina proterozoico y comprende desde hace 2.500 hasta hace 542 millones de
años. El nombre de proterozoico (término creado a partir de πρότερος –derivado de πρῶτος, primero– el
primero de dos y ζῷον, ser vivo) se debe a que en este período tuvo lugar el fenómeno más decisivo
de nuestro planeta, la aparición de la vida (véase lo dicho en el léxico de la Biología). Las primeras células
eucariotas (término creado a partir de εὐ, bien y κάρυον, nuez) y los primeros animales pluricelulares
se originaron en este período. El eón proterozoico se subdivide en tres eras: paleoproterozoica,
mesoproterozoica y neoproterozoica (términos creados a partir de, respectivamente, παλαιός, antiguo,
μέσος, medio y νέος, nuevo, reciente).
El cuarto eón se denomina fanerozoico (de φανερός, aparente, visible –derivado, a si vez, de φαίνω,
aparcer, ser visible– y ζῷον, ser vivo) y se extiende desde hace 542 millones de años hasta nuestros
días. Su nombre se debe a que durante él los organismos vivientes ya toman formas complejas, evolucionan
y se diversifican ampliamente. Hay animales con exoesqueletos (de ἔξω, fuera de y σκελετός, esqueleto
–véase en el léxico de la medicina–), como las conchas, y se forman los seres vivos dotados de
endoesqueletos (de ἔνδον, dentro, en el interior de y σκελετός, esqueleto), como los de los vertebrados.
A pesar de su aparente estabilidad, la superficie de la Tierra ha sufrido y sufre continuos cambios sólo
perceptibles en períodos de tiempo como los descritos, que superan infinitamente la vida del ser humano.
Así, según la teoría de la tectónica de placas (término creado a partir de τεκτονικός, perteneciente a la
construcción o estructura, derivado, a su vez, de τέκτων, constructor), en la litosfera se producen
desplazamientos que provocan deformaciones en la corteza terrestre. Se cree que durante el período
paleozoico existió un supercontinente llamado Pangea (de πᾶς, πᾶσα, πᾶν todo y Γαῖα, Gea, personificación
de la Tierra), rodeado por un enorme océano (de Ὠκεανός, Océano, personificación del agua) llamado
Pantalasa (de πᾶς, πᾶσα, πᾶν, todo y θάλασσα, mar). Curiosamente, también en la mitología griega el
Océano era una masa de agua que rodeaba la Tierra.
La fragmentación de Pangea creó las cuencas del océano Atlántico (de Ἀτλαντικός, relativo a Ἄτλας,
‘dios castigado por Zeus a sostener la bóveda celeste’) y del Ártico (de ἀρκτικός, derivado de ἄρκτος,
oso), es decir, el océano situado en el Polo Norte, que es el que apunta a la Osa Menor.
El movimiento de dos placas hacia un mismo punto hace que sus bordes choquen elevando el terreno
y dando lugar al nacimiento de montañas, u orogénesis (de ὄρος, monte y γένεσις, nacimiento). Asimismo,
el choque de las placas tectónicas es responsable de los terremotos, o seísmos (de σεισμός, sacudida,
derivado, a su vez, del verbo σείω, sacudir). La zona profunda de la Tierra donde se produce el terremoto
se llama hipocentro (de ὑπό, debajo de y κέντρον, punta, centro); y la superficie terrestre perpendicular
al hipocentro, donde repercuten con mayor intensidad las ondas sísmicas, se llama epicentro (de ἐπί,
sobre y κέντρον, centro).
Además de la orogénesis, los relieves se modifican por la formación de materiales rocosos en la
superficie, o litogénesis (de λίθος, piedra y γένεσις, nacimiento) y por la erosión, o gliptogénesis (de
γλυπτός, tallado, desbastado, derivado, a su vez, de γλύφω, tallar, desbastar y γένεσις, nacimiento), de
los materiales formados en los dos procesos anteriores.
Para medir la dureza de los minerales terrestres, a principios del siglo XIX el alemán Friedrich Mohs
estableció una escala que lleva su nombre; en ella se recoge desde el talco, el más blando, hasta el
diamante, el más duro. La palabra diamante (de ἀδάμας, indomable, de α privativa y δαμάζω, dominar,
doblegar). Entre estos dos existen otros ocho minerales de dureza intermedia como: el yeso (de γύψος,
yeso); la ortoclasa u ortosa (sustantivo creado a partir de ὀρθός, recto y κλάσις, acción de romper, fractura,
derivado, a su vez, de κλάω, quebrar), que recibe este nombre debido a que su fragmentación se produce
según dos planos casi ortogonales entre sí.
210
3. Grecia y su legado
3.1. La oratoria
Definición y origen
Podríamos definir la oratoria como el arte de crear bellos discursos con la intención de persuadir.
Se pretende, pues, poner la belleza literaria al servicio de la utilidad (por ejemplo, para ganar un juicio
o para convencer a los conciudadanos de una medida política). A partir del siglo V a.C. se convirtió en
género literario en Grecia.
Tiene antiguos precedentes, pues ya en la Ilíada hay muestras de ella y los propios héroes reconocen
que a unos los dioses les dieron la cualidad de luchar bien en la guerra y a otros la de hablar hábilmente
en la asamblea, como a Néstor.
Pero lo que de verdad desarrolló el género fue la vida de la polis, que exigía la participación del pueblo
en su gobierno y la necesidad de defender intereses privados ante los tribunales. Atenas es el mejor
ejemplo de ello.
Tipos de oratoria
De acuerdo con los fines concretos que perseguía, se divide la oratoria en: forense (δικανική), política
(συμβουλευτική) y de exhibición (ἐπιδεικτική).
● La oratoria forense servía para hacer buenos discursos ante los tribunales. De gran utilidad si se
tiene en cuenta que en Grecia el acusado había de defenderse personalmente en el juicio, sin
representación de abogado como hoy, por lo que dependía muchas veces de su habilidad para salir
airoso o sufrir una condena (la Apología de Sócrates es un buen ejemplo de este tipo de discurso).
