MÁSTER UNIVERSITARIO EN DESARROLLO
ECONOMICO Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL
MICROFINANZAS Y DESARROLLO ECONÓMICO-SOCIAL
Profesor: Ángel Pascual Martínez Soto
¿QUÉ SON LAS MICROFINANZAS?
Las microfinanzas se definen a menudo como los servicios financieros para
los y las clientes de bajos ingresos.
En la práctica, el término se usa más precisamente para referirse a los
préstamos y otros servicios de los proveedores que se identifican a sí mismos
como “Instituciones Microfinancieras” (IMF). Estas instituciones utilizan los
nuevos métodos y servicios desarrollados durante los últimos 30 años para
ofrecer pequeños préstamos a las y los prestatarios no asalariados, teniendo
poca o ninguna garantía. Estos métodos incluyen préstamos grupales y
solidarios, requisitos de ahorros pre-préstamo, aumento gradual del préstamo y
una garantía implícita de acceso directo a préstamos futuros si los préstamos
son reembolsados íntegramente y con prontitud, entre otros.
En términos generales, las
microfinanzas se refieren a un movimiento
que prevé un mundo en el que los hogares de
bajos ingresos tienen acceso permanente a
una gama de servicios de alta calidad para
financiar sus actividades generadoras de
ingresos, crear activos, estabilizar el consumo
y proteger contra los riesgos.
Estos servicios no se limitan a los créditos,
sino que incluyen ahorros, seguros,
transferencias de dinero y otros.
Entre estos servicios, el producto estrella es el microcrédito, que es el pequeño
préstamo otorgado a las personas de bajos ingresos, sin la exigencia de las garantías
convencionales de la banca tradicional, siendo uno de sus principales objetivos:
«incentivar el desarrollo y la sostenibilidad de las microempresas».
Las microfinanzas han sido practicadas durante
siglos bajo la dinámica de grupos de ahorro y crédito
informales que han permitido a las personas de bajos
ingresos suplir necesidades de acceso al ahorro y al
crédito.
Esas prácticas financieras, usualmente informales,
facilitan recursos que son canalizados a través de
prestamistas o usureros que, en la práctica, resultan ser
muy costosos e insuficientes para cubrir las necesidades de
la población, o, debido a su dimensión, son insuficientes
para ser invertidos en actividades generadoras de ingresos.
Algunas de estas actividades tienen diferentes nombres
alrededor del mundo, en Ghana se llaman "susus", en la
India se denominan "los fondos vale", en México "tandas" y
en Bolivia "pasanaku". Las modalidades mencionadas
permiten que la población de bajos ingresos se dote de
recursos financieros sin pasar por el sistema financiero
tradicional.
La práctica del microcrédito ha estado vigente en el mundo por décadas, pues
se podría decir que nace como parte de la concepción de Cooperativas de
Ahorro y Crédito y bancos Populares, desarrollada por Friedrich Wilhelm
Raiffeisen, Hermann Schultze-Delitzsch y Wander Johannes Haas,
quienes crearon las primeras instituciones de ahorro y crédito en Alemania a
partir de 1864 con la finalidad de ayudar a la población rural y urbana pobre a
no depender de los prestamistas y poder mejorar su calidad de vida. Los
créditos de estas instituciones estaban destinados a pequeños agricultores,
obreros, artesanos, etc., con la finalidad de permitirles adquirir insumos,
semillas y maquinaria para incrementar su producción.
H. Schulltze-Delitzsch F.W. Raiffeisen W.J. Hass
Este movimiento se extendió a otros países de Europa y América del Norte y a
principios de 1900 adaptaciones de ese modelo llegaron a algunas zonas rurales
de América Latina persiguiendo dos objetivos específicos: aumentar los niveles
de ahorro e inversión del sector rural y reducir las relaciones de
endeudamiento.
Entre 1950 y 1970 muchos gobiernos decidieron enfocarse en conceder
créditos a agricultores pequeños y otros tratando de aumentar la productividad y
los ingresos aplicando tasas de interés reducidas, incluso subvencionando costos.
