TRANSMISIÓN NEUROHUMORAL ADRENÉRGICA.
La transmisión neurohumoral adrenérgica es un proceso mediante el cual las células
nerviosas liberan neurotransmisores adrenérgicos, como la adrenalina y la
noradrenalina, para transmitir señales a las células diana en diferentes partes del
cuerpo. Este proceso implica la comunicación entre el sistema nervioso y el sistema
endocrino a través de la liberación de catecolaminas.
En la transmisión neurohumoral adrenérgica, las catecolaminas son sintetizadas en
las terminaciones nerviosas a partir del aminoácido tirosina. Una vez sintetizadas, las
catecolaminas son almacenadas en vesículas y liberadas en respuesta a un estímulo
nervioso. Estas sustancias se unen a receptores adrenérgicos en las células diana,
desencadenando una serie de respuestas fisiológicas.
La acción de las catecolaminas en los receptores adrenérgicos puede tener efectos
estimulantes o inhibidores, dependiendo del tipo de receptor y del tejido en el que
se encuentren. Por ejemplo, la activación de receptores adrenérgicos beta en el
corazón puede aumentar la frecuencia cardíaca y la fuerza de contracción, mientras
que la activación de receptores alfa en los vasos sanguíneos puede provocar
vasoconstricción.
La transmisión neurohumoral adrenérgica juega un papel crucial en la regulación de
funciones fisiológicas como la respuesta al estrés, la presión arterial, la frecuencia
cardíaca, la respiración y la movilización de energía. Además, este mecanismo es
fundamental para la coordinación de respuestas adaptativas del organismo ante
situaciones de peligro o desafío
En resumen, la transmisión neurohumoral adrenérgica es un proceso complejo y
dinámico que permite la comunicación entre el sistema nervioso y el sistema
endocrino a través de la liberación de catecolaminas, desempeñando un papel clave
en la regulación de diversas funciones fisiológicas en el cuerpo humano.
CATECOLAMINAS. SÍNTESIS. ALMACENAMIENTO, LIBERACIÓN, RECAPTACIÓN Y
METABOLISMO.
Las catecolaminas son un grupo de neurotransmisores que incluyen la dopamina, la
adrenalina (epinefrina) y la noradrenalina (norepinefrina). Estas sustancias
desempeñan un papel crucial en la transmisión de señales nerviosas y en la
regulación de diversas funciones fisiológicas en el cuerpo humano.
Síntesis: Las catecolaminas se sintetizan a partir del aminoácido tirosina, el cual es
convertido en L-dopa por la enzima tirosina hidroxilasa. Posteriormente, la L-dopa es
transformada en dopamina por la acción de la enzima dopa descarboxilasa.
Finalmente, la dopamina es convertida en noradrenalina y luego en adrenalina a
través de una serie de reacciones enzimáticas.
Almacenamiento: Una vez sintetizadas, las catecolaminas son almacenadas en
vesículas dentro de las terminaciones nerviosas, listas para ser liberadas cuando se
produce un estímulo nervioso.
Liberación: Cuando una célula nerviosa recibe un impulso eléctrico, se produce la
liberación de las catecolaminas almacenadas en las vesículas hacia el espacio
sináptico. Este proceso es conocido como exocitosis y permite que las catecolaminas
alcancen los receptores en las células diana.
Recaptación: Después de la liberación, las catecolaminas que no se han unido a
receptores son recaptadas por la célula presináptica mediante un proceso de
recaptación activa mediado por transportadores específicos, como el transportador
de noradrenalina (NET) y el transportador de dopamina (DAT). Esta recaptación
permite que las catecolaminas sean reutilizadas o metabolizadas.
Metabolismo: Una vez recaptadas, las catecolaminas pueden ser metabolizadas por
enzimas como la monoaminooxidasa (MAO) y la catecol-O-metiltransferasa (COMT),
que las descomponen en metabolitos inactivos que son eliminados del organismo.
En resumen, las catecolaminas son sintetizadas a partir del aminoácido tirosina,
almacenadas en vesículas, liberadas en respuesta a estímulos nerviosos, recaptadas
para su reutilización o metabolizadas para su eliminación. Este ciclo de síntesis,
almacenamiento, liberación, recaptación y metabolismo es crucial para el
funcionamiento del sistema nervioso y la regulación de diversas funciones
fisiológicas.
