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Informe transparencia y buen gobierno de las diócesis 2019

Rendición de cuentas y transparencia en la Iglesia

La obligación de rendición de cuentas en la Iglesia católica está expresamente recogida


en el canon 1287 del Codex Iuris Canonici (CIC) que distingue entre la rendición de
cuentas ante el obispo y la rendición de cuentas ante los fieles.
En concreto el CIC c. 1287.2 establece: “Los administradores rindan cuentas a los fieles
acerca de los bienes que estos entregan a la Iglesia, según las normas que determine el
derecho particular”.
La Iglesia católica española viene impulsando esa rendición de cuentas a los fieles
desde hace años mediante la publicación de la Memoria Anual de Actividades1, en la
que da cuenta del destino de los fondos y los resultados alcanzados de la recaudación
anual de la asignación tributaria2.
La contribución a la Iglesia católica no ha parado de crecer en los últimos años, lo cual
es un indicio de que la rendición de cuentas a los contribuyentes tiene una correlación
positiva con el compromiso a largo plazo de estos. Teniendo en cuenta las declaraciones
conjuntas, un total de 8,5 millones de contribuyentes marcaron la X en favor de la
Iglesia católica en nuestro país, 700.000 más que lo hacían en el año 2006. El pasado
año las contribuciones crecieron un 4,4% con respecto al año anterior3.

A propósito de la financiación pública: Iglesia católica y partidos


político
Desde el año 2007, en que la Iglesia católica comenzó a recibir dinero de la asignación
tributaria, hasta el 2017 las cantidades recibidas han promediado unos 250 millones
anuales, siendo el año 2007 el más bajo con 242 millones y el 2017 el más alto con 268
millones.
¿Es mucho? Pues depende con qué se compare. Si se escoge, por ejemplo, el año 2015
en el que la Iglesia recibió 249 millones se puede confrontar, por ejemplo, con las
subvenciones públicas que recibieron los partidos políticos ese mismo año y que
ascendieron a 246 millones, sumando las subvenciones de la administración central
junto con las de las administraciones locales.

1
Las Memorias están accesibles en la web de la Conferencia Episcopal Española
https://www.conferenciaepiscopal.es/wp-content/uploads/2019/06/2019_Memoria_Anual_Actividades_C
EE_2017.pdf
2
El vigente sistema de asignación tributaria se implantó mediante la disposición adicional 18.ª de la Ley
42/2006 de 28 de diciembre, de PGE para 2007, por el cual la Iglesia recibiría a partir de este momento
para su sostenimiento únicamente lo que los contribuyentes decidieran asignarle en su declaración de la
renta anualmente, a través del 0,7% de su cuota íntegra.
3
Memoria Anual de actividades 2019.

1
Para valorar ese esfuerzo de financiación ciudadana habría que comparar esas dos cifras
con el impacto que genera por una parte la Iglesia y, por otra, los partidos políticos.
Cada uno es muy libre de sacar sus propias conclusiones, pero hay dos importantes
diferencias en las condiciones de financiación que conviene resaltar.
El modelo de financiación pública de la Iglesia, como es conocido, se basa en la
asignación tributaria en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Los
contribuyentes del IRPF pueden optar en su declaración por destinar un porcentaje de su
cuota íntegra a colaborar con el sostenimiento económico de la Iglesia católica y a otros
fines de interés social. También pueden no ejercer ninguna opción. En todo caso, sea
cual sea su decisión respecto de la asignación tributaria, no se modifica la cuantía final
del impuesto que pagan o de la devolución a la que tengan derecho. Es decir, cada
contribuyente es libre o no de marcar la X para expresar su voluntad positiva o negativa
de sostener las actividades la Iglesia.
La financiación de los partidos políticos, sin embargo, se basa en un sistema de
subvenciones públicas en las que el contribuyente no es consultado ni se le ofrece la
posibilidad de dar su opinión. Son los propios políticos los que deciden sobre la
financiación. Con estas premisas no es de extrañar que la financiación a los partidos
políticos no haya parado de crecer.
En efecto, si se analizan los datos disponibles sobre las subvenciones públicas otorgadas
a los partidos políticos desde su origen (1978) hasta el año 2015, se puede comprobar
que estas se han multiplicado por 24 (Vid. Gráfico 1. Evolución de las subvenciones a
los partidos políticos 1978-2015).

E v o l u c i ó n s u b v e n c i Ó n P a r ti d o s p o l Í ti c o s
1978-2015
Mi l l one s de e uros
1978 1985 1990 1995 2000 2005 2015
300

246
250

200 184

150 142

95
100

50.4
50
10 15.6
0
Subvenciones partidos políticos

Otra importante diferencia con el modelo de financiación de la Iglesia católica es que


los fondos de la asignación tributaria solo suponen un porcentaje (24%) de la
financiación total que recibe la Iglesia.

2
El cuadro de financiación es muy diferente en el caso de los partidos políticos. Según
los datos del Tribunal de Cuentas de junio de 2015, la financiación pública de los
partidos políticos suponía el 82,25% del total de financiación.
España es el país de Europa que más financiación pública otorga a las organizaciones
políticas: un 85%. Esta praxis ha contribuido a transformar paulatinamente a los
partidos políticos en maquinarias para consolidar su status quo.
Si bien es cierto que la subvención pública es la principal fuente de financiación de los
partidos en Europa, con un porcentaje de media del 67% del total de ingresos (Vid.
Tabla 2), ningún país supera los porcentajes de España.
Así, no sorprende que el Reino Unido, que posee el sistema parlamentario más antiguo
y consolidado, sea el país que menos subvenciones políticas concede a los partidos
políticos. Durante el periodo que va del 2000 al 2010, la financiación varió del 2% al
Partido Laborista (en ese momento en el Gobierno) hasta el 51% al Partido Unionista
Democrático. En ese mismo periodo el Partido Conservador, que se encontraba en la
oposición, recibió solo un 15% de financiación pública de media. Resulta ilustrativo
que, a diferencia de España, en el Reino Unido el partido que menor porcentaje de
financiación pública recibe es el que detenta el poder en ese momento. Una prudente
práctica que limita los riesgos de aprovecharse del control de los fondos públicos en
beneficio propio.

Tabla 2: Dependencia de los partidos políticos en Europa de la financiación


pública

En algunos países, como Holanda o Alemania, la financiación pública a los partidos se


ajusta a la base social de apoyo que reciban las organizaciones. En el país germánico,
por ejemplo, la financiación pública se distribuye en función de los últimos resultados
electorales y de los donativos privados recibidos, que actúan a modo de un fondo de
contrapartida (matching fund). De acuerdo con la legislación alemana, solo un

3
determinado porcentaje de los ingresos de los partidos puede estar financiado con
fondos públicos y, en ningún caso, las subvenciones públicas pueden ser superiores a
los ingresos privados. Esta regulación ha facilitado que Alemania sea el segundo país en
Europa occidental con menor financiación pública a los partidos políticos.
Los riesgos derivados de un grado de dependencia alto de la financiación pública han
sido reiteradamente señalados por las autoridades europeas. El propio Comité de
Ministros del Consejo de Europa recomendó en el año 2003 que la financiación pública
de los partidos políticos se mantuviese siempre en niveles razonables (Cfr. artículo 1 de
la Recomendación Rec (2003) 4 del Comité de Ministros de los Estados miembros
sobre la regulación contra la corrupción en la financiación de las campañas y los
partidos políticos).
La defensa de la subvención pública como principal fuente de ingresos supone aceptar
que los partidos políticos forman parte de la estructura del Estado y negar, por el
contrario, que son una iniciativa más de la sociedad civil. Como se puede observar, lo
que está en juego detrás de esta concepción es muy importante: el papel de la sociedad
civil y el control de la actividad política.
En el caso de la Iglesia, no existe ese problema, pues la decisión de financiarla o no se
deja en manos de los ciudadanos. Cada año al elaborar su declaración de la renta pueden
“votar” a la Iglesia o retirarle su confianza.

La Memoria, que se somete cada año a un proceso de “aseguramiento razonable” por


PwC, ofrece un detalle pormenorizado de las cantidades recaudadas y del destino de los
fondos dirigidos a sostener los fines propios de la Iglesia católica.
El destino de los fondos se distribuye en seis grandes áreas o actividades: actividad
celebrativa, actividad pastoral, actividad evangelizadora, actividad educativa, actividad
cultural y actividad caritativa y asistencial.
La información sobre las actividades de la Iglesia, sin embargo no es sencilla ni fácil de
cuantificar, pero en estos últimos años la Vicesecretaría de Asuntos Económicos de la
Conferencia Episcopal Española ha realizado un importante esfuerzo por recopilar los
datos y ofrecer una cifra global (Vid. Poniendo cifras a la actividad de la Iglesia
católica).

Poniendo cifras a la actividad de la Iglesia católica


No es sencillo contabilizar la aportación de la Iglesia a la sociedad. La Iglesia católica
no es un holding del que dependa un número determinado de filiales, sino una realidad
heterogénea en la que conviven una multitud de organizaciones muy dispares. Entre
ellas destacan: la Nunciatura Apostólica, la Conferencia Episcopal Española, 70
diócesis, 23.021 parroquias, 17.754 sacerdotes, 40.096 religiosos/as, 9.202 monjas de
clausura, 801 monasterios, 13.000 instituciones inscritas en el Registro de Entidades

