CCC 65136/1997/TO1/1/1/RH1
Magallanes, Ernesto Rodrigo y
otros s/ homicidio simple.
Corte Suprema de Justicia de la Nación
Buenos Aires, 28 de mayo de 2024
Vistos los autos: “Recurso de hecho deducido por la
defensa de Héctor Gerónimo Di Siervi y Juan Carlos Irazábal en
la causa Magallanes, Ernesto Rodrigo y otros s/ homicidio
simple”, para decidir sobre su procedencia.
Considerando:
1°) Que a raíz de un recurso deducido por la parte
querellante, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal
–por mayoría- anuló la absolución de Héctor Gerónimo Di Siervi
y Juan Carlos Irazábal y los condenó a las penas de ocho y
nueve años de prisión, respectivamente, accesorias legales y
costas de la instancia anterior, como coautores del delito de
homicidio simple, cometido en perjuicio de Elio Gabriel Salas.
A partir del recurso extraordinario federal
articulado por la defensa -en su intervención anterior en los
presentes actuados- esta Corte resolvió aplicar mutatis mutandis
las consideraciones desarrolladas en el precedente
“Duarte” (Fallos: 337:901) y remitió la causa a la citada
cámara para asegurar a los recurrentes el derecho consagrado en
el artículo 8.2 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos. Ello derivó en una nueva intervención de la Sala IV
de la Cámara Federal de Casación Penal que, con otra
integración y por mayoría, confirmó la condena impuesta.
Contra ese último pronunciamiento, la defensa dedujo
un nuevo recurso extraordinario federal, cuya denegación motivó
la presente queja.
2°) Que en el remedio federal y con base en la
doctrina de la arbitrariedad de sentencias, los apelantes
plantearon que el a quo ha omitido tratar y pronunciarse sobre
diversas cuestiones oportunamente esgrimidas y conducentes para
resolver el litigio, entre las que se encontraba, la
vulneración de la garantía constitucional del juicio previo y
de los principios de oralidad, contradicción, continuidad e
inmediación, que rigen el debate en el proceso penal.
Sobre este particular, habían alegado que el
procedimiento en la instancia de casación que derivó en la
sentencia condenatoria no había cumplido con ninguno de los
principios que gobiernan el juicio oral y, por ende, que el a
quo carecía de potestad constitucional para dictar
pronunciamientos que impliquen empeorar la situación procesal
de los imputados, una vez anulada una absolución por aplicación
de la doctrina de la arbitrariedad, tanto en la determinación
de los hechos como en la valoración de la prueba.
3°) Que el recurso extraordinario interpuesto
resulta formalmente procedente, ya que la sentencia impugnada
reviste carácter de definitiva y pone fin al pleito. Además,
proviene del tribunal superior de la causa y suscita cuestión
federal suficiente, toda vez que se debate el alcance otorgado
al derecho del imputado a recurrir la sentencia condenatoria
consagrada por el artículo 8.2.h de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos y el artículo 14.5 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que forman parte
de la Constitución Nacional, a partir de su inclusión en el
artículo 75, inciso 22; a la par que se denuncia la violación a
las garantías de la defensa en juicio y debido proceso
protegidas por el artículo 18 de la Constitución Nacional
(Fallos: 328:3399, entre otros).
Así las cosas, dado que existe relación directa e
inmediata entre las normas constitucionales invocadas y el
pronunciamiento impugnado y teniendo en cuenta que la decisión
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es contraria a los derechos federales alegados por los
recurrentes, resulta pertinente el tratamiento por la vía
establecida en el artículo 14 de la ley 48.
4°) Que acierta la defensa al afirmar que, en la
sentencia apelada, se omitió tratar adecuadamente el agravio
sobre afectación de la garantía constitucional del juicio
previo y de los principios que rigen el juicio oral en el
proceso penal (artículos 18, 24 y 118 de la Constitución
Nacional y 8.5 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos).
Esta omisión no se remedia a partir de lo
desarrollado por el a quo en punto a que la vía establecida en
el fallo “Duarte” constituye una solución adecuada para
garantizar el derecho del imputado a la doble instancia y a la
revisión amplia de una condena, dado que esa conclusión no
aborda ni responde el mentado agravio. Esas expresiones, en
todo caso, aluden a la pertinencia del procedimiento de
revisión de la condena aplicado en autos, pero nada dicen sobre
la materia de las cuestiones a revisar.
5°) Que por su parte, resulta pertinente analizar la
interpretación esgrimida por uno de los magistrados sobre los
alcances que -a su criterio- corresponde reconocer a la
doctrina sentada por esta Corte en el fallo “Duarte”, máxime
porque a partir de ella se coligió que la aplicación del
precedente a estas actuaciones había significado excluir el
tratamiento del precitado agravio de la competencia revisora de
esa cámara en su segunda intervención.