FRACASO DE ESTA VÍA
Esto trajo como consecuencia que muchos bancos de desarrollo rural sufrieran
un desgaste en su patrimonio, lo que, añadido a la falta de disciplina para
devolver los prestamos y el hecho de que muchos de estos fondos fueron
concentrados en agricultores de buena situación económica, evitó el
cumplimiento del objetivo principal, el de incentivar y desarrollar la agricultura
rural.
Un poco más tarde, en la década de 1970 se implementaron programas
experimentales en países como Bangladesh y Brasil con el objetivo de
dotar con pequeños prestamos a grupos de mujeres pobres para que
inviertan en actividades generadores de ingresos. La modalidad de estos
créditos se basaba en préstamos a grupos solidarios donde la garantía
de la devolución del crédito es compartida entre los miembros del grupo.
En el año de 1972 en la India, el banco SEWA
fundó un banco cooperativo utilizando capital
social de cuatro mil mujeres con el propósito de
resolver la falta de acceso a servicios financieros,
desde entonces, ha estado proporcionando
servicios financieros a los pobres, al pasar los
años se ha convertido en una empresa financiera
viable que cuenta con más de 30,000 clientes
activos
En 1976, Muhammad Yunus, unos de los grandes expositores de la
tecnología financiera del microcrédito, diseñó un programa de crédito
experimental, por el cual prestaba pequeñísimos montos de dinero a
mujeres pobres de Bangladesh para fabricar canastas de bambú.
Rápidamente se dio cuenta del impacto positivo de los créditos en el
entorno de estas mujeres, y así, en 1983 fundó el Banco Grameen
atendiendo a más de 4 millones de prestatarios convirtiéndose en modelo
para la creación de varias otras instituciones de microfinanzas como
BRAC, ASA, Proshika.
Organizational Structure of Co-Operatives
General Organizational Structure of
Grameen Bank Replicators
Estas primeras experiencias, que marcan la historia de las microfinanzas
nos llevan a concluir que si bien el concepto de microfinanzas cubre una
variedad de servicios financieros como, ahorro, prestamos, seguros o
transferencias a hogares de bajos recursos y otros, el microcrédito sigue
siendo, sin lugar a dudas el servicio financiero más popular, el cual es
definido como el préstamo de pequeños montos que permiten a las
personas de bajos ingresos acceder a capital sin garantías
convencionales, siendo el objetivo principal que desarrollen
microemprendimientos en el área productiva y que les permita
amortiguar los excesos y faltantes en el flujo de caja de sus hogares y
negocios
Murulanda, B.
Otero O., 2005
MICROCRÉDITO
Desde los ochenta, han sido las entidades sin fines de lucro u ONGs las
encargadas de diseminar la práctica microcrediticia, que se basa en el uso de
información privada y seguimiento directo de los créditos y que trata de
resolver problemas de información imperfecta y la falta de garantías
adecuadas, característica de este tipo de clientes.
A partir de esas primeras experiencias, ha habido un derivación hacia tres
tipos de ONGS, el primer grupo conformado por ONG, que han adquirido
diversa denominación (como IFDs en Bolivia, OSCIPs en Brasil) y otorgan
microcréditos destinados a capital de operación o inversión para la creación de
microempresas. El segundo grupo está formado por instituciones que se
crearon como ONG pero que, con el tiempo han pasado a formar parte del
grupo de instituciones reguladas tipo EDPYME (Perú) o FFP (Bolivia) y,
tercer grupo, están los bancos comerciales que han extendido sus servicios
financieros al nicho de clientes pobres.
MICROCRÉDITO
La tecnología de los microcréditos tiene como uno de sus pilares principales el
considerar la posición de la persona en la comunidad como garantía para el crédito, es
decir, "un capital social" que en algunos casos es más importante que la garantía
financiera (Bancosol, 2006).
De esta manera una de las modalidades más exitosas y más utilizadas en el
microcrédito es la de "grupos solidarios", que consiste en la formación de grupos
entre 3 y 10 personas; cada grupo recibe un crédito y todos los miembros son
responsables por el repago del mismo dentro de los periodos específicos.