RECEPTORES ADRENÉRGICO/ TRANSMISIÓN NEUROHUMORAL COLINÉRGICA.
Los receptores adrenérgicos son un tipo de receptor de membrana celular que
responden a la acción de las catecolaminas, como la adrenalina (epinefrina) y la
noradrenalina (norepinefrina). Estos receptores se dividen en dos tipos principales:
alfa-adrenérgicos y beta-adrenérgicos, cada uno con subtipos específicos (alfa-1,
alfa-2, beta-1, beta-2, etc.). Los receptores adrenérgicos están presentes en una
variedad de tejidos y órganos, y su activación desencadena respuestas fisiológicas
específicas.
La transmisión neurohumoral colinérgica, por otro lado, se refiere a la acción de la
acetilcolina como neurotransmisor en el sistema nervioso. La acetilcolina actúa sobre
los receptores colinérgicos, que se dividen en dos tipos principales: receptores
nicotínicos y receptores muscarínicos. Los receptores nicotínicos se encuentran en
las terminales nerviosas y en las células musculares esqueléticas, mientras que los
receptores muscarínicos están presentes en órganos efectores como el corazón, los
músculos lisos y las glándulas.
En resumen, los receptores adrenérgicos responden a las catecolaminas (adrenalina
y noradrenalina), mientras que los receptores colinérgicos responden a la
acetilcolina. Ambos sistemas de transmisión juegan un papel crucial en la regulación
de las funciones fisiológicas del cuerpo humano.
ACETIL COLINA. SÍNTESIS. ALMACENAMIENTO, LIBERACIÓN Y CATABOLISMO DE
LA ACETIL COLINA
La acetilcolina es un neurotransmisor importante en el sistema nervioso que
desempeña un papel crucial en la transmisión de señales entre las neuronas y otros
tipos de células. A continuación se describen los procesos de síntesis,
almacenamiento, liberación y catabolismo de la acetilcolina:
1. Síntesis de acetilcolina: La acetilcolina se sintetiza en las terminales nerviosas a
partir de dos componentes básicos: la colina y el acetil coenzima A. La colina es
transportada activamente desde el exterior de la célula hacia el interior por un
transportador específico. Una vez dentro de la célula, la colina se combina con el
acetil coenzima A en una reacción catalizada por la enzima colina acetiltransferasa
para formar acetilcolina.
2. Almacenamiento de acetilcolina: Una vez sintetizada, la acetilcolina se almacena
en vesículas sinápticas en las terminales nerviosas. Estas vesículas están rodeadas
por una membrana que contiene proteínas específicas, como la sinaptofisina, que
participan en el proceso de liberación de la acetilcolina.
3. Liberación de acetilcolina: Cuando una neurona presináptica es estimulada por un
impulso nervioso, se produce la despolarización de la membrana celular, lo que
activa la entrada de calcio a través de canales iónicos específicos. El aumento de
calcio intracelular desencadena la fusión de las vesículas sinápticas con la membrana
presináptica y la liberación de acetilcolina al espacio sináptico.
4. Catabolismo de acetilcolina: Una vez liberada, la acetilcolina se une a receptores
colinérgicos en la membrana postsináptica, desencadenando una respuesta celular.
Para terminar la acción de la acetilcolina y evitar una sobreestimulación de los
receptores, esta es rápidamente degradada por la enzima acetilcolinesterasa en
colina y acetato. La colina reciclada puede ser reutilizada para sintetizar nueva
acetilcolina, cerrando así el ciclo.
En resumen, la síntesis de acetilcolina involucra la combinación de colina y acetil
coenzima A, que luego se almacena en vesículas sinápticas y se libera en respuesta a
un impulso nervioso. Una vez liberada, la acetilcolina es degradada por la
acetilcolinesterasa para completar su acción y permitir la transmisión neuronal
adecuada.
RECEPTORES COLINÉRGICOS
Los receptores colinérgicos son proteínas de membrana que responden a la
acetilcolina, un neurotransmisor clave en el sistema nervioso. Hay dos tipos
principales de receptores colinérgicos: los receptores nicotínicos y los receptores
muscarínicos.
1. Receptores nicotínicos: Estos receptores se encuentran en las células musculares
esqueléticas y en las células postganglionares del sistema nervioso autónomo.
Cuando la acetilcolina se une a estos receptores, desencadena la apertura de canales
iónicos, lo que provoca una rápida despolarización de la membrana celular y una
respuesta excitatoria.