Los que no tenían esta habilidad recurrían a un experto para que les compusiera los discursos y
luego ellos se los aprendían de memoria y los pronunciaban ante el tribunal.
● La oratoria política, por su parte, enseñaba el arte de deliberar en la asamblea.
● El tercer tipo de oratoria, la de exhibición, tenía un fin más teórico que las anteriores. Se utilizaba
en los discursos pronunciados ante grandes multitudes en las fiestas; derivó luego en mera exposición
pedante en banquetes, en discusiones filosóficas o en la literatura. Alcanzó su momento culminante
en la segunda sofística, durante el siglo II d. C.
El discurso solía estar dividido en cuatro partes: el prólogo, la exposición, la prueba y el epílogo.
Oradores
Aunque la oratoria se desarrolló en Atenas, no fueron atenienses sus creadores. El primero de ellos
fue Gorgias de Leontinos, nacido en Sicilia, en el año 483 a. C., que llegó a Atenas en el 427 y dejó tan
impresionados a los atenienses por su elocuencia, que se dedicó a enseñar el nuevo
arte.
En el período helenístico se confeccionó el canon de los diez mejores oradores,
con los siguientes nombres: Antifonte, Andócides, Lisias, Isócrates, Iseo, Esquines,
Licurgo, Demóstenes, Hiperides y Dinarco. Aquí sólo hablaremos de los principales.
● Lisias nació hacia 445 a.C. Por su procedencia extranjera (su padre se había
traslado de Siracusa a Atenas a mediados del s. V a. C.), no tuvo la ciudadanía
ateniense sino que fue un meteco, un extranjero libre, pero sin derechos políticos.
Esta situación le impedía pronunciar personalmente discursos políticos o
epidícticos, y por eso tuvo que centrar su actividad retórica en la composición
de discursos para otros, es decir, discursos forenses.
Se dice que compuso más discursos que ningún otro orador. Según las fuentes
antiguas se le atribuyen 425, de los que se consideraban auténticos unos 230. Lisias. (ISFTIC. Banco de imagenes)
Se conservan 35 discursos suyos en los que de modo sencillo y con el lenguaje
211
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coloquial de las gentes con las que convivía demuestra un gran talento
narrativo para presentarnos el ambiente de la Atenas de su época.
● Isócrates nació en una familia acomodada de Atenas en 436 a.C. Fue
discípulo de Pródico, Protágoras y Gorgias. Como no tenía buenas
cualidades oratorias, escribía discursos ficticios (en ellos, por ejemplo,
elogia por primera vez la idea de Europa). A partir del año 392 abrió una
escuela en Atenas donde daba una formación política y literaria, una especie
de saber enciclopédico por un período de tres o cuatro años destinado a
adquirir una profunda habilidad oratoria.
La mayoría de sus escritos están relacionados con su pensamiento
pedagógico, ya que su objetivo era asegurar la supervivencia y, a ser
posible, la mayor difusión de los valores culturales griegos. Se han
conservado en total 25 obras suyas, entre discursos y cartas. Sus ideas Isócrates. Pushkin Museum.
pedagógicas están esbozadas en un temprano ensayo, Contra los sofistas, (Commons wikipedia)
y elaboradas treinta y seis años después en la Antídosis, obra en gran parte autobiográfica. El
Busiris y Helena son ejercicios escolares en los que se tratan temas legendarios. El Panegírico es
seguramente la obra fundamental para conocer el pensamiento político de Isócrates. Conservamos
nueve cartas de las que destacan las dirigidas a Arquidamo, a Filipo y a Alejandro.
En su prosa cuida el ritmo y el sonido de la frase, evitando el choque de vocales en hiato. Tiene un
sentido del ritmo sumamente refinado y, aunque hace todo lo posible por alejarse del artificio literario,
a veces se deja llevar por los períodos excesivamente largos.
● Esquines nació hacia el año 390 y, dado el origen humilde de su familia, tuvo
que buscar el sustento desde joven, ejerciendo distintos oficios. Su vida
política se distingue por su simpatía hacia Filipo de Macedonia –fue jefe del
partido promacedónico– y por su enfrentamiento con Demóstenes.
Se han conservado tres discursos suyos: Contra Timarco, Sobre la embajada,
réplica a los ataques de Demóstenes, Contra Ctesifonte, convincente cuando
alega las ilegalidades técnicas de la propuesta, pero ineficaz como ataque
contra la carrera de Demóstenes.
Esquines poseía grandes dotes naturales como orador: buena voz y buena
presencia, una mente ingeniosa, amena y rica en conocimientos, y una
apasionada elocuencia, ilustrada con citas poéticas y mitológicas. Le faltó,
en cambio, tanto en la oratoria como en la política, claridad de ideas, gusto
y autoridad moral; aunque en sus momentos más brillantes era capaz de
convencer y de emocionar. Esquines. Bristish Museum.
(Commons wikipedia)
● Demóstenes fue el máximo orador de la Antigüedad. Nació en el año 384
a. C. Aunque su padre fue un rico fabricante de armas, quedó a los siete años al amparo
de desaprensivos tutores, que lo dejaron sin la herencia, por lo que pasó una infancia
difícil.
Ejerció como logógrafo (compositor de discursos judiciales para otros). Su compromiso
político se centró toda su vida en una feroz oposición a las pretensiones de Filipo de
someter a toda Grecia. Contra esta intención lanzó sus más encendidos discursos, las
cuatro Filípicas. Como hemos dicho fue encarnizado adversario de Esquines quien
dirigió contra él su discurso titulado Contra Ctesifonte. Demóstenes, por su parte, atacó
a su rival con el titulado Sobre la corona, considerada desde siempre como una obra
maestra de la oratoria. El enfrentamiento se saldó con la derrota de Esquines y su
abandono de Atenas. Los éxitos militares de los macedonios obligaron a Demóstenes
a abandonar Atenas en el 324, ciudad a la que regresó en 323, tras la muerte de
Alejandro Magno, para abandonarla de nuevo y poner fin a su vida envenenándose en
● Demóstenes. British Museum.