Los montos de los créditos están basados en las necesidades de los integrantes del
grupo y todos deben recibir una porción similar del monto total. El modelo es una
combinación de presión social, que garantiza el repago y la necesidad de nuevos
créditos; combinación que hace que los niveles de mora se mantengan bajos.
Otra característica principal en esta y las otras modalidades es la relación que existe
entre el cliente y el agente de crédito, quien tiene que visitar al cliente en su negocio o
casa para poder verificar las características del negocio y medir la capacidad de pago.
Pasada esta etapa, el oficial de crédito continua con visitas periódicas, que le permiten
hacer un seguimiento del estado del negocio y comprobar que el microcrédito fue
adecuadamente utilizado.
MICROCRÉDITO
Otra conocida metodología de microcrédito es la denominada de bancos
rurales; siendo FINCA, en 1984, una de sus difusoras más activas.
El objetivo es el mismo, es decir, proporcionar pequeñas cantidades de dinero
destinados a capital de trabajo para el desarrollo de familias con bajos ingresos
económicos. Los bancos están ubicados en áreas rurales, donde los bancos
tradicionales no ofrecen sus servicios y las garantías son solidarias y
respaldadas por el capital social.
Cada banco rural agrupa a un grupo de entre 10 y 35 personas que tienen la
oportunidad de acceder a préstamos, practicando el ahorro en forma
simultánea. Los diferentes grupos están obligados a elegir un líder, formular
estatutos, supervisar los créditos y aplicar sanciones en caso de incumplimiento;
el objetivo principal de este método es promover la cooperación sobre la
competencia ya que todos los miembros de la comunidad son beneficiados. Este
modelo se ha difundido de manera importante en áreas rurales; sin embargo, al
inicio dependió en gran medida de las donaciones para su implementación.
A las dos metodologías de microcrédito mencionadas se ha venido a
añadir, desde fines de los ochenta una nueva, que consiste en el crédito
individual y que ha ido reemplazando paulatinamente al crédito solidario.
En la actualidad, en mercados microfinancieros maduros como el boliviano
y el peruano, el microcrédito individual es el mayoritario.
En materia de desarrollo, las microfinanzas han cambiado la formulación de
políticas de desarrollo, puesto que permitieron desechar la idea de que las
personas de bajos ingresos no tenían capacidad de endeudarse y hacer frente al
pago de una deuda a precio de mercado. Se ha demostrado que la población de
bajos ingresos es capaz de repagar sus deudas y que tienen capacidad de
emprender pequeños negocios si tienen acceso a pequeños montos de dinero.
De esta manera, se puede decir que existen varios principios que subyacen a
las microfinanzas como estrategia de desarrollo:
El sector informal es capaz de crecer y generar riquezas si tiene la posibilidad
de acceder a capital en forma de crédito y ahorro reconociendo que estos
servicios tiene un impacto positivo, sin embargo, debe complementarse con
estrategias adicionales de desarrollo (Robinson, 2000).
El acceso a servicios financieros brinda a la población de bajos recursos la
oportunidad de realizar inversiones que mejoran sus niveles de vida (González
Vega et al., 2002).
El sistema financiero puede crear tecnología financiera capaz de adecuarse a
las necesidades de sectores de bajos ingresos, permitiendo la prestación de
servicios financieros de forma sostenida hacia este sector de la población
(Otero, Rhyne., 1994).
Es crucial el papel que las microfinanzas están jugando en la
actualidad para solucionar el problema de la exclusión del
sistema financiero que sufren millones de personas de bajos
ingresos, demostrando, por otra parte, que esas personas tienen
la capacidad de producir y ser parte del desarrollo económico
del país, con grandes posibilidades de salir de la pobreza.
Evolución de las microfinanzas en América Latina, 2001-2007
(miles de millones de dólares prestados y millones de prestatarios)
Fuente: Glen Westley (BID) y Bob Christen (CGAP)- 17 paises, 2001; 2005- Navajas y Tejerina (BID), 2007;
Microfinanzas en América Latina y el Caribe, 2007; BID/FOMIN, 2007.