4
Religiosas (cofradías, hermandades, fundaciones, ONG), miles de fundaciones pías no
autónomas, legados, otras instituciones como el Arzobispado castrense, organismos
supradiocesanos (universidades pontificias, universidades católicas, etc.)... Es decir,
cerca de 40.000 entidades que operan con total autonomía.
Pero, además de la variedad y riqueza de las instituciones que pertenecen a la Iglesia
católica, si uno quiere saber qué hace tiene que conocer cuáles son sus fines. ¿Qué
empresa u organización atiende al 75% de la población española? De acuerdo con el
CIS, este es el porcentaje de las personas que se declaran católicas en España, aunque
los servicios de la Iglesia no se circunscriben exclusivamente a los que profesan la fe
católica. Las estadísticas muestran, asimismo, que el número de personas que demandan
y utilizan los servicios religiosos es muy importante: entre siete y ocho millones de
fieles salen de sus casas todos las semanas para asistir a misa los días festivos, en el que,
sin ninguna duda y a mucha distancia de cualquier otro, constituye el evento social más
importante por el número de personas que participan.
En España durante el año 2018 se bautizaron 214.271 niños, 46.556 parejas contrajeron
matrimonio canónico, 229.602 niños recibieron la primera comunión, 136.503 la
confirmación y un porcentaje mayoritario de los fallecidos recibieron sepelio católico.
Miles de niños, jóvenes y adultos reciben semanalmente formación y catequesis en las
parroquias y demás centros de la Iglesia. Los fieles católicos reciben diariamente
consejo y acompañamiento espiritual de los 17.754 sacerdotes pertenecientes a las 70
diócesis españolas.
Además de las actividades pastorales y de celebración del culto, la Iglesia también
desarrolla una intensa y extensa actividad educativa y asistencial. Un total de 66.882
enfermos son acompañados mensualmente por 18.861 voluntarios y agentes de pastoral.
Para la atención a la pastoral penitenciaria se dedican 162 capellanes y 2.700
voluntarios. La Iglesia católica es la principal institución educativa con un total de 2.587
centros que atienden a 1.497.111 alumnos y emplean a 127.093 trabajadores.
La gestión y administración del patrimonio artístico y cultural constituye también uno
de los fines principales de la Iglesia. En el año 2017, por ejemplo, se destinaron cerca de
60 millones de euros al mantenimiento y conservación de edificios. En total, el impacto
global estimado de los bienes de interés cultural y de las fiestas religiosas equivale a
más 3% del PIB de España4.
Ninguna empresa, administración pública u ONG está en condiciones de ofrecer unos
resultados que se aproximen algo a estas cifras. Dentro de la categoría de actividad
asistencial de la Iglesia, se incluyen los centros donde se desarrolla la actividad más
puramente asistencial, como son: centros para mitigar la pobreza, centros de asistencia a
inmigrantes, centros para promover el trabajo, para la defensa de la vida y de la familia,
centros de atención a menores y tutela de la infancia, centros de rehabilitación para
drogodependientes, centros para mujeres víctimas de violencia y centros de asesoría. Un
total de 8.052 centros repartidos por todo el territorio nacional que atienden a 2.834.035
personas anualmente.

4
Estudio realizado por KPMG

5
Hacer cuentas sobre las personas atendidas, por difícil que sea, es una cuestión de
tiempo. Mucho más complicado es, en todo caso, medir esa atención personal. Y
cuando se trata de evaluar la labor social de las organizaciones religiosas está muy claro
que los indicadores que utilizan las empresas y las ONG para analizar la calidad del
servicio se quedan muy cortas. ¿Cómo se puede cuantificar el desvelo por los enfermos
de sida de las Hijas de la Caridad? ¿Cómo la paciencia y comprensión de las
Hermanitas de los Pobres? ¿Qué indicadores habría que seleccionar para evaluar la
entrega de los misioneros combonianos en África? ¿Y la dedicación de los sacerdotes
salesianos por los niños de la calle en América Latina? Hay muchas cosas difíciles de
medir, y esas suelen ser las más importantes.
Además de la Memoria Anual de Actividades, la Conferencia Episcopal Española
(CCE), a través de la Vicesecretaria de Asuntos Económicos, ha impulsado, de manera
más activa en los últimos años, una serie de iniciativas para promover la transparencia
en las entidades dependientes de la Iglesia. Entre esas medidas, destacan las siguientes:
1. En el año 2014 aprobó su Plan de transparencia.
2. El 31 de mayo de 2016, la CEE firmó un convenio de colaboración con
Transparencia Internacional que ha venido renovando anualmente.
3. En junio de 2016 la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal creó la
Oficina de transparencia y rendición de cuentas de entidades canónicas.
4. En noviembre de 2016 se aprobó el Reglamento de Rendición de cuentas para las
entidades inscritas en el Registro de entidades religiosas de ámbito nacional.
Este esfuerzo de la Conferencia Episcopal Española, sin embargo, no siempre ha sido
acompañado por un esfuerzo similar por parte de todas y cada una de las diócesis
españolas. Si importante es que la Iglesia católica rinda cuentas globalmente del origen
y destino de los bienes recibidos a través de la asignación tributaria, resulta igualmente
crítico que ese compromiso se viva también en cada una de las diócesis5.
Por otra parte, la transparencia no se limita exclusivamente a una rendición de cuentas
de la información económica sino que se extiende a otras áreas de información, como la
organizativa, institucional, planificación, jurídica, etc.
Para determinar las áreas relevantes sobre las que deberían informar las diócesis este
estudio se ha basado en diferentes fuentes de información: la normativa aplicable a la
Iglesia católica, la Ley de Transparencia, buen gobierno y acceso a la información, las
mejores prácticas internacionales de transparencia y buen gobierno de diócesis y los
informes de transparencia y buen gobierno elebaorados por esta Fundación y aplicables
a otras instituciones.
Como principales documentos rectores de la administración de la Iglesia en España se
han tenido en cuenta los Acuerdos Iglesia-Estado publicadas en BOE 300 de
15/12/1979- Sección I (29489-29493) y el Código de Derecho Canónico de 1983.
5
Hay que tener en cuenta que las Conferencias Episcopales no tienen competencia (salvo que se la
conceda la Santa Sede motu proprio o a petición de la propia Conferencia Episcopal) o para imponer a las
diócesis exigencias concretas en el área de transparencia. Cada diócesis goza de total autonomía en esta
materia.

6
Asimismo, se ha considerado la praxis curiae y el valor que la normativa de la Curia
Romana y su consiguiente aplicación puede tener para el Derecho canónico y la Iglesia
universal.
La normativa civil que se ha tenido en consideración es la Ley 9/2013 de 9 de diciembre
de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. Dentro del marco
de esta norma se ha tomado como referencia especialmente el capítulo II, dedicado a la
“publicidad activa”, que establece una serie de obligaciones para los sujetos sometidos
al ámbito de aplicación de la ley que habrán de difundir determinada información sin
esperar una solicitud concreta de los administrados. En este punto se incluyen datos
sobre información institucional, organizativa y de planificación, de relevancia jurídica y
de naturaleza económica, presupuestaria y estadística.
En cuanto a las buenas prácticas, se han tomado como modelo ejemplar los hábitos de
transparencia en la web de las diócesis del mundo anglosajón, especialmente las de EE.
UU. Por razones históricas y culturales el país norteamericano es el que mayor tradición
tiene en las prácticas de transparencia y rendición de cuentas. Es un país en el que los
fieles están muy comprometidos en el sostenimiento de sus Iglesias, donde la sociedad
civil siempre ha tenido un enorme peso y actividad y donde existe el sector filantrópico
más desarrollado.
Además de las fuentes mencionadas anteriormente, también nos hemos servido de la
experiencia de los informes de transparencia y buen gobierno impulsados a lo largo de
estos más de diez años por esta fundación, Compromiso y Transparencia.
Todas las fuentes anteriores han ayudado a determinar las principales áreas e
indicadores de transparencia y buen gobierno que aparecen detallados en la sección
Explicación de las áreas e indicadores.
Balance general
Como se desprende del Gráfico 1, que recoge los resultados de este primer informe
sobre transparencia y buen gobierno de las diócesis de la Iglesia católica, los grados de
transparencia de las diócesis no difieren mucho de los de otros sectores e instituciones
analizados por primera vez por esta fundación.

7
Grado de transparencia (%) de las instituciones analizadas
por la Fundación Compromiso y Transparencia en el primer
informe realizado

100%

78%

40% 39% 41%


33%
20% 22% 20% 22%
8% 8% 6% 7% 5% 4% 6% 9% 6%
Estructura de gobierno y Politicas
0%gobierno y/o control 3%
Información de3% 0% 3%
Económica Resultados actividades
dirección

Fundaciones Museos Universidades


Partidos Politicos Medios de Comunicación Diocesis

El único sector que destacaba inicialmente en algunas áreas sobre el resto es el de las
universidades, muy probablemente porque se trata de instituciones muy acostumbradas
y expuestas a la evaluación de distintos ranking.
Las diócesis presentan buenos porcentajes de partida en las áreas de Estructura de
gobierno y dirección y en la de Resultados de actividades. Donde presenta menores
grados de transparencia en el área relativa a las Políticas de gobierno y/o control y en el
área de Información económica que, como se puede comprobar, son las áreas más
incumplidas también en todos los sectores.
Esta coincidencia no constituye una sorpresa. Como hemos comentado en numerosas
ocasiones, aunque la transparencia no se reduce a la información económica, este
contenido constituye la prueba del algodón de la misma, pues ofrece datos muy
relevantes y objetivos sobre la gestión eficaz de los recursos y la viabilidad futura de las
instituciones. El área de Políticas y control, por su parte, siempre ha mostrado unos
niveles de cumplimiento bajos debido a que la elaboración de políticas supone un alto
grado de madurez en el gobierno de las instituciones. En este caso no se trata
simplemente de subir información a la web sino de formular unas reglas que en muchos
casos no existen. La capacidad de formular políticas y someterse a las mismas no es una
característica connatural a las instituciones, sino una competencia que van desarrollando
con la experiencia y que, en muchas ocasiones, responde a demandas específicas de sus
grupos de interés.
Si centramos ahora nuestra atención en los grados de transparencia de las diferentes
áreas e indicadores, que se encuentran recogidos en la Tabla 1, conviene destacar las
siguientes particularidades:
Los altos grados de cumplimiento que presentan las web de las diócesis en algunas de
sus áreas se deben sin duda a la labor que ha venido desempeñando la Oficina de
Transparencia de la Conferencia Episcopal en estos últimos años. No resulta casual que
de las 69 diócesis analizadas únicamente nueve no cuenten con un Portal de

8
transparencia en su web. Se tratan de las diócesis de Canarias, Huelva, Huesca, Ibiza,
León, Lugo, Palencia, Valencia y Vic que, como se muestra en la Tabla de
cumplimiento de la página XX, son también algunas de las diócesis con los índices más
bajos de cumplimiento.
Como se desprende de la Tabla los grados de cumplimiento de las áreas se pueden
agrupar en tres categorías: áreas con un cumplimiento alto, entre las que se encuentran
el área correspondiente a la información sobre la Diócesis (90%) y el área sobre
Estructura de gobierno y administración (78%); áreas de cumplimiento medio en la que
se incluye la información sobre Planificación (39%) y el área de Resultados (41%), y,
por último, las áreas de cumplimiento bajo que incluyen los contenidos sobre Políticas
(4%) e Información económica (3%).
Tabla 1: Porcentaje de cumplimiento de las áreas e indicadores de las web de las
diócesis

Cumple No cumple
Diócesis 90% 10%
Información sobre la diócesis 90% 10%
Parroquias 96% 4%
Instituciones independientes 83% 17%
Estructura de gobierno y administración 78% 22%
Curia 96% 4%
Órganos consultivos 71% 29%
Delegaciones y secretariados 91% 9%
Cabildo 55% 45%
Políticas 4% 96%
Inversiones financieras 3% 97%
Contratación de obras 3% 97%
Protección de menores 6% 94%
Planificación 39% 61%
Información económica 3% 97%
Presupuesto 3% 97%
Estados financieros 9% 91%
Memoria 0% 100%
Auditoría externa 1% 99%
Resultados 41% 59%
Sacramentos y pastoral 45% 55%
Educación y servicio social 48% 52%
Patrimonio artístico 29% 71%

El hecho de que las diócesis presenten un porcentaje de cumplimiento en el área de


Resultados (41%) superior al de otros sectores analizados (vid. Gráfico 1) se explica
también por el papel de la Oficina de Transparencia de la Conferencia Episcopal, que
desde hace años ha venido elaborando la Memoria de Actividades y al hacerlo ha
facilitado que las diócesis cuenten con una información muy precisa a su disposición
sobre el resultado de sus actividades.