322 a.C.
Londres. (Commons wikipedia)
212
Su éxito oratorio se debía a sus formidables dotes de exposición y argumentación basadas en una
apasionada idea del Estado ateniense libre y en el perfecto dominio de todos los recursos del
idioma: repeticiones, preguntas agresivas, antítesis provocadoras, hábiles comparaciones, magníficas
metáforas e imágenes conmovedoras. Una gran armonía, en suma, entre pasión y estética oratoria.
Se conservan 61 discursos suyos, aunque no todos son auténticos. De los discursos forenses
destacan los pronunciados Contra Androción y Contra Timócrates. De los políticos, Sobre la
agrupación de los contribuyentes y Sobre la libertad de los rodios. Contra las pretensiones de
Macedonia, además de las cuatro Filípicas, compuso Olínticos, Sobre la paz, Sobre la embajada
y Sobre la corona, su mejor obra.
Recuerda
Un texto de oratoria
De los 61 discursos que se conservan de Demóstenes, el Sobre la corona es considerado su mejor
obra. Su asunto es el siguiente:
Ctesifonte había conseguido que el Consejo (βουλή) aprobara su propuesta de concederle a
Demóstenes una corona de oro por su gestión como comisario de fortificaciones (τειχοποιός) y como
administrador del fondo de espectáculos (θεωρικόν). Cuando iba a presentar la propuesta (προβούλευμα)
a la asamblea (ἐκκλησία) para su discusión y aprobación, Esquines presentó una denuncia de ilegalidad
(γραφὴ παρανόμων) contra Ctesifonte porque contenía datos falsos, como los elogios de haber ayudado
con su dinero y actuación a la polis, pues la ley prohibía que hubiera falsedades en los decretos; además
la ley prohibía que se coronara a un ciudadano en ejercicio de un cargo público antes de rendir cuentas
y Demóstenes aún no lo había hecho de su cargo de comisario de fortificaciones y de administrador
del fondo de espectáculos; y finalmente, porque las leyes ordenaban que la coronación se hiciera en la
Asamblea o en el Consejo si era este el que lo coronaba y no en el teatro como pedía la propuesta. Se
paró la propuesta hasta que el tribunal de los heliastas juzgara la cuestión de ilegalidad. Esquines pronunció
su discurso de acusación contra Ctesifonte, éste presentó una breve defensa e invocó el apoyo de
Demóstenes que había sido claramente atado por Esquines.
Si el acusador no obtenía 1/5 de los votos favorables a su denuncia, debía pagar una multa de mil
dracmas y quedaba inhabilitado para intentar nuevas denuncias semejantes a la perdida. Esto fue lo que
le sucedió a Esquines, que tuvo que abandonar Atenas.
La lectura que viene a continuación es el prólogo o exordio de este discurso. Fíjate que este prólogo
tiene composición en anillo: empieza por una invocación a los dioses y termina con otra. En el cuerpo
del discurso se observa la misma técnica de composición: empieza por sus servicios a la ciudad y termina
con el mismo tema, habiendo tratado en el centro del discurso lo más escabroso y menos favorable a
sus intereses, las acusaciones de Esquines.
213
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En primer lugar, varones atenienses, ruego a los dioses todos y a todas las diosas que cuanta buena
voluntad vengo teniendo para con la ciudad y todos vosotros, la obtenga yo de vuestra parte en igual
medida para este proceso; luego, que lo que en mayor medida os beneficia a vosotros y a vuestra piedad
y reputación, eso os inspiren los dioses: a saber: que no hagáis a mi adversario vuestro consejero acerca
de cómo debéis vosotros oírme (que eso sí que sería reprobable), sino a las leyes y al juramento1, en cuya
redacción, además de todas las otras justas prescripciones, consta el precepto que os obliga a prestar
atención a ambas partes con imparcialidad. Ello significa no sólo carecer de todo juicio condenatorio previo
y mostrar a los dos igual favor, sino también permitir que cada uno de los litigantes haga uso de la disposición
y plan de defensa que haya aprobado y preferido2.
Pues bien; en muchos puntos me hallo en desventaja con respecto a Esquines por lo que a este
pleito se refiere, pero en dos sobre todo, varones atenienses, que son, además, de gran importancia:
uno, el hecho de que no litigo por motivos iguales a los de mi adversario, pues no es lo mismo para
mí no alcanzar vuestro favor que para ese no ganar el proceso, sino que para mí —no quiero decir
nada de mal agüero al empezar mi discurso—; ese, en cambio, me acusa con ventaja. El otro, cosa
que es natural disposición de todos los hombres, que las injurias y acusaciones se escuchan con placer,
mientras que se experimenta disgusto con los que se elogian a sí mismos. De estas dos circunstancias,
pues, la que endereza al agrado le ha sido dada a ése; por el contrario, la que a todos, por decirlo así,
molesta, me queda a mí. Y si, por tratar de guardarme de ello, no refiero mis realizaciones, daré la
impresión de no poder librarme de las acusaciones ni de señalar las razones por las que considero justo
recibir honores públicos; y si paso a lo que he llevado a cabo y a las gestiones públicas por mí realizadas,
me veré forzado a hablar muchas veces de mi propia persona. Así que trataré de hacerlo con el mayor
comedimiento; y en cuanto a lo que el caso en sí me obligue a decir, justo es que la responsabilidad de
ello la tenga ése, el que suscitó un pleito de tal índole.