Como ya se mencionó, a principios de la década de los ochenta
prevalecían las políticas de créditos rurales subvencionados, que
cumplían de alguna manera la intención pública de transferir excedentes al
área rural, pero que debido a su pésima aplicación generaron bajo
desempeño, elevadas tasas de mora y costos administrativos
desproporcionados. Esta situación vino acompañada de la insolvencia de
los bancos de desarrollo agrícola y la acumulación de créditos
subvencionados hacia los agricultores más grandes.
Se arguyó que los principios básicos del enfoque tradicional (crédito
agrícola subvencionado) habían fracasado y debían ser reemplazados por
una nueva escuela de pensamiento.
«financial systems approach»
«financial systems
approach»
No clasifica al crédito como un insumo necesario para el desarrollo
agrícola, sino simplemente como un servicio financiero que debe ser
ofrecido libremente a tasa de mercado.
Esta corriente enfatiza en la importancia de ofrecer créditos con tasas de
interés razonables, dado que los subsidios al crédito retrasan el desarrollo de
los instituciones microfinancieras.
De esta manera, con el impulso que se imprimió a la etapa neoliberal, el
foco de interés se vio desplazado del agricultor o del pequeño artesano a
la constitución de instituciones sostenibles y más tarde
rentables.
La alta migración de la gente del campo a las zonas urbanas debilitó la
importancia económica de la agricultura, reduciendo la importancia de este
sector y sustituyéndola por los sectores de la industria, comercio y servicios, que
pasaron poco a poco a emplear cada vez mayor cantidad de mano de obra e
insumos, sin embargo llego un punto en el cual, la sobre inmigración de la
población rural hacia las ciudades creó una sobre oferta de mano de obra que no
pudo ser absorbida por el sector formal, dando lugar al desempleo y
subempleo ocasionando que los niveles de la actividad informal se
incrementen, y el clima apropiado para la creación de microempresas o
migración hacia otros países. Este panorama contribuyó a comprender la
necesidad de fomentar la creación de intermediarios financieros
capaces de cubrir esta demanda inusual.
Nuevo esquema de financiamiento que ofrecía líneas de crédito
rotativas, créditos a plazo, aportes de capital y cuasicapital e inversiones en
fondos de inversión destinados a la formación de IMFs, además de asistencia
técnica.
Esta gama de servicios financieros abrió la puerta a una diversidad de
enfoques, metodologías y esquemas de trabajo destinados a promover las
microfinanzas. Como consecuencia, los proyectos con resultados satisfactorios
fueron reproducidos en otras regiones, logrando que el mejoramiento de la
tecnología microfinanciera se extendiera rápidamente (Miller, 2000).
Los programas de microcrédito alrededor del mundo fueron mejorando la
metodología de implementación demostrando que el financiamiento a los
pobres era viable, especialmente entre las mujeres de bajos recursos, que
demostraron tener excelentes tasas de repago, comparándolas incluso con los
mejores sectores del sistema financiero formal de los países desarrollados; por
último, se demostró que los pobres eran capaces de pagar tasas de interés que
permitían a las instituciones financieras cubrir sus costos.
De esta manera en los años noventa se
superó su etapa experimental, enfocando su
marco de acción en la especialización de
oferta de servicios financieros, especialmente
el microcrédito.
El modelo adoptado por las instituciones
microfinancieras es, en su gran mayoría
"minimalista" pues ofrece préstamos
individuales sin servicios de apoyo
adicionales (Babson, 1997).
Resultado:
El crecimiento del crédito promedio y la madurez de la
cartera como un parámetro de consolidación dentro del
mercado microfinanciero, sin tomar en cuenta la
misión social de las IMFs y considerando a las
microfinanzas como una herramienta financiera
progresista (Christen, R., 2001).