9
Se trata de una diferencia muy importante en relación con el resto de los sectores
analizados. Las universidades, fundaciones, museos, partidos políticos o grupos de
comunicación no han contado con una institución independiente que las agrupe y haya
impulsado las prácticas de transparencia y buen gobierno. No porque no la tengan.
Por ejemplo, las universidades están integradas en la Conferencia de Rectores de las
Universidades Españolas (CRUE) y en la Conferencia de Consejos Sociales, pero
ninguna de esas dos entidades se ha distinguido por impulsar la transparencia y el buen
gobierno en el sistema universitario.
Las fundaciones, por su parte, cuentan con diferentes asociaciones nacionales y por
comunidades autónomas, pero tampoco en este caso, a excepción de la Coordinadora
Catalana de Fundaciones, esas entidades han adoptado un papel activo en el impulso de
la transparencia.
La respuesta que las universidades, las fundaciones, los museos, etc. han dado a las
demandas de transparencia ha sido siempre de manera individual, no fruto de un
esfuerzo colectivo o coordinado, y, siempre, como resultado de los reclamos de una o
varias instituciones independientes.
Destacamos esta particularidad porque se trata de una fortaleza con la que cuentan las
diócesis. No cabe duda de que la existencia de la Oficina de Transparencia de la
Conferencia Episcopal, aunque no tenga competencia jurisdiccional alguna, ha jugado y
puede seguir jugando un papel muy importante en el impulso de las prácticas de
transparencia y buen gobierno en todas las diócesis.
1. Conferencia Episcopal y rankings como impulsores de la transparencia
financiera
El área de Información económica es una de las que presenta un grado de transparencia
más bajo y arroja un resultado similar al de otros sectores analizados por la Fundación
Compromiso y Transparencia en su primer informe de evaluación, como ya se ha
mencionado.
El problema no es que las diócesis no presenten información económica alguna, sino
que la que presentan no responde a los formatos generalmente admitidos: estados
financieros auditados. Las diócesis que proporcionan alguna información económica
suelen publicar un estado de ingresos y gastos del año con diferentes grados de desglose
y amplitud. Ninguna de las diócesis examinadas presenta un balance general, por lo que
no se puede hacer una idea de cuál es la situación patrimonial y financiera de las
mismas.
Sin un balance no es posible hacer una auditoría legal de las cuentas al no existir
información contable que permita proporcionar una imagen fiel de la situación
patrimonial y financiera de la diócesis.
La elaboración de los balances de las diócesis presenta una complejidad que no se puede
ignorar. Sin ánimo de profundizar en este punto, dos son las principales dificultades que
deben enfrentar las diócesis: el sistema de valoración de los activos y el perímetro de
consolidación.

10
Muchas diócesis cuentan con importantes activos no productivos (catedrales, obras de
arte, inmuebles) destinados al culto cuya valoración a precio de mercado, si se siguiesen
las normas contables, les obligaría a detraer importantes recursos para amortizarlos
anualmente.
En cuanto al perímetro de consolidación, una diócesis es una entidad conformada por
múltiples organizaciones: obispado, parroquias, seminario, Cáritas, Tribunal
eclesiástico, fundaciones diocesanas y otras entidades. Sin definir previamente el
perímetro no es posible realizar una consolidación contable que ofrezca una imagen fiel
de la situación patrimonial de la diócesis.
En ninguno de los casos se trata de problemas insolubles, pero su solución requerirá un
cierto tiempo y, sobre todo, aprobar un plan contable que sea asumible por todas las
diócesis y ofrezca criterios homogéneos a todas ellas. En este sentido, la Vicesecretaría
para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, de la que depende la Oficina de
Transparencia, podría ayudar a impulsar este objetivo.
Lo que también parece claro es que se trata de un problema que se ha resuelto de
manera razonable en otros países y que, por tanto, no constituye un obstáculo
insalvable. El ejemplo de los EE. UU. y el papel que ha jugado el ranking de
transparencia financiera de Voice of the Faithful (Vid. Ranking de transparencia
financiera online de las diócesis de EE. UU.), nos confirma la eficacia que pueden tener
también los rankings a la hora de impulsar estas buenas prácticas.

Ranking de transparencia financiera online de las diócesis de EE. UU.


En el año 2017 la organización Voice of the Faithful (VOFT), una entidad impulsada
por laicos, elaboró su primer ranking online de transparencia financiera de las diócesis.
De acuerdo con la institución: “Aunque el derecho canónico no exige la presentación de
informes financieros a nivel diocesano, compartir dicha información financiera con los
fieles es un aspecto importante de la responsabilidad financiera y de la transparencia.
Para ofrecer una idea de la situación en que se encuentran las archidiócesis y diócesis
católicas de EE. UU. en los temas de responsabilidad financiera y transparencia, VOTF
revisó durante el verano del año 2017 las web de las 32 archidiócesis territoriales y 145
diócesis de los Estados Unidos.
El análisis de la transparencia de VOTF se centró en las web de las diócesis por
entender que en la actualidad el canal de información pública de cualquier corporación
u organización importante es su web corporativa.
El análisis de la información de la web y la elaboración del ranking se basan en diez
preguntas o indicadores a cada una de las cuales se le otorga una determinada
puntuación que varía entre 5 y 25 puntos en función del grado de cumplimiento. El
resultado máximo alcanzable es de 100 puntos.
Pregunta 1: ¿Se puede acceder a la información financiera desde la web de la diócesis,
desde una página central designada con el nombre de información económica, finanzas,
contabilidad o equivalente? Puntuación máxima: 5 puntos.

11
Pregunta 2: ¿El sitio web incluye una función de búsqueda interna viable? Puntuación
máxima: 10 puntos.
Pregunta 3: ¿Se publican los estados financieros auditados? Puntuación máxima: 25
puntos.
Pregunta 4: ¿Se publica la información económica en otro formato? Puntuación
máxima: 5 puntos.
Pregunta 5: ¿Se publica la campaña anual de donativos? Puntuación máxima: 10
puntos.
Pregunta 6: ¿Se publica el tributo anual (cathedraticum) (c1263)? Puntuación máxima:
10 puntos.
Pregunta 7: ¿La información de contacto del personal de finanzas/contabilidad está
publicada en el sitio web? Puntuación máxima: 10 puntos.
Pregunta 8: ¿Están identificados los miembros del consejo diocesano de finanzas?
Puntuación máxima: 10 puntos.
Pregunta 9: ¿Se publican las políticas y procedimientos utilizados para las operaciones
financieras parroquiales del día a día? Puntuación máxima: 10 puntos.
Pregunta 10: ¿Se publican procedimientos detallados sobre a las actividades de
recolección de los fondos y sobre las de registro contable parroquial? Puntuación
máxima: 10 puntos.
La publicación del informe de VOTF en el año 2019 muestra (Vid. Gráfico 1) que el
65% de las diócesis de EE. UU., si se suma el porcentaje de estados auditados actuales y
no actuales (EFA), tienen un compromiso con la transparencia financiera al compartir
informes financieros auditados en sus sitios web. Un 8% de las diócesis proporcionó
informes financieros no auditados y el 27% restante no publicó ninguna información
financiera.
Gráfico 1: Publicación de los informes financieros auditados en las diócesis de los
EE. UU.

12
27%

59%
8%

6%

Publicacion EFA actual Publicación EFA no actual Publicacion incompletos


No Publicación

La publicación del ranking de VOTF también ha tenido un efecto positivo a la hora de


impulsar la transparencia financiera en las de diócesis de EE. UU. En efecto, como
muestra el Gráfico 2 los informes financieros auditados aumentaron del 56% en 2017 al
61% en 2018 y al 65% en 2019.

Gráfico 2: Evolución del porcentaje de publicación de los estados financieros


auditados de las 177 diócesis y archidiócesis de los EE. UU. durante el periodo
2017-2019

66%
65%
64%

62%
61%
60%

58%

56% 56%

54%

52%

50%
2017 2018 2019

% Publicacion EFA de las 177 diócesis

13
2. Necesidad de impulsar políticas generales
El área relativa a las políticas relacionadas con la Administración y gestión económica y
de riesgos asociados a la protección de posibles Abusos a menores es la que presenta
menores grados de cumplimiento.
Se trata de dos asuntos de gran importancia. Por una parte establecer una política
explícita sobre los criterios de inversión y la contratación de obras y servicios, y, por
otra, aprobar una política o protocolo sobre protección contra el abuso de menores.
A diferencia del área de Información económica en la que, como hemos comentado,
existen algunos problemas técnicos objetivos que han dificultado la elaboración de una
información ajustada sobre la situación patrimonial de las diócesis, en este caso no
existen obstáculos de entidad para que esas políticas no se hayan aprobado o, si se han
aprobado, no se publiquen.
La propia Conferencia Episcopal ha elaborado un Manual de inversiones financieras
cuyo objetivo es “establecer unas pautas generales de actuación en el ámbito de la
adecuada colocación e inversión de los recursos financieros de las entidades de la
Iglesia”, por lo que no existe ningún impedimento, más bien al contrario, para que cada
diócesis apruebe su política específica tomando como referencia los criterios del
manual.
En cualquier caso es importante subrayar que los criterios del manual, centrados
exclusivamente en criterios financieros, deben complementarse con criterios éticos a la
hora de invertir. No tendría sentido que las instituciones vinculadas a la diócesis
participasen en compañías o inversiones cuya actividad y objetivos entren en conflicto
con los principios y valores de la moral cristiana (Vid. Política de inversiones: cómo
combinar los objetivos financieros y misionales).

Política de inversiones: cómo combinar los objetivos financieros y


misionales
“La opción de invertir en un lugar y no en otro, en un sector productivo y no en otro, es
siempre una opción moral” (San Juan Pablo II, Centessimus annus, n. 36).

