Informe Diócesis
Informe Diócesis
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Las Memorias están accesibles en la web de la Conferencia Episcopal Española
https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2019/06/2019_Memoria_Anual_Actividades_C
EE_2017.pdf
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El vigente sistema de asignación tributaria se implantó mediante la disposición adicional 18.ª de la Ley
42/2006 de 28 de diciembre, de PGE para 2007, por el cual la Iglesia recibiría a partir de este momento
para su sostenimiento únicamente lo que los contribuyentes decidieran asignarle en su declaración de la
renta anualmente, a través del 0,7% de su cuota íntegra.
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Memoria Anual de actividades 2019.
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Para valorar ese esfuerzo de financiación ciudadana habría que comparar esas dos cifras
con el impacto que genera por una parte la Iglesia y, por otra, los partidos políticos.
Cada uno es muy libre de sacar sus propias conclusiones, pero hay dos importantes
diferencias en las condiciones de financiación que conviene resaltar.
El modelo de financiación pública de la Iglesia, como es conocido, se basa en la
asignación tributaria en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Los
contribuyentes del IRPF pueden optar en su declaración por destinar un porcentaje de su
cuota íntegra a colaborar con el sostenimiento económico de la Iglesia católica y a otros
fines de interés social. También pueden no ejercer ninguna opción. En todo caso, sea
cual sea su decisión respecto de la asignación tributaria, no se modifica la cuantía final
del impuesto que pagan o de la devolución a la que tengan derecho. Es decir, cada
contribuyente es libre o no de marcar la X para expresar su voluntad positiva o negativa
de sostener las actividades la Iglesia.
La financiación de los partidos políticos, sin embargo, se basa en un sistema de
subvenciones públicas en las que el contribuyente no es consultado ni se le ofrece la
posibilidad de dar su opinión. Son los propios políticos los que deciden sobre la
financiación. Con estas premisas no es de extrañar que la financiación a los partidos
políticos no haya parado de crecer.
En efecto, si se analizan los datos disponibles sobre las subvenciones públicas otorgadas
a los partidos políticos desde su origen (1978) hasta el año 2015, se puede comprobar
que estas se han multiplicado por 24 (Vid. Gráfico 1. Evolución de las subvenciones a
los partidos políticos 1978-2015).
E v o l u c i ó n s u b v e n c i Ó n P a r ti d o s p o l Í ti c o s
1978-2015
Mi l l one s de e uros
1978 1985 1990 1995 2000 2005 2015
300
246
250
200 184
150 142
95
100
50.4
50
10 15.6
0
Subvenciones partidos políticos
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El cuadro de financiación es muy diferente en el caso de los partidos políticos. Según
los datos del Tribunal de Cuentas de junio de 2015, la financiación pública de los
partidos políticos suponía el 82,25% del total de financiación.
España es el país de Europa que más financiación pública otorga a las organizaciones
políticas: un 85%. Esta praxis ha contribuido a transformar paulatinamente a los
partidos políticos en maquinarias para consolidar su status quo.
Si bien es cierto que la subvención pública es la principal fuente de financiación de los
partidos en Europa, con un porcentaje de media del 67% del total de ingresos (Vid.
Tabla 2), ningún país supera los porcentajes de España.
Así, no sorprende que el Reino Unido, que posee el sistema parlamentario más antiguo
y consolidado, sea el país que menos subvenciones políticas concede a los partidos
políticos. Durante el periodo que va del 2000 al 2010, la financiación varió del 2% al
Partido Laborista (en ese momento en el Gobierno) hasta el 51% al Partido Unionista
Democrático. En ese mismo periodo el Partido Conservador, que se encontraba en la
oposición, recibió solo un 15% de financiación pública de media. Resulta ilustrativo
que, a diferencia de España, en el Reino Unido el partido que menor porcentaje de
financiación pública recibe es el que detenta el poder en ese momento. Una prudente
práctica que limita los riesgos de aprovecharse del control de los fondos públicos en
beneficio propio.
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determinado porcentaje de los ingresos de los partidos puede estar financiado con
fondos públicos y, en ningún caso, las subvenciones públicas pueden ser superiores a
los ingresos privados. Esta regulación ha facilitado que Alemania sea el segundo país en
Europa occidental con menor financiación pública a los partidos políticos.
Los riesgos derivados de un grado de dependencia alto de la financiación pública han
sido reiteradamente señalados por las autoridades europeas. El propio Comité de
Ministros del Consejo de Europa recomendó en el año 2003 que la financiación pública
de los partidos políticos se mantuviese siempre en niveles razonables (Cfr. artículo 1 de
la Recomendación Rec (2003) 4 del Comité de Ministros de los Estados miembros
sobre la regulación contra la corrupción en la financiación de las campañas y los
partidos políticos).
La defensa de la subvención pública como principal fuente de ingresos supone aceptar
que los partidos políticos forman parte de la estructura del Estado y negar, por el
contrario, que son una iniciativa más de la sociedad civil. Como se puede observar, lo
que está en juego detrás de esta concepción es muy importante: el papel de la sociedad
civil y el control de la actividad política.
En el caso de la Iglesia, no existe ese problema, pues la decisión de financiarla o no se
deja en manos de los ciudadanos. Cada año al elaborar su declaración de la renta pueden
“votar” a la Iglesia o retirarle su confianza.
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Religiosas (cofradías, hermandades, fundaciones, ONG), miles de fundaciones pías no
autónomas, legados, otras instituciones como el Arzobispado castrense, organismos
supradiocesanos (universidades pontificias, universidades católicas, etc.)... Es decir,
cerca de 40.000 entidades que operan con total autonomía.
Pero, además de la variedad y riqueza de las instituciones que pertenecen a la Iglesia
católica, si uno quiere saber qué hace tiene que conocer cuáles son sus fines. ¿Qué
empresa u organización atiende al 75% de la población española? De acuerdo con el
CIS, este es el porcentaje de las personas que se declaran católicas en España, aunque
los servicios de la Iglesia no se circunscriben exclusivamente a los que profesan la fe
católica. Las estadísticas muestran, asimismo, que el número de personas que demandan
y utilizan los servicios religiosos es muy importante: entre siete y ocho millones de
fieles salen de sus casas todos las semanas para asistir a misa los días festivos, en el que,
sin ninguna duda y a mucha distancia de cualquier otro, constituye el evento social más
importante por el número de personas que participan.
En España durante el año 2018 se bautizaron 214.271 niños, 46.556 parejas contrajeron
matrimonio canónico, 229.602 niños recibieron la primera comunión, 136.503 la
confirmación y un porcentaje mayoritario de los fallecidos recibieron sepelio católico.
Miles de niños, jóvenes y adultos reciben semanalmente formación y catequesis en las
parroquias y demás centros de la Iglesia. Los fieles católicos reciben diariamente
consejo y acompañamiento espiritual de los 17.754 sacerdotes pertenecientes a las 70
diócesis españolas.
Además de las actividades pastorales y de celebración del culto, la Iglesia también
desarrolla una intensa y extensa actividad educativa y asistencial. Un total de 66.882
enfermos son acompañados mensualmente por 18.861 voluntarios y agentes de pastoral.