Este modelo es sin duda alguna, el más utilizado en América latina, sin
embargo hay instituciones que aplican esquemas complementarios,
como la Fundación Carvajal, en Colombia, que incluye entrenamiento y
educación en temas financieros y eventualmente salud y normas de
higiene. (Miller, T., 2006). Lo mismo pasa con la mayor parte de las
entidades que trabajan con la modalidad de "banca comunal", pues
tienen aparejada una serie de servicios de salud, de educación y de
nutrición.
Otro hecho relevante a fines de la década de los noventa y en
gran medida en esta primera década del Siglo XXI fue la capacidad
que tuvieron las entidades microfinancieras para establecer carteras
de crédito de alta calidad y lograr altas tasas de crecimiento en
activos que permitieron iniciar procesos de conversión a bancos o
intermediarios financieros especializados en servicios microfinancieros.
Procrédito, Prodem y FIE en Bolivia, son algunos de los casos más
representativos.
Para poder determinar el impacto social y económico que las microfinanzas,
especialmente los microcréditos han tenido en el desarrollo de un país, es
importante definir o establecer lo que entendemos por desarrollo.
En este sentido, podemos decir que en términos económicos el desarrollo
implica que existan disponibilidad de suficientes bienes y servicios como para
responder a las necesidades de la población. En algunos casos esto significará
suficientes fuentes de empleo para la población, en otros casos ingresos
suficientes, en otros casos será el Estado el principal proveedor, en otros la
empresa privada. En cualquier caso la distribución de la riqueza debe permitir
que toda la población tenga acceso a servicios básicos.
Desde un punto de vista social y ambiental podríamos decir que el desarrollo
es una condición social en la que las necesidades de la población se satisfacen
utilizando los recursos naturales de manera racional y sostenible, respetando el
entorno en que vive.
El desarrollo significa que todos los grupos sociales de la población
tengan acceso a servicios básicos como vivienda, salud, educación y
alimentación y que su cultura sea respetada (Pico, A., 2006).
el concepto de desarrollo utilizado por las Naciones
Unidas dentro de sus informes anuales de desarrollo
indica que «el desarrollo es básicamente un proceso de
vida que permite contar con alternativas u opciones de
selección para las personas, agrupando las aspiraciones
de las personas en tres categorías: la búsqueda de
conocimientos, contar con una vida saludable y
prolongada y tener acceso a los recursos suficientes que
les permita tener un nivel de vida aceptable»
El desarrollo implica la combinación de una serie de variables económicas y
sociales que permiten tener a una población un nivel de vida aceptable,
respetando el uso de los recursos naturales y respetando las costumbres y
tradiciones de cada grupo social.
A partir de los años 90 las microfinanzas han tenido una importancia creciente
en los esfuerzos para lograr objetivos de desarrollo al considerarse una herramienta
exitosa en la lucha contra la pobreza, sin embargo siguen existiendo dudas sobre la
forma en que los objetivos sociales y económicos se ajustan y el impacto final que
ambos tienen sobre el entorno para lograr el desarrollo de la comunidad en la cual se
aplican.
A comienzo de la década de los 2000,
las microfinanzas fueron presentadas
como la solución a la pobreza ya que esta
nueva tecnología financiera permitía llegar a
los pobres y generar actividades para tener
ingresos de forma sostenible,
revolucionando las ideas y prácticas del
desarrollo. A partir de estas constataciones,
los programas microfinancieros fueron
adquiriendo un gran apoyo por parte de
organismos multilaterales como el Banco
Mundial, BID, CGAP y otros organismos de
cooperación.
A raíz de este comportamiento se generó un apoyo masivo que en algunas
ocasiones superaba a la demanda del sector, ya que se coloca a las
microfinanzas como una panacea en la lucha contra la pobreza. Sin
embargo, la realidad muestra que la posibilidad de acceder a crédito o al
acompañamiento de actividades generadoras de renta es solo una elemento
más en el proceso de desarrollo, ya que brindar la oportunidad a familias de
bajos ingresos de acceder a recursos para microactividades productivas o
comerciales no es una receta universal para mitigar la pobreza.