Una de las áreas más críticas en la gestión económica por parte de las entidades de la
Iglesia católica es la relativa a las políticas y criterios de inversión. Como cualquier
entidad que maneja recursos económicos, las diferentes organizaciones necesitan
administrarlos y gestionarlos con prudencia y eficacia.
En el caso de las entidades de la Iglesia, al igual que ocurre en las organizaciones no
lucrativas, esta responsabilidad de gestionar e invertir los recursos debe ser coherente
con el cumplimiento de los fines misionales. Se trata pues de encajar adecuadamente los
necesarios objetivos de rentabilidad con los principios y valores de la Iglesia católica.

14
Adicionalmente, en los últimos años ha cobrado fuerza el concepto de inversiones
socialmente responsables (ISR) que no solo buscan una rentabilidad financiera
razonable sino incorporar en las decisiones de inversión otros objetivos que contribuyan
a mejorar la sociedad, particularmente aspectos ambientales, sociales y de buen
gobierno (ESG).
Los factores ambientales incluyen: cambio climático, emisiones de gases de efecto
invernadero, agotamiento de recursos, incluyendo agua, desperdicio y contaminación, y
deforestación. Los factores sociales se refieren a condiciones de trabajo, incluida la
esclavitud y el trabajo infantil, comunidades locales, comunidades indígenas, conflicto,
salud y seguridad, y relaciones con los empleados y diversidad. Por último, ejemplos de
factores de gobernanza son: salarios de la alta dirección, soborno y corrupción, lobby
político, diversidad y estrategia fiscal.
Una política de inversiones integral deberá contemplar, por tanto, tres grandes áreas:
1) Criterios y principios financieros que especifiquen los objetivos y riesgos de las
inversiones, indicando el tipo de activos, la valoración de los instrumentos financieros
(seguridad, liquidez y rentabilidad), la concentración de riesgos, el plazo de las
inversiones, la diversificación geográfica o cualquier otra variable que se considere
relevante, así como los órganos y miembros responsables de supervisar la política
financiera. Estos aspectos están bien cubiertos por el Manual de inversiones
financieras para la Conferencia Episcopal.
2) Criterios y principios sobre ISR que promuevan la integración de la información
sobre los aspectos sociales, medioambientales y de buen gobierno de las entidades o
valores en las que se invierte en la decisión de inversión para garantizar que todos los
factores relevantes se tengan en cuenta en el riesgo y evaluación del retorno. Existen
algunos buenos ejemplos de documentos que recogen estos principios en el ámbito de la
Iglesia, como Investing with a Mission. A Guide to Responsible Investment and Church
Fund, publicado por The Anglican Church of Canada.
3) Criterios coherentes con los valores y principios de la Iglesia católica. Además de los
criterios ISR, que son comunes a todas las empresas, la Iglesia católica es una
institución con un marco de valores muy claro y compartido por todos sus fieles.
Resulta por tanto muy lógico que sus instituciones opten por invertir en proyectos o
entidades que contribuyan a reforzar su misión (por ejemplo, en un fondo de inversión
que apoye a instituciones que otorgan microcrédito a poblaciones de bajos recursos, por
entender que de esa manera ayudan a los más desfavorecidos) o que dejen de hacerlo en
empresas que desarrollan actividades moralmente cuestionables: pornografía, empresas
farmacéuticas o de cosméticos que utilicen embriones humanos en sus investigaciones,
empresas de juegos, de armamento, etc.
En los últimos años han surgido algunas iniciativas interesantes, como Altum Faithful
Investing, una empresa de asesoramiento financiero cuyo objetivo es dar soluciones de
inversión buscando al mismo tiempo el crecimiento sólido y estable del patrimonio con
el mínimo coste aplicando principios católicos en todas y cada una de las decisiones de
inversión.

15
Por tanto, cada diócesis, tomando como referencia el manual de la Conferencia
Episcopal, debería elaborar y aprobar una política de inversiones en la que se
determinen los criterios y principios de inversión financiera junto con los criterios éticos
o misionales.
Sobre la necesidad de aprobar una política concreta acerca de contratación de obras y
servicios no es necesario insistir. Se trata de una de las áreas en las que la diócesis está
más expuesta a posibles fraudes y conflictos de interés.
Tampoco es necesario hacer hincapié en la conveniencia de aprobar y hacer públicos los
criterios de actuación por posibles abusos contra menores. Es comprensible que muchas
de las diócesis no hayan hecho públicos estos criterios, pues se trata de una materia
compleja y en sometida a revisión por la Santa Sede. El último documento aprobado por
la Santa Sede apenas tiene tres meses desde su vigencia 6 y el principal documento, la
Carta Apostólica Vos estis lux mundi7, entró en vigor el 1 de junio de 2019.
En cualquier caso, y con independencia del carácter reciente de muchas de las
disposiciones, lo que está muy claro es la importancia y gravedad de esta cuestión que
ha merecido la atención del Papa Francisco en más de media docena de documentos
desde que asumió la sede de Pedro8.
3. El impulso y la supervisión de la transparencia
La transparencia no es una práctica que surja espontáneamente. Es necesario fijar
objetivos, repartir responsabilidad, coordinar actividades y supervisar los avances. El
trabajo de la Oficina de Transparencia de la Conferencia Episcopal constituye el mejor
ejemplo en este sentido. Esos resultados difícilmente se habrían alcanzado si no se
hubiese constituido una unidad dentro de la estructura de gobierno de la Conferencia
Episcopal: la Oficina de Transparencia depende de la Vicesecretaría de Asuntos
Económicos que a su vez depende de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal.
La diferencia en los grados de transparencia de las distintas diócesis obedece también en
gran medida a la existencia de estructuras ad hoc que lo impulsan y supervisan (Vid.
Plan de transparencia de la diócesis de Burgos).

Plan de transparencia de la diócesis de Burgos


No resulta casual una de la diócesis que mayores grados de transparencia haya obtenido
en este primer informe sea la archidiócesis de Burgos, cuya vicaría de asuntos
económicos ha aprobado un Plan de transparencia específico. Plan de transparencia que
en la presentación lo describen “más que como una moda y una obligación, como una
oportunidad para acercarnos al hombre que necesita la Buena Noticia (…) Es una
demanda social que permite invitar a participar en lo que hacemos y a la vez se
convierte en una oportunidad para captar recursos. Por ello: Tomamos la firme decisión
de optar por la trasparencia: reflexionar sobre lo que somos, lo que hacemos y debemos
6
Se trata de una instrucción “Sobre la confidencialidad de las causas” que suprime el secreto pontificio y
facilita la colaboración con las autoridades civiles.
7
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio-
20190507_vos-estis-lux-mundi.html
8
Se pueden consultar los documentos en http://www.vatican.va/resources/index_sp.htm

16
comunicar, sin tener prejuicios. Evaluamos de forma continua lo que estamos haciendo:
cómo comunicamos, qué capacidad de llegada tenemos, qué cosas hay que mejorar”.
El Plan de transparencia se articula en varias secciones: un Plan contable para las
entidades diocesanas, la creación de una Oficina de Trasparencia y Rendición de
Cuentas de la diócesis, un Manual de inversiones financieras, una Guía de medidas para
prevenir el blanqueo de capitales y financiación del terrorismo y, por último, un decreto
sobre los actos de administración extraordinaria.
La Oficina de Transparencia, entre otros cometidos, tiene los de impulsar medidas de
transparencia y buen gobierno en la diócesis, asesorar a las instituciones diocesanas en
estas áreas, recopilar la información para elaborar la memoria de actividades y realizar
vigilancia y control.

3. Metodología: principios, indicadores y muestra

A. Principios

Entendemos por transparencia voluntaria en la web “el esfuerzo por difundir y publicar
la información relevante de la organización, haciéndola visible y accesible a todos los
grupos de interés de manera íntegra y actualizada”.

1. Una primera condición es la visibilidad, es decir, facilitar que el contenido sea


captado de manera sencilla por estar situado en un lugar visible en las páginas web. En
ocasiones el contenido se encuentra en el portal, pero no es fácilmente visible porque el
“recorrido” que hay que hacer para localizarlo resulta poco intuitivo y muy complejo.

2. Un segundo elemento importante es la accesibilidad: el contenido puede ser visible,


pero si se necesita un permiso o registro para poder consultarlo no se puede considerar
que la información sea accesible.

3. La información ha de ser también actual. Si los contenidos no están al día, se estima


que no hay una disposición real de ser transparente. En este sentido, la información
solicitada debe referirse al último ejercicio cerrado legalmente. En el caso del presente
informe se ha tenido en consideración solo la información que se encuentre actualizada
hasta el año 2019 y, en relación con la información económica, las cuentas generales
correspondientes al ejercicio 2018 y el presupuesto del ejercicio 2019.

4. Por último, el cuarto elemento es la integralidad. Por integralidad entendemos que la


información debe ser completa y exhaustiva. No basta informar parcialmente de un

17
determinado contenido para cumplir los criterios. Por ejemplo, no sería suficiente que se
informase solo de alguno de los miembros del consejo presbiteral o del consejo de
asuntos económicos.

B. Muestra

La Iglesia universal se organiza territorialmente a través de las Iglesias particulares que


son principalmente las diócesis, cuyo cuidado pastoral se encomienda a un obispo. En
España existen actualmente 69 diócesis y archidiócesis territoriales, a las que hay que
sumar el arzobispado castrense que por sus características particulares no hemos
incluido en este primer informe al no tratarse de una diócesis territorial como las demás,
sino de una circunscripción de carácter personal canónicamente asimilada a una
diócesis.

Archidiócesis: Barcelona, Burgos, Granada, Madrid, Mérida-Badajoz, Oviedo,


Pamplona y Tudela, Santiago de Compostela, Sevilla, Toledo, Valencia, Valladolid,
Zaragoza y Castrense de España.

Diócesis: Albacete, Alcalá de Henares, Almería, Astorga, Ávila, Barbastro-Monzón,


Bilbao, Cádiz y Ceuta, Calahorra y La Calzada-Logroño, Canarias, Cartagena, Ciudad
Real, Ciudad Rodrigo, Córdoba, Coria-Cáceres, Cuenca, Getafe, Girona, Guadix,
Huelva, Huesca, Ibiza, Jaca, Jaén, Jerez de la Frontera, León, Lleida, Lugo, Málaga,
Mallorca, Menorca, Mondoñedo-Ferrol, Orense, Orihuela-Alicante, Osma-Soria,
Palencia, Plasencia, Salamanca, San Sebastián, Sant Feliu de Llobregat, Santander,
Segorbe-Castellón, Segovia, Solsona, Tarazona, Tenerife, Tarrasa, Teruel y Albarracín,
Tortosa, Tui-Vigo, Urgell, Vic, Vitoria y Zamora.