Creo que vosotros todos, varones atenienses, reconoceréis que este pleito me afecta tanto a mí
como a Ctesifonte y que en nada merece menor diligencia por mi parte; pues sufrir cualquier tipo de
pérdida es penoso y duro, especialmente si ello acontece por causa de un enemigo; pero en el mayor
grado lo es perder vuestra benevolencia y afectuosidad, por cuanto también el conseguirlas es
señaladísimo logro. Y dado que este debate versa sobre ese punto, os pido y suplico a todos por igual
que me prestéis oído mientras me defiendo de las acusaciones que se me han hecho, con espíritu de
justicia, como mandan las leyes, cuyo primer legislador, Solón, bien dispuesto hacia vosotros y amigo
del pueblo, pensó que era menester fuesen soberanas no solo por el hecho de su promulgación, sino
también por haberlas jurado los jueces; y no porque desconfiara de vosotros, al menos según a mí me
parece, sino porque veía que no era posible al acusado pasar de largo por las acusaciones y calumnias
en que, por hablar el primero, reside la fuerza del acusador, a no ser que cada uno de vosotros, los
jueces, observando la piedad debida a los dioses, acoja benévolamente también los justos alegatos
del que habla en segundo lugar y, ofreciéndose a ambas partes en calidad de ecuánime e imparcial
auditor, elabore de este modo su veredicto sobre el conjunto de la causa.
A punto de dar cuenta hoy de toda mi vida privada, a lo que parece, y de mis gestiones públicas,
quiero de nuevo invocar a los dioses, y ante vosotros les ruego, en primer lugar, que cuanta buena
voluntad vengo yo teniendo para con la ciudad y con vosotros, tanta esté a mi disposición por parte
vuestra para este proceso, y luego, que lo que os vaya a aprovechar a vuestra buena reputación en
general y a la piedad de cada uno, eso os otorguen juzgar a todos vosotros a propósito de la presente
acusación. (Traducción de A. López Eire).
Demóstenes, Sobre la corona 1-8.
1 Se refiere al juramento de los heliastas, que habían sido prestado por cada juez. | 2Esquines (Contra Ctesifonte 202) había
pedido al jurado que o no escuchara a Demóstenes o que, si lo hacía, le obligara a que siguiera en su exposición el mismo
orden que él había establecido.
214
3.2. Raíces griegas de la cultura moderna en el arte
El arte griego, especialmente la escultura y la arquitectura, ha
impregnado ininterrumpidamente las manifestaciones artísticas
del mundo occidental.
Roma fue el medio de transmisión. Sin los talleres romanos, en
los que se han reproducido las obras escultóricas griegas, no habrían
llegado a nuestro conocimiento el Discóbolo de Mirón, el Doríforo
de Policleto, la Afrodita de Cnido de Praxiteles (de la que se
conservan 49 copias), el Apoxiomeno de Lisipo. Las esculturas
anteriores solo las podemos contemplar por medio de copias
romanas descubiertas a lo largo de los siglos (la última, el
Apoxiomeno, hallada en el barrio del Trastevere de Roma, en 1849).
Tenemos conocimiento de obras escultóricas muy admiradas
por la crítica antigua y de mucha repercusión en la literatura, por
ejemplo, la Vaca de Mirón (sobre ella hay treinta y seis epigramas
Hércules y Licas. Antonio Cánova. Jasón. Bertel Thorwaldsen.
Galeria d’ Arte Moderna. Roma.
en la Antología Palatina, la mayor parte de ellos resaltando su Thorwaldsen Museum.
(Commons wikipedia) realismo), pero, al no haber sido copiada por los romanos, no Copenhagen. (Commons wikipedia)
tenemos ningún dato sobre su posición ni sobre sus proporciones,
solo sabemos que tenía un realismo tal que parecía un animal vivo.
La influencia de la escultura y la recreación escultórica de la mitología se manifiestan
en los grandes movimientos artísticos:
● En el Renacimiento se recoge toda la tradición cultural greco-romana y los grandes maestros
se inspiran en ella y la recrean, además de salvar de ser restauradas algunas de las obras
clásicas que se iban descubriendo. Es famosa la anécdota de que el Papa Julio II puso en
manos de Miguel Ángel el Torso de Belvedere (firmado por Apolonio de Atenas) y le pidió
que lo restaurara completando la escultura, pero Miguel Ángel quedó tan impresionado por
su perfección que no permitió que nadie lo restaurara. Hoy, cuando lo contemplamos en los
Museos Vaticanos, podemos pensar que solo un genio como Miguel Ángel tenía el prestigio
y sabiduría necesarios para que una obra de arte genial no fuera alterada. Evidentemente,
Miguel Ángel fue uno de los escultores renacentistas que más se inspiró en la escultura
griega. Lo mismo podemos decir de Donatello o de Rafael Sanzio cuya pintura está llena
Venus y Cupido. José de referencias a la escultura y arquitectura clásicas.
Ginés.(www.museodelpr
ado.es/enciclopedia)
● En el Barroco sigue estando presente la influencia greco-romana, principalmente en Bernini.
● Pero será el Neoclasicismo el que recuperará con mayor decisión la escultura inspirada
en motivos clásicos, fundamentalmente en la mitología.
Antonio Canova, escultor italiano, inicia este movimiento artístico y realiza esculturas
consideradas obras maestras, tales como Dédalo
e Ícaro, Teseo vencedor del Minotauro, Eros y
Psique, Las Gracias, Hércules y Licas, Venus y
Adonis... Otro gran escultor neoclásico es Bertel
Thorwaldsen, autor de Jasón con el Vellocino de
oro, Cupido con la lira, Cupido y Psique, las Tres
Gracias...
En España se pueden mencionar Damián
Campeny con su Diana sorprendida en el baño; José
Ginés con su Venus y Cupido; José Álvarez Cubero
con Diana cazadora y Morfeo adolescente, y Antonio
Fuente de Apolo. Paseo del Solá con Venus y Cupido. Palacio del Congreso de los Diputados. Estilo corintio.