Algunas de las principales causas son:
1) No todas las personas tienen visión empresarial y están preparadas para ser
empresarias.
2) El costo de que el negocio no triunfe es muy caro, ya que en situaciones de
vulnerabilidad (pobreza) el costo del fracaso es demasiado pesado.
3) El mercado se puede saturar al implementar la misma estrategia
reiteradamente dentro de una misma zona.
4) Las personas de bajos ingresos requieren, por lo general, acciones de
formación más intensas para poder aprovechar el financiamiento
adecuadamente.
Por todo lo mencionado anteriormente parece ser más razonable
considerar el acceso al microcrédito como un instrumento más en la
lucha contra la pobreza y aceptar que la financiación por sí sola no
genera desarrollo.
El estudio de otros casos, como el de Grameen Bank, donde se hace
un seguimiento de los clientes y se demuestra que muchos de los
clientes después de participar en el programa superan la línea de
pobreza parece demostrar un avance significativo, sin embargo, no
hay pruebas suficientes que demuestren que este avance se
desarrolla gracias al hecho de ser cliente de esta institución. Existe
la posibilidad de que las mejoras se produzcan gracias a una mayor
estabilidad macroeconómica o cambios favorables en algún otro
sector que no ha sido controlado.
Impacto de las IMFs
Con relación al impacto social, durante las
últimas décadas los esfuerzos para lograr la
sostenibilidad de las instituciones
microfinancieras fueron concentrados hacia la
búsqueda de la viabilidad financiera e
institucional, dando por sentado su utilidad
social, sin embargo, de nada sirve hablar de
sostenibilidad financiera si los servicios
proporcionados no influyen en el nivel de
pobreza y en el mejoramiento de la calidad de
vida de sus clientes. En este sentido, podemos
decir que el impacto de esta tecnología
financiera en el ámbito social debe ser medido
tomando en cuenta en que porcentaje atiende
a la población de bajos ingresos y en qué
medida estas personas han mejorado su nivel
de vida al ser parte del programa.
Generar desarrollo
Para poder alcanzar este objetivo es necesario ofrecer servicios
complementarios y adoptar enfoques integrales, donde el préstamo es un medio
para alcanzar el objetivo principal, que es mejorar las condiciones de vida de la
población. Este concepto resulta muy amplio y es difícil medir su alcance real,
ya que la posible mejora en la calidad de vida se vea reflejada en diferentes
aspectos de la vida del cliente, pudiendo ser beneficiados en salud, educación
propia y de los integrante de la familia y en las condiciones básicas de
infraestructura e higiene o el empoderamiento de las mujeres en su entorno,
que es otra meta importante .
En este contexto, se debería tomar en cuenta estos aspectos para poder
determinar el alcance de las microfinanzas, sin embargo es muy poca o casi nula
la información cuantitativa disponible. Es posible encontrar algunos estudios de
impacto para una IMF determinada, que nos permiten conocer el alcance social
de la misma, sin embargo no existen fuentes que nos permitan conocer este
desempeño a nivel global o continental. (Gulli, H. 1999).
El peligro de las microfinanzas:
El Wall Street Journal (2009) afirma que "lo que comenzó como
un experimento social para ayudar a los más pobres del mundo
también ha demostrado que puede obtener algún beneficio". Por
lo tanto en los países en desarrollo como África, Asia y América
Latina, la micro financiación es cada vez más rentable para los
grandes bancos comerciales, siendo así que esta herramienta de
lucha contra la pobreza, se vuelve un instrumento para reciclar a
los pobres, como clientes y ponerlos al servicio de los ricos.
Esta línea de reflexión lleva a pensar que si las microfinanzas son funcionales
al capital, podrían también ser un instrumento eficaz para el desarrollo de los
microempresarios, si se trabaja bajos las siguientes condiciones:
1) Si las microempresas son capaces de generar empleo, que sea bien
remunerado.
2) Si son capaces de ampliar la oferta de bienes y servicios de manera
sostenida.
3) Si el receptor tiene capacidad de repago sin desmejorar su nivel de vida.