C. Explicación de las áreas e indicadores

1. Diócesis.

La diócesis es el distrito o territorio cristiano en el que tiene y ejerce jurisdicción


eclesiástica un prelado: arzobispo, obispo, etcétera. En esta área se solicita información
sobre los datos básicos que conforman la diócesis, que abarca tres apartados básicos y
comunes: la Información sobre la diócesis, las Parroquias y las Instituciones
independientes.
1.1. Información sobre la diócesis. Se informará sobre el origen, episcopologio,
territorio y población, incluyendo el número de diáconos y sacerdotes.

18
En este indicador se analiza la información relativa al origen de la diócesis a partir de la
tradición apostólica; el ámbito territorial sobre el que tiene jurisdicción el obispo, el
clero que depende de él (CIC 265 y266.2) y la población que atiende (CIC c.383.4).
1.2. Parroquias. Se proporcionará un listado de las parroquias de la diócesis que
deberá contener: datos de contacto, párroco y población a la que atiende.
La parroquia es la comunidad de fieles católicos, perteneciente a una iglesia particular
(generalmente a una diócesis) que está bajo la dirección espiritual de un sacerdote, que
se designa como párroco. En el contexto diocesano, las parroquias son el brazo ejecutor
de la labor evangélica. De acuerdo con este indicador la diócesis debe presentar una
lista de sus parroquias, mencionando el responsable de la misma, sus datos de contacto
y la población a la que atiende.
1.3. Instituciones independientes. Se proporcionará un listado de las
congregaciones religiosas, sociedades de vida apostólica, asociaciones de fieles y
prelaturas que ejerzan labores pastorales en el territorio diocesano.
Dentro de la diócesis pueden actuar determinadas instituciones jurídicamente
independientes, como las congregaciones religiosas, las asociaciones de fieles, los
institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica o las prelaturas personales
que, sin embargo, requieren del consentimiento o la autorización del obispo para poder
ser erigidas o desarrollar su actividad pastoral.

2. Estructuras de Gobierno y Administración.

La diócesis, como cualquier institución, está dotada de una estructura de gobierno y


administración encargada de impulsar las actividades, asignar y distribuir las funciones,
aprobar las políticas generales, designar los mecanismos y procesos de toma de
decisiones, administrar los recursos económicos, etc. La información sobre los
diferentes órganos, sus respectivas competencias y las personas que lo integran
constituye un elemento indispensable para garantizar la seguridad jurídica, evitar la
arbitrariedad y sujetarse al cumplimiento de la ley.
2.1. Curia. La diócesis informará de los principales órganos de gobierno (obispos,
vicarios generales y episcopales, canciller, consejo de asuntos económicos,
ecónomo) y justicia (vicarios judiciales) mencionando sus funciones y los miembros
actuales que la integren especificando su cargo o profesión.
La curia diocesana es el órgano encargado de ayudar al Obispo en el gobierno de la
diócesis. De acuerdo con el Canon 469: “La curia diocesana consta de aquellos
organismos y personas que colaboran con el Obispo en el gobierno de toda la diócesis,
principalmente en la dirección de la actividad pastoral, en la administración de la
diócesis, así como en el ejercicio de la potestad judicial”.
2.2 Órganos Consultivos. La diócesis informará de los principales órganos
consultivos, tanto de los que tengan carácter permanente (consejo presbiteral,
colegio de consultores y consejo pastoral) como temporal (sínodo diocesano),
mencionando sus funciones y los miembros actuales que la integren especificando
su cargo o profesión.
19
Junto a los órganos ejecutivos existen unos órganos consultivos cuya función es
asesorar al obispo en el gobierno de la diócesis en aquellas cuestiones o materias que
requieran un especial conocimiento o pericia. Los órganos consultivos también
constituyen un cauce de participación de los laicos y una expresión de la diversidad y
pluralidad que debe existir en la Iglesia. Según contempla el derecho canónico, la
diócesis tiene la obligación de articular un consejo presbiteral que actúe como el senado
del obispo y que represente al presbiterio (CIC c. 495.1); un colegio de consultores
elegido entre estos que agilicen la toma de decisiones (CIC c. 502), y se recomienda la
existencia de un consejo pastoral que determine las actividades generales de la diócesis
para el cumplimiento de su misión evangélica (CIC cc. 511-514). Al mismo tiempo, la
diócesis puede convocar consejos temporales para la consulta de especialistas en
desafíos pastorales concretos bajo la forma jurídica del sínodo diocesano (CIC cc.46-
468), así como, bajo la autoridad legislativa que se deposita en cada diócesis, esta puede
conformar otros órganos de consulta que refuercen la dirección estratégica.
2.3. Delegaciones y secretariados. La diócesis informará de los principales órganos
administrativos (secretariados y delegaciones) mencionando su misión,
competencias y la persona que esté al frente de los mismos.
La diócesis presta diferentes servicios pastorales, litúrgicos, sociales, etc. y estos se
articulan a través de las delegaciones y secretariados. Conocer los distintos órganos, su
competencia y responsables constituye un elemento esencial para que los fieles puedan
estar convenientemente informados de los servicios de la diócesis que ellos sostienen
con sus aportaciones.
2.4. Cabildo. La diócesis informará de los cabildos que se encuentren en su diócesis
y presentarán sus estatutos.
Las catedrales y templos colegiados españoles suelen ser monumentos emblemáticos
protegidos, depositarios de una gran tradición patrimonial, ya sea de carácter histórico-
artístico, como son los archivos o las obras de arte, o de carácter económico, por la
acumulación histórica de bienes mediante donativos o la venta de entradas. Por ello es
importante que las diócesis den cuenta de estos organismos que se encuentran en el
corazón del concepto teológico de cathedra mediante la publicación de los estatutos del
cabildo aprobados por el obispo (CIC c. 505) y los integrantes del mismo especificando
su labor (CIC c.506).

3. Políticas

Dada la potestad legislativa, ejecutiva y judicial que ejercen los obispos en su diócesis
(CIC c. 391.1), sobre ellos recae la obligación de promover y aprobar la legislación
propia que regule la actividad de esta. Aunque exista un amplio abanico de cuestiones
sujetas a la regulación de las diócesis, este informe ha puesto el foco en dos áreas de
especial relevancia. Por una parte el conjunto de políticas y prácticas que afectan a la
correcta administración de los bienes de la Iglesia y que incluyen cuestiones como los
criterios sobre política de inversiones o las normas sobre contratación de obras y
servicios. Por otro lado, se encuentra las políticas que afectan a la protección de
menores y que requieren dotarse de procesos para minimizar los riesgos de abusos.

20
3.1 La diócesis hará público su política sobre inversiones financieras.
Todas las diócesis deben contar con una política de inversión que proporcione criterios
para garantizar una gestión responsable de los recursos. Las decisiones de inversión
deberán responder a criterios de prudencia económica y ser acordes con la misión de la
institución. Como es natural, esas decisiones se basarán en las recomendaciones de
expertos en la materia seleccionados por su capacidad para conciliar los objetivos
económicos con las exigencias éticas derivadas de los principios y valores que sustenta
la Iglesia católica.
3.2 La diócesis hará público su política sobre contratación de obras.
Las instituciones de la Iglesia católica no son diferentes a las demás instituciones y por
eso es necesario que cuenten con mecanismos y políticas dirigidas a prevenir el fraude y
la corrupción en los procesos de contratación con sus diferentes proveedores. La
transparencia en la contratación, mediantes concursos y licitaciones formulados de
forma clara y precisa, con criterios de adjudicación objetivos e imparciales, evitando
posibles conflictos de intereses, son medidas de obligado cumplimiento para cualquier
institución que quiera cumplir los criterios mínimos de prudencia.
3.3. La diócesis hará públicas las políticas y protocolos referentes a la protección y
salvaguarda de menores.
La gravedad de los escándalos que han salpicado a la Iglesia en relación con el abuso
sexual de menores obliga a los responsables del gobierno de las diócesis a impulsar y
dotarse de protocolos y medidas para gestionar estos delitos.

4. Planificación

4.1. Plan diocesano. La diócesis deberá hacer público el último plan diocesano
pastoral o plan estratégico concretando los objetivos.
Un gobierno responsable debe estar basado en la fijación de objetivos y metas a
cumplir. Sin un plan diocesano público y aprobado por el órgano competente resulta
imposible coordinar los diferentes organismos, alinear las actividades, asignar con
eficiencia los recursos, exigir responsabilidades y cumplir con la obligación de rendir
cuentas.

5. Información económica

El examen de las cuentas y la evaluación de la situación financiera de la diócesis y de


sus organizaciones dependientes son claves para fundamentar una misión comprometida
con los fines de la Iglesia. Los responsables de la gestión económica en los diferentes
niveles deben ser conscientes de que administran unos recursos ajenos y que, por tanto,
deben ser los más interesados en rendir cuenta de la situación financiera y global de los
bienes administrados. Los modelos para informar con transparencia y rigor sobre la

21
situación financiera y patrimonial de las organizaciones están inventados desde hace
siglos. No es necesario innovar en este sentido. El presupuesto, los estados financieros,
la memoria de cuentas generales y el informe de auditoría externa constituyen los
formatos estándares generalmente admitidos para ofrecer una imagen fiel y objetiva de
la situación patrimonial y financiera de la diócesis y de sus organizaciones
dependientes.
5.1. Presupuesto. La diócesis hará público su presupuesto anual aprobado y el
grado de ejecución del mismo.
El presupuesto de ingresos y gastos es una herramienta de planificación esencial para
las diócesis, pues les permite establecer las prioridades pastorales mediante la
asignación de los fondos. El derecho canónico recomienda a todos los administradores
de bienes eclesiásticos la elaboración de un presupuesto anual (CIC 1284.3) que ayude a
establecer las prioridades diocesanas y permita controlar, en la medida de lo posible, las
expectativas de ingresos y el nivel de gasto.
5.2. Estados financieros. La diócesis publicará los principales estados financieros:
balance de situación, y cuenta de pérdidas y ganancias.
El objetivo de los estados financieros es suministrar información acerca de la situación
financiera, actividad y flujos de fondos de una institución. Se pretende que esa
información sea útil para una gama diferente de interesados y, por tanto, esa
información debe ser comprensible no solo para los responsables internos sino para
personas externas: donantes, acreedores, prestamistas, gobierno y público en general.
Para que la información económica sea útil y fiable debe presentarse en formatos
estándares generalmente admitidos que respondan a unas reglas y normas contables
precisas. Los principales estados financieros son el balance de situación y la cuenta de
pérdidas y ganancias: El balance ofrece información sobre los recursos existentes en un
momento determinado clasificados por su origen y destino y la cuenta de pérdidas y
ganancias da información de cuál ha sido el resultado final del año en términos de
ingresos y gastos.
5.3. Memoria. La diócesis publicará la memoria explicativa de las cuentas
generales.
Los estados financieros por sí solos no proporcionan una información que explique en
detalle cada una de las partidas, por esa razón es necesario acompañarlos de una
memoria explicativa que dé cuenta de que criterio se ha utilizado para contabilizar los
diferentes movimientos económicos expresados en las cuentas.
5.4. Auditoría. La diócesis publicará el informe completo de la auditoría externa de
sus cuentas.
La existencia de una auditoría externa de las cuentas de la diócesis y de las
organizaciones dependientes de la misma es un mecanismo de control indispensable
para asegurar la fiabilidad y corrección de las mismas. Sin este control externo no se
puede decir que exista un compromiso real por administrar los bienes de la iglesia “con
la diligencia de un buen padre de familia” (CIC 1284,1).