Para la atención a la pastoral penitenciaria se dedican 162 capellanes y 2.700
voluntarios. La Iglesia católica es la principal institución educativa con un total de 2.587
centros que atienden a 1.497.111 alumnos y emplean a 127.093 trabajadores.
La gestión y administración del patrimonio artístico y cultural constituye también uno
de los fines principales de la Iglesia. En el año 2017, por ejemplo, se destinaron cerca de
60 millones de euros al mantenimiento y conservación de edificios. En total, el impacto
global estimado de los bienes de interés cultural y de las fiestas religiosas equivale a
más 3% del PIB de España4.
Ninguna empresa, administración pública u ONG está en condiciones de ofrecer unos
resultados que se aproximen algo a estas cifras. Dentro de la categoría de actividad
asistencial de la Iglesia, se incluyen los centros donde se desarrolla la actividad más
puramente asistencial, como son: centros para mitigar la pobreza, centros de asistencia a
inmigrantes, centros para promover el trabajo, para la defensa de la vida y de la familia,
centros de atención a menores y tutela de la infancia, centros de rehabilitación para
drogodependientes, centros para mujeres víctimas de violencia y centros de asesoría. Un
total de 8.052 centros repartidos por todo el territorio nacional que atienden a 2.834.035
personas anualmente.
4
Estudio realizado por KPMG
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Hacer cuentas sobre las personas atendidas, por difícil que sea, es una cuestión de
tiempo. Mucho más complicado es, en todo caso, medir esa atención personal. Y
cuando se trata de evaluar la labor social de las organizaciones religiosas está muy claro
que los indicadores que utilizan las empresas y las ONG para analizar la calidad del
servicio se quedan muy cortas. ¿Cómo se puede cuantificar el desvelo por los enfermos
de sida de las Hijas de la Caridad? ¿Cómo la paciencia y comprensión de las
Hermanitas de los Pobres? ¿Qué indicadores habría que seleccionar para evaluar la
entrega de los misioneros combonianos en África? ¿Y la dedicación de los sacerdotes
salesianos por los niños de la calle en América Latina? Hay muchas cosas difíciles de
medir, y esas suelen ser las más importantes.
Además de la Memoria Anual de Actividades, la Conferencia Episcopal Española
(CCE), a través de la Vicesecretaria de Asuntos Económicos, ha impulsado, de manera
más activa en los últimos años, una serie de iniciativas para promover la transparencia
en las entidades dependientes de la Iglesia. Entre esas medidas, destacan las siguientes:
1. En el año 2014 aprobó su Plan de transparencia.
2. El 31 de mayo de 2016, la CEE firmó un convenio de colaboración con
Transparencia Internacional que ha venido renovando anualmente.
3. En junio de 2016 la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal creó la
Oficina de transparencia y rendición de cuentas de entidades canónicas.
4. En noviembre de 2016 se aprobó el Reglamento de Rendición de cuentas para las
entidades inscritas en el Registro de entidades religiosas de ámbito nacional.
Este esfuerzo de la Conferencia Episcopal Española, sin embargo, no siempre ha sido
acompañado por un esfuerzo similar por parte de todas y cada una de las diócesis
españolas. Si importante es que la Iglesia católica rinda cuentas globalmente del origen
y destino de los bienes recibidos a través de la asignación tributaria, resulta igualmente
crítico que ese compromiso se viva también en cada una de las diócesis5.
Por otra parte, la transparencia no se limita exclusivamente a una rendición de cuentas
de la información económica sino que se extiende a otras áreas de información, como la
organizativa, institucional, planificación, jurídica, etc.
Para determinar las áreas relevantes sobre las que deberían informar las diócesis este
estudio se ha basado en diferentes fuentes de información: la normativa aplicable a la
Iglesia católica, la Ley de Transparencia, buen gobierno y acceso a la información, las
mejores prácticas internacionales de transparencia y buen gobierno de diócesis y los
informes de transparencia y buen gobierno elebaorados por esta Fundación y aplicables
a otras instituciones.
Como principales documentos rectores de la administración de la Iglesia en España se
han tenido en cuenta los Acuerdos Iglesia-Estado publicadas en BOE 300 de
15/12/1979- Sección I (29489-29493) y el Código de Derecho Canónico de 1983.
5
Hay que tener en cuenta que las Conferencias Episcopales no tienen competencia (salvo que se la
conceda la Santa Sede motu proprio o a petición de la propia Conferencia Episcopal) o para imponer a las
diócesis exigencias concretas en el área de transparencia. Cada diócesis goza de total autonomía en esta
materia.
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Asimismo, se ha considerado la praxis curiae y el valor que la normativa de la Curia
Romana y su consiguiente aplicación puede tener para el Derecho canónico y la Iglesia
universal.
La normativa civil que se ha tenido en consideración es la Ley 9/2013 de 9 de diciembre
de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. Dentro del marco
de esta norma se ha tomado como referencia especialmente el capítulo II, dedicado a la
“publicidad activa”, que establece una serie de obligaciones para los sujetos sometidos
al ámbito de aplicación de la ley que habrán de difundir determinada información sin
esperar una solicitud concreta de los administrados. En este punto se incluyen datos
sobre información institucional, organizativa y de planificación, de relevancia jurídica y
de naturaleza económica, presupuestaria y estadística.
En cuanto a las buenas prácticas, se han tomado como modelo ejemplar los hábitos de
transparencia en la web de las diócesis del mundo anglosajón, especialmente las de EE.
UU. Por razones históricas y culturales el país norteamericano es el que mayor tradición
tiene en las prácticas de transparencia y rendición de cuentas. Es un país en el que los
fieles están muy comprometidos en el sostenimiento de sus Iglesias, donde la sociedad
civil siempre ha tenido un enorme peso y actividad y donde existe el sector filantrópico
más desarrollado.
Además de las fuentes mencionadas anteriormente, también nos hemos servido de la
experiencia de los informes de transparencia y buen gobierno impulsados a lo largo de
estos más de diez años por esta fundación, Compromiso y Transparencia.
Todas las fuentes anteriores han ayudado a determinar las principales áreas e
indicadores de transparencia y buen gobierno que aparecen detallados en la sección
Explicación de las áreas e indicadores.
Balance general
Como se desprende del Gráfico 1, que recoge los resultados de este primer informe
sobre transparencia y buen gobierno de las diócesis de la Iglesia católica, los grados de
transparencia de las diócesis no difieren mucho de los de otros sectores e instituciones
analizados por primera vez por esta fundación.
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Grado de transparencia (%) de las instituciones analizadas
por la Fundación Compromiso y Transparencia en el primer
informe realizado
100%
78%
El único sector que destacaba inicialmente en algunas áreas sobre el resto es el de las
universidades, muy probablemente porque se trata de instituciones muy acostumbradas
y expuestas a la evaluación de distintos ranking.
Las diócesis presentan buenos porcentajes de partida en las áreas de Estructura de
gobierno y dirección y en la de Resultados de actividades. Donde presenta menores
grados de transparencia en el área relativa a las Políticas de gobierno y/o control y en el
área de Información económica que, como se puede comprobar, son las áreas más
incumplidas también en todos los sectores.
