CASO 1:
Juan Pérez, un hombre de 35 años, fue encontrado caminando desorientado en las calles de Lima,
tras haber atacado violentamente a un transeúnte. La policía lo arrestó y lo llevó a la comisaría,
donde mostró signos evidentes de estar en un estado mental alterado. Pérez había sido
diagnosticado con esquizofrenia paranoide cinco años antes del incidente. Había estado bajo
tratamiento psiquiátrico y tomaba antipsicóticos regularmente. Sin embargo, debido a problemas
económicos, Pérez dejó de tomar sus medicamentos y perdió el seguimiento con su psiquiatra. En
los días previos al ataque, su comportamiento se volvió errático, y comenzó a tener alucinaciones y
delirios persecutorios.
El 15 de marzo de 2022, Pérez creyó que un desconocido en la calle estaba conspirando contra él.
En un estado de paranoia extrema, Pérez atacó al hombre, causándole heridas graves. Testigos del
incidente llamaron a la policía, que detuvo a Pérez en el lugar. Tras su arresto, Pérez fue evaluado
por un equipo de psiquiatras forenses. La evaluación determinó que Pérez estaba en un estado
psicótico durante el ataque y no podía comprender la naturaleza y las consecuencias de sus acciones.
Los psiquiatras concluyeron que Pérez no era capaz de distinguir entre el bien y el mal en el momento
del incidente debido a su enfermedad mental.
Durante el juicio, la defensa de Pérez presentó la evaluación psiquiátrica como evidencia de que no
era imputable por sus acciones. Según el Código Penal Peruano, una persona es inimputable si,
debido a un trastorno mental, no puede comprender la ilicitud de su conducta o no puede actuar de
acuerdo con esa comprensión (Art. 20 del Código Penal). La fiscalía aceptó los resultados de la
evaluación psiquiátrica, y el juez dictaminó que Pérez no era culpable por razones de
inimputabilidad. En lugar de una sentencia de prisión, el juez ordenó que Pérez fuera internado en
un hospital psiquiátrico para recibir el tratamiento adecuado para su condición.
Después de ser internado en el hospital psiquiátrico, Pérez comenzó un régimen de tratamiento que
incluía medicación antipsicótica y terapia. El equipo médico monitoreó su progreso y trabajó en un
plan de rehabilitación para reintegrarlo a la sociedad de manera segura. El juez estableció revisiones
periódicas para evaluar la salud mental de Pérez y decidir sobre la continuación o modificación de
su internamiento. El caso de Juan Pérez ilustra cómo el sistema judicial peruano maneja situaciones
donde la salud mental de un individuo influye en su capacidad para ser responsable penalmente. La
aplicación de causas de inimputabilidad en Perú busca garantizar que las personas con trastornos
mentales graves reciban el tratamiento necesario en lugar de ser castigadas penalmente por
acciones que no podían comprender o controlar debido a su condición.
ANÁLISIS JURÍDICO: El Código Penal Peruano establece claramente que la inimputabilidad se aplica
cuando una persona no puede comprender la naturaleza de sus actos o no puede actuar conforme
a dicha comprensión debido a un trastorno mental severo. En el caso de Juan Pérez, su diagnóstico
de esquizofrenia paranoide y el estado psicótico en el que se encontraba durante el ataque cumplen
con estos criterios.
CASO 2:
En 2015, Marcos Varela, un hombre de 45 años, fue acusado de asesinar a su vecino, Julio Gómez,
en un barrio de Lima. El asesinato ocurrió después de una serie de disputas entre Varela y Gómez
sobre asuntos triviales de convivencia. La situación escaló cuando Varela, en un aparente estado de
agitación extrema, atacó a Gómez con un cuchillo, causándole la muerte.
Durante la investigación, se reveló que Marcos Varela tenía un historial de trastornos mentales.
Había sido diagnosticado con esquizofrenia paranoide varios años antes del incidente y había sido
internado en hospitales psiquiátricos en múltiples ocasiones. Su tratamiento incluía medicación
antipsicótica, pero se descubrió que había dejado de tomar sus medicamentos en los meses previos
al crimen debido a la falta de seguimiento médico y apoyo familiar. Después del arresto de Varela,
su abogado defensor solicitó una evaluación psiquiátrica para determinar su estado mental al
momento del crimen. La corte aprobó esta solicitud, y un equipo de psiquiatras forenses fue
designado para evaluar a Varela.
La evaluación incluyó:
- Entrevistas detalladas con Varela para evaluar sus síntomas actuales y su comprensión de los
eventos.
- Revisiones de su historial médico y psiquiátrico.
- Entrevistas con familiares y conocidos para obtener un contexto más amplio de su comportamiento
y estado mental.
Los psiquiatras concluyeron que Marcos Varela estaba en un estado psicótico agudo durante el
ataque a Julio Gómez. Determinaron que Varela no podía comprender la naturaleza y las
consecuencias de sus acciones debido a su enfermedad mental no tratada. Específicamente, estaba
sufriendo de delirios paranoides que lo llevaron a creer que Gómez representaba una amenaza
inminente y mortal. Durante el juicio, la defensa presentó los resultados de la evaluación psiquiátrica
como prueba de que Varela no era imputable por sus acciones debido a su trastorno mental severo.
La fiscalía argumentó que, a pesar de su enfermedad, Varela había mostrado un patrón de
comportamiento que indicaba una comprensión básica de sus acciones y su ilegalidad, como
esconder el cuchillo después del crimen.
El tribunal consideró la evidencia psiquiátrica y el historial médico de Varela. Finalmente, el juez
dictaminó que Marcos Varela no podía ser considerado plenamente responsable de sus acciones
debido a su estado mental en el momento del crimen. Fue declarado inimputable según el Art. 20
del Código Penal Peruano. En lugar de una condena penal, el tribunal ordenó que Varela fuera
internado en un hospital psiquiátrico para recibir el tratamiento adecuado. Se establecieron
revisiones periódicas para evaluar su progreso y determinar si algún día podría ser reintegrado a la
sociedad bajo condiciones supervisadas.
El caso de Marcos Varela destaca la importancia de las evaluaciones psiquiátricas detalladas en el
proceso judicial y cómo estas pueden influir en el veredicto final. La decisión del tribunal de declarar
a Varela inimputable y ordenar su internamiento en un hospital psiquiátrico subraya el enfoque del
sistema judicial peruano hacia el tratamiento y la rehabilitación de individuos con trastornos
mentales graves en lugar de simplemente castigarlos penalmente.
ANÁLISIS JURÍDICO: Este caso demuestra cómo el sistema judicial peruano aplica las causas de
inimputabilidad en situaciones donde el acusado sufre de un trastorno mental severo. Para que una
persona sea declarada inimputable, se debe demostrar que al momento del crimen, la persona no
podía comprender la ilicitud de su conducta o no podía actuar de acuerdo con esa comprensión
debido a su enfermedad mental.