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El Gallo Comelli

El documento describe la detención del dirigente comunista Horacio 'Gallo' Comelli en Catamarca durante la dictadura militar de 1976, luego de presentarse voluntariamente ante las autoridades militares tras el golpe de Estado. Fue encarcelado durante 8 años en distintos centros de detención. El documento también presenta otras versiones sobre Comelli de parte de vecinos que lo recuerdan organizando actividades políticas y culturales en su barrio.

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El Gallo Comelli

El documento describe la detención del dirigente comunista Horacio 'Gallo' Comelli en Catamarca durante la dictadura militar de 1976, luego de presentarse voluntariamente ante las autoridades militares tras el golpe de Estado. Fue encarcelado durante 8 años en distintos centros de detención. El documento también presenta otras versiones sobre Comelli de parte de vecinos que lo recuerdan organizando actividades políticas y culturales en su barrio.

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Las detenciones del 14 y 15 de junio de 1976, representaron un tercio de todas las prisiones

de carácter político registradas en Catamarca. Entre las “numerosas personas


comprometidas con las actividades subversivas” se encontraban los dirigentes comunistas
Horacio “Gallo” Comelli y Joselín Cerda Rodríguez.
Sobre el Gallo Comelli no hay prácticamente información disponible en Internet. Tan sólo
es posible localizar una breve referencia infamante a su vida militante que, con el peso de la
veracidad supuesta por su publicación en un diario progresista de tirada nacional, sigue
siendo fuente única de consulta virtual,
En Catamarca no todo es “Saadismo”, pero muchas cosas ayudan a entender por qué sigue
existiendo. El 24 de marzo de 1976, el Gallo Comelli era secretario general del Partido
Comunista local. Consecuente con la línea que bajaba desde Moscú y le transmitía Buenos
Aires, el Gallo esperó que amaneciera y se presentó al Regimiento 17 Aerotransportado
para brindar su “apoyo crítico” al golpe militar 1. El soldado de guardia lo hizo entrar para
esperar al coronel Lucena. El comandante dependía del III Cuerpo de Córdoba al mando de
Luciano Benjamín Menéndez, un general poco afecto a las sutilezas. Comelli entró y
esperó. Pasó sin solución de continuidad de la antesala de Lucena al Instituto de
Rehabilitación, la cárcel provincial, y después a Sierra Chica. El Gallo salió ocho años
después. “Sigue siendo tan buen tipo como antes, pero no tan boludo”, repiten los vecinos
que le llevan a arreglar televisores. Diario Página 12, 21/03/99, pág. 4.
Este fragmento es parte de una nota firmada por Nora Veiras con el título “Poder,
feudalismo y vida cotidiana en Catamarca” y era uno de los tantos episodios
pretendidamente macondianos del pasado reciente local que podían, según Veiras, ayudar al
lector a comprender por qué el saadismo “seguía existiendo” y conservando apoyo popular
en la provincia, a pesar del repudio generalizado que concitaba en los grandes centros urbanos.
Asimismo, el énfasis puesto en detallar las condiciones supuestamente ridículas de la detención
del “Gallo” Comelli, para mostrarlo como un personaje patético –y con él, a toda una cultura
revolucionaria en Catamarca y la Argentina - es parte de una pulsión sostenida en las narrativas
historiográficas coloniales. En estas narraciones, los hombres y las mujeres de izquierda, cuando
no son descriptos como los “Otros peligrosos”, se depositan en su par relacional y
complementario: el “Otro ingenuo e idealista”2.
El hecho: luego del 24M, el “Gallo” Comelli fue puesto a disposición del PEN por su
pertenencia al PCA.
A decir de Hayden White (2018) una misma secuencia de acontecimientos históricos puede
ser tramada de diferentes maneras, sin falsificarlos o mentir aviesamente sobre ellos y ser
referencia para diferentes interpretaciones y explicaciones contrapuestas.
En los relatos de los vecinos del entonces humilde barrio de Villa Dolores, en el
Departamento Valle Viejo, persisten otras versiones,

¿Sabes dónde vivo yo? En el Barrio Radio Moscú. Todas las mañanas, el Gallo
Comelli conectaba la radio a una bocina propaladora que había puesto bien alta en
una caña tacuara en el patio de su casa y nos hacía escuchar la transmisión que
comenzaba con la frase “Aquí, Radio Moscú”. Él decía que era para educarnos, para
que sepamos en verdad lo qué pasaba. Medíamos los horarios con el antes y el
después de “Aquí, Radio Moscú”. Al Gallo lo vienen a buscar al barrio, en un gran

1
El episodio de coraje y desubicación también es descripto por Isidoro Gilbert (2009), pero en esta
oportunidad con otro protagonista: Francisco Tropeano, quien era secretario del PC de Rio Negro. Sin
embargo, tampoco ocurrió así. El 28 de marzo de 1976, Tropeano fue detenido tras un violento
allanamiento en su hogar. Durante toda una noche de terror, la “patota” disparó más de 60 disparos contra
la casa, destruyó la biblioteca y se llevó todos los objetos de valor que encontraron. El dirigente
comunista fue trasladado al CCD “La Escuelita” de Bahía Blanca. En el fondo, las tragedias de Comelli y
Tropeano son soslayadas y se convierten en pantomimas.
2
Un ejemplo brillante de este tipo de narrativas coloniales es Historia de Mayta (2000) de Mario Vargas
Llosa.
operativo, pero no se entrega y lo sacan a los gritos. Mira la inconciencia, no sé,
pero en plena dictadura, los chicos del barrio hicieron un equipo para participar de
un campeonato de futbol infantil y le pusieron el nombre más lógico para ellos:
Barrio Moscú3.

El Barrio Moscú. Ese grupo de niños jugando con el único nombre que tenía sentido
colectivo. De estas resistencias antiheroicas se alimenta la frágil memoria que anda entre los
pliegues de la territorialidad vital catamarqueña, pretendidamente aplanados por la fuerza
de la violencia.

3
Marta Méndez, jubilada docente, 73 años.

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