2. Receptores muscarínicos: Estos receptores se encuentran en las células efectoras
del sistema nervioso parasimpático, como el músculo liso, el corazón y las glándulas,
así como en algunas neuronas del sistema nervioso central. La activación de los
receptores muscarínicos puede tener efectos variados, como la estimulación o la
inhibición de la actividad celular, dependiendo del tipo de receptor muscarínico y del
tejido en el que se encuentre.
La interacción entre la acetilcolina y los receptores colinérgicos desencadena
respuestas fisiológicas específicas en diferentes tejidos y órganos del cuerpo, lo que
regula funciones como la contracción muscular, la secreción glandular, la regulación
del ritmo cardíaco y otras respuestas autonómicas.
En resumen, los receptores colinérgicos son fundamentales para la transmisión de
señales en el sistema nervioso, especialmente en el sistema nervioso autónomo,
donde desempeñan un papel crucial en la regulación de numerosas funciones
corporales.
ESLABÓN COLINÉRGICO EN LA NEUROTRANSMISIÓN ADRENÉRGICA.
El eslabón colinérgico en la neurotransmisión adrenérgica se refiere a la interacción
entre los neurotransmisores colinérgicos y adrenérgicos en el sistema nervioso. La
acetilcolina, un neurotransmisor colinérgico, puede influir en la liberación de
noradrenalina, un neurotransmisor adrenérgico, en ciertas situaciones fisiológicas.
En el sistema nervioso simpático, las fibras nerviosas colinérgicas pueden hacer
sinapsis con las células cromafines de la médula suprarrenal. Cuando estas fibras
colinérgicas se activan, liberan acetilcolina, lo que desencadena la liberación de
noradrenalina y adrenalina desde las células cromafines hacia la circulación
sanguínea. Esta liberación de catecolaminas adrenérgicas tiene efectos generalizados
en el cuerpo, incluyendo el aumento del ritmo cardíaco, la vasoconstricción y la
movilización de energía.
Por lo tanto, el eslabón colinérgico en la neurotransmisión adrenérgica implica la
participación de la acetilcolina en la modulación de la liberación de noradrenalina y
adrenalina desde la médula suprarrenal, lo que contribuye a las respuestas del
sistema nervioso simpático en situaciones de estrés o activación fisiológica
SITIOS RECEPTORES AUTONÓMICOS EN LAS TERMINACIONES NERVIOSAS.
REFLEJOS AUTONÓMICOS
Los sitios receptores autonómicos en las terminaciones nerviosas se refieren a las
estructuras en las que los neurotransmisores liberados por las terminaciones
nerviosas autónomicas se unen para transmitir señales hacia los órganos efectores.
En el sistema nervioso autónomo, existen dos tipos principales de receptores: los
receptores colinérgicos y los receptores adrenérgicos
Los receptores colinérgicos se dividen en dos subtipos principales: receptores
nicotínicos y receptores muscarínicos. Los receptores nicotínicos se encuentran en
las células musculares esqueléticas y en las células cromafines de la médula
suprarrenal. Por otro lado, los receptores muscarínicos se encuentran en los órganos
efectores inervados por el sistema nervioso parasimpático, como el corazón, el
tracto gastrointestinal y las glándulas.
Por su parte, los receptores adrenérgicos se dividen en dos subtipos principales:
receptores alfa y receptores beta. Los receptores alfa se encuentran en órganos
como los vasos sanguíneos, donde su activación puede provocar vasoconstricción.
Los receptores beta se encuentran en órganos como el corazón y el tejido adiposo,
donde su activación puede tener efectos como la taquicardia o la lipólisis
En cuanto a los reflejos autonómicos, estos son respuestas automáticas del sistema
nervioso autónomo a estímulos internos o externos que requieren regulación
homeostática. Estos reflejos pueden ser de dos tipos: reflejos simpáticos y reflejos
parasimpáticos. Los reflejos simpáticos tienden a activar respuestas de "lucha o
huida", mientras que los reflejos parasimpáticos tienden a promover respuestas de
"descanso y digestión".
En resumen, los sitios receptores autonómicos en las terminaciones nerviosas son las
estructuras donde se unen los neurotransmisores liberados por las terminaciones
nerviosas autonómicas para transmitir señales hacia los órganos efectores, mientras
que los reflejos autonómicos son respuestas automáticas del sistema nervioso
autónomo a estímulos que requieren regulación homeostática.