Prado (Madrid). Madrid. (Commons wikipedia)
215
UNIDAD
LA CIUDAD
7
Además, en las plazas y parques de muchas ciudades europeas se pueden hallar
estatuas inspiradas en la mitología clásica, por ejemplo, en Madrid, la fuente de Cibeles,
la de Neptuno y la de Apolo, las tres diseñadas por Ventura Rodríguez. En los Jardines
de la Granja de San Ildefonso (en Segovia), se puede contemplar un espléndido conjunto
de estatuas mitológicas: los baños de Diana, la fuente de Neptuno, la fuente de Apolo, la
fuente de Andrómeda, etc.
En cuanto a la arquitectura, podemos afirmar que en la cultura occidental los elementos
La Madaleine. Estilo corintio. París. arquitectónicos griegos y romanos (columnas, capiteles, frontones, arquitrabes,
(Commons wikipedia) entablamentos y otros) estuvieron siempre presentes en edificios civiles o en arquitectura
religiosa. Pero también aquí fue el llamado Neoclasicismo el que dejó una huella más
profunda en la arquitectura civil de muchas ciudades europeas y americanas.
A lo largo del siglo XVIII se fundaron las Academias de la Lengua y las de las Bellas
Artes, en las que se enseñaba y se defendía el arte de Grecia y Roma, porque se
consideraba progresista al estar desprovisto de todo elemento decorativo superfluo. Es,
además, una reacción ante el cansancio producido por el Barroco y, especialmente, la
decoración excesivamente recargada del Rococó. Fue favorecido este movimiento artístico,
también, por el deseo de exhibición de poderío económico surgido dentro de la burguesía
Museo Británico. Estilo jónico. de la primera revolución industrial. El desarrollo de la educación impulsada por el
Londres. Arquitectura de Londres. enciclopedismo fue otro factor que favoreció el desarrollo del Neoclasicismo, porque la
<wapedia.mobi>
educación estaba basada en el conocimiento del mundo clásico. Por último, los hallazgos
arqueológicos de Pompeya también reavivaron el gusto por lo clásico.
Todos los factores anteriores originaron el gusto por la escultura, como hemos visto
ya, y la arquitectura, inspiradas en el mundo clásico. Como resultado de todo ello se
pueden admirar edificios, civiles y religiosos, de inspiración clásica en muchas capitales
de Europa y América.
Estos son solo algunos ejemplos representativos de varios países:
En España, el edificio del Museo del Prado (proyecto de 1786 y concluido en 1819)
y el palacio del Congreso de los Diputados (1843-1850), ambos en Madrid. En Francia,
Palacio Táuride. San Petersburgo. la iglesia de Santa Genoveva (1764-1790), convertida en Panteón de hombre ilustres en
<www.enlight.ru/camera/palaces/inde
x_e.html> 1791, y La Madeleine (1764-1845), ambos edificios en París.
En el Reino Unido, el edificio del Museo Británico (1852-1857) y el Banco de Inglaterra
(1800-1850), ambos en Londres.
En Rusia, el palacio de Mármol (1768 y 1785), el palacio Táuride (1783-1789) y el
palacio Mikhailovsky (1819-1825), en San Petersburgo.
En Alemania, la Gliptoteca de Múnich (1816-1830) y la
Puerta de Brandenburgo (1791) en Berlín.
En Estados Unidos, el Capitolio (inaugurado en 1800)
y la Casa Blanca (1790) en Washington.
Puerta de Brandenburgo. Berlín,
Alemania. Todos los edificios anteriores son una muestra de lo que
<http://www.epdlp.com/fotos/
langhans1.jpg>
significan las raíces griegas y latinas en la arquitectura
moderna. Son unos ejemplos significativos, pero hay muchos
más.
La Casa Blanca. Washington, Estados
Unidos. (Commons wikipedia)
Recuerda
216
4. Los textos y su interpretación
TEXTO 1. DEFENSA DEL INVÁLIDO
Texto comentado
El autor
El autor de este texto es Lisias (ver más arriba).
La obra
Este texto forma parte de un discurso, el XXIV en defensa de un inválido que reclamaba una pensión
por su minusvalía. Sabemos por Aristóteles, Constitución de los atenienses 49.4, que el Estado ateniense
concedía una pensión de dos óbolos diarios para alimentos a los inválidos que no podían trabajar. El
Consejo examinaba todos los años a los solicitantes de esta ayuda, nuevos y viejos. Pero cualquier
ciudadano podía impugnar la concesión a quienes se estimara que no reunían las condiciones para
percibir esta ayuda. Y este inválido es acusado de tener una taberna frecuentada por personas que
dilapidaban sus bienes y estaban dispuestas a apropiarse de los bienes de personas decentes.
El texto
El texto forma parte de la prueba y trata de generalizar a todos los atenienses lo que hacen los individuos
que frecuentan el establecimiento del inválido. Pues la costumbre de reunirse a conversar y a beber en
las tiendas y en los talleres era uno de los rasgos más típicos de los atenienses.
Ἔτι δὲ καὶ1 συλλέγεσθαί φησιν ἀνθρώπους ὡς ἐμὲ2 πονηροὺς καὶ πολλούς, οἳ3 τὰ4 μὲν ἑαυτῶν ἀνηλώκασι5,
τοῖς δὲ τὰ σφέτερα σῴζειν βουλομένοις6 ἐπιβουλεύουσιν. Ὑμεῖς δὲ ἐνθυμήθητε πάντες ὅτι ταῦτα λέγων
οὐδὲν ἐμοῦ7 κατηγορεῖ μᾶλλον ἢ τῶν8 ἄλλων ὅσοι τέχνας ἔχουσιν, οὐδὲ τῶν9 ὡς ἐμὲ εἰσιόντων μᾶλλον ἢ
τῶν10 ὡς τοὺς ἄλλους δημιουργούς.