PERSPECTIVAS DE LAS MICROFINANZAS
Es necesario dejar de suponer que los programas de microfinanzas tienen un
valor añadido social y empezar a definir objetivos e indicadores de desempeño
social que sean capaces de establecer las prioridades sociales, de este sector de la
población, y fijar criterios de evaluación. "no se trata solo de trabajar con las
personas más pobres, sino también de hacerlo con criterios éticos y coherente
con la finalidad social" (Gutiérrez, J., 2008).
Si el objetivo principal de las microfinanzas es la lucha contra la pobreza, se
debe desarrollar estudios que sean capaces de arrojar resultados cuantitativos más
claras que nos permitan determinar el impacto real.
Los microcréditos no se pueden ver como un producto homogéneo existe el
crédito de vivienda, el crédito para capital de operación, para capital de inversión,
crédito de consumo, entre otros. Los créditos de vivienda tienen más impacto a
largo plazo, mientras que las demás modalidades generan incremento de capital
únicamente en el corto y mediano plazo.
La forma en que el sistema financiero contribuye a los objetivos de desarrollo
no es clara, por lo tanto, es necesario dedicar más recursos para estudiar la
relación entre el sistema financiero y los objetivos sociales para crear desarrollo;
y de esta manera poder avanzar había objetivos concretos de reducción contra la
pobreza y equidad.
Existe una clara necesidad de implementar la captación de ahorro si es que el
sector quiere avanzar hacia la generalización de los programas microfinancieros;
si bien es verdad que se han dado avance en este sentido, todavía se está lejos de
lograr resultados satisfactorios.
Es responsabilidad de los gobiernos desarrollar la infraestructura necesaria
para que estos micro empresarios puedan comercializar sus productos, por lo
tanto, el gobierno tiene que ser capaz de crear condiciones favorables que el
acceso a los servicios financieros genere utilidades reales y nuevos nichos de
mercado que estén bien integrados con la economía del país. Por lo tanto, se
necesita poner en práctica nuevas políticas que apoyen la integración del
mercado, que mejoren la infraestructura, la educación con el fin de reducir los
costos de transacción en la compra y venta de bienes.
Los encargados de crear políticas macroeconómicas deben crear políticas que
permitan el desarrollo de la tecnología microfinanciera, las tasas de interés
deberían ser modestas y estables para que los pobres puedan invertir. La
inflación debe ser controlada; las políticas comerciales deberían estar orientadas
a estimular la producción de bienes en los cuales los pobres cuenten con ventajas
comparativas. Si existieran estas políticas el microcrédito tendría retornos altos
y mayores alcances sociales. (IFPRI, 2003).
Las tasas de interés deben ser reguladas de tal forma que impidan los techos
de usura y así se garantice la viabilidad financiera de las instituciones y el acceso
futuro a los servicios financieros a los pobres.
La creación de un marco de regulación es un pilar fundamental para que las
IMFs prosperen en el largo plazo, por lo tanto, el gobierno debe crear el marco
de políticas y leyes en las cuales estas deben desenvolverse; el gobierno también
debe implantar confianza en el marco de regulación creando un marco claro y
flexible donde las entidades de supervisión puedan hacer cumplir las reglas
establecidas.
En el marco regulatorio se deben considerar tres áreas importantes:
(1) favorecer el manejo financiero para que sea seguro y sostenible, exigir
transparencia en la gestión que cuente con un sistema de contabilidad eficiente.
(2) regir las transacciones entre agentes e instituciones financieras.
(3) asegurar condiciones competitivas.
El papel principal de esta regulación debe ser
el proteger a los ahorradores y fortalecer el
movimiento de las microfinanzas y no pedir
su desarrollo con reglas muy rígidas o
esquemas rígidos que les impida innovar.
"Cuando las IMFs estén ajustadas a las necesidades y condiciones de la
población local y estén ubicadas dentro de un conjunto mas amplio de
políticas y programas de mitigación de la pobreza, marcaran la diferencia
entre la miseria y una vida saludable y productiva" (IFPRI, 2003)