22
6. Resultados

La Iglesia realiza una importante labor misional que se concreta en sus actividades
litúrgicas, educativas, pastorales, asistenciales y culturales. Desde hace años la
Conferencia Episcopal Española lleva informando de los datos agregados de estas
actividades a través de la Memoria Anual de Actividades con la que responde al
compromiso de transparencia adquirido en el año 2007 con el Estado, y en la que pone a
disposición de todos tanto la información económica que deriva de la asignación
tributaria como las actividades que han desarrollado las distintas entidades de la Iglesia
en España.
Sin perjuicio de esa rendición de cuentas general, los responsables del gobierno de cada
diócesis deben realizar ese mismo ejercicio de transparencia en el ámbito de su diócesis.
La obligación de rendir cuentas sobre los resultados no solo constituye una parte
importante del deber de informar a los donantes y contribuyentes sobre el destino de los
fondos, sino también un examen anual sobre la “administración de los talentos
recibidos”.
6.1. Sacramentos y pastoral. La diócesis informará de las principales iniciativas y
resultados relacionados con las actividades sacramentales y pastorales del año.
La diócesis debe hacer pública la actividad relacionada con la administración de
sacramentos, especialmente de aquellos que, por exigencias legales, deben ser anotados
en los libros parroquiales correspondientes. Estos son bautizos (CIC c. 877.1),
confirmaciones (CIC c.895), ordenaciones (CIC c.1053.1) y matrimonio (CIC
c.1121.1).
La diócesis hará pública su labor pastoral mediante la publicación del número de
catequesis impartidas, el número de catequistas certificados de idóneos por la diócesis y
el número de capellanías que atiende el clero diocesano.
6.2. Educación y servicio social. La diócesis informará de las principales iniciativas
y resultados relacionados con las actividades educativas, caritativas y asistenciales.
Dado que la Iglesia asume la autoridad de enseñanza y educación religiosa (CIC c.
804.1), así como el Estado certifica su sostenimiento (Acuerdo Iglesia-Estado sobre
enseñanza y asuntos culturales), es necesario conocer el ámbito de influencia del
servicio pastoral en la educación para poder evaluar la efectividad del mismo. Para su
evaluación, se debe indicar el número de centros, alumnos y profesores que desarrollan
su actividad en el ámbito diocesano diferenciando entre centros públicos, concertados y
privados.
6.3. Patrimonio artístico. La diócesis informará de las principales iniciativas y
resultados relacionados con las actividades de administración del patrimonio
histórico-artístico: identificación de los bienes culturales, trabajos de conservación
y difusión.
El patrimonio artístico, histórico y cultural que gestiona la Iglesia está sujeto a la
consecución de sus fines pastorales. Es el patrimonio material que los fieles, a lo largo
de los siglos, ha depositado en manos de la Iglesia para el cumplimiento de los fines

23
evangélicos que persigue. Las diócesis, como depositaria de dichos bienes, tienen que
dar cuenta de cómo los administra, tanto al donante como al beneficiario. Por ello es
importante que se presente un elenco de los bienes culturales de la diócesis así como los
trabajos de conservación y difusión de los mismos, mediante la publicación de la
inversión pública y privada que reciben, así como el impacto que tienen sobre la
población (número de visitantes, empleos, etc.).

Análisis

1. Diócesis.
La información sobre el contexto de las diócesis incluye dos indicadores, el relativo a la
Composición diocesana y las Parroquias.
Es el área que mejor comportamiento presenta en el estudio, con un cumplimiento
conjunto del 90%. El 90% de las diócesis ofrece datos sobre su información general, el
96% informan sobre las parroquias y el 83% sobre el tercer indicador del área
correspondiente a las instituciones independientes.
La mayoría de las diócesis cumplen el indicador de Información sobre la diócesis, no
hay ninguna que no ofrezca algún dato sobre su contexto, pero un grupo de ellas aporta
una información muy reducida, que no les ha permitido ser evaluadas positivamente. Se
trata de las diócesis de Granada, León, San Sebastián, Sant Feliú de Llobregat,
Santiago de Compostela, Segovia y Zamora. En todos estos casos falta información
sobre alguno de los contenidos exigidos por el indicador: origen, episcopologio,
territorio y población y número de diáconos y sacerdotes.
Como ejemplo se puede destacar la archidiócesis de Oviedo, que proporciona datos
muy precisos de los dos grupos que conforman la diócesis.
El indicador de Parroquias es el que mayor cumplimiento tiene de todo el informe, con
67 diócesis publicando el elenco de todas sus parroquias con el contacto y responsable.
Las diócesis que no cumplen son Jaén y Segorbe-Castellón.

Información sobre la diócesis Parroquias

10%
4%

Cumple Cumple
No cumple No cumple

90%
96%

24
Instituciones independientes

17%

Cumple
No cumple

83%

2. Estructuras de gobierno y administración

La información relativa a las estructuras de gobierno y administración también


presentan un nivel de cumplimiento aceptable, acumulando un 78% de las diócesis que
aportan información significativa de su dirección estratégica y administración general.
En este indicador se exige la presentación de los órganos comunes y propios de cada
diócesis, sus responsables y las competencias que se les adjudica en cada contexto
particular. Mientras las dos primeras premisas se cumplen en la mayoría de las diócesis
existe una falta de explicación de las competencias y funciones. En este primer informe
se ha aceptado como válida la publicación de los órganos y sus responsables como
condición para cumplir estos indicadores.
El 96% de las diócesis publican información sobre la curia. Es importante que los
miembros más cercanos al gobierno de la diócesis hagan públicas sus funciones, como
hacen la archidiócesis de Mérida-Badajoz y las Diócesis de Osma-Soria, Orihuela-
Alicante, Asidonia-Jerez, Cartagena y Bilbao, que presentan los estatutos canónicos
de la curia.
Respecto al indicador de los Órganos consultivos, el 71% de las diócesis publican
información de sus miembros, siendo 21 las que no aportan información sobre estos
órganos exigidos por el derecho canónico. Estas son: Alcalá de Henares, Almería,
Calahorra y La Calzada-Logroño, Canarias, Ciudad Rodrigo, Cuenca, Getafe,
Granada Ibiza, Lleida, Lugo, Mondoñedo-Ferrol, Palencia, Pamplona-Tudela,
Salamanca, Santiago de Compostela, Sevilla, Tortosa, Vic, Zamora y la Castrense
de España. Entre las diócesis que más valor dan a las asambleas sinodales se encuentra
Sigüenza-Guadalajara, cuyo portal web muestra los continuos avances que se dan en
dichos eventos, los medios de participación de los fieles y las resoluciones finales de los
mismos.
El indicador de Delegaciones y secretariados lo cumplen 64 de las 70 diócesis
analizadas, lo que supone un 91% del total. Hay seis diócesis que no se ha dado por
cumplido el indicador al no hacer público el máximo responsable de cada una de las
delegaciones y secretariados. Se trata de Toledo, San Sebastián, Osma-Soria,
Menorca, Astorga y Ávila.

25
Cabe destacar a aquellas diócesis que, además de publicar el responsable de las
delegaciones y secretariados, hacen públicas las funciones de cada uno de ellos. Es el
caso de la archidiócesis de Sevilla y las diócesis de Vitoria, Palencia, León, Coria-
Cáceres, Cuenca y Astorga.
El Cabildo es el órgano sobre el que se proporciona menos información. El
cumplimiento de este indicador es tan solo del 55%. Las diócesis informan sobre sus
catedrales, pero sin identificar sus responsables. En estos casos no se ha considerado
cumplido el indicador. Como en los demás indicadores, es importante que las diócesis
hagan público tanto los miembros que conforman sus cabildos como los estatutos de
estos, en los que se recogen las funciones específicas de estos órganos. Las únicas que
cumplen completamente estas dos premisas son Mérida-Badajoz, Huesca y Coria-
Cáceres.

Curia Órganos consultivos

4%

29%
Cumple Cumple
No cumple No cumple

71%

96%

Delegaciones y secretariados Cabildo

9%

Cumple Cumple
No cumple 45% No cumple
55%

91%

3. Políticas

Las tres políticas que las diócesis comparten en su web usualmente tratan sobre el coste
de los servicios sacramentales, de gran utilidad para las parroquias; sobre los fondos
comunes de manutención, importantes para el clero, y en las diócesis del sur de España,
normativas sobre las cofradías.
La selección de las políticas que analiza este informe se refieren todas a la gestión de
actividades económicas y los protocolos o políticas sobre protección de menores frente

26
a los abusos sexuales. El porcentaje de cumplimiento de este área es conjunto es de tan
solo un 4%.
Las Políticas de inversiones financieras solamente las hacen públicas la archidiócesis
de Burgos y la diócesis de Bilbao. En realidad la diócesis de Bilbao es la única que, en
sentido estricto, dispone de una Política de inversiones financieras específica que
incluye la aprobación de criterios de inversión financieros y coherentes con la misión de
la Iglesia. Aunque se ha considerado como válido el documento de la diócesis de
Burgos, este se limita a asumir los criterios desarrollados en el Manual de la
Conferencia Episcopal sin hacer un desarrollo específico de los mismos, como sí hace
la diócesis de Bilbao.
Y las Políticas de contratación de obras son públicas en los casos de la archidiócesis
de Burgos y de la diócesis de Orihuela-Alicante.
Hay dos casos que no se han dado por cumplidos por la dificultad de acceder a la
información en la web: diócesis de Córdoba y Coria-Cáceres. El resto de las diócesis
no hacen públicas estas dos políticas, algo llamativo si se tiene en cuenta que son
normas que, generalmente, ya están aprobadas en la mayoría de las diócesis y se aplican
con carácter ordinario.
Respecto a los Protocolos de gestión de riesgos, es razonable que sea un indicador con
un nivel de cumplimiento bajo, ya que las directrices para su redacción son recientes y
la premura puede generar protocolos ineficaces a largo plazo por falta de realismo. Las
diócesis que cumplen actualmente este indicador son Bilbao, Burgos, Córdoba y
Málaga.

Inversiones financieras Contratación de obras

3% 3%

Cumple Cumple
No cumple No cumple

97% 97%

Protocolo de riegos

6%

Cumple
No cumple

94%

27
¿Es tan rica la Iglesia?

Cuando la revista Foreign Policy le formuló al conocido vaticanista John L. Allen la


pregunta de si la Iglesia era tan rica, el periodista contestó con un escueto “not really”,
explicando que los “dineros” de la Iglesia se han exagerado indebidamente.

“Con frecuencia escuchamos que el Vaticano posee inmensas riquezas, pero su


presupuesto anual es inferior a los 400 millones de dólares. Una cantidad muy alejada
del presupuesto de la Universidad de Harvard, que sobrepasa los 3.000 millones de
dólares. Otra cifra para meditar: la cartera de todos los fondos de inversión del Vaticano
en acciones, bonos y valores mobiliarios apenas llega a los 1.000 millones de dólares.
En cuanto al rico patrimonio artístico, los tesoros que guarda el Vaticano, como la
Piedad de Miguel Ángel, están valorados contablemente en los libros a un euro; en
realidad no tienen ningún valor de mercado pues no pueden ser vendidos ni ser objeto
de garantía”.

La situación económica, explicaba Allen, no es mucho más holgada en los Estados


Unidos. “Si bien, allí la Iglesia tiene muchas propiedades, edificios, escuelas, hospitales
y centros sociales, la realidad es que casi todos esos activos apenas generan ingresos
suficientes para sostener sus actividades y programas, pues la mayoría de sus
beneficiarios son personas con muy pocos recursos o totalmente indigentes. En general,
ese es el cuadro de la mayoría de las diócesis en todo el mundo, cuyos ingresos apenas
sirven para cubrir los gastos mínimos, por no hablar de la situación de los miles de
misioneros que a menudo viven en regiones remotas en la pobreza más absoluta. Los
católicos –desde el Papa hasta abajo– constantemente sugieren que la Iglesia debería
adoptar una mayor sencillez, y ciertamente es justo esperar que la institución que
demanda una mayor justicia con los pobres predique con el ejemplo. Pero las imágenes
de bolsas de dinero amontonadas en el atrio de las Iglesias simplemente no responde a
la verdad”.

La opinión de Allen confirma la realidad de la Iglesia en España: Los ingresos anuales


no superan los 1.000 millones (924 millones de euros, según los últimos datos de 2017),
una cantidad bastante modesta atendiendo a su dimensión. Basta compararlos con los
ingresos de las principales empresas del país para darse cuenta que la Iglesia está muy
lejos de ser una organización con poder económico. De acuerdo con Expansión, las
empresas del IBEX 35 facturaron 209 mil millones de euros en el año 2019, es decir
más de 200 veces el presupuesto de la Iglesia en España.

En cuanto a los salarios, los 17.754 sacerdotes de la Iglesia católica en España


percibieron en el año 2017 un total de 174.223.441 euros 9, lo que supone una media de
10.240 euros anuales (el salario medio en el año 2017 fue de 26.500 euros, es decir dos
veces y media más) o, lo que es igual, 854 euros mensuales, cuando el salario mínimo
en España en el año estaba fijado en 825 euros. Las retribuciones a los obispos
alcanzaron la cifra de 2.264.069 euros, lo que supone alrededor unos 19.351 euros
anuales o 1.612 euros mensuales10. No parecen cifras muy exageradas si se comparan
con los 120.000 euros anuales que cobra de promedio un director general de una
empresa en España, ni incluso si se ponen al lado del sueldo de un director general de
una ONG: 45.000-60.000 euros.
9
Memoria de actividades de la Iglesia Católica 2017.
10
Actualmente hay 117 obispos miembros de la Conferencia Episcopal Española

28
Solo organizaciones muy ideologizadas, como la Asociación Europa Laica, o medios
muy sesgados en temas religiosos, como el Eldiario.es, pueden escandalizarse con estas
cifras. Sorprenderse, como lo hace el diario digital, de que la mayoría del dinero se
destine a pagar los sueldos de los sacerdotes resulta chocante cuando la Iglesia es una
actividad intensiva en mano de obra, cuyas actividades educativas, asistenciales,
sociales y celebrativas la llevan a cabo personas. ¿A alguien le sorprende que la mayoría
del dinero recaudado por Médicos sin Fronteras vaya destinado a pagar al personal
sanitario?

Resulta, igualmente, chocante que se cuestione la transparencia sobre el destino de los


fondos con el argumento de que no se puede distinguir lo que la Iglesia destina a
financiar actividades mercantiles de lo que destina a actividades “confesionales”, y que
el sistema de asignación tributaria es una “legislación de privilegio”, “un sistema de
subvencionar organizaciones privadas con los impuestos de todos”.

Los ingresos consolidados de la Iglesia proceden de distintas fuentes. La asignación


tributaria es únicamente una de ellos. La principal fuente de ingresos que recibe la
Iglesia es la que procede de las aportaciones de sus fieles que suponen 320 millones de
euros, un 35% del total; luego sigue la asignación tributaria (223 millones) y otros
ingresos corrientes (212 millones), y, por último, los ingresos del patrimonio (122
millones) y extraordinarios (44 millones). La totalidad de esos ingresos (924 millones)
de destina a financiar todos los gastos que comportan las actividades de la Iglesia.

Procedencia y % de los recursos de las diócesis españolas

5%
Aportaciones de los fieles
Asignación tribitaria
23% 35% Ingresos del patrimonio y ac-
tividades económicas
Otros ingresos corrientes
Ingresos extraordinarios
13%

24%

Una de las características del dinero es que es bien fungible, puede ser sustituido por
otro de idéntica calidad. La Iglesia distribuye los recursos que recibe para sostener todas
sus actividades, no una en particular. Por esa razón resulta incomprensible
escandalizarse de que la Iglesia destine el dinero de la asignación tributaria a pagar
sueldos de los sacerdotes, en lugar de, por ejemplo, financiar actividades asistenciales.
En primer lugar, porque gran parte de esas labores asistenciales se realizan gracias al
impulso de los sacerdotes en sus parroquias; y, en segundo lugar, porque si la

29
asignación tributaria no permitiera sostener a los sacerdotes y obligase a financiar
actividades específica, bastaría con que la Iglesia reasignase otros ingresos a la
financiación de los sacerdotes.

Tampoco es cierto que la Iglesia goce de una “legislación de privilegio” y de “un


sistema de subvencionar organizaciones privadas con los impuestos de todos”. El
sistema de asignación tributaria permite a los contribuyentes que libremente lo deseen
financiar sin incrementar su cuota. Esos contribuyentes constituyen un 33% del total, en
concreto 7.364.502. Por otra parte, las exenciones fiscales de las que disfruta la Iglesia
son las mismas que se aplican a las instituciones no lucrativas. Las ONG no pagan
impuestos porque desarrollan actividades de interés general, no con fines lucrativos. La
actividad de la Iglesia, si dejamos las ideologías a un lado, también está destinada a
impulsar fines de interés general, que no tienen por qué coincidir con las preferencias de
cada uno, como tampoco tienen por qué encajar con los gustos particulares los fines que
impulsa una determinada ONG y, sin embargo, ese no es un motivo para negarle el
carácter de institución exenta fiscalmente.

4. Planificación

El indicador de Planificación no presenta altos niveles de cumplimiento. Hay muchas


diócesis que siguen la praxis de publicar Cartas pastorales de forma anual, en las que se
marcan los hitos principales del año pastoral que comienza y que, sin embargo, no se
consideran instrumentos de planificación. Por este motivo, no se han dado por válidas
para cumplir este indicador. Esa es la razón de que tan solo un 39% de las diócesis
presenten una planificación válida: diócesis de Albacete, Almería, Astorga, Bilbao,
Burgos, Canarias, Ciudad Real, Ciudad Rodrigo, Coria-Cáceres, Cuenca, Getafe,
Huelva, Jaca, Jaén, Jerez de la Frontera, Málaga, Mallorca, Mérida-Badajoz,
Orense, Palencia, Segorbe-Castellón, Sevilla, Sigüenza-Guadalajara, Tarazona,
Tenerife, Tui-Vigo y Vic.

Plan estratégico de la diócesis de Bilbao


Se debe destacar la información de la diócesis de Bilbao cómo exponente de buenas
prácticas en esta área. Su Plan Estratégico Económico supone un avance notable en el
contexto diocesano y se articula desde la misión económica de las diócesis: administrar
los bienes con el fin de asegurar el sustento del culto, los ministros y el apostolado bajo
la autoridad del obispo, con un régimen de autofinanciación y rindiendo cuentas sobre
su uso. A partir de ahí, establecen el estudio de los grupos de interés y el proceso
estratégico proyectado para los años 2016-2019 en el que se articulan los proyectos,
objetivos, indicadores y metas y su nivel de cumplimiento a la fecha de publicación del
plan. Además, cada proyecto cuenta con plan de gestión anual en el que se establecen
las acciones concretas para la consecución de los objetivos económicos estratégicos. Por
otro lado, Bilbao también cuenta con un Plan de Comunicación que representa un
notable ejercicio de plan pastoral en el que el desarrollo evangélico de la diócesis se
monitoriza a través de la evaluación y el establecimiento de indicadores de trabajo que

30
mantengan la comunicación entre los círculos de actuación, fundamentalmente
parroquias, y la administración diocesana.

Plan diocesano

39% Cumple
No cumple

61%

5. Información económica

El área de Información económica es, junto con el área de Políticas, la que menor grado
de cumplimiento presenta. Este hecho no resulta una excepción cuando se compara con
otros informes similares. El área económica suele ser la más opaca, pues la publicación
de la información financiera constituye la prueba del algodón para medir el compromiso
con la transparencia. De acuerdo con el análisis de las web el área de Información
económica presenta un cumplimiento global del 3%. Si se analiza cada uno de los
cuatro indicadores económicos el resultado es el siguiente:
Los Presupuestos solamente son públicos en los casos de las diócesis de Ciudad Real y
Tenerife. La diócesis de Jaca publica unos presupuestos pero se encuentran
desactualizados por no corresponder al año en curso y por ello no se han tomado en
cuenta. El resto de las diócesis eluden su publicación en la web.
Ninguna diócesis cumple con el indicador de los Estados financieros por los problemas
derivados de la falta de un plan contable homogéneo que ya se ha comentado (Vid.
Conferencia Episcopal y rankings como impulsores de la transparencia financiera).
Hay un grupo de seis diócesis que sí publican un desglose pormenorizado de sus
ingresos y gastos y, con carácter excepcional, se ha considerado válido este año el
cumplimiento de este indicador; se trata de la archidiócesis de Sevilla y Toledo y las
diócesis de Córdoba, Tortosa, Plasencia y Orense.
La diócesis de Córdoba publica, igualmente, los ingresos y gastos desglosados de gran
parte de las instituciones que la componen. Distinguiendo entre aquellas organizaciones
que, según los Acuerdos Santa Sede-Estado sobre asuntos económicos, gozan de
exenciones tributarias por orden de dicho acuerdo (art. IV) y de aquellas organizaciones
que deben regirse por el ordenamiento jurídico-tributario del Estado (art. V).
La Memoria explicativa de las cuentas generales es el único indicador que no cumple
ninguna diócesis.

31
El Informe de auditoría externa de las cuentas es el segundo indicador más incumplido.
A la única diócesis que se le hado por cumplido el indicador, con carácter excepcional,
es a la diócesis de Córdoba que publica la opinión del auditor, aunque sin acompañarla
de los estados financieros y la memoria de las cuentas. Es importante recordar que el
informe de auditoría de cuentas debe publicarse siempre completo sin que pueda
hacerse “parcialmente o en extracto, ni de forma separada a las cuentas anuales
auditadas” (Cfr. artículo 5.5 Ley de Auditoría de Cuentas).
La diócesis de Sant Feliu de Llobregat publica un informe elaborado por PwC que se
refiere al análisis de las políticas contables y control sobre la información financiera que
no constituye un informe de auditoría de cuentas.

Presupuestos Estados financieros

3% 9%

Cumple Cumple
No cumple No cumple

97% 91%

Memoria Auditoría externa

1%

Cumple Cumple
No cumple No cumple

100% 99%

6. Resultados

El grado de cumplimiento del área de Resultados, que informa sobre el impacto de las
actividades de la Iglesia, muestra un cumplimiento global del 41% que se puede
considerar alto si se compara con otros informes similares.
El motivo de este alto cumplimiento se debe, sin duda, a la labor que la Conferencia
Episcopal Española ha venido realizando, a través de la Viceconsejería de Asuntos
Económicos, mediante la presentación cada año de la Memoria anual de actividades,
compromiso de transparencia adquirido en el año 2007 con el Estado, y en la que pone a

32
disposición de todos los ciudadanos tanto la información económica que deriva de la
asignación tributaria, como la información de las actividades que han desarrollado las
distintas entidades de la Iglesia en España.
Cada año la Conferencia Episcopal publica la Memoria anual de actividades de la
Iglesia católica en España que consiste en un análisis detallado de lo que ha supuesto
esta asignación tributaria y de qué forma y en qué cantidad se ha repartido a las diócesis
y demás entidades. Esa memoria ha permitido estandarizar la información sobre
resultados en seis grandes apartados: Actividad celebrativa, Actividad pastoral,
Actividad evangelizadora, Actividad educativa, Actividad cultural y Actividad caritativa
y asistencial, facilitando a las diócesis la identificación y estructuración de la
información.
Muchas diócesis descubren los resultados de sus actividades a través de la publicación
Nuestra Iglesia, promovida por la Conferencia Episcopal, que muestra el desglose de
impacto de las actividades en cada una de las diócesis. Hay algunas diócesis que
publican los datos, pero no se han dado por cumplidos por no estar actualizados.
El indicador Sacramentos y pastoral es el que analiza la labor evangélica de las iglesias
diocesanas. El 45% de las diócesis aportan esta información numérica.
El indicador referente a Educación y servicio social es el que mayor nivel de
cumplimiento presenta del área, con un 48% de las diócesis ofreciendo datos sobre el
número de personas asistidas por organizaciones diocesanas.
El indicador referente al Patrimonio cultural es el que menor nivel de cumplimiento
tiene, con solamente 19 diócesis exponiendo datos sobre esta actividad.

Sacramentos y pastoral Educación y servicio social

Cumple Cumple
45% No cumple No cumple
48%
52%
55%

33
Patrimonio artístico

29%
Cumple
No cumple

71%

Conclusiones y recomendaciones

Conclusiones
1. En general los grados de transparencia de las diócesis son similares a los de otras
instituciones analizadas por vez primera por esta fundación, Compromiso y
Transparencia. Las áreas en las que presentan menores grados de transparencia
(Políticas e Información económica) también coinciden con las del resto de
instituciones.
2. Las diócesis presentan niveles de cumplimiento superiores al resto de los sectores en
el área de Resultados. Sin duda este hecho se debe al trabajo realizado estos últimos
años por la Conferencia Episcopal mediante la publicación de la Memoria anual de
Actividades de la Iglesia católica en España que ha permitido organizar y cuantificar el
impacto de las distintas actividades de la Iglesia.
3. La Oficina de Transparencia de la Conferencia Episcopal ha cumplido un papel muy
importante a la hora de concienciar a las diócesis sobre la transparencia en la web
impulsando la creación de portales de transparencia.
4. El área de Información económica es una de las más opacas con un cumplimiento
global de tan solo el 4%. Las diócesis deben ser conscientes de la importancia de ofrecer
una información que refleje fielmente su situación financiera y patrimonial, abordando y
resolviendo los problemas contables que hasta la fecha lo impiden.
5. El área de Políticas también refleja un grado de transparencia muy bajo (3%) siendo
la peor valorada del informe. Resulta llamativo que tan solo una diócesis (Bilbao) haya
aprobado y publicado en la web su Política de inversiones financieras.
6. Además de la Política de inversiones financieras, las diócesis deben dar pasos para
informar con más claridad y detalle de las medidas adoptadas para prevenir el abuso

34
sexual contra las personas menores de edad. De nuevo la diócesis de Bilbao destaca, en
este caso, por la visibilidad de la información y las medidas adoptadas.

Recomendaciones

1. Estandarizar la información y adaptarla al lenguaje de la web


A la hora de analizar cada uno de los portales, uno de los problemas encontrados ha sido
la falta de un formato estandarizado tanto en la estructura como en los contenidos de la
información. Se trata de un problema común en todos los sectores, no exclusivo de las
diócesis de la Iglesia. Ahora bien, en el caso de las diócesis, a diferencia de otros
sectores, si existe una Oficina de Transparencia de la Conferencia Episcopal, muy activa
impulsando la transparencia, que podría jugar un papel muy importante a la hora de fijar
criterios y buenas prácticas en relación con la información en la web. Una práctica ya
muy extendida, como ya se ha comentado, es que las web de las diócesis cuenten con un
portal o sección de transparencia. Un paso más sería acordar los contenidos mínimos de
ese espacio.
Asimismo, los responsables de comunicación de las diócesis han de hacer un esfuerzo
por compartir su información siguiendo criterios de usabilidad y accesibilidad web que
permitan a los usuarios y usuarias acceder, encontrar e interpretar correctamente los
contenidos que comparten. La práctica común de publicar documentos en formato pdf
debe ser sustituida por la publicación de dichos contenidos en el lugar relevante de la
página web, y en formato html para favorecer que sean correctamente indexados por los
motores de búsqueda web.
2. Responsables de transparencia
La falta de un área concreta o responsable de impulsar la transparencia, de procesos
internos de reporte incorporados en las actividades ordinarias y de supervisión por parte
de los órganos de gobierno, suelen ser la causa de las diferencias en los grados de
transparencia de las instituciones. En algunos casos la responsabilidad recae en el
gerente, en otras en el responsable de comunicación o en los ecónomos. Esta variedad
de responsables explica en gran parte el diferente enfoque a la hora de abordar la
rendición de cuentas.
Los órganos de gobierno de las diócesis deberían reflexionar sobre la estructura más
adecuada para responder a las demandas de información de los diferentes grupos de
interés. Aunque las alternativas pueden ser variadas, la experiencia demuestra que una
opción eficaz es aquella que confía al responsable de comunicación la responsabilidad y
coordinación de esta área, asistido por los responsables de sistemas de información y
con un órgano supervisor que impulse, revise y apruebe los objetivos anuales.
3. Necesidad de un plan contable específico y homogéneo.
El hecho de que ninguna diócesis pueda presentar estados financieros auditados
constituye una anomalía que impide que la Iglesia pueda ofrecer una imagen fiel de su

35
situación financiera y patrimonial. Sin desconocer las limitaciones que los principios y
criterios de contabilidad tienen a la hora de aplicarlos a las entidades de la Iglesia, es
preciso que se avance en un plan contable que homogenice los procedimientos
contables de las diferentes entidades dependientes de la diócesis y que permita ofrecer
unas cuentas consolidadas de estas.
La existencia de un plan contable homogéneo y compartido no solo dará la oportunidad
de transmitir una imagen fiel de la situación patrimonial y financiera sino, lo que es
igualmente importante, facilitará asignar y distribuir los recursos de manera más
equitativa atendiendo a la situación concreta de cada diócesis.
4. Fortalecer las funciones de gobierno y supervisión del consejo de asuntos
económicos
El gobierno comprende, principalmente, la aprobación y supervisión de políticas
generales, objetivos estratégicos, directrices éticas y prácticas de transparencia que
permitan cumplir con las regulaciones legales y/o voluntarias. Las responsabilidades
básicas de los órganos de gobierno, ya se trate de órganos pertenecientes a una entidad
de la Iglesia o de una empresa cotizada, se pueden concretar en tres áreas principales:
orientar e impulsar la dirección de la institución de acuerdo con su misión específica,
controlar las instancias de gestión y servir de enlace con la sociedad.
El CIC establece una serie de órganos individuales y colegiados, integrados en la curia
diocesana, cuya función es colaborar con el obispo en el gobierno de la diócesis (c.469
CIC). Entre esos órganos de encuentra el consejo de asuntos económicos cuyo fin es
ayudar al obispo en la administración de los bienes eclesiásticos de la diócesis y de las
personas jurídicas públicas, sujetas a su jurisdicción (cc 492-493 CIC). Entre las
competencias del consejo de asuntos económicos se encuentra “determinar las
directrices conforme a las cuales debe el ecónomo administrar los bienes de la diócesis”
(c. 494. 3). No parece que esa responsabilidad se esté cumpliendo debidamente cuando
a la vista del informe se aprecia una ausencia total de políticas generales en aspectos
claves de la administración de los bienes económicos, como son la aprobación de una
Política de inversiones financieras y una Política de contratación de obras.

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