Ἕκαστος γὰρ ὑμῶν εἴθισται11 προσφοιτᾶν ὁ12 μὲν πρὸς μυροπώλιον, ὁ12 δὲ πρὸς κουρεῖον, ὁ12 δὲ πρὸς
σκυτοτομεῖον, ὁ12 δ’ ὅποι ἂν τύχῃ13, καὶ πλεῖστοι12 μὲν ὡς τοὺς ἐγγυτάτω τῆς ἀγορᾶς κατεσκευασμένους,
ἐλάχιστοι12 δὲ ὡς τοὺς πλεῖστον ἀπέχοντας αὐτῆς· ὥστ’14 εἴ τις ὑμῶν πονηρίαν καταγνώσεται15 τῶν ὡς ἐμὲ
εἰσιόντων16, δῆλον ὅτι καὶ τῶν παρὰ τοῖς ἄλλοις διατριβόντων16· εἰ δὲ κἀκείνων17, ἁπάντων17 Ἀθηναίων·
ἅπαντες γὰρ εἴθισθε προσφοιτᾶν καὶ διατρίβειν ἁμοῦ γέ που18.
Lisias, 24.19-20.
1 Ἔτι δὲ καὶ y además también | 2 ὡς ἐμὲ, ὡς + nombre de persona (aquí pronombre personal) introduce un compl. de dirección
dependiente del verbo de movimiento συλλέγεσθαι junto a mí, en mi casa, en mi establecimiento cf. francés chez moi. El griego consi
dera la acción en desarrollo; por eso se construye con acusativo reunirse a, hacia, junto a, en español se considera el término de la
acción y por ello se dice reunirse en | 3 Este relativo es sujeto de dos oraciones coordinadas por ... μέν ..., ... δέ ..., cuyos verbos son
ἀνηλώκασι y ἐπιβουλεύουσιν. El primer verbo está en perfecto porque expresa resultado presente de acción pasada, ya se han gastado
sus riquezas, y el segundo está en presente porque expresa la acción durativa de los que pretenden hacer proyectos contra + D. |
4 τὰ μὲν ἑαυτῶν lo de ellos mismos, sus dineros, CD de ἀνηλώκασι. | 5 Perfecto de ἀναλίσκ-ω, (fut ἀν-αλώ-σω, aor. ἀν-ήλω-σα, perf.
ἀν-ήλω-κα). Es un verbo con sufijo iterativo - σκ- en el tema de presente y con todos los demás tiempos formados sobre la raíz de un
verbo ἀν-αλό-ω que también existe. | 6 τοῖς δὲ τὰ σφέτερα σῴζειν βουλομένοις part. sustantivado en dat. contra los que quieren salvar
los suyos, compl. de ἐπιβουλεύουσιν. | 7Gen. compl. del vb. κατηγορεῖ; los verbos que significan acusar llevan en gen. la persona a la
que se acusa. | 8 ἢ τῶν ἄλλων ὅσοι τέχνας ἔχουσιν 2º término de la comparación. | 9 τῶν ὡς ἐμὲ εἰσιόντων también gen. compl. de
κατηγορεῖ a los que entran en mi tienda; el participio εἰσιόντων, del vb. εἴσ-ειμι entrar, está sustantivado por el artículo. | 10 τῶν ὡς τοὺς
ἄλλους δημιουργούς a los que entran en las tiendas de los demás artesanos. El art. τῶν va en gen. por ser 2º término de la compa-
ración y, además, sustantiva toda la expresión; no se repite el participio εἰσιόντων porque está muy próximo y se entiende fácilmente. |
11 Perf. med. de ἐθίζω estar acostumbrado, habituado. | 12 Aposiciones explicativas del suj. ἕκαστος, cada pronombre es el suj. de una
oración en la que se sobreentiende el verbo εἴθισται προσφοιτᾶν, en español tampoco hace falta repetir el verbo. | 13 Aor. subj. act. de
τυγχάν-ω eventual y el otro a donde le toque en suerte | 14 La or. consecutiva introducida por ὥστε está interrumpida por la prótasis
condicional y continúa en δῆλον (εἶναι) ὅτι. | 15 Fut. ind. med. de κατα-γι-γνώ-σκ-ω condenar. | 16 Participios sustantivados por el artículo,
son complementos de πονηρίαν: εἰσιόντων, del vb. εἴσ-ειμι entrar y διατριβόντων de δια-τρίβ-ω perder el tiempo; se entiende el verbo
καταγνώσεται, de nuevo, en la oración introducida por ὅτι, cuyo complemento también es πονηρίαν y τῶν παρὰ τοῖς ἄλλοις διατριβόντων
CN. | 17 Son CN de πονηρίαν sobreentendida: si condena la (malicia) de aquellos, condena la (malicia) de todos los atenienses, κἀκείνων
crasis = καὶ ἐκείνων. | 18 ἁμοῦ γέ που en un sitio o en otro.
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UNIDAD
LA CIUDAD
7
El análisis sintáctico
Nexo con lo anterior [Ἔτι δὲ καὶ] Or. principal compuesta de una sustantiva y dos adjetivas coor-
dinadas por μέν..., δέ...:
συλλέγεσθαί φησιν ἀνθρώπους ὡς ἐμὲ πονηροὺς καὶ πολλούς, οἳ τὰ μὲν ἑαυτῶν
V inf. V suj. inf. CC predicativo suj. inf. suj. CD
ὅσοι τέχνας ἔχουσιν, οὐδὲ τῶν ὡς ἐμὲ εἰσιόντων μᾶλλον ἢ τῶν ὡς τοὺς ἄλλους δημιουργούς.
suj. CD V neg. C.rég. compl. 2º término comparación
ὁ δὲ πρὸς σκυτοτομεῖον, ὁ δ’ ὅποι ἂν τύχῃ, καὶ πλεῖστοι μὲν ὡς τοὺς ἐγγυτάτω τῆς ἀγορᾶς
suj. CC lugar su.j CC pt. v. cj. suj. CC lugar
La traducción
Además, afirma que se reúnen en mi establecimiento hombres malvados y muchos, que han gastado
sus dineros y hacen proyectos contra los que quieren conservar los suyos. Pero fijaos todos vosotros
que al decir esto no me acusa a mí, más que a los demás que tienen tiendas y no más a los que entran
en mi establecimiento, que a los que acuden a los de los restantes artesanos.