Esta coincidencia no constituye una sorpresa. Como hemos comentado en numerosas
ocasiones, aunque la transparencia no se reduce a la información económica, este
contenido constituye la prueba del algodón de la misma, pues ofrece datos muy
relevantes y objetivos sobre la gestión eficaz de los recursos y la viabilidad futura de las
instituciones. El área de Políticas y control, por su parte, siempre ha mostrado unos
niveles de cumplimiento bajos debido a que la elaboración de políticas supone un alto
grado de madurez en el gobierno de las instituciones. En este caso no se trata
simplemente de subir información a la web sino de formular unas reglas que en muchos
casos no existen. La capacidad de formular políticas y someterse a las mismas no es una
característica connatural a las instituciones, sino una competencia que van desarrollando
con la experiencia y que, en muchas ocasiones, responde a demandas específicas de sus
grupos de interés.
Si centramos ahora nuestra atención en los grados de transparencia de las diferentes
áreas e indicadores, que se encuentran recogidos en la Tabla 1, conviene destacar las
siguientes particularidades:
Los altos grados de cumplimiento que presentan las web de las diócesis en algunas de
sus áreas se deben sin duda a la labor que ha venido desempeñando la Oficina de
Transparencia de la Conferencia Episcopal en estos últimos años. No resulta casual que
de las 69 diócesis analizadas únicamente nueve no cuenten con un Portal de
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transparencia en su web. Se tratan de las diócesis de Canarias, Huelva, Huesca, Ibiza,
León, Lugo, Palencia, Valencia y Vic que, como se muestra en la Tabla de
cumplimiento de la página XX, son también algunas de las diócesis con los índices más
bajos de cumplimiento.
Como se desprende de la Tabla los grados de cumplimiento de las áreas se pueden
agrupar en tres categorías: áreas con un cumplimiento alto, entre las que se encuentran
el área correspondiente a la información sobre la Diócesis (90%) y el área sobre
Estructura de gobierno y administración (78%); áreas de cumplimiento medio en la que
se incluye la información sobre Planificación (39%) y el área de Resultados (41%), y,
por último, las áreas de cumplimiento bajo que incluyen los contenidos sobre Políticas
(4%) e Información económica (3%).
Tabla 1: Porcentaje de cumplimiento de las áreas e indicadores de las web de las
diócesis
Cumple No cumple
Diócesis 90% 10%
Información sobre la diócesis 90% 10%
Parroquias 96% 4%
Instituciones independientes 83% 17%
Estructura de gobierno y administración 78% 22%
Curia 96% 4%
Órganos consultivos 71% 29%
Delegaciones y secretariados 91% 9%
Cabildo 55% 45%
Políticas 4% 96%
Inversiones financieras 3% 97%
Contratación de obras 3% 97%
Protección de menores 6% 94%
Planificación 39% 61%
Información económica 3% 97%
Presupuesto 3% 97%
Estados financieros 9% 91%
Memoria 0% 100%
Auditoría externa 1% 99%
Resultados 41% 59%
Sacramentos y pastoral 45% 55%
Educación y servicio social 48% 52%
Patrimonio artístico 29% 71%
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Se trata de una diferencia muy importante en relación con el resto de los sectores
analizados. Las universidades, fundaciones, museos, partidos políticos o grupos de
comunicación no han contado con una institución independiente que las agrupe y haya
impulsado las prácticas de transparencia y buen gobierno. No porque no la tengan.
Por ejemplo, las universidades están integradas en la Conferencia de Rectores de las
Universidades Españolas (CRUE) y en la Conferencia de Consejos Sociales, pero
ninguna de esas dos entidades se ha distinguido por impulsar la transparencia y el buen
gobierno en el sistema universitario.
Las fundaciones, por su parte, cuentan con diferentes asociaciones nacionales y por
comunidades autónomas, pero tampoco en este caso, a excepción de la Coordinadora
Catalana de Fundaciones, esas entidades han adoptado un papel activo en el impulso de
la transparencia.
La respuesta que las universidades, las fundaciones, los museos, etc. han dado a las
demandas de transparencia ha sido siempre de manera individual, no fruto de un
esfuerzo colectivo o coordinado, y, siempre, como resultado de los reclamos de una o
varias instituciones independientes.
Destacamos esta particularidad porque se trata de una fortaleza con la que cuentan las
diócesis. No cabe duda de que la existencia de la Oficina de Transparencia de la
Conferencia Episcopal, aunque no tenga competencia jurisdiccional alguna, ha jugado y
puede seguir jugando un papel muy importante en el impulso de las prácticas de
transparencia y buen gobierno en todas las diócesis.
1. Conferencia Episcopal y rankings como impulsores de la transparencia
financiera
El área de Información económica es una de las que presenta un grado de transparencia
más bajo y arroja un resultado similar al de otros sectores analizados por la Fundación
Compromiso y Transparencia en su primer informe de evaluación, como ya se ha
mencionado.
El problema no es que las diócesis no presenten información económica alguna, sino
que la que presentan no responde a los formatos generalmente admitidos: estados
financieros auditados. Las diócesis que proporcionan alguna información económica
suelen publicar un estado de ingresos y gastos del año con diferentes grados de desglose
y amplitud. Ninguna de las diócesis examinadas presenta un balance general, por lo que
no se puede hacer una idea de cuál es la situación patrimonial y financiera de las
mismas.
Sin un balance no es posible hacer una auditoría legal de las cuentas al no existir
información contable que permita proporcionar una imagen fiel de la situación
patrimonial y financiera de la diócesis.
La elaboración de los balances de las diócesis presenta una complejidad que no se puede
ignorar. Sin ánimo de profundizar en este punto, dos son las principales dificultades que
deben enfrentar las diócesis: el sistema de valoración de los activos y el perímetro de
consolidación.
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Muchas diócesis cuentan con importantes activos no productivos (catedrales, obras de
arte, inmuebles) destinados al culto cuya valoración a precio de mercado, si se siguiesen
las normas contables, les obligaría a detraer importantes recursos para amortizarlos
anualmente.
En cuanto al perímetro de consolidación, una diócesis es una entidad conformada por
múltiples organizaciones: obispado, parroquias, seminario, Cáritas, Tribunal
eclesiástico, fundaciones diocesanas y otras entidades. Sin definir previamente el
perímetro no es posible realizar una consolidación contable que ofrezca una imagen fiel
de la situación patrimonial de la diócesis.
En ninguno de los casos se trata de problemas insolubles, pero su solución requerirá un
cierto tiempo y, sobre todo, aprobar un plan contable que sea asumible por todas las
diócesis y ofrezca criterios homogéneos a todas ellas. En este sentido, la Vicesecretaría
para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, de la que depende la Oficina de
Transparencia, podría ayudar a impulsar este objetivo.
Lo que también parece claro es que se trata de un problema que se ha resuelto de
manera razonable en otros países y que, por tanto, no constituye un obstáculo
insalvable. El ejemplo de los EE. UU. y el papel que ha jugado el ranking de
transparencia financiera de Voice of the Faithful (Vid. Ranking de transparencia
financiera online de las diócesis de EE. UU.), nos confirma la eficacia que pueden tener
también los rankings a la hora de impulsar estas buenas prácticas.
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Pregunta 2: ¿El sitio web incluye una función de búsqueda interna viable? Puntuación
máxima: 10 puntos.
Pregunta 3: ¿Se publican los estados financieros auditados? Puntuación máxima: 25
puntos.
Pregunta 4: ¿Se publica la información económica en otro formato? Puntuación
máxima: 5 puntos.
Pregunta 5: ¿Se publica la campaña anual de donativos? Puntuación máxima: 10
puntos.
Pregunta 6: ¿Se publica el tributo anual (cathedraticum) (c1263)? Puntuación máxima:
10 puntos.
Pregunta 7: ¿La información de contacto del personal de finanzas/contabilidad está
publicada en el sitio web? Puntuación máxima: 10 puntos.
Pregunta 8: ¿Están identificados los miembros del consejo diocesano de finanzas?
Puntuación máxima: 10 puntos.
Pregunta 9: ¿Se publican las políticas y procedimientos utilizados para las operaciones
financieras parroquiales del día a día? Puntuación máxima: 10 puntos.
Pregunta 10: ¿Se publican procedimientos detallados sobre a las actividades de
recolección de los fondos y sobre las de registro contable parroquial? Puntuación
máxima: 10 puntos.
La publicación del informe de VOTF en el año 2019 muestra (Vid. Gráfico 1) que el
65% de las diócesis de EE. UU., si se suma el porcentaje de estados auditados actuales y
no actuales (EFA), tienen un compromiso con la transparencia financiera al compartir
informes financieros auditados en sus sitios web. Un 8% de las diócesis proporcionó
informes financieros no auditados y el 27% restante no publicó ninguna información
financiera.
Gráfico 1: Publicación de los informes financieros auditados en las diócesis de los
EE. UU.
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27%
59%
8%
6%
66%
65%
64%
62%
61%
60%
58%
56% 56%
54%
52%
50%
2017 2018 2019
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2. Necesidad de impulsar políticas generales
El área relativa a las políticas relacionadas con la Administración y gestión económica y
de riesgos asociados a la protección de posibles Abusos a menores es la que presenta
menores grados de cumplimiento.
Se trata de dos asuntos de gran importancia. Por una parte establecer una política
explícita sobre los criterios de inversión y la contratación de obras y servicios, y, por
otra, aprobar una política o protocolo sobre protección contra el abuso de menores.
A diferencia del área de Información económica en la que, como hemos comentado,
existen algunos problemas técnicos objetivos que han dificultado la elaboración de una
información ajustada sobre la situación patrimonial de las diócesis, en este caso no
existen obstáculos de entidad para que esas políticas no se hayan aprobado o, si se han
aprobado, no se publiquen.
La propia Conferencia Episcopal ha elaborado un Manual de inversiones financieras
cuyo objetivo es “establecer unas pautas generales de actuación en el ámbito de la
adecuada colocación e inversión de los recursos financieros de las entidades de la
Iglesia”, por lo que no existe ningún impedimento, más bien al contrario, para que cada
diócesis apruebe su política específica tomando como referencia los criterios del
manual.
En cualquier caso es importante subrayar que los criterios del manual, centrados
exclusivamente en criterios financieros, deben complementarse con criterios éticos a la
hora de invertir. No tendría sentido que las instituciones vinculadas a la diócesis
participasen en compañías o inversiones cuya actividad y objetivos entren en conflicto
con los principios y valores de la moral cristiana (Vid. Política de inversiones: cómo
combinar los objetivos financieros y misionales).
Una de las áreas más críticas en la gestión económica por parte de las entidades de la
Iglesia católica es la relativa a las políticas y criterios de inversión. Como cualquier
entidad que maneja recursos económicos, las diferentes organizaciones necesitan
administrarlos y gestionarlos con prudencia y eficacia.
En el caso de las entidades de la Iglesia, al igual que ocurre en las organizaciones no
lucrativas, esta responsabilidad de gestionar e invertir los recursos debe ser coherente
con el cumplimiento de los fines misionales. Se trata pues de encajar adecuadamente los
necesarios objetivos de rentabilidad con los principios y valores de la Iglesia católica.
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Adicionalmente, en los últimos años ha cobrado fuerza el concepto de inversiones
socialmente responsables (ISR) que no solo buscan una rentabilidad financiera
razonable sino incorporar en las decisiones de inversión otros objetivos que contribuyan
a mejorar la sociedad, particularmente aspectos ambientales, sociales y de buen
gobierno (ESG).
Los factores ambientales incluyen: cambio climático, emisiones de gases de efecto
invernadero, agotamiento de recursos, incluyendo agua, desperdicio y contaminación, y
deforestación. Los factores sociales se refieren a condiciones de trabajo, incluida la
esclavitud y el trabajo infantil, comunidades locales, comunidades indígenas, conflicto,
salud y seguridad, y relaciones con los empleados y diversidad. Por último, ejemplos de
factores de gobernanza son: salarios de la alta dirección, soborno y corrupción, lobby
político, diversidad y estrategia fiscal.
Una política de inversiones integral deberá contemplar, por tanto, tres grandes áreas:
1) Criterios y principios financieros que especifiquen los objetivos y riesgos de las
inversiones, indicando el tipo de activos, la valoración de los instrumentos financieros
(seguridad, liquidez y rentabilidad), la concentración de riesgos, el plazo de las
inversiones, la diversificación geográfica o cualquier otra variable que se considere
relevante, así como los órganos y miembros responsables de supervisar la política
financiera. Estos aspectos están bien cubiertos por el Manual de inversiones
financieras para la Conferencia Episcopal.
2) Criterios y principios sobre ISR que promuevan la integración de la información
sobre los aspectos sociales, medioambientales y de buen gobierno de las entidades o
valores en las que se invierte en la decisión de inversión para garantizar que todos los
factores relevantes se tengan en cuenta en el riesgo y evaluación del retorno. Existen
algunos buenos ejemplos de documentos que recogen estos principios en el ámbito de la
Iglesia, como Investing with a Mission. A Guide to Responsible Investment and Church
Fund, publicado por The Anglican Church of Canada.
3) Criterios coherentes con los valores y principios de la Iglesia católica. Además de los
criterios ISR, que son comunes a todas las empresas, la Iglesia católica es una
institución con un marco de valores muy claro y compartido por todos sus fieles.
Resulta por tanto muy lógico que sus instituciones opten por invertir en proyectos o
entidades que contribuyan a reforzar su misión (por ejemplo, en un fondo de inversión
que apoye a instituciones que otorgan microcrédito a poblaciones de bajos recursos, por
entender que de esa manera ayudan a los más desfavorecidos) o que dejen de hacerlo en
empresas que desarrollan actividades moralmente cuestionables: pornografía, empresas
farmacéuticas o de cosméticos que utilicen embriones humanos en sus investigaciones,
empresas de juegos, de armamento, etc.
En los últimos años han surgido algunas iniciativas interesantes, como Altum Faithful
Investing, una empresa de asesoramiento financiero cuyo objetivo es dar soluciones de
inversión buscando al mismo tiempo el crecimiento sólido y estable del patrimonio con
el mínimo coste aplicando principios católicos en todas y cada una de las decisiones de
inversión.
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Por tanto, cada diócesis, tomando como referencia el manual de la Conferencia
Episcopal, debería elaborar y aprobar una política de inversiones en la que se
determinen los criterios y principios de inversión financiera junto con los criterios éticos
o misionales.
Sobre la necesidad de aprobar una política concreta acerca de contratación de obras y
servicios no es necesario insistir. Se trata de una de las áreas en las que la diócesis está
más expuesta a posibles fraudes y conflictos de interés.
Tampoco es necesario hacer hincapié en la conveniencia de aprobar y hacer públicos los
criterios de actuación por posibles abusos contra menores. Es comprensible que muchas
de las diócesis no hayan hecho públicos estos criterios, pues se trata de una materia
compleja y en sometida a revisión por la Santa Sede. El último documento aprobado por
la Santa Sede apenas tiene tres meses desde su vigencia 6 y el principal documento, la
Carta Apostólica Vos estis lux mundi7, entró en vigor el 1 de junio de 2019.
En cualquier caso, y con independencia del carácter reciente de muchas de las
disposiciones, lo que está muy claro es la importancia y gravedad de esta cuestión que
ha merecido la atención del Papa Francisco en más de media docena de documentos
desde que asumió la sede de Pedro8.
3. El impulso y la supervisión de la transparencia
La transparencia no es una práctica que surja espontáneamente. Es necesario fijar
objetivos, repartir responsabilidad, coordinar actividades y supervisar los avances. El
trabajo de la Oficina de Transparencia de la Conferencia Episcopal constituye el mejor
ejemplo en este sentido. Esos resultados difícilmente se habrían alcanzado si no se
hubiese constituido una unidad dentro de la estructura de gobierno de la Conferencia
Episcopal: la Oficina de Transparencia depende de la Vicesecretaría de Asuntos
Económicos que a su vez depende de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal.
La diferencia en los grados de transparencia de las distintas diócesis obedece también en
gran medida a la existencia de estructuras ad hoc que lo impulsan y supervisan (Vid.
Plan de transparencia de la diócesis de Burgos).
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comunicar, sin tener prejuicios. Evaluamos de forma continua lo que estamos haciendo:
cómo comunicamos, qué capacidad de llegada tenemos, qué cosas hay que mejorar”.
El Plan de transparencia se articula en varias secciones: un Plan contable para las
entidades diocesanas, la creación de una Oficina de Trasparencia y Rendición de
Cuentas de la diócesis, un Manual de inversiones financieras, una Guía de medidas para
prevenir el blanqueo de capitales y financiación del terrorismo y, por último, un decreto
sobre los actos de administración extraordinaria.
La Oficina de Transparencia, entre otros cometidos, tiene los de impulsar medidas de
transparencia y buen gobierno en la diócesis, asesorar a las instituciones diocesanas en
estas áreas, recopilar la información para elaborar la memoria de actividades y realizar
vigilancia y control.
A. Principios
Entendemos por transparencia voluntaria en la web “el esfuerzo por difundir y publicar
la información relevante de la organización, haciéndola visible y accesible a todos los
grupos de interés de manera íntegra y actualizada”.
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determinado contenido para cumplir los criterios. Por ejemplo, no sería suficiente que se
informase solo de alguno de los miembros del consejo presbiteral o del consejo de
asuntos económicos.
B. Muestra
1. Diócesis.
18
En este indicador se analiza la información relativa al origen de la diócesis a partir de la
tradición apostólica; el ámbito territorial sobre el que tiene jurisdicción el obispo, el
clero que depende de él (CIC 265 y266.2) y la población que atiende (CIC c.383.4).
1.2. Parroquias. Se proporcionará un listado de las parroquias de la diócesis que
deberá contener: datos de contacto, párroco y población a la que atiende.
La parroquia es la comunidad de fieles católicos, perteneciente a una iglesia particular
(generalmente a una diócesis) que está bajo la dirección espiritual de un sacerdote, que
se designa como párroco. En el contexto diocesano, las parroquias son el brazo ejecutor
de la labor evangélica. De acuerdo con este indicador la diócesis debe presentar una
lista de sus parroquias, mencionando el responsable de la misma, sus datos de contacto
y la población a la que atiende.
1.3. Instituciones independientes. Se proporcionará un listado de las
congregaciones religiosas, sociedades de vida apostólica, asociaciones de fieles y
prelaturas que ejerzan labores pastorales en el territorio diocesano.
Dentro de la diócesis pueden actuar determinadas instituciones jurídicamente
independientes, como las congregaciones religiosas, las asociaciones de fieles, los
institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica o las prelaturas personales
que, sin embargo, requieren del consentimiento o la autorización del obispo para poder
ser erigidas o desarrollar su actividad pastoral.
3. Políticas
Dada la potestad legislativa, ejecutiva y judicial que ejercen los obispos en su diócesis
(CIC c. 391.1), sobre ellos recae la obligación de promover y aprobar la legislación
propia que regule la actividad de esta. Aunque exista un amplio abanico de cuestiones
sujetas a la regulación de las diócesis, este informe ha puesto el foco en dos áreas de
especial relevancia. Por una parte el conjunto de políticas y prácticas que afectan a la
correcta administración de los bienes de la Iglesia y que incluyen cuestiones como los
criterios sobre política de inversiones o las normas sobre contratación de obras y
servicios. Por otro lado, se encuentra las políticas que afectan a la protección de
menores y que requieren dotarse de procesos para minimizar los riesgos de abusos.
20
3.1 La diócesis hará público su política sobre inversiones financieras.
Todas las diócesis deben contar con una política de inversión que proporcione criterios
para garantizar una gestión responsable de los recursos. Las decisiones de inversión
deberán responder a criterios de prudencia económica y ser acordes con la misión de la
institución. Como es natural, esas decisiones se basarán en las recomendaciones de
expertos en la materia seleccionados por su capacidad para conciliar los objetivos
económicos con las exigencias éticas derivadas de los principios y valores que sustenta
la Iglesia católica.
3.2 La diócesis hará público su política sobre contratación de obras.
Las instituciones de la Iglesia católica no son diferentes a las demás instituciones y por
eso es necesario que cuenten con mecanismos y políticas dirigidas a prevenir el fraude y
la corrupción en los procesos de contratación con sus diferentes proveedores. La
transparencia en la contratación, mediantes concursos y licitaciones formulados de
forma clara y precisa, con criterios de adjudicación objetivos e imparciales, evitando
posibles conflictos de intereses, son medidas de obligado cumplimiento para cualquier
institución que quiera cumplir los criterios mínimos de prudencia.
3.3. La diócesis hará públicas las políticas y protocolos referentes a la protección y
salvaguarda de menores.
La gravedad de los escándalos que han salpicado a la Iglesia en relación con el abuso
sexual de menores obliga a los responsables del gobierno de las diócesis a impulsar y
dotarse de protocolos y medidas para gestionar estos delitos.
4. Planificación
4.1. Plan diocesano. La diócesis deberá hacer público el último plan diocesano
pastoral o plan estratégico concretando los objetivos.
Un gobierno responsable debe estar basado en la fijación de objetivos y metas a
cumplir. Sin un plan diocesano público y aprobado por el órgano competente resulta
imposible coordinar los diferentes organismos, alinear las actividades, asignar con
eficiencia los recursos, exigir responsabilidades y cumplir con la obligación de rendir
cuentas.
5. Información económica
21
situación financiera y patrimonial de las organizaciones están inventados desde hace
siglos. No es necesario innovar en este sentido. El presupuesto, los estados financieros,
la memoria de cuentas generales y el informe de auditoría externa constituyen los
formatos estándares generalmente admitidos para ofrecer una imagen fiel y objetiva de
la situación patrimonial y financiera de la diócesis y de sus organizaciones
dependientes.
5.1. Presupuesto. La diócesis hará público su presupuesto anual aprobado y el
grado de ejecución del mismo.
El presupuesto de ingresos y gastos es una herramienta de planificación esencial para
las diócesis, pues les permite establecer las prioridades pastorales mediante la
asignación de los fondos. El derecho canónico recomienda a todos los administradores
de bienes eclesiásticos la elaboración de un presupuesto anual (CIC 1284.3) que ayude a
establecer las prioridades diocesanas y permita controlar, en la medida de lo posible, las
expectativas de ingresos y el nivel de gasto.
5.2. Estados financieros. La diócesis publicará los principales estados financieros:
balance de situación, y cuenta de pérdidas y ganancias.
El objetivo de los estados financieros es suministrar información acerca de la situación
financiera, actividad y flujos de fondos de una institución. Se pretende que esa
información sea útil para una gama diferente de interesados y, por tanto, esa
información debe ser comprensible no solo para los responsables internos sino para
personas externas: donantes, acreedores, prestamistas, gobierno y público en general.
Para que la información económica sea útil y fiable debe presentarse en formatos
estándares generalmente admitidos que respondan a unas reglas y normas contables
precisas. Los principales estados financieros son el balance de situación y la cuenta de
pérdidas y ganancias: El balance ofrece información sobre los recursos existentes en un
momento determinado clasificados por su origen y destino y la cuenta de pérdidas y
ganancias da información de cuál ha sido el resultado final del año en términos de
ingresos y gastos.
5.3. Memoria. La diócesis publicará la memoria explicativa de las cuentas
generales.
Los estados financieros por sí solos no proporcionan una información que explique en
detalle cada una de las partidas, por esa razón es necesario acompañarlos de una
memoria explicativa que dé cuenta de que criterio se ha utilizado para contabilizar los
diferentes movimientos económicos expresados en las cuentas.
5.4. Auditoría. La diócesis publicará el informe completo de la auditoría externa de
sus cuentas.
La existencia de una auditoría externa de las cuentas de la diócesis y de las
organizaciones dependientes de la misma es un mecanismo de control indispensable
para asegurar la fiabilidad y corrección de las mismas. Sin este control externo no se
puede decir que exista un compromiso real por administrar los bienes de la iglesia “con
la diligencia de un buen padre de familia” (CIC 1284,1).
22
6. Resultados
La Iglesia realiza una importante labor misional que se concreta en sus actividades
litúrgicas, educativas, pastorales, asistenciales y culturales. Desde hace años la
Conferencia Episcopal Española lleva informando de los datos agregados de estas
actividades a través de la Memoria Anual de Actividades con la que responde al
compromiso de transparencia adquirido en el año 2007 con el Estado, y en la que pone a
disposición de todos tanto la información económica que deriva de la asignación
tributaria como las actividades que han desarrollado las distintas entidades de la Iglesia
en España.
Sin perjuicio de esa rendición de cuentas general, los responsables del gobierno de cada
diócesis deben realizar ese mismo ejercicio de transparencia en el ámbito de su diócesis.
La obligación de rendir cuentas sobre los resultados no solo constituye una parte
importante del deber de informar a los donantes y contribuyentes sobre el destino de los
fondos, sino también un examen anual sobre la “administración de los talentos
recibidos”.
6.1. Sacramentos y pastoral. La diócesis informará de las principales iniciativas y
resultados relacionados con las actividades sacramentales y pastorales del año.
La diócesis debe hacer pública la actividad relacionada con la administración de
sacramentos, especialmente de aquellos que, por exigencias legales, deben ser anotados
en los libros parroquiales correspondientes. Estos son bautizos (CIC c. 877.1),
confirmaciones (CIC c.895), ordenaciones (CIC c.1053.1) y matrimonio (CIC
c.1121.1).
La diócesis hará pública su labor pastoral mediante la publicación del número de
catequesis impartidas, el número de catequistas certificados de idóneos por la diócesis y
el número de capellanías que atiende el clero diocesano.
6.2. Educación y servicio social. La diócesis informará de las principales iniciativas
y resultados relacionados con las actividades educativas, caritativas y asistenciales.
Dado que la Iglesia asume la autoridad de enseñanza y educación religiosa (CIC c.
804.1), así como el Estado certifica su sostenimiento (Acuerdo Iglesia-Estado sobre
enseñanza y asuntos culturales), es necesario conocer el ámbito de influencia del
servicio pastoral en la educación para poder evaluar la efectividad del mismo. Para su
evaluación, se debe indicar el número de centros, alumnos y profesores que desarrollan
su actividad en el ámbito diocesano diferenciando entre centros públicos, concertados y
privados.
6.3. Patrimonio artístico. La diócesis informará de las principales iniciativas y
resultados relacionados con las actividades de administración del patrimonio
histórico-artístico: identificación de los bienes culturales, trabajos de conservación
y difusión.
El patrimonio artístico, histórico y cultural que gestiona la Iglesia está sujeto a la
consecución de sus fines pastorales. Es el patrimonio material que los fieles, a lo largo
de los siglos, ha depositado en manos de la Iglesia para el cumplimiento de los fines
23
evangélicos que persigue. Las diócesis, como depositaria de dichos bienes, tienen que
dar cuenta de cómo los administra, tanto al donante como al beneficiario. Por ello es
importante que se presente un elenco de los bienes culturales de la diócesis así como los
trabajos de conservación y difusión de los mismos, mediante la publicación de la
inversión pública y privada que reciben, así como el impacto que tienen sobre la
población (número de visitantes, empleos, etc.).
Análisis
1. Diócesis.
La información sobre el contexto de las diócesis incluye dos indicadores, el relativo a la
Composición diocesana y las Parroquias.
Es el área que mejor comportamiento presenta en el estudio, con un cumplimiento
conjunto del 90%. El 90% de las diócesis ofrece datos sobre su información general, el
96% informan sobre las parroquias y el 83% sobre el tercer indicador del área
correspondiente a las instituciones independientes.
La mayoría de las diócesis cumplen el indicador de Información sobre la diócesis, no
hay ninguna que no ofrezca algún dato sobre su contexto, pero un grupo de ellas aporta
una información muy reducida, que no les ha permitido ser evaluadas positivamente. Se
trata de las diócesis de Granada, León, San Sebastián, Sant Feliú de Llobregat,
Santiago de Compostela, Segovia y Zamora. En todos estos casos falta información
sobre alguno de los contenidos exigidos por el indicador: origen, episcopologio,
territorio y población y número de diáconos y sacerdotes.
Como ejemplo se puede destacar la archidiócesis de Oviedo, que proporciona datos
muy precisos de los dos grupos que conforman la diócesis.
El indicador de Parroquias es el que mayor cumplimiento tiene de todo el informe, con
67 diócesis publicando el elenco de todas sus parroquias con el contacto y responsable.
Las diócesis que no cumplen son Jaén y Segorbe-Castellón.
10%
4%
Cumple Cumple
No cumple No cumple
90%
96%
24
Instituciones independientes
17%
Cumple
No cumple
83%
25
Cabe destacar a aquellas diócesis que, además de publicar el responsable de las
delegaciones y secretariados, hacen públicas las funciones de cada uno de ellos. Es el
caso de la archidiócesis de Sevilla y las diócesis de Vitoria, Palencia, León, Coria-
Cáceres, Cuenca y Astorga.
El Cabildo es el órgano sobre el que se proporciona menos información. El
cumplimiento de este indicador es tan solo del 55%. Las diócesis informan sobre sus
catedrales, pero sin identificar sus responsables. En estos casos no se ha considerado
cumplido el indicador. Como en los demás indicadores, es importante que las diócesis
hagan público tanto los miembros que conforman sus cabildos como los estatutos de
estos, en los que se recogen las funciones específicas de estos órganos. Las únicas que
cumplen completamente estas dos premisas son Mérida-Badajoz, Huesca y Coria-
Cáceres.
4%
29%
Cumple Cumple
No cumple No cumple
71%
96%
9%
Cumple Cumple
No cumple 45% No cumple
55%
91%
3. Políticas
Las tres políticas que las diócesis comparten en su web usualmente tratan sobre el coste
de los servicios sacramentales, de gran utilidad para las parroquias; sobre los fondos
comunes de manutención, importantes para el clero, y en las diócesis del sur de España,
normativas sobre las cofradías.
La selección de las políticas que analiza este informe se refieren todas a la gestión de
actividades económicas y los protocolos o políticas sobre protección de menores frente
26
a los abusos sexuales. El porcentaje de cumplimiento de este área es conjunto es de tan
solo un 4%.
Las Políticas de inversiones financieras solamente las hacen públicas la archidiócesis
de Burgos y la diócesis de Bilbao. En realidad la diócesis de Bilbao es la única que, en
sentido estricto, dispone de una Política de inversiones financieras específica que
incluye la aprobación de criterios de inversión financieros y coherentes con la misión de
la Iglesia. Aunque se ha considerado como válido el documento de la diócesis de
Burgos, este se limita a asumir los criterios desarrollados en el Manual de la
Conferencia Episcopal sin hacer un desarrollo específico de los mismos, como sí hace
la diócesis de Bilbao.
Y las Políticas de contratación de obras son públicas en los casos de la archidiócesis
de Burgos y de la diócesis de Orihuela-Alicante.
Hay dos casos que no se han dado por cumplidos por la dificultad de acceder a la
información en la web: diócesis de Córdoba y Coria-Cáceres. El resto de las diócesis
no hacen públicas estas dos políticas, algo llamativo si se tiene en cuenta que son
normas que, generalmente, ya están aprobadas en la mayoría de las diócesis y se aplican
con carácter ordinario.
Respecto a los Protocolos de gestión de riesgos, es razonable que sea un indicador con
un nivel de cumplimiento bajo, ya que las directrices para su redacción son recientes y
la premura puede generar protocolos ineficaces a largo plazo por falta de realismo. Las
diócesis que cumplen actualmente este indicador son Bilbao, Burgos, Córdoba y
Málaga.
3% 3%
Cumple Cumple
No cumple No cumple
97% 97%
Protocolo de riegos
6%
Cumple
No cumple
94%
27
¿Es tan rica la Iglesia?
28
Solo organizaciones muy ideologizadas, como la Asociación Europa Laica, o medios
muy sesgados en temas religiosos, como el Eldiario.es, pueden escandalizarse con estas
cifras. Sorprenderse, como lo hace el diario digital, de que la mayoría del dinero se
destine a pagar los sueldos de los sacerdotes resulta chocante cuando la Iglesia es una
actividad intensiva en mano de obra, cuyas actividades educativas, asistenciales,
sociales y celebrativas la llevan a cabo personas. ¿A alguien le sorprende que la mayoría
del dinero recaudado por Médicos sin Fronteras vaya destinado a pagar al personal
sanitario?
5%
Aportaciones de los fieles
Asignación tribitaria
23% 35% Ingresos del patrimonio y ac-
tividades económicas
Otros ingresos corrientes
Ingresos extraordinarios
13%
24%
Una de las características del dinero es que es bien fungible, puede ser sustituido por
otro de idéntica calidad. La Iglesia distribuye los recursos que recibe para sostener todas
sus actividades, no una en particular. Por esa razón resulta incomprensible
escandalizarse de que la Iglesia destine el dinero de la asignación tributaria a pagar
sueldos de los sacerdotes, en lugar de, por ejemplo, financiar actividades asistenciales.
En primer lugar, porque gran parte de esas labores asistenciales se realizan gracias al
impulso de los sacerdotes en sus parroquias; y, en segundo lugar, porque si la
29
asignación tributaria no permitiera sostener a los sacerdotes y obligase a financiar
actividades específica, bastaría con que la Iglesia reasignase otros ingresos a la
financiación de los sacerdotes.
4. Planificación
30
mantengan la comunicación entre los círculos de actuación, fundamentalmente
parroquias, y la administración diocesana.
Plan diocesano
39% Cumple
No cumple
61%
5. Información económica
El área de Información económica es, junto con el área de Políticas, la que menor grado
de cumplimiento presenta. Este hecho no resulta una excepción cuando se compara con
otros informes similares. El área económica suele ser la más opaca, pues la publicación
de la información financiera constituye la prueba del algodón para medir el compromiso
con la transparencia. De acuerdo con el análisis de las web el área de Información
económica presenta un cumplimiento global del 3%. Si se analiza cada uno de los
cuatro indicadores económicos el resultado es el siguiente:
Los Presupuestos solamente son públicos en los casos de las diócesis de Ciudad Real y
Tenerife. La diócesis de Jaca publica unos presupuestos pero se encuentran
desactualizados por no corresponder al año en curso y por ello no se han tomado en
cuenta. El resto de las diócesis eluden su publicación en la web.
Ninguna diócesis cumple con el indicador de los Estados financieros por los problemas
derivados de la falta de un plan contable homogéneo que ya se ha comentado (Vid.
Conferencia Episcopal y rankings como impulsores de la transparencia financiera).
Hay un grupo de seis diócesis que sí publican un desglose pormenorizado de sus
ingresos y gastos y, con carácter excepcional, se ha considerado válido este año el
cumplimiento de este indicador; se trata de la archidiócesis de Sevilla y Toledo y las
diócesis de Córdoba, Tortosa, Plasencia y Orense.
La diócesis de Córdoba publica, igualmente, los ingresos y gastos desglosados de gran
parte de las instituciones que la componen. Distinguiendo entre aquellas organizaciones
que, según los Acuerdos Santa Sede-Estado sobre asuntos económicos, gozan de
exenciones tributarias por orden de dicho acuerdo (art. IV) y de aquellas organizaciones
que deben regirse por el ordenamiento jurídico-tributario del Estado (art. V).
La Memoria explicativa de las cuentas generales es el único indicador que no cumple
ninguna diócesis.
31
El Informe de auditoría externa de las cuentas es el segundo indicador más incumplido.
A la única diócesis que se le hado por cumplido el indicador, con carácter excepcional,
es a la diócesis de Córdoba que publica la opinión del auditor, aunque sin acompañarla
de los estados financieros y la memoria de las cuentas. Es importante recordar que el
informe de auditoría de cuentas debe publicarse siempre completo sin que pueda
hacerse “parcialmente o en extracto, ni de forma separada a las cuentas anuales
auditadas” (Cfr. artículo 5.5 Ley de Auditoría de Cuentas).
La diócesis de Sant Feliu de Llobregat publica un informe elaborado por PwC que se
refiere al análisis de las políticas contables y control sobre la información financiera que
no constituye un informe de auditoría de cuentas.
3% 9%
Cumple Cumple
No cumple No cumple
97% 91%
1%
Cumple Cumple
No cumple No cumple
100% 99%
6. Resultados
El grado de cumplimiento del área de Resultados, que informa sobre el impacto de las
actividades de la Iglesia, muestra un cumplimiento global del 41% que se puede
considerar alto si se compara con otros informes similares.
El motivo de este alto cumplimiento se debe, sin duda, a la labor que la Conferencia
Episcopal Española ha venido realizando, a través de la Viceconsejería de Asuntos
Económicos, mediante la presentación cada año de la Memoria anual de actividades,
compromiso de transparencia adquirido en el año 2007 con el Estado, y en la que pone a
32
disposición de todos los ciudadanos tanto la información económica que deriva de la
asignación tributaria, como la información de las actividades que han desarrollado las
distintas entidades de la Iglesia en España.
Cada año la Conferencia Episcopal publica la Memoria anual de actividades de la
Iglesia católica en España que consiste en un análisis detallado de lo que ha supuesto
esta asignación tributaria y de qué forma y en qué cantidad se ha repartido a las diócesis
y demás entidades. Esa memoria ha permitido estandarizar la información sobre
resultados en seis grandes apartados: Actividad celebrativa, Actividad pastoral,
Actividad evangelizadora, Actividad educativa, Actividad cultural y Actividad caritativa
y asistencial, facilitando a las diócesis la identificación y estructuración de la
información.
Muchas diócesis descubren los resultados de sus actividades a través de la publicación
Nuestra Iglesia, promovida por la Conferencia Episcopal, que muestra el desglose de
impacto de las actividades en cada una de las diócesis. Hay algunas diócesis que
publican los datos, pero no se han dado por cumplidos por no estar actualizados.
El indicador Sacramentos y pastoral es el que analiza la labor evangélica de las iglesias
diocesanas. El 45% de las diócesis aportan esta información numérica.
El indicador referente a Educación y servicio social es el que mayor nivel de
cumplimiento presenta del área, con un 48% de las diócesis ofreciendo datos sobre el
número de personas asistidas por organizaciones diocesanas.
El indicador referente al Patrimonio cultural es el que menor nivel de cumplimiento
tiene, con solamente 19 diócesis exponiendo datos sobre esta actividad.
Cumple Cumple
45% No cumple No cumple
48%
52%
55%
33
Patrimonio artístico
29%
Cumple
No cumple
71%
Conclusiones y recomendaciones
Conclusiones
1. En general los grados de transparencia de las diócesis son similares a los de otras
instituciones analizadas por vez primera por esta fundación, Compromiso y
Transparencia. Las áreas en las que presentan menores grados de transparencia
(Políticas e Información económica) también coinciden con las del resto de
instituciones.
2. Las diócesis presentan niveles de cumplimiento superiores al resto de los sectores en
el área de Resultados. Sin duda este hecho se debe al trabajo realizado estos últimos
años por la Conferencia Episcopal mediante la publicación de la Memoria anual de
Actividades de la Iglesia católica en España que ha permitido organizar y cuantificar el
impacto de las distintas actividades de la Iglesia.
3. La Oficina de Transparencia de la Conferencia Episcopal ha cumplido un papel muy
importante a la hora de concienciar a las diócesis sobre la transparencia en la web
impulsando la creación de portales de transparencia.
4. El área de Información económica es una de las más opacas con un cumplimiento
global de tan solo el 4%. Las diócesis deben ser conscientes de la importancia de ofrecer
una información que refleje fielmente su situación financiera y patrimonial, abordando y
resolviendo los problemas contables que hasta la fecha lo impiden.
5. El área de Políticas también refleja un grado de transparencia muy bajo (3%) siendo
la peor valorada del informe. Resulta llamativo que tan solo una diócesis (Bilbao) haya
aprobado y publicado en la web su Política de inversiones financieras.
6. Además de la Política de inversiones financieras, las diócesis deben dar pasos para
informar con más claridad y detalle de las medidas adoptadas para prevenir el abuso
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sexual contra las personas menores de edad. De nuevo la diócesis de Bilbao destaca, en
este caso, por la visibilidad de la información y las medidas adoptadas.
Recomendaciones
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situación financiera y patrimonial. Sin desconocer las limitaciones que los principios y
criterios de contabilidad tienen a la hora de aplicarlos a las entidades de la Iglesia, es
preciso que se avance en un plan contable que homogenice los procedimientos
contables de las diferentes entidades dependientes de la diócesis y que permita ofrecer
unas cuentas consolidadas de estas.
La existencia de un plan contable homogéneo y compartido no solo dará la oportunidad
de transmitir una imagen fiel de la situación patrimonial y financiera sino, lo que es
igualmente importante, facilitará asignar y distribuir los recursos de manera más
equitativa atendiendo a la situación concreta de cada diócesis.
4. Fortalecer las funciones de gobierno y supervisión del consejo de asuntos
económicos
El gobierno comprende, principalmente, la aprobación y supervisión de políticas
generales, objetivos estratégicos, directrices éticas y prácticas de transparencia que
permitan cumplir con las regulaciones legales y/o voluntarias. Las responsabilidades
básicas de los órganos de gobierno, ya se trate de órganos pertenecientes a una entidad
de la Iglesia o de una empresa cotizada, se pueden concretar en tres áreas principales:
orientar e impulsar la dirección de la institución de acuerdo con su misión específica,
controlar las instancias de gestión y servir de enlace con la sociedad.
El CIC establece una serie de órganos individuales y colegiados, integrados en la curia
diocesana, cuya función es colaborar con el obispo en el gobierno de la diócesis (c.469
CIC). Entre esos órganos de encuentra el consejo de asuntos económicos cuyo fin es
ayudar al obispo en la administración de los bienes eclesiásticos de la diócesis y de las
personas jurídicas públicas, sujetas a su jurisdicción (cc 492-493 CIC). Entre las
competencias del consejo de asuntos económicos se encuentra “determinar las
directrices conforme a las cuales debe el ecónomo administrar los bienes de la diócesis”
(c. 494. 3). No parece que esa responsabilidad se esté cumpliendo debidamente cuando
a la vista del informe se aprecia una ausencia total de políticas generales en aspectos
claves de la administración de los bienes económicos, como son la aprobación de una
Política de inversiones financieras y una Política de contratación de obras.
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