Para intentar fundar esta conclusión, se tuvo en
cuenta que esta Corte, en su primera intervención en estos
actuados, había dispuesto con base en el pronunciamiento
citado, que el tribunal de casación revisara, por otra sala, la
condena dictada en esa instancia, en vez de declarar su
nulidad. Esa solución, se razonó, solo podía significar que se
había convalidado la competencia positiva asumida por el
revisor para dictar condena y por ello, en aplicación de la
doctrina del leal acatamiento, no correspondía tratar el
mencionado planteo de la defensa.
6°) Que para esclarecer estas cuestiones, exponer la
exégesis acertada del precedente “Duarte” (Fallos: 337:901) y
los alcances de su aplicación al presente caso, resulta
pertinente recordar que, en aquel fallo, se analizó si la
decisión del tribunal de casación que había revocado una
absolución y dictado sentencia condenatoria (lo que en doctrina
se conoce como “casación positiva”) debía ser revisada “en
forma amplia” en los términos del precedente “Casal” (Fallos:
328:3399). Además, de ser así, correspondía resolver el modo
y /o el órgano jurisdiccional que debía cumplir con esa revisión,
siempre en resguardo de la garantía constitucional del doble
conforme (artículos 18 de la Constitución Nacional y 8.2.h de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos).
En esa ocasión, se sostuvo que el recurso
extraordinario federal no constituía un medio de impugnación
procesal penal y que su “escaso margen revisor… dejaría afuera
una cantidad de aspectos esenciales que no podrían ser
abordados sin poner en crisis el propio alcance de la
excepcional vía de competencia del máximo tribunal
constitucional” (considerando 8°).
Atento a ello, este Tribunal dispuso que otra sala
de la propia cámara de casación actuara como tribunal revisor
de la sentencia condenatoria dictada en esa misma instancia,
por entender que, de conformidad con la estructura del Código
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Procesal Penal de la Nación, esta solución constituía el mejor
mecanismo para asegurar la garantía del doble conforme y el
derecho a la amplia revisión que amparan al imputado.
7°) Que a la luz de lo aquí expresado, cabe concluir
que al aplicar el precedente “Duarte” en su primera
intervención en la presente causa, esta Corte se limitó a
resguardar el derecho de los apelantes a recurrir la condena
dictada en instancia de casación y garantizar que se revisen,
con la mayor amplitud posible y de manera integral, los
agravios oportunamente planteados por la defensa. Para ello,
aplicó la vía recursiva pretorianamente definida en el citado
precedente, conjurando las restricciones inherentes a la vía
extraordinaria.
Esa decisión no implicó convalidar la competencia
positiva asumida por el tribunal de casación al dictar condena
en el sub judice, ni en supuestos similares, así como tampoco
brindó respuesta alguna al agravio de los recurrentes en punto
a la presunta afectación a la garantía constitucional del
juicio previo y de los principios que rigen el juicio oral. Por
el contrario, la decisión se circunscribió, meramente, a
encomendar al a quo la tarea de revisar –de conformidad con el
estándar fijado en el precedente “Casal”- todas estas
cuestiones, así como todas aquellas planteadas adecuada y
oportunamente por los recurrentes.
8°) Que las implicancias de lo aquí expuesto también
se revelan en jurisprudencia más reciente del Tribunal, como
ocurre en Fallos: 342:2389, donde se afirmó que ”ante el
dictado de una sentencia condenatoria en sede casatoria, la
garantía de la doble instancia que asiste al imputado debe ser
salvaguardada directamente y sin mayores dilaciones en dicho
ámbito mediante la interposición de un recurso de casación que
deberán resolver otros magistrados que integren ese tribunal,
sin necesidad de que el imputado deba previamente recurrir a
esta Corte para obtener una decisión que ordene que tenga lugar
dicha revisión” (considerando 12).
Si bien este precedente es posterior y no se aplica
al presente caso, la referencia resulta pertinente porque pone
en evidencia que, para resguardar la revisión amplia y la
garantía de doble conforme de las condenas dictadas en
instancia de casación, esta Corte ha omitido hacer mérito sobre
el fondo de las cuestiones materia de recurso, cuya revisión
–justamente- ha encomendado a otros magistrados del mismo
tribunal.
9°) Que de todo lo aquí expresado se desprende que
el a quo ha incumplido con el delicado mandato encomendado por
este Tribunal en su anterior pronunciamiento en estos actuados,
dado que ha soslayado tratar agravios oportunamente deducidos y
conducentes para la correcta resolución de la causa, llevando a
la pérdida de derechos que cuentan con amparo constitucional.
Este defecto de tratamiento priva al fallo recurrido
de fundamentos suficientes que lo sustenten como acto
jurisdiccional válido y torna ociosa toda consideración
respecto de los restantes agravios, por lo cual y sin que
importe abrir juicio sobre el fondo del asunto, corresponde
hacer lugar a la vía intentada y descalificar la sentencia
recurrida, con estos alcances.
Por ello, de conformidad con lo dictaminado por el señor
Procurador General de la Nación interino, se hace lugar a la
queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se
deja sin efecto la sentencia apelada con el alcance indicado.
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Magallanes, Ernesto Rodrigo y
otros s/ homicidio simple.
Corte Suprema de Justicia de la Nación
Agréguese al principal y vuelvan los autos al tribunal de
origen a efectos de que, por quien corresponda, se dicte un
nuevo pronunciamiento con arreglo a lo aquí resuelto.
Notifíquese y cúmplase.
VOTO DE LOS SEÑORES MINISTROS DOCTORES DON JUAN CARLOS MAQUEDA
Y DON RICARDO LUIS LORENZETTI
Considerando:
1°) Que, a raíz de un recurso deducido por la parte
querellante, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal
–por mayoría- condenó a Héctor Gerónimo Di Siervi y Juan Carlos
Irazábal a las penas de ocho y nueve años de prisión como
coautores del delito de homicidio simple y respecto del que
habían sido absueltos por el Tribunal Oral en lo Criminal n°
15, de esta ciudad.
A partir del recurso extraordinario federal
articulado por la defensa –en su intervención anterior en los
presentes actuados- esta Corte resolvió aplicar mutatis mutandis
las consideraciones desarrolladas en el precedente "Duarte”
(Fallos: 337:901) y remitió las actuaciones a la cámara de
casación para que se asegurara a los recurrentes el derecho
consagrado en el artículo 8.2 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos. Ello derivó en una nueva intervención de la
Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal que, con otra
integración, resolvió por mayoría confirmar la condena.
Contra este pronunciamiento, la defensa interpuso la
apelación federal que, denegada, motivó la presentación de esta
queja.
2°) Que el recurso extraordinario interpuesto
resulta formalmente procedente ya que la sentencia impugnada
reviste carácter de definitiva y proviene del tribunal superior
de la causa. A su vez, suscita cuestión federal suficiente toda
vez que se debate el alcance otorgado al derecho del imputado a
recurrir la sentencia condenatoria consagrada por el artículo
8.2.h de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el
CCC 65136/1997/TO1/1/1/RH1
Magallanes, Ernesto Rodrigo y
otros s/ homicidio simple.
Corte Suprema de Justicia de la Nación
artículo 14.5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos que poseen jerarquía constitucional y el leal
acatamiento de un fallo anterior del Tribunal recaído en la
presente causa, a la par que se denuncia la violación a las
garantías constitucionales de defensa en juicio y debido
proceso, al derecho a ser juzgados en un plazo razonable y a
los principios de ne bis in idem, oralidad, contradicción,
continuidad e inmediación del juicio oral y el de inocencia.
Finalmente, existe relación directa e inmediata
entre los agravios constitucionales incoados y el
pronunciamiento impugnado y la decisión es contraria al derecho
federal que invocan los recurrentes.
3°) Que esta Corte entiende que asiste razón a la
defensa oficial de los imputados en cuanto alega que, en la
sentencia apelada, se omitió tratar adecuadamente el
cuestionamiento referido a la afectación a la garantía
constitucional de defensa en juicio previo y debido proceso y
de los principios de oralidad, contradicción, inmediación y
continuidad del juicio oral que había formulado con sustento en
los artículos 18, 24, y 118 de la Constitución Nacional y 8 de
la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
En consecuencia, el fallo recurrido carece de la
debida fundamentación y, en tales condiciones, ha de acogerse
favorablemente el recurso. Asimismo, atento el temperamento
adoptado, deviene inoficioso pronunciarse respecto de los
restantes agravios.
Por ello, de conformidad con lo dictaminado por el señor
Procurador General de la Nación interino, se hace lugar a la
queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se
deja sin efecto la resolución recurrida. Agréguese al principal
y vuelvan los autos al tribunal de origen para que por quien
corresponda se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a lo
aquí resuelto. Notifíquese y cúmplase.
Firmado Digitalmente por ROSATTI Horacio Daniel Firmado Digitalmente por ROSENKRANTZ Carlos Fernando
Firmado Digitalmente por MAQUEDA Juan Carlos Firmado Digitalmente por LORENZETTI Ricardo Luis
CCC 65136/1997/TO1/1/1/RH1
Magallanes, Ernesto Rodrigo y
otros s/ homicidio simple.
Corte Suprema de Justicia de la Nación
Recurso de queja interpuesto por Héctor Gerónimo Di Siervi y Juan Carlos
Irazábal, asistidos por el Dr. Nicolás Ramayón y la Dra. Gabriela N. Jugo,
Defensores Públicos Coadyuvantes.
Tribunal de origen: Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal.
Tribunal que intervino con anterioridad: Tribunal Oral en lo Criminal n° 15.