Pues cada uno de vosotros tiene la costumbre de ir frecuentemente, el uno a una perfumería, el
otro a una barbería, el otro a una zapatería, y el otro adonde le dé la gana; y la mayoría (va) a los que
están establecidos más cerca del ágora, y pocos (van) a los que están más distantes de ésta. De manera
que, si alguno de vosotros condena la malicia de quienes entran en mi establecimiento, está claro que
condenará la de los que pierden el tiempo en los de los demás; y si condena la de éstos, (condenará)
la de todos los atenienses, puesto que todos soléis frecuentar y pasar el rato en un sitio o en otro.
218
El comentario
Lisias, en este discurso en defensa de un inválido, acusado de regentar un negocio frecuentado por individuos
de mala reputación, elige la estrategia defensiva de generalizar la acusación a todos los propietarios de
establecimientos abiertos en Atenas y a todos los clientes que entran en ellos, con la siguiente gradación:
1º. Le acusan de que sus clientes son individuos que han malgastado sus recursos y ahora intentan
apoderarse de los recursos de los ciudadanos que desean conservarlos.
2º. Pero esos individuos entran libremente en todos los negocios abiertos en la ciudad, por tanto todos
los propietarios de establecimientos serán tan culpables como el acusado.
3º. Todos los miembros del jurado son atenienses que, con frecuencia, van a distintos establecimientos,
como todos los atenienses.
4º. Si se condena la malicia de los que pierden el tiempo en el establecimiento del inválido, también
se condenará a los que lo pierden en los demás establecimientos.
5º. Los miembros del jurado son atenienses y, como a todos los atenienses, les gusta perder el tiempo
en los establecimientos que hay cerca del ágora; por tanto, si condenan al inválido y a los que
pierden el tiempo en el establecimiento de él, estarán condenando a todos los propietarios de
establecimientos y a todos los atenienses que los frecuentan.
En conclusión, los miembros del jurado corren el riesgo de condenar las formas de ocio que ellos
mismos practican, porque forman parte de los atenienses a los que les gusta ir a los establecimientos de
la ciudad y pasar allí el tiempo charlando. Todos ellos entran y salen libremente de cualquier establecimiento,
incluyendo el del inválido. Pero, la trampa retórica está en que no todos se dedican a intentar apoderarse
de los bienes de sus conciudadanos, lo que, por supuesto, no se menciona en la intervención del inválido
ante el jurado. Aún así, la oratoria forense no busca un referente ético, sino lograr simplemente la absolución
del acusado, valiéndose de todos los recursos retóricos posibles: generalizando la acusación, ocultando
los hechos que desfavorecen al acusado, magnificando los que le favorecen. ... En la Atenas del siglo V
a. C. esa era la obligación del logógrafo (escritor de discursos judiciales por encargo): persuadir al jurado
de que el acusado no es culpable; y en los sistemas judiciales actuales, esa es la obligación del abogado
defensor: lograr la absolución del acusado, persuadiendo al jurado o al juez de que el acusado es inocente.
Esta acusación sería totalmente inadmisible en un sistema judicial moderno, porque no se puede
hacer a una persona responsable de la conducta de otras, a no ser que sea un colaborador necesario.
Actividades
5. Escribe en griego los nombres de los establecimientos que se citan en el texto anterior y los de los artesa-
nos de la actividad relacionada con el establecimiento. Describe la actividad que se desarrollaba en cada uno
de ellos.
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UNIDAD
LA CIUDAD
7
1 Adverbio relativo: en donde, en el lugar en que. Los dos adverbios de lugar ὅπου μέν..., ὅπου δέ... introducen dos oraciones relativas
de lugar que comparten el mismo verbo principal. | 2 vivienda, nombre de acción del vb. οἰκέ-ω habitar, vivir.| 3 habiéndosela repar-
tido, part. aor. med. del vb. δι-αιρέ-ω, δι-αιρή-σω, δι-εῖλ-ον, δι-ῄρη-κα en voz med. repartirse. | 4 Introduce un período hipotético, con la
prótasis en subjuntivo eventural y la apódosis en presente de indicativo.
Actividades
6. Empareja los nombres griegos de los establecimientos con la denominación de los artesanos de cada
actividad que se citan en este texto.
7. Menciona las palabras griegas del texto relacionadas etimológicamente con sinecismo, economía, eco-
logía, método, odómetro y psiquiatra.
8. Busca los complementos directos del texto griego y di de qué verbo son complementos.
9. Traduce el texto.
1 οὐδέ ... ποτε = οὐδέποτε nunca, tampoco. | 2 ἂν ... οἰκήσειεν opt. potencial, podría gobernar, administrar. | 3 τὸν va con οἶκον la casa
de sí mismo > su propia casa. | 4 Fut. de οἶδα saber: εἴ-σομαι, εἴ-σει, εἴ-σεται, εἰ-σόμεθα, εἴ-σεσθε, εἴ-σονται yo sabré, tú sabrás, ... Hay
que tener presente que el español no admite el futuro en las prótasis condicionales, y cuando traducimos de otras lenguas hay que
expresar estos futuros por presentes. | 5 El verbo προσ-δέομαι varía su significado según el complemento que lleve: + gen., como en
este texto, significa necesitar, tener necesidad de; + ac. y gen. pedir [algo ac.] [a alguien gen.]; también puede llevar dos complementos
en gen. uno de cosa y otro de persona. | 6 Perfecto intr. del verbo συν-ίστημι componerse, formarse. | 7οἶκος además de casa, signifi-
ca también familia. Jenofonte, en este texto termina de utilizar οἰκία para referirse a las casas y nosotros podemos variar también el sig-
nificado aplicando a οἶκος el de familias. Según el diccionario son sinónimos. | 8 πῶς οὐχ ¿Cómo no... ? ¿Por qué no... ? Introduce una
or. interr. directa. | 9 Aor. pas. con valor medio de πειρά-ω intentar.
Actividades
220
TEXTO 4. LAS OBRAS PÚBLICAS I
Demóstenes, refiriéndose a los prohombres de antaño, nos informa de cómo embellecieron la ciudad y no sus
propias casas como los políticos de su tiempo.
Ἐν δὲ τοῖς κατὰ τὴν πόλιν αὐτὴν1 θεάσασθ’ ὁποῖοι ἦσαν, ἔν τε τοῖς κοινοῖς κἀν2 τοῖς ἰδίοις. Δημοσίᾳ μὲν
τοίνυν οἰκοδομήματα καὶ καλὰ ἱερὰ καὶ τὰ ἐν τούτοις ἀναθήματα κατεσκεύασαν ἡμῖν, ὥστε μηδενὶ τῶν
ἐπιγιγνομένων3 ὑπερβολὴν λελεῖφθαι·4 ἰδίᾳ δ’ οὕτω5 σώφρονες ἦσαν καὶ σφόδρ’6 ἐν τῷ τῆς πολιτείας ἤθει
μένοντες, ὥστε τὴν Ἀριστείδου καὶ τὴν Μιλτιάδου καὶ τῶν τότε λαμπρῶν οἰκίαν7 εἴ τις ἄρ’ οἶδεν ὑμῶν ὁποία
ποτ’ ἐστίν, ὁρᾷ τῆς τοῦ γείτονος8 οὐδὲν σεμνοτέραν οὖσαν.
Demóstenes, Olintíaco 3.25-26.
1 Y en los asuntos de la propia ciudad. | 2 κἀν crasis = καὶ ἐν. | 3 Part. sustantivado los sucesores, complemento partitivo de μηδενί. |
4 ὑπερβολὴν λείπειν dejar posibilidad de superación. | 5 Tan, va modificando a σώφρονες. | 6 σφόδρα va modificando a μένοντες tan
permanentes en, part. sustantivado en función de atributo, unido por καί a σώφρονες. | 7 Prolepsis, anticipa el sujeto de ἐστίν en forma
de CD de οἶδεν: que, si alguno de vosotros sabe cómo es la casa de ..., ve que en nada es ... | 8 τῆς τοῦ γείτονος segundo término de
la comparación de σεμνοτέραν: más suntuosa que la de su vecino.
Actividades
14. Analiza sintácticamente ἐν δὲ τοῖς κατὰ τὴν πόλιν αὐτὴν θεάσασθ’ ὁποῖοι ἦσαν, ἔν τε τοῖς κοινοῖς κἀν τοῖς ἰδίοις.
15. Analiza los complementos preposicionales del texto.
16. Busca en el texto las palabras griegas relacionadas etimológicamente con las españolas: teatro, ceno-
bio, jerarquía, hierático, anatema e hipérbole.
17. Traduce el texto.
1 Se puede sobreentender una objeción a lo que está afirmando Demóstenes, algo así como Pero se me podría objetar, querido amigo,
si ... En la oración condicional se sobreentiende el mismo verbo que está expresado en la principal. | 2 τά γ’ ἐν αὐτῇ τῇ πόλει el artícu-
lo sustantiva todo el sintagma los asuntos de la propia ciudad que hace función de sujeto. | 3 Las dos oraciones de período hipotético
tienen el mismo verbo. El verbo ἔχ-ω intr. con un adverbio de modo, como en el texto φαύλως y ἄμεινον, significa estar, hallarse, encon-
trarse. Recuerda que este verbo tr. con CD significa tener; con un infinitivo como complemento poder, saber. | 4 Acompaña al opt. ἔχοι,
dándole valor potencial, podría. | 5 Estos acusativos son una aposición al interrogativo τί que es el CD de εἶπεῖν, es decir, son la con-
testación a la pregunta. | 6 πρὸς τοὺς ταῦτα πολιτευομένους complemento preposicional del verbo (ἀπο-βλέπ-ω volver la mirada a,
volver los ojos hacia), es un participio sustantivado: a los que gobiernan / administran esas cosas > a los políticos que proponen esas
medidas. | 7Gen. partitivo de οἱ μέν ...., οἱ δέ, ... ἔνιοι δέ.. de los cuales unos..., otros... y otros ... | 8 τῶν δημοσίων οἰκοδομημάτων gen.
segundo término de la comparación de σεμνοτέρας. | 9 εἰσὶ κατεσκευασμένοι: verbo εἰσὶ + part. perfecto medio, 3ª pers. pl. de los ver-
bos en oclusiva, (véase en la Unidad 4, Perfecto medio), se han hecho construir, se han construido. | 10 ὅσῳ ..., τοσούτῳ... correlación:
cuanto ..., tanto... | 11 τὰ τῆς πόλεως las cosas de la ciudad, por el contexto > los recursos de la ciudad. | 12 ηὔξηται perf. ind. med.
de αὐξάν-ω, fut. αὐξή-σω, aor. ηὔξη-σα perf. ηὔξη-κα aumentar, acrecentar.
221
UNIDAD
LA CIUDAD
7
Actividades
1 κακῶς ἀκούειν oír ser llamado malo | 2 Prt. atributivo sustantivado uno de los asuntos urgentes. | 3 G. compl. de tiempo, de tarde,
por la tarde. | 4 Impf. de ἄπ-ειμι irse. | 5 en calma, tranquilamente. | 6 πάσῃ ... βλασφημίᾳ dat. complemento de régimen o suplemento
del verbo χρά-ομαι que con su complemento en dat. significa utilizar, servirse de, dejarse llevar por.
Actividades
1 ἄλλα τοῦ περιβόλου restos de la muralla. | 2 incluso, incluido. | 3 3ª per. pl. perf. act. de ἐφ-ίστημι estar sobre o encima de + dat. |
4 εἰσὶ δὲ καὶ ὅσους y también las de todos los que (literalmente y están también a cuantos ...).
222
